Elijah
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5 octubre 2016 a las 22:20 #346188
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Miembro(Mientras lees, escucha la canción «Christ be in my wake», de Stuart Townend – https://www.youtube.com/watch?v=X4emGI1gHPA -, que me inspiró esta historia).
-Come on, guys, do your best now, do it!
Las palabras del entrenador retumban en las blancas paredes de la piscina. El grupo de nadadores que entrena a mi derecha se convierte en una mezcla de movimiento intenso y suave agitación. Esos chicos altos y fuertes, que gritan improperios disfrazados en su fuerte acento británico, pasan junto a mi levantando olas rebeldes que empapan mis hombros desnudos.
Yo sigo absorto en mis pensamientos. Me he detenido en el borde de la piscina para tomar aire, pero el tiempo me parece ahora eterno. Ya ha anochecido y tengo la sensación de que un nuevo día ha llegado a su fin, pero yo no lo dejo marchar. ¿Cómo podría? ¿Cómo, si Elijah está aquí conmigo? La situación es surrealista. Pero la realidad es así a veces. Dispuesta a jugar, a tergiversar, a enturbiar las vanas esperanzas y convertirlas en pequeñas ilusiones marchitas. Miro a Elijah, y sé que si tan sólo moviese mi brazo unos centímetros para sacar mi mano del agua, podría rozar su piel. Quizá podría tocar su mano.
La misma mano dulce y cálida que estrecho cuando le saludo. Yo finjo cualquier pretexto para sostener esa mano junto a la mía una milésima de segundo cualquiera más. Y él la mantiene.
Hasta que alguno de los dos piensa que el saludo se está alargando demasiado. Nuestros ojos miran al rededor, hacia los jardines del campus, la puerta de la cafetería o los bancos de la iglesia. Estemos donde estemos, siempre hay un momento en que un «ya basta» invisible separa nuestras manos.
Ahora, en la piscina, miro a Elijah y un fugaz parpadeo me conecta con sus ojos.
-You’re doing well, you know.
Sonrío. Elijah no sabe mirarme en silencio. Siempre tiene que decir algo, cualquier cosa, una palabra que llene el vacío que hay entre nuestras pupilas reflejadas en los ojos del otro.
-Thank you, Elijah. Let’s do one more. I should go to the Library before it closes and I’m afraid it’s may too late if we don’t hurry up now.
Y nadamos una vez más, recorriendo metro tras metro un anhelo que no puede medirse en la distancia, sino en el alma. Porque después entraremos al vestuario. Y fingiré que no me conmueve la belleza de su cuerpo, la suavidad de su mirada en mis ojos, su voz de ángel y profeta.
-Would you mind if I come along with you to the Library?
Apenas se ha puesto la camiseta interior y todavía está rescatando su brazo de la tela blanca, pero yo ya he localizado la ubicación exacta de los labios que han pronunciado esas palabras.
-Sure! -respondo-. It would be fine!
No soy capaz de disimular mi alegría. No se me da bien esconder la sonrisa cuando existen motivos para sonreir. Y Elijah es un motivo que compite en ternura contra cualquier subterfugio o razón. Su propia existencia es para mi sonrisa como la luz del sol para una flor. Si existe la luz, existe la vida.
Hola chicos. Si habéis tenido la paciencia de leer hasta aquí, sabréis que me encuentro viviendo en Reino Unido desde hace unos días. He empezado mi Erasmus en la Loughborough University, y como alguno de vosotros me ha dicho que mis historias -aunque sean ficción- le inspiran buenos sentimientos, me apetece compartir con vosotros algunos de los fragmentos que escribo mientras estoy en este país. Por supuesto, es ficción, pero hay algo en la ficción que esconde siempre una chispa de realidad.
Me siento agradecido por vuestra atención. Sólo soy un estudiante que tiene muchas historias en su cabeza, y para mi es precioso poder darles forma y color, y compartirlas con personas que tienen la paciencia de leerlas.
Que Dios escuche vuestras oraciones.
Un abrazo desde
Reino Unido.
Miércoles, 5 de octubre de 2016.
VISIBLES.
8 octubre 2016 a las 7:32 #353025Visibles
MiembroReino Unido,
Sábado 8 de octubre de 2016.
Hola chicos.
