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Jordi Valls: “Hoy en día, la jerarquía romana lo único que hace es repartir recetas”

viernes, 3 de marzo de 2017
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150267_116525308412090_7163658_nJordi Valls, obispo coordinador de la Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas (CAFA)

Una interesante entrevista que el blog Soy Gay y Creo en Dios publicó en 2014, un blog que traducía las entrevistas del libro escrito en catalán por Albert Torras i Corbella, titulado «Sóc gai i crec en Déu» y que sigue de actualidad. Hoy, Jordi Valls es el obispo coordinador de la Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas de la que algunos miembros de este Foro formamos parte:

 “Hoy en día, la jerarquía romana lo único que hace es repartir recetas”

Jordi Valls
Ex-Director del Programa LGTB
Ayuntamiento de Barcelona

Jordi Valls nos ofrece un triple papel de esta historia. Su experiencia hoy, como activista desde la administración, donde ha ostentado un cargo público y comprometido los últimos años. La segunda, como ex-monje del Monasterio de Montserrat, y la tercera, como miembro hoy de una nueva comunidad religiosa. El debate es cordial, las anécdotas interesantísimas. Ha cambiado progresivamente la forma de vivir su homosexualidad, porque es un hombre con dudas, aunque no duda en lo que quiere. Y eso es fundamental para el goce pleno de la vida y de la propia sexualidad. Por lo que me comenta, creo que hoy es feliz, y se siente muy realizado.

Usted fue monje de Montserrat. Explíquenos su experiencia.

Fue de los 19 a los 23 años. Yo no venía de una familia de tradición católica. Fui por vocación. Con ayuda psicológica entendí que mi estancia en Montserrat fue un intento frustrado de controlar mi homosexualidad. En Montserrat no había cuerpos, sólo hábitos. Y ello me permitía alejarme de la sexualidad.

Entonces ya se sabía homosexual desde antes.

Sí, desde los 15 o 16 años. Fue cuando lo descubrí, y lo compartí con mis amigos. No me costó nada. Mi entorno era bastante liberal. La fe fue creciendo con los años, y hubo un momento en que quise vivir al límite lo que yo creía, como siempre he hecho. Y por ello fui a Montserrat. Quería ser, por encima de todo, cristiano. Y para serlo bien, debía ir al Monasterio.

¿Sabiéndose homosexual?

No me he sentido nunca acusado por ser homosexual por mi propia conciencia.

¿Y qué le dijeron los monjes?

En realidad, primero lo escondí, porque creía que si se lo comentaba, ellos no me dejarían entrar al monasterio. Aunque no fuera así. Cuando estuve ahí, y después de conversaciones con otros monjes, lo acabaron sabiendo. Y el Padre Abad me dijo que no había problema. Simplemente uno, que fuera casto.

¿Cómo se vive la castidad?

El Padre Calixte siempre decía antes de ir a pasear por Montserrat, los jueves en la tarde, que lloviera o no, nunca llovía a gusto de todos. Con ello quiero decir que no hay ninguna situación del hombre que sea perfecta. Y el ser casto había sido una imposición que yo acepté. Pero que no cumplí.

Se fue de Montserrat a los 23 años.

Para esclarecer mis dudas. El Padre Abad me dijo: “Sal, respira, y si quieres, vuelve”. Fue entonces cuando empezó mi militancia en grupos de liberación Gai, como el FAGC (Frente de Liberación Gay de Catalunya). Eran muy radicales, y muchos de sus miembros no veían con buenos ojos ser del FAGC y creer en Dios, así que dejé aparcada la fe. Era, más o menos, en 1981. Después, a Montserrat, he regresado a menudo.

¿Se apartó mucho tiempo de la fe?

Hasta el año 2000 no volví a practicar. No es que perdiera la fe, pero una fe que no se vive, que es inexistente, no es fe. Volví a raíz de mi experiencia política.

Cuéntemelo.

