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Dios maldice 6 veces a Israel: Os venderán, pero nadie os comprará ni como esclavos

martes, 29 de julio de 2025
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#NO PODEMOS CALLAR #EL SILENCIO ES COMPLICIDAD #NO ES UNA GUERRA, ES UN GENOCIDIO #PAREMOS LA HAMBRUNA #PAREMOS LA BARBARIE DE NETANYAHU Y TRUMP

«Dios está muriendo de hambre en Gaza«,
por Juan José Aguirre / Obispo de Bangassou (Centroáfrica)
, en otra guerra olvidada

Del blog de Xabier Pikaza:

«Lee y llora conmigo leyendo Dt 28, 16-68»

Se lo he confesado a mi amigo Efraím, judío de Argentina, y me ha  contestado: «Lee y llora conmigo leyendo Dt 28, 16-68«. Leo y lloro y os invito a leer  y llorar con Efraím y muchos amigos judíos.

Ésta es la más dura de las maldiciones de la Biblia y no va contra gentiles, sino contra judíos enemigos de su Dios. Transcribo el texto según  la versión de Reina-Valera (1960), la mejor que conozco, para este capítulo donde pone Yehová leed Yahvé o Señor. 

Pongo las maldiciones centrales en castellano y hebreo. El texto se entiende por sí mismo. Estos israelitas morirán de hambre, pues nadie les querrá ni como esclavo. No lo digo yo, lo dice Dt 28 (que forma parte de Dt 28-32, el texto más duro e importante de la Biblia Hebrea).

DT 28. Maldiciones contra Israel.

15 Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy,  vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.

Las seis grandes maldiciones

16 Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo.

17 Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar.

18 Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas.

19 Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir.

20 Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado.

  • Texto hebreo
  • 16טז ארור אתה בעיר וארור אתה בשדה
  • 17יז ארור טנאך ומשארתך
  • 18יח ארור פרי בטנך ופרי אדמתך–שגר אלפיך ועשתרת צאנך
  • 19יט ארור אתה בבאך וארור אתה בצאתך
  • 9יט ארור אתה בבאך וארור אתה בצאתך


Ampliación de las maldiciones

21 Jehová traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.

22 Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas.

23 Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro.

24 Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas.

25 Jehová te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás delante de ellos; y serás vejado por todos los reinos de la tierra.

26 Y tus cadáveres servirán de comida a toda ave del cielo y fiera de la tierra, y no habrá quien las espante.

27 Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado.

28 Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu;
29
y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve.

30 Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la disfrutarás.

31 Tu buey será matado delante de tus ojos, y tú no comerás de él; tu asno será arrebatado de delante de ti, y no te será devuelto; tus ovejas serán dadas a tus enemigos, y no tendrás quien te las rescate.

32 Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo, y tus ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día; y no habrá fuerza en tu mano.

33 El fruto de tu tierra y de todo tu trabajo comerá pueblo que no conociste; y no serás sino oprimido y quebrantado todos los días.

34 Y enloquecerás a causa de lo que verás con tus ojos.

35 Te herirá Jehová con maligna pústula en las rodillas y en las piernas, desde la planta de tu pie hasta tu coronilla, sin que puedas ser curado.

36 Jehová te llevará a ti, y al rey que hubieres puesto sobre ti, a nación que no conociste ni tú ni tus padres; y allá servirás a dioses ajenos, al palo y a la piedra.

37 Y serás motivo de horror, y servirás de refrán y de burla a todos los pueblos a los cuales te llevará Jehová.

38 Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá.

39 Plantarás viñas y labrarás, pero no beberás vino, ni recogerás uvas, porque el gusano se las comerá.

40 Tendrás olivos en todo tu territorio, mas no te ungirás con el aceite, porque tu aceituna se caerá.

41 Hijos e hijas engendrarás, y no serán para ti, porque irán en cautiverio.

42 Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra serán consumidos por la langosta.

