Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Ciclo B’

“Nadie sabe el día“. Domingo 33 Tiempo ordinario – B (Marcos 13,24-32)”.

domingo, 18 de noviembre de 2018
Comentarios desactivados en “Nadie sabe el día“. Domingo 33 Tiempo ordinario – B (Marcos 13,24-32)”.

33-852869-300x175

El mejor conocimiento del lenguaje apocalíptico, construido de imágenes y recursos simbólicos para hablar del fin del mundo, nos permite hoy escuchar el mensaje esperanzador de Jesús sin caer en la tentación de sembrar angustia y terror en las conciencias.

Un día, la historia apasionante del ser humano sobre la tierra llegará a su final. Esta es la convicción firme de Jesús. Esta es también la previsión de la ciencia actual. El mundo no es eterno. Esta vida terminará. ¿Qué va a ser de nuestras luchas y trabajos, de nuestros esfuerzos y aspiraciones?

Jesús habla con sobriedad. No quiere alimentar ninguna curiosidad morbosa. Corta de raíz cualquier intento de especular con cálculos, fechas o plazos. «Nadie sabe el día o la hora…, solo el Padre». Nada de psicosis ante el final. El mundo está en buenas manos. No caminamos hacia el caos. Podemos confiar en Dios, nuestro Creador y Padre.

Desde esta confianza total, Jesús expone su esperanza: la creación actual terminará, pero será para dejar paso a una nueva creación, que tendrá por centro a Cristo resucitado. ¿Es posible creer algo tan grandioso? ¿Podemos hablar así antes de que nada haya ocurrido?

Jesús recurre a imágenes que todos pueden entender. Un día el sol y la luna que hoy iluminan la tierra y hacen posible la vida se apagarán. El mundo quedará a oscuras. ¿Se apagará también la historia de la humanidad? ¿Terminarán así nuestras esperanzas?

Según la versión de Marcos, en medio de esa noche se podrá ver al «Hijo del hombre», es decir, a Cristo resucitado, que vendrá «con gran poder y gloria». Su luz salvadora lo iluminará todo. Él será el centro de un mundo nuevo, el principio de una humanidad renovada para siempre.

Jesús sabe que no es fácil creer en sus palabras. ¿Cómo puede probar que las cosas sucederán así? Con una sencillez sorprendente invita a vivir esta vida como una primavera. Todos conocen la experiencia: la vida que parecía muerta durante el invierno comienza a despertar; en las ramas de la higuera brotan de nuevo pequeñas hojas. Todos saben que el verano está cerca.

Esta vida que ahora conocemos es como la primavera. Todavía no es posible cosechar. No podemos obtener logros definitivos. Pero hay pequeños signos de que la vida está en gestación. Nuestros esfuerzos por un mundo mejor no se perderán. Nadie sabe el día, pero Jesús vendrá. Con su venida se desvelará el misterio último de la realidad, que los creyentes llamamos Dios. Nuestra historia apasionante llegará a su plenitud.

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

“Reunirá a los elegidos de los cuatro vientos.”. Domingo 18 de noviembre de 2018 Domingo 33º del tiempo ordinario

domingo, 18 de noviembre de 2018
Comentarios desactivados en “Reunirá a los elegidos de los cuatro vientos.”. Domingo 18 de noviembre de 2018 Domingo 33º del tiempo ordinario

60-ordinarioB33 cerezoLeído en Koinonia:

Daniel 12, 1-3: Por aquel tiempo se salvará tu pueblo.
Salmo responsorial: 15: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Hebreos 10, 11-14. 18: Con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que van siendo consagrados.
Marcos 13, 24-32: Reunirá a los elegidos de los cuatro vientos.

Cercanos ya al final del año litúrgico, la liturgia de hoy nos presenta a través de la lectura del libro de Daniel y del evangelio, textos relativos al final de los tiempos. En efecto, el pasaje de Daniel anuncia la intervención de Dios a favor de sus fieles a través de Miguel, el ángel encargado de proteger a su pueblo. Estas palabras de Daniel hay que enmarcarlas en el marco amplio de todo el libro cuyo género y estilo corresponden a la corriente apocalíptica bastante popularizada a finales del período veterotestamentario. Todo el libro de Daniel es un llamado a la esperanza, característica principal de toda la literatura apocalíptica. No se trata tanto de una revelación especial de lo que sucederá al final de los tiempos, cuanto la utilización de imágenes que invitan a mantener viva la esperanza, a no sucumbir ante la idea de una dominación absoluta de un determinado imperio. El texto que leemos hoy es subversivo para la época, pues invita al rechazo del señorío absoluto de los opresores griegos de aquel entonces que a punta de violencia se hacían ver como dueños absolutos de las personas, del tiempo y de la historia.

Por su parte el evangelio nos presenta una mínima parte del «discurso escatológico» según san Marcos. Un poco antes de comenzar la narración de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, los tres sinópticos nos presentan palabras de Jesús cargadas de sabor escatológico.

El pasaje de hoy hay que leerlo a la luz de todo el capítulo 13. Es más, conviene que en casa o en el grupo lo leamos completo y, de ser posible, leamos también el discurso escatológico de Mateo y de Lucas, eso nos ayudará a ver mucho mejor las semejanzas y las diferencias entre los tres y, por otro lado, nos facilitará una mejor comprensión del sentido y finalidad que cada uno quiso darle a esta sección.

Tengamos en cuenta que en ningún momento hablan los evangelistas del «fin del mundo», en sentido estricto, esa es una interpretación equivocada que no ha traído los mejores resultados ni a la fe del creyente ni a su compromiso con el prójimo y con la historia. No es éste, con palabras sacadas de aquí y de allá, el «fundamento» bíblico o teológico de las «postrimerías del hombre» de que nos hablaba el «catecismo del padre Astete», o de los «novísimos» que nos enseñaba la teología… O, por lo menos, no se debe reducir a eso.

Jesús no predica el fin del mundo, ése no era su interés. Las imágenes de una conmoción cósmica descrita como estrellas que caen, sol y luna que se oscurecen, etc., son una forma veterotestamentaria de describir la caída de algún rey o de una nación opresora. Para los antiguos, el sol y la luna eran representaciones de divinidades paganas (cf. Dt 4,19-20; Jr 8,2; Ez 8,16), mientras que los demás astros y lo que ellos llamaban «potencias del cielo», representaban a los jefes que se sentían hijos de esas divinidades y en su nombre oprimían a los pueblos, sintiéndose ellos también como seres divinos (Is 14,12-14; 24,21; Dn 8,10). Pues bien, en línea con el Primer Testamento, Jesús no pretende describir la caída de un imperio o cosa por el estilo, para él lo más importante es anunciar los efectos liberadores de su evangelio; y es que el evangelio de Jesús debe propiciar, en efecto, el resquebrajamiento de todos los sistemas injustos que de uno u otro modo se van erigiendo como astros en el firmamento humano.

Jesús es consciente y sabe que la única forma de rescatar, redireccionar el rumbo de la historia por los horizontes queridos por el Padre y su justicia, es haciendo caer los sistemas que a lo largo de la historia intentan suplantar el proyecto de la justicia querido por Dios, con un proyecto propio, disfrazado de vida pero que en realidad es de muerte. Esta tarea la debe realizar el discípulo, el que ha aceptado a Jesús y su proyecto. Recordemos la intencionalidad teológica y catequética de Marcos: a Jesús, el Mesías (cuyo «secreto» se mantiene a lo largo de todo el evangelio), sólo se le puede conocer siguiéndolo; y bien, el seguimiento implica no sólo ir detrás de él, implica además, tomar el lugar de él, asumir su propuesta como propia y luchar hasta el final por su realización.

Discípulas y discípulos están entonces comprometidos en ese final de los sistemas injustos cuya desaparición causa no miedo, sino alegría, aquella alegría que sienten los oprimidos cuando son liberados. Ésa debiera de ser nuestra preocupación constante y el punto para discernir si en efecto nuestras tareas de evangelización y nuestro compromiso con la transformación de lo injusto en relaciones de justicia está causando de veras el efecto que debe tener el evangelio, o si simplemente estamos ahí a merced de las corrientes del momento esperando quizás que se cumpla lo que no ni siquiera pasó por la mente de Jesús.

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 105, «Dos moneditas de cobre», de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://untaljesus.net/texesp.php?id=1500105 Puede ser escuchado aquí: http://untaljesus.net/audios/cap105b.mp3

El planteamiento ordinario del fin del mundo dentro de las religiones –al menos, ciertamente, dentro del judeocristianismo–, ha adolecido de nuestro típico antropocentrismo: el fin del mundo se equipara, exactamente, a lo que pasará al plan de la «historia de la salvación» (humana) por parte de Dios… Aunque lo consideramos como «el fin del mundo», en realidad es el final «de nuestro pequeño mundo», del pequeño mundo de nuestra religión, que cree que ella misma ocupa todo el escenario, toda la realidad… Así, consideramos que los dos grandes protagonistas de la realidad somos, exclusivamente, Dios y nosotros, y que el mundo va a acabar cuando Dios decida que acabe nuestra aventura humana en su/nuestra «historia de salvación. En esa perspectiva queda totalmente olvidado el mundo mismo, o sea, la realidad cósmica, el cosmos… Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Dom 18.11.18. No pasará esta generación: El futuro de Dios, nuestro futuro

domingo, 18 de noviembre de 2018
Comentarios desactivados en Dom 18.11.18. No pasará esta generación: El futuro de Dios, nuestro futuro

imagesDel blog de Xabier Pikaza:

Dom 33. Tiempo Ordinario, ciclo B. Mc 13, 24-32. Éstas son las palabras centrales del mensaje escatológico del Evangelio de Marcos, que unidas al camino de muerte y resurrección de Jesús, constituye el eje de su evangelio.

Podían decirse y se decían (o se dirán) palabras semejantes sobre la venida del Hijo del hombre en otros lugares del judaísmo de aquel tiempo, partiendo de Dan 7, 13-14 (como en la tradición de Henoc y en la de Esdras), pero sólo los cristianos identifican al Hijo del hombre con Jesús crucificado y le interpretan en ese contexto.

-No pasará esta generación… Jesús sabía que somos los últimos hombres y mujeres de la vieja humanidad; o cambiamos, y empezamos a vivir de un modo distinto, o terminamos destruyéndonos todos. La forma de anunciar ese fin es distinta en tiempos de Jesús y en nuestro tiempo, pero el tema de fondo es el mismo: Este tipo de humanidad acaba.

– El fin de la humanidad actual está vincula al mismo «equilibrio-desequilibrio» cósmico, vinculado al sol y a las estrellas, al calor, a la polución del aire y del agua, a la lucha a muerte entre los hombres.

 Pero los cristianos creemos, con Jesús, que la destrucción no es la última palabra…, no sólo porque esperamos que él venga, el hombre nuevo… sino porque le esperamos de un modo activo, en camino de esperanza y de transformación personal y social.

‒ Este Hijo de Hombre que viene no tiene rasgos guerreros, ni vence luchando a sus enemigos. Por eso, su llegada no puede entenderse como resultado de algún tipo de guerra (de una batalla de las galaxias), sino como triunfo de la gracia sobre la violencia. Sobre nuestro potencial de destrucción hay una gracia y ternura más alta: la Vida del Hijo del Hombre, que es Jesús, que cura, sana,convierte el odio en potencial transformador de comunión… Frente al poder de muerte de los hombres, el Dios de Jesús (Hijo del Hombre) aparece como signo de Gracia.

evangelio-de-marcos‒ Estas palabras ofrecen el centro del mensaje final de la primera iglesia de Jesús, según san Marcos, y así exponen, en forma simbólica (de aviso y advertencia) la manifestación suprema de su poder y gloria de Dios, con la salvación de los elegidos: Jesús, Hijo del Hombre, es esperanza clave de la historia. Dios se manifiesta y viene en forma de nueva humanidad (Hijo de Hombre…): La Gloria de Dios (cielo) es que los hombres vivan, nazcan de verdad.

‒ Estas palabras son, al mismo tiempo, muy fuertes, pues ponen un signo de interrogación sobre toda nuestra vieja historia, hecha en gran parte de mentiras e injusticias, de asesinatos y robos. Sobre este mundo injusto se anuncia y prepara la venida de Jesús, un hombre nuevo… Eso significa que serán destruidos los modelos actuales de vida, hechos de opresión y mentira, de Mamona y Violencia…. Ahora (como dice Juan….)domina la concupiscencia de los ojos (querer tener todo), la concupiscencia de la carne (querer disfrutar todo) y la soberbia de la vida (querer dominar todo..). Pues, todo eso caerá, quedarán la vida humana, los hombres que aman, perdonan y esperan (el Hijo del Hombre).

images-1— Son palabras de inmensa destrucción… según el modelo del profeta Isaías, que habla de la caída de las Grandes Torres…Caerán las torres soberbias del dinero que oprime, del poder que mata… Caerá nuestra «cultura de pecado y muerte», los grandes capitales reunidos para matar, los grandes estados enfrentados para poseer el mundo… Caerá toda la soberbia humana y quedaremos a ras de tierra, a ras de vida… simplemente para amar en humanidad, para esperar en comunión… Han de caer las torres (incluso algunas torres físicas, que son signo de soberbia que mata a los pobres…)

— Esta destrucción es un favor que se hace a los soberbios… a los grandes poderes de opresión, como dice la dulce María: Derribará del trono a los potentados, elevará a los oprimidos…El mayor favor que se le puede hacer a los opresores-potentados (al sistema actual de muerte económica y política) es «voltearlo» de su altura, derribarlo, para que así caiga el sistema y se puedan «recuperar» en amor hombres y mujeres ahora cautivos de su impotencia poderosísima, de su opresión, de su caudal de muerte… Lo mejor que se le puede hacer a los hombres del sistema de poder asesino es que caiga el sistema… para que ellos puedan vivir en humanidad. Por amor a los hombres se anuncia aquí la destrucción del sistema de poder actual del mundo.