Fui nombrado teniente de alcalde de Vilanova i la Geltrú, de urbanismo y medio ambiente. Una experiencia muy gratificante, pero muy dura. Realmente, lo pasé muy mal, había muchos problemas. y sufrí varias crisis. Uno de esos días encontré que Cristo seguía detrás de mi, y me reencontré con él en mi camino. Mi fe fue creciendo de nuevo en los años siguientes, fui madurando, y me sentí que volvía a casa.

¿Cómo ha sido la experiencia de estos últimos diez años?

He estudiado teología y he ido creciendo espiritualmente. Me he dado cuenta que dentro de la estructura de la iglesia católica no hay un lugar para mi. Es una estructura diabólica, según la etimología griega que habla de diabólico como algo que separa en vez de unir, divide i falsifica el mensaje de la buena nueva de Cristo. Estuve reflexionando sobre lo que decían los obispos y lo opinaban los cristianos de base. Vi que el hecho de ser católico te obliga a estar en una estructura de poder feudal que solo perpetua su poder y economía. No podía vivir mi fe dentro de esta estructura.

¿Cuál fue el detonante para salir de esa iglesia católica?

Me casé con mi marido, con quien ya llevábamos muchos años de pareja. Adoptamos tres hijos, y vi que no debía cambiar. Yo quería seguir madurando con mi fe, y la jerarquía y estructura de la iglesia católica me cortaban las alas.

¿Formas parte, pues, de una iglesia católica independiente?

Sigo siendo de la iglesia: una, santa y cristiana, de la que forman parte desde los anglicanos hasta los luteranos, pasando por los católicos o los evangelistas. Y no estamos fuera de ninguna rama, sino con todas. Las agrupaciones católicas independientes la forman, alrededor del mundo, católicos incómodos dentro de la estructura de la iglesia que dicta Roma, ya sea porque son homosexuales, o son sacerdotes y no quieren renunciar a su sexualidad y ser célibes, etc.

¿Qué le permite hacer esta iglesia?

La agrupación se llama Comunidad Apostólica. La formamos pocas personas por el momento. Yo fui ordenado sacerdote por nuestro obispo hace unos años, y ello me permite administrar los Sacramentos, aunque no tenemos una liturgia concreta. Nos relacionamos con la Iglesia de Guadalupe, formada sobretodo en América, por sacerdotes casados.

¿Para Ud. ha cambiado el rostro de Cristo, desde que empezó hasta hoy?

Es el mismo Cristo, el que proclama la buena nueva. El Reino de Dios es entre nosotros, y sobretodo entre los que lloran y sufren. A mi Jesús se me aparece a través del Sermón de la Montaña.

¿Si tantas personas no se sienten satisfechas con lo que proclama la iglesia Católica, el futuro de la religión será está atomización de la religión en pequeñas iglesias y grupos?

Esta es una visión des de la perspectiva de la iglesia Romana jerarquizada. La iglesia es una, y todos los cristianos formamos parte de ella, con nuestras diferencias. En el inicio del cristianismo, las diferencias entre los grupos de cristianos eran enormes, pero todos se sentían miembros de la misma iglesia. Ahora, desde Roma, se proclama que ellos son la única iglesia. Nadie tiene el monopolio de Cristo. En todo caso, el futuro pasa por una iglesia con menos recetas. Cuando el Reino de Dios llegue, ya no nos harán falta las recetas. Y hoy en día, la jerarquía romana lo único que hace es repartir recetas.

¿Se ha confesado alguna vez por ser homosexual?

No. No creo que sea pecado, ni lo he creído nunca. Me confesé de no haber sido casto cuando me había comprometido a serlo.

Usted, además, ha sido director del Plan LGTB del Ayuntamiento de Barcelona. ¿Cómo trabajar por las comunidades LGTB desde la administración?