43 El extranjero que estará en medio de ti se elevará sobre ti muy alto, y tú descenderás muy abajo.

44 El te prestará a ti, y tú no le prestarás a él; él será por cabeza, y tú serás por cola.

45 Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó;
46
y serán en ti por señal y por maravilla, y en tu descendencia para siempre.

47 Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas,
48 servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte.

49 Jehová traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como águila, nación cuya lengua no entiendas;
50 gente fiera de rostro, que no tendrá respeto al anciano, ni perdonará al niño;
51 y comerá el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta que perezcas; y no te dejará grano, ni mosto, ni aceite, ni la cría de tus vacas, ni los rebaños de tus ovejas, hasta destruirte.

52 Pondrá sitio a todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y fortificados en que tú confías, en toda tu tierra; sitiará, pues, todas tus ciudades y toda la tierra que Jehová tu Dios te hubiere dado.

53 Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehová tu Dios te dio, en el sitio y en el apuro con que te angustiará tu enemigo.

54 El hombre tierno en medio de ti, y el muy delicado, mirará con malos ojos a su hermano, y a la mujer de su seno, y al resto de sus hijos que le quedaren;
55 para no dar a alguno de ellos de la carne de sus hijos, que él comiere, por no haberle quedado nada, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en todas tus ciudades.

56 La tierna y la delicada entre vosotros, que nunca la planta de su pie intentaría sentar sobre la tierra, de pura delicadeza y ternura, mirará con malos ojos al marido de su seno, a su hijo, a su hija,
57 al recién nacido que sale de entre sus pies, y a sus hijos que diere a luz; pues los comerá ocultamente, por la carencia de todo, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en tus ciudades.

58 Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible: JEHOVÁ TU DIOS,
59 entonces Jehová aumentará maravillosamente tus plagas y las plagas de tu descendencia, plagas grandes y permanentes, y enfermedades malignas y duraderas;
60
y traerá sobre ti todos los males de Egipto, delante de los cuales temiste, y no te dejarán.

61 Asimismo toda enfermedad y toda plaga que no está escrita en el libro de esta ley, Jehová la enviará sobre ti, hasta que seas destruido.

62 Y quedaréis pocos en número, en lugar de haber sido como las estrellas del cielo en multitud, por cuanto no obedecisteis a la voz de Jehová tu Dios.

63 Así como Jehová se gozaba en haceros bien y en multiplicaros, así se gozará Jehová en arruinaros y en destruiros; y seréis arrancados de sobre la tierra a la cual entráis para tomar posesión de ella.

64 Y Jehová te esparcirá por todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo; y allí servirás a dioses ajenos que no conociste tú ni tus padres, al leño y a la piedra.

65 Y ni aun entre estas naciones descansarás, ni la planta de tu pie tendrá reposo;pues allí te dará Jehová corazón temeroso, y desfallecimiento de ojos, y tristeza de alma;
66 y tendrás tu vida como algo que pende delante de ti, y estarás temeroso de noche y de día, y no tendrás seguridad de tu vida.

67 Por la mañana dirás: ¡Quién diera que fuese la tarde! y a la tarde dirás: ¡Quién diera que fuese la mañana! por el miedo de tu corazón con que estarás amedrentado, y por lo que verán tus ojos.

68 Y Jehová te hará volver a Egipto en naves, por el camino del cual te ha dicho: Nunca más volverás; y allí seréis vendidos a vuestros enemigos por esclavos y por esclavas, y no habrá quien os compre.

***

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

“Maldiciones para tod@s”, por Beto Vargas.

miércoles, 10 de enero de 2024
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De su blog Dios en minúscula:

«Lo único intrínsecamente desordenado es su homofobia»

Odian saber que muchos de ellos también son gais

Odian reconocer que fueron formados por muchos gais.

Odian recordar que la historia de la iglesia está atestada de personalidades gais.

El día en que un documento del Papa o de cualquier oficina de la Santa Sede diga que se le puede dar el saludo de paz a las personas diversas sexualmente van a decir que no.

