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Kirguizistán acorrala al matrimonio igualitario con sus cambios constitucionales

Jueves, 15 de diciembre de 2016

osh-mapa-de-kirguistan-i1La comunidad LGTB de Kirguistán vive con miedo debido a que su gobierno se ha alineado con Rusia, importando sus leyes homofóbicas y sepultando de nuevo a toda la comunidad LGTB al fondo del armario, a pesar de las condenas de la ONU y de la Unión Europea. Los habitantes de Kirguistán han votado en un referéndum las numerosas enmiendas constitucionales propuestas por el actual presidente del país, Almazbek Atambayev. Unos cambios en la Constitución que han servido para reforzar el poder del primer ministro y para amordazar los derechos del colectivo LGTB que ha visto como se le niega el derecho al matrimonio.

Los ciudadanos de Kirguizistán han votado a favor de una reforma de su Constitución que incluye la definición del matrimonio como la unión de un hombre y una mujer. Según datos de la Comisión Electoral Central, la participación en el plebiscito tan solo ha alcanzado el 42 % del censo, pero el 80 % de quienes han votado han respaldado las reformas. A la restricción constitucional de derechos para las personas LGTB, se une la constante espada de Damocles que supone el proyecto de ley, aún en fase parlamentaria, que persigue castigar con multas o cárcel a todos aquellos que difundan una actitud positiva hacia “la sodomía, el lesbianismo y otras formas de comportamiento sexual no tradicional”. Su larga tramitación ha puesto en el punto de mira a gais, lesbianas, bisexuales y transexuales, que sufren una violenta represión social y de Estado.

Desde que en el año 1991 alcanzara la independencia de la URSS, la historia de Kirguistán ha saltado de revolución en revolución. 

Al igual que otras exrepúblicas soviéticas como Kazajistán o Ucrania, la corrupción, los oligopolios heredados de la época soviética y la presión del país gobernado por Vladimir Putin, han llevado a Kirguistán a una situación de extrema inestabilidad.

Un hecho que se materializa con los cambios presidenciales que ha vivido el país. Y es que tanto Kurmanbek Bakíev (2005) como Almazbek Atambayev (2011) han sido elegido tras sendas revueltas populares que reclamaban una mayor democracia en el país.

El referéndum del pasado 11 de diciembre puede ser el germen de otra revolución. Como denuncia la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, las enmiendas propuestas por Atambayev podrían alterar el equilibrio de poderes a favor del Ejecutivo y, concretamente, de la figura del primer ministro, en lo que sus críticos perciben como un intento de perpetuarse en el poder.

Lo que está claro es que el referéndum ha dado un pequeño giro de tuerca a la situación de la comunidad LGTB. El colectivo ha visto como esta votación popular supone una expropiación de sus derechos, afectando de manera directa e inmediata al matrimonio igualitario.

Como decíamos, el pasado 11 de diciembre, lo ciudadanos de Kirguizistán fueron llamados a las urnas para decidir si se aprobaba una reforma constitucional que incluía 26 enmiendas de diverso tipo. El apoyo o el rechazo debía darse al conjunto total de dichas enmiendas. Aunque la actual Constitución kirguisa data del 2010, con una redacción que cambió el sistema presidencialista por uno parlamentario, el Gobierno aún quería profundizar en reformas que ampliasen los poderes del primer ministro en detrimento del presidente.

Pero, aprovechando esos cambios, las autoridades kirguisas han decidido enmendar también el párrafo 5 del artículo 36 de la Constitución, que describía el matrimonio de la siguiente manera: “Las personas que alcancen la edad de consentimiento tendrán derecho a casarse y a formar una familia”. Es decir, la Carta Magna no detallaba el sexo de los contrayentes, por lo que una legislación favorable al matrimonio igualitario hubiera sido plenamente constitucional. Pero la enmienda aprobada en referéndum ha dejado el texto constitucional con la siguiente redacción: “Un hombre y una mujer que alcancen la edad de consentimiento tendrán derecho a casarse y formar una familia“. El matrimonio, pues, queda restringido desde ahora a las parejas de distinto sexo.

