Lunes Santo: Tres meditaciones sobre el Evangelio de San Juan 12, 1-11, por Joseba Kamiruaga Mieza CMF

lunes, 14 de abril de 2025
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De su blog Kristau Alternatiba (Alternativa Cristiana):

La unción de Betania: un derroche de afecto por Jesús

La Semana Santa comienza con un Evangelio extraordinario.

Una cena en casa con amigos, una mujer, manos y cabellos empapados de perfume, no hay palabras, las manos y su ternura hablan.

Llegará el tiempo de las llagas, pero por ahora sólo brotan caricias en el cuerpo de Jesús.

Ese perfume valía diez veces el precio de Judas.

La mujer paga diez veces el dinero de la traición, le dice a Jesús: ¡alguien te traicionará y te venderá, pero yo te amaré y te compraré diez veces más! 

Tiene en sus manos los pies de Jesús, del viajero, del caminante, los pies del itinerante que no tiene dónde reposar la cabeza y de quien ha recorrido todos los pueblos de Galilea.

María los abraza para decirle: no te vayas más, quédate aquí, conmigo, con nosotros. Y quiero que sepas que dondequiera que Tú vayas, yo iré, y tu Dios será el mío.

Y el corazón de Jesús recibe, de las caricias de aquellas manos que le ungen, un balsámico conforto y una grande y fuerza feliz.

Una caricia, cuando es verdadera, transforma a un hombre.

Y la unción de Betania, este conmovedor lavatorio de los pies, anticipa tres días el otro lavatorio, el de Jesús a sus discípulos y, quién sabe, quizá lo inspira.

Jesús aprende los gestos fuertes del amor de una mujer.

Aquí el hombre y Dios se encuentran: cuando ama, el hombre realiza gestos divinos. Cuando el hombre ama a Dios hace cosas muy humanas.

Y la casa se llenó de perfume.

¿De qué sirve un poco de perfume en nuestra historia?

El perfume no cambió el destino de Jesús, no cambiará el nuestro, pero cambia el aire, la atmósfera de la casa y del corazón.

Intentemos, en familia y en casa, como María, inventar una caricia nueva, una declaración de amor para decir, sin palabras: eres precioso para mí. Diez veces precioso. Eres invaluable… darte un precio sería despreciarte.

Una cosa que aprendemos de este Evangelio: ¡lo preciosa que es la vida! 

Quizás una vida vale poco, pero nada vale tanto como una vida.

Joseba Kamiruaga Mieza CMF


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El perfume de Betania: la sobreabundancia del amor

IMG_0781La escena central de la unción de Betania representa el Amor que se dona, que se derrama sobre la humanidad para la salvación. Un Amor reconocido y acogido.

El gesto de derramar el perfume es el mismo que aparece en otros gestos y palabras evangélicas como, por ejemplo, el vino en las bodas de Caná. Es lo superfluo necesario, es “ese plus” que puede no estar y que sin embargo indica la humanidad que se dona con autenticidad de amor, de afecto, de cariño, de simpatía, de disponibilidad, de derroche, hasta el límite, pero porque la persona vale más que todo, tiene un valor inestimable. Es por tanto el signo del valor de la persona y de la primacía del encuentro personal.

Es un gesto desinteresado y gratuito, total, en el que se da todo lo que se tiene. Jesús, en el pasaje del evangelista Marcos, explica: «Esta mujer hizo lo que pudo» (cf. Mc 14,8). Esto nos recuerda la ofrenda de la viuda que, aun no habiendo hecho nada desde el punto de vista de la eficiencia, hizo todo porque se expresó a sí misma de manera toral y radical (cf. Mc 12,44). Lo que realmente cuenta es la forma oblativa del gesto: no importa realmente cuál sea el gesto.

La escena de Betania, en la práctica, pinta al mismo tiempo dos retratos: el de Jesús y el del discípulo: el de Jesús que, dejándose clavar en la cruz, continúa donándose todo, amando hasta el derroche, y el de aquel que, encantado por Jesús y por su exceso de amor gratuito, se deja invadir e impregnar por Él, y se deja salvar, se deja amar, dando luego, a su vez, el «más», donándose todo de manera creativa, desinteresada, gratuita.

En contraste surge la figura del discípulo mediocre.

Betania es la “casa de la amistad”. Jesús volvía allí con frecuencia, porque «amaba a Marta, a María y a Lázaro» (Jn 11,5). Aquí estamos en la casa de Simón el leproso, pero el contexto es el mismo: “Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con Él” (Jn 12,2).

En la escena, María está de pie, con una mano sobre el corazón y con la otra derramando ungüento; Ella está completamente vuelta hacia Jesús, con infinita ternura, atenta a cada gesto que pueda distraerla de lo que experimenta y lleva en el corazón.

El episodio evangélico está narrado según la versión de Marcos, que es también la de Mateo. Juan dice que estamos en Betania y esta mujer que entra es María de Betania. En Marcos y Mateo ella no tiene nombre, es una mujer misteriosa que se convierte en un símbolo muy fuerte. ¿De qué? De cómo los creyentes, aquellos que supieron creer, acogieron y reconocieron a Jesús.

Y así María de Betania o esta misteriosa mujer que entra en el banquete, nos dice algunas cosas más que importantes y sugerentes. Mientras tanto podemos notar que ella es una mujer hermosa. La mujer samaritana también es hermosa. Esta belleza expresa la belleza espiritual que hay dentro de ella.

Entra en este banquete, lleva en la mano «un frasco de alabastro lleno de perfume de nardo puro de gran precio» (Mc 14,3), lo parte y vierte su contenido sobre la cabeza de Jesús. ¿Por qué? El autor del relato de la escena subraya la ruptura del frasco, porque algo más se había roto en ella, se había roto su corazón.

La ruptura del frasco indica que en la mujer hay un transporte de amor que nada puede detener, que la empuja hacia ese profeta, ese maestro, cuyo misterio ha intuido.

Y en efecto, rompe su frasco y derrama el ungüento sobre la cabeza de Jesús.

Mientras Él está sentado, ella ata un paño a su cinturón y envuelve los de Jesús para decir que lo ungirá de la cabeza a los pies, que ungirá a Jesús todo. A ella no le importa lo que digan los demás, no le importa el despilfarro, el uso del dinero que, según algunos, podría usarse de manera mejor (cf. Mc 14,5). A ella no le importa nada de esto, a ella le importa Cristo primero y hace todo lo que puede hacer por Cristo.

El gesto de la mujer es un gesto eminentemente sacerdotal: es la unción como Sacerdote, Rey y Profeta, como Mesías esperado, y lo realiza una mujer. Muchos de los presentes se quedan impactados y se enfadan, poniendo como pretexto la excusa del despilfarro, pero en realidad la verdadera razón es que no pueden tolerar el hecho en sí, es decir, que una mujer, una mujer en ese contexto, un banquete, tenga la presunción de hacer semejante gesto hacia el invitado de honor. Pero Jesús la defiende y da gran importancia a su gesto: «Por todo el mundo se proclamará el Evangelio y se contará lo que ésta ha hecho, para memoria suya» (Mc 14,9).

María, por tanto, hace esto porque tiene el corazón roto y por eso derrama sobre Jesús lo que para ella es más precioso, que es el símbolo de sí misma. Con este gesto quiere expresar la donación total de sí misma al Señor.

En la terminología bíblica y patrística, de hecho, el “vaso roto” recuerda el “corazón contrito”, roto por el arrepentimiento y el amor – la terminología utilizada es la misma – y es esto lo que María experimenta: lo que da/derrama sobre Jesús es todo de sí misma. En la cultura de la época, el perfume (šemen, en hebreo) indica lo esencial (šem) de lo esencial (en). Aquí lo esencial de lo esencial ya no es el perfume sino el amor.

En la cruz, del Corazón roto de Jesús, lo esencial de lo esencial que brota de Él es su propia vida para la vida del mundo. Quien, como María, ha comprendido el gesto de amor extremo de Jesús y le responde, hace lo mismo, es decir, le da todo. Y expresa esta entrega total al Señor con un gesto simbólico: vierte perfume sobre Jesús. María vierte sobre el Maestro lo que para ella es más preciado: un perfume de nardo, pero lo que representa es mucho más preciado. Ese frasco roto, de hecho, habla de ella, de su corazón roto por la abundancia y la violencia del amor. Cuando el amor hace estallar el egoísmo y quiebra los límites, nada puede contenerlo.

Así, en el centro de la escena de Betania se subraya el tema del corazón roto, del que emerge lo esencial de lo esencial, es decir, la propia vida entera, el don de sí. Así mismo en la cruz hay un corazón roto, sobre todo de ahí viene lo esencial de lo esencial, de la vida misma de Dios, el amor de Dios por la salvación del mundo. Podemos observar entonces que el gesto de Jesús, la vida de Jesús, lo que hizo y cómo lo hizo y lo vivió, nos ayuda a comprender cómo podemos responder, cómo nos sentimos movidos a responder.

Mirar la figura de esta mujer nos ayuda a detener nuestro corazón en estos contenidos profundos y esenciales de nuestra vivencia de la fe. En nuestra oración personal, en la contemplación del misterio que se nos revela en la escena de Betania, invocamos al Espíritu Santo, para que nos conceda la capacidad de comprender más profundamente el misterio del Corazón roto de Jesús en la cruz y de dejarnos tocar por su amor y por la revelación que nos ofrece en el gesto de María de Betania.

Quien piensa que dar a Dios es robar al hombre, aún no ha sido alcanzado por el amor. Toda la historia nos atestigua que, cuando el amor a Dios se seca, el amor al hombre se convierte en un moralismo estéril y en una filantropía vacía.

