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“Estar Despiertos”, por Beto Vargas

martes, 1 de abril de 2025
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woke - 1De su blog Dios en minúscula:

El Cristianismo es Samaritano o no es

Declararle la guerra a los derechos de los vulnerables y los excluidos, vaya forma de oponerse a Cristo.

Beto Vargas

Hace 10 años se rasgaban las vestiduras por el catolicismo light (Leer: Ser light), ahora lo hacen por el catolicismo woke. El problema es que es el mismo Jesús el que nos invitó a permanecer despiertos. «‘So stay awake, because you do not know the day when your master is coming.» según la New Jerusalem Bible. Y sí, hay que ser WOKE, hay que serlo de una manera escandalosa, exagerada, sin timidez alguna. Los siglos de un catolicismo vertical y excluyente, más preocupado por la estabilidad de sus instituciones que por la felicidad de sus miembros están llegando a su fin. Las alharacas de los nostálgicos de un pasado irrepetible, que sacan todas las ventajas del mundo moderno mientras juegan a ser medievales en internet – ¡vaya paradoja! – no son más que los gritos de agonía de una religión adormecida, anestesiada, distraída. Ese catolicismo temeroso que gastó sus mejores esfuerzos en el siglo XX para luchar, no contra la guerra, ni el exterminio, ni el holocausto, ni los caudales de desigualdad que se fueron acumulando entre primer y tercer mundo, sino contra el comunismo, ahora en pleno siglo XXI, ya reducido a fanáticos y rabiosos tridentinos, pretende declararle la guerra a los derechos de los vulnerables y los excluidos, vaya forma de oponerse a Cristo.

No se trata de aceptar ni necesariamente aliarse con todos los movimientos de reivindicación porque sí, por estar a tono con el momento, ni por acomodarse con un discurso que va encontrando su lugar en medio de una era – maravillosamente posmoderna – en la que se acabaron las plataformas exclusivas y las voces de todos pueden encontrar un eco y una audiencia en esa extraña y diversa bocina que son las redes; sino de reconocer cuando aparecen coincidencias y alegrarse por ello (Quien no está contra nosotros está por nosotros decía el Nazareno). El Jesús que defiende a los equivocados según la ley, que quebranta las leyes de pureza para acercarse a quienes estaba prohibido acercarse, que otorga un perdón incondicional a quienes jamás habrían podido llenar los requisitos religiosos para el perdón, se nos aparece una y otra vez en cada persona que ha sido históricamente marginada y que hoy, en la era WOKE, reivindica su derecho a existir y a encontrar posibilidades de bienestar y felicidad en un mundo que nunca antes había notado tanto su pluralidad.

Que desde las orillas más acomodadas del planeta se redoblen los esfuerzos para devolver a las mujeres, los sectores LGBTIQ+, los migrantes, las personas con discapacidad, los pueblos originarios, los afrodescendientes, al lugar de sumisión, marginación e incluso inexistencia que tuvieron en el pasado, es algo inaceptable aunque comprensible. La codicia no reconoce dignidades ni derechos, y a su hipócrita grito de «libertad» le siguen siempre medidas en contra de la autonomía de los excluidos. pero que esos mismos discursos y esas mismas medidas sean vociferadas por personajes que posan de cristianos, de creyentes, de jerarcas de la Iglesia, es algo que va claramente en contravía de cada una de las palabras de la buena noticia, que atenta contra la misión de la iglesia en el mundo, y que es deber de toda persona de buena voluntad denunciar y resistir.

