Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Ciclo B’

Descanso

domingo, 18 de julio de 2021
Comentarios desactivados en Descanso

1C1E85EF-5974-4CA2-86D9-178F05F2DB83Domingo XVI del Tiempo Ordinario

18 julio 2021

  Hay diferentes formas de cansancio: el que es resultado de un trabajo físico o mental, el provocado por situaciones de sobreexigencia o estrés, el que es consecuencia de un malestar psíquico debido a alguna tensión o fractura interna que requiere un gasto considerable de energía, el derivado de la cavilación o rumiación mental…

  Todos los tipos de cansancio psíquico o mental demandan cuidado y reclaman tomar medidas adecuadas, sobre todo, para ir quitando las causas que se hallan en su origen.

  El descanso requiere armonizarse y retirarse. La armonía consigo mismo es unificación y paz interior, sin las que es imposible descansar. Retirarse significa, sobre todo, y sin negar la importancia de alejarse por un tiempo del lugar y de las actividades habituales, tomar distancia de la mente pensante y de sus cavilaciones.

  En ese sentido, retiro es sinónimo de silencio de la mente y del ego. Y gracias a ese silencio, no solo nos sentimos más descansados -porque cesa la resistencia y nos alineamos con lo que es-, sino que accedemos a nuestra dimensión profunda (espiritual), donde experimentamos que, aun en medio de todo lo que nos sucede, somos Descanso. Y aquí es necesario escribirlo con mayúscula. Porque comprendemos -y podemos experimentar- que el descanso del que hablamos no es solo “algo” a cuidar y disfrutar, sino otro nombre de nuestra verdadera identidad.

  Con ello -no podía ser de otro modo-, se nos hace presente nuestra paradoja: somos Descanso estable y somos, también, seres limitados y frágiles, que se cansan con facilidad. La sabiduría (o espiritualidad) consiste en articular adecuadamente este doble nivel, y ello requiere, desde mi perspectiva, ejercitarse en la práctica meditativa, como herramienta en la que nos disponemos a experimentar el silencio y el Descanso que somos.

   Este descanso no solo repara, sino que nos sitúa en el buen lugar, desde el que podremos dejar que la vida fluya en todas las direcciones.

¿Cómo vivo y qué es el descanso para mí?

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Entre cansacios y canseras: compasión

domingo, 18 de julio de 2021
Comentarios desactivados en Entre cansacios y canseras: compasión

2020-07-05-Glosa-Jesús-enseñandoDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

  1. Cansancios en la vida.
  1. Una distinción inicial.

     En castellano hay dos palabras que definen bien la condición de fatiga del ser humano:

     cansancio: Dice el Diccionario de la Real Academia: Cansancio es la falta de fuerzas que resulta de haberse fatigado.

     El cansancio tiene una solución más o menos sencilla: un poco de reposo, alimentación, sueño, algo de diversión, etc.

cansera: Es una situación de agotamiento más profundo con dosis de hastío, tedio, languidez. Se tiene cansera cuando uno ya está harto de lo que fuere: problemas, defectos propios y ajenos, instituciones, etc.

La cansera nos puede llevar a la pasividad, a la acedia, a un decirse a sí mismo: “ya vale”, “me bajo del carro”.

Tal vez la cansera es tocar a vísperas de depresión

La cuestión es que en nuestro caminar por la vida, sentimos cansancios y canseras. En algunas ocasiones los cansancios y canseras derivan en tedio, agobio, angustias. A veces la cansera nos sobreviene por la debilidad física y / o psíquica, quizás por problemas de salud y enfermedad, por la misma edad. Quizás nos agobian problemas familiares o institucionales. La misma religión o los sistemas eclesiásticos férreos y militares (de poder y moralina barata) abruman nuestra alma. Tal vez alguna situación personal de pecado profundo puede abatirnos. Esta cansera tal vez la hemos experimentado durante los largos tiempos de confinamiento por la pandemia…

La cuestión es que el cansancio se hace presente en nuestra vida.

  1. Verano.

Por otra parte, estamos en verano y, quien más, quien menos -y a pesar de la pandemia-, estamos pensando en las vacaciones, si bien no es lo mismo vacaciones que descansar.

El fenómeno turístico es relativamente nuevo entre nosotros ¿Pudo comenzar en nuestro país por los años 1950-1960 y con el ministro de información y turismo de turno? Más o menos…

El capitalismo nos programa los cansancios para programarnos las vacaciones en la playa o lugar de moda.

  1. Venid a descansar un poco

     El descanso es necesario, pero probablemente el descanso no consista en unas vacaciones tan “agotadoras” como vacías. El descanso es una cuestión personal e interior. Los problemas y dificultades que nos causan cansancio no desaparecen por el mero hecho de viajar a la playa de moda. Los cansancios, como los problemas viajan con nosotros aunque viajemos huyendo. El cansancio se solventa en principio entrando en nosotros y preguntándonos amablemente ¿Qué me ocurre en la vida? ¿En qué momento me encuentro?  Lo demás es una salida de estampida hacia ningún lado.

El Señor se refiere al descanso existencial, a vivir en la paz profunda del alma y de la psicología humana.

Venid a un lugar aparte hace referencia al “desierto”, allí se encuentra la paz fundamental y profunda del corazón Solamente nos encontramos a nosotros mismos en el silencio, en “un lugar aparte”. Lo demás son fugas, huidas, retenciones de coches en colas de 15 kms, playas abarrotadas…

La expresión “descanso” en Jesús evoca la liberación de la esclavitud de Babilonia, (Is 14, 3). Descansamos cuando nos liberamos de esclavitudes profundas…

Recordemos lo que Jesús decía en el evangelio: venid a mí los que estáis cansados y agobiados … (Mt 11,28)

Descansar es un arte, no se descansa sin más ni más en un viaje low cost, ni en una dispersión “completa”. Se trata de apaciguar la ansiedad y los nerviosismos.

El descanso nos viene de poner serenidad en nuestra vida, de “poner en orden las cosas”, la propia existencia. Descansar en alguien, en último término en Dios.

Solamente en Dios descansa mi vida. (Salmo 61).

     Y desde ahí encuentra sentido la playa, la montaña, los paseos, los encuentros entre amigos – familias, la música, el teatro, el cine, etc.

  1. Jesús siente compasión de la gente.

Jesús se retira con los suyos a descansar un poco. Pero Jesús no huye de la gente. A Jesús nunca le estorba la gente. Jesús se acerca siempre con misericordia y bondad al ser humano, al pueblo y se acerca sobre todo cuando ve necesidades, enfermedad,  etc.

Jesús se acerca a nosotros, a las personas, con misericordia: siente compasión, lástima porque la gente vivía como ovejas sin pastor. Jesús no viene con leyes y mandatos, ordenando esto o aquello, Jesús nos mira con afecto, con el corazón. Jesús lo vive todo desde el corazón, desde la compasión. Era su manera de ser.

Jesús no pasa de largo ante el dolor, el sufrimiento, se acerca, cura, sana, perdona. Así fue recordado por las primeras generaciones cristianas.

La cercanía, la compasión, la bondad sanan, alivian en el sufrimiento. Jesús sufre con nosotros.

  1. ¿Nos sentimos queridos y guiados por el Buen Pastor?

     Es sanante y cristiano sentirnos no abandonados, mucho menos condenados, sino acompañados por el Buen Pastor.

     Disfrutemos de la bondad de Dios y transmitámosla especialmente a los más sencillos.

     Muchas gentes, personas humildes han dejado la Iglesia porque no perciben que ésta transmita bondad ni la misericordia de Dios.

     Sintámonos bien en la fe, en el grupo cristiano porque:

El Señor es mi Pastor:

Nada me falta.

En verdes praderas me hace descansar. (Salmo 22)

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Dom 11.7.21. La Iglesia será mañana Galilea. Una guía de la misión cristiana

martes, 13 de julio de 2021
Comentarios desactivados en Dom 11.7.21. La Iglesia será mañana Galilea. Una guía de la misión cristiana

imagen_1_1559144956Del blog de Xabier Pikaza:

Mc 16, 1-8 quiere que el movimiento de Jesús empiece en Galilea, donde muchos le acompañaron  mientras él vivía y recrearon su camino tras su muerte. Así lo quiere también Mt 28, 12-20: Volver al monte de Galilea, para salir de allí a todos los pueblos del mundo.

Esa misión de Galilea ha sido descrita en Mc 6,7-13 (evangelio del 11,7, 21) con sus paralelos de Mateo y Lucas.  Esa misión presenta a Jesús como portador del Reino de Dios, principio y centro de una nueva comunidad mesiánica, como supone Hech 10, 37 al afirmar que “la cosa empezó en Galilea”.

Esos primeros cristianos misioneros de Galilea no querían sólo recordar lo que allí había pasado (como turistas de Jesús), sino recuperar su camino de Jesús, como saben Mc 16, 7-8, Mt 28, 16-20 y Jn 21.

Aquí ofrezco una visión de conjunto esa vuelta a Galilea, que define (o debe definir) la experiencia y testimonio de Jesús en este año 2021. Sin esa “vuelta” arriesgada, radical, a Galilea, la iglesia actual corre el riesgo de estancarse y morir, como hubiera muerto la de Pedro y los Doce. He desarrollado   estos motivos en Historia de Jesús, Comentarios de Marcos  y La Novedad de Jesús. 

LOS DE LA VUELTA A GALILEA. PROFETAS DEL REINO [1]

         Estos galileos tuvieron que dejar Jerusalén, con la riqueza de un tipo de judaísmo que parecía esplendoroso (templo, sacerdotes…), para empezar su tarea de vida y testimonio desde la desnuda altitud de la montaña del evangelio (Mt 28, 16-20), allí donde todo lo demás desaparece (o pasa a segundo plano), pues sólo importa el amor [2].

            En sentido estricto (al menos en principio), ellos no quisieron formar (ni formaron) una iglesia organizada al modo posterior (con jerarquía y estructuras fijas), sino un movimiento mesiánico universal de Jesús, partiendo del judaísmo. No tuvieron que crear un pueblo nuevo: el pueblo existía, eran los hombres y mujeres del entorno, especialmente los pobres y enfermos.

Jesús había proclamado el Reino, éstos siguieron haciendo lo mismo; Jesús fue judío mesiánico, éstos lo siguen siendo. De un modo semejante, muchos cristianos actuales (año 2019) sienten la necesidad de superar un tipo de iglesia “romana”, para reiniciar desde Galilea el camino que lleva a la verdadera Roma[3].

 Autoridad carismática: itinerantes y establecidos

              No empezaron creando estructuras, sino abriendo caminos de evangelio. Habían empezado antes de la muerte de Jesús con Doce, pero fueron pronto muchos mas.

    Básicamente, ellos parecen hombres (varones), pero en sentido estricto son por igual varones o mujeres. Ellos representan la primera autoridad de la iglesia, y se encuentran en el fondo del envío misionero recogido por Marcos y por el documento Q, como muestran los cuatro testimonios de este esquema que ofrece el primer y más profundo de todos los modelos de envío de Jesús:

Mc 6, 7-11

[1. Identidad, misión]:7 Entonces llamó a los doce y comenzó a enviarlos de dos en dos,

[2. Autoridad]: dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos;

[3. Posesión, titulación]  8 y les ordenó no llevar nada para el camino, sino sólo un bastón; ni pan, alforja o dinero en el cinto; 9 sino calzar sandalias y no llevar dos túnicas.

[4. Iglesia-casa] 10 Y les dijo: dondequiera que entréis en una casa, quedaos allí hasta que salgáis del lugar.

[5. Iglesia-provisional]

11 Y donde no os reciban ni os escuchen, al salir de allí, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos.

Lc 9: 1-5 (tema Mc)

1 Reuniendo a los doce (les envió…),les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades. 2 Y los envió a proclamar el reino de Dios…

3 Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bordón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni tengáis dos túnicas cada uno.

4 En cualquier casa donde entréis, permaneced allí, y salid de allí.

 5 Y en cuanto a los que no os reciban, al salir de esa ciudad, sacudid el polvo.

Lc 10, 1-8 (tema Q)

1. Después designó a otros setenta y dos y los envió de Dos en dos. Y les dijo: La mies es mucha, los obreros pocos. Rogad al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies (9 curad los enfermos… y decidles: se acerca el reino).

 4 No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino.

5 En la casa donde entréis, decid…: Paz a esta casa…7 Permaneced en ella y comed y bebed lo que tengan, pues el obrero merece salario….En la ciudad donde entréis y os reciban, comed lo que os pongan.

Mt 10, 5-13 (une Mc y Q)

 5 A estos doce los envió diciendo… 6. No vayáis a los gentiles, sino a las ovejas perdidas de Israel…

 7 Decid: El reino de los cielos se ha acercado. 8 Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, expulsad demonios; gratis recibisteis, dadlo gratis.

9 No toméis oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos, 10 ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón [porque el obrero es digno de su sustento].

11 Y en cualquier ciudad o aldea donde entréis, averiguad quién es digno en ella, y quedaos allí hasta que marchéis.

 12 Al entrar en la casa saludadla 13 Y si la casa es digna, que vuestra paz venga sobre ella; pero si no es digna, que vuestra paz vuelva a vosotros.

Estos pasajes exponen el esquema básico de la primera misión eclesial, tomada de las tradiciones de Marcos y el Q, que Lucas trasmite por separado (Lc 9, 1-5; Lc 10, 1-9) y que Mateo ha combinado. Los textos originales de Marcos y el Q (recreado y transmitido por Mt y Lc) tienen muchas semejanzas, pero matizan e interpretan desde su propia perspectiva eclesial, el primer envío histórico y pascual de Jesús.

Todos ellos vinculan (y en algún sentido distinguen, como muestran los matices de sus textos) el envío de Jesús, el pasado de las comunidades más antiguas de Galilea y el presente de la iglesia. Éstos son sus rasgos principales, ellos marcan de algún modo la primera autoridad cristiana.

 Identidad y misión: profetas. La autoridad y tarea posterior de todas las iglesias se funda en elenvío de Jesús, que ha querido expandir su tarea de reino, a través de discípulos-profetas. Ellos, los Doce (o los Setenta y dos), son signo de todos los mensajeros (apóstoles) y profetas (testigos) que Jesús irá enviando a lo largo de la iglesia. La memoria del Jesús histórico (cf. Mc 1, 16-20; 3,7-19 par) se expresa en este envío: el fue profeta mesiánico, y profetas serán sus primeros enviados[4].  Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

“Con pocas cosas”. 15 Tiempo Ordinario – B (Marcos 6,7-13)

domingo, 11 de julio de 2021
Comentarios desactivados en “Con pocas cosas”. 15 Tiempo Ordinario – B (Marcos 6,7-13)

36_15_TO_B_1467540¿Qué ha podido pasar para distanciarnos tanto de aquel proyecto inicial de Jesús? ¿Dónde ha quedado el encargo del Maestro? ¿Quién sigue escuchando hoy sus recomendaciones?

Pocos relatos evangélicos nos descubren mejor la intención original de Jesús que este que nos presenta a Jesús enviando a sus discípulos de dos en dos, sin alforjas, dinero ni túnica de repuesto.

Basta un amigo, un bastón y unas sandalias para adentrarse por los caminos de la vida, anunciando a todos ese cambio que necesitamos para descubrir el secreto último de la vida y el camino hacia la verdadera liberación.

No desvirtuemos ligeramente el encargo de Jesús. No pensemos que se trata de una utopía ingenua, propia quizá de una sociedad seminómada ya superada, pero imposible en un mundo como el nuestro.

Aquí hay algo que no podemos eludir. El evangelio es anunciado por aquellos que saben vivir con sencillez. Hombres y mujeres libres que conocen el gozo de caminar por la vida sin sentirse esclavos de las cosas. No son los poderosos, los financieros, los tecnócratas, los grandes estrategas de la política los que van a construir un mundo más humano.

Esta sociedad necesita descubrir que hay que volver a una vida sencilla y sobria. No basta con aumentar la producción y alcanzar un mayor nivel de vida. No es suficiente ganar siempre más, comprar más y más cosas, disfrutar de mayor bienestar.

