Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Dios’

“Arriesgar todo por Jesús”. 22 Tiempo ordinario – A (Mateo 16,21-27)

domingo, 3 de septiembre de 2023
Comentarios desactivados en “Arriesgar todo por Jesús”. 22 Tiempo ordinario – A (Mateo 16,21-27)

42_TO_22_A_1698208 Es difícil no sentir desconcierto y malestar al escuchar una vez más las palabras de Jesús: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga». Entendemos muy bien la reacción de Pedro, que, al oír a Jesús hablar de rechazo y sufrimiento, «se lo lleva aparte y se pone a increparlo». Dice el teólogo mártir Dietrich Bonhoeffer que esta reacción de Pedro «prueba que, desde el principio, la Iglesia se ha escandalizado del Cristo sufriente. No quiere que su Señor le imponga la ley del sufrimiento».

Este escándalo puede hacerse hoy insoportable para los que vivimos en lo que Leszek Kolakowsky llama «la cultura de analgésicos», esa sociedad obsesionada por eliminar el sufrimiento y malestar por medio de toda clase de drogas, narcóticos y evasiones.

Si queremos clarificar cuál ha de ser la actitud cristiana, hemos de comprender bien en qué consiste la cruz para el cristiano, pues puede suceder que nosotros la pongamos donde Jesús nunca la puso.

Nosotros llamamos fácilmente «cruz» a todo aquello que nos hace sufrir, incluso a ese sufrimiento que aparece en nuestra vida generado por nuestro propio pecado o nuestra manera equivocada de vivir. Pero no hemos de confundir la cruz con cualquier desgracia, contrariedad o malestar que se produce en la vida.

La cruz es otra cosa. Jesús llama a sus discípulos a que le sigan fielmente y se pongan al servicio de un mundo más humano: el reino de Dios. Esto es lo primero. La cruz no es sino el sufrimiento que nos llegará como consecuencia de ese seguimiento; el destino doloroso que habremos de compartir con Cristo si seguimos realmente sus pasos. Por eso no hemos de confundir el «llevar la cruz» con posturas masoquistas, una falsa mortificación o lo que P. Evdokimov llama «ascetismo barato» e individualista.

Por otra parte, hemos de entender correctamente el «negarse a sí mismo» que pide Jesús para cargar con la cruz y seguirle. «Negarse a sí mismo» no significa mortificarse de cualquier manera, castigarse a sí mismo y, menos aún, anularse o autodestruirse. «Negarse a sí mismo» es no vivir pendiente de uno mismo, olvidarse del propio «ego», para construir la existencia sobre Jesucristo. Liberarnos de nosotros mismos para adherirnos radicalmente a él. Dicho de otra manera, «llevar la cruz» significa seguir a Jesús dispuestos a asumir la inseguridad, la conflictividad, el rechazo o la persecución que hubo de padecer el mismo Crucificado.

Pero los creyentes no vivimos la cruz como derrotados, sino como portadores de una esperanza final. Todo el que pierda su vida por Jesucristo la encontrará. El Dios que resucitó a Jesús nos resucitará también a nosotros a una vida plena.

Take_Up_Your_Cross_by_Angry_Eyes

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

“El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo”. Domingo 03 de septiembre de 2023. 22º domingo de tiempo ordinario.

domingo, 3 de septiembre de 2023
Comentarios desactivados en “El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo”. Domingo 03 de septiembre de 2023. 22º domingo de tiempo ordinario.

45-OrdinarioA22Leído en Koinonia:

Jeremías 20,7-9: La Palabra del Señor se volvió oprobio para mí
Salmo responsorial 62: Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.
Romanos 12,1-2: Presentad vuestros cuerpos como hostia viva
Mateo 16,21-27: El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo

La liturgia de hoy centra la atención sobre las consecuencias dolorosas del ministerio profético y del seguimiento de Jesús. Tanto Jeremías como Mateo, llaman la atención sobre el conflicto que tienen que afrontar tanto el profeta como Jesús.

La experiencia del exilio marcó la vida del pueblo de Israel. Fue un momento muy doloroso que le exigió replantear su fe en el Dios de la Alianza. En este marco histórico se ubica el Profeta Jeremías.

Este pasaje pone de relieve el clamor del profeta porque Dios le ha seducido y le ha forzado, ha sido objeto de burla de todos y la palabra ha sido motivo de dolor y desprecio. Por eso el profeta ha querido desentenderse de la misión pero la Palabra ha sido más fuerte y, prácticamente, lo ha vencido.

La mayoría de los profetas bíblicos han sufrido experiencias similares a las de Jeremías. Son rechazados por sus propios hermanos y por las autoridades correspondientes. Muchos de ellos tuvieron que sufrir la muerte o el destierro. Pero pudo más la fidelidad a Dios y a su Pueblo que su propia seguridad y bienestar. La Palabra de Dios actúa en el profeta como un fuego abrasador que no lo deja tranquilo y lo mantiene siempre alerta en el cumplimiento de su misión.

La segunda lectura de la carta de Pablo a los cristianos de Roma utiliza un lenguaje imperativo. Estos versículos sirven de enlace entre la parte anterior de orden más indicativo. El lenguaje es exhortativo. Les habla no sólo como hermano en la fe sino con la autoridad del Apóstol. Les invita a hacer de su cuerpo una ofrenda permanente a Dios. El verdadero culto no se reduce a ritos externos sino que procede de una vida recta. El cuerpo, vehículo de la vida interior, debe ser un canto de alabanza y gratitud a Dios. En esto consiste la conversión para Pablo: en una vida totalmente transformada por el Espíritu de Dios, en el cambio de mentalidad, de valores, de horizonte. Sólo así se podrán tener los criterios de discernimiento para buscar, encontrar y realizar la voluntad de Dios.

En el evangelio nos encontramos con un bello esquema catequético «sobre el discipulado como seguimiento de Jesús hasta la cruz». Jesús pone de manifiesto a sus discípulos que el camino de la resurrección está estrechamente vinculado a la experiencia dolorosa de la cruz. El núcleo principal es el primer anuncio de la pasión. Pero los discípulos, simbolizados en la persona de Pedro, no han comprendido esta realidad. Ellos están convencidos del mesianismo glorioso de Jesús que se enmarca dentro de las expectativas mesiánicas del momento. Jesús rechaza enfáticamente esta propuesta, pues la voluntad del Padre no coincide con la expectativa de Pedro y los discípulos. Por eso Pedro aparece como instrumento de Satanás delante de Jesús para obstaculizar su misión.

El maestro invita al discípulo a continuar su camino detrás de él porque aún no ha alcanzado la madurez del discípulo. Luego Jesús se dirige a todos los discípulos para señalarles que el camino del seguimiento por parte del discípulo también comporta la cruz. No hay verdadero discipulado si no se asume el mismo camino del Maestro. El anuncio del evangelio trae consigo persecución y sufrimiento. Tomar la cruz significa participar en la muerte y resurrección de Jesús. La pérdida de la vida por la Causa de Jesús habilita al discípulo para alcanzarla en plenitud junto a Dios.

En el Bautismo hemos sido consagrados sacerdotes profetas y reyes. Por lo tanto la dimensión profética de nuestra fe es intrínseca a la consagración bautismal. Hoy no podemos prescindir del profetismo en el seguimiento de Jesús. Y sabemos que las consecuencias del profetismo, vinculado estrechamente a la misión evangelizadora, son la oposición, la persecución, el rechazo y el martirio. Muchos hombres y mujeres en distintas partes del mundo se han jugado la vida por la fe y la defensa de los valores evangélicos. Si se quiere seguir a Jesús en fidelidad tendremos que enfrentar muchas contradicciones, caminar a contravía de lo que propone el orden establecido, la cultura imperante y la globalización del mercado –que no es otra cosa que la globalización de la exclusión–.

Quisiéramos vivir un cristianismo cómodo, sin sobresaltos, sin conflictos. Pero Jesús es claro en su invitación: hay que tomar la cruz, hay que arriesgar la vida, hay que perder los privilegios y seguridades que nos ofrece la sociedad si queremos ser fieles al evangelio. ¿Cómo vivimos en la familia y en la comunidad cristiana la dimensión profética de nuestro bautismo? ¿Estamos dispuestos/as a correr los riesgos que implica el seguimiento de Jesús? ¿Conocemos personas que han vivido la experiencia del martirio por el evangelio? ¿Ya no es tiempo para mártires, o lo es para mártires de otra manera? Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

3.9.23, Dom 22 TO. Pedro corrige a Jesús; Jesús reprende a Pedro: Apártate, Satanás (Mt 16,21-27)

domingo, 3 de septiembre de 2023
Comentarios desactivados en 3.9.23, Dom 22 TO. Pedro corrige a Jesús; Jesús reprende a Pedro: Apártate, Satanás (Mt 16,21-27)

IMG_0418
Del blog de Xabier Pikaza:

Este evangelio (Mt 16, 21‒27) y el del domingo anterior (Mt 16, 13‒20), ofrecen una radiografía de contraste de la iglesia:

– El domingo pasado Pedro decía a Jesús que era Cristo, y Jesús le prometía (concedía) las llaves de reino de los cielos. Este domingo Pedro corrige a Jesús (no vayas por cruces)  y Jesús  rechaza a Pedro: tu eres Satanás.

Cristo y Pedro, con papado al fondo.

‒ El evangelio anterior (Mt 16, 13‒20) sigue teniendo valor: Simón, hijo de Juan, confiesa a Jesús y le llama “Cristo”. Por su parte, Jesús bautiza a Simón como Piedra, concediéndole las llaves de la iglesia.

‒ El evangelio hoy (Mt 16, 21‒27) insiste en el riesgo de la confesión de Pedro, que se aprovecha de Jesús, invierte su mensaje y quiere convertirlo en signo de máxima riqueza sobre el mundo (como ha querido cierto papado).

‒ Ese riesgo se vio el año 1054 cuando el Patriarca de Bizancio rechazó el “dictado papal” (=dictadura papal) de León IX, que ratificará pronto Gregorio VII (1075), formulado de manera al menos muy ambigua.

‒ Ese riesgo suscitó la protesta y ruptura de Lutero (1517). Tenía su razón el papa (¡León X Medici!) al mantener la confesión (¡tú eres el Cristo!) pero la forma de entenderla y aplicarla fue también muy problemática.

‒ En un sentido, la confesión petrina del Papa (tú eres el Cristo) es muy positiva, aunque debe mantenerse, como dije el pasado domingo,  pero puede y debe matizarse,  como puse también de relieve, pues puede contener un elemento satánico,  como avisa Jesús en el evangelio de hoy.

Por esas y otras razones es necesario reformular el primado del Papa, desmontando muchas piedras de este Vaticano,  para que no sea simple museo del pasado.

‒ Éste me parece el intento del papa, Francisco,  que sigue firme en su propuesta sinodal de la iglesia y del papado. Dos tipos de pedros/papas parecen parece esconderse en el fondo de las iglesias, como verá quien siga leyendo esta postal.

(Imagen 1: Tú eres Pedro, cúpula el Vaticano. Imagen 2 icono muy antiguo de Pedro, siglo VI, Santa Catalina del Sinai,   con llaves y báculo en forma de cruz, Cristo arriba, y la Virgen y Juan Bautista a los lados, en un entorno de Iglesia. Imagen 3, comentario de Mateo, del que tomo esta postal)).

 Texto. Mt 16,21-27

 ‒ En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.

Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: “¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.”

Jesús se volvió y dijo a Pedro: “Apártate de mí, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios.

 “Entonces dijo a sus discípulos: “El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.”

Introducción

Este pasaje plantea el destino y despliegue de la Iglesia primitiva, que se enfrenta ante la gran alternativa: (a) Conseguir el Reino a través de un tipo de poder militar o social, espiritual o económico (b) O dar la vida por el Reino, es decir, instaurarlo de un modo gratuito, regalando (perdiendo la propia vida en el intentoo).

Este pasaje retoma un elemento de la relación entre Jesús y Pedro, pero no habla de Pedro como persona individual, propia del pasado, sino del Pedro que (según Mateo) es signo de la estructura y organización de la Iglesia.

‒ Pedro (un tipo de Iglesia) supone que, siendo Mesías, Jesús ha de subir a Jerusalén al estilo de David y de los reyes del mundo, para triunfar en la ciudad de las promesas, instaurando el Reino en claves de poder (evidentemente al servicio de los oprimidos del pueblo, y en algún sentido de todos los necesitados), pero desde el poder, esto es, desde arriba. Quiere ser Piedra Gloriosa, base de un edificio de victoria, sin riesgo de sufrimiento, sin entrega de la vida.

‒ Pero, en contra de Pedro, Jesús decide subir a Jerusalén en un gesto de amor arriesgado, no para triunfar de un modo regio, sino para entregar su vida a favor de los demás, dispuesto a perderlo todo (aunque no como masoquista, que quiere que le maten).

‒ Al corregir a Jesús, este Pedro papal en el mal sentido de la palabra aparece como Satán (tentador) para Jesús… es decir como skándalon, es decir, como piedra que hace caer al caminante o que destruye todo el edificio. Entendido en este perspectiva, este pasaje eleva la mayor de todas las críticas posibles en contra de un Pedro establecido en clave de poder sobre la colina del Vaticano; un Pedro que puede ser bueno, incluso muy bueno, pero en clave de poder. Resulta escandaloso que un tipo de Iglesia (con buenísima voluntad) no se haya dado cuenta de ello.