Tenemos pendiente una tareaa educativa importante. Los niños y adolescentes también tienen una sexualidad. Se les debe educar afectivamente para que vivan su sexualidad de forma plena. Hay que afrontar este tema y trabajar en la visualización del hecho homosexual: eventos, conferencias, apoyo a asociaciones, tercera edad…

Es padre de familia numerosa. ¿Cuando los obispos apelan a la familia tradicional contra los matrimonios homosexuales, como se siente?

Esta es una de las actitudes más malignas de la jerarquía romana. Cada vez que abren la boca, nuestros hijos, mi marido y yo mismo, nos sentimos profundamente heridos y marginados. Y esto, a mi parecer, es exactamente el contrario del mensaje liberador y compasivo de Jesús, de Cristo. La familia tradicional es una construcción social e histórica, y no tiene nada que ver con la llamada “ley natural” ni la “ley de Dios”, que los jerarcas romanos manipulan como quieren.indice

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Albert Torras i Corbella

Fuente Soy  Gay y creo en Dios

Fuente Foto y Video Jordi Valls: IdemTV

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General, Historia LGTBI, Iglesia Inclusiva , , , , ,

«Religiones o Espiritualidad», por Jordi Valls

lunes, 8 de agosto de 2016
Comentarios desactivados en «Religiones o Espiritualidad», por Jordi Valls

creacion-gay_thumbResumen de la charla “Religions o espiritualitat”, en el transcurso del acto “Homosexualidad y religiones: perspectiva y diálogo”, organizado por el Circuit Festival en Barcelona, 4 de agosto de 2016

Nuestra naturaleza espiritual

Las personas con diversidad de género (LGTBI…) hemos sido y aún somos rechazadas por las distintas religiones. Por esto muchas personas LGTBI… han querido romper con las religiones en las que se han educado. Pero lo que hemos hecho ha sido tirar a la criatura junto con la palangana del agua bautismal. Con ello hemos dado la espalda a nuestras naturalezas espirituales juntamente con las religiones que hemos debido abandonar para aceptar nuestra naturaleza sexual.

Contrariamente a lo que hemos hecho creo que debemos reivindicar nuestras naturalezas espirituales, porque la vida espiritual es una parte más de la experiencia humana. Debemos descubrir, rediseñar o reinventar formas de expresar nuestra espiritualidad. Porque ser espiritual puede ser radicalmente distinto que ser religioso.

La espiritualidad es aquello que nos permite una conexión espiritual con algo más grande que nosotros, a quien podemos denominar Dios, Diosa, Espíritu, Universo, Tao, Allah, Buda, Poder altísimo, Ser superior o de mil otras formas.

La religión para muchos y muchas sugiere manipulación social e histórica, abuso de poder y de riqueza. Huele a política y a mentiras.

Hay pruebas que antes de la irrupción del patriarcado, las personas con diversidad de género formaban parte de las estructuras religiosas, en las que a menudo asumían en ellas roles de liderazgo espiritual. En las sociedades tribales que denominamos primitivas y en algunos pueblos indígenas esto es así aún hoy en día.

Creo que es necesario que aprendamos de estas tradiciones y que reivindiquemos nuestro derecho innato a la experiencia espiritual y a reinventar su expresión. Debemos buscar más profundamente de lo que nunca hayamos hecho y llegar más arriba de lo que nunca hayamos llegado para descubrir quiénes somos realmente, qué hacemos en este planeta y qué podemos aportar.