Esta sociedad necesita como nunca el impacto de hombres y mujeres que sepan vivir con pocas cosas. Creyentes capaces de mostrar que la felicidad no está en acumular bienes. Seguidores de Jesús que nos recuerden que no somos ricos cuando poseemos muchas cosas, sino cuando sabemos disfrutarlas con sencillez y compartirlas con generosidad. Quienes viven una vida sencilla y una solidaridad generosa son los que mejor predican hoy la conversión que más necesita nuestra sociedad.

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

“Los fue enviando”. Domingo 11 de julio de 2021. Domingo 15º de tiempo ordinario

domingo, 11 de julio de 2021
Comentarios desactivados en “Los fue enviando”. Domingo 11 de julio de 2021. Domingo 15º de tiempo ordinario

40-ordinarioB15 cerezoLeído en Koinonia

Amós 7,12-15: Ve y profetiza a mi pueblo.
Salmo responsorial: 84: Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.
Efesios 1,3-14: Nos eligió en la persona de Cristo, antes de Crear el mundo.
Marcos 6,7-13: Los fue enviando.

El santuario de Betel tenía también su significación política para el Reino del Norte. Por eso el sacerdote Amasías tiene que cuidar su puesto defendiendo los intereses del rey. Amós, en el comienzo de su misión profética, encuentra rechazo de parte de la estructura religiosa, esto le augura problemas y dificultades pero está dispuesto a enfrentarlos. Vive de lo que hace, su vida no depende de su labor profética, de ahí que puede actuar con libertad tanto frente a la estructura religiosa como a la estructura política. Yahvé mismo le ha pedido que vaya a profetizar a Betel, así que Amasías va a tener que escucharlo aunque se incomode y aunque él no sea del Reino del Norte.

El papel político e «ideológico» (justificativo) que toda religión juega –en un sentido o en otro- en el contexto sociológico en el que se mueve, es ya un descubrimiento de la conciencia moderna que a nadie se le escapa. Ya nadie es tan ingenuo como para pretender que su discurso o su práctica religiosa no hagan ninguna referencia a lo social, a lo político o a lo económico. El apoliticismo de la religión es simplemente imposible, o bien ilusorio o ingenuo. La religión hace política de alguna manera, inevitablemente, como Jesús asumió definidamente su postura social y política frente a la realidad de su momento. No se trata de negar las implicaciones sociales y políticas de nuestra práctica cristiana: lo que es necesario es que esa política sea secundum Marcum, secundum Matheum, secundum Lucam. O sea, «según el Evangelio». Es el Evangelio mismo el que nos obliga a hacer política. Pero no una política según los intereses del rey, o los intereses de los poderosos, o los intereses del sistema, o nuestros propios intereses, sino según el interés del amor, de la fraternidad, de la justicia, de la opción por los pobres, de la Utopía (del Reino, del «otro mundo posible» del Evangelio).

Aparte de los casos individuales locales (cada templo, cada comunidad cristiana…) ¿qué papel ideológico-político está jugando el cristianismo respecto al capitalismo occidental y su sistema explotador? La visión de «otros» puede ayudarnos: el mundo musulmán, por ejemplo, mira al sistema económico occidental como capitalista, explotador, invasor, imperialísticamente globalizador, fuera de todo derecho internacional y del mínimo respeto a la convivencia entre los pueblos, y como «el sistema cristiano», el de los actuales «cruzados»… Para muchos pensadores musulmanes, el cristianismo es el sistema religioso ideológico justificador del capitalismo mundial. El cristianismo como conjunto hace política y economía, y no precisamente «según el Evangelio».

Por su parte, los movimientos populares emancipatorios, la izquierda mundial, sabe que, excepto la gloriosa excepción de la teología de la liberación y sus comunidades eclesiales y sus mártires, en la gran mayoría de los casos el cristianismo ha «justificado» a -y se ha identificado con- la derecha, el capital, el patriarcalismo, el «orden», el poder… como sucesor del imperio romano, que es. Lo contrario ha sido –y sigue siendo- minoritario y excepcional dentro del cristianismo. Veinte siglos de historia están ahí para demostrarlo. El cristianismo como conjunto es un «santuario de Betel», en el que Amasías tiene como punto de referencia al Rey, y Amós no es acogido en él. Amós –que no era sacerdote, que ni siquiera era «profeta profesional»- es la personificación de los cristianos individuales y grupos de base de corazón sencillo, que sienten la exigencia de la Justicia de Yahvé y denuncian la complicidad del Santuario. Los representados aquí por Amós no son sólo los teólogos críticos, ni los obispos proféticos, sino todos los cristianos de a pie de corazón limpio de intereses y sensibles a las exigencias del Evangelio.

Ef 3, 1-14: El misterio que no fue dado a conocer en tiempos pasados…

Para Pablo es claro que no sólo los judíos sino también los gentiles están ahora en Cristo y participan de la bendición de Dios que tiene lugar también en Cristo.

La gran dificultad en el comienzo de la Iglesia fue aceptar a los gentiles. Pablo se esfuerza en esta alabanza de bendición a Dios por mostrar que quien se bautiza participa también de la elección, de la gracia o remisión de los pecados y de la iniciación en el misterio de Dios. Los miembros de la Iglesia somos, según el apóstol, los que hemos recibido la bendición: elegidos desde siempre y antes de todas las cosas, elegidos y destinados por Cristo para la condición santa de hijos y para que lleguemos a la plenitud de nuestro ser al transformarnos en imágenes de su Hijo, gracias a la acción del Espíritu y al haber sido agraciados en el Amado con el perdón de los pecados mediante la sangre de Cristo, elegidos para que mediante la sabiduría y la prudencia que, proceden del mismo Espíritu, penetremos en el misterio de Dios.

En el misterio de la voluntad de Dios, de su propósito y realización en Cristo, nos hallamos incluidos también nosotros los cristianos procedentes tanto del judaísmo como de la gentilidad, porque en él está definida nuestra esencia, en él experimentamos el perdón de los pecados.

Pablo siente que esta realidad terrena tiene que evolucionar, que el plan de Dios es recapitular todas las cosas en Cristo y que los cristianos no debemos permanecer al margen de las transformaciones sociales. Hemos sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo para ser sensibles a la acción transformadora de Dios, acción transformadora que tampoco es exclusiva de los cristianos. El compromiso del cristiano es hacer que este mundo de injusticia se transforme en una sociedad de hermanos pues se supone que entendemos cuál es la voluntad y el plan de Dios sobre la humanidad y el cosmos. Esta tarea no es fácil, porque no vivimos aislados de los demás y porque el mal ha sido institucionalizado por el ser humano.

Mc 6, 7-13: Jesús envía a los doce.

Comienza una nueva etapa en el proceso del seguimiento, la etapa de la misión. Ahora les corresponde a los Doce proclamar lo que han visto y oído. Jesús es consciente de que tendrán que enfrentar el mal en todas sus dimensiones por eso les da poder para hacerlo y les da algunas recomendaciones, les indica que es necesario un cierto estilo de pobreza, tener capacidad para acomodarse a las circunstancias y saber que van a ser aceptados o rechazados. La proclamación de la Buena Nueva debe hacerse en libertad, a nadie se puede obligar a aceptarla. Jesús les está hablando desde su propia vida, les está aportando desde su práctica pastoral.

Todos los comienzos tienen sus dificultades -así lo vemos también en la experiencia de Amós-, pero además están llenos de esperanza y de alegría porque se tiene la motivación de sacar a adelante un proceso. Jesús les advierte a los discípulos cómo son las cosas, para que nada los tome por sorpresa. Sin embargo, la experiencia para cada evangelizador será siempre diferente y a veces donde creemos que nos va a ir bien quizá no logramos nada. Quien evangeliza debe tener presente que es Dios quien hace que surja el fruto, pero también debe disponerse para que el mensaje que transmita motive, inquiete y sea más creíble.

Jesús sabe lo que les espera a los Doce. Los envía de dos en dos. La compañía es apoyo, fuerza y motivación para cumplir mejor con la misión y para resistir a las dificultades. La tarea que van a realizar es una tarea liberadora pero, ¿están capacitados para hacerla? Al final del texto se nos dice cómo los discípulos expulsaron muchos demonios y curaron muchos enfermos. De esta forma los Doce van adquiriendo autonomía y confianza en sí mismos, se dan cuenta de que son capaces de hacer lo mismo que hace Jesús.

El que es enviado sabe que debe permanecer en el lugar hasta que cumpla con su misión, así lo vemos en Amós y en las indicaciones que Jesús les da a los Doce. El enviado no va a nombre personal, va en nombre de quien lo envió. Además Jesús cuenta con la buena voluntad de muchos hombres y mujeres que son solidarios, que abren la puerta de su casa para compartir, de ahí que se atreva a decirles que se queden en la casa donde entren hasta que vayan a otro lugar. Pero también les dice que donde no los reciban ni los escuchen, al marcharse sacudan el polvo de los pies. El gesto de sacudir los pies se hacía públicamente y expresaba condena y separación. Este gesto lo podemos leer también como señal de intolerancia de parte del evangelizador que no soporta que lo rechacen y que no lo reciban. No se puede obligar al otro a que reciba la Buena Nueva, también los demás tienen derecho a disentir, a manifestar que no están de acuerdo y el evangelizador debe tener una actitud más tolerante y comprensiva, debe esperar una nueva oportunidad.

Contrariamente a lo que fue la práctica de Jesús, el anuncio del Evangelio, en la mayoría de los casos y de los tiempos, se ha impuesto a los demás, unas veces en forma violenta empleando la fuerza del poder o de las armas, otras veces con las leyes o con la presión social o la presión psicológica, manejando el miedo por la amenaza de la condenación. También ejercemos una cierta violencia cuando insistimos en la costumbre de bautizar a los niños en vez de arriesgarnos a que sean ellos quienes elijan hacerse cristianos libremente cuando sean adultos. Entre las grandes religiones, el cristianismo por lo menos tiene una historia que desacredita mucho la supremacía numérica mundial de la que está tan orgulloso. Su gran magnitud cuantitativa deja mucho que desear y suscita muchas dudas sobre su futuro en un mundo cada vez menos susceptible de coerción religiosa. Se adivina un futuro –que ya es presente en regiones de vieja cristiandad- de disminución y abandono, una situación que no debería interpretarse catastróficamente, sino como la oportunidad de recuperar la calidad que se sacrificó a la cantidad.

Jesús dice a sus enviados que si no es recibido el mensaje, sacudan el polvo de sus pies y se vayan, y es claro que no quiere que obliguen a nadie a aceptar el mensaje. Es más coherente con la «política de Dios» ser menos en número -por ser celosamente respetuosos de la libertad religiosa-, que ser más cuantitativamente a base de bajar el nivel de la calidad evangélica de los métodos evangelizadores. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

De dos en dos. ¿Obispos en pareja o de uno en uno? (Dom 15, TO)

domingo, 11 de julio de 2021
Comentarios desactivados en De dos en dos. ¿Obispos en pareja o de uno en uno? (Dom 15, TO)

27544641_1908014062542956_2057584964807173923_nDel blog de Xabier Pikaza:

Me ha dicho el vecino: Con un obispo sobra ¿cómo quieres dos a la vez, dos papas…?Le he dicho: No estoy del todo seguro, la propuesta tiene riesgos, pero Jesús les mandó en parejas. Lo de un obispo a solas, monarca de diócesis (varón) es de la iglesia posterior.

Las cosas no fueron así al principio, cambiaron después, con obispos y párrocos a solas (un sólo poder)… Por eso pueden (quizá deben) cambiar otra vez, no para ser sin más (externamente) como fueron, sino para responder al espíritu de Jesús y a los signos de nuestro tiempo.

Sería un cambio importante, pero podría pensarse y ensayarse, no por afán de novedades, sino para «insuflar» entre aire fresco en la Iglesia: Espíritu de Jesús, amor mutuo, autoridad en diálogo, familia. Esperemos y recemos para que Francisco cure pronto y pueda pensar también en esto.

Les mandó de dos en dos

    Así lo dice el evangelio de este domingo (Mc 6, 7-13) que con frecuencia olvidamos. Jesús mandó como delegados suyos a parejas(de dos en dos”, ana duo‒duo; shenaym‒ shenaym).

No les pone más condición: Pueden ser ser jóvenes o mayores, varones o mujeres, hermanos o amigos, casados o solteros, dos varones, dos mujeres, varón y mujer… Sólo la condición de que vivan y vayan “de dos en dos”, como testigos de evangelio (Reino de Dios), pues sólo siendo dos pueden ser signo de evangelio.

Donde hay sólo un cristiano no hay ningún cristiano. Por eso han de ser al menos dos. Eso no lo inventó Jesús, sino que viene de una tradición judía milenaria (Dt 19, 15), que afirma que el testimonio de una sola persona no es nunca. Han de ser al menos dos, como indica también Ap 11. Quien no es capaz de convivir con otro no puede ser testigo de Jesús, porque el testimonio de Jesús es el amor mutuo.

Lo sabía bien Pablo, que anunciaba siempre el evangelio con otros, primero con Bernabé (cf. Hch 13, 2), luego con Silas o Timoteo…  Además, el escribe y firma siempre sus cartas con otros, menos la Romanos, por motivos explicables).

              Por otra parte, Pablo nos ofrece el testimonio fundamental de que los “hermanos” de Jesús y Pedro realizaban su ministerio (eran obispos) con otros, en especial sus hermanas/mujeres) (cf. 1 Cor 9, 5).  Ellos no misionaban con sus mujeres por “debilidad” (eran incapaces de vivir solos), ni porque deseaban tener una criada (servidora), sino por cumplir el mandato de Jesús, que les dijo que fueran de dos en dos.

 Texto de Marcos

            Jesús mando a los doce, pero no de uno en uno, ni a todos juntos, sino de dos en dos. Los enviados son “doce”, signo de la misión judía (doce tribus), pero los manda de dos en dos,  como signo de universalidad humana, en parejas en parejas de vida y testimonio de evangelio:

(Jesús) llamó a los doce y comenzó a enviarlos de dos en dos,  dándoles poder sobre los espíritus impuros. Les ordenó que no tomaran nada para el camino, excepto un bastón. Ni pan, ni alforja, ni dinero en la faja. Que calzaran sandalias, pero que no llevaran dos túnicas. Les dijo además: Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta que os marchéis de aquel lugar etc. (Mc 6, 7‒30).

 Mt 10 y Lc 9 omiten la referencia a la pareja

              Una lectura posterior, que parece tomar ese motivo del envío y misión  del llamado documento Q, prescinde de esa condición. Así aparece en Lc 9,1‒5 y en Mt 10, 5‒13.

              Los portadores de esa tradición, en un contexto diferente (abierto no sólo a los judíos, sino a los paganos), prescinden pues del motivo de la parece, no ponen ya “de dos en dos”, no porque lo nieguen, sino porque no la juzguen necesario en su contexto.

De esa forma dejan en libertad la composición de los creadores y gestores de las iglesias. En esa línea culmina la legislación de las cartas pastorales donde se dice que el “obispo” (o el diácono) sea un “anêr”, esto es, un varón (1 Tim 3, 2), de una sola mujer, buen gestor de su casa etc.

              En esa línea, los misioneros-obispo, liberados para el evangelio, acaban siendo “patriarcas” monárquicos de una casa rica, con una mujer que les ayuda (pero en un estrato inferior, como los obispos auxiliares de la actualidad), con unos hijos sumisos… Ese es modelo que ha triunfado después, por presión social del imperio romano.

    En otra línea, por un celibato ascético-místico (propio de otro contexto), la Iglesia de Roma ha prescrito (¡quizá en contra de Jesús!) que los enviados/obispos/presbíteros de Jesús han de ser solitarios, una condición que tiene grandísimas ventajas, pero riesgos todavía superiores, en línea de «separación», como si sólo los «solitarios» (tema gnóstico, del evangelio de Tomas 49, contrario a los evangelios de la Iglesia) pudieran ser testigos y promotores de una vida en comunión.

Otra vez de dos en dos (Lc 10, 1-12)

               Pero el modelo “de uno en uno y buen patriarca varón” (con mujer e hijos “sumisos”)… o de uno en uno y buen solitario gnóstico  no ha triunfado y se ha impuesto de un modo universal en la iglesia antigua, como muestra el evangelio de Lucas, el más tardío de los sinópticos, que reelabora retoma en otro lugar el motivo del envío y misión cristiana, otra vez de dos en dos:

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies, etc.(Lc 10, 1).