— Éste será el gran des-astre…, que comentaré en el texto, siguiendo el evangelio de Marcos… Hasta los «astros del cielo caerán»… Esos astros son el sistema cósmico actual… Pero en sentido más concreto son los poderes del mal, que se quieren elevar como estrellas de luz y no son más que focos de muerte, agujeros negros que todo lo chupan y matan… En el contexto de la apocalíptica judía que está en el fondo de Mc 13, esos astros que caen son los poderes opresores : El poder la Banca de Tiro, del ejército de Babel (como sabe especialmente en profeta Ezequiel). No, no pensemos en demonios con rabo que caen. Todos los lectores de la Biblia saben que esos «astros caídos» (que caerán) son los poderes del dinero y del ejército que matan y destruyen a los pobres.

‒ Éstas son las palabras fundamentales del “otoño cristiano” (en el hemisferio norte). A la caída de la tarde, os examinarán de amor, pues viene el Hijo del hombre… Y en ese examen no quedarán salvadas las estrellas (los grandes poderes de opresión del mundo). Caerán y su caída será causa de gozo para los justos… y causa de posible salvación para todos, pues Dios es de todos…

— ¿Cuándo? Ya, ahora.. Está sucediendo ahora, está viniendo el Hijo del Hombre… Y vendrá plenamente en el futuro, un futuro que está abierto a la nueva humanidad reconciliada… cuando Dios quiera, cuando los hombres sean transformados… Esta esperanza nos mantiene en movimiento. Es la esperanza de la nueva humanidad, del Hijo del Hombre.

He presentado extensamente este pasaje, con notas eruditas, en mi Comentario de Marcos. Aquí ofrezco un resumen exegético… para aquellos que sigan teniendo aún tiempo. Buen fin de semana a todos.

Texto. Marcos 13, 24-32 .

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte. Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta. Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.»

13, 24a. Pero en aquellos días, después de aquella tribulación,

La escena empieza con un corte: pero (alla). Frente a todo lo anterior surge algo nuevo, distinto. Éste es el pero de Dios, que se alza y revela como divino frente a todas las cosas de los hombres, desde la altura suprema (o desde el final) de la historia, no para condenar a nadie (no hay ninguna condena), sino para mostrarse divino y salvar a los “elegidos” (a los suyos), desde los cuatro extremos del orbe. Significativamente, aquí no se dice nada de infierno, en contra del esquema dual (buenos y malos, salvados y condenados) que aparece en otros textos significativos de la Biblia (como Dan 12, 1-3 o Mt 25, 31-46) . Tampoco se habla aquí de Gehena, como en Mc 9, 43-47, sino sólo de la salvación de los elegidos, como seguiremos viendo.

 En aquellos días (en ekeinais tais hêmerais) es una frase hecha que se emplea en las narraciones simbólicas (fábulas y cuentos) para indicar un tiempo indeterminado, pero de gran importancia. Es una frase que aparece con frecuencia en el Nuevo Testamento (desde Mt 3, 1 hasta Ap 9, 6; y dentro de Maros en 1, 9; 8, 1), y que denota un tiempo indefinido que no quiere o no puede especificarse más. De todas formas, aquí se vincula, de manera más concreta, al período que empieza con la Abominación de la Desolación (13, 14), un período que 13, 19 ha definido como tiempo de la crisis más grande de la historia.

− Después de aquella tribulación, señalada de un modo especial en 13, 19, tras “el despliegue” de la Abominación de 13, 14 y de la gran lucha que sigue… Según eso, el tiempo de la Abominación y el del Hijo del Hombre no coinciden, ni ellos (el Abominable y el Cristo) luchan entre sí, sino que el “tiempo” del Hijo de Hombre (si es que puede interpretarse como tiempo) viene “meta”, es decir, después que se han agotado y terminado los días de la Abominación. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

“Años terribles y palabras de consuelo”. Domingo 33. Ciclo B

domingo, 18 de noviembre de 2018
Comentarios desactivados en “Años terribles y palabras de consuelo”. Domingo 33. Ciclo B

no_man_knoweth_the_hourDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Las lecturas del penúltimo domingo del Tiempo Ordinario parecen trasladarnos siempre a un mundo de ciencia ficción, difícil de ser tomado en serio. Sin embargo, los tres evangelios sinópticos contienen este discurso de Jesús sobre el fin del mundo. Lo cual significa que, para los primeros cristianos, era algo esencial: un mensaje de esperanza y consuelo en medio de las persecuciones.

La 1ª lectura y el evangelio coinciden en ser la respuesta a momentos de crisis, mucho más profundas de las que nosotros a veces padecemos. Ambos textos pretenden consolar a los que atraviesan esta dura prueba.

Tres años terribles (169-167 a.C.)…

            Los años 169-167 a.C. fueron especialmente duros para los judíos. El 169, Antíoco Epífanes, rey de Siria, invadió Jerusalén, entró en el templo y robó todos los objetos de valor, después de verter mucha sangre. El 167, un oficial del fisco enviado por el rey mata a muchos israelitas, saquea la ciudad, derriba sus casas y la muralla, se lleva cautivos a las mujeres y los niños, y se apodera del ganado. Al mismo tiempo, Antíoco, obsesionado por imponer la cultura griega en todos sus territorios, prohíbe a los judíos ofrecer sacrificios en el templo, guardar los sábados y las fiestas, y circuncidar a los niños [como si a nosotros nos prohibieran celebrar la eucaristía y bautizar a los niños]; y manda contaminar el templo construyendo altares y capillas idolátricas, y sacrificando en él cerdos y animales inmundos.

            Estos acontecimientos provocaron dos reacciones muy distintas: una militar, la rebelión de los Macabeos; otra teológica, la esperanza apocalíptica, que encontramos reflejada en la 1ª lectura de hoy.

            Apocalipsis significa “revelación”, “desvelamiento de algo oculto”. La literatura apocalíptica pretende revelar un secreto escondido, que se refiere al fin del mundo: momento en que sucederá, señales que lo precederán, instauración definitiva del Reino de Dios. Es una literatura de tiempos de opresión, de lucha a muerte por la supervivencia, de búsqueda de consuelo y de unas ideas que den sentido a su vida. La única solución consiste en que Dios intervenga personalmente, ponga fin a este mundo malo presente y dé paso al mundo bueno futuro, el de su reinado.

… y la respuesta del libro de Daniel (1ª lectura)

            En aquel tiempo surgirá Miguel, el gran príncipe que defiende a los hijos de tu pueblo. Será aquél un tiempo de angustia como no habrá habido hasta entonces otro desde que existen las naciones. En aquel tiempo se salvará tu pueblo: todo los que se encuentren inscritos en el Libro. Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el oprobio, para el horno eterno. Los doctos brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a la multitud la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.

            Se anuncia al profeta que habrá un tiempo de angustia como no lo ha habido nunca; pero, al final, se salvará su pueblo, mientras que los malvados serán castigados. Todo esto no puede ocurrir en este mundo, el autor está convencido de que este mundo no tiene remedio. Ocurrirá en el mundo futuro, cuando unos resuciten para ser recompensados y otros para ser castigados. Entre los buenos el autor destaca a los doctos, a los que enseñaron a la multitud la justicia, que brillarán como las estrellas, por toda la eternidad. Con ello deja clara su opción política y religiosa: la solución no está en las armas, como piensan los Macabeos.

Una década fatal (60-70 d.C.)…

            No sabemos con seguridad cuándo se escribió el primer evangelio. Pero lo que ocurrió en la década de los 60 del siglo I ayuda a comprender lo que dice el texto de este domingo.

            El año 61 hubo un gran terremoto en Asia Menor que destruyó doce ciudades en una sola noche (lo cuenta Plinio en su Historia natural 2.86). El 63 hubo un terremoto en Pompeya y Herculano, distinto de la erupción del Vesubio el año 79. El 64 tuvo lugar el incendio de Roma, al parecer decidido por Nerón y del que culpó a los cristianos. El 66 se produce la rebelión de los judíos contra Roma; la guerra durará hasta el año 70 y terminará con el incendio del templo y de Jerusalén. El 68 hubo otro terremoto en Roma, poco antes de la muerte de Nerón. El 69, profunda crisis a la muerte de Nerón, con tres emperadores en un solo año (Otón, Vitelio y Vespasiano).        En la mentalidad apocalíptica, terremotos, incendios, guerras, disensiones son signos indiscutibles de que el fin del mundo es inminente.

            Por otra parte, la comunidad cristiana sufre toda clase de problemas. Unos son de orden externo, provocados por las persecuciones de judíos y paganos: se les acusa de rebeldes contra Roma, de infanticidio y de orgías durante sus celebraciones litúrgicas; se representa a Jesús como un crucificado con cabeza de asno. Otros problemas son de orden interno, provocados por la aparición de individuos y grupos que se apartan de las verdades aceptadas. La primera carta de Juan reconoce que “han venido muchos anticristos”, no uno solo (1 Jn 2,18), y que “salieron de entre nosotros”.

… y la respuesta del evangelio de Marcos

            En este ambiente tan difícil, el evangelio de Marcos también ofrece esperanza y consuelo mediante un largo discurso (capítulo 13). Todo comienza con un comentario ocasional de Jesús. Estando en el monte de los Olivos, donde se goza de una vista espléndida del templo, dice a los discípulos: «¿Veis esos grandes edificios? Pues se derrumbarán sin que quede piedra sobre piedra.»

            A ellos les falta tiempo para identificar la destrucción del templo con el fin del mundo. Entonces, Pedro, Santiago, Juan y Andrés le preguntan en privado: «¿Cuándo sucederá todo eso? ¿Y cuál es la señal de que todo está para acabarse?» Los dos temas que obsesionan a la apocalíptica: saber qué señales precederán al fin del mundo y en qué momento exacto tendrá lugar.            La lectura de este domingo ha seleccionado algunas frases del final del discurso, en las que reaparecen estas dos preguntas, pero en orden inverso: primero se habla de las señales, luego del tiempo. En medio, la gran novedad, algo por lo que no han preguntado los discípulos: la venida gloriosa del Señor.

Las señales del fin y la venida del Señor

            Mas por esos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas irán cayendo del cielo, y las fuerzas que están en los cielos serán sacudidas. Y entonces verán al Hijo del hombre que viene entre nubes con gran poder y gloria; entonces enviará a los ángeles y reunirá de los cuatro vientos a sus elegidos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.

            Las señales no acontecen en la tierra, sino en el cielo: el sol se oscurece, la luna no ilumina, las estrellas caen del cielo. Pero lo que ocurre no provoca el pánico de la humanidad. Porque la desaparición del universo antiguo da lugar a la venida gloriosa del Señor y a la salvación de los elegidos. Indico algunos detalles de interés en estos versículos.

            1) A Dios no se lo menciona nunca. Todo se centra, como momento culminante, en la aparición gloriosa de Jesús.

            2) De acuerdo con algunos textos apocalípticos judíos, se pone de relieve la salvación de los elegidos. Esto demuestra el carácter opti­mista del discurso, que no pretende asustar, sino consolar y fomentar la esperanza, aunque no encubre los difíciles momentos por los que atravesará la Iglesia.

            3) A diferencia de otros textos apocalípticos, que conceden gran importancia a la descripción del mundo futuro, aquí no se hace la menor referencia a ese tema, como si pudiera descentrar la atención de la figura de Jesús.

            El momento del fin

“De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que Él está cerca, a las puertas. Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Pero de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.”           

            La parte final contiene tres afirmaciones distintas: 1) vosotros podéis saber cuándo se acerca el fin (parábola de la higuera); 2) el fin tendrá lugar en vuestra misma generación; 3) el día y la hora no lo sabe más que Dios Padre.

            La segunda es la más problemática. Si se refiere a la caída de Jerusalén no plantea problema, porque tuvo lugar el año 70. Pero, si se refiere al fin del mundo, no se realizó. A pesar de todo, es posible que así la interpretasen muchos cristianos, conven­cidos de que el fin del mundo era inmi­nente. Así pensó Pablo en los primeros años de su actividad apostólica.

            Pero al lector debe quedarle claro lo que se dice al final: nadie sabe el día ni la hora, y lo importante no es discutir o calcular, sino mantener una actitud vigilante [este tema, importantísimo, lo ha suprimido la liturgia de forma incomprensible].

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario. 18 de Noviembre de 2018

domingo, 18 de noviembre de 2018
Comentarios desactivados en Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario. 18 de Noviembre de 2018

d-xxxiii

“Aprended lo que os enseña la higuera: cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, sabéis que la primavera está cerca”

(Mc 13, 24-32)

Estos textos de tono apocalíptico son más bien oscuros y difíciles de comprender. La mente se nos va a esas películas que nos muestran el fin del mundo sin regatear en imaginación. Grandes cataclismos, invasiones de extraterrestres, cualquier cosa puede valer para explicar que esta materia, que este mundo, tal cual lo conocemos, puede terminar.