La enmienda, aprobada en conjunto con las otras 25, ha recibido el respaldo del 80 % de los votantes, si bien la participación solo ha alcanzado el 42 % del censo electoral. Se han denunciado algunas irregularidades, como compras de votos, aunque el apoyo entre quienes han votado es demasiado amplio como para que pueda revertirse el resultado. También sería ingenuo considerar que la opinión de los ciudadanos respecto a la reforma constitucional del matrimonio hubiera sido distinta de haberse votado en solitario, dada la enorme LGTBfobia social que reina en Kirguizistán.

El cambio pequeño cambio en el artítulo 36 de la constitución ha sido un mazazo para la labor del activismo. Hasta ahora, esta norma indicaba que ‘‘tendrán derecho a casarse y a formar una familia todas las personas que hayan alcanzado la edad legal”. El cambio implica la exclusión de la población LGTB al indicar que ”Un hombre y una mujer de edad legal tendrán el derecho a casarse y a formar una familia”, un cambio que supone una losa para la comunidad y que va en la línea retrógrada marcada por el gobierno de Atambayev.

La discriminación constitucional de los ciudadanos LGTB de Kirguizistán está acompañada de la amenaza de un proyecto de ley introducido en marzo de 2014, que persigue castigar con multas y/o cárcel a todos aquellos que difundan una actitud positiva hacia “la sodomía, el lesbianismo y otras formas de comportamiento sexual no tradicional” que las hagan parecer “atractivas” o “despierten interés” en las mismas. El texto prohíbe la difusión por cualquier medio de contenidos de este tipo, así como la organización y participación en asambleas pacíficas en las que se informe sobre la realidad LGTB. Sus promotores justificaban la reforma en la necesidad de “salvaguardar y proteger los valores familiares, humanos, morales e históricos tradicionales de la sociedad kirguís”.

El proyecto ya ha pasado por dos lecturas ante el Parlamento, siendo aprobado por 79 votos a favor frente a 7 en contra en la primera, y por 90 a favor frente a solo 2 en contra en la segunda. Aún debe enfrentarse a una tercera lectura antes de ser promulgado como ley por el presidente Almazbek Atambayev. Esa votación tendría que haber tenido lugar en octubre del pasado 2015, pero ha sido aplazada indefinidamente. Según algunas fuentes, el presidente Atambayev, dada la negativa repercusión internacional, “ha dicho en privado que no cree que ahora sea una buena ley, pero políticamente es difícil dar marcha atrás”.

En todo caso, la dilación en el tiempo solo consigue que el colectivo LGTB esté permanentemente en boca de quienes quieren instrumentalizar la discriminación en su beneficio. El fruto de esa instrumentalización es la violencia, la marginación y la negación de la dignidad de los ciudadanos LGTB de Kirguizistán.

Si bien es cierto que nunca ha sido sencillo ser una persona LGTB en la sociedad kirguisa, de mayoría musulmana pero con una importante ciudadanía ortodoxa, los casos de violencia y agresividad hacia el colectivo, desde que ha sido puesto en la picota, han aumentado un 300 %. Entre las torturas infligidas se encuentran las terribles violaciones de castigo de que son víctimas los hombres homosexuales y bisexuales, y las violaciones correctivas que sufren las lesbianas y mujeres bisexuales.

En palabras del analista Medet Tiulegenov, las fuerzas externas e internas “han arrastrado a la comunidad LGTB en una batalla por la identidad de Kirguizistán”. Es decir, la dureza en el trato a las minorías sexuales se convertiría en una seña de identidad nacional. “Ser anti-LGTB ha sido muy provechoso para los nacionalistas”, afirma Tiulegenov.

La dura realidad del colectivo LGTB en Kirguizistán

Kirguizistán es el séptimo país de la órbita de la antigua Unión Soviética en discutir un proyecto de este tipo, tras Rusia (que inició la senda homófoba), Ucrania, Moldavia, Lituania, Armenia y Kazajistán, aunque solo en el primero ha entrado plenamente en vigor.

En cualquier caso, aun en el supuesto de que el proyecto no vea finalmente la luz, la situación del colectivo LGTB en Kirguizistán es ya muy dura, como muestra un informe de Human Rights Watch que recogimos hace un año. Los testimonios hablan de amenazas continuas, violencia psicológica y física, detenciones arbitrarias, abusos sexuales o violaciones. Especialmente frecuentes son el chantaje y la extorsión, de forma que muchos de los extorsionados se ven obligados a pagar cantidades de dinero a los agentes para impedir que estos revelen su orientación sexual a amigos y familiares y les expongan al rechazo social o a la pérdida de sus trabajos. En las semanas que siguieron a la publicación del informe, uno de los activistas que contribuyó a la elaboración de este informe fue amenazado de muerte.

