Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Ciclo B’

“Testigos de la Luz”. 3 Domingo de Adviento – B (Juan 1,6-8.19-28)

domingo, 13 de diciembre de 2020
Comentarios desactivados en “Testigos de la Luz”. 3 Domingo de Adviento – B (Juan 1,6-8.19-28)

03_adv_b-600x400

Es curioso cómo presenta el cuarto evangelio la figura del Bautista. Es un «hombre», sin más calificativos ni precisiones. Nada se nos dice de su origen o condición social. Él mismo sabe que no es importante. No es el Mesías, no es Elías, ni siquiera es el Profeta que todos están esperando. Solo se ve a sí mismo como «la voz que grita en el desierto: Allanad el camino al Señor». Sin embargo, Dios lo envía como «testigo de la luz», capaz de despertar la fe de todos. Una persona que puede contagiar luz y vida. ¿Qué es ser testigo de la luz?

El testigo es como Juan. No se da importancia. No busca ser original ni llamar la atención. No trata de impactar a nadie. Sencillamente vive su vida de manera convencida. Se le ve que Dios ilumina su vida. Lo irradia en su manera de vivir y de creer.

El testigo de la luz no habla mucho, pero es una voz. Vive algo inconfundible. Comunica lo que a él le hace vivir. No dice cosas sobre Dios, pero contagia «algo». No enseña doctrina religiosa, pero invita a creer. La vida del testigo atrae y despierta interés. No culpabiliza a nadie. No condena. Contagia confianza en Dios, libera de miedos. Abre siempre caminos. Es como el Bautista, «allana el camino al Señor».

El testigo se siente débil y limitado. Muchas veces comprueba que su fe no encuentra apoyo ni eco social. Incluso se ve rodeado de indiferencia o rechazo. Pero el testigo de Dios no juzga a nadie. No ve a los demás como adversarios que hay que combatir o convencer: Dios sabe cómo encontrarse con cada uno de sus hijos e hijas.

Se dice que el mundo actual se está convirtiendo en un «desierto», pero el testigo nos revela que algo sabe de Dios y del amor, algo sabe de la «fuente» y de cómo se calma la sed de felicidad que hay en el ser humano. La vida está llena de pequeños testigos. Son creyentes sencillos, humildes, conocidos solo en su entorno. Personas entrañablemente buenas. Viven desde la verdad y el amor. Ellos nos «allanan el camino» hacia Dios. Son lo mejor que tenemos en la Iglesia.

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , , ,

“En medio de vosotros hay uno que no conocéis.”. Domingo 13 de diciembre de 2020. Domingo 3º de Adviento

domingo, 13 de diciembre de 2020
Comentarios desactivados en “En medio de vosotros hay uno que no conocéis.”. Domingo 13 de diciembre de 2020. Domingo 3º de Adviento

03advientoB3cerezoLeído en Koinonia:

Isaías 61,1-2a.10-11: Desbordo de gozo con el Señor.
Interleccional: Lucas 1,46-54: Me alegro con mi Dios.
1Tesalonicenses 5,16-24: Que vuestro espíritu, alma y cuerpo, sea custodiado hasta la venida del Señor.
Juan 1,6-8.19-28: En medio de vosotros hay uno que no conocéis.

 El profeta Isaías invita a todo el pueblo que retorna del destierro, y que ha visto que las promesas con que esperaban encontrar su tierra no son tan ciertas; lo invita a la esperanza. La acción de Dios es efectiva y eficaz. La Jerusalén que ahora ven arruinada, será en un futuro centro de peregrinaciones y a la que acudirán todas las naciones de la tierra. Es una realidad muy dura de pobreza, de tristeza y de cautiverio. Por eso, la vocación del profeta esta dirigida hacia esas personas. Se siente capacitado por Dios para el anuncio de «buenas noticias» de esperanza a los marginados del país. Las cosas están difíciles pero podemos salir adelante, Dios no nos abandona, parece decir el profeta. Aunque haya dificultades al regreso el Señor ha revestido al pueblo de ropas de salvación, le ha retornado el don de la tierra, y así como está hace germinar los frutos, quien hace germinar la justicia y la alabanza es el Señor.

El salmo recoge hoy la oración de María cuando visita a Isabel, que la tradición llama Magnificat. La oración esta basada en el cántico de Ana que encontramos en el 1Sam 2, 1-10. Se centra en dos grandes temas, por una parte los pobres y humildes son socorridos en detrimento de los poderosos, y por otra, el hecho de que Israel es objeto del favor de Dios desde la promesa hecha a Abraham (Gn 15,1; 17,1). María canta la grandeza de Dios salvador que se ha fijado en los humildes, especialmente en la pequeñez de María, y nos muestra que la lógica de Dios no siempre coincide con la lógica e los poderosos. Precisamente ha hecho una promesa con un pueblo pequeño cumpliendo la promesa de Abraham, se ha fijado en la humildad y pequeñez de María, ha derribado del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. La lógica de Dios pasa por el reconocimiento de los más pequeños como sujetos preferenciales de su acción. En eso consiste ser creyente. Esta es la palabra profética que la tradición pone en boca de María.

En la segunda lectura vemos como el apóstol Pablo invita a la comunidad de Tesalónica a la fidelidad. La vida de la comunidad tenía algunas dificultades: problemas con los animadores de la comunidad, peleas, desánimo, falta de fe, fornicación. Es una comunidad que se ha convertido del paganismo al cristianismo (1,9) y que ha dejado los ídolos, sus dioses, para seguir al Dios verdadero, pero que le cuesta desprenderse del todo de sus tradiciones antiguas, de su legado cultural. Parece que la exigencia de la vida de comunidad no le era satisfactoria a muchos que se sentían desilusionados. Es por esto que Pablo les llama la atención; reconoce que ha sido una comunidad que se ha esforzado por seguir a Jesús, que posee el Espíritu del Resucitado, pero que aún puede dar más. Les llama a estar alegres, a orar constantemente, a no dejarse desanimar. No se trata de rechazar todo lo que les viene de fuera y que les impide la vida de comunidad, se trata de examinar todo y quedarse con lo bueno. Les llama a fidelidad y a continuar en el camino que han emprendido. No hay que dejarse desanimar por los problemas, que siempre habrán, se trata de ser fieles al camino emprendido y vivirlo con alegría pues estamos convencidos que es el mejor camino a la felicidad.

El evangelio de Juan no presenta el testimonio de Juan el Bautista que ahondaremos a lo largo de esta semana litúrgica. La lectura nos introduce diciendo que este es el testimonio de Juan y luego nos cuenta que de Jerusalén los dirigentes judíos enviaron delegados para preguntarle si era el Mesías o Elías que precedería a la llegada del Mesías. La respuesta de Juan es ambigua. Si bien no se reconoce como Mesías tampoco se reconoce como Elías que ha de venir; sin embargo, sí se reconoce como la voz que clama en el desierto, que prepara la venida del Mesías. La respuesta genera una pregunta lógica en los emisarios judíos: si no eres, entonces ¿por qué bautizas? Su respuesta es parecida a la primera, el bautismo de agua es un bautismo purificador, si se quiere externo, pero quien vendrá traerá un bautismo que purificará a todo el ser humano y ante el cual el bautismo de Juan es solo anticipo. Es claro que la figura de Juan el Bautista tiene gran importancia para las primeras generaciones cristianas. Además de homologarlo con el profeta Elías, muchos de los seguidores de Juan pertenecieron a las primeras comunidades cristianas. Por otro lado, fue crítico ante el poder dominante de los romanos y de Herodes, lo que le llevó a la muerte. Fue un hombre que supo entregarse a su misión y que supo ver en el futuro que se avecinaba, los tiempos esperados. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

13.12.20 Dom 3º Adviento, ciclo B. Adviento de Isaías Adviento: Buena noticia a los pobres, amnistía a los cautivos, a los prisioneros libertad

domingo, 13 de diciembre de 2020
Comentarios desactivados en 13.12.20 Dom 3º Adviento, ciclo B. Adviento de Isaías Adviento: Buena noticia a los pobres, amnistía a los cautivos, a los prisioneros libertad

 50884505-5C2E-4CFD-B603-3C37DA6D6CA2Del blog de Xabier Pikaza:

Con Juan Bautista y María de Nazaret, destaca en Adviento Isaías, profeta de la alegría y compromiso de Dios, condensado en estos tres elementos:   (a) Anunciar la buena noticia a los pobres. (c) Ofrecer la amnistía a los cautivos/encarcelados. (d) Liberar a los prisioneros.  

Jesús ha sido “heredero” y cumplidor de ese mensaje de Adviento (cf. 4, 17-18), aunque muchos  cristianos lo olviden, queriendo que los encarcelados “paguen” sus culpas y los prisioneros cumplan la condena.

No es fácil cumplir ese mensaje de Isaías y Jesús (¡nadie lo ha dicho que lo sea, va a contracorriente de muchos programas de seguridad del mundo y de la Iglesia!), pero sin querer cumplirlo  será imposible hablar de Adviento, aunque tengamos muchas luces en las calles y programas de liturgia sagrada en las iglesias.  

12.12.2020 | X. Pikaza

Isaías  Is 61, 1-2a.10-11.

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor.

Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas. Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos.

2º. Isaías 2 (Is 40−55). El evangelista de los pobres.

  Éste es el mensaje clave del Adviento del 2º Isaías, lo que dice en nombre de Dios a su Siervo, al nuevo Moisés o Mesías, que será liberador de cautivos y presos, como he puesto de relieve en un libro titulado Dios preso:

   Yo, Yahvé, te he llamado para la justicia, te he tomado de la mano y te he guardaré y te he constituido alianza del pueblo y luz para las naciones. Para que abras los ojos a los ciegos y saques de la cárcel   a los presos y de la prisión   a los que moran en las tinieblas (Is 42, 6-7).

Isaías interpreta el “cautiverio” u opresion de los judíos como una cárcel donde los israelitas se encuentran encerrados y atrapados (presos), sin poder desplegarse en libertad. El primer mal del hombres es la falta de libertad. Lógicamente, la primera tarea del Siervo, delegado de Dios en el lugar del cautiverio, será abrir los ojos de los ciegos (que conozcan su opresión)  y sacar a los cautivos de las cárceles, en gesto de educación personal (abrir los ojos) y trasformación social para que así puedan ver y conocerse, de manera que desplieguen su vida en libertad, siendo ellos mismos, sin que nadie les impida realizarse.

Este es el mensaje profético fundante, la utopía social del Segundo Isaías, que entiende y promueve la vida de los hombres y mujeres de su pueblo como marcha que lleva, a través del gran desierto de la vida actual, hacia el futuro de la libertad. Por eso ha destacado la experiencia del camino. Puede quedar lejos la meta, siempre buscada, nunca conseguida. Pero a los pobres y cautivos se les debe ofrecer, se les ofrece, la experiencia y tarea de un camino de liberación, que se proyecta y busca, como utopía real que se va construyendo con palabras y compromisos de esperanza. El profeta no tiene dinero, ni ejército, ni medios políticos; pero tiene algo que es mucho más grande: la palabra creadora de vida y esperanza. Tiene la ayuda de Dios, de quien viene a presentarse como siervo, para anunciar y promover el gran Mensaje de la libertad: Así dice Yahvé, el que me constituyó Siervo suyo

  • Te he guardado y constituido alianza del pueblo:
  • para restaurar la tierra, para repartir heredades asoladas,
  • para decir a los presos : Salid,
  • a los que están en tinieblas: Venid a la luz… (Is 49, 5, 12).

 De nuevo se identifican los presos/cautivos con aquellos que viven en tiniebla, pues no pueden contemplar la luz de Dios, la verdadera humanidad. El profeta, enviado mesiánico, realiza la función de Siervo, como ministro de la Liberación, para establecer la alianza de los hombres y mujeres con Dios, para repartir las heredades, abriendo así un camino de liberación, en la línea del gran Jubileo, al que ya nos hemos referido.

Tercer Isaías: año de gracia del Señor, año de venganza…[1].

Las tradiciones anteriores del libro de Isaías culminan en el conjunto de poemas y oráculos recogidos en Is 56-66, atribuidos a un profeta que suele llamarse el Tercer Isaías, que vivió en los años de restauración (tras el 539 a. de C.). Los nuevos israelitas que han vuelto a Sión, en la región de Judea, corren el riesgo de caer en un tipo antiguo de idolatría o de perderse en un nuevo ritualismo, con ayunos externos, pero oprimiendo y encarcelando a los pobres. Así les interpela el profeta.  Este ayuno quiero:

  • (Liberación): Abrir las prisiones injustas hacer saltar los cerrojos de los cepos dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos; (Solidaridad) Partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no cerrarte a tu propia carne (a tu prójimo).
  • (Salvación) Entonces romperá tu luz como aurora, en seguida te brotará la carne sana… Cuando destierres de ti los cepos… cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente brillará tu luz en las tinieblas… (Is 58, 6-10).

