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“ La muerte desde la vida”, por Gabriel María Otalora

jueves, 5 de junio de 2025
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El pasado día 28 de mayo, se presentaba este nuevo libro de un buen amigo de esta página, Gabriel María Otalora. El libro ha sido prologado por Jacinto Bátiz, médico que fue Jefe del servicio de paliativos de San Juan de Dios (Santurtzi, Bizkaia), quien afirma en su perfil de X, que “El recorrido que el autor hace de la muerte en este libro me parece muy acertado y también muy atrevido. Es de agradecer que Gabriel Otalora haya abordado este tema tan rechazado por la sociedad”.

#haciaunaculturapaliativa #ParaTiPaliativos.

Para conocer más, traemos el artículo que el autor publica en su blog de Religión Digital Punto de Encuentro:

Una visión compasiva y esperanzada

| Gabriel Mª Otalora

La muerte y la vida son dos partes de la misma realidad. El problema de la finitud es que la negamos para evitar el dolor de su presencia. Esto dificulta la aceptación de nuestra realidad y asumir lo positivo de la vida, en donde se entremezclan muchas situaciones que no dependen de nosotros. Aun así, queda un amplio margen para tomar decisiones que influyen poderosamente en cada ser humano. A. Schopenhauer lo expresó muy bien cuando dijo que el azar reparte las cartas, pero nosotros las jugamos. Vivir es algo más que cumplir calendarios. Es un proceso que nos enfrenta a la vulnerabilidad, pero con herramientas para aceptarla y encararla de la manera más humana y humanizadora.

Desde luego que esto no es fácil en una sociedad que transmite la sensación de seguridad impostada para no pensar demasiado, refugiados en el materialismo que impide conectar con el fondo de cada persona y con el sentido que tiene su vida. La sociedad consumista es capaz de hacer negocio de todo, incluida la muerte, pero sin aceptarla como una parte de la existencia, algo que provoca no pocas neurosis.

Ya lo dijo el poeta mexicano Octavio Paz: una sociedad que niega la muerte, niega también la vida. En ello estamos, preocupados por las expectativas del posthumanismo cientifista que se mueve a sus anchas con los avances de la Inteligencia Artificial buscando la amortalidad sin pasar por la ética.

Sin embargo, no hay manera de que semejante dormidera aplaste el anhelo infinito de pasar por este mundo sin objetivos más profundos. Quizá por eso, durante milenios, la humanidad ha elaborado múltiples formas de mantener la memoria desde el culto a los muertos y el recuerdo para perpetuar la memoria todo lo posible. El reconocimiento póstumo acredita nuestro deseo de alargar la vida más allá de lo terrenal. Y el ansia de perdurar es una señal universal del anhelo de plenitud eterna.

Ese punto de rebelión que anhela la plenitud ha dejado muchísimas páginas escritas desde todos los ángulos posibles, especialmente desde la filosofía y la religión. Si turbación genera la muerte, al menos podemos crecer como personas hasta el final. Los humanos lo demostramos en múltiples ocasiones cuando la vida nos pone al límite, y nadie puede decidir por nosotros.

Los humanos buscamos significados a la existencia que la ciencia no puede proporcionar. Pero el hecho de que no existan respuestas en el plano científico, no significa que no haya respuestas inteligentes con plenitud de sentido, más allá del plano racional. Todos anhelamos respuestas a las preguntas más existenciales, a pesar de que vamos a morir algún día: ¿quién soy?, ¿qué hacemos aquí?, ¿qué sentido profundo tiene la vida?

Llama la atención lo capaces que somos de dialogar con la muerte a nivel colectivo a través de los medios de comunicación, cuando muestran obsesivamente guerras y accidentes mortales todos los días, pero sin que exista diálogo sobre la muerte entre familiares o amigos, si acaso de una manera superficial. Sin embargo, cuidándonos unos a otros aprendemos a vivir en verdadera humanidad, sobre todo en la fragilidad. La sanación es algo más que curación; es facilitar la paz, el consuelo y el significado en medio del sufrimiento. Los médicos no siempre pueden curar, pero sí pueden y deben cuidar. De hecho, cuidar es anterior a curar. Y los profesionales de los cuidados paliativos más que expertos en el bien morir, lo son en el bien vivir hasta el final.

Nuestra inteligencia espiritual o existencial permite acceder a los significados profundos, plantearse los fines de la existencia para acceder a los significados últimos. Frente a esto, la radical autonomía personal que enarboló la Ilustración al sustituir a Dios por el Hombre como fin último de todas las acciones humanas, llevó a vivir peligrosamente en la medida que se instaló la soberbia desde la Razón convertida ésta en el supremo bien. Libertad, Igualdad… pero sin espacio para la Fraternidad.

Es decir, quedó aparcada la verdadera compasión en forma de actitud de empatía que busca aliviar a un semejante que posee la misma dignidad que yo, pero cuya vulnerabilidad la esconde. La ética exigible y la experiencia religiosa ofertable, aportan madurez humana dando sentido pleno a la existencia. Es lo que se llama liderar desde el servicio, algo revolucionario por lo que tiene de transformador, convertido en Buena Noticia para todos con el ejemplo de Jesús de Nazaret, especialmente para los más débiles, pobres, enfermos y fracasados, todos los sufridores por la precariedad en sus múltiples formas. Es decir, para todos en algún momento de nuestra vida.