Propuesta de Jesús. El Hijo de Hombre tiene que ir Jerusalén (16, 21).

  Éste es su descubrimiento, la experiencia que define de ahora en adelante el evangelio. Jesús no es masoquista: no ha venido a sufrir por sufrir, ni a morir por morir, sino a extender el reino. Pero su misma fidelidad a la misión de Dios le lleva a subir a Jerusalén, dejándolo todo, sin dinero, sin ejército, a fin de dar su vida por el Reino (es decir, por los demás, en compañía con los expulsados y pobres, los asesinados). Éste es su gran descubrimiento, el secreto mesiánico.

En esa línea, tras haber aceptado la confesión de Simón (¡Tú eres el Cristo!) y de responderle diciendo que esa confesión es la la roca firme de la Iglesia, Jesús profundiza en el tema y entiende (interpreta) su mesianismo (tarea de Reino) en una línea de entrega (hasta la muerte), como seguirá diciendo en Mt 17, 22-23; 20, 17-19) [1].

16 21 Desde entonces, comenzó Jesús a explicar (a mostrar) a sus discípulos que él debía(dei) ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser matado y resucitar al tercer día.

‒ “Dei”, la voluntad de Dios. Jesús descubre y proclama esa voluntad de Dios que se va abriendo y mostrando en su camino. No habla del Hijo del Hombre, como Mc 8, 31, sino de sí mismo, diciendo que “él debe” (dei auton) ir a Jerusalén… El tema no es el destino doloroso de una figura simbólica, como el Hijo del Hombre, sino su proceso y tarea concreta de ser humano, de Jesús como persona.

‒ Ir a Jerusalén. Jesús indica así que no se trata de un sufrimiento en general (una especie de destino cósmico), sino de un sufrimiento que proviene de su “enfrentamiento” con los poderes civiles (ancianos), religiosos (sacerdotes) y legales (escribas) de la ciudad sagrada, a favor de los pobres y expulsados. De esa forma expresa la paradoja central del evangelio. Los escribas concebían a Jerusalén como “roca de cimiento” no sólo del templo, sino de todo el pueblo de Israel, e incluso del universo entero. Pues bien, la Roca de la Iglesia es la confesión de Pedro (Jesús es el Cristo)… y el destino y tarea del Cristo es dar la propia vida para que vivan los pobres, los excluidos.

‒ De forma que será matado, pero resucitará al tercer día. Jesús descubre el carácter mortal de su decisión (subir a Jerusalén). No dice quiénes son los causantes directos de su muerte (¿sanedritas, romanos…?), pero insiste en su conflicto con la ciudad sagrada, añadiendo que “al tercer día” resucitará. No después de tres días, como en Mc 9, 31, sino al tercer día, como afirma la fórmula tradicional de la Escritura, entendiendo ese día como tiempo de culminación (muerte, transformación). Jesús confirma así que su entrega y muerte está al servicio de la llegada del Reino, es decir, de la resurrección; el Reino no llega como poder sobre los otros, sino en el gesto concreto de dar la vida por ellos, de morir con los excluidos y condenados del mundo [2].

Respuesta de Pedro, reproche de Jesús (16, 22-23).

  Pedro ha dicho que Jesús es Cristo, Hijo de Dios… y Jesús le ha respondido que eso se lo ha revelado su Padre, para añadir que él (Jesús) ha de morir en Jerusalén. Pues bien, desde su nueva situación, Pedro se cree capacitado para increpar a Jesús, marcándole su dirección, no por simple miedo, sino porque él tiene otra propuesta mesiánica, que no incluye la Cruz.

Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Seguir a Jesús vale la pena. Domingo 22. Ciclo A

domingo, 3 de septiembre de 2023
Comentarios desactivados en Seguir a Jesús vale la pena. Domingo 22. Ciclo A

imageDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

En el evangelio del domingo anterior, Pedro, inspirado por Dios, confiesa a Jesús como Mesías. Inmediatamente después, dejándose llevar por su propia inspiración, intenta apartarlo del plan que Dios le ha encomendado. El relato Mateo 16,21-27 lo podemos dividir en tres escenas.

1ª: Jesús y los discípulos (primer anuncio de la pasión y resurrección)

En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.

Pedro acaba de confesar a Jesús como Mesías. Él piensa en un Mesías glorioso, triunfante. Por eso, Jesús considera esencial aclarar las ideas a sus discípulos. Se dirigen a Jerusalén, pero él no será bien recibido. Al contrario, todas las personas importantes, los políticos (“ancianos”), el clero alto (“sumos sacerdotes”) y los teólogos (“escribas”) se pondrán en contra suya, le harán sufrir mucho, y lo matarán. Es difícil poner de acuerdo a estos tres grupos. Sin embargo, tratándose de Jesús, coinciden en el deseo de hacerlo sufrir y eliminarlo. Esto que parece una simple conjura humana, Jesús lo interpreta como parte del plan de Dios. Por eso, no dice a los discípulos: «Vamos a Jerusalén, y allí una panda de canallas me va a perseguir y matar», sino «tengo que ir» a Jerusalén a cumplir la misión que Dios me encomienda, que implicará el sufrimiento y la muerte, pero que terminará en la resurrección.

Para la concepción popular del Mesías, como la que podían tener Pedro y los otros, esto resulta inaudito. Sin embargo, la idea de un personaje que salva a su pueblo y triunfa a través del sufrimien­to y la muerte no es desconocida al pueblo de Israel. La expresó un profeta anónimo, y su mensaje ha quedado en el c.53 de Isaías sobre el Siervo de Dios.

2ª: Pedro, portavoz de Satanás, y Jesús

Jesús termina hablando de resurrección, pero lo que llama la atención a Pedro es el «padecer mucho» y el «ser ejecutado». Según Mc 8,32, Pedro se puso entonces a reprender a Jesús, pero no se recogen las palabras que dijo. Mateo describe su reacción con más crudeza:

Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo:

― ¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.

Jesús se volvió y dijo a Pedro:

― Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios. 

Ahora no es Dios quien habla a través de Pedro, es Pedro quien se deja llevar por su propio impulso. Está dispuesto a aceptar a Jesús como Mesías victorioso, no como Siervo de Dios. Y Jesús, que un momento antes lo ha llamado «bienaventurado», le responde con enorme dureza: «¡Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar!»

Estas palabras traen a la memoria el episodio de las tentaciones a las que Satanás sometió a Jesús después del bautismo. El puesto del demonio lo ocupa ahora Pedro, el discípulo que más quiere a Jesús, el que más confía en él, el más entusiasmado con su persona y su mensaje. Y Jesús, que no vio especial peligro en las tentaciones de Satanás, ve aquí un grave peligro para él. Por eso, su reacción no es serena, como ante el demonio; no aduce tranquilamente argumentos de Escritura para rechazar al tentador, sino que está llena de violencia: «Tú piensas como los hombres, no como Dios.» Los hombres tendemos a rechazar el sufrimiento y la muerte, no los vemos espontáneamente como algo de lo que se pueda sacar algún bien. Dios, en cambio, sabe que eso tan negativo puede producir gran fruto.

3ª: Jesús y los discípulos (parábola del maletín y el joyero)

Entonces dijo Jesús a sus discípulos:

― El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.

No se conocían de nada, sólo les unió compartir dos asientos de primera clase. Ella colocó en el compartimento un elegante estuche con sus joyas. Él, un pesado maletín con su portátil y documentos de sumo interés. El pánico fue común al cabo de unas horas, cuando vieron arder uno de los motores y oyeron el aviso de prepararse para un aterrizaje de emergencia. Tras el terrible impacto contra el suelo, ella renunció a sus joyas y corrió hacia la salida. Él se retrasó intentando salvar sus documentos. El cadáver y el maletín los encontraron al día siguiente, cuando los bomberos consiguieron apagar el incendio. Extrañamente, ella recuperó intacto el estuche de sus joyas.

En tiempos de Jesús no había aviones, y él no pudo contar esta parábola. Pero le habría servido para explicar la enseñanza final de este evangelio. Para entender esta tercera parte conviene comenzar por el final, el momento en el que el Hijo del Hombre vendrá a pagar a cada uno según su conducta. En realidad, sólo hay dos conductas: seguir a Jesús (salvar la vida, renunciando al joyero) o seguirse a uno mismo (salvar el maletín a costa de la vida). Seguir a Jesús supone un gran sacrificio, incluso se puede tener la impresión de que uno pierde lo que más quiere. Seguirse a uno mismo resulta más importante, salvar la vida y el maletín. Pero el avión está ya ardiendo y no caben dilaciones. El que quiera salvar el maletín, perderá la vida. Paradójicamente, el que renuncia al joyero salva la vida y recupera las joyas.

Jeremías y Jesús (Jer 20,7-9)

Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; me forzaste y me pudiste. Yo era el hazmerreír todo el día, todos se burlaban de mí. Siempre que hablo tengo que gritar: «Violencia», proclamando: «Destrucción.» La palabra del Señor se volvió para mí oprobio y desprecio todo el día. Me dije: «No me acordaré de él, no hablaré más en su nombre»; pero ella era en mis entrañas fuego ardiente, encerrado en los huesos; intentaba contenerlo, y no podía.

            La vida de Jeremías no fue fácil. Él no quería ser profeta, le objetó a Dios que era demasiado joven y que no sabía hablar. Pero el Señor no aceptó su protesta y lo obligó a transmitir el mensaje más duro en los años más difíciles del reino de Judá: cuando se avecinaba la desaparición de la monarquía, la destrucción de Jerusalén y la deportación a Babilonia.

            Al principio, todo fue bien («me sedujiste, Señor, y me dejé seducir»). Pero el tener que anunciar y justificar la desgracia futura se le convierte en una carga insoportable. Personalmente, tiene la sensación de que todo su mensaje se sintetiza en dos palabras horribles: «violencia» y «destrucción». Socialmente, esta predicación le procura críticas, burlas, persecuciones, incluso amenazas de muerte. ¿Solución? Olvidarse de Dios y de su palabra. Pero no puede hacerlo. Esa palabra arde en sus entrañas, es un fuego incontenible.

            Jeremías, igual que Jesús, se siente obligado a cumplir la misión que Dios le encomienda. Es cierto que en Jesús no encontramos la misma rebeldía, pero la reacción tan humana del profeta ayuda a comprender que, para el Señor, «tener que ir a Jerusalén» supuso también un gran sacrificio.

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Domingo XXII del Tiempo Ordinario. 03 Septiembre, 2023

domingo, 3 de septiembre de 2023
Comentarios desactivados en Domingo XXII del Tiempo Ordinario. 03 Septiembre, 2023

44F427A1-965B-4C2E-B17F-C1F836204D69

 

“Jesús se volvió y dijo a Pedro: -¡Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como las gentes, no como Dios!”

Mt 16, 21-27

Es muy interesante ver cómo la Biblia pone al descubierto las oscuridades de sus más ilustres personajes. Las grandes figuras de sus páginas son personas con grandes defectos y pecados, desde Adán hasta Pablo, pasando por Abraham, Moisés, David o cualquiera de los Doce.

¡Ojo!, que solo aparecen referentes masculinos, pero así ha sido, las grandes figuras bíblicas, las que se han puesto como modelo, han sido varones. Mas la Biblia está también llena de mujeres que aparecen con sus sombras y que muchas veces han quedado ocultadas, olvidadas.

Pero lo que interesa en este texto es que Pedro, una de las figuras más importantes de la Iglesia primitiva, se muestra incapaz de comprender hacia dónde conduce el camino que lleva Jesús.

Pedro, uno de los íntimos de Jesús, a quien Jesús le confía la dirección de aquellos primeros discípulos está completamente equivocado. Mete la pata hasta las orejas y el evangelio nos lo cuenta sin ocultar detalle.

La verdad de nuestra debilidad no le quita nada a lo que somos a los ojos de Dios. No nos ha elegido porque seamos perfectas ni mejores que las demás. Nos ha escogido porque nos ama y nos conoce. Y quiere que nosotras nos amemos y nos conozcamos. Por eso nos hace ver nuestra oscuridad, para que no nos perdamos en ella.

Esa parte oscura lo mejor que podemos hacer en la vida es ponerla a la luz, darla a conocer. Porque cuando algo sale de la oscuridad se convierte en luz.

Tanto la Iglesia, como de manera personal, deberíamos reflexionar esta tendencia bíblica de dar a conocer los defectos y debilidades de todas las personas que bullen en sus páginas. Esa tendencia a la verdad que conduce a la Verdad con mayúsculas que es Dios.

Una tendencia a la verdad que nos hace optar por una humildad adulta y responsable que nos capacita para mostrarnos como somos aunque nos hayamos equivocado.

Oración

Ábrenos, Trinidad Santa, a nuestros propios errores, para que podamos sacarlos a la luz y dejen de crecer en la oscuridad. Amén.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

No tienes que renunciar a nada, pero como ser limitado debes estar siempre eligiendo.

domingo, 3 de septiembre de 2023
Comentarios desactivados en No tienes que renunciar a nada, pero como ser limitado debes estar siempre eligiendo.