Miremos pues a lo largo de la historia quiénes hemos sido y qué roles hemos representado: puentes entre el mundo masculino y femenino, transitadores entre el mundo de la materia y del espíritu. Mencionemos algunos de ellos: agentes de transformación, catalizadores, reformadores, iniciadores e movimientos sociales, fomentadores del progreso de la sociedad. Marginados, espejo externo de la sociedad, reflejo de la diversidad y ayuda a la sociedad para determinar, desde el margen, sus límites y sus fronteras. Exploradores de la conciencia, aquellos que van delante y asumen riesgos, que descubren nuevos caminos, que buscan nuevas respuestas, exploradores que van delante para ver qué hay más allá. Clowns sagrados y jóvenes para siempre, de espíritu “gai” (“alegre” en provenzal) y joven, encarnaciones de un espíritu de humor y de juventud, ofreciendo con estas cualidades al mundo entretenimiento, apoyo y un sentido refrescante de alegría. Guardianes de la belleza, llegando a lo sagrado, creadores, promotores y apoyadores de la belleza y del arte en el mundo. Cuidadores, aquellos que cuidan de los demás. Mediadores, personas “entre”, entre masculino y femenino, entre dentro y fuera, entre arriba y abajo. Chamanes y sacerdotes, funcionarios sagrados. (De esto puede dar fe el altísimo número de homosexuales en estructuras religiosas como el Vaticano, por ejemplo). Andróginos divinos, desempeñando un rol evolutivo. Guardianes o custodios de las Puertas.

Religión y espiritualidad

Veamos ahora algunas diferencias entre religión y espiritualidad. A menudo se ha vinculado la espiritualidad con la religión (jerarquía establecida, organizada, que controla, con un código moral restrictivo, punitivo y autoritario). Por ello, como hemos dicho, muchas personas LGTBI, conscientes del trato que reciben en muchas religiones organizadas, huyen cuando oyen la palabra espiritualidad.

Pero las religiones de odio, de poder, codiciosas y torturadoras, que intentan controlar, convertir, excluir, condenar y juzgar no son sino aberraciones de la verdadera religión. Recordemos cómo la palabra religión proviene de tres palabras en latín: “religare”, “relegere” y “reelegere”. Que significan, respectivamente, “religarse”, “releer” o “reinterpretar” y “volver a elegir”. “Religarse” con la divinidad, con la fuente última de las cosas y con la comunidad,” reinterpretar” los textos y los acontecimientos a la luz de esta divinidad y “volver a elegir” el camino de la unidad y del amor. A presar de ello, estos significados pueden comportar un sentido incómodo de restricción.

En contraste, la palabra espiritualidad proviene de la palabra latina “spirare”, que significa “respirar”, “soplar”, que dan sensación de vivificar, de dar energía, sin límites, de dejar fluir el aliento de la gracia.

Se puede ser espiritual y pertenecer a una religión organizada, pero también se puede ser espiritual sin suscribir ninguna doctrina sistemática. Y también se puede ser religioso, adherido a un sistema estructurado de dogma y estar totalmente desvinculado de la propia espiritualidad. La diferencia, según Mathew Fox, sería el anhelo, el deseo, ya que la espiritualidad deja sitio al anhelo y al deseo por la Divinidad, para llegar hasta ella.

La religión se preocuparía por uno mismo y por las formas sociológicas y sucumbiría a las sombras de las instituciones. La espiritualidad, en cambio, se relaciona con el temor y la sorpresa, con el asombro de que hablan las personas místicas, con el dolor y el dejar ir, con la creatividad y el dar a luz, con la compasión entendida como trabajo por la justicia, con la celebración.

Cuando la religión consigue abrazar estos elementos como esenciales para su presencia en el mundo, está haciendo su trabajo real, que es, como hemos dicho, conectar a la gente con su Fuente real.

La espiritualidad tendría más que ver con la inclusión que con la exclusión. Sería “tu forma de ver el mundo y de relacionarte con el Misterio Divino o la Fuerza Universal”, según algunos autores. La espiritualidad, pues, desarrollaría una auténtica relación con la divinidad, derrumbaría los condicionamientos sociales y reimaginaría a Dios más allá de las construcciones de género.

Algunos autores dicen que “la religión va de instituciones, y no ha sido buena ni para las mujeres ni para la gente de color, ni para los gais y las lesbianas.” “La espiritualidad está conectada con la experiencia de la maravilla, de la reverencia, sea como sea que la definas, y sea donde sea que lo encuentres: ya sea en el océano, en el sexo o en lo que sea, la reverencia es la clave de la espiritualidad. La religión se limitaría a dar una estructura, un lenguaje y un calendario para ayudarnos a expresar esta reverencia.

