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“La transfobia no es una fobia, no es enfermedad”

lunes, 21 de abril de 2025
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Violeta Alegre, investigadora y artista trans, cuestiona el uso de la terminología “fobia” a la hora de hablar de odios contra sujetos e identidades.

9 de abril de 2025
Violeta Alegre
Flor Capella
Edición: Ana Fornaro

La fobia parece carecer de responsables. Cuando se habla de fobia, se habla principalmente de la falta de control racional en la tolerancia subjetiva de ese individuo. Ante la falta de tolerancia, el sujeto acciona. ¿Cómo acciona? Gritando, huyendo, odiando, aplastando, matando. La palabra “fobia” –que hace referencia a salud emocional o psicológica- se caracteriza por miedo intenso y desproporcionado ante objetos o situaciones concretas. Creo en la necesidad de politizar la palabra fobia, ya que solo hace referencia a un diagnóstico propuesto por las ciencias médicas, invisibilizando la violencia de un sistema que opera para crear este tipo de odios. Un odio social y cultural del cual el patriarcado es agente constructor, perpetrador y perpetuador. Cuando se habla de fobia se convierte al victimario en víctima.

Fobia y castración

Lacan subraya la diferencia entre fobia y angustia: “la angustia hace su aparición al principio, en cambio la fobia, es una formación defensiva que trasmuta la angustia en miedo a uno o varios determinados objetos.” . Y añade que la fobia no se limita a representar a una persona temida inconscientemente, sino a distintas personas sucesivamente. El objeto fóbico sale de la angustia, pero lo que lleva es el miedo y, en cierta manera, el miedo concierne a algo articulable: es más tranquilizador que la angustia. A partir de allí, el mundo aparece marcado por toda una serie de puntos peligrosos, de alarmas. El mecanismo de la fobia culmina en el hecho de que el sujeto puede protegerse por medio de tentativas de fuga contra un peligro exterior. Ese peligro exterior resulta ser el de la castración. 

La castración se refiere, en su sentido más concreto, a la práctica de mutilación  o pérdida de los genitales. A nivel simbólico contiene muchas acepciones como son, por ejemplo, el cortar, destruir, separar o perder “algo” que en la realidad o en la fantasía le pertenecía al sujeto: ¿podrá ser en este caso el poder (falo)?

El concepto de objeto es muy amplio para el psicoanálisis, pero una de sus definiciones, según Lacan, sostiene que “el objeto fóbico viene a cumplir su función sobre el fondo de la angustia y esta angustia en cuestión es en definitiva –y lo sabemos por Freud- la angustia de castración”. De allí que podamos establecer una relación directa entre el concepto de “fobia” y el falocentrismo, uno de los sistemas opresores menos nombrados.

Falo es poder

Falo quiere decir pene, órgano viril, miembro genital masculino que viene de phallos, término griego que significa “lo que se hincha”. El término se refiere a que el pene ha sido considerado siempre un símbolo de dominación y poder, y que el cuerpo del hombre, y la sociedad, está controlada por el pene. El falocentrismo se concentra en la idea de que lo masculino es el eje central y fuente de poder y autoridad. Puede referirse al pene en erección o a un objeto en forma de pene o falo.

Casilda Rodrigáñez Bustos, escritora española y fundadora de la Asociación Antipatriarcal, explica que el “falocentrismo” es cuando el falo es el centro de la sexualidad. Cuando toda la sexualidad se orienta y gira en torno él. El falo es el objeto de todas las pulsiones, de todo el deseo, capaz de atraer y absorber el conjunto de la energía erótica de la mujer. Este mensaje lo vamos interiorizando desde que nacemos, desde el momento en que, como dice Lea Melandri, nuestra madre no está ahí como mujer con su cuerpo de mujer en gestación extrauterina, sino como mujer del hombre para el hombre. Al negarnos su cuerpo, niega todo el caudal de energía erótica y toda la sexualidad no falocéntrica de la mujer. Y aprendemos a percibirnos a través de la mirada del hombre, y a desvalorar nuestro cuerpo.

Aunque se relacionan en muchos puntos, no es lo mismo que el machismo. El machismo es una postura frente a la vida que puede ser personal y privada (no por eso menos política), mientras que el falocentrismo es una postura social, que envuelve el entorno y que quiere extenderse hacia la vida de todas las personas.

Podemos entender el falocentrismo como un orden simbólico que centra en el falo la diferencia sexual entre hombres y mujeres. La mujer, muchas veces, vistas como un objeto que no es capaz de hacer las mismas cosas que los hombres.

El cuerpo travesti interpela: rompe con el binarismo

Cuando hablamos de “transfobia” – usando una terminología que viene de las ciencias médicas- ¿no será otro de los intentos de la ciencia de domesticar la violencia a través del lenguaje? Si es una patología, no es culpa del “enfermo” y convierte al victimario en víctima.