 La voluntad de Dios, que el profeta presenta como verdadero ayuno, se despliega en una serie de gestos que vienen a expresarse como un estallido de luz, es decir, como plenitud de vida (saciedad, abundancia) para el pueblo. Esta es la revelación de Dios, esta la señal de su presencia. Pues bien, entre ese cumplimiento de la voluntad de Dios (ayuno) y esa salvación y saciedad (luz), se eleva la exigencia de una justicia interhumana que se expresa en dos temas fundamentales: liberaciónde los encarcelados y solidaridad con los pobres.

Esos dos temas resultan inseparables: la liberación de los encarcelados se encuentra internamente vinculada a la actitud de acogida y solidaridad con los pobres, tanto en sentido material (hambrientos) como social (desnudos). De esta manera, desde unas circunstancias religiosas y sociales muy concretas, este profeta ha ofrecido un programa integral de justicia interhumana:

(a) Plano de liberación. El problema básico es la prisión, entendida ya desde el mismo pueblo, como realidad intra-israelita (no hay opresores externos, babilonios o personas; los que oprimen y encarcelan a los pobres de Israel son otros israelitas, que apelan para ello a la ley. Parece que ha empezado a extenderse en el pueblo un sistema de seguridad económica y social que desemboca en el encarcelamiento de aquellos que no pueden pagar sus deudas. Este sistema divide a la población y destruye la solidaridad. Por eso, frente a todas las posibles exigencias de justicia, entendidas en línea de imposición, eleva el profeta la más alta urgencia de la libertad de Dios, que quiere romper los “cepos” (lazos, yugos) que la sociedad establecida emplea para someter a los deudores o indefensos. Conforme a su visión, una sociedad fundada en la opresión de los débiles resulta contraria al culto religioso (al ayuno verdadero), de manera que en ella Dios no puede revelarse.

(b) Plano de solidaridad. No tiene sentido el rechazo de ese sistema de seguridad (que el mundo occidental ha vinculado al orden carcelario) si es que no se expande una cultura de acogida, tanto en plano económico (dar de comer) como social (hospedar a los pobres sin techo, vestir al desnudo). La desnudez no significa aquí sólo (ni sobre todo) falta de vestido, sino un tipo de marginación social, que se expresa en la forma distinta de vestir. En realidad (como veremos en Mt 25, 31-46) desnudez y falta de casa o dignidad (seguridad) se identifican. En este contexto resulta fundamental la última frase: y no cerrarte a tu propia carne. Eso significa que el prójimo necesitado (hambriento, desnudo, sin casa) no es un extraño, sino que constituye tu propia basar(r>f’B.), tu propia realidad o carne. Cada uno vive, según esto, en la vida de los otros[2]. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

“Preparación a la Navidad en tres actos”. Domingo 3º de Adviento. Ciclo B.

domingo, 13 de diciembre de 2020
Comentarios desactivados en “Preparación a la Navidad en tres actos”. Domingo 3º de Adviento. Ciclo B.

10439347_671801269570491_4602481636228923258_nFotograma de “Salomé el Musical”

Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

La liturgia del tercer domingo de Adviento, teniendo en cuenta la cercanía de la Navidad, pretende ser una clara invitación a la alegría. El protagonista de la primera lectura afirma: “Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios”; san Pablo pide a los tesalonicenses “estad siempre alegres”. Juan Bautista es demasiado serio para hablar de alegría, pero da testimonio de la luz que inundará el mundo, y eso también es motivo de gozo. Aparte de este dato común, la mejor forma de entender las lecturas es imaginarnos espectadores de una obra de teatro en tres actos.

Acto primero

Cuando se descorre el telón se ve un personaje de pie en el centro del escenario, rodeado de una multitud sentada en el suelo, pobremente vestida. Son antiguos desterrados en Babilonia, actuales oprimidos por el imperio persa. La escena está en penumbra, transmitiendo al espectador una sensación de agobiante tristeza; sólo un foco ilumina el rostro del protagonista. Mira en silencio, durante largo rato, a la multitud que le rodea. Finalmente, abre la boca y dice algo inaudito: “El Espíritu del Señor está sobre mí”. Suena a blasfemia. El Espíritu del Señor hace siglos que no se posa sobre nadie. Eso dicen algunos sabios: que el Espíritu se retiró después de la destrucción del templo de Jerusalén. Pero el personaje parece muy seguro de lo que dice. Y les habla de la misión que llevará a cabo movido por el Espíritu: “daros una buena noticia a vosotros que sufrís, vendar los corazones desgarrados, proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad, proclamar el año de gracia del Señor”.

Poco a poco, la luz que iluminaba sólo el rostro aumenta de intensidad y permite ver que el protagonista, a diferencia de los demás, está vestido de gala, envuelto en un manto regio y espléndido, que refuerzan la alegría de su rostro. Pero no habla como un rey a su corte. Se dirige a campesinos, con el lenguaje que pueden entender: “Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los cantos de alegría ante todos los pueblos.”

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido.  Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor. Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas. Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos. (Lectura del libro de Isaías 61, 1-2a. 10-11)

Acto segundo

En el centro del escenario un muchacho de unos veinte años sentado a una mesa y escribiendo. Pablo camina por la habitación mientras dicta.

̶  “Guardaos de toda forma de maldad.

̶  No sigas. (Lo interrumpe el muchacho cuando acaba de escribir la frase). Ya van siete consejos.

Pablo lo mira extrañado.

̶  ¿Los has ido contando?

̶  Claro. Los seis anteriores han sido: “Estad siempre alegres. Sed constantes en orar. Dad gracias en toda ocasión. No apaguéis el espíritu. No despreciéis el don de profecía. Examinadlo todo, quedándoos con lo bueno.” Ahora basta con que los encomiendes a Dios y les asegures su protección.

̶  ¿Cuál de esos consejos te viene mejor?

El muchacho se queda releyendo los consejos y pensando mientras cae el telón.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 5,16-24

Estad siempre alegres. Sed constantes en orar. Dad gracias en toda ocasión: ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros. No apaguéis el espíritu, no despreciéis el don de profecía; sino examinadlo todo, quedándoos con lo bueno. Guardaos de toda forma de maldad. Que el mismo Dios de la Paz os consagre totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. El que os ha llamado es fiel y cumplirá sus promesas. 

Acto tercero

Escena a orilla del río Jordán. En el centro Juan Bautista, rodeado de un grupo de sacerdotes y levitas. Las noticias que han llegado a Jerusalén son alarmantes. Cada vez más gente acude al río, y las autoridades temen que se produzca una revuelta. ¿Quién es ese Juan? ¿Es el Mesías, el rey que los liberará del poder romano? ¿Es cierto, como dicen unos, que es el profeta Elías, que ha vuelto a la tierra? ¿O es el profeta del que habló Moisés, el que otros esperan antes del fin del mundo? ¿Qué dice él de sí mismo?

Lo asedian a preguntas, pero no consiguen arrancarle más que negativas, cada vez más escuetas: “No soy el Mesías”. “No lo soy”. “No”. Al final, cansado de tanto interrogatorio, les da una clave que ellos probablemente no comprenden. “Yo sólo soy una voz que grita en el desierto. Al que deberías buscar es a uno que no conocéis, que viene detrás de mí, mucho más importante que yo.”

Los sacerdotes y levitas dan a Juan por imposible y se retiran.

Juan mira a sus discípulos y les comenta:

̶  Han venido desde Jerusalén queriendo saber quién soy yo, y no les interesa lo más mínimo saber quién es el que viene detrás de mí.

Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 6-8.19-28

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan:  este venia como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran:  ¿Tú quién eres?

El confesó sin reservas: Yo no soy el Mesías.

Le preguntaron: Entonces, ¿qué? ¿Eres tú Elías?

 Él dijo: No lo soy.

¿Eres tú el Profeta?

Respondió: No.

Y le dijeron: ¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?

Contestó: Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, Como dijo el profeta Isaías.

Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?

Juan les respondió: Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.

Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

Crónica del periódico

Como preparación a la Navidad se representó ayer una extraña obra en tres actos que provocó bastante desconcierto entre el público presente. En opinión de este comentarista, la clave se encuentra en el contraste entre los actos primero y tercero: el primero habla de un personaje seguro de sí mismo y de su misión; el tercero de Juan, que se empequeñece a sí mismo para poner de relieve la grandeza del que lo sigue. Y el que lo sigue es precisamente el que lo ha precedido, el protagonista del primer acto. Alguien con un mensaje de esperanza y alegría para los que sufren. Quien no esté de acuerdo con estas sutilezas deberá contentarse con poner en práctica los buenos consejos de Pablo.

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

13 Diciembre, 2020. Tercer Domingo de Adviento.Domingo “Gaudete”. Ciclo B

domingo, 13 de diciembre de 2020
Comentarios desactivados en 13 Diciembre, 2020. Tercer Domingo de Adviento.Domingo “Gaudete”. Ciclo B

69243F36-526D-4945-94C2-6383FDE2726B

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz.”

(Jn 1, 6-8. 19-28)

El evangelio de este domingo nos ofrece un modelo de testimonio. Juan Bautista, el enviado por Dios,  se presenta como el que señala, el que indica hacia quién debemos mirar.

Porque en lo que al evangelio se refiere se trata de anunciar y ser testigos, nunca protagonistas. Dios, en Jesús, no nos ha pedido que salvemos al mundo, ni siquiera que lo cambiemos. Lo único que nos pide es que anunciemos la Buena Noticia de su Reino.

Juan Bautista lo tiene claro, dice: Yo soy la voz. Eso mismo estamos llamados a ser todos los cristianos. Somos la voz de una Buena Noticia. Y la Buena Noticia es que Dios en Amor infinito.

Sería estupendo que lo que nos queda de Adviento fuera un tiempo para descubrir o re-descubrir la Buena Noticia de la que tenemos que ser voz, porque es bueno que la voz esté en sintonía con el mensaje, tenga la entonación y el timbre adecuados.

Nos quedan unos días para descubrir, como si fuera la primera vez, la Palabra de la que estamos llamados a ser voz. Estos días podríamos hacer algo tan sencillo como leernos de seguido uno de los evangelios, el que más nos guste y disfrutar dejando que la Palabra nos toque el corazón. Como tenemos la costumbre de leer los evangelios por fragmentos, cuando lo leemos todo seguido, como un libro, descubrimos mensajes nuevos. Y para quienes no se atrevan con todo el evangelio que tal con los dos primeros capítulos de Mateo o Lucas que nos cuentas los relatos de la Navidad. Seguro que no te defrauda.

Oración.

Santa Ruah, sé tú el aire, el impulso de nuestra voz para que no sepamos decir otra cosa que la Palabra. Amén.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Como Juan, solo somos un espejo pero que puede reflejar toda la Luz.

domingo, 13 de diciembre de 2020
Comentarios desactivados en Como Juan, solo somos un espejo pero que puede reflejar toda la Luz.

dezeen_reflet-by-claire-lavabre_ssJn 1,6-8,19-28

Las lecturas nos invitan a repensar nuestra condición de criaturas, limitadas, pero con posibilidades infinitas. El tono es de alegría. La verdadera alegría nace del descubrimiento de lo que somos en Dios. No solo tenemos derecho a estar alegres, sino que tenemos la obligación de ser alegres. Puede ser interesante hablar de la alegría justo en este momento que estamos rodeados de pandemia. ¿Qué alegría buscamos en esta fiesta?

El primer paso sería diferenciar el placer y el dolor de la alegría y la tristeza. El placer y el dolor son mecanismos que la evolución ha desplegado para asegurar nuestra supervivencia como individuos y como especie. Son respuestas automáticas del organismo ante lo que es bueno o perjudicial para nuestra biología. Si el contacto con el fuego no me produjera dolor, me abrasaría sin poner remedio alguno.

El placer que nos proporciona la biología no es malo. Pero las necesidades de placer no tienen límite y nunca quedan satisfechos. Debemos encontrar otro camino para desplegar una vida feliz. Esa alegría es la clave para alcanzar la felicidad que permanece en el tiempo. La alegría es un estado que debemos alimentar desde dentro. Nacerá de un verdadero conocimiento de nuestro ser y de la estructura de nuestra psicología.

Una alegría que perdure tiene que estar fundamentada en nuestro ser profundo, no en lo accidental que podemos tener hoy y perder mañana. No se puede apoyar en la riqueza, en la fama, en los honores; realidades que vienen de fuera de nosotros mismos. Pero tampoco se puede apoyar en la salud, en la belleza, en el culto al cuerpo, porque también esas realidades son efímeras y antes o después las perderemos.

