Comentarios desactivados en “El amor es mucho más complejo”: El cantante August Alsina rompe el silencio sobre su sexualidad
Instagram: @augustalsina
August Alsina ha hablado abiertamente de su sexualidad en una nueva entrevista.
En 2022, el cantautor fue noticia cuando reveló que estaba saliendo con un hombre durante La vida surrealista estación final.
“Esta experiencia me ha enseñado a amar de muchas formas y facetas diferentes. Y entonces, ¿qué sabes? El amor apareció, pero de una manera nueva”, explicó en un confesionario.
“Quiero compartir eso y honrar realmente a la persona que amo y que me ama y me está enseñando tanto sobre el amor y la sanación. Quiero hacerlo frente al mundo porque desafía todos los conceptos sobre cómo se supone que debe ser el amor o cómo debe ser”.
Hacia el final de su declaración, un hombre entró en escena, lo que resultó en que ambos compartieran un abrazo.
Desde su aparición en The Surreal Lifea Alsina ha permanecido relativamente callado sobre los detalles de su sexualidad… hasta ahora.
Durante un episodio reciente de Nick Cannon Counsel Culture podcast, el cantante de ‘Numb’ dio más detalles sobre su identidad y cómo encontró el amor con otro hombre.
“Para ser honesto contigo, hermano, ni siquiera soy yo quien abre mi corazón. Es ese poder que está por encima de mí”, explicó. “Siempre digo que el mejor regalo que Dios me pudo haber dado fue la exposición. El poder conocer tantos tipos diferentes de personas, lugares y cosas”.
Alsina continuó compartiendo su postura sobre las etiquetas y agregó que el amor es complejo de definir.
“Entonces, cuando la gente quiere que te definas como gay, heterosexual, bisexual o lo que sea de lo que estabas hablando, el amor es mucho más complejo que eso y tiene mucha más profundidad”, dijo. “En mi caso, soy el tipo de persona que, como el amor es un lenguaje, lo entiendo con fluidez cuando me habla”.
La reciente entrevista de Alsina se produjo unos días después de que hiciera un cameo en The Surreal Life: Villa of Secrets, (La vida surrealista: La villa de los secretos) donde elogió su temporada en el programa por ser una hermosa experiencia que le dio “libertad”.
“La gente tiene ideas preconcebidas sobre ti antes de que entres al edificio, y tú también tienes ideas preconcebidas sobre otras personas”, explicó al nuevo elenco. “Entrar en esta situación me ayudó a derribar un montón de mentiras sobre cosas que pensaba”.
Comentarios desactivados en LGTBIfobia en colegios de Valencia… Denuncian a otro profesor implicado en las terapias de conversión homófobas en un centro de Marxalenes
Fachada del Centro de Orientación Familiar Mater Misericordiae en València, donde presuntamente se practicaron terapias de conversión. / GERMÁN CABALLERO
A raíz de las recientes denuncias a F. Mulet, un profesor de un colegio de Alaquás (Valencia) el pasado mes de Julio por acosar y ofrecer medicación y «terapias de curación de la homosexualidad» a varios menores, se han destapado casos similares de acoso y homofobia y personas que han conocido los hechos, se han dirigido a nosotros para informar de los hechos…
En el colegio concertado Santiago Apostol de Marxalenes de Valencia la titularidad ha impuesto un discurso extremista y antiLGTB que queremos denunciar, con acoso y presiones a varios de los niños, niñas y adolescentes. Uno de sus profesores es Oscar G. Mulet, que ha escrito libros homófobos como «Crecer Como Niños, Crecer Como Niñas«, editado por «Campomanes Editores«, editorial especializada en libros de caracter homofobo en los que se defienden y promueven dichas «terapias de curación«. Tanto el prólogo del libro, como los autores de la sinopsis del mismo en la web, como la gente que lo acompaña en sus conferencias y presentaciones son conocidos personajes antiLGTBI y muchos de ellos abiertamente defensores de las «terapias de curación«.
Estamos denunciandolo a diferentes asociaciones, periodistas y medios de comunicación, y queríamos ponerlo en su conocimiento.
Gracias por su tiempo y atención, si necesitaran más datos sobre el tema no duden en ponerse en contacto.
Un saludo
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Y nos comunican, mediante enlace al artículo de Gonzalo Sánchez en el diario Levante que un grupo de padres y madres ha denunciado a otro docente del colegio Santiago Apostol de Marxalenes, también voluntario del centro Mater Misericordiae, que dirigía el profesor de Alaquàs denunciado por cinco estudiantes
Este profesor, que también es párroco y ha realizado tutorías de educación sexual en el colegio, pertenece también al Centro Orientación Familiar (COF) Mater Misericordiae, que se convirtió en uno de los núcleos neurálgicos de las terapias de conversión según decenas de testigos hechos públicos los últimos meses en exclusiva por el diario Levante-EMV. Este centro es una agrupación de fieles vinculada de forma no oficial al arzobispado de València, ya que su consejero es Juan Andrés Talens, secretario para la defensa de la vida del mismo. Este diario ha intentado ponerse en contacto con el centro en varias ocasiones sin recibir respuesta.
En su libro, “Crecer como niños, crecer como niñas”, el profesor O.G señala diferentes “síntomas” o “señales de alarma” sobre el proceso de maduración de la identidad sexual en niños como por ejemplo no jugar al fútbol, tener predilección por ídolos femeninos o preferencia por actividades sedentarias y menos agresivas. También cuáles son los “síntomas” o “señales de alarma” en niñas como la preferencia para llevar el cabello corto, “ropa masculina”, desinterés por jugar con muñecas o preferencia por actividades más físicas como por ejemplo “hacer volteretas” o hacer deporte.
En este mismo texto, O.G, llega a normalizar el acoso escolar hacia niños que no responden a su idea de masculinidad por parte otros compañeros porque “la falta de masculinidad repele de forma inconsciente” a los compañeros acosadores, señalando que “no lo hacen por maldad” sino como parte de su “proceso de conquista de la propia identidad”. García Mulet califica la reacción del niño víctima de acoso de callar y no responder como “no propia del varón”, lo que le acaba por hacer asumir que las acusaciones de homosexualidad por parte de sus compañeros son “ciertas”.
En el propio libro, O.G pone en valor “el encomiable trabajo” llevado a cabo por el colectivo “Es posible la esperanza” con el acompañamiento a personas con proyección hacia el mismo sexo -PMS- (la denominación que utiliza a lo largo del texto para referirse a la homosexualidad). “Es posible la esperanza” es un colectivo conocido por haber practicado terapias de conversión contra centenares de personas LGTBI a través de diferentes grupos en todo España y América Latina. Esta organización predica abiertamente con las terapias de reconversión y afirma que se puede “curar la homosexualidad” según denuncia el abogado Saúl Castro, autor del libro “Ni enfermos ni pecadores: la violencia silenciada de las terapias de conversión en España”.
En la misma línea que otros defensores de las terapias de conversión, O.G sitúa la atracción hacia personas del mismo sexo como un problema de maduración de la identidad masculina o femenina del niño o niña y defiende el papel del tutor en el centro educativo para poder detectar esos problemas e involucrarse en su conducción.
O.G expone así el papel que tiene que tener el educador: “Por eso, el educador, al percibir que un niño se expresa de manera “afeminada”, tiene que tener en cuenta que sería un grave error corregir directamente este comportamiento ridiculizándolo avergonzándolo ante los otros. Se conseguiría todo lo contrario: reforzar la conducta. Lo primero tendría que ser ganarse su confianza y establecer una vinculación sana. Después, atendida la inseguridad y los miedos que sufre en el mundo viril (que lo atrae a la vez que lo asusta), con delicadeza de varias maneras, lo tiene que conducir como un imán hacia las realidades masculinas. Si esta carencia de identidad masculina (que la mayoría a veces tiene como origen una carencia de aferramiento paterno) se prolonga y no se toma seriamente, puede derivar en la adolescencia al DCS -deseo de cambio de sexo- o la PMS -proyección cabe el mismo sexo-”, reza el libro.
Las ideas de EPE se presentan también en el libro «Identidad sexual masculina«, donde se afirma que «la homosexualidad no existe«, que ser homosexual implica un estado de «infelicidad permanente», «frustración, profundo malestar personal, incomprensión y dolor». Hay una relación entre la homosexualidad y «un entorno familiar deficiente». «Los padres de homosexuales con frecuencia no tuvieron éxito en propoircionarles una relación lo suficientemente destacada como para propiciar la salida del hijo del universo de la madre».
Este libro es frecuentemente usado, junto con el de O.G en las presuntas terapias de conversión que se practican en el COF Mater Misericordiae, según varias víctimas que han compartido su testimonio a este diario.
Compromís ha recibido denuncias ciudadanas sobre el uso de este libro en el colegio, así como la utilización de las instalaciones del centro para realizar una presentación de la publicación. Hay que recordar que el colegio diocesano Santiago Apóstol es una escuela concertada y, por lo tanto, sostenida con fondos públicos.
Por todo esto, el diputado Francesc Roig ha señalado que “nos encontramos ante una nueva pieza de esta trama que trata a los niños y niñas LGTBI como enfermos que hay que curar. Es inaceptable que en un centro sostenido con dinero público la educación sexual esté en manos de una persona que justifica el acoso escolar y ve peligroso que un niño no quiera jugar al fútbol o que una niña quiera llevar el peinado corto”.
“Y ante esto desde Compromís exigimos que se aparte al profesor, que se actúe de forma rápida y contundente desde la Consellería y que se apruebe la comisión de investigación que hemos propuesto en Las Cortes. No descansaremos hasta esclarecer toda la verdad sobre esta trama contra los jóvenes LGTBI y que se garantice que las escuelas sean espacios seguros para todo el alumnado, sin que nadie les diga que sus gustos, su orientación sexual, identidad o expresión de género sueño un problema que hay que resolver” ha concluido Roig.
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Mulet y Munilla, Tanto Monta, Monta Tanto…
El citado Óscar García Mulet, sacerdote y religioso de la congregación Cooperatores Veritatis de la Madre de Dios, publicó Crecer como niños, crecer como niñas(Campomanes, 2022), un estudio que, con la excusa de remarcar que la diferencia sexual sí que existe y es relevante, lo que, en realidad difunde es un discurso negacionista y LGTBIfobo asegurando que no tenerla en cuenta puede arrojar secuelas y bloqueos en la maduración de la persona.
García Mulet compagina su servicio sacerdotal con la educación de adolescentes y el acompañamiento a niños, jóvenes y familias. La investigación que desarrolla desde hace años le ha llevado a concluir que “la psicología evolutiva actual no alcanza a reflejar la realidad completa de los niños” (sic, el masculino como genérico) y que “solo una perspectiva integral e integradora podría ser fiel a la verdad de la persona”.
Prólogo del ultraconservador obispo Munilla
Dicha perspectiva es la que propone este libro, prologado por el, todavía, para desgracia para sus feligreses, obispo de la diócesis de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, en un supuesto esfuerzo interdisciplinar que dice aunar la neurociencia, la psicología y la pedagogía, a la luz de la Escritura y el Magisterio. El resultado, afirma, es un anuncio claro y esperanzador: la identidad no se inventa, sino que se descubre y se acoge.
El autor explica el por qué de este libro: «Desde mi experiencia de acompañamiento a las familias, hay una gran necesidad de tener criterios educativos para educar en una sociedad tan cambiante y donde se da tanta confusión. Por eso este libro está pensado como un subsidio para padres y educadores, que no lo tienen nada fácil«.
El sacerdote declaraba que el entonces proyecto de la conocida como Ley Trans, hablaba de 16 tipos de familias, también está en marcha la ley Trans, se ha prohibido anuncios para niñas que les asocien a bebés, trabajo en casa o la belleza, o los niños a la acción, al deporte o a la tecnología.
«¿Hacia dónde vamos? Parece como que se camina hacia una indiferenciación o hacia una cultura en la que la diferencia no exista porque no interesa que exista. Pero sí que existe. Está ahí en el mundo real, por todas partes. Este libro pone en evidencia, con abundantes estudios y referencias, que la diferencia sexual sí que existe y es relevante. Y que no tenerla en cuenta puede arrojar secuelas y bloqueos en la maduración de la persona«, afirma.