El fin de lo conocido nos aboca a las grandes preguntas, nos enfrenta con el sentido de la vida.

Pero en realidad, que el mundo continúe o no, es más bien secundario. Sin embargo, nuestra condición finita nos inquieta. De la misma manera que un día recibimos el aliento y estrenamos la vida en este mundo, un día entregaremos un último aliento y dejaremos esta realidad.

Si coincide con el fin de este mundo o no, no tiene tanta importancia porque para quien muere termina.

Pienso que estos textos quieren ayudarnos a tomar conciencia de que la vida pasa. Esta vida que conocemos y respiramos cotidianamente terminará y eso en principio no es injusto ni cruel, solamente es parte de la vida.

Podríamos decir que no tenemos la vida en propiedad, solo en usufructo. Se nos da por un tiempo para que la disfrutemos y la cuidemos. Después tendremos que devolvérsela a su dueño y Él nos dará otra.

Aquí las palabras y las comparaciones se quedan cortas, pero nos ayudan. La higuera con sus ramas tiernas anuncia la primavera que significa el fin del invierno. Una realidad que pasa y da inicio a otra. Lo mismo cada uno de nosotros. Un día moriremos y ese mismo día empezará algo nuevo. La vida en plenitud.

Oración

Quítanos el miedo a la muerte, Trinidad Santa. Enséñanos a mirarla como parte de la vida. Que nos dejemos transformar en brotes tiernos de vida resucitada.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Lo que fui y lo que soy, es lo que siempre seré. mi tarea es descubrirlo.

domingo, 18 de noviembre de 2018
Comentarios desactivados en Lo que fui y lo que soy, es lo que siempre seré. mi tarea es descubrirlo.

27dd578e-5dd6-4a79-9184-fc568c7a0ba8Mc 13, 24-32

Estamos en el c. 13 de Mc, dedicado todo él al discurso escatológico. Este capítulo hace de puente entre la vida de Jesús y la Pasión. Los tres sinópticos relatan un discurso parecido, lo cual hace suponer que algo tiene que ver con el Jesús histórico. Pero las diferencias entre ellos son tan grandes, que presupone también una elaboración de las primeras comunidades. Es imposible saber hasta que punto Jesús hizo suyas esas ideas.

Estamos ante una manera de hablar que no nos dice nada hoy. No se trata solo del lenguaje como en otras ocasiones. Aquí son las ideas las que están trasnochadas y no admiten ninguna traducción a un lenguaje actual. Tanto en el AT como en el NT, el pueblo de Dios está volcado sobre el porvenir. Israel se encuentra siempre en tensión hacia la salvación que ha de venir y nunca llega. Desde Abrahán, a quien Dios dice: «sal de tu tierra», pasando por el éxodo hacia la tierra prometida; y terminando por la espera del Mesías definitivo, Israel vivió siempre esperando que Dios le diera lo que echaba en falta.

Los profetas se encargaron de mantener viva esta expectativa de salvación futura y total. En principio, el día de esa salvación debía ser un día de alegría, de felicidad, de luz; pero a causa de las infidelidades, los profetas empiezan a anunciarlo como día de sufrimiento, de tinieblas. Será el día de Yahvé (dies irae dies illa) en que castigará a los infieles y salvará al resto. Pero ni siquiera este mito fue original del judaísmo. La idea del premio y el castigo por parte de Dios ya existía en muchas culturas y religiones circundantes.

La apocalíptica es una actitud vital y un género literario. La palabra significa “desvelar”. Escudriña el futuro partiendo de la palabra de Dios. Nace en los ambientes sapienciales y desciende del profetismo. Desarrolla una visión pesimista del mundo, que no tiene arreglo; por eso, tiene que ser destruido y sustituido por otro de nueva creación. Invita, no a cambiar el mundo sino a evitarlo. El mundo futuro no tendrá ninguna relación con el presente. El objetivo es alentar a la gente en tiempo de crisis para que aguante el chaparrón.

Escatología procede de la palabra griega «esjatón», que significa “lo último”. Su origen es también la palabra de Dios, y su objetivo, descubrir lo que va a suceder al final de los tiempos, pero no por curiosidad, sino para acrecentar la confianza. El futuro está en manos de Dios y llegará como progresión del presente, que también está en manos de Dios, y es positivo a pesar de todo. Este mundo no será consumido sino consumado. Dios salvará un día definitiva­mente, pero esa salvación ya ha comenzado aquí y ahora.

Para la escatología, Dios es el dueño absoluto del universo y de la historia. El hombre puede malograr la creación, pero no puede volver a enderezarla. Solo Dios puede salvarla. Al superar la idea del dios intervencionista, se nos plantea un dilema: por una parte sabemos que Dios no tiene pasado ni futuro sino que está en la eternidad. Por otro lado, el hombre no puede entender nada que no esté en el tiempo y el espacio. Meter a Dios en el tiempo para poderlo entender es un disparate. Sacar al hombre del tiempo y el espacio, es imposible.

En tiempo de Jesús se creía que esa intervención definitiva iba a ser inminente. En este ambiente se desarrolla la predica­ción de Juan Bautista y de Jesús. También en la primera comunidad cristiana se vivió esta espera de la llegada inmediata de la parusía. Solamente en los últimos escritos del NT, es ya patente un cambio de actitud. Al no llegar el fin, se empieza a vivir la tensión entre la espera del fin y la necesidad de preocuparse de la vida presente. Se sigue esperando el fin, pero la comunidad se prepara para la permanen­cia.

Hasta aquí hemos intentado explicar la salvación desde una visión mítica que ha durado miles y miles de años. Ahora vamos a situarnos en el nuevo paradigma, en el que nos movemos hoy, y desde el que comprendemos el mundo. Sabemos con absoluta certeza que no puede haber conciencia individual sin la base de un cerebro sano y activado. ¿Cómo podemos seguir aceptando una salvación para cuando no quede ni una sola neurona operativa? ¡Piensa! Y piensa por tu cuenta, no sigas tragándote el “pienso” que otro ha preparado para ti, no sin antes haberte puesto orejeras para que la realidad no te espante.

Hoy sabemos que el tiempo y el espacio son productos de la mente. ¿Qué sentido puede tener el hablar de tiempo y espacio cuando ya no haya mente? Hablar de un cielo o infierno más allá de este mundo no tiene ningún sentido. Hablar de un “día del juicio”, cuando no haya tiempo ni espacio, es un contrasentido. No hay inconveniente en seguir empleando ese lenguaje, pero sin olvidar que se trata de un lenguaje simbólico y no de realidades objetivas. En el lenguaje corriente seguimos diciendo: al salir el sol. Pero todos sabemos que no sale.

No esperes más a salir de una mitología que nos ha mantenido pasmados durante tanto tiempo. Ni Dios tiene que cambiar nada ni Jesús tiene que volver al final de los tiempos a rematar su obra. Esperar que el bien triunfe sobre el mal, supone, no solo que existe el mal y el bien (maniquísmo), sino que sabemos perfectamente lo que es bueno y lo que es malo y pretendemos, como en el caso de Adán y Eva, ser nosotros los que decidamos.

Todos los seres humanos que han vivido una experiencia cumbre han experimentado la verdadera salvación, que consiste en una conciencia clara de lo que son. Para alcanzar esa plenitud no se necesita ningún añadido a lo que ya es el hombre ni quitarle nada de lo que tiene. Desde esta perspectiva no necesitaríamos un Ser supremo que nos quite lo que no nos gusta y nos dé todo aquello que creemos necesitar y no tenemos. Tú lo eres todo. Estás ya en la plenitud de ser y puedes vivir lo absoluto que hay en ti.

No tienes que esperar ninguna salvación que te venga de fuera, porque ahora mismo estás absolutamente salvado. La plenitud está en ti y estás ya totalmente en ella. Solo tienes que tomar conciencia de lo que eres y vivirlo. Todo está en ti en el momento presente. Nadie te puede añadir nada ni quitar nada de lo que te es esencial. En ningún momento futuro tendrás más posibilidades de ser tú mismo que en este precioso instante. Eres ya uno con todo en el instante presente y no hay ningún otro instante que pueda añadir nada a lo que ya eres. Ni Dios puede añadir nada porque se te ha dado Él.

Todo miedo y ansiedad debe desaparecer de tu vida, porque todas tus expectativas están ya cumplidas y sin ninguna limitación posible. Si echas en falta algo es que aún estás en tu falso ser y pesa más lo accidental que lo esencial. Ningún tiempo pasado fue mejor y ningún tiempo futuro puede ser mejor que el ahora. Lo que te ha pasado, lo que te pasa y lo que te pasará es lo mejor que te puede pasar. Deja de dar valor a las circunstancias positivas y deja de temer las adversas. Descubre lo que eres en esencia y vívelo.

Todo el que te prometa una salvación para mañana o para después de tu muerte te está engañando. Si alguien te convence de que eres una mierda y tiene que venir alguien a sacarte de tus miserias, te está engañando. Aquí y ahora puedes descubrir en ti una absoluta plenitud y alcanzar la felicidad sin límites. No esperes a mañana porque mañanas estarás en las mismas condiciones y volverás a decir lo mismo. Muchos seres humanos lo han conseguido a través de la historia, ¿por qué no lo vas a conseguir tú?

Meditación

La realidad que todos vemos por igual
está diciendo cosas distintas a cada uno.
El ser humano tiene que aprender a ver
mucho más de lo que le entra por los ojos.
La verdadera realidad hay que descubrirla.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Vivir lo que llevamos dentro.

domingo, 18 de noviembre de 2018
Comentarios desactivados en Vivir lo que llevamos dentro.

c9c8c92f-b049-4ed1-9508-b0fe5a64ec89“Dentro, llevamos las maravillas que buscamos fuera” (Rumi)

18 de noviembre. Domingo XXIII del TO

Mc 13, 24-32

Reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos (28)

La Naturaleza es maestra y sabia, como Sabio y Maestro fue Jesús predicando el evangelio. Uno y otra nos enseñan su sapiencia. Hace apenas un mes, los telediarios dieron la noticia de que un bosque canadiense respiraba, pues se veía que su suelo ascendía y descendía, como si de un pulmón humano se tratara. Un fenómeno de fantasía que, no obstante, es bastante natural para la ciencia. Y Jesús nos invita a verlo en la pantalla de su particular telediario: “Aprended del ejemplo de la higuera, cuando las ramas se ablandan y brotan sus hojas, sabéis que está cerca la primavera” (Mc 13, 28).

Respiramos constantemente las personas y, cómo no, los bosques y los animales: nos va en ello la vida. Y como respira también el Cosmos. Los griegos lo imaginaron como el cuerpo de una deidad, como la anatomía de un majestuoso ser que era todas las cosas. Platón llama al cosmos «un animal divino» y considera que las estrellas son almas que cuentan con un principio de animación e intelección. Animación fue representada como una respiración, una armonía y un ritmo: el inhalar y el exhalar e incluso la sincronización de esas actividades como signos del orden y de la estructura numérica del universo. Así lo concibió en hinduismo: Brahma; un Ser Supremo en el que cada respiración dura siete años.

“Dentro, llevamos las maravillas que buscamos fuera”, dijo un místico Yalal ad-Din Muhammad Rumi, un místico musulmán del siglo XIII. La inspiración, llega de fuera adentro, y se va de dentro afuera. Por eso vivimos lo que llevamos dentro, y luego lo lanzamos al exterior para proporcionar vida a cuantos viven en el entorno nuestro. Y con ello ayudamos a que se cumpla el mandato de la Parusía: el relato de la venida del Hijo del Hombre, ubicado en el centro del discurso escatológico.

“Reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos” (Mc 13, 28), una llamada universal a vivir nuestra vida cristiana, a vivirla con todos los demás -cristianos o no cristianos- y a vivirnos a nosotros mismos, a reunir a todos los desperdigado de los cuatro vientos. Frecuentemente damos la impresión de que somos una docena de cristianos, incumplidores de nuestras obligaciones de conciencia. Corremos como locos por el campo con el balón mientras nuestros aficionados gritan: ¡¡Que la portería no está allí!! y lanzamos el balón hacia otra parte.

Entonces dejamos de vivir lo que llevamos dentro, y el público que vino al campo -jugábamos en casa- nos silba y se va desilusionado. Volaron a otros lugares más cálidos, y a nosotros nos queda tan sólo entonar la canción de la Rima LIII de Adolfo Bécquer, que hoy haremos figurar como Poema.

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
ésas… ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día…
ésas… ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…, desengáñate,
nadie así te amará.

Vicente Martínez

Fuente Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

El cambio climático nos ayuda a comprender el evangelio de hoy.

domingo, 18 de noviembre de 2018
Comentarios desactivados en El cambio climático nos ayuda a comprender el evangelio de hoy.

be049393-b957-4c3c-b627-bff8f43ca607Mc 13, 24-32

Desde hace años, asistimos a cambios profundos en la naturaleza. Se están produciendo  fenómenos de una magnitud desconocida,  y pequeños hechos que nos sorprenden. Por ejemplo, ha llovido en el desierto de Atacama y ha cambiado la biodiversidad de esa zona.

