Del blog de Xabier Pikaza:
Ha resucitado Jesús, Feliz pascua a todos, mis amigos, feliz día a todos los cristinos, esperanza de vida para todos los hombres y mujeres de la tierra.
Aneste Khristos, ha resucitado el Cristo Jesús. Ésta es la palabra central de la historia, para todos los cristianos; la palabra que nosotros queremos cantar en gesto alegre.
No es palabra de imposiciòn, no es un norma opresora. Es simple gozo, gozo de vivir, de ser amados por Dios, gozo sin más, para que todos podamos contagiarnos y caminos, dándonos la manos, porque la vida ha triunfado sobre la muerte
Fiel al espíritu de mi blog, quiero felicitar a los amigos y lectores con un pregón de Pascua, , diciendo que ella, la Pascua de Jesús Crucificado es la más honda revelación de Dios para los cristiano , el triunfo amoroso del Crucificado, sin venganza, ni violencia, pero con una fuerza capaz de cambiar la vida de los hombres, las estructuras sociales.

Desde ese fondo quiero ofrecer un pequeño esquema de las “apariciones pascuales”, entendidas como experiencia fuerte de presencia de Dios (revelación de su misterio en nuestra vida) y de transformación social, es decir, de evangelio: Los cojos ven, los ciegos andas, los pobres son evangelizados…
Con deseo a todos los amigos del blog una feliz Pascua 2016. Desde ese fondo quiero comentar un texto clave de Pablo, que será la base de mi pregón de Pascua:
Texto base de Pablo, uno de los primeros cristianos
Porque en primer lugar os he enseñado lo que también yo recibí:
que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;
que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;
que se hizo ver a Pedro, a los Doce, a quinientos hermanos, a Santiago, a todos los apóstoles… y en último lugar a mi(1 Cor 15, 3-5).
(1) Pablo había perseguido a los seguidores de ese Jesús crucificado, pues pensaba que su fracaso y muerte en Cruz iba en contra de las promesas de Israel y de la gloria de los creyentes. Pablo quería destruir esa historia de Jesús, porque en ella se dice que el Cristo de Israel ha muerto, de manera que el Mesías es un Crucificado según Ley (Gal 3, 10-13), alguien que va, por tanto, en contra del triunfo de los propios compañeros «creyentes».
(2) Pero Pablo descubrió un día ante Damasco la verdad más alta de Jesús. Pablo había pensado que la historia de Jesús destruía la identidad israelita. Pero en un momento dado él “le ha visto” y ha descubierto que es Hijo de Dios y que su mensaje pascual (universal) es verdadero. Desde ese fondo entiende la muerte y resurrección de Jesús como centro de la fe cristiana. No todos los grupos cristianos resumirían así el “misterio” de Jesús. Pero es evidente que Pablo quiere ofrecer una visión que pueda ser aceptada por otros:

En el fondo y al final de las experiencias de Pascua de la primera iglesia (que aquí recogeré), debe estar tu experiencia, si eres cristiano.
— Sólo aquel que ha experimentado en su vida la presencia y Vida del Señor Jesús crucificado puede llamarse y ser cristiano, no por oposición a otros, sino por experiencia y testimonio personal de Jesús.
— Sólo aquel que expresa y despliega ese testimonio en forma de amor activo (dar de comer, acoger, compartir, acompañar…) expresará con su vida el testimonio pascual, será un verdadero resucitado.
PREGÓN DE PASCUA
1. Jesús murió por nuestros pecados
Éste es un hecho histórico, que el credo de la Iglesia resaltará diciendo que padeció (murió) bajo Poncio Pilato, en la historia de los hombres. Aunque no cite a Pilato, Pablo cree que la muerte de Jesús es un hecho histórico, aunque lo interprete diciendo que ha muerto por nuestros pecados, según las escrituras.
La muerte de Jesús, que se inscribe en toda la dinámica de la manifestación de Dios en Israel (que pusimos de relieve en cap. 1), ha estado y sigue estando vinculada a los pecados de los hombres, que Pablo define como “nuestros”. No son los pecados de otros, sino los de aquellos que, ante la cruz, nos reconocemos culpables (empezando por los judíos). Según la Escritura, la historia de Jesús, que culmina en su muerte, es inseparable del pecado de los hombres.
a. Por nuestros pecados. La muerte del Cristo no es un dato abstracto, de tipo ontológico (¡todo ser humano tiene que morir!), sino un acontecimiento histórico que ha tenido lugar porque somos pecadores y porque las mejores autoridades de aquel tiempo (el Imperio de Roma, el Templo de Jerusalén) le han condenado a muerte. Pablo descubre, de un modo muy profundo, que no le han matado otros (los malos), sino que todos, de alguna forma, le hemos matado. No es pues el pecado de otros, sino el “nuestro”, en el doble sentido de la palabra: (1) Nosotros, los hombres, le hemos matado (no los ángeles perversos de 1 Henoc), desplegando así nuestro máximo pecado. (2) Él ha muerto para liberarnos de nuestros pecados.
2. Según las Escrituras.
A juicio de Pablo y de los primeros cristianos, la muerte de Jesús se hallaba “anunciada” por la dinámica espiritual y teológica de la Biblia. Desde este fondo se entiende la unidad y diferencia entre Biblia judía y Biblia cristiana.
Los maestros de la Misná judía entenderán la Escritura como libro que se expande y expresa en las leyes nacionales del judaísmo rabínico. Pablo, en cambio, piensa que toda la Escritura desemboca y se cumple en la muerte de Jesús. Por eso, la clave para interpretarla no es el cumplimiento de la Ley (Misná), sino la muerte y presencia pascual de Jesús, que sucede “según las Escrituras”… Le hemos matado (seguimos matando…), pero Dios el ha resucitado, para que así podamos cambiar, por amor, no por violencia.
3. Fue sepultado.
También es un hecho histórico, lo mismo que la muerte, pero hay una diferencia. Pablo no ha desarrollado aquí ninguna “teología de la sepultura”. La muerte tenía un sentido salvador (¡por nuestros pecados!), mientras que la sepultura aparece como un simple dato histórico, sin carácter salvador, a no ser que la asociemos con la muerte y digamos que él fue enterrado “por nuestros pecados según las Escrituras”. En un nivel somático, la historia terrena de Jesús terminó en el sepulcro.
Parece que, en ese plano, según Pablo no se puede hablar de una resurrección en el sentido material externo, como si la tumba se hubiera abierto materialmente, en este mundo…. El tema de la posible tumba abierta no le importa. No dice a sus lectores que vayan allí, para que vean que la tumba está vacía, como dirá el ángel de Marcos 16, 6: “Ha resucitado! No está aquí. Mirad el lugar donde le pusieron”. En un sentido, la muerte ha sido la última palabra: Jesús ha descendido al lugar de los muertos (como he puesto de relieve en la postal del Sábado Santo).
4. Resucitó.
Como buen fariseo, Pablo esperaba la resurrección universal de los muertos, de una forma externa, victoriosa, rompiendo las tumbas, destruyendo los poderes impíos de los soldados imperiales y de los sacerdotes del templo. Pero en ese plano no ha pasado nada; el Emperador sigue en Roma, el Sumo Sacerdote en Jerusalén. Leer más…
Biblia, Espiritualidad
Ciclo C, Dios, Evangelio, Jesús, Pascua de Resurrección, Resurrección
Comentarios recientes