Ascensión y entronización de Jesús. Fiesta de la Ascensión. Ciclo C.

domingo, 1 de junio de 2025
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Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Un peligro que conviene evitar

      De las tres lecturas de esta fiesta, dos son fáciles de entender: los dos relatos de la Ascensión escritos por Lucas al final del evangelio y al comienzo del libro de los Hechos; en cambio, la carta a los Efesios puede resultar un galimatías casi ininteligible. Corremos el peligro de pasarla por alto, aunque es la que da el sentido de la fiesta. Ascensión y entronización son las dos caras de la misma moneda.

Una sola cadena de televisión con dos visiones muy distintas

            Los dos textos principales de la misa de hoy (Hechos de los Apóstoles y evangelio de Lucas) se prestan a una interpretación muy simplista, como si el monte de los Olivos fuese una especie de Cabo Cañaveral desde el que Jesús sube al cielo como un cohete. Cualquier cadena de televisión que hubiera filmado el acontecimiento habría ofrecido la misma noticia, aunque hubiera variado el encuadre de las cámaras.

            En este caso solo hay presente una cadena de televisión: la de Lucas. Los otros evangelistas no cuentan la noticia. Pero Lucas ha elaborado dos programas sobre la Ascensión, uno en el evangelio y otro en los Hechos, y cuenta lo ocurrido de manera muy distinta, con notables diferencias. Eso demuestra que para él lo importante no es el hecho histórico sino el mensaje que desea transmitir. Tanto el evangelio como Hechos podemos dividirlos en dos partes: las palabras de despedida de Jesús y la ascensión. Para no alargarme, omito la introducción al libro de los Hechos.

Palabras de despedida de Jesús

            En el evangelio, Jesús dice a los discípulos que su pasión, muerte y resurrección estaban anunciadas en las Escrituras (“Así estaba escrito” se refiere a los libros atribuidos a Moisés y los profetas). Por consiguiente, lo ocurrido no debe escandalizarlos ni hacerles perder la fe. Todo lo contrario: deben predicar la penitencia y el perdón a todos los pueblos. Para llevar a cabo esa misión necesitan la fuerza del Espíritu Santo, que deben esperar en Jerusalén.

«Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.»

            En el libro de los Hechos se repite lo esencial, esperar al Espíritu Santo, pero se añaden dos temas: la preocupación política de los discípulos y la idea de ser testigos de Jesús en todo el mundo (cosa que en el evangelio sólo se insinuaba).

            Una vez que comían juntos, les recomendó:

            – «No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.» 

            Ellos lo rodearon preguntándole:

            – «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»

            Jesús contestó:

            – «No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.»

La ascensión: dos relatos muy distintos

            Versión del evangelio

Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo. Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo. Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

            Versión de Hechos

Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: 

– «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse.» 

* En el Evangelio, Jesús bendice antes de subir al cielo (en Hch, no).

* En Hechos una nube oculta a Jesús (en el evangelio no se menciona la nube).

* En el evangelio, los discípulos se postran (en Hch se quedan mirando al cielo).

* En Hch se les aparecen dos personajes vestidos de blanco que les anuncian la segunda venida de Jesús. El evangelio no dice nada de esto.

* La vuelta a Jerusalén, donde están siempre en el templo alabando a Dios (Evangelio), coincide en parte con lo que cuentan los Hechos: en Jerusalén permanecen en oración “con María, la madre de Jesús”. (Pero esto no se lee).

            Dadas estas diferencias, queda claro que Lucas no pretende contar lo ocurrido con toda fidelidad. Más bien está invitando al lector a prescindir de los datos secundarios y fijarse en el mensaje que pretende transmitir. ¿Cuál es ese mensaje?

Esto no es fácil, porque la idea de la ascensión resulta chocante al lector moderno por dos motivos muy distintos: 1) no es un hecho que hayamos visto; 2) se basa en una concepción espacial puramente psicológica (arriba lo bueno, abajo lo malo), que choca con una idea más perfecta de Dios.

            Precisamente por esta línea psicológica podemos buscar la explicación. Desde las primeras páginas de la Biblia encontramos la idea de que una persona de vida intachable no muere, es arrebatada al cielo, donde se supone que Dios habita. Así ocurre en el Génesis con el patriarca Henoc, y lo mismo se cuenta más tarde a propósito del profeta Elías, que es arrebatado al cielo en un carro de fuego. Interpretar esto en sentido histórico (como si un platillo volante hubiese recogido al profeta) significa no conocer la capacidad simbólica de los antiguos.

            Sin embargo, existe una diferencia radical entre estos relatos del Antiguo Testamento y el de la ascensión de Jesús. Henoc y Elías no mueren. Jesús sí ha muerto. Por eso, no puede equipararse sin más el relato de la ascensión con el del rapto al cielo.

            La explicación hay que buscarla en la línea de la cultura clásica greco-romana, en la que se mueve Lucas y la comunidad para la que él escribe. También en ella hay casos de personajes que, después de su muerte, son glorificados de forma parecida a la de Jesús. Los ejemplos que suelen citarse son los de Hércules, Augusto, Drusila, Claudio, Alejandro Magno y Apolonio de Tiana. Estos ejemplos confirman que los relatos tan escuetos de Lucas no debemos interpretarlos al pie de la letra, como han hecho tantos pintores, sino como una forma de expresar la glorificación de Jesús. El final largo del evangelio de Marcos subraya este aspecto al añadir que, después de la ascensión, Jesús “se sentó a la derecha de Dios”. Y esto es lo que afirma también la Carta a los efesios.

No Ascensión, sino entronización (2ª lectura: Efesios 1,17-23)

           Entronización de Jesús3 La carta a los efesios no habla de la ascensión. Pasa directamente de la resurrección de Jesús al momento en que se sienta a la derecha de Dios y todo queda sometido bajo sus pies. Por desgracia, la parte final, que es la más relacionada con la fiesta, y la más clara, está precedida de una oración tan recargada que resulta confusa. La idea de fondo es clara: Dios nos ha concedido tantos favores y tan grandes (vocación, herencia prometida en el cielo, resurrección) que resulta difícil entenderlos y valorarlos. Igual que nos sentimos abrumados por la inmensidad del universo, no logramos comprender lo mucho que Dios ha hecho y hace con nosotros. Por eso pide “espíritu de sabiduría”, “conocimiento profundo”, que Dios “ilumine los ojos de vuestro corazón”. Y para aclarar la grandeza del poder que actúa en nosotros, habla del poder con que resucitó a Cristo y lo sentó a su derecha, sometiendo todo bajo sus pies.

Hermanos que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda espíritu de sabiduría que os revele un conocimiento profundo de él; que ilumine los ojos de vuestro corazón, para que conozcáis cuál es la esperanza de su llamada, cuál la riqueza de la gloria de su herencia otorgada a su pueblo y cuál la excelsa grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes, según la fuerza de su poderosa virtud, la que ejerció en Cristo resucitándolo de entre los muertos, sentándolo a su derecha en los cielos por encima de todo principado, potestad, autoridad, señorío y de todo lo que hay en este mundo y en el venidero; todo lo sometió bajo sus pies y a él lo constituyó cabeza de la Iglesia por encima de todas las cosas; la Iglesia es su cuerpo, la plenitud de todo lo que existe.

Resumen

            Ante la ascensión no debemos tener sentimientos de tristeza, abandono o soledad, al estilo de la Oda de fray Luis de León (“Y dejas, pastor santo, tu grey en este valle hondo, oscuro, con soledad y llanto…”). Como dice el evangelio, la marcha de Jesús debe provocar una gran alegría y el deseo de bendecir a Dios. Porque lo que celebramos es su triunfo, como demuestran los textos de la cultura greco-romana en los que se inspira Lucas y subraya la carta a los Efesios. Viene a la mente la imagen del acto de fin de carrera, cuando el estudiante recibe su diploma y la familia y amigos lo acompañan llenos de alegría.

            Al mismo tiempo, las palabras de despedida de Jesús nos recuerdan dos temas capitales: el don del Espíritu Santo, que celebraremos de modo especial el próximo domingo, y la misión “hasta el fin del mundo”. Aunque estas palabras se refieren ante todo a la misión de los apóstoles y misioneros, todos nosotros debemos ser testigos de Jesús en cualquier parte del mundo. Para eso necesitamos la fuerza del Espíritu, y eso es lo que tenemos que pedir.

La ascensión en la cultura greco-romana.

            Por si a alguno le interesa, copio los textos clásicos.

Tito Livio a propósito de Rómulo:Llevadas a cabo estas empresas inmortales, en una ocasión en que asistía a una concentración para pasar revista a las tropas en un campo junto a la laguna de la Cabra [campo de Marte], se desató de golpe una tempestad con gran fragor de truenos y envolvió al rey en una nube tan densa que los reunidos no podían verlo; después, ya no reapareció Rómulo sobre la tierra…. Según los senadores que estaban de pie a su lado, había sido arrebatado a las alturas por la tempestad. Luego, todos a la vez saludan a Rómulo como dios hijo de un dios, rey y padre de la ciudad de Roma. Tengo entendido que no faltaron tampoco quienes, en voz baja, sostenían que el rey había sido despedazado por los senadores con sus propias manos, pues también esta versión circuló, aunque muy soterrada; la otra versión fue consagrada por la admiración hacia aquel personaje y por el miedo que se dejaba sentir.

Le añadió además credibilidad, dicen, la habilidad de un solo individuo. Próculo Julio, hombre de peso según dicen, aunque avalase un acontecimiento fuera de lo común, se presenta a los reunidos y dice: “Quirites, Rómulo, padre de esta ciudad, al rayar hoy el alba ha descendido repentinamente del cielo y se me ha aparecido. Al ponerme en pie, sobrecogido de temor, dispuesto a venerarlo, rogándole que me fuese permitido mirarle cara a cara, me ha dicho: ‘Ve y anuncia a los romanos que es voluntad de los dioses que mi Roma sea la capital del orbe; que practiquen por consiguiente el arte militar; que sepan, y así lo transmitan a sus descendientes, que ningún poder humano puede resistir a las armas romanas.’ Dicho esto -dijo-, desapareció por los aires.» Es sorprendente el crédito tan grande que se dio a aquel hombre al hacer esta comunicación y lo que se mitigó, entre el pueblo y el ejército, la añoranza de Rómulo con la creencia en su inmortalidad” (Ab urbe condita 1,16).

A propósito de Hércules escribe Apolodoro en su Biblioteca Mitológica: “Hércules… se fue al monte Eta, que pertenece a los traquinios, y allí, luego de hacer una pira, subió y ordenó que la encendiesen (…) Mientras se consumía la pira cuenta que una nube se puso debajo, y tronando lo llevó al cielo. Desde entonces alcanzó la inmortalidad” (II, 159-160).

Suetonio cuenta sobre Augusto: No faltó tampoco en esta ocasión un expretor que declaró bajo juramento que había visto que la sombra de Augusto, después de la incineración, subía a los cielos (Vida de los Doce Césares, Augusto, 100).

Drusila, hermana de Calígula, pero tomada por éste como esposa, murió hacia el año 40. Entonces Calígula consagró a su memoria una estatua de oro en el Foro; mandó que la adorasen con el nombre de Pantea y le tributasen los mismos honores que a Venus. El senador Livio Geminio, que afirmó haber presenciado la subida de Drusila al cielo, recibió en premio un millón de sestercios.

De Alejandro Magno escribe el Pseudo Calístenes: Mientras decía estas y otras muchas cosas Alejandro, se extendió por el aire la tiniebla y apareció una gran estrella descendente del cielo hasta el mar acompañada por un águila, y la estatua de Babilonia, que llaman de Zeus, se movió. La estrella ascendió de nuevo al cielo y la acompañó el águila. Y al ocultarse la estrella en el cielo, en ese momento se durmió Alejandro en un sueño eterno (Libro III, 33).

Con respecto a Apolonio de Tiana, cuenta Filóstrato que, según una tradición, fue encadenado en un templo por los guardianes. Pero él, a medianoche se desató y, tras llamar a quienes lo habían atado, para que no quedara sin testigos su acción, echó a correr hacia las puertas del templo y éstas se abrieron y, al entrar él, las puertas volvieron a su sitio, como si las hubiesen cerrado, y que se oyó un griterío de muchachas que cantaban, y su canto era: Marcha de la tierra, marcha al cielo, marcha” (Vida de Apolonio de Tiana VIII, 30).

Sobre la nube véase también Dionisio de Halicarnaso, Historia antigua de Roma I,77,2: Y después de decirle esto, [el dios] se envolvió en una nube y, elevándose de la tierra, fue transportado hacia arriba por el aire”.

Septimo Domingo de Pascua, la Ascensión. Ciclo C

domingo, 1 de junio de 2025
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“…el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día 
y en su nombre se predicará la conversión 
y el perdón de los pecados a todos los pueblos,…”

(Lc 24, 46-53)

Jesús, en el momento de la ascensión a los cielos, nos deja como herencia o legado sus propio ministerio, su servicio.

Tanto en el evangelio de Mateo como en el de Marcos encontramos que Jesús comienza su predicación con un anuncio: Se ha cumplido el plazo y está llegando el reino de Dios. Convertíos y creed en el evangelio” (Mc 1, 15). “Arrepentíos, porque está llegando el reino de los cielos (Mt 4, 17).

Lucas, sin embargo, coloca este anuncio en labios del Resucitado. Aquello que había sido la vida y el anuncio del Maestro se convierte ahora en la misión de los discípulos.

Nuestra tarea es anunciar, el mensaje es claro: llega el tiempo del perdón. Y el único requisito es abrirse a él, o dicho de otra manera: convertirse.