El cambio climático ya está aquí, entre nosotros; sus efectos devastadores, también. Pero estamos a tiempo de controlarlo y de dar un giro, para recuperar la armonía con la naturaleza.

Algo similar ocurría cuando el evangelista Marcos escribió este texto: los cambios sociales, políticos y religiosos eran tan profundos que solo podían comprenderse con la imagen de un cataclismo en la naturaleza. ¿Podía pasar algo peor que el hecho de que cayeran “sobre sus cabezas” el sol, la luna y las estrellas? Si el firme-firmamento que sostenía los astros se quebraba… nada en el universo era estable y firme.

Cuando se escribió este texto, Jerusalén ya había sido destruida y muchas comunidades cristianas se habían dispersado por temor al martirio. En Roma y Jerusalén cada día era más difícil ser cristiano. La situación política y religiosa era confusa.

¿Merecía la pena mantener la fe hasta dar la vida? Jesús había muerto como un proscrito ¿merecía la pena esperar su venida de nuevo? ¿Y si no volvía y perdían la vida mientras esperaban?

¿Cuántas preguntas se harían en las comunidades? ¡Como intentarían recordar las palabras y gestos de Jesús para encontrar sentido a lo que estaban viviendo, para encontrar fuerza y poder resistir con fe firme!

Marcos recoge la angustia de la comunidad y muestra el sentido de la espera.  En medio del caos, el evangelista reaviva la esperanza de que Jesucristo (el Hijo del Hombre) se manifestará con poder y gloria, empezará un tiempo nuevo, una nueva creación; habrá un llamamiento universal, hacia los cuatro puntos cardinales (los cuatro vientos) y hasta los confines de la tierra.

En el texto de hoy, Marcos ofrece dos tipos de señales para mantener la esperanza: cósmicas y de la naturaleza. Las imágenes de destrucción del cosmos corresponden a la tradición de los profetas y del lenguaje apocalíptico; era un lenguaje familiar para las primeras comunidades. El riesgo está en que ahora nos quedemos “con el decorado” y no busquemos el mensaje más profundo que conllevan.

Las señales de la naturaleza conectaban perfectamente con su vida diaria. Es como si Marcos les dijera: intentad comprender los signos que os rodean, con la misma agudeza que observáis las ramas de la higuera.

Hoy tenemos muchas señales en la sociedad y en el cosmos: el calentamiento global, la contaminación atmosférica, la basura espacial, la brecha entre pobres y ricos, la carrera de armamentos, el enriquecimiento de muchos hombres y mujeres que se dedican a la política y olvidan el bien común etc.

Son señales evidentes del deterioro progresivo de la calidad humana y del cuidado del universo.  Se oyen muchas voces que nos invitan a la conversión y a la esperanza. También se hacen y hacemos gestos. Sería muy cómoda una segunda venida del Señor para que empezara una segunda creación…,  pero el cambio está en nuestras manos. En las tuyas y en las mías. En los pequeños gestos de cada día y en las manifestaciones, denuncias y protestas. Dentro de nuestro hogar y en las urnas, en la acción política.

En tiempo de Jesús, era motor de esperanza el imaginar al Hijo viniendo con poder y majestad entre las nubes. Ojalá hoy sea motor de esperanza y de cambio el recordar que somos imagen y semejanza de Dios.  Hoy Jesús no viene entre nubes, viene entre la justicia y la misericordia, cuando trabajamos para transformar la tierra y que sea un hogar que ofrece alimentos, amor, trabajo  y dignidad para tod@s.

Marifé Ramos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

¿Qué podemos esperar en la vida?

domingo, 18 de noviembre de 2018
Comentarios desactivados en ¿Qué podemos esperar en la vida?

22227651-25017884Del blog de Tomás Muro, La Verdad es Libre:

01. EL FINAL.

La muerte, el final de la historia, el fin del mundo nos emplaza ante la pregunta que siempre ha estado presente en la conciencia del ser humano: ¿Qué me cabe esperar en la vida?, (Kant).

Qué puedo esperar en la vida, si es que me cabe esperar algo.

Y esta cuestión nos sitúa ante la esperanza.

02. ESPERANZA.

En la vida tenemos proyectos, esperanzas. Es bueno tener ilusiones en la vida, que nos muevan a trabajar, a crear, a vivir.

Habitualmente ponemos nuestra esperanza en la ciencia, en los logros tecnológicos, médicos, etc.

La ciencia puede contribuir mucho a la humanización del mundo y de la humanidad.

Los logros científicos, las buenas estructuras sociopolíticas ayudan, pero por sí solas no bastan.

El hombre nunca puede ser redimido por la ciencia, ni por la política, ni por lo eclesiástico, desde afuera. El hombre no puede ser redimido por medio de la ciencia. Es pedir demasiado a la ciencia. Esta esperanza es falaz.

Pero también la ciencia puede destruir al hombre y al mundo si no está orientada si no tiene su sentido, un horizonte que encauce sus éxitos.

Por otra parte, el progreso, en manos equivocadas, puede convertirse, y se ha convertido de hecho, en un progreso terrible en el mal. Si el progreso técnico no se corresponde con un progreso en la formación ética y humanista del hombre interior, no es progreso, sino una amenaza para el hombre y para el mundo.

Estos días se está proyectando la película “El fotógrafo de Mauthausen”. Basta evocar aquel infierno para caer en cuenta de que la ciencia y el progreso en mentes e ideologías siniestras no solamente no causan esperanza, sino más bien profunda desesperación.

03. EL AMOR GENERA ESPERANZA.

wp-1464277254498Quien ha sido tocado por el amor empieza a intuir lo que sería propiamente “vida”. Empieza a intuir qué quiere decir la palabra esperanza.

Cuando uno experimenta un gran amor en su vida, se trata de un momento de “redención” que da un nuevo sentido a su existencia.

La esperanza que nace del amor, nos redime. La ciencia no redime al hombre. El hombre es redimido por el amor.

La puerta oscura de la existencia, del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par. Quien tiene esperanza vive de otra manera; se la ha dado una vida nueva.

04. LA GRAN ESPERANZA SOLAMENTE PUEDE SER DIOS.

En la vida necesitamos tener esperanzas y proyectos, que día a día nos mantienen en camino. Pero sin la gran esperanza, los proyectos y las esperanzas intramundanas, se vienen abajo. Dios es el fundamento de la esperanza absoluta.

En un mundo y en una existencia imperfecta, marginada, pisoteada, solamente puedo sobrevivir y esperar por el amor de Dios manifestado en los humanos: JesuCristo y las personas que me aman.

Dios que tiene rostro humano en JesuCristo y en el prójimo, nos ha amado hasta el extremo. Su reino está presente allí donde Él es amado y donde su amor nos alcanza.

02. EL PROBLEMA ES NUESTRO FINAL.

¿Cómo vayan a terminar la tierra, los planetas, estrellas, el universo, no es una cuestión cristiana. Tiene un interés científico, no humano, ni cristiano.

Lo que nos importa es cuál será nuestro final.

Las dos lecturas de hoy están redactadas en un lenguaje que a nosotros nos resulta muy extraño: el lenguaje apocalíptico. El libro de Daniel, el cp. 13 de Marcos (denominado “pequeño apocalipsis) del que hemos escuchado un párrafo son apocalípticos y la APOCALÍPTICA ES UNA LLAMADA A LA ESPERANZA, que es la característica principal de toda esta literatura, que no es histórica, pero que es muy gráfica, muy descriptiva.

Hemos de pensar que las cosas no ocurrirán como las narra la apocalíptica, pero de lo que podemos estar seguros es que tenemos un final, una finalización. El Hijo del Hombre no va venir como un extraterrestre, ni habrá un cataclismo, ni caerán las estrellas, etc.

Son modos de hablar del futuro, que llegará, pero no así y no sabemos cómo será.

Sin embargo, La cuestión del final o del futuro absoluto es fundamental. Y tener la esperanza de que terminamos en Dios causa una honda paz y serenidad, al mismo tiempo que es profundamente liberador.

En medio de los problemas de la vida y de los “tenderetes eclesiásticos”, lo decisivo es que terminamos en Dios.

No sé si los divorciados terminarán comulgando o no; no sé quién va será el obispo a aquí o allá; puedo no saber si la Congregación para la Doctrina de la fe dice “a” o “b” respecto del limbo. A estas alturas de la vida me preocupan poco las intrigas, los “dimes y diretes” del Vaticano y del obispado: porque me parecen cuestiones muy -muy- secundarias ante el gran descanso cristiano que me produce saber que el futuro está en Dios y en Él terminará, que es lo decisivo.

Quizás todos esos embrollos eclesiásticos han adquirido importancia porque la Iglesia ha perdido la tensión hacia el futuro, hacia el Reino, hacia la Escatología

06. ¿LA NADA LE VA A GANAR LA PARTIDA AL SER? MIS PALABRAS NO PASARÁN.

10102394795_83c3c4d49e_zEn estas cosas del futuro, de la escatología y de la teología hablamos como buenamente podemos y sabemos, (excepto fundamentalistas fanáticos que lo saben e imponen todo).

Con un lenguaje en parte filosófico y en parte bíblico podemos apoyarnos y descansar nuestra existencia en “MIS PALABRAS NO PASARÁN”. Evocando el Génesis y el prólogo de San Juan: en el principio existía la Palabra y la Palabra era Dios … Todo se hizo por la Palabra, podemos pensar que esa Palabra creadora es el sentido (logos) de la vida, esa palabra creadora es Palabra salvífica. Y eso no pasa. Venimos de una creación y vamos hacia un final: es el designio salvífico de Dios. Cristo “alfa” y “omega”, principio y fin, decimos en la vigilia Pascual, (cirio pascual).

GENERA UNA GRAN CONFIANZA

o La Palabra, que no pasa, genera una gran confianza. Dios es la roca que me salva (Salmo 143,1).

o El futuro esperado es la serenidad del presente. Decía Viktor Frankl que lo que el ser humano quiere realmente no es la felicidad, sino la confianza en un fundamento que de sentido a su vida y así viva serenamente feliz.

MIS PALABRAS NO PASARÁN.

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

“Lo mejor de la Iglesia”. 32 Tiempo Ordinario – B (Marcos 12,38-44)

domingo, 11 de noviembre de 2018
Comentarios desactivados en “Lo mejor de la Iglesia”. 32 Tiempo Ordinario – B (Marcos 12,38-44)

32-852868El contraste entre las dos escenas no puede ser más fuerte. En la primera, Jesús pone a la gente en guardia frente a los dirigentes religiosos: «¡Cuidado con los maestros de la Ley!», su comportamiento puede hacer mucho daño. En la segunda llama a sus discípulos para que tomen nota del gesto de una viuda pobre: la gente sencilla les podrá enseñar a vivir el Evangelio.

Es sorprendente el lenguaje duro y certero que emplea Jesús para desenmascarar la falsa religiosidad de los escribas. No puede soportar su vanidad y su afán de ostentación. Buscan vestir de modo especial y ser saludados con reverencia para sobresalir sobre los demás, imponerse y dominar.

La religión les sirve para alimentar su fatuidad. Hacen «largos rezos» para impresionar. No crean comunidad, pues se colocan por encima de todos. En el fondo solo piensan en sí mismos. Viven aprovechándose de las personas débiles, a las que deberían servir.

Marcos no recoge las palabras de Jesús para condenar a los escribas que había en el Templo de Jerusalén antes de su destrucción, sino para poner en guardia a las comunidades cristianas para las que escribe. Los dirigentes religiosos han de ser servidores de la comunidad. Nada más. Si lo olvidan, son un peligro para todos. Hay que reaccionar para que no hagan daño.

En la segunda escena, Jesús está sentado frente al arca de las ofrendas. Muchos ricos van echando cantidades importantes: son los que sostienen el Templo. De pronto se acerca una mujer. Jesús observa que echa dos moneditas de cobre. Es una viuda pobre, maltratada por la vida, sola y sin recursos. Probablemente vive mendigando junto al Templo.

Conmovido, Jesús llama rápidamente a sus discípulos. No han de olvidar el gesto de esta mujer, pues, aunque está pasando necesidad, «ha echado de lo que necesitaba, todo lo que tenía para vivir». Mientras los maestros viven aprovechándose de la religión, esta mujer se desprende por los demás, confiando totalmente en Dios.

Su gesto nos descubre el corazón de la verdadera religión: confianza grande en Dios, gratuidad sorprendente, generosidad y amor solidario, sencillez y verdad. No conocemos el nombre de esta mujer ni su rostro. Solo sabemos que Jesús vio en ella un modelo para los futuros dirigentes de su Iglesia.

También hoy tantas mujeres y hombres de fe sencilla y corazón generoso son lo mejor que tenemos en la Iglesia. No escriben libros ni pronuncian sermones, pero son los que mantienen vivo entre nosotros el Evangelio de Jesús. De ellos hemos de aprender los presbíteros y los obispos.