P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF

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Donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón

Hemos entrado en la Semana Santa, en esta Semana Santa tan excepcional, y el primer regalo que nos ofrece la Escritura es este pasaje del Evangelio de Juan, cuando en Betania, seis días antes de Pascua, tiene lugar el banquete que quiere celebrar la resurrección de Lázaro. El regreso a la vida de este querido amigo de Jesús había conmocionado profundamente a los judíos y también a las hermanas de Lázaro.

De hecho, sabemos cómo después de cuatro días en el sepulcro los rabinos enseñaban que el cuerpo volvía definitivamente a ser polvo y Dios le quitaba ese aliento de vida que le había sido dado al principio.

Jesús, por tanto, es el dador de vida, el portador del aliento de vida que viene del Padre y la resurrección de Lázaro no es un milagro sino la presencia de Jesús entre ellos y entre nosotros, que consigue traer vida también allí donde la muerte ya se ha instalado. Y el verdadero signo es Jesús mismo, a quien en esta Semana Santa estamos invitados a descubrir a través de los Evangelios de la Pasión.

La casa de Betania, donde tiene lugar la cena, se debate entre la gratitud de las dos hermanas y los judíos por la nueva vida de Lázaro, pero también entre la envidia de aquellos, entre los fariseos y los Sumos Sacerdotes, que se sienten perturbados por el poder de la oración del Señor que se llama Hijo de Dios. Les perturba su manera de leer las Escrituras, que se entrelaza con la vida y la transforma. Están perturbados por el anuncio que hace del Reino de Dios y por su gran libertad. Leer más…

Todo lo que la Biblia enseña sobre sexualidad y género… en «100 cápsulas»

lunes, 14 de abril de 2025
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IMG_0725Presentación en Madrid del libro del exegeta danés Renato Lings

El sábado, 5 de abril, tuvo lugar en la Iglesia Evangélica del Salvador, en Madrid, el acto de presentación del nuevo libro del exégeta bíblico y traductor danés Renato Lings, titulado «Biblia, género y sexualidad en 100 palabras»

«¿Será cierto que la Biblia, desde sus primeros libros hasta los textos del Nuevo Testamento, condena cualquier forma de relación sexual y afectiva que no sea entre hombre y mujer, unidos en matrimonio

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José Chacón:  Sobre la portada de “Biblia, Género y Sexualidad en 100 palabras

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El sábado, 5 de abril, tuvo lugar en la Iglesia Evangélica del Salvador, en Madrid, el acto de presentación del nuevo libro del exégeta bíblico y traductor danés Renato Lings, titulado «Biblia, género y sexualidad en 100 palabras«.

Presentadores fueron Cristina Alcalá y Luis Mariano González, amigos de Renato, lectores de sus anteriores obras y versados en teología pastoral y acompañamiento espiritual. Esta obra recién publicada es un compendio en 100 palabras, un diccionario con “cápsulas, como las definió Cristina, que en una página y media repasa términos como Adulterio, Carne, Celibato, Desnudez, Eunuco, Intersexual, Homosexualidad y homoafectividad, Pederastia y pedofilia, Sodoma y Gomorra, Sodomía, Transgénero y travestismo, Virginidad, etc.

El reto que presenta la lectura de las obras de Renato Lings es afrontar aquella polarización histórica entre la sexualidad humana y las Sagradas Escrituras, entre experiencia creyente judeocristiana y expresión sexoafectiva e identidad de género. En el mismo lugar donde tuvo lugar la presentación de este libro, hubo hace pocos meses una conferencia de formación a cargo del propio Renato. En aquella ocasión afirmó que detrás de la gestación de su tesis doctoral (centrada en el estudio exegético del relato hebreo de Sodoma y Gomorra, ubicado en el libro del Génesis), además de todos los textos bíblicos e históricos relacionados con este relato sagrado, yacía una experiencia de dolor y asombro: ¿Será cierto que la Biblia, desde sus primeros libros hasta los textos del Nuevo Testamento, condena cualquier forma de relación sexual y afectiva que no sea entre hombre y mujer, unidos en matrimonio?

Visión mística sobrecogedora

Perteneciente a la tradición espiritual cristiana del cuaquerismo, Renato tuvo hace varias décadas una especie de visión mística sobrecogedora. Escuchó y contempló el clamor de tantas personas perseguidas a lo largo de la historia del cristianismo por las distintas Iglesias que han utilizado estos textos bíblicos relativos a la diversidad sexual y las identidades de género disidentes para oprimir, maltratar e incluso exterminar físicamente a quienes no encajaban en la cultura heteropatriarcal.

Textos del Génesis, del Levítico, las cartas de Pablo, y algunas otras perícopas bíblicas que tratan sobre estos temas, según nos explica Renato en sus obras, han sido traducidas de forma errónea desde los textos originales en hebreo y griego al latín, y de ahí posteriormente a todas las lenguas modernas. Debido a la visión negativa de la sexualidad humana iniciada por los Padres de la Iglesia, incluida una creciente homofobia, la tradición errónea se perpetuó a lo largo de los siglos hasta influir poderosamente en todas las versiones de la Biblia hasta nuestros días.

Esta utilización de los textos bíblicos para cimentar una exclusión y persecución de las personas percibidas como “diversas” en su orientación e identidad sexual surgió primero en el mundo eclesiástico. El concepto de “sodomía” como pecado denunciable aparece por primera vez en el Libro de Gomorra, obra del monje benedictino italiano Pedro Damián, en el siglo XI. Desde los ambientes monásticos la estigmatización de la sodomía se extiende a la legislación civil, pasando a ser considerada como delito y merecedora de castigo penal en una serie de países hasta fechas muy recientes. Por ejemplo, en España la ley de peligrosidad social se derogó muy entrado el siglo XX, concretamente el 26 de diciembre de 1978.

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Presentación del libro «Biblia, género y sexualidad en 100 palabras» de Renato Lings

En el acto de presentación del pasado 5 de abril, Cristina y Luis Mariano destacaron cómo Renato Lings, a través de su riguroso trabajo como traductor, exégeta y biblista, desde su tesis doctoral y sus demás obras derivadas de este análisis, ha revisado y profundizado en el estudio filológico de los textos originales que en la Biblia contienen elementos de género y sexualidad. Ha logrado poner de relieve algo muy importante para todas las personas cristianas del siglo XXI, una noticia verdaderamente buena y liberadora. Las traducciones actuales, con una serie de errores y tergiversaciones de los textos originales debido a la tradición ideológica, siguen viendo a las personas con diversidad sexo-afectiva como amenaza peligrosa. Sin embargo, por encima de todo está el Dios de la Biblia, que es también Dios de la Vida. En Jesucristo se ha revelado como el “Dios que tanto amó al mundo” (Jn 3.16) y, por boca del Apóstol, ha decretado que “Ya no hay condenación alguna para quienes están en Cristo Jesús” (Rm 8.1).

Un mensaje de reconciliación

Cristina y Luis Mariano se refirieron a Renato Lings como una voz profética, un intelectual que ha mirado de frente aquellos textos bíblicos que desafiaban a su experiencia humana y creyente como hombre cis gay. Con su maravilloso y riguroso trabajo filológico ha hecho posible que muchas lectoras y lectores nos acerquemos de nuevo a las Escrituras, a su eterna frescura y vitalidad, a su realidad de Palabra de amor y de interpelación a las nuevas generaciones. Los textos sagrados, en la literalidad de sus lenguas originales, nos ofrecen una perspectiva diferente y sorprendente de la realidad de la sexualidad humana, la identidad de género y las relaciones homoafectivas. Este estudio profundo y riguroso trae un mensaje de reconciliación a las personas del colectivo LGTBIQ+ del siglo XXI. Nos conecta con las Escrituras y con el amor de Dios que nos ama tal como somos, llamándonos a un proyecto de vida fiel a la gracia divina y al mensaje liberador y evangélico de Jesucristo.

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La presentación del libro el pasado sábado nos hizo ver que las obras de Renato, siendo proféticas, son también una voz que clama en el desierto. En numerosos casos, los teólogos y biblistas y el magisterio de la diversas Iglesias, incluida la católica, parecen preferir hacer oídos sordos al planteamiento filológico de Renato Lings y otros biblistas y teólogos en su misma línea, como Xabier Pikaza, Elizabeth Stuart, Javier de la Torre, James Alison, Marcella Althaus-Reid, John Boswell y un largo etcétera. En la mesa redonda y en diálogo con Renato, Cristina y Luis Mariano pusieron de relieve la necesidad de que los pastores de las diversas Iglesias escuchen estas voces que traen interpretaciones de la Biblia repletas de rigor, seriedad y pasión.

Todas estas voces proféticas nos ayudan a redescubrirla para las nuevas generaciones, especialmente aquellos jóvenes que van tomando consciencia de su identidad y orientación, y pueden encontrar en los textos sagrados una presencia aliada para construirse desde valores religiosos y espirituales. En la meditación y acogida de esta Palabra y de la presencia de Cristo que salva la vida experimentarán que ciertamente el mensaje de la Biblia no rechaza la belleza y dignidad de sus sexualidades e identidades de género diversas, recién descubiertas en sus procesos de crecimiento. De hecho, gracias a Renato Lings y a esta estela de teólogas y teólogos que nos abren una visión nueva, podemos percibir que el mundo queer es también abrazado y querido por Dios, acompañado y cuidado por su Amor infinito, que nos pensó y nos creó para ser nosotres mismes y crecer y desarrollar nuestra humanidad por medio de su proyecto salvador y liberador.