Nuestra principal tarea como seres humanos es descubrir ese verdadero ser y vivir desde la perspectiva de su realidad inconmovible. Entonces nuestra alegría será completa y nuestra felicidad absoluta y duradera. El ser felices, o desgraciados, no depende de las circunstancias que nos rodean, sino de la manera como cada uno respondemos a esas influencias de lo externo y de lo interno.

Es probable que el versículo 6 fuera el principio del evangelio de JN. Muchos libros del AT comienzan así: “Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba…” Los otros 10 versículos son la continuación del prólogo, y nos narran una misión de los “judíos”. Da por supuesto que el lector conoce lo que el Bautista hacía en el desierto de Judea. Empieza con el interrogatorio al que le someten los enviados. Eran los responsables del orden, por tanto no tiene nada de extraño que se preocupen por lo que está haciendo.

La pregunta es simple: ¿Tú quién eres? Existían varias figuras mesiánicas. La principal era el Mesías, pero también la de un profeta escatológico (como Moisés). La de Elías que volvería. Juan atrajo mucha gente a oír su predicación y a participar en su bautismo. La pregunta quería decir: ¿Con cuál de las figuras mesiánicas te identificas? La respuesta es también sencilla: Con ninguna; No soy el Mesías ni Elías ni el Profeta. No quedan satisfechos y le exigen que defina su papel. La respuesta es también simple: Soy una voz.

Allanad el camino al Señor. Es el grito de todo profeta. Esto es lo que nos dice Jesús por activa y por pasiva. Lo que debemos tener en cuenta hoy es que “el Señor” no tiene que venir de fuera sino dejarle surgir desde dentro. Con esta salvedad, esta sugerencia sigue siendo la clave de toda religiosidad. ¿Cómo conseguirlo? Apartando de nosotros todo lo que impide esa manifestación de lo divino en nosotros, el egoísmo e individualismo.

Entonces, ¿por qué bautizas? No se identifica con ninguno de los personajes previsibles, pero se siente enviado por Dios. La pregunta lleva en sí una acusación. Es un usurpador. El hecho de bautizar estaba asociado a una de las tres figuras anteriores. Consideran su bautismo como un movimiento en contra de las instituciones. En realidad era un símbolo de liberación de las autoridades.

Yo bautizo con agua. La justificación de su bautismo es humilde. Se trata de un simple bautismo de agua. El que ha de venir bautizará en espíritu santo. Esta distinción entre dos bautismos, agua y Espíritu es típicamente cristiana, se trae a colación para dejar, una vez más, bien clara la diferencia entre la propuesta de Juan y la del cristiano.

Entre vosotros hay uno que no conocéis. El bautista habla de una presencia velada que no es fácil de descubrir. Es el recuerdo de lo que les costó conocer a Jesús. Esa dificultad permanece hoy. Incluso los que repetimos como papagayos que Jesús es Hijo de Dios, no tenemos ni idea de quién es Dios y quién es Jesús. Ni lo tenemos como referente ni significa nada en nuestras vidas. En el mejor de los casos, lo único que nos interesa es la doctrina, la moral y los ritos oficiales para alcanzar una seguridad externa.

Para entender la relación entre la figura del Bautista y Jesús, es imprescindible que nos acerquemos a la narración sin prejuicios. Para nosotros, esto no es nada fácil, porque lo que primero que hemos aprendido de Jesús es que era el Hijo de Dios, o simplemente que era Dios. Desde esta perspectiva, no podremos entender nada de lo que pasó en la vida real de Jesús. Este prejuicio distorsiona todo lo que el evangelio narra. Lucas dice que Jesús crecía en estatura, en conocimiento y en gracia ante Dios y los hombres.

Jesús desplegó su vida humana como cualquier otro ser humano. Como hombre, tuvo que aprender y madurar poco a poco, echando mano de todos los recursos que encontró a su paso. Fue un hombre inquieto que pasó la vida buscando, tratando de descubrir lo que era en su ser más profundo. Su experiencia personal le llevó a descubrir dónde estaba la verdadera salvación del ser humano y entró por ese camino de liberación. Si no entendemos que Jesús fue plenamente hombre es que no aceptamos la encarnación.

Es comprensible que los primeros cristianos no se sintieran nada cómodos al admitir la influencia de Juan Bautista en Jesús. Esta es la razón por la que siempre que hablan de él los evangelios, hacen referencia al precursor, que no tiene valor por sí mismo, sino en virtud de la persona que anuncia. A pesar de ellos, tenemos muchos datos interesantes sobre Juan Bautista. Incluso de fuentes extrabíblicas. El primer dato histórico sobre Jesús que podemos constatar en fuentes no bíblicas es el bautismo de Jesús por Juan.

Jesús acepta la propuesta de Juan, pero no renunció a seguir buscando. Eso le llevó a distanciarse de él, yendo más allá de él en muchos puntos. Están de acuerdo en que no basta la pertenencia a un pueblo ni los rituales externos para salvarse. Es necesaria una actitud interior de apertura a Dios que se traduzca en obras. Juan insiste en una estrategia para escapar del castigo. En Jesús prevalece una propuesta definitiva de amor de Dios a todos y enseña la manera de participar del amor, no solo de escapar de la ira.

 

Meditación

“No era él la luz, sino testigo de la luz”.
La luz física no puede ser percibida directamente.
El ojo ve los objetos que reflejan la luz que los alcanza.
El ser humano Jesús, tampoco era la Luz,
pero dejaba ver con toda claridad la Luz que es Dios.
La Luz te está alcanzando siempre. ¡Refléjala!

 

Fray Marcos

 

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Jesús, profeta itinerante.

domingo, 13 de diciembre de 2020
Comentarios desactivados en Jesús, profeta itinerante.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA ¡La salvación ha llegado al mundo! (Tannhäuser)

 17 de diciembre, domingo III de adviento

 Jn 1, 6-8. 19-28

Entre vosotros está uno que no conocéis

El jesuita alemán Johannes Beutler (1933) dice en Comentario al Evangelio de Juan, que la teología de dicho Evangelio ve en el Bautista exclusivamente al “testigo de Jesús”. Cualidad, que podría ser calificada como una de las cosas más grandes que se puede decir del ser humano. Y un “testigo” –el que da testimonio- no pude detenerse en su tarea y congelarse en la orilla del camino. Dejaría de ser lo que es y, con ello, traicionaría su vocación de profeta itinerante.

Mostraos tal como sois y sed tal como os mostráis”, aconsejaba Rumi -notable denunciante de embusteros- a los suyos. Todo crecimiento personal demanda previamente reconocimiento y aceptación de la propia verdad, sólidos cimientos sobre los que cabe construir nuestra persona. Así lo entendía la Comunidad monástica de Qumram (s. II a.C.) en cuya Regla se planifica la vida de la comunidad para el futuro, proponiendo como meta: buscar a Dios para practicar el bien delante de sus ojos.

En su obra Mi experiencia de fe, escribe José Enrique Galarreta que “Jesús es un predicador itinerante que recorre Galilea predicando en las sinagogas a campo abierto y curando enfermedades. Es el principio de su estilo: anunciar y curar”. Talante inexcusable de todo fiel seguidor de sus huellas.

En la ópera Tannhäuser, de Richard Wagner, canta el Coro: “¡La salvación ha llegado al mundo!”). Un caminar también el suyo –mejor, un navegar- en busca del amor perdido. Y un despertar movilizador que es garantía de resurrección personal.

“Cristiano”, dice en Abajarse Luis Pernía, “es quien diariamente oye los gemidos de los crucificados y está seducido por la libertad que implica la Resurrección. Si leemos efectivamente los relatos de Resurrección, podemos comprobar que la Resurrección es movilizadora. ¿Por qué? porque la Resurrección es garantía de otro mundo es posible y anticipo de nuestra resurrección personal y de la propia historia”.

En el capítulo primero del Evangelio de Juan, leemos lo que de Jesús dijo el Bautista: “En medio de vosotros hay uno que no conocéis”, y “que vino como testigo, para dar testimonio de la luz”Un albor que nace, crece, y se extiende como energía itinerante para testimoniar la luz del Sol. Isaías le profetiza mensajero de la paz: “¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del heraldo que anuncia la paz, que trae la buena nueva, que anuncia la victoria” (Is 52, 7). La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a una presentación de El Mesías, en el Auditorio de Madrid. Una Coral de 150 componentes, y la London Vienna Kammerorchester dirigida por el ruso Ilia Korol, entonaban este mismo lamento del profeta. Las notas escritas por Friedrich Haendel hace dos siglos, inundaban la sala con las voces del coro y los tonos musicales –siempre itinerantes- de los instrumentos.

El músico y cantaor andaluz Juan Peña Fernández (1941-2016), conocido como El Lebrijano, es el autor de del siguiente Poema, en el que entona a son de cuerda de su guitarra:

Dame la libertad del agua, de los mares,

dame la libertad de la tormenta,

dame la libertad de la tierra misma,

dame la libertad del aire,

dame la libertad de los pájaros, de la marisma

vagadores de las sendas nunca vistas”

 Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Rosario Ramos: Ser la voz que anuncia la LUZ.

domingo, 13 de diciembre de 2020
Comentarios desactivados en Rosario Ramos: Ser la voz que anuncia la LUZ.

desierto(Jn 1,6-8.19-28)

13 de diciembre de 2020

El Evangelio de este domingo nos va acercando al centro neurálgico del cristianismo en la figura de Jesús de Nazaret. En un primer momento parece que el protagonista es el Bautista, pero, enseguida, la narración da un giro para expresar una discontinuidad con respecto al judaísmo para dar a conocer la verdadera LUZ. En medio de este profundo prólogo de Juan, asoman unos versículos en prosa, como si se hubieran colocado a posteriori. Juan es el símbolo de la dimensión profética, el último aliento del Antiguo testamento.

La escena comienza con los personajes bien definidos en cuanto a su función. Los sacerdotes y levitas, encargados de los ritos para el culto y los fariseos que son quienes dicen conocer el verdadero sentido de esos ritos. Parece que se ha montado todo un proceso judicial para investigar a Juan como testigo de Jesús a quien no entienden y considerarán un desestabilizador. Juan era ya un referente en el judaísmo, perteneciente quizá a la comunidad de los esenios, y ansioso por conocer la salvación definitiva, la liberación plena del pueblo elegido. El bautista, a través del rito, pretende preparar a las gentes para que, desde una profunda conversión, se dispongan a vivir la llegada de los tiempos mesiánicos.

Hay desconcierto entre los asistentes, no terminan de ubicar a Juan en las categorías judías porque realiza signos que salen del marco de sus costumbres. Y, claramente, es un predicador precristiano que facilita la nueva dirección de la esperanza de Israel. La respuesta de Juan argumenta y da coherencia al comienzo del texto: ES LA VOZ QUE ANUNCIA LA LUZ. Juan se define como voz, como palabra sonora que invita a allanar los caminos, recuperando las palabras de Isaías, para conectar con la LUZ. Ahora bien, ¿En qué consiste esa preparación?

Parece ser que el cambio que ofrece Juan es un cambio de significado del bautismo. El bautismo era un rito que tenía un sentido de “purificación”; de ahí que el agua ofreciera todas las posibilidades para ese fin. Pero ahora el bautismo cambia de significado: ya no se trata de purificar nada sino de ungir a la persona con el mismo ser de Dios. Este cambio de significado supone la exigencia de cambiar de coordenadas porque puede ocurrirnos como a los presentes en el texto: “en medio de vosotros hay uno que no conocéis”. Desde el ritualismo, las ofrendas vacías de contenido, desde una visión del ser humano que tiene que estar purgando permanente los pecados cometidos, nos alejamos de la LUZ. Tampoco vivir en una superioridad soberbia, un anclaje en nuestras creencias y patrones mentales, un ego exaltado, no sólo nos separa, sino que nos convierte en rivales de la LUZ.

Necesitamos nuevas coordenadas para encontrar la posición que nos adentra hacia el foco de la LUZ. Y esas coordenadas pasan por una visión más positiva de la vida, de nuestra identidad como personas y como colectivo humano. Nos enrocamos en una percepción sesgada de lo que somos; nuestra vida creyente se convierte en una escalada hacia no sé qué cumbre para conseguir no sé qué premio. Olvidamos que ya estamos inmersos en la LUZ y que la escalada es hacia adentro, hacia una nueva conciencia que nos permita ver lo esencial del Dios que se humaniza en cada ser.