Es una pena que hayamos hecho de la conversión algo tan oscuro y pesado. La palabra conversión la tenemos asociada a la cuaresma, a la penitencia, al combate… prácticamente al castigo. ¡Y nada de eso! La conversión nos abre al Perdón. Convertirnos es decir sí a Dios. Convertirnos es decir sí a lo que ya somos: bondad y amor, aunque a veces no lo veamos a simple vista.

Nos hemos engañado pensando que “convertirse” significa ser personas pluscuamperfectas ajenas a nosotras mismas, ¡nada de eso! Cada ser humano lleva dentro de si esa semilla divina que le hace SER.Ya somos bondad y amor. Y convertirse significa reconocerlo. Reconocer nuestra semejanza con Dios y empezar a vivir desde ella.

Oración

Trinidad Santa, danos fuerza, en este día de la Ascensión, para llevar el mensaje de Jesús allá donde vayamos. Que nuestras vidas hablen de tu entrañable perdón y de la Vida abundante que nace de la resurrección de Jesús.

*

Fuente: Monasterio Monjas Trinitarias de Suesa

***

Celebramos un relato simbólico, no un acontecimiento histórico.

domingo, 1 de junio de 2025
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Lc 24,46-53

Hemos llegado al final del tiempo pascual. La Ascensión es una fiesta que resume todo lo celebrado desde la muerte de Jesús el Viernes Santo. Lucas, que es el único que relata la ascensión, nos da dos versiones muy distintas sin inmutarse: una al final del evangelio y otra al comienzo del los Hechos. Para comprenderlo, es necesario ponernos en su lugar.

El mundo dividido en tres estadios: el superior, habitado por la divinidad. El del medio era la realidad terrena y humanos. El tercer estadio es el inframundo donde mora el maligno. La encarnación era una bajada del Verbo, desde la altura a la tierra. Su misión era la salvarnos, por eso tuvo que bajar a los infiernos (inferos) para que la salvación fuera total.

No tiene sentido seguir hablando de bajada y subida. Si no intentamos cambiar la mente, estaremos transmitiendo conceptos que hoy no podemos comprender. Una cosa fue la predicación de Jesús y otra la vivencia de la comunidad, después de la experiencia pascual. El telón de fondo es el mismo, el Reino de Dios, vivido y predicado, pero a los primeros cristianos les llevó tiempo encontrar la manera de trasmitir lo que había experimentado.

Resurrección, ascensión, sentarse a la derecha de Dios, envío del Espíritu apuntan a una misma realidad, pero no material sino vivencial, pascual: El final de Jesús no fue la muerte sino la Vida. El misterio pascual es tan rico que no podemos abarcarlo con una sola imagen. Lo desdoblamos artificialmente para ir analizándolo por partes y poder digerirlo.

Una vez muerto, Jesús pasa a otro plano donde no existe tiempo ni espacio. Sin tiempo y sin espacio no puede haber sucesos. En los discípulos sí sucedió algo. Su experiencia de resurrección sí fue constatable y la vivieron con una gran intensidad. Sin esa experiencia que fue un proceso que duró muchos años, no hubiera sido posible la religión cristiana.

Los tres días para la resurrección, los cuarenta días para la ascensión, los cincuenta días para la venida del Espíritu, son tiempos teológicos, Kairós. Lucas, en su evangelio, pone todas las apariciones y la ascensión en el mismo día. En cambio, en los Hechos habla de cuarenta días de permanencia de Jesús con sus discípulos y a continuación la ascensión.

Solo Lucas al final de su evangelio y al comienzo de los “Hechos”, narra la ascensión. Si los dos relatos constituyeron al principio un solo libro, se duplicó el relato para dejar uno como final y otro como comienzo. Para él, el evangelio es el relato de todo lo que hizo y enseñó Jesús; los Hechos es el relato de todo lo que hicieron los primeros seguidores.

Esa constatación de la presencia de Dios como Espíritu, primero en Jesús y luego en los discípulos, es la clave de todo el misterio pascual y la clave para entender la fiesta que estamos celebrando. Para visualizar esa presencia nos narra la venida del Espíritu.

La Ascensión no es más que un aspecto del misterio pascual. Jesús participa de la misma Vida de Dios y por lo tanto, está en lo más alto del “cielo”. Las palabras son apuntes para que nosotros podamos entendernos, siempre que no las entendamos al pie de la letra.

Nuestra meta, como la de Jesús, es ascender hasta lo más alto, el Padre. No se trata de movimiento alguno, sino de toma de conciencia. Como Jesús, la única manera de alcanzar la meta es descendiendo hasta lo más hondo de mí y poniendo todo al servicio de todos.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Profesión de fe.

domingo, 1 de junio de 2025
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4399_ar2124f1Lc 24, 46-53

«Y mientras los bendecía, se separó de ellos»

La lógica nos dice que la muerte es el final del camino; que todo muere en este mundo y que el ser humano no tiene por qué ser la excepción a la regla. Heidegger, por ejemplo, afirma que «venimos de la “nada de antes” y vamos a la “nada de después”, y debemos ser capaces de aceptar esta realidad y asumir la angustia de caminar hacia la nada». Y ésta es una forma muy “lógica” de ver las cosas, pero el evangelio nos ofrece una alternativa más esperanzadora en el texto que hoy leemos … Pero es preciso leerlo bien.

Esto significa que no debemos verlo como una narración de hechos sucedidos, sino como una hermosa profesión de fe: “Jesús, tras su muerte, es exaltado al lugar que le corresponde; a la diestra del Padre”. Pero no sólo es una profesión de fe en Jesús, sino también en nosotros los seres humanos, pues con los ojos de la fe podemos ver que nuestro destino no es la muerte, sino la liberación definitiva del poder del mal que aquí nos somete; que nuestro destino es Dios; que es tal nuestra grandeza que estamos destinados a alcanzar la divinidad.

Y esto lo vemos en Jesús. Por eso Jesús es fundamentalmente para nosotros el que da sentido tanto a nuestra vida como a nuestra muerte. A nuestra vida, porque no sólo nos invita a trabajar por un mundo mejor –el Reino–, sino que nos da una excelente razón para ello: que la humanidad es el proyecto de Dios, el sueño de Dios, y que estamos invitados a participar en este proyecto como protagonistas. También da sentido a nuestra muerte, porque nos dice que no somos unos animalillos condenados a morir y desaparecer, sino que somos Hijos queridos que, tras la tarea, regresan a la casa del Padre. Es tan buena la Noticia que nos ofrece el evangelio que dudamos de que pueda ser cierta… Pero es la que en él se proclama.

Un último apunte referido al sentido de la vida.

Hay personas que buscan el sentido de la vida en Dios y fracasan, y las hay que lo buscan fuera de Dios y también fracasan. Y este hecho nos lleva a formular una consideración final. Si convenimos que la esencia de lo humano es la “humanidad”, es decir, la facultad de amar, de sentir cariño por la gente, de compadecer a quienes lo pasan mal, de solidarizarse con ellos y no permanecer indiferentes e inactivos ante la desgracia ajena, la única forma de dar sentido a la vida será a través de su práctica. Y esto puede ser independiente de las creencias o increencias de cada uno, pues cualquier actitud vital que genere humanidad es portadora de sentido, y cualquiera otra que no lo haga provocará un vacío imposible de llenar con actividades mundanas o con prácticas religiosas.

Entonces ¿cuál es la diferencia?… Pues la diferencia está en que la capacidad que ha demostrado la religión para motivar a comportamientos humanitarios es muy superior a cualquier otra. De hecho, la praxis del cristianismo se asienta en el amor fraterno; en la humanidad.

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Para leer un artículo de José E. Galarreta sobre un tema similar, pinche aquí

Fuente Fe Adulta

Adoración, alegría y bendición

domingo, 1 de junio de 2025
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porta-asc10[1]El evangelio de Lucas intenta decir algo acerca de la presencia de Jesús después de su muerte. La narración de hoy nos cuenta que Jesús, una vez resucitado, relee su vida a partir de los textos sagrados. Su misión, que incluye su vida, muerte y resurrección tiene sentido en cuanto que puede comprenderse dentro del designio de Dios para con toda la historia de la humanidad.

Los discípulos son testigos de esto. Son testigos, pero no solo de manera externa sino también interna, es decir no solo ven lo que pasa como meros espectadores, sino que sus vidas se delimitan y organizan en relación con el Mesías resucitado. Ellos son sus testigos. Su identidad queda marcada así por la cercanía de la persona en la que se cumplen los designios de Dios.

Ser testigos, entendido como aquello que determina la identidad de los discípulos tras la resurrección de Jesús, no implica únicamente mirar para sí mismo y conocer algo novedoso. Ser testigo implica salir y dar testimonio. Eso parece evidente. Sin embargo, la orden de Jesús es la contraria a salir. Ellos son ciertamente testigos, pero deben “Permanecer en la ciudad”. Si en los diferentes relatos de envíos, durante la vida pública de Jesús, la respuesta es “inmediata”, es decir “salen corriendo a anunciar lo que han visto”, tras la resurrección la respuesta requiere quedarse, permanecer, esperar. Esperar una fuerza, una energía que los “revestirá”.

Revestir es una palabra extraña que puede significar imbuirse o dejarse llevar por esa fuerza, o cubrir el cuerpo con un ropaje (como lo hace, por ejemplo, el sacerdote en la eucaristía que se reviste con los ornamentos litúrgicos). Las dos acepciones encajan aquí, ya que la fuerza es interior pero también corporal y exterior. La fuerza reviste las emociones y reviste el cuerpo. Así el testimonio será creíble y tangible: estas dos dimensiones son fundamentales en el anuncio de cualquier mensaje.

Sin embargo, de momento, el recibir esta fuerza es solo una promesa; no una realidad. Antes, han de recibir una bendición, en Betania. Betania es el lugar del encuentro, del descanso, del fortalecimiento, de la acogida y de la fiesta que Jesús y sus discípulos bien conocen. Ese lugar sigue siendo un lugar de bendición, y es allí el lugar propio para que Jesús los bendiga (casi como a los niños que quiere que se acerquen a él).

Pero esta bendición anuncia la despedida. Ahora sí. Si la muerte de Jesús anunciaba una primera separación, llena de pena, decepción y desorientación, la ascensión confirma una segunda separación, pero esta vez, a diferencia de la primera, produce alegría y adoración. Nuevamente llama la atención que, de momento, no se convierten en testigos activos y evangelizadores dinámicos en salida. Se convierten, a primera vista, en todo lo contrario. Son simplemente y ciertamente adoradores: se postran ante Jesús, van a Jerusalén (la ciudad del gran templo) y “estaban en el templo bendiciendo a Dios”. De momento su testimonio es exclusivamente y esencialmente alegría y bendición. Y así será hasta que reciban la fuerza de lo alto prometida.

En nuestra sociedad cargada de activismo, este texto se presenta como de una radical humanidad que nos pide tener tiempo y darse tiempo. Tiempo para aceptar la decepción, para aceptar separaciones, para dar lugar al dinamismo propio de la muerte-resurrección y para no adelantar procesos sino dejar que los afectos se decanten.

Este dinamismo muerte-resurrección, como momento esencial de todo ser vivo, nos recuerda la distancia, pero también la cercanía; una cercanía trascendente (como una “fuerza que viene de lo alto”) y que, como una bendición, nos fortalece y nos reviste. Es decir, la nueva forma de vincularnos, a partir de las experiencias de muerte y de resurrección, no contrapone la cercanía y la distancia, sino que las integra.

Esta forma de entender la vida y el tiempo nos recuerda también la importancia de dar espacio a la adoración, a la alegría y la bendición. El hecho de considerar el tiempo del que disponemos, que transcurre desde el nacimiento a la muerte, nos recuerda que se trata de un tiempo que es limitado y que por tanto nos urge la acción. Pero, para que esta acción sea fecunda, requiere de momentos de espera y de quietud. Momentos para releer nuestra historia comunitaria y personal dentro de los designios de Dios. Y para vislumbrar y dar lugar a lo que viene por delante.

Paula Depalma

Fuente Fe Adulta

¿Testigos de la verdad… o de la propia creencia?

domingo, 1 de junio de 2025
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Comentario al evangelio del domingo 1 junio 2025

Lc 24, 46-53

Pareciera como si, por defecto, el ser humano tendiera a ser proselitista. Detrás de esa tendencia, parecen apreciarse dos hechos significativos: una necesidad básica de seguridad y un anhelo noble de hacer el bien. Lo que sucede es que, con frecuencia, el modo como ambos se han articulado ha producido efectos muy perjudiciales.

La necesidad de seguridad lleva a identificar la propia creencia con la verdad. Lo que solo era un mapa mental se confunde con el territorio definitivo. Al instante, la persona cree estar en posesión de la verdad, a la vez que crece en ella la sensación de seguridad. No cabe duda de que esa creencia parece otorgarle algo que desea constantemente: llevar el control.

Pero hay también un anhelo noble: ayudar a los otros a vivir, ofreciéndoles aquello que a uno mismo le ha hecho bien. Esto explica que muchas veces el propio sujeto haya visto y vivido su proselitismo como un acto de amor y de servicio.

Y, sin embargo, el proselitismo siempre encierra una trampa, por lo que, antes o después, termina pasando factura. La trampa consiste en pensar que la verdad puede encerrarse en una fórmula, un concepto o una creencia, que más tarde podría “exportar” a otros. Lo cierto, sin embargo, es que la mente solo puede tener creencias o mapas, nunca la verdad.

La verdad no es “algo” que se tenga y pueda expresarse verbalmente. La verdad no puede tenerla nadie, únicamente la podemos ser. Pero, en cuanto reconoces eso, sabes que toca acallar la mente y permanecer en silencio, porque comprendes que todo otro es también verdad. Y cuando comprendes que el otro, por más que tenga una mente confusa, es verdad, como tú, habrás modificado de manera radical tu modo de verlo. No lo verás más como alguien a quien “convertir” a tu verdad, sino como la misma verdad que se está desplegando en esa persona mientras busca reconocerla.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

No os quedéis plantados mirando al cielo, pero mirad al cielo. La Ascensión

domingo, 1 de junio de 2025
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3101A04D-0A69-4AE3-998A-FB9F2D5E69A4Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01.- La fiesta de la Ascensión.

