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Zaqueo, como nosotros somos pequeños y no solamente de estatura

Domingo, 3 de noviembre de 2019

índiceDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

  1. Jesús entra en Jericó.

         Y no por casualidad.

Jericó fue -es- la puerta de entrada a la tierra de promisión.

Estaba ya terminando el largo camino por el desierto (Éxodo) hacia libertad (40 años) y estaban llegando a la tierra de promisión, pero Jericó estaba cerrada a cal y canto a los israelitas que iban llegando. (Jos 6,1).

  1. Rajab

Rajab es una mujer que vivía en Jericó: hospedera y prostituta, de ella nos habla el libro de Josué (capítulos 2 y 6) y Mateo la incluye entre los antepasados de Jesús (Mateo 1,5).

Rajab no es israelita, es una extraña: su casa estaba apoyada en la muralla de la ciudad, un lugar periférico; marginada en el mundo de la prostitución. Su casa está “estigmatizada” con una cinta roja; (como los “picos pardos” que refleja la literatura española del siglo de oro).

         Unos -los primeros- israelitas se filtran en Jericó para ver cómo era, así como para “inspeccionar” el modo de entrar en la ciudad y si había posibilidades de vivir allí.

Una mujer, Rajab, conmovida por la suerte de los israelitas, preocupada igualmente por su padre, su madre, sus hermanos y hermanas… Rajab prepara con solicitud la protección de los espías de Israel: los hospeda en su casa.

Paradójicamente Rajab: prostituta, extranjera, mentirosa, la traidora, a la hora de hacer pactos y alianzas (Alianza) por la vida, es más fiable que cualquier otra persona: incluidos políticos y eclesiásticos. Rajab es cumplidora de la primera de todas las leyes: sobrevivir, ayudar y aprender a combatir por la propia dignidad abriendo un futuro para sí y para los suyos y los no suyos.

  1. Zaqueo

03.1   Zaqueo es una contracción, un diminutivo de Zacarías, que significa: Dios salva. Exactamente lo mismo que significa Jesús: Dios salva.

         Estamos en un ámbito, en una historia de salvación.

         Este Zaqueo era archi (jefe) de publicanos: cobrador y ladrón de impuestos para el Imperio romano (poder opresor).

         Lo de los publicanos en san Lucas tiene su ironía. En este evangelio aparecen seis publicanos y todos son puestos como modelos de actitud existencial.

Por tanto, Zaqueo era un hombre de muy buena posición social, pero también como Rajab, mal visto y marginado por la sociedad, vivía aislado: ambos vivían marginados, fuera de la convivencia “normal”.

03.2  No da la talla.

Y los males de Zaqueo no terminan ahí, pues además era “corto de estatura”: no daba la talla, diríamos nosotros. Y la cortedad no se refiere a lo físico.

Todo ser humano es pequeño, poca cosa, oír mucho que se lo crea.

Zaqueo era un hombre abierto, (como Rajab), y andaba corriendo de aquí para allá queriendo y saber quién era Jesús, quería ver a Jesús (v 3). Trataba de distinguir quién era Jesús.  Zaqueo buscaba la verdad, la vida. Amar y buscar la verdad y la vida. Zaqueo era un hombre que buscaba, evolucionó en la vida

En la vida hay evoluciones, involuciones, revoluciones, devoluciones… Hay etapas, situaciones en las que no vemos el camino a seguir, andamos perdidos, despistados. No hay que quedarse en la higuera. ¿Cambio algo alguna vez en mi vida?

Que Zaqueo fuese pequeño tiene también otra lectura. Los seres humanos somos pequeños ante Dios, No podemos abarcar a Dios y meterlo en nuestro pensamiento. Somos demasiado pequeños, por eso hemos de buscarle siempre. Nuestro corazón está inquieto y solamente descansará cuando te encuentre, decía san Agustín.

  • 3 Zaqueo se sube a un árbol, a una higuera.

Zaqueo, el pobre hombre no podía entrar en ninguna casa, porque era “persona non grata”, tampoco podía entrar en institución alguna, ni en el Templo.

Se sube a un árbol, lo cual tiene también su retranca Se sube a una higuera (sicómoro). (Lc 19,4), para ver quién era Jesús. La higuera es Israel, algo así como el pozo de Jacob en Juan 4: nosotros diríamos: la higuera representa la Complutense, la UPV, el centro de la sabiduría el parlamento, el Obispado, la cátedra. Pero desde esas instancias se ve poco, más bien nada, al menos nada decisivo.

La alusión a otro árbol es también evidente: donde se ve a JesuCristo es en el árbol de la cruz.

03.4  Jesús le mira de abajo arriba (y no al revés).

Es Jesús quien se acerca y le mira de abajo arriba: levantó los ojos (Lc 19,5)[1]. No es lo mismo mirar de abajo arriba: el publicano que no se atrevía a levantar la mirada (Lc 18,13), que mirar de arriba abajo, por encima del hombro. (Que se lo pregunten a los emigrantes, a los negros, a los pobres, a los sin techo…).

03.5  ¡anda, baja rápido y contento! de la higuera, (Lc 19,5).