Prepararse para la Navidad no es una especie de listado de promesas, una película hecha con un guion a nuestra medida porque, al final, lo que proyectamos es un mensaje de tomas falsas que pueden desenfocarnos de lo esencial. Se trata de vivir en una apertura a ese intercambio entre la humanidad y la Divinidad que proyecta una nueva LUZ en la historia. Ser voz, ser mensaje que anuncia la LUZ, no es proclamar un discurso más o menos coherente sino una vida que se va amasando en la honestidad de quien se sabe sostenido por la fuerza de la auténtica LUZ.

¡¡FELIZ DOMINGO!!

Rosario Ramos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Somos lo No-nacido

domingo, 13 de diciembre de 2020
Comentarios desactivados en Somos lo No-nacido

719FFA23-1541-4B7B-832F-3E973CB5EB59Domingo III de Adviento

13 diciembre 2020

Jn 1, 6-8.19-28

El texto del evangelio de Juan se enmarca con seguridad en el contexto de la polémica, que duró hasta el siglo II, entre los discípulos del Bautista y los de Jesús. Mientras los primeros proclamaban la superioridad de Juan, ya que el propio Jesús se había hecho bautizar por él, los segundos lo consideraban simplemente como un “precursor” o, como se lee en este mismo texto, un “testigo de la luz”.

  En la misma línea, el autor del cuarto evangelio lo convierte en el primer y más importante “testigo” de Jesús, de quien le hace afirmar que “existía antes que yo”.

 Tal afirmación encaja perfectamente en el llamado “Prólogo” de ese mismo evangelio, un himno litúrgico que celebra la preexistencia del Logos, encarnado en Jesús de Nazaret.

  En términos religiosos teístas, la preexistencia se aplica únicamente a Dios, pensado como un ser separado que, sin embargo, transcendería el espacio y el tiempo, y sería el creador del universo. Dios, sencillamente, es, sin ninguna limitación. Fuera de Dios, todo “ex-iste” en el tiempo.

  Más allá de la lectura teísta, entendida en su literalidad, cabe otra que, en cierto modo, queda también “apuntada” en ella, aunque realizada ahora en clave transpersonal y no-dual.

 Parece claro que los humanos hemos hecho de Dios una “persona” a nuestra propia medida o, al menos, según nuestras referencias. Sin embargo, la realidad se revela como transpersonal –superando las categorías de lo personal y de lo impersonal– y la comprensión no-dual muestra la radical no-separación profunda de todo lo que es.

 Con estas claves, la realidad es un abrazo –o incluso, si se prefiere, un “juego”– entre el “Fondo” único, común y compartido –que sencillamente, es– y las “Formas” que percibimos a través de los sentidos y de la mente –impermanentes y fugaces–, en las que aquel Fondo se despliega.

  Lo que es, el Fondo de lo real, es no-nacido. Las formas aparecen en un tiempo y un espacio determinado.

 ¿Y nosotros? Compartimos esa misma “doble dimensión” de lo real: somos una persona –histórica e impermanente– y somos, a la vez –esa es nuestra paradoja–, la consciencia que la genera y en la que se expresa. Lo cual significa que, en nuestra identidad profunda, somos no-nacidos. Lo que somos, lo que es, preexiste al tiempo y lo transciende: nacimiento y muerte son solo formas que la vida atemporal e ilimitada adopta. Las forman nacen y mueren; la vida que somos permanece.

 Una vez más, lo que se afirma de Jesús –tal como hace el Prólogo del cuarto evangelio– se aplica a todos nosotros. Esa es la gran revelación.

¿Vivo perdido en las formas o me abro a aquello que las sostiene?

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , , ,

No siempre se puede estar contento, pero sí que podemos vivir en serenidad

domingo, 13 de diciembre de 2020
Comentarios desactivados en No siempre se puede estar contento, pero sí que podemos vivir en serenidad

juanDel blog de Tomás Muro La Verdad es Libre:

  1. Nota introductoria

         Este año nos toca leer el Evangelio de Marcos, pero en ciertas fiestas importantes: Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua, se recurre al Evangelio de Juan.

Y una de las claves de lectura del evangelio de Juan es el “Yo soy”: Yo soy la luz, soy el pan, yo soy el agua de vida eterna, yo soy el camino, la verdad, yo soy el buen pastor, yo soy la resurrección.

El “Yo soy el que soy” del A Testamento que pronuncia Dios a Moisés, el evangelio de Juan se lo aplica a Xto. Xto es Dios. El Evangelio de San Juan es un “Yo soy” continuo: largas catequesis desde un “yo soy”.

  1. Juan Bautista “no es[1].

Surgió un hombre (v 6). En contraste con Cristo, Juan es presentado como humano: un hombre. Juan Bautista es, pues, un hombre, no Dios. “Yo no soy” (sigamos la teología del evangelio de Juan).

Juan evangelista lo deja bien claro al comienzo cuando presenta a Juan Bautista: “Yo no soy”. Por tres veces dice de sí mismo que “no soy” ni Cristo, ni Elías, ni profeta.

En realidad el hombre es “lo que no es”, pero que espera ser. El ser humano vive de y a la espera del Otro que desea con toda su alma. No somos, pero anhelamos ser.

Pero -como siempre- los judíos, levitas fariseos y sacerdotes: “los del partido”, los amigos de Job, los del obispado, los del poder, siempre dando la vara (v 19). ¿Tú quién eres? ¿Eres tú…? ¿Quién te has creído que eres…? Y es que no hay manera de entenderse con los de “arriba”, con los poderosos, no sea que les quiten el poder. Los sacerdotes y levitas, los poderosos no le peguntan para abrir un diálogo noble, sino para acusar a Juan Bautista. Los poderosos no quieren perder el control sobre el pueblo. Interrogan a Juan porque su prestigio es una amenaza para ellos,

Esto pasa en política, en la Iglesia y donde quiera que haya veinte céntimos de poder.

Posiblemente detrás de tantas preguntas está latiendo un deseo de “ser” como dioses…”

Juan Bautista ni duda ni se cansa de decir: “Yo no soy”.

El “Yo soy” es cosa de Jesús: yo soy la verdad, el agua, el pan, el camino, la luz, el buen pastor, la puerta, el pan, la resurrección, etc.

Juan Bautista es noble: “Yo no soy”, yo soy solamente la voz que clama, la “palabra” es otro: Xto. Yo no soy un ídolo que reclamo para mí la gloria, el brillo político, deportivo, eclesiástico, yo soy un pobre hombre, un icono que os remito al que es: a Cristo.

En la vida sociopolítica y en la vida eclesiástica abunda mucha gente que creen que son, se aplican el “Yo soy” olímpicamente (más bien despóticamente), cuando en realidad son unos “don nadie”.

Estamos llamados en la vida a ser “Juan Bautista”: hombres y mujeres que –primero- escuchamos la palabra y después somos testigos de ella y señalamos (no imponemos) el camino hacia el que es y no nos apropiamos del “Yo soy”. No es muy evangélico creerse “san-dioses”, “salvapatrias”, “superpoderosos”.

Es amable encontrarse con personas sencillas, hombres y mujeres que sin engreimientos y con gestos sencillos, desde su fe en la palabra, nos remiten al que es.

Te doy gracias, Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las revelado a la gente sencilla. (Lc 10,21)

  1. Esperanzas y gozos: espíritu y alegría-serenidad.

Las dos primeras lecturas nos hablan, nos animan a vivir con gozo, en un buen tono vital, en un espíritu:

+ Isaías: El Espíritu del Señor está sobre mí. Desbordo de alegría en el Señor.

+ San Pablo (1Tesalonicenses): Estad siempre alegres / no apaguéis el Espíritu.

         La vida tiene sus luces y sombras, hay días que mejor si no hubiesen amanecido, que diría Job, y otros días que se nos hacen cortos de felicidad.

         Hay etapas duras en la vida que no invitan a la alegría. Esta larga y áspera pandemia que nos embarga no invita precisamente a la alegría.

         El gozo y la alegría no siempre vienen de manos del éxito, del triunfo, de los números económicos, pastorales, de las votaciones políticas o eclesiásticas, del reconocimiento social, eclesiástico, etc.

Siempre, pero más en los momentos o épocas de debilidad y de sufrimiento, el gozo y la paz en la vida provienen y descansan en Dios, en el Espíritu evangélico del Señor. Y ello es fuente de sosiego profundo en medio de las agitaciones y turbulencias de la vida.

Decía Pablo VI: La vocación cristiana es una vocación al gozo esencial. El cristianismo es gracia, plenitud, felicidad.[2]

         El espíritu del Señor, el tono vital de Cristo, la ultimidad de Dios confiere paz en la vida, serenidad, ánimo, esperanza.

         Intentar transmitir un poco de esperanza, de ánimo, de audacia, es una noble tarea.

         No siempre se puede estar contento, pero sí que podemos vivir en serenidad. Es evidente que en esta pandemia no vamos a estar contentos, pero sí podemos estar serenos porque estamos en Dios porque:hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados, (Mt 10,30).

Tratemos de descansar en el Señor. Bueno sería que la iglesia transmitiera esperanza, y serenidad en estos momentos difíciles para el pueblo. Al menos no recortemos ilusiones y esperanzas, no metamos palos en las ruedas del carro de la esperanza. Es un oficio penoso sembrar desánimo y frustración. Lo peor de estas posturas ultraconservadoras que dominan muchas iglesias locales es que dinamitan la esperanza, la ilusión de muchos creyentes y de la misma iglesia.

  1. El espíritu del Señor

Muchas veces nos falta ánimo, nos venimos abajo en la vida. Es natural. Somos humanos y, por tanto, débiles.

  • o A veces nuestra vida es el mismo caos del Génesis, pero el Espíritu de Dios se cierne también sobre nuestras aguas y surgirá la luz y el sentido (Gn 1,2-3).
  • o Somos poco más que barro, necesitamos de su aliento vital, ganas para vivir. (Gn, 2,7)
  • o En ocasiones no sabemos por dónde tirar: dudas y oscuridades nos embargan en la vida, el espíritu es luz que ilumina y da fuerzas en nuestro caminar (Ex 13, 21).
  • o Muchas veces en las asperezas familiares, eclesiásticas el Espíritu de Dios nos envuelve y acaricia con su suave (1Re 19, 12).
  • o Es el mismo espíritu, señor y dador de vida, el que hizo fecunda a María, (Mt 1, 18).
  • o El Espíritu de Dios está sobre Jesús y es quien le envía a liberar a los oprimidos. (Lc 4, 18-19).
  • o El Espíritu es quien nos anima y consuela en nuestros desánimos y depresiones. (Jn 16, 7).
  • o Jesús crucificado nos entregó su espíritu cuando volvía al Padre. (Jn 19, 30). De su costado brotó bautismo y espíritu, agua y sangre
  • o El fruto del espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. (Gálatas 5, 23.)
  1. Estad contentos, dad gracias.

         Es la Eucaristía: una acción de gracias por el espíritu que alienta nuestras vidas y por el que es: Cristo.

Estad siempre alegres en el Señor.

[1] El profetismo ha desparecido en la vida de la Iglesia. Y es que las instituciones no necesitan profetas, necesitan funcionarios.

[2] Pablo VI en la Audiencia General del 4. enero.1978.

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

“Rendijas”. 2º Domingo de Adviento – B (Marcos 1,1-8). 06 de diciembre 2020

domingo, 6 de diciembre de 2020
Comentarios desactivados en “Rendijas”. 2º Domingo de Adviento – B (Marcos 1,1-8). 06 de diciembre 2020

02_2_Adv_B_1429666Son bastantes las personas que ya no aciertan a creer en Dios. No es que lo rechacen. Es que no saben qué camino seguir para encontrarse con él. Y, sin embargo, Dios no está lejos. Oculto en el interior mismo de la vida, Dios sigue nuestros pasos, muchas veces errados o desesperanzados, con amor respetuoso y discreto. ¿Cómo percibir su presencia?

Marcos nos recuerda el grito del profeta en medio del desierto: «Preparadle el camino al Señor, allanad sus senderos». ¿Dónde y cómo abrir caminos a Dios en nuestras vidas? No hemos de pensar en vías espléndidas y despejadas por donde llegue un Dios espectacular. El teólogo catalán J. M. Rovira nos ha recordado que Dios se acerca a nosotros buscando la rendija que el hombre mantiene abierta a lo verdadero, a lo bueno, a lo bello, a lo humano. Son esos resquicios de la vida a los que hemos de atender para abrir caminos a Dios.

Para algunos, la vida se ha convertido en un laberinto. Ocupados en mil cosas, se mueven y agitan sin cesar, pero no saben de dónde vienen ni a dónde van. Se abre en ellos una rendija hacia Dios cuando se detienen para encontrarse con lo mejor de sí mismos.

