Pikaza
Del blog de Xabier Pikaza:
Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:
Cuenta el libro de los Hechos de los Apóstoles que Pablo encontró cierta vez en Éfeso un grupo de cristianos desconocidos. Algo debió de resultarle raro porque les preguntó: “¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando comenzasteis a creer?” La respuesta fue rotunda: “Ni siquiera hemos oído que hay un Espíritu Santo”. Si Pablo nos hiciera hoy la misma pregunta, muchos cristianos deberían responder: “Sé desde niño que existe el Espíritu Santo. Pero no sé para qué sirve, no influye nada en mi vida. A mí me basta con Dios y con Jesús”. Esta respuesta sería sincera, pero equivocada. Las palabras que acaba de pronunciar las ha dicho impulsado por el Espíritu Santo. Tiene más influjo en su vida de lo que él imagina. Y esto lo sabemos gracias a las discusiones y peleas entre los cristianos de Corinto.
La importancia del Espíritu (1 Corintios 12,3b-7.12-13)
Los corintios eran especialistas en crear conflictos. Una suerte para nosotros, porque gracias a sus discusiones tenemos las dos cartas que Pablo les escribió. La que originó la lectura de hoy no queda clara, porque el texto, para no perder la costumbre, ha sido mutilado. Quien se toma la pequeña molestia de leer el capítulo 12 de la Primera carta a los Corintios, advierte cuál es el problema: algunos se consideran superiores a los demás y no valoran lo que hacen los otros. Con una imagen moderna, como si un arquitecto despreciase, y considerase inútiles, al delineante que elabora los planos, al informático que trabaja en el ordenador, al capataz que dirige la obra y, sobre todo, a los obreros que se juegan a veces la vida en lo alto del andamio.
La sección suprimida en la lectura (versículos 8-11) describe la situación en Corinto. Unos se precian de hablar muy bien en las asambleas; otros, de saber todo lo importante; algunos destacan por su fe; otros consiguen realizar curaciones, y hay quien incluso hace milagros; los más conflictivos son los que presumen de hablar con Dios en lenguas extrañas, que nadie entiende, y los que se consideran capaces de interpretar lo que dicen.
Pablo comienza por la base. Hay algo que los une a todos ellos: la fe en Jesús, confesarlo como Señor, aunque el César romano reivindique para sí este título. Y eso lo hacen gracias al Espíritu Santo.
Esta unidad no excluye diversidad de dones espirituales, actividades y funciones. Pero en la diversidad deben ver la acción del Espíritu, de Jesús y de Dios Padre. A continuación de esta fórmula casi trinitaria, insiste en que es el Espíritu quien se manifiesta en esos dones, actividades y funciones, que concede a cada uno con vistas al bien común.
Además, el Espíritu no solo entrega sus dones, también une a los cristianos. Gracias al él, en la comunidad no hay diferencias motivadas por el origen (judíos – griegos) ni por las clases sociales (esclavos – libres). En la carta a los Gálatas dirá Pablo que también elimina las diferencias basadas en el género (varones – mujeres). Hoy día somos especialmente sensibles a la diferencia de género. No podemos imaginar lo que suponía en el siglo I las diferencias entre un esclavo (por más cultura que tuviese) y un ciudadano libre, ni entre un cristiano de origen judío (algunos se consideraban lo mejor de lo mejor) y un cristiano de origen pagano, recién bautizado (para algunos, un advenedizo). [Solo hay un tema en el que ha fracasado el Espíritu: en unir a independentistas y nacionalistas].
En definitiva, todo lo que somos y tenemos es fruto del Espíritu, porque es la forma en que Jesús resucitado sigue presente entre nosotros.
Hermanos: Os manifiesto que nadie puede decir: «Jesús es el Señor», si no es movido por el Espíritu. Hay diversidad de dones espirituales, pero el Espíritu es el mismo; diversidad de funciones, pero el mismo Señor; diversidad de actividades, pero el mismo Dios, que lo hace todo en todos. A cada cual se le da la manifestación del Espíritu para el bien común. Del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, con ser muchos, forman un cuerpo, así también Cristo. Porque todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, fuimos bautizados en un solo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido del mismo Espíritu.
¿Cómo comenzó la historia? Dos versiones muy distintas.
Si a un cristiano con mediana formación religiosa le preguntan cómo y cuándo vino por vez primera el Espíritu Santo, lo más probable es que haga referencia al día de Pentecostés. Y si tiene cierta cultura artística, recordará el cuadro de El Greco, aunque quizá no haya advertido que, junto a la Virgen, está María Magdalena, representando al resto de la comunidad cristiana (ciento veinte personas, según Lucas). Pero hay otra versión muy distinta: la del evangelio de Juan.
La versión de Lucas (Hechos de los apóstoles 2,1-11)
Lucas es un entusiasta del Espíritu Santo. Ha estudiado la difusión del cristianismo desde Jerusalén hasta Roma, pasando por Siria, la actual Turquía y Grecia. Conoce los sacrificios y esfuerzos de los misioneros, que se han expuesto a bandidos, animales feroces, viajes interminables, naufragios, enemistades de los judíos y de los paganos, para propagar el evangelio. ¿De dónde han sacado fuerza y luz? ¿Quién les ha enseñado a expresarse en lenguas tan diversas? Para Lucas, la respuesta es clara: todo es don del Espíritu.
Por eso, cuando escribe el libro de los Hechos, desea inculcar que su venida no es solo una experiencia personal y privada, sino de toda la comunidad. Algo que se prepara con un largo período de oración (¡cincuenta días!), y que acontecerá en un momento solemne, en la segunda de las tres grandes fiestas judías: Pentecostés. Lo curioso es que esta fiesta se celebra para dar gracias a Dios por la cosecha del trigo, inculcando al mismo tiempo la obligación de compartir los frutos de la tierra con los más débiles (esclavos, esclavas, levitas, emigrantes, huérfanos y viudas).
En este caso, quien empieza a compartir es Dios, que envía el mayor regalo posible: su Espíritu. Y lo envía no solo a los apóstoles (los obispos) sino a toda la comunidad, «unas ciento veinte personas».
El relato de Lucas contiene dos escenas (dentro y fuera de la casa), relacionadas por el ruido de una especie de viento impetuoso.
Dentro de la casa, el ruido va acompañado de la aparición de unas lenguas de fuego que se sitúan sobre cada uno de los presentes. Sigue la venida del Espíritu y el don de hablar en distintas lenguas. ¿Qué dicen? Lo sabremos al final.
Fuera de la casa, el ruido (o la voz de la comunidad) hace que se congregue una multitud de judíos de todas partes del mundo. Aunque Lucas no lo dice expresamente, se supone que la comunidad ha salido de la casa y todos los oyen hablar en su propia lengua. Desde un punto de vista histórico, la escena es irreal. ¿Cómo puede saber un elamita que un parto o un medo está escuchando cada uno su idioma? Pero la escena simboliza una realidad histórica: el evangelio se ha extendido por regiones tan distintas como Mesopotamia, Judea, Capadocia, Ponto, Asia, Frigia, Panfilia, Egipto, Libia y Cirene, y sus habitantes han escuchado su proclamación en su propia lengua. Este “milagro” lo han repetido miles de misioneros a lo largo de siglos, también con la ayuda del Espíritu. Porque él no viene solo a cohesionar a la comunidad internamente, también la lanza hacia fuera para que proclame «las maravillas de Dios».
Al llegar el día de pentecostés, estaban todos los discípulos juntos en el mismo lugar. De repente un ruido del cielo, como de viento impetuoso, llenó toda la casa donde estaban. Se les aparecieron como lenguas de fuego, que se repartían y se posaban sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en lenguas extrañas, según el Espíritu Santo les movía a expresarse.
Había en Jerusalén judíos piadosos de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al oír el ruido, la multitud se reunió y se quedó estupefacta, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Fuera de sí todos por aquella maravilla, decían: «¿No son galileos todos los que hablan? ¿Pues cómo nosotros los oímos cada uno en nuestra lengua materna? Partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, Judea y Capadocia, el Ponto y el Asia, Frigia y Panfilia, Egipto y las regiones de Libia y de Cirene, forasteros romanos, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, los oímos hablar en nuestras lenguas las grandezas de Dios».
La versión de Juan 20, 19-23
Muy distinta es la versión que ofrece el cuarto evangelio. En este breve pasaje podemos distinguir cuatro momentos: el saludo, la confirmación de que es Jesús quien se aparece, el envío y el don del Espíritu.
El saludo es el habitual entre los judíos: “La paz esté con vosotros”. Pero en este caso no se trata de pura fórmula, porque los discípulos, muertos de miedo a los judíos, están muy necesitados de paz.
Ese paz se la concede la presencia de Jesús, algo que parece imposible, porque las puertas están cerradas. Al mostrarles las manos y los pies, confirma que es realmente él. Los signos del sufrimiento y la muerte, los pies y manos atravesados por los clavos, se convierten en signo de salvación, y los discípulos se llenan de alegría.
Todo podría haber terminado aquí, con la paz y la alegría que sustituyen al miedo. Sin embargo, en los relatos de apariciones nunca falta un elemento esencial: la misión. Una misión que culmina el plan de Dios: el Padre envió a Jesús, Jesús envía a los apóstoles. [Dada la escasez actual de vocaciones sacerdotales y religiosas, no es mal momento para recordar otro pasaje de Juan, donde Jesús dice: “Rogad al Señor de la mies que envíe operarios a su mies”].
El final lo constituye una acción sorprendente: Jesús sopla sobre los discípulos. No dice el evangelistas si lo hace sobre todos en conjunto o lo hace uno a uno. Ese detalle carece de importancia. Lo importante es el simbolismo. En hebreo, la palabra ruaj puede significar “viento” y “espíritu”. Jesús, al soplar (que recuerda al viento) infunde el Espíritu Santo. Este don está estrechamente vinculado con la misión que acaban de encomendarles. A lo largo de su actividad, los apóstoles entrarán en contacto con numerosas personas; entre las que deseen hacerse cristianas habrá que distinguir entre quiénes pueden ser aceptadas en la comunidad (perdonándoles los pecados) y quiénes no, al menos temporalmente (reteniéndoles los pecados).
En la tarde de aquel día, el primero de la semana, y estando los discípulos con las puertas cerradas por miedo a los judíos, llegó Jesús, se puso en medio y les dijo: «¡La paz esté con vosotros!».
Y les enseñó las manos y el costado. Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.
Él repitió: «¡La paz esté con vosotros! Como el Padre me envió a mí, así os envío yo a vosotros».
Después sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes se los retengáis, les serán retenidos».
Reflexión final
Los textos dejan clara la importancia esencial del Espíritu en la vida de cada cristiano y de la Iglesia. El lenguaje posterior de la teología, con el deseo de profundizar en el misterio, ha contribuido a alejar al pueblo cristiano de esta experiencia fundamental. En cambio, la preciosa Secuencia de la misa ayuda a rescatarla. Hoy es buen momento para pensar en lo que hemos recibido del Espíritu y lo que podemos pedirle que más necesitemos.
