Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Gnosticismo’

Movimiento Hakuna: ¿Una nueva forma de Gnosticismo?

sábado, 26 de julio de 2025
Comentarios desactivados en Movimiento Hakuna: ¿Una nueva forma de Gnosticismo?

Concierto de Hakuna en Yepes

«Una fe elitista, autorreferencial y desencarnada que, bajo una apariencia de modernidad, podría estar promoviendo una de las herejías más antiguas»

Bajo una estética moderna y un discurso de rebeldía, surgen interrogantes sobre la ortodoxia y las prácticas del popular movimiento juvenil católico. Varios críticos señalan un elitismo, un culto al fundador y una espiritualidad que podría encerrar a los jóvenes en un subjetivismo alejado del servicio y la caridad

¿Qué renueva Hakuna en la Iglesia? ¿Es un soplo del Espíritu Santo o un huracán que amenaza con desviar el camino?

Detrás del exitoso estilo de marketing, los críticos señalan una estrategia de captación, o más bien de cooptación, de jóvenes. Se les propone un camino de vida que parece «controlable, seguro y claro«, una fórmula que recuerda a estructuras más antiguas, pero con un barniz de modernidad. Algunos lo describen como un «Opus Dei con lifting«

«Una espiritualidad que huye de la carne se vuelve desencarnada. Y una pastoral que nace de esta visión tiende a generar conductas defensivas, triunfalistas y escasamente dialógicas, creando comunidades encerradas en sí mismas, incapaces de encontrarse con quien es diferente»

 

Desde su surgimiento en 2013 y con un notable impulso tras la pandemia, el Movimiento Hakuna se ha posicionado como una de las propuestas evangelizadoras más disruptivas para la juventud católica. A primera vista, su fórmula parece un soplo de aire fresco: música pop-rock, redes sociales, encuentros con cerveza y una estética cuidada y planificada. El movimiento, fundado y dirigido por el sacerdote José Pedro Manglano, conocido como “Josepe”, busca hablar el lenguaje de los jóvenes.

La pregunta inicial es inevitable: ¿Qué renueva Hakuna en la Iglesia? ¿Es un soplo del Espíritu Santo o un huracán que amenaza con desviar el camino? Aunque sus defensores celebran su éxito en atraer a jóvenes alejados de la fe, han surgido serias notas preocupantes que invitan a un análisis más profundo.

Marketing, Elitismo y un «Lifting» al Opus Dei

Detrás del exitoso estilo de marketing, los críticos señalan una estrategia de captación, o más bien de cooptación, de jóvenes. Se les propone un camino de vida que parece «controlable, seguro y claro«, una fórmula que recuerda a estructuras más antiguas, pero con un barniz de modernidad. Algunos lo describen como un «Opus Dei con lifting«, diseñado para parecer joven, renovador y disruptivo, pero dirigido preferentemente a jóvenes de clases altas o medias acomodadas, consolidando así un carácter marcadamente elitista.

La palabra de «Josepe» parece, en ocasiones, tener más peso que la propia Palabra de Dios, y sus libros y expresiones marcan la pauta del pensamiento del grupo. Títulos como Santos de mierda y otras expresiones bruscas proyectan una falsa imagen de libertad y rebeldía, que en el fondo legitiman una estructura vertical y centrada en su inspirador/fundador

Este elitismo se ve reforzado por un desmesurado culto a la figura del fundador. La palabra de «Josepe» parece, en ocasiones, tener más peso que la propia Palabra de Dios, y sus libros y expresiones marcan la pauta del pensamiento del grupo. Títulos como Santos de mierda y otras expresiones bruscas proyectan una falsa imagen de libertad y rebeldía, que en el fondo legitiman una estructura vertical y centrada en su inspirador/fundador.

El uso constante de una terminología propia («escapadas«, «pringados«, «compartiriado«, «revolcadero«) no es un detalle menor. Este lenguaje consolida la identidad de grupo, creando una barrera entre «los de dentro» y «los de fuera«. Por ejemplo, ser un «cristiano pringado» se convierte en una marca de honor sectaria, la de un incomprendido que solo encuentra su lugar en este círculo exclusivo.