Hay quienes viven una vida «descafeinada», plana e intrascendente en la que lo único importante es estar entretenido. Solo podrán vislumbrar a Dios si empiezan a atender el misterio que late en el fondo de la vida.

Otros viven sumergidos en «la espuma de las apariencias». Solo se preocupan de su imagen, de lo aparente y externo. Se encontrarán más cerca de Dios si buscan sencillamente la verdad.

Quienes viven fragmentados en mil trozos por el ruido, la retórica, las ambiciones o la prisa darán pasos hacia Dios si se esfuerzan por encontrar un hilo conductor que humanice sus vidas.

Muchos se irán encontrando con Dios si saben pasar de una actitud defensiva ante él a una postura de acogida; del tono arrogante a la oración humilde; del miedo al amor; de la autocondena a la acogida de su perdón. Y todos haremos más sitio a Dios en nuestra vida si lo buscamos con corazón sencillo.

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

”Allanad los senderos del Señor”. Domingo 06 de diciembre de 2020. Domingo 2º de Adviento.

domingo, 6 de diciembre de 2020
Comentarios desactivados en ”Allanad los senderos del Señor”. Domingo 06 de diciembre de 2020. Domingo 2º de Adviento.

02advientoB2cerezoLeído en Koinonia:

Isaías 40,1-5.9-11: Preparadle un camino al Señor.
Salmo responsorial: 84:
Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.
2Pedro 3,8-14: Esperemos un cielo nuevo y una tierra nueva.
Marcos 1,1-8: Allanad los senderos del Señor.

En los tiempos que escribe el profeta Isaías el pueblo de Israel se encuentra en el exilio de Babilonia y es inminente un posible retorno a la tierra de Israel. Isaías da aliento a su pueblo diciéndoles que ya han satisfecho la pena que tenía estipulada por sus culpas, satisfacción lograda por medio de la esclavitud y los trabajos forzosos que han vivido en Babilonia. Ahora vendrá un mensajero, que el escritor no le da nombre, proclamando que todo monte sea rebajado, allanando, aplanado para hacer una senda a nuestro Dios que regresa triunfante a Jerusalén conduciendo a su pueblo como en otro tiempo lo hizo con los israelitas saliendo de Egipto. El escritor ha tomado una costumbre de su época, según la cual cuando un rey ganaba una guerra o una batalla se hacían caminos ceremoniales en los cuales se celebraba el triunfo del rey sobre sus enemigos. Asimismo Yahvé es el Señor, el Dios de Israel que retorna glorioso triunfante a Jerusalén por un camino preparado por Él. El mensajero anuncia a todo el pueblo esta noticia, noticia de esperanza y de alegría para una comunidad que vivía marginación y explotación. Los evangelistas han asociado a este mensajero que prepara el retorno de Yahvé con Juan el Bautista.

El Salmo canta la esperanza del pueblo desterrado que ahora retorna. Ellos se preguntan hasta cuándo Dios estará alejados de ellos, y la respuesta es unánime: Él mora en aquellos que le son fieles. Ese día Yahvé se hará presente. La justicia y la paz reinarán y las cosechas, que no han producido lo esperado, prosperarán. Es un himno al Dios compasivo que ahora retorna a su tierra para hacerla fructificar. Es la espera y la esperanza en un futuro mejor.

La segunda lectura de la carta de Pedro, nos sitúa dentro del debate sobre el día de la segunda venida del Señor. La comunidad para la que esta dirigida la carta de Pedro se preguntaba cuándo sería ese día en que Jesucristo resucitado volvería. En un principio se les había dicho que pronto pero pasaba el tiempo y no retornaba. El apóstol le responde diciéndole que el Señor no se retrasa en el cumplimiento de la promesa como ellos suponen, sino que usa de la paciencia de los hombres queriendo que todos lleguen a la salvación; por que un día es como mil años y mil años como un día para el Señor. En ese día se inaugurara un nuevo cielo y nueva tierra. Lo que nosotros tenemos que hacer es esforzarnos para ser hallados en paz ante él, y ésta debe ser una actitud permanente pues no sabemos el día en que vendrá. Pedro anima a la espera a una comunidad impaciente, y más que a una espera a vivir esperanzadamente en un futuro mejor. No niega que haya problemas en la comunidad (divisiones, persecuciones), pero lo que nos debe identificar como cristianos es la confianza en un futuro mejor.

El evangelio de Marcos se centra en la predicación de Juan el Bautista. En él se cumple la profecía de Malaquías según la cual vendrá un mensajero delante del Mesías (que sería Elías); y del profeta Isaías que expresa la misión del precursor preparar el camino de aquel que ha de venir. Juan proclamaba un bautismo de conversión el cual era signo del perdón de los pecados y que implicaba el compromiso de cambio de vida. Predicaba un castigo inminente de Dios y ante esa amenaza debíamos reconocernos pecadores, débiles, que hemos fallado, por lo cual el bautismo era expresión de un real cambio de vida y no solo un simple rito. Esta predicación era muy aceptada por las gentes de Jerusalén y de Judea, especialmente los más pobres (luego evangelistas nos dirán que los fariseos y los doctores de la ley, personas importantes, no creyeron en él). Caracteriza a Juan su vestimenta y su dieta, que significaba su talante profético. Se viste a sí porque las tradiciones de la época identificaban con estos rasgos a los profetas. La venida inminente de quien bautizará en Espíritu, es la esperanza que el grupo de seguidores de Juan arraiga en su corazón.

Como vemos, la liturgia del día de hoy nos invita a esperanza, a creer que en medio de las dificultades, de las persecuciones, de las realidades más duras de la vida; es posible un futuro mejor, porque el Señor es fiel a quienes asumen los valores de la verdad, de la justicia, de la fraternidad. Todas estas esperanzas que nos invitan las lecturas, como cristianos, las leemos en Jesús, sobre todo en este tiempo de espera alegre de la Navidad, espera de un nuevo mundo. Que nuestra esperanza sepa dar testimonio ante el mundo de que un futuro mejor, en medio de las difíciles condiciones de nuestra realidad, es posible. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

6. XII 2020. Dom 2º Adviento. Ciclo B: Ante el pasado Consistorio, volver a Juan Bautista (Mc 1, 1-8)

domingo, 6 de diciembre de 2020
Comentarios desactivados en 6. XII 2020. Dom 2º Adviento. Ciclo B: Ante el pasado Consistorio, volver a Juan Bautista (Mc 1, 1-8)

DD0CBCBD-2A60-49BD-8020-BC1DF49B8642Del blog de Xabier Pikaza:

El tema central de este Dom 2º de Adviento es el comienzo del Evangelio de Marcos (1,1-8), que seguiremos leyendo a lo largo del año 2021 (Ciclo B).

La figura dominante es Juan Bautista, marcando el paso que va del Antiguo al Nuevo Testamento; él convocó el primer “consistorio” de la iglesia, al que acudió Jesús, con otros voluntarios.

Ese motivo nos sitúa ante el reciente consistorio del Papa con sus cardenales, al comienzo del Adviento (28.11.2020) con su dignidad y su historia, ha sido un hermoso y digno consistorio, y me alegro de ello.

Pero yo preferido otro algo distinto, más parecido al de Juan, entre el desierto y la tierra prometida, donde acudió Jesús (Mc 1, 9), con sus compañeros, desnudos de riquezas, abiertos de esperanzas, conforme al evangelio de este domingo.

Composición de lugar

 

65405789-5779-4D4E-8526-F63BA48EA5A4Como he dicho, el consistorio del pasado 28.11.20, ha sido un digno y gozoso consistorio. Ciertamente, hay algunas excepciones, pero el colegio cardenalicio es uno de los colectivos más dignos y sanos no sólo de la Iglesia, sino de la humanidad actual. Los católicos podemos sentirnos muy contentos, y dar a Dios gracias por ello. Y, sin embargo, algunas cosas podían y pueden cambiar, en la línea del evangelio del domingo (Mc 1, 1-8). El colegio de los Cardenales nació en el siglo XI para resolver fuertes problemas de Iglesia. Por eso, el papa de entonces creó un colegio de «príncipes de la iglesia», electores del  próximo papa (como los príncipes electores del Imperio Romano Germánico del siglo XI). Ese «invento» de los cardenales electores tuvo éxito, ha durado casi mil años… Pero quizá debería cambiar, siguiendo más el modelo de Juan Bautista  y de su grupo, del que surgió Jesús.

Este colegio de cardenales ha cumplido una función,  a lo largo de mil años, como signo de poder y prestigio de la Iglesia, pero quizá debe ir terminando (o cambiando mucho), con las reformas que ha introducido el Papa Francisco y con otras muchos mayores que deben introducirse. No parece normal ni bueno que sean solo varones y obispos. No hay razón ninguna para mujeres y no-obispos… No hay razón ninguna para que vistan de colorado…, no hay ninguna, ninguna razón, para que sigan siendo un residuo  de la reforma  feudal, imperial y “gregoriana” del siglo XI (cuando se crearon cardenales, consistorios y cónclaves, en torno al año 1059, como electores del papa).

Resulta significativo y, a mi juicio,prometedor  el hecho de que esta iglesia «cardenalicia» celebre mañana (el 6.12.20) el segundo domingo de Adviento, con la figura de Juan, a quien hoy quiero presentar como profeta y bautista del “gran” consistorio mesiánico al que se apuntaron los voluntarios del Reino, con  Jesús, que inició  desde allí su camino mesiánico. Como es normal, los cardenales del consistorio Vaticano 2020 son distinto de los compañeros del Bautista, entre los que estuvo Jesús… Por eso me gustaría que los próximos «consistorios» de la iglesia romana fueran más parecidos a los grupos del Bautista…, empezando por sus vestidos y comida, por su origen y vocación de Reino.

De aquel «consistorio» de Juan surgió Jesús, el hijo de María, de la que tratará el evangelio del próximo martes (8.12.20).  Ellos, muy distintos, muy unidos, han de ser los promotores de los próximos consistorios de la Iglesia, con hombres y mujeres, cristianos todos (casados o solteros, clérigos o laicos…). No sé la forme en que deberán elegirse los «compromisarios» de la próxima iglesia de Roma. Estos cardenales del año 2020 han cumplido una función y la seguirán cumpliendo algunos años (algunos decenios). Pero tiene que surgir pronto una iglesia distinta. En el primer milenio no hubo cardenales (ni los hay en las iglesia ortodoxas,protestantes etc…). En el tercer milenio tampoco habrá cardenales de este tipo.

         Pienso que la reforma de la Curia Vaticana, en la que está empeñado el Papa Francisco, va (ha de ir) en esa línea. En un sentido, poniéndose a soñar, hubiera sido hermoso que Francisco hubiera abandonado el Vaticano, con sus “nobles” cardenales (re-vestidos, solemnes, sentados bajo una cúpula de poder), para retomar la andadura de Juan y de Cristo, en el “desierto” (fuera del poder establecido), a la vera del Jordán, sin más vestido que una túnica de pelo de camello, sin más seguridad ni comida que los “saltamontes” y la miel silvestre del ancho mundo hermano. En esa línea puede entenderse el evangelio y liturgia de este domingo 2 de Adviento.

Contrapunto: Juan Bautista y los “cardenales” de Jesús

21731177-23AD-4A79-B787-4BE08131E41D Juan Bautista supo que este mundo (templo y vaticano incluidos) se encuentra condenado a muerte. Por eso abandonó el culto oficial, los poderes establecidos, para comenzar “a pelo” (desnudo de ropas y comidas de mercado) en el desierto del principio de la vida. Su camino y mensaje incluía tres certezas primordiales.

1) Según Juan Bautista, este mundo de riqueza, poder y exclusión (con el templo de Jerusalén y el Imperio romano) está condenado a muerte, se está destruyendo a sí mismo, porque es un mundo de injusticia. Por eso, Juan protesta contra la apariencias de las vestiduras que son signo de poder sacerdotal (social), volviendo a la naturaleza “desnuda”, igual para todos, con la túnica de pelo de camello, que no se compra ni vende en mercado. En esa misma línea protesta contra la injusticia de un mercado de comidas, que enriquece a unos, empobrece a otros, volviendo a la naturaleza y a sus dones, iguales para todos, saltamontes, miel silvestre…

(2) Sólo a quienes rompen así con el “mundo del poder” ofrece Juan un bautismo de esperanza, es decir, un nuevo comienzo,para escaparse «de la ira que se acerca» (cf. Mt 3, 7),  caminando hacia la salvación, en la tierra prometida, tras el río Jordán que separa el mundo antiguo del desierto y la tierra del Reino de Dios. Evidentemente, Juan habría sacado a los cardenales del consistorio 2020, con el mismo Papa Francisco, para abandonar otros “negocios” y comenzar una andadura de transformación personal y social, social y eclesial, sin dinero alguno (todo lo que se construye con puro dinero es malo), a cuerpo, junto al río de la vida.