Curiosamente, son ministros ordenados y predicadores profesionales los principales somníferos de los tiempos que vivimos. Sus enseñanzas, catequesis, homilías, sus insoportables puntos de vista sobre la actualidad de la iglesia, no son más que un esfuerzo por adormecer al pueblo de dios, por cansarle los párpados a punta de altas dosis de pesimismo, de queja, de lamentación, de crítica a todo lo que no se ajusta a su estrecha visión del mundo y su retorcida interpretación del evangelio. La gracia la convierten en sosería, la fe en una bóveda, la propuesta del amor en una pirámide de fastidio. Usan el mismo mundo que dicen despreciar como depósito de toda su molestia, con discursos antiwoke llenos de clichés irrisorios, consiguiendo likes, patreons y superchats por alimentar el instinto visceral de aquellos a los que deberían estar invitando a convertirse en prójimos.

woke - 2Pero hay que despertar. Hay que sospechar de todo discurso que nos invite a separarnos. Hay que salir hacia la diversidad porque todos somos la diversidad, porque la uniformidad de pensamiento no es más que una ilusión totalitaria. Hay que favorecer que se abran las fronteras de la mente, del corazón y de las tierras, para que podamos acercarnos a cada persona que haya sufrido la injusticia y la desigualdad. El cristianismo es samaritano o no es. Hay que permitirnos preguntarnos por nuestros prejuicios, por las razones que alimentan todos nuestras sutiles exclusiones, por cada momento en el que nos permitimos la simple idea de que algún grupo de personas se queden por fuera. El nuevo testamento, en particular los hechos de los apóstoles y algunos textos de Pablo, son una permanente salida hacia lo distinto, un permanente contacto con lo diverso, un compartir la vida, el pan y la bendición con quienes no son como yo. Algo que todo creyente está llamado a permitirse, a practicar, a promover en su comunidad.

Quizá, seguramente, hay líneas de pensamiento y formas de expresión de todos estos movimientos de reivindicación con los que no coincidimos, algunas cosas frente a las que notamos que también pueden carecer de sensibilidad, pero ninguna pequeña o gran impertinencia se compara mínimamente con la imposibilidad de vivir, de respirar, de decidir, que han vivido por siglos. Hay que ser tan indulgentes con sus formas de abrir camino como el Señor ha sido con las nuestras. También, claro, hay que ser indulgentes con todos estos ministros intolerantes y figuras católicas de internet llenas de melancolía por la trasnochada cristiandad de los imperios y las monarquías. Resistir sus enseñanzas no significa de ninguna manera olvidar que son hermanos y que deben recibir manos extendidas cuando sea que sus murallas se agrieten.

Espiritualidad , , , , , , ,

“La fe samaritana de Harris y la cultural de Vance”, por Jesús Martínez Gordo

sábado, 17 de agosto de 2024
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IMG_6485Una común matriz cristiana envuelta en notables diferencias

Para K. Harris, su interés por la justicia social y el activismo en favor de los derechos civiles encuentra sólido fundamento en la histórica Iglesia bautista de la tradición negra a la que pertenece. Como resultado de ello, su fe es samaritana porque en ella hay un lugar preferente para los últimos de nuestros días y, a la vez, un puesto reseñable para la utopía, el mesianismo o la liberación de los parias de todos los tiempos

Para JD Vance solo la tradición católica es capaz de salvar a Estados Unidos de la decadencia en la que se encuentra. Su catolicismo, se apunta, es muy americano, es decir, distante tanto del Vaticano como del catolicismo global y, a la vez, cercano a los libertarios de Silicon Valley y a los líderes e ideólogos católicos de las “guerras culturales” libradas en la era de Nixon y en los pontificados de Juan Pablo II o Benedicto XVI

La apuesta de muchos y relevantes demócratas por Kamala Harris -la hasta ahora vicepresidenta, de 59 años- ha desencadenado este giro, convirtiéndola en objeto de una frontal -y, cuando menos, irritante- crítica por parte del segundo de D. Trump: el país, ha dicho, no puede seguir siendo gobernado por “un puñado de señoras con gatos y sin hijos, que se sienten desgraciadas con sus propias vidas y con las decisiones que han tomado y, por eso, quieren hacer que el resto del país también se sienta desgraciado”.

Repasando las biografías de los dos, me he dado cuenta de que, en medio de esta refriega -y otras que, sin duda alguna, se sucederán- hay un punto de conexión entre ambos. Y, a la vez, ¡cómo no!, de radical desacuerdo: su fe cristiana y la diferenciada comprensión de lo que cada uno entiende que es el corazón de la misma.