Pedro Casaldáliga decía que los cristianos somos soldados derrotados… de una causa invencible. Esta es la gran noticia, que no estamos hechos para morir, sino para colmar nuestra ansia de plenitud para siempre. No fuimos creados para morir, sino para crecer hasta vivir en plenitud. Solo desde esta experiencia, el apóstol Pablo hablaba de alegría a los cristianos de Filipo mientras se encontraba encadenado, preso, y los destinatarios de su carta eran igualmente perseguidos.

Esta profundidad vital es parte de la inteligencia innata universal, llamada Inteligencia Espiritual o Existencial. Creo que el binomio miedo-esperanza resume todo lo que concita el fenómeno de la muerte como una parte de la vida. Ambas están entrelazadas entre la turbamulta de acontecimientos, pensamientos, sentimientos, dudas y creencias que apuntan a que la vida humana tiene un sentido, y a que la trascendencia es anhelo universal que se repite siglo a siglo, incluso más fuerte que la realidad mortal. Cuando apostamos por la esperanza, es cuando brota la verdadera alegría de vivir.

De todo esto reflexiona este libro que cierra con testimonios de personas en contacto cercano con la muerte.

Gabriel Mª Otalora

Autor del libro

La muerte desde la vida.

Una visión compasiva y esperanzada.

Ediciones Fe adulta. 2025

***

Del podcast en Radio Popular sabemos más acerca del libro y su autor:

Gabriel Mª Otalora explica que «es un libro un poco especial porque lo tenía escrito de un doctorado que empecé a hacer porque siempre he tenido las ganas de saber un poco qué piensa la gente cuando tiene la sensación de que está enfermo grave o de que tiene la cercanía hacia la muerte pero aquello se truncó por una circunstancia personal de salud y lo dejé. Lo he ido haciendo poco a poco, como que no escribía y lo tenía terminado. Entonces un día hablando con una persona sobre este tema que está enferma precisamente se me despertó el tema. Coincidió que hablé con la editorial FeAdulta y me lo han publicado».

Gabriel Mª Otalora señala que «la esperanza y la compasión son un poco las raíces de la humanidad. Me refiero del ser humano más estupendo, en su mejor cara. Quizá en nuestra sociedad hedonista hemos dado un poco la espalda a todo esto. Los que nos enseñan a morir aprendemos a vivir con ellos. Creo que esto es muy importante. Hay una cultura milenaria que a mí me da mucha satisfacción poder compartir en el libro en un capítulo en el cual desde siempre esto ha sido importantísimo».

«La compasión y la esperanza son dos elementos clave en un momento difícil, cuando es cuando te acercas a la muerte. O cuando alguien muy querido muere. Esto es un muy importante, sobre todo en esta época de la conspiración del silencio, que nadie habla de esto».

Gabriel Mª Otalora recuerda que «a mí me impresionó cuando trabajaba en la Asociación Contra el Cáncer. Estas asociaciones que han abierto la lata, la Asociación Contra el Cáncer, ELA, Parkinson, la gente que está discapacitada con graves lesiones medulares, esta gente que te rompe el esquema para bien».

«Cuando te das cuenta que hay gente que está feliz o que tiene una enorme fortaleza en su fragilidad y que son capaces de disfrutar y de valorar la vida mucho más que gente que a lo mejor está supersana, con edades estupendas, sin enfermedades. Quizá porque estamos demasiado orientados a la ganancia y no a la pérdida».

«No aceptamos la finitud, no hablamos de ella y a partir de ahí he hecho un pequeño desplegable sobre los cuidados paliativos versus la eutanasia. No hay esta posibilidad de cuidados paliativos en todas partes. Somos seres espirituales. Entonces, ahí la razón tiene poco que decir en este punto concreto y, sin embargo, hemos hecho de la razón un absoluto».

Gabriel Mª Otalora afirma que «muestro mi agradecimiento al Dr. Jacinto Bátiz porque desde su experiencia profesional tiene una visión maravillosa de lo que estamos hablando, y a Fernando Marcos, presbítero, un sanador de la parte espiritual humana».

«Que valoremos a aquellas personas que nos encontramos en la vida y con muchas dificultades sonríen, tienen esperanza, son solidarios y escuchan», concluye Gabriel Mª Otalora.

El Dr. Jacinto Bátiz, con un amplio currículum, es un destacado profesional de la asistencia en Atención Primaria, experto en Ética y Deontología. Director durante 24 años de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi. Desde 2017 cabeza visible del Instituto para Cuidar Mejor, perteneciente al mismo centro sanitario. Y presidente de la Sección de Cuidados Paliativos de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao.

«¡Cuidadme así! Decálogo para morir bien», Dr. Jacinto Bátiz. Editorial San Pablo. Libro reciente.

Gabriel Mª Otalora es un laico de la Diócesis de Bilbao, licenciado en Derecho y asiduo colaborador en prensa escrita, en Fe adulta, redes cristianas y en su blog Punto de Encuentro de Religión Digital. En 2010 obtuvo el Premio Periodismo Solidario de Manos Unidas. Actualmente imparte conferencias sobre temas éticos y cristianos y es autor en San Pablo de varios libros entre los que destacan La revolución pendiente, 2028, La cruz, 2022, El evangelio de las actitudes. Decálogo para cristianos perplejos, 2023 y «Radiografía del amor y algunos ejemplos», 2025.

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