José Pedro Manglano, durante una entrevista con Jon Sistiaga

La Trampa del Subjetivismo: ¿Una Fe Neognóstica?

El núcleo de la crítica apunta a una desviación teológica grave, que resuena con lo que el Papa Francisco ha denominado las nuevas formas de gnosticismo. Se trataría, en palabras del Pontífice, de: «un elitismo narcisista y autoritario, donde en lugar de evangelizar lo que se hace es analizar y clasificar a los demás, y en lugar de facilitar el acceso a la gracia se gastan las energías en controlar».

Esta crítica se materializa en la espiritualidad que promueve Hakuna. Las adoraciones eucarísticas, su práctica más visible y atractiva, corren el riesgo de convertirse en un ejercicio de oración intimista que favorece el subjetivismo e individualismo espiritual. En lugar de ser un encuentro con Cristo que impulsa a la caridad y al servicio, se transforma en una «adoración de la adoración«, un fin en sí mismo. La fe queda encerrada en la esfera de lo personal, como describía el Papa Francisco: «una fe encerrada en el subjetivismo, donde solo interesa una determinada experiencia o una serie de razonamientos y conocimientos que supuestamente reconfortan e iluminan, pero en definitiva el sujeto queda clausurado en la inmanencia de su propia razón o de sus sentimientos».

Este modelo no parece conducir de la Adoración del Santísimo Sacramento a una vida expuesta a los demás, a hacer de la propia existencia una Eucaristía para el mundo (como lo hicieron grandes santos como la Madre Teresa de Calcula). Por el contrario, fomenta una búsqueda neognóstica de un perfeccionismo espiritual individual, donde el «conocimiento» o la «experiencia» secreta del grupo es lo que salva. El notable también secretismo que rodea sus retiros y espacios de espiritualidad alimenta esta curiosidad por una perspectiva supuestamente oculta y privilegiada. A tal punto, que más allá de lo que declama su fundador, no pocas veces, el movimiento actúa subterráneamente, sin el aval y conocimiento de la autoridad eclesiástica competente.

En vez de generar arraigo eclesial, genera sectarismo, aun dentro de las comunidades parroquiales donde funciona. Si en una comunidad o capilla se les pide un marco o un encuadre, el movimiento termina migrando y buscando el lugar donde pueda “desarrollar su carisma” o, en otras palabras, seguir haciendo la suya

En vez de generar arraigo eclesial, genera sectarismo, aun dentro de las comunidades parroquiales donde funciona. Si en una comunidad o capilla se les pide un marco o un encuadre, el movimiento termina migrando y buscando el lugar donde pueda “desarrollar su carisma” o, en otras palabras, seguir haciendo la suya.

Un Monofisismo Espiritual y Pastoral

Las consecuencias de lo mencionado son profundas. La dimensión espiritual, según sus críticos, adolece de un cierto angelismo gnóstico, docetista y pelagiano, con un fuerte componente monofisita: se acentúa de tal manera la divinidad de Cristo que su humanidad, su encarnación en lo concreto y lo “barroso” de la vida, queda diluida.

Oración por Álvaro Prieto Diócesis de Córdoba

Como advierte la teología, los monofisismos cristológicos se traducen inevitablemente en monofisismos eclesiológicos, espirituales y pastorales. Una Iglesia que no abraza la humanidad herida de Cristo se convierte en una comunidad de «puros» o «elegidos«. Una espiritualidad que huye de la carne se vuelve desencarnada. Y una pastoral que nace de esta visión tiende a generar conductas defensivas, triunfalistas y escasamente dialógicas, creando comunidades encerradas en sí mismas, incapaces de encontrarse con quien es diferente. En el fondo, comunidades de “pringados elegidos”, enfrentados sutilmente al mundo y al resto de la iglesia, que no tenemos esa “hondura espiritual”, por eso, “no entendemos” ni los entendemos a quienes se autodenominan “pringados”.

En definitiva, mientras Hakuna se presenta como la vanguardia de la nueva evangelización, las críticas señalan un camino peligroso: el de una fe elitista, autorreferencial y desencarnada que, bajo una apariencia de modernidad, podría estar promoviendo una de las herejías más antiguas: la gnosis, la creencia de que la salvación no viene del encuentro con un Cristo encarnado, sino de un conocimiento o experiencia especial reservada para unos pocos elegidos. La pregunta sigue en el aire: ¿es Hakuna la renovación que la Iglesia necesita para su pastoral juvenil o un espejismo que la aleja de su misión fundamental?