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

“Esa pobre viuda ha echado más que nadie”. Domingo 11 de noviembre de 2018. Domingo 32º ordinario

domingo, 11 de noviembre de 2018
Comentarios desactivados en “Esa pobre viuda ha echado más que nadie”. Domingo 11 de noviembre de 2018. Domingo 32º ordinario

59-ordinarioB32 cerezoLeído en Koinonia:

1Reyes 17, 10-16: La viuda hizo un panecillo y lo llevó a Elías.
Salmo responsorial: 145: Alaba, alma mía, al Señor.
Hebreos 9, 24-28: Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos.
Marcos 12, 38-44: Esa pobre viuda ha echado más que nadie.

La primera lectura tomada de 1Re nos presenta el caso de una viuda que comparte lo poco y único que tiene con el profeta Elías. El pasaje está ambientado en una sequía que el mismo profeta había pedido a Yavé para Israel. Ante una situación tan extrema, todo el mundo evita gastar lo poco que tiene como una forma de mantenerse aferrado a la vida. Eso es lo que ha hecho esta viuda. Sin embargo se ve «obligada» por el profeta a compartir con él aquello que solamente le proporcionará unas horas más de vida. Este gesto de la viuda tiene un final feliz: no faltó harina en la tinaja ni aceite en la jarra. Significa esto que cuando se comparte con generosidad lo poco que se tiene, parece que se multiplicara, y esa es una de las características principales del pobre. Donde más disponibilidad hay para compartir, donde más desprendimiento uno encuentra es entre los pobres; con toda razón se puede decir que los pobres nos evangelizan. Con razón están ellos en primer lugar en el corazón de Dios, no sólo porque es Él lo único que a ellos les queda, sino porque entre ellos, los signos de la presencia de Dios son más visibles; son ellos por medio de los cuales Dios se hace ver con mayor claridad en el mundo; ellos son el sacramento de Dios en el mundo y el testimonio permanente de cuán lejos estamos del proyecto de solidaridad y de la igualdad querido por Dios.

Nos encontramos en el reino del Norte. El país está pasando por una de las etapas más difíciles de su historia: la dinastía de Omrí ha ido dejando el país en la miseria; el último de los monarcas de esa monarquía, Ahab, gobierna veintidós años (nunca un largo gobierno es benéfico para ninguna institución, más frecuentemente termina por arruinarla), y también él ha hecho su aporte al desastre nacional: se casó con una extranjera: Jezabel, hija de Et-Baal, rey de Sidón, y acabó por adorar y rendir culto a Baal (1Re 16,29-31). Es fácil entonces imaginar el ambiente del reino en todos sus ámbitos: político, económico, social y religioso. El autor bíblico lo simboliza en una sequía que el profeta hace venir sobre Israel. En esa situación de extrema urgencia, el profeta hará ver que sólo Yavé es la salvación para el pueblo, y que esa salvación de la que está urgido el pueblo Dios la realizará con y desde los desheredados, con los pobres. En el Segundo Testamento vamos a encontrar esta misma realidad: Dios actuado en medio de los pobres, y con los pobres llama a la construcción de un orden de cosas distinto en donde los pobres parece que fueran los únicos capaces de aportar.

El evangelio de hoy nos presenta dos perícopas: la primera, todavía en conexión con la del domingo anterior sobre la declaración del mandamiento más importante o, mejor, los dos mandamientos más importantes. Jesús previene a sus discípulos para que no repitan el modo de ser de los escribas que se las dan de mucho cuando en su interior no existe ni amor a Dios ni al prójimo, sólo amor a sí mismos.

La segunda perícopa está más en consonancia con la primera lectura del primer libro de los Reyes. El dar implica renuncia, desprenderse no de lo que abunda y sobra, sino desde la misma escasez.

A Jesús, que observa cómo los fieles van pasando a depositar su ofrenda para el tesoro del templo, no lo ha impresionado, como al común de los observadores, la cantidad que cada rico ha depositado en el cofre de las ofrendas; sus criterios y parámetros de juicio son completamente diferentes a los criterios mercantilistas y economicistas que se basan en la cantidad, en el binomio inversión ganancia (costo beneficio se diría hoy).

A partir de esta imagen Jesús instruye a sus discípulos y en definitiva alecciona hoy a las iglesias. Esa viuda que a duras penas sobrevive, objeto de la caridad y del recibir, se mete a pesar de todo en la fila para dar, no desde lo que le sobra, y sin intención alguna de aparentar, todo lo contrario lo haría con cierto disimulo para que nadie viera la «cantidad» que depositó. Aún si pensáramos que ella también deposita lo que tiene con el fin de ser retribuida, y lo más seguro es que así fue porque ya la falsa religión había alienado su conciencia, aún admitiendo eso, no deja ser un caso aleccionador que Jesús no deja pasar por alto. Mientras los demás teniendo ya suficiente para vivir desean tener mucho más, para lo cual realizan la inversión que sea, esta mujer echa lo único que tiene y seguro lo ha hecho con amor, con toda seguridad no se atreve a pedirle a Dios le multiplique esa mínima cantidad, tal vez su único «interés» es que Dios no le falte con aquello con lo cual sobrevive.

Desde la óptica de Jesús, esta pobre viuda, representación de lo más pobre entre los pobres, salió del templo justificada; fue quien recibió un mayor don a cambio de su desprendimiento: la gracia divina, mas desde la óptica de un donante rico, esta mujer tendría muy poca, casi ninguna recompensa.

El reino que Jesús proclama no puede regirse por los mismos criterios de personas como los dirigentes de Israel; el reino se construye desde los criterios de la calidad y disponibilidad para aportar desde una genuina generosidad, desde las propias carencias, no desde lo superfluo.

Se necesita discernir continuamente nuestro comportamiento y actitudes con aquellas personas que dan generosas ofrendas a nuestros centros religiosos comparado con aquellos que ofrecen poco o definitivamente no tienen nada qué ofrecer, ¿quiénes son los de mayor objeto de nuestra «consideración» y aprecio? Seamos sinceros en esto y reconozcamos con humildad que las más de las veces nos sentimos muy a gusto con aquellos que dan más, que tienen más y mejores medios; y el evangelio… ¿dónde está?

La viuda del evangelio que hoy escuchamos simboliza aquella porción del Israel empobrecido, que entró en la dinámica de Jesús, que está dispuesto a dar, a darse, a entregarse con lo que tiene a la causa del reino del Padre. Esos que dedican tiempo desinteresadamente en nuestras obras nos evangelizan con su generosidad, y especialmente ellas que no escatiman nada para que la obra del reino continúe su marcha, ¿captan esas personas nuestra atención como aquella viuda a Jesús, y nos dejamos interpelar realmente por ellas? Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Dom 11.11.18. Los escribas y la viuda. Poder religioso, opresión de la mujer

domingo, 11 de noviembre de 2018
Comentarios desactivados en Dom 11.11.18. Los escribas y la viuda. Poder religioso, opresión de la mujer

45539916_1109970865846771_8670478723587244032_nDel blog de Xabier Pikaza:

Dom 32 tiempo ordinario. Ciclo B. Mc 12, 38-44. Este pasaje recoge dos escenas vinculadas no sólo en el imaginario religioso del judaísmo sino, de igual manera, en el cristianismo y en otras religiones:

a) Por un lado aparecen los escribas (podrían ser también sacerdotes y rabinos), es decir, los nuevos “funcionarios” de la religión, una casta de “letrados” (grammateis, hombres de letras) que se aprovechan de su “estatuto” superior (de tipo socio‒religioso) para elevarse otros, viviendo de esa forma a costa de ellos, en especial de las viudas (es decir, de las mujeres indefensas), de las que se aprovechan en plano económico y social.

b) Por otro lado está la viuda buena, que cree realmente en Dios, y que es capaz de dar por religión todo lo que tiene, aunque le engañen los escribas, de forma que, pensando que da sus bienes para Dios, aunque de hecho los para para los escribas (a quienes en diversas religiones se les llama “beneficiados”, es decir, los que viven de un beneficio eclesiástico).

Esta oposición de escribas (rabinos, sacerdotes) y de viudas (mujeres pobres) nos viene de inmediato a la mente y a los ojos de los que somos algo mayores.

Ciertamente, se han dado cientos y cientos de escribas‒sacerdotes buenoe que han ayudado a las viudas, de un modo generoso, desprendido…, en un plano espiritual y económico. Yo mismo recuerdo en tiempos no tan lejanos las asociaciones de viudas a las que se asistía en las parroquias y centros religiosos (más de una vez les he dado, en los años setenta, del siglo pasado hasta pequeños cursos de evangelio).

45687987_1109970195846838_6591839132144631808_nPero han también escribas (funcionarios sagrados) sacerdotes que se han buscado a sí mismos, creyéndose superiores a los otros, y han vivido a costa de los donativos, engaños, regalos y ofrendas de las viudas. Así lo supone Jesús, así lo resalta el evangelio de Marcos, en este relato sorprendente, lleno de ironía y de durísima condena (contra los escribas) y de simpatía inmensa hacia la viuda creyente (y quizá engañada por los escribas‒sacerdotes).

Ésta es quizá la imagen más persistente de mi catolicismo rural, espelcialmente en la Galicia marinera, con un tipo de curas/escribas con tipo de funcionarios, que mandaban sobre la mujeres pobres de negro (en gran parte viudas) que asistían a sus cultos y pagaban misas…Distingo así las dos partes del texto, un prodigio de crítica acerda contra los escribas y otra de ternura emocionada por lasa viudas pobres.

Hoy quizá las cosas son algo distintas, pero el estereotipo de esta páginas de Marcos me sigue impresionante.

MC. 12, 38-40. DIATRIBA CONTRA LOS ESCRIBAS

38 Tened cuidado con los escribas, a quienes gusta pasear con largos vestidos y ser saludados en las plazas 39 Buscan las primeras cátedras en las sinagogas y los primeros asientos en los banquetes. 40 Estos, que devoran las casas de las viudas con el pretexto de largas oraciones, tendrán un juicio muy riguroso.

a. Escribas, un riesgo.

El texto habla de escribas (grammateis, gramáticos), la clase ilustrada emergente del judaísmo galileo, de aldea, de los tiempos de Jesús y de la primera iglesia… Estos eran los equivalentes aldeanos de los sacerdotes‒rabinos, un tipo de abogados‒funcionarios religiosos dominantes que, en general, se opusieron a los cristianos. Este tipo de escribas sagrados eran el riesgo mayor de un tipo de judaísmo, y son actualmente el riesgo de un tipo de Iglesia cristiana.

45650871_1109972099179981_837338478906703872_nEran profesionales del libro, es decir, de la religión: Aquellos que debían estudiar bien la palabra para interpretarla en favor de los más pobres, y debían ser principio de bendición y ejemplo de vida entregada al servicio de los demás. Ellos eran según Jesús el mayor peligro para el judaísmo (y pueden ser hoy el mayor peligro de la Iglesia).

Pues bien, en este momento, en el final de su gran enseñanza en el templo, Jesús se dirige a los escribas de Jerusalén, y de esa forma a todos los que tienden a convertir la ley (libro-religión) en principio de poder sobre los otros, en el antiguo judaísmo o en el nuevo cristianismo. Éstos eran en aquellos tiempos sus signos distintivos (hoy pueden ser otros):

− Largos vestidos (stolais: Mc 12, 38). No son nada en sí, no se sienten seguros por dentro y por eso necesitan crear una apariencia. Viven de fachada, enmascarados detrás de unas telas y adornos que sirven para distinguirse de los otros e imponerles su dominio. En ellos critica Jesús la mentira de un tipo de vestiduras que la Ley israelita (y las costumbres rituales de muchas iglesias, incluidas las cristianas) ha preceptuado para sacerdotes y ministros religiosos (no sólo cuando ofician en el culto, sino en la vida diaria). Jesús la condena como expresión de poder falso (en la línea de 7, 3-5).

Saludos en las plazas (12, 38). La religión les convierte en funcionarios y así ellos, por oficio, la pervierten, haciéndola principio de autoridad pública: utilizan el Libro para representar su teatro de prestigios. Quieren ser superiores (y hacerse honrar) sobre las bases de un conocimiento religioso que utilizan para así imponerse sobre los demás. Es evidente que no viven para crear comunidad sino al contrario, para elevarse sobre ella.

− Las primeras cátedras
(prôtokakhedrias) en las sinagogas (12, 39). Pasamos de la calle a la casa, de la plaza al recinto donde se reúnen los creyentes. También en ese espacio imponen su dominio los escribas, convirtiendo el lugar y tiempo comunitario de estudio y plegaria en medio para imponerse sobre los demás. Así buscan las primeras cátedras (que aquí son de enseñanza, pero que podrían ser y serán pronto de “episcopado”, dentro de la Iglesia) para controlar o dirigir desde allí a los menos dignos o sometidos, imponiéndoles su ley.

Los primeros asientos (prôtoklisias) en los banquetes (12, 39). Jesús invitaba a comer a los demás, en grupos fraternos, ofreciéndoles los panes y los peces de su grupo. En contra de eso, los escribas se aprovechan de su religión (su dominio del Libro) para comer a costa de los otros. No forman iglesia, no crean verdadera comunión, sino que emplean su pretendida superioridad para vivir a costa de los demás. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Viudas buenas y teólogos malos. Domingo 32 ciclo B

domingo, 11 de noviembre de 2018
Comentarios desactivados en Viudas buenas y teólogos malos. Domingo 32 ciclo B

maxresdefaultDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

El evangelio del domingo anterior nos dejó en el templo de Jerusalén. Por delante de Jesús han ido desfilando autoridades religiosas, fariseos, saduceos, y un escriba que le preguntó por el mandamiento principal y terminó recibiendo un gran elogio de Jesús. Al parecer, ya no queda nadie importante a quien presentar. Sin embargo, falta el personaje más desconcertante: una viuda que no se interesa por Jesús. La primera lectura, tomada de la historia del profeta Elías, ayuda a entender y valorar la actitud de esta viuda.