El don de lenguas
«Y empezaron a hablar en diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse». El primer problema consiste en saber si se trata de lenguas habladas en otras partes del mundo, o de lenguas extrañas, misteriosas, que nadie conoce. En este relato es claro que se trata de lenguas habladas en otros sitios. Los judíos presentes dicen que «cada uno los oye hablar en su lengua nativa». Pero esta interpretación no es válida para los casos posteriores del centurión Cornelio y de los discípulos de Éfeso. Aunque algunos autores se niegan a distinguir dos fenómenos, parece que nos encontramos ante dos hechos distintos: hablar idiomas extranjeros y hablar «lenguas extrañas» (lo que Pablo llamará «las lenguas de los ángeles»).
El primero es fácil de racionalizar. Los primeros misioneros cristianos debieron enfrentarse al mismo problema que tantos otros misioneros a lo largo de la historia: aprender lenguas desconocidas para transmitir el mensaje de Jesús. Este hecho, siempre difícil, sobre todo cuando no existen gramáticas ni escuelas de idiomas, es algo que parece impresionar a Lucas y que desea recoger como un don especial del Espíritu, presentando como un milagro inicial lo que sería fruto de mucho esfuerzo.
El segundo fenómeno es más complejo. Lo conocemos a través de la primera carta de Pablo a los Corintios. En aquella comunidad, que era la más exótica de las fundadas por él, algunos tenían este don, que consideraban superior a cualquier otro. En la base de este fenómeno podría estar la conciencia de que cualquier idioma es pobrísimo a la hora de hablar de Dios y de alabarlo. Faltan las palabras. Y se recurre a sonidos extraños, incomprensibles para los demás, que intentan expresar los sentimientos más hondos, en una línea de experiencia mística. Por eso hace falta alguien que traduzca el contenido, como ocurría en Corinto. (Creo que este fenómeno, curiosamente atestiguado en Grecia, podría ponerse en relación con la tradición del oráculo de Delfos, donde la Pitia habla un lenguaje ininteligible que es interpretado por el “profeta”).
Sin embargo, no es claro que esta interpretación tan teológica y profunda sea la única posible. En ciertos grupos carismáticos actuales hay personas que siguen «hablando en lenguas»; un observador imparcial me comunica que lo interpretan como pura emisión de sonidos extraños, sin ningún contenido. Esto se presta a convertirse en un auténtico galimatías, como indica Pablo a los Corintios. No sirve de nada a los presentes, y si viene algún no creyente, pensará que todos están locos.

“…el Espíritu Santo, (…),
será quien os lo enseñe todo
y os vaya recordando todo lo que os he dicho.”
¡Bienvenida, Santa Ruah!
Año tras año te espero impaciente, esta noche es como la noche de Reyes, vienes tú con tus siete dones y yo te espero entre ilusionada y nerviosa.
¿Qué me regalarás este año? Y sea el año que sea, y me encuentre como me encuentre, ¡aciertas! Me das justo lo que necesito.
Fortaleza, Piedad, Temor de Dios, Ciencia, Sabiduría, Entendimiento y Consejo ¡SIETE! Y aunque con los años ya me han ido tocando todos, y alguno más de una vez, la verdad es que siempre son nuevos.
Pero te diré algo: es verdad que me ilusiona recibir algo de ti, pero sobre todo me ilusiona recibirTE a ti, Espíritu Santo, como esa hermosa persona de la Trinidad que eres, conversar contigo, dejar que seas tú quien me lo enseñe todo y me vayas recordando las palabras y los gestos de Jesús.
Sí, me gusta descubrirte como presencia cercana, viva. Como presencia amiga. Más, mucho más que un fuego, una paloma… También tú, Santa Ruah, eres Trinidad, eres Dios como lo son el Padre y el Hijo. Y es así, cercana como una mano amiga, como te descubro yo en mi vida. Y me alegra inmensamente tenerte de nuevo entre mis cosas, en mi cotidianidad en este tiempo especial, en este nuevo pentecostés.
¡Bienvenida Santa Ruah! ¡Entra!, y ponlo todo a tu gusto, ¡estás en tu casa!
Entra en nuestra Iglesia y en nuestras iglesias, en nuestras comunidades y en nuestros corazones y haz lo que tú sabes: ¡descolócanos!
¡Haz sonar la música del Reino! ¡Y sácanos a bailar! a danzar, que nada ni nadie se quede quieto.
Y para terminar oremos con esa oración que resuena a través de los siglos:
Ven, Espíritu Divino
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.
Fuente: Monasterio Monjas Trinitarias de Suesa
***

PENTECOSTÉS (C)
Jn 20,19-23
Rematamos el tiempo pascual con tres fiestas. Pentecostés, Trinidad y Corpus. Las tres hablan de Dios. Pero no desde el punto de vista filosófico o científico sino en cuanto se relaciona con cada uno de nosotros. De la realidad de Dios en sí mismo no sabemos nada; pero podemos experimentar su presencia como realidad que fundamenta y sostiene nuestra realidad, no desde fuera, sino desde lo hondo del ser. Pentecostés propone la relación con Dios que es Espíritu y hasta qué punto podemos descubrirlo.
Pentecostés, es una fiesta eminentemente pascual. Sin la presencia del Espíritu, la experiencia pascual no hubiera sido posible. La totalidad de nuestro ser está empapada de Dios-Espíritu. Es curioso que se presente la fiesta de Pentecostés en los Hechos, como la otra cara del episodio de la torre de Babel. Allí el pecado dividió a los hombres, aquí el Espíritu los congrega y une. Siempre es el Espíritu el que nos lleva a la unidad y por lo tanto el que nos invita a superar la diversidad que es fruto de nuestro falso yo.
El relato de los Hechos que hemos leído es demasiado conocido, pero no es tan fácil de interpretar. Pensar en un espectáculo de luz y sonido nos aleja del mensaje que quiere trasmitir. Lucas nos está hablando de la experiencia de la primera comunidad, no está haciendo una crónica periodística. En el relato utiliza los símbolos que había utilizado ya el AT. Fuego, ruido, viento. Los efectos de esa presencia no quedan reducidos al círculo de los reunidos, sino que sale a las calles, donde estaban hombres de todos los países.
El Espíritu está viniendo siempre. Mejor dicho, no tiene que venir de ninguna parte. (Lucas narra en los Hch, cinco venidas del Espíritu). Las lecturas que hemos leído nos dan suficientes pistas para no despistarnos. En la primera se habla de una venida espectacular (viento, ruido, fuego), haciendo referencia a la teofanía del Sinaí. Coloca el evento en la fiesta judía de Pentecostés, convertida en la fiesta de la renovación de la alianza. La Ley ha sido sustituida por el Espíritu. Juan habla de su venida el día de Pascua.
No es fácil superar errores. No es un personaje distinto del Padre y del Hijo, que anda por ahí haciendo de las suyas. Se trata del Dios UNO más allá de toda imagen. No es un don que nos regala el Padre o el Hijo sino Dios como DON absoluto que hace posible todo lo que podemos llegar a ser. No es una realidad que tenemos que conseguir a fuerza de oraciones y ruegos, sino el fundamento de mi ser, del que surge todo lo que soy.
Es difícil interpretar la palabra “Espíritu” en la Biblia. Tanto el “ruah” hebreo como el “pneuma” griego, tienen una gama tan amplia de significados que es imposible precisar a qué se refieren en cada caso. El significado predominante es una fuerza invisible pero eficaz que se identifica con Dios y que capacita al ser humano para realizar tareas que sobrepasan sus posibilidades. El significado primero era el espacio entre el cielo y la tierra, de donde los animales sorben la vida y nos abre una perspectiva muy interesante.
Los evangelios dejan muy claro que todo lo que es Jesús, se debe a la acción del Espíritu: «concebido por el Espíritu Santo.» «Nacido del Espíritu.» «Desciende sobre él el Espíritu.» «Ungido con la fuerza del Espíritu». “Como era hombre lo mataron, como poseía el Espíritu fue devuelto a la vida”. Está claro que la figura de Jesús no podría entenderse si no fuera por la acción del Espíritu. Pero no es menos cierto que no podríamos descubrir lo que es realmente el Espíritu si no fuera por lo que Jesús, desde su experiencia, nos ha revelado.
Hoy se quiere resaltar que gracias al Espíritu, algo nuevo comienza. De la misma manera que al comienzo de la vida pública Jesús fue ungido por el Espíritu en el bautismo y con ello queda capacitado para llevar a cabo su misión, ahora la tarea encomendada a los discípulos será posible gracias a la presencia del mismo Espíritu. De esa fuerza, nace la comunidad, constituida por personas que se dejan guiar por el Espíritu para llevar a cabo la misión. No se puede hablar del Espíritu sin hablar de unidad e integración y amor.
La experiencia inmediata, que nos llega a través de los sentidos, es que somos materia, por lo tanto, limitación, contingencia, inconsistencia, etc. Con esta perspectiva nos sentiremos siempre inseguros, temerosos, tristes. La Experiencia mística nos lleva a una manera distinta de ver la realidad. Descubrimos en nosotros algo absoluto, sólido, definitivo que es más que nosotros, pero es también parte de nosotros mismos. Esa vivencia nos traería la verdadera seguridad, libertad, alegría, paz, ausencia de miedo.
No se trata de entrar en un mundo diferente, acotado para un reducido número de personas, a las que se premia con el don del Espíritu. Es una realidad que se ofrece a todos como la más alta posibilidad de ser, de alcanzar una plenitud humana que todos debíamos proponer como meta. Cercenamos nuestras posibilidades de ser cuando reducimos nuestras expectativas a logros puramente biológicos, psicológicos, intelectuales. Si nuestro verdadero ser es espiritual y nos quedamos en la exclusiva valoración de la materia, devaluamos nuestra trayectoria humana y reducimos el campo de posibilidades.
La experiencia del Espíritu es de cada persona concreta, pero empuja siempre a la construcción de la comunidad, porque, una vez descubierta en uno mismo, en todos se descubre esa presencia. El Espíritu se otorga siempre “para el bien común”. Fijaros que, en contra de lo que se cuenta, no se da el Espíritu a los apóstoles, sino a los discípulos, es decir, a todos los seguidores de Jesús. La trampa de asignar la exclusividad del Espíritu a la jerarquía se ha utilizado para justificar privilegios, control y poder.
El Espíritu no produce personas uniformes como si fuesen fruto de una clonación. Es esta otra trampa para justificar toda clase de imposiciones y sometimientos. El Espíritu es una fuerza vital y enriquecedora que potencia en cada uno las diferentes cualidades y aptitudes. La pretendida uniformidad no es más que la consecuencia de nuestro miedo, o del afán de confiar en el control de las personas y no en la fuerza del mismo Espíritu.