Las religiones tienden a considerarse intermediarias con la divinidad, y establecen jerarquías elaboradas de sacerdocios. Pero los intercesores pueden llegar a impedir el acceso directo a la divinidad, y pueden generar una cierta dependencia, tal como sucede con algunas jerarquías, que dan un falso confort y una falta de iniciativa, que hacen creer a sus fieles que todo lo que deben hacer es estar al lado de su “padre” para encontrar la iluminación. Este tipo de relación elimina cualquier responsabilidad para establecer una relación personal con la divinidad.

Diríamos que la religión intenta hacer de ti aquello que no eres, mientras que la espiritualidad intenta hacer de ti aquello que eres realmente. O también que la espiritualidad va de paisajes interiores más que de viajes exteriores.

La espiritualidad da un sentido profundo de identidad y un contexto para toda la vida en lo que respecta a las grandes preguntas existenciales. La religión es a veces nuestro enemigo, pero nuestra espiritualidad no puede ser nunca colonizada: no nos pueden quitar nuestro sentido de ser.

Así pues, hasta que alguien no reivindique la palabra religión y la purifique de su carga negativa, es mejor que trabajemos con la espiritualidad.

Elegir un camino espiritual

Veamos ahora qué debe buscar una persona LGTBI cuando quiera escoger un camino espiritual.

En primer lugar, conectar con un grupo o una tradición que por lo menos intente entendernos. En segundo lugar que no nos excluya o que no tenga normas distintas para nosotras. En tercer lugar qu podamos encontrar abertura, amistad y apoyo. En cuarto lugar que nos proporcione sostenimiento espiritual y oportunidades para descubrir nuestra esencia y llegar a ser mejores seres humanos. En quinto lugar, que nos ofrezca un sentido de comunidad y que nos anime al servicio de la donación desinteresada. En sexto lugar que nos ayude a crear un contexto para nuestras vidas, un sentido de la cosmología, de pertenecer a algo más grande que nosotras mismas. En séptimo lugar, que nos genere un sentido de responsabilidad para con los demás, de cuidado para con los demás y para con la Tierra. En octavo lugar, que no nos niegue nuestra esencia ni nos considere de segunda clase. En noveno lugar, que no nos juzgue o intente cambiarnos o curarnos. Y finalmente, que sea receptivo a nuestra perspectiva y a los dones únicos que tenemos para compartir.

Hay muchos caminos para escoger. Da igual qué camino o qué combinación de caminos, porque el destino es el mismo: el crecimiento espiritual, el restablecimiento del sentido de conexión con la divinidad, llegar a ser mejores seres humanos, el redescubrimiento de quiénes somos, la profundización del sentido de uno mismo, el llegar a ser reales, auténticos y plenamente humanos, desarrollar un sentido de la utilidad, de qué pretendemos, cultivar aquella cualidades personales que mejoren la calidad de nuestras relaciones con nosotros mismos y con los demás: compasión, ecuanimidad, justicia y generosidad, entre otras.

Podemos valorar los frutos de nuestro itinerario espiritual según qué florece en todas las áreas de nuestras vidas. El mejor consejo sería seguir el corazón.

La espiritualidad no es un aspecto separado de quienes somos, sino que inunda todo aquello que somos. Si llegamos a ser seres enteros, integrados, la espiritualidad se reflejará en todas nuestras relaciones, las interpersonales, las laborales, las económicas, las ambientales y las de ocio. Cuando llegamos a este nivel de integridad y de plenitud, los componentes separados de nuestras vidas ya no están fragmentados, separados o son extraños entre ellos. Porque todo lo que hacemos es expresión de nuestra espiritualidad.

Cabría ahora preguntarse si en la búsqueda de este camino espiritual debemos deificar o no, si debemos seguir un camino con una divinidad concreta o no. Así mismo, cabría preguntarse si debemos quedarnos en una tradición concreta, a pesar que nos maltrate, o bien intentar cambiarla desde dentro. Son preguntas que dejo para otro rato.