Una viuda generosa y con mucha fe (1 Reyes 17,10-16)

En aquellos días, el profeta Elías se puso en camino hacia Sarepta, y, al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí una viuda, que recogía leña. La llamo y le dijo: «Por favor, tráeme un poco de agua en un jarro para que beba.»

            Mientras iba a buscarla, le grito: «Por favor, tráeme también en la mano un trozo de pan.» Respondió ella: «Te juro por el Señor, tu Dios, que no tengo ni pan; me queda solo un puñado de harina en el cántaro y un poco de aceite en la alcuza. Ya ves que estaba recogiendo un poco de leña. Voy a hacer un pan para mí y para mi hijo; nos lo comeremos y luego moriremos.»

            Respondió Elías: «No temas. Anda, prepáralo como has dicho, pero primero hazme a mí un panecillo y tráemelo; para ti y para tu hijo lo harás después. Porque así dice el Señor, Dios de Israel: «La orza de harina no se vaciara, la alcuza de aceite no se agotara, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra. Ella se fue, hizo lo que le había dicho Elías, y comieron él, ella y su hijo. Ni la orza de harina se vació, ni la alcuza de aceite se agoto, como lo había dicho el Señor por medio de Elías.

            Se trata de un relato muy sencillo, que recuerda a las leyendas sobre San Francisco de Asís (las “Florecillas”). Lo importante no es su valor histórico sino su mensaje. Destaco algunos detalles.

  1. La pobreza de los protagonistas. En el mundo antiguo, las personas con mayor peligro de marginación y miseria eran las viudas y los huérfanos de padre, al carecer de un varón que las protegiese. En nuestro relato, esta situación se ve agravada por la sequía, hasta el punto de la mujer está segura de que ni ella ni su hijo podrán sobrevivir.
  2. La fe y la obediencia de la mujer. Muchas veces, comentando este texto, se habla de su generosidad, ya que está dispuesta a dar al profeta lo poco que le queda. Pero lo que el autor del relato subraya es su fe en lo que ha dicho el Señor a propósito de la harina y el aceite, y su obediencia a lo que le manda Elías.
  3. La categoría excepcional de Elías, al que Dios comunica su palabra y a través del cual realiza un gran milagro.

Teólogos presumidos y una viuda generosa (evangelio)

El relato tiene dos partes: la primera denuncia a los escribas; la segunda alaba a una viuda. Lo que las relaciona es la actitud tan contraria de los protagonistas: los escribas “devoran los bienes de las viudas”, la viuda echa en el arca “todo lo que tenía para vivir”.

            ¡Cuidado con los escribas!

            En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.»

Los escribas eran especialistas en cuestiones religiosas, dedicados desde niños al estudio de la Torá. Tenían gran autoridad y gozaban de enorme respeto entre los judíos. Pero Jesús no se fija en su ciencia, sino en su apariencia externa y sus pretensiones. La descripción que ofrece de ellos no puede ser más irónica, incluso cruel. Forma de vestir (amplios ropajes), presunción (les gustan las reverencias en la calle), vanidad (buscan los primeros puestos en la sinagoga y en los banquetes), codicia (devoran los bienes de las viudas), hipocresía (con pretexto de largos rezos). Todo esto es completamente contrario al estilo de vida de Jesús y a lo que él desea de sus discípulos. Por eso los amonesta severamente: «¡Cuidado con los escribas!».

No es preciso añadir que los discípulos le hicieron poco caso y terminaron vistiendo como los escribas, exigiendo reverencias y besos de anillos, ocupando primeros puestos, y devorando bienes de viudas, viudos y casados. Por desgracia, de este evangelio no se puede decir: «Cualquier parecido con la realidad actual es pura coincidencia», aunque debemos reconocer que la situación ha mejorado bastante.

            Elogio de la viuda

Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echo dos leptas, que equivale a un cuadrante. Llamando a sus discípulos, les dijo: «Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

            En la 1ª lectura y en esta segunda parte del evangelio tenemos personajes parecidos: una viuda y un profeta (Elías-Jesús). Pero la relación entre ellos se presenta de manera muy distinta. Basta fijarse en los siguientes detalles:

            ¿De qué hablan la viuda y el profeta? Elías y la viuda mantienen un diálogo, mientras que Jesús no dirige ni una palabra a la viuda. Cuando ve lo que ha hecho, no la llama para dialogar con ella, sino que llama a sus discípulos para darles una enseñanza. (La imagen inicial resulta engañosa porque coloca frente a frente a Jesús y a la viuda).

            ¿Qué hace la viuda por el profeta? La viuda entrega todo lo que tiene a Elías y trabaja para él; la viuda del evangelio no hace nada por Jesús.

            ¿Qué hace el profeta por la viuda? Elías hace un gran milagro para resolver el problema económico de la viuda; Jesús no le da ni un céntimo.

            La enseñanza silenciosa de la viuda

            Los relatos anteriores de Marcos (que no se han leído en las misas del domingo) hablan de una serie de personas y grupos que se presentan ante Jesús para discutir con él las cuestiones más diversas: de dónde procede su autoridad, si hay pagar tributo al César, si hay resurrección de los muertos, cuál es el mandamiento principal, etc. Al final aparece esta viuda, que no se preocupa de cuestiones teóricas ni teológicas, ni siquiera se interesa por Jesús; sólo le preocupa saber que hay gente pobre a la que ella puede ayudar con lo poco que tiene.

            La viuda es un símbolo magnífico de tantas personas de hoy día que no tienen relación con Jesús, pero que se preocupan por la gente necesitada e intentan ayudarlas, sin considerarse ni ser cristianos. Pero es importante advertir que la preocupación de la viuda no es de boquilla, entrega todo lo que tiene.

            Jesús, que no llama a la viuda para dialogar con ella ni pedirle que pase a formar parte del grupo de sus discípulos, nos puede servir de ejemplo para la actitud que debemos adoptar ante esas personas. No hay que intentar convertirlas a toda costa.

            En los tiempos que corren, de tanta necesidad para tanta gente, el evangelio de este domingo nos da mucho que pensar y que rezar.

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

Domingo XXXII del Tiempo Ordinario. 11 de Noviembre de 2018

domingo, 11 de noviembre de 2018
Comentarios desactivados en Domingo XXXII del Tiempo Ordinario. 11 de Noviembre de 2018

d-xxxii

“-¡Cuidado con los letrados! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas con pretexto de largos rezos.”

(Mc 12, 38-44)

Y es así, todas tenemos el gen “letrado”. El evangelio no deja de prevenirnos acerca de lo que ocurre cuando nos dejamos llevar por él. Marcos es especialmente insistente y nos dice de una manera muy clara que ni siquiera el hecho de ser de los colaboradores más próximos a Jesús nos evita el peligro.

Nos advierte que los primeros discípulos, e incluso el mismísimo Pedro, tuvieron grandes dificultades para comprender a Jesús y seguir su camino.

Pero al mismo tiempo salpica todo su evangelio de pequeñas chispas de esperanza, cada vez que nos dice que los discípulos no entienden, o cuando nos cuenta un episodio como el de Santiago y Juan y su deseo de ser los primeros. También nos va mostrando otros personajes secundarios que son capaces, en su debilidad, de encarnar las verdaderas actitudes del discipulado.

Hace unas semanas teníamos a Bartimeo, hoy nos presenta a una viuda pobre. Pero su pobreza no le impide ser generosa.

Se acerca al Templo no con lo que tiene, sino “con TODO lo que tiene para vivir”. De hecho, para algunas personas, más que generosa puede resultar exagerada, inconsciente. Dejando en la ofrenda del Templo esas dos monedillas de escaso valor no enriquece al Templo y sin embargo ella se queda en una completa indigencia.

Ciertamente es una actitud que se escapa de toda lógica humana. No es una actitud razonada ni razonable. Nada tiene que ver con los esquemas mentales. Es una realidad, pertenece al ambito del amor.

Esa viuda pobre hace un gesto de entrega total muy parecido al del propio Jesús. Quizá por eso Jesús se siente profundamente vinculado con esa mujer anónima. Por eso la observa y le cuenta a sus discípulos lo que ha hecho.

La entrega de Jesús, su muerte en cruz, es tan paradójica como la gestión de estas dos monedillas. Ante nuestra razón su muerte podría haberse evitado. Sin embargo, esa muerte es el más bello gesto de amor. El más sublime y gratuito.

Oración

Ayúdanos, Trinidad Santa, a entrar en la lógica del Amor que es entrega y generosidad sin límites, sin razón.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

Solo la actitud interna es expresión válida de una auténtica espiritualidad.

domingo, 11 de noviembre de 2018
Comentarios desactivados en Solo la actitud interna es expresión válida de una auténtica espiritualidad.

da3253a9f8751f3430b78afe36008fd4Mc 12, 41-44

Nos encontramos en los últimos versículos del c. 12. Jesús una vez más, enseña. A pesar de que el episodio que acabamos de leer se reduce a cuatro versículos, tiene una profundidad enorme. Es el mejor resumen que se puede hacer del evangelio. La simplicidad del relato esconde el más profundo mensaje de Jesús: Toda la parafernalia religiosa externa no tiene ningún valor espiritual; lo único que importa es el interior de cada persona. Muy probablemente fue en su origen una parábola que se convirtió en episodio real.

Este simple relato deja clara la crítica de Jesús a la religión de su tiempo. Señala la diferencia entre religión y religiosidad; entre cumplimiento y vivencia; entre rito y experiencia de Dios. Hoy seguimos dando más importancia a lo externo que a una actitud interior. A la religión sigue interesándole más que seamos fieles a doctrina, ritos y normas. Seguimos estando más pendientes de lo que hacemos o dejamos de hacer que de nuestra actitud vital.

Queda claro el talante de Jesús. Hoy le hubiéramos dicho a la viuda: no seas tonta; no des esas monedas a los sacerdotes; tienen más que tú. Utilízalas para comer. Pero Jesús, que acaba de criticar los trapicheos del templo, descubre la riqueza espiritual que manifiesta la viuda y reconoce que a ella sí le sirve ese modo de actuar, porque es reflejo de su actitud con Dios. Alejada de todo cálculo, se deja llevar por el sentimiento religioso más genuino.

Muchos ricos echaban cantidad. Las monedas se depositaban en una especie de embudos enormes en forma de bocina, colocados a lo largo del muro. La amplia boca de las bocinas de bronce permitía lanzar las monedas desde una distancia considerable. Los ricos podían oír con orgullo, el sonido de sus monedas al chocar con el metal. Lo que echó la viuda fueron dos monedas del más bajo valor. Hoy serían dos céntimos, cantidad ridícula.

Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el cepillo más que nadie. El comienzo “en verdad os digo” indica que lo que sigue es muy importante. La idea de que Dios mira más el corazón que las apariencias no es nueva en la religiosidad judía; se encuentra en muchos comentarios del AT. Jesús profundiza en la idea y se la propone a los discípulos como ejemplo de actitud religiosa. Esta es la originalidad de la propuesta de Jesús.

Dio todo lo que tenía para vivir. Para captar toda la fuerza de esta frase final, debemos tener en cuenta que en griego “bios” significa no sólo vida, sino también, modo de vida, recursos, sustento; sería el conjunto de bienes imprescindibles para la subsistencia. Hoy nosotros podíamos emplear otros términos: “víveres” o “sustento”. Dio todo lo que constituía su posibilidad de vivir. Equivaldría a poner su vida en manos de Dios.

Jesús ya había llevado a cabo la “purificación del templo”. Sabemos su opinión sobre la manera como se gestionaba el culto y su crítica al expolio de los pobres en nombre de Dios, para que los jefes religiosos vivieran como reyes. De hecho, el templo era el centro económico de todo el país. Esa economía estaba basada en la obligación de ofrecer sacrificios y de dar al templo el diezmo de todo lo que cosechaban, además de proponer encarecidamente donativos voluntarios. El Dios liberador, convertido en el dios opresor.

En contra de los que solemos pensar, el evangelio nos está diciendo que el principal valor de la limosna no es socorrer una necesidad perentoria de otra persona, sino mostrar una verdadera actitud religiosa. La limosna de la viuda, a pesar de su insignificancia, demuestra una actitud de total confianza en Dios y de total disponibilidad. En nuestra relación con Dios no sirven de nada las apariencias. La sinceridad es la única base para que la religiosidad sea efectiva. No podemos engañar a Dios ni debemos engañarnos con acciones calculadas.

No se trata directamente de generosidad, sino de desprendimiento. Lo que el evangelio deja claro es que el egoísmo y el amor son dos platillos de la misma balanza; no puede subir uno si el otro no baja. Nuestro error consiste en creer que podemos ser generosos sin dejar de ser egoístas. Lo que Jesús descubre en la viuda pobre es que, al dar todo lo que tenía, el platillo del ego bajó a cero; con lo que, el platillo del amor había subido hasta el infinito. Si mi limosna no disminuye mi egoísmo, no tiene valor espiritual.

