Dios es buen samaritano.
Del blog de Tomás Muro la Verdad es libre:
01.- Introducción:
El diálogo de Jesús con aquel letrado, maestro de la ley, culmina con la parábola del Buen samaritano de hondo contenido humano y cristiano.
El sacerdote tenía motivos legales para no mancharse de sangre. Lo mismo el levita. El sacerdote y el levita no tienen que atender enfermos ni heridos en la vida, han de atender el templo y el culto. Por eso pasan de largo y dejan “tirado” a un hombre malherido en el camino. El sacerdote y el levita tienen que cumplir con sus deberes religiosos. Su obligación legal se complicaba si atendían al herido.
Solo un hombre extranjero, medio pagano (samaritano) siente lástima, se conmueve, interrumpe su viaje y ayuda al que estaba abandonado en la carretera.
02.- ¿Qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?
El maestro de la ley pregunta “con trampa, para cazar” a Jesús acerca de lo que hay que hacer para tener Vida, vida definitiva.
Si pensamos un poco a fondo es también nuestra cuestión y nuestro problema. ¿Qué hemos de hacer para poder vivir? Lo que está en juego es la Vida. ¿Cómo vivir bien? ¿Qué hay que hacer en la vida personal, familiar, social, cultural, política para que podamos vivir, para tener vida?
¿Qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?
03.- La ley / amarás – sentir lástima.
Es lógico que los maestros de la ley recurran a ella, a la ley, a los mandamientos. Pero Jesús -y “lo de Jesús”– va por otros derroteros.
El sacerdote y el levita, cumplieron -hasta cierto punto- con la ley. Hicieron lo que tenían que hacer: y por eso pasaron de largo.
Y digo que el sacerdote y el levita hicieron lo que tenían que hacer, porque dejaron de lado las dos actitudes más importantes en la vida:
- La ley dice: Amarás…
- En la parábola de hoy dice que Jesús sintió lástima, compasión…
Según Jesús, no parece que el templo ni el culto sientan compasión ni lástima. No es lo suyo.
Jesús se sitúa ante las personas, sobre todo ante los enfermos, los que sufren, los pecadores no con una actitud ritual, judicial, forense, sino que siente lástima, bondad… ´
Jesús siente compasión de la multitud (Mt 9,36), se compadece del leproso (Mc 1,41); Se compadece de la viuda de Naim a la muerte de su hijo (Lc 7,13). El padre del hijo pródigo, se conmovió al acoger a su hijo perdido, (Lc 15,20).
Jesús siente lástima y misericordia para con los que están tirados en la cuneta de la vida, que son quienes nos hablan de Dios.
04.- Compasión y religión.
El sacerdote y el levita eran personas religiosas. Sin embargo en la parábola del buen samaritano no aparece ni una sola palabra o gesto estrictamente religioso. No hay alusiones a la ley, al rito – liturgia, al templo, al dogma, etc.
Un samaritano, -un extranjero mal visto por los judíos–, pasaba por allá y sintió lástima, se acercó y le vendó las heridas a aquel hombre malherido, lo llevó al “hospital”, lo cuidó, pagó la factura del hospital (dos denarios) y se comprometió a volver para asumir los gastos.
La ley hace lo que tiene que hacer. El sacerdote venía o iba al templo, y el levita a sus ritos. Pero lo cristiano -y lo humano- está en la actitud del samaritano: sintió lástima.
La ortodoxia cristiana es sentir compasión, lástima.
05.- Sentir lástima.
Los samaritanos eran lo opuesto a la ley judía y enfrentados al pueblo judío.
Este hombre samaritano es quien sintió lástima. San Lucas es el evangelista de la misericordia y resalta esta actitud de Jesús.
Quizás dentro y fuera de la Iglesia, en los ámbitos familiares, educativos, políticos y eclesiásticos se nos ha olvidado ya lo que es sentir lástima y misericordia.
Vivimos de otros muchos criterios, incluso tenemos algunos valores, pero se nos ha olvidado lo fundamental: la misericordia, sentir lástima, compasión.
En la Iglesia hemos preferido y optado por la ultraortodoxia vehiculada a golpe de intransigencia y fanatismo, hemos optado por los ritos
Vivimos un esquema legalista, ritualista.Nos preocupa quién puede presidir la Eucaristía, si los laicos pueden o dejan de poder, si la mujer en la Iglesia presidirá algún dicasterio romano, etc…
Cuando el Obispo manda a un cura a una -varias parroquias- le manda para que diga misa, celebre funerales, etc., pero en el envío / misión de ese cura no entra si cuida enfermos, ancianos, si ayuda al que sufre…
Mientras nos ocupamos de todas esas cuestiones, Jesús siente compasión.
En el mundo profano predominan la riqueza, la corrupción, el poder, la nación, la tecnología, el racismo, el odio. Un pueblo -unos pueblos- y unas gentes que no sabemos ya lo que es sentir lástima, bondad, misericordia, perdón, lo que es la ternura y la comprensión, no tenemos vida.
La misma justicia no siente compasióny una justicia sin misericordia es venganza.
Solemos decir y criticar que Netanyahu, Putin, Trump, a los partidos racistas, etc. no tienen compasión, ni lástima, ¡y es verdad!, pero es verdad porque grandes mayorías del pueblo, de los electores, les han votado y los han puesto ahí para que gobiernen así: con bombardeos, drones, aranceles, muros en las fronteras, no acogiendo o expulsando a los emigrantes, etc…
Para tener vida es importante estimar al ser humano, valorarlo, atender a razones, enseñar a ayudar, sentir lástima, perdonar, curar.
Sentir lástima es una actitud muy humana, muy humanista y cristiana.
No sé si será muy exacto, pero parece que, cuanto más progresa la humanidad en tecnología, más retrocede en bondad y misericordia.
06- Cambios en la Iglesia
La Iglesia que propugnaba el papa Francisco trató de recuperar para la iglesia la lógica del buen samaritano.
La Iglesia de Francisco trató de pasar de la santa Inquisición a ser un hospital de campaña donde se curan heridas.
Creo yo que el papa Francisco no fue un hombre especialmente progresista, ni que lo más importante del papa Francisco fuese todo aquello de los cambios en la Iglesia. Francisco fue un hombre bueno, que sentía compasión y misericordia.
¿Qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?
Sentir lástima, compasión.
De su blog Fe y Vida:
De su blog Kristau Alternatiba (Alternativa cristiana):
En los veintisiete kilómetros que separan la capital de la ciudad de Jericó, con un desnivel de mil metros en el rocoso desierto de Judá, se viaja en caravana para no caer en manos de los salteadores.
No seamos hipócritas: nosotros habríamos hecho lo mismo. Nosotros también.
En cambio, un samaritano.
No puede resolver todos los problemas.