(3) Pero, al mismo tiempo, Juan sabe que hay algo (Alguien) mayor que él, que todos sus discípulos, incluidos los “cardenales”. Por eso les anuncia y promete la llegada de   uno que es más fuerte, aquel que viene en nombre de Dios (o Dios mismo) para realizar las promesas antiguas y transformar en amor gratuito la vida de los hombres y mujeres, desde los más pobres (los considerados pecadores, los excluidos, sin casa fija en el mundo). De esa forma dice que él no tiene la última palabra, pero hay uno que la tiene, y ése es Dios, que quiere revelarse, expresar su Vida en la vida de los hombres.

(4) Juan sabe que la historia del hombre actual (del poder y la riqueza) ha fracasado, pero ha descubierto que queda un resquicio de esperanza y en ese  resquicio quiere mantenerse, para abrir la puerta a los que vengan, en el borde del desierto, ante el río que evoca el paso de la vida y el nuevo nacimiento en la tierra de Dios, el paso de Dios entre los hombres, excluidos de la tierra, con publicanos y  prostitutas que son sus cardenales (cf. Mt 21. 32), con Jesús que se une y siente bien con esa compañía (como seguirá diciendo Mc 1 9- 11).

(5) Juan se planta así, como profeta de Dios para los pobres, junto al río, vestido de piel de camello y comiendo alimentos silvestres (Mc 1, 6), para iniciar un camino de salvación con los expulsados de las pretendidas salvaciones de los poderosos.  Sólo si somos capaces de volver al “desierto” de Juan, sin más vestido que una túnica de pelo de camello, sin más comida que los saltamontes (langostas peregrinas) de la tierra, podremos iniciar la andadura de aquel “consistorio” al que acudió de verdad Jesús. Quizá habría que haberse olvidado Consistorio Vaticano 2020 (¡con el Papa Francisco!), para apuntarnos este próximo domingo al Consistorio Universal de Juan, en el desierto del Jordán, como empieza contando el evangelio.

Texto: Mc 2, 1-8

 (Título) 1. Principio del evangelio de Jesús Cristo, Hijo de Dios

(a. Habla Dios) 2 Según está escrito en el profeta Isaías: Mira, envío mi mensajero delante de ti, preparará tu camino, 3 voz que grita en el desierto: ¡Preparad el camino al Señor; allanad sus senderos!

(b. presentación de Juan) 4 Vino Juan el Bautista en el desierto, predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. 5 Toda la región de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados. 6 Iba Juan vestido con pelo de camello, llevaba un cinturón de cuero a su cintura, y se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre.

(c. Mensaje. Viene el más fuerte) 7 Y proclamaba diciendo: Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo. Yo no soy digno ni de postrarme ante él para desatar la correa de sus sandalias. 8 Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo

(d, Vino Jesús) 9 Y sucedió en aquellos días que llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.

     El lector normal puede terminar aquí mi reflexión de este domingo, organizando a partir de aquí la suya. Para quien tenga más tiempo he querido recoger en esta postal mis reflexiones sobre el texto del evangelio de Marcos. El lector más interesa puede acudir a mi Comentario de Marcos y a mi Historia de Jesús, donde desarrollo el tema Aquí dejo a un lado el título del evangelio (Mc 1-1), con la cita del AT (Mc 1, 2-3) y la conclusión (venida de Jesús: Mc 1, 9), para centrarme  en la presentación de Juan (1, 4-6) y en su mensaje (1, 7-8).

PIKAZA, COMENTARIO DE MARCOS (Mc 1, 1-8)

1, 4-6. Vino Juan Bautista

4 Vino Juan el Bautista en el desierto, predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. 5 Toda la región de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados. 6 Iba Juan vestido con pelo de camello, llevaba un cinturón de cuero a su cintura, y se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre

            1, 4a. Vino.La palabra griega (egeneto), que he traducido como“vino” en el sentido de venir,puede entenderse también como “fue, sucedió o aconteció”, como en las historias tradicionales: “érase una vez”. Pero el problema no es la traducción, sino la puntuación del texto, pues, como se sabe, los manuscritos antiguos no puntúan, de manera que el principio y final de cada frase la “deciden” los mismos lectores, como en el lenguaje oral, donde son los oyentes los que captan los cambios de frase, al oído). (a) Mc 1, 1-4 se puede entender como una única frase, en la que 1, 2-3 actúa como paréntesis: “El principio del evangelio de Jesús… (como está escrito en Isaías…) fue Juan el Bautista”. El mismo Juan aparece así como comienzo del Evangelio. (b) Pero podemos suponer también que Mc 1, 1-4 consta de dos frases. La primera abarca 1, 1-3, con un título nominal: “comienzo del evangelio…” (1, 1) y una larga frase subordinada: “como está escrito…” (1, 2-3). A partir de 1, 4, tras un punto, comenzaría una frase nueva, que empieza con egeneto (fue, vino) que debería traducirse como: “Vino (se mostró, hubo una vez) Juan Bautista…

Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

“Tres caminos hacia Jesús.” 2º Domingo de Adviento. Ciclo B

domingo, 6 de diciembre de 2020
Comentarios desactivados en “Tres caminos hacia Jesús.” 2º Domingo de Adviento. Ciclo B

3623727-lgDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

El camino poético (lectura de Isaías)

Hacia el año 540 a.C., los judíos llevaban casi cincuenta años desterrados en Babilonia. Años duros, de grandes sufrimientos, de ansia de libertad y de vuelta a la patria. Esa buena noticia es la que anuncia el profeta. Pero el largo camino, a través de zonas a menudo inhóspitas, puede asustar a muchos y desanimarles de emprender el viaje. Entonces, una voz misteriosa, da la orden, no se sabe a quién, de preparar el camino al Señor. No se dirige a hombres, porque la labor que realizarán es sobrehumana: construir un el desierto una espléndida autopista, allanando montes y colina, rellenando valles. Por ella volverá el pueblo judío, acompañado de su Dios, como un pastor apacienta a su rebaño.

“Consolad, consolad a mi pueblo, -dice vuestro Dios-; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle,  que se ha cumplido, su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha  recibido doble paga por sus pecados.”

Una voz grita: “En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale. Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos los hombres juntos – ha hablado la boca del Señor”-

-Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén; álzala, no temas, di a las ciudades de Judá:  “Aquí está vuestro Dios. Mirad, el Señor Dios llega con poder, y su brazo manda. Mirad, viene con el su salario, y su recompensa lo precede. Como un pastor que apacienta el rebaño, su brazo lo reúne, toma en brazos los corderos y hace recostar a las madres.”

El camino ético (Qumrán)

Con el tiempo, la idea de preparar un camino al Señor en el desierto adquirió un sentido nuevo: a mediados del siglo II a.C., un grupo de sacerdotes y seglares judíos, descontentos con el comportamiento de los sumos sacerdotes de Jerusalén y de las costumbres paganas que se estaban introduciendo, recordando el texto del libro de Isaías, decide retirarse al desierto de Judá y allí, en Qumrán, fundar una especie de comunidad religiosa. En el desierto preparan el camino del Señor. Ya no se trata de un camino poético, sino de una conducta conforme a la Ley del Señor. (En hebreo, derek puede significar “camino” y “forma de conducta”, igual que way en inglés).

El camino del Señor Jesús (evangelio)

Esta misma interpretación del texto de Isaías es la que aplica el evangelio a Juan Bautista. También él marcha al desierto a preparar un camino. A primera vista parece tratarse de un camino ético, como un Qumrán, ya que Juan exhorta a la conversión y al bautismo para el perdón de los pecados. Pero sus palabras dejan claro que prepara el camino a una persona más poderosa que él y que trae un bautismo superior al suyo: Jesús.

Está escrito en el profeta Isaías: Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.” Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y é1 los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba:  “Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero é1 os bautizará con Espíritu Santo.”

[A propósito de la diferencia entre el bautismo de Juan y el de Jesús conviene recordar que el verbo “bautizar” significa en griego “lavar”. Los fariseos, por ejemplo, “bautizan” los platos, los lavan. Pero se puede lavar con agua sola, como hace Juan, que es un lavado superficial, incapaz de limpiar las manchas más profundas; y se puede lavar con “Espíritu Santo” (o “con Espíritu Santo y fuego”, como dice otro texto) limpiando totalmente a la persona.]

Esperad y apresurad la venida del Señor (2 Pedro 3, 8-14)

A mediados y finales del siglo I, muchos cristianos empezaron a sentirse desconcertados. Les habían repetido que la vuelta del Señor y el fin del mundo eran inminentes. Sin embargo, pasaban los años y el Señor no volvía. El autor de la 2ª carta de Pedro (que no es san Pedro) sale al paso de esta inquietud, ofreciendo una respuesta que, después de veinte siglos, no convence demasiado: el Señor no se retrasa, sino que nos da un plazo para que podamos convertirnos. El autor mantiene la postura tradicional de que la llegada del Señor y el fin del mundo será algo repentino, inesperado. Y en vez de quejarnos de que el Señor se retrasa, debemos “esperar y apresurar la venida del Señor”. Además, el fin del mundo será el comienzo de un nuevo cielo y una nueva tierra, y hay que prepararse para recibirlos llevando una vida santa y piadosa, en paz con Dios, inmaculados e irreprochables.

Queridos hermanos:  No perdáis de vista una cosa: para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir su promesa, como creen algunos. Lo que ocurre es que tiene mucha paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie perezca, sino  que todos se conviertan. El día del Señor llegará como un ladrón. Entonces el cielo desaparecerá con gran estrépito; los elementos se desintegrarán abrasados, y la tierra con todas sus obras se consumirá. Si todo este mundo se va a desintegrar de este modo, ¡qué santa y piadosa ha de ser vuestra vida! Esperad y apresurad la venida del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos. Pero nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia. Por tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, inmaculados e irreprochables.

Una ética basada en Jesús

La segunda lectura, igual que el evangelio, une el camino de la ética con el camino que lleva a Jesús: Juan Bautista lo relaciona con la primera venida; la carta de Pedro, con la segunda. La liturgia nos indica que el Adviento no es época de espera pasiva, como quien espera que empiece la película: hay que comprometerse activamente. Y ese compromiso debe basarse en el recuerdo de la venida del Señor y en la esperanza de su vuelta.

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Segundo Domingo de Adviento. Ciclo B. 06 Diciembre, 2020

domingo, 6 de diciembre de 2020
Comentarios desactivados en Segundo Domingo de Adviento. Ciclo B. 06 Diciembre, 2020

Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo. Yo no soy digno ni de postrarme ante él para desatar la correa de sus sandalias.”

(Mc 1, 1-8)

El evangelio de este Domingo nos coloca en la primera página del Evangelio de Marcos. El Evangelio más antiguo que tenemos. Y Marcos abre su obra diciendo: “comienzo de la buena noticia de Jesús, Mesías, Hijo De Dios”. No se anda con rodeos, casi podríamos decir que nos hace spoiler… aunque bien pensado no puede contarnos el final, sencillamente porque este evangelio no tiene final. Se queda abierto, se dirige a ti (a quien tenga la osadía de leerlo) y te pide que lo continúes, te pide que te impliques.

Pero no nos vamos a adelantar tanto, ahora estamos en la primera página y se nos presenta al primer personaje. De hecho se presenta él mismo con la contundencia, la humildad y la lucidez de quién se conoce a sí mismo. “Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo. Yo no soy digno ni de postrarme ante él para desatar la correa de sus sandalias.”

La actitud de Juan es la actitud de todo verdadero discípulo. Ese saber quitarse de en medio. Ser un anuncio que no distraiga. Para ello primero necesitamos conocernos y conocer a Jesús. Acallar nuestro orgullo y permitir que la humildad nos haga conocernos, acogernos y amarnos. Solo así nos preparamos para ser discípulas y discípulos.

También Juan necesitó tiempo y desierto para prepararse. Antes de salir al Jordán a Bautizar, pasó años en la soledad y el silencio, acallando ruidos y tentaciones, moldeando una vida sencilla y austera. El evangelio nos lo muestra tan seguro de sí en mitad de una multitud que lo escucha y lo respeta, pero nos lo muestra casi al final de su recorrido, cuando ya se conoce, cuando ya se ha equivocado mil veces. Ahora se encuentra en el momento decisivo de su vida, y aun así tendrá dudas y necesitará enviarle mensajeros a Jesús: “¿Eres tú o tenemos que esperar a otro?”. El camino de la fe no es fácil, no es una autovía, se parece más a un bosque sin sendero, donde solo hay camino si das un paso más.