Conforme a la visión de conjunto del evangelio de Lucas, Jesús quiso fundar la Iglesia y para ello envió a Doce discípulos y les envió por todo Israel, para para preparar su camino, de dos en dos. Pero este envío, centrado en los Doce y dirigido a Israel, fracasó: los israelitas no se convirtieron, los Doce (que habían ido de dos en dos anunciando la llegada del Reino) desertaron de Jesús, y las autoridades de Israel con Roma condenaron a Jesús a muerte, siendo ajusticiado por los romanos.

Por eso Lucas quiso añadir este “segundo envío” del mismo Jesús, un envío que refleja la misión universal a los gentiles, diciendo a sus discípulos  que fueron por todo el mundo, de dos en dos (no los Doce apóstoles judíos del principio, como signo de las doce tribus de  Israel), sino un grupo más grande de 70 (o 72, según los manuscritos), como signo de todos los pueblos de la tierra (que según las tradiciones del Génesis eran 70 o 72).

Se han hecho y se siguen haciendo averiguaciones sobre la identidad de esos 70/72 enviados de Lc 10, 1‒12, de forma que algunos Padre antiguos de la Iglesia han buscado nombres para cada uno de ellos (varones y/o mujeres), llamándoles “apóstoles” (lo mismo que a los 12 de la misión anterior) y celebrando su fiesta (algo que la Iglesia romana no se ha atrevido a hacer, quedando “fijada” en los doce primeros). Este intento de “nombrar” uno a uno a los 70/72 apóstoles de Lc 10. 1‒12 y darles fiesta como “santos” es piadoso y laudable, pues quiere indicar que en ellos están representados todos los “misioneros” de Jesús, enviados al conjunto de los pueblos.

Otra vez la condición básica: De dos en dos

           Como he dicho, el texto del envío de Lc 9 (con Mt 10 o 28, 16‒20)  no incluyen la condición del dos a dos: No exigen expresamente que los misioneros vayan en parejas, aunque pueden suponerlo. Lucas en cambio, como último testigo de la tradición del envío y misión eclesial lo resalta expresamente: A su juicio, también los 70/72 fueron a realizar la misión de dos en dos, como han de ir todos los enviados de la iglesia.

              Se puede discutir y se discute, exegéticamente, el origen textual de esta condición (de dos en dos). ¿De dónde la ha tomado Lucas? Algunos suponen que la ha tomado de Mc 6, 7, de manera que este mandato tendría solamente un testimonio/apoyo fuerte en la tradición de la iglesia antigua, por lo que algunos se atreven a decir que ese mandato de ir de dos en dos que no provino de Jesús (sino que fue creación particular de la Iglesia de Marcos). Pero otros (y a mi juicio con más razón) afirman que ese mandato o condición (ir de dos en dos) forma parte del material más antiguo, que venía de Jesús (no sólo de Marcos), y que había estado incluso en el primer estrado de Q (aunque no quiero discutir aquí esa conjetura). Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

De discípulos a misioneros. Domingo 15. Ciclo B

domingo, 11 de julio de 2021
Comentarios desactivados en De discípulos a misioneros. Domingo 15. Ciclo B

jesus-marcos-6-7-13-aDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

El fracaso en Nazaret no desanima a Jesús. Al contrario. Además de continuar predicando, como veíamos el domingo pasado, envía también a los discípulos a realizar su misma misión. Los profetas del Antiguo Testamento tenían a veces discípulos; pero, que sepamos, solo Eliseo encargó a uno de ellos realizar una misión concreta: ungir rey a Jehú (2 Re 9,1-10); la función del discípulo del profeta consiste en servirle de apoyo social y espiritual, memorizar sus palabras y transmitirlas a la posteridad. El enfoque que tiene Jesús de sus discípulos es distinto, más dinámico: no se limitan a aprender, deben también poner en práctica lo aprendido, y ampliar desde ahora la actividad de Jesús.

Las instrucciones a los discípulos (Marcos 6,7-13)

En aquel tiempo Jesús llamó a los doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevaran sandalias, pero no una túnica de repuesto.

Y decía:

-Quedaos en la casa donde entréis hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies en testimonio contra ellos.

Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

El texto de Marcos trata brevemente cinco puntos:

  1. La autoridad. Cualquier embajador o misionero debe estar investido de una autoridad. La que reciben los discípulos es sobre los espíritus inmundos. Esta idea, tan extraña a la cultura de nuestra época, debemos considerarla en el contexto del evangelio de Marcos. Jesús, desde el primer momento, en la sinagoga de Cafarnaúm, ha demostrado su autoridad sobre un espíritu inmundo. Sus discípulos reciben el mismo poder. Son embajadores plenipotenciarios.
  2. Equipaje y provisiones. Es interesante advertir lo que se permite y lo que se prohíbe: solo se permite llevar un bastón y sandalias; en cambio, se prohíbe llevar comida (ni pan, ni alforja) y túnica de repuesto. El permiso del bastón y las sandalias contrastan con lo que dice el evangelio de Mateo, donde se prohíben. Es un caso interesante de cómo los evangelistas adaptan el mensaje de Jesús a las circunstancias de su comunidad: Marcos tiene en cuenta el apostolado posterior de largos viajes, por terrenos difíciles, que requieren el bastón y las sandalias. En cambio, la prohibición de comida y vestido de repuesto demuestra la enorme preocupación de Jesús por dar ejemplo de pobreza en una época en la que los predicadores religiosos eran acusados con frecuencia de charlatanes en busca de dinero.
  3. Alojamiento. Para evitar tensiones y peleas entre las personas que quisieran acogerlos en sus casas, Jesús ordena que se alojen siempre en la misma.
  4. Rechazo. El apostolado no tendrá siempre éxito. Igual que Jesús fue rechazado en Nazaret, ellos pueden ser rechazados en cualquier lugar.
  5. La actividad. Curiosamente, lo que deben hacer los discípulos no aparece hasta el final: «Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.» Lo mismo que hacía Jesús, a excepción del uso de aceite para curar enfermos. Esta práctica parece haber entrado en la iglesia en un momento posterior y está atestiguada en la carta de Santiago: «¿Que uno de vosotros cae enfermo? Llame a los ancianos de la comunidad para que recen por él y lo unjan con aceite invocando el nombre del Señor.» (Snt 5,14).

El rechazo (Amós 7,12-15)

En las instrucciones de Jesús, este tema es el que ocupa menos espacio. Solo se menciona como posibilidad. En cambio, la primera lectura nos recuerda que esta posibilidad fue y sigue siendo muy real.

En aquellos días Amasías, sacerdote de Betel, dijo a Amós:

– Vidente, vete, huye al territorio de Judá. Allí podrás ganarte el pan y allí profetizarás. Pero en Betel no vuelvas a profetizar, porque es el santuario del rey y la casa del reino.

Pero Amós respondió a Amasías:

– Yo no soy profeta ni hijo de profeta; yo era un pastor y un cultivador de sicómoros. Pero el Señor me arrancó de mi rebaño y me dijo: «Ve, profetiza a mi pueblo Israel».

A mediados del siglo VIII a.C., el profeta Amós, originario del sur (Judá) fue enviado por Dios a predicar en el Reino Norte (Israel), para denunciar las injusticias terribles que se cometían, favorecidas por la corte y el clero. El enfrentamiento más fuerte tiene lugar en el santuario de Betel (= Casa de Dios), con el sumo sacerdote Amasías, que lo expulsa. En el fondo, Amós tuvo suerte. A otros les cortaron la cabeza.

Si el texto de Amós se hubiera leído completo (cosa que horroriza a los liturgistas), se habría advertido una diferencia capital entre la reacción del profeta y la que deben tener los discípulos de Jesús. Cuando el sacerdote Amasías expulsa a Amós de Betel, este le responde anunciándole que su mujer será violada, sus hijos e hijas morirán a espada, perderá sus tierras y será deportado. El discípulo de Jesús, si es rechazado, debe limitarse a sacudirse el polvo de los pies. Ni una palabra de amenaza o condena. El juicio corresponde a Dios.

Una síntesis del mensaje (Efesios 1,3-14)

El evangelio no concreta lo que los discípulos deben predicar. Solo dice que «predicaban la conversión», igual que Jesús. Al pasar los años, especialmente después de su muerte y resurrección, el mensaje de los apóstoles se fue enriqueciendo con lo que Jesús hizo y dijo, y también con una elaboración teológica de lo que él supuso para nosotros.

La introducción de la carta a los Efesios es un excelente ejemplo de esto último. Pero su estilo tan denso, barroco y recargado se presta a que los asistentes a la misa no se enteren de nada. Una pena, porque las ideas son espléndidas.

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales y celestiales. Él nos ha elegido en Cristo antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables a sus ojos. Por puro amor nos ha predestinado a ser sus hijos adoptivos, por medio de Jesucristo y conforme al beneplácito de su voluntad, para hacer resplandecer la gracia maravillosa que nos ha concedido por medio de su querido Hijo. Él nos ha obtenido con su sangre la redención, el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia, que ha derramado sobre nosotros con una plenitud de sabiduría y de prudencia, dándonos a conocer el designio misterioso de su voluntad, según los planes que se propuso realizar por medio de Cristo cuando se cumpliera el tiempo: recapitular todas las cosas en Cristo, las de los cielos y las de la tierra. En Cristo también hemos sido hechos herederos, predestinados según el designio del que todo lo hace conforme a su libre voluntad, a fin de que nosotros, los que antes habíamos esperado en Cristo, seamos alabanza de su gloria; también vosotros los que habéis escuchado la palabra de la verdad, el evangelio de vuestra salvación, en el que habéis creído, habéis sido sellados con el Espíritu Santo prometido, el cual es garantía de nuestra herencia, para la plena liberación del pueblo de Dios y alabanza de su gloria.

Adviértase que el texto habla generalmente de «nosotros» («nos ha bendecido», «nos eligió», «nos ha destinado», «nos ha obtenido», «hemos heredado», «nosotros, los que ya esperábamos en Cristo»). Pero termina hablando de «vosotros»y también vosotros», «habéis escuchado», «habéis creído», «habéis sido sellados». Parece lógico aplicar el «nosotros» a los cristianos de origen judío; el «vosotros», a los efesios, de origen pagano.

Ante la persona y la obra de Jesús, la reacción de los primeros debe ser bendecir a Dios por todos los beneficios que nos ha concedido a través de Cristo, que se resumen en estos cinco puntos: nos eligió; nos destinó a ser hijos suyos; por su sangre, nos perdonó los pecados; nos dio a conocer su proyecto de recapitular en Cristo todas las cosas; nos convirtió en herederos.

¿Y los efesios? ¿Y nosotros? La carta toma un rumbo muy distinto. No comienza hablando de lo que Dios ha hecho por nosotros, sino de lo que nosotros hemos hecho al escuchar la extraordinaria noticia de que hemos sido salvados: «habéis creído». Y entonces, Cristo nos ha marcado con el Espíritu Santo, «prenda de nuestra herencia». Muy pocas palabras, en comparación con los párrafos dedicados al «nosotros», pero con la novedad de la acción de Cristo y el don del Espíritu.

En cualquier caso, al recapitular Dios todas las cosas en Cristo, todo lo que se dice es válido para todos. También nosotros podemos y debemos proclamar: «Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales y celestiales».

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Domingo XV del Tiempo Ordinario. 11 de julio de 2021

domingo, 11 de julio de 2021
Comentarios desactivados en Domingo XV del Tiempo Ordinario. 11 de julio de 2021

4BE8F7D4-4859-4502-ACAD-B2B0AD953371

Les ordenó que no tomaran nada para el camino, excepto un bastón”

(Mc 6, 7-13)

Aquí estamos, en el domingo XV del tiempo ordinario que, además, coincide con el día 15 de julio: operación salida de vacaciones para unos, retorno para otros. ¿Es tu caso? Veamos, ¿a dónde te vas?, ¿en plan playa, monte, o tal vez algún circuito por Europa, Asia… al pueblo, o quizá a un monasterio? Mira tu maleta. Estas zapatillas para caminar, estas chanclas para la playa, la sombrilla…, este modelito para el paseo de la tarde, este otro para la terraza de la noche, esta chaqueta por si refresca, el chubasquero y el plegable por si llueve que con el cambio climático ya se sabe, crema solar, hidratante, repelente de mosquitos, el bastón de trecking, el portátil por si tienes asuntos pendientes del trabajo… Vuelve a mirar tu maleta. Si ya lo decía mi madre… “¡con el por si acaso se llena la maleta!”.

Resulta que hoy los discípulos de Jesús también están en operación salida. Párate a contemplarlos unos minutos. Observa sus maletas. ¿Qué ocurre?, ¿no las ves? ¡Ah! Es que Jesús les ha dicho que no lleven nada, solo un bastón. Ni pan, ni zurrón, ni dinero en la faja. Vaya tela, ¿te imaginas ir por ahí sin bolso, sin dinero, sin móvil…? También les ha dicho que calcen sandalias pero que no lleven dos túnicas. Vuelve a tu maleta y empieza a sacar la variedad de calzado que has metido, los modelitos de pasear, de la terraza de la noche… Vamos, quédate con lo puesto y el bastón de trecking. Entonces no necesitas maleta.

Como tampoco la necesitamos en el camino de la vida y sin embargo nos empeñamos en llevarla. Bien llena, hasta los topes, por si acaso: preocupaciones, miedos, ataduras, complejos, egoísmo, resentimientos, dudas, comparaciones… ¡Cuánto pesa y cuánto entorpece nuestra marcha!

Oración

Tú que también eres discípula del Maestro, escucha lo que te dice: “suelta todo eso, suelta, suelta… solamente un bastón”. ¿Quién es tu bastón?

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Si necesitas seguridades externas, no confías en lo esencial.

domingo, 11 de julio de 2021
Comentarios desactivados en Si necesitas seguridades externas, no confías en lo esencial.

discipulosMc 6, 7-13

El párrafo que acabamos de leer es continuación del que leíamos el domingo pasado, pero con él comienza una nueva etapa en el evangelio de Marcos. Los discípulos van a tomar parte en la tarea que desarrolla el Maestro. Después de la experiencia de fracaso en su pueblo, Jesús no solo no deja de anunciar la “buena noticia” del Reino sino que compromete a sus discípulos en esa tarea. El rechazo de los dirigentes y familiares le obligan a buscar otros interlocutores que no estén maleados por la enseñanza oficial. Las tres lecturas no hablan de la elección, pero esa elección lleva implícita la misión.

Es Jesús quien toma la iniciativa. Les llamó y les envió”. Si hacía ya mucho tiempo que estaban con él, no necesitaba llamarlos, pero el poner los dos verbos juntos tiene una intención especial. La llamada y la misión están siempre unidas. No se precisa ni a dónde van ni cuanto va a durar la misión. Con ello está precisando las características de todas las llamadas y de todos los envíos. Todo los que vayan en nombre de Jesús deben ir en las mismas condiciones, en todos los tiempos. El evangelista está retrotrayendo al tiempo de Jesús una práctica que comenzó muy pronto en las primeras comunidades.

De dos en dos”, apunta al sentido comunitario de toda misión. No se trata de actuar como francotiradores, sino de ir en nombre de la comunidad. Así se evita cualquier clase de superioridad de uno sobre otro. Con demasiada frecuencia olvidamos que todos somos enviados por y desde una comunidad. Tenemos que superar la tendencia a actuar por nuestra propia cuenta. Tiene también un aspecto legal. En un juicio, solo se admitía el testimonio que fuera atestiguado por dos. No se espera que sean maestros, sino testigos.

“Les da autoridad sobre los espíritus inmundos”. Hay que tener mucho cuidado. El texto griego no dice “dynamis” sino “exousia”. No es fácil apreciar la diferencia entre los dos conceptos, pero es claro que no se trata de un poder mágico, sino de una superioridad sobre el mal. Se trata de una fuerza para superar no solo los demonios de los demás sino también sus propios demonios; es decir, la superación personal de toda ideología que les impediría comunicar el verdadero mensaje. Esta lucha de los apóstoles contra sus propios prejuicios nacionalistas está presente en todo el evangelio de Marcos.