Fuente Religión Digital

Así es la experiencia ‘secreta’ de Effetá, el retiro católico de moda para jóvenes: antifaces, cuerdas, muros y Dios

lunes, 14 de abril de 2025
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IMG_0600Los asistentes pasan «un examen de conciencia»: «¿he hecho daño a alguien?», «¿me he masturbado?»,  «¿he visto pornografía?

“Lo que aquí se dice, aquí se queda” es la primera regla de este encuentro de fin de semana al que Sara acudió a principios de marzo: en él no hay móviles ni relojes y escuchar experiencias traumáticas superadas por el “encuentro con Dios” se intercala con dinámicas de gran intensidad emocional

Por un lado, están los testimonios de personas que aseguran haber “conocido a Dios” y, por otro, actividades dirigidas a los caminantes para que “abran su corazón” a Dios

(eldiario.es).- Es un retiro para jóvenes. Dura un fin de semana, de viernes a domingo. Más de 48 horas de actividades que prometen un “encuentro con Dios vivo y que están rodeadas por un halo de misterio. Poca gente sabe lo que ocurre en Effetá, uno de los encuentros católicos más populares de los últimos años. Quienes van por primera vez desconocen qué van a hacer allí. El secretismo es la primera regla a la que deben someterse: “Lo que aquí se dice, aquí se queda”, les dicen al llegar. Lo cuenta Sara, una joven que prefiere utilizar un nombre que no es el suyo para narrar lo que vivió en el retiro al que acudió entre el 7 y 9 de marzo.

Desde el principio nos transmitieron que es muy importante guardar el secreto. Lo compararon con que es un regalo y que perdería la gracia si se desvela lo que es antes de abrirlo”, recuerda Sara, que prefiere limitar los detalles que puedan identificarla. Los participantes no tienen contacto con el exterior ni saben siquiera qué hora es, porque nada más llegar deben dejar sus móviles y relojes para “desconectar totalmente del ajetreo”, según se explica en su página web: “Te piden que lo dejes y te los dan al final. Yo la última noción de tiempo que tuve fue el viernes a las 19.30”, dice Sara.

Con estas condiciones se embarcan los jóvenes –deben tener entre 18 y 30 años– en la experiencia, que suele realizarse en conventos, monasterios o casas religiosas. En Effetá hay dos tipos de asistentes: quienes lo hacen por primera vez son los llamados caminantes. Y solo podrán serlo en esta ocasión porque si quieren volver al retiro deberán hacerlo como servidores, que son quienes organizan las convivencias. Estos se encargan de todo, desde preparar comidas y limpiar a conducir en todo momento a los novatos. En el retiro al que asistió Sara eran unos 60 caminantes y aproximadamente el mismo número de servidores.

En la práctica, el retiro, que se autodefine como “testimonial”, es una sucesión de dinámicas que se van entrelazando. Por un lado, están los testimonios de personas que aseguran haber “conocido a Dios y, por otro, actividades dirigidas a los caminantes para que “abran su corazón” a Dios. Los asistentes no cuentan con un programa y no saben qué ocurrirá después de lo que están viendo o viviendo en cada momento. Además, en alguna de las actividades tampoco saben a dónde les conducen porque se realizan con los ojos cerrados. Es parte del “clima” que busca crear Effetá para que los participantes “se dejen sorprender”.

Horas de testimonios

Quienes van por primera vez lo desconocen, pero durante el fin de semana escucharán historias de vida en boca de sus protagonistas, relatos de experiencias traumáticas unidas por un mismo final: superaron aquello “gracias a Dios”. Los testimonios pueden llegar a ser un conglomerado que va desde haber sido víctimas de agresiones sexuales o de padres violentos a adicciones a las drogas o problemas económicos. También en ocasiones se tocan temas como la homosexualidad, el aborto o las relaciones sexuales desde el rechazo o la culpa, según cuenta Sara, que tiene contacto con otros jóvenes que han pasado por Effetá.

IMG_0601Imagen de una misa final de Effetá eldiario.es

La joven explica que la escucha de testimonios se realizó en el salón de actos. En su caso fueron ocho y todos iban acompañados de un ritual en el que los servidores iban de dos en dos a abrazar a quien iba a hablar mientras cantaban siempre la misma canción religiosa. “Varias son historias muy fuertes y todas tienen en común que Dios estaba ahí para ayudarles, que en los peores momentos de su vida les salvó. Es algo que repetían constantemente. También hablaban del momento en el que fueron a Effetá, algunos incluso eran ateos y no creían, pero el retiro les cambió. Se creó una atmósfera en la que mucha gente lloraba”, explica Sara, que cree que “es fácil conectar en algún punto con los casos y reconoce que “se juega mucho con la emoción”.

El psicólogo Miguel Perlado, coordinador del grupo sobre derivas sectarias del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña, resalta cómo puede afectar ese “bombardeo emocional e ideológico continuo”. “Lo que hace es forzar ciertas identificaciones emocionales e ideológicas porque este tipo de dramas no dejan indiferente a nadie. Son siempre un mismo molde y un patrón que se repite y que busca que el joven se remueva y se reconozca rápidamente en esa transformación prometida. Eso genera una cultura de grupo muy determinada teniendo en cuenta que se trata de un fin de semana de aislamiento”.

El encuentro al que fue Sara costó 90 euros, pero el precio puede ascender hasta los 140 en función del retiro. El movimiento nació en Colombia y aterrizó en España en 2013 y, según defiende, no depende de una estructura jerárquica

Effetá no es el único fenómeno juvenil que ha surgido con fuerza. Su planteamiento es atractivo y novedoso y el formato se aleja de las propuestas más clásicas que suele ofrecer la Iglesia. El encuentro al que fue Sara costó 90 euros, pero el precio puede ascender hasta los 140 en función del retiro. El movimiento nació en Colombia y aterrizó en España en 2013 y, según defiende, no depende de una estructura jerárquica, sino que Effetá está presente en diferentes centros religiosos, desde parroquias a universidades católicas, y es organizado por quienes han ido antes. elDiario.es ha contactado con casi una decena de coordinadores de diferentes retiros, pero no ha obtenido respuesta.

“Quitarse la máscara”

Las historias que escuchan los jóvenes se entremezclan con otro tipo de dinámicas en las que los caminantes son protagonistas. Según explica Sara, suelen ocurrir después de un testimonio. “En la primera nos pidieron que cerráramos los ojos y empezamos a escuchar ‘confía, confía, confía’ todo el rato. Luego nos pusieron un antifaz y nos fueron sacando uno a uno al exterior, donde nos colocaron al lado de una cuerda. La idea era seguirla con las manos hasta el final, mientras ibas escuchando ‘confía’ y te iban ayudando a evitar los obstáculos. Al final de la cuerda una persona te recibe y te da un abrazo. Es una metáfora de Dios”.

Otra de las actividades anima a los jóvenes a “quitarse la máscara” con la que aseguran que todo el mundo se presenta ante los demás. Se hace a oscuras y ante una única luz que va iluminando a cada uno de los servidores que aparece en escena con una máscara de papel que van quitándose. “Después nos invitaron a compartir cuáles eran nuestras máscaras y cómo nos proyectamos ante el resto por miedo a ser juzgados”, dice Sara. Posteriormente les exhortaron a hacer “un examen de conciencia” para el que los servidores iban lanzando preguntas desde: “¿he hecho daño o hablado mal a alguien?” a “¿me he masturbado?” o “¿he visto pornografía?”.

La dinámica que más impactó a Sara fue la del sábado. No sabe a qué hora ocurrió, pero sí que fue después de cenar. Recuerda que ese día la cena fue muy temprano porque pensó que era de día mientras que el viernes al llegar al retiro a las 19.30 ya era de noche. Después de escuchar otro relato personal, volvieron a pedirles que cerraran los ojos y les colocaron de nuevo un antifaz mientras escuchaban voces que les preguntaban por qué no dejaban “entrar a Dios en nuestro corazón”. Uno a uno iban colocándoles frente a la pared y eran animados a estirar los brazos. “Ahí nos decían que nuestro corazón es un muro frío cuando no nos abrimos al Señor”, relata Sara.

Poco después un servidor les ató con un cordel las manos y les dijo que esperaran a que alguien viniera a por ellos. “Alguien te recoge y te lleva hacia otro espacio, yo noté que había mucha luz y me pidieron que me arrodillara. Cuando me quitaron la venda de los ojos estaba en la capilla delante de un altar con una fotografía enorme de Jesús rodeada de muchas velas. El servidor me dijo: mira quién es, es tu mejor amigo y te quiere conocer”, narra la joven, a la que le pareció algo “demasiado brusco e invasivo”. Para terminar, los servidores les dan unas cartas que familiares y amigos les han escrito sin que ellos lo supieran.

La euforia final

El encuentro termina el domingo con una misa a la que están invitadas las familias de los caminantes. En el cierre, grupos de participantes eufóricos y abrazados cantan el himno del movimiento ondeando banderas de Effetá, que en hebreo significa Ábrete. Este es el único momento de todo el fin de semana en el que hay móviles grabando y el único que puede verse en los vídeos que circulan por redes sociales como TikTok, llenos de comentarios de quienes afirman que ir a Effetá fue “la mejor decisión” de su vida o que lo que allí pasa solo puede entenderlo quien lo ha vivido. Por ningún lado hay rastro de lo que ha ocurrido en los días anteriores.

 Miguel Perlado rechaza calificar a Effetá de “secta al uso” –como hacen algunos comentarios en redes–, pero identifica elementos que pueden ser “problemáticos”. Entre ellos la mezcla de secretismo, aislamiento, pérdida de la noción temporal y un ritmo de secuencia de las actividades intenso. Todo ello, en un contexto de grupo “muy potente”. Fomentar el recogimiento está bien, pero en este caso el joven queda muy expuesto al bombardeo emocional. Al cortar las coordenadas del espacio-tiempo se vuelve más maleable y depende 100% de quién dirige, es altamente dependiente del criterio externo porque va dando pequeños ‘ok’ a cada paso pero no sabe cuál es el final”, describe.