La Muerte, Resurrección y Ascensión constituyen un único acontecimiento. Por “pedagogía teológico-litúrgica” celebramos por separado la Pasión, la Muerte, la Resurrección, Ascensión del Señor, la Venida del Espíritu… Pero es un único acontecimiento.

La cuestión no es si JesuCristo concluyó en Dios el viernes santo a primera hora de la tarde, el domingo de Pascua o a los cuarenta días. No se trata de un tiempo material, cronológico, sino teológico –existencial- expresado en un lenguaje simbólico-poético.

Según el Evangelio de Lucas todo aconteció el mismo día de Pascua. Según el libro de los Hechos, la Ascensión aconteció a los 40 días de la resurrección

    Tampoco se trata de una cuestión espacial: Jesús habría subido al cielo como un astronauta. Es un mundo alegórico: Jesús “subió” junto a Dios, y una nube (símbolo de la protección de Dios) lo acogió en Dios.

    La Ascensión es el “día sin fin”, el “día eterno de Pascua” para Cristo, para nuestros hermanos difuntos y para toda la humanidad.

En esta fiesta de la Ascensión celebramos que Jesucristo concluyó su historia en Dios y nuestra historia concluirá también en Dios. Terminaremos en el Señor y terminaremos como Él, en la casa del Padre.

Por ello, esta fiesta es de gran esperanza e impregna de esperanza toda nuestra existencia y nuestra historia.

02.- La gran crisis de nuestro tiempo es la esperanza / desesperanza.

    Allá por los años 1950 / 60 la crisis de nuestra sociedad era la fe, el ateísmo, la muerte de Dios, el marxismo, etc. Hoy en día la crisis es más bien de esperanza. Nuestro momento ha clausurado el futuro. No hay nada que esperar.

    Hemos sustituido la esperanza por unas vacaciones, el ser por la nada y la fe por los ritos del “self service” eclesiástico. Y esto crea mucha cansera, mucha desesperanza.

    La cuestión más grave que tenemos no es la pandemia, ni la guerra, la cuestión más seria que tenemos es la nada, el nihilismo que termina por minar y socavar los cimientos de la existencia y nos sume en una profunda desesperanza. La nada y la desesperanza, cuando no la desesperación,  terminan por quitar el sentido de la vida y las ganas de vivir.

Quizás por esta razón es por lo que está aumentando el número de suicidios. Tenemos cosas para vivir, lo que ya no tenemos son ganas de vivir.

En el País Vasco se da un suicidio cada dos días. En el año 2020 se suicidaron 184 personas en el País Vasco, en España, 70.000.

El hombre actual sabe y tiene, pero no espera; sin embargo los humanos somos seres esperantes, porque quien deja de esperar, deja de vivir.

03.- La Ascensión es una fiesta de esperanza.

Dice el profeta Isaías una honda verdad: en la esperanza está vuestra fortaleza. (Is 30,15)

La fiesta de la Ascensión nos habla del sentido de la vida y nos anima a vivir confiada y esperanzadamente. Tal vez el núcleo central de esta fiesta de la Ascensión es recordarnos que el final del ser humano y de la historia está en Dios y esto nos llama vivir confiadamente. Cristo es el principio y fin de la vida. El lugar del ser humano es Dios, el amor de Dios.

La esperanza en el futuro es la alegría y el sentido del presente. Lo que esperamos ilumina el momento presente.

    Aquellos buenos teólogos que llevaron adelante el concilio Vaticano II, cultivaron estas ideas: caminamos hacia la finalización, (Teilhard de Chardin). Vivir mirando y esperando el futuro absoluto infunde ánimo, espíritu y coraje.

    Sembremos esperanza. ¿Cómo es posible que en los colegios y universidades, en los medios de comunicación no se dedique un tiempo, una asignatura a la esperanza, al sentido de la vida, al horizonte absoluto? Estas cosas no son “religión”, son sentido común, sembrar esperanza.

    Caminamos hacia el punto final, hacia el horizonte, que es Cristo.

04.- Jesús les bendijo y se marchó de entre nosotros. Y dejas Pastor santo.

    Una hermosa coincidencia:

  • San Lucas comienza su evangelio con la bendición del anciano Zacarías bendice a Dios: Bendito sea el Dios de Israel … puedes dejar a tu siervos marchar en paz
  • Y ahora, al final, Jesús se marcha bendiciendo a los suyos.

    Bendecir significa decir bien en la vida

Estamos llenos de maldiciones, de decir mal, de descalificaciones, de linchamientos personales, morales, de acepción de personas. Y eso no es bueno, ni hace bien. La Ascensión nos habla de una creación originaria y de futuro bien dicho por JesuCristo para toda la humanidad.

Jesús se marchó.-como había vivido- Bendiciendo. Diciendo y haciendo bien.

Es un gran programa de vida pasar por la vida diciendo bien y marcharnos dejando algo de bien.

05.- No os quedéis plantados mirando al cielo, pero mirad al cielo

La fiesta de la Ascensión es una llamada al futuro. Y porque creemos en el futuro, nos empuja a trabajar en el presente

Creemos en la Ascensión y por eso, “miramos al cielo” con nostalgia infinita y con ojos limpios por la esperanza y sin intereses. Y porque miramos al cielo y al futuro absoluto, no nos quedamos en las mediaciones ni vivimos en “babia” alelados en espiritualismos celestes anquilosantes y evasivos

Porque creemos en la Ascensión, confiamos y esperamos con ilusión el futuro, el futuro de Dios. Y porque miramos al cielo, vivimos y trabajamos en la tierra por cambiar este presente.

Miremos con intensa nostalgia al cielo pisando tierra.

No os quedéis plantados mirando el cielo, pero mirad al cielo.

«Dejar de mirar al cielo para comprometernos con la historia presente», por Consuelo Vélez

domingo, 1 de junio de 2025
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De su blog Fe y Vida:

Ascensión del Señor 1-05-2025

Los discipulos han sido los testigos de todo lo acontecido con Jesús y llega el momento de dar testimonio

Jesús, efectivamente se va a ir, no se aparecerá más y el legado queda en manos de los discípulos

La ascensión es la fiesta que nos recuerda que los testigos de Jesús ahora somos nosotros y hemos de predicar la buena noticia del reino con la alegría que este trae.

 

Y les dijo: «Así está escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto. Y yo les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto».

Después Jesús los llevó hasta las proximidades de Betania y, elevando sus manos, los bendijo. Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo.  Los discípulos, que se habían postrado delante de él, volvieron a Jerusalén con gran alegría, y permanecían continuamente en el Templo alabando a Dios.

(Lucas 24, 46-53)

Los domingos anteriores hemos visto la aparición de Jesús a los suyos en diversos textos y hoy el evangelio de Lucas va a cerrar estas apariciones con la ascensión de Jesús, terminando así su evangelio, para pasar al libro de Hechos que, también se le atribuye a Lucas, donde comenzará la vida de la Iglesia. En Hechos, Lucas, después de dar las razones de por qué va a escribir este libro, relata nuevamente la ascensión de Jesús.

Notemos que Jesús se aparece a los suyos y les hace una especie de resumen de lo que ha pasado diciéndoles:   “así estaba escrito, el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día y en su nombre se ha de predicar el perdón de los pecados a todas las naciones”. Para Lucas todo sucede en Jerusalén, mientras que, para Marcos y Mateo, Jesús se aparece en Galilea. Jerusalén será, entonces, el lugar desde donde el mensaje se ha de expandir a todas las naciones.

Jesús continúa dando la razón de por qué les está diciendo esto. Ellos han sido los testigos de esos acontecimientos y llega el momento de dar testimonio. Pero esta predicación no la podrán hacer por sus propias fuerzas, de ahí que les recuerda la promesa que el Padre les ha hecho -nosotros sabemos que es el Espíritu Santo, pero el texto no lo dice-, y se compromete, él mismo, a cumplir esa promesa.

Aunque les dice que permanezcan en la ciudad, o sea, en Jerusalén, hasta que se cumpla la promesa, se los lleva a Betania, ciudad a unos 3 km de Jerusalén y allí se va a dar la ascensión. Primero Jesús eleva las manos y los bendice y luego es llevado a los cielos. Los términos que se usan en el relato -levantar las manos, ser elevado- acompañan el acontecimiento que se está realizando. Jesús, efectivamente se va a ir, no se aparecerá más y el legado queda en manos de los discípulos.

El texto concluye diciendo que ellos volvieron llenos de alegría a Jerusalén y no cesaban de alabar a Dios en el Templo.

La ascensión es entonces, la fiesta que nos recuerda que los testigos de Jesús ahora somos nosotros y hemos de predicar la buena noticia del reino con la alegría que este trae. Ya nadie puede ver a Jesús si no es a través de nuestras palabras y obras. En el relato de la ascensión del libro de Hechos, se aparecen dos hombres que dicen a los discípulos: ¿qué hacen mirando al cielo? Estas palabras podrían ayudarnos a tomar en serio la tarea que tenemos en la tierra. En otras palabras, la ascensión no es para mirar al cielo sino para trabajar en la tierra. Sentirnos discípulos de Jesús es reconocer su envío, confiar en la fuerza de su Espíritu y con gozo realizar la misión evangelizadora de la Iglesia que ahora está en nuestras manos.

(foto tomada de: https://brujulacotidiana.com/es/la-ascension-del-senor)

“ De esto sois testigos vosotros”, por Joseba Kamiruaga Mieza CMF

domingo, 1 de junio de 2025
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De su blog Kristau Alternatiba (Alternativa Cristiana):

Hoy la Iglesia celebra la Ascensión, acontecimiento pascual que Lucas narra en su Evangelio (el pasaje de hoy) como el acontecimiento final de la vida de Jesús de Nazaret y en los Hechos de los Apóstoles como el acontecimiento inicial de la vida de la Iglesia (cf. Hch 1,1-11, también proclamado hoy en la liturgia).

Es significativo que los dos relatos no sean totalmente armonizables entre sí, ya que leen el mismo acontecimiento desde dos perspectivas diferentes. En los Hechos, la ascensión de Jesús al cielo tiene lugar cuarenta días después de su resurrección de entre los muertos (cf. Hch 1,3), mientras que en el Evangelio se sitúa en la tarde de ese «día sin fin», «el primer día de la semana» (Lc 24,1), día del descubrimiento del sepulcro vacío y de la aparición del Resucitado a las mujeres (cf. Lc 24,1-12), a los dos discípulos en el camino a Emaús (cf. Lc 24,13-35) y, finalmente, a todos los discípulos reunidos en una casa en Jerusalén (cf. Lc 24,36-49).

Dos maneras diferentes de narrar el único acontecimiento de la resurrección, que Lucas trata de iluminar en toda su amplitud: la resurrección significa, en efecto, la entrada de Jesús como Kýrios en la vida eterna a la derecha de Dios Padre (Ascensión) y también la venida del Espíritu (Pentecostés: cf. Hch 2,1-11).

En la página final de su Evangelio, Lucas cuenta cómo Jesús se separó de los suyos, no para abandonarlos, sino para estar siempre con ellos, el «Emmanuel», el Dios-con-nosotros (cf. Mt 1,23; 28,20), en una nueva forma de vida. Su existencia humana terminó con la muerte, y ahora, tras la resurrección de su cuerpo, la vida de Jesús es otra, es la del Señor vivo, es la vida divina de aquel que está en la vida íntima de Dios, a su derecha, el lugar del Hijo elegido y amado (cf. Sal 109,1 bc; Lc 3,22; 9,35).

Nos encontramos, pues, en la casa de los discípulos en Jerusalén: los dos de Emaús han regresado y han contado su experiencia, mientras los Once y los demás testigos también dan testimonio de que Cristo ha resucitado y ha sido visto por Simón Pedro (cf. Lc 24,33-35). Mientras todos hablan de Jesús, Él mismo está en medio de ellos, les da la shalom, la paz (cf. Lc 24,36), y luego pronuncia unas palabras que resuenan con absoluta novedad: «Estas son las palabras que os dije cuando aún estaba con vosotros» (Lc 24,44a).

Sí, porque Jesús ya no está con ellos como antes, como hombre, maestro y profeta; ahora es el Señor vivo que ya no habla en arameo, con el sonido de su voz humana que ellos habían escuchado durante tanto tiempo, sino de una manera nueva, más eficaz, persuasiva, porque su voz está dotada de la fuerza del Espíritu de Dios plenamente activo en el Resucitado.

En la potencia del Espíritu, el Señor Jesús muestra a los discípulos el cumplimiento de las Escrituras y el cumplimiento de sus palabras en los acontecimientos que precedieron a ese día (cf. Lc 24,44-47). El Resucitado explica las Escrituras de manera que los discípulos comprendan la conformidad entre lo «estado escrito» y lo que han vivido: ahora los discípulos pueden finalmente comprender lo que antes no podían entender.

Sin duda habían leído muchas veces la Torá, los Profetas y los Salmos, pero ahora que los hechos se han cumplido pueden comprenderlos creyendo, a la luz de la fe. Jesús les había anunciado varias veces la necessitas de su pasión y muerte (cf. Lc 9,22.43-44), pero estas palabras les habían parecido escandalosas, enigmáticas (cf. Lc 9,45). Ahora, sin embargo, que se han cumplido, no por destino o fatalidad, sino por la necesidad mundana según la cual «el justo» (Lc 23,47) en un mundo injusto debe morir (cf. Sab 1,26-2,22) y por la necesidad divina por la cual Jesús, en obediencia a la voluntad del Padre, no se defiende, sino que acoge el odio sobre sí mismo amando hasta el final, ahora sí es posible creer en las Sagradas Escrituras.

