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Kenia convierte en heterosexual al protagonista de un relato irlandés

Viernes, 20 de abril de 2018

portada-libro-pirateado-keniaBarry McKinley, autor de una historia sobre un homosexual marroquí deportado desde Irlanda a su país, descubre que una editorial keniata ha añadido su cuento a una antología escolar sin su permiso y retirando cualquier referencia a la orientación sexual de su protagonista.

La versión recortada no hay quien la entienda y los estudiantes se han puesto a buscar el relato original en la página del escritor, que ha recibido miles de visitas. 

Kenia, un país que castiga el sexo homosexual con penas de hasta 14 años de prisión, no está precisamente entre los países más gayfriendy del mundo.

Por eso Barry McKinley, un escritor irlandés, se quedó exactamente así cuando se enteró de que su cuento Almost at home sobre la deportación desde Irlanda a Marruecos de Ali, un emigrante sin papeles que es homosexual,  aparece en una antología de lecturas para la secundaria que está siendo usada en las escuelas del país africano.

El cuento aparece en un libro de texto titulado Memories we lost and other stories, una recopilación de historias para practicar la comprensión lectora y plantear ejercicios de pensamiento crítico en clase que tiene el sello de aprobación del Kenya Institute of Curriculum Development, la autoridad estatal que diseña los programas de estudios y supervisa los libros de texto.

La sorpresa de Barry fue todavía mayor porque la editorial no contactó con él en ningún momento para pedirle permiso para publicar su obra y se puso en contacto con la editorial. Aquí se llevó una nueva sorpresa porque le trataron con mucha amabilidad, dijeron como excusa que el cuento fue publicado “por error ya que hubo un problema de comunicación entre ambas partes” y le respondieron que no tenían inconveniente en enviarle una copia del libro.

En el cuento original de Mckinley queda perfectamente claro que Ali es homosexual.  Se explica que tiene citas  con otros hombres que le hacen regalos a cambio mientras está en Irlanda, y por otro lado también se cuenta que cuando vivía en Tánger lo pillaron en la cama con otro chico. Su pareja  acabó perdiendo un ojo y casi todos los dientes de la paliza que le dio la policía en la cárcel cuando lo detuvieron por ser gay. En el relato no quedan dudas de que esta es la razón por la que huyó a Irlanda y por la que no quiere volver a Marruecos, porque sabe que acabará pasando por lo mismo y tendrá que sufrir también el rechazo de su familia.

Ahora pensaréis que nos vamos a poner a aplaudir porque en un país en el que se castiga la homosexualidad y pasan cosas tan absurdas como que el gobierno pretenda “exorcizar” a unos leones gais se pueda hablar de la LGTBfobia en las escuelas. Pues todo lo contrario: En la versión que pueden leer los alumnos keniatas se ha eliminado cualquier referencia a la homosexualidad del protagonista, y el cuento que, termina muy mal, se vuelve prácticamente incomprensible.

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Las preguntas de comprensión lectora sobre el texto se centran en los problemas de la emigración ilegal y el terrorismo.(Foto: Irish Times)

Barry volvió a protestar a la editorial, quejándose de que no sólo habían reproducido su material sin su permiso, si no que además lo habían censurado y sólo recibió otro correo electrónico muy amable con excusas por “haberse apartado de su intención original al escribir el relato”

Muchos estudiantes que han tenido que trabajar con este manual se  dieron cuenta de que pasaba algo raro y que faltaban cosas en la versión que habían leído. Hay foros de discusión en los que los alumnos hablan de las historias que aparecen en el libro y muchos acabaron buscando información del autor y la forma de poder bajarse el cuento original sin censura.

Barry dice que ha recibido muchas visitas en su web de alumnos keniatas, y ha colgado la versión íntegra de Almost at home en su página.

Así que con esta censura tan burda han conseguido justo lo contrario. Ahora los estudiantes estarán leyendo una historia sobre LGTBfobia que intentaron ocultar, y además lo harán con más interés porque será algo hecho por su cuenta. Así que al final es bastante probable que más de uno acabe desarrollando de verdad su pensamiento crítico gracias a este manual escolar.

¿Hacia la posible despenalización de la homosexualidad?

No está de más recordar que sigue pendiente de resolución otro importante proceso, también promovido por la NGLHRC, y que busca poner fin a la criminalización de la homosexualidad en Kenia. Si la sentencia es favorable tendrá una repercusión internacional indiscutible. Del mismo modo, un fallo a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, constituiría un antecedente muy peligroso. Hace pocas semanas nos hacíamos eco, por cierto, de la campaña que CitizenGO, la marca internacional de HazteOír, promovía contra la posible despenalización.

Actualmente, existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe “Homofobia de Estado” de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes “tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza” o “quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza”.  El artículo 163, por su parte, castiga a “quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años”.

Asimismo, el artículo 165 establece que “el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años”. Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social, que castiga la práctica de la homosexualidad, como hemos dicho, con penas de hasta 14 años de cárcel, en base a leyes heredadas de la época colonial británica. Precisamente a principios de 2015 informábamos de la detención de dos hombres, acusados de practicar la homosexualidad, víctimas de una operación policial más amplia, con la que se pretendería dar ejemplo tras salir a la luz unos informes que señalan un aumento del turismo homosexual en la zona costera del país.

A las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% considera tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social y en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais. Veremos si finalmente lo consiguen lo hacen los tribunales.

Fuente | The Irish Times, vía EstoyBailando/Dosmanzanas/Cristianos Gays

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