La publicación de hoy, segunda parte de una serie de dos partes sobre la peregrinación LGBTQ+ para el Año Jubilar, está a cargo de la colaboradora invitada 
Mary Trump | Captura de pantalla
Molly Sprayregen
En su cruzada tránsfoba, la Fachosfera ha vuelto a sacar bajo palio a pasear a esta señora que muestra, simplemente su opinión personal pero que sirve a la persecución Terfa contra las personas Trans…


De su blog
En el monasterio, la llegada de huéspedes es una bendición divina: el portero los acoge con las palabras «Deo gratias» o «Bénedic«, con mansedumbre y temor de Dios; con estas fórmulas, San Benito indica que es el forastero quien llama a la puerta para bendecir al monje. A continuación, se rodea al huésped con el abrazo del rito, mediante una verdadera liturgia de la hospitalidad: el superior y los hermanos se reúnen con el huésped, rezan juntos, se intercambia el signo de la paz con un beso; primero se parte el pan de la oración con el huésped, llevándole al oficio divino de la comunidad, después se sientan con él, escuchando juntos la lectura de las Sagradas Escrituras. A continuación se le lavan las manos y los pies, de lo que se encarga el abad de la comunidad. Después rompen el ayuno –los hijos del Esposo no pueden ayunar mientras el Esposo está con ellos (Marcos 2, 18-22)- y cantan juntos: «Hemos recibido, oh Dios, tu misericordia en medio de tu templo» (Salmo 47). Parece un juego de las partes, pero no es el pobre el que se beneficia de la hospitalidad, sino toda la comunidad implicada, porque recibe la misericordia del Señor. Como se puede imaginar, se trata de un verdadero compromiso que cuesta esfuerzo, en términos de tiempo y de medios materiales. San Benito era muy consciente de que siempre había que estar preparado: los forasteros y los huéspedes podían aparecer de improviso y, además, ser numerosos. Y no eran necesariamente buenos cristianos, bien vestidos y admiradores del canto gregoriano.
«Esto es precisamente lo que hizo San Benito» – decía el Papa Francisco a los participantes en la conferencia (Re)thinking Europe de 2017 – «No le importó ocupar los espacios de un mundo perdido y confuso. Sostenido por la fe, miró más allá y desde una pequeña cueva de Subiaco dio vida a un movimiento contagioso e imparable que rediseñó el rostro de Europa«. En esta obra fue verdaderamente un mensajero de la paz, un realizador de la unidad y un maestro de la civilización. En una carta escrita en recuerdo del 10º aniversario de su visita a Lampedusa, escribía: «en estos días en que asistimos a la repetición de graves tragedias en el Mediterráneo, nos estremecen las masacres silenciosas ante las que aún permanecemos impotentes y atónitos. La muerte de inocentes, principalmente niños, en busca de una existencia más serena, lejos de las guerras y la violencia, es un grito doloroso y ensordecedor que no puede dejarnos indiferentes. Es la vergüenza de una sociedad que ya no sabe llorar y compadecerse de los demás«.

La prisión de Evin fue atacada por un ataque aéreo israelí (Morteza Nikoubazl/NurPhoto vía Getty Images)
Vista exterior de un edificio de oficinas de la prisión de Evin, destruida durante los ataques israelíes en el norte de Teherán, Irán, el 1 de julio de 2025. (Foto de Morteza Nikoubazl/NurPhoto vía Getty Images)
Vista interior de un hospital en la prisión de Evin, destruido durante los ataques israelíes en el norte de Teherán, Irán, el 1 de julio de 2025. (Foto de Morteza Nikoubazl/NurPhoto vía Getty Images)
De su blog Umbrales de Luz:
Matteo Balzano
Foto oficial del Senado de Susan Collins
Con una falta absoluta de misericordia y basándose en una deficiente exégesis bíblica, el cardenal Joseph Zen Ze‑kiun, obispo emérito de Hong Kong, ha publicado un artículo en su blog en el que advierte sobre los supuestos efectos de los actos homosexuales en la sociedad. Reflexionando sobre las lecturas de la misa del martes 1 de julio, el purpurado afirmó que estas prácticas “
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