Quería compartir con vosotros unas palabras que he tenido en mente en la oración de esta mañana.
«John 6:37: I will never turn away anyone who comes to me».
«Juan 6:37: Aquél que venga a mi, yo no lo rechazaré».
Un abrazo muy fuerte.
VISIBLES.
10 octubre 2016 a las 21:46 #353030Visibles
Miembro-In Britain, when you can see the stars shining in the sky at night, it clearly means that you’ll need a jacket. That’s when temperature goes down, you know…
Paul me habla mientras le acompaño hacia el coche. Pero yo he dejado de oírle en este momento. Ya no pienso en el frío que me pellizca cada centímetro de mi cuerpo. Ya no escucho el sonido de la gravilla bajo mis pies, ni el susurro del viento entre las hojas marchitas de los árboles que el otoño desnuda en silencio. No siento el frío, porque de repente mi corazón ha dado un vuelco y ahora los latidos se multiplican como las estrellas blancas en el cielo negro. He visto algo que me ha captado la atención.
Bajo la luz de una farola cercana, una sombra ha atravesado la acera junto a la antigua iglesia. Y en el mismo momento he reconocido a la persona que se encontraba allí. Su andar característico, silencioso, casi tímido, pero a la vez firme y decidido por causa del frío de octubre, no me ha pasado desapercibido. Es Elijah. Hace días que no le he visto. No vino a la piscina el último jueves. Tampoco le he visto en la cafetería de la universidad. Y hoy, durante el culto de la tarde, su asiento habitual estaba vacío. Y ahora, de repente, le he visto andando bajo la luz de esa farola amarilla, como un espejismo, una imagen fugaz que viene y se va.
Me detengo. El anciano que camina conmigo refleja su extrañeza en el rostro, y me pregunta:
-All right?
-Paul, I’m sorry -le respondo-. I won’t be able to come along with you by car tonight. I’ve just remembered that I have to go back the Church. I was going to meet someone.
-Well, it’s fine that way. Are you sure? I can wait inside my car, I don’t mind.
Pero le digo que no. Que no es necesario. Que volveré a pie hasta la residencia. Le agradezco su amabilidad por llevarme en coche hasta la universidad y ahorrarme la caminata a pie.
Y es que no me importa el frío. Ni la oscuridad que me rodea. En mi alma hay una luz, y en ese momento quiero compartirla con quien la necesita. Él. Sólo él. Elijah.
Corro en dirección a la Iglesia. Evito a los últimos visitantes, que todavía siguen en la puerta despidiéndose entre ellos. Sé que Elijah ha entrado dentro. Quizá va a rezar. Quizá quiere estar solo. Quizá por eso me ha evitado estos días.
Tengo muchos quizá en mi mente, pero una vez más, no me importan. Qué más dan las hipótesis de una mente enamorada.
Entro en la Iglesia y mi instinto me conduce hasta la nave central. Allí está. Sentado en el banco de siempre, mirando al suelo. Lacónico, triste.
No comprendo. Hay ciertas personas, como Elijah, que no deberían experimentar la tristeza jamás. No puedo comprender que unos ojos tan hermosos puedan ahogarse en lágrimas de silencio. No puedo concebir que sus labios suaves y pequeños sean derrotados por el frío del otoño y apenas puedan sonreír.
Me acerco a él. Sólo estamos nosotros dentro de la capilla. Los murmullos del vestíbulo suenan lejanos. La cruz del altar parece más grande en la penumbra. Las sombras juegan a nuestro alrededor, en el silencio.
-Elijah…
Él me mira.
Me siento junto a él. Ahora soy yo quien tiembla. Porque mi corazón es un relámpago que quiebra el cielo en pedazos eléctricos, y es que basta una simple mirada para que la tormenta estalle en mi conciencia.
No decimos nada.
Solos. Sentados en las sillas de color rojo, delante de la cruz. Juntos.
Este momento es todo lo que tenemos. Ahora estamos juntos. Nada más. Nada más. Nada más.
Reino Unido.
Lunes, 10 de octubre de 2016.
VISIBLES.