En la celebración de la eucaristía debíamos poner más atención a esa presencia del Espíritu. Un dato puede hacer comprender cómo hemos ido devaluando la presencia del Espíritu en la celebración de la eucaristía. Durante muchos siglos el momento más importante de la celebración fue la epíclesis, es decir, la invocación del Espíritu que el sacerdote hacer sobre el pan y el vino. Solo mucho más tarde se confirió un poder especial, que ha llegado a ser mágico, a las palabras que hoy llamamos “consagración”.
La primera lectura nos invita a una reflexión muy simple: ¿hablamos los cristianos, un lenguaje que puedan entender hoy todos los hombres? Mucho me temo que no, porque no nos dejamos llevar por el Espíritu, sino por nuestras programaciones ideológicas. Solo hay un lenguaje que pueden entender todos los seres humanos, el lenguaje del amor.
Toda vida espiritual es obra del Espíritu.
Que esa obra se lleve a cabo en mí, depende de mí mismo.
Yo necesito a Dios para ser.
Él me necesita para manifestarse.
No debo manipularlo, sino dejar que me cambie.
No soy yo el que amo, sino Dios que ama en mí.
Fray Marcos
Fuente Fe Adulta

Jn 20, 19-31
«Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”»
El espíritu de Dios se cernió sobre la Tierra poniendo orden en el caos primitivo, se coló por las narices del muñeco de barro para que en el mundo pudiese haber amor, tolerancia, libertad, felicidad… suscitó profetas que guiasen a los hombres y mujeres por el camino de la vida y sopló como un huracán en Jesús de Nazaret.
El texto de hoy nos presenta al Espíritu empapando a los discípulos encerrados en Jerusalén tras la muerte de Jesús. Aquellos hombres y mujeres habían creído en él y lo habían dejado todo por seguirle, pero durante todo el tiempo que permanecieron a su lado estuvieron creyendo mal. Estuvieron creyendo que era el mesías esperado por Israel, el que iba a expulsar a los romanos e instaurar un reino de paz y justicia como nunca se había visto otro en el mundo… Y hasta discutían por ver cómo se iban a repartir los altos cargos de ese reino.
Pero subieron a Jerusalén y todo se desbarató.
La muerte de Jesús en la cruz supuso un golpe demoledor para su fe, porque los hechos demostraban que Dios no estaba con él, sino con los sacerdotes que lo habían vencido. Quizás en un primer momento esperaron que bajase de la cruz, o que resucitase tal como ellos le habían entendido, pero pasaron las horas, pasaron los días, y fueron perdiendo la esperanza.
Dicen los especialistas que permanecieron encerrados en Jerusalén hasta que finalizó la Pascua, y que salieron de allí mezclados con los peregrinos que volvían a sus lugares de origen tras celebrarla. Esta interpretación parece corroborada por el propio Juan, quien afirma en su evangelio que regresaron a Galilea y retomaron sus ocupaciones. Pedro, Andrés y los Zebedeos volvieron a la mar.
Su fe había muerto y el mensaje de Jesús parecía irremisiblemente perdido, pero Dios sí que estaba con él, y su Espíritu actuó con tal fuerza sobre ellos, que sus ojos se abrieron definitivamente y al fin creyeron bien. Y recuperaron la esperanza, y con ella recuperaron también el coraje necesario para abrazar con ímpetu arrollador la misión —aparentemente imposible— de proclamar la fe en el profeta crucificado. Dice Lucas en Hechos que en su primera aparición pública se convirtieron tres mil personas.
Sin duda ha sido también el espíritu de Dios el que ha mantenido el mensaje de Jesús hasta nuestros días a pesar de las innumerables barbaridades que sus seguidores hemos cometido en el seno de “su” Iglesia, y ello nos hace albergar la esperanza de que seguirá soplando hasta llevar a la humanidad a plenitud.
Como decía Ruiz de Galarreta «Creer en el viento de Dios es una hermosa profesión de fe en que Dios no está ausente, sino presente y activo de una manera muy concreta: alentando, empujando».
Miguel Ángel Munárriz Casajús
Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo en su momento, pinche aquí
Fuente Fe Adulta

“El exceso de explicación nos aleja del asombro”. Esta afirmación de Ionesco, leída por casualidad, resulta muy inspiradora a la hora de celebrar Pentecostés y nos invita a alejarnos un poco del mundo de los razonamientos teológicos y explorar el mundo de las imágenes y los símbolos a la hora de hablar del Espíritu. Porque, además, es el que empleaba el experto en lenguaje que era Jesús cuando hablaba de candiles, remiendos, rebaños, arcas o pellejos de vino para acercar a nosotros el misterio del Reino.
Partimos de imágenes que tienen el copyright de Pablo pero que seguramente aceptaría que las adaptáramos hoy a otros ámbitos como el deporte, la informática o los negocios. Expresarlas en femenino permite ser coherentes con el lenguaje bíblico que califica como Ruaj, un término femenino, a la fuerza espiritual divina.
“Cuando venga el Paráclito que yo os enviaré de parte del Padre, él dará testimonio de mí.” (Jn 15,26). La palabra “Paráclito” viene de un verbo griego que expresa la acción de confortar, defender, exhortar, animar… Suele traducirse como “defensor”, pensando seguramente en el papel que hace el abogado con su cliente, pero existen otros ámbitos, aparte del jurídico, que iluminan también en qué consiste la acción del Espíritu. Uno de ellos es el del deporte y, dentro de él, la figura del entrenador de un atleta o de un equipo es un personaje que simboliza bien esa acción de “estar a favor”, de implicarse, de emplear todas sus energías, saberes y estrategias al servicio de los que entrena. Y no hay nadie que tenga más empeño que él en conseguir que jueguen bien y que alcancen la victoria los aquellos a los que ha dedicado su tiempo y su esfuerzo. En este juego de nuestra vida cristiana, sabemos que podemos contar siempre con una “Entrenadora” que está siempre de nuestra parte, que nos anima y nos estimula, que conoce bien nuestros recursos y también nuestros fallos y que puede enseñarnos a sacar partido de todo ello para conseguir la victoria.
“El Espíritu lo sondea todo, incluso las profundidades de Dios” (1Cor 2,10). Al intercambiar sin demasiado esfuerzo el verbo “sondear” por el de “navegar”, uno de los verbos más utilizados en informática, encontramos en ese lenguaje expresiones que permitirían hablar de la Ruaj como “Navegadora” porque “permite acceder”, “abre ventanas”, “posibilita la búsqueda de respuestas…” Si la elegimos como Navegadora por defecto, nos dará acceso a la experiencia de la inmerecida generosidad y abrirá nuestras ventanas a la compasión, la solidaridad y el perdón.
“Habéis sido sellados con el Espíritu Santo…” (Ef 1,13b). “El Espíritu atestigua que somos hijos de Dios” (Rom 8,16). Si estamos ante un lenguaje de mercado y el consumo que habla de marcas, sellos de calidad y etiquetas ¿no podemos llamar a la Ruaj “Controladora” de nuestra denominación de origen? Ella nos marca con un sello que atestigua quiénes somos y nos recuerda nuestra verdadera procedencia: “No habéis recibido un espíritu de esclavos para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos que nos permite clamar: “Abba, Padre” (Rom 8, 14). “Sois raza escogida, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido para proclamar la grandeza del que os llamó de las tinieblas a su luz maravillosa”, proclama la Primera carta de Pedro (2,9) y Pablo no dejaba que los Filipenses olvidaran qué nacionalidad figuraba en su “pasaporte”: “Nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos recibir al Señor Jesucristo…” (Fil 3,20).
Solo necesitamos desplegar nuestras velas” y dejar que la Ruaj nos conduzca hacia ese Dios de la donación, la abundancia, la generosidad y el exceso que se nos ha revelado en Jesús.
De todas maneras, quien siga prefiriendo evocar al Espíritu como dulce huésped del alma, sombra en medio del bochorno, brisa que nos refresca o llama que derrite nuestro hielo…, está en su derecho y para ser totalmente sincera, me parece que también yo.
Dolores Aleixandre RSCJ
Fuente Fe Adulta

Fiesta de Pentecostés
5 junio 2022
Jn 20, 19-23
“Se llenaron de alegría al ver al Señor”, se lee en el cuarto evangelio, en el contexto de los relatos de apariciones. Ahora bien, en un sentido profundo o espiritual, la alegría de la que aquí se habla no es fruto del reencuentro con una persona querida que se había dado por perdida; ni siquiera es consecuencia de la fe en un salvador celestial que ofrece paz. Es sabido que, en el nivel mítico de consciencia, la divinidad se proyecta “fuera”, en un Ser separado a quien se reconoce y adora como salvador. Sin embargo, más allá de esa lectura, el término “Señor” apunta a una realidad, no solo más “cercana”, sino constitutiva de nuestra identidad.
Con esta clave, “Señor” es una metáfora que alude a aquello que constituye el eje, el centro o el núcleo mismo de lo que somos. Aquello que ostenta el “señorío” de lo real. Aquello que somos, más allá de nuestro cuerpo, de nuestra mente, de nuestro psiquismo, de nuestra historia, de nuestras circunstancias, en definitiva, más allá de nuestra persona. Aquello que podemos experimentar como Presencia consciente, el Fondo lúcido y luminoso, ante lo que todo lo demás palidece.
Y sucede exactamente así: al “verlo”, al experimentarlo vivo en nosotros, al reconocerlo como nuestro centro (o “Señor”), al comprender que somos Eso en nuestra identidad profunda, brota la alegría incondicionada.
La alegría que merece ese nombre -alegría profunda y sin objeto, más allá de las circunstancias que nos puedan acontecer- nace de “ver” lo que somos. Y no se trata de una creencia que requiera una adhesión por parte de la mente; no es un acto de fe. Se trata, más bien, de una experiencia profunda de comprensión a la que tenemos acceso en la medida en que, gracias al silencio, aprendemos a “ver” más allá de la mente y de las creencias aprendidas.
Tú no eres nada que puedas observar o nombrar. Tú eres Eso que es consciente de todo lo que puedes observar, el Fondo y que sostiene todas las formas, el único “Señor” que permanece en medio de todos los vaivenes de la impermanencia.
¿Dónde se apoya mi alegría? ¿Cómo la cultivo?
Enrique Martínez Lozano
Fuente Boletín Semanal
Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:
01.- El ser humano es espiritual por naturaleza.
En todas las culturas y en gran parte de las filosofías el ser humano es considerado como a dos tiempos: materia y espíritu, cuerpo y alma, materia y forma, etc.
El ser humano tiene una dimensión corpórea, material y, al mismo tiempo, es también espiritual, transcendente. Somos y tenemos un universo espiritual de apertura “más allá” de la pura materialidad. Todo el mundo de los símbolos, de la poesía, de la transcendencia es en el fondo ser espiritual.
02.- No es lo mismo ser espiritual que ser religioso.
Que los humanos seamos espirituales no significa que tengamos un temperamento algo melifluo y dado a ciertas prácticas religiosas, cuando no mágicas o supersticiosas. Ser espiritual tampoco significa que una persona milite en una religión.