22-TOA-evDOMINGO 22 (A)

Mt 16,21-27

El texto es continuación del leído el domingo pasado. Lo que Mateo pone hoy en boca de Jesús ni siquiera es aceptable para los seguidores. Jesús acaba de felicitar a Pedro por expresar pensamientos divinos. Ahora le critica muy duramente por pensar como los hombres. La diferencia es abismal. Pedro es coherente con lo que dijo de Jesús: tú eres el ungido, el hijo de Dios vivo. ¿A qué judío se le podía ocurrir que el Mesías iba a morir en la cruz? Ni Jesús pudo pensar tal cosa, aunque nuestros prejuicios lo ven como natural.

Los primeros cristianos tardaron mucho tiempo en armonizar las diversas maneras de concebir a Jesús. A pesar del esfuerzo, encontramos en los evangelios infinidad de incoherencias. Como Pedro, los cristianos en todas las épocas nos hemos escandalizado de la cruz. Nadie hubiera elegido para Jesús ese camino. La imagen de un Mesías victorioso es la única que puede tener sentido desde la perspectiva judía. La muerte de Jesús en la cruz es un contrasentido que se trató de integrar con una serie de argumentos contradictorios.

La muerte de Jesús fue para los primeros cristianos el punto más impactante de su vida. Seguramente el primer núcleo de los evangelios lo constituyó un relato de su pasión. No nos debe extrañar que, al redactar el resto de su vida se haga desde esa perspectiva. Hasta cuatro veces anuncia Jesús su muerte en el evangelio de Mateo. No hacía falta ser profeta para darse cuenta de que la vida de Jesús corría serio peligro. Lo que decía y lo que hacía estaba en contra de la doctrina oficial y los encargados de su custodia tenían el poder suficiente para eliminar a una persona tan peligrosa para sus intereses.

Pedro responde a Jesús con toda lógica. ¿Podía Pedro dejar de pensar como judío? Incluso el día que vinieron a prenderle, Pedro sacó la espada y atizó un buen golpe a Malco, para evitar que se llevaran al Maestro. Era inconcebible para un judío que al Mesías lo mataran los más altos representantes de Dios. El texto quiere transmitirnos la idea de un Jesús acomodado a los acontecimientos inaceptables, como representante de Dios. La radical crítica de Jesús a Pedro tiene como objetivo ordenar los juicios contradictorios que se sucedieron durante los primeros años del cristianismo.

La respuesta de Jesús a Pedro es la misma que dio al diablo en las tentaciones. Ni a los fariseos ni a los letrados, ni a los sacerdotes dirige Jesús palabras tan duras. Quiere indicar que la propuesta de Pedro era la gran tentación, también para Jesús. La verdadera tentación no viene de fuera, sino de dentro. Lo difícil no es vencerla sino desenmascararla y tomar conciencia de que ella es la que puede arruinar nuestra Vida. Jesús no rechaza a Pedro, pero quiere que descubra su verdadero mesianismo, que no coincide ni con el del judaísmo oficial ni con lo que esperaban los discípulos.

El seguimiento es muy importante en todos los evangelios. Se trata de abandonar cualquier otra manera de relacionarse con Dios y entrar en la dinámica espiritual que Jesús manifiesta en su vida. Es identificarse con Jesús en su entrega a los demás, sin buscar para sí poder o gloria. Negarse a sí mismo supone renunciar a toda ambición personal. El individualismo y el egoísmo quedan descartados de Jesús y del que quiera seguirlo. Cargar con la cruz es aceptar la oposición del mundo. Se trata de la cruz que nos infligen otras personas –sean amigas o enemigas– por ser fieles al evangelio.

En tiempo de Jesús, la cruz era la manera más denigrante de ejecutar a un reo. El carácter simbólico solo llegó para los cristianos después de comprender la muerte de Jesús. Como el relato habla de la cruz en sentido simbólico, es improbable que esas palabras las pronunciara Jesús. El condenado era obligado a cargar con la parte trasversal de la cruz (patibulum). No está hablando de la cruz voluntariamente aceptada sino de la impuesta por haber sido fiel a sí mismo y Dios. Lo que debemos buscar es la fidelidad. La cruz será consecuencia inevitable de esa fidelidad.

Jesús nos muestra el camino que nos puede llevar a una mayor humanidad. Esa propuesta es la única manera de ser humano. Todo ser humano debe aspirar a ser más; incluso ser como Dios. Pero no es fácil encontrar el camino que le lleve a su plenitud. Los argumentos finales dejan claro que las exigencias, que parecen tan duras, son las únicas sensatas. Lo que Jesús exige a sus seguidores es que vayan por el camino del amor. Aquí está la esencia del mensaje cristiano. No se trata de renunciar a nada, sino de elegir en cada momento lo mejor. Verlo como renuncia es no haber entendido ni jota.

Jesús no pretende deshumanizarnos como se ha entendido con frecuencia sino llevarnos a la verdadera plenitud humana. No se trata de sacrificarse, creyendo que eso es lo que quiere Dios. Dios quiere nuestra felicidad en todos los sentidos. Dios no puede “querer” ninguna clase de sufrimiento; Él es amor y solo puede querer para nosotros lo mejor. Nuestra limitación es la causa de que, a veces, el conseguir lo mejor, exige elegir entre distintas posibilidades, y el reclamo del gozo inmediato inclina la balanza hacia lo que es menos bueno e incluso malo. Entonces mi verdadero ser queda sometido al falso yo.

La mayoría de nuestras oraciones pretenden poner a Dios de nuestra parte en un afán de salvar el ego y la individualidad, exigiéndole que supere con su poder nuestras limitaciones. Lo que Jesús nos propone es alcanzar la plenitud despegándonos de todo apego. Si descubrimos lo que nos hace más humanos, será fácil volcarnos hacia esa escala de valores. En la medida que disminuyo mi necesidad de seguridades materiales, más a gusto, más feliz y más humano me sentiré. Estaré más dispuesto a dar y a darme, aunque me duela, porque eso es lo que me hace crecer en mi verdadero ser.

Una perfecta vida biológica no supone ninguna garantía de mayor humanidad. Todo lo contrario, ganar la Vida es perder la vida, yendo más allá del hedonismo. Lo biológico es necesario, pero no es lo más importante. Sin dejar de dar la importancia que tiene a la parte sensible, debes descubrir tu verdadero ser y empezar a vivir en plenitud. La muerte afecta solo a tu ser biológico que se pierde siempre. Si accedes a la verdadera Vida, la muerte pierde su importancia. La plenitud se encuentra más allá de lo caduco: no más allá enel tiempo, sino más allá en profundidad, pero aquí y ahora.

Para ser cristiano, hay que trasformarse. Hay que nacer de nuevo. Lo natural, lo cómodo, lo que me pide el cuerpo, es acomodarme a este mundo. Lo que pide mi verdadero ser es que vaya más allá de todo lo sensible y descubra lo que de verdad es mejor para la persona entera, no para una parte de ella. Los instintos no son malos; que los sentidos quieran conseguir su objeto, no es malo. Sin embargo, la plenitud del ser humano está más allá de los sentidos y de los instintos. La vida humana no se nos da para que la guardemos y preservemos, sino para que la consumamos en beneficio de los demás.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

La sabiduría de los sencillos.

domingo, 3 de septiembre de 2023
Comentarios desactivados en La sabiduría de los sencillos.

ayudaMt 16, 21-27

«Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén ser matado y resucitar al tercer día»

Hay dos formas distintas de interpretar este pasaje. Una, Jesús, hombre verdadero, se da cuenta de que su enfrentamiento con las autoridades se está enconando, y advierte a sus discípulos del peligro que entraña seguir con él porque ese rechazo creciente puede acabar en la muerte. Y otra, Jesús, el Verbo que existe desde el principio junto al Padre, lo sabe todo y va preparando a sus discípulos para una revelación que él posee desde siempre.

Según sea nuestra postura, entenderemos la cruz como el sacrificio redentor de Jesús siguiendo “la voluntad del Padre”, o como el resultado inevitable de su predicación y la posterior reacción del poder establecido. Ambas lecturas son insuficientes, y resulta preciso hacer una síntesis adecuada que resulte coherente con la figura de Jesús que se desprende del evangelio.

Esta búsqueda de una mayor comprensión de Jesús puede estar bien, pero sabiendo que corremos el riesgo de dar demasiada importancia a los planteamientos teológicos y metafísicos propios de especialistas, y olvidar la esencia de la buena Noticia. Para nosotros, los cristianos de a pié, lo más más importante del evangelio es aquello que nos puede ayudar a dar sentido a nuestra vida: “Abbá” … “A mí me lo hicisteis” …

Así las cosas, lo que me interesa resaltar en estas línes es que la religión de Jesús no altera la vida, sino que le da sentido. En Getsemaní, Dios no libró a Jesús de beber el cáliz, pero tras la oración encontró sentido a su sacrificio, y aquel hombre angustiado hasta el extremo fue capaz de afrontar con coraje inaudito su destino. Y lo mismo ocurrió en la cruz, que, tras sentirse abandonado por Dios, pasó a un acto de confianza plena seguro de que al otro lado de la muerte le esperaban los brazos amorosos de su Padre: «En tus manos encomiendo mi espíritu»

Dios no es el que me libra de la mala suerte, ni de la enfermedad ni de las calamidades. Dios no es el que me facilita la vida. Esa concepción de Dios tan propia del judaísmo se acabó con Jesús, y todos aquellos que la alentaban entendieron el peligro que entrañaba y decretaron su muerte.

Jesús nos invita a una religiosidad mucho más profunda que la de escribas y fariseos. Dios no es un parche a las dificultades de la vida, sino el sentido de todo; de lo bueno y lo malo, de lo agradable y lo desagradable. Como decía Ruiz de Galarreta: «El Reino no es huir de la realidad humana, sino dar pleno sentido a toda realidad humana»

Y ésa es la auténtica sabiduría; la sabiduría de los sencillos.

Miguel Ángel Munárriz Casajús 

Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo sobre este evangelio, pinche aquí

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Como un parto.

domingo, 3 de septiembre de 2023
Comentarios desactivados en Como un parto.

wp_20170802_13_59_22_pro-e1503912088272Es poco común escuchar en nuestras comunidades eclesiales el lenguaje en femenino, y mucho menos expresiones de la vida y realidad profunda de lo que sentimos, pensamos y percibimos las mujeres.

Así la Palabra pierde fuerza para nosotras, lo cual es una gran lacra para la espiritualidad y estilo de vida de más de la mitad de la humanidad creyente, y sigue sin importarles a los que se otorgan la autoridad divina de decidir quién habla y quien se calla, aún hoy.

La expresión original de los textos bíblicos es interpretada siempre por una mente masculina, en detrimento de la riqueza femenina, de la mente y percepción de más del noventa por cien de las personas que  “están en ello, que están ahí”.

Si quisieran, también ellos podrían ser uno más y aportar su talento, no su autoritarismo que tanto daño ha hecho y sigue haciendo, sobre todo a la riqueza femenina que el Espíritu/Ruah ha regalado a la historia, al Universo y que por falta de respeto, por falta de Shemá, se ha ido dispersando y está en la otra orilla, posiblemente más cerca del Reino, también hoy.

Este mes de Agosto hemos celebrado a dos mujeres extra-ordinarias: Clara de Asís, posiblemente una de las primeras que enfrentó al papa por  conseguir lo que el Espíritu le decía a ella y a su comunidad, consiguiendo un poco de espacio, pero no pudo evitar que las metieran detrás de las rejas cuyo carisma original no lo consideraba…y Edith Stein, luego llamada Teresa Benedicta de la Cruz, asesinada durante el holocausto aún a pesar de haberse convertido al catolicismo y ser religiosa. La raza no perdona. Esta mujer nos deja un tesoro literario-filosófico y espiritual: una de sus frases me ayuda para un discernimiento a pie de calle: “es en la oración donde encontrarás la luz para ver por donde seguir, no en los análisis y razonamientos.

Por último, antes del texto, compartir que aún en los ambientes más abiertos aparentemente, sigue dominando mucho ese hacer masculino: nos decía una teóloga de la liberación que ese maravilloso movimiento se vino abajo mayormente porque la teoría de la igualdad era preciosa en las reuniones y textos…pero en la realidad la cultura y la vida misma seguía siendo machista, patriarcal, opresora… y parece que el Espíritu se fue retirando al ver que era más de lo mismo, que allí no había hueco para la metanoia que tanto hambreaban y hambreamos.

Y de pronto, como una brisa en mitad de un calor abrasador, Jeremías irrumpe en este primer domingo de septiembre, como iniciando para nosotrxs el curso con una contraseña siempre actual, una que nunca se gasta ni envejece, ni pasa de moda, pero sí muy obviada: “tú me sedujiste y yo me dejé seducir…

Es un lenguaje poco masculino, y por ello le damos las gracias. ¡Cuántas vocaciones ha despertado e interpretado esta frase! Y continúa  “Tu palabra era como fuego ardiendo en mis huesos…”

Lenguaje de una persona atrapada por la fuerza centrípeta del amor, del amor que integra a la persona entera y la dispone para la vida. Esa persona que se deja atrapar en esa espiral de vida y amor personal, redunda en entrega total, rendida y fiel al amor que le invade.