Los políticos del país y los líderes religiosos (Kirguizistán es un país de mayoría musulmana, aunque hay una importante población ortodoxa) también añaden leña al fuego de la estigmatización social de gais, lesbianas y transexuales desde los medios de comunicación.

Fuente Redacción Chueca

General, Homofobia/ Transfobia. , , , , ,

La espantosa realidad de la vida en Kirguizistán para las personas LGTB desde que se debate la ley contra la “propaganda homosexual”

Viernes, 20 de mayo de 2016

Personas-LGTB-Kirguizistan-300x155Miembros del colectivo LGBT de Kirguizistán dan cuenta de la espantosa situación en que se encuentran desde que se inició la tramitación de la ley contra la “propaganda homosexual”. A la sempiterna corrupción policial —con denuncias de chantaje, agresividad y tortura contra gais, lesbianas, bisexuales y transexuales— hay que añadir el aumento de la violencia social, que se ha triplicado en estos últimos años. Las violaciones de castigo contra los varones homosexuales y bisexuales, y las correctivas contra las mujeres lesbianas y bisexuales son una de sus más crueles muestras.

Ya era conocida la dureza de la represión policial contra la población LGTB kirguiza, según un informe de Human Rights Watch hecho público en 2014, que denunciaba la extorsión, las amenazas, la violencia y las agresiones sexuales que hombres homosexuales y bisexuales sufren a diario en Kirguizistán. Pero tras el inicio de la tramitación de una ley contra la “propaganda homosexual” en ese mismo año, la represión ha adquirido dimensiones de violencia social.

En un encuentro con miembros del colectivo LGTB de la capital, Biskek, que tuvo lugar con fuertes medidas de seguridad y secreto, se ha denunciado el extraordinario incremento de las agresiones verbales y físicas, alentadas por los discursos de odio LGTBfóbico de políticos y medios de comunicación.

Si bien es cierto que nunca ha sido sencillo ser una persona LGTB en la sociedad kirguisa, de mayoría musulmana pero con una importante ciudadanía ortodoxa, los casos de violencia y agresividad hacia el colectivo, desde que ha sido puesto en la picota, han aumentado un 300 %. En palabras del analista Medet Tiulegenov, las fuerzas externas e internas “han arrastrado a la comunidad LGTB en una batalla por la identidad de Kirguizistán”. Es decir, la dureza en el trato a las minorías sexuales se convertiría en una seña de identidad nacional. “Ser anti-LGTB ha sido muy provechoso para los nacionalistas”, afirma Tiulegenov.

La discriminación y violencia cotidianas

Nika es el anfitrión de un encuentro que ha reunido a nueve personas, hombres y mujeres de distinto origen étnico. Cuenta que todo comenzó cuando desde la televisión rusa, que es vista por gran parte de la población kirguisa, se informaba de la campaña contra la “propaganda homosexual”. “Escuchar los programas rusos hacía que me sintiera culpable por ser homosexual”, comenta Nika, mientras explica que esa tendencia fue inmediatamente seguida por los medios ligados al gobierno y los líderes nacionalistas. De ahí, se extendió a toda la sociedad.

“Recibo llamadas telefónicas y mensajes de texto que dicen cosas como te vamos a cortar la lengua y metértela por el culo’”, denuncia Nika. “La nueva ley ha animado a todos a ir a por nosotros, sin temor a ser castigados”, constata. Además, la única respuesta de la Policía ante los ataques suele ser el chantaje, siendo muchos los testimonios que detallan cómo los agentes amenazan con exponer la orientación sexual a menos que se pague un soborno.

Ilya, otro de los invitados, cuenta que en el bar de la universidad le gritaron “mira ahí está el marica”, sin que pudiera siquiera pensar en denunciarlo a las autoridades universitarias, “porque eso me traería más problemas”. También explica que le han expulsado recientemente de su gimnasio, pues “el gerente me dijo que otros clientes se habían quejado de que yo estuviera allí. No dijo que era porque yo sea gay, pero estaba claro que eso es lo que quería decir”.