Termino con una frase encontrada en las redes sociales: “La religión es para los que no quieren ir al infierno. La espiritualidad es para quienes ya hemos estado allí.”

Jordi Valls Fuster

Coordinador de la Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas

Consiliario de la Associació Cristiana de Lesbianes, Gais, Transsexuals i Bisexuals de Catalunya (ACGIL)

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Y para quien pueda leerlo en catalán, lo puede hacer a continuación… Leer más…

Budismo, Cristianismo (Iglesias), General, Hinduísmo, Islam, Judaísmo , , , , , , ,

Lo que espero.

miércoles, 23 de abril de 2014

diversityImportante manifiesto que hemos conocido gracias a Homoprotestantes:

Hace unas semanas un grupo de personas de la Unión de Iglesias Luteranas y Reformadas de Alsacia y Lorena escribieron el manifiesto «Lo que espero». Manifiesto al que más tarde se adhirieron un total de 140 personas, incluidos 20 pastores de dicha unión de iglesias. Lo compartimos a continuación con vosotrxs, y os animamos a adheriros para mostrar vuestro apoyo. Si compartís lo que en él se dice y queréis adheriros, podéis decirnos vuestro nombre, comunidad u organización y la añadiremos al final del manifiesto.

Agradecemos a Joan Charras Sancho que nos lo ha hecho llegar y a las personas que lo han traducido al castellano.

Lo que espero

Sueño con una Iglesia donde podríamos vivir nuestras diferencias en el corazón de lo que nos une fundamentalmente.

Espero una Iglesia donde no se ignoren o se opongan hombres y mujeres, los guardianes de la tradición y los partidarios del progreso, los que se saben salvados y los que se imaginan perdidos, los que sus deseos llevan a una pareja de su mismo sexo y los que desean a alguien del otro sexo, los practicantes y los alejados, las personas minusválidas y las que no lo son, los jóvenes y los mayores, los cercanos y los extranjeros, los ricos y los pobres, los que tienen una gran responsabilidad y los que tienen una menor.

Espero una Iglesia donde cualquier persona se acuerde de que la gracia de Dios es para todos y que en Él todos los seres humanos son iguales.

Espero una iglesia que, a imagen de Cristo, no se canse de ir al encuentro de los excluidos y de los reprobados, con bondad y solicitud.

Espero una Iglesia donde podríamos sobrepasar los prejuicios y los juicios que hacemos unos sobre otros, para que podamos descubrirnos, más allá de lo que nos diferencia, verdaderamente unidos en el Espíritu Santo.

Creo que todo amor sincero, libre y responsable, es una expresión de la creación bendecida por Dios.

Creo en una Iglesia que haga señales, palabras, y gestos para que esa bendición sea perceptible por todos.

Creo que el Evangelio nos libera de nuestros miedos y crispaciones.

Creo en el Espíritu que da a la Iglesia la capacidad de ser profética para atreverse a mirar más allá de las realidades existentes.

Por eso sueño con una Iglesia donde las preguntas sobre la sexualidad, el dinero y el poder sean discutidas con serenidad, con altura de miras y en el espíritu de fraternidad.

Sueño con una Iglesia donde cada uno pueda expresarse en conciencia y cultive un debate abierto con todos.

Sueño con una Iglesia que anuncie y practique la promesa bíblica de un Dios que hace ahora todas las cosas nuevas.

Amén.

Adhesiones al manifiesto

1. Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas.
2. Cristina Conti. Teóloga, Biblista y gay-friendly. Iglesia Discípulos de Cristo.
3.Carlos Osma (Blog Homoprotestantes).
4.Luís Rodos (Presbítero Católico Romano).

Cristianismo (Iglesias), General, Iglesia Inclusiva, Iglesia Luterana , , , , , , , , , , , ,

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