Que casi no hay tiempo entre una y otra dinámica lo confirma Sara, que recuerda que “apenas había cinco minutos” para fumar. La convivencia es intensa y prácticamente en ningún momento los caminantes están solos. En el retiro al que asistió ella hubo un momento en el que debían bajar al salón para la próxima actividad y ella necesitaba ir al baño, así que preguntó a un servidor. Este le dijo que “una chica” debería ir con ella y que buscara a una servidora que la acompañara. “Vino conmigo y esperó en el pasillo del baño”, cuenta.

La joven explica también que durante las convivencias se promueve que los participantes compartan con el resto lo que han sentido o experimentado tras las actividades. “Es voluntario, quien quiere habla y quien no, no. Había gente que se abría más y otra menos y la verdad es que al final se crea un ambiente que te lleva a hablar. Había quienes decían que les habían cambiado la vida porque habían encontrado a Dios y se habían dado cuenta de que tenían al Señor de su lado”, recuerda.

Conversiones en 48 horas

Para el psicólogo Miguel Perlado “son llamativas” este tipo de conversiones rápidas con jóvenes que aseguran haberse transformado. “Es algo que hay que tener en cuenta. Estas espiritualidades tan cargadas emocionalmente y que son inmediatas están lejos de la experiencia que tenemos en este sentido. Sabemos que los cambios suelen ser procesos madurativos que requieren tiempo, sosiego y pausa, que incluso tienen idas y venidas y no son un impacto de fin de semana”, cree el psicólogo.

IMG_0602Mapa con los retiros Effetá que se han hecho en España RD/Captura

Por su parte, servidores con los que este periódico habló hace un tiempo apuntaban a que en los retiros sí se han producido conversiones, pero también ha pasado por Effetá “gente que no creía en nada y se fue igualmente”, decía Sandra (nombre ficticio), para la que el paso por el retiro puede ser “un empujoncito para el cambio personal a mejor”. En su página web, el movimiento describe las convivencias como un espacio que “te da la oportunidad de pensar y descubrir el papel de Dios y el tuyo en la vida y apunta a que todos los que han pasado por ellas coinciden en que “siempre ayuda”.

Perlado ha atendido en su consulta a familias preocupadas por el cambio “súbito” de sus hijos tras este fin de semana, sobre todo personas que han abandonado su entorno previo y se han alejado de amistades. Tras el retiro, todos los participantes están en un grupo de WhatsApp en los que se convocan reuniones semanales para seguir en contacto. En una de ellas, hace un par de años, los jóvenes acabaron bailando a ritmo de Chayanne en el Valle de Cuelgamuros.Puede tratarse de un efecto inmediato que no pasa del fin de semana o que se siga buscando esa euforia que se ha sentido cada vez más y propicie cada vez una mayor adhesión”, explica Perlado, que apunta también al efecto “desestabilizador” que puede provocar en otras personas, que quizá “salgan más confundidas o aletargadas”.

El balance que Sara hace es ambiguo. En momentos se sintió “reconfortada” y entiende que haya quienes se sientan interpelados por el movimiento. “Depende mucho del momento en el que estés en tu vida, hay gente con muchos problemas que allí encuentra una comunidad, un grupo… Toda la simbología de Dios y el abrazo tienen mucho peso, señala. Al mismo tiempo piensa que “se genera una burbuja” que si se mantiene en el tiempo puede acabar afectando. Ella conoce a una chica que acabó cortando con su grupo de amigas de siempre. Es una fe ciega y a mí eso me parece peligroso.

Effetá no es el único movimiento de este tipo que funciona en España. Otros similares buscan cubrir todas las franjas de edad posibles desde los 14 años: La llamada de Samuel es el retiro pensado para adolescentes, Bartimeo para quienes tienen entre 16 y 18 años y a Emaús pueden ir adultos mayores de 30 años. Estos últimos encuentros se segregan por sexos y a ellos han acudido famosos y políticos, entre ellos, la marquesa de Griñón e influencer Tamara Falcó o la expresidenta del PP del País Vasco María San Gil.

Fuente Religión Digital

La policía arresta a dos hombres relacionados con el misterioso asesinato de una activista transgénero negra por la salud.

lunes, 14 de abril de 2025
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IMG_0696Kaitoria «Kai» Bankz (Fuente: The Knights and Orchids Society)

Supuestamente, la mujer se reunió con un hombre para tener un encuentro sexual… pero varios detalles extraños resaltan.

Por Daniel Villarreal, lunes 7 de abril de 2025.

La policía de Autuagaville, Alabama, arrestó a dos sospechosos de un intento de robo de auto que resultó en el asesinato de Kaitoria «Kai» Bankz, una mujer transgénero negra de 31 años y activista de salud pública, y en las lesiones de su hermano, cuyo nombre no se ha dado a conocer. El tiroteo ocurrió el lunes 31 de marzo, día que conmemora el Día de la Visibilidad Transgénero; sin embargo, la policía aún no ha revelado si cree que el asesinato de Bankz estuvo motivado por el odio antitransgénero.

La policía arrestó a Kelmen Merrell King, de 27 años, como presunto autor del tiroteo, y a Leroy Lewis, de 20 años, por presuntamente obstruir la investigación del tiroteo. La policía afirma que Bankz y King se comunicaron en línea sobre un encuentro sexual. Sin embargo, por razones desconocidas, Bankz llevó a su hermano a la reunión y King supuestamente intentó robar su auto, presuntamente disparándole a King y a su hermano en el proceso.

Mientras Bankz murió a causa de sus heridas, su hermano, quien recibió un disparo en la cabeza, fue trasladado a un hospital y sobrevivió. King se entregó a la policía a la mañana siguiente y fue acusado de asesinato e intento de asesinato, informó WFSA. La policía recuperó el arma que se cree se utilizó en el tiroteo. Posteriormente, la policía arrestó a Lewis. Ahora enfrenta un cargo de obstrucción. Se le fijó una fianza de $60,000.

IMG_0694Dos sospechosos están acusados en la investigación del asesinato de Kaitoria «Kai» Bankz: Kelmen Merrell King (izquierda) y Leroy Lewis (derecha). (Fuente: Cárcel del Condado de Autauga)

Bankz nació y creció en Montgomery, Alabama, y trabajó como asesora de PrEP en The Knights and Orchids Society (TKO Society), una organización de servicios de salud y bienestar para personas LGBTQ+ del sur, según informó Pittsburgh Lesbian Correspondents.

En un comunicado publicado en Instagram, la TKO Society escribió: «Bankz fue arrebatada demasiado pronto en un acto de violencia sin sentido… Kai personificó la misión de TKO de fortalecer nuestra comunidad. Su empuje y dedicación para brindar servicios vitales a nuestros clientes ejemplificó nuestro compromiso de ayudar a las personas negras TLGB+ del sur a vivir una vida plena, saludable y libre de peligro».

En una declaración pública de Facebook, una autodenominada amiga, TC Caldwell, escribió: “[Bankz] me dijo que sentía que estaba haciendo el trabajo que debía hacer. Estaba madurando. Estaba cambiando para ser ella misma plenamente… Estaba muy orgullosa de su cambio de nombre y su nueva identificación… Estaba completamente orgullosa de trabajar en TKO… Lo estaba intentando con todas sus fuerzas. [Niego con la cabeza]. Puede que no tuviera el lenguaje, pero se esforzó por encontrarlo. Usó sus experiencias para ayudar a la gente a navegar por sistemas que ella aún estaba navegando”.

En una declaración sobre el tiroteo, Victoria Kirby York, directora de políticas públicas y programas del National Black Justice Collective, escribió: “Me rompe el corazón enterarme de la muerte de Kaitoria Bankz. Está claro que Kai, como todos nuestros hermanos trans que se fueron demasiado pronto, tenía planes para el futuro, una vida plena que esperaban vivir y metas que deseaban alcanzar”.

“Es fundamental que recordemos que las vidas arrebatadas no son solo estadísticas en la actual epidemia de violencia, sino personas reales con vidas plenas, esperanzas y anhelos. Dado que Kai falleció en el Día de la Visibilidad Trans, debemos asegurarnos de que las personas trans no solo sean visibles cuando sufren, sino también cuando se sienten felices y prosperan. También quiero agradecer a Kai por todo el trabajo que realizó para servir a la comunidad y lamentar todo lo que ella habría logrado. Nos corresponde a todos honrarla con acciones que apoyen y animen a la comunidad transgénero y su misión de vida: conectar la atención de salud mental con quienes más la necesitan”, añadió York.

En 2023, se produjeron 35 homicidios de personas transgénero o de género expansivo, según el grupo de reforma de armas de fuego Everytown for Gun Safety. De estos asesinatos, el 80 % se cometieron con un arma de fuego, y el 50 % de los homicidios con armas de fuego fueron de mujeres trans negras. Además, el 44 % de los homicidios de personas transgénero o de género expansivo se produjeron en el sur, según el grupo.

Fuente LGTBQNation

Brutal asesinato de Iván Carrillo: era estudiante del Sena Cartagena (Colombia)

lunes, 14 de abril de 2025
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IMG_0796Foto suministrada por Medicina Legal Cartagena.

Caribe Afirmativo se pronunció ante el homicidio de Iván Carrillo, cuyo cuerpo lo hallaron en Membrillal, luego de salir de un gimnasio en La Plazuela.

