19.3.23 No tengas miedo, José. Vocación y conversión actual de la Iglesia
Del blog de Xabier Pikaza:
José era la Iglesia del AT: Hijo de David, patriarca justo (=Papa de Israel). El mismo Dios había fijado su agenda, ratificada en mil años de historia (desde el tiempo de David).
Pero en un momento dado, cuando todo estaba bien resuelto, desposado para siempre con María, descubrió que ella no era como él pensaba, y decidió por compasión abandonarla.
Pero «en sueños» (¡he tenido esta noche un sueño! Luther King), escucho en su corazón la Voz que le decia: Al Tirá, Me Fobezes: No tengas miedo…Hay un camino de mujer y de vida que hasta ahora no habías comprendido, no tengas miedo, despierta.
Todo lo que digo aquí está tomado de Historia de Jesús y especialmente de Comentario a Mateo Pero, a modo de ayuda para algunos más interesados, voy introduciendo más bibliografía erudita, que los lectores normales pueden pasar por alto. Buen día de José a todos.
| X Pikaza Ibarrondo
Esta es la palabra: No temas
En José estamos representados todos, en especial los varones, y en especial los “servidores” de la Palabra, que son los que forman el clero, con el Papa a la cabeza. Aellos se le piden varias cosas:
a) Que escuche la Palabra de Dios, en fidelidad, superando el nivel normal de las razones, el nivel de leyes antiguas de Israel, de una iglesia ya pasado. Éstas la fiesta domingo de la “conversión” de José, una conversión de todos, pero en espelcial de los varones que aún no se ve clara en ciertos estamentos de la Iglesia, que son justos, como era José, pero en línea de AT.
b) Que acepten a María, es decir, es decir, a la nueva palabra de Dios por la mujer, que crean en ella, aunque no entiendan (no entendamos) todo lo que hay al fondo.
Creer en Dios significa que creer en una mujer como María,en circunstancias duras y difíciles. Creer en lo que Dios hace por ella, a través de las mujeres,al servicio de la vida de Dios, superando un tipo de promesas de David (de jerarquía de varones).
c) José aceptó y creyo….pero una pare de Iglesia, y en especial su jerarquía, no ha realizado todavía el camino de José. No ha dejado un tipo de iglesias de patriarca, de poderes… Ciertamente, ha podido elevar María, para ponerla en una peana, pero no cree en ella, no cree en las mujeres, como portadoras de una palabra del Espíritu Santo. Hay un tipo de jerarquía del viejo José que no se ha convertido aún al evantelio de Dios por María.
d) Mil años esperando…y Dios pide a José se ponga al servicio de la Vida, que es Jesús, es decir, Dios con nosotros, Dios en los más pobres, en aquellos que nacen cada día. La conversión de Jesús es conversión de la Iglesia. Mil años ha estado José esperando este día: Que Dios confirme su paternidad de justo patriarca. Y Dios le dice ahora que deje de ser patriarca, que su tarea es más alta, la de ponerse al servicio de la vida, que viene de Dios por María.
d)Dos mil años esperando dormida un tipo de jerarquía de la iglesia, como el antiguo José… Es momento ds cambio. Seguimos formando un clero en la línea del antiguo José, para ser patriarca, para manda…Ahora, este 19.3.23., Dios no dice lo mismo que a José: No tengas miedo de dejar tu oficio antiguos. Ponte al servicio de María, deja de ser patriarca, empieza a ser persona…
Texto. Mateo 1,18-24
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto.
Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa «Dios-con-nosotros».
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

1. UN PROBLEMA PARA JOSÉ
El relato de la concepción y nacimiento de Cristo incluye aspectos de carácter teológico y antropológico, cristológico y sacral, que ahora no podemos estudiar con más detalle. Debemos, sin embargo, evocar desde el principio los tres más significativos, en perspectiva cristológica:
– Nacimiento irregular de Jesús. En clave de Ley israelita, desde el punto de vista de José, que es Hijo de David y portador de su promesa israelita, el surgimiento de Jesús resulta “contrario al orden patriarcal”, situándose en las fronteras del mayor “pecado” posible, que es el adulterio o ruptura del orden familiar. El esposo/padre José, que quiere abandonar a María, dejándola a su suerte, con el hijo en las entrañas, es el signo del mejor judaísmo (nacionalismo o legalismo religioso de cualquier tipo), que es capaz de abandonar a los humanos necesitados por extraños, impuros, diferentes, no queriendo acogerlos con su vida.
– Presencia superior de Dios. En contra de lo que podía esperar un tipo de judaísmo legal (¡hay otros judaísmos proféticos y místicos!), Dios mismo se expresa y actúa en la mujer “irregular” María, fecundándola por medio de su Espíritu Santo, introduciendo así su gracia creadora dentro de la humanidad. Ciertamente, el buen judaísmo de José es signo y lugar de acción sagrada, pero actúa por ley, dentro de unos esquemas de nación sacral y familia ya fijada: la fidelidad a su acción y presencia se identifica con la obediencia a las estructuras de legalidad que defiende al propio grupo. Pues bien, el Dios de María supera los esquemas de esa legalidad y viene a mostrarse, de un modo inmediato, en el proceso de surgimiento mesiánico de Jesús, por medio del Espíritu Santo.
– Vocación de José. Allí donde parecía reinar el orden de los padres de familia, según buena ley (patriarcalismo de José), emerge la más alta función de María, mujer y madre, que aparece como signo de acogida universal humana, en línea de gratuidad. No se trata, por ahora, de obedecer a teorías, de creer verdades generales, sino de aceptar la vida que nace, desbordando los cauces que la ley quiere ponerle. Por eso, José (varón israelita) debe «convertirse», superando la ley de los varones, para aceptar la más alta acción y presencia creadora de Dios en María.