Ser espiritual significa que somos abiertos a todo lo que “se produce o se pueda dar en la historia”. [1]
En las lenguas románicas (provenientes del latín), las palabras que llevan la componente “sp”, “spc” ó “xpc” hacen referencia al futuro, a la apertura del ser humano hacia el futuro: espera, esperanza, expectativa, expectación, espectáculo, etc. miran hacia el futuro.
Somos seres siempre en búsqueda, en camino, abiertos al futuro. La persona espiritual está siempre abiertas.
Se puede ser muy religioso, pero muy poco o nada espiritual y se puede ser poco religioso pero de gran hondura espiritual. [2]
Estamos viendo y padeciendo fundamentalismos religiosos dentro y fuera del mundo eclesiástico. Eso no es ser espiritual, sino fanáticos de unos ritos, dogmas o costumbres religiosas, cuando no de un mundo supersticioso.
03.- El ateo y un estado laico también son espirituales.
Uno puedo ser ateo o increyente. Si es una opción seria, es una posibilidad válida en la vida. Una sociedad, un estado puede optar por ser laico o aconfesional. Son elecciones serias y legítimas en la organización de los pueblos.
Pero que una persona o un pueblo sean aconfesionales no significa que dejen de ser personas y sociedades espirituales. Toda persona y grupo humano habrá de cuidar siempre su dimensión espiritual. Cultivar la dimensión espiritual del ser humano no significa una serie de prácticas religiosas, sino valorar y cuidar la esperanza y el sentido de la vida, la paz y la libertad, la ética, el arte, la delicadeza personal, la transcendencia, las tradiciones de un pueblo, etc…
No se puede zanjar de un plumazo la dimensión espiritual del ser humano y de la sociedad. Habríamos perdido el humanismo
04.- El espíritu de Jesús
Jesús tenía y tiene un buen espíritu, un Espíritu santo, bueno. Jesús tenía y vivía (vive) de un ideal, que es el Reino de los cielos: “Reino de justicia de amor y de paz”. ¿Qué otra cosa es el Reino de Dios sino libertad, justicia, perdón y paz? Y ¿qué otra cosa es el espíritu cristiano sino libertad, bondad, misericordia y acogida?
El espíritu de Jesús y de Dios Padre es bueno, porque de él brota la bondad, que anima, consuela, hace comprender la vida…
El evangelio de hoy nos habla de la presencia del Espíritu de Jesús resucitado en la iglesia naciente. Tal espíritu confiere alegría, paz y perdón.
06.- Exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: recibid el espíritu santo.
“Exhalar el aliento” es la misma expresión que emplea el Génesis cuando Dios inspira su hálito vital sobre el barro humano (siempre dentro del mito).
Entonces Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente. (Gn 2,7).
Los humanos por nosotros mismos somos un puñado de barro. Muchas veces en la vida andamos, como los primeros discípulos, tristes, decepcionados por las mil circunstancias que nos pueden sobrevenir.
Somos vivientes, humanos cuando tenemos espíritu, el espíritu de Dios.
Jesús “exhaló su aliento”, su paz, su bondad y misericordia sobre nosotros
Nos hace bien vivir del espíritu, tener tono vital, “consuelo”, bondad. Necesitamos también unos ideales nobles y sanos, un espíritu bueno para llegar a ser vivientes, humanistas, creativos. Algo de todo eso es el espíritu que Dios y Cristo nos infunden. Vivimos cuando estamos impregnados de respeto, convivencia, libertad, paz
recibid espíritu santo
[1] Decía K, Rahner que ser espíritu-espiritual significa que el hombre es absoluta apertura hacia toda “palabra” que se produce en la historia, (Oyente de la palabra, 73).
[2] Los fanatismos son muy religiosos pero nada espirituales.
Del blog de Xabier Pikaza:
En la antigua liturgia cristiana, la Vigilia de Pentecostés está marcada por el descenso de Cristo al infierno, es decir a los “infiernos de una humanidad vencida por el hambre y sed, la opresión, violencia y muerte de una historia de Dios que los hombres estamos destruyendo.
En esa línea, Iglesia oriental sigue representando el cumplimiento de la pascua y la espera de Pentecostés con la imagen de Jesús que desciende a las profundidades de la historia de muerte y opresión humana) para liberar a todos los condenados del infierno de opresión del mundo para hacerles participantes de su resurrección.
He desarrollado este “artículo” central de la fe en diversos libros, en especial en el Diccionario de la Biblia. Lo he uelto a desarrollar para la revista «orar»,num 330, año 2022.Desde ese fondo quiero presentar hoy dos breves reflexiones que no sirven para exponer el tema en su totalidad, sino para situarlo.
| X Pikaza Ibarrondo
La cárcel de la historia, lugar de Dios, en espera de Pentecostés. Una reflexión desde Mt 25, 31-46
Al final de su lista de los necesitados humanas, tras los hambrientos-sedientos-extranjeros-desnudos-enfermos, como para indicar que en ellos se condensan y culminan todos los “males de Dios”, Mt 25, 31‒46 presenta a los encarcelados, esto es, a los hombres y mujeres a quienes la sociedad encierra (expulsa) como peligrosos. Precisamente ellos aparecen así como más cercanos a Jesús, Hijo de Dios que ha sido expulsado de la “viña” (de la buena sociedad) y condenado a muerte, pues no cabe en la “casa” de la “buena” sociedad dominadora (cf. Mt 21, 43).Para liberar a los encarcelados de la historia humana se ha encarnado de Dios. Por eso, la fiesta de Dios culmina en este Pentecostés de la liberación universal.
Sin duda, algunos encarcelados representan un peligro para la vida de los demás (por perturbación psíquica o tendencias agresivas/homicidas insuperables), y no es sensato que queden sin más en libertad.
Pero la mayor parte de los encarcelados de este mundo son enfermos y víctimas de una falta de educación y de una violencia social.
Todos los encarcelados de la historia de la humanidad son víctimas de la opresión de lo diabólico, y Cristo se ha identificado con ellos para ligerarlos del infierno del mal y de la muerte

Jesús se identifica con todos ellos, y así quiere ofrecerles (recibir en ellos) una presencia humana de cuidado.
Jesús no define el posible pecado moral y social de esos encarcelados, ni instituye una dinámica de tipo judicial, para saber si son o no culpables (cf. Mt 7, 1), sino que pide a sus seguidores y a todos los que quieren responder en amor a la presencia del Dios Trinidad que les visiten/atiendan (les cuiden), definiendo así la cárcel como “casa trinitaria”. Así se expresa la gran paradoja del evangelio:
‒Jesús pide a los hombres que visiten/ayuden a los encarcelados, no que les “castiguen” ni que les condenan. En esa línea, los cristianos están llamados no sólo a perdonarles (en el caso de que sean culpables), sino a servirles con su visita y cuidado personal. Eso significa que ellos no pueden condenarles, mandándoles a un tipo de infierno, que sería ya irrecuperable, sino que han de entender la cárcel como espacio de ayuda a los necesitados y como lugar de terapia para los culpables, es decir, como “casa activa de la Trinidad”, laboratorio de amor.
‒ Ese mismo Jesús que pide que perdonemos y salvemos a los encarcelados se ha encarnado en la cárcel y muerte de la historia humana… para liberar a todos los hombres y mujeres de la historia humana, iniciando en Pentecostés un camino de liberación universal.
Entendido así, este pasaje (Mt 25, 31-46) nos deja en manos del misterio más hondo de la vida.
(a) Por un lado, el Dios de Jesús (Casa abierta de la Trinidad) se hace presente en los que sufren (hambrientos, sedientos…), y de un modo especial en los encarcelados, y así quiere ayudarles, liberarles de su perdición y acogerles en su casa.
(b) Pero, al mismo tiempo, ese Dios de Jesús de libertad en (por) amor no quiere salvarnos desde fuera (sin nosotros), sino que ha querido iniciar en y don nosotros, por medio del Espiritu de Dios (su Espíritu) un camino de liberadión universa que sea nuestro, humano, dentro de la misma historia.
‒ Éste es, por un lado, el Dios del poder-supremo que entra (se encarna) en el lugar de mayor miseria (en la cárcel), invitándonos a seguirle, desde allí, acompañando a los encarcelados, pues él es el Dios que les libera (Lc 4, 18-19) y ama sin exigirles nada. En esa línea resulta difícil hablar de una cárcel para siempre, de un infierno del que Dios no pueda liberar a los que “quieran” condenarse (¡libremente, no a la fuerza!).
‒ Pero este Dios de la suprema libertad, amor gratuito, que tiene que avisar a los hombres, diciéndoles: ¡Tened cuidado, pues podéis condenaros si es que no ayudáis a los otros! Por puro amor, Dios tiene que indicar a los hombres su riesgo de infierno, advirtiéndoles que puede destruirse si no ayudan a los encarcelados.
En esta línea, podemos afirmar que Mt 25, 31-46 sólo habla del infierno (es decir, de la cárcel eterna) como aviso para los que no dan de comer ni cuidan los encarcelados, pues si mantienen esa línea de conducta pueden acabar destruyéndose a sí mismos, en la cárcel que van construyendo con su egoísmo. El Dios de Jesús no quiere en modo alguno la cárcel, y por eso se ha encarnado en los encarcelados para liberarles (pidiendo a los hombres que le ayuden, ayudando a los encarcelados, para crear así la casa de la Trinidad sobre la tierra).
Pero, precisamente por eso, por amor, él proclama su amenaza (¡ay de vosotros!, cf. Lc 6, 20‒26) ante aquellos que no visitan y ayudan a los encarcelados, diciéndoles que pueden destruirse a sí mismos. Ésta no es la “amenaza de Dios”, sino la de aquellos que no quieren a Dios, es decir, a los necesitados de la tierra. No les condena Cristo (¡ha venido a salvarles!), pero tiene que elevar su aviso de amor diciendo que pueden perderse, pues la vida del hombre es gracia y libertad, y el que niega la gracia del amor puede “libremente” condenarse, no por castigo de Dios, sino a pesar del amor de Dios. Éste es el “infierno”: Dios abra su casa trinitaria para todos, pero algunos pueden rechazarla.
2 Orar con (por) los oprimidos, encarcelados y descartados
Éste es un tema clave de los salmos, en sus dos vertientes: (a) Orar desde el abismo del dolor, de la injusticia y de la muerte, en el borde de la desesperación, como el salmo “de profundis” (Sal 129/130) o el otro aún más intenso y propio del Señor crucificado: “Dios mío ¿por qué me mas abandonado?” (Sal 22/21; Mc 15, 34 par). (b) Orar en comunión (a favor de) los hombres y mujeres del abismo, los hambrientos y sedientos, extranjeros y desnudos, enfermos y encarcelados” (Mt 25, 31-46). Leer más…
Del blog Nova Bella:

En todos los países del mundo hay hombres/
alimentando hogueras/
unidos en la luz.