“Les encargó…” El verbo Griego significa ordenó. Es curioso que el texto hace más hincapié en lo que no deben llevar. Lo importante es el espíritu de los enviados. El bastón y las sandalias eran imprescindibles; el primero ayuda a caminar y puede ser muy útil contra las alimañas. Las sandalias era el calzado de los pobres. El pan era signo de todo alimento. No van como mendigos, solo deben aceptar lo que necesitan en cada momento. La alforja era propia de los mendigos, que aseguraban así las próximas comidas. El dinero es símbolo de las seguridades. En griego no dice “túnica de repuesto”, sino “no llevéis puestas dos túnicas”, que era característica de la gente rica.

Los judíos nunca se hospedaban en casa de paganos. Para Jesús cualquier casa es buena para hospedarse, y cualquier alimento digno de comerse. Para quedarse basta que les acoja una “casa”; para marcharse tiene que existir el rechazo de un “lugar”. Lo importante es que les acepten y ellos acepten. En todo caso, deja clara la posibilidad de rechazo que acaba de sufrir el mismo Jesús en su tierra. El sacudir el polvo de los pies era una costumbre de los judíos cuando salían de un lugar de paganos. No se trata de maldición alguna, sino de dar testimonio de un hecho.

“Predicaban la conversión, echaban demonios y curaban”. Es curioso que ninguna de esas acciones fue descrita en el envío. La conversión, de la que nos habla el evangelio, no debe entenderse desde el punto de vista moral. Se trata de “metanoia”. Un cambio de mentalidad que llevaría consigo un cambio en la manera de vivir. Sin emprender ese nuevo camino, de nada servirán los arrepentimientos y los propósitos. Seguimos sin entenderlo hoy. El echar demonios y curar son signos de la preocupación por los demás. El signo de que ha llegado el Reino es la ayuda a los demás.

La primera lectura nos pone ya en guardia. Los profetas de Betel quieren convertir a Amós en un profeta “al uso”: alguien que vive de un oficio siguiendo las directrices oficiales. Muy poco han cambiado las cosas. La Iglesia sigue siendo un santuario de Betel. Estar de parte de los poderosos y no denunciar la injusticia ha sido una apostasía del cristianismo desde Constantino. A nadie entusiasma hoy nuestra predicación, mucho menos nuestra trayectoria vital. La misión no puede ser una programación venida de fuera, sino una exigencia vital, consecuencia de la llamada interna de Dios.

La clave está en que, al depender de los demás, se elimina toda tentación de superioridad. No son normas de ascetismo sino de confianza. Se trata de aprender a confiar en los demás, esperándolo todo de ellos. Saber dar eficazmente supone haber aprendido antes a recibir con humildad. No hay nada más humillante para un ser humano que el tener que recibir de otro algo sin reciprocidad. La realidad que más une a los hombres es el saber que tienen algo que dar y algo que recibir. En la gratuidad se alcanza el máximo de humanidad, tanto por parte del que da, como del que recibe.

La confianza de toda misión evangélica debe centrarse en el mensaje, no en los medios desplegados. Por ello hay que prescindir de lo superfluo, y ni siquiera querer asegurar lo necesario. Al enviarlos, está diciendo que lleven el Reino de Dios a todos los hombres. Él no es su dueño ni ellos sus propietarios. Ese Reino es la “buena noticia” que todos deben descubrir. El Reino predicado por Jesús trata de purificar toda religión. Jesús no creó una nueva religión ni dejó de pertenecer a la judía. Él haber hecho de la predicación de Jesús una religión más ha impedido que sea fermento para todas.

La misión no es tarea de unos pocos, sino la consecuencia inevitable de la adhesión a Jesús. La misión no consiste en predicar sino en hacer un mundo cada vez más humano. No se trata de salvaguardar a toda costa doctrinas trasnochadas o normas morales que no humanizan. Menos aún en conservar unos ritos fosilizados que ya no dicen nada a nadie. El mensaje de Jesús no se puede meter en fórmulas.

Meditación

Si confías en Dios, confiarás también en el hombre.
Pero también potenciarás la confianza en ti mismo.
Si has superado el afán de seguridades, surgirá la gratuidad.
Precisamente hoy, que por todo hay que pagar un precio,
es más necesario que nunca el dar sin esperar nada.
Darse, sin esperar nada a cambio, es hacer presente a Dios.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Predicar y dar trigo.

domingo, 11 de julio de 2021
Comentarios desactivados en Predicar y dar trigo.

ar_codigo-jesus-s01e02-los-huesos-de-juan-bautista_p_m«–Señor, ¿pues qué hemos de hacer nosotros? – Dijo Sancho. –¿Qué? –dijo don Quijote–: favorecer y ayudar a los menesterosos y desvalidos». (Miguel de Cervantes)

Domingo XV del TO

Mc 6, 7-13

«Les encargó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero en la faja, que calzaran sandalias pero que no llevaran dos túnicas».

En Montecasino, cuentan los anales del monacato, había un abad benedictino que desde la altura de su silla patriarcal, y sin lugar a preguntas, predicaba a monjes callados la sabiduría de los Padres de la Iglesia. La comunidad, prisionera de las reglas coventuales, se limitaba a asentir con la cabeza a sus celestiales peroratas. El testimonio de pobreza, sencillez, inserción en la realidad, respeto y atención a las necesidades del pueblo, brillaba por su ausencia en la abadía.

En aquella colina rocosa, con ecos de una antigua construcción pagana –un templo de Apolo– sonaban ahora en desacorde con el Evangelio, los ecos del silencio. En el sucesor de San Benito se esfumó el sueño del fundador del monasterio: «despertar la solidaridad en el mundo dentro y fuera del convento». ¿Es que aquel santo varón no había logrado entender que donde no se manifieste la solidaridad hay que sacudir el polvo de las sandalias y largarse? (Mt 10, 14 y Hch 13, 51)

Las comunidades se rigen por las mismas dos reglas de oro que el gran director de orquesta y compositor, Sir Thomas Beecham (1879-1961) aplicaba a una orquesta de éxito: empezar juntos y acabar juntos. Su contemporáneo Charles Ives (1874-1974) lo expresó en melodía en su obra Desde los Campanarios y las Montañas. Los bronces repican desde los múltiples campanarios de los pueblos y se produce un eco con las cúspides pétreas. La música, escribió Marcel Proust, quizás sea el único ejemplo de lo que había podido ser -al no existir el lenguaje, la formación de las palabras, el análisis de las ideas- la comunicación de las almas».

El cavernícola Hombre del Neandertal usó el lenguaje de los sonidos en esta comunicación, como lo evidencia el descubrimiento de la flauta slovena fabricada con el fémur del extinto oso europeo. Posiblemente este antepasado nuestro pensó ya con Shakespeare, en su rudimentario cerebro, que «La música es el alimento del amor». Del amor que da frutos en todas las estaciones del año, como decía la gente de Basilio el Grande, uno de los Santos Padres de la Iglesia Griega: «El obispo Basilio predica a todas horas: en las misas, en las reuniones, en las catequesis, y cuando no está hablando con sus labios, está predicando con las buenas obras que hace en favor de los demás».

A Don Quijote se lo demandaban sus Leyes de la Caballería Andante: Señor, pues ¿qué hemos de hacer nosotros?», dijo Sancho. A lo que el Caballero de la Triste Figura respondió: «¿Qué? Favorecer y ayudar a los menesterosos». Blas de Otero (1919-1979), poeta profundamente comprometido con la condición humana y con su tiempo, y cuya poesía reclama hombres en paz en un mundo justo y libre, lo dijo con gemido del alma sumida en lo terreno:

«Ya sabes
lo que hay que hacer en este mundo: andar
como un arado, andar entre la tierra».

Era el modo de hacer Jesús su tarea. Como Maestro «hombre de hechos», según descripción de la tradición rabínica. Y así le ve Mateo en 2, 23: «recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas (…) y sanando entre el pueblo toda clase de enfermedades y dolencias» (Mt 2, 23).

Para cumplir esta misión de Predicar y dar trigo envió el rabí galileo a los suyos. Para que la música de las esferas eclesiales deje de entenderse solo con Dios, como según Cioran ocurría antes de Beethoven, y empiece a dirigirse a los hombres. En versión masculina, podrían atribuirse a Jesús las entrañables palabras de Malatesta cuando relata a Don Pasquale las humanas virtudes de  su hermana Sofronia, pretendida novia del protagonista: «Generosa con los pobres, tierna, dulce y amorosa. El cielo la creó para hacer feliz a un hombre».

Con ese mismo espíritu realiza su misión el Papa Francisco. Le hemos visto subiendo al avión con su cartera en la mano. En ella, mucha generosidad para con los pobres porque, como a Sofronia, el cielo le creó para hacer feliz a los hombres. En su agenda: visitar cárceles y barrios marginados. Otro que, como Jesús, sabe predicar y dar trigo en abundancia.

EL PAPA DE LA GENTE

– «Un pontífice austero, amigo de los pobres y párroco del mundo.

– Bendijo a todos con la sencilla sotana blanca y el crucufijo de plata que llevaba usando desde su primer día de obispo, sin reemplazarla por el oro, símbolo del poder y del sometimiento.

– Francisco, un nombre que ningún Papa había elegido en 2000 años de historia, tomó el timón de la Iglesia y viró la nave hacia un rumbo nuevo, hacia el encuentro con la gente, para ofrecerle esfuerzo, oración y humildad, no solo con palabras sino, especialmente, con gestos.

– …como resultado de su formación jesuitica, una de cuyas características es el encuentro con quienes expresan los mismos valores desde otra perspectiva cultural.

– «Nunca olvidemos que el verdadero poder es servicio y que, también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio», alertó Francisco en la misa de inicio de su pontificado, ante más de 200.000 personas que llenaron el 19 de marzo de 2013, día de San José, la Plaza de San Pedro».

(Selecciones Readers Digest. Diciembre 2014).

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Comunidad: llamada y envío.

domingo, 11 de julio de 2021
Comentarios desactivados en Comunidad: llamada y envío.

envio-misioneroDOMINGO 11 de Julio 

Mc 6,7-13

También Jesús no envía hoy como comunidades cristianas a expulsar demonios, a sanar la vida y las relaciones allá donde el egoísmo, el poder, la violencia y la injusticia fractura lo humano y la creación. Es un envío desde la sencillez de nuestras vidas y la solidaridad con los vulnerados y vulneradas. Es un envío humilde, pues nuestra fortaleza es Jesús mismo y la confianza en que Él viene con nosotros y nosotras urgiéndonos a salir de los caminos trillados para abrirnos a la novedad del Evangelio en las periferias sociales y existenciales de las que a veces preferimos huir. En este envío somos sanados y sanadas por el poder liberador del sacramento del encuentro y la projimidad humana, donde el rostro de Dios se nos revela con más nitidez y nos abraza como un misterio accesible en la cotidianidad de nuestra vida.

Nos envía de dos en dos, sin embargo, nuestra fe y nuestro compromiso frecuentemente tienen déficit de comunidad y una de las amenazas permanente del cristianismo es convertirse en una religión individualista e intimista, lo cual nada tiene que ver con su esencialidad. También hemos terminado por relativizar la opción por la pobreza y la sencillez como estilo de vida, de manera que con nuestras prácticas y omisiones domesticamos la memoria peligrosa y subversiva de Jesús en la historia, haciendo del cristianismo una religión burguesa.

Pero el cristianismo es la religión del amor que se hace carne, cuerpo social, comunitario, amor político. La comunidad es lugar de reconocimiento del Resucitado como dinamismo de vida y liberación en nuestro mundo, que nos mueve a no pactar con la injusticia ni con la deshumanización en nuestros ambientes, y es también lugar de envío. Nos urge a salir de la autoreferencialidad, la sacristía y el gueto para ser iglesia en salida. ¿Cómo fortalecer y suscitar el sentido comunitario y de envío frente al sálvese quien pueda y la deriva individualista hacia la que el sistema nos empuja?

Pepa Torres Pérez

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Ligeros de equipaje.

domingo, 11 de julio de 2021
Comentarios desactivados en Ligeros de equipaje.

59E43EF1-4632-43AC-B755-1B97A7A3703BDomingo XV del Tiempo Ordinario

11 julio 2021

Mc 6, 7-13

En su radicalidad, estas palabras de Jesús apuntan a uno de los signos más claros de la espiritualidad. Cuando alguien se vive en profundidad, comprende que todo es gracia; esa comprensión se transforma en gratitud y se manifiesta en gratuidad. Quien sabe que todo lo ha recibido gratis, deja que todo fluya a través de él.

Esto no significa demonizar el dinero ni renunciar a una remuneración adecuada, aunque impide hacer “negocio”, particularmente con todo lo que tenga que ver con la espiritualidad.

La vivencia espiritual hace posible vivir la experiencia de estar siendo recibido y regalado en permanencia. De ahí brotan una actitud y un comportamiento caracterizados por la desapropiación -en la que insiste el texto que estoy comentando y que han recalcado todos los maestros y maestras espirituales-, un rasgo diametralmente opuesto a la pulsión acaparadora que rige en nuestra cultura.

La espiritualidad permite pasar del tener al compartir, del poder al servir, del tener al ser. Y todo ello, no en virtud de un imperativo ético, sino como fruto de la comprensión.

La comprensión profunda -otro sinónimo de la espiritualidad- se despliega en una triple dirección, que puede resumirse en tres palabras: plenitud, fluir y fraternidad.

Regala una vivencia de plenitud, porque permite comprender y saborear lo que realmente somos, más allá del yo en el que temporalmente nos experimentamos. Somos pura presencia consciente -plenitud de presencia-, y lo saboreamos en el silencio de la mente. Espiritualidad es experiencia de plenitud.

A partir de ahí, comprendemos que la vida fluye a través de nuestra “forma” o persona concreta. No tenemos la vida ni nos la apropiamos, sino que permitimos que fluya en nosotros, a la vez que aprendemos y agradecemos el hecho de vivirnos como cauce, que busca ser cada vez más limpio y desapropiado. Espiritualidad es vivir diciendo sí a lo que la vida nos trae.

En paralelo, la misma comprensión que nos ancla en el centro donde experimentamos la plenitud nos hace ver que ese centro es compartido con todos los seres, que la identidad es común. La consecuencia es clara: todo otro soy yo; más allá de nuestras diferencias, somos lo mismo. Por tanto, si todo otro es no-otro de mí, la fraternidad constituye una dimensión constitutiva de lo que somos. Espiritualidad es fraternidad.

Plenitud, fluir, fraternidad: brotan de la comprensión y vivencia de lo que somos, implican un proceso de desidentificación del ego y dejan en la persona un sabor de gratuidad.

¿Qué produce en mí la vivencia espiritual?

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Mucho haremos si expulsamos algún que otro espíritu inmundo

domingo, 11 de julio de 2021
Comentarios desactivados en Mucho haremos si expulsamos algún que otro espíritu inmundo

envio misioneroDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

  1. Jesús envía a los suyos.

     El mismo Jesús enviaba a los suyos a evangelizar dándoles autoridad sobre los “espíritus inmundos”: llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos

         Jesús envía a evangelizar y por evangelizar entiende expulsar los espíritus inmundos. Jesús les da autoridad (no poder) sobre los espíritus inmundos.

Por espíritus inmundos no hemos de entender unos seres extraños, algo así como demonios que andan por la historia “zarandeando” al personal. Hablar de demonios era (y es) hablar de enfermos del cuerpo y de la mente (problemas psicológico- psiquiátricos). Y la autoridad de los discípulos es para liberar a la gente de esos males.

Evangelizar es transmitir el mensaje sanador y liberador de JesuCristo.

     Evangelizar es comunicar vitalmente a la gente la liberación de la ley, del pecado y de la muerte.

  1. Autoridad (no poder) y pobreza.

     Jesús les da y les envía con autoridad sobre el sufrimiento físico – espiritual humano.

Autoridad no es poder.

Poder es la potestas que una persona o institución ostenta porque se la ha conferido quien puede hacerlo. Un político, un obispo tienen poder porque han sido instituidos en tal cargo por quien puede hacerlo.

Sin duda que tal poder será legítimo.