11 octubre 2016 a las 21:05 #353031aleonero
MiembroHermosa historia, por un momento me trasladé a esos sitios y sentí hasta frío, Dios te bendiga y gracias por compartir tu talento
12 octubre 2016 a las 21:36 #353043Visibles
MiembroSuena una canción, pero no recuerdo el título. Apenas la escucho a intervalos, cuando alcanzo el borde de la piscina y me concedo el tiempo justo para tomar aire en los pulmones. En este momento apenas puedo quitarme de la cabeza lo que ha ocurrido esta tarde. Los recuerdos de cada minuto con él me asaltan el pensamiento, como imágenes nítidas en un sueño confuso. Cada instante que sumerjo mi cabeza dentro del agua y miro el fondo azul de la piscina, estoy viéndole a él unas horas atrás, caminando a mi lado en el parque. Y en mi pensamiento, veo perfectamente sus ojos verdes que reflejan el cielo metálico, frío, lluvioso. Sus manos en los bolsillos, a resguardo del frío. Su cabello negro semioculto por la capucha que la lluvia humedece en su lento caer. Sus mejillas blancas, apenas ligeramente teñidas de un rojo cobrizo, se contorsionan cuando su boca sonríe.
Me zambullo en el agua. Otra vez. Todo el tiempo que estoy nadando, no es suficiente para que la imagen de su rostro se desvanezca de mi mente. Ya casi nado sin fuerzas, sin aire suficiente para atravesar el agua tibia. Y sin embargo, su imagen es una constante compañía, un testigo omnipresente de nuestro paseo en el parque, unas horas atrás. Recuerdo cada palabra, cada matiz de su voz, cada temblor de sus labios.
Otra canción suena en la piscina, pero ya no me esfuerzo en escucharla. Quisiera poder echar a correr, tan rápido y fuerte que pudiese volar sobre el rojo de los árboles en otoño y el verde de los prados y campos que rodean este lugar. Él vuelve a sonreír en mi pensamiento, y si yo tan sólo pudiese acariciar esa dulce sonrisa de la misma manera que mis manos se deslizan sobre la superficie del agua en la piscina…
Los chicos ingleses que conversan junto a mi interrumpen mis pensamientos con unas palabras amistosas. Pero mi mente se encuentra perdida en el parque, deambulando entre esos árboles que el viento del otoño desnuda y esas gotas de lluvia que se enfrían sobre la madera de los bancos del parque. Y les dedico una sonrisa educada y les digo cualquier tontería para salir del paso, pero a los pocos segundos les he vuelto a ignorar. Quisiera poder ignorarle a él también.
¿Pero por qué no puedo hacerlo?
Es de noche.
Estoy nadando.
Y en mi alma, observo sus ojos.
Es por la tarde.
Estoy con él en el parque.
Y en sus ojos, observo mi alma.
Un fuerte abrazo.
Reino Unido.
Miércoles, 12 de octubre de 2016.
VISIBLES.
13 octubre 2016 a las 22:59 #353045Visibles
MiembroQué extraño.
Porque esta mañana, al despertar, he sentido que él estaba aquí. Con el pelo algo alborotado sobre mi almohada. Y sus ojos todavía dormidos, iluminados por la claridad del amanecer. Y la sábana, cómo no, otra vez enredada en sus pies. Y sus pies todavía enredados en los míos. Casi podía despegar los labios y decir en voz baja cualquier palabra para hacerle despertar.
Pero él no está. Ha sido sólo un sueño.
A lo largo del día he mirado la pantalla vacía del teléfono móvil. No hay llamadas. He salido a pasear, con la secreta esperanza de encontrármelo casualmente en el parque. Los bancos vacíos. Los árboles inmóviles, sin chicos que pasean bajo ellos hablando de fútbol con las manos en los bolsillos. Sin él hablándome de su equipo de fútbol. Sin él. Las calles hoy son calles de silencio. ¿Dónde está?
He salido a correr. Ni siquiera he sentido el frío de la noche. Las hojas de los árboles que el viento desmembra y retuerce en el suelo de los parques han caído sobre mi como una lluvia de otoño. Pero qué importa nada, si no lo siento.
Sólo ha sido un sueño.
Llega su final.
Y ya está.
Un fuerte abrazo.
Reino Unido.
Jueves, 13 de octubre de 2016.
VISIBLES.