Y creyendo es posible convertirse en «testigos», hasta anunciar la muerte y resurrección de Jesús como acontecimiento que exige conversión y da la remisión de los pecados: el perdón de Dios a toda la humanidad, en espera de la buena nueva de la salvación. Todos son testigos —subraya Lucas—, todos anunciadores del Evangelio, no solo los Once, los apóstoles, sino también los demás presentes en el mismo lugar.

Sí, Jesús, este hombre de Nazaret, hijo de María y de Dios, que solo Dios podía darnos, había venido sobre todo como visita de parte de Dios (cf. Lc 1,68): una visita no para castigar los pecados cometidos por el Pueblo de Dios y por toda la humanidad, sino una visita que anunciaba el perdón de los pecados (cf. Lc 1,77). Con esa muerte de «hombre justo» que acogía sobre sí el odio, la violencia y la mentira de los malvados, y respondía no con violencia sino con amor, Jesús entregaba al Padre la verdadera imagen de Dios, el Adán que Dios había querido (cf. Col 1,15).

Y precisamente como justo que está del lado de los pecadores, solidario con los publicanos, los impuros, las prostitutas, los ladrones y los malhechores, Jesús subía al Padre dirigiéndole la oración incesante que implora perdón y misericordia. Entre sus últimas palabras antes de morir, ¿no había dicho: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34)? ¿Y no fue acaso a un malhechor a quien dirigió su última promesa: «Hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lc 23,43)?

Por lo tanto, los discípulos, testigos de esta misericordia vivida, enseñada y contada por Jesús, deben anunciarla a todos los pueblos. Esta es la predicación de la Iglesia, que, en cambio, a menudo se ve tentada a atribuirse tareas que el Señor no le ha encomendado: la única tarea evangélica es anunciar y hacer misericordia, lo que significa servicio a los pobres, a los enfermos, a los que sufren, cercanía y solidaridad con los pecadores.

«Comenzando por Jerusalén» y hasta los confines del mundo, los testigos, como viajeros y peregrinos, anunciarán en todas partes el perdón de los pecados, perdonarán e invitarán a todos a perdonar: este es el Evangelio, la buena nueva.

Ser testigos de este anuncio (¡y de nada más!) es una tarea ardua, porque parece poco creíble, casi imposible de realizar, y, sin embargo, aquellos pobres discípulos y discípulas, la noche de Pascua, escucharon, comprendieron y desde entonces intentaron poner en práctica nada más que esto: el perdón, la remisión de los pecados.

Se necesitará «el poder que viene de lo alto», la venida del Espíritu Santo de Dios, para estar capacitados para cumplir este mandato, pero no hay que temer: cuando Jesús, el Hijo de Dios, asciende al cielo, desciende del cielo el Espíritu de Dios, que es también y siempre el Espíritu de Jesucristo, fuerza que siempre nos acompaña y nos inspira en esta misión.

¿Cómo contar la ascensión de Jesús con palabras humanas? Lucas intenta narrarla, recordando cómo el profeta Elías había dejado esta tierra para ir a Dios (cf. 2 Re 2,1-14), y así escribe que Jesús, después de haber llevado a Betania a aquellos discípulos que ya se habían convertido en testigos, les dejó la bendición y, «mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo». Este es el éxodo de Jesús de la tierra al Reino de Dios.

El Evangelista no atenúa en modo alguno la separación de Jesús de los suyos: Él ya no está presente como antes, pero la bendición que da es una bendición continua, es la inmersión de los suyos en el Espíritu Santo (cf. Lc 3,16). Es también el último acto del Resucitado: da la bendición sacerdotal que había sido suspendida, no dada al principio del evangelio por el sacerdote Zacarías, después de la aparición del ángel y el anuncio de la venida del Mesías (cf. Lc 1,21-22).

Esta bendición llena de alegría a la comunidad de Jesús precisamente cuando él se separa de ella, pero también la convierte en sacerdotal (cf. 1 P 2,9): los creyentes en Jesús son, de hecho, un nuevo templo, sacerdotes y adoradores del Resucitado, capaces de responder con la oración de bendición a la bendición de Jesús.

La incredulidad es finalmente vencida y la fe en Jesús Señor y Dios es tal que permite a los discípulos sentir a Jesús presente en medio de ellos incluso después de la separación de su cuerpo glorioso, ahora en la intimidad del Padre, Dios.

Joseba Kamiruaga Mieza CMF

Comentarios Evangélicos y Reflexiones para el Domingo de la Ascensión, 1 de junio de 2025

1.- Convertirse en Iglesia – Lucas 24, 46-53 –.  

2.- Una gravedad que atrae hacia arriba.

3.- Jesús entra en lo más profundo de todas las vidas.

4.- El último gesto de Jesús es bendecir

5.- Una «fuerza de gravedad» que empuja hacia arriba.

6.- De esto sois testigos vosotros

7.- La plenitud en el desprendimiento.

8.- La última palabra: una bendición.

9.- La bendición infinita de Jesús.


1.- Subió al cielo.

2.- Ascensión – Salvador Dalí –.

3.- Jesús Resucitado es el cielo.

4.- En su ascensión, todo asciende.

 P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF

María en camino… La Visitación.

sábado, 31 de mayo de 2025
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La fiesta de la Visitación viene siendo celebrada por los franciscanos desde finales del siglo XIII. El papa Bonifacio IX (1389-1404) la introdujo en el calendario universal de la Iglesia católica. Clemente VIII (1592-1605) compuso los textos litúrgicos del oficio que precedió a la última reforma. Sólo dos años después de que éste empezara a usarse (1608), san Francisco de Sales ponía el nombre de Visitación a la orden monástica fundada por él en Annecy. Esta fiesta, que tradicionalmente se celebraba el 2 de julio, fue anticipada por el nuevo calendario a fin de armonizarla con la memoria de los acontecimientos del Evangelio a lo largo del año litúrgico, situándola entre la Anunciación, 25 de marzo, y el nacimiento de Juan el Bautista, 24 de junio.

Dorothy Webster Hawksley, (1884-1970) Visitación de María a su prima Isabel

 

¡Da gritos de alegría, Sión; exulta de júbilo, Israel; alégrate de todo corazón, Jerusalén!

El Señor ha anulado la sentencia que pesaba sobre ti, ha barrido a tus enemigos; el Señor es rey de Israel en medio de ti, no tendrás que temer ya ningún mal.

Aquel día dirán a Jerusalén: ‘No tengas miedo, Sión, que tus brazos no flaqueen; el Señor, tu Dios, en medio de ti, es un salvador poderoso. Dará saltos de alegría por ti, su amor te renovará, por tu causa danzará y se regocijará, como en los días de fiesta’.

*

Sofonías 3,14- 18a

***

Con el profeta Sofonías nos encontramos en el siglo VI antes de Cristo, en tiempos del rey Josías. Es un período marcado por continuas infidelidades a Dios por parte de Israel, que se ata a alianzas humanas y cede a las modas y a los cultos de los extranjeros. El profeta tiene ante sus ojos esta situación tan amarga y, aunque proclama ‘el día terrible de YHWHť’sobre todas las naciones -incluida Judá- y sabe que el juicio de Dios pone al desnudo el pecado, es siempre una invitación a la conversión.

Sofonías abre así un claro de luz y de esperanza: la ‘hija de Sión’ es invitada a alegrarse y a exultar en vistas de ‘aquel día’ (v. 16b), día mesiánico. Ya no es el día de la ira, sino el día de la misericordia, el día del nuevo amor entre Dios y su pueblo. Israel está llamado ahora a ver que ‘el Señor es rey de Israel en medio de ti»(v. 15).

La hija de Sión debe exultar, alegrarse ‘de todo corazón’, es decir, con todo su ser, porque -¡gran misterio!- el Dios que parecía alejado ha revocado la condena. Y él goza ya con esto. Dios exulta, Dios realizará el milagro de hacer cosas nuevas, Dios se alegrará por la hija de Sión. Sólo la presencia de YHWH en medio de su pueblo es fuente y motivo de una renovada esperanza. ŤNo tengas miedo, Sión, que tus brazos no flaqueenť (v. 16), porque Dios ‘es un salvador poderoso’ (v. 17), ‘el Señor, tu Dios, en medio de ti’, es el Emmanuel.

  ***

Por aquellos días, María se puso en camino y se fue deprisa a la montaña, a una ciudad de Judá.

Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y cuando Isabel oyó el saludo de María, el nińo empezó a dar saltos en su seno. Entonces Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó a grandes voces:

Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Pero ¿cómo es posible que la madre de mi Seńor venga a visitarme? Porque en cuanto oí tu saludo, el niño empezó a dar saltos de alegría en mi seno. ¡Dichosa tú que has creído! Porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

Entonces María dijo:

– Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se regocija en Dios, mi Salvador, porque ha mirado la humildad de su sierva. Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí cosas grandes el Poderoso. Su nombre es santo, y es misericordioso siempre con aquellos que le honran.

Desplegó la fuerza de su brazo y dispersó a los de corazón soberbio.

Derribó de sus tronos a los poderosos y ensalzó a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos y a los ricos despidió sin nada.

Tomó de la mano a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros antepasados, en favor de Abrahán y de sus descendientes para siempre.

María estuvo con Isabel unos tres meses; después volvió a su casa.

*

Lucas 1,39-56

***

Los dos fragmentos del anuncio del nacimiento de Juan el Bautista y de Jesús, en Lucas, convergen en la narración de la visita de María a Isabel. María, como Abrahán, nuestro padre en la fe, se levanta y se apresura a ir hacia la montaña (v. 39). María e Isabel son las dos mujeres que acogen la acción de Dios: la primera de modo activo, con su consentimiento; la segunda de modo pasivo. Ambas, agraciadas, experimentan la acción poderosa del Espíritu Santo. Isabel lleva en su seno al Precursor y, en virtud de esta presencia en ella, da voz al hijo que lleva en sus entrañas indicando ya en la Madre al Hijo. Proclama lo que la ha hecho grande y bienaventurada a María, la fe: ¡Dichosa tú, que has creído! Porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá! (v. 45). Al cántico de Isabel (vv. 42-45) le sigue el cántico de María, que revela la acción poderosa de Dios en ella, la misma que da cumplimiento a las antiguas promesas hechas a Abrahán en favor de Israel. Dios hace maravillas y despliega su poder a partir de la humildad -que es reconocimiento de la propia pobreza radical- de su criatura y de su pueblo (v. 48). El Magníficat es la primera manifestación pública de Jesús, de esta realidad aún escondida pero que se impone ya y obra en los que la acogen, como María: la realidad viva del Verbo encarnado en ella la impulsa a no detenerse en sí misma y la abre a la dimensión del servicio: ¡María estuvo con Isabel unos tres meses! (v. 56).

***

La hija de Sión de la que habla Sofonías y que experimenta la revocación de la condena es figura de María. Ésta ha sido agraciada por Dios, ha sido alcanzada en su pobreza de criatura. Así como Dios interviene con su omnipotencia en favor del pueblo de Israel a partir de la pobreza, así ocurre también con nosotros: Dios despliega su omnipotencia a partir de nuestra pobreza.

María no ve aún la realidad de Jesús presente en ella, pero lo cree ya, igual que el profeta Sofonías no veía aún la realidad de la revocación de la condena, pero la creía ya presente, dentro de la historia de Israel. Son miradas de fe, y también nosotros necesitamos esta mirada, una capacidad visual que penetre en lo hondo de los acontecimientos que vivimos. Un ojo que sepa reconocer que la fe, la alegría que viene del Espíritu y el servicio -los elementos que emergen de las lecturas- son como la punta de un iceberg. Indican que debajo hay algo grande, enorme: ‘Aquel a quien los cielos no pueden contener’.

Es la presencia de Dios lo que motiva y alimenta la fe, la alegría y el servicio. Sin embargo, si dejamos que las tibias aguas de la indiferencia, de la prisa, de los afanes, de nuestra propia realización, se suelten y quiten espacio en nosotros a la presencia de Dios, entonces todo se pone al revés: la fe se convierte en ideología o huida de la realidad; la exultación en el espíritu, en euforia o alegría pasajera y superficial; el servicio, en búsqueda de nosotros mismos o autoafirmación.

Como María, verdadero modelo de discipulado, abramos la mente, el corazón, la vida, a la acogida de la Palabra en nosotros. Entonces también nosotros podremos vislumbrar y cantar con admiración la acción de Dios, que actúa en la historia de la humanidad y en nuestra historia personal. Y podremos decir, en esa caridad mutua que es servicio, que el Reino de Dios, en Cristo, está ya en medio de nosotros.

***

En la narración evangélica relativa a María hemos de señalar una circunstancia muy importante: ella fue, a buen seguro, iluminada interiormente por un carisma de luz extraordinario, como su inocencia y su misión debían asegurarle; en el evangelio se manifiesta la limpidez cognoscitiva y la intuición profética de las cosas divinas que inundaban su privilegiada alma. Y, sin embargo, la Señora tuvo fe, la cual supone no la evidencia directa del conocimiento, sino la aceptación de la verdad a causa de la palabra reveladora de Dios. ‘También la Bienaventurada Virgen avanzó en la peregrinación de la fe’, dice el Concilio (LG 58). Es el evangelio el que indica su meritorio camino, que nosotros recordaremos y celebraremos con el único elogio de Isabel, elogio estupendo y revelador de la psicología y de la virtud de María: ‘¡Dichosa tú, que has creído!‘ (Lc 1,45).