Autoridad es otra cuestión mucho más noble. Auctoritas (autor) proviene del latín «augere» (hacer crecer) e indica la capacidad que una persona tiene para “hacer crecer” a los demás, para hacerlos más adultos y más capaces de una vida digna. Una persona tiene autoridad por su bondad y sana presencia en un grupo, en la familia, en la comunidad, pueblo, Iglesia…

Autoridad es el que tiene una relevancia moral porque esa persona es competente, amable, razonable, bondadosa, sensata, etc.

     Es evidente que hay personas que tienen poder, porque se lo ha conferido quien puede hacerlo (los votos, la máxima jerarquía, etc.), pero puede ser que esa misma persona constituida en poder, no tenga la más mínima autoridad ni relevancia moral en el grupo, en la sociedad, en la diócesis, en la comunidad religiosa, etc.

   Jesús no fue una persona de poder, no impuso nada por la fuerza, nunca utilizó el poder para controlar o dominar a sus discípulos. Jamás excluyó a nadie. Fue libre y liberador. Escuchaba a los pobres, paralíticos, leprosos, ciegos, a los soldados extranjeros, se negó a condenar a la adúltera e invitaba a Pedro –y a nosotros-  «perdonar hasta setenta veces siete». Ponía salud y vida en las personas, sensatez y justicia en la sociedad. No ostentó ningún poder oficial pero, actuaba como quien tiene autoridad (Mc 1,22).

Por eso, cuando envía a sus discípulos a evangelizar, «les dio autoridad sobre los espíritus inmundos», es decir, les dio capacidad para liberar del mal, no para dominar y controlar a las personas.

Necesitamos personas con autoridad y -casi- sólo contamos con personas poderosas.

Lo que quiere el Señor Jesús no es la “carrera” que hacen no pocos clérigos para tener una dignidad, unos poderes, una seguridad económica. Y si es posible, trepar y llegar muy alto, hasta tener altos cargos. Da vergüenza solo pensar en semejante proyecto. Lo malo es que abundan los clérigos que aspiran a esta “trapacerías”, pensando que así es como tienen que servir a la Iglesia. ¡Qué desgracia para la causa del Evangelio de Jesús, el Cristo!, (JM Castillo).

Jesús no les da poder, sino autoridad.

  1. Misión.Somos país de misión.[1]

     Hace 50 años se publicó un libro en Francia que causó un gran escándalo: “Francia, país de misión”.[2]

 ¿Y nosotros?

     La transmisión de la fe, del evangelio está muy dificultada, si no impedida, incluso sociológicamente está mal visto ser creyente, cristiano.

Los tres puntales en los que se cimentaba la socialización (la misión), la transmisión de la cultura y, por tanto, de la fe, están hondamente en crisis: la familia, la escuela y la iglesia. Quizás el substrato socio.cultural es lo que ha cambiado enormemente y la “plantilla de este ordenador da –por defecto-increyentes”.

     Europa es país de misión.

     En el fondo Jesús nos envía a la misión, a evangelizar. Y evangelizar no es cuestión del clero, de los curas… Todos estamos enviados a evangelizar, a sanar los corazones afligidos. Todos los cristianos tenemos esta noble tarea en la vida: expulsar los espíritus inmundos, liberarnos de la miseria, del sufrimiento, de la enfermedad, de la injusticia, de la droga, etc…

     La misión fue la principal dedicación de la iglesia naciente. Pablo hace tres largos viajes misionales por el Imperio romano: Asia Menor, Grecia, Roma, quizás Hispania. Pedro igualmente fue un misionero.

     Si hay misión es porque el Evangelio es lo que es: eu –angelion: buena noticia que tiende a comunicarse.

     Hoy en día transmitimos poco el evangelio, más bien “sacramentalizamos” al personal utilizando los sacramentos no tanto como expresión de la fe, sino como ritos con un tono mágico, más que cristiano.

     La nueva evangelización posiblemente será cuestión de décadas, que en unos primeros momentos requerirá sensatez y “discernimiento” personal y comunitario. Habrá que olvidar el régimen de cristiandad y todo nacional-catolicismo y pensar en un cristianismo más personal que sociológico. Es necesario volver al Evangelio de JesuCristo, más que a determinadas etapas de la historia de la Iglesia.

  1. Ni pan ni alforja. Bastón y sandalias

La pobreza e inseguridad de los débiles.

La Iglesia después de haber sido la religión oficial del Imperio romano y haber ejercido durante siglos un poder hegemónico -al menos- en occidente. En muchas etapas  la Iglesia no ha sabido caminar sin el apoyo de algún poder político, económico, ideológico o de su propio poder eclesiástico. Está demasiado acostumbrada a vivir y actuar desde un nivel de superioridad poco -nada- evangélico.

Gracias a Dios que en estos momentos el papa Francisco está recuperando el sentido de servicio, su autoridad no es el castigo, sino la bondad, la misericordia.

Sin embargo, es bueno para la Iglesia ir perdiendo poder económico y político, pues ese despojamiento acerca a la Iglesia al movimiento que puso en marcha Jesús cuando envió a sus discípulos de dos en dos, sin alforjas, sin dinero ni túnica de repuesto, y con una sola misión: «predicar la conversión».

Jesús no necesita de poderosos o prepotentes, ni de ricos que sostengan el evangelio. La Iglesia es de y para la gente sencilla que sabe vivir la fe con pocas cosas y trata de vivir sanando y curando enfermos y sufrimientos.

Jesús no puso el Evangelio en manos del poder y del dinero. No acumuléis tesoros en la tierra, no busquéis el poder. El dinero se convierte en signo de poder, de seguridad, de ambición y dominio sobre los demás. El dinero le resta credibilidad al evangelio. Desde el poder económico no se puede predicar la conversión que necesita nuestra sociedad ni crear un espacio de solidaridad para todos.

     Estamos llamados y enviados por el Señor a hacer el bien, a aliviar, curar, expulsar demonios. Sanemos corazones afligidos y curemos las enfermedades y los males que podamos.

[1] Es de tener en cuenta que la Iglesia, la misión no es una ong. La misión lleva el evangelio con todo lo que el evangelio implica. Las ong desempeñan un papel, cada una tendrá su tarea con toda seguridad que noble, pero evangelizar es otra cosa. El evangelio no es un libro, es una persona: Cristo, la buena noticia de Cristo.

[2] La France, pays de mission? GODIN, H. – DANIEL, Y., Paris, du Cerf, 1962 Cerf

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Jesús, familia pendiente (2) Hijo de Dios, nacido de mujer

viernes, 9 de julio de 2021
Comentarios desactivados en Jesús, familia pendiente (2) Hijo de Dios, nacido de mujer

Jesús-y-María-ft-imgDel blog de Xabier Pikaza:

Este es un tema complejo y debe plantearse desde diversas perspectivas exegéticas e históricas, biológicas y antropológicas, existenciales y  culturales, eclesiales y dogmáticas… Es un tema poliédrico, que ha de mirarse desde planos distintos, con respeto ante los textos, con fidelidad ante las tradiciones de la Biblia (libro poliédrico) y de la la tradición eclesial, que es también multiforme.

Yo mismo presente hace algún tiempo (Orígenes de Jesús, Salamanca 1976)  lo que entonces se sabía y decía. Han pasado decenios, son muchas las cosas que se han dicho, y tendrán que decirse todavía en un plano bíblico y simbólico, existencial y antropológico.

El tema no se centra en el posible “milagro biológico” de Jesús, sino en milagro total de su vida, que es divina, siendo totalmente humana, conforme al dogma de Calcedonia (año 451). Hoy estamos en condiciones de plantear y entender mejor, no en clave apologética (para defender posibles dogmas separados del contexto), sino evangélica y eclesial,  sabiendo que en el nacimiento y vida de Jesús todo es humano, siendo al mismo (¡por eso!) totalmente divino.

Significativamente se ha elaborado más y mejor la vertiente de la madre (mujer, María), y se ha dejado en la sombra la función de Jesús, un “hijo de David” destronado. Los textos le han visto como signo de superación del patriarcalismo davídico, pero no han elaborado (que yo sepa) su aportación masculina. Queda pendiente ese tema, y su relación con María, madre de Jesús,  a quien la Iglesia ha presentado gozosamente como arquetipo de mujer, virgen y madre, en una línea que hoy (2021)debe replantearse.

1. Interpretación del nacimiento, una historia fecunda.

‒ Pablo.Hacia el 52/56 d.C., él afirma que Jesús nació de mujer, bajo la “ley” (Gal 4, 4), y que era descendiente (hijo) de David según la carne (Rom 1, 3-4), descendiente de los israelitas (Rom 9, 5), pero su vida y familia “carnal” resultaba secundaria, pues él pensaba que, en ese plano, Jesús había sido un mesías judío “fracasado” (muerto en Cruz, por “gracia” de Dios), y que su novedad mesiánica (salvadora) comenzaba con la resurrección, en el momento en el que Dios le había constituido Hijo suyo, superando así la “ley”, es decir, el mesianismo davídico.

            Por eso, en principio, Pablo no se interesó por la “familia” histórica de Jesús, sino por su muerte y su resurrección. Y, sin embargo, paradójicamente, él reconoció la importancia de Santiago y de otros hermanos de Jesús, a quienes cita con gran respeto, como “hermanos del Señor” (Gal 1, 19; 2, 9; 1 Cor 9, 5; 15, 7).

‒ Marcos.Hacia el 70/74, escribe una biografía mesiánica de Jesús Hijo de Dios, insistiendo como Pablo en su muerte-resurrección, pero añadiendo (en mirada retrospectiva) que él (Jesús) era ya Hijo de Dios en su vida “adulta” (a partir de su bautismo: Mc 1, 9-11), como mensajero del Reino, de manera que ya no vivió ni murió como un “hombre cualquiera” (cf. Flp 2, 6-11), sino como Hijo de Dios. De todas formas, Marcos no ha dado importancia al nacimiento de Jesús, ni a su filiación davídica (discutida y posiblemente negada en 12, 35-37), sino que ha destacado su mesianismo a partir de su misión en Galilea y Jerusalén, tras el bautismo.

            Marcos sabe que la madre de Jesús se llamaba María y que tenía varios hermanos (cf. 6, 2-4), pero no ha querido contar su nacimiento, añadiendo además que él tuvo que distanciarse de esos hermanos y de su misma madre (Mc 3, 20-22. 31-35), que no supieron comprender ni aceptar (al menos al principio) el carácter universal (no davídico) de su misión y de su entrega por el Reino.

‒ Mateo y Lucas recogieron algunos años más tarde, hacia el 80-90 d.C., una tradición ya establecida que presenta a Jesús como Hijo de David en un plano judío (como supone Rom 1, 34 y ratifica Rom 15, 8), pero añadiendo que él no es sólo Cristo, Hijo de Dios, a partir de su bautismo (Mc 1, 9-11), sino que lo es desde (a partir de) su mismo nacimiento, por obra del Espíritu, asumiendo y superando su genealogía “física” davídica (que sólo se ha cumplido en un plano de “carne”). Desde ese fondo, con gran finura teológica, Mateo y Lucas afirman que Jesús es Hijo de Dios habiendo sido engendrado por obra del Espíritu Santo y habiendo nacido de María Virgen, de manera que toda su vida puede y debe interpretarse como historia de Dios.

  En un nivel, esos motivos (concebido por el Espíritu Santo, nacido de la Virgen María) podrían entenderse en forma mitológica, como si el Espíritu divino fuera un agente físico/biológico, capaz de fecundar a María de manera que ella siguiera conservando intacta su “virginidad” biológica. Pero de hecho, superando ese nivel mitológico/biológico, Mt 1-2 y Lc 1-2 suponen que él Espíritu actúa y engendra por María de un modo “divino”, no como sustituto del semen masculino, sino como fuente de vida trascendente, como signo y sentido de todo nacimiento humano (pues cada persona brota de un modo especial de Dios, a través de sus padres y/o educadores)[1].

 2.Mateo 1-2. Cumplimiento y superación de la paternidad de José. Más allá del mesías davídico

Mateo comienza ofreciendo una genealogía masculina de Jesús (de Abrahán a David, y de David, por el exilio, a José, esposo de María), pero introduce en ella cuatro mujeres irregulares (Tamar, Rahab, Rut, Betsabé) que simbolizan y expresan la acción divina (Mt 1, 1-17) que José, hijo de David, debe aceptar:

 El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María, su madre, con José, antes que cohabitaran, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su esposo, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla en secreto. Y mientras pensaba en esto, un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella ha sido engendrado es del Espíritu Santo…Mt 1, 18-23).

           Estamos ante un nacimiento perfectamente humano, siendo totalmente divino. Así se dice en forma simbólica que antes de que José cohabitara con María, su “desposada”, ella aparece “encinta”, por obra del Espíritu de Dios. José no lo sabe y, lógicamente, siendo justo (fiel a la ley), debe abandonarla, aunque quiere hacerlo en secreto, para no difamarla. Pues bien, en este contexto se introduce el ángel de Dios, que revela a José el misterio, exigiéndole que se convierta y que acepte a María como esposa, reconociendo a su hijo. Solamente así, José, el padre/patriarca, se vuelve verdadero padre de Jesús, en el sentido radical de la palabra, colaborando con María; no es que sea “menos” padre, sino “más”, padre en sentido verdadero, humano, colaborando con Dios, que es quien actúa en María, la madre de Jesús.

‒ José, hijo de David (Mt 1, 20),un padre convertido. Naciendo de María, Jesús rompe el orden patriarcal (=nacional) de Israel, de forma que en un nivel antiguo su origen resulta irregular: No es “mesías” por genealogía física (davídica), como anunciaban las tradiciones nacionales, sino por “promesa” y acción salvadora de Dios (cf. Rom 9, 8). Por eso, José debe renunciar a su paternidad mesiánica impositiva (en clave israelita), superando el nivel de la generación biológica (que convertiría a su hijo en una propiedad suya), para aceptar de un modo “personal”, por fe (como don superior de Dios), al hijo de María, convirtiéndose de esa forma en padre verdadero, no en menos, sino en más, en línea verdaderamente humana.

Más que la colaboración materna de María (que se da por supuesta) a Mateo le interesa la transformación paterna de José, de manera que él aparezca como verdadero padre, superando el nivel biológico y patriarcal, para situarse en el nivel de la palabra y del servicio humano. José debe transformarse así en nuevo esposo y padre creyente, superando el nivel biológico/patriarcal, para volverse “marido y padre creyentes”, un hombre que confía en su mujer. a quien acepta como portadora de un mensaje de Dios, y confía también en su hijo, a quien recibe, educa y acompaña como don y presencia de Dios.

María, madre del Hijo de Dios. De ella no se dice nada, sino que ha concebido por obra del Espíritu (cf. Mt 1, 18-25), para añadir que los magos, viniendo de Oriente, para adorar al Rey de los Judíos (Mt 2), le descubrieron en sus brazos (Mt 2, 11). Por encima de todo posible argumento, esta imagen de la madre con el niño nos sitúa en el centro de una más alta dinámica familiar, en la línea de la “profecía” del Emmanuel (Is 7, 23), cuyo cumplimiento ha destacado el evangelista al afirmar que todo sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el profeta: “La virgen ha concebido y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel” (Mt 1, 23). Ésta es la palabra esencial de la nueva revelación de la familia (centrada en la madre y el hijo) según el evangelio de Mateo. José no puede ya actuar como “señor” de la familia (patriarca), sino como protector y amigo de la madre, y como educador humano de su hijo, al que introduce en el camino de la filiación davídica, que Jesús recreará, superando (rechazando) la visión antigua de su mismo padre.

 José aparece así como custodio y garante de una palabra que le transciende, es decir, de la vida de Dios que se expresa y despliega a través de María, su prometida. El texto (Mt 1-2) no dice cómo ha sido, no se detiene a precisar la forma de colaboración que se ha dado entre el Espíritu de Dios y María, pues ello pertenece al misterio superior de lo divino, pero afirma que María pertenece al despliegue generador de Dios y que se encuentra así en el centro de la nueva familia mesiánica, con Jesús en sus brazos. Pues bien, en ese contexto, José resulta necesario para guiarles a los dos (María y Jesús), de modos distintos, acompañando a María y educando mesiánicamente a Jesús, hasta que supera los peligros de la infancia, la persecución de Herodes, y vuelva a Nazaret (Mt 2, 1-23). De esa manera actúa y se convierte en verdadero padre humano[2].