Partiendo del recorrido teórico de los conceptos objeto, sujeto y falocentrismo, me surgen estas preguntas: ¿qué ocurre con un cuerpo feminizado que interpela a la masculinidad entre el deseo y el falo? ¿Puede ser que el deseo de un varón hacia el cuerpo travesti desencadene luego una necesidad de eliminarlo?

Sabemos que el cuerpo travesti interpela ya que rompe con el binarismo tan impuesto en nuestras subjetividades, y lleva automáticamente a revisar la propia identidad.

¿Será que el término «fobia» diluye cuestiones para que -en este caso combinándolo con el prefijo «trans»- pierda su sentido de representación colectiva, política y social?

Heteronorma y ciencia

Un cuerpo feminizado y sociabilizado “fálicamente” por el reduccionismo genital podría poner en terrible tensión a la masculinidad. El lado oscuro de la heteronorma dialoga amistosamente con las ciencias y enfocan siempre la victimización (patológica) de los individuos.

¿Hasta qué punto el cuerpo travesti está desprendido de la idea de objeto-falocentrismo-poder en la construcción de las masculinidades bajo un sistema patriarcal? ¿Será que por eso desprendemos angustia/”fobia”/miedo desmesurado a perder ese poder?

Ese cuerpo feminizado, el constructo de hombre en mujer incluye muchas veces – con el aval de las ciencias médicas- una reasignación genital. Ese devenir mujer, para nosotras las trans, podría ser parte del miedo a no ser nosotras mismas. A no entrar en ese sistema binario, a ese constructo mujer (y que la mujer no siempre lo discute). Las trans, para ser aceptadas, muchas veces necesitamos encajar en esa categoría.

Matar a una trans no es fobia, se quedaría corta la palabra, no tiene contenido político. En todo caso deberíamos politizar la palabra para poder ir dilucidando y modificando las graves consecuencias que proponen los sistemas opresores, los cuales suelen darse la mano con las ciencias.

General, Homofobia/ Transfobia. , , , , , ,

Lgtbifobia y otra fobias que fomentan la violencia

lunes, 12 de julio de 2021
Comentarios desactivados en Lgtbifobia y otra fobias que fomentan la violencia

samuelUn artículo de Victoriano Pérez Prieto en su blog Armonía en la Diversidad y al que agradecemos la mención que hace a este blog de Cristianos Gays. Sólo una pequeña aclaración, aquí hay católicos y de otras denominaciones cristianas. Pero… gracias, muchas gracias.

Por el asesinato homofóbico del joven Samuel

«Más allá de la homofobia que llevó en este caso a una violencia extrema, se trata de otra expresión más del odio. ¡Hace falta mucho odio para ser capaz de matar a golpes a una persona!»

«Esta postura, que está causando la mayor parte de la violencia en este país, en vez de ser una verdadera expresión de poder, es la manifestación de todo lo contrario. Es la expresión del miedo»

«Desgraciadamente, el odio está metido en todos los rincones de la sociedad; también –aunque no lo reconozca- en nuestra Iglesia patriarcal, que dice representar a una religión cuyo fundador manifestó un amor especial por los diferentes»

«También hay colectivos católicos homosexuales y curas que  bendicen a las parejas homosexuales e iglesias que acogieron la Gaypride»

Las manifestaciones multitudinarias no solo en A Coruña y en todas las ciudades y villas gallegas, sino en toda España, por el asesinato homofóbico del joven Samuel Luiz, son la expresión de un auténtico clamor de ¡basta ya! frente a  la discriminación y la violencia contra personas ycolectivos  LGTBI+. Un grito cada vez más grande, más amplio y con menos miedo de salir a la luz. Aunque la justicia, que ya ha detenido a cuatro presuntos culpables de la paliza mortal que recibió el joven, dice que aún no sabe con seguridad si el horrible asesinato fue realmente por homofobia, los testigos han afirmado claramente que los atacante lo mataron a golpes al grito de “maricón”. Un cartel con las manos pintadas con los colores de la bandera arcoíris de la diversidad chorreando sangre, sirvió como primera convocatoria.

92EBD8AC-25CB-4B4A-853F-4B9B9950FB87Más allá de la homofobia que llevó en este caso a una violencia extrema, se trata de otra expresión más del odio. ¡Hace falta mucho odio para ser capaz de matar a golpes a una persona! Odio como expresión de homofobia, lgtbifobia, misoginia,aporofobia o xenofobia. Pero también de efebofobia, paidofobia o gerontofobia; acusando últimamente a los jóvenes de peligrosos propagadores del COVID y aún a los niños, o viendo a los viejos como un estorbo inútil y una ruina para la Seguridad Social. En fin, es la centralista catalanofobia, gallegofobia y vascofobia por querer “romper la sagrada unidad de la patria”, que vivimos en los últimos tiempos, pero que es tan antigua en España como su historia desde los llamados Reyes Católicos.