Y podremos encontrar la confirmación de esta virtud fundamental de la Señora en todas las páginas del evangelio donde aparece lo que ella era, lo que dijo, lo que hizo, de suerte que nos sintamos obligados a sentarnos en la escuela de su ejemplo y a encontrar en las actitudes que definen la incomparable figura de María ante el misterio de Cristo, que en ella se realiza, las formas típicas para los espíritus que quieren ser religiosos según el plan divino de nuestra salvación; son formas de escucha, de exploración, de aceptación, de sacrificio; y, a continuación, también de meditación, de espera y de interrogación, de posesión interior, de seguridad calma y soberana en el juicio y en la acción, y, por último, de plenitud de oración y de comunión, propias, ciertamente, de aquella alma única llena de gracia y envuelta por el Espíritu Santo, pero formas también de re, y por eso próximas a nosotros, no sólo admirables por nosotros, sino imitables.

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Pablo VI,

Audiencia general del 10 de mayo de 1967′, en id., Ave María, Madre de la Iglesia,

Cásale Monf. 1988, pp. 140ss.

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“ María ‘se puso de pie‘“, (Lucas 1,39-45), por Joseba Kamiruaga Mieza CMF

sábado, 31 de mayo de 2025
Comentarios desactivados en “ María ‘se puso de pie‘“, (Lucas 1,39-45), por Joseba Kamiruaga Mieza CMF

IMG_9067De su blog Kristau Alternatiba (Alternativa Cristiana):

Comentario a la lectura evangélica (Lucas 1,39-45)

Por medio de María, que se hizo obediente a la Palabra, Dios visita a su pueblo y su pueblo le reconoce. Este reconocimiento es el fin de su designio, el término de su trabajo (Lc 19,44; 13,34), el cumplimiento de la historia de la salvación (Rm 11,25-36). El misterio de la visitación es el anticipo de este acontecimiento escatológico, en el que la misericordia se manifestará a todos los que estaban encerrados en la desobediencia (Rm 11,32). Es la alegría final del encuentro, tan impedido y tan anhelado, entre el esposo y la esposa, del que habla el Cántico. La visita del Señor es el sentido de la historia personal y universal.

«En aquellos días, María subió a la montaña». María va «de prisa» a visitar a Isabel. No va por ansiedad o incertidumbre, sino por alegría y preocupación. No va por curiosidad o por saber; cree lo que le han dicho de su prima. A Zacarías, que no cree y pide una señal, Dios no le da ninguna, salvo quedarse mudo y sin expresión. A María, en cambio, que cree, le dará la verdadera señal en el reconocimiento de Isabel. Si uno no cree, no puede aceptar el don de Dios, sea cual sea el signo que se le dé.

«Y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel». El saludo hebreo es ‘shalom’, ‘¡paz!’ María desea, promete y trae la paz a esta casa, signo de la visita del Señor. Más allá del saludo, el que es saludado «bendice» al que acoge. Dice «bien» del que, al acogerlo, «le da bien compartir con él el techo y el pan». El huésped en Israel es sagrado y la hospitalidad una bendición. En ella se deja fluir el bien recibido, reconociendo su fuente inagotable. Al dar el don recibido, se entra en el círculo de la vida de Dios.

«El niño saltó en su vientre»: en presencia de María, las entrañas de Isabel saltaron. ¡Los dos niños se reconocen ante sus respectivas madres, que se conocían bien! Hay un reconocimiento visceral entre la promesa y el cumplimiento, del que los respectivos portadores se dan cuenta más tarde. La acción de Dios que promete y cumple nos impacta hasta lo más profundo. Por esto lo reconocemos. Esta historia anticipa Pentecostés: el mismo Espíritu que aquí llenará a los apóstoles llena a Isabel. El encuentro con el Señor es, en definitiva, siempre este don del Espíritu, reconocible por los frutos.

«Y bienaventurada la que ha creído»: Isabel finalmente llama bienaventurada a María porque creyó en el cumplimiento de la palabra del Señor. Es la primera bienaventuranza, la fundamental: la fe en la promesa, que permite al Señor vivir “hoy” en el creyente que lo escucha. Su bienaventuranza como Madre de Dios es compartida por todo creyente que escucha y practica la Palabra (8,21; 11,27ss).

Una propuesta para tu contemplación podría ser detenerse en los títulos marianos de este pasaje evangélico…

El saludo de María provoca en Isabel, “por relación causal”, la exaltación del niño que lleva en su seno y la efusión del Espíritu. Isabel puede así conocer la verdadera identidad de María, determinada por su maternidad hacia el Señor y por su fe. El oráculo de la madre de Juan detalla tres títulos, que sitúan a María en el centro de la escena y también de la salvación:

  1. a) “bendita tú entre las mujeres” (Lc 1,42) se hace eco de la bendición de Jael y Judit (Jue 5,24; Jdt 13,18) pero con una carga escatológica, en cuanto a Jesús es un superlativo que reconoce que Dios hizo fértil el vientre de la Virgen, haciendo germinar en ella al propio autor de la vida. A la bendición de María le sigue la del “fruto de su vientre“, que según la ley del paralelismo explica y especifica el significado de la primera: Jesús es la fuente de la bendición de María.
  1. b) “La Madre de mi Señor” (Lc 1,43) implica una homología cristológica: Jesús es proclamado Señor tanto en un sentido real y mesiánico como en un sentido trascendente y divino como será reconocido después de la resurrección. Por tanto, el título indica a María como la Ghebirah (señora) o Madre real del Mesías y al mismo tiempo Madre del Hijo de Dios.
  1. c) “bienaventurada la que ha creído” (Lc 1,45) interpreta la respuesta de María al ángel como un acto de fe. De ello forma parte la propia maternidad mesiánica de María, que no fue sólo de naturaleza biológica. Con la fe como escucha de la palabra y obediencia, María entra en el criterio de discriminación para formar parte de la familia escatológica que formará Jesús. A pesar de haber recibido un signo (1,36-37), fue una creyente que la palabra de Dios es suficiente.

Otra propuesta para tu contemplación podría ser contemplar el encuentro – la danza entre estas dos mujeres embarazadas…

María ‘se puso de pie‘. Es el verbo de la resurrección. De alguna manera María ha pasado por una muerte, un vaciamiento, que Dios ha llenado de gracia y de verdad, y “resucitada” emprende su camino, con el impulso de la vida nueva de Jesús en su seno, para llegar a Aquel que puede comprender el misterio y el escándalo de su fe.

Isabel y María son dos hijas de Israel, su historia se entrelaza y se confunde con la de su pueblo; ambas están embarazadas porque, de diferentes maneras, hicieron lugar a la promesa de Dios y el bien de sus vidas se cumplió dentro de un bien mayor, un bien que nos alcanza. Son dos mujeres que han conocido lo imposible de Dios en su carne.

Isabel es avanzada en años, casada con un hombre de clase sacerdotal, y es estéril; María es una joven, comprometida con un carpintero, y es virgen; son, por tanto, muy diferentes, pero comparten el misterio de una vida recibida “por gracia” y esto disipa cualquier distancia, cualquier vergüenza, cualquier miedo al juicio: su encuentro se convierte en motivo de alegría y de bendición. Es el encuentro y la danza que nos gustaría que ocurriera al menos una vez, por qué no, a cada uno de nosotros.

Incluso antes de nacer, Jesús, en el vientre de su madre, comienza a recorrer los caminos de Galilea y Judea; incluso antes de nacer, Juan comienza a alegrarse en él, el Esperado por todos los hombres; Incluso antes de nacer, Isabel reconoció su presencia y la bienaventuranza de María “por haber creído en el cumplimiento de lo que el Señor le decía“. Incluso antes de nacer, María se hace discípula de aquel Hijo, que “al entrar en el mundo dice: He aquí, vengo a hacer tu voluntad, oh Dios“. Hay, pues, algo que sucede también en el tiempo de la espera, la espera de quien camina en la fe hacia la luz que no conoce ocaso.

Cada día el Señor Jesús camina por nuestras calles, viene a nuestro lado de las más diversas maneras, su vida en nosotros es la que marca la diferencia. Él es el destino y la bienaventuranza de quien escucha la palabra de Dios y la pone en práctica, incluso en los días difíciles y oscuros, cuando creer parece poco inútil, ir contra la corriente y estar exactamente donde no se quiere estar.

Y si María es bendita entre las mujeres no en sentido excluyente sino inclusivo, es decir, entre todos, entonces escuchar a Dios es también escuchar a los hermanos entre los que vivimos. Cada día, como Isabel, estamos llamados a reconocer los signos de la presencia del Señor, dondequiera que se encuentren, para bendecir a Dios y alegrarnos de él y del bien que todavía hace entre nosotros. Cuánta esperanza trae el bien reconocido y bendito, el bien que ya existe en la vida cotidiana de muchas personas, jóvenes y mayores, el bien que no hace ruido, no hace audiencia.

Cada día, al atardecer, antes de que la oscuridad lo envuelva todo, la Iglesia canta el Magnificat, el canto de María, que se hace eco del de otras mujeres de su pueblo: Miriam, hermana de Moisés, Ana, madre de Samuel… Un canto de confianza y de esperanza, que acompaña el tiempo de espera e ilumina las tinieblas de la noche: Dios no deja nunca de visitarnos en los pliegues y heridas de nuestra existencia. Podemos creer y esperar que ya ahora, en nuestra irremplazable adhesión a la Palabra y al Espíritu, esté en gestación ese mundo nuevo en el que los poderosos sean derribados de sus tronos, los humildes sean exaltados, los hambrientos sean colmados de bienes y el abrazo de misericordia alcance todo y a todos.

Comentarios para la fiesta de la Visitación:

1.- María y Isabel: el Dios de las mujeres y de dos maternidades imposibles.

2.- Un canto a la vida.

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“María, referencia del discipulado para varones y a mujeres”, por Consuelo Vélez

sábado, 31 de mayo de 2025
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De su blog Fe y Vida:

En el mes de mayo se recuerda con especial interés a la Virgen María, por su aparición en Fátima el 13 de mayo de 1917. Al mismo tiempo, es común relacionar a las mujeres (y a las madres, especialmente, que también se celebran este mes, al menos en Colombia) con la figura de María, relación que trae aspectos positivos y otros no tan favorables.

Sobre lo positivo, por supuesto María, madre del Hijo de Dios, es mujer y podemos fijarnos en ella para tener un modelo, un espejo, una referencia para el seguimiento que buscamos hacer de Jesús. Sin embargo, la tradición mariana ha puesto énfasis en algunas actitudes de María que, miradas hoy, no han contribuido al desarrollo pleno de las mujeres. Algunas citas bíblicas que interpretadas adecuadamente significan una colaboración activa, por parte de María, al plan de salvación de Dios, al leerlas literalmente se prestan a fomentar actitudes de pasividad, resignación, silencio, aguante, etc. Por ejemplo, la respuesta de María al anuncio de ángel “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38), olvida la pregunta que María hizo previamente “¿Cómo podrá ser eso, puesto que no conozco varón?” (Lc 1, 34) y toma la palabra “esclava” en sentido literal de sumisión o falta de libertad y no de disposición, acogida activa a la propuesta divina. Otra cita del mismo evangelista nos presenta a María como la que “conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón” (2, 51), dando la imagen de esa actitud de silencio para toda mujer y más para toda madre que “obligatoriamente” ha de sufrir por sus hijos. El texto de María al pie de la cruz (Jn 19,25) se identifica más con el sufrimiento de todas las madres y no con la valentía de estar en medio de ese contexto de persecución y asesinato de su Hijo. Tal vez las búsquedas actuales que tantas madres han hecho de sus hijos desaparecidos, casi siempre por fuerzas oscuras del Estado, podrían iluminar la figura de María al pie de la cruz porque las madres actuales no se callan, marchan, buscan incansablemente, denuncian a los posibles ejecutores de sus hijos y mantienen su memoria sin desfallecer, buscan justicia. Mirarlas a ellas nos ayuda a comprender mejor lo que debió ser la experiencia de María al pie de la cruz.

Al mismo tiempo, no se hace tanto énfasis en la María que proclama el Magnificat  -canto de denuncia de las injusticias sociales y de anuncio de la transformación que viene de Dios de todas esas situaciones a través nuestro- (Lc 1, 46-55); o en María que salió presurosa a la región montañosa, a una ciudad de Judá a visitar a su prima Isabel (Lc 1, 39-40); o en aquella que interrumpe a Jesús para pedirle que solucione el problema de la falta de vino (Jn 2,3); o en la que va a buscarlo porque dicen que está salido de sí y se ha de guardar el honor familiar (Mc 3, 31ss); o en la María acompañando a la primera comunidad cristiana el día de Pentecostés (Hc 1,14). En la catequesis, la predicación, la doctrina, se han leído todos esos textos en el horizonte del “estereotipo de la feminidad”, muy identificado con las mujeres que han de ser abnegadas, con capacidad de sufrimiento, todo en aras de salvar el hogar, santificar al marido, entregarse por los hijos.

En las últimas décadas la figura de María se ha leído desde una adecuada exégesis y en el horizonte del feminismo, es decir, de mujeres con derechos, sin subordinaciones, sin recluirlas al espacio privado, con capacidad para ser protagonistas de su futuro, sin que la vocación a la maternidad de gran número de ellas, suponga renunciar a sus sueños y a su propia realización. Pero todavía esa imagen de María no está lo suficientemente arraigada en el Pueblo de Dios como para que contribuya a denunciar toda violencia contra las mujeres, a no permitir que sucedan más feminicidios ni que la mujer no tenga un lugar protagónico en la sociedad y en la Iglesia. Falta demasiado para que la fe acompañe la nueva forma de ser mujeres, movimiento que en muchos sentidos es irreversible (aunque no dejen de brotar movimientos que vuelven a encasillar a la mujer en el estereotipo de la feminidad reduciéndola al ámbito del hogar). Posiblemente en este mes podríamos hacer menos rosarios o altares y vendría muy bien una formación mariana que rescate a María de los estereotipos y nos la presente desde la exégesis bíblica y las lecturas mariológicas actuales.