Sobre la ley trans, afirmaba que el deseo de cambio de sexo (DCS), llamado así en el libro para referirse al fenómeno de la transexualidad, responde a un complejo entramado de factores que hay que atender. «Al igual que estudiando las galaxias se descubre que el Universo tiene un comienzo, una brutal expansión que lo origina todo, hay que reconocer que lo que hoy nos sucede, en concreto esta realidad, tiene unas causas, responde a una historia relacional vivida que nos ha configurado y a un ambiente social que está estimulando este tipo de conductas», explica el sacerdote.
Para él, “la mal llamada autodeterminación de género” es una falacia. «Citando a Calderón de la Barca, es un sueño, «y los sueños, sueños son». Es la naturaleza la que ya te ha determinado. Y el reto consiste en acogerla como un don y dejarse ayudar».
¿Qué factores influirían en que un niño sea masculino y una niña femenina? «La ideología del igualitarismo ha reducido a algo irrelevante la realidad natural. El hecho del dimorfismo sexual (masculino/femenino, macho/hembra) está presente en la naturaleza desde hace millones de años y ha permitido evolucionar a los seres vivos. El proceso de conformación de la identidad sexual se va gestando especialmente en las primeras etapas de la vida», responde el sacerdote.
Para Garcia Mulet el ser humano es un ser-en-relación. Por esta razón, nos marcan las relaciones que vivimos desde el útero materno. Nuestro cerebro es masculino o femenino y eso tiene una correspondencia a nivel afectivo, conductual, espiritual. «Lo que más nos configura es la relación de nuestros padres entre sí, la paternidad y la maternidad. Necesitamos a ambos, al padre y a la madre. Ninguno de los dos es prescindible. La identidad no se inventa, sino que se descubre y se acoge. No es una tierra virgen, es una tierra habitada desde las primeras células de nuestro organismo. En el aprendizaje de quién soy mi referencia primera es mi padre o mi madre del mismo sexo que yo«, expone.
En el libro se defiende también la repercusión que tiene la aparición de la herida o experiencia de desamor en la masculinidad y la feminidad. En cada etapa se describen algunas heridas que pueden surgir y también se dan criterios pedagógicos de acompañamiento, así como algunas preguntas de reflexión que pueden ser útiles para compartir con otras personas.
Para decir tanta falacia, el autor ha tardado más de cinco años, compaginado con el servicio sacerdotal, especialmente en la educación de adolescentes. García Mulet es profesor de secundaria a tiempo completo y también acompaña a niños, jóvenes y familias. «Tenía mucho interés en estudiar con calma el proceso de crecimiento y maduración de los niños sin excluir ninguna dimensión de su persona. Me di cuenta que la psicología evolutiva actual no alcanzaba a reflejar la realidad completa de los niños. Y que solo una perspectiva integral e integradora podría ser fiel a la verdad de la persona«, expone.
En este libro por tanto hay un esfuerzo interdisciplinar con gran variedad de referencias: neurociencia, psicología pedagogía, y también de las ciencias divinas, a la luz de la Escritura y el Magisterio.
El interés principal del autor al escribir este panfleto, y de allí el título, es describir cómo es el crecimiento propio de niños y niñas, desde su concepción. «Las primeras etapas de la vida nos configuran. Masculinidad y feminidad necesitan un acompañamiento adecuado para madurar. El ambiente no favorece que los niños sean niños y las niñas, niñas. Todo lo contrario. Esto requiere por parte de padres, maestros, sacerdotes y catequistas un trabajo en sinergia, una apuesta por la formación y la autenticidad«, aclara.
Con una gran dosis de cinismo ( hay que tener cuajo para afirmar lo que sigue, siendo prologado por el verborrágico Munilla), afirma que el libro no impone una visión, sino que la propone. Para el sacerdote, cualquiera puede leerlo porque lo que cuenta es real, pero evidentemente, la fe aporta una luz y una belleza a la realidad que vivimos que no se puede comparar. «De hecho, este trabajo es fruto del Magisterio en continuidad de los últimos papas: desde la Teología del Cuerpo de san Juan Pablo II, pasando por Benedicto XVI y en línea con los retos que subraya el Papa Francisco enAmoris Laetitia», señala.
El libro comienza con dos capítulos teóricos que sirven como marco para comprender, supuestamente, la visión del hombre desde una antropología adecuada, y después se desarrolla a través de cuatro etapas, comenzando por la concepción y la gestación, la primera infancia (de 0 a 3 años), la segunda infancia (de 3 a 6) y la niñez (de 6 a 12).
Y concluye: «Como dice el Evangelio (¿dónde?), la masculinidad es un tesoro y la feminidad una perla preciosa que hay que descubrir y custodiar con diligencia suma, ante los peligros que puedan roer el tesoro y estropear la perla«.
Óscar García Mulet es licenciado en Teología del Matrimonio y la Familia por el Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II (2021), en Filología Catalana y diplomado en Magisterio. Actualmente es profesor de Educación Secundaria en el Colegio Santiago Apóstol de Valencia y colaborador del Centro de Orientación Familiar Mater Misericordiae. En los últimos años ha colaborado en sesiones de formación con entidades como la Universidad Católica de Valencia, la Asociación Católica de Maestros o la asociación Spei Mater en temas de antropología y educación afectivo-sexual.
Comentarios desactivados en Adolescente trans brutalmente golpeada por compañeros de clase que luego se mostraron “orgullosos” de su violencia en las redes sociales
“Muchos de ellos están orgullosos de lo que hicieron, y está mal”, dijo la madre de la víctima.
Por Greg Owen viernes 6 de septiembre de 2024
Una fiesta nocturna en una zona boscosa frecuentada por adolescentes en Gloucester, Massachusetts, fue escenario de una brutal paliza durante el fin de semana del Día del Trabajo que dejó a un estudiante trans de secundaria con fracturas óseas y daños en los nervios.
Jayden Tkaczyk, de dieciséis años, fue trasladado a la sala de emergencias de un hospital local después de que la policía respondiera al área conocida como Dogtown.
“En un momento me estaba divirtiendo y al minuto siguiente estaba en el suelo, mientras me pisoteaban y golpeaban la cara”, dijo Tkaczyk después de ser dado de alta del hospital.
Tkaczyk dijo a los periodistas que ha sufrido acoso durante años debido a su identidad trans y está seguro de que eso jugó un papel en el motivo por el que fue atacado el viernes por la noche.
“Decían el insulto con F una y otra vez mientras me golpeaban y me pisoteaban”, recordó.
Hasta el miércoles, el jefe de policía de Gloucester, Edward Conley, aún no había declarado que la agresión fuera un crimen de odio.
“Estamos tratando estas acusaciones con la máxima seriedad”, dijo Conley en un comunicado. “Pedimos al público que permita que la investigación siga adelante sin apresurarnos a emitir un juicio”.
Se informó de la desaparición de Tkaczyk antes de que la policía acudiera al lugar alrededor de las 10:45 p. m. La policía dice que se enteró de que había habido una “disputa” entre adolescentes en la reunión y que uno de ellos había sido agredido. Las autoridades dijeron que las personas involucradas “se conocen entre sí”.
Para aumentar la angustia de la familia, aparecieron publicaciones en las redes sociales que justificaban el ataque.
“Este siempre ha sido mi peor temor como madre de una adolescente trans”, dijo Jasmine Tkaczyk, la madre de Jayden. “Muchos de ellos están orgullosos de lo que hicieron, y eso está mal. Estos niños lo han acosado durante años”, añadió.
El jefe Conley dijo que le ha asignado un detective capacitado en investigaciones de derechos civiles para dirigir el caso y está en contacto con la oficina del fiscal de distrito del condado de Essex para obtener apoyo y recursos adicionales.
Después de la brutal paliza, el joven de 16 años demostró un nivel de gracia más allá de su edad.
“Habían mencionado claramente en el pasado que no les gusto porque soy trans”, dijo Tkaczyk, pero agregó: “Espero que las personas que tienen odio en su corazón encuentren y busquen la felicidad interior dentro de sí mismos y la paz interior”.
Hoy, ante el drama humanitario que estamos viviendo, esta Palabra se hace realidad más que nunca… Una vez más, los hijos De Dios son víctimas del odio… Mientras Herodes le persigue y sus secuaces pretenden impedir su éxodo mostrando su más inmisericorde falta de hospitalidad (ese fue y no otro el pecado de Sodoma, señores ultracatólicos) … otros ojos indiferentes no quieren ver la tragedia… Effeta, Ábrete… ¿Qué más tiene que pasar para que la derecha y ultraderecha europea adquiera un gramo de humanidad?
Effetá
Ruidos.
Nos rodean.
Nos envuelven.
Nos aturden.
Tertulias, canciones,
opiniones,
discursos, eslóganes.
Anuncios, promesas,
noticias, debates,
conversaciones.
Ruido, ruido incesante,
que termina
atronando
a base de exceso
hasta que las palabras
ya no significan nada.
Mientras,
como un rumor de fondo,
la Palabra trata de hacerse oír.
Habla de justicia,
de amor verdadero,
de camino, verdad y vida.
Toca, Señor, nuestros oídos,
que se abran de nuevo
al rumor de tu presencia.
Sé la Voz que grita,
en el desierto
de los indiferentes,
de los que están de vuelta,
de los ensordecidos.
Voz que despierta
los anhelos más nobles
que llevamos escritos
en la sangre y la entraña.
*
José Mª Rodríguez Olaizola, sj
***
En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos.
Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo:
– “Effetá”, esto es “Ábrete”.
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad.
Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían:
– “Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.”
*
Marcos 7, 31-37
***
Para seguir a Jesús sería preciso abandonar las enseñanzas y actuar sólo como quisiéramos que obraran los otros. Sería menester reconocer, en verdad, que eso es precisamente lo que hace él. Tras haberle conocido de cerca, ahora sé que me ama, como ama a cualquiera de los ‘am ha’aresh que le siguen, sea un árabe, un griego, un romano o qué se yo. Más aún, ama a un extraño del mismo modo que ama a su madre, a sus parientes, a sus discípulos. Y cuando digo del mismo modo entiendo por ello que ya no existe diferencia alguna entre los que están unidos por este amor suyo universal. Ningún amor verdaderamente grande implica una gradación de valores; pues bien, su amor no parece tener límites. No puedo imaginar que sea capaz de negar nada a nadie, sea quien sea. La gente le pide milagros del mismo modo que pediría un préstamo que sabe ya por anticipado que no tendrá que devolver: y él se los concede. Los hace exaltando la misericordia, la bondad del Altísimo, o sea, señalando que todas las curaciones que a diario y en gran número realiza son una demostración evidente de que Adonai no puede obrar de otro modo con aquellos que confían en él.
Parece decir: «Mira cómo es misericordioso y lo que puedes esperar aún de él. Esto debe mostrarte que puedes tener fe en él»–
*
Jan Dobraczynski, Cartas de Nicodemo,
Editorial Herder, Barcelona 1977
Comentarios desactivados en “Salir del aislamiento”. 23 Tiempo Ordinario – B (Marcos 7,31-37)
La soledad se ha convertido en una de las plagas más graves de nuestra sociedad. Los hombres construyen puentes y autopistas para comunicarse con más rapidez. Lanzan satélites para transmitir toda clase de ondas entre los continentes. Se desarrolla la telefonía móvil y la comunicación por Internet. Pero muchas personas están cada vez más solas.
El contacto humano se ha enfriado en muchos ámbitos de nuestra sociedad. La gente no se siente apenas responsable de los demás. Cada uno vive encerrado en su mundo. No es fácil el regalo de la verdadera amistad.
Hay quienes han perdido la capacidad de llegar a un encuentro cálido, cordial, sincero. No son ya capaces de acoger y amar sinceramente a nadie, y no se sienten comprendidos ni amados por nadie. Se relacionan cada día con mucha gente, pero en realidad no se encuentran con nadie. Viven con el corazón bloqueado. Cerrados a Dios y cerrados a los demás.
Según el relato evangélico, para liberar al sordomudo de su enfermedad, Jesús le pide su colaboración: «Ábrete». ¿No es esta la invitación que hemos de escuchar también hoy para rescatar nuestro corazón del aislamiento?
Sin duda, las causas de esta falta de comunicación son muy diversas, pero, con frecuencia, tienen su raíz en nuestro pecado. Cuando actuamos egoístamente nos alejamos de los demás, nos separamos de la vida y nos encerramos en nosotros mismos. Queriendo defender nuestra propia libertad e independencia caemos en el riesgo de vivir cada vez más solos.