Oración

Enséñanos, Trinidad Santa, a andar vestidas de Evangelio y con sandalias por este tiempo de Adviento.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Juan construyó su propio camino, Jesús lo recorrió y continuó.

domingo, 6 de diciembre de 2020
Comentarios desactivados en Juan construyó su propio camino, Jesús lo recorrió y continuó.

baptist_Mc 1,1-8

El evangelio del domingo pasado nos hablaba de estar despierto. Hoy hablan los que han despertado, los centinelas, los profetas. No se trata de un adivinador del porvenir. Tampoco se trata de un ser humano separado y elegido por Dios, que le va indicando lo que tiene que decir a los demás. Profeta es todo aquel que está despierto. La principal característica de los profetas es precisamente su inserción en el pueblo y su preocupación por la suerte de los más humildes. Su principal objetivo ha sido denunciar la injusticia.

Verdadero profeta sería el que ha llegado a una experiencia de su verdadero ser y, fiel a ella, ayuda a los demás a descubrir el camino de lo humano. Falso sería el que conduce al hombre a mayor egoísmo. El problema está en que lo “humano” solo se puede valorar desde lo humano. Por eso no hay manera de distinguir lo falso de lo verdadero mientras no se tenga una mínima experiencia de humanidad.

No debemos extrañarnos de encontrar tantos y tan expresivos textos para este tiempo litúrgico. Lo que el segundo Isaías anuncia es un evangelio (buena noticia). El destierro había acabado con toda una teología triunfalista que invitaba a dormirse en los laureles de sentirse elegidos, sin aceptar ninguna responsabilidad para con Dios ni para con los demás. Las denuncias de todos los profetas advertían de que no se puede confiar en Dios mientras se practican toda clase de atropellos e injusticias.

La primera palabra del evangelio de Mc es “arje”, que en griego designa el comienzo de un texto, pero también algo mucho más profundo. El evangelio de Jn comienza también con esta palabra y lo traducimos: “en el principio” = origen. “Arje” significa origen y fundamento; es decir, aquello que ha sido la causa de que otra cosa surja. La Vulgata lo tradujo por “Initium” que también significa “origen”. El texto se debía traducir: “Éste es el origen de la alegre noticia de Jesús el Ungido, el Hijo de Dios”.

Tampoco euanggelion” debemos traducirlo por evangelio, que es un concepto muy elaborado, sino por buena noticia. Quiere decir que comienza el evangelio y que es todo él una buena noticia. Lo mismo tenemos que decir de “Jesous” y “Christos” que en griego están separados y significan simplemente, Jesús el ungido. Con el tiempo los cristianos unieron el nombre con el adjetivo y confesaron al Jesucristo que ha llegado hasta nosotros. Este texto es un resumen de todo lo que en él se va a proponer.

Este evangelio, a pesar de ser el primero que se escribió, no sabe nada de la infancia de Jesús. Esto es muy interesante a la hora de interpretar los textos de Lc y Mt, que vamos a leer en todo el tiempo de Navidad. Estos relatos se fueron elaborando a través de los primeros años de cristianismo y no tienen nada que ver con la historia. Son relatos míticos y leyendas casi todas anteriores al cristianismo que se han cristianizado para darnos un mensaje teológico, no para informarnos de lo que pasó.

Mc pasa directamente a hablarnos de Juan Bautista como último representante del profetismo. El Bautista es uno de los personajes claves en el tiempo de Adviento, porque se trata del último de los profetas del AT. Debemos recordar que hacía casi trescientos años que no se había conocido un verdadero profeta. Todos los evangelistas lo consideran el heraldo de Jesús, lo anuncia, lo propone al pueblo y es protagonista de su nacimiento en el Espíritu (bautismo), donde empieza Jesús a manifestar lo que realmente era.

No podemos asegurar que este relato responda a una situación histórica. Es muy poco lo que sabemos sobre la relación de Jesús con Juan. De todos modos, es cierto que el primer dato histórico sobre Jesús, que encontramos en fuentes extra-bíblicas, es su bautismo por parte de Juan. No es descabellado suponer que Jesús, un buscador incansable, le llamara la atención un personaje como Juan, que ya era famoso cuando él empezó su vida pública. A Juan, como a Jesús, no le gustaba el cariz que había tomado la religión judía.

Los primeros cristianos dieron al Bautista un papel relevante en la aparición del cristianismo; seguramente mayor del que hoy le reconocemos. La prueba está en que, en un momento determinado, vieron la necesidad de marcar distancias entre Jesús y Juan para dejar claro quién era el más importante. Seguramente esa relevancia se deba más a la necesidad de justificar una figura tan desconcertante como la de Jesús, conectándole con el profetismo del AT, que a una real influencia de Juan en la doctrina de Jesús

Preparadle el camino al Señor. Este grito es el mejor resume del espíritu de Adviento. Pero fijaros que fuerza el sentido del texto, que habla de prepararle un camino a Yahvé, mientras Mc habla de preparar un camino a Jesús. El texto está insinuando que si Dios no llega a nosotros es porque se lo impedimos con nuestra actitud vital, que orienta su preocupación en otras direcciones. Él viene, pero nosotros nos vamos.

Yo bautizo con agua, pero él bautizará con Espíritu Santo. Es la clave del relato y marca la diferencia abismal entre Jesús y Juan. Las primeras comunidades tenían muy clara la originalidad de Jesús frente a los personajes del pasado. Toda la relación con Dios, hasta la fecha, era consideraba como externa al hombre y en relación desigual. Dios era el soberano y el ser humano el súbdito. Jesús manifiesta una relación con Dios distinta. Él está empapado del Espíritu y nos sumerge (bautiza) a todos en ese mismo Espíritu.

Los textos de este domingo nos hablan de utopía. Isaías dice: “Aquí está vuestro Dios”. Pedro: “Nosotros esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habite la justicia” El salmo: “La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan”. Mc: “Él bautizará con Espíritu Santo”. En un mundo tan poco propicio al optimismo, encontrarnos con esta oferta puede ser impactante. Pero tampoco tenemos que caer en el triunfalismo. Derrotismo y triunfalismo son estrategias extremas que utiliza el yo para fortalecerse.

Hoy, la necesidad de estar alerta es más apremiante que nunca, porque jamás se han ofrecido al ser humano más caminos falsos de salvación. Hay toda una gama de productos disponibles en el mercado, desde las drogas hasta los gurús a medida. Por eso necesitamos más que nunca de la figura del profeta. Seres humanos que por su experien­cia personal puedan arrojar alguna luz en esa maraña de senderos que se entrecruzan y que la inmensa mayoría son sendas perdidas que no llevan a ninguna parte.

Podemos volcarnos sobre lo sensible, buscando el placer inmediato o descubrir las posibilidades de plenitud que todos tenemos. El no tomar una decisión es ya tomar partido por lo que nos pide el cuerpo. No despertar es seguir dormidos. Decidirse por lo más difícil solo es posible después de una toma de conciencia, que tiene que ir más allá de los sentidos y de la razón. Es una iluminación que me empuja por un camino que ni siquiera sé a donde me va a llevar, pero estoy convencido que me hará más humano.

Meditación

La experiencia del bautismo es la clave para entender a Jesús.
Después de esa experiencia personal, dice a Nicodemo:
“Hay que nacer del agua y del Espíritu”.
El único camino hacia lo humano es el que Jesús recorrió.
Tenemos que sumergirnos en lo sagrado.
Tenemos que dejarnos inundar por lo divino.

 

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Enderezad los senderos del Señor.

domingo, 6 de diciembre de 2020
Comentarios desactivados en Enderezad los senderos del Señor.

1172982384_f[1]6 de diciembre. DOMINGO II DE ADVIENTO

Nadie puede volverse por el camino que ha recorrido (Heráclito)

Mc 1, 1-8 «Voz del que proclama en el desierto: “Preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas”».

No forzar jamás a nadie para que los senderos se pongan rectos, pues en una ocasión se lo preguntaron al evangelista de forma indiscreta y les respondió de esta manera y en verso, pues era poeta:

“¿Quién os ha dicho que yo,
dije nada de senderos
que subieran o bajaran
desde la Tierra a los Cielos?”

Y cuantos se lo habían preguntado, que eran muchos, particularmente fariseos, se callaron como muertos, y el sendero se irritó de manera prepotente.

Luego Jesús, mientras escribía unas letras en el suelo, porque in illo tempore no existía el papel y los papiros de Egipto eran excesivamente caros, “terminó diciendo a los ya dichos fariseos, que se fueran a hacer puñetas cuanto antes”. Los hombres no dijeron nada, pero en cambio las mujeres alboradas por lo de hacer puñetas, regresaron a sus casas riendo, para contárselo a los maridos.

 

Mientras tanto los senderos, en lugar de su de subir, se bajaron y la gente pudo seguir escuchando el evangelio de Marcos, que decía cosas muy interesantes, como aquello de Juan Bautista, recordando lo que Isaías decía: “Mira bien, pues envío por delante a mi mensajero para que prepare el camino del Señor”.

Poema de mi libro De hombre y de dioses:

Trashumancia

Cuarenta años transitó el pueblo judío
por un inhóspito desierto
desde Egipto a la Tierra Prometida,
como siglos más tarde transitaban
los pastores nómadas de León a Extremadura.

Las ovejas merinas daban lana,
que luego las mujeres cardaban en sus casas,
haciéndose tejedoras hábiles
como Las Hilanderas, del cuadro de Velázquez.

Bolsos, bermudas, y rebecas
que dan calor al cuerpo, y quitan frío al alma.

Y los judíos pasaron hambre y frío,
y sin apenas beber agua
que aliviara su sed en el camino,
hasta que Moisés llegó Mará,
y con voz sedienta dijo:

“¡Aquí, si que vamos a beber! 

 

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Carmen Soto: Preparar caminos inexplorados para la buena noticia.

domingo, 6 de diciembre de 2020
Comentarios desactivados en Carmen Soto: Preparar caminos inexplorados para la buena noticia.

thumb_8_battista_predica_opa

Mc 1,1-6

Marcos comienza su obra resumiendo en una sola frase la historia que nos va a narrar a continuación. Con brevedad, pero con mucha contundencia, afirma que hay una buena noticia en la vida y en el mensaje de Jesús, que es Mesías e hijo de Dios y, al hacerlo, está expresando una convicción profunda, una experiencia que ha cambiado su vida y a la que desea que accedan todas las personas que escuchen su relato (Mc 1,1).

Una Buena Noticia que consuela y sana…

Cualquier habitante del mundo mediterráneo antiguo al escuchar que algo era una buena noticia, un evangelio, entendía que se estaba produciendo un acontecimiento que podía cambiar el estado presente de las cosas, que podía traer alegría, paz o liberación para sus destinatarios. Por eso, decir que Jesús de Nazaret era una buena noticia para el mundo era algo más que escuchar un mensaje bonito, era una invitación a confiar en que algo nuevo estaba comenzando a suceder, algo capaz de suscitar esperanza y futuro.

Para ofrecer a sus oyentes una garantía de que lo que van a escuchar no era, como decimos hoy una fake news, les recuerda algunas palabras del II Isaías (Is 40, 3). Con estas palabras de la Escritura, los invita a recordar un acontecimiento donde Dios se hizo consuelo, liberación y esperanza (Is 40, 1-11). El profeta anuncia al pueblo exiliado en Babilonia que su situación va a cambiar, que el Dios de la misericordia y del perdón (Is 40, 1-2) va a actuar y los va a llevar de nuevo a casa. Pero para que esto ocurra hay que cuidar el corazón, hay que preparar el camino, recuperar los senderos por los que esa buena notica va a llegar (Is 40, 4-8). Hay que escuchar la voz del anuncio, hay que creer que es posible, hay que permanecer a la espera (Is 40, 9-11).

La memoria de aquel acontecimiento del pasado es aval para dar crédito a la buena noticia que acontece en Jesús de Nazaret. En él se hará de nuevo visible el encuentro entre Dios y el ser humano. De la mano de Jesús podremos ver en acción la compasión, la bondad y el consuelo de Dios. Una acción que necesita ser acogida, ante la que hay que preparar de nuevo el camino, sintonizar con las palabras del mensajero y confiar en el enviado. Solo así, como proclamaba Isaías, acontecerá lo que esperamos.

Juan, un testigo que sabe que está llegando la Buena Noticia de Dios

Para Marcos la historia de Jesús comienza a orillas del rio Jordán porque es allí donde su misión se discierne a la luz del anuncio de reconciliación que Juan el Bautista ofrece en su modo de actuar y enseñar (Mc 1, 4-8).