Ahora bien, aunque María puede contribuir a esta nueva manera de ser mujeres, no es menos diciente para los varones porque ella no es referencia para las mujeres sino para todos los cristianos, varones y mujeres, ya que ella supo vivir el discipulado, siendo la primera discípula, a quienes todos en la Iglesia hemos de tener como referencia.

El pasaje de Marcos (3, 31ss) al que antes hacíamos referencia, nos habla de ese discipulado que Jesús le dejo claro a ella y a toda su familia: “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? El que cumpla la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”. Y si María estuvo al pie de la cruz, no fue tanto en calidad de madre (sin dejar de serlo, por supuesto), sino de discípula, fiel a los valores del reino, aunque con esa cruz los quisieran destruir definitivamente. Por eso ella sigue en la primera comunidad cristiana y recibe al Espíritu Santo junto a los discípulos, todos ellos siendo esa familia del reino, no constituida por los lazos de sangre sino por la acogida de la buena noticia anunciada por Jesús.

Mayo no es pues el mes de las mujeres al recordar la figura de María. Podría ser el mes del discipulado que María supo vivir, siendo ella espejo, modelo, referencia para todos los creyentes, varones y mujeres.

Líder de #OutInChurch describe los orígenes del movimiento

sábado, 31 de mayo de 2025
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Un líder del movimiento #OutInChurch en Alemania concedió recientemente una entrevista al periódico Abendblatt de Hamburgo, donde habló sobre los desafíos y los éxitos de la red católica LGBTQ+, así como sobre sus propias dificultades para salir del clóset.

Jens Ehebrecht-Zumsande, actualmente consultor eclesiástico, explicó que #OutInChurch comenzó en enero de 2022, cuando más de 100 empleados católicos LGBTQ+ en Alemania —incluyendo sacerdotes, agentes pastorales y otros ministros laicos— se manifestaron públicamente para exigir el fin de la discriminación en la iglesia basada en la orientación sexual y la identidad de género. Ehebrecht-Zumsande describió la experiencia de organizar a los trabajadores católicos LGBTQ+, diciendo que se inspiró en una acción anterior organizada por profesionales del teatro:

185 actores se declararon lesbianas, bisexuales, gays, trans, intersexuales o queer en [una declaración publicada en] la revista SZ-Magazin. Me emocioné. ¡Genial! Fotografié la portada y la compartí en redes sociales junto con el texto. Necesitamos algo así también en la Iglesia Católica…

“… Un poco después, miré mi teléfono. Hubo muchas respuestas y compromisos iniciales para participar en una posible campaña en la iglesia”.

Organizó una conversación por Zoom con un grupo de 80 católicos LGBTQ+ que trabajaban en la iglesia. El miedo, dijo, dominó la primera reunión:

La mitad de los mosaicos en la pantalla eran negros y sin nombres. Así nació el lema de la campaña: “OutInChurch – Por una Iglesia sin Miedo… Todos tenemos que lidiar con este miedo. Por lo tanto, mi lema alentador fue: “¡Siente el miedo, y hazlo de todos modos!”. Ese fue mi mantra. De esta manera, nos animábamos mutuamente, y como resultado, cada vez más personas se mostraban en cámara”.

El logo de #OutInChurch, con el lema “Por una Iglesia sin Miedo”.

Ehebrecht-Zumsande comentó que su propia experiencia personal al salir del armario mientras trabajaba para la iglesia le ayudó a comprender el miedo que otros aún experimentaban:

En los años 80 y principios de los 90, no conocía a nadie en mi círculo que fuera abiertamente gay. En aquel entonces, no se hablaba de ello. Tenía miedo de perder mi trabajo [como párroco] si lo hacía”.

Salir del armario fue un proceso lento, pero con el tiempo se armó de valor, incluso ante los numerosos peligros:

Mientras las normas [hetrosexuales] sigan siendo las mismas, estás bajo presión para dar explicaciones. A medida que mi homosexualidad se hizo más visible, también lo hicieron más ataques verbales, amenazas e incluso denuncias al obispo. Me denunciaban con más frecuencia, y el obispo me pidió que no me vieran en público con hombres. Pero no pude hacerlo. Luego, se suponía que me transferirían a un puesto en un pueblo pequeño. Hasta el día de hoy, no sé de dónde surgió esa valentía: le dije al gerente de recursos humanos: ‘No me dejaré chantajear y no voy allí. Y si soy gay o no, eso no es asunto tuyo’. Al final, el traslado no se produjo. Sea cual sea el origen de este ‘ataque de valentía’, ¡fue un momento de empoderamiento!

Al preguntársele si “OutInChurch” tuvo algún efecto tangible, respondió:

Contribuimos a la reforma de la legislación laboral católica. En noviembre de 2022, en la asamblea plenaria de la Asociación de Diócesis de Alemania, los obispos alemanes adoptaron una ordenanza básica modificada para el servicio eclesiástico, según la cual el ámbito esencial de la vida privada, especialmente las relaciones y la intimidad, está exento de evaluación legal, y el estado civil y las relaciones no tienen relevancia legal en la contratación o el despido de empleados eclesiásticos. Ni declararse bisexual/homosexual voluntariamente, ni contraer matrimonio entre personas del mismo sexo en el registro civil, ni volver a casarse tras un divorcio constituyen un obstáculo para el empleo ni una causa de despido según la legislación laboral”.

Arzobispo Stefan Heße

OutInChurch también inspiró un documental sobre el movimiento, titulado “Cómo nos creó Dios”. 125 católicos salieron del armario en el documental, y Ehebrecht-Zumsande tuvo que advertir a su jefe, el arzobispo de Hamburgo, Stefan Heße, antes del estreno de la película. Tras su liberación, el arzobispo emitió la siguiente declaración:

Respeto a las personas que revelan su orientación sexual en esta campaña. En mi opinión, una iglesia en la que uno tiene que esconderse debido a su orientación sexual no puede estar en el espíritu de Jesús”.

La última pregunta fue si su fe le había ayudado. Respondió:

Totalmente. La frase ‘No tengas miedo’ aparece 365 veces en la Biblia. Eso te da cierta serenidad para superar tu propio miedo. Mi experiencia con OutInChurch es que hay que tomarse en serio este miedo a salir del clóset públicamente; está justificado. Podrían despedirte o que ya no te permitieran trabajar como sacerdote; esas eran preocupaciones legítimas. Hubo varias conferencias por Zoom sobre precisamente este miedo. Lo enfrentamos, no lo evitamos, nos mantenemos unidos. Algunos dijeron: ‘No puedo con esto y me voy’. También buscamos asesoramiento de abogados laborales y encontramos a muchas personas de asociaciones católicas que nos apoyaron. Así que actuamos. Nuestra valentía dio sus frutos, ya que movilizamos a decenas de miles de personas que inicialmente no tenían nada que ver con el problema”.

Ehebrecht-Zumsande comentó que se animó aún más gracias a las numerosas personas que participaron en el documental, señalando que la valentía se construye compartiendo con los demás:

La persona mayor [del documental] tenía más de 80 años. Entre ellos había sacerdotes. Fue entonces cuando me di cuenta una vez más de la valentía que requiere una persona. La valentía requiere solidaridad, apoyo y alianza con los demás; eso es lo que aprendí. Solo, estás a merced de la situación. La valentía crece cuando te das cuenta de que no estoy solo”.

—Elsie Carson-Holt y Francis DeBernardo, New Ways Ministry, 24 de mayo de 2025

Para saber más sobre las personas LGBTQ+ que trabajan en espacios católicos, consulta la última publicación de New Ways Ministry, Piedras Angulares: Historias Sagradas de Empleados LGBTQ+ en Instituciones Católicas. El libro es una antología de 12 historias de fe, sacrificio, alegría y dolor de personas LGBTQ+ que han trabajado en parroquias y escuelas católicas. Para más información haga clic aquí.

Fuente New Ways Ministry

La lucha por la memoria de Daniela, la joven trans que quisieron “curar” en un convento

sábado, 31 de mayo de 2025
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IMG_1363Daniela, conocida como Kendall, en una imagen cedida por sus amigas. / LEVANTE-EMV


Salió del armario a los 14 años y fue internada a los 15 en un monasterio donde presuntamente la medicaron como parte de unas terapias de conversión’

Su familia la desterró, acabó en la calle y se quitó la vida a los 22 años. En su lápida figura su nombre y fotos anteriores a la transición, y ahora sus amigas han iniciado una lucha por su dignidad

Gonzalo SánchezIMG_1364

València

Daniela moría cada mañana al despertarse. Sus padres le decían que tenía «un demonio dentro«, la llamaban Juan, la obligaban a vestirse como un chico y presuntamente la llevaron a un convento para medicarla. Para ‘curarla‘.

 Daniela (Kendall para sus amigas) era una mujer trans que acabó quebrada en un convento donde presuntamente se aplicaban terapias de conversión sexual. Con 14 años salió del armario, y de ese pecado” comenzó su infierno. A los 15 entró en aquel monasterio, a los 17 acabó en un centro de menores desterrada por su familia. El 17 de abril de 2022, a los 22 años, se quitó la vida en Santander. Hacía años que sus padres, que ni la entendían ni la aceptaban, la habían echado de casa y no le hablaban.

Sus restos yacen en Aspe (Alicante) en una lápida con una foto previa a su transición en la que pone «Juan«, un nombre que siempre rechazó y que se cambió en el registro civil de Madrid.  Sus amigas han iniciado, junto a la asociación Euforia Familias Trans Aliadas, un proceso contra las administraciones por su dignidad y memoria. «Es aberrante. Es un monumento a su sufrimiento«, lamenta su amiga Alana. El objetivo es que en la lápida de Daniela ponga Daniela.

Este diario se ha puesto en contacto con amigas y varias víctimas de terapias de conversión sexual que coincidieron con Daniela en el convento para reproducir su historia. Además, se ha puesto en contacto con la familia, pero no ha recibido respuesta.

La casa madre

Pedro conoció a Daniela en el convento de Ruiloba (Cantabria). Era 2015 y ella tenía 15 años. El edificio se usaba presuntamente como ‘casa madre‘ de una red de terapias de conversión sexual para «curar» a jóvenes gays, lesbianas o trans, según han narrado varias víctimas a este diario y figura en una querella interpuesta contra la entidad llamada «Es Posible la Esperanza«.

Allí Daniela no era Daniela. Era Juan. Vestía como un chico, la obligaban a hacer trabajo físico y rezar varias veces al día y los sábados tenía partido de fútbol como parte de esa supuesta «terapia«. A pesar de ser menor de edad vivía constantemente medicada con antidepresivos o inhibidores de la libido, según explican Pedro, Xavi o Mario, tres de las víctimas que coincidieron con ella en aquel martirio.

«La medicaban mucho, a ella y a más gente. Había días que no se podía levantar de la cama hasta las 11 de la mañana por todo lo que llevaba encima«, narra Xavi. Asegura que Daniela se autolesionaba y tuvo varios intentos de suicidio en el convento, sin recibir tras ninguno de ellos asistencia médica especializada. «Ella no paraba de decirnos ‘quiero ser mujer y no me dejan«, recuerda Xavi.

Finalmente fue internada en un centro de menores donde la administración retiró la custodia a la familia y pudo brindarle la ayuda que necesitaba. Su familia la desterró y dejó de llamarla.

El difícil camino

Daniela estuvo en varios pisos tutelados para menores y acabó en la calle en varias ocasiones. Su amiga Alana explica que quería estudiar un Grado Medio de Estética y que echó su currículum en bares y tiendas, pero nunca la contrataban; «cuando veían que era trans la descartaban«.

Fue entonces cuando, al no tener alternativa, empezó a prostituirse. Estuvo así varios años como única manera de sobrevivir en Madrid, ciudad a la que se mudó. «Aún entonces no perdía la esperanza de hacer modelaje y se apuntó a cursos para ver si podía ser contratada en otra cosa, pero tuvo mala suerte«, cuenta Alana.

Aunque la familia de Daniela ya no le hablaba, ella seguía llamando. «Le dijeron que siempre podía volver a casa como Juan, y ella nunca aceptó. No concebía vivir una vida que no fuera la suya«, cuenta Alana, que la describe como un persona extraordinariamente luchadora. Pero tantas caídas le hicieron perder fuerza.

El 19 de abril de 2022, Kendall se suicidó en Santander, ciudad en la que entonces vivía su familia. Tiempo después empezó la batalla de sus amigas por su dignidad después de su muerte. «Daniela fue, es y será«, reivindican.

Tanto Alana Pantaleón como Euforia Trans enviaron escritos a la Dirección General de Igualdad en la Comunitat Valenciana en junio de 2023, al Síndic de Greuges y al ayuntamiento de Aspe. El texto responsabiliza a sus padres y dice que habrían infringido tres leyes distintas.

 Sin embargo, pese a ser la familia elegida de Daniela, Alana no es nadie para el ordenamiento jurídico y sólo los padres de Kendall, que la rechazaron, pueden poner una denuncia para pedir una reparación de su honor, algo que varios abogados especialistas en derechos Lgtbi califican de un «absurdo jurídico«.

Estado del odio

La historia de Daniela no es solo la de una joven rota por el rechazo, sino también la de una sociedad que aún permite que existan espacios donde se intenta “corregir” la identidad de quien disiente. La Federación Estatal LGTBI publicó recientemente su informe Estado del odio LGBTI 2025en el que advierte que las agresiones verbales a personas del colectivo se han duplicado en el último año, y que una de cada cinco personas encuestadas había sufrido acoso.

La discriminación en ámbitos como el empleo o la vivienda alcanza aún al 25 % del colectivo, y especialmente a las vidas trans. El salto ás alarmante se ha dado en las agresiones, que pasaron de un 6 a un 16 % en un año. Paula Iglesias, presidenta de la Federación, advirtió que “nos enfrentamos a una normalización alarmante del odio, amplificada por discursos políticos que legitiman la violencia simbólica y allanan el terreno para la violencia física”.