16 octubre 2016 a las 23:10 #353055Visibles
MiembroMe gusta la forma en que sonríes. Curvas ligeramente tus labios deliciosos mientras tus mejillas se tiñen de alegría. Y de inmediato, tus blancos dientes asoman nerviosos, como estrellas fugaces en el cielo nocturno. Me gustan tus ojos, iluminados por ese verde incierto que ningúna brizna de hierba consigue igualar. La manera en que tu mirada navega entre mis labios, deambula primero traviesa hacia mi boca, y después regresa a mis ojos, en ese suave vaivén de tus pupilas. Y cuando nos detenemos en el banco verde bajo el viejo árbol del parque, me gusta cerrar los ojos. Me concentro en el sonido del viento que deja caer las hojas amarillas sobre nosotros. Y tú no dices nada. Y el silencio de ese momento es el sonido más bello que existe.
Si pudiera, si tan solo fuese capaz de hacerlo, guiaría mis manos hacia tu espalda y te abrazaría. No me importaría que lloviese. Incluso lo agradecería. Porque te abrazaría más fuerte. Tan solo un abrazo bastaría para que el viejo árbol floreciese de nuevo, en mitad del otoño. Como hace tu sonrisa, en mitad de mi pensamiento.
Me gusta la forma en que sonríes.
No puedo decírtelo, pero lo pienso.
Puedo escribirlo aquí, porque tú nunca podrás leerlo.
Un fuerte abrazo.
Reino Unido.
Domingo, 16 de octubre de 2016.
VISIBLES.
24 octubre 2016 a las 22:19 #353079Visibles
MiembroReino Unido.
Lunes, 24 de octubre de 2016.
En esta tarde de otoño, una llama intrépida desafía al frío y da calor a mi corazón. Kylian y Mathew braman hasta enroquecer cada vez que uno de los flankers se aproxima demasiado a tu posición. Defiendes el balón con el ímpetu propio de un guerrero en la batalla más decisiva de su vida. No me hace falta concentrarme en el balón. Cuando Mathew se escandaliza hasta enronquecer, el equipo contrario lleva la ventaja. Cuando Kylian exhala un largo suspiro, sé que alguno de nuestros jugadores ha recuperado el balón. Y gracias a ese tácito guión, puedo simplemente mirarte correr sobre la hierba escarchada.
Caes al suelo. Suena el silbato. Mr. Cromie se acerca a ti para saber cómo te encuentras. Oigo al entrenador bramando tu nombre: «Elijah! Elijah! Allright?». Mathew se lleva las manos a la cabeza por un momento. Yo aprieto mis manos dentro del bolsillo. Me resulta ridículo fingir que no he sentido una punzada de preocupación cuando te he visto rodar en el suelo. Pero no quiero llamar la atención.
Un momento después te has vuelto a levantar. Tu coraje en el campo de juego es más fuerte que el dolor de una caída. Y cuando tú y yo estamos solos, el coraje tiñe tus pupilas verdes. Y nada más, tan sólo coraje, habita en nuestros labios cuando se acercan, demasiado cerca, en esos momentos en que nadie está mirando.
Dicen que eres el mejor fullback que el equipo de la universidad ha visto en los últimos años. Todavía no he conseguido entender qué hace exactamente el fullback, pero no le doy demasiadas vueltas. Eres la estrella del equipo, y para mi también eres una estrella. La estrella más hermosa del firmamento.
Me muero de frío. Tú estás en el campo, ajeno a todo lo demás. Concentrado en la defensa del campo. Corres más rápido que nadie, sobre la hierba. Verte me transmite felicidad, una paz extraordinaria. Como cuando sopla el viento las tardes de domingo en el parque, y te abrazo sin pensar en nada más que en quererte. A pesar de tus pantalones cortos y tu camiseta, no pareces tener frío. Yo me ajusto la bufanda y cierro los ojos. Me limito a disfrutar con todo mi corazón de ese momento. Del presente. De los abucheos de Kylian y Mathew. De ti concentrado en conquistar el campo de juego. De mi corazón latiendo, feliz.
En mi oración,
VISIBLES.
26 octubre 2016 a las 21:54 #353086Visibles
MiembroMe despierto sobresaltado en la noche. En la oscuridad de mi habitación, escucho mi respiración agitada, calmarse despacio. La claridad del alba se anuncia en la cortina blanca que cubre la ventana.
-What’s up? -tu voz dormida me devuelve a la realidad.