Sin duda es bueno aprender nuevas técnicas de comunicación, pero hemos de aprender, antes que nada, a abrirnos a la amistad y al amor verdadero. El egoísmo, la desconfianza y la insolidaridad son también hoy lo que más nos separa y aísla a unos de otros. Por ello, la conversión al amor es camino indispensable para escapar de la soledad. El que se abre al amor al Padre y a los hermanos no está solo. Vive de manera solidaria.
Comentarios desactivados en “Hace oír a los sordos y hablar a los mudos.” Domingo 8de septiembre de 2024. Domingo 23º del tiempo ordinario
De Koinonia:
Isaías 35, 4-7a: Los oídos del sordo se abrirán, la lengua del mudo cantará. Salmo responsorial: 145: Alaba, alma mía, al Señor. Santiago 2, 1-5: ¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres para hacerlos herederos del reino?. Marcos 7, 31-37: Hace oír a los sordos y hablar a los mudos.
El profeta Isaías es el profeta de la consolación. El pueblo en medio del dolor que ha generado el destierro, necesita de una voz de aliento y esperanza, por eso el profeta los invita a tener valor a que «no tengan miedo», es necesario confiar en Dios pues él va a salvar a su pueblo de la esclavitud.
El profeta evoca con sus palabras el recuerdo de la tierra de Palestina con sus riquezas naturales, torrentes y manantiales, una tierra fértil y espaciosa, un paraíso o una tierra prometida, que les espera después del exilio, a la que regresarán como en un nuevo éxodo. En esta tierra se volverán a instaurar y reconstruirán el Templo, la ciudad y la historia. Y vivirán en plenitud, llenos de vida y salud, con sus órganos de los sentidos completos, capaces de percibir lo que está pasando a su alrededor. En las mismas palabras del profeta, se puede descubrir la fuerza de Dios, que busca reanimar a los abatidos y transformar la tierra devastada. El profeta anuncia tantos bienes que parece la llegada de los tiempos mesiánicos.
La carta de Santiago es un reclamo fuerte a la fraternidad. El que hace distinción de personas en la asamblea, es decir, en la celebración litúrgica, no puede ser cristiano. Santiago en su carta nos habla de diferencias y desigualdades en el interior de la misma comunidad, paradójicamente donde se tendría que construir otro modelo que prefigure la relación que los seres humanos deben construir en la vida social. En una palabra: la fraternidad, como fruto del mandamiento del amor, empieza en la misma celebración litúrgica y se debe hacer realidad en las relaciones sociales de los miembros de la comunidad.
Cada vez que el cristiano celebra la eucaristía debe asumir el compromiso del amor real, un amor que se hace efectivo en las obras que enriquecen la vida y la llenan de contenidos de humanización. Ésta es una tarea que tenemos que asumir para hacer de la celebración cristiana un espacio de vida abundante y de experiencia profunda de amor.
El evangelio de hoy nos dice que los paganos también fueron destinatarios del anuncio del Reino de Dios por parte de Jesús. Que saliendo Jesús de nuevo de la región de Tiro se dirigió por Sidón hacia el mar de Galilea, por en medio de los límites de la Decápolis, todo en territorio pagano. Y le trajeron un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos. Es una de las poquísimas veces que vemos a Jesús fuera de su país; si creemos a los evangelios, Jesús, prácticamente, no viajó al extranjero. Es importante señalar que en aquel entonces, ir al «extranjero» es también ir al «mundo de los paganos»… no como hoy. En este fragmento del evangelio de Marcos observamos a Jesús pues en medio de gente de otra religión… Puede ser muy significativo para nosotros el comportamiento que tenga hacia esas personas que no creen en el Dios de Abraham que cree Jesús…
En efecto. Vemos en primer lugar cómo Jesús no está entre los gentiles o paganos con una actitud «apostólica», no lo vemos preocupado por catequizarles. Tampoco parece preocupado por hacer entre ellos proselitismo religioso: no trata de convertir a nadie a su religión, a la fe israelítica en el Dios de Abraham. Y tampoco vemos que Jesús aproveche su paso para «impartir la doctrina», «enseñar y divulgar las santas máximas de su religión». Más aún: observemos que ni siquiera predica, no da discursos religiosos. Más bien, simplemente «cura». Es decir: no teoría, sino práctica. Hechos, no dichos.
No podemos decir que Jesús pase por el territorio pagano con indiferencia, o con los ojos cerrados, como si no tuviera nada que hacer allí… Más bien diríamos que lo que considera es que no tiene mucho que decir. No lo vemos discurseando, ni dando su «servicio de la palabra», sino curando y sanando. No habla del Reino (lo que es su «profesión» y hasta su «obsesión» dentro de los límites de Israel); fuera de su territorio religioso calla sobre el Reino y «hace Reino». O como dice la gente al verle: «hace el bien», no habla sobre el bien. (Y ya sabemos que «ubi bonum, ibi Regnum», «donde se hace el bien, allí está el Reinado de Dios», una fórmula que nos hace caer en la cuenta de una cierta tautología que se da entre «bien» y «Reino»; ya lo decía la antífona-canto del salmo 71: «Tu Reino es Vida, tu Reino es Verdad, tu Reino es Justicia, tu Reino es Paz, tu Reino es Gracia, tu Reino es Amor…»).
Bien mirado, aunque Jesús no predica en esa región pagana, sí «ev-angeliza», en el sentido más exacto de la palabra: da la «buena noticia» («eu-angelo»). No «informa sobre ella», no trata de trasmitir «conocimientos salvíficos», ni siquiera de «poner signos» o de simplemente «anunciar-decir», sino de «hacer presente», de «poner ahí», de construir esos «hechos y prácticas» que son, por sí mismos, la «buena noticia». «Evangelización práctica», pues, sin teorías, ni palabras. (No estamos despreciando la teoría, la doctrina, la teología, la palabra… ni creemos que para Jesús no tuviera importancia… Lo que estamos queriendo decir -fijándonos en Él- es que también para nosotros, como para Él, el puesto de estas dimensiones «teóricas» es un puesto segundo; el primer puesto es para la Vida, para la acción, para la práctica del bien que identifica el Reino, no para la palabra que lo anuncia. Lo último que en definitiva perseguimos, es la práctica, los hechos, la realidad. La teoría, la palabra, la concienciación… también forman parte de la realidad, pero no como objetivos, sino como «instrumentos» para su consecución plena).
Excelente lección para nuestros tiempos de pluralismo religioso y de diálogo interreligioso. Tal vez nuestro histórico celo apostólico y misionero por la «conversión de los infieles», por la «llamada de los gentiles a la fe cristiana», por la «cristianización de las naciones de otra religión», o por «la expansión de la Iglesia» o su «implantación en otras áreas geográficas»… debieran mirar a Jesús y tomar nota de su peculiar conducta misionera. Tal vez hoy necesitaríamos, como Jesús, callar más y simplemente actuar. Es decir, dialogar interreligiosamente comenzando –como se suele decir técnicamente- con el «diálogo de vida»: juntarnos con los «otros» y conjugar nuestros esfuerzos en la construcción de la Vida (en la construcción del bien –«¡ibi Regnum!», ¡allí está el Reino!-). Porque si logramos estar unidos en la construcción del «Reinado de Dios» (no importa el nombre con que se designe, claro está), estaremos de hecho unidos en la adoración (práctica) del Dios del Reino. La doctrina, el dogma, la teología… vendrán después. Y caerán por su propio peso, como fruta madura, cuando el diálogo ya sea una realidad palpable en la práctica de la vida diaria.
«Todo lo hizo bien, hasta hace oír a los sordos y hablar a los mudos»; este versículo 37 tal vez sea una mala traducción, o una derivación de la exclamación que, más probablemente, brotó a los observadores de la conducta de Jesús: «Ha hecho todo el bien [que ha podido], hasta hace oír a los sordos y hablar a los mudos». O sea, sí que predicó Jesús a los gentiles, pero con «el lenguaje de los hechos», y no pidiendo una conversión “mental” a su religión, o a una nueva Iglesia que él no estaba pensando fundar, sino compartiendo con ellos su «conversión al Reino». Jesús no trataba de convertir a nadie a una nueva religión, sino de convertir a todos al Reino, dejando a cada uno en la religión en la que estaba. La conversión importante no es hacia una (u otra) religión, sino hacia el Reino, sea cual sea la religión en la que se dé.
La misión del misionero cristiano se inspira en Jesús. El misionero -todos nosotros, en determinadas circunstancias- no debe buscar la conversión de los «gentiles» a la Iglesia, como su primer objetivo, sino su conversión al Reino (sea cual sea el nombre con el que el “otro” lo llame, y recordando que de nominibus non est quaestio, que «acerca de los nombres no hay que discutir»). Y esa conversión, claro está, no es de diálogo teórico, ni de predicación doctrinal solo… sino de «diálogo de vida» y de construcción del Reino. Leer más…
Comentarios desactivados en Mc 7, 31-37. Sordomudo decapolitano: ¿Quién nos enseñará a hablar (8.9.24, Dom 23 TO)
Del blog de Xabier Pikaza:
Somos aquel sordomudo. Nos han quitado la palabra, la hemos olvidado, nos la han robado. ¿Quién abrirá nuestros oídos, quién soltará nuestra lengua? Sigamos leyendo, meditemos, hablemos.
| Xabier Pikaza
Situar el texto
Éste es el último relato de la primera sección de los panes (6, 34−7, 37), que había comenzado con la multiplicación (6, 34-44) y el paso por el mar (6, 45-56), para centrarse en la disputa de Jesús con los fariseos sobre la cuestión de las comida (7, 1-23), hasta el descubrimiento de que el pan mesiánico ha de ofrecerse también a los gentiles (7, 24-30). Pues bien, todo eso exige un cambio radical: hombres y mujeres han de aprender a escuchar y hablar de un modo distinto. Así lo muestra este relato final, con la curación de un sordomudo decapolitano (quizá pagano, como el geraseno de 5, 1-20), a quien Jesús abre los oídos y desata la lengua para que pueda proclamar la nueva palabra de comunión universal:
(a. Presentación) 31 Y de nuevo, saliendo de las fronteras de Tiro, llegó, a través de Sidón, al mar de Galilea, a través de las fronteras de la Decápolis. 32 Y le llevaron un hombre que era sordo y tartamudo y le suplicaban que le impusiera la mano;
(b. Milagro) 33 y separándolo de la gente y, a solas con él, le metió los dedos en los oídos y escupiendo tocó la lengua con saliva. 34 Luego, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: Effatha (que significa: ábrete).35 Y al momento se le abrieron sus oídos, se le soltó la traba de la lengua y comenzó a hablar correctamente.
(c. Conclusión) 36El les mandó que no se lo dijeran a nadie, pero cuanto más insistía, más lo pregonaban. 37 Y en el colmo de la admiración decían: Todo lo ha hecho bien. Hace oír a los sordos y hablar a los mudos[1].
Con este relato termina la primer desarrollo de la sección de los panes; es un texto de carácter sacramental, que recoge una especie de “iniciación catequética” (vinculada quizá con el bautismo). El cristiano es un hombre o mujer al que Jesús abre los oídos y desata la lengua, para que pueda escuchar y proclamar una palabra distinta, abierta a todos los seres humanos. Como de costumbre, siguiendo la lógica de Marcos, hemos dividido el relato en tres partes[2].
7, 31-32. Presentación.
31 Y de nuevo, saliendo de las fronteras de Tiro, llegó, a través de Sidón, al mar de Galilea, a través de las fronteras de la Decápolis. 32 Y le llevaron un hombre que era sordo y tartamudo y le suplicaban que le impusiera la mano
Jesús está recorriendo un camino que lleva de Tiro, al noroeste de Galilea, a través de Sidón (más al norte) al Mar de Galilea (lugar de encuentro de los diversos pueblos), pasando a través de la Decápolis, que está básicamente al oriente, al otro lado de ese mar de Galilea. Es un camino en zigzag, difícil de fijar en el mapa, al menos de un modo rectilíneo, pues el relato tiene un sentido y una finalidad más teológica y pastoral que geográfica. Además, como sabemos por 6, 45-53, los caminos de Jesús pueden hallarse llenos de sorpresas, pues parecen dirigirse a un sitio y acaba llegando a otro.