El nombre de Daniela, borrado de una lápida, es ejemplo de muchas otras personas trans que siguen siendo expulsadas de sus casas, de sus escuelas y de sus futuros posibles. Las terapias de conversión —prohibidas en apariencia, toleradas en la práctica— siguen dejando huellas invisibles y profundas, especialmente en las vidas trans, que a menudo caminan sin red, sin familia y sin un Estado que las abrace. La memoria de Daniela no es un recuerdo: es una advertencia. Y también una llama.    

Fuente Levante-emv.com

Hungría veta por primera vez una marcha LGTB+: la libertad no es un derecho garantizado. Europa debe responder con contundencia.

sábado, 31 de mayo de 2025
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Varios países miembros de la UE exigieron a Hungría medidas contundentes tras lo que consideran un retroceso del Estado de derecho, pero Hungría ha dicho que la reunión estuvo protagonizada por la histeria política.

Un grupo de 18 Estados miembros, entre ellos España, ha instado a la Comisión Europea a actuar con rapidez y utilizar las herramientas del Estado de derecho para obligar a Hungría a revertir su prohibición de la marcha LGTBI+ que estaba prevista para el 1 de junio.

Este grupo ha expresado su preocupación por las implicaciones de la nueva legislación que afecta a las libertades fundamentales de la comunidad LGTBIQ+.

Este 2025, por primera vez en la historia reciente de Hungría, se ha prohibido una marcha del Orgullo LGTB+. El veto, amparado en la polémica ley de promoción de la homosexualidad, (Ley de Protección Infantil de 2021, que criminaliza la discusión sobre Personas LGBTQ+ en las escuelas y en los medios) marca un preocupante retroceso en un país de la Unión Europea, y nos recuerda que los derechos conquistados nunca están garantizados, ni siquiera dentro del continente.

La marcha, que iba a celebrarse en la ciudad de Pécs, fue vetada por las autoridades locales argumentando que su celebración podría ir “en contra de los valores tradicionales” y que «no cumple con la ley que impide mostrar contenido homosexual a menores de edad».

Esta ley, aprobada en 2021 por el Gobierno ultraconservador de Viktor Orbán ha sido duramente criticada por instituciones europeas y organizaciones internacionales. Se trata de una legislación que equipara la homosexualidad con la pedofilia y prohíbe cualquier contenido en medios, escuelas o eventos que “promueva la homosexualidad o el cambio de género entre los menores”.

Aunque el Orgullo de Budapest aún se permite —por ahora—, este veto en Pécs es una señal clara: Hungría sigue alejándose de los principios democráticos y de los derechos humanos básicos, como la libertad de expresión y manifestación.

Europa: una promesa de igualdad… ¿en peligro?

Hungría forma parte de la Unión Europea, una institución que se autodefine como garante de los derechos humanos y la igualdad. Sin embargo, el caso húngaro pone en evidencia la fragilidad de esos derechos cuando chocan con gobiernos autoritarios o populistas que buscan convertir la diversidad en una amenaza.

No es la primera vez que el gobierno de Orbán toma decisiones abiertamente LGTBfóbicas. En los últimos años:

  • Se eliminó el reconocimiento legal del cambio de género.

  • Se prohibió que las parejas del mismo sexo adopten, salvo en casos “excepcionales”.

  • Se han impulsado campañas públicas contra la “ideología de género”.

  • Se promovió un referéndum (anulado por falta de participación) para «proteger a los niños de la propaganda LGTB+».

Estas acciones no solo vulneran los derechos de las personas LGTB+ en Hungría, sino que envían un mensaje peligroso a otros países de la región con gobiernos similares.

Lo que pasa en Hungría también nos afecta

Desde fuera, a veces puede parecer que Europa está blindada contra la homofobia. Pero la realidad es otra: los discursos de odio están creciendo, los partidos extremistas ganan fuerza y hay retrocesos visibles.

La historia de Hungría es un recordatorio urgente de que la igualdad no puede darse por sentada. Que los derechos LGTB+ no son solo un logro social, sino un campo de batalla político. Y que nuestra respuesta como comunidad —y como aliados— debe ser clara: ni un paso atrás.

Fuente Oveja Rosa

Los ultraderechistas Abascal y Orban coinciden en su LGTBIfobia

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La presión europea sobre Hungría tras la prohibición de marchas LGTBI+

El comisario europeo de Justicia, Michael McGrath, ha instado a Hungría a respetar el derecho de sus ciudadanos a reunirse de manera pacífica tras la reciente decisión de la policía húngara de prohibir una manifestación contra la homofobia y la transfobia, alegando la controvertida ley que restringe las marchas LGTBI+ bajo el pretexto de proteger a los menores.

Desde la Comisión Europea se ha enfatizado que «el derecho a reunirse libremente y de manera pacífica debe respetarse» en todo momento. Los ministros de los Estados miembros de la UE debatirán la situación del Estado de derecho en Hungría, un asunto que se arrastra desde 2018, con la posibilidad de sanciones aunque no se ha logrado la unanimidad necesaria para avanzar.

Los ministros de la UE reunidos en Consejo de Asuntos Generales en Bruselas han iniciado una audiencia sobre el Estado de derecho en Hungría en el marco del proceso del artículo 7 de la UE, mientras se agota la paciencia por las recientes iniciativas legales en Budapest.

La autodenominada «limpieza de primavera» del Gobierno de Viktor Orbán incluye un proyecto de ley de transparencia, dirigido a los medios de comunicación y ONG financiados desde el extranjero, y la prohibición del Orgullo de Budapest, que son algunas de las principales preocupaciones que se plantearán en la audiencia.

Antes de la reunión, 17 Estados miembros publicaron una declaración conjunta en la que denunciaban la prohibición de la Marcha del Orgullo de Budapest, alegando que viola la legislación de la UE. «Estamos muy alarmados por estos acontecimientos, que son contrarios a los valores fundamentales y a la dignidad humana, la libertad, la igualdad y el respeto de los derechos humanos, tal y como se establece en el artículo 2 del Tratado de la Unión Europea«, decía la declaración.

La carta recordaba que la nueva legislación húngara permite imponer multas a los participantes y organizadores del Orgullo y también permitirá identificar a los participantes con sistemas de cámaras inteligentes de inteligencia artificial.

20 países exigen a Hungría que revoque la prohibición de la Marcha del Orgullo

«Pedimos a Hungría que revise estas medidas, para garantizar que se respetan y protegen los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos sus ciudadanos, cumpliendo así con sus obligaciones internacionales«, rezaba la declaración.

La declaración fue firmada por Alemania, Austria, Bélgica, Chequia, Dinamarca, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Irlanda, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y Suecia. Los firmantes también pidieron a la Comisión Europea que haga pleno uso de las herramientas del Estado de derecho si Hungría no revisa la ley.

El ministro húngaro de la UE, János Bóka, rechazó las críticas al llegar a la reunión: «En Hungría no existe la prohibición del Orgullo. En la audiencia de hoy explicaré a mis colegas el marco constitucional y legal. Espero que tras este debate, mis colegas en la mesa salgan con una visión más matizada de la legislación húngara«, dijo Bóka.

Los miembros de la UE pierden la paciencia con Hungría

El proceso del artículo 7 comenzó en 2018, cuando el Parlamento Europeo pidió que se sancionara a Hungría por supuestas violaciones del Estado de derecho, especialmente en el ámbito de la justicia y la libertad de los medios de comunicación. El Consejo ha debatido el asunto siete veces posteriormente, pero nunca ha dado el paso de activar la siguiente fase del proceso del Artículo 7, en la que los Estados miembros serían llamados a votar sobre las sanciones.

Los críticos también temen que el proyecto de ley denominado de Transparencia de la vida pública, que se presentó en el Parlamento de Budapest el 13 de mayo, ofrezca al Gobierno húngaro amplios poderes para reprimir a la prensa y a las voces críticas de la sociedad civil.

La Comisión Europea ha pedido a Hungría que retire el proyecto de ley, alegando que, de aprobarse, «constituiría una grave violación de los principios y la legislación de la UE«, según un portavoz de la Comisión. La ministra sueca de Asuntos Europeos expresó su preocupación por el retroceso en el Estado de derecho, la transparencia y «la represión de la sociedad civil y los derechos LGBTIQ+» al entrar en la reunión.

El ministro húngaro de la UE, János Bóka habla de «histeria política«

La ministra sueca de Asuntos Exteriores, Jessica Rosencrantz, declaró a la prensa: «Hemos tenido siete años, siete audiencias, y seré muy clara hoy en que esto no puede continuar a menos que veamos una actitud completamente nueva por parte de Hungría.

«La primera fase del proceso del artículo 7 lleva ya un tiempo relativamente largo, por lo que nadie puede acusarnos de no ser pacientes«, declaró a la prensa el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Gunther Kirchbaum, quien añadió que «en un momento dado tenemos que decidir qué hacer a continuación. Puedo decirles que la paciencia de mis colegas está cayendo día a día«, afirmó.

El húngaro Bóka dijo que la reunión estaba rodeada de histeria política, pero añadió que Hungría estaba dispuesta a dialogar. El lunes, un diplomático de la UE dijo que los ministros no pedirán el despliegue de sanciones en virtud del artículo 7 contra Hungría el martes porque carecen de la mayoría necesaria.

Fuente Agencias

Yo era el extranjero.

viernes, 30 de mayo de 2025
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“Hace varios años estuve en una gran ciudad, en el extranjero. Fueron las últimas horas y los pocos días que pasé allí. Casi no me quedaba dinero, estaba muy cansado, sufría ese dolor que roza lo animal que llevamos dentro, el animal racional que somos: el dolor de la muerte, de muchas muertes, muertes de la misma carne que la mía. No creo que representara una categoría humana. La ropa que llevaba no tenía nada de especial. Y yo mismo no soy nada especial.

Había estado caminando por las calles durante varias horas esperando que llegara el tren. ¿Por qué no decir que estaba llorando? No me importó y simplemente esperé a que pasara. Extranjero. Desconocido. Un dolor común a todos los hombres que suda lágrimas como sudan ciertas obras.

Empezó a llover; Tenía hambre, las monedas que me quedaban determinaban lo que podía reclamar. Entré en un pequeño café donde también servían comida. Elegí lo que podía comprar: verduras crudas. Los comí lentamente para que fueran nutritivos y darle tiempo a la lluvia a terminar. De vez en cuando mis ojos goteaban. Pero de repente, mis dos hombros fueron tomados en un brazo reconfortante y cordial, una voz me dijo: “Tú café, dame”. Estaba absolutamente claro. No recuerdo qué pasó después: es una suerte porque no me gusta el ridículo.

Si a menudo había hablado de esta mujer, pensado en ella, rezado por ella con inagotable gratitud, hoy, buscando el bien en la carne y en la sangre, es ella la que se me impone.

Porque lo que da a esta mujer el valor de signo cristiano, de imagen lejana pero fiel de la bondad de Dios: es que ella era buena porque estaba habitada por la bondad, no porque yo era “uno de los suyos” familiar, social, política, nacional, religiosamente.

Yo era el “Extranjero”, sin pistas de identidad. Necesitaba bondad, necesitaba incluso bondad cuando se convierte en misericordia. Me lo dio esta mujer. »

*

Madeleine Delbrêl,
La Bondad, la Mujer, el Sacerdote y Dios, Obras Completas
, Volumen 9.

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***

«[…] Yo era el «Extranjero», sin pistas de identidad. Necesitaba amabilidad […]»

En este texto, Madeleine experimenta la soledad de un extraño en una ciudad y la bondad que un extraño le ha brindado.
Meditación de Christophe ROBIN sobre el texto «Estuve en una gran ciudad, hace varios años, en el extranjero«. Extracto de Bondad (en La mujer, el sacerdote y Dios, Obras completas, Volumen 9).

“Despegues fallidos”, por Koldo Aldai Agirretxe.

viernes, 30 de mayo de 2025
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IMG_1390Koldo Aldai Agirretxe,
Artaza (Navarra).

ECLESALIA, 19/05/25.- Todos podemos fallar en el despegue. Cada quien abriga su causa, una pista que resbala, un exceso de nubarrones en el ambiente, una falta de ese mezcla imprescindible de coraje y queroseno para alzarnos… Nos puede fallar la mecánica interna y limitarnos a observar cómo otros calientan motores y se elevan. Conviene por lo tanto ayudarnos cuando nos quedamos en tierra, cuando el teléfono del auxilio desaparece de la pantalla, cuando hemos de abrir la esterilla sobre el frío mármol.

Desde los aeropuertos habitualmente abrazamos cielos, pero hay a quienes no les suena el pitido del «scanner» para poder volar, no les alcanza nunca para el pasaje. No terminan de despegar de su crítico asfalto, de la superficie enmarañada de sus días.

Los aeropuertos internacionales son grandes y concurridas plazas modernas en las que se reúnen almas de los más variados orígenes. Cada puerta de embarque es un mundo, una cultura diferente y tú saltarás de una a otra en cuestión de segundos. Pasar la noche en un gran aeropuerto nos brinda a menudo la posibilidad de conocer gente nueva. Nos priva de prisas matutinas, sobre todo nos ahorra grandes desembolsos en hoteles caros de sus cercanías. Sin embargo, para «los cuatrocientos de Barajas» la noche en el aeropuerto no es una opción vacacional, sino una necesidad vital.