         Lo de “estar en la higuera” tiene para nosotros un sentido de despiste e ingenuidad: “estás en la inopia, a ver si te enteras, baja del guindo”. Jesús le dice a Zaqueo: baja de la higuera: de Israel, del poder, del escaño parlamentario, de la sede, deja ya de medrar y ponte “a pueblo llano”.[2]

  1. Vuelva usted mañana”.

“hoy ha entrado la salvación a esta casa”

Estamos acostumbrados ¿o hartos? del “vuelva usted mañana” de la administración, las listas de espera de Osakidetza, y no digamos nada ya de los retrasos que se traen en los ambientes eclesiásticos para que una bendita alma salga del purgatorio: 100 o mil años de indulgencias (¡)

Lo del Dios de Jesús es muy distinto: Hoy tengo que alojarme en tu casa. Hoy ha entrado la salvación a esta casa, (Lc 19,5.9).

  • o El “hoy” del evangelio de Lucas es radical. La salvación ya está entre nosotros: estamos salvados hoy, no mañana. San Lucas lo repite de comienzo a fin de su evangelio:
  • o Cuando Jesús nace en Belén la noticia se difunde a los pastores (marginados): Os ha nacido hoy, un Salvador, (Lc 2, 11).
  • o En su “discurso programático, al comienzo de su ministerio, tras leer la Escritura Jesús dice: la sinagoga: hoy se cumple ante vosotros esta Palabra, (Lc 4, 21).
  • o Ahora con Zaqueo ocurre lo mismo: “Hoy” ha llegado la salvación a esta casa.
  • o Al pobre Pedro le pasó algo por el estilo: Pedro se acuerda de que el Señor le había dicho; hoy mismo, antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces y llora amargamente, (Lc 22, 61)
  • o Y fue lo último que Jesús hizo en este mundo: le dijo (al buen ladrón): “hoy” estarás conmigo en el Paraíso. (Lc 22, 61)
  • o No estaría de más una revisión de la asignatura pendiente de las indulgencias, del “perdón a plazos” del purgatorio, etc.
  • o La salvación está ya, hoy, en nuestra historia.
  1. Zaqueo bajó a toda prisa y lo recibió muy contento en su casa.

         Tres hermosas actitudes de Zaqueo:

  1. Deja corriendo los tinglados del poder (la higuera). Lo del poder es que no tiene remedio: no nos gusta bajar ni dejar un milímetro de nuestra cota de poder.
  2. Baja encantado: dos veces hace alusión el evangelio de hoy a estar contento: Zaqueo termina contento conociendo y comiendo con Jesús.

¿Estoy contento en el la vida, en que el Señor esté en mi casa? (absténganse eclesiásticos).

La salvación cristiana implica unas consecuencias sociales y económicas. Quizá Zaqueo ha tenido que dejar su viejo oficio; ha perdido, ha dado su dinero; pero ha encontrado la justicia (restitución) y el amor (reparte sus bienes). Desde un punto de vista auténticamente humano bien merece la pena lo que pierde por aquello que ha ganado.

Donde el mensaje de Jesús no repercute en la manera de emplear los bienes ha perdido toda su exigencia y su promesa.

  1. recibe a Jesús en su casa.

San Lucas emplea infinidad de veces esta realidad de protección” y confianza que es la casa.

  • o María entró en casa de Zacarías y fue acogida por Isabel en su casa (Lc 1,40.57).
  • o A pesar de ser de la casa y estirpe de David, Jesús no tuvo una casa en Belén para nacer con toda la tradición de David, del pueblo, la etnia etc. (Lc 2,7), no había una Rajab, ni un Zaqueo. Jesús entra en casa de la familia de Pedro y cura a su suegra de la fiebre de poder (Lc 4,38).
  • o El publicano, Leví, le ofreció a Jesús un gran banquete en su casa con un grupo grande de recaudadores de impuestos, (Lc 5,29)
  • o El pobre-rico centurión romano no se consideró digno de que Jesús entrara en su casa, (Lc 7,6).
  • o Jairo, oficial de la sinagoga le rogaba a Jesús que entrara a su casa, (Lc 8,41).
  • o Marta le recibió en su casa. Lc 10,38
  • o Los hijos de Israel se excusan ante el banquete y Jesús dice: Salid a los caminos y por los cercados, e invitad a todos para que se llene mi casa. (Lc 14,23).
  • o El hijo perdido vuelve a casa, (Lc 15)
  1. El hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.

Termina así el evangelio de hoy y termina así la misión del Señor. A estas alturas del año litúrgico y de nuestra vida, nos damos cuenta agradecidamente de qué significan estas cosas. Buscar y salvar lo que estaba perdido. Desde Rajab a Zaqueo: ahí andamos muchos “hijos perdidos, ovejas perdidas” en la vida. Seamos Rajab o Zaqueos o los dos:

Hoy ha llegado la salvación a nuestra casa

[1] Recuerda un poco la Eucaristía: Jesús “eleva los ojos al cielo”.

[2] Esto es como lo de san Pablo, que más que caer del caballo, cayó del burro…

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