El cuerpo de Iván René Carrillo Navarro, de 31 años y oriundo de Cartagena, fue ingresado a la morgue de Medicina Legal ( barrio Zaragocilla), como Cuerpo No Identificado en la noche del pasado 9 de abril y estuvo sin ser reclamado por varias horas.

Luego de que El Universal publicara la información suministrada por Medicina Legal de que sus restos se encontraban en la morgue, sus familiares hicieron la reclamación y respectivas diligencias, logrando identificarlo oficialmente. Un golpe doloroso para sus seres queridos.

Iván René, según conoció este medio de manera extraoficial, fue hallado sin vida en una trocha del barrio Membrillal, muy cerca al corregimiento de Pasacaballos. Tal parece que tenía signos de violencia en su cuerpo, como una cuchillada en el tórax. Los forenses afirmaron que los detalles del hallazgo fueron entregados a sus parientes.

Tras confirmarse que tenía señales de violencia, el caso se mantiene bajo investigación para establecer qué sucedió. También se supo que en el sitio no hallaron su celular ni su cartera. El cadáver fue encontrado exactamente en la trocha Arroyo Comido, zona poco transitada, por lo que se presume que alguien lo pudo llevar hasta ese sitio para acabar con su vida.

Iván René estudiaba cosmetología y estética integral en el Sena, una pasión que había guardado por mucho tiempo y que le hacía sentir orgulloso ya que su última imagen publicada era en una de sus clases.

Las autoridades investigan lo ocurrido y tratan de determinar si el hombre fue víctima de un robo ya que no le hallaron elementos de valor en el momento de la inspección. Al parecer, la víctima no tenía anotaciones judiciales ni problemas personales.

Medios digitales de Cartagena dicen en sus publicaciones que a Carrillo Navarro, miembro de una conocida familia que es dueña de una empresa de Maderas en una vía céntrica del barrio Boston, lo habrían visto horas antes salir de un gimnasio en La Plazuela. Esa noche abordó una camioneta y desapareció. Al día siguiente, su cuerpo lo hallaron en una trocha de Membrillal sin sus pertenencias.

“Por qué habrá tantas personas malas en este mundo personas, sin corazón No merecías eso. Te vamos extrañar demasiado. Gracias por eso hermosos Momentos que me hiciste vivir dentro de la carrera. Eras muy buena persona y muy buen amigo”, es uno de los tantos mensajes de despedida que le dejan a Iván Carrillo en la red social de Facebook.

IMG_0795Caribe afirmativo afirmaba en su cuenta de X/Twitter: “Expresamos nuestra consternación y rechazo ante el homicidio de Iván Carrillo, un joven estudiante cuyo cuerpo fue hallado sin vida en Cartagena. Nos solidarizamos con su familia, amigxs y comunidad educativa. Su muerte no puede ser una más en las estadísticas del olvido

Si bien algunas versiones preliminares apuntan al robo como posible móvil del crimen, desde Caribe Afirmativo advertimos con preocupación que las autoridades han descartado de manera apresurada la posibilidad de que se trate de un crimen por prejuicio.

El Estado colombiano tiene la obligación constitucional y legal de no desestimar, sin pruebas concluyentes, la hipótesis de violencia por prejuicio. Cualquier línea investigativa que se descarte de manera anticipada constituye una forma de negación de derechos.

Recordamos que los crímenes por prejuicio no se determinan únicamente por la orientación sexual o identidad de género visibles, sino por las percepciones, estigmas y lecturas sociales que los agresores construyen sobre los cuerpos y presencias de las personas.”

Con ese mensaje publicado en su página oficial de Facebook, la corporación Caribe Afirmativo se ha pronunciado ante la muerte del estudiante del Sena Iván René Carrillo Navarro, de 31 años, cuyo cuerpo con señales de violencia lo hallaron en la tarde del pasado miércoles 9 de abril en una trocha de Membrillal, sector cercano a la zona industrial de Mamonal.”

Asegura Caribe Afirmativo que con este caso ya serían 28 los miembros de la comunidad Lgbtiq+ asesinados en el país en lo que va del 2025. Los últimos hechos, precisa el colectivo, ocurrieron en Bogotá, Medellín, Argelia (Valle del Cauca) y Bello (Antioquia).

Justo en esta última población antioqueña ocurrió esta última semana el brutal asesinato de Sara millerey, hecho que ha conmocionado a todo un país, debido a que se trataría de un caso de transfobia. El presidente Gustavo Petro instó a las autoridades para esclarecer los móviles de este caso.

El crimen de Sara Millerey, sucedió el pasado domingo, 6 de abril, y la organización Caribe Afirmativo, que trabaja por el reconocimiento de los derechos de las personas con orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género diversas en Colombia, ha informado que Sara fue brutalmente agredida y arrojada a una quebrada, ubicada en Playa Rica, en el mismo lugar en el que falleció horas después, debido a la gravedad de las heridas.

RecuperMos la noticia de su web, por su importancia:

08 de abril de 2025. Disculpen la tardanza, pero apenas vamos leyendo —y entendiendo— lo que significa vivir, resistir y morir siendo trans en Colombia. Apenas vamos cayendo en cuenta de la brutalidad con la que este país trata a quienes rompen las normas de género. Apenas vamos aceptando, con la vergüenza de la conciencia tardía, que el asesinato de Sara Millerey González en el municipio de Bello no es un hecho aislado. Es un síntoma. Un espejo. Un grito que nadie quiere oír.

A Sara no solo la mataron. Le quebraron los huesos, la arrojaron a una quebrada, y la dejaron morir lentamente, tragar agua sucia y soledad. Como si no doliera. Como si no gritara. Como si no fuera humana.

Y mientras eso pasaba, alguien sacó el celular y grabó. No para ayudar, no para denunciar, no para salvar. Grabó para viralizar. Para entretener. Para hacer del horror un espectáculo. Así de descompuesta está nuestra sociedad: el dolor ajeno se volvió contenido, y la compasión, un recuerdo lejano.

Eso no es solo un crimen. Es el reflejo enfermo de una sociedad que ha perdido el alma. Es el rostro de un país que permite que sus hijas trans mueran frente a todos y nadie haga nada.

Porque no se trata solo del acto atroz en sí, sino de todo lo que lo rodea: el silencio, la indiferencia, el olvido sistemático. Lo que se le hizo a Sara no empezó el día de su asesinato. Empezó cuando se le negó un empleo digno. Cuando se le trató como objeto de burla en la calle. Cuando no se le reconoció como mujer en una institución. Cuando tuvo que defender su existencia, día tras día, sin que nadie la defendiera a ella. El asesinato fue solo el final de una violencia constante.

El país de las tres muertes

En Colombia, las personas trans —y particularmente las mujeres trans— mueren tres veces. La primera, en vida: a través del rechazo familiar, la exclusión escolar, la negación de derechos laborales, de salud, de vivienda. La segunda, físicamente, a manos de una violencia que no solo mata, sino que tortura, que marca con sevicia. Y la tercera, de forma institucional: cuando el Estado no investiga, no protege, no repara, y deja en la impunidad la mayoría de los casos.

Ese abandono estatal, esa complicidad burocrática, permite que el monopolio de la violencia esté repartido entre el Estado y actores armados ilegales que se reparten el control de territorios y vidas. Y las cuerpas trans siguen siendo objetivo militar, simbólico y real, de esa estructura de guerra permanente. En el papel, tenemos derechos. En la práctica, tenemos miedo.

El silencio que también mata

Lo más desgarrador, sin embargo, no es solo lo que hicieron los verdugos. Es lo que no hicimos los demás. Porque la impunidad no es solo judicial, también es social. Callamos. Miramos para otro lado. Seguimos adelante como si nada.

Y vale la pena decirlo, con el cuidado que exige hablar desde dentro: incluso en los propios movimientos sociales y espacios de liderazgo LGBTIQ+, hay silencios selectivos, jerarquías no resueltas y omisiones dolorosas. No es que falte voluntad, es que a veces falta sensibilidad interseccional, la que reconoce que no todas las vidas disidentes son percibidas con la misma urgencia. La rabia no puede ser patrimonio de algunos. No puede ser que el eco mediático y político dependa del género, la clase, la raza o el capital simbólico de la víctima. Cuando las violencias recaen sobre mujeres trans, racializadas, empobrecidas, trabajadoras sexuales o habitantes de calle, el eco suele ser más bajo, más lento, más solitario. Y eso también es una forma de abandono.

Eso también es violencia.

Que la rabia nos movilice

Nos debería incomodar. Nos debería doler en las entrañas. Nos debería llenar de furia. Pero no una furia ciega, sino una que organice, movilice y transforme. Porque ya no basta con los pronunciamientos. Ya no basta con los minutos de silencio. Necesitamos una respuesta política, ética y colectiva. Que pase por la exigencia de justicia, pero también por una transformación profunda del tejido social.

Sara no murió sola. Murió frente a todos. Y nadie hizo nada.

Fue ella, pero también otras mujeres trans.  En muchos casos, sus muertes no solo quedaron impunes, sino que ni siquiera fueron reconocidas como lo que son: transfeminicidios. La mayoría no llegan a los noticieros. Algunas ni siquiera logran una denuncia formal. Son borradas del mapa institucional antes, durante y después de morir.

Por eso insistimos: no basta con indignarse una vez al año. No basta con compartir un hashtag. Necesitamos una política de vida, de duelo activo, de justicia trans. Necesitamos hablar, nombrarlas, recordarlas, defenderlas.

Pero aún estamos a tiempo de hacer algo ahora. Para que su muerte no sea en vano. Para que no sigamos normalizando el horror. Para que no sigamos contando nuestros muertos como si fueran cifras sin nombre ni historia. A tiempo de hacer memoria. A tiempo de transformar la furia en acción. A tiempo de no dejar que el olvido gane otra vez.

