Dom 17.10.21 (17 TO). A la izquierda y derecha de Jesús: Poder espiritual y poder material
El problema de fondo de Jesús y de la Iglesia es el poder, un poder que puede llamarse material (económico, social) pero también espiritual (poder sobre las conciencias y las almas). Los dos poderes son distintos y a lo largo de tiempo se han enfrentado, como indica el tema de las dos espadas: una la del rey, otra la de los obispos y el papa.
Hay un tipo de iglesia que condena todos los demás poderes (como si ella fuera un inmaculado oráculo de Delfos), no solo en sentido material (tema menos importante), sino sobre todo en sentido espiritual.
Pero el evangelio de hoy (evangelio de los zebedeos) no distingue esos poderes, sino que en el fondo los vincula. No se puede hablar de un poder zebedeo/eclesial bueno, frente a un poder imperial/romano malo. En nombre de Dios, Jesús ha condenado ambos poder como poderes (no como servicio y estímulo amoroso de vida).
Más aún, lo que Jesús rechaza ante todo no es el poder económico-político de Roma (del César), sino el poder espiritual de los zebedeos (Juan y Santiago), que querían crear una iglesia de “poder bueno» sobre las conciencias, en contra del poder malo de sacerdotes, fariseos, esenios, celotas y rabinos de de su entorno.
Ese sigue siendo el tema clave de la iglesia actual: Su deseo de imponer un tipo de cristianismo como poder. Ante ese espejo de los zebedeos nos deja el evangelio de hoy. Buen fin de semana a todos.
| X. Pikaza
Tema de fondo
Antes de leer el texto preguntemos: ¿Quién nos ha dicho que Santiago y Juan quieren un poder material, militar o rabínico? Lo que ellos quieren y piden a Jesús es un “poder espiritual” que sería bueno, como han querido cientos, miles y casi millones de jerarcas de la Iglesia a lo largo de los siglos, hasta la actualidad. Lo que Jesús condena no es poder “material” malo, sino un poder espiritual que puede ser peor, como el de un Juan y Santiago “patriarcas” de la Iglesia,
No hay en la iglesia lugar para personas que quieran imponerse a los demás, copando para ello los primeros puestos. No hay en la iglesia lugar para el poder económico, ni para el poder social, ni para el espiritual, que puede ser quizá el peor de todos.
Texto Mc 10, 35-45 (a. Petición) 37: Concédenos que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda en tu gloria.
(b. Respuesta) 38 Jesús les replicó: Beberéis el cáliz que yo he de beber y seréis bautizados con el bautismo con que yo seré bautizado. 40 Pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado.
(1) 10, 35-37 Petición de Juan y Santiago
37 Ellos contestaron: Concédenos que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda en tu gloria.
Juan es sin duda un reincidente, pues ya quiso controlar el Nombre de Jesús, impidiendo que un exorcista no comunitario pudiera valerse del nombre de Jesús (9, 38-41). Ambos son “hijos del trueno” (3, 17), en línea de fuego y violencia, pues quisieron que el fuego del cielo destruyera a lo samaritanos, un día que no quisieron recibirles (cf. Lc 9, 54).
Quieren el “poder espiritual” de dominio sobre las conciencias, de imposición religiosa.
Es lógico y bueno lo que piden (estar siempre al lado de Jesús), pero lo piden con lógica de mando, elevándose sobre el resto de los discípulos, sentándose a su lado, en su gloria” (en tê doxê sou), como poder espiritual supremo sobre el mundo. Es evidente que, siguiendo el orden en que aparecen siempre, Santiago (¡quizá el mayor!) ocuparía el trono o asiento a la derecha de Jesús y Juan a su izquierda. Así formarían con Jesús el triunvirato del Reino, en clave de poder espiritual.
Pueden pensar en un reino político, que se instaurará en Jerusalén, tan pronto como lleguen (a pesar de los anuncios de derrota y muerte de Jesús). Pero también pueden pensar (dentro del contexto actual de Marcos) en el Reino del Hijo del Hombre, que ha de venir de forma gloriosa, conforme al mensaje de Dan 7, 9-14, donde se dice que se prepararon unos tronos (para los compañeros, angélicos o humanos del Hijo del Hombre), y que al Hijo de Hombre en particular se le daría todo honor, gloria y poder.
Es evidente que estos zebedeos quieren reinar con Jesús, ellos dos, de un modo especial, ciertamente con los Doce (como recuerda el logion de los Doce tronos de los elegidos de Jesús: cf. Mt 19, 28; Lc 22, 30), pero por encima de los otros diez (incluido Pedro) Quieren el poder espiritual, como compendio, principio y meta de todos los poderes.
(2)0, 38-40. Respuesta. Beberéis mi cáliz: Beberéis el cáliz que yo he de beber y seréis bautizados con el bautismo con que yo seré bautizado. 40 Pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado.
Jesús responde cambiando el nivel de la petición. No acepta, ni rechaza lo que piden, pues de ese modo seguiría utilizando (a favor o en contra) la lógica de fuerza, sino que rechaza la misma petición como carente de sentido: ¡No sabéis lo que pedís!Rechaza la petición del poder (10, 38).























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