*
Vicente Monroy
***
Leído en su blog:
Soy un hombre, y cuando digo «soy» no me refiero a ninguna esencia, sino a que me etiquetó así el doctor que miró mi entrepierna a través de una ecografía meses antes de que yo naciera. Hoy, sin embargo, ser un hombre forma parte de mi identidad, no de mis genitales, no necesito tenerlos en cuenta para reconocerme como hombre, incluso podría modificarlos, extirparlos, o cambiarlos, y no cambiaría esa forma en la que yo me percibo. No es una etiqueta cualquiera, me otorga privilegios y desventajas, más de lo primero que de lo segundo, y nunca me ha producido excesivos conflictos, quizás porque he vivido en un entorno donde se puede ser hombre de formas diferentes.
No es la única etiqueta que me han endosado sin yo pedirla, pero está a un nivel diferente a otras. La vida es muy larga, y podrían ocurrir sucesos que me hicieran dejar de ser protestante, catalán o del Athletic de Bilbao (tampoco estas etiquetas están al mismo nivel), pero me cuesta pensar que en algún momento dejase de identificarme como un hombre, un hombre no transexual. Incluso si mi familia, mis amigos, el lugar donde trabajo, la iglesia a la que asisto, las leyes, o el Consejo General del Poder Judicial, hicieran todo lo posible para que no me identificara como un hombre, lo único que pasaría es que seguramente me produciría rupturas familiares, dolor emocional, dificultades económicas, o problemas legales, pero yo seguiría identificándome con esa etiqueta que un sexador de bebés me endosó. ¿Solo me pasa a mí?, creo que no.
Decir que mi identidad de género no es biología, no significa que pueda hacer con ella lo que quiera, y si algunas personas tienen esa habilidad, lo considero más una muestra de liberación que un problema. Decir que Dios no me hizo un hombre, que se lo debo más bien a un doctor, y a la fe inquebrantable de mis padres y de la sociedad en la que he nacido en las palabras de ese doctor, no cambia ni un ápice el hecho de que solo sé relacionarme con Dios desde mi manera de ser un hombre no transexual. Decir que soy un hombre, es decir que he asumido esa etiqueta sin mostrar excesiva resistencia, que me he adaptado por miles de razones que desconozco, a lo que se esperaba de mí, al menos, en cuanto a mi identidad de género.
No tengo ninguna razón para pensar que cuando hablo con una mujer o un hombre transexual, o con una persona no binaria, su identidad esté menos definida que la mía. Tampoco que esté determinada por lo que haga con sus genitales, que alguien la pueda cambiar con una terapia, que no pueda relacionarse desde su propia identidad con Dios, que no pueda desear en esta vida cualquiera de las cosas que yo deseo, o que no deba estar igualmente protegida legalmente como la mía. ¿Por qué un niño trans no puede recibir una educación que respete su identidad como uno que no lo es? ¿Por qué una niña no trans puede poner en su DNI que es una niña y una niña trans necesita un informe médico? ¿Por qué una persona no binaria está obligada a identificarse legalmente como hombre o mujer? ¿Por qué una niña trans está confundida y mi hija no? ¿Por qué una mujer trans es una amenaza para las mujeres no trans y no puede acceder a los espacios que se reservan para ellas? ¿Por qué las identidades trans o no binarias están menos protegidas que las identidades religiosas? ¿Por qué un grupo de personas no trans del Consejo General del Poder Judicial ven una amenaza que las personas trans tengan los mismos derechos que ellas?
Me resulta también incomprensible que desde muchos entornos religiosos se hable del amor de Dios por las mujeres y hombres no trans, y de terapias, castigos y limitación de derechos, para las personas no binarias, y las mujeres y hombres trans. O que desde algunos espacios feministas se le tema más a niños y niñas trans que al propio sujeto privilegiado del patriarcado. Me escandaliza que muchos medios de comunicación solo hablen del cuerpo de las personas trans como un objeto que debe ser cambiado, y no hagan referencia a que contiene la misma salud y la belleza que el de una persona no trans. Me aburre cuando escucho a profesionales de la educación desconcertados porque no saben cómo dirigirse a alumnes no binaries, como si estes fueran incapaces de decirles cómo quieren que se les trate si se lo preguntan. Pero me alegro cuando veo a una ministra decidida a aprobar una ley que proteja los derechos de todas las identidades, a pesar de encontrarse con tanto miedo, ignorancia, y en algunos casos maldad.
Soy un hombre no trans, y vivo en una sociedad donde hay otras identidades diferentes a la mía, y otras más que seguro aparecerán. Rechazo las ideologías que pretenden jerarquizar las identidades de género, privilegiando unas y dañando a otras. Como cristiano, prefiero actualizar la propuesta del apóstol Pablo: «no hay hombre ni mujer, ni trans ni no trans, ni no binario ni binario, porque todos sois uno en Cristo». Pero no para negar que esas identidades existen, sino para indicar que hay una identidad por encima de todas ellas: esa que genera el amor de Dios. Por eso, apoyo las propuestas e ideologías de quienes miran a otras personas desde la empatía. No me importa su fe o su falta de fe, sino la justicia que promueven para todes, todas y todos.
Carlos Osma
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«Compartimos la preocupación expresada por la comunidad cristiana sobre las restricciones unilaterales a la libertad de culto durante la Semana Santa, impuestas por la policía israelí. Experimentamos el profundo dolor y la ira que sienten los cristianos locales por el asesinato de la periodista católica palestina Shireen Abu Akleh y el vergonzoso ataque a los acompañantes en su funeral»
«Conocimos a jóvenes que, a pesar de enfrentarse a diario a violaciones de sus derechos humanos fundamentales, se niegan a ser la última generación de cristianos en la ciudad»
«Cuando los peregrinos regresen una vez más, les pedimos que apoyen a los cristianos de Jerusalén y de toda Tierra Santa. Es esencial que todos los peregrinos comprendan y se comprometan con la realidad de la vida de la comunidad cristiana aquí. Una verdadera peregrinación a Tierra Santa debe ser un viaje de fe, encuentro y solidaridad»
«Jerusalén es una ciudad judía, una ciudad cristiana, una ciudad musulmana. Debe seguir siendo un patrimonio común«. La coordinadora de Obispos para Tierra Santa han emitido un comunicado en el que reivindican «nuestro derecho y deber, como cristianos, de defender la apertura y la universalidad de la ciudad».
En un duro mensaje, los obispos católicos reunidos en Jerusalén defienden como «esencial» la presencia de cristianos en la histórica ciudad, cuya presencia «se ve amenazada por la ocupación y la injusticia». Sin citar expresamente a Israel, el texto lamenta cómo los cristiano en Jerusalén «se enfrentan a la violencia e intimidación de grupos de colonos, a las restricciones a su libertad de movimiento, o a separaciones familiares por el estatus que se les ha asignado«.
Restricciones a la libertad de culto
«Compartimos la preocupación expresada por la comunidad cristiana sobre las restricciones unilaterales a la libertad de culto durante la Semana Santa, impuestas por la policía israelí«, claman los obispos, que hacen suyo «el profundo dolor y la ira que sienten los cristianos locales por el asesinato de la periodista católica palestina Shireen Abu Akleh y el vergonzoso ataque a los acompañantes en su funeral».
La pandemia ha agravado la situación de este colectivo, por la ausencia de peregrinos, que «ha devastado los medios de subsistencia, incluso entre la comunidad cristiana de Jerusalén, dejando a algunas familias con dificultades para conseguir vivienda, alimentos u otros productos básicos».
Sin embargo, «hay signos de esperanza«, recalcan los obispos, que se muestran convencidos de que «los jóvenes, a pesar de enfrentarse a diario a violaciones de sus derechos humanos fundamentales, se niegan a ser la última generación de cristianos en la ciudad».
«Cuando los peregrinos regresen una vez más, les pedimos que apoyen a los cristianos de Jerusalén y de toda Tierra Santa«, finaliza el texto, que concluye que «es esencial que todos los peregrinos comprendan y se comprometan con la realidad de la vida de la comunidad cristiana aquí.Una verdadera peregrinación a Tierra Santa debe ser un viaje de fe, encuentro y solidaridad».

Comunicado final de la Coordinadora de obispos para la Tierra Santa
“Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha”
Salmo 137:5
Jerusalén es una ciudad judía, una ciudad cristiana, una ciudad musulmana. Debe seguir siendo un patrimonio común y no convertirse nunca en el monopolio exclusivo de ninguna religión. Hemos venido a reunirnos y a rezar con nuestros hermanos y hermanas, conscientes del mensaje del Patriarca Pizzaballa de que es nuestro derecho y nuestro deber como cristianos defender la apertura y la universalidad de la ciudad.
La comunidad cristiana es esencial para la identidad de Jerusalén, tanto ahora como en el futuro. Sin embargo, su presencia continua se ve amenazada por la ocupación y la injusticia. Muchos de los que vimos se enfrentan a la violencia e intimidación de grupos de colonos, a las restricciones a su libertad de movimiento, o a separaciones familiares por el estatus que se les ha asignado.
Compartimos la preocupación expresada por la comunidad cristiana sobre las restricciones unilaterales a la libertad de culto durante la Semana Santa, impuestas por la policía israelí. Experimentamos el profundo dolor y la ira que sienten los cristianos locales por el asesinato de la periodista católica palestina Shireen Abu Akleh y el vergonzoso ataque a los acompañantes en su funeral.
Fuimos testigos de cómo muchas personas de todos los orígenes están viviendo en la pobreza, que se ha visto agravada por la pandemia. La ausencia de peregrinos durante los dos últimos años ha devastado los medios de subsistencia, incluso entre la comunidad cristiana de Jerusalén, dejando a algunas familias con dificultades para conseguir vivienda, alimentos u otros productos básicos.
En medio de estos desafíos, hay sin embargo signos de esperanza. Visitamos organizaciones cristianas que se responsabilizan del bienestar de su comunidad y de la sociedad en general. Trabajan incansablemente para aliviar las dificultades y mejorar la vida. Conocimos a jóvenes que, a pesar de enfrentarse a diario a violaciones de sus derechos humanos fundamentales, se niegan a ser la última generación de cristianos en la ciudad.
Cuando los peregrinos regresen una vez más, les pedimos que apoyen a los cristianos de Jerusalén y de toda Tierra Santa. Es esencial que todos los peregrinos comprendan y se comprometan con la realidad de la vida de la comunidad cristiana aquí.Una verdadera peregrinación a Tierra Santa debe ser un viaje de fe, encuentro y solidaridad.
El Papa Francisco afirma el valor universal de Jerusalén, que va más allá de cualquier consideración de las cuestiones territoriales. 1 Inspirados por Cristo nuestra paz, todos los cristianos deben ayudar a preservar el carácter sagrado de la ciudad y promover una auténtica visión de Jerusalén como lugar de diálogo y unidad.
——————————
1 carta enviada por el Santo Padre al Gran Imán de al-Azhar con motivo de la Conferencia Internacional de Apoyo a Jerusalén (enero de 2018)
Jerusalén, 26 mayo 2022, solemnidad de la Ascensión del Señor.
