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Yo canto al cuerpo eléctrico / I sing the body electric

Jueves, 25 de febrero de 2016

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Yo canto al cuerpo eléctrico,
Me abrazan los ejércitos de quienes amo y yo los abrazo,

No han de soltarme hasta que yo vaya con ellos, hasta que les responda,
Hasta que yo los purifique y los colme con la carga de mi alma.

¿No es sabido que quienes corrompen su cuerpo están ocultándose?
¿Y quienes profanan a los vivos son tan viles como quienes profanan a los muertos?
¿Y que el cuerpo no vale menos que el alma?
¿Y si el cuerpo no fuese alma, qué es el alma?

El alma del cuerpo de un hombre o del cuerpo de una mujer no admite explicación,
El cuerpo del hombre es perfecto, y es perfecto el cuerpo de la mujer.

La expresión de la cara no admite explicación,
Pero la expresión de un hombre cabal
no sólo está en la cara,
Está también en los miembros y enlas coyunturas, está,
curiosamente, en las coyunturas
de sus caderas y de sus muñecas
Está en su andar, en el porte de su cuello,
en la flexión del talle y de las rodillas;
la ropa no la oculta;
Su fuerte y dulce identidad se abre paso a través del algodón y la lustrina,
Verlo pasar expresa tanto
como el mejor poema, y acaso más,
Os detenéis para mirar su espalda y su nuca y sus hombros.

*

Walt Whitman (1819 -1892)
Hojas de Hierba: “Yo canto al cuerpo eléctrico ”
Traducción de Jorge Luis Borges

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***

 

 

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Me celebro y me canto

Miércoles, 21 de enero de 2015

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1

Me celebro y me canto,
Y aquello que yo me apropio habrás de apropiarte,
Porque todos los átomos que
me pertenecen también
te pertenecen.

6
Me preguntó un niño: ¿Qué es la hierba?,
trayéndomela a manos llenas;
¿Cómo podía responderle? Tampoco sé yo qué es la
hierba.
Sospecho que es el emblema de mi temperamento,
tejido con la verdura de la esperanza.
O imagino que es el pañuelo de Dios

21
Soy el poeta del Cuerpo y soy el poeta del Alma,
Y digo que tan admirable es ser mujer como ser
hombre,
Los placeres del cielo están conmigo y los dolores del
infierno están conmigo,
injerto y multiplico los placeres en mi ser, traduzco
los dolores a una lengua nueva.

24
¡Arrancad los cerrojos de las puertas!
¡Arrancad las puertas mismas de sus quicios!
Quien degrada a otro me degrada a mí,
Y todo lo que se dice o se hace vuelve al fin a mí.
A través de mi ser la inspiración divina se agita y se
agita, a través de mi ser la corriente y el índice.
Pronuncio la palabra prístina, hago el signo de la
democracia.
¡Por Dios!, yo no aceptaré sino aquello cuyo
duplicado acepten todos en las mismas
condiciones.

43
No os desprecio, sacerdotes de todas las épocas y de
todos los países,
Mi fe es al mismo tiempo
la fe más grande y la fe
más insignificante,
Comprende el culto antiguo
y el moderno, y todos
los cultos que hay entre ellos,
Creo que vendré otra vez a la tierra dentro de cinco
mil años,
Espero las respuestas de los oráculos, honro a los
dioses, saludo al sol,
Mis fetiches son una roca o un tronco de árbol, soy
el powwow que conjura con varillas dentro del
círculo de obis,
Ayudo al lama y al bracmán a despabilar las
lámparas de los ídolos,
Bailo por las calles con la procesión del falo;
enajenado y austero, soy un gimnosofista de los
bosques,
Bebo hidromel en cráneos, admiro los Sastras y los
Vedas, obedezco el Corán,
Recorro el teucalí manchado con la sangre que
chorrea de la piedra y del cuchillo, redoblo en el
tambor de piel de serpiente,
Acepto los Evangelios, acepto a Aquel que fue
crucificado, sé que es divino,
Me arrodillo en la misa, me pongo de pie en las
plegarias de los puritanos, o me siento
pacientemente en el banco de la iglesia,
Declamo con extravagancia y echo espumarajos en
mis crisis de locura, o espero, rígido como un
muerto, el despertar de mi espíritu,
Lanzo una mirada inquisitiva en la ciudad o en el
campo, o lejos de la ciudad y del campo,
Pertenezco a los que giran
eternamente en derredor
del círculo infinito.
Formo parte de la banda centrípeta y centrífuga, me
vuelvo y hablo como un hombre que deja
encargos antes de emprender un viaje.
Escépticos abatidos, pesados, despreciados,
Frívolos, sombríos, tristes,
coléricos, afectados,
desalentados, ateos,
Os conozco a todos, conozco vuestro océano de
tormento, de duda, de desesperación y de
incredulidad.