Todo nos permite afirmar que este trazado no es producto de la ignorancia geográfica de Marcos, sino de la misma identidad del proyecto y tarea de Jesús, que tiene dos partes. (a) En la primera parte, se dice que Jesús anuncia el Reino en Galilea, abriéndose a un entorno, formado de un modo especial por la región de Tiro y Sión (cf. 3, 8), a la que ahora se une la Decápolis. Según eso, la misión a los paganos del entorno se enraíza en la misma historia de Jesús del mensaje de Jesús en Galilea (1, 14−8, 26). (b) En la segunda parte, Marcos narra la subida de Jesús a Jerusalén, retomando los motivos básicamente israelitas, pero después de haber dicho que Jesús ha “pasado” por los bordes paganos de la tierra de Israel (8, 27−1, 47)[3].
Sea como fuere, Jesús, que en 7, 24 estaba en el territorio de Tiro, sube hacia el norte (por la zona de Sidón), abarcando de esa forma el conjunto de Felicia, zona importante en la historia más antigua de Israel (en especial en los relatos de Elías y Eliseo) y también al comienzo de la Iglesia, como he dicho en la introducción de este libro. Pues bien, en vez de dirigirse después directamente hacia el sudeste, al mar de Galilea, Marcos dice que Jesús dio un gran rodeo, pasando por la Decápolis (=Las Diez Ciudades), un ancho territorio de metrópolis siro-helenistas (entre las que se hallaban Damasco y Gerasa), alnorte y al este del Mar de Galilea.
Es muy posible que Marcos esté evocando en este viaje los lugares de presencia cristiana en los que se arraiga su evangelio, fuera de Israel, en el entorno de Fenicia, Siria y Decápolis (con un centro en Damasco, como hemos destacado). Según eso, no sabemos dónde está Jesús al realizar el milagro que sigue (7, 33-35), aunque todo nos permite suponer que, tanto ahora como en el relato de la segunda multiplicación, se encuentra fuera de la tierra de Israel, en alguna zona de la Decápolis, pues sólo llegará a Galilea (a Dalmanuza) en 8,10. Ciertamente, según eso, el sordo-tartamudo de este relato puede ser judío (pues hay muchos judíos en la zona), pero puede igualmente ser pagano, tema que, en este contexto de la narración, a Marcos ya no le importa.
Desde ese fondo se entiende la razón por la que Marcos ha situado aquí este milagro de Jesús, como signo de un cambio, esto es, de un giro o transformaciónde paradigma. En este momento de su relato, él nos dice que lo más importante es aprender a escuchar y hablar de manera personal. Por eso insiste en la exigencia de abrir los oídos y escuchar la nueva palabra (como él mismo ha escuchado la palabra de la siro-fenicia) para así poder hablar (el texto paralelo de la segunda sección de los panes, expandirá ese motivo, desde la perspectiva de los ojos, aprender a ver: 8, 22-26). Lógicamente, para visualizar este cambio de paradigma ha ofrecido este milagro.
Le traen a un hombre que sordo (no es capaz de escuchar la palabra) y tartamudo (mogilalon: tiene la lengua impedida), de manera que apenas puede expresarse. Es un enfermo de comunicación: no puede hablar correctamente, ni expresarse con soltura, no puede escucha la voz de Dios, ni comunicarse de verdad con los demás. En el fondo es un esclavo de su propia sordera y tartamudez: no logra entender lo que dicen, no puede expresarse. Por eso vive encerrado en la doble distorsión de su lenguaje, como un hombre incapaz de escuchar y hablar, sin poder conversar con los demás. Así puede entenderse como signo de aquellos que no entienden: prefieren mantenerse en sus esquemas viejos, escuchando sólo sus palabras y razones, que en este caso son razones de los fariseos, que Jesús ha querido superar en Mc 7, 1-23. No saben oír, no sabe hablar, a no ser que Jesús les cure[4].
7, 33-35. Milagro. Abrir los oídos, soltar la boca.
33 y separándolo de la gente y, a solas con él, le metió los dedos en los oídos y escupiendo tocó la lengua con saliva. 34 Luego, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: Effatha (que significa: ábrete).35 Y al momento se le abrieron sus oídos, se le soltó la traba de la lengua y comenzó a hablar correctamente.
Este “milagro” de curación se encuentra estratégicamente situado, al final del primer desarrollo de los panes. Para que este enfermo entienda y diga el evangelio (es decir, la buena noticia de la salvación) ha de haber alguien que le abra los oídos y le suelte la lengua. Jesús lo hace, siguiendo probablemente un ritual de catequesis e iniciación sacramental, en la que se refleja la práctica cristiana de la iglesia de Marcos. Para ello, toma al enfermo en privado, separándolo de la muchedumbre (7, 33), a fin de mantener un contacto directo con él y realizar un signo sacramental, que puede interpretarse de un modo mágico (si sólo nos fijamos en el gesto externo) o como simbolización ritual, dirigida al desarrollo personal del “enfermo” (o, quizá mejor, del catecúmeno, por emplear una palabra posterior de la Iglesia).
Cuando llegamos al final del capítulo 7 del evangelio de Marcos, Jesús ha curado ya a muchos enfermos: un leproso, un paralítico, uno con la mano atrofiada, una mujer con flujo de sangre; incluso ha resucitado a la hija de Jairo, aparte de las numerosas curaciones de todo tipo de dolencias físicas y psíquicas. Ninguno de esos milagros le ha supuesto el menor esfuerzo. Bastó una palabra o el simple contacto con su persona o con su manto para que se produjese la curación.
Ahora, al final del capítulo 7, la curación de un sordo le va a suponer un notable esfuerzo. El sordo, que además habla con dificultad (algunos dicen que los sordos no pueden hablar nada, pero prescindo de este problema), no viene por propia iniciativa, como el leproso o la hemorroisa. Lo traen algunos amigos o familiares, como al paralítico, y le piden a Jesús que le aplique la mano. Así ha curado a otros muchos enfermos. Jesús, en cambio, realiza un ritual tan complicado, tan cercano a la magia, que Mateo y Lucas prefirieron suprimir este relato.
En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano. Él apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y mirando al cielo, suspiró y le dijo:
-«Effetá» (esto es, «ábrete»).
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían:
-Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.
Conviene advertir cada una de las acciones que realiza Jesús: 1) toma al sordo de la mano; 2) lo aparta de la gente y se quedan a solas; 3) le mete los dedos en los oídos; 4) se escupe en sus dedos; 5) toca con la saliva la lengua del enfermo; 6) levanta la vista al cielo; 7) gime; 8) pronuncia una palabra, effetá (se discute si hebrea o aramea), misteriosa para el lector griego del evangelio.
Desde el punto de vista de la medicina de la época, lo único justificado sería el uso de la saliva, a la que se concede poder curativo. El gemido y la palabra en lengua extraña recuerdan al mundo de la magia.
Sin embargo, los espectadores no piensan que Jesús sea un mago. Se quedan estupefactos, pero no relacionan el milagro con la magia sino con la promesa hecha por Dios en el libro de Isaías, que leemos en la primera lectura: «Entonces… las orejas de los sordos se abrirán… y la lengua del mudo lanzará gritos de júbilo.» La curación demuestra que con Jesús ha comenzado la era mesiánica, la época de la salvación.
La dificultad de curar a un ciego
Si la selección de los textos litúrgicos hubiera estado bien hecha, dentro de dos o tres domingos habríamos leído un milagro parecido, de igual o mayor dificultad, y fundamental para entender el evangelio de hoy: la curación de un ciego. Como no se lee, recuerdo lo que cuenta Marcos en 8,22-26. Le presentan a Jesús un ciego y le piden que lo toque. Exactamente igual que ocurrió con el sordo.
Jesús: 1) lo toma de la mano; 2) lo saca de la aldea; 3) le unta con saliva los ojos; 4) le aplica las manos; 5) le pregunta si ve algo; el ciego responde que ve a los hombres como árboles; 6) Jesús aplica de nuevo las manos a los ojos y se produce la curación total. Los relatos no coinciden al pie de la letra (aquí falta el gemido y la palabra en lengua extraña) pero se parecen mucho. No extraña que Mateo y Lucas supriman también este episodio.
La sordera y ceguera de los discípulos
¿Por qué detalla Marcos la dificultad de curar a estos dos enfermos? La clave parece encontrarse en el relato inmediatamente anterior a la curación del ciego, cuando Jesús reprocha a los discípulos: «¿Tenéis la mente embotada? Tenéis ojos, ¿y no veis? Tenéis oídos, ¿y no oís?» (Mc 8,17-18).
Ojos que no ven y oídos que no oyen. Ceguera y sordera de los discípulos, enmarcadas por las difíciles curaciones de un sordo y un ciego. Ambos relatos sugieren lo difícil que fue para Jesús conseguir que Pedro y los demás terminaran viendo y oyendo lo que él quería mostrarles y decirles. Pero lo consiguió, como veremos el domingo 30, cuando Jesús cure al ciego Bartimeo.
Las maravillas de la época mesiánica (Isaías 35,4-7)
Este texto ha sido elegido por la promesa de que «los oídos de los sordos se abrirán», que se ve realizada en el milagro de Jesús. De hecho, el poema del libro de Isaías se centra en la situación de los judíos desterrados en Babilonia, sin esperanza de verse liberados. Y, aunque se diese esa liberación, tienen miedo de volver a Jerusalén. Se consideran una caravana de gente inútil: ciegos, sordos, cojos, mudos, que deben atravesar un desierto ardiente, sin una gota de agua y con guarida de chacales. El profeta los anima, asegurándoles que Dios los salvará y cambiará esa situación de forma maravillosa. Estas palabras terminaron convirtiéndose en una descripción ideal de la época del Mesías y fueron muy importantes para los primeros cristianos.
Decid a los inquietos: «¡Sed fuertes, no temáis! ¡He aquí vuestro Dios! Llega el desquite, la retribución de Dios. Viene en persona y os salvará».
Entonces se despegarán los ojos de los ciegos, los oídos de los sordos se abrirán. Entonces saltará el cojo como un ciervo, y cantará la lengua del mudo, porque han brotado aguas en el desierto, y corrientes en la estepa. El páramo se convertirá en estanque, el suelo sediento en manantial.
Un milagro más difícil todavía (Santiago 2,1-5)
Aunque sin relación con el evangelio, este texto puede leerse como una visión realista, nada milagrosa, de la época mesiánica. Aquí el pueblo de Dios no está formado por gente que se considera inútil y débil. Al contrario, está dividido entre personas con anillos de oro, elegantemente vestidas, y pobres con vestidos miserables. Y lo peor es que el presidente de la asamblea concede a los ricos el puesto de honor, mientras relega a segundo plano a los pobres. Como en el fastuoso funeral de Juan Pablo II, con tantas personalidades famosas en primer plano, mientras los fieles cristianos llenaban la plaza y la Via della Conciliazione. El nuevo milagro, la nueva época mesiánica, será cuando los cristianos seamos conscientes de que «Dios ha elegido a los pobres para hacerlos ricos en la fe».
Hermanos míos, no mezcléis la fe de nuestro Señor Jesucristo glorioso con la acepción de personas. Suponed que en vuestra asamblea entra un hombre con sortija de oro y traje lujoso, y entra también un pobre con traje mugriento; si vosotros atendéis al que lleva el traje de lujo y le decís: «Tú siéntate aquí cómodamente», y al pobre le decís: «Tú quédate ahí de pie» o «siéntate en el suelo, a mis pies», ¿no estáis haciendo discriminaciones entre vosotros, y convirtiéndoos en jueces de criterios inicuos? Escuchad, mis queridos hermanos: ¿acaso no eligió Dios a los pobres según el mundo como ricos en la fe y herederos del reino que prometió a los que lo aman?
Reflexión final
Tomado por sí solo, en el evangelio de hoy destaca la reacción final del público: «Todo lo ha hecho bien». Recuerda las palabras que pronunciará Pedro el día de Pentecostés, cuando dice que Jesús «pasó haciendo el bien». El público se fija en la promesa mesiánica; Pedro, en la bondad de Jesús. Ambos aspectos se complementan.
Pero quien desea conocer el mensaje de Marcos no puede olvidar la relación de este milagro con la curación del ciego. Debe verse reflejado en esos discípulos con tantas dificultades para comprender a Jesús, pero que siguen caminando con él.