Violaciones de castigo y correctivas

Victima-LGTB-Kirguizistan-260x300Viktor, con voz trémula por el recuerdo, confía a los participantes su historia. Había recibido constantes amenazas durante meses, en las que le acusaban de “estar arruinando al país” y le instaban a que se fuera bajo la amenaza de que “te vamos a cortar la cabeza”. Todo ello le empujó a cambiar su domicilio a otro barrio de la capital. Pero una noche del mes de enero, cuando se dirigía desde el trabajo hacia su casa, fue víctima de una emboscada. Le golpearon y le redujeron, gritándole “¿por qué sigues aquí?, te advertimos que te encontraríamos”. Le dieron patadas hasta dejarle inconsciente. Cuando volvió en sí, estaba en una zona boscosa, y sus atacantes le estaban arrancando la ropa hasta dejarle desnudo sobre el terreno nevado. “Uno me apretaba la cabeza contra el suelo para que no pudiera verles las caras”, cuenta interrumpiendo el relato con sollozos. Entonces se turnaron para violarlo.

Por supuesto que no pensó en acudir a la Policía. En otras ocasiones, cuando había intentado denunciar las amenazas que recibía, le espetaron “no llevamos casos de maricones”. En opinión de Viktor, “desde el momento en que el proyecto de ley se empezó a discutir por primera vez, la sociedad de Kirguizistán se lo tomó como un permiso para el exterminio. Muchos ni siquiera entienden lo que dice, pero se lo toman como una veda abierta para cazarnos”.

La violación de castigo se dirige hacia los varones homosexuales y bisexuales, que suelen ser el objetivo tanto de miembros de la Policía extorsionadores como de las bandas homófobas violentas. Pero las mujeres lesbianas y bisexuales también son víctimas de una violencia semejante, aunque suele quedar en el entorno familiar. Son frecuentes las violaciones correctivas, en ocasiones perpetradas por los hermanos u otros familiares de las víctimas. Además, son obligadas a casarse con un hombre contra su voluntad, sometidas a su mandato y condenadas a la negación absoluta de una vida afectiva.

Aquí podéis ver un reportaje con los estremecedores testimonios de los participantes en la reunión (con subtítulos en inglés):

 Un proyecto de ley que ha desencadenado la violencia

índiceComo señalábamos anteriormente, en marzo de 2014 se introdujo un proyecto de ley que persigue castigar con multas y/o cárcel a todos aquellos que difundan una actitud positiva hacia “la sodomía, el lesbianismo y otras formas de comportamiento sexual no tradicional” que las hagan parecer “atractivas” o “despierten interés” en las mismas. El texto prohíbe la difusión por cualquier medio de contenidos de este tipo, así como la organización y participación en asambleas pacíficas en las que se informe sobre la realidad LGTB. Sus promotores justificaban la reforma en la necesidad de “salvaguardar y proteger los valores familiares, humanos, morales e históricos tradicionales de la sociedad kirguís”.

El proyecto ya ha pasado por dos lecturas ante el Parlamento, siendo aprobado por 79 votos a favor frente a 7 en contra en la primera, y por 90 a favor frente a solo 2 en contra en la segunda. Aún debe enfrentarse a una tercera lectura antes de ser promulgado como ley por el presidente Almazbek Atambayev. Esa votación tendría que haber tenido lugar en octubre del pasado 2015, pero ha sido aplazada indefinidamente. Según algunas fuentes, el presidente Atambayev, dada la negativa repercusión internacional, “ha dicho en privado que no cree que ahora sea una buena ley, pero políticamente es difícil dar marcha atrás”.

En todo caso, la dilación en el tiempo solo consigue que el colectivo LGTB esté permanentemente en boca de quienes quieren instrumentalizar la discriminación en su beneficio. El fruto de esa instrumentalización es la violencia, la marginación y la negación de la dignidad de los ciudadanos LGTB de Kirguizistán.

Fuente Dosmanzanas

General, Homofobia/ Transfobia. , , , , , , , ,

Veda abierta para la homofobia en la República de Kirguistán

Sábado, 7 de mayo de 2016

osh-mapa-de-kirguistan-i1La comunidad LGTB de Kirguistán vive con miedo debido a que su gobierno se ha alineado con Rusia, importando sus leyes homofóbicas y sepultando de nuevo a toda la comunidad LGTB al fondo del armario.