*

Walt Whitman

Canto a mí mismo (Hojas de Hierba)

Flamboyant Whitman

***

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Walt Whitman y sus ‘Hojas de hierba’ para el siglo XXI

Sábado, 29 de noviembre de 2014

1416511469_945725_1416511762_noticia_normalEl poeta Walt Whitman (1819 – 1892). / Stock Montage (Getty Images)

Una excelente noticia que hemos leído en El País:

La obra maestra del poeta estadounidense se edita íntegra en una nueva traducción, en edición bilingüe y junto a una selección de su prosa y de sus diarios de guerra

Pongámonos de pie. Por JUAN ANTONIO GONZÁLEZ IGLESIAS

Un poeta histórico. Por ANTONIO GAMONEDA

Winston Manrique Sabogal

“Yo me celebro, 

y cuanto hago mío será tuyo también,

porque no hay átomo en mí que no te pertenezca”.

Y un nuevo mundo se abrió con estos versos de Canto de mí mismo. Ciento cincuenta y nueve años separan este comienzo del libro Hojas de hierba, que Walt Whitman terminaría en 1892, tras nueve ediciones y un total de 389 poemas, de esta época que no cesa de ser polinizada por su voz y sus ideas sublimes. Una obra maestra que ahora se puede leer íntegra en un lenguaje actualizado, en edición bilingüe y traducida, por primera vez, por un autor español (las conocidas son de latinoamericanos), que incluye los prólogos o textos introductorios que escribiera Whitman en todas sus ediciones, más una selección de sus prosas y del diario que llevaba como enfermero de campaña durante la Guerra Civil de Estados Unidos. Todo ello presidido por un texto que funde la biografía del poeta estadounidense con su clásico universal y con la de este mismo volumen. El encargado de este trabajo monumental ha sido del poeta y filólogo Eduardo Moga (Barcelona, 1962), bajo el sello de Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores.

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Walt Whitman y su pareja Peter Doyle

Treinta y tres años tardó Whitman (1819-1892) en completar la “autobiografía de todo el mundo”, como dijera Gertrude Stein. Una epopeya norteamericana y de la vida, íntima, soñada y pública, que resuena llena de realidad y promesa.

Llevó a la gente a reencontrarse consigo misma. Y se convirtió en un guía que abriría insospechadas rutas literarias.

Autoproclamado “Soy poeta del Cuerpo y soy poeta del Alma”, su obra empezó a ser conocida en 1855 con doce poemas sin título, y terminó en 1892, con 389, pocos meses antes de su muerte. “Un crecimiento orgánico, mediante oleadas sucesivas o estratos superpuestos, que era coherente con el crecimiento personal del autor y con el histórico de la nación, y que condecía con la naturaleza dispersa, orbicular, del proyecto whitmaniano”, escribe Eduardo Moga en el volumen.

1416511469_945725_1416512947_sumario_normalPortada de la nueva edición de ‘Hojas de hierba’.

Dos años y medio tardó el escritor español en traducir este clásico. Las anteriores ediciones completas son de escritores latinoamericanos, y otras parciales entre las que brilla la de Jorge Luis Borges. Enfrentarse a Whitman y a ilustres traductores, reconoce Mogan, ha sido un proyecto colosal y arriesgado, “un trabajo muy duro por la complejidad del pensamiento del poeta, su sintaxis y que genera unos poemas, no todos, extensos”.

Un poeta que crea un nuevo vocabulario, que se inventa cosas, neologismos, ideas filosóficas o religiosas, cuya correspondencia para dar en español no es fácil, confiesa Moga. “Por otra parte”, agrega el traductor, “es un poeta oratorio y enumerativo que, a menudo, entra en sucesiones de imágenes que se van engarzando, y esas cláusulas, a su vez, se ramifican y se subdividen. Todo ese trabajo hay que traducirlo sin que se pierda el sentido y mantener la coherencia global y sintáctica”.

La originalidad de Walt Whitman, escribió Harold Bloom en El canon occidental, “tiene menos que ver con su verso supuestamente libre que con su inventiva mitológica y su dominio de las figuras retóricas. Sus metáforas y sus razonamientos rítmicos abren un nuevo camino de una manera aún más eficaz que sus innovaciones métricas”.