No te contesto. Las imágenes del sueño permanecen casi intactas en mi memoria. Pero ahora he regresado a la realidad. Y tú estás en ella. Tu voz. Tú. Elijah.
-Alright? -insistes.
-Alright -respondo.
Mi mano se desliza bajo tu camiseta de algodón y acaricia tu vientre cálido y agradable. Te incorporas y tu boca se aproxima a la mía. Me besas. Te beso. Nos besamos. Silencio. Quiero que esta noche sea eterna.
-«Buenas nochas» -tu sonrisa es clara en la penumbra de la habitación.
Te beso.
-«Buenas noches» -te corrijo.
Me besas.
Todavía falta una hora para que el despertador suene. El sueño nos vence. Y cuando al fin sucumbimos al letargo de la consciencia, estamos todavía abrazados.
En mi oración,
VISIBLES.
27 octubre 2016 a las 19:37 #353090Visibles
MiembroHola

Hoy no escribo ningún relato. Pienso que la magia de las palabras escritas es que permite imaginar historias, crear personajes maravillosos, y momentos únicos. Aunque no existan en la realidad, ¿qué es acaso real, si todo lo que conocemos termina subvertido por la ambivalencia de nuestros sentidos? Puede que Elijah no exista. Puede que las palabras que escribo sean simplemente ideas que nacen en mi mente cuando estoy nadando en la piscina, o paseando sólo en el parque. Pero si esas ideas nacen en mi mente, entonces, más allá del discernimiento entre la fantasía y la realidad, está la certeza de que en mi mente existe amor. Y es hermoso poder compartir mis relatos en este lugar.
Sigamos soñando DESPIERTOS.
Gracias.
En mi oración,
VISIBLES.
12 noviembre 2016 a las 16:46 #353112Visibles
MiembroLoughborough, Reino Unido.
Sábado, 12 de noviembre de 2016.
A veces, no comprendes a una persona, pero la amas igualmente, porque tienes fe en él o ella. Para mí, amar es tener fe, confiar en la otra persona. Y la fe en la otra persona es lo que me impulsa a hacer un esfuerzo para comprenderle.
En mi oración,
VISIBLES.
13 noviembre 2016 a las 14:43 #353114Bernardo Yoel
MiembroAunque «invisible» que las teclas de tu ordenador no paren.
YOEL. Valencia,20º
15 noviembre 2016 a las 23:50 #353116Visibles
MiembroLoughborough, Reino Unido.
Martes, 15 de noviembre de 2016.
Tus labios saben a té verde. Apenas te he escuchado entrar en la habitación. Pensaba que todavía dormías junto a mi. En silencio, te has levantado para calentar el agua en la tetera, y al poco tiempo has regresado con las tazas humeantes en las manos. Te sientas como haces siempre, con una pierna sobresaliendo del colchón y la otra doblada bajo tu cuerpo. Ninguno llevamos camiseta, porque el radiador sigue encendido y nosotros mantenemos el calor en nuestros cuerpos. Como si la lluvia que cae al otro lado del cristal, sobre tu bicicleta, fuera tan sólo un rumor distante; un murmullo inocuo como el silbido de la tetera en la cocina. No sé qué hora es. No importa. Todavía entra un débil fulgor blanquecino a través de las cortinas. No sé cuánto tiempo hemos estado dormidos, uno junto al otro, robándonos abrazos que son sueños y sueños que son abrazos.
Me ofreces la taza de té, pero no me dejas que la tome en mis manos.
-Do you wanna cup of tea? Ok, then. You know what I want you to do now… -susurras.
Veo la llama del juego ardiendo en tus pupilas, el brillo avivado en tus ojos verdes. Te sigo el juego. Te beso. Cierro los ojos porque en este preciso instante, todo el amor que existe en mi alma está concentrado en tus labios. Te arrebato la taza de té y la dejo sobre la mesilla, junto a la tuya. Algo cae al suelo, quizá es el despertador, pero no me importa recogerlo. No existen las horas ni las prisas en este momento. Es nuestro momento. Tuyo y mío.
Te empujo hasta que caes sobre las sábanas, rendido. No vas a luchar contra mi. Vas a ser mi aliado, dejando sucumbir tu fortaleza al ritmo de mis besos sobre tu piel, mis palabras perdidas en el aire, derramadas sobre la sábana blanca, libres fuera de mi corazón. Tus manos deambulan por mi cuerpo, disimulando torpemente las rutas que ya conocen de memoria. Recorriendo las curvas y los ángulos que tantas noches, en la oscuridad de mi habitación, han acariciado.