Que esta vez, al menos esta vez, la historia no se repita en silencio.

Justicia para Sara Millerey González. Justicia para todas.

Hasta la fecha, el Observatorio de Derechos Humanos de Caribe Afirmativo ha registrado 24 (hoy son 28) personas LGBTIQ+ asesinadas en el país. Este comunicado ha sido elaborado por el mismo Observatorio.

Fuente El Universal/Caribe Afirmativo

¿Quién es este que viene?

domingo, 13 de abril de 2025
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Domingo de Ramos

Hubo demasiadas conciencias alumbradas,
hubo demasiados privilegios trastornados,
hubo demasiadas palabras mal recibidas,
hubo demasiada mala fe:
detrás de esta puerta
con los dinteles elevados, todo va a jugarse,
lo sabe.
Posiblemente tiene miedo,
da el paso.
Entra.

Es aquí dónde se le espera.
¡Es ahora
cuando se va a verificar el perdón dado
hasta el múltiplo de setenta y siete,
la vida dada como único signo de amor,
el cuerpo y la sangre dados hasta el desgarro,
el Espíritu dado como un soplo de vida!

Ha llegado la hora.
Es ahora cuando su verdad saldrá a la luz.
Lo sabe;
da el paso.
Entra.

La semana comienza.

*

Charles Singer

***

¿Quién es este que viene,
recién atardecido,
cubierto por su sangre
como varón que pisa los racimos?

Éste es Cristo, el Señor,
convocado a la muerte,
glorificado en la resurrección.

¿Quién es este que vuelve,
glorioso y malherido,
y, a precio de su muerte,
compra la paz y libra a los cautivos?

Éste es Cristo, el Señor,
convocado a la muerte,
glorificado en la resurrección.

Se durmió con los muertos,
y reina entre los vivos;
no le venció la fosa,
porque el Señor sostuvo a su elegido.

Éste es Cristo, el Señor,
convocado a la muerte,
glorificado en la resurrección.

Anunciad a los pueblos
qué habéis visto y oído;
aclamad al que viene
como la paz, bajo un clamor de olivos. Amén.

***

El pueblo que fue cautivo
y que tu mano libera
no encuentra mayor palmera
ni abunda en mejor olivo.
Viene con aire festivo
para enramar tu victoria,
y no te ha visto en su historia,
Dios de Israel, más cercano:
Ni tu poder más a mano
ni más humilde tu gloria.

¡Gloria, alabanza y honor!
Gritad: “¡Hosanna!”, y haceos,
como los niños hebreos
al paso del Redentor.
¡Gloria y honor
al que viene en el nombre del Señor! Amén.

*

(Himnos de las Primeras Vísperas y de los Laudes de la Liturgia de las Horas del Domingo de Ramos, )

***

Lecturas del Domingo de Ramos

Evangelio: Lucas 22,14-23,56

***

No conocíamos la medida del sufrimiento de Dios hasta que tomó cuerpo ante nuestros ojos en la pasión de Cristo. La pasión de Cristo no es más que la manifestación histórica y visible del sufrimiento del Padre por el hombre. Es la suprema manifestación de la debilidad de Dios: Cristo -dice san Pablo- fue crucificado por su debilidad (2 Cor 1 3,4). Los hombres han vencido a Dios, el Pecado ha vencido y se yergue triunfante ante la cruz de Cristo; la luz se ha cubierto de tinieblas… Pero sólo por un instante: Cristo fue crucificado por su debilidad, pero vive por la fuerza de Dios, añade el apóstol. ¡Vive, vive! El mismo lo repite ahora a su Iglesia: “Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre y tengo poder sobre la muerte y los infiernos” (Ap 1,18) […].

Dios ha vencido sin dejar su debilidad, sino llevándola al extremo; no se ha dejado arrastrar al terreno del enemigo: “Injuriado, no respondía con injurias, sufría sin amenazar” (1 Pe 2,23). A la voluntad del hombre que pretendía aniquilarlo, no ha respondido con deseos de destrucción, sino con voluntad de salvarlo: “Yo soy el Viviente -dice el Señor-; no quiero la muerte del pecador, sino que se convierta y viva” (cf. Ez 33,11). Dios manifiesta su omnipotencia con la misericordia y el perdón [parcendo et miserando), como reza la oración de la Iglesia. Al grito Crucifige!, respondió con este grito: “Padre, perdónalos” (Le 23,34).

No hay palabras en el mundo como estas breves palabras: “Padre, perdónalos”. Toda la potencia y santidad de Dios están ahí resumidas; son palabras indomables, que no pueden ser superadas por ningún crimen, porque fueron pronunciadas en el más grande de los crímenes, en el momento en que el mal ha hecho su esfuerzo supremo y ya no puede más porque ha perdido su aguijón.

*

R. Cantalamessa,
El misterio pascual, Valencia 1996).

***

***

“Con los crucificados” Domingo de Ramos – C (Lucas 22,14-23,56). 10 de abril 2022

domingo, 13 de abril de 2025
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El mundo está lleno de iglesias cristianas presididas por la imagen del Crucificado, y está lleno también de personas que sufren, crucificadas por la desgracia, las injusticias y el olvido: enfermos privados de cuidado, mujeres maltratadas, ancianos ignorados, niños y niñas violados, emigrantes sin papeles ni futuro. Y gente, mucha gente hundida en el hambre y la miseria en el mundo entero.

Es difícil imaginar un símbolo más cargado de esperanza que esa cruz plantada por los cristianos en todas partes: «memoria» conmovedora de un Dios crucificado y recuerdo permanente de su identificación con todos los inocentes que sufren de manera injusta en nuestro mundo.

Esa cruz, levantada entre nuestras cruces, nos recuerda que Dios sufre con nosotros. A Dios le duele el hambre de los niños de Calcuta, sufre con los asesinados y torturados de Iraq, llora con las mujeres maltratadas día a día en su hogar. No sabemos explicarnos la raíz última de tanto mal. Y, aunque lo supiéramos, no nos serviría de mucho. Solo sabemos que Dios sufre con nosotros. No estamos solos.

Pero los símbolos más sublimes pueden quedar pervertidos si no recuperamos una y otra vez su verdadero contenido. ¿Qué significa la imagen del Crucificado, tan presente entre nosotros, si no vemos marcados en su rostro el sufrimiento, la soledad, la tortura y desolación de tantos hijos e hijas de Dios?

¿Qué sentido tiene llevar una cruz sobre nuestro pecho si no sabemos cargar con la más pequeña cruz de tantas personas que sufren junto a nosotros? ¿Qué significan nuestros besos al Crucificado si no despiertan en nosotros el cariño, la acogida y el acercamiento a quienes viven crucificados?

El Crucificado desenmascara como nadie nuestras mentiras y cobardías. Desde el silencio de la cruz, él es el juez más firme y manso del aburguesamiento de nuestra fe, de nuestra acomodación al bienestar y nuestra indiferencia ante los que sufren. Para adorar el misterio de un «Dios crucificado» no basta celebrar la Semana Santa; es necesario además acercarnos más a los crucificados, semana tras semana.

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José Antonio Pagola

“He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros, antes de padecer”. Domingo 13 de abril de 2025. Domingo de Ramos

domingo, 13 de abril de 2025
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22-ramosC cerezoLeído en Koinonia:

Isaías 50, 4-7: No me tapé el rostro ante los ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado.
Salmo responsorial: 21: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?.
Filipenses 2, 6-11: Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo.
Lucas 22, 14-23. 56: He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros, antes de padecer.

El tema central de las lecturas del Domingo de Ramos, como bien puede verse, es el del Mesianismo. Éste tiene varias etapas en la Biblia. «Mesías» significa ungido, siervo, enviado, pero en sí, la idea más profunda de «Mesías» que el pueblo de Israel asumió es la espera de la aparición salvífica de un líder carismático descendiente de David que habría de instaurar definitivamente en la tierra «el derecho y la justicia».

En el Primer Testamento es Isaías el profeta quien más profetiza y anuncia la llegada del Mesías de Dios. Mesías que él entiende como el Siervo de Yavé que llega. El Mesías es para el profeta la gran realidad de Dios viviendo con nosotros, la realidad del gran restaurador que libera de la esclavitud, de la gran violencia (violencia estructural diríamos hoy), de la gran miseria (pobreza extrema y masiva diríamos actualmente) a la que ha sido condenado el pueblo de Dios (los muchos pueblos de Dios). El Mesías, en su calidad de Ungido de Yavé, no es sino su enviado, su representante, el encargado de promulgar sus designios.

La idea del Mesías y de los tiempos mesiánicos estaba fundada en la esperanza de que Dios cumpliera plenamente las promesas hechas al pueblo elegido, a la nación que se creía a sí misma la elegida por Dios. La llegada del «Mesías» es la instauración del reinado de Dios en la historia y en el tiempo, y es allí donde, según la concepción judía (según, pues, un pensamiento muy humano, no según una revelación divina), Israel se vengaría de los «paganos» (la mayor parte de ellos tan religiosos como los propios israelitas), de los no judíos.

La idea mesiánica del Primer Testamento está basada en la fuerza político-militar de un enviado del Dios de Israel para dominar a todas las naciones de la tierra y hacer que Israel se convierta en una nación fuerte y poderosa capaz de someter a todos los pueblos que no tienen a Yavé por Dios. Como se ve, un mesianismo muy humanamente comprensible…

El Mesianismo es una de las herencias que el Segundo Testamento recibe de la tradición veterotestamentaria. En tiempo del Nuevo Testamento, gobernado el mundo de entonces por Roma con toda su fuerza, riqueza y pretensiones, también hay grupos mayoritarios que esperan la llegada definitiva del Mesías que los liberará del domino explotador romano. Todos esperaban entonces la intervención de Dios en la historia a través de un líder que fuera capaz de derrocar el poder imperial y hacer de Jerusalén la gran capital de Israel.