Los tres aspectos se encuentran vinculados: la presencia directa de Dios, expresada por la acción de Espíritu Santo en María, supera el nivel de paternidad humana (israelita, masculina) de José. Naciendo de María virgen, Jesús desborda el patriarcalismo legal en que se mueve la genealogía anterior de los varones (Mt 1,1-17), abriéndose a la universalidad de lo humano.
Por eso, debemos afirmar que origen de Jesús resulta legalmente irregular… Por encima de la ley Dios se revela como graia de Vida. José tiene que dejar de ser patriarca, para empezar a ser amigo de Dios, amigo de María…al servicio del auténtico Jesús.
Por medio de José, Jesús será asumido en la familia israelita, pero no por sangre patriarcal, no por autoridad de oficio, sino por obediencia a Dios y decisión creyente, en la línea de aquello que Pablo ha llamado la descendencia según la promesa, y no según la carne (Rom 9, 8) ((Pablo sabe que no son Hijo de Dios los “hijos de la carne”, sino aquellos que nacen según la promesa (Rom 9, 8).
Eso significa que el verdadero esperma o descendencia de Dios se expresa y expande en línea de promesa universal, simbolizada por Abraham, en plano de fe o confianza universales, superando el nivel de la ley nacional que José, como varón y patriarca, debería haber garantizado. La conversión de José implica para Mt el cumplimiento y superación de todo patriarcalismo humano y religioso (como ratifica 23, 8-12).))
Siendo judío (como muestra su genealogía anterior de varones y su misión dirigida al pueblo de la alianza: cf. 1, 21), Jesús viene a presentarse desde ahora como más que un simple judío, como nuevo ser humano.
2. UNA PRESENCIA DE DIOS, MARÍA
Conforme a la visión israelita, el origen conforma a una persona. Es lógico que Mt quiere expresar la novedad de Jesús presentando el sentido más profundo de su nacimiento. Para ello ha proyectado sobre su concepción aquellos dos momentos que Pablo separaba en Rom 1,3-4 (Hijo de David según la carne, Hijo de Dios por la resurrección). Según Mt 1, 18-25, Jesús nace al mismo tiempo como Hijo de David israelita (por José) e Hijo de Dios universal (por la acción del Espíritu en María). Desde ese fondo podemos evocar su genealogía completa, destacando tres momentos:
1. María, su madre,
estaba encinta, por obra del Espíritu Santo (1, 18). No se dice cómo ha sido, no tiene que decirse, aunque por todo el contexto sabemos que la acción maternal de Dios sobrepasa el nivel legal-patriarcal de los varones, para inscribirse en el plano más hondo de la maternidad humana, representada por María.
Conforme a Lc 1, 26-38, María dialoga con Dios, en palabra de fidelidad y colaboración personal. Mt ha preferido dejar la función de María en un rico silencio apofático. ¿Cómo explicar la acción de en nuestra historia? ¿Cómo decir lo que es más hondo que todas las palabras? En el origen de la vida hay un silencio superior, que no es ausencia de voz sino lugar donde toda voz se funda y recibe su sentido. Este es el nivel del mito, que ha de entenderse no como irracionalidad, sino como proto-racionalidad: origen y fuente de donde brotan todas las palabras.
Del blog 
DOMINGO 4º DE CUARESMA 

Domingo IV de Cuaresma
Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:
Brian Flanagan
Este importante punto de partida puede consolarnos en nuestro mundo oscuro y aterrador. Como católicos LGBTQ+ y aliados, podemos sentir un consuelo especial al recordar a Jesús como el Santo que permanece cerca, que se encuentra con nosotros donde estamos con una palabra amable, un toque amoroso y un llamado a verlo como realmente es, a levantarse. levantarse y no tener miedo.
Desde esta perspectiva queer, la historia del cristianismo es la historia de un Dios que quiere estar cerca de nosotros, rompiendo las categorías de identidad en las que hemos buscado comodidad y conveniencia. ¿Qué podría ser más extraño, sugiere Buechel, que la idea de que Dios se hizo humano? ¿O la idea de la humanidad y la creación como un todo participando tan íntimamente en la vida de Dios?
Tarde o temprano, todos corremos el riesgo de instalarnos en la vida, buscando el refugio cómodo que nos permita vivir tranquilos, sin sobresaltos ni preocupaciones excesivas, renunciando a cualquier otra aspiración.
Leído en
Del blog de Xabier Pikaza:
Esta misma doctrina fue retomada y profundizada en Concilio de Constantinopla IV (869‒870), donde los iconos se comparan de manera expresa con los libros de la Biblia. El aspecto más significativo de esa declaración fue la manera de comparar las palabras (hechas de sílabas) y las imágenes (hechas de pinturas y formas), como medio de conocimiento divino.
Ésta es una experiencia central que podemos descubrir, de un modo muy intenso, en su manera de relacionarse con los iconos. En esa línea, si aceptamos la patrística, debemos aceptar (comprender, respetar) lo que ha significado la oración de la imágenes, no como opuesta a la lectura de la Biblia, con la eucaristía u la palabra del predicador, sino como experiencia personal, individual, de encuentro de fe con el Dios de la Palabra del Misterio que es el Hombre Jesús (Icono de Dios, 2 Cor 4, 4). No todas las iglesias tenemos la misma experiencia del misterio de Cristo, pero todas podemos enriquecernos, en actitud de respeto y diálogo.
Del blog 
DOMINGO 2º DE CUARESMA (A) 
Mt 17, 1-9
Domingo II de Cuaresma
Del blog de Tomás Muro La Verdad es Libre:
“Adán y Eva” de Lucas Cranach, el Viejo, 1528
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