Obispo Declan Lang
Inglaterra y Gales (Presidente de la Coordinadora de Tierra Santa)Obispo Udo Bentz
AlemaniaObispo Peter Bürcher
Conferencia Episcopal de los Países nórdicos y SuizaObispo Nicholas Hudson
Comisión de Obispos de las Conferencias Episcopales EuropeasObispo Alan McGuckian
Irlanda
Fuente Religión Digital
El jugador de balonmano Jacob Bjørn Hessellund se declaró gay. (Instagram/@ hessellundjacob)
El jugador profesional de balonmano danés Jacob Bjørn Hessellund ha declarado valientemente que es gay, y espera encontrar algún día un «hombre maravilloso».
El jugador de 30 años, que juega para el equipo Lemvig-Thyborøn Håndbold con sede en Lemvig, se convirtió el lunes (23 de mayo) en el segundo jugador de balonmano en un mes en declararse gay.
“Algo ha estado ocupando mi mente durante mucho tiempo. Algo que necesito compartir”, escribió en danés en una publicación de Instagram.
“Quiero sobresalir y, en mayor medida, solo, y así abrirme sobre mi sexualidad. Con toda probabilidad, no terminaré con una chica dulce sino con un hombre maravilloso”.
Hessellund dijo que todos en su vida, desde su familia y amigos hasta sus compañeros de equipo, lo respaldan. Al compartir su verdad públicamente, dijo, espera poder inspirar a más atletas a hacer lo mismo.
“Esperemos que con el tiempo no sea necesario tener que presentar tu sexualidad”, escribió. “Yo mismo he tenido muchas experiencias increíbles en el deporte del balonmano y todavía espero muchas más. El deporte debe ser para todos. Tú y yo”, agregó. “Y realmente sigo siendo solo yo”.
“He estado pensando durante mucho tiempo si debería publicar esta publicación, pero ahora entiendo que es algo que quiero”, escribió la joven de 22 años.
“No por mi parte, sino para ser un modelo a seguir. No solo para los jóvenes, sino para todos. Noruega son niños que aman a los niños, niñas que aman a las niñas y niñas y niños que se aman entre sí”, concluyó Lillelien. “Como atleta, solo he llegado a conocer la calidez, la alegría y la unidad, ¡y de eso se trata el deporte! El deporte tiene cabida para todos, incluidos tú y yo. Porque sigo siendo solo yo, Ola”.
Muchos deportes se han vuelto más y más alegres a lo largo de los años, por decir lo menos. En Gran Bretaña, el futbolista profesional de 17 años Jake Daniels, temeroso de tener que ocultar su verdad por el resto de su carrera, se declaró abiertamente gay el 16 de mayo.
Fue el último de una larga lista de deportistas, incluidos Carl Nassib, Luke Brokop, Irma Testa, Josh Cavallo y muchos más en hacer algo tan simple pero sin precedentes: decirle al mundo que son LGBTQ+.
«Para mí, no es un ‘gran problema’ a quién amas y estás enamorado», dijo Hessellund. “Lo más importante en la vida es ser feliz y poder ser uno mismo.”
Fuente Pink News
Zander Moricz pronunció un poderoso discurso contra ‘Don’t Say Gay’, sin decir «gay». (YouTube/Liz Ballard)
Un estudiante gay de Florida pronunció un increíble discurso de graduación sobre su lucha contra la horrible legislación estatal «No digas gay», sin decir gay.
‘Don’t Say Gay’, promulgada por el gobernador de Florida Ron DeSantis en marzo, prohíbe la discusión sobre orientación sexual e identidad de género en las escuelas.
El 31 de marzo de 2022, grupos de derechos LGBTQ+, así como estudiantes individuales y familias en Florida, presentaron una demanda contra el estado, declarando que la ley es “un intento ilegal de estigmatizar, silenciar y borrar a las personas LGBTQ+ en las escuelas públicas de Florida”.
El más joven de los demandantes públicos es Zander Moricz, de 18 años, un incansable defensor que en su último año lideró una huelga de ‘Say Gay’ en Pine View School en el condado de Sarasota.
Moricz también es el primer presidente de clase abiertamente gay de su escuela, y el domingo (23 de mayo) pronunció su discurso de graduación.
Antes del discurso, Moricz reveló en Twitter que los funcionarios de la escuela le habían dicho que “si mi discurso de graduación hacía referencia a mi activismo o papel como demandante en la demanda, la administración de la escuela tenía una señal para cortar mi micrófono, terminar mi discurso, y detener la ceremonia”.
Pero a medida que el estado se vuelve cada vez más hostil hacia los jóvenes LGBTQ+, Moricz no pudo dejar el tema fuera de su discurso. En cambio, se las arregló para dar a sus compañeros de clase un llamado a la acción conmovedor y poderoso, sin decir nunca «gay».
I am the first openly-gay Class President in my school’s history–this censorship seems to show that they want me to be the last. This threat is not the first that I have received from administration about my queer rights. (3/8)
— zander moricz (@zandermoricz) May 9, 2022
Hacia el final de su discurso, Moricz dijo: “Debo discutir una parte muy pública de mi identidad. Esta característica probablemente se ha convertido en lo primero en lo que piensas cuando piensas en mí como ser humano”.
Haciendo una pausa para quitarse el birrete, dijo: “Como saben, tengo el pelo rizado”.
Una vez que las risas de sus compañeros de clase disminuyeron, continuó: “Solía odiar mis rizos. Pasé mañanas y noches avergonzado de ellos, tratando desesperadamente de enderezar esta parte de lo que soy. “Pero el daño diario de tratar de arreglarme se volvió demasiado”.
Moricz agradeció a los maestros que lo ayudaron a abrazar su ser auténtico y dijo: “Habrá tantos niños con cabello rizado que necesitarán una comunidad como Pine View, y no la tendrán. En cambio, intentarán arreglarse para poder existir en el clima húmedo de Florida. He estado preparando este discurso desde que fui elegido en mi primer año, ¿crees que quería que fuera sobre esto?” Tiene que ser sobre esto para los miles de niños de cabello rizado que se verán obligados a hablar así durante toda su vida como estudiantes”.
Moricz les dijo a sus compañeros de clase: “Deben reclamar su poder y deben dárselo a quienes nos protegerán… La justicia y la injusticia existen bajo nuestra autoridad. No es justo que en el segundo que cumplamos 18 años tengamos esta responsabilidad, pero la tenemos. Ahora que es nuestro, debemos usar nuestro poder compartido, porque fueron todas las personas que no lo usaron las que permitieron que esto le sucediera a todas las personas que no pudieron”.
Fuente Pink News
Pirómano se declara culpable de incendiar el lugar LGBTQ+ de Seattle Queer/Bar (Edward Smith/ Getty Images)
Un pirómano que dijo que está «mal» que haya «un montón de homosexuales en nuestra sociedad» admitió haber incendiado un lugar LGBTQ+ en Washington, Estados Unidos.
Kalvinn García, de 25 años, se declaró culpable el jueves (26 de mayo) de prender fuego a Queer/Bar en Seattle el 24 de febrero de 2020 y le dijo a la policía que «creo que está mal que tengamos un montón de homosexuales en nuestra sociedad».
El Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés) agregó que García le dijo a un extraño que quería atrapar a las personas dentro del lugar y herirlas después de que él lo prendiera fuego.
Había alrededor de 50 personas en el bar en el momento del incendio, pero fueron evacuadas de manera segura.
Según el Departamento de Justicia: “El incendio quemó el exterior de ladrillo y obligó a cancelar los eventos planeados en el club nocturno durante los días siguientes. El club nocturno está al otro lado del callejón del Recinto Este de la Policía de Seattle y el incendio atrajo la atención inmediata… García trató de huir de los oficiales, pero fue detenido”.
García ahora enfrenta 10 años de prisión y una multa de $ 250,000 (alrededor de £ 198,000) por iniciar el incendio. “El acusado apuntó a los clientes dentro de Queer/Bar, un conocido espacio seguro para la comunidad LGBTQI+”, dijo la fiscal general adjunta Kristen Clarke en un comunicado de prensa del Departamento de Justicia. “Los crímenes de odio no tienen cabida en nuestra sociedad hoy y estamos listos para usar nuestras leyes federales de derechos civiles para responsabilizar a los perpetradores. Todas las personas merecen sentirse seguras y protegidas viviendo en sus comunidades, independientemente de su orientación sexual o identidad de género”.
El fiscal federal para el Distrito Oeste de Washington, Nick Brown, agregó: “García puso en peligro a innumerables personas que no conocía y que simplemente estaban tratando de vivir sus vidas, únicamente por su propio odio. Debemos hacer frente a este odio en cada oportunidad, para demostrarle a nuestra comunidad que no se tolerará actuar con odio”.
Hace solo unos meses, dos personas en un bar LGBTQ+ en Nueva York resultaron heridas cuando un presunto pirómano roció el piso con gasolina y le prendió fuego.
John Lhota, de 24 años, ha sido arrestado y acusado de incendio premeditado después de que supuestamente prendiera fuego al club nocturno Rash en Brooklyn el 3 de abril.
Jake Sillen, copropietario de Rash con Claire Bendiner, le dijo a Pink News: «Había algunas personas adentro, pero afortunadamente era lo suficientemente temprano en la noche que la fiesta no había comenzado y no había una gran multitud».
Fuente Pink News
Del blog Amigos de Thomas Merton:

«Pienso que Robinson tiene razón cuando dice que el cristianismo ha tendido cada vez más a predicar la «palabra desencarnada», a reducir a Cristo a conceptos abstractos formales con que la gente corriente ya no es capaz de arreglárselas. Ha de haber teología, y la teología ha de ser abstracta, al menos hasta cierto punto. Lo que importa es que el propio teólogo no trate con una fría «desencarnación», un Cristo mental que ya no le sea visible cuando encuentra a su prójimo. El pecado de la mala teología ha sido ese precisamente: poner a Cristo contra el hombre, y considerar a todos los hombres de carne y hueso como «no Cristo», hasta el punto de suponer que muchos hombres, enteras clases de hombres, naciones y razas son, de hecho, «anti-Cristo». Dividir a los hombres arbitrariamente según su conformidad con nuestro propio Cristo limitado, mental y desencarnado, y decidir sobre esa base que la mayor parte de los hombres son «anti-Cristo». Eso deja al descubierto a nuestra teología. En tal momento, no tenemos que poner en cuestión a la humanidad, sino a nuestra teología. Una teología que acaba en desamor no puede ser cristiana.
*
Thomas Merton
Conjeturas…

***
Diego Colombek es un científico argentino que, en esta entrevista que le hace RIONEGRO.com.ar, se pregunta por qué tantos científicos actuales, que asumen los últimos paradigmas de la física y de la biología, siguen siendo creyentes e incluso teístas. Y, ante el Congreso de pasado mañana, nos seguimos preguntando: ¿hay algo en la misma estructura del cerebro humano que nos hace razonable creer, sin evidencia científica, en una inteligencia trascendente y cercana a la conciencia que siempre estará más allá de lo que podamos explicar? AD.
Aceptar el misterio o no aceptarlo, esa es la cuestión. ¿Pero con qué fundamentos? Corriéndose de los debates habituales, el neurobiólogo Diego Golombek estudia desde hace años los mecanismos cerebrales que intervienen en la capacidad humana de creer.