Es el odio al contrario y aún al diferente, simplemente por ser lo que es: diverso y diferente. Es el odio al derecho a ser uno lo que es, diferente de lo que yo soy,  y expresarse como tal; el odio a una armonía en la diversidad, como se llama este blog. Este odio es la expresión de que lo que yo soy y representa mi colectivo macho, heterosexual, blanco, occidental y cristiano, es “lo que debe ser”. En consecuencia, esta presunta superioridad manifiesta que todo lo que diverge de lo que yo soy y represento, es una depravación; o, en todo caso, un atraso que es necesario esconder, corregir, purgar y aún extirpar para el bien de la sociedad, pues se trata de una peligrosa enfermedad que amenaza con extenderse como un cáncer si no se elimina.

Pero esta postura, que está causando la mayor parte de la violencia en este país, en vez de ser una verdadera expresión de poder, es la manifestación de todo lo contrario. Es la expresión del miedo, aunque los que la ejercen pretendan manifestarse como todo lo contrario. Es una manera de canalizar su impotencia con un falso poder.

He manifestado muchas veces de palabra y por escrito mi convicción de que el machismo es una expresión del miedo a que las mujeres, con sus valores en los que superan a los varones, puedan cuestionar y aun quitarles el puesto superior que los varones, macho-blanco-hetero, tienen en la sociedad patriarcal, ganado a pulso a lo largo de la historia.

822EA76D-6C29-483E-AEFE-E12DD109F46FLo mismo sucede con la presunta superioridad de los blancos, los occidentales y aún los europeos -olvidando que hemos sido los causantes de las dos guerra más devastadoras de la historia humana- para legitimar su dominio colonial sobre los negros, los mulatos, los amarillos, etc.

Desgraciadamente, el odio está metido en todos los rincones de la sociedad; también –aunque no lo reconozca- en nuestra Iglesia patriarcal, que dice representar a una religión cuyo fundador manifestó un amor especial por los diferentes, por los que son marginados por serlo: los pobres, los enfermos, las mujeres. Aunque teóricamente esta Iglesia acepte y anuncie el mensaje de amor y paz de Jesús de Nazaret para las personas, colectivos y toda la sociedad, su discriminación de los diferentes, de los que representan algo que no coincide con sus presupuestos, es una violencia ejercida frente a todo tipo de marginados.

Si antes eran los indios o los negros y luego los orientales, como sustento ideológico-religioso de la colonización, luego fueron los que tenían una orientación sexual diferente, condenados como degenerados o enfermos aunque la vivieran como expresión del amor; o las mujeres que reclama el derecho a ejercer el ministerio en una Iglesia solo gobernada por varones.

Cristianos Gays

Afortunadamente, frente a la lgtbifobia que aun padece la Iglesia, sobre todo las jerarquías episcopales y vaticanas –a pesar de las buenas palabras de Francisco-, hay colectivos católicos homosexuales y curas que  bendicen a las parejas homosexuales e iglesias que acogieron la Gaypride. Aunque ha sido mayormente fuera de España, también en esta país hay colectivos de católicos como Cristianos gays, que se autodefinen como un “espacio de encuentro para  cristian@ unid@s contra la la lgtbfobia”, Betania LGTBI+, “un grupo formado por gays, lesbians, trans y personas que quieren acercarse a la realidad creyente LGTBI+”; o Crismhom, una “Comunidad Cristiana LGTBI+H. Asociación de Diversidad Sexual e Indentidad de Género”, y otros, que también cuenta con el apoyo de curas, frailes y monjas, como el Padre Angel. Este último colectivo afirma: Como comunidad, queremos tender un puente basado en el respeto, la compasión y la sensibilidad, tal como lo expresa el Catecismo de la Iglesia Católica”.

Si este odio a los diferentes es expresión de una ideología y aun una pedagogía social, una manera de educar en la que los niños son niños deben “portarse como hombres”, y las niña son niñas y debe portarse como “mujercitas”, la única alternativa es educar en una sociedad basada en la tolerancia, el respeto a la diversidad y la empatía ante los diferentes. Y esto también deberá acontecer en la Iglesia; de lo contrario padecerá la misma enfermedad de odio y proliferarán los abusos, aunque cada vez serán menos impunes, porque la sociedad, a pesar de violencias como la apuntada aquí, avanza en la progresión de los derechos humanos y animales.

Cristianismo (Iglesias), General, Historia LGTBI, Homofobia/ Transfobia., Iglesia Católica , ,

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