Desde ahí tiene sentido asumir el parto del que nos habla en lenguaje de cruz, el evangelio.

Quien se acerca al Dios vivo queda preñado de vida. Y esa vida tiene que gestarse, nacer y crecer. El seguimiento es como una larga gestación donde sólo quien es consciente de la vida de Dios que lleva dentro la cuida, la alimenta y la comparte.

Tomar la cruz es acoger la Vida, dejar lo que le hace daño…

Jesús avisa que va a padecer mucho a causa del poder del dinero, de los líderes religiosos e intelectuales que pasarán a la ofensiva contra él. Y nos indica que la muerte no será la última palabra.

Las palabras de Pedro concretan la tercera gran tentación, la del poder y la gloria. Pedro es obstáculo porque quiere desviar el mesianismo de Jesús hacia el poder y el triunfo.

Entonces Jesús irrumpe, en nuestro texto de hoy, con un elenco sencillo de Condiciones del Seguimiento:

Precedido de una firme adhesión inicial: venirse conmigo

– renunciar a toda ambición personal

– aceptar ser perseguido por la sociedad, incluso a ser condenado a muerte

– “ser” contra la vanidad de poder y de tener

Es un proceso de muerte del yo con todas sus tretas y ambiciones recónditas disfrazadas de bondad, generosidad, altruismo…para asumir la desnudez de lo auténtico; lo peligroso de adherirte a alguien; la total intemperie, que nos remite a no buscar refugios fáciles…sino asumir, en carne propia el proceso de gestar vida.

Por todo ello, a la hora de poner cuerpo al texto de hoy emerge la imagen de un embarazo: el feto está adherido a ti y tú a él. Lo que cuenta es la vida, no la belleza,  ni el éxito, ni el poder…que queda tan relativizado frente al amor apasionado de una madre para conseguir dar a luz. Y por ello no repara en optar por lo mejor para la vida en gestación, aún que le cueste dolor, sacrificio, renuncia, incluso la propia vida, porque esta valentía es innata en la persona.

Cuántas personas también hoy nos dejamos seducir por la Vida que   se nos otorga el privilegio de gestar, eso sí, asumiendo los riesgos de la gestación que es donde la mayoría retrocede porque tal vez lo que falta no es valentía sino amor apasionado, dejarnos seducir como Jeremías y como Clara y como Edith y como las beguinas que permearon Europa de Vida. Ojalá acojamos su espíritu con la sabiduría de ver el momento y responder con nuestra vida.

Y luego sí, el Reino tiene rostro humano, rostro de criatura viva, rostro de comunidad y de bienaventuranza y de Magnificat. Y la cruz, como el parto, la herramienta para liberarnos de tanto ego acumulado. Acabo de saber que tres diócesis de California, donde he tenido el honor de trabajar y estudiar, se han declarado en bancarrota por el tema indemnizaciones por abusos. Eso significa, de nuevo, que la ausencia de Vida es lo que domina y que tantas personas que trabajan por la justicia, por una pastoral familiar, de jóvenes…se quedarán en la calle.

¡Cuánto amor de seducción por el Amado ha faltado en la institución! Acabemos con la ausencia poniendo presencia, y en esto las mujeres somos número uno. Lo fueron también nuestras hermanas y hermanos que así lo vivieron.

Buen inicio de curso para todxs,

Magda Bennásar Oliver, sfcc

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

El ego ante el dolor.

domingo, 3 de septiembre de 2023
Comentarios desactivados en El ego ante el dolor.

IMG_0390Domingo XXII del Tiempo Ordinario

03 septiembre 2023

Mt 16, 21-27

El guion por el se rige el ego es muy simple: “La vida está ahí para responder a mis expectativas”. A partir de ese axioma, traza una línea divisoria entre aquello que le agrada y aquello que lo frustra. Mientras trata de aferrar lo primero por todos los medios, rechazará con la misma fuerza lo segundo. Nace así la conocida como “ley del apego y de la aversión”. Y así discurrirá la existencia del ego, entre el apego insaciable y el rechazo airado.

Con tales premisas, resulta sencillo entender que para el ego será “bueno” aquello que le agrada y “malo” aquello que lo amenaza; será “verdadero” aquello que lo sostiene y fortalece y “falso” aquello que lo pone en peligro.

En consecuencia, lo más temido por el ego es el dolor y la muerte. Mientras el primero hace aflorar su vulnerabilidad dolorosa, la segunda significa su final. ¿Cómo podría no temerlos? Y dado que, en último término, no se pueden evitar, tratará de ocultarlos o incluso de vivir como si no existieran. Desde el ego no hay salida posible.

Y se produce una paradoja inesperada, sabiamente denunciada por Jesús: cuanto más queremos que el ego esté a salvo, más estamos perdiendo la vida. Y la perdemos porque nos hemos encerrado en la ignorancia de base, olvidando que no somos el ego -con el que nos habíamos identificado, viviendo según sus criterios-, sino la vida misma que se halla siempre a salvo.

Todo ello no niega la dureza del dolor ni el desgarro que, en ocasiones, puede llegar a producir, como cuando se te parte el corazón por una pérdida y te ves envuelto en completa oscuridad. Ante el dolor de las personas, necesitamos descalzarnos, en actitud de respeto y compasión eficaz. Cuando nos alcanza a nosotros mismos, tal vez -aun en medio de la secuencia de oleajes que se suceden y parecen arrasar con todo- podamos abrirnos al silencio y, desde él, a la Vida y al Amor que somos en profundidad, y que sostienen el dolor despertado. Sin duda, la sabiduría se halla en el Silencio de la mente. Y, con ella, la comprensión experiencial de lo que somos.

“Perder la vida por mí” significa morir a la identificación con el ego -a esa creencia errónea- porque hemos comprendido que no somos el ego, sino el “Yo soy” (el “mí”, que nombra Jesús)) que constituye el Fondo último de todo lo que es.

El trabajo de desidentificación del ego requiere silencio mental. Porque solo acallando el griterío de la mente y sus discursos aprendidos y repetitivos, podremos acceder a “aquello” que no tiene nombre, pero que percibiremos nítidamente en nuestro interior…, cuando mantenemos el silencio consciente.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

¿Por qué no seduce hoy JesuCristo?

domingo, 3 de septiembre de 2023
Comentarios desactivados en ¿Por qué no seduce hoy JesuCristo?

Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

cristojesus

Habitualmente la homilía se centra y versa sobre el Evangelio del día. Pero hoy la 1ª lectura del profeta Jeremías tiene un gran encanto y una fuerza muy viva: Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir… Por eso, leamos hoy el evangelio desde el AT.

    El eje central de la Palabra de hoy podría ser este: seguir a Cristo porque nos ha sobrecogido, nos ha seducido.

01.- Seguimos al Señor porque nos ha seducido / seducir

Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir,  hemos escuchado al profeta Jeremías.

Seducir significa una fuerte atracción que hace o invita a “salir de uno mismo hacia otra realidad, hacia otra persona”. Seducir es embargar o cautivar el ánimo por alguna realidad.  Seducir es ejercer sobre alguien una gran influencia y atractivo. (Diccionario de la Real Academia de la Lengua). [1]

Es evidente que hay realidades en la vida que ejercen una gran atracción, una gran fascinación: la belleza física y espiritual, el arte (la emoción estética), el sentimiento de pertenencia a una cultura-nación (donde uno ha nacido), la sexualidad, la vocación religiosa, la “llamada” al matrimonio, la fe, los valores de algunas personas, etc.

+ Cuando un chico y una chica se encuentran en la vida, se produce una gran seducción. La afectividad y la sexualidad ejercen una fuerte fascinación y seducción.

+ Cuando san Pablo “cayó del burro”, más que del caballo, quedó seducido por Cristo, lo mismo que san Ignacio de Loyola y tantos otros en la historia.

Ese encanto y seducción a veces reviste formas de serenidad profunda.

+ Cuando un enfermo terminal ve en su mesilla la imagen de la Virgen de su pueblo o mira su alianza matrimonial, abre infinitos recuerdos, vivencias, probablemente que evocan más paz que todas las teologías de la historia.

+ Una conversación reconciliadora con un familiar con el que la historia ha sido turbulenta, es fuente de serenidad sobrecogedora.

No sé si me equivoco al pensar y decir que la seducción es una fuerza “no racional” que “arrastra” al ser humano. “Irracional” no significa que no sea valiosa y buena, mucho menos quiero decir que lo no racional sea algo malo, sino que quiero decir que no depende, al menos no depende exclusivamente de la razón.

02.- Seguir a Cristo es tomar la cruz.

Quien quiera seguirme, que tome su cruz.

    No es que sea un consejo piadoso, sino que la vida misma es así. La vida es esfuerzo y descanso, placer y muerte que decía Freud, es ascética y mística.

Seguir a Cristo o simplemente vivir humanamente es el camino del Éxodo, de la libertad que requiere esfuerzo y, a veces, removernos de nuestra vida cómoda. El desierto es siempre arduo. La libertad, ser libres, es algo trabajoso y difícil. La libertad es dura pero realizadora.

    Hay situaciones y momentos en los que hemos de tomar la cruz que la vida nos depara: la enfermedad, los cansancios de la edad, del trabajo, la cansera y la tristeza de algunas situaciones, el esfuerzo del trabajo y las tareas que hemos de hacer, etc…

Seguir a Cristo es dejarse embargar y seducir por su bondad, por su salvación. La seducción cristiana no es una cuestión racional y especulativa, mucho menos pertenece al Derecho Canónico. El Derecho Canónico puede que sea necesario, pero desde luego no seduce a nadie. Seguir a Cristo es dejarse impregnar no por lo que se puede o no se puede hacer, por lo que hay que cumplir, sino que seguir a Cristo es quedar embargado de la paz y serenidad profundas que nos vienen del Señor

    Hemos dado forma a nuestro ser cristiano en una teología, en una dimensión casi exclusivamente racionalista, doctrinal, ritual, jurídico-legal y moral.

    Sin embargo, la seducción del Señor proviene de la acogida del misterio último de la vida, del sentido de todo esto que la vida nos pone en nuestras manos, del amor, de la entrega, de la oración y contemplación.

En la vida, sobre todo a ciertas edades, nos hace bien sentir y vivir en la llamada seductora del Señor. Poco más podremos hacer y nos hace bien vivir según dice el profeta Jeremías:

Tu Palabra era  en mis entrañas fuego ardiente,

que algo tiene de la calidez de Emaús.

[1] También la seducción tiene otras acepciones de engaño, pero no vienen al caso.

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Una “llave del reino” para la liberación queer

martes, 29 de agosto de 2023
Comentarios desactivados en Una “llave del reino” para la liberación queer

IMG_9978La reflexión de hoy es de Ariell Watson Simon, colaborador de Bondings 2.0, cuya breve biografía y publicaciones anteriores se pueden encontrar aquí.

Las lecturas litúrgicas de hoy para el XXI Domingo del Tiempo Ordinario se pueden encontrar aquí.

Mi escuela de posgrado estaba ubicada en un gran edificio de ladrillo de cuatro pisos con pasillos largos y puertas pesadas. Cuando una amiga se graduó, me hizo un regalo inusual: una única llave de oro.

No era lo que probablemente te imaginas: ni dorado ni ornamentado. A simple vista, era simplemente una llave de puerta moderna y corriente. Pero mi amigo explicó su poder: era la llave maestra del edificio de nuestra escuela. Años antes, un estudiante había pedido prestada la llave y alguien de Servicios de Construcción se había olvidado de recuperarla.

Desde entonces, esta “llave del reino”, como la llamábamos, se había transmitido de generación en generación de estudiantes. Cuando me gradué unos años más tarde, le pasé la llave a otro amigo que sabía que la usaría como yo: no para beneficio personal, sino para servir a nuestra comunidad escolar en pequeñas formas, como cerrar con llave fuera de horario o tomar tazas extra. del armario de suministros cuando se acabó un evento nocturno. Sólo confiaría esta “llave del reino” a alguien que reconociera su valor, la usara con responsabilidad y cuidara de nuestra comunidad escolar como lo hice yo. La clave era una muestra de poder, pero más importante aún, de confianza.

Cuando Jesús promete las “llaves del reino de los cielos” al apóstol Pedro en la lectura del evangelio de hoy de Mateo 16, creo que quiere decir algo similar. Es una declaración de la más profunda confianza en el juicio y las acciones de Pedro. El simbolismo se basa en una tradición israelita mencionada en Isaías 22 según la cual un administrador real especialmente elegido que tenía la «llave» de la Casa de David tenía la autoridad para actuar en nombre del rey.

IMG_0387“Te daré las llaves del reino de los cielos”, le dice Jesús a su amigo. “Todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en los cielos” (Mateo 16:18-19). Esta es una profunda declaración de confianza en Pedro.

Es fácil olvidar que ésta no fue una declaración formal hecha en una conferencia de prensa programada previamente. Fue la respuesta espontánea y sincera de Jesús a un momento decisivo en su amistad. Jesús acababa de preguntar a sus discípulos: “¿Quién decís que soy yo?” (Mateo 16:15). Habían estado discutiendo las diversas teorías sobre la identidad de Jesús que circulaban en ese momento. La respuesta de Pedro atravesó todas las especulaciones y controversias: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo” (Mateo 16:16).