En el ciclo C de la liturgia leemos el relato de la Pasión del Señor según Lucas. Consideremos las características teológicas que nos presenta este relato.

Lucas, como es sabido, es considerado como el evangelista de la misericordia, o lo que es lo mismo, como el evangelista que ha marcado toda la tradición que nos entrega, con el pensamiento del amor infinito de Dios que se ha manifestado en Jesucristo. Ninguno de los evangelistas ha percibido como él la sensibilidad del amor del Padre, que se deja sentir de manera especial entre los pobres, entre los que sufren, entre los marginados. No es difícil constatar en el evangelio de Lucas la preocupación de Jesús por los débiles, por las viudas, por los huérfanos, por los pecadores, por las mujeres.

Este mismo interés se manifiesta en la narración de los acontecimientos de la Pasión del Señor. En primer lugar, porque todo este relato está sustentado por un conocimiento del alma de Jesús, cuya intimidad nos es desvelada por el evangelista cuando nos deja ver su estrecha relación con el Abba misericordioso, en los momentos de oración (Lc 22,42); o cuando su Padre le da valor en medio del sufrimiento (Lc 22,43).

En segundo lugar, la cruz aparece en este relato de la Pasión como un verdadero sacramento del amor divino: la revelación de la misericordia en medio del sufrimiento. Lucas no pone la atención en los aspectos negativos y crueles de esta situación. En su narración se omiten recuerdos o referencias que aparecen en los otros evangelistas como la flagelación o la coronación de espinas que sirven para inculpar a los que llevaron a Jesús a la muerte. Lucas nos quiere hacer descubrir el amor del Padre hacia su Hijo y hacia todos los hombres, aún en esta situación de dolor. Jesús no aparece abandonado en el Calvario (no se cita a Zac 13,6 sobre la dispersión del rebaño): está acompañado de amigos y conocidos (Lc 23,49 en contraposición con Mt 27,55-56 y Mc 15,40-41). Y reemplaza el grito del Salmo 21 (22) que cita Mateo por la manifestación ilimitada de confianza del Salmo 30,6 (31,6): “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

A la luz de todo esto es comprensible el papel que desempeña en este relato de la Pasión la actitud del perdón, sólo explicable desde el misterio de la misericordia. En definitiva todo el mundo queda limpio y se insiste en hechos positivos, sólo explicables desde la virtud reconciliadora del sufrimiento de Jesús o desde su actitud de perdón: el caso de Pilato (Lc 23,4.13-15.20-22); el del agresor a quien Pedro cercenó una oreja y que es sanado por Jesús (Lc 22,51); el de Pedro (Lc 22,61); el de todos los judíos (Lc 23,34); el del malhechor bueno (Lc 23,39-43); el del centurión (Lc 23,47); el de la reconciliación entre Herodes y Pilato (Lc 23,6-12).

Jesús aparece claramente como el inocente, el justo perseguido. Aun en el proceso de los romanos, Pilato proclama la inocencia de Jesús. El centurión también reconoce su inocencia.

Sólo en Lucas Jesús se dirige con palabras consoladoras a las mujeres que de lejos los siguen. Realmente, Lucas ha sido llamado el evangelio de las mujeres y de la misericordia con los más pobres e ignorados, y las mujeres hacían parte de la clase marginada en Israel. Pero para Jesús, en todo el evangelio de Lucas, las mujeres hacen parte del discipulado y merecen un trato respetuoso. Ahora, camino del Calvario, la fidelidad de las mujeres a su maestro es reconocida por el Señor.

La Pasión y la muerte de Jesús son una verdadera revelación: la manifestación de la misericordia del Padre. Sólo quien ha comprendido una actitud tan conmovedora, como la que nos trae este evangelio en la parábola del padre misericordioso, podrá entender por qué el evangelista ha mirado así el misterio del sufrimiento y de la muerte de Jesús.

Lucas concibió el relato de la Pasión como una contemplación de Jesús. Por eso este relato es una invitación al lector-oyente a aproximarse al Señor, a seguirlo, a llevar con él la cruz de cada día (9,23). En la palabra que dirige en la cruz al malhechor arrepentido, ese ‘hoy’ nos remonta a Lc 4,21 cuando en la sinagoga de Nazaret, Jesús declara que “hoy se ha cumplido” el pasaje de Is 61,1-2 que acababa de leer. El tiempo se ha cumplido y él, que ha venido para anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos y para proclamar el año de gracia del Señor” ha cumplido su misión, porque va a morir colgado de la cruz pero seguirá viviendo en medio de nosotros.

Nota para lectores críticos

El evangelio de hoy es más largo que de ordinario: toda la Pasión de Jesús, por lo que muchas homilías hoy serán más breves. Por otra parte, la homilía debería enfocarse pues hacia el conjunto de la Pasión y su significado. También el viernes santo se leerá la Pasión, según san Juan. Y durante toda la semana, el trasfondo litúrgico-espiritual es ése: la pasión y muerte de Jesús. Es pues un momento apropiado para plantearse algunos criterios críticos respecto a la interpretación de la pasión de Jesús en su significado de conjunto.

Si somos cristianos, y si el cristianismo profesa la convicción de la significación salvadora de Jesús, necesitamos tener un «modelo soteriológico» («sotería» = salvación), o sea, una explicación de cómo Jesús salva a la humanidad y en qué consiste esa salvación. Es claro que esto es el corazón de la fe cristiana.

Pues bien, en la historia ha habido varios «modelos soteriológicos».

El modelo que nos ha llegado a nosotros es, fundamentalmente, el que elaboró san Anselmo de Cartebury en el siglo XI sobre la tradición jurídica del derecho romano. En este sentido. El ser humano ofendió a Dios con el pecado original, y con ello se rompieron las relaciones de Dios y la humanidad. Dios fue ofendido en su dignidad, y el ser humano, por su parte, quedó privado de la gracia de la relación con Dios y no tenía capacidad para superar esta situación, pues aunque había ofendido a Dios, no tenía capacidad para reparar una ofensa de carácter infinito. En su obra Cur Deus homo? (¿Por qué Dios se hizo hombre?) Anselmo elabora la teoría de la «satisfacción penal sustitutoria»: Jesús muere en sustitución de la humanidad pecadora culpable, para satisfacer con ello la dignidad ofendida de Dios, y restablecer así las relaciones de Dios con la humanidad.

Por una parte, hay que hacer notar que esta explicación, que nos ha llegado a todos nosotros en una tradición tan longeva, no deja de ser «una» explicación, la del siglo XI en concreto; es decir: no es «la» explicación, no es la única. Además, no está en el Nuevo Testamento: es una elaboración teológica, muy posterior, que asume las categorías y la lógica del derecho romano «recepcionado» en el mundo feudal europeo de la alta Edad Media: el derecho inapelable y absoluto de los señores, la servidumbre de los siervos, las obligaciones jurídicas relativas a la ofensa y a la satisfacción o reparación. Es la teología de la «redención», del redimir («re-d-emere»), re-comprar al esclavo para liberarlo de su antiguo dueño.

Esta teología, hoy ya insostenible, es, sin embargo, la que la mayor parte de los cristianos y cristianas, incluyendo a muchos agentes de pastoral tienen todavía en su conciencia, en su comprensión del cristianismo, o en su subconsciente al menos. Y es para muchos de ellos «la» explicación mayor del misterio cristiano, el misterio de la «redención».

Hay que recordar que los modelos soteriológicos, como todo el resto de la teología, no dejan de ser un lenguaje metafórico, y que la metáfora nunca debe ser tomada al pie de la letra, tanto sea en n sentido directo como en un sentido metafísico, sobre todo en el segundo término al que traslada el sentido (“meta-fora” = cambio, traslado de sentido). Las teologías y los modelos soteriológicos se apoyan sobre las lógicas y los símbolos de las culturas en las que son creados. Por eso, cuando la evolución cultural cambia de lógica y de símbolos, esos modelos soteriológicos, y en general, esas teologías, aparecen crecientemente desfasadas, se hacen incluso ininteligibles, y finalmente quedan obsoletas. La visión de Dios como «Señor» feudal irritado por una ofensa de la primera pareja humana… para cuyo aplacamiento habría sido necesaria la reparación de la ofensa por medio de la muerte cruel y cruenta de su Hijo, es una imagen de Dios hoy sencillamente insostenible, e inaceptable. La sola idea de que un mítico pecado de Adán y Eva hubiera torcido los planes de Dios, y hubiera sumido en las tinieblas del pecado y del alejamiento de Dios a toda la humanidad desde la primera pareja, durante miles y miles de años –hoy la ciencia nos dice que habrían sido millones de años-, hasta la aparición de Jesús, es absolutamente inaceptable para la mentalidad actual. La misma fórmula jurídica de la «satisfacción sustitutoria» resulta hoy día inviable desde los mínimos éticos de nuestra época. Un Dios así resulta increíble, provoca ateísmo, con razón.