El evangelio de hoy, ni cuestiona ni entra a valorar la limosna desde el punto de vista del necesitado, porque lo que la viuda echó en el cepillo no iba a solucionar ninguna necesidad. Se trata de valorar la limosna desde el punto de vista del que la hace. Es una perspectiva que solemos olvidar y por eso nuestros donativos terminan valorándose según la repercusión bienhechora que tengan en los destinatarios de la limosna. Es un error.

La limosna de la que hoy se habla, no es la que salva al que la recibe, sino la que salva al que la da. La diferencia es tan sutil que corremos el riesgo de hablar hoy de tanta necesidad acuciante que podemos encontrar en nuestro mundo y por tanto, de la necesidad de hacer limosna para remediar esas necesidades extremas. Hoy no se trata de eso. Se trata de dilucidar dónde ponemos nuestra confianza. Podemos ponerla en la seguridad que dan las posesiones o en Dios que no nos va a dar ninguna seguridad.

La motivación de la limosna no debe ser remediar la necesidad de otro sino el manifestar el desapego de las cosas materiales y afianzar nuestra confianza en lo que vale de verdad. La cuantía de la limosna en sí no tiene ninguna importancia; solo tendrá valor espiritual si, el hacerla, supone privarme de algo. Dar de lo que nos sobra, puede aliviar la carencia de otro, pero no tener ningún valor religioso para mí. Mi limosna valdrá solo cuando me duela.

El que recibe una limosna puede estar necesitado de lo que recibe; en ese caso, la limosna ha cumplido un objetivo social. Ese objetivo no es lo esencial. El que recibe una limosna, puede aceptarla como una lotería sin descubrir la calidad humana del que se la ha dado. O puede darse cuenta de que la actitud del otro le está invitando a ser también él más humano. Si esto segundo no sucede, es que la limosna como acto religioso ha fallado para el que la recibe. Alcanzar este último objetivo depende de la manera de hacerla.

El que la da puede dar de lo que le sobra; o puede ser que se prive de algo que necesita. En el primer caso podía demostrar la renuncia al afán de acaparar y buscar en las riquezas la única seguridad que me tranquiliza. En el segundo, entramos en una dinámica religiosa. Un necesitado podría dar una limosna al que no la necesita. En ese caso, el objetivo religioso del que la da se cumple. Sin tener esto en cuenta, con frecuencia dejamos de dar una limosna, porque pensamos que no va a utilizarse para remediar una necesidad perentoria.

Solo cuando das lo último que te queda, demuestras que confías absolutamente. El primer céntimo no indica nada; el último lo expresa todo, decía S. Ambrosio: Dios no se fija tanto en lo que damos, cuanto en lo que reservamos para nosotros. Un famoso escritor actual dijo en una ocasión: solo se gana lo que se da; lo que se guarda se pierde. La viuda, al renunciar a la más pequeña seguridad, pone de manifiesto la verdadera pobreza.

Meditación

No importa que sea insignificante lo que des.
Su valor está en lo más íntimo de la persona.
Mi escala de valores debe cambiar.
Debo dejar de valorar lo que se ve,
para empezar a valorar en mí y en los demás
lo que me hace más humano y más cristiano.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

La viuda pobre y Elías.

domingo, 11 de noviembre de 2018
Comentarios desactivados en La viuda pobre y Elías.

218900532ead951fc31d821b3697dfadGenerosidad no es que me des aquello de lo que tengo más necesidad que tú, sino que me des aquello que tú necesitas más que yo” (Jalil Gibrán)

11 de noviembre. Domingo XXXII del TO

Mc 12, 38-44

Esta viuda pobre ha echado más que nadie

En 1 Re 17, 10-16. Se relatan los hechos de la viuda que preparó una pequeña torta y se la llevó a Elías. Le dio lo poco que tenía para ella y para su hijo: un puñado de harina en el jarro y un poco de aceite en la aceitera. Entonces ella hizo lo que le dijo Elías, y el Señor de Israel cumplió con su promesa: “comieron él, ella y su hijo durante mucho tiempo. El cántaro de harina no se vació, ni la aceitera se agotó, como lo había dicho el Señor por Elías”.

La viuda, como todos nosotros, como los pueblos y sus gentes, particularmente los políticos y los mandatarios de la Iglesia, tenemos necesidad de resetear el ordenador personal de nuestra conciencia para ponerlo al día en sus funciones.

Santiago, en su primera carta, nos recuerda estas obligaciones: “Suponed que un hermano o hermana andan medio desnudos, faltos del sustento cotidiano, y uno de vosotros le dice: Id en paz, calientes y saciados, pero no le da para las necesidades corporales, ¿de qué le sirve?”.

Las puertas de mi casa se cerraron avaras, y mis ojos egoístas se quedaron dentro contemplando el ombligo de mi mundo. Contra los cristales de mis también egoístas y avaras ventanas golpearon sus alas los pájaros hambrientos y desnudos. Había heridas sangrantes en sus alas, y sus miradas solicitaban compasión y lástima, mientras yo me forraba de vinos de Borgoña, y suculentos chuletones de Ávila. La naturaleza entera esperaba que mis ventanas se abrieran en algún instante, pero yo las había cerrado a cal y canto.

Entretanto, en el cielo exterior una voz gritaba: “Generosidad no es que me des aquello de lo que tengo más necesidad que tú, sino que me des aquello que tú necesitas más que yo” (Jalil Gibrán. Aire y Espuma). Por el ojo de la cerradura de mi puerta, alguien me lanzó esta sentencia, en eco de amenaza: ¡¡Tu grito en el desierto!!

Al acostarme aquella noche mis sábanas estaban gélidas, y soñé con una viuda, su hijo, Elías y Santiago. ¿Eran acaso ellos los que gritaban por el ojo de la cerradura?

Al despertar por la mañana, mi conciencia se abrió y abrí las puertas y ventanas, e invité a sentarse en mli mesa a todos, incluidos los pájaros desnudos, a ventanas y puertas, que de nuevo de par en par se abrieron.

Salí al exterior, y grité con todas mis potencias: ¡¡¡No habrá más gritos ya en el desierto!!! Los rayos y los truenos huyeron no sé donde… y el sol brilló de nuevo en las alturas.

UN CHOPO ENAMORADO

¿Por qué el viento acaricia suspirando
la piel suave del chopo y me da celos?

¿Por qué sus verdes hojas
acarician al viento,
y mi piel y la suya estremecidas
se desmayan de gozo y de deseos?

………………….

En las aguas del río embravecido,
la corriente y el agua se dan besos.

(El legendario mundo de los sentimientos.
Ediciones Feadulta)

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Otro modo de vivir.

domingo, 11 de noviembre de 2018
Comentarios desactivados en Otro modo de vivir.

viudaMc 12, 38-44

Marcos sólo necesita siete versículos para mostrarnos dos realidades de alto contraste que evidencian dos formas de situarse ante la vida y la religiosidad.

Comienza el texto situando a Jesús en su rol didáctico. Enseñaba a la gente, enseñaba con honestidad y desde la libertad que le caracterizaba. En esta ocasión, su enseñanza se convierte en un consejo casi imperativo: tened cuidado con los escribas. Y da razones por las que hay que protegerse de ellos. Ciertamente los escribas eran los expertos e intérpretes oficiales y lícitos de la Escritura. Gozaban de gran autoridad. Buscaban siempre ser vistos y adorados. Vestían de forma especial. Jesús denota que les gustaba pasearse con amplio ropaje. No es casualidad que también indique que “devoran los bienes de las viudas” puesto que solían persuadirlas demostrando ser muy devotos para administrar sus bienes y aprovecharse de ellas. Posteriormente pondrá a una mujer viuda como antítesis a lo que vive este grupo religioso.

Son justo lo contrario a lo que viene predicando Jesús; el conflicto está servido. Estos líderes religiosos podrían mostrar ese nivel líquido de vivir la fe y el compromiso creyente. Una religiosidad basada en la apariencia, en la conservación de una posición socio-eclesial, en mantener un puesto visible y jerárquico, en la prioridad de mantener un ego enaltecido que conduce a vivir en modo ego-céntrico y ego-ísta. La religión, el seguimiento a Jesús en nuestro caso, es un modo de vivir, un compromiso existencial; no estamos ante una ideología o una adquisición cultural. Desde la posición de estos líderes religiosos, cualquier gesto solidario, de atención a los pequeños, de entrega de algo de uno mismo, será una exhibición, un acto público de reconocimiento para demostrar el bien que se hace. Una manera muy poco honesta de vivir lo esencial de nuestro vínculo con la Divinidad.

Marcos añade una nueva situación: la viuda que echa dos monedas y que servirá de contraste para comprender su mensaje. Jesús observa que una mujer viuda echaba dos monedas en las ofrendas. Esta mujer es mucho más que una viuda que echa una insignificancia en el cesto. Jesús realza esta figura simbólica que ha roto los esquemas patriarcales y religiosos de los poderosos judíos, teólogos judíos en este caso. Un simple gesto ha recuperado la dignidad de una mujer que, por ser mujer, no iba a ser visible de ninguna manera y por ser viuda está en una posición de indigencia absoluta según la visión judía. Si bien es verdad que la viudez la sitúa en una independencia económica (aunque sea pobre) y en una capacidad de decisión que, en aquel momento, era inviable para una mujer. Parece que esta mujer estaba liberada de los que hubieran podido administrar sus bienes o sus necesidades.

La generosidad de esta mujer no está basada en una obligación moral, ni en un gesto público para ser aplaudido, sino que se apoya en una conciencia de su dignidad que la moviliza a entregar lo que ella considera que debe donar. Jesús utiliza este ejemplo vivo para ilustrar el modo de situarse ante su seguimiento en contraste con los escribas y fariseos. Critica a estos personajes, ciertamente, pero propone una alternativa: la de una vida conectada a la dignidad y que tiene como consecuencia gestos de entrega, de sencillez y libertad. El modo de vivir la vida y la fe no es una cuestión de cantidad, de las veces que repetimos ritos, de las veces que hacemos gestos generosos, de los dineros que donamos u otros actos repetitivos que se van vaciando de sentido. Es más bien una cuestión de calidad, de una autoconciencia de percibirnos arraigados en una PRESENCIA que nos moviliza a poner toda nuestra realidad bajo la influencia de la energía creadora de Dios; La mujer viuda echa todo lo que tiene para vivir. Trascendiendo el sentido económico de este gesto, somos invitados a echar todo lo que tenemos y somos para vivir, en esta opción por seguir a Jesús, desde la autenticidad y la dignidad que nos confiere.

¡¡¡FELIZ DOMINGO!!!

Rosario Ramos

11 de Noviembre de 2018

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

Escribas: Puestos de honor y la pobre viuda.

domingo, 11 de noviembre de 2018
Comentarios desactivados en Escribas: Puestos de honor y la pobre viuda.

53225_n_19-08-12-0-15-50Del blog de Tomás Muro La Verdad es Libre:

01. RUPTURA ENTRE EL EVANGELIO Y LOS ESCRIBAS.

Las dos pobres viudas: la de Sarepta, que da el poco pan que tenía para ella y su hijo, y la viuda que echa en el templo veinte céntimos, también todo lo que tenía para vivir, suponen la ruptura definitiva entre Jesús, el evangelio de Jesús con el fariseísmo y con los escribas. Guardaos, cuidaos de los escribas, que eran los intérpretes de la ley y se sentían muy cercanos a los fariseos.

La contraposición es radical y queda significada en los escribas frente a la pobre viuda.

02. ESCRIBAS Y FARISEOS

Los escribas y fariseos eran gente de poder, que se consideraban no solamente con derecho, sino con obligación de ser inflexibles y duros en el mantenimiento de los dogmas, normas, ritos y dignidades. (Más o menos como los cardenales y obispos que hoy se oponen a una interpretación benévola de la ley que promueve el papa Francisco respecto de la pastoral de los divorciados, homosexuales y, en general se oponen a la bondad y misericordia de Francisco.

Los poderosos dicen cosas incluso hasta justas, pero no las hacen. Los escribas, hombres de leyes defienden la ley, la norma, la doctrina fosilizada, pero el ser humano les importa poco. (Es curioso cómo los abogados no trabajan para la verdad, sino para su cliente, que les paga).
Los escribas y prepotentes aman los primeros puestos de las sinagogas, de las catedrales, de los parlamentos, etc. Nos gustaría pisar alfombras rojas de festivales de cine o de aeropuertos, o de pasarelas; gusta pasar por las alfombras en las iglesias, etc. A nuestro “ego” le gusta figurar, que nos saluden, que reconozcan nuestra labor, que nos inviten, etc.

La religión, los entramados religiosos: puestos, cargos, vestimentas, honores y dignidades, las leyes y ritos son el tranquilizante y la seguridad de los poderosos, también en la Iglesia.

El cristianismo, por contraposición, es bondad y misericordia.
Los dirigentes de la Iglesia han de ser servidores de la comunidad, si olvidan esto, son un peligro; y lo hacen con frecuencia.

03. VIUDAS

Si la mujer era poco y mal considerada en el mundo bíblico, la viuda todavía era más despreciada. Quedaba sin bienes e incluso había de volver a su familia de origen. Las viudas eran personas sin cargo ni poder. Lo único que tenían era dignidad y generosidad, tenían humanidad y buen corazón.