Juan desea un mundo diferente y, por eso, ofrece un camino de conversión. Como Isaías en el destierro, sabemos que Dios actúa siempre a favor del ser humano pero cuando el corazón se encoge por la culpa, el miedo, la ira o el sufrimiento, no es posible reconocer la mano amorosa de Dios. Por eso, con radicalidad e inmensa generosidad, ofrece una oportunidad a quienes se acercan de comenzar de nuevo. Su bautismo es un signo de liberación, de reencuentro con el Dios (a veces olvidado) de la misericordia y perdón.
El mensaje de Juan no es la buena noticia, pero sí camino hacia ella. Él es testigo de que la Buena Noticia está llegando, porque lo ve en los ojos de quienes lo escuchan, en sus gestos y acciones, y sabe que tarde o temprano alguien se acercará y encarnará el sueño de Dios (Mc 1,7-8).

Arriesgarse a hacer camino

Al llegar el adviento y recordar este comienzo del evangelio de Marcos sin duda nos podremos sentir llamadas/os a la conversión, al cambio, como proclamaba el bautista, pero para acoger y confiar en la Buena Noticia de Jesús, se necesita algo más. Se necesita una escucha atenta para que las ideas se conviertan en certezas, una mirada capaz de ver novedad donde todo parece agotado, unos pies dispuestos a dejar nuestra zona de confort y arriesgarse a abrir caminos de esperanza.

En adviento Marcos nos recuerda que hay que arriesgarse a confiar como lo hizo él, como lo hizo Juan el Bautista, como lo hicieron aquellos hombres y mujeres palestinos que cambiaron sus vidas al calor de la vida y el mensaje del nazareno. Comenzar a escuchar una vez más la Buena Noticia de Jesús, Mesías, hijo de Dios, es arriesgarse a ir a los desiertos existenciales propios y ajenos abriendo surcos que lleven el agua fresca que fecunde la vida. Es disponerse a cambiar el rito por la experiencia para no dejarse atrapar por lo de siempre, por lo aprendido. Es acoger con humildad y sencillez la grandeza y oportunidad que me ofrece la otra u el otro para no quedarme referenciado/a en mí mismo/a como si todo acabase a orillas de mi Jordán.

Escuchemos la Buena Noticia como si fuese la primera vez, como si Marcos nos la contase personalmente, como una primicia. Dejemos que nos sorprenda, que nos inquiete y que nos provoque…Hagamos el camino para que la esperanza germine y se enraíce en nuestras vidas y podamos ser portadoras/es de un mensaje de autentica liberación, sanación y consuelo en estos tiempos nada fáciles que nos toca vivir.

Carme Soto Varela

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Leer el Evangelio desde una nueva comprensión

domingo, 6 de diciembre de 2020
Comentarios desactivados en Leer el Evangelio desde una nueva comprensión

Caminando-bajo-la-lluvia_1920x1080Domingo II de Adviento

6 diciembre 2020

Mc 1, 1-8

 Los evangelios presentan a Juan el Bautista como el mensajero que “prepara el camino” de Jesús. Y lo retratan como un profeta austero y exigente, que no duda en recurrir a la amenaza divina para exigir la conversión de quienes se acercan a él.

  En todas sus manifestaciones, los evangelistas subrayan, de manera expresa, su “inferioridad” con respecto a Jesús, patentizada en este caso por el diferente tipo de bautismo que realizan. Si el de Juan era algo simbólico –el agua en cuanto símbolo de limpieza–, el de Jesús es “espiritual”, en el sentido genuino del término: comunica el Espíritu.

 Una lectura literal parecía entender esa expresión en el sentido de que Jesús transmitía el Espíritu de Dios –entendido como un Ser separado– a quienes creían en él, con lo cual la persona quedaba enriquecida y transformada para iniciar una nueva forma de vida.

 Tal lectura, aun apuntando en la dirección adecuada, encerraba el peligro de –y, en la práctica, quedaba atrapada en– un dualismo insuperable y una objetivación del propio misterio que somos. En concreto, la salvación se consideraba como algo venido de fuera, como don de una divinidad separada y encarnada en un hombre particular, don adquirido gracias a la propia fe en él.

 Desde la comprensión no-dual, la lectura queda modificada. No hay separación, nada viene desde “fuera” ni es consecuencia de la propia actitud. Lo que somos, lo somos siempre. En nuestra identidad profunda, somos Espíritu. Nadie nos lo comunica; lo que puede hacer es ayudarnos a caer en la cuenta, a comprender y reconocer lo que hemos sido desde siempre.

 La salvación no viene de fuera. Estamos ya salvados. Lo que nos hace falta es, sencillamente, comprenderlo.

 Leídas desde la mente, estas afirmaciones suelen ser desechadas sin miramiento. Y desde la perspectiva religiosa, suelen considerarse como muestra de autosuficiencia, fruto de un pelagianismo que negaría la acción transcendente, fiándolo todo a la obra humana.

  Sin embargo, el sujeto de aquellas afirmaciones no es el yo. No es él quien está salvado ni conoce la plenitud. El sujeto es nuestra identidad profunda, la consciencia ilimitada, atemporal y no-local que somos. Y lo que sucede en la comprensión es, justamente, lo opuesto a la inflación del ego: su disolución. No hay ningún ego que pueda salvarse. La comprensión nos “salva” de la identificación con el ego, al mostrarnos nuestra verdadera identidad. No estamos, por tanto, ante un yo pelagiano y engañosamente autosuficiente, sino ante el gozo de compartir la misma identidad profunda con todos los seres: el Espíritu.

¿Me abro a reconocerme en lo que somos, transcendiendo la identificación con el yo?

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Desde el principio y por principio del Evangelio de JesuCristo, estamos salvados

domingo, 6 de diciembre de 2020
Comentarios desactivados en Desde el principio y por principio del Evangelio de JesuCristo, estamos salvados

1jlfbweDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

  1. Principio del evangelio de Xto.

         Durante este año litúrgico que acabamos e comenzar, leeremos el Evangelio de San Marcos. Y hoy hemos asistido al principiodel evangelio de JesuCristo, que no consiste en las primeras líneas del evangelio, sino que San Marcos sitúa el Evangelio, la buena noticia como principio vital. Así comienza también la Biblia, en el Génesis: En el principio creó Dios… (Gn 1,1) y también es el mismo modo con el que san Juan comienza su evangelio: En el principio existía la Palabra (Cristo).

No es una mera cuestión lingüística: No inicia un libro, una biografía. Se nos está diciendo que el evangelio es el principio, la luz y la fuente de nuestra vida. El principio es Evangelio: la buena noticia Nuestro principio (nuestros principios, como decimos coloquialmente) es existencialmente el Evangelio de JesuCristo Hijo de Dios.

         El mismo Dios de la creación y que se ha hecho uno de nosotros en JesuCristo, es nuestro evangelio, es buena noticia. Desde el principio, desde el Génesis hasta el final nuestra historia es evangelio, es salvación. ¡Estamos salvados!

         Evangelio significa noticia salvífica, anuncio liberador. Evangelio es mensaje de salvación: es el anuncio de la voluntad salvífica de Dios, es su misericordia.

  1. El evangelio no es un libro, es una persona: Cristo.

         Se suele decir con razón que el evangelio es anterior a los cuatro evangelios. Y es que el evangelio no es un libro, o cuatro, sino una persona: el Señor Jesús. La buena noticia es Cristo. El encuentro personal con Cristo es evangelio, liberación, salvación.

         Este es nuestro principio en la vida, este evangelio, Cristo, embarga toda nuestra existencia.

         Desde el principio y como principio Cristo es nuestro Evangelio.

         Desde el principio estamos salvados. Dios crea para salvarnos, vivir una vida plena.

  1. el desierto: Juan Bautista.

         El texto del evangelio Marcos comienza no con el nacimiento de Jesús, sino con Juan Bautista en el desierto. Extrañamente Juan Bautista predica, grita en el desierto. Pero en el desierto no vive nadie. ¿O sí?

El desierto no es tanto un lugar geográfico, sino que tiene un significado teológico. El desierto es la aspereza de la vida, un lugar de travesía, de crisis, y por tanto, el desierto es un momento de experiencia dura, de experiencia intensa humana y religiosa.

La vida es un desierto.

  1. El Éxodo y la travesía de las tribus hebreas durante cuarenta años por el desierto fue una experiencia dura de constitución del pueblo; una experiencia de la ética(Sinaí); una experiencia dura de camino hacia la tierra de libertad.

La libertad no es fácil y en un momento del camino por el desierto, los israelitas añoran la esclavitud de Egipto: En Egipto estábamos mejor: al menos teníamos para comer. Vivieron una experiencia de la dureza de la vida: sin pan, sin agua (maná y la roca).

  1. El Exilio y el destierro de Israel en Babilonia (587 a.C.) constituyó una verdadera tragedia nacional, un hundimiento colectivo. Una especie de “caída del Imperio romano”. Todo se viene abajo: pueblo, tradiciones, religión, cultura, etc. Eso fue un auténtico desierto.
  2. También hoy en día -siempre- los humanos atravesamos por desiertos y etapas de sequía y aridez. La pandemia que vivimos es un duro desierto. Sentimos que un mundo está concluyendo y nos lamentamos de la pérdida de valores, de lo que han cambiado las cosas y lo mal que van. Nada es ya lo que fue.
  3. Finalmente, cada uno afrontamos también nuestros propios desiertos, noches oscuras.

Este es nuestro desierto. Como siempre desierto es el lugar de crisis, de hundimientos, de no ver salida. Es también el lugar de silencio, de purificación, de paciencia, de camino y esperanza.

  1. Deseo y esperanza.

         El ser humano siente un profundo deseo de salir del desierto. Todos tenemos deseo de tiempos y situaciones mejores. El deseo humano es natural, nacemos con deseos de una vida mejor, de cosas, de situaciones mejores. Pero el deseo no es esperanza. El deseo es connatural al ser humano, el deseo va inscrito en nuestra naturaleza. La esperanza es un don: el don de Dios: terminaremos en Dios que se nos da y plenifica nuestra esperanza. Lo que anhela el deseo humano se puede realizar -o no- con el esfuerzo y trabajo humano. Lo que añora la esperanza es don de Dios, es gracia.

O5.   Dios nos acompaña.

         La historia de la humanidad no está abandonada a su suerte. Es una historia de salvación, es la historia de la promesa de Dios. Nos acompaña y nos cubre con su sombra como a las tribus israelitas en la travesía del desierto las protegía del rigor del sol por medio de la nube.

La cercanía y experiencia de Dios nos embarga e involucra toda la persona: vivimos y caminamos con y desde Dios. La esperanza se va haciendo presente en la cercanía de Dios en nuestra vida.

         Dios envía sus mensajeros que alientan la esperanza, consuelan y confortan, nos impulsan hacia adelante. Son voces que, como la de Juan Bautista, gritan sin miedo contra la injusticia y la violencia, voces que están de parte de los pobres y de los débiles, de los oprimidos y despreciados y, en este sentido, se oponen contra el poder económico, político, ideológico y religioso. Hay personas que son mensajeros de Dios, que transmiten la bondad y misericordia de Dios

  1. consolad a mi pueblo, a mi gente, (Isaías).

         Pocas veces pensamos y hablamos del consuelo, tan necesario en la vida y, por lo mismo, muy frecuente también en el mundo bíblico.

El consuelo es el descanso y alivio de la pena y sufrimientos que afligen y oprimen el ánimo del ser humano.

         Dios consuela a su pueblo. No es fácil ser lúcido en el momento, en los problemas y desiertos que nos tocan vivir. ¿Qué hacer? Consolar, estar cerca, aliviar son actitudes muy de nuestro Dios, de JesuCristo y, por tanto, entra también en nuestro principio para con nosotros mismos y para con los demás. Seremos consolados por el Señor, (Mt 5).

         La misericordia, el consuelo, sentir compasión, consolar son cuidados muy humanizadores y, por tanto, cristianos.

  1. El desierto terminará y llegarán los cielos nuevos y la tierra nueva, (2 Pedro).

         El desierto de la vida termina. El evangelio del Señor nos anuncia un cielo nuevo y una tierra nueva. El cielo no puede esperar, porque es lo que da sentido a la tierra. Desde el principio estamos llamados a terminar nuestro desierto, nuestro Éxodo en la tierra de promisión, en los cielos nuevos y la tierra nueva. El destierro de las “muchas babilonias” concluye en la “Nueva Jerusalén”.

         Este segundo domingo de adviento nos evoca el principio salvífico: el Evangelio de JesuCristo, que consuela nuestra existencia y nos anuncia unos cielos nuevos y una tierra nueva.

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Recordatorio

Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.

Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.

Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada. no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.

Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.