Poeta del Yo y del Nosotros. Poeta que invoca y recuerda la dualidad, el binomio del ser humano: hombre y Dios; cielo y tierra; inmortalidad y mortalidad; ternura y erotismo; alegría y tristeza; realidad y sueño; pasión y serenidad; rostro y máscara; prosaico y sublime; dionisíaco y apolíneo; luz y oscuridad; difícil y sutil; carnal y platónico; antiguo y presente; milagro y naturaleza…

Una voz que no ha dejado de sonar. Una voz que renació cuando el 5 de marzo de 1842 asistió como periodista de la revista Aurora a una conferencia de Ralph Waldo Emerson en Nueva York titulada El poeta, donde, palabras más, ideas menos, venía a decir que los poetas son quienes dicen, nombran y representan la belleza como “dioses liberadores”, y que él ha buscado en vano en su país.

1416511469_945725_1416513343_sumario_normalPrimera edición de ‘Hojas de hierba’, de 1855.

Ese primer soplo inspirador quedó en Whitman dando vueltas, creciendo, hasta que en 1850 empezaría a escribir sus poemas bajo la búsqueda de ese nuevo edén, cuyo primer libro financió él mismo, cinco años después.

Poeta que canta a la democracia, que crece con su país, que canta a las necesidades del nuevo mundo. Su voz corrió como el viento que lo removió todo. Reflexivo y cautivador. Que cantó a la libertad, a lo íntimo, a los deseos, a la desgracia de la guerra, a los hombres y a las mujeres, aunque, escribe Bloom en su famoso libro del canon, “su impulso más profundo fue el homoerótico“. Pero su poesía, “rehúsa reconocer cualquier demarcación sexual, al igual que rehúsa aceptar cualquier línea fortificada que divida lo humano y lo divino”.

Whitman dijo que era un libro eminentemente religioso pero no entendido como propio de los credos cristianos sino por la relación que espera establecer por la divinidad, recuerda su traductor: “Esa figura del dios supremo que no se identifica pero representa el espíritu del universo, su viaje a la naturaleza, al ánima de la naturaleza es a lo que pretende llegar”.

Whitman es poeta de todos los tiempos y tradiciones. Para la colombiana María Gómez Lara, reciente ganadora del Premio Loewe de Poesía Joven, el trabajo de Whitman “ha construido paradigmas de innovación y expresión poética en todas partes del mundo, ha abierto múltiples caminos dentro de un espectro muy amplio, similares y también muy distintos de su propia búsqueda, de su voz han salido tantas voces. Whitman intuía en sus versos que su yo contenía multitudes, tenía una visión cósmica, abarcadora, una identidad que viajaba del universo a la tierra en los zapatos. Y entre los muchos Whitmans a mí me arrastró ese yo que se encontraba en la tierra: pensé en la materialidad que la poesía podía lograr. Tal vez, justamente en la era de la imagen, sea cuando más valga la pena recordar que el lenguaje llega todavía más allá, hasta la piel. Pensé en lo táctiles que son a veces las palabras, casi pude tocar esa voz de largo aliento, sensorial, consciente de su respiración. Como lectora quise perseguir ese tacto“.

Hasta ella, y a millones de personas, llegó 159 años después de ser escrito aquel canto con el que Whitman cierra su primer gran poema:

“Si no das conmigo al principio, no te desanimes.

Si no me encuentras en un lugar, busca en otro. 

En algún sitio te estaré esperando”.

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Ciudad de orgías

Jueves, 3 de julio de 2014

Del blog  À Corps… À Coeur:

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 Ciudad de orgías, de paseos y alegrías,
Ciudad, algún día ilustre porque yo he vivido y cantado
en tu seno,
No son tus pompas, tus cambiantes cuadros ni tus espectáculos,
los que me recompensarán
Ni las interminables hileras de tus edificios, ni las naves de tus muelles,
Ni los desfiles en tus avenidas, ni los  brillantes escaparates llenos
de mercancías,
Ni el conversar con personas instruídas, ni asistir a veladas
y fiestas.
No. Nada de eso. Sino sólamente cuando paso, ¡oh Manhattan!
el frecuente y rápido destello de tus ojos
que me ofrecen amor,
Que responden a los míos – Eso -me recompensa.
Amigos, un perpetuo cortejo de amigos, basta para que
me sienta retribuido, pagado.

*

Walt Whitman

***

 

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Recordatorio

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