Pedro reconoció a Jesús por quién era realmente en un nivel fundamental. Vio la identidad de Jesús cuando nadie más la vio. Comprendió lo más verdadero y profundo de Jesús: es un hijo de Dios.

Sólo puedo imaginar lo que sintió Jesús en ese momento, al escuchar a su amigo hablar en voz alta la verdad sobre él. Ver el reconocimiento aparecer en los ojos de Peter. Sintiendo que su verdadero yo ya no era un secreto guardado dentro de él, sino hablado al mundo. Me parece la emoción de salir del armario que experimentan las personas LGBTQ+.

La respuesta de Jesús es efusiva. «¡Bendito seas!» dice, bendiciendo a Pedro con las llaves del reino de los cielos. Creo que Jesús confió en Pedro exactamente en ese momento porque sabía que Pedro realmente lo «atrapó«. En esencia, esta no es una historia sobre poder o autoridad. Es una historia sobre identidad, reconocimiento y confianza.

Jesús tuvo cuidado con quién le confiaba las llaves de su reino. Sólo extendió esa confianza a un verdadero amigo, uno que conocía su identidad más profunda. Más adelante en el Evangelio de Mateo, extendió esta autoridad a más amigos suyos después de que vislumbraron su verdadera naturaleza durante la Transfiguración. Creo que esta discreción es una lección para todos nosotros, especialmente para las personas LGBTQ: no le des a los demás poder sobre ti a la ligera. Sólo alguien que realmente te ve y te reconoce puede tener esa confianza.

Todos hemos estado atados por las expectativas, juicios, suposiciones u opiniones de los demás en algún momento de nuestras vidas. Todos, sin darnos cuenta, renunciamos a la autoridad que nos obliga. Es fácil descartar estas “vinculaciones” como tontas y temporales, y asumir que eventualmente las superaremos, ya sea en esta vida o en la próxima. Lamentablemente, con demasiada frecuencia es cierto que lo que está atado en la tierra quedará atado en el cielo. Demasiadas personas LGBTQ se han sentido tan atadas por los juicios de la Iglesia que no se atreven a acercarse a Dios. Es una versión espiritual del desamparo aprendido; Si estamos atados por el tiempo suficiente, eventualmente dejaremos de alcanzar el cielo. Esta no es una intención divina, sino una realidad práctica.

Afortunadamente, ese no es el final de la historia. Jesús también le prometió a Pedro que todo lo que desató en la tierra quedará desatado en el cielo. Este principio tiene un tremendo potencial de liberación. La Iglesia tiene el poder de proclamar la libertad, y si predicamos, escuchamos y promulgamos ese mensaje de liberación durante el tiempo suficiente, seguramente experimentaremos la libertad del amor de Dios.

—Ariell Watson Simon (ella/ella), Ministerio New Ways, 27 de agosto de 2023

Fuente New Ways Ministry

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Tarde te amé…

lunes, 28 de agosto de 2023
Comentarios desactivados en Tarde te amé…

En la fiesta del converso Agustín de Hipona…

“Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está
inquieto hasta que descanse en ti”

San Agustín

sanagustinysantamonica

 

“¡Tarde te amé,

hermosura tan antigua y tan nueva,

tarde te amé!

Y ves que tú estabas dentro de mí y yo fuera,

Y por fuera te buscaba;

Y deforme como era,

Me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste.

Tú estabas conmigo mas yo no lo estaba contigo.

Me retenían lejos de ti aquellas cosas

Que, si no estuviesen en ti, no serían.

Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera:

Brillaste y resplandeciste, y fugaste mi ceguera;

Exhalaste tu perfume y respiré,

Y suspiro por ti;

Gusté de ti, y siento hambre y sed;

Me tocaste y me abrasé en tu paz.”

*

San Agustín

***

fichero_18143_20090313-338x434

Alessandro Preziosi como Agustín en el filme Sant Agostinho

No con conciencia dudosa, sino cierta, Señor, te amo yo. Heriste mi corazón con tu palabra y te amé. Mas también el cielo y la tierra y todo cuanto en ellos se contiene he aquí que me dicen de todas partes que te ame; ni cesan de decírselo a todos, a fin de que sean inexcusables.

Sin embargo, tú te compadecerás más altamente de quien te compadecieres y prestarás más tu misericordia con quien fueses misericordioso: de otro modo, el cielo y la tierra cantarían tus alabanzas a sordos.

Y ¿qué es lo que amo cuando yo te amo? No belleza de cuerpo ni hermosura de tiempo, no blancura de luz, tan amable a estos ojos terrenos; no dulces melodías de toda clase de cantilenas, no fragancia de flores, de ungüentos y de aromas; no manas ni mieles, no miembros gratos a los amplexos de la carne: nada de esto amo cuando amo a mi Dios. Y, sin embargo, amo cierta luz, y cierta voz, y cierta fragancia, y cierto alimento, y cierto amplexo, cuando amo a mi Dios, luz, voz, fragancia, alimento y amplexo del hombre mío interior, donde resplandece a mi alma lo que no se consume comiendo, y se adhiere lo que la saciedad no separa. Esto es lo que amo cuando amo a mi Dios .

*

Confesiones X, 6,8.

 

***

Agustín nació en Tagaste el 13 de noviembre del año 354. Fue educado siguiendo los hábitos cristianos de su madre, Mónica, y, como se reveló enseguida como un ¡oven de prometedoras cualidades, fue encaminado a la carrera de retórica. Ya desde los tiempos de estudio en Cartago estuvo marcado por una incomodidad interior que le llevaría lejos. La primera respuesta a esta sed de totalidad fue una vida mundana tejida por varios vínculos, más o menos límpidos. Ahora bien, la inquietud es también sed y búsqueda de la verdad: se apasiona con la lectura del Ortensio de Cicerón, lee la Sagrada Escritura, pero no se entusiasma con ella y acaba por adherirse al racionalismo y al materialismo de la secta de los maniqueos. Tras haber enseñado en Tagaste y en Cartago, se traslada primero a Roma (383) y después a Milán (384). Aauí su viaje espiritual da un viraje decisivo: conoce y escucha al obispo Ambrosio, revisa sus posiciones sobre la Iglesia católica, vuelve a leer la Sagrada Escritura y, en medio de la lucha entre sus antiguos hábitos de vida y los nuevos impulsos interiores, al final se abre a la luz y a la riqueza de Cristo.

Fue bautizado el año 387 por Ambrosio. Decidido a volver a África, se establece en Tagaste y funda allí su primera comunidad monástica, siguiendo el modelo de la comunidad cristiana de Jerusalén. En el año 391 fue ordenado sacerdote por el obispo Valerio, a quien en el 395 le sucede en la guía de la diócesis de Hipona. Desde entonces se dedicó por completo a la vida de la Iglesia -ministerio de la Palabra, defensa de la fe-, aunque prosigue con la experiencia de vida común con un grupo de hermanos monjes, a los que traslada al episcopio. Escribió más de doscientos libros y casi un millar de documentos, entre sermones y cartas. Murió el 28 de agosto del año 430. Hasta tal punto fue hijo de la Iglesia que se convirtió en padre… y doctor.

En Agustín no vivió un solo hombre: vivió en él la criatura de carne y hueso, de nervios y sangre, con su desarrollo misterioso, múltiple; vivió el escritor, conjuntamente sumo escritor, sumo filósofo, sumo teólogo, y sobre cualquier otra cosa poeta sumo de los afectos y de las verdades; vivió el cristiano y el monje, el sacerdote y el obispo, el santo. Recibió de Dios toaos los clones más altos: una juventud tempestuosa, la palabra creadora, el silencio inenarrable de la oración, la fuerza necesaria para gobernar su ánimo en la navegación ultraterrena y en el aura de lo divino. Experiencia de hijo y de padre, de pecador desbandado y de obispo muy rígido, de escolar y profesor y, por tanto, de maestro de su pueblo y de todo el Occidente; de mundano y de monje, de escritor y de filósofo, de polemista y de amigo, de pensador y de contradictor y orador.

En todos esos pasajes no perdáis nada de su riquísima y potentísima humanidad: todo lo llevó consigo y lo fundió en el ardor y en la luz única de su santidad doloroso y extática. Amó, y de su experiencia de amor surgirá un amor a Dios, tal vez el más elevado que jamás haya salido de corazón humano […].

Cuando moría Agustín en su ciudad asediada, no moría nada: nacía, para él, en los cielos amados sin paz y deseados sin tregua; nacía, para nosotros, en nuestra historia y en nuestra alma. Desde aquel día hay algo de agustiniano tanto en la historia de todos los hombres como en la historia de cada uno de ellos.

*

G. de Luca,
Sant’Agostino. Scrítti d’occasione e traduzioni

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

“Nuestra imagen de Jesús”, 21 Tiempo ordinario – A (Mateo 16,13-20)

domingo, 27 de agosto de 2023
Comentarios desactivados en “Nuestra imagen de Jesús”, 21 Tiempo ordinario – A (Mateo 16,13-20)

b9eea6d5973bb9580b1be4a38a7ebf0d502089705bf52bb27b5a255eb565741bLa pregunta de Jesús: «¿Quién decís que soy yo?», sigue pidiendo todavía una respuesta a los creyentes de nuestro tiempo. No todos tenemos la misma imagen de Jesús. Y esto no solo por el carácter inagotable de su personalidad, sino, sobre todo, porque cada uno vamos elaborando nuestra imagen de Jesús a partir de nuestros intereses y preocupaciones, condicionados por nuestra psicología personal y el medio social al que pertenecemos, y marcados por la formación religiosa que hemos recibido.

Y, sin embargo, la imagen de Cristo que podamos tener cada uno tiene importancia decisiva para nuestra vida, pues condiciona nuestra manera de entender y vivir la fe. Una imagen empobrecida, unilateral, parcial o falsa de Jesús nos conducirá a una vivencia empobrecida, unilateral, parcial o falsa de la fe. De ahí la importancia de evitar posibles deformaciones de nuestra visión de Jesús y de purificar nuestra adhesión a él.

Por otra parte, es pura ilusión pensar que uno cree en Jesucristo porque «cree» en un dogma o porque está dispuesto a creer «en lo que la santa Madre Iglesia cree». En realidad, cada creyente cree en lo que cree él, es decir, en lo que personalmente va descubriendo en su seguimiento a Jesucristo, aunque, naturalmente, lo haga dentro de la comunidad cristiana.

Por desgracia, son bastantes los cristianos que entienden y viven su religión de tal manera que, probablemente, nunca podrán tener una experiencia un poco viva de lo que es encontrarse personalmente con Cristo.

Ya en una época muy temprana de su vida se han hecho una idea infantil de Jesús, cuando quizá no se habían planteado todavía con suficiente lucidez las cuestiones y preguntas a las que Cristo puede responder.

Más tarde ya no han vuelto a repensar su fe en Jesucristo, bien porque la consideran algo trivial y sin importancia alguna para sus vidas, bien porque no se atreven a examinarla con seriedad y rigor, bien porque se contentan con conservarla de manera indiferente y apática, sin eco alguno en su ser.

Desgraciadamente no sospechan lo que Jesús podría ser para ellos. Marcel Légaut escribía esta frase dura, pero quizá muy real: «Esos cristianos ignoran quién es Jesús y están condenados por su misma religión a no descubrirlo jamás».

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

“Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos”. Domingo 27 de agosto de 2023. 21º domingo de tiempo ordinario

domingo, 27 de agosto de 2023
Comentarios desactivados en “Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos”. Domingo 27 de agosto de 2023. 21º domingo de tiempo ordinario

44-OrdinarioA21De Koinonia:

Isaías 22,19-23: Colgaré de su hombro la llave del palacio de David
Salmo responsorial: 137:
Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos.
Romanos 11,33-36: Él es el origen, guía y meta del universo
Mateo 16,13-20:
Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos

El texto de Isaías se refiere, con mucha probabilidad, a la época inmediatamente anterior a la primera deportación. Recordemos que como represalia a un intento de rebelión, el imperio babilónico exilió, en el año 597 a.e.c, a los miembros más prestantes de la sociedad y los trasladó a varias ciudades y campos de Mesopotamia. Esto significó un duro golpe para las pretensiones de la familia monárquica que se consideraba inamovible del trono.

La profecía de Natán que, en realidad, era una exhortación para que el rey se mantuviera fiel a la voluntad del Señor, se había convertido ya en la época salomónica en un recurso ideológico para legitimar el monopolio del poder. Al inicio del siglo VI la situación de Judá cambió completamente, con la entrada en escena del imperio babilónico, que pretendió crear un imperio mediante el sometimiento de todos los pequeños reinos y el control de las tribus dispersas por toda el llamado «Creciente Fértil». Jerusalén era sólo una fortaleza más a conquistar.

La profecía de David se dirige contra las pretensiones de la clase dirigente que se consideraba la propietaria perpetua del trono. El caso más patético era el de los primeros ministros, que remplazaban al rey en su ausencia. Estos personajes, casi siempre provenientes de la alta aristocracia, cobraban singular importancia cuando podían gobernar el país y darse todos los honores regularmente reservados al rey.

