Dom 18.12.16. Adviento, una Mujer Embarazada
Domingo 4º de Adviento. Ciclo A. He comentado los domingos de Adviento de este año con textos y signos del profeta Isaías: de las espadas forjarán arados, juntos pacerán el lobo y el cordero….
Pues bien, el mayor de todos , cuarto cirio de Adviento, árbol de la Navidad es una Muchacha Embarazada, que va a dar a luz a un niño y le pondrá por nombre Emmanuel, Dios está con nosotros.
Es una simple una mujer gestante, sin marido conocido, firme en medio de la guerra, en una ciudad asediada como Alepo… Así estaba Jerusalén en aquel tiempo, en medio de la guerra entre sirios y samaritanos con judíos, como verá quien siga leendo… Una mujer que cree en la vida entre las bombas, que cree en el «Dios» que le ha hecho fecunda, simplemente una muchacha, todo el universo.
En el centro del gran huracán de la lucha entre los pueblos, del hambre y la venganza, caminando, refugiada entre ruinas, quizá en una patera, ella mantiene su fidelidad al hijo que nace, que es hijo de Dios, siendo hijo de todos y de nadie en este mundo, y le pone como nombre Emmanuel, Dios con nosotros.
Éste es uno de los signos más fuertes de la historia humana, el signo supremo de la Navidad. Es el signo de todas las madres que acogen al niño de su entraña, a pesar de que no tengan marido (como José), a pesar de que los reyes de la tierra no se ocupen de ellas, ni de sus hijos, sino de ganar sus guerras.
Entre los 30.000 niños que mueren cada día de hambre y desamparo social, sin nadie que les acoja, en ciudades asediadas, en cambios de refugiados… en villas de miseria, hoy celebramos (con ellos, por ellos, para ellos) al niño acogido por una mujer/madre, un niño que vivirá para que un día no mueran los niños del mundo.
Esa madre con niño, ese niño que nacerá en cada ser humano que nace y empieza sufriendo, es la mayor protesta y esperanza de la historia humana, la revolución definitiva de la vida.
No todo es malo en la tierra. Hubo una madre embarazada que decidió acoger al niño y llamarse Emmanuel. Ayudar a esa madre y a todas las madres con niño, y a todos los niños que no tienen ni siquiera madre capaz de acogerles: eso es Adviento, eso será Navidad. Feliz domingo de esperanza a todos
Texto
El Adviento nos conduce año tras año a las raíces del Antiguo Testamento: al hontanar de donde brota nuevamente la esperanza, al principio del camino que Dios mismo camina con los hombres. Por eso, la lectura principal de este domingo último de adviento ha de ser Is 7, 10-14, con el signo de Emmanuel, Dios con nosotros. Sólo en esa perspectiva se entienden las otras dos lecturas: Mt 1, 18-24 y Rom 1, 1-7.
En tiempo de Ajaz , rey de Judá, subió Rasón, rey de Siria, con Pécaj, rey de Israel, a Jerusalén para atacarla, más no pudieron hacerlo. 2 La casa de David había recibido este aviso: «Aram se ha unido con Efraím», y se estremeció el corazón del rey y el corazón de su pueblo, como se estremecen los árboles del bosque por el viento. 3 Entonces Yahveh dijo a Isaías: «Ea, sal con tu hijo Sear Yasub al final del caño de la alberca superior, por la calzada del campo del Batanero, al encuentro de Ajaz, 4 y dile: «¡Alerta, pero ten calma! No temas, ni desmaye tu corazónpor ese par de cabos de tizones humeantes…1 En aquellos días, el Señor habló a Acaz: «Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.» Respondió Acaz: «No la pido, no quiero tentar al Señor.» Entonces dijo Dios: «Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa Dios-con-nosotros» Cuajada y miel comerá hasta que sepa rehusar lo malo y elegir lo bueno (Is 7, 1-14)
Situemos el texto. Estamos hacia el 733 a. de C. Los reyes de la costa siro-palestina (de Samaría y de Damasco) quieren oponerse al rey de Asiria, que intenta invadir el territorio, desde el sur de la actual Turquía hasta Egipto.. Buscan el apoyo del rey de Jerusalén, pero Jerusalén se opone (porque ha pactado en secreto del Egipto). Por eso le declaran guerra y suben dispuestos al com¬bate. Tiemblan los habitantes de la ciudad sagrada de Sión, el rey prepara la defensa. Recordemos que el rey es eficiente y, conforme a los principios de este mundo, debe defenderse. Pero ante el rey se alza el profeta.
Ya están frente a frente. El rey confía en las armas y en los pactos militares: inspecciona las defensas de la ciudad y espera la ayuda de los egipcios. El profeta confía solamente en Dios… y en una mujer embarazada; por eso ofrece un signo de carácter humano, no militar. El rey no quiere signos de profetas que rechazan el uso de las armas y que dejan a los hombres indefensos ante la llamada vacía de la gracia. El profeta insiste: «la virgen (la doncella, la mujer) está encinta y dará a luz un niño…».
Sentido y tareas del signo de la mujer embarazada
En un sentido muy profundo, esa palabra sobre la muchacha que da a luz y cuida al hijo en medio de la guerra es, para los cristianos, la comulminación del Testamento israelita, la más honda palabra del Adviento. Por eso queremos comentarla brevemente, resaltando nueve de sus rasgos. Según las circunstan¬cias podrá (y deberá) acentuarse más alguno de ellos.
1) Éste es ante todo el signo de la paz.
Acab deseaba una señal de guerra: cien mil pares de jinetes bien armados, capaces de triunfar en la batalla. En contra de eso, el profeta le presenta una señal de paz: una muchacha encinta, un niño que va a nacer, precisamente ahora, en medio de la guerra, cuando mueren por doquier los hombres, cuando el hambre se extiende, cuando tiemblan de miedo los corazones de todos los hombres. Este es camino de Dios: los grandes varones armados se levantan para la guerra y se combaten mutuamente (se dominan, se destruyen) por cuestiones de poder y de dinero; pero ellos no son signo de Dios; sus armas son muerte, su lucha no es Navidad. Leer más…























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