La segunda lectura, en la situación actual de la Iglesia, cuando tantos escándalos parecen sumirla en un desierto sin futuro, supone una invitación a la esperanza. Pero el milagro será imposible mientras las personas que tienen mayor responsabilidad en la Iglesia sigan luchando por los primeros puestos, los anillos de oro y los capelos cardenalicios.
Comentarios desactivados en Domingo XXIII del Tiempo Ordinario. 08 de septiembre de 2024
“Y mirando al cielo, suspiró y le dijo: -Effetá (esto es, “ábrete”). Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad.”
La escena que nos presenta el evangelio de hoy es de una gran fuerza. Cuando no podemos oír ni hablar se dificulta enormemente la relación con las demás personas. Basta pensar en lo difícil que resulta comunicarse con alguien que habla una lengua que no conocemos.
Aquí encontramos que le presentan a Jesús una persona sorda y que, además, apenas puede hablar. Pero lo que nos quiere mostrar no es un caso concreto, es, más bien, un icono, un símbolo.
El evangelio nos está presentando el mundo pagano. Aquellas personas que no conocen al Dios de Jesús, que no pueden escuchar Su Palabra. En esta persona sorda están representadas todas las personas que no pueden “oír” la Buena Noticia que trae Jesús.
Y Jesús se acerca, toma aparte esta realidad y “pierde el tiempo” con ella. Le toca. Y ora sobre ella: “mirando al cielo, suspiró y le dijo… -¡Effetá! (Ábrete!) Al oír esta palabra se nota como caen muchos muros internos. Se abren esas puertas blindadas. Y lo que era cerrazón se convierte en espacio.
Todos necesitamos que Jesús pronuncie sobre nuestra mente y sobre nuestro corazón un “¡effetá!” que destruya cualquier obstáculo.
Pero si volvemos al símbolo quizá nuestro mundo pagano de hoy son los países “enriquecidos”. ¡Cuánto necesitamos que se cure la sordera globalizada! Tienen que caer los muros, las alambradas y los puertos cerrados.
No pueden seguir existiendo fronteras que blindan riquezas injustas.
Oración
Grita, Jesús, sobre nuestros países enriquecidos injustamente. Que se caigan las barreras que nos hacen creer que las demás no tienen derecho a una vida como la nuestra. Borra el egoísmo que nos hace sordas al clamor de las empobrecidas.
Comentarios desactivados en No te quedes en la superficie del relato.
DOMINGO 23º (B)
Mc 7,31-37
El episodio que nos narra hoy Marcos no tiene localización precisa como casi siempre. Solo dice que vuelve del Tiro al lago de Galilea, pasando por Sidón, atravesando la Decápolis. Podemos suponer que estamos en la Decápolis, tierra de paganos. Si alguno intentara marcar un recorrido geográfico lógico de los itinerarios de Jesús en el evangelio de Marcos, se encontraría con un galimatías indescifrable. Para Marcos la geografía no tiene ninguna importancia. Coloca a Jesús en cada momento donde más le interesa teológicamente.
En el AT, los tiempos mesiánicos se anunciaron como salvación para los marginados, los pobres, los que no tenían valedor en este mundo injusto. Seguramente hemos entendido demasiado literalmente el anuncio hecho por los profetas de que los sordos oirán, los mudos hablarán, los ciegos verán, los cojos saltarán… En realidad, nunca se dice en toda la Biblia que el Mesías tuviera esa misión. También dicen los textos que nacerán fuentes en la estepa, que el león pacerá con el buey, que el niño cogerá la serpiente en la mano etc. y nadie espera que eso vaya a suceder en la realidad. Todo es signo del Reino, no el Reino.
Considerar el milagro como una excepción de las leyes de la naturaleza resulta anacrónico si se aplica a los milagros de los evangelios. En tiempos de Jesús no se cuestionaba la posibilidad del milagro. Todo el mundo aceptaba no solo la posibilidad sino la realidad de los milagros. Ni entonces ni ahora conocimos las leyes de la naturaleza para poder determinar lo que las sobrepasa o las viola. Lo que hasta tiempos muy cercanos sirvió para apoyar la fe, es hoy un obstáculo para aceptarla. Los milagros narrados en los evangelios tratan de llevarnos a descubrir el mensaje de Jesús que está más allá de ellos.
Para aquella cultura el hecho de que una persona fuera sorda o muda o ciega, no era un problema de salud sino un problema religioso. Esa carencia era signo de que Dios le había abandonado. Si Dios lo había abandonado la institución religiosa estaba obligada a hacer lo mismo. Eran, por tanto, marginados por la religión, que era la mayor desgracia que podía recaer sobre una persona. Jesús, con su actitud, manifiesta que Dios está más cerca de los marginados, de los que sufren. Al curar, Jesús les está sacando de su marginación religiosa, demostrando que Dios no margina a nadie y que la religión no actúa en su nombre.
El relato está plagado de simbolismos que hacen imposible interpretarlo como crónica de unos hechos. En el capítulo siguiente se narra la curación del ciego de Betsaida, utilizando el mismo cliché: Es presentado por otros, le piden que lo toque (le imponga las manos), lo separa de la multitud, hace un tocamiento con su saliva, y les manda que guarden silencio. En los profetas, la ceguera y la sordera son símbolos de resistencia a la palabra de Dios. En el evangelio son símbolos de la incomprensión y resistencia al mensaje de Jesús. Los discípulos de Jesús no comprenden el mensaje y por lo tanto, no pueden trasmitirlo.
Sordo y mudo, en el AT, simbólicamente era el que no quería escuchar la palabra de Dios, y por lo tanto, tampoco podía cumplirla o proclamarla. Si tenemos en cuenta que la religión judía está fundamentada en el cumplimiento de la Ley, descubriremos que, el que no puede oírla ni proclamarla queda totalmente excluido. La imposición de manos era signo de la comunicación del Espíritu. La mirada al cielo era signo de relación íntima con Dios. Apartarlo de la gente era separarlo del mundo. El dedo hace referencia al dedo de Dios que actúa con fuerza. La saliva se consideraba como vehículo del Espíritu. Aparentemente Jesús actúa como cualquier sanador de la época. Pero los taumaturgos hacían sus curaciones con la máxima ostentación posible. Jesús quiere hacer ver a todos que su objetivo es muy distinto.
Jesús nunca identifica el Reino de Dios con una supresión de las limitaciones. Las bienaventuranzas dejan claro que el Reino de Dios está abierto a todos, a pesar de las circunstancias adversas. Él dice expresamente que el Reino de Dios está dentro de vosotros. El Reino de Dios es una actitud vital de cada persona. Es un descubrimiento de Dios en lo hondo del ser. Claro que una vez que la persona entra en esa dinámica, tiene que manifestarse después en la manera de actuar. La atención a los marginados no es el Reino de Dios, sino la manifestación de que está presente y visible a todo el que lo quiera ver.
Si queremos llevar a los marginados el Reino de Dios, antes de haber entrado nosotros en él, caemos en la trampa de la programación. Mientras no cambiemos nosotros, por mucha atención que reciban los que sufren, no ha llegado el Reino de Dios, ni para nosotros ni para ellos. Para el mismo Jesús, desde una perspectiva del AT, la señal de que el Reino de Dios ha llegado, es que los sordos oyen, los cojos andan, los ciegos ven, y los pobres son evangelizados. Aquí podemos encontrar la clave de interpretación del relato.
El Reino consiste en que los que excluimos dejemos de hacerlo, y los excluidos dejen de sentirse marginados a causa de sus limitaciones. El objetivo de Jesús no es erradicar la pobreza o la enfermedad, sino hacer ver que hay algo más importante que la salud y que la satisfacción de las necesidades más perentorias. Sacar al pobre de su pobreza no garantiza que lo hemos introducido en el Reino. Pero salir de nuestro egoísmo y preocuparnos por los pobres sí garantiza la presencia del Reino y puede hacer que el pobre lo descubra.
Tampoco podemos pensar en un Reino de Dios puramente espiritual. Hemos dicho muchas veces que una relación auténtica con Dios es imposible al margen de una preocupación por los demás. Creer que podemos servir una relación con Dios al margen de los demás es ilusión. No hemos aprendido la lección, ni como individuos ni como iglesia. El ejemplo de Santiago, dentro de su simplicidad, es esclarecedor. ¿Quién de los aquí presentes aprecia más a un andrajoso que a un rico? ¿Qué sacerdote, incluyéndome a mí, trata mejor la los pobres que a los ricos? La conclusión es clara: el Reino de Dios no ha llegado a nosotros.
El mensaje de Jesús tendría que operar en nosotros los mismos efectos que tuvieron su saliva y su dedo en el sordomudo. Escuchar el mensaje de Jesús es la clave para descubrir cuál debe ser la trayectoria de mi vida. La postura de cerrarse a la Palabra es mucho más común de lo que solemos pensar. El miedo a equivocarnos nos paraliza. Un proverbio oriental dice: si te empeñas en cerrar la puerta a todos los errores, dejarás inevitablemente fuera la verdad. El episodio de hoy nos debe hacer reflexionar. Tenemos que abrirnos a la verdad y tratar de comunicarla a todos para llevarles un poco de esperanza e ilusión.
Jesús dijo en (Jn 10, 9): “Yo soy la puerta, el que entre por mí quedará a salvo, podrá entrar y salir y encontrará pastos”. Pero, “puerta” se puede entender como el hueco que permite el acceso a una estancia o el elemento material que, girando sobre unos goznes, puede permitir o impedir el paso. El contexto de la cita deja claro que se trata de la apertura para entrar y salir. Pero por desgracia utilizamos a Jesús como el elemento giratorio que nosotros utilizamos para dejar entrar o para impedir el paso a la intimidad de Dios. Con mucha frecuencia, hemos cerrado la puerta y nos hemos guardado la llave.
No nos salva escuchar la palabra de Dios, pero es el instrumento que nos permite descubrir dentro de nosotros la salvación. Las frutas defienden la vida que está latente en la semilla de dos maneras: rodeándola con gran cantidad de pulpa o con un caparazón duro que la aísla del entorno. En los dos casos, lo aparente, que es lo que parece importante, no es más que un medio para conservar la semilla hasta la primavera siguiente. Entonces la cáscara desaparecerá para que germine la semilla. En el caso de la manzana o el melón, pudriéndose. En el caso de la almendra o la nuez, separándose las dos partes para dejar paso al germen.
«Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua».
A los creyentes del siglo XXI, los milagros nos desconciertan e incluso nos contrarían. Nos parece que introducen en los evangelios elementos mágicos que les quitan credibilidad, y en muchas ocasiones preferiríamos que no estuvieran allí. Sin embargo, están ahí, y si los quitamos hacemos otros evangelios y, por tanto, otro Jesús.
Por una parte, recelamos porque sabemos que los evangelistas no dudan en violentar la historia para comunicar mejor su fe. Sabemos también que en su época los hechos milagrosos eran muy bien admitidos, y que con ellos se vestía la actividad de los personajes extraordinarios. Y nos preguntamos: ¿Habrán inventado los evangelistas estos relatos, o bien su fama de sanador se remonta al Jesús histórico?
Por otra parte, nuestra mentalidad ilustrada nos lleva a concluir que no puede haber milagros. Los milagros repugnan a la razón humana, y son meros vestigios de una época en que se atribuía lo desconocido a poderes ocultos o a la misma divinidad. Ninguna persona culta moderna puede aceptar la posibilidad de los milagros…
Basados en este razonamiento, los milagros fueron rechazados de plano por los grandes filósofos de la ilustración, como Spinoza, Hume y Voltaire. Más tarde —y esta vez con base en argumentos de naturaleza exegética— teólogos recientes de la categoría de Rudolph Bultmann tomaron también una postura contundente en contra de los milagros.
John P. Meier hace un estudio pormenorizado de los milagros aplicando criterios de historicidad, y concluye que un especialista ateo puede admitir los hechos narrados igual que un colega creyente, pero añade que tan injustificada es la postura del creyente de dar un paso más atribuyendo ese hecho a la acción de Dios, como la del ateo al afirmar que Dios no ha tenido en él parte alguna.
Joachim Jeremías –quizá la voz más autorizada en esta materia– llega a la conclusión de que «Jesús realizó curaciones que fueron asombrosas para sus contemporáneos. Se trata primariamente de la curación de padecimientos psicógenos, pero también de la curación de leprosos, de paralíticos y de ciegos».