Viajar puede curarnos de pertinaces individualismos, acercarnos a esas otras noches de tan ligero sueño ajeno. Tengo en mi haber muchas noches de aeropuerto, pernoctas a la vera de los “grandes pájaros metálicos”, en salas de espera de diferentes continentes. Para esta finalidad los mejores aeropuertos son aquellos que cuentan parque infantil y por lo tanto suelo de goma. Puedes tirar el saco y dormir sobre superficie mullida. No abundan en las grandes superficies de los aeropuertos largos bancos en los que estirarse por completo, pero un asiento apartado puede resultar también una solución más que aceptable, colocando los pies sobre la mochila o la maleta. El peor enemigo de las noches de aeropuerto son sin duda los altavoces. Ya no los hay que cantan vuelos, pero sí que repiten incansablemente obviedades que dificultan el sueño.

En ninguna de esas noches cogí chinches que, de todas formas, se hubieran quitado sencillamente con vinagre y bicarbonato. En esas pernoctas improvisadas sí me saqué miedos y limitaciones, también gané en solidaridad para con quienes no tienen otro techo. Ellos saldrán a la calle y no podrán gritar “¡Taxi!”, menos aún aspirar a una cama con sábanas blancas y limpias…

Se ha armado excesivo revuelo con quienes buscan refugio a la noche en esas inmensas instalaciones. Demasiadas escobas, incluso alguna sindical, los quieren “barrer” fuera. Más peligroso que coger chinches en un aeropuerto, es pillar, en la impóluta atmósfera de nuestro propio y blindado salón, el peligroso virus de la insolidaridad.

Acojamos pues, en Barajas, en nuestros colosales aeropuertos a quienes no disfrutan de amigos, a quienes no les aguarda a la noche el abrazo de ningún ser querido, a quienes no tienen la llave de ningún hogar y duermen con el ruido de los motores cercanos, descansan con la absoluta incertidumbre anclada en la «pista» de sus adentros.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedenciaPuedes aportar tu escrito enviándolo a eclesalia@gmail.com).

Foto: Adhitya Andanu (Pexels)

“Reig Plá como símbolo”, por José María Otalora

viernes, 30 de mayo de 2025
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De su blog Punto de Encuentro:

Entre las cosas que dificultan o directamente impiden el testimonio de Buen Noticia, destaca el clericalismo, denostado por el papa Francisco. Él no pudo acabar su labor quedando pendiente este problema, entre otros, para sus sucesores. Un ejemplo de clericalismo estructural lo tenemos en el cese de un obispo, disfrazado de renuncia o traslado de sede, o simplemente de no-cese cuando se le mantiene en el puesto a pesar de su incapacidad manifiesta o de cosas peores. Al fin y al cabo, los prelados son tan humanos como los demás, por lo que el cese debiera estar unido a su cargo con total naturalidad, sin humillaciones ni tampoco privilegios.

No olvidemos que, durante la cumbre de 2019 sobre los abusos sexuales, se alzaron varias voces para solicitar una mayor transparencia en el Vaticano en el tema de las causas de renuncia de los obispos.

Traigo a colación este incómodo tema ante el escándalo ocasionado por las declaraciones recientes del obispo emérito de Alcalá de Henares, Reig Plá, a quien Francisco aceptó su renuncia el 21 de septiembre de 2022 por su reiterada manera de entender su actividad pastoral. Su última barbaridad ha sido afirmar en una homilía que la discapacidad es «herencia del pecado«. Cierto es que ha pedido perdón, pero la duda queda: si ha sido la presión mediática y la de algunos de sus compañeros de episcopado lo que a precipitado las disculpas. Lo digo porque eran frecuentes desbarres similares cuando ejercía como obispo titular, sin disculpa alguna.

Entre sus muchos desatinos, afirmó que las personas homosexuales irían al infierno (2012). Así, sin matices ni atención a la casuística personal, contrariamente a la actitud de Jesús de Nazaret, a quien representa cada obispo.

¿Por qué es difícil que cesen a un obispo? Para evitar que caiga sospecha sobre los obispos cesados. Esto es clericalismo. La tradición dice que el Vaticano cuando acepta la renuncia de un obispo, el foco se ponía en la “dimisión”, y no en el cese cuando esta era la causa, evitando las razones reales para evitar el bochorno -o algo más- a algunos de los obispos. Pero había indicios para adivinar las causas de fondo. Por ejemplo, cuando alguno dimitía antes de los 75 años, y no era por motivos de salud. O cuando el Papa decidía nombrar un administrador apostólico, como ocurrió en la diócesis de Almería.

El Papa Francisco promulgó normas sobre la renuncia de los obispos y cardenales. ¿Cuál fue la razón, si el Código de Derecho Canónico regula dichas renuncias? El mismo Francisco lo aclara en lenguaje, pero que se entiende muy bien: el Papa, «en algunas circunstancias particulares» puede «considerar necesario pedir» al obispo que «presente la renuncia al oficio pastoral, tras haberle dado a conocer los motivos de tal petición y escuchar atentamente sus razones, en diálogo fraterno«. Su fundamento último es evidente cuando se expresó así sobre algunos obispos: “Es triste cuando se ve un hombre que busca este oficio y que hace tantas cosas para llegar hasta allí, y cuando llega allí, no sirve, se pavonea, vive solamente para su vanidad”.

Lo cierto es que en la CEE quedan todavía demasiados Reig Pla que han abusado de sus competencias en el ejercicio de sus funciones. Me vienen a la memoria Zornoza o Munilla, aunque la lista es más larga. Ocultar ceses o no cesar cuando haya razones claras, hace daño a la credibilidad de la Iglesia y lo que es peor, del Mensaje. En cambio, lo que sigue sin cuestionarse, es el uso de “Reverendísima” e “Ilustrísima” para referirse al Ordinario del lugar, incluso en algunas webs oficiales de algunos obispados. O permitir que algunas sedes episcopales se mantengan en palacetes que ondean la bandera del Estado vaticano, como si el titular fuese un gobernador imperial. Deberían llamarse a sí mismos Servidores, a secas, dada la misión encomendada desde que les nombraron obispos.

Algunos prelados no han aprendido nada; no se ven en la sinodalidad como en una pirámide invertida, donde la cumbre está debajo de la base. Especialmente no son conscientes de que las actitudes suyas alejan del Mensaje de Jesús a mucha gente. Se llama “escandalizar”.

Judíos, musulmanes, cristianos y drusos claman en Jerusalén por una convivencia pacífica

viernes, 30 de mayo de 2025
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Más de una treintena de organizaciones marcha en Tierra Santa pidiendo el fin de los bombardeos en Gaza

Diferentes líderes religiosos y representantes del islam, judaísmo, cristianismo, budismo y también de la comunidad drusa rezaron en árabe y hebreo pidiendo la paz

Renbaum, que lidera la ONG Rabinos por los Derechos Humanos (entre ellos ortodoxos y ultraortodoxos), pidió el fin de los bombardeos israelíes contra la Franja y lamentó que su Gobierno esté «matando de hambre» a tantos palestinos

Queremos promover el otro Jerusalén en el que hay espacio para todos y para todas las religiones»

| RD/Efe

Cuando este miércoles se cumplen 600 días de ofensiva israelí contra una Gaza ya desolada, más de una treintena de organizaciones formadas por judíos, musulmanes, cristianos y drusos celebraron una marcha conjunta en Jerusalén para pedir una convivencia pacífica.

«Queremos la paz. La religión no tiene por qué ser el problema, puede ser más bien la solución. En Jerusalén hay sitio para todas las religiones. Y ese es el mensaje que queremos transmitir«, explica a EFE Yakir Renbaum, de 34 años y director de la ONG Rabinos por los Derechos Humanos, una de las organizaciones convocantes dedicada a fomentar la convivencia entre judíos y palestinos.

Renbaum, que lidera esta fundación conformada por más de un centenar de rabinos (entre ellos ortodoxos y ultraortodoxos), pidió el fin de los bombardeos israelíes contra la Franja ylamentó que su Gobierno esté «matando de hambre» a tantos palestinos.

Marcha interreligiosa en Jerusalén

En los discursos previos al inicio de la marcha, que aglutinó a un centenar de personas y recorrió de oeste a este Tierra Santa, diferentes líderes religiosos y representantes del islam, judaísmo, cristianismo, budismo y también de la comunidad drusa rezaron en árabe y hebreo pidiendo la paz.

El «otro Jerusalén«

«Hace dos días vimos una marcha en Jerusalén bastante racista. Nosotros hoy queremos promover otra imagen. Queremos promover el otro Jerusalén en el que hay espacio para todos y para todas las religiones«, indicó sobre las escenas violentas contra palestinos que protagonizaron israelíes en la Ciudad Vieja durante el Día de Jerusalén, que conmemora la ocupación del este de esta urbe en 1967.

Durante esta marcha, anual y financiada por el Estado israelí, miles de israelíes corean cánticos como «que arda tu aldea» o «Mohamed está muerto«, al tiempo que atraviesan una Ciudad Vieja desierta en la que comerciantes cristianos y musulmanes cierran sus negocios por miedo a ataques.

En este sentido, el rabino Renbaum subrayó que, aunque intentan mantener contacto con los judíos más alejados de su mensaje y afincados en el radicalismo, como muchos de los colonos que pueblan Cisjordania ocupada, su «línea roja es la violencia«.

Marcha interreligiosa en Jerusalén

Para Jesse Burke, un judío ortodoxo de 40 años, apostar por el diálogo y la paz cobra ahora más sentido que nunca tras la muerte de su hijo, soldado, hace seis meses en la Franja de Gaza. «Es muy triste ver tantas muertes. Y evidentemente otro 7 de octubre no puede volver a ocurrir. Pero tenemos que buscar una solución para la Franja que no sea la ocupación. Quizás la solución de los dos Estados. No sé, pero la guerra tiene que acabar y los rehenes tienen que regresar«, agrega Burke.

La alemana y cristiana Ines Fischer, afincada en Jerusalén desde hace cuatro años y pastora en la Iglesia de la Ascensión en el Monte de los Olivos, también está convencida de que las diferencias culturales o religiosas entre los ciudadanos no son un impedimento para construir una sociedad sin odio.

Asimismo, israelíes seculares como Regula Alona, de 60 años y del movimiento feminista Women Wage Peace (‘Mujeres que luchan por la Paz‘) también urgieron el fin de la ofensiva bélica, en la que ya han muerto más de 54.000 palestinos, entre ellos al menos 16.500 niños, según datos de Sanidad gazatí.

«Quiero que la guerra en Gaza acabe hoy mismo. No mañana, ni pasado. 600 días de sufrimiento, de muchas muertes, de muchos heridos, de mucha gente atemorizada. La guerra tiene que acabar ya y tienen que empezar las negociaciones«, aseveró.

Fuente Religión Digital

La Federación Estatal LGTBI+ y Plena Inclusión España se unen para luchar contra la discriminación que sufren las personas con discapacidad intelectual del colectivo

viernes, 30 de mayo de 2025
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  • Ambas organizaciones firman un convenio para garantizar la no discriminación con medidas que abarcan desde la sensibilización hasta la formación específica para personal técnico y voluntario.
  • Este acuerdo representa un paso fundamental en la lucha por la plena inclusión de todas las personas LGTBI+ sin importar su orientación sexual, identidad o expresión de género, características sexuales o corporales, o por su condición de discapacidad.
  • Se establece así un marco de cooperación para impulsar espacios comunes de reivindicación, participación e inclusión, promoviendo su visibilidad, respeto y accesibilidad en el activismo y asociacionismo LGTBI+.

Madrid, 26 de mayo de 2025. –  La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) y la Confederación Plena inclusión España han firmado un convenio de colaboración con el objetivo de fomentar la inclusión social, el respeto y la defensa de los derechos del colectivo, poniendo especial énfasis en la lucha contra la discriminación dirigida contra las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo que forman parte del mismo.

El convenio establece así un marco de cooperación para impulsar espacios comunes de reivindicación, participación e inclusión, promoviendo su visibilidad, respeto y accesibilidad en el activismo y asociacionismo LGTBI+. Ambas entidades se comprometen a trabajar juntas para garantizar la no discriminación y avanzar hacia un modelo de inclusión plena, con medidas que abarcan desde la sensibilización hasta la formación específica para personal técnico y voluntario.

La situación de discriminación que sufren las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo pertenecientes al colectivo resulta especialmente preocupante, tal y como pone de manifiesto el informe ‘Estado del Odio: Estado LGTBI+ 2025’ elaborado por FELGBTI+ con motivo del Día contra la LGTBIfobia, y que pone de manifiesto que más del 20% de estas personas han sufrido agresiones en el último año.

Por ello, «esta firma representa un paso fundamental en la lucha por la plena inclusión de todas las personas LGTBI+ sin importar su orientación sexual, identidad o expresión de género características sexuales o corporales, o su condición de discapacidad, y subraya la importancia de generar espacios accesibles, visibles y libres de discriminación”, asegura Paula Iglesias, presidenta de la Federación.

Por su parte, Carmen Laucirica, presidenta de Plena inclusión España, recuerda la confederación colabora desde hace años en diferentes iniciativas de apoyo a las reivindicaciones de las personas LGTBI+. “No podemos olvidar”, explica Laucirica, “que las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo que expresan con libertad su orientación e identidad sexual también reciben ataques LGTBIfóbicos. Además, pueden sufrir doble discriminación, por su discapacidad y su diversidad sexual, y se enfrentan con más dificultades para defenderse y denunciar”.

El convenio establece acciones específicas como la adaptación de materiales a lectura fácil y la formación en accesibilidad cognitiva para garantizar que las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo participen plenamente en todas las actividades y procesos de las dos organizaciones.

El acuerdo tiene una vigencia de dos años, con posibilidad de renovación, y se evaluará anualmente para ajustar las acciones según las demandas y necesidades del colectivo LGTBI+ con discapacidad. La FELGTBI+ y Plena inclusión España refuerzan así su compromiso de trabajar juntas para construir un mundo sin barreras, donde la inclusión y el respeto a la diversidad sean principios fundamentales.

Fuente FELGTBI+

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