Las pobres viudas dan en limosna lo que tenían para vivir. Es como la prefiguración de Jesús, que da su vida por la humanidad.

El gesto de las dos viudas, nos descubre el corazón del cristianismo: un abandono y confianza en Dios, una gratuidad plena, amor solidario, generosidad. Aquellas mujeres no tienen poder alguno, ni cargos, ni poseen “dignidad eclesiástica” alguna, lo único que tiene es un corazón bueno, pero esto sirve de poco en las instituciones de poder.

El centro de la Iglesia no es el poder ni los poderosos, sino el pueblo creyente, la fe y el buen corazón de los sencillos y misericordiosos.

04. JESÚS LLAMA A SUS DISCÍPULOS.

im11025monedasJesús llama a sus discípulos (vocación, ministerio en la iglesia) por la importancia del sencillo hecho que acaban de presenciar: una pobre mujer que echa en el cepillo dos reales. Pero para Jesús y para el cristiano es algo muy importante.

La actitud de esta mujer está en abierta oposición al comportamiento de los jefes del pueblo y de la iglesia. Los jefes dicen cosas que puede que sean verdad, pero no hacen. Aquella pobre viuda no dice nada, pero es generosa, da.

Estamos llamados a la misericordia, a la compasión y a la bondad.

Es muy humano muy cristiano atender a los débiles: a las viudas, los huérfanos y los extranjeros: emigrantes, enfermos, etc.

Sentir compasión por los débiles es algo muy noble, que nos hace bien a nosotros mismos. Mala señal es decir que “no es trigo limpio” ante 20 o 50 cadáveres en alguna playa del Mediterráneo. Si no sentimos lástima y misericordia, ¿en qué raza de Iglesia se ha convertido esto?

05. CUANDO HAY ENCONTRONAZOS EN LA IGLESIA.

El talante y la actitud de los escribas y fariseos no se extinguirán nunca, ni tan siquiera en la Iglesia. De hecho vemos y padecemos posturas prepotentes y altivas. Los que son tenidos por jefes del mundo, lo dominan y tiranizan… Entre vosotros no ha de ser así…

Vemos en la Iglesia posturas déspotas que se enfrentan a Francisco o rigen las iglesias con caciquismo.

Cuando las cosas están o se presentan así, pensemos que nuestro maestro es JesuCristo y los modelos son estas pobres viudas que dan lo que tenían para vivir, o el buen samaritano, o el publicano que pedía perdón allá debajo del coro de la parroquia, o la mujer adúltera. Todo menos prepotencias personales, doctrinales farisaicas.

06. ALGUNAS EVOCACIONES.

La Palabra de hoy tiene evocaciones, llamadas:

o RESPETO Y RECONOCIMIENTO HACIA LOS HUMILDES: viudas, huérfanos y emigrantes, pobres, enfermos, etc. No despreciemos nunca a los débiles, a los ignorantes, a los emigrantes, a los niños, no critiquemos nunca a un mendigo, a un drogadicto, a un “maldito” de la sociedad. Cuando nos encontramos con personas en esas situaciones, es cuando más respeto hay que tener hacia el ser humano.

o LA GENEROSIDAD COMO ACTITUD DE VIDA.

iglesia-pobres_270x250La generosidad en la limosna, en la dedicación del tiempo y de las cualidades (los talentos), además de hacer bien, son un buen antídoto contra la neurosis ególatra del capitalismo-consumista y contra el fanatismo ultraortodoxo en algunos esquemas religiosos: dogmático, litúrgico, derecho, moral. Demos lo que somos y tenemos, no de lo que nos sobra.
El cristiano sabe que ayudar es también comprometerse políticamente por la justicia y por la paz.

Los textos de hoy evocan la multiplicación de los panes, que es una variante de la Eucaristía. Si “decimos Misa” es porque queremos celebrar la Eucaristía y celebrar la Eucaristía es amasar un pan para los demás.

AGRADECIMIENTO a las personas y a los gestos sencillos. Gracias por la sencillez del papa Francisco, por los pobres catequistas africanos, por los voluntarios que prestan ayuda, por las personas que ayudan en las tareas parroquiales.

SEAMOS HUMILDES Y GENEROSOS EN LA VIDA.

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

«Ateísmo superficial». Domingo 31 Tiempo ordinario – B (Marcos 12,28-34)

domingo, 4 de noviembre de 2018
Comentarios desactivados en «Ateísmo superficial». Domingo 31 Tiempo ordinario – B (Marcos 12,28-34)
31_to_b-600x400Son bastantes los que, durante estos años, han ido pasando de una fe ligera y superficial en Dios a un ateísmo igualmente frívolo e irresponsable. Hay quienes han eliminado de sus vidas toda práctica religiosa y han liquidado cualquier relación con una comunidad creyente. Pero ¿basta con eso para resolver con seriedad la postura personal de uno ante el misterio último de la vida?

Hay quienes dicen que no creen en la Iglesia ni en «los inventos de los curas», pero creen en Dios. Sin embargo, ¿qué significa creer en un Dios al que nunca se le recuerda, con quien jamás se dialoga, a quien no se le escucha, de quien no se espera nada con gozo?

Otros proclaman que ya es hora de aprender a vivir sin Dios, enfrentándose a la vida con mayor dignidad y personalidad. Pero, cuando se observa de cerca su vida, no es fácil ver cómo les ha ayudado concretamente el abandono de Dios a vivir una vida más digna y responsable.

Bastantes se han fabricado su propia religión y se han construido una moral propia a su medida. Nunca han buscado otra cosa que situarse con cierta comodidad en la vida, evitando todo interrogante que cuestionara seriamente su existencia.

Algunos no sabrían decir si creen en Dios o no. En realidad, no entienden para qué puede servir tal cosa. Ellos viven tan ocupados en trabajar y disfrutar, tan distraídos por los problemas de cada día, los programas de televisión y las revistas del fin de semana que Dios no tiene sitio en sus vidas.

Pero nos equivocaríamos los creyentes si pensáramos que este ateísmo frívolo se encuentra solamente en esas personas que se atreven a decir en voz alta que no creen en Dios. Este ateísmo puede estar penetrando también en los corazones de los que nos llamamos creyentes: a veces nosotros mismos sabemos que Dios no es el único Señor de nuestra vida, ni siquiera el más importante.

Hagamos solo una prueba. ¿Qué sentimos en lo más íntimo de nuestra conciencia cuando escuchamos despacio, repetidas veces y con sinceridad estas palabras?: «Escucha: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas». ¿Qué espacio ocupa Dios en mi corazón, en mi alma, en mi mente, en todo mi ser?

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

«No estás lejos del reino de Dios». Domingo 4 de noviembre de 2018 31º Ordinario

domingo, 4 de noviembre de 2018
Comentarios desactivados en «No estás lejos del reino de Dios». Domingo 4 de noviembre de 2018 31º Ordinario

58-ordinariob31-cerezoLeído en Koinonia:

Deuteronomio 6, 2-6: Escucha Israel: Amarás al Señor con todo el corazón.
Salmo responsorial: 17: Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.
Hebreos 7, 23-28: Como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa.
Marcos 12, 28b-34: No estás lejos del reino de Dios.

En las estepas de Moab, Moisés da sus últimas instrucciones al pueblo que se prepara para entrar a la tierra de Canaán. Atrás quedó Egipto, debió quedar. Y atrás quedó también el desierto donde supuestamente el pueblo tuvo que haber aprendido muchas cosas que tendrán que ser muy útiles para su proyecto como pueblo en la tierra de la libertad. Egipto será un lugar para nunca volver, al desierto será necesario volver cuando el pueblo olvide o pierda su horizonte ya que ése es el espacio ideal para el reencuentro con su Dios, para dejarse reconquistar por él (cf. Os 2,14). Aquí, pues, en su despedida, Moisés insiste en lo más importante para que el pueblo tenga vida: cumplir las instrucciones y normas que el Señor ha dado. El texto del Deuteronomio que leemos hoy es el alma, la guía, la hoja de ruta que Israel no puede descuidar ni cambiar por otra cosa so riesgo de perderse y perecer como nación. La connotación en hebreo del verbo shemá lleva implícito el imperativo de obedecer, poner en práctica, y eso era lo que tenía que haber hecho el pueblo: escuchar obedeciendo, escuchar poniendo en práctica.

La redacción de este pasaje, aunque aparenta ser de una época previa a la conquista y posesión de la tierra, en realidad es de una época en la cual Israel ha probado y experimentado en carne propia lo que significa no escuchar poniendo en práctica los mandatos y preceptos del Señor. Estamos en la llamada época del post-exilio, Israel ha pasado por las experiencias históricas más crueles y difíciles: desaparición del sistema solidario tribal, aparición de la monarquía (punto de partida de todos sus pecados), división del reino, destrucción de ambos reinos, deportación… En todo momento Israel fue instruido por medio de los profetas que siempre lo invitaban a reorientar su camino, pero la queja de Dios fue siempre constante: «Israel no me escucha» (Sof 3,2), no me obedece, va camino a la perdición…

Las experiencias históricas obligan a Israel a aprender qué significa escuchar a su Dios y poner en práctica su Palabra, su instrucción. Con base en todo lo que le ha pasado, Israel descubre que los mandatos del Señor no buscan atarlo, cerrarle horizontes ni poner a todo un pueblo bajo la dirección de un Dios caprichoso. No es un Dios cualquiera el que libre y espontáneamente ha optado por este pueblo, es un Dios de Vida que sólo busca orientar al pueblo por sendas de vida. Israel no entendió siempre así el propósito de Dios y se fue detrás de otros dioses, y cuando se metió en el proyecto de otras divinidades empezó a perderse, se confundió y resultó siendo peor que otros pueblos que no conocían al verdadero y único Dios. Así pues, después de sobrevivir a las más duras experiencias, Israel vuelve a recordar cuál era desde el principio la propuesta de su Dios: amarlo sólo a él, buscarlo sólo a él y no confiarse de ninguna otra propuesta por más llamativa que fuera para no volver a caer en un fracaso peor.

El evangelio nos presenta la versión «marquiana» (de Marcos) de la pregunta a Jesús sobre el mayor y más importante de los mandamientos. La versión mateana (Mt 22,34-40) tuvimos oportunidad de reflexionarla hace unos días. Ambas versiones están ubicadas en el mismo contexto de la discusión de los saduceos con Jesús a cerca de la resurrección de los muertos. Cuando los fariseos ven que Jesús ha callado a los saduceos, se juntan con los escribas para ponerlo ellos también a prueba, pensarán que con ellos tal vez no saldrá tan bien librado. Y es que «pasar el examen» con los fariseos y maestros de la ley, seguramente no era fácil dado que para ellos la ley no era sólo aquella que Dios había dado a su pueblo por medio de Moisés, recordemos que en tiempos de Jesús esta gente manejaba ¡más de medio millar de mandatos y preceptos! Dependiendo de su forma de ver y de pensar, un mandato podía variar de importancia para unos y para otros, pues como es normal había distintas tendencias o escuelas, alguna muy liberal, y otras no tanto. ¿Cuál de ellas está representada aquí? No lo sabemos. Por la respuesta del escriba a Jesús, uno podría pensar que se trataba de una tendencia bastante liberal (vv. 32-33), al punto que a Jesús le pareció simpática su respuesta y le advierte lo cerca que está del reino de Dios.

Jesús se encuentra con que su pueblo cumple con una norma de varios siglos. Todos los días, tres veces al día todo israelita varón recita el «Shemá Israel, escucha Israel: el Señor nuestro Dios es uno sólo, a él amarás…», el shemá, pero ese shemá se quedó sólo en el campo auditivo, al campo de la práctica no se ve, y eso es lo que Jesús denuncia a lo largo de su ministerio, muchas palabras, muchas normas y preceptos, mucho apelo a Dios para todo, muchas frases de la ley en los bordes del manto, en el marco de la puerta, en el brazo, en la frente, pero nada en el corazón y menos aún en la vida ordinaria, en la práctica cotidiana.

En la comunidad de Marcos se están presentando situaciones similares a las del judaísmo. Las normas y preceptos que conocen los primeros cristianos son necesariamente aquellas que vienen del mundo judío; ahora, ¿serán de obligatorio cumplimiento todos esos preceptos en esta nueva experiencia de vida que se supone está animada por la presencia viva del Señor resucitado? Lo primero y más importante que los creyentes deben tener en cuenta es que no se trata de una adhesión a una divinidad distinta a la del judaísmo. Es el mismo Dios revelado a pueblo de Israel y en la Escritura, es el mismo Dios de Jesús, por tanto lo que primero tiene que hacer el cristiano es profesar su fe, amor y adhesión a ese Único Dios en términos de «escuchar» su Palabra y ponerse en función de obedecerle. Ese es el proyecto de vida de Jesús, eso fue lo que movió toda su vida y su obra y eso es lo que tiene que mantener vivo al cristiano, su adhesión a ese único y verdadero Dios a quien no le interesa otra cosa que el amor y adhesión a El lo vivan sus fieles en el amor mutuo y fraterno. No tiene sentido para Jesús hablar del amor a Dios sin tener en cuenta la ÚNICA puerta de acceso a Él: el prójimo. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Recordatorio

Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.

Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.

Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada. no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.

Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.