Hace ya dos años que el gobierno kirguís sigue el ejemplo de su poderoso y homofóbico vecino, Rusia, presentando una serie de enmiendas que teinen como objetivo la prohibición de las relaciones homosexuales, popularmente agrupadas en la denominada ley de propaganda antigay, lo que ha llevado a un incremento de un 300 % de la violencia y la intimidación contra la comunidad LGTB en la república de Kirguistán.

«Recibo llamadas y mensajes diciendo cosas como ‘estás arruinando este país’ (…). La nueva ley anima a todo el mundo a ir contra nosotros, sin miedo a ser castigados», explica Nika —nombre ficticio—, un activista que ha pasado a la clandestinidad después de que la oficina de un grupo de apoyo LGTB, fuera incendiada en Biskek. Lo que no le ha disuadido de organizar otro grupo de reuniones para lesbianas, homosexuales, transexuales y bisexuales, sólo que ahora lo hacen con la máxima discreción. «Si me lo pudiera permitir, me iría mañana», dice uno de los asistentes a estas reuniones.

Localizado en el Asía central, Kirguistán comparte frontera con la República de China, Kazajistán, Tayikistán y Uzbekistán. Un pequeño país que ha conseguido preservar su antigua cultura, a pesar de erigirse en el cruce de grandes civilizaciones. Siendo musulmana la mayoría de sus habitantes, ser gay, lesbiana, bisexual o transexual nunca ha sido fácil en este país montañoso. A pesar de todo, hasta hace poco la comunidad LGTB gozaba de libertad, existiendo incluso varios establecimientos de ambiente en Biskek, su capital. Pero en los últimos años, fuerzas internas y externas han «arrastrado a la comunidad LGTB por la batalla de la identidad en Kirguistán», explica Medet Tiulegenov de la Universidad de Biskek.

Si bien desde el 2001 el país era un enclave imprescindible para los Estados Unidos, que utilizaban su base de Manas, en las afueras de Biskak, para enviar sus tropas a Afganistan, desde 2011 el presidente Almazbek Atambayev cierra filas con Rusia, que se confirman con la visita de Vladimir Putin al país, en 2012, momento que marca el inicio de su alineación con Rusia, además de su fuerte oposición a occidente. Al clonar las propias leyes homofóbicas rusas se ha abierto la veda en favor de la homofobia, extendiéndose la intimidación, los asaltos y las agresiones a la comunidad LGTB.

Viktor, uno de los asistentes habituales a los encuentros del grupo de Nika explica cómo fue asaltado en la calle, cuando volvía a casa. Le dejaron inconsciente y se lo llevaron a un lugar retirado, donde fue violado analmente por turnos. «Desde el momento en que el proyecto de ley fue discutido por primera vez la sociedad de Kirguistán se lo tomó como el permiso para la exterminación (…). Algunos ni siquiera entienden lo que dice, pero se lo toman como una llamada a la caza», explica Viktor —nombre ficticio— quien ni siquiera se plantea denunciarlo a la policía, quienes incluso han llegado a extorsionar a los homosexuales, amenazándolos con exponer su identidad sexual a sus familiares.

También se han dado casos de «violaciones correctivas» a lesbianas, «a veces son los hermanos quienes las hacen», explica otro activista, que asegura que fuerzan a algunas a casarse con hombres. Los activistas creen que no son casos aislados, sino lamentablemente habituales, sólo que muchas víctimas tienen demasiado miedo de hablar con los medios para compartir sus experiencias, mucho menos de denunciarlo.

Mientras algunos optan por abandonar el país, otros tratan de mantenerse firmes ante la homofobia. En mayo del año pasado, militantes de Labrys, un grupo activista de Biskek y otras organizaciones de defensa del colectivo LGTB se reunieron en un restaurante para el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia, donde fueron atacados por una turba. En esta ocasión, dado que el ataque se produjo a plena luz del día y delante de muchos testigos, los activistas llamaron a la policía que acusó a dos miembros del grupo nacionalista Kyrk-Choro de vandalismo y daños a la propiedad. Si no ha habido ningún avance desde entonces, los abogados tampoco esperan ganar el caso, asumiendo que están lidiando parte de una batalla mucho más amplia. «La comunidad LGTB no es el único objetivo. Algunos de los nacionalistas que nos atacan también dicen que los rusos deberían irse. Y mañana alguien más será su objetivo», declara el activista de Labrys.

Fuente Universogay

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