Para no cansar, hoy se admite que los evangelios narran hechos de Jesús que sus contemporáneos calificaron de milagros. Jesús arrastraba multitudes no sólo por su predicación, sino por sus curaciones, y a ellas debió buena parte de su fama. Parece, también, que esta misma fama creó en torno suyo una leyenda que multiplicó sus hechos milagrosos, y que los evangelistas recogieron tanto las tradiciones de hechos sucedidos como las leyendas que nacieron de estos hechos.
Pero quizá lo más importante para nosotros sea el significado de los milagros, y en este punto nos vamos a remitir a Ruiz de Galarreta: «Jesús cura ante todo porque es compasivo, porque le importa el sufrimiento de la gente. Sus acciones muestran su corazón, y a través de él vemos “el corazón de Dios”».
Es habitual interpretar los milagros como la prueba de que “Dios estaba con él”, pero quizá lo más relevante para los creyentes sea que través de ellos podemos conocer cómo es Dios para nosotros.
Miguel Ángel Munárriz Casajús
Para leer un artículo de José E. Galarreta sobre un tema similar, pinche aquí
Comentarios desactivados en ¿Por qué nos hacemos los sordos? ¿Por qué no hablamos con más claridad y caridad?
Marcos 7, 31-37
Sugiero que leamos este evangelio desde tres perspectivas:
Primera: nos acercamos al contexto histórico. Un hombre sordo no podía escuchar la Torá y se perdía buena parte del alimento espiritual del pueblo. No había medios para paliar la sordera. Era una persona marginada y, sin duda, escucharía muchas veces la pregunta: ¿Por qué estás sordo? ¿Pecaste tú o pecaron tus padres?
Además, este hombre apenas podía hablar. Sabemos que la gente de Judea se burlaba de los hombres y mujeres de Galilea por su hablar gangoso. El hecho de no hablar bien era motivo de marginación y de sospecha. En resumen, el evangelio nos presenta a un pobre hombre, con motivos suficientes para sufrir cada día.
Segunda: ¿Qué nos quiere decir Marcos con esta curación? ¿Qué paso podemos dar, de la historia a la teología? Que el mundo pagano estaba (¡y está!) invitado a la salvación. El evangelista dice que es hora de romper los esquemas mentales: a la Decápolis llega la Buena Noticia y la gente pagana, sorda o semi muda, puede oír la Palabra y responder con toda claridad.
En el principio de los tiempos “Vio Dios que todo era bueno”. Con la llegada de Jesús, el tiempo comienza de nuevo, porque: “Todo lo hace bien”. Hizo posible lo que era imposible en su tiempo: que los sordos oyeran y que la lengua trabada se soltara. Marcos nos presenta un gesto profético que anuncia la llegada de un tiempo nuevo.
Tercera: ¿A qué nos invita este texto del evangelio, hoy? ¿Cuál puede ser la perspectiva pastoral? Que nos identifiquemos con este buen hombre y tomemos conciencia de:
· Nuestra sordera afectiva, emocional, laboral, política, económica, ecológica… Es decir, sordera y cerrazón ante mensajes claros que proceden del Evangelio, de la Declaración de los Derechos Humanos, de documentos papales, etc., y que no nos llegan a las entrañas, porque hemos taponado los oídos. O solo nos llegan algunas frases inocuas, que nuestro tímpano filtra con esmero, para que no se nos altere la zona de confort en la que vivimos.
Y sería bueno que este evangelio nos ayude a tomar conciencia de la claridad con la que oímos, escuchamos y nos deleitamos en las críticas, cotilleos, suposiciones y juicios que llegan a nuestros oídos. Nos deleitamos, como si tuviéramos “oídos gourmet”, que saborean lo que se les ofrece. Lo que entra de este modo por el oído va formando una trama que se transforma en esclerocardia, y nos enferma con un corazón endurecido y una conciencia de piedra.
· Lamentablemente, nadie tocará nuestra lengua con su saliva, para que recobremos lalibertad y la parresía al hablar. Pero, al recibir la Eucaristía, podemos tomar conciencia de que es necesario que hablemos, más alto y más claro, en los lugares apropiados. Que hablemos con caridad y con claridad, en una sana proporción. Que hablemos con la fuerza de nuestra expresión corporal, sin gestos de amenaza, para que en nuestro rostro se descubra que nos habita una Buena Noticia.
“Se le abrieron los oídos y hablaba sin dificultad…” Pidamos al buen Dios que estas palabras se conviertan en una experiencia personal y comunitaria, por obra del Espíritu Santo.
Simbólicamente, sordera y mudez significaban aislamiento, por cuanto -sobre todo, en la antigüedad- obligaban a la persona a encerrarse en sí misma, incapacitándola para comunicarse e interactuar con los demás. Al presentar a Jesús como alguien capaz de abrir (effetá) los oídos y la lengua, el autor del evangelio está mostrando en qué consiste su misión: favorecer la integración de las personas, al devolverles su capacidad de escuchar y de expresarse.
Con demasiada frecuencia, en la vida de las personas son frecuentes, por diferentes motivos, las actitudes de encierro y de aislamiento. Tanto por dificultades de tipo psicológico como por imposición social o cultural, no pocas personas optan por -o se ven obligadas a- encerrarse en ellas mismas, en una especie de mecanismo de defensa, con el que buscan amortiguar el sufrimiento provocado por factores psíquicos o sociales.
La ayuda a las personas tiene como objetivo favorecer su vida, su autonomía y su despliegue. Y eso ocurre en la medida en que se pueden ir abriendo aquellas dimensiones o capacidades que, por diferentes motivos, habían quedado bloqueadas.
El desbloqueo se produce cuando acogemos toda nuestra verdad, desde la motivación de liberar en nosotros aquello que habíamos negado en mayor o menor medida. El trabajo sobre nosotros mismos constituirá el mejor aprendizaje para poder ofrecer nuestra ayuda a los demás.
“Effetá”: ábrete a tu verdad, acéptala y abrázala. Ábrete a vivir tus capacidades, más allá de miedos y comodidades. Ábrete a los demás, de manera asertiva y bondadosa. Ábrete a hacer de este mundo un lugar mejor. Ábrete a la Vida. O más exactamente, ábrete para que puedas experimentarte, a la vez, como Vida y como cauce a través del cual la Vida se expresa.
La sordera y la tartamudez de aquel hombre con el que Jesús se encuentra en la Decápolis (diez ciudades en territorio pagano), no se refieren meramente unas limitaciones físicas.
Se trataba de una cerrazón e incomunicación personal. Aquel hombre vivía encerrado, sordo, incomunicado.
Quizás también nosotros vivimos enquistados, no escuchamos ni sabemos decir una palabra o callar oportunamente.
Sordo -en este caso- es la persona encerrada en sí misma que no quiere escuchar. Y ya sabemos el refrán: no hay peor sordo que el que no quiere escuchar.
El pasado domingo leíamos cómo el AT y Jesús nos decían: Escucha, Israel, atiende a razones.
Somos sordos cuando no sabemos abrirnos a la Verdad o realidad del otro y de la vida.
Cuando políticamente no se escuchan ni se buscan soluciones a los problemas, estamos sordos.
Cuando en lo eclesiástico no se escucha la voz de la comunidad, estamos sordos con una sordera peor.
El ser humano es por naturaleza quien “está abierto” a todo lo que en la historia le habla. Ser humano y ser cristiano es vivir abiertos, vivir como “seres abiertos” en el mundo, (el ser humano es espíritu en el mundo) (Rahner).
Somos -seamos- seres abiertos. Effetá.
02.- Saliva: nueva creación.
El gesto de la curación de la sordera de este hombre tocando sus oídos con un poco saliva es una alusión al Génesis y, por tanto, a la creación, a la nueva creación de la nueva humanidad.
Dice el texto que Jesús tocó los oídos con su saliva. Sabemos ya por otros momentos evangélicos que la saliva es algo muy personal y significa el espíritu de una persona, en este caso de Jesús.
La saliva es algo muy personal, muy íntimo. Por eso en la Biblia la saliva es símbolo del espíritu de una persona. (Escupir a una persona implica un gran desprecio).
Jesús mirando al cielo -al poder de Dios- suspiró como hizo también Dios en el Génesis cuando infundió su aliento vital al barro para que surgiese un ser viviente. Ahora Jesús infunde su espíritu -saliva- a aquel sordo y exclama: Effetá, ábrete. Es una escena muy semejante a la curación del ciego de Jericó: Jesús hace barro con su saliva: una nueva creación. (Jn 9).
Y al momento se le abrieron los oídos.
Es decir, Jesús vuelve a crear un hombre nuevo, abierto, espiritual
Cuando uno vive mirando a la ultimidad, a Dios, escucha los pasos y palabras intermedias que se producen en la historia.
03.- Al instante se le abrieron los oídos y se le soltó la lengua.
Hablar en sentido bíblico no es pronunciar palabras incesantemente. San Juan emplea una expresión griega de hondo contenido. La solemos leer en navidad: la palabra se hizo Jesús, carne: el logos: es decir, el sentido de la vida
Uno puede hablar cuando previamente ha escuchado la voz de la vida, de la historia, de Dios.
Hay personas que hablan y hablan sin parar, pero no dicen nada.
Emitir sonidos y palabras no es hablar. Escuchar y hablar con juicio, es ya otra actitud y un arte en la vida.
Es muy frecuente oír cómo hay gente que en cuanto te descuidas te aconsejan y organizan la vida. Es frase tan manida de que: “tú lo que tienes que hacer es…”.
Nos cuesta unos dos años en aprender a hablar y toda la vida en aprender a callar
A veces el silencio es una palabra elocuente. Nos podríamos aplicar aquel dicho: Habla solamente cuando no tengas mejor palabra que el silencio.
Cuando uno ha escuchado la voz de la vida, del amor, de la amistad, de la enfermedad, del sufrimiento, del fracaso, de la muerte, cuando uno ha escuchado esas realidades, probablemente calla y acompaña en silencio.
El silencio es una palabra llena de sentido. Y eso es logos, palabra silenciosa, sensatez y sentido.
Al instante se le soltó la lengua.
04.- Vaticano II y momento actual. reflexión eclesial.
¡Qué duda cabe que el concilio Vaticano II fue un Effetá, un ábrete, para la Iglesia formulado entonces por aquellos dos papas: Juan XXIII y Pablo VI, por aquel momento teológico y eclesial. El Vaticano II efectivamente abrió las ventanas para que saliera el aire viciado de la Iglesia y entrara oxígeno puro!
Muchos cristianos respiramos entonces y lo seguimos haciendo desde aquel espíritu y viento del Pentecostés de aquellos años: con espíritu bíblico, en liturgia, en moral, en cuestiones dogmáticas, teológicas, en modos y estilos eclesiásticos, en esperanza, en la vida.
Pero, por desgracia, lo que abrió el Concilio Vaticano II se ha ido replegando y cerrando posteriormente. Sobre todo el tono de libertad, el aliento vital y de audacia eclesial de entonces se ha ido acartonando en nuevos pero viejísimos moldes eclesiásticos.
Ya en aquella misma época conciliar dijo el cardenal Siri: “harán falta veinticinco años para reconstruir los que Juan XXIII ha derribado en la Iglesia”. [1] En esa tarea están algunos movimientos religiosos y muchos curas y obispos.
Cuando hoy vemos este repliegue, cuando nuestras parroquias viven no cerradas, sino “bunkerizadas” y no se tolera un ápice de oxígeno, cuando vemos el triunfo de la ley y de la normativa sobre la libertad y creatividad; cuando se está desenterrando una liturgia fosilizada, uno piensa: ¿será éste el futuro del cristianismo y de la Iglesia? ¿La Iglesia será todo lo contrario del Effetá? ¿Estos son los derroteros del cristianismo en el siglo XXI?
¿Podrá el papa Francisco entonar un nuevo Effetá?
Escuchemos la voz del Evangelio de Jesús y la voz del Concilio.
05.- Sed fuertes, no temáis. (Isaías 35,4-7a).
Son las palabras de Isaías con las que hemos comenzado la liturgia de la palabra. No temáis, sed fuertes.Effetá.
Desde el Evangelio del Señor, desde el Concilio, seamos fuerte, vivamos abiertos con esperanza puesta en el Reino de Dios:
La saliva, el aliento vital, el Espíritu de Cristo nos abre hacia el horizonte infinito.
Effetá.
[1] DUATO, A. Iglesia y mundo en el pontificado de Juan Pablo II, en: Iglesia Viva, 214, 2003, 45.