Fuera llueve, incansablemente. Germinan en la calle los charcos y se empapan las hojas marchitas a los pies de los árboles. Y tú y yo nos encontramos el uno al otro, incansablemente, en el calor de nuestros cuerpos. Me haces cosquillas. Te robo la mano. Te beso. Te quedas inmóvil. Me besas.
Tus labios saben a té verde.
En mi oración,
VISIBLES.
19 noviembre 2016 a las 0:26 #353126Visibles
MiembroLoughborough, Reino Unido.
Viernes, 18 de noviembre de 2016.
Hoy no he paseado contigo en el parque. Ni he dormido contigo. Ni te he visto jugar a jockey en el campo con tus compañeros. Ni si quiera te he mirado a tus ojos verdes, profundos como el bosque más recóndito que existe en mi memoria. Ni si quiera te he dejado un «te quiero» escrito en tu mejilla cálida y suave.
Y es que no existes. Elijah son sólo seis letras que resumen los anhelos, miedos e incertidumbres de un estudiante español en una universidad de Reino Unido. Tan sólo eres un amor de palabras, puntos y comas, dibujado en el silencio de mi mente y la soledad de mis pasos en esta tierra. Lo cierto es que cuando los chicos juegan a jockey, apenas me detengo a ver el partido, porque tú no estás ahí. Cuando me despierto a medianoche, la cama está vacía y mis manos navegan entre las sábanas desiertas, sin perturbar tu sueño inexistente. Cuando paseo por el parque, tan sólo escucho el viento en mi espalda, tan etéreo y transparente como tu presencia imaginaria. Porque tú no existes, Elijah.
Eres un chico atrapado en mi imaginación, creado en el atisbo de una esperanza que como tantas otras veces, resultó ser el espejismo de la ilusión. Y así, sin más, eres un chico inexistente.
O quizá existes. Quizá no te llamas Elijah ni juegas a jockey cuando anochece en el campo de deportes. Es posible que no tengas los ojos verdes y que ni siquiera te guste el té. Pero quizá existes tú, en algún lugar de este planeta, y qué importa el color de tus ojos o el color de tu piel, si tienes el corazón que yo he imaginado, y la capacidad de amar que entre relato y relato, escribo en ocasiones aquí.
Quizá después de todo, sigues siendo mi esperanza, seas quien seas, estés donde estés. Y la esperanza es lo único que hace real un sueño.
https://www.youtube.com/watch?v=y0bx_PVZA8Y
«Els Catarres» – «Vull Estar Amb Tu».
En mi oración,
VISIBLES.
21 noviembre 2016 a las 21:51 #353127Visibles
MiembroLoughborough, Reino Unido.
Lunes, 21 de noviembre de 2016.
Te quito la bufanda de lana y la dejo caer sobre el manual de texto. La luz de la lámpara en la mesa ilumina tus ojos verdes y veo mi sonrisa reflejada en tus pupilas. Antes de que pueda pronunciar una sola palabra, silencias mi voluntad con un beso. Escuchamos la lluvia que baña las ramas negras de los árboles tras el cristal. Escuchamos el silencio, que acontece a nuestro alrededor, envolviendo nuestro beso. Tus labios son cálidos y fríos a la vez. Estoy enamorado de ti, de esa sensación, de ese temblor, de ese sabor. De tantas cosas que tus ojos me cuentan. Me tomas de la cintura. Nuestros cuerpos son uno solo, sostenidos en medio de la habitación, por un abrazo que no empieza ni termina, simplemente se balancea en el espacio. Nuestro vals no se acomoda a ninguna melodía. Es la lluvia la que, en su incesante caer, se acomoda a los movimientos de nuestros pies sobre la moqueta, a nuestras manos deslizándose en nuestras caderas y espaldas, y nuestros párpados cerrados, refugiados en los hombros del otro, dando a nuestro amor la expresión de un momento que jamás morirá.
https://www.youtube.com/watch?v=y0bx_PVZA8Y
«Els Catarres» – «Vull Estar Amb Tu».
En mi oración,
VISIBLES.
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