“La pregunta sobre la existencia o no de Dios, no es relevante para la ciencia. Pero sí lo es preguntarnos por qué, en pleno siglo XXI, el 85% de la gente sigue creyendo en las religiones y en aquello que no puede ver. ¿Será que, además de los condicionamientos culturales, existieran cuestiones biológicas que nos predisponen a creer en el más allá?”.
Como científico y divulgador, Diego Golombek (Buenos Aires, 1964) conoce bien el poder revelador de las preguntas bien hechas, así como la ardiente curiosidad que pueden provocar los misterios más antiguos de la humanidad. Doctor en Biología, investigador principal del CONICET y actual jefe del Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Quilmes, Golombek anda por estos días celebrando una nueva edición de Las neuronas de dios, un exitoso libro que publicó originalmente en 2015 y, en poco tiempo, se volvió un clásico del periodismo de divulgación.
¿Creemos por un mecanismo cerebral?
“Claramente dios es una creación humana, primero animista, dotando de poderes sobrenaturales a ciertos fenómenos de la naturaleza (el rayo, el sol, los volcanes) y luego creándolo a imagen y semejanza: un Dios antropomórfico que responde a las necesidades, miedos y deseos humanos -reflexiona Golombek-. Pero lo crucial es que si la religión y la creencia en lo sobrenatural son tan universales como parece, entonces no solo deben tener un sentido evolutivo, sino que seguramente existe una base genética y hasta hereditaria para explicarlas”.
P – En tu libro, contra toda suposición, no cuestionás la existencia de dios, sino que hablás de los mecanismos cerebrales que han permitido a la humanidad experimentar el fenómeno de la religión. ¿De dónde sale nuestra predisposición, como especie, a creer en lo sobrenatural?
R – Una hipótesis es que esta predisposición haya tenido un significado adaptativo; es decir, que de alguna manera esta tendencia nuestra a “creer” nos ha conferido una ventaja como especie… Está claro que socialmente ha tenido y tiene sus ventajas: creer colectivamente en el más allá y en lo que nos proponen las religiones, le otorga a una comunidad una mayor cohesión y también un propósito. Además, al bajar la ansiedad que provocan ciertas preguntas existenciales, es posible que la religión hasta tenga algún efecto benéfico para la salud. Podemos imaginar, siendo un poco exagerados, una escena primitiva: aquel que creyó en lo sobrenatural, quizá salió corriendo de una situación confusa, mientras que aquel que interpretaba todo como una expresión de la naturaleza – correctamente, al fin y al cabo-, quizá se expuso demasiado y no sobrevivió. Esto, por supuesto, es puramente especulativo.
P – Algo muy interesante que comentás en este trabajo es que los rezos, bailes y cantos rituales de las religiones -desde un “Padre nuestro” hasta la danza de los derviches- se basan en la misma capacidad de sincronización del cerebro. ¿Cómo operan estos mecanismos? ¿Es sugestión o realmente nos inducen a estados de bienestar profundos?
R – Los estímulos repetitivos (rezar, cantar, bailar, cierto tipo de respiraciones) pueden modificar la actividad cerebral y lograr mayor sincronización entre diversas áreas del sistema nervioso. Esto se puede experimentar como una sensación etérea, espiritual, un “algo más” que ayuda a que las personas aumenten sus creencias y prácticas. Por otra parte, una reciente investigación del neurocientífico estadounidense Andrew Newberg, señala que rezar es más o menos equivalente a estar hablando con alguien, de acuerdo a lo que ha revelado el análisis de imágenes cerebrales. El rezo es, metafóricamente hablando, una conversación con algo o alguien “superior”. Pero… no es tan metafórico, sino que cuando se registró la actividad cerebral de personas creyentes rezando se vio que se activaban las áreas del lenguaje y el habla. Para el cerebro, rezar es como hablar con alguien.
P – ¿En qué punto se tocan la religión y la ciencia? ¿Pueden convivir sin confrontar?
R – La ciencia y la religión corren por veredas enfrentadas, paralelas, que no se tocan. Tienen pilares completamente opuestos: la fe para la religión, la evidencia para la ciencia. Es cierto que hay muchos científicos y científicas religiosos, pero sospecho que es algo superficial, que si realmente van a un análisis profundo, en algún momento habrá algún choque, alguna contradicción. Es como decir “la ciencia llega hasta acá, y más allá… el misterio”, algo que no es -o no debiera ser- aceptable para alguien que ve el mundo desde las ciencias naturales.
P – ¿Podríamos ser moralmente buenos sin el concepto de Dios?
R – Sabemos que hay áreas cerebrales que participan del concepto de moral y que, cuando se alteran o lesionan, modifican el comportamiento, y la gente no es tan consciente de qué está bien y qué está mal. Si bien nosotros aprendemos estos conceptos, también parece haber una base innata que, en definitiva, no necesita de ningún dios que nos esté mirando o juzgando.
P – En el libro proponés una vuelta de tuerca inesperada a la discusión filosófica sobre el libre albedrío. Según contás, muchos experimentos han revelado que el cerebro nos engaña, a menudo, cuando creemos estar tomando decisiones…
R – Son experimentos difíciles de interpretar, pero sí, en muchos casos (no en todos) se verifica que la base de un comportamiento o una decisión es inconsciente, y luego de esto, pasa a la conciencia, cuando nos convencemos de que hemos sido “nosotros” quienes tomamos la decisión. Los filósofos están divididos en cuanto a estas interpretaciones, y hay quienes se inclinan por ver en estos experimentos la prueba de que no existe el libre albedrío absoluto, mientras que otros afirman que son ejemplos extremos y no impiden el ejercicio de la libertad individual.
P – Si, como postulan las neurociencias, toda creencia en lo sobrenatural tiene una base biológica, y el deseo de creer es algo instintivo, ¿cómo se entiende entonces el fenómeno del ateísmo? ¿Cómo logra desprenderse alguien ateo de ese mandato biológico?
R – Si la creencia en lo sobrenatural es un fenómeno evolutivo y hasta hereditario, los ateos vendrían a ser una especie de… ¡mutantes! Pero hablando en serio, si se verifica la hipótesis de que las creencias son innatas, la ausencia de ellas vendría a ser un fenómeno cultural, aprendido o desaprendido, más que biológico.
P – ¿Cómo se explican nuestros miedos desde la perspectiva de la neurociencia? ¿Por qué será que elegimos, a través de ciertas experiencias de vida, someternos voluntariamente a trances en los que sentimos temor?
R – Obviamente el miedo tiene un sentido evolutivo que tiene que ver con el cuidado de nosotros mismos y de nuestra gente cercana. Por lo tanto, el entrenamiento del miedo también es un ensayo para saber cuándo salir corriendo. El miedo tiene una representación nerviosa muy clara; y hay órganos en el cerebro que se activan frente él, uno de ellos llamado amígdala, que no es la que conocemos, sino otra que forma parte de un circuito cerebral. El miedo es como el dolor, nos da la alerta de que algo anda mal. El miedo nos permite adaptarnos al entorno, cuidarnos y sobrevivir, porque ya se sabe… Cavernícola que huye, sirve para otra evolución.
P – ¿Es cierto que hay circuitos cerebrales que “se encienden” ante fenómenos de creencia espiritual? ¿Qué se registra en esos estudios?
R – Es cierto, está comprobado: en aquellas personas que experimentan una sensación espiritual o un trance místico se ha podido medir la activación de determinados circuitos cerebrales, incluyendo aquellos que tienen que ver con la búsqueda de recompensas. “Es muy probable que esa ‘luz al final del túnel’ que refieren muchas personas que estuvieron al filo de la muerte, sean las últimas miradas, chispazos, que arroja el sistema visual cuando el cuerpo se está muriendo.”
P – ¿Y hay manera de determinar lo que pasa en el cerebro en los momentos previos a la muerte? ¿Qué argumentos aporta la neurobiología para explicar “la luz al final del túnel” que tantas personas dicen haber visto?
R – Sobre las sensaciones y lo que ocurre en la previa a la muerte no hay mucha investigación porque lógicamente no es algo sencillo de medir. Pero hay algunas ideas. Hace pocas semanas se publicó un trabajo que, por absoluta casualidad, logró registrar la actividad cerebral en el momento en que una persona estaba muriendo; era alguien con epilepsia, a quien le estaban realizando estudios para evaluar la actividad cerebral cuando lo sorprendió un ataque cardíaco. En ese momento, se registró una actividad cerebral compatible con algunas de las actividades que ocurren durante los sueños. ¿Será que cuando estamos en una experiencia cercana a la muerte, nos pasa la vida por delante como en un sueño? Es posible que así sea. Por otra parte, la referencia de tantas personas a “la luz al final del túnel”, a los neurobiólogos nos suena claramente a activación del sistema visual: cuando un cuerpo está muriéndose, sucede que deja de llegar sangre a los órganos; entonces, ante la necesidad de informar de alguna manera sobre esa anomalía, el sistema visual arroja una señal, como gritando: “¡Hay luz, vi luz y morí!”. Es muy probable que esa luz al final del túnel sean las últimas miradas, chispazos, que arroja el sistema visual cuando el cuerpo se está muriendo. De la misma manera, la sensación de estar fuera del propio cuerpo o de vernos desde arriba, mencionadas por gente que estuvo al filo de la muerte, tal vez tenga que ver, desde lo biológico, con la autopercepción del cuerpo en situaciones extremas.
Ximena Pascutti
Fuente Río Negro.com.ar
El Papa Francisco ha elegido a un prelado LGBTQ positivo como nuevo jefe de la conferencia episcopal italiana, lo que tiene el significado adicional de que fue uno de los tres nombres propuestos para el cargo por los propios obispos.
El cardenal Matteo Zuppi de Bolonia fue nombrado presidente de la Conferencia Episcopal Italiana por el Papa Francisco la semana pasada luego de la reunión de obispos, informó Vatican News. Únicamente en Italia, el presidente de la conferencia episcopal es designado directamente por el Papa a partir de tres nombres propuestos por los obispos del país, una reforma de la era de Francisco.
Zuppi ha tomado medidas pro-LGBTQ en los últimos años. En 2020, escribió el prólogo de un libro sobre la homosexualidad en vista del papado del Papa Francisco, que incluía entrevistas con teólogos y católicos LGBTQ. En el prólogo, Zuppi escribió: “Cuando las comunidades realmente comiencen a mirar a las personas como Dios las mira, entonces las personas homosexuales, y todos los demás, comenzarán a sentirse, naturalmente, parte de la comunidad eclesial”.
Zuppi también escribió el prefacio a la edición italiana de Fr. James Martin, S.J., libro Building a Bridge (“Tender un puente” en español), en 2018. Afirmó el uso del término «LGBT» por parte del sacerdote como «un paso necesario para comenzar una conversación respetuosa» y dijo que el libro era «útil para fomentar el diálogo, así como como conocimiento y comprensión recíprocos”. Respaldó el gradualismo, o la idea de que las personas viajen hacia la perfección cristiana en lugar de esperar que la practiquen instantáneamente, una idea que había sido bastante controvertida durante el Sínodo sobre la Familia.