Fuente Religión Digital

General, Iglesia Católica , ,

«Espiritualidad, gnosticismo y comprensión (II)», por Enrique Martínez Lozano..

martes, 21 de febrero de 2023
Comentarios desactivados en «Espiritualidad, gnosticismo y comprensión (II)», por Enrique Martínez Lozano..

60153170-D669-4D9B-85F9-ECFCBE5BAF05La pregunta central es esta: ¿cómo podemos llegar a comprender lo que realmente somos y, de ese modo, a la liberación de la ignorancia y a la experiencia de la plenitud (que las religiones llamaban “salvación”)?

Como quedó insinuado en la primera parte, me parece que podemos estar de acuerdo en que solo hay dos modos de acercarnos a la realidad no material: uno es el camino de las creencias, el otro es el camino de la comprensión experiencial.

Ahora bien, la creencia es solo un constructo mental que, en algún momento hemos recibido, de una forma u otra y al que nos hemos adherido. Es precisamente la adhesión personal la que convierte un pensamiento en una creencia, hasta el punto de otorgarle un estatus de hecho. Pero, mirando con atención, descubrimos que una creencia es siempre un conocimiento de segunda mano.

La comprensión, por el contrario, nace de más allá de la mente, aunque posteriormente se tematice conceptualmente, es decir, se plasme un “mapa” mental. La comprensión -que no es un mero entender, ni tampoco una “doctrina secreta” o esotérica reservada al círculo de los “elegidos”– puede darse de manera gratuita y sorpresiva o puede ser fruto de la indagación y experimentación. En cualquier caso, se produce en el silencio de la mente y la suspensión del pensamiento. Comprender equivale a “ver”.

En la comprensión de lo que somos se ventila absolutamente todo lo demás. Sin ella, permanecemos en la ignorancia, la confusión y el sufrimiento. Gracias a ella, reconocemos ser lo que somos y eso transforma de manera radical y liberadora nuestro modo de ver, de actuar y de vivir. Quien comprende, es en profundidad.

Este es el camino espiritual: el camino que conduce a la comprensión, y que se halla al alcance de todo ser humano que quiera comprometerse honestamente en la búsqueda de la verdad. Lo que suele suceder es que, dado que a la mente se le escapa lo que es la “comprensión” -porque trasciende la mirada mental y requiere activar la mirada espiritual-, la confunde, la trivializa y, con frecuencia, la ridiculiza. Lo cual también suele ser tan frecuente entre los humanos como la tendencia a etiquetar: ridiculizar lo que se desconoce.

La espiritualidad genuina no es una creencia gnóstica ni adolece de aquellos rasgos gnósticos que he mencionado. Es un camino humilde que no tiene otra pretensión que la de buscar -y ayudar a buscar- apasionadamente la verdad, a través de propuestas o pautas que han sido desarrolladas por las grandes tradiciones sapienciales de la humanidad a lo largo de su historia. Sin embargo, todo ese bagaje ancestral no se asume en ningún momento como una “creencia”, sino como una oferta e invitación a indagar por uno mismo.

Más allá de etiquetas y de contenidos que han podido asociarse a ese término, espiritualidad es, a la vez, nuestra dimensión de profundidad y el camino que nos permite a todos, más allá de creencias de un tipo u otro, volver a casa, comprender y experimentar la plenitud que somos.

 

Enrique Martínez Lozano

Fuente Fe Adulta

Espiritualidad , ,

“Espiritualidad, gnosticismo y comprensión (I)”, por Enrique Martínez Lozano.

sábado, 18 de febrero de 2023
Comentarios desactivados en “Espiritualidad, gnosticismo y comprensión (I)”, por Enrique Martínez Lozano.

60153170-D669-4D9B-85F9-ECFCBE5BAF05Suele ser habitual entre los humanos recurrir a etiquetas simplistas para descalificar, de manera rápida y tajante, aquellas posturas que discrepan de las propias. Las etiquetas denotan pereza intelectual, pero resultan eficaces, porque evitan el trabajo riguroso que supone estudiar a fondo una propuesta, analizarla en profundidad y entrar en diálogo con ella. Es mucho más fácil y más cómodo “cargarse de razón” y descalificar aquello con lo que no comulgo.