Algo de esto ya se ha evidenciado estas últimas semanas entre los cristianos franceses, con ocasión de las recientes elecciones parlamentarias: mientras una buena parte de ellos, refugiándose en la llamada “inseguridad cultural” reivindicaban las raíces cristianas de Francia frente al crecimiento del islamismo o al reverdecer de la versión más autoritaria y beligerante de la laicidad, otra parte de los mismos -a los que me atrevo a llamar “samaritanos”- entendían que el núcleo de la fe cristiana no se jugaba tanto en términos de lucha y poder cultural, cuanto de compromiso liberador en favor de los parias; y, más en concreto, de los que llegan a sus fronteras solicitando ayuda para poder trabajar y salir adelante.

Una «cristiana mestiza«

Pero, regresando a lo que se está cociendo en los EEUU, es cierto, en primer lugar, que K. Harris y J. D. Vance tienen en común la fe cristiana. No en vano, la actual vicepresidenta ha sido tipificada por algunos medios de comunicación social como una “cristiana mestiza” tanto por su estrecha relación con prácticas religiosas cristianas, hindúes y judías (actualmente está casada con un abogado de dicha religión) como, sobre todo, por su adscripción a una iglesia bautista de la tradición negra.

Y, en sintonía con ella, J. D. Vance tambien es un cristiano que ha abrazado el catolicismo, después de haber sido iniciado por su familia en el cristianismo bautista y pentecostalista y tras haberse adherido -durante su época de estudiante universitario- al ateísmo.

Sin embargo, tambien es cierto, en segundo lugar, que la común matriz cristiana viene envuelta en notables diferencias. Para K. Harris, su interés por la justicia social y el activismo en favor de los derechos civiles encuentra sólido fundamento en la histórica Iglesia bautista de la tradición negra a la que pertenece. Como resultado de ello, su fe es samaritana porque en ella hay un lugar preferente para los últimos de nuestros días y, a la vez, un puesto reseñable para la utopía, el mesianismo o la liberación de los parias de todos los tiempos.

Por ello, memoria y liberación son dos de las claves que pueden ayudar a entender el programa y algunas de las decisiones que adopte en el futuro esta “cristiana mestiza”, en el caso de que llegue a la Casa Blanca. Pero tambien, son las referencias que muy posiblemente la van a traer no pocos dolores de cabeza; en particular, si se tienen presentes las claves que -a diferencia de la suya- presiden la fe “cultural” de J. D. Vance.

Un católico distante del Vaticano

Para el segundo de D. Trump solo la tradición católica es capaz de salvar a Estados Unidos de la decadencia en la que se encuentra. Su catolicismo, se apunta, es muy americano, es decir, distante tanto del Vaticano como del catolicismo global y, a la vez, cercano a los libertarios de Silicon Valley y a los líderes e ideólogos católicos de las “guerras culturales” libradas en la era de Nixon y en los pontificados de Juan Pablo II o Benedicto XVI. Nada que ver con el catolicismo social del siglo XX o con el cristianismo liberador de Francisco. De ahí que, por ejemplo, no se canse de defender que “necesitamos deportar a todas las personas que invadieron nuestro país ilegalmente”.

En realidad, sostiene el profesor M. Faggioli -a caballo entre Italia y EEUU-, abrazar la fe para J. D. Vance “es una forma de disidencia cultural, una disidencia que, ciertamente genuina, puede llevarse bien en una alianza con los neopaganos y tecnócratas antirreligiosos de Silicon Valley que gobiernan el mundo. Y que, se atreve a pronosticar, si se le deja expedito el camino, puede acabar cambiando la Iglesia católica, al menos, en su país. Los estadounidenses, cristianos o no, quedan avisados. Y con ellos, nosotros; nos guste o no.

Fuente Religión Digital

Cristianismo (Iglesias), General, Iglesia Bautista, Iglesia Católica , , , , , , , , ,

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