Más allá de los temas LGBTQ, Zuppi, a quien se ha llamado el “Bergoglio italiano” en referencia al Papa Francisco, está bastante involucrado en el trabajo por la paz y la justicia. Es partidario desde hace mucho tiempo de la Comunidad de Sant’Egidio, que trabaja por la paz, el diálogo ecuménico e interreligioso y la prestación de servicios sociales, incluido el trabajo específico sobre el VIH/SIDA. Cuando Zuppi fue nombrado cardenal en 2019, se le asignó la Iglesia de Sant’Egidio en Roma como su iglesia titular. Actualmente se desempeña como miembro del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral, a menudo llamado la oficina de justicia y paz del Vaticano.
Al aceptar la nominación ahora, Zuppi dijo: “Caminemos juntos para escuchar el sufrimiento de todos”.
Al igual que muchos nombramientos de la iglesia, existe una política compleja sobre por qué los obispos italianos le dieron a Zuppi la mayor cantidad de votos al enumerar a sus nominados para el Papa Francisco, y por qué Francisco lo eligió. Independientemente de si los problemas LGBTQ jugaron un papel en el nombramiento o no, lo que queda claro de esta elección es que ser un defensor abierto de una mayor atención pastoral LGBTQ ya no es una barrera a los ojos del Papa o de muchos obispos para el liderazgo de la iglesia. Y, en particular, Zuppi es considerado un papabile (un posible próximo Papa) por algunos, por lo que este nombramiento podría tener una mayor importancia en el próximo cónclave.
—Robert Shine (él/él), New Ways Ministry, 31 de mayo de 2022
Fuente New Ways Ministry

Margot Heuman, una sobreviviente del Holocausto, se sinceró más tarde sobre vivir en los campos de concentración como una mujer lesbiana (Enciclopedia del Holocausto)
Margot Heuman, una de las pocas supervivientes del Holocausto que testificó sobre su vida en los campos de concentración como mujer lesbiana, murió a los 94 años. Margot Heuman murió el 11 de mayo en un hospital de Green Valley, Arizona. Le sobreviven su hijo, su hija, cinco nietos y un bisnieto.
Margot Heumann nació el 17 de febrero de 1928 en Hellenthal, Alemania. Margot, la mayor de dos hermanas, era hija de padres judíos que vivían en un pueblo cerca de la frontera belga. Los Heumann vivían en la parte de arriba de su tienda de artículos varios y cruzando la calle vivía el abuelo de Margot, que tenía caballos y vacas en su enorme granero. Cuando Margot tenía 4 años, su familia se mudó a la ciudad de Lippstadt. De pequeña, aprendió a nadar en el río Lippe que corría detrás de su jardín.
1933-39: Cuando yo tenía 9 años, nos trasladamos a la cercana ciudad de Bielefeld, donde me inscribieron en la escuela pública. Un año después, a mi hermana pequeña, Lore, y a mí nos expulsaron de la escuela. Sorpresivamente, nos echaron del aula y al no comprender la razón, simplemente no quedamos afuera llorando. Luego, caminamos hasta casa. Después de esto, mis padres nos enviaron a una escuela judía donde teníamos maestros que, al igual que nosotras, habían sido echados de las escuelas por los nazis.
1940-44: Tenía 14 años cuando mi familia y yo fuimos deportados y 16 cuando terminamos en Auschwitz. Un día se me ordenó ir en un convoy y supe que no volvería. A mi madre se le dio la opción de ir conmigo o permanecer con mi hermana quien era demasiado pequeña para irse, y como sintió que mi hermana la necesitaba más que yo, se quedó. Recuerdo que abracé a mi madre para despedirme, siempre había sido una mujer robusta, pero para ese momento era toda piel y huesos. No sabía qué otra cosa hacer, así que me tomé su sopa, la única comida que tendría para todo el día, porque ella insistió en que me la tomara.
Margot nunca volvió a ver a sus padres ni a su hermana. La liberaron en Bergen-Belsen en abril de 1945; la Cruz Roja la llevó a Suecia para que se recuperara y en 1947 se mudó a Estados Unidos.
Cuando tenía solo 14 años, Heuman y su familia fueron deportados a Theresienstadt, una ciudad en lo que ahora es la República Checa que se usaba como un «gueto de tránsito» para los judíos que se dirigían a los campos de exterminio, en 1943.
Su familia había sido apartada de su cómoda vida en Alemania, donde nació Heuman el 17 de febrero de 1928. Según The New York Times, Heuman era feliz en Theresienstadt, y fue allí donde se enamoró de una chica vienesa llamada Dita. Neumann.
Solo un año después, en 1944, la familia de Heuman fue enviada a Auschwitz después de que atraparan a su padre robando comida. Neumann y su familia fueron enviados al infame campo de exterminio un mes después.
Los seres queridos de Heuman, incluidos su padre, su madre y su hermana menor, murieron en los campamentos. Pero Heuman y Neumann sobrevivieron cuando fueron transportados a varios campamentos, y Heuman dijo más tarde que su vínculo los mantuvo con vida.
Margot Heuman dijo en una historia oral registrada por el the United States Holocaust Memorial Museum.(Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos) en 1992 que ella «permaneció unida» con Neumann, y agregó que «compartimos todo».
“Todos estos años, después de Auschwitz, nunca comí nada sin compartirlo con ella, sin importar el hambre que tuviera”, dijo Heuman.
Continuó: “Y ella hizo lo mismo, y creo que si no hubiera sido por ella, yo no estaría viva y no creo que ella estuviera viva si no hubiera sido por nuestra relación tampoco. “También debido a mi… cuidado de otro ser humano, de alguna manera nunca perdimos nuestra dignidad y seguimos siendo personas”.
Heuman y Neumann fueron encarceladas por última vez en el campo de Bergen-Belsen en Alemania cuando fue liberado por las fuerzas británicas el 15 de abril de 1945. Las fuerzas encontraron alrededor de 60.000 prisioneros en el campo, la mayoría de ellos gravemente enfermos, según el Memorial del Holocausto de los Estados Unidos. Museo.
Neumann fue enviada a Inglaterra mientras que Heuman fue llevada a Estocolmo por la Cruz Roja Sueca.
Margot Heuman luego se mudó a los Estados Unidos y se casó con Charles Mendelson en 1952.
La pareja tuvo dos hijos y se divorció en 1976. Heuman dijo en 2019 que sentía que «le debía a mis padres tener hijos», informó The New York Times
. (YouTube/Yad Vashem/Instituto de la Fundación USC Shoah)
Más adelante en su vida, Heuman decidió declararse formalmente ante sus seres queridos, incluidos su hijo, su hija y su nuera. Según el New York Times, ninguno de ellos se sorprendió ya que no pensaron en ella como si estuviera encerrada.
Siguió siendo amiga cercana de Neumann, quien se convirtió en enfermera y se casó con un médico en Canadá. Heuman estaba al lado de Neumann cuando ella murió de cáncer en 2011.
La Dra. Anna Hajkova, profesora asociada de la Universidad de Warwick, le dijo al New York Times que Heuman se encontraba entre los raros sobrevivientes del Holocausto que «dio testimonio» sobre sus experiencias con personas del mismo sexo en los campos de concentración.
Durante mucho tiempo, Heuman presentó su conexión con Neumann como una fuerte amistad, pero luego la presentó como un vínculo romántico después de conocer a la Dra. Hajkova.
La Dra. Hajkova, que se especializó en historia queer y el Holocausto, dijo que «casi ninguna» de las 52.000 entrevistas con sobrevivientes judíos en los archivos de la Fundación Shoah «habla sobre el deseo entre personas del mismo sexo».
La historia de Margot Heuman se incluirá en el próximo libro de la Dra. Hajkova Quartet: Sexuality, Queer Desire and the Holocaust. Su historia también se representó como una obra de teatro de un acto tituladatitled The Amazing Life of Margot Heuman, que se mostró por primera vez en línea en el Brighton Fringe Festival de 2021.
Está programado para presentarse este año en la Universidad de Hamburgo y el Museo Judío de Viena, informó el New York Times.
Fuente Pink News
David Beckham habla con Nasser al-Khelaifi, presidente de Qatar Sports Investments. (AFP vía Getty/ KARIM JAAFAR)
David Beckham ha dicho que está contento de que el fútbol haya avanzado en la homofobia y el racismo desde su apogeo en los 90. En una entrevista con Evening Standard, Beckham dijo: “Jugué durante 22 años, vi mucho racismo y homofobia y creo que ha cambiado”. Sin embargo, agregó: “Pero aún queda mucho trabajo por hacer”.
Beckham reflexionó sobre el jugador de Blackpool Jake Daniels saliendo del armario como gay. El joven de 17 años es el primer profesional inglés en activo que se declara gay desde Justin Fashanu hace 32 años, y su franqueza provocó una ola de titulares y elogios.
Beckham dijo: «Es una pena que cuando alguien sale es algo tan extraño… no debería ser». Agregó: “Al final del día, habrá una gran cantidad de personas homosexuales en los deportes y por qué deberían ser diferentes de los demás”.
Los comentarios de David Beckham se producen después de que firmó un contrato de 150 millones de libras esterlinas para convertirse en el «rostro de Qatar» antes de que sea sede de la Copa del Mundo de 2022.
Esto es a pesar de que Qatar es una nación agresivamente anti-LGBTQ+ con un historial de atrocidades contra los derechos humanos.
En Qatar, los hombres pueden ser azotados o encarcelados por ser homosexuales. Según la ley Sharia, los hombres musulmanes que mantienen relaciones homosexuales técnicamente pueden enfrentar la pena de muerte, aunque IGLA ha informado que no «parece que ninguna persona haya sido ejecutada por este motivo o en absoluto».
Peter Tatchell, el veterano defensor de los derechos humanos, dijo que la decisión de Beckham “de promover un régimen homofóbico y sexista como el de Qatar es un gran impacto”.
Metro informó que Beckham recibió garantías de que los fanáticos podrían enarbolar banderas LGBTQ+ en los estadios, pero para muchos esto no es suficiente.
Tatchell le dijo al medio: “La homosexualidad se castiga en Qatar con tres años de prisión y existen programas secretos de conversión de homosexuales que intentan que las personas homosexuales sean heterosexuales”. Agregó: “La gente ha sido arrestada simplemente por ‘parecer gay’, no es un régimen agradable. Las mujeres son tratadas como ciudadanas de segunda clase, deben obtener el permiso de un tutor masculino para estudiar, casarse y viajar. Desde que a Qatar se le otorgó el derecho de albergar la Copa del Mundo de 2022, más de 6500 trabajadores migrantes han muerto, muchos en proyectos de construcción y más de dos tercios de sus muertes no han sido explicadas”.
Según los informes, Beckham ganará £ 15 millones al año durante 10 años como la cara de Qatar.
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