3. Concepción por el Espíritu, palabra de María (Lc 1-2)

El evangelio de la infancia de Lucas constituye quizá, con el de Mateo, la revelación más alta de la familia en la Biblia, y nos sitúa en el lugar donde la maternidad (y paternidad) puede entenderse como diálogo con Dios, retomando y recreando el motivo de Gen 2-4. Por eso, más que en José, Lucas ha insistido en la importancia y colaboración de María, la mujer, que aparece ya, implícitamente, como nueva Eva.

1. Un relato de nueva creación.Eva, la mujer del principio (Gen 3) parecía inclinarse a dialogar con la serpiente (no con Dios) para descubrir el sentido y meta de su maternidad, como iniciadora de un camino de creatividad personal en el que venía a implicarse luego Adán, a quien daba también la manzana (cf. cap. 1). Pues bien, María, la nueva mujer de Lc 1-2, dialoga con el “ángel”, que le promete un niño, que será el mesías, la nueva humanidad, y así, estando desposada con un hombre llamado José, de la casa de David, acepta la palabra de Dios que le promete un hijo, y lo hace dialogando con autoridad, como persona madura, dueña de sí misma, poniendo una dificultad esencial: “¿Cómo será esto, pues no conozco varón?” (Lc 1, 34). Es como si dijera que su relación con José resulta insuficiente, que nunca un hombre saciará su deseo, que hay algo en su vida, y en la palabra de Dios, que se abre más allá de su relación con un varón. En ese contexto se sitúa la respuesta del ángel, que eleva de nivel su pregunta y su argumento:

          El ángel le respondió: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, la Fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, lo que nazca será Santo, se llamará Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios (Lc 1, 35-37).

        Todo esto sucede al sexto mes, como había anunciado el narrador al comienzo de la escena (Lc 1, 26) evocando la historia de Isabel, esposa del anciano Zacarías, que había concebido conforme a la promesa del ángel, por obra Zacarías (cf. Lc 1, 5-25). María concebirá por gracia del Espíritu santo, como le ha prometido el mismo ángel Gabriel. El texto no dice que Dios sustituya con su Fuerza en clave seminal el esperma de Abraham, de David o de José, sino que actúa en un plano de trascendencia, sin negar lo humano, sino expresándose como divino en la misma trama de la historia, superando así un nivel de patriarcado humano.

       La tradición del NT supone en varios casos que el esperma de Abraham o David, es decir, la potencia engendradora de la vida, que se transmite a través de una historia de varones, forma parte de la promesa mesiánica (cf. Lc 1, 55; Hch 3, 35; 13, 29; Gal 3, 16-19; Rom 1, 3; Jn 7, 42). Es claro que ese esperma no aparece en esos textos como simple semen masculino, sino como signo de Dios y promesa de vida. Pues bien, en esa línea, pero superando ese nivel de “esperma humano”, ha de entenderse la palabra del ángel a María: ¡El Espíritu Santo vendrá sobre ti…! Toda concepción y nacimiento humano es signo y presencia del Espíritu de Dios, y de un modo muy especial la concepción y nacimiento de Jesús por María.

       Ella ha preguntado a Dios (como Moisés en Ex 3,11-12): ¿Quién soy yo, cómo será? Y Dios le ha escuchado y respondido, mostrándole el sentido más profundo de su acción, como diciendo: “No importa ahora lo que seas tú, sino Quién soy yo…”. El mismo Dios se revela de esa forma en la concepción de María, que no es una mujer sometida a José, sino que tiene palabra y dialoga con Dios, diciendo de algún modo “yo soy”, de manera que Dios se hace presente (como Yahvé, el que es) por medio de Jesús, su hijo. La objeción de la madre (¡no conozco varón!, Lc 1, 34) nos hace superar así el patriarcalismo entendido como dominio del hombre sobre la misma mujer y la vida.

Fiat. Maternidad dialogada con Dios.Ningún varón como tal (por sí mismo), pero tampoco ninguna mujer, puede hacer que surja una persona humana. Es necesaria una presencia superior, la acción y vida de Dios, y así lo entiende María, respondiendo: «He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu Palabra» (1, 38). El tema biológico queda así “velado”, pues en sí mismo resulta insuficiente para que se produzca un verdadero nacimiento “humano”. Los hijos, en cuanto humanos (personas) nacen de la palabra de los padres y de la presencia de Dios, que aparece así como fuente radical de la vida humana. Ninguna persona es “producto” fabricado por otras personas humanas, sino que cada una presencia y revelación de Dios.

       El nacimiento de Jesús revela, según eso, un elemento esencial de toda concepción y nacimiento humano y de esa forma nos sitúa ante el lugar y sentido del verdadero engendramiento, que es la “palabra”. Dios habla (le ofrece y le pide la palabra), y María empieza respondiendo he aquí (=aquí estoy, en griego idou, en hebreo hinneni), para así comprometerse con su vida entera, en cuerpo y alma, en lo divino (Lc 1, 38). Dios no le ha obligado, no le ha impuesto ninguna carga, pues María no es su esclava, sino que le ha pedido permiso, ha dialogado con ella. Sólo por eso, porque Dios libremente ha llamado, ella puede responderle ¡he aquí la sierva!

       Dios ha pedido, ella responde. Ella ha esperado y Dios le ofrece su palabra hecha carne, el Hijo de su entraña, Jesucristo. Sólo cuando dice fiat (genoito, hágase), Dios pues hacerse y ser Trinidad de amor en la historia. María responde así, y se compromete, libremente. Al situarse en el lugar donde la Palabra de Dios se encarna (Jn 1, 14), ella actúa como signo de la humanidad, a favor de todos (cf. Lc 1, 26-38). Ella ha dicho que no conoce varón en un determinado plano de matrimonio patriarcal, dominado por los esposos. Pero ahora descubre, por encima de ese plano, un nivel más alto de presencia y acción de Dios, que realiza su acción a través de ella, que tiene la última palabra, pero no a solas, sino con Dios, diciendo fiat (genoito), que significa “hágase, hagamos”.

4. Excurso. La madre, presencia y mediadora de Dios en el Antiguo Testamento

          Desde ese fondo quiero evocar algunos textos básicos del AT, que nos permiten comprender la mediación de María, Madre de Jesús, en el nacimiento de su hijo. Por un lado, el AT es radicalmente “patriarcal”. Pero en otro sentido en el surgimiento de los niños en el vientre de la madre desaparece la función del madre. Como he dicho, éste es un tema que debe “recrearse”. Aquí me limito a citar unos textos que nos permiten  situar el contexto judíos del “surgimiento de Jesús”, hijo de Dios, en el vientre de su madre. Desde ese fondo debemos afirmar que cada niño es “hijo de nacido”, nacido de mujer (de virgen), lo mismo que Jesús.

a) Sal 22, 10 Tú eres quien me sacó del vientre, | me tenías confiado en los pechos de mi madre;11 desde el seno pasé a tus manos, | desde el vientre materno tú eres mi Dios.

Cuando el orante afirma que ha sido concebido y sacado del vientre de su madre por el mismo Yahvé,  está poniendo de relieve la acción y presencia de Dios en el proceso de concepción del niño (del hombre mesiánico de Sal 22). Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , , ,

“Sabio y curador”, 14 Tiempo Ordinario – B (Marcos 6,1-6)

domingo, 4 de julio de 2021
Comentarios desactivados en “Sabio y curador”, 14 Tiempo Ordinario – B (Marcos 6,1-6)

35_14_TO_B_1467539No tenía poder cultural como los escribas. No era un intelectual con estudios. Tampoco poseía el poder sagrado de los sacerdotes del templo. No era miembro de una familia honorable ni pertenecía a las élites urbanas de Séforis o Tiberíades. Jesús era un obrero de la construcción de una aldea desconocida de la Baja Galilea.

No había estudiado en ninguna escuela rabínica. No se dedicaba a explicar la ley. No le preocupaban las discusiones doctrinales. No se interesó nunca por los ritos del templo. La gente lo veía como un maestro que enseñaba a entender y vivir la vida de manera diferente.

Según Marcos, cuando Jesús llega a Nazaret acompañado por sus discípulos, sus vecinos quedan sorprendidos por dos cosas: la sabiduría de su corazón y la fuerza curadora de sus manos. Era lo que más atraía a la gente. Jesús no es un pensador que explica una doctrina, sino un sabio que comunica su experiencia de Dios y enseña a vivir bajo el signo del amor. No es un líder autoritario que impone su poder, sino un curador que sana la vida y alivia el sufrimiento.

Sin embargo, las gentes de Nazaret no lo aceptan. Neutralizan su presencia con toda clase de preguntas, sospechas y recelos. No se dejan enseñar por él ni se abren a su fuerza curadora. Jesús no logra acercarlos a Dios ni curar a todos, como hubiera deseado.

A Jesús no se le puede entender desde fuera. Hay que entrar en contacto con él. Dejar que nos enseñe cosas tan decisivas como la alegría de vivir, la compasión o la voluntad de crear un mundo más justo. Dejar que nos ayude a vivir en la presencia amistosa y cercana de Dios. Cuando uno se acerca a Jesús, no se siente atraído por una doctrina, sino invitado a vivir de manera nueva.

Por otra parte, para experimentar su fuerza salvadora es necesario dejarnos curar por él: recuperar poco a poco la libertad interior, liberarnos de miedos que nos paralizan, atrevernos a salir de la mediocridad. Jesús sigue hoy «imponiendo sus manos». Solo se curan quienes creen en él.

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

“No desprecian a un profeta más que en su tierra”. Domingo 4 de julio de 2021. Domingo 14º de tiempo ordinario

domingo, 4 de julio de 2021
Comentarios desactivados en “No desprecian a un profeta más que en su tierra”. Domingo 4 de julio de 2021. Domingo 14º de tiempo ordinario

39-ordinarioB14 cerezoDe Koinonia:

Ezequiel 2,2-5: Son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.
Salmo responsorial: 122: Nuestros ojos están en el Señor, esperando su misericordia.
2Corintios 12,7b-10: Presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo.
Marcos 6,1-6: No desprecian a un profeta más que en su tierra

Los estudiosos suelen decir que la primera parte del Evangelio de Marcos (que termina en la “Confesión de Pedro”) se divide en varias partes más pequeñas; cada una de estas partes empieza con un resumen -llamado técnicamente “sumario”- de la vida de Jesús; después de cada una de ellas viene una referencia a los apóstoles. En este esquema, el evangelio de hoy es el fin de la segunda de las tres pequeñas partes que se caracterizan por un aumento progresivo en el conflicto que Jesús provoca al encontrarse con él. El texto marca un punto clave: Jesús -que es presentado aquí como profeta- se encuentra con la absoluta falta de fe de los suyos, amigos y parientes. El “fracaso” de Jesús se va acentuando: en la tercera parte ya se empieza a presentir la “derrota” del Señor anticipada en la muerte del Bautista.

Es característico del evangelio de Marcos presentar a sus destinatarios el aparente fracaso, la soledad, el “escándalo” de la cruz de Jesús. Esa cruz es la que comparten con él todos los perseguidos a causa de su nombre, como la comunidad misma de Marcos. En toda la segunda parte de este Evangelio lo encontraremos al Señor tratando -a solas con los suyos- de revelarles el sentido de un “Mesías crucificado” que será plenamente descubierto por el centurión -en la ausencia de cualquier signo exterior que lo justifique- como el “Hijo de Dios”.

Los habitantes de Nazaret no dan crédito a sus oídos: ¿de dónde le viene esto que enseña en la sinagoga? “Si a éste lo conocemos, y a toda su parentela”. La sabiduría con la que habla, los signos del Reino que salen de su vida, no parecen coherentes con lo que ellos conocen. Allí está el problema: “con lo que ellos conocen“. Es que la novedad de Dios siempre está más allá de lo conocido, siempre más allá de lo aparentemente “sabido”; pero no un más allá “celestial”, sino un “más allá” de lo que esperábamos, pero “más acá” de lo que imaginábamos; no estamos lejos de la alegría de Jesús porque “Dios ocultó estas cosas a los sabios y prudentes y se las reveló a los sencillos”; no estamos lejos de la incomprensión de las parábolas: no por difíciles, sino precisamente por lo contrario, por sencillas. El “Dios siempre mayor” desconcierta, y esto lleva a que falte la fe si no estamos abiertos a la gratuidad y a la eterna novedad de Dios, a su cercanía. Por eso, por la falta de fe, Jesús “no podía hacer allí ningún milagro”; quienes no descubren en Él los signos del Reino no podrán crecer en su fe, y no descubrirán, entonces, que Jesús es el enviado de Dios, el profeta que viene a anunciar un Reino de Buenas Noticias. Esto es escándalo para quienes no pueden aceptar a Jesús, porque “nadie es profeta en su tierra“. Y quizás, también nos escandalice a nosotros… ¿o no?

Jesús es mirado con los ojos de los paisanos como “uno más”. No han sabido ver en él a un profeta. Un profeta es uno que habla “en nombre de Dios”, y cuesta mucho escuchar sus palabras como “palabra de Dios”; cuesta mucho reconocer en quien es visto como “uno de nosotros” a uno que Dios ha elegido y enviado. Cuesta pensar que estos tiempos que vivimos son tiempos especiales y preparados por Dios (kairós) desde siempre. Pero en ese momento específico, Dios eligió a un hombre específico, para que pronuncie su palabra de Buenas Noticias para el pueblo cansado y agobiado de malas noticias. No es fácil reconocer el paso de Dios por nuestra vida, especialmente cuando ese paso se reviste de “ropaje común”, como uno de nosotros. A veces quisiéramos que Dios se nos manifieste de maneras espectaculares ‘tipo Hollywood’, pero el enviado de Dios, su propio Hijo, come en nuestras mesas, camina nuestros pasos y viste nuestras ropas. Es uno al que conocemos aunque no lo re-conocemos. Su palabra, es una palabra que Dios pronuncia y con la que Dios mismo nos habla. Sus manos de trabajador común son manos que obran signos, pero con mucha frecuencia nuestros ojos no están preparados para ver en esos signos la presencia del paso de Dios por nuestra historia.

Muchas veces nosotros tampoco sabemos ver el paso de Dios por nuestra historia, no sabemos reconocer a nuestros profetas. Es siempre más fácil esperar o cosas extraordinarias y espectaculares, o mirar alguien de afuera. Es más “espectacular” mirar un testimonio allá en Calcuta… que uno de los cientos de miles de hermanas y hermanos cotidianos por las tierras de América Latina que trabajan, se “gastan y desgastan” trabajando por la vida, aunque les cueste la vida. Es más maravilloso mirar los milagros que nos anuncian los predicadores itinerantes y televisivos, que aceptar el signo cotidiano de la solidaridad y la fraternidad. Es más fácil esperar y escapar hacia un mañana que ‘quizá vendrá’, que ver el paso de Dios en nuestro tiempo, y sembrar la semilla de vida y esperanza en el tiempo y espacio de nuestra propia historia. Todo esto será más fácil, pero, ¿no estaríamos dejando a Jesús pasar de largo? Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

4.7.21 (Dom 14). Familia pendiente (1) Los hermanos de Jesús

domingo, 4 de julio de 2021
Comentarios desactivados en 4.7.21 (Dom 14). Familia pendiente (1) Los hermanos de Jesús

imagesEl blog de Xabier Pikaza:

Familia cristiana, historia pendiente

El evangelio del domingo 4.7.21 (14 TO) trata de los hermanos de Jesús (Mc 6, 1-6). Con ese motivo, partiendo de la reflexión de ayer (30.6.21: ni varón, ni mujer, Gal 3, 28), ofrezco una esquema de conjunto de la familia de Jesús. en tres partes La primera trata de los hermanos:

Hermanos y hermanas de carne y sangre, de naturaleza y clan de Nazaret. Ellos forman “la gente” de Jesús, su raíz judía, grupo pobre de una pobre aldea, pero con una larga historia de promesas y esperanza de humanidad.