Parece que el mayordomo del palacio real de Jerusalén, llamado Sobna, se excedió en sus pretensiones y no se contentó con ostentar la ‘banda’ del rey sino que convirtió las llaves del palacio en símbolo de su creciente poder. Todas estas manifestaciones de arrogancia ponían en evidencia cuán arruinadas estaban las instituciones monárquicas y el grado extremo de decadencia en el que había caído la corte. Isaías pronuncia un oráculo de condenación contra este ministro presuntuoso, denunciando todas las arbitrariedades que había cometido y anunciándole cuál sería el final de todas sus hazañas. El que se había construido una tumba elegante moriría en un campo desolado en tierras extranjeras. La llave que el primer ministro ostentaba, terminaría en manos de otra persona más capaz. Los caminos del Señor no son los del individuo engreído y alienado. Todo lo que un sistema social construye sobre la explotación, el abuso del derecho y la falsedad, termina irremediablemente condenado a la insignificancia.

Pablo, haciendo eco de los himnos a la sabiduría, recuerda la distancia enorme que hay entre las absurdas pretensiones individualistas y megalómanas, y el sabio designio de Dios que dispone únicamente lo que es provechoso para el ser humano.

Esa contraposición entre las desmedidas pretensiones de ciertos individuos y grupos sedientos de poder y los insondables caminos del Señor, se hace patente en el episodio del evangelio. A la mitad del camino de Jerusalén, o sea, en la exacta mitad del proceso de formación de los discípulos, Jesús los interroga sobre aquello que han podido captar en el tiempo en que los ha acompañado y orientado.

Las respuestas nos sorprenden. De una parte el gentío que sigue a Jesús lo identifica correctamente como uno de los profetas. De otra, el grupo en la voz de Pedro lo reconoce correctamente como Mesías e Hijo de Dios. Pero, subsiste un problema de fondo: tanto la multitud como los discípulos quieren imponerle a Jesús un estilo de ser profeta y una manera de ser Mesías. Discípulos y muchedumbre piden lo que es contrario a la voluntad de Dios e inconsecuente con la enseñanza de Jesús. Parecería que el enorme esfuerzo de Jesús no hubiese surtido el efecto esperado, y que los discípulos, en lugar de cambiar de mentalidad, hubieran afianzado sus antiguas y erráticas ideas. Sin embargo, el evangelio nos quiere mostrar que los discípulos aún deben pasar por la experiencia de la cruz para comprender el verdadero alcance de las palabras y obras de Jesús.

Jesús sí es el Mesías, pero no el Mesías triunfalista y prepotente del nacionalismo exacerbado, sino una persona al servicio de las más hondas y profundas Causas humanas. Jesús sí es el profeta; pero no el profeta que anuncia la supremacía de la propia religión o de la ideología de su grupo, sino el profeta del amor, la justicia y la paz.

Las tres lecturas nos muestran cuán impredecibles y certeras son las sendas de Dios y cuán caducos y esquemáticos son nuestros trillados caminos. El evangelio nos invita a aprender de Jesús cuál es el camino auténtico que nos conduce al Padre, porque «no todo el que dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos». Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

27.8. 23 ¿Quién dicen que soy? Y tú ¿qué dices que soy? Eres compañero y amigo del alma (cf. Mt 16, 13-16)

domingo, 27 de agosto de 2023
Comentarios desactivados en 27.8. 23 ¿Quién dicen que soy? Y tú ¿qué dices que soy? Eres compañero y amigo del alma (cf. Mt 16, 13-16)

historia-de-jesusDel blog de Xabier Pikaza:

Ésta es la pregunta clave: ¿Y tú ¿quién dices que soy?. En diversos lugares he querido responder a ella. Aquí lo hago  de manera nueva, conforme a  mi próximo libro: «Compañeros y amigos de Jesús» (Sal Terrae, Santander 2023, en prensa).

Jesús es Cristo (humanidad plena), viniendo del pasado (Hijo de Hombre). Es compañero (cum-panis), compartiendo  nuestro pan. Es amigo,se vincula  en amor y vida con nosotros.

Ilustran esta postal portadas de libros  dedicados al tema. 

Mateo 16,13-20

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.» Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.

1. Tu eres el Cristo

Jesús era un nombre usual, el nombre de Josué, primer conquistador israelita de la tierra de Palestina pero la tradición cristiana ha resaltado pronto su sentido mesiánico diciendo/descubriendo que significa “Dios salva” (Mt 1, 21) y añadiendo que era el Cristo, es decir, el ungido de Dios o Mesías (cf. Mc 8, 29 par).

Esa tradición ha vinculado ese título (Cristo) con el nombre propio de Jesús, de forma que ambos vienen a hacerse inseparables, como indica ya san Pablo, que dice normalmente Jesucristo.

A partir de aquí los seguidores de Jesús le han dado diversos títulos, que expresan su importancia para los creyentes, pero sin olvidar que Jesús, su nombre propio, puede entenderse ya como un programa de su vida y así puede compararse a la de Josué/Jesús, que introdujo a los hebreos en la tierra prometida, más que con Abraham o Moisés.

2. El hijo de…

  71B6pebNDuL._AC_UF1000,1000_QL80_Entre los hebreos un hombre se definía por su padre (en hebreo ben, en arameo bar, en árabe ibn) y así Jesús aparece pronto como “hijo” de una serie de personajes que definen hasta hoy su identidad:

‒ Jesús era Hijo de Abraham. Todos los judíos se consideraban hijos de Abraham, patriarca  original de los semitas occidentales, también se consideran hijos de Abraham (por línea de Agar e Ismael) los árabes… San Pablo le presenta así como Hijo de Abraham, heredero de las promesas en Gal 3‒4 y en Rom 4, lo mismo que Mt 1, 1.

‒ Hijo de David (Mc 10, 48; cf. 12, 37), heredero de las promesas mesiánicas, rey vencedor sobre los enemigos del pueblo… Pronto esa visión de Jesús como hijo de David toma matices distintos: Es sabio como Salomón, es misericordioso…    ‒ Jesús era Hijo de María (Mc 6, 3), denominación sorprendente de tipo metronímico, que le vincula con la madre más que con el padre… Esa es la visión que está en el fondo de la historia de los magos en Mt 2, lo mismo que en los evangelios de la infancia (Lc 1‒2, Mt 1‒2).Esa visión ha marcado toda la tradición cristiana.

‒ Hijo de José, hijo del carpintero… Así le llama el evangelio de Mateo 13, 55, y más el de Juan desde el principio (cf. Jn 1, 45). Ésta es una tradición y nombre que ha sido luego menos desarrollada por la Iglesia.

‒ Hijo de hombre, título que aparece en diversos contextos de poder (Mc 2, 10.28), de entrega de la vida (Mc 8, 31; 9, 31; 10, 33) y de venida escatológica (cf. Mc 13, 26; 14, 62). Jesús es Hijo de hombre porque ha nacido de otros, integrándose en una experiencia y proceso de generación. Pero, al mismo tiempo, es Hijo de Dios: proviene de la humanidad, naciendo de Dios, conforme al testimonio unánime de los evangelios. Esta solidaridad receptiva le define, desde el principio de la iglesia como Aquel que depende de otros naciendo de Dios, como aquel que ofrece a los otros la vida del amor de Dios.

‒ Hijo de Dios, como pone de relieve Marcos en el comienzo de su evangelio (Mc 1, 1).  hijo de Dios. Este título tiene una larga prehistoria, no sólo en el paganismo ambiental (donde cualquier taumaturgo o místico puede llamarse Hijo de Dios), sino en el judaísmo, donde el pueblo israelita y su rey reciben de un modo especial este nombre de hijos de Dios. Por su especial vinculación con Dios, en plano de conocimiento profundo y obediencia (cumplimiento de la voluntad divina), Jesús se llamó a sí mismo Hijo de Dios.

No es Hijo de Dios quien puede y manda, imponiéndose sobre los demás, sino quien puede y ama, obedeciendo en gesto de entrega de la vida. Siguiendo en esa línea, la comunidad cristiana le ha concebido después como el Hijo de Dios por antonomasia (el Hijo), no sólo en su vida temporal (en vocación/bautismo o nacimiento), sino en la misma intimidad de lo divino (cf. Mt 11, 25-30 par, y en todo el evangelio de Juan).

 3. Exorcista, libera del «Diablo» interno y externo

9788499450643 ‒ Exorcista, vencedor. Los evangelios le presenta como aquel que ha luchado contra el Diablo (Mc 1, 12-13), expulsando a los demonios, como indica la controversia de Mc 3, 21-30. En esa línea aparece como el gran Vencedor, el más Fuerte (Christus Victor), que libera a los hombres de la opresión (posesión) de lo diabólico.

‒ Sanador, terapeuta… Éste es quizá (con el de exorcista) el nombre más importante que le atribuye la tradición sinóptica… La verdadera libertad es la “salud”: Que los hombres, en especial los enfermos y excluidos vivan… Una tradición muy temprana, propia de los adversarios, le llamará muy pronto mago, hechicero…, hombre de fondo diabólico que cura en un sentido para oprimir mejor.  Así le presentan los adversarios dentro del mismo judaísmo como en el mundo pagano, como ha puesto de relieve el filósofo Celso en el siglo II d.C. Cristo es el gran engañador.

‒ Maestro, rabino, rabbi… (cf. Mc 4, 18; 5, 35; 9, 17.38; 10, 17.20.35; 12, 14.19.32, etc.), título que se utiliza en varios niveles, desde dentro y desde fuera de la Iglesia, presentándole como alguien que tiene autoridad para enseñar y formar discípulos. Éste es el título más utilizado por la tradición cristiana primitiva… Jesús es el gran Maestro, el que enseña (el didáskalos…). No se impone como rey, sino que dirige e ilumina a los hombres por la verdad… En esa línea, en el juicio de Pilato, según el evangelio de Juan, él es rey porque “enseña”, porque dice la verdad.

‒ Profeta y siervo de Dios. Es Profeta (Mc 6, 15; 8, 28), no se limita a enseñar como maestro, sino que proclama la palabra, en gesto de anuncio y denuncia, en una línea que puede compararse a la de Juan Bautista. Pues bien, Jesús se ha pensado y presentado a sí mismo como Profeta escatológico en quien viene a culminar la esperanza israelita. Así le han visto e invocado también tras la pascua los judeo-cristianos. Pero, al mismo tiempo, ellos le han llamado Siervo (Servidor) de Dios, porque ha realizado la tarea de Dios sobre el mundo, en la perspectiva del Siervo de Yahvé del Segundo Isaías. Muchos israelitas veneraban (e incluso esperaban) la figura de un misterioso Siervo de Dios que debía enseñarles la lección fundamental de la historia: aceptar y transformar el sufrimiento. Aprender a sufrir y sufrir por los demás: ésta es la máxima experiencia salvadora. De un modo consecuente, siendo profeta escatológico, Jesús aparece también como el Siervo sufriente de Dios. No ha realizado su tarea triunfando, imponiendo su vida sobre los demás, sino muriendo por ellos, en actitud expiatoria (cf. Hch 4, 30; Mt 12, 15-21).

‒ Compasivo, misericordioso, hombre para los demás. Así le presentan sobre todo los evangelios de Mateo y Lucas (Manso y humilde de corazón, cargó con nuestros dolores…). Así le presenta la iglesia retomando un texto de Oseas, cf. Mt 9, 10‒13; 11, 1‒6.  Según eso, la presencia de Dios en el mundo es la misericordia… Puso la misericordia por encima de un tipo de culto sacral judío o de justicia romana y por eso le mataron.

‒ Fuerte, el más. Así aparece en la tradición del bautismo y de los exorcismo así vence a los poderes del mal, conforme a palabra que hallamos en el fondo de Mc 1, 7 y 3, 27. Esa fuerza de Jesús se interpreta como amor capaz de liberar a los posesos, como presencia suprema de Dios en el camino de entrega por los demás, conforme al primer himno cristológico de Flp 2, 6‒11

‒ Pastor, pescador… En la línea anterior, desde la perspectiva de su acción, la iglesia le presentará muy pronto como buen pastor, que guía a las ovejas (Jn 10)y también como pescador paradójico, con discípulos pescadores (Mc 1, 16-20). No pesca para matar a los peces, sino para salvar a los hombres…

 4. Nombres de muerte que da vida

Jesús, el Entregado, traicionado… (cf. Mc 9, 31 y 10, 33). Ésta es una de las tradiciones más importantes de los evangelios… Jesús no ha sido sólo crucificado (ajusticiado) por los hombres de la justicia de este mundo, sino que ha sido traicionado y entregado por aquellos en quienes había confiado…

Jesús, juzgado y condenado. Así le presenta no sólo la tradición sinóptica, sino el mismo Pablo en Gálatas. El hombre judío era el que estaba bajo la ley, el romano era el que estaba bajo la justicia… Pues bien, la mejor ley del mundo, la mejor justicia le han condenado. Así aparece Jesús como la piedra rechazada por los arquitectos de la historia (Mt 21, 42 par), conforme a una acerada tradición israelita (Sal 118, 22‒23). Así es Jesús, el hombre excluido, descartado para el templo del poder y sacralidad del mundo.