El día en que en una homilía el Obispo de Roma o de cualquier otra diócesis diga que está bien orar por las peticiones de una persona que se reconoce L, G, B, T , I ó + también van a decir que no.

El día en que en una audiencia o entrevista de esas de los vuelos, el sucesor de Pedro insinúe que está bien hacer algo bueno por alguien que no sea heterosexual van a decir que no.

Van a decir que no el lunes, y también el martes. Van a gritar que no el miércoles y especialmente el jueves, y no van a parar el fin de semana de decir en la calle, en los templos, en sus canales y sus podcast que no, que absoluta y definitivamente no. Porque les odian

Odian su esencia, su existencia, su materia, su forma, su sustancia y sus accidentes. Odian todo de las personas que no se ajustan a su relato mediocre y excluyente, odian a todos los que no caben en su diminuta y precaria comprensión de lo humano. Odian su manera de vestir, de hablar, de expresarse, odian su forma de amar y, lo peor, odian su forma de creer. El odio les brota por los poros cuando pronuncian tan premeditadamente aquel “intrínsecamente desordenado y se les hace rabia líquida en los colmillos cuando dicen “sodoma”, como quien se imagina una tortura ajena y la disfruta.

Odian saber que muchos de ellos también son gais, odian reconocer que fueron formados por muchos gais, odian recordar que la historia de la iglesia está atestada de personalidades gais. Y predican ese odio.

No tiene que ver con la doctrina, porque saben bien que la doctrina no ha cambiado ni una, ni veinte, sino cientos de veces en estos 20 siglos, aunque mientan a diario al negarlo, con tal de justificar su odio. Tampoco con la tradición, que hipócritamente defienden como algo estático e imperturbable, cuando ninguno de ellos podría vivir cinco minutos como lo hacían en su anhelado siglo XIII, y rogarían a gritos volver a Francisco si les tocara vivir a un papa como Inocencio o alguno de los primeros Benedictos, pero lo desprecian para alimentar su odio. Y si hay algo maldito entre el cielo y la tierra, es ese odio.

Lejos de la imaginería estrafalaria de lo maldito como algo oscuro y sangriento, la maldición bíblica es el desprecio, el deseo de ruina, la petición de una desgracia que caiga sobre el otro. Un deseo que se hace realidad en los actos de quien lo alberga, de quien lo consiente. La maldición no es una fuerza invisible que provoca daños, sino la ruptura real, consciente y cotidiana con aquello que le hace bien al otro, es una abstinencia de la misericordia, y a eso se han dedicado desde siempre, a enterrar el talento, a cosechar su cizaña y ofrecerla como trigo. Entonces, la maldición sucede, y llega, y muchas personas siguen siendo discriminadas, marginadas, violentadas y exterminadas a causa de su condición sexual, en una cultura que todos los días se nutre también de ese odio envuelto en numerales de catecismo.

Desde hace unos días que han desatado cualquier pudor que les quedase para dedicarse a maldecirles, y al hacerlo, también están maldiciendo a todos los heterosexuales de la iglesia, pues sentados sobre la cátedra de su credibilidad les anuncian en videos de cuantas horas sea posible (qué idea puede tener un youtuber de su audiencia si les hace video tras video de más de una hora cada uno) que está bien odiar así, disimuladamente, diciendo que se ama la verdad, que no ven, mientras desprecian a sus herman@s a los que sí ven. Y cuando a muchos les han obligado a tomar partido, y han ofrecido el cisma y el sacrilegio como excusa para odiar, han hecho maldita esa porción suya de la iglesia que – como todas – nació para hacer benditas a todas las personas de la tierra. Les han decretado ayunar de compasión y borrar toda obra de misericordia que no sea corregir al que se equivoca en aquello en lo que yo estoy bien.Y esa es otra vieja maldición.

No saben lo insignificantes que se ven cuando odian. Pero el señor, que nos ve a todos, y sobre todos hace brillar el sol, sabrá curarles. Porque lo único intrínsecamente desordenado es su homofobia.

Espiritualidad, General, Iglesia Católica , , , ,

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