Hermanos en el Espíritu Santo. Jesús descubre que es «hijo» (presencia) de Dios, y que los demás, varones y/o mujeres lo son también, es Dios hecho carne y camino en la historia humana. Este es el tema que los amigos y seguidores de Jesús han expresado simbólicamente (en un plano religioso, no “físico”), diciendo que que él había sido concebido por el Espíritu de Dios, de María «Virgen».

Hermanos por misión y por encarnación humana: (a) Hermanos de Jesús por misión son aquellos que buscan y trazan con el  un camino del “reino” en el mundo (Mc 3, 31-35). (b) Por encarnación son hermanos suyos  los pobres y excluidos de la tierra, hambrientos, descartados, pues partiendo de ellos se construye el reino de Dios en la tierra (Mt 25, 31-46).

Esta visión de los hermanos de Jesús es una historia y tarea pendiente de la iglesia. Con frecuencia, algunos cristianos han “enmascarado” la familia de Jesús  en una mística super-natural (como si Dios actuara por milagros externos) que no responde a su histroria y mensaje. Hoy desarrollo la primera parte del tema.

El clan de Nazaret ¿Quién es éste?

             En un momento dado, tras haber iniciado su mensaje junto al lago de Galilea, en Cafarnaúm, Jesús vinoa Nazaret, su pueblo, y empezó a enseñar en la sinagoga exponiendo su práctica de reino, la creación de una nuevafamilia, pero sus paisanos no le aceptan, preguntando por su origen, su conocimiento y sus parientes:

Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga y muchos, escuchándole, se admiraban y decían: ¿De dónde le vienen tales cosas? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por él? ¿No es éste el artesano, el hijo de María, el hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿No están sus hermanas aquí entre nosotros? (Mc 6, 2-3). (Texto comentado en Historia de Jesús y en comentario de Marcos).

 Este relato recoge probablemente recuerdos históricos, pero el evangelio Marcos no lo ha presentado por afán de erudición, sino para introducir la identidad y ruptura familiar de Jesús y de su evangelio (su verdadera familia), en forma de pregunta abierta, a la que deben responder los lectores de su obra. En este contexto se plantea el tema de su origen y el sentido de su “conocimiento”. Es evidente que Jesús promovió y sufrió una fuerte ruptura de familia. Así preguntan sus paisanos:

hogar-infantil-nueva-esperanza-13-728 ‒ ¿De dónde (pothen) le vienen tales cosas (tauta)? (Mc 6, 2). En aquel tiempo, el valor de una persona se medía a partir de su familia… y a Jesús le acusan de ser de familia pobre. Pero Jesús ha roto los esquemas familiares a los que ellos apelan, pues realiza gestos y eleva pretensiones que no pueden entenderse en ese plano. Por eso se interrogan: ¿pothen, de dónde?

¿Qué es esta sabiduría (tis hê sophia), capaz de hacer milagros (dynameis: 6, 2)? Los de Nazaret apelan a la autoridad legal…   Ciertamente, hace cosas que parecen buenas, pero no es un hombre fiable, es un simple cantero, carpintero, albañil de pbelo.

En este contexto resulta normal la pregunta sobre su familia y trabajo: ¿No es éste el artesano, el hijo de María? (6, 3).   Lógicamente, sus paisanos se interesan por sus parientes y su oficio (modo de vida), dentro de de una sociedad donde el origen (genealogía, situación familiar) marca la identidad de cada uno:

‒ Identidad: ¿No es este el tektôn, artesano? (Mc 6, 3). Ciertamente, muchos rabinos judíos posteriores han sido artesanos (a pesar de la opinión peyorativa de Eclo 38, 24-34), y han afirmado que el estudio de la Ley debería completarse con un trabajo productivo para sostener la vida. Pero, en este caso, la pregunta tiene un matiz peyorativo, pues los nazarenos llaman a Jesús artesano para descalificarle, destacando su falta de estudio y su baja condición social. Según ellos, Jesús carecería de formación para enseñar, pues no era más que un obrero manual que debía haber permanecido en su trabajo.

‒ Tema de madre: ¿No es este el hijo de María? (Mc 6, 3; cf. 3, 31-35). El texto no alude al padre José, porque probablemente ha muerto. Como representante de la tradición familiar de Jesús emerge María, que le ofrece un nombre metronímico (Hijo de María) y un lugar en el mundo… Este pasaje no dice nada en contra o a favor de ella, en línea positiva (como Mt 1-2, Lc 1-2, Jn 2, 1-12; 19, 25-27), ni negativa, como supone cierta tradición, que habla en este campo de nacimiento de un nacimiento irregular. Nuestro texto afirma algo anterior, mucho más sencillo: la sabiduría y obras de Jesús desbordan el nivel donde su madre ha podido situarle.

‒ Cuestión de hermanos y hermanas, una pregunta abierta (6, 3). El texto anterior (Mc 3, 31-35) situaba el tema de los hermanos de Jesús en ámbito eclesial. Pues bien, ellos aparecen aquí a nivel de pueblo y familia. Es significativo que el texto cite los dos grupos (hermanos, hermanas), aunque destaque a los hermanos a quienes presenta por su nombre (Santiago y José, Judas y Simón), suponiendo que han sido importantes en la vida posterior de la iglesia.

Denominación metronímica: El hijo de María ¿Nacimiento irregular?

             Parece una denominación extraña, sobre todo en Israel, donde las personas se definen por su origen paterno (Jesús debería llamarse “hijo de José”). Por eso, la presentación metronímica (hijo de María) ha suscitado cuestiones de tipo familiar y teológico.  Algunos (incluso católicos como Shaberg) han supuesto que los nazarenos están evocando un origen “irregular” del nacimiento de Jesús cosa que no implicaría un “reproche” contra María (ni contra Jesús), sino que estaría en la línea del evangelio: Dios habría penetrado de manera sorprendente en la historia de los hombres y mujeres a través de un nacimiento irregular, en el sentido legal del término.

Algunos exegetas añaden que la acción “especial” de Dios en María (que podría haber sido víctima de una violación),en la línea de las mujeres “irregulares” de la genealogía de Mt 1, 2-6 (Tamar, Rajab, Rut y la esposa de Urías). Jesús habría asumido en su origen y en su vida el destino de millones y millones de hijos de matrimonios irregulares, de mujeres utilizadas o violadas, de manera que así pudo comprender mejor la situación de otros hombres y mujeres semejantes.

Esta condición de María, mujer violada, y reconocida después por José, que se desposó con ella, reconociendo a Jesús como hijo propio, podría servir de modelo de identificación para millones de familias irregulares.

      Esa interpretación no es imposible, y en esa línea se podría añadir que las formulaciones del “nacimiento virginal” propuesto por Mt 1-2 y Lc 1-2 habrían surgido para responder a la acusación del origen irregular de Jesús. El hecho de llamar Jesús “hijo de María” puede fundarse en el hecho de que José ya había muerto y, sobre todo, en la importancia que María tuvo en la Iglesia de Jerusalén como “gebîra”, es decir, como Madre del Señor (cf. Lc 1, 43). Pero esa no parece la mejor interpretación del tema. Lo extraño de Jesús no es que haya nacido de un modo irregular, sino que él mismo sea irregular, por su vida y mensaje.

Cuestión de hermanos.

Lo importante no es la extrañeza del origen primero, sino de su vida entera. Por eso, este tema me parece muy secundario. Pero muchos lo toman como muy importante y por eso quiero  evocarlo. Ha sido (y sigue siendo) muy discutido dentro de la Iglesia, como atestigua San Jerónimo, en siglo IV d.C., distinguiendo tres hipótesis, a la que añadimos una cuarta:

  1. Hermanos carnales, hijos de José y María, hipótesis de Helvidio. Ha sido dominante desde una perspectiva exegética, siguiendo el sentido normal de la palabra adelphos en lengua griega. Conforme a esta visión, Jesús habría sido hijo de José y María, naciendo y creciendo dentro de una familia numerosa, con los valores y problemas que ello implica, como seguiremos indicando al insistir en su vinculación con Santiago, que asumió y recreó su obra mesiánica en Jerusalén. En esta perspectiva, más extendida en la primera Iglesia, Jesús habría nacido en una familia normal, numerosa, como otros muchos galileos de su tiempo; su nacimiento virginal debería entenderse en un contexto simbólico profundo.
  2. Hermanastros, hijos de un matrimonio anterior de José (Epifanio de Salamina).Según esa hipótesis, que se ha vuelto mayoritaria en las iglesias de oriente, a partir del siglo IV, Jesús habría nacido por obra del Espíritu, como hijo de María, siempre Virgen. Por eso, sus “hermanos”, entendidos en sentido extenso, habrían sido hijos de un matrimonio anterior de José, que era viudo y que se habría casado con María siendo ya anciano, como esposo virginal, para protegerle a ella y para dar una familia “oficial” a Jesús (que no era hijo suyo, en sentido biológico). Según eso, los hermanos de Jesús eran hijos que su padre adoptivo había tenido con una mujer anterior.
  3. Primos, hijos de una hermana de María (Jerónimo).Ésta es la respuesta más común de la Iglesia occidental latina. Según ella, el término griego “hermano” (adelphos) se emplearía aquí (en Mc 6, 3) en un sentido extenso, lo mismo que el término hebreo equivalente (‘ah), que puede significar “primo” o pariente, miembro de la tribu… Los llamados hermanos de Jesús serían en realidad hijos de una de las hermanas de su madre, muy vinculada a Jesús por su origen y su itinerario posterior. En esa línea, aceptada por la mayoría de los católicos antiguos, los exegetas han desarrollado y siguen desarrollando una inmensa erudición.
  4. Hermanos de madre, pero no de padre, nacimiento irregular.Algunos exegetas modernos, en la línea de lo ya dicho al comentar la denominación “metronímica” (¡el hijo de María!), afirman que Jesús habría hijo de María y de un padre desconocido (quizá a través de una violación). Jesús habría nacido así de un modo “anómalo”, siendo después reconocido por José, que se casó con María, y tuvo con ella otros hijos, que serían sus hermanos.

La tradición ortodoxa y católica, insistiendo en la virginidad “perpetua” de María, ha defendido con toda razón, como es normal, la segunda y/o tercera hipótesis, pero desde un punto de vista histórico, con los datos que tenemos, el tema resulta más complejo. Por eso lo dejamos aquí abierto, sin precisar tampoco el sentido “dogmático” de la virginidad de la madre de Jesús (que algunos entienden de manera no biologista). En ese contexto podemos introducir aquí, dos nuevas visiones del tema, de tipo eclesial y mesiánico, que destacan el sentido simbólico profundo de la fraternidad, y la aplican de un modo eclesial y/o universal.

Nueva familia, los dos tipos de hermanos verdaderos de Jesús, según el evangelio

Lo más importante en Jesús no ha sido la familia de origen (de dónde viene), sino la familia de elección y de misión: Los hermanos que él ha encontrado y escogido, los que le acompañan en la tarea de reino, y los hermanos que encontrado y querido elevar, en línea de fraternidad universal.

‒ Hermanos de tarea: sus seguidores y amigos, los que se comprometen a vivir en fraternidad).La palabra hermano tiene un sentido figurado muy extenso, como ha puesto de relieve la segunda y tercera hipótesis (de Epifanio y Jerónimo). Hermanos son no solamente los “primos y parientes” (en línea genealógica), sino los integrantes de la comunidad o grupo de Jesús, como he destacado de un modo especial el evangelio de Marcos: Mis hermanos y hermanas, mi padre y mi madre en el mundo son aquellos que buscan y construyen conmigo la familia de Dios (Mc 3, 31-35 y 10, 30). En ese contexto, hermanos de Jesús son todos sus seguidores, la gran familia de la Iglesia, en la línea de Mt 23, 8-9: “Uno sólo es vuestro maestro, uno sólo vuestro padre, y todos vosotros sois hermanos”.

‒ Línea universal, hermanos son los más pequeños.Ampliando el sentido del término, conforme a la dinámica del mensaje y de la vida de Jesús, hermanos del creyente son todos los necesitados, es decir, aquellos por los que Jesús proclama su mensaje y entrega su vida, empezando por los marginados sociales. En esa línea, Jesús puede hablar de sus hermanos más pequeños, los hambrientos y sedientos, los exilados y desnudos, los enfermos y encarcelado (Mt 25, 31-45), abriendo así una fraternidad que se extiende al mundo entero, a partir de los necesitados.

Ciertamente, tiene su importancia el tema de los “allegados físicos” de Jesús (hermanos de sangre, hermanastros, primos, parientes…). Pero más importante es todavía para el evangelio y para el conjunto de la Iglesia el tema de sus “allegamos mesiánicos”, tanto en línea de humanidad (todos los pequeños y necesitados) como de iglesia (todos los creyentes). En esa perspectiva, lo que importa es hacerse hermanos, compartiendo el camino de Jesús y ayudando a sus hermanos más pequeños. Éste es el dogma clave del evangelio, el lugar donde se define la familia cristiana.

Conclusión. Despreciado en su patria

           (Como en USA muchos desprecian a negros, indios o hispanos… Como en España se ha despreciado a los gitanos, como en Europa se desprecia a los emigrantes…)

  Los nazarenos desprecian a Jesús, porque “creen conocer” bien su origen, y consideran que es poco importante, que no es trigo limpio, que no es buen judío de ley /o de reza. En algún sentido, ellos niegan a Jesús o le rechazan por razón de su familia, porque piensan que ella no le da categoría para presentarse como mensajero de Dios o maestro. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

El misterio de la incredulidad. Domingo 14. Ciclo B.

domingo, 4 de julio de 2021
Comentarios desactivados en El misterio de la incredulidad. Domingo 14. Ciclo B.

jesussinagoga1Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

 El domingo pasado nos recordaba el evangelio de Marcos dos ejemplos de fe: el de la mujer con flujo de sangre y el de Jairo. Hoy nos ofrece la postura opuesta de los nazarenos, que sorprenden a Jesús con su falta de fe (6,1-6). El hecho de que un profeta no sea aceptado entre los suyos no representa ninguna novedad. Ya le ocurrió a los antiguos profetas. El caso más sangrante es el de Ezequiel. Dios le avisa, en el momento de la vocación, que su actividad está condenada al fracaso.

 El fracaso de Ezequiel (Ez 2,2-5).

             El relato de la vocación de Ezequiel es el más extenso de todos los relatos de vocación proféticos: casi tres capítulos en la numeración actual (Ez 1,1-3,15). La liturgia se limita a este breve pasaje por su relación con el evangelio.

En aquellos días, el espíritu entró en mí, me puso en pie y oí lo que me decía:

-Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí. Ellos y sus padres me han ofendido hasta el día de hoy. También los hijos tienen dura la cerviz y el corazón obstinado; a ellos te envío para que les digas: «Esto dice el Señor». Te hagan caso o no te hagan caso, pues son un pueblo rebelde, reconocerán que hubo un profeta en medio de ellos.

            El texto es tan interesante como desconcertante. Todo el pasado del pueblo de Israel se resume en una historia de rebeldía y dureza de corazón, y los hijos no son mejores que los padres. ¿Qué actitud tomará Dios? ¿Desentenderse de ellos, como proponía a Moisés en el desierto? ¿Acabar con este pueblo pecador y elegirse uno nuevo? La decisión es seguir hablándole, hacer resonar su voz. El contenido del mensaje es lo menos importante y no se concreta en este momento. Lo fundamental es que Dios ha hablado y sigue hablando, como lo demuestra la fórmula: «Esto dice el Señor».

            ¿Por qué es esto tan importante? Para que no pueda atribuirse la culpa de todo al silencio de Dios. La trágica experiencia de los campos de concentración nazis hizo escribir a un autor judío: «Después de Auschwitz no se puede hablar de Dios». Ezequiel le responde: «Después de la destrucción de Jerusalén y la deportación a Babilonia se puede seguir hablando de Dios, porque Él sigue hablando». El problema no es su silencio, sino nuestra sordera. Ezequiel, igual que Jesús, son testigos de que Dios habla. Y también testigos del fracaso de Dios.

El fracaso de Jesús (Mc 6,1-6)

En aquel tiempo Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos. Cuando llegó el sábado empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?». Y se escandalizaban a cuenta de él.

            Les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».

            No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe.

            Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Éxito en Cafarnaúm

            Resulta interesante comparar lo ocurrido en Nazaret con lo ocurrido al comienzo del evangelio: también un sábado, en Cafarnaúm, Jesús actúa en la sinagoga y la gente se pregunta, llena de estupor: «¿Qué significa esto? Es una enseñanza nueva, con autoridad. Hasta a los espíritus inmundos les da órdenes y le obedecen.» Enseñanza y milagros despiertan admiración y confianza en Jesús, que realiza esa misma tarde numerosos milagros (Mc 1,21-34).

Fracaso en Nazaret

            Otro sábado, en la sinagoga de Nazaret, la gente también se asombra. Pero la enseñanza de Jesús y sus milagros no suscitan fe, sino incredulidad. La apologética cristiana ha considerado muchas veces los milagros de Jesús como prueba de su divinidad. Este episodio demuestra que los milagros no sirven de nada cuando la gente se niega a creer. Al contrario, los lleva a la incredulidad.

            Los milagros de Jesús han representado un enigma para las autoridades teológicas de la época, los escribas, y ellos han concluido que: «Lleva dentro a Belcebú y expulsa los demonios por arte del jefe de los demonios» (Mc 3,22).

            Los nazarenos no llegan a tanto. Adoptan una extraña postura que no sabríamos cómo calificar hoy día: no niegan la sabiduría y los milagros de Jesús, pero, dado que lo conocen desde pequeño y conocen a su familia, no les encuentran explicación y se escandalizan de él.

Jesús, motivo de escándalo

            En griego, la palabra escándalo designa la trampa, lazo o cepo que se coloca para cazar animales. Metafóricamente, en el evangelio se refiere a veces a lo que obstaculiza el seguimiento de Jesús, algo que debe ser eliminado radicalmente («si tu mano, tu pie, tu ojo, te escandaliza… córtatelo, sácatelo»).

            Lo curioso del pasaje de hoy es que quien se convierte en obstáculo para seguir a Jesús es el mismo Jesús, no por lo que hace, sino por su origen. Cuando uno pretende conocer a Jesús, saber «de dónde viene», quiénes forman su familia, cuando lo interpreta de forma puramente humana, Jesús se convierte en un obstáculo para la fe. Desde el punto de vista de Marcos, los nazarenos son más lógicos que quienes dicen creer en Jesús, pero lo consideran un profeta como otro cualquiera.

Asombro e impotencia de Jesús

            A Marcos le gusta presentar a Jesús como Hijo de Dios, pero dejando muy clara su humanidad. Por eso no oculta su asombro ni su incapacidad de realizar en Nazaret grandes milagros a causa de la falta de fe. Adviértase la diferencia entre la formulación de Marcos: «no pudo hacer allí ningún milagro» y la de Mateo: «Por su incredulidad, no hizo allí muchos milagros».

Nazaret como símbolo

            Los tres evangelios sinópticos conceden mucha importancia al episodio de Nazaret, insistiendo en el fracaso de Jesús (la versión más dura es la de Lucas, en la que los nazarenos intentan despeñarlo). Se debe a que consideran lo ocurrido allí como un símbolo de lo que ocurrirá a Jesús con la mayor parte de los israelitas: «Sólo en su tierra, entre sus parientes y en su casa desprecian al profeta».

El fracaso no lo desanima

            Jesús ha fracasado en Nazaret, pero esto no le lleva al desánimo ni a interrumpir su actividad. Igual que Ezequiel, lo escuchen o no lo escuchen, dejará claro testimonio de que en medio de Israel se encuentra un profeta.

Reflexión

            Bastantes veces he oído decir: «Si fuésemos mejores, si la Iglesia fuera como la quería Jesús, si actuásemos como él, la gente aceptaría el mensaje del evangelio y no habría tanta incredulidad». Las lecturas de hoy demuestran que esta idea es ingenua. Nunca seremos mejores que Jesús, pero él también fracasó. No solo en Nazaret, sino en Corozaín, Betsaida, Cafarnaún, Jerusalén… Sin embargo, nunca renunció a cumplir la misión que el Padre le había confiado. Este es el gran ejemplo que nos da en el evangelio de hoy.

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

Domingo XIV del Tiempo Ordinario. 04 de julio de 2021

domingo, 4 de julio de 2021
Comentarios desactivados en Domingo XIV del Tiempo Ordinario. 04 de julio de 2021

D-XIV

 “La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía:
‘¿De dónde le viene esto? Y, ¿qué sabiduría es esta que le ha sido dada?’

(Mc 6,1-6)

El evangelio de hoy nos presenta a Jesús volviendo a Nazaret por primera vez desde el comienzo de su predicación. Debió de alegrarse de volver a encontrarse con familiares, amigos y vecinos que le han visto crecer. Sin embargo, el Jesús que llega es un hombre diferente, transformado. Y esto es lo que hace que la gente conocida lo rechace, no quiera escucharle ni crea en él. Se pensaban que lo conocían, pero solo lo hacían externamente. Jesús tiene para ellos palabras de libertad, una Buena Noticia que llene sus vidas de esperanza y de consuelo, y las manos preparadas para sanar, para restablecer, para vivificar, para fortalecer. Pero la gente de Nazaret desconfía de alguien que, siendo tan parecido a ellos, les llega con un conocimiento nuevo: “¿De dónde le viene esto?”

La sabiduría que perciben en Jesús es incomprensible porque no le ha venido de fuera, no se ha convertido en un erudito a fuerza de estudiar. La transformación que la gente ve le viene de un conocimiento interior, profundo, íntimo, de su Padre del cielo y de la humanidad.

Sorprende que, a pesar de darse cuenta de la sabiduría de Jesús, lo rechacen, no le escuchen ni confíen en él. Quizás era porque sentían que su mirada y sus palabras les travesaban. Llegaban hasta su fondo, les revelaban su verdad, les incomodaban. Porque los conocía demasiado bien, sabía qué podía pedir a cada uno, sabía los puntos débiles de cada cual.

El caso es que si quien hubiera predicado en la sinagoga de Nazaret aquel sábado hubiese sido alguien desconocido, venido de lejos, sin ninguna relación con el pueblo, que no tuviera ni idea de sus relaciones y comportamientos, el éxito habría estaba asegurado.

Todo esto hace pensar en lo que nos cuesta escuchar palabras verdaderas sobre nosotras, palabras de quien nos conoce bien, de quien no podemos engañar con victimismos ni falsas imágenes. Palabras venidas de aquellas pocas personas que nos aceptan incondicionalmente, que solo quieren nuestro bien, que crezcamos y mejoremos. Que nos traen de vuelta a nuestra realidad.

Nos resulta más fácil seguir ensoñadas con espejos distorsionados. A menudo estamos dispuestas a escuchar aquello que viene de fuera, de cuanto más lejos mejor, cuanto más exótico mejor. Nos atraen las novedades, las soluciones instantáneas, las últimas tendencias. Buscamos consuelo y compañía a través de la pantalla, no lo pensamos mucho a la hora de contar nuestra vida a alguien desconocido.

Mucho menos dispuestas estamos, en cambio, a abrir el corazón a la gente con quien nos encontramos cada día. A hablarles de nuestros dolores, alegrías, deseos, sueños, vacíos y plenitudes. De lo que vivimos con ellos, lo que nos cuesta y lo que nos da gozo. Y es esta gente, sin embargo, la que nos puede hablar de nosotras mismas. Hacernos encontrar con quien somos y con el Dios que nos habita. Compartirnos, dejarnos mirar, escuchar serenamente lo que tienen que decir quienes nos conocen bien, es transformador y nos lleva hacia una vida plena. Igualmente, las profundidades de los demás, escucharles con oídos atentos y mirada limpia, nos hace crecer en sabiduría, en comunión, en alegría, en paz, en conocimiento de Dios.

Oración

Trinidad Santa, transfórmanos desde dentro, ayúdanos a dejarnos mirar hasta el fondo y a mirar a las demás personas con ternura y respeto, y a poner ante ti lo que simplemente somos.

 

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

Porque sabían que era hijo de José, lo rechazan.

domingo, 4 de julio de 2021
Comentarios desactivados en Porque sabían que era hijo de José, lo rechazan.

unnamedMc 6, 1-6

Las tres lecturas de hoy nos hablan de limitaciones del ser humano. Tanto Ezequiel como Pablo como Jesús se dan cuenta de lo poca cosa que son, pero terminan descubriendo que esas limitaciones no anulan las posibilidades de humanidad plena que el don absoluto de Dios hace posible en ellos. Somos humanos, tal vez ‘demasiado humanos’ como decía Nietzsche, pero la plenitud de humanidad que podemos alcanzar es algo increíblemente grandioso y más que suficiente para dar sentido a una vida. Seres humanos limitados y a la vez humanos infinitos.

Con este texto concluye Marcos una parte de su obra. Después de este relato, que manifiesta la aceptación por el pueblo de las tesis de los dirigentes, no vuelve a poner a Jesús en relación con los representantes oficiales de la religión. Sigue enseñando al pueblo oprimido, que quiere liberarse. Jesús ve que no hay nada que hacer con la institución, y se va a dedicar al pueblo marginado. Este episodio se encuentra en los tres sinópticos, aunque con notables diferencias. Relatos paralelos se pueden encontrar en Jn y en otros lugares de los mismos sinópticos.

Marcos no tiene relatos de la infancia. Por eso puede narrar sin prejuicios este encuentro con los de su “pueblo”. Es un toque de alerta ante el afán de divinizar la vida humana de Jesús. Para los que mejor le conocían, era solo uno más del pueblo. Sus paisanos estaban tan seguros de que era una persona normal, que no pueden aceptar otra cosa. Eran sus compañeros de niñez, habían jugado y trabajado con él, lo conocían perfectamente. Lo encuadraban en una familia, (requisito indispensable para ser alguien en aquella cultura). Hasta ese momento no habían descubierto nada fuera de lo normal en él. Es lógico que no esperasen nada extraordinario.

El texto griego no habla de pueblo sino de “patria”. Ni hace referencia al lugar geográfico. Se refiere más bien al ambiente social en que desarrolló su vida. Llega con sus discípulos, es decir, convertido en un rabino que tiene sus seguidores. No sale nadie a recibirle. Tuvo que esperar al sábado, e ir él a la sinagoga a hablarles. No fueron a la sinagoga a escucharle, sino a cumplir con el precepto. Jesús por su cuenta, se pone a enseñarles. Marcos ya había advertido de la relación de Jesús con su familia. En 3,21 dice que sus parientes vinieron a llevárselo, porque decían que estaba loco. Quedan impresionados como en Cafarnaúm pero con una actitud negativa.

El texto griego no dice: “desconfiaban de él” sino “se escandalizaban”, que indica una postura más radical. Ni siquiera pronuncian su nombre. Dicen despectivamente que es hijo de María; no nombran a su padre, que era la manera de considerar digna a una persona. Es curioso que Mateo corrige el texto de Marcos y dice: “hijo del carpintero”. Pero Lucas va más lejos y dice: “el hijo de José”. Estos evangelistas, que copian de Marcos, seguramente intentan quitarle al texto toda posible interpretación peyorativa. Para Marcos, no era hijo de José, porque había roto con la tradición de su padre; ya no era un seguidor de las tradiciones, como era su obligación.

Ese conocimiento excesivo de Jesús es lo que les impide creer en él. Conocen muy bien a Jesús, pero se niegan a reconocerle como lo que es. Hay que estar muy atentos al texto. En aquel tiempo, cualquiera de la asamblea podía hacer la lectura y comentarla. Si no aceptan la enseñanza de Jesús, es porque no se presentó como carpintero sino con pretensiones de maestro. Tampoco lo rechazan por enseñar como un Rabí, sino por enseñar cosas nuevas que estaban de acuerdo con la tradición. La religión judía estaba segura de sí misma y no admitía novedad. Los jefes religiosos no permitían admitir nada distinto a lo que ellos enseñaban.

Jesús no ha estudiado con ningún rabino ni tiene títulos oficiales. Al hacer Jesús alusión al rechazo del “profeta” está respondiendo a las cinco preguntas puramente retóricas que se habían hecho sus paisanos. Jesús no enseña nada de su cosecha, sino que habla en nombre de Dios. Esa era la primera característica de un profeta. El texto nos está diciendo que, al no aceptarle, están rechazando a Dios mismo. La extrañeza de Jesús no es por verse rechazado sino por verse rechazado por su pueblo. Rechazado por los sometidos a quienes intentaba liberar. El golpe psicológico que recibió Jesús tuvo que ser realmente muy fuerte.

Un detalle muy interesante es que su desconfianza impide que Jesús pueda hacer milagro alguno. El domingo pasado decía Jesús a la hemorroísa: “tu fe te ha curado”; y a Jairo: “basta que tengas fe”. La fe o la falta de fe, son determinantes a la hora de producirse un “milagro”. ¿Dónde está entonces el poder de Jesús? Tenemos que superar la idea de un Jesús que tiene la omnipotencia de Dios en sus manos y que puede hace lo que quiere en cada momento. Ni Dios ni Jesús pueden hacer lo que quieren si entendemos el “hacer” como causalidad física. La idea de un Jesús con el comodín de la divinidad en la manga ha falseado el verdadero rostro de Jesús.

El relato de hoy nos habla de la humanidad de Jesús. Nos está confirmando que no tiene privilegios de ninguna clase. Por eso es tan difícil aceptarle como profeta envidado de Dios. Siempre será difícil descubrir a Dios en aquel que se muestra como muy humano. También hoy rechazamos por instinto cualquier Jesús que no esté de acuerdo con el que aprendimos de pequeños. Yo he oído más de una vez esta frase: “no nos compliques la vida. ¿Por qué no nos dices lo de siempre?” Acostumbrados a oír siempre lo mismo, si alguien se le ocurre decir algo distinto, aunque esté más de acuerdo con el evangelio, saltamos como hienas.

Todo lo que no responda a lo sabido, a lo esperado, no puede venir de Dios. Esa fue la postura de los jefes religiosos del tiempo de Jesús y esa es la postura de los jerarcas de todos los tiempos. Pero esa es también la postura de todos los que lo negaron en aquella sociedad en la que vivió. Como no responde a las expectativas, no existe. Aceptar a Jesús, como aceptar a Dios, implica el estar despegado de todas las imágenes que nos hemos hecho de él. Siempre que nos encerremos en ideas fijas sobre Jesús, estamos preparándonos para el escándalo.

Dios nunca se presenta dos veces con la misma cara. Si de verdad le buscamos, lo descubriremos siempre diferente y desconcertante. Si esperamos encontrar al Dios domesticado, nos engañamos a nosotros mismos aceptando al ídolo que ya nos es familiar. La consecuencia inesperada de toda religión institucionalizada será siempre el tratar de manipular y domesticar a Dios para hacer que se acomode a nuestras expectativas egoístas.

El verdadero profeta es el que habla de un Dios desconcertante e imprevisible que puede salir en cualquier instante por peteneras. El profeta nunca estará conforme con la situación actual, ni personal ni social, porque sabe que la exigencia de Dios es la perfección a la que no podemos llegar nunca. El auténtico profeta será siempre un inconformista, un indignado. Lo más «antiprofético» y antievangélico será siempre la persona o la institución instalada.

El gran espejismo en que hemos caído en el pasado fue pensar que “todos” tenían la obligación de aceptar el mensaje de Jesús. Nada ha hecho más daño al cristianismo, que el querer imponerlo a todos. Desde Constantino hasta hoy, hemos cometido el disparate de hacer cristianos por “decreto”. La opción por el evangelio será siempre cuestión de minorías. Nos asusta un Jesús completamente normal porque hemos puesto la grandeza en lo extraordinario. Pero resulta que lo más grande de todo ser humano no es lo que no tienen los demás, sino precisamente lo que todos tenemos por igual.

 

Meditación-contemplación

El demasiado conocimiento de Jesús nos impide descubrirlo.
Lo que es y significa Jesús no se puede meter en doctrinas.
A Dios solo se llega viviendo su presencia en nosotros.
Para llegar a la vivencia tengo que superar el conocimiento.
El conocimiento de Jesús y de Dios no me viene de fuera.
La experiencia de Dios y de Jesús me llegará de dentro.

 
Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

Recordatorio

Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.

Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.

Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada. no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.

Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.