Se dio a sí mismo… (Me amó y se entregó por mí: Gal 2, 20). Ésta es la experiencia que está al fondo de toda la tradición sinóptica y paulina… El camino de muerte (sacrificio) de Jesús no fue un camino de ira vengadora de Dios, ni de sacrificio expiatorio… sino de amor solidario y cercano. Jesús viene a presentarse así como el que ha amado a los demás muy en concreto, aceptando así un camino de muerte.

Torturado, Crucificado, hombre de dolores… (Mc 16, 6, en la línea de Is 53, 3). Así le llama el joven de la pascua, añadiendo que Dios le ha resucitado.  Al principio, la crucifixión era un escándalo, algo contrario a la fe, tanto en línea israelita como griega. Pero después, una vez que se ha visto a Jesús como hombre verdadero, Hijo de Dios, se puede afirmar también el valor salvador de la crucifixión, viendo en ella el testimonio más grande del amor de Dios: sólo así puede ser Mesías de Dios aquel que ofrecesu vida por todos, porque Dios es vida que se ofrece y se comparte.

Nazoreo-nazareno (Mc 14, 67; 16, 3). Así le presenta el título de la cruz… Jesús nazoreo, rey de los judíos (Jn 19, 19), que indica su procedencia y condición: su procedencia geográfica (de Nazaret de Galilea) o su origen mesiánico (forma parte del nezer o estirpe mesiánica de Jesé-David, como parece indicar Mt 2, 23 y Jn 19, 19). Es la raíz, es la semilla de la nueva humanidad

 5. Nombres de pascua y vida

‒ Resucitado. Éste es el nombre y título puede verse en el en el fondo de toda la tradición sinóptica, desde Mc 16, 6, y de 8, 31; 9, 31; 1, 34; 14, 28.  Es el título de la tradición de San Pablo, la primera conocida y desarrollada por el mensaje de la iglesia. Resucitado no es el que sale de la historia de los hombres, para habitar en un mundo distinto de cielo supracósmico, sino aquel que es semilla de nueva humanidad.

Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

“Pedro, entre Dios y Satanás”. Domingo 21. Ciclo A.

domingo, 27 de agosto de 2023
Comentarios desactivados en “Pedro, entre Dios y Satanás”. Domingo 21. Ciclo A.

cristo-ordenando-a-sus-apostoles1Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

El evangelio de este domingo y el del siguiente forman un díptico indisoluble. En el de hoy, Pedro recibe una revelación de Dios y una misión. En el siguiente, se convierte en portavoz de Satanás. De este modo, Mateo deja claro que lo importante es la misión recibida, no la santidad del receptor. El pasaje de este domingo se divide en tres partes: 1) lo que piensa la gente a propósito de Jesús; 2) lo que afirma Pedro; 3) las promesas de Jesús a Pedro.

01.- Lo que piensa la gente a propósito de Jesús

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:

― ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?

Ellos contestaron:

― Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.

¿Cómo es posible que la gente ofrezca respuestas tan extrañas? La culpa es en gran parte de Jesús por usar una expresión que se presta a equívoco: bar enosh puede entenderse de formas muy distintas, y podríamos traducirlo con minúscula o con mayúscula.

            Con minúscula, «hijo del hombre», significa «este hombre», «yo», y es frecuente en boca de Jesús para referirse a sí mismo. Por ejemplo: «Las zorras tienen madrigueras, las aves del cielo nidos, pero el hijo del hombre [este hombre] no tiene dónde recostar la cabeza» (Mt 8,20); «El hijo del hombre [este hombre, yo] tiene autoridad en la tierra para perdonar los pecados» (Mt 9,6), etc.

            Con mayúscula, «Hijo del Hombre», hace pensar en un salvador futuro, extraordinario. «Os aseguro que no habréis recorrido todas las ciudades de Israel antes de que venga el Hijo del Hombre» (Mt 10,23); «El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles para que recojan de su reino todos los escándalos y los malhechores» (Mt 13,41); «El Hijo del Hombre ha de venir con la gloria de su Padre y acompañado de sus ángeles» (Mt 16,27).

            La gente que escuchaba a Jesús podía sentirse desconcertada. Cuando usaba la expresión «el Hijo del Hombre», ¿hablaba de sí mismo, de un salvador futuro o de un gran personaje religioso? Por eso no extrañan las respuestas que recogen los discípulos. Para unos, el Hijo del Hombre es Juan Bautista; para otros, de mayor formación teológica, Elías, porque está profetizado que volverá al final de los tiempos; para otros, no sabemos por qué motivo, Jeremías o alguno de los grandes profetas. Lo común a todas las respuestas es que ninguna identifica al Hijo del Hombre con Jesús, y todas lo identifican con un profeta, pero un profeta muerto, bien hace nueve siglos (Elías) o recientemente (Juan Bautista). Es obvio que Jesús no se explicaba en este caso con suficiente claridad o era intencionadamente ambiguo.

02.- Lo que afirma Pedro: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».

Él les preguntó:

― Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Simón Pedro tomó la palabra y dijo:

― Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.

Estamos tan acostumbrados a escuchar la respuesta de Pedro que nos parece normal. Sin embargo, de normal no tiene nada. Los grupos que esperaban al Mesías lo concebían como un personaje extraordinario, que traería una situación maravillosa desde el punto de vista político (liberación de los romanos), económico (prosperidad), social (justicia) y religioso (plena entrega del pueblo a Dios). Jesús es un galileo mal vestido, sin residencia fija, que vive de limosna, acompañado de un grupo de pescadores, campesinos, un recaudador de impuestos y diversas mujeres. Para confesarlo como Mesías hace falta estar loco o tener una inspiración divina.

03.- Las promesas de Jesús a Pedro

Jesús le respondió:

― ¡Dichoso tú, Simón hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.

Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.

Esta tercera parte, exclusiva de Mateo (falta en los evangelios de Marcos y Lucas), comienza con una bendición, que subraya la importancia del título de Mesías que Pedro acaba de conceder a Jesús. El discípulo no es un hereje ni un loco, sus palabras son fruto de una revelación del Padre. Viene a la memoria lo dicho en 11,25-30: «Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y aquel a quien el Padre se lo quiere revelar».

Basándose en esta revelación, no en los méritos de Pedro, Jesús le comunica tres promesas: 1) sobre él, esta roca, edificará su Iglesia; 2) le dará las llaves del Reino de Dios; 3) como consecuencia de lo anterior, lo que él decida en la tierra será refrendado en el cielo.

Las afirmaciones más sorprendentes son la primera y la tercera. En el AT, la “roca” es Dios. En el NT, la imagen se aplica a Jesús. Que el mismo Jesús diga que la roca es Pedro supone algo inimaginable, que difícilmente podrían haber inventado los cristianos posteriores. (La escapatoria de quienes afirman que Jesús, al pronunciar las palabras «y sobre esta piedra edificaré mi iglesia» se refiere a él mismo, no a Pedro, es poco seria).

La segunda afirmación («te daré las llaves del Reino de Dios») se entiende recordando la promesa de Is 22,22 al mayordomo de palacio Eliaquín, tema de la primera lectura de hoy: «Colgaré de su hombro la llave del palacio de David: lo que él abra nadie lo cerrará, lo que él cierre nadie lo abrirá». Se concede al personaje una autoridad absoluta en su campo de actividad. Curiosamente, el texto de Mateo cambia de imagen, y no habla luego de abrir y cerrar, sino de atar y desatar. Pero la idea de fondo es la misma.

El texto contiene otra afirmación importantísima: la intención de Jesús de formar una nueva comunidad, que se mantendrá eternamente. Todo lo que se dice a Pedro está en función de esta idea.

¿Por qué pone de relieve Mateo este papel de Pedro? ¿Desea indicar cómo concibe Jesús a su comunidad? ¿O tiene una finalidad más práctica? Ambas ideas no se excluyen, y la teología católica ha insistido básicamente en la primera: Jesús, consciente de que su comunidad necesita un responsable último, encomienda esta misión a Pedro y a sus sucesores.

Es posible que haya también de fondo una idea más práctica, relacionada con el papel de Pedro en la iglesia primitiva. Uno de los mayores conflictos que se plantearon desde el primer momento fue el de la aceptación o rechazo de los paganos en la comunidad, y las condiciones requeridas para ello. Los Hechos de los Apóstoles dan testimonio de estos problemas. En su solución desempeñó un papel capital Pedro, enfrentándose a la postura de otros grupos cristianos conservadores (Hechos 10-11; 15). En aquella época, en la que Pedro no era «el Papa», ni gozaba de la «infalibilidad pontificia», las palabras de Mateo suponen un espaldarazo a su postura en favor de los paganos. «Lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo». Es Pedro el que ha recibido la máxima autoridad y el que tiene la decisión última.

Apéndice 1. El papel de Pedro en la iglesia primitiva

            Un detalle común a las más diversas tradiciones del Nuevo Testamento es la importancia que se concede a Pedro. El dato más antiguo y valioso, desde el punto de vista histórico, lo ofrece Pablo en su carta a los Gálatas, donde escribe que tres años después de su conversión subió a Jerusalén «a conocer a Cefas [Pedro] y me quedé quince días con él» (Gálatas 1,18). Este simple detalle demuestra la importancia excepcional de Pedro. Y catorce años más tarde, cuando se plantea el problema de la predicación del evangelio a los paganos, escribe Pablo: «reconocieron que me habían confiado anunciar la buena noticia a los paganos, igual que Pedro a los judíos; pues el que asistía a Pedro en su apostolado con los judíos, me asistía a mí en el mío con los paganos» (Gálatas 2,7).

            Esta primacía de Pedro queda reflejada en diversos episodios de los distintos evangelios. Por no alargarme, basta recordar el triple encargo («apacienta mis corderos», «apacientas mis ovejas», «apacientas mis ovejas») en el evangelio de Juan (21,15-17), equivalente a lo que acabamos de leer en Mateo.

            Lo mismo ocurre en los Hechos de los Apóstoles. Después de la ascensión, es Pedro quien toma la palabra y propone elegir un sustituto de Judas. El día de Pentecostés, es Pedro quien se dirige a todos los presentes. Su autoridad será decisiva para la aceptación de los paganos en la iglesia (Hechos 10-11). Este episodio capital es el mejor ejemplo práctico de la promesa: «lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo».

Apéndice 2. Mateo: ¿falsario o teólogo?

            Lo anterior ayuda a responder una pregunta elemental desde el punto de vista histórico: si las promesas de Jesús a Pedro sólo se encuentran en el evangelio de Mateo, ¿no serán un invento del evangelista? Así piensan muchos autores.

            Pero el término «invento» se presta a confusión, como si todo lo que se cuenta fuera mentira. Los escritores antiguos tenían un concepto de verdad histórica muy distinto del nuestro, como he intentado demostrar en mi libro Satán contra los evangelistas. Para nosotros, la verdad debe ir envuelta en la verdad. Todo, lo que se cuenta y la forma de contarlo, debe ser cierto (esto en teoría, porque infinitos libros de historia se presentan como verdaderos, aunque mienten en lo que cuentan y en la forma de contarlo). Para los antiguos, la verdad se podía envolver en un ropaje de ficción.

La verdad, testimoniada por autores tan distintos como Pablo, Juan, Lucas, Marcos, es que Pedro ocupaba un puesto de especial responsabilidad en la iglesia primitiva, y que ese encargo se lo había hecho el mismo Dios, como reconocen Pablo y Juan. Lo único que hace Mateo es envolver esa verdad en unas palabras distintas, quizá inventadas por él, para dejar claro que la primacía de Pedro no es cuestión de inteligencia, ni de osadía, se debe a una decisión de Jesús.

Y para corroborar que no son los méritos de Pedro, añade el episodio que leeremos el próximo domingo.

 

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Domingo XXI del Tiempo Ordinario. 27 Agosto, 2023

domingo, 27 de agosto de 2023
Comentarios desactivados en Domingo XXI del Tiempo Ordinario. 27 Agosto, 2023

AE800095-D33F-461B-B732-FD54605278BF

 

 

“En aquel tiempo llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo y preguntaba a sus discípulos: -¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?”

Mt 16, 13-20

Nos encontramos al final de la segunda parte del Evangelio de Mateo. En torno a Jesús aumenta el rechazo y la incomprensión. Entonces, Jesús pregunta a sus discípulos: “-¿Quién dice la gente es el Hijo del Hombre?” Y los discípulos lo reconocen como el Mesías y el Hijo del Dios vivo.

Las dificultades, los fracasos y las crisis nos ayudan a plantearnos la vida y las opciones de una manera seria y decidida. En realidad, nos llevan a esas dos preguntas fundamentales: ¿quién soy?, ¿qué hago aquí? Dos preguntas que no acabamos de cerrar nunca, que crecen y evolucionan con nosotras. Pueden pasar temporadas como dormidas pero despiertan de vez en cuando cuestionando nuestra identidad y nuestra misión.

Jesús, que fue plenamente humano, también se cuestionó, en más de una ocasión, su identidad y su misión. Se preguntaba quién era y qué hacía y por eso le preguntaba a sus discípulos: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”

Las personas que tenemos cerca nos ayudan a vernos a nosotras mismas con más claridad. Nos devuelven la imagen que proyectamos, nos hacen de espejo. Nos encaran con nuestra verdad y con las mentiras que usamos de armadura protectora. Por eso necesitamos otros puntos de vista para crecer. En ocasiones son las otras personas las que nos descubren partes de nosotras mismas que no alcanzamos a ver con claridad.