Comentarios desactivados en “¡Que el Señor abra nuestros oídos para que nuestros labios no cesen de anunciar sus maravillas!”, por Consuelo Vélez
De su blog Fe y Vida:
Comentario al evangelio del domingo XXIII del Tiempo Ordinario 8-09-2024
El texto nos muestra la acogida que va teniendo el reinado de Dios anunciado por Jesús porque, efectivamente, las situaciones se van transformando
Estamos invitados a dejarnos abrir los oídos por Jesús, a escuchar su predicación, la buena noticia que nos comunica para que nuestros labios sean capaces de anunciar las maravillas de Dios
Se marchó de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre él. Él, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: “Effatá” que quiere decir “¡Ábrete!”. Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente. Jesús les mandó que a nadie se lo contaran. Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban. Y se maravillaban sobremanera y decían: “Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos”. (Mc 7, 31-37)
El evangelio de Marcos continúa este domingo, relatándonos la curación de un tartamudo sordo. Decimos tartamudo y no mudo porque el texto dice que “no hablaba correctamente”. Marcos sitúa a Jesús en camino más allá de Galilea y realizando los signos del reino, uno de ellos las curaciones a los enfermos. La liturgia se salta el texto de la curación de la hija de una sirofenicia que antecede a esta curación. Por otra parte, esta curación se asemeja mucho a la curación de la hija de Jairo, relatada en el capítulo 5. En ambos textos Jesús pronuncia unas palabras: “Talita Kum” = levántate y Effatá = Ábrete. “Al instante” la niña se levanta y se pone a andar; “al instante”, se le abren los oídos al sordo y se le suelta la atadura de la lengua y habla correctamente; y, con la niña, los presentes “quedaron fuera de sí” y con el sordo se “maravillaban sobre manera”. Como vemos, las curaciones siguen, en muchos casos, pasos similares, lo que muestra que son contados en un género literario, sin que esto invalide la experiencia histórica que debió acontecer, a partir de la cual, los que están con Jesús ven cómo se hace presente el reino de Dios anunciado por Él, rompiendo ataduras, exclusiones, impedimentos para que las personas tengan vida y vida en abundancia en ese contexto.
El caso del texto de la curación de este tartamudo sordo, nos remite a textos de Isaías en los que se afirma que “se despegarán los ojos de los ciegos y las orejas de los sordos se abrirán” (Is 35, 5-6). El evangelio nos deja ver también, que se les atribuye a las manos de Jesús y a su saliva la capacidad taumatúrgica. Estas especificaciones responden a las creencias del tiempo, del poder curativo de la saliva, por ejemplo.
El mandarles a callar va en consonancia con el “secreto mesiánico” que está presente en el evangelio de Marcos. Sin embargo, en lugar de callar, la fama se extiende más y más. El texto nos muestra la acogida que va teniendo el reinado de Dios anunciado por Jesús porque, efectivamente, las situaciones se van transformando, su llegada genera cambios y las cosas no siguen como estaban.
La frase final “todo lo ha hecho bien”, nos remite al texto del génesis: “Y vio Dios que todo era bueno” (1,31). Efectivamente, las situaciones caóticas que vive la humanidad, están llamadas a organizarse, a mejorarse, a situarse en su correcto desarrollo para que la vida de Dios en el mundo sea fecunda y el plan divino de salvación se lleve a cabo.
Más allá del milagro en sí, el evangelio nos invita a dejarnos abrir los oídos por Jesús, a escuchar su predicación, la buena noticia que nos comunica para que nuestros labios sean capaces de anunciar las maravillas de Dios. Mucha sordera al evangelio existe hoy en nuestro mundoy en nuestra Iglesia. Pero la apertura sincera a Jesús es capaz de hacer el milagro de volver a escuchar la buena noticia del reino y de predicarla “a tiempo y a destiempo” en el aquí y ahora que vivimos. Nuestro mundo, necesitado de buenas noticias, exige una palabra más profética, más audaz, más creativa, más transformadora, por parte de todos los que nos decimos discípulos de Jesús. Y, eso será posible, en la medida que nuestros oídos estén abiertos para escuchar. Recordemos aquel texto de la carta a los Romanos (10, 14-15). “Pero, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿cómo creerán en aquel a quien no han oído? ¿cómo oirán sin que se les predique? ¿y cómo predicaran si no son enviados?
¡Que el Señor abra nuestros oídos para que nuestros labios no cesen de anunciar sus maravillas!
Comentarios desactivados en “El misterio de la vida”, por Miguel Ángel Mesa
De su blog Otro mundo es posible:
«El Ser es cuidado, atención, ternura… Y tú también, en el misterio de tu ser más verdadero, más allá de toda unidad y dualidad, tú también eres ESO… “En Él vivimos, nos movemos y existimos”» (José Arregi).
Es complicado hablar de Dios, del Misterio de Dios, del misterio que nos habita y del que formamos parte. Porque todo lo que podamos hablar de Dios es mera aproximación, intuiciones expresadas con lenguaje humano, virtudes que sublimamos para comunicar qué es lo más importante de nuestra vida. Y, al final, las palabras resultarán preciosas, pero no nos habremos acercado ni un milímetro a la realidad de Dios, del Misterio que nos circunda y nos constituye.
No obstante, además del lenguaje corporal (tan importante en la relación entre los seres humanos), las personas nos comunicamos por medio del lenguaje. De ahí la necesidad de establecer ideas que manifiesten lo inexplicable. Los teólogos y filósofos de las distintas religiones, culturas e ideologías, han intentado acercarse a esta Realidad, al Ser por excelencia, a Quien nos une y plenifica.
Los más sabios, es decir, quienes no creen que sus palabras y certidumbres sean dogmas de fe (muy al contrario, se mantienen siempre en búsqueda permanente), prefieren, al final, callar y quedar en silencio ante lo Indefinible. Más que las palabras o los razonamientos, siendo unas y otros necesarios para una cierta comprensión de Dios, lo que más nos puede acercar a su Misterio es la experiencia mística, empapada de espiritualidad encarnada. Nada queda fuera del acercamiento a la Fuente, que no deja de crear manantiales de agua viva en nuestro interior.
San Agustín llega a decir en un texto memorable: «La verdad estaba en mí, más íntima a mí que lo más interior de mí mismo». Y Jesús también nos dice que «el reinado de Dios está dentro de vosotros». La verdad, el reinado… una Presencia que no está en la estratosfera, como se creía hace siglos, sino dentro de cada uno/a de nosotros/as.
Por eso es importante ahondar en el corazón, en nuestro interior, hacer silencio, buscar momentos de soledad para abismarnos en el buen Padre y Madre Dios que nos habita. Y no es una tarea nada fácil en las sociedades que vivimos y con el ritmo de vida que llevamos. Cada uno/a deberemos buscar los momentos, los lugares, las técnicas y estrategias para entrar en el Infinito oculto en nuestro espíritu.
Pero, junto con esta búsqueda interior, no hay que olvidar, ni dejar de lado al Dios presente también en los demás. Jesús dice que al verle a él, al conocerle y comprobar cómo actúa, veremos y experimentaremos los sentimientos de su Abbá. Y Jesús no se olvidó de la oración, de la inmersión total en el misterio de su yo y en el Misterio del Otro. Pero no podía desligarlo de su entrega y servicio a la causa del Reinado de Dios, de su misericordia y amor por la humanidad, especialmente por los más olvidados y desfavorecidos.
Ahí es donde se prueba de verdad si la espiritualidad está encarnada o no, si es etérea, sin ningún vínculo con la ética y la solidaridad, o comprende y abraza a toda la persona, si impregna la mística con la que vive, se relaciona, comparte, se alegra y sufre con los demás…
Serán pues dichosos quienes descubran esta epifanía del Misterio, que es la Fuente de la vida, la Claridad de cada nuevo día, la máxima Apertura al hondón personal, a la Transparencia de cada persona.
«Felices quienes ahondan y se dejan llenar por el asombroso misterio de la vida».
Andamos buscando formas de anunciar la Buena Nueva de Jesús a las personas. Y comprobamos que es preciso entablar cercanía a los hombres y mujeres. Si no hay amistad, proximidad, todo lo que anunciemos, sonará de lejos como un anuncio y será muy difícil que cale, que penetre.
Necesitamos formas de estar próximos. Puede ser que lleguemos a través de un escrito. Y aquí será importante lo que digamos y cómo lo digamos. Es preciso una forma de escribir fácil, cercana, directa, anunciando el Mensaje de Jesús; bien sea usando el estilo de parábolas que Jesús usaba, bien sea transmitiendo las mismas Palabras de Jesús, y en cualquier caso que resulte de una forma agradable, incisiva.
Llevo 30 años entregando en la parroquia cada semana una hoja a cada vecino. No puedo calcular el fruto que ha dado pero, por los comentarios, siento que ha surtido efecto, sobre todo difundiendo la iluminación evangélica, en la línea pastoral de la parroquia y acerca de la realidad de la vida.
Cuando ocurre algún acontecimiento social en el pueblo o en la comarca, es una ocasión muy especial para hablar de ello. Hay parroquias que editan una hoja transmitiendo el evangelio del día y anunciando los acontecimientos de la comunidad parroquial. Yo prefiero ir más en anuncio de una línea evangélica y un comentario cristiano a raíz de lo que estamos viviendo. Siempre he pensado que, a la hora de escribir, hay que tener delante el evangelio y los medios de comunicación y tratar de sacar el eco de las dos cosas. Ya el título lo indica y anuncia: “Tras el Maestro”, “De buena Fuente” o “La vida”.
Lo ideal también es cuando hay personas que se atreven a enviar su opinión sea a favor o en contra de lo escrito. Y se entabla un diálogo.
Es cierto que hoy lo que funciona son los medios audiovisuales y las redes sociales. Pero siempre hay lugar en la cocina o en cuarto de estar para una hoja que se lee a ratos. Otras veces se espera la “hoja” a ver qué dice de algún acontecimiento de actualidad. Esa hoja tiene un atractivo de la realidad y de la forma de pensar. El evangelio diluido en ese artículo se lee muy a gusto.
Y no digamos nada cuando se trata de la “hoja” de la zona. Es una manera de unir a las personas de los pueblos y de abrirles al Evangelio.
Comentarios desactivados en Qué significa dignidad ahora: Primera parte del simposio Commonweal
Gilbert Meilaender
A principios de este verano, la revista Commonweal publicó un “simposio” impreso titulado “¿Qué significa dignidad ahora?”. La serie ofrecía cuatro perspectivas académicas sobre Dignitas Infinita, la defensa de la dignidad humana por parte del Vaticano en 2024, que también le daba un tono negativo a las nuevas ideas sobre la identidad de género. La publicación de hoy es la primera entrega. En los próximos días y semanas, Bondings 2.0 proporcionará resúmenes de estas opiniones.
El Vaticano necesitaba más “carne y sangre” en su reciente instrucción sobre la dignidad humana.
Esa es la opinión de Gilbert Meilaender En su contribución al simposio publicado por Commonweal sobre Dignitas Infinita, el reciente documento del Vaticano sobre la dignidad humana que contenía algunas secciones negativas sobre la identidad de género, Meilaender, profesor de investigación sénior en la Universidad de Valparaíso, Indiana, señala que el documento afirma que la dignidad infinita de cada persona “es plenamente reconocible incluso por la sola razón”.
Sin embargo, la evidencia histórica sugiere lo contrario. Por ejemplo, en 1948, cuando la UNESCO convocó a un comité de filósofos para considerar la base de las afirmaciones de dignidad humana universal como parte del proceso de producción de la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, el comité no pudo ponerse de acuerdo sobre por qué creían que tales afirmaciones eran verdaderas. Podían estar de acuerdo sobre los derechos humanos universales y la dignidad en sí mismos, pero no sobre su base; ni siquiera ellos podían llegar a un consenso a través de la razón solamente.
De manera similar, Meilaender señala que la delineación del documento de cuatro tipos de dignidad puede llevar a más preguntas que respuestas: ¿cómo interactúan los diferentes tipos de dignidad? ¿Cómo y por qué deberían ser tratados todos en el mismo documento? En respuesta a estas cuestiones, Meilaender sostiene:
“Para mí, al menos, sería más persuasivo si la Iglesia hablara con su propia voz. Y si lo hiciera —si la Iglesia intentara no decir más de lo que puede decirse a partir de su propia confesión— creo que Dignitas podría adoptar una forma algo diferente.
