30.10.22. Iglesia de Zaqueo, el publicano (Dom 31 TO, Lc 19, 1-10).
Del blog de Xabier Pikaza:
Este pasaje responde al tema de fondo domingo anterior (fariseo y publicano), con la conversión del publicano, que se llama ahora Zaqueo, no del fariseo. Culmina también el tema de la riqueza y la justicia en el evangelio de Lucas (ciclo litúrgico C).
Domingo tras domingo hemos venido comentando pasajes y parábolas, dichos y sentencias sobre el dinero.Ellos desembocan y se aclaran de algún modo, en esta inmensa y dramática figura de Zaqueo, oficial de publicanos (ministro de hacienda), hombre rico, que recibe la visita de Jesús y propone un plan radical de conversión, en nombre propio y quizá de los publicanos del entorno. Éste es un pasaje simbólico, de escalofriante actualidad, programa de un alto oficial de la economía de Judea. Todo a medias, ése es un programa de fondo que el Papa Francisco parece que quiere aplicar al Vaticano. No está mal, lo que dice Zaqueo este domingo, que he dedicado a su nombre.
| X.Pikaza
Texto. Lucas 19, 1-10
En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa. Él bajo en seguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador. Pero Zaqueo se puso en pie y dijo al Señor: Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituyo cuatro veces más Jesús le contestó: «Hoy ha sido la salvación de esta casa; también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»
Texto simbólico y realísimo, creado posiblemente por Lucas, para condensar el mensaje de Jesús sobre el dinero, desde la perspectiva de los publicanos. Evidentemente, ha recogido y transformado las tradiciones anteriores sobre los publicanos y sobre Jesús, que comía con ellos ofreciéndoles el Reino de Dios (cf. Mc 2, 15-16 par; Lc 5, 27).De un modo especial, ha retomado el tema del publicano de la parábola anterior (del fariseo y publicano: Lc 18, 11-13). Se trata de un texto simbólico, tanto por el nombre como por el lugar y las circunstancias:
Zaqueo es una abreviatura popular de Zacarías, que significa “Dios se acuerda” (Dios tiene misericordia). También parece vinculado la terminología de la justicia (zedaka), de manera que se suele tomar como equivalente a Justo (hombre limpio). Es evidente que “Dios se ha recordado de él”, ha entrado en su casa. Jericó es la última etapa de la subida de Jesús a Jerusalén. En el camino de Jericó han sucedido grandes cosas, como las que indica la parábola del buen Samaritano. Aquí, en Jericó, se hallaba una de las “aduanas” y oficinas de impuestos más importantes de la zona oriental de Judea; por aquí pasaban caravanas y caminos. Era un lugar apropiado para señalar la última exigencia del evangelio de Jesús en torno a la pobreza.
Zaqueo es pequeño y tiene que subirse a la higuera (que es signo de la mala Jerusalén que corre el riesgo de no dar frutos: Mc 11, 13-21). Pero, subiéndose a la higuera, por encima de ella, Zaqueo logra ver a Jesús, que se invita a su casa.. Quizá no sucedió de esa manera, pero marca y dice lo que debe suceder en todo tiempo, en la Iglesia y el Estado, allí donde Jesús va de camino y donde alguien quiere recibirle en casa… y no quedar fuera, como aficionado curioso de turno, que mira la ceremonia desde fuera.
Anotación primera. Todo es dinero La gente va de fiesta, con curiosidad, por ver y escuchar a Jesús. Pero Zaqueo no va de fiesta, sino que quiere recibir de verdad a Jesús, ofrecerle su casa, escucha su palabra… A así lo hace. Parece que quiere a Jesús pero al final parece que el tema que más le escuece e interesa es el dinero.
‒ De manera clásica, el fariseo de Lc 18, 9-14 aparecía realizando los tres los tres gestos religiosos tradicionales de la piedad israelita: oraba, ayunaba y daba el diezmo o limosna requerida, según ley (son los tres gestos centrales de la conversión que aparecen en Mt 6, 1-18, la catequesis central sobre el tema).‒ Pues bien, ahora vemos que esos tres elementos se condensan en uno (la limosna, el dinero). Orar y ayunar son secundarios, ellos culminan y se centran en el buen uso del dinero.
Cómo se convierte el publicano La gente acusa a Jesús diciendo que “ha entrado en casa de un pecador”. De esa forma supone que Zaqueo no puede convertirse (es mal publicano y mal publicano permanecerá); de esa forma indica que Jesús es un mal Mesías, pues no se ocupa de las cosas de la religión, sino que se mezcla con los ladrones oficiales, dejándose invitar por ellos. Pero Jesús no ha entrado en casa de Zaqueo simplemente para saludarle, dejando las cosas como estaban, sino para solidarizarse con él… (¡que también es hijo de Abrahán, objeto del cuidado y recuerdo de Dios!) y para que él cambie de un modo profundo (pues lo más profundo de un publicano son siempre sus dineros).
En el centro de la escena está el dinero. El relato no conservar las conversaciones y saludos anteriores, a lo largo de la comida, sino sólo la palabra final de Zaqueo que dice: ¡doy la mitad de mis bienes, restituyo cuatro veces…! El encuentro con Jesús ha hecho cambiar al publicano. Jesús entra en la casa de ese hombre que “estaba perdido”, aunque era hijo de Abrahán (israelita). Con Jesús entra la salvación, que se expresa en el cambio económico. Éste es un publicano que pone su casa (su administración del dinero) en la línea del mensaje de Jesús.
Del blog 


(Lc 19, 1-10)
Domingo XXXI del Tiempo Ordinario
Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:
Mark Guevarra
El líder religioso manifiesta la arrogancia pura: “Oh Dios, te agradezco que no sea como el resto de la humanidad, -codicioso, deshonesto, adúltero,- o incluso como este recaudador de impuestos. Ayuno dos veces por semana, y pago el diezmo de mis ingresos.» En comparación con la definición de vulnerabilidad de Brown, esta oración muestra una falta de coraje y rechaza cualquier experiencia de propósito y significado para su vida. Teológicamente, el líder religioso realmente no necesita a Dios ya que ha hecho todo el trabajo requerido para su salvación.
Fue una de las parábolas más desconcertantes de Jesús. Un piadoso fariseo y un recaudador de impuestos suben al templo a orar. ¿Cómo reaccionará Dios ante dos personas de vida moral y religiosa tan diferente y opuesta?
Leído en Koinonia:
Del blog de Xabier Pikaza:
Del blog
mmm
DOMINGO 30 (C)
Lc 18, 9-14
Domingo XXX del Tiempo Ordinario
Michael Sennett
En el Evangelio de hoy (Lucas 18: 1-8), Jesús le dice a la parábola de una viuda persistente y un juez deshonesto. Admiro a la viuda por no cesar en su búsqueda de justicia. El juez, que ni teme a Dios ni respeta a ningún ser humano, no está inclinado a concederle una decisión justa. Solo para evitar sus apelaciones incesantes, el juez finalmente emite una decisión justa para la viuda.
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