Así, con lo que nos dicen y lo que conocemos de nosotras mismas vamos creciendo en el camino de la vida, en el camino del seguimiento de Jesús.

Oración

Danos, Trinidad Santa, la audacia de confrontarnos y cuestionar lo que somos y lo que hacemos para poder continuar nuestro camino desde la autenticidad. Amén.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Descubrirás quién es Jesús solo si vives lo que hay de divino en ti.

domingo, 27 de agosto de 2023
Comentarios desactivados en Descubrirás quién es Jesús solo si vives lo que hay de divino en ti.

pelicula-la-vida-de-jesus

DOMINGO 21 (A)

Mt 16,13-20

Dos temas nos proponen hoy las lecturas: Quién es Jesús y el poder de las llaves. Lo primero que hay que tener en cuenta es que los evangelios están escritos mucho después de la muerte de Jesús, y por lo tanto reflejan, no lo que entendieron mientras vivieron con él sino lo que las primeras comunidades pensaban de él. También es lógico que se preocuparan por la estructura de la nueva comunidad: El texto expresa vivencias pascuales de la primera comunidad. Esto no le quita importancia, sino que se la da.

Se quiere diferenciar la opinión de la gente de la de los discípulos para poder manifestar una fórmula de la fe primitiva. Mejor sería decir que la diferencia estaría entre lo que la gente y los discípulos pensaron de Jesús mientras vivía y lo que pensaron de él después de la experiencia pascual. Mientras vivieron con él le mostraron una gran admiración y estima, pero no se dieron cuenta de toda la novedad que aportaba. A los discípulos les costó Dios y ayuda dar el paso de una interpretación nacionalista del Mesías, al mesianismo de Jesús. Solo después de la experiencia pascual consiguieron dar ese paso.

De Jesús, como ser humano concreto, sí podemos hablar adecuadamente, porque cae dentro de las posibilidades de nuestros conceptos. De lo divino que hay en Jesús, nada podemos decir con propiedad, porque escapa a nuestra capacidad intelectual. Pero lo divino se manifestó en su humanidad y aunque no podemos definirlo, podemos intuirlo. Si nos empeñamos en pensar lo divino y lo humano como diferentes, imposibilitamos una respuesta coherente. Si Jesús fue Dios es porque es hombre, y si es hombre cabal es porque es divino. No hay incompatibilidad entre ambas realidades. Todo lo contrario, Dios está en lo humano y el hombre solo puede llegar a su plenitud en lo divino, que ya es.

La respuesta que pone Mt en boca de Pedro parece certera, aunque no supone ninguna novedad, porque todos los evangelistas lo dan por supuesto desde las primeras líneas de los evangelios. Está claro que el objetivo del relato es afianzar una profesión de fe pascual. Si Pedro hubiera pronunciado esa frase antes de la experiencia pascual, lo hubiera hecho pensando en un “hijo de Dios” en el sentido en que lo entendían los judíos; como persona muy cercana a Dios o que tiene un encargo especial de Él.

No podemos definir con dogmas a Jesús, pero tampoco podemos dejar de hacernos la pregunta. Lo que es Jesús, nunca lo descubriremos del todo. ¿Quién es este hombre? Todo intento de responder con fórmulas racionales no solucionará el problema. La respuesta tiene que ser práctica, no teórica. Mi vida es la que tiene que decir quién es Jesús para mí. Del esfuerzo de los primeros siglos por comprender a Jesús, debemos hacer nuestras, no las respuestas que dieron sino las preguntas que se hicieron.

Dar por completas y definitivas las respuestas de los primeros concilios nos ha llevado a la ruina. Lo que nos debe importar es descubrir la calidad humana de Jesús en la que queda reflejada su divinidad. Nuestra tarea será descubrir la manera de llegar nosotros a esa misma plenitud. Se trata de responder con la propia vida a la pregunta ¿quién es Jesús? Y tú, ¿quién dices que soy yo? Si creemos que lo importante es la respuesta teórica racional, como ya está dada, todos quedaremos en paz. Eso es lo que nos tiene bloqueados e impide que de verdad resolvamos el problema de lo que Jesús es.

Desde el punto de vista doctrinal, la historia se encarga de demostrarnos que nunca nos aclararemos del todo. O exageramos su divinidad convirtiéndole en un extraterrestre o limitamos su humanidad y entonces se nos hace muy difícil aceptar que sea plenamente hombre y a la vez divino. Una vez más tenemos que decir que la solución nunca la encontraremos a nivel teórico. Solo desde la vivencia interior podremos descubrir lo que significa Jesús como manifestación de Dios. Solo si nos identificamos con Jesús, haciendo nuestra su vivencia de Dios comprenderemos lo que fue Jesús.

El conocimiento racional de Jesús no me va a servir para conocer lo que de verdad importa. Lo que es Jesús no se puede apreciar por los sentidos ni será consecuencia de ningún razonamiento discursivo. Lo que es Jesús ni se puede pensar ni se puede expresar con palabras porque es lo que hay de Dios en él y a Dios no se le puede pensar ni decir. Todo lo que podemos decir de lo trascendente será siempre símbolo y metáfora. Al conocimiento de Jesús solo se puede llegar descubriendo lo que hay de Dios en mí. Aquí está el motivo por el que fracasamos a la hora de hablar de Jesús.

Respecto a la segunda cuestión, tenemos que aclarar algunos puntos. En primer lugar, los textos paralelos de Mc y de Lc no dicen nada de la promesa de Jesús a Pedro. Es éste un dato muy interesante, que tiene que hacernos pensar. Marcos es anterior a Mateo. Lucas es posterior. Tanto la confesión de Hijo de Dios como la promesa de Jesús a Pedro, es un texto exclusivo de Mt. Si tenemos en cuenta que Mt y Lc copian de Mc, descubriremos el verdadero alcance del relato de Mt. Lo añadido está colocado ahí con una intención: Revestir a Pedro de una autoridad especial frente a los demás apóstoles.

Es la primera vez que encontramos el término “Iglesia” para determinar la nueva comunidad cristiana. Utiliza la palabra que en la traducción de los setenta se emplea para designar la asamblea (ekklesian). El texto intenta afianzar a Pedro en la presidencia de esa organización, pero es exagerado deducir de él lo que después significó el papado. Hay que tener en cuenta que existe otro texto paralelo, también de Mt, que leeremos dentro de dos domingos, que va dirigido a la comunidad: “Porque lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo; y lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo”.

Es curioso que en dos lugares tan próximos del mismo evangelio dé el poder de atar y desatar a Pedro y a la comunidad. Los textos no se contradicen, se complementan. La última palabra la tiene siempre la comunidad, pero esta tiene que tener un portavoz. Pedro o su sucesor, cuando hablan expresando el común sentir de la comunidad, tienen la garantía de acertar en los asuntos importantes para la comunidad. No es la comunidad la que tiene que doblegarse ante lo que diga una persona, sino que es el representante de la comunidad el que tiene que saber expresar el común sentir de ésta.

A Jesús nunca le pudo pasar por la cabeza el fundar una Iglesia. Él era judío por los cuatro costados y no podía pensar en una religión distinta. Lo que quiso hacer con su mensaje fue purificar la religión judía de todas las adheren­cias que la hacían incompatible con el verdadero Dios. Tampoco los primeros seguidores de Jesús pensaron en apartarse del judaísmo. Fue el rechazo frontal de las autoridades judías, sobre todo de los fariseos después de la destrucción del templo, lo que les obligó a emprender su propio camino. Entonces se consideraron el verdadero Israel y rechazaron la religión tradicional.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

¿Quién es ese hombre?

domingo, 27 de agosto de 2023
Comentarios desactivados en ¿Quién es ese hombre?

mente_abierta_llaves

Mt 16, 13-20

«Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo»

¿Quién es ese hombre?… se preguntaban los galileos cuando asistían atónitos a los hechos asombrosos de Jesús, o cuando le veían dedicar su vida a enseñar y curar, o enfrentarse a los poderosos en defensa de los débiles, o en compañía de pecadores públicos, o salir airoso de sus constantes polémicas con doctores y letrados tan duchos en esas lides, o esquivar una a una las trampas que urdían para desacreditarle, o hablar de Dios con tal familiaridad que les desconcertaba, o cuando escuchaban fascinados sus enseñanzas… «Jamás hombre alguno habló como éste»

¿Quién es ese hombre?… nos hemos preguntado también los cristianos de todos los tiempos, y unas veces hemos respondido desde la fe, otras desde la metafísica y otras (cada vez con más frecuencia) desde postulados culturales al uso. A lo largo de muchas generaciones, Jesús lo ha sido todo para los cristianos: ha sido su conexión con Dios, el que ha dado sentido a su vida, el que les ha proporcionado fortaleza para afrontar sus reveses, el que les ha librado del miedo a la muerte… Ha sido también su modelo de conducta y la meta a alcanzar en esta vida…

Pero esta actitud, antes normal, comienza a no serlo tanto. Mejor dicho, sigue siendo normal entre los sencillos, y comienza a ser excepción entre los sabios a los que Jesús dirigió aquella frase que tanto nos atañe y que tanto nos afanamos en ignorar: «Te doy gracias Padre porque has ocultado estas cosas»

Es probable que este cambio de actitud sea el fruto de nuestro espíritu ilustrado, que condiciona, y no poco, nuestra forma de creer: que nos empuja con fuerza a poner en duda toda creencia heredada de nuestros padres. Es cada vez más frecuente cuestionar al Dios de Jesús —Abbá—, un Dios personal que nos ama, nos acompaña en nuestro caminar por la vida y nos espera al otro lado de la muerte. Comienza a ser habitual rechazar que Dios nos haya salido al encuentro y que ese punto de encuentro entre Dios y los hombres sea Jesús…

Como consecuencia de esta pérdida de fe en Jesús, vamos derivando hacia filosofías propias de otras culturas que conciben de manera distinta a Dios y al ser humano, y que plantean una forma distinta de relación con Él; unas filosofías sin duda respetables y enriquecedoras, pero que no son de Jesús; lo de Jesús es otra cosa.

Una característica destacada de la ilustración es su afán por romper con todo lo anterior, por rechazar lo antiguo por el hecho de ser antiguo. Y este espíritu es el que nos mueve a desacreditar el propio concepto de religión por considerar que aliena a la gente sencilla que carece de nuestro conocimiento de “la realidad”; el que nos lleva a buscar nuevos modelos de espiritualidad porque el nuestro ya no nos sirve… Jesús se vio como vino nuevo llamado a romper los odres viejos del ritualismo judaico, y nosotros corremos el riesgo de vernos también como vino nuevo llamado a romper los odres viejos de Jesús.

 

Miguel Ángel Munárriz Casajús 

Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo sobre este evangelio, pinche aquí

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

¿Y tú que dices de mí?

domingo, 27 de agosto de 2023
Comentarios desactivados en ¿Y tú que dices de mí?

med-2Mt 16, 13-20

Leí el texto y lo dejé. Lo volví a tomar y lo subrayé. El silencio, compañero de camino en la lectura y la oración, se hizo presente. Agradecida, volví al texto: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?”. Pregunta comprensible para aquellos hombres judíos que esperaban al Mesías.

Pero das un paso más a modo de reto directo a los tuyos, a tus discípulos: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Debió haber un impasse que rápidamente resolvió el impetuoso Simón Pedro: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Tenía cerca la profunda experiencia del mar revuelto sacudiendo la barca (Mt 14, 22-33).

¡Ay, Pedro, cómo te entiendo! La experiencia de conocer y tener cerca a Jesús parece que siempre te lleva a creer que ya has entendido, que ya no vas a sentir miedo, que ya es el tiempo de permanecer erguido, disponible… pero te quedaba mucho camino que recorrer. Como a todos.

Menos mal que veías a Pedro mucho más al fondo de lo que él se veía. Sabías quien era y de donde salía lo que te dijo. Pero también sabías lo que le faltaba por vivir. Le diste las llaves, las del Reino de los cielos. Confiaste: “Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”.

Tu mensaje era de servicio en las labores del Reino, pero ha habido a lo largo de los tiempos, (desde los inicios, se ve en los Hechos), confusión y dolor en el uso de las llaves, usadas más que para el servicio, para el poder. Y esto va por todos, los de arriba y los del pueblo llano.

“A veces hemos hecho de las llaves el monopolio y la vestimenta de nuestro propio ser como creyentes, o como cristianos ‘comprometidos’, y las hemos utilizado como un instrumento de poder o como un afán de hacer que los demás hagan las cosas ‘como yo las veo’ y piensen las cosas ‘como yo las pienso’. ¡Eso no es el Evangelio!” (Sergio Delmar Junco) (1)

Volví al texto y me sobresaltó una pregunta que no estaba escrita:

– ¿Y tú que dices de mí?
– Te digo, como Pedro en otro momento, que “Tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero” (2) y que confío en tu paciencia para seguir adelante.

 Mari Paz López Santos

FEADULTA, Domingo, 27 agosto 2023

 

(1)El sonido de la luz”, Sergio Delmar Junco, misionero del Espíritu Santo, pág. 240

(2) Jn 21, 17

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Recordatorio

Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.

Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.

Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada. no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.

Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.