Una de las etiquetas más recurrentes que se aplican a la espiritualidad no religiosa -liberada de la tutela de la religión- es la de “gnosticismo”. Tal espiritualidad -vienen a decir- no aporta nada nuevo -el gnosticismo es muy antiguo- ni nada valioso -se da por supuesto que ya se demostró la mentira gnóstica-, por lo que ni siquiera vale la pena detenerse en ello.

Algún autor ha pretendido ir más lejos todavía: en un primer momento, etiqueta a la espiritualidad no religiosa como “gnóstica” y, a continuación, hace lo mismo con el gnosticismo, calificándolo de “filosofía parásita”. Uno puede entender que se trate de un desahogo del autor, que a él le aporte tranquilidad, pero ciertamente no da razón de lo que es el gnosticismo y, menos aún, de la relación que guarda con la espiritualidad. La búsqueda de la verdad -y no la de “tener razón”- requiere un trabajo más honesto y riguroso que el recurso a la etiqueta fácil.

Para empezar, el gnosticismo no fue una filosofía uniforme, por lo que resulta imposible reducir todas sus variantes a una sola. El gnosticismo –del griego gnosis: conocimiento– alude a todo un conjunto de corrientes filosófico-religiosas, de origen oriental o asiático, en auge en los primeros siglos del cristianismo, hasta el punto de que, en cierto modo, llegó a constituir una especie de atmósfera cultural que coloreaba todo el pensamiento de la época. Prometía un conocimiento misterioso y secreto que conduciría a la salvación. Tras una etapa de cierto prestigio entre los intelectuales cristianos, fue declarado herético. Contenía posturas filosóficas muy diversas; sus ideas tenían un carácter panteísta, sincretista, hermético, elitista y dualista. Hoy en día, se asocia habitualmente, de manera despectiva, al mundo de lo oculto, e incluso a la pura elucubración mental.

Toda etiqueta ha de contener alguna referencia adecuada ya que, de lo contrario, quedaría invalidada. Pues bien, si el gnosticismo y la espiritualidad tienen un punto, sería este: no llegamos a la plenitud a través de creencias, sino gracias a la comprensión.

Este sería el único punto de contacto, por lo que cualquier otra atribución -dualismo, esoterismo, hermetismo, ocultismo, elitismo, espiritualismo, desprecio del cuerpo y de la materia, etc.- resulta claramente fuera de lugar y no busca sino confundir.

En realidad, con todos los errores en que pudo incurrir, el gnosticismo, lejos de ser una “filosofía parásita”, pretendía un acceso a la verdad más allá de ideas filosóficas y de creencias religiosas, un conocimiento (gnosis) que pudiera experimentarse por uno mismo.

Por ello, dejando de lado tantísimas variantes, así como sus abundantes y exageradas elucubraciones mentales -y sin negar que, incluso en la actualidad, existan grupos que se autodenominan “gnósticos”, que sostienen ideas extravagantes y funcionan en la práctica como sectas destructivas-, en una síntesis escueta, el núcleo del gnosticismo podría resumirse en esta afirmación: La persona tiene acceso directo a la “salvación” personal o liberación y el camino es la comprensión (gnosis) de lo que somos. Afirmación que, así planteada, parece incuestionable. Porque si no se admite el camino de la comprensión, solo quedaría otro: el de la creencia (por la que creemos que lo que nos salva es…); creencias que suelen incluir mitos, como el de una salvación concedida por un ser celeste. Sin embargo, por más que durante mucho tiempo haya ocupado un lugar preeminente, cada vez vemos con más claridad que toda creencia no es más que un constructo mental y, en consecuencia, nada fiable. La comprensión, por el contrario, no se apoya en creencias, sino en la experiencia o en la indagación. Todo lo cual puede resumirse en esta frase: donde hay creencias, no hay comprensión, y donde hay comprensión, no hay creencias.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Fe Adulta

Espiritualidad , ,

Recordatorio

Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.

Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.

Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada. no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.

Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.