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La Universidad de Cádiz cancela la charla homófoba de Jokin de Irala

Sábado, 11 de febrero de 2017

jokin-irala-charla-cadiz-520x347La Universidad de Cádiz organizó una charla del homófobo Jokin de Irala, que dice que los gays pueden curarse

Con la petición online sobrepasando rondando las 30.000 firmas, la Universidad de Cádiz anunció en Twitter que la charla del “doctor” Jokin de Irala se cancelaba, tras las protestas, y que no cedería su espacio a la conferencia organizada por el grupo cercano al Opus Dei

Ni 24 horas han tardado en cancelarla… Bien, muy bien

Jokin de Irala es uno de esos nombres que tenemos que añadir a la larga lista de homófobos que no tienen otra cosa mejor que hacer que, desde su heterosexualidad católica apostólica y romana, decirle a los homosexuales que se pueden curar (cosa que es mentira). Ahora se ha propuesto otra misión igual de importante (para él y para los que le subvencionan, claro) que es “avisar” a los padres de los peligros de la “adoctrinación”. Marica, socialista, atea… la que sea.

Ayer, viernes 10 de febrero a las 20:00 estaba programada en la Escuela Superior de Ingeniería de la Universidad de Cádiz una charla homófoba  llamada “Otros hablan con vuestros hijos, ¿habláis vosotros con ellos?” sin ningún tipo de información del evento (publicado en la web de Ticketea, con entradas a la venta por 0 euros) ni sobre el contenido de la misma. Algo como menos curioso, teniendo en cuenta que este señor se supone que es un médico, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública, que fue vicedecano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, que es profesor de Metodología, Sexualidad Humana y de dos asignaturas del Master Universitario en Matrimonio y Familia … En fin, todo un compendio del saber…

Pero, conociéndole, estaba claro lo que iba a decir: que el colectivo LGTB intenta adoctrinar a los jóvenes. Porque es la última moda entre esta gente hoy en día: como no han podido (ni van a poder) tumbar las leyes autonómicas que protegen al colectivo LGTB frente a la discriminación y como no pudieron tumbar la del matrimonio igualitario, ahora se dedican a decir que nos paseamos por los colegios a “convertir” menores  en homosexuales.

Una cosa que en la descripción del evento se han olvidado de comentar es que Jokin de Irala ya tuvo que abandonar en 2013 un Congreso de Bioética que se celebró en Costa Rica cuando los activistas LGTB y otras personas se enteraron de que el doctor Irala decía cosas como que la homosexualidad tiene un componente bioético y que “hoy en día hay colectivos de exgays y efectivamente hay personas que se reencuentran con su heterosexualidad una vez que el terapeuta logra curar ese dolor que le ha causado la homosexualidad“.

Huelga decir que toda la comunidad científica está de acuerdo en que dado que la homosexualidad no es una enfermedad no se puede curar y que las “terapias” de conversión sólo sirven para causar más daño a la persona homosexual que quiere cambiar su sexualidad y “reencontrarse” con su heterosexualidad; porque el problema no lo tienen ellos por ser gays sino la sociedad en  hacerles sentir que son menos válidos por ser gays.

Como decimos, la comunidad médica mundial en su inmensa mayoría condena estas prácticas y lucha para que los gobiernos las prohíban. Precisamente en marzo de este año tenía lugar un histórico pronunciamiento de la Asociación Mundial de Psiquiatría en contra de las “terapias” reparadoras, intervenciones que no solo se han mostrado ineficaces para cambiar la orientación sexual de una persona, sino que resultan muy peligrosas. Prácticas contra las que ya antes se habían pronunciado numerosas organizaciones profesionales. La Asociación Americana de Psicología, por ejemplo, hizo ya en 2009 un llamamiento a los psicólogos para que las abandonasen definitivamente tras revisar la evidencia científica disponible y concluir que ya no resulta posible sostener que un paciente puede cambiar su orientación sexual a través de terapia, mientras que los daños potenciales de tales intervenciones pueden ser graves, incluyendo depresión y tendencias suicidas. Otras organizaciones que han alertado contra los riesgos de estas intervenciones son la Asociación Médica Británica, las más importantes organizaciones de psicoterapeutas del Reino Unido o, en España, el Colegio de Psicólogos de Madrid. Los testimonios de algunas de las personas atrapadas por las redes que promueven este tipo de prácticas (“ex-gais”) y que años después han conseguido liberarse son un buen ejemplo del daño que pueden llegar a sufrir.

Lo de que en el evento de la charla de Irala en la Universidad de Cádiz no conste el contenido de la misma no es un despiste del Grupo Attendis, la red de colegios del Opus Dei que organiza la charla, sino que está hecho a conciencia porque, según parece, han ocultado a la propia Universidad tanto el contenido de la charla, como el título de la misma. Incluso se les “ha olvidado” decirle a la Universidad quién iba a darla. Los alumnos que se han mostrado interesados por contactar con los organizadores en la UCA se han encontrado con que el Grupo Attendis no había ofrecido esa información y simplemente habían reservado el aula bajo el nombre “centros de familias”, lo que demostraba la intención de esconder el contenido de la charla precisamente para evitar protestas.

Por eso mismo se inició una petición de firmas creada por Lambda La Isla en la que solicitaban a la UCA que suspendiera la conferencia: “Es intolerable que una institución pública permita que se ejecuten eventos como éste, en contra de las libertades del colectivo LGTBIQ+.” Además reccordaban que según datos del Ministerio del Interior Cádiz fue la provincia española con más víctimas de delitos de odio por orientación sexual o identidad de género en 2014.

El colectivo Lambda La Isla consideraban intolerable que una institución pública permita eventos que agreden al colectivo LGTB. Y finalmente la dirección de la Escuela Superior de Ingeniería de la Universidad ha decidido no ceder su salón de actos para la charla.

Y es que…

La homosexualidad NO es una enfermedad.

No es una elección. No es un estilo de vida. Es algo innato a la naturaleza del ser humano, forma parte de la diversidad sexual del ser humano (y de otras especies, por cierto). Así que no, no se puede curar. Y dado que no es una enfermedad y no se puede curar, tampoco es algo debatible. No es algo “opinable”. La homofobia no es una opinión, es odio. Y así se tipifica en cada vez más comunidades autónomas.

Este tipo de charlas y teorías que dicen que podemos curarnos son las que fomentan las agresiones a personas LGTB y las que provocan el sufrimiento de muchas personas del colectivo que creen que no encajan en la sociedad por ser LGTB cuando en realidad el problema es la homofobia en su entorno y no su naturaleza.

Así que no, no hay ningún tipo de tolerancia hacia estos “debates”. Eso sí, si el tal Jokin de Irala o el Opus Dei quieren dar charlas homófobas que se busquen sus propios sitios, sus propios recursos… Y que se den prisa porque más pronto que tarde ese tipo de discurso de odio se acabará reconociendo como delito a nivel estatal, como ya se considera en varias comunidades autónomas.

Fuente EstoyBailando/Cristianos Gays

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