“…[E]l problema más profundo no es lo que se dice en Dignitas Infinita sino cómo se dice. Como tantos documentos magisteriales, Dignitas tiende a enunciar la enseñanza de la Iglesia en lugar de explicarla o argumentar a favor de ella. Sin duda, esto es precisamente lo que la Iglesia debe hacer a veces, pero ¿qué utilidad tiene en un documento cuyo público destinatario es mucho más amplio que la Iglesia Católica Romana?”
Utilizando las secciones sobre la pobreza, la guerra, la maternidad subrogada y la “teoría de género” como ejemplos, Meilaender sostiene que el documento “afirma, pero en realidad no defiende, la visión de la Iglesia para la humanidad”. También parece no dialogar de manera sustancial con quienes no están de acuerdo con las afirmaciones que se hacen, como quienes “consideran que lo que hace una madre sustituta es bueno y digno de elogio, ayudando a otra a tener un hijo al que amar y cuidar” o quienes valoran la autodeterminación y la autonomía en materia de bioética.
Meilaender concluye:
“Dietrich Bonhoeffer escribió una vez que el Cuerpo de Cristo ocupa un espacio en el mundo. Y aunque escribo como luterano, no dudo de que la Iglesia Católica Romana aspire a hacer y ser precisamente ese cuerpo que ocupa un espacio. Si es así, entonces el Vaticano debería ser alentado a darle algo de carne y sangre a esta discusión sobre la dignidad. Después de todo, no deberíamos ofrecer nuestra visión de la vida humana mientras esperamos simultáneamente que nadie nos pregunte por qué”.
Tal vez una manera de encarnar la discusión del Vaticano sobre la dignidad sería basarla en vidas humanas reales. De hecho, ¿qué aspecto habría tenido el documento si los autores hubieran tenido más en cuenta las realidades de carne y hueso de algunas de las personas y grupos que se analizan en el documento (como las personas trans o los padres e hijos que participan en la gestación subrogada)? La nuestra es una fe encarnacional, que exige esa consideración.
—Phoebe Carstens, New Ways Ministry, 22 de agosto de 2024
El histórico activista Armand de Fluvià, fundador del Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), ha fallecido en la medianoche de este viernes a los 92 años en el Hospital de Barcelona a causa de una insuficiencia respiratoria. Reconocido heraldista y especialista en genealogía, batalló en la cruda trinchera del colectivo LGTBI durante el franquismo. Fue el iniciador en 1970 del movimiento LGTBI no solo Catalunya, sino en toda España. Fluvià ha muerto apenas cuatro meses después de que lo hiciera Silvia Reyes, a los 75 años, otra histórica activista del movimiento trans.
De Fluvià ha fallecido convertido en uno de los «referentes» históricos de las «luchas y conquistas por los derechos y libertades LGTBI», como ha reivindicado el Front d’Alliberament Gai de Catalunya. También sus compañeros en la lucha del colectivo LGTBI han lamentado su fallecimiento. «Que más allá del arco iris descanse en paz«, lamentaba en sus redes sociales Jordi Petit, otra histórica personalidad del activismo gay en Catalunya. «Hoy nos ha dejado el amigo, compañero, activista y fundador FAGC, Armand de Fluvià. Es un día triste«, decía por su parte Eugeni Rodríguez, presidente del Observatori Contra LGTBI-FÒBIA.
Avui ens ha deixat l’Armand de Fluvià.
Fundador del moviment d’alliberament sexual al nostre país que, amb l’aportació de figures comunistes com Amanda Klein, va donar lloc al @fagc_catalunya.
Va impulsar també Nacionalistes d’Esquerra, primera organització amb una Assemblea Gai. pic.twitter.com/lWusGgOa3B
«¡Hemos conseguido tanto! Para la sociedad franquista éramos «corruptores de menores»; para la medicina, «enfermos mentales», y para la Iglesia, los pecadores más abyectos. Recuerdo haber oído: ‘Prefiero un hijo mongólico o criminal a uno maricón'», contaba en 2016 el propio Armand de Fluvià en una entrevista con EL PERIÓDICO. En esta conversación, el activista de entonces 84 años aseguraba que el colectivo LGTBI había conseguido la «igualdad legal» pero, precisaba, «la discriminación social sigue ahí». «La culpable es la religión -denunciaba-. Desde el edicto de Constantino, han sido 2.000 años de bombardeo ideológico». También aseguraba que el «peor territorio de acoso» era la escuela.
La FELGTBI+ también le recordaba en X destacando que fue el primer activista gay español que luchó contra la ley de peligrosidad social, que castigaba con la cárcel la homosexualidad. Y afirmaba que no podemos olvidar nuestra historia y de dónde venimos, porque, si lo hacemos, es la manera más rápida de volver a ella.
❤️Fallece Armand de Fluvià, el primer activista gay español que luchó contra la ley de peligrosidad social, que castigaba con la cárcel la homosexualidad.
No podemos olvidar nuestra historia y de dónde venimos, porque, si lo hacemos, es la manera más rápida de volver a ella.
Tras el FAGC, De Fluvià fundó el Movimiento Español de Liberación Homosexual (MEHL), el Casal Lambda y la Fundació Enllaç (esta última atiende las necesidades de los derechos de las personas mayores LGTBI). Precisamente sus compañeros de la Fundació Enllaç lo recordaban hoy como una persona de «convicciones firmes«, que ha tenido una «constancia» y «entusiasmo» que lo han llevado a «estar presente» en la vida del activismo durante década. «Es uno de los impulsores de la lucha de los derechos de las personas LGTBI en tiempos tan difíciles como la dictadura fascista que vivimos durante 40 años», decía Josep Maria Mesquida, presidente de la fundación.
El FAGC, organización LGTBI decana de Catalunya y en el conjunto de España que él fundó en 1975, fue la que promovió las movilizaciones y la acción política en favor de la derogación de la ley de peligrosidad social, que se usaba para perseguir y encarcelar a personas LGTBI en España.
De Fluvià era también destacado heraldista, especializado en Cataluña y la Corona de Aragón. De hecho, fue fundador de la Sociedad Catalana de Genealogía, Heráldica, Sigilografía, Vexilología y Nobiliaria (1983), de la que fue presidente hasta 2007 y recibió varios premios En 2000 recibió la Creu de Sant Jordi de la Generalitat.
También ha sido asesor de diferentes organismos públicos de archivística catalanes y ha cedido fondos documentales sobre la historia del colectivo LGTBI, que se conservan en el Centro de Documentación Armand de Fluvià en las instalaciones del Centro LGBTI, gestionados por el Casal Lambda.
Su muerte se ha lamentado también fuera del colectivo. El grueso de la clase política catalana ha lamentado este viernes el deceso del El presidente de la Generalitat, el socialista, Salvador Illa, ha puesto en valor que «si hoy Catalunya y España son referentes en la defensa de los derechos y libertades del colectivo LGTBI, también es gracias a personas como Armand de Fluvià». Y ha trasladado su pésame a la familia y amigos del activista, mediante un mensaje en la red social X.
Si avui Catalunya i Espanya som referents en la defensa dels drets i les llibertats del col·lectiu LGTBI, també és gràcies a persones com l’Armand de Fluvià, activista i fundador del primer col·lectiu homosexual del país, Movimiento Español de Liberación Homosexual (MELH).
«Me entero con mucha tristeza de la muerte de Armand de Fluvià, un luchador pionero e incansable, referente de la defensa de los derechos humanos y las libertades y pilar del movimiento LGTBI. El mejor homenaje será preservar tu legado de quienes amenazan nuestros derechos y libertades. Nuestro pésame a su familia y personas queridas. Descanse en paz», ha señalado por su parte el también socialista y alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. «Que la tierra le sea leve y que su recuerdo sea homenaje a los pioneros del movimiento gay«, ha dicho el exministro de Cultura del gobierno de Pedro Sánchez, Miquel Iceta.
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun (Sumar), ha destacado: «Cuando las leyes de Franco todavía castigaban la homosexualidad, Armand de Fluvià dotó de peso político y cultural al movimiento de liberación gay. Su labor de años, su amor insobornable por la libertad, es memoria de ese país y luz para el futuro».
Asimismo, el expresidente de la Generalitat Pere Aragonès (ERC) ha destacado que De Fluvià fue «un referente de lucha, honestidad y humanidad»: «Su defensa de los derechos LGTBI y de los derechos nacionales de Cataluña ha sido un ejemplo para muchos de nosotros. Gracias por tu libertad y compromiso«.
A lo largo de su vida, De Fluvià ha recibido premios y reconocimientos diversos tanto por la vertiente de heraldista y genealogista como por la de activista LGTBI. Además de la Creu de Sant Jordi, recibió la Medalla de Honor de Barcelona (2008), la Medalla de Oro al Mérito Cultural del Ayuntamiento de Barcelona, los premios 17 de maig del Observatori contra la LGTBI-fobia (2018), el premio 17 de mayo a las libertades públicas y derechos civiles de UGT (2019) y la Medalla a la Promoción de los Valores de Igualdad (2020) concedida por el Ministerio de Igualdad español.
Comentarios desactivados en Irán critica la publicación “insultante” en Instagram del embajador australiano a favor de la comunidad LGBTQ+
El diplomático celebró en Instagram el “Wear It Purple Day”, un día para la juventud queer. En Irán, la homosexualidad se castiga con la muerte.
Por Greg Owen martes 3 de septiembre de 2024
El embajador de Australia en Irán fue convocado al Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Islámica en Teherán esta semana después de compartir una publicación celebrando el“Wear It Purple Day” (Día de Vestir de Púrpura) en la cuenta oficial de Instagram de su embajada. El Día de Vestir de Púrpura es un día anual de concienciación sobre la comunidad LGBTQ+ en Australia que celebra a los jóvenes queer.
“Sigamos defendiendo la diversidad y la inclusión para un futuro más brillante e inclusivo. ️ ️ ️”, publicó el domingo la cuenta del país @australiainiran, tanto en inglés como en farsi. El texto acompañaba una foto del embajador Ian McConville posando en Teherán en la azotea de la embajada junto a dos miembros del personal. Todos llevaban ropa y accesorios de color violeta.
La agencia de noticias semioficial iraní ILNA informó el martes que el gobierno islámico consideró que la publicación “rompía las normas”, según Reuters. Los medios estatales iraníes dijeron el lunes que “promovía la homosexualidad”.
La agencia de noticias Mehr, otro medio semioficial del gobierno, citó al director del Departamento Regional del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, quien “condenó enérgicamente la acción de la embajada de Australia al publicar contenido que iba en contra de las normas aceptadas”.
“El contenido publicado por la embajada de Australia es insultante y contrario a la tradición, las costumbres y la cultura iraníes e islámicas”, afirmó el diplomático iraní, al tiempo que sugirió que su distribución constituía una violación del derecho internacional.
La actividad homosexual es ilegal en la República Islámica y en algunos casos se castiga con la muerte.
McConville, que fue nombrado embajador en abril, se mostró en desacuerdo con la descripción que el gobierno iraní hizo del mensaje, según ILNA. Dijo que el mensaje inclusivo no tenía la intención de insultar al pueblo iraní ni a sus valores. La República Islámica, señaló McConville, no se mencionaba en el mensaje.
En 2022, el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, describió infamemente la homosexualidad como un síntoma de la “depravación moral” que afecta a las naciones occidentales.
Por el contrario, la embajada defendió los valores occidentales de tolerancia e inclusión.
“Hoy y todos los días”, decía la publicación, “nos dedicamos a crear un entorno de apoyo, donde todos, especialmente los jóvenes LGBTQIA+, puedan sentirse orgullosos de ser ellos mismos”.
La publicación permanece activa en la cuenta de Instagram de la embajada de Australia.
El llamado de McConville a declarar sigue a un incidente ocurrido en agosto, cuando el embajador de Irán en Australia fue llamado al Departamento de Asuntos Exteriores de ese país por una publicación en X que abogaba por la expulsión violenta de los israelíes de “las tierras santas de Palestina”.
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, calificó los comentarios de aborrecibles, odiosos y antisemitas y dijo que era “totalmente inapropiado” que el embajador iraní, Ahmad Sadeghi, “actuara de esa manera”.
La desaprobación de Albanese puede resultar ser la primera de un prolongado juego de represalias diplomáticas entre las naciones.
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