Si este modelo nos parece hoy día sobrepasado, no debemos dejar de considerar que ha habido otros modelos todavía más inadecuados. En el primer milenio la teología dominante, en efecto, no fue la de la «satisfacción sustitutoria», sino la del «rescate»: por el pecado de Adán la humanidad había quedado «prisionera del demonio», literalmente bajo su poder (sic). Según san Ireneo de Lyon (+ 202) y Orígenes (+ 254) el Diablo tendría un «derecho» sobre la humanidad, debido al pecado de Adán. Jurídicamente, la humanidad estaba bajo su dominio, le pertenecía, y Dios «quiso actuar con justicia incluso frente al diablo» (Ireneo, Adversus Haereses, V, 1,1), al anular tal derecho sólo mediante el pago de un rescate adecuado. Para ello, entregó a su Hijo a la muerte, a fin de liberar a la humanidad del dominio «legítimo» del diablo. San Agustín lo dice aún más explícitamente: Dios decretó «vencer al Diablo no mediante el poder, sino mediante la justicia» (De Trinitate XIII, 17 y 18).

Este modelo del «rescate pagado al Diablo» para rescatar a la humanidad, aún resuena en las personas que tuvieron una formación cristiana. Pero hoy nos resulta no sólo inaceptable, sino inimaginable, y hasta grotesco: no podemos aceptar un Diablo, concebido como un contra-poder cuasi-divino, que está apostado frente a Dios y que retiene a la humanidad bajo su poder, durante milenios, hasta que es «justamente resarcido» por Dios, nada menos que con la muerte del Hijo de Dios, un Diablo que sólo así sería «derrotado por la victoria de Cristo»…

¿Qué queremos decir con todo esto? Muchas cosas:

-que las teologías son metafóricas, no narraciones históricas ni descripciones metafísicas;

-que las teologías son muchas, variadas, no sólo una… y que cuando adoptamos una de ellas no debemos nunca perder de vista que se trata sólo de «una» teología, no de «la» teología;

-que las teologías son contingentes, no necesarias;

-que son elaboraciones humanas, no revelaciones divinas bajadas en directo del cielo, y que están construidas con elementos culturales de la sociedad en la que han sido concebidas;

-que son también transitorias, no eternas, y que con el tiempo y los correspondientes cambios culturales pierden plausibilidad y hasta inteligibilidad y pueden acabar resultando inaceptables y hasta desechadas;

-que los agentes de pastoral que atienden al Pueblo de Dios han de estar atentos a no prolongar la vida de una teología sobrepasada, superada, que ya no habla de un modo adecuado a las personas de hoy;

-que pueden (y deben) tratar de encontrar nuevas imágenes, nuevos símbolos, nuevas respuestas interpretativas de parte de nuestra generación actual a las preguntas de siempre.

La Semana Santa no es el único momento en el que debemos referirnos a la significación de la salvación operada por Cristo, pues ésta es una referencia central de la fe cristiana; pero sí es una ocasión privilegiada para plantearnos la conveniencia de la revisión de nuestros esquemas teológicos al respecto. Leer más…

Ramos. 13.4. 25 . Hija-Sion danzando gozosa, Rey de Paz en un asno

domingo, 13 de abril de 2025
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IMG_0756Del blog de Xabier Pikaza:

Danza con fuerza, Hija-Sion; grita aclamando, Hija-Jerusalén. Tu tu rey viene a ti; justo y amoroso, montado sobre un asno. Destruirá el carro de  combate de Efraim, el caballo de Jerusalén, el arco de guerra y anunciará la paz a las naciones de mar a mar, del torrente a las extremidades de la tierra (cf. Zac 9,9-10).

Hacia comienzos del III a. de C., asumiendo quizá temas y hasta textos anteriores, el autor a quien llamamos 2º Zac (Zac 9-14), redacta una obra profética centrada en el mesianismo escatológico: culminando su acción anterior e invirtiendo los medios de poder que triunfan en el mundo (violencia de los imperios).

El el mismo Dios va a desve­lar su misterio en Sión/Jerusalén. Desde ese fondo ha de entender­se cl último y, en algún sentido, el más paradójico y fuerte de todos los pasajes que tratan de la Hija-Sion, de la Nueva Jerusalén

Danza con fuerza, Hija-Sión; grita aclamando, Hija-Jerusalén; he aquí que tu rey viene a ti; justo y vencedor es él; humilde, montado sobre un asno, sobre un pollino, cría de borrica. Destruirá el carro de Efraim y el caballo de Jerusalén Y destruirá el arco de guerra y anunciará la paz a las naciones; y su dominio será de mar a mar, del torrente a las extremidades de la tierra, (Zac 9,9-10).

La traducción del texto es fácil, aunque el principio del verso 10 está en el TH en primera persona  (y yo destruiré …), como si fuera el mismo Dios y no el rey mesiánico el encargado de que­brar la fuerza guerrera de Efraín y Judá. Sea como fuere, el sentido de fondo parece el mismo y así conservamos la traducción visual, en tercera persona: el anunciador profético sigue invitando a la Hija-Sion al canto gozo, conforme a lo visto en Sof 3,14-18 y Zac 2,14-17, pero ahora los motivos para el gozo son algo distintos.

Comencemos por cl mismo gozo de la Hija-Sión. Ella tiene que ponerse a danzar en gesto de fiesta solemne; danza y grita aclamando, porque llega el monarca. Estamos en una liturgia de entronización: avanza el rey, se forma el cortejo y, mientras va llegando, se le acerca la Hija-Sion para recibirle con la alegría desbordante de su baile. Organizador de fiesta mesiánica es el profeta, danzante jubiloso el pueblo (Hija-Sión), majestuoso el rey que viene.

Sof 3,14-18a iniciaba una danza nupcial: Zac 2,14-17 invi­taba al baile religioso; sin negar del todo estos aspectos, Zac 9,9-10 nos lleva al centro de una gran ceremonia de coronación: al baile de un pueblo/muchacha que recibe con gozo emocionado y entu­siasta a su rey salvador. I:1 rey que llega y la mujer que sale a reci­birle danzando: este es el misterio final, el último acto de la historia.

Desaparecen o pasan a segundo plano los restantes ofi­cios y figuras de la tierra: sacerdotes, militares, potentados… Toda la humanidad se ha condensado en esta Hija-Sión, esta ciudad­-mujer, esta doncella que llena de juventud y esperanza se prepara para la danza triunfal de su rey. Ella no tiene más oficio que cantar y alegrarse; para eso se prepara. Ella podrá cantar porque tiene su rey En los dos casos anteriores el rey (o plenitud de poder) era un personaje divino.

Por eso, la Hija-Sión significaba la humanidad entera, varones y mujeres incluidos en esa figura femenina. Ahora, en cambio, la Hija-Sión, sin perder esa visión de totalidad, tiende a recibir y reali­zar una función particular porque el rey que viene es también figu­ra humana (humilde, montado en un asno…).

Ciertamente, el rey que viene es justo, en la línea cíe la justicia de Dios, pero es tam­bién justo con los israelitas (y humanos) justos de la historia. Este rey es vencedor, en cuanto trae la victoria de Dios; pero el término empleado en este caso es pasivo, como para indicar que no realiza la salvación por sí sino que la recibe de Dios. Es rey hunnilde como humildes eran aquellos que formaban e1 resto de Israel en Sof 3,12. Viene montado en un asno, como en asno montaban los primeros salvadores y reyes de la historia israelita (cf Gen 49,11; Jc 5,10; 10,4; 12,14).

Una muchacha que danza gozosa, un rey  de paz que avanza montado sobre un asno… Esta es la representación de la historia total. Los dos unidos forman el signo de la humanidad. Por eso hay que entenderlos uno desde el otro y con el otro.

La muchacha danzante sólo tiene sentido allí donde la vida no se entiende como guerra, allí donde el auténtico poder no es el caballo de -batalla ni el dinero sino el ser humano nuevo que avanza sobre un asno.

Por otra parte, la humildad amorosa del rey expresa algo que es mucho más que una virtud interna: no es el gesto interior e1 que aparece en pri­mer plano sino todo el signo externo del varón que ha renunciado a las armas, a la lucha por la conquista, a la soberbia del dinero.

El asno del que aquí se trata no es un signo momentáneo que se apli­ca desde fuera a un ~<rey o varón que normalmente cabalga en tren de guerra o se impone en actitud de duro mando. El asno es la expresión permanente de la voluntad de diálogo, de la paz muma, de la renuncia a la violencia.

Este rey y esta mujer se encuentran. Son uno para el otro, uno con el otro, de tal forma que sus signos pueden cíe algún modo intercambiarse: monta la muchacha en el asno, danza el rey… o danzan ambos y ambos montan en camino nuevo de paz universal.Sion era cuanto tal ha desaparecido. Aquí no hay ciudad externa, ni templo separado. Ellos dos, cl varón y la mujer, en diálogo danzan­te, son el signo de la nueva humanidad, son todo Sion, si es que pudiera utilizarse ese lenguaje.

Pero el texto sigue diciendo que destruirá (¿quién? Dios o el mismo rey, según se lea el TH) el carro de Efraim y el caballo de .Jerusalén (9~,10). Normalmente, en la vieja tradición hímnica y pro­fética de Israel carros y caballos suelen ir vinculados como expresión de poderío guerrero (cf Ex 15,1; Mi 5,9; Is 2,7). La novedad de nuestro texto está en el hecho de que separa ambos signos y atribu­ye los carros a Efraím y los caballos a Jerusalén, poniendo así sobre el mismo plano de violencia (y con la misma necesidad de conver­sión) a judíos y samaritanos. Ciertamente, la salvación está simboli­zada en la Hija-Sion y en su rey. Pero esta Hija-Sión no pertenece ya sin más a Jerusalén; ella se abre al nuevo pueblo de la paz edifi­cado por este rey humilde.

La paradoja (que el nuevo testamento ha captado en pro­fundidad: Mt 21,5) consiste en el hecho de que este rey sin armas simboliza (y en algún sentido realiza) la victoria de la nueva huma­nidad sobre los grandes pueblos armados. No se trata de pedir  que se desarmen los otros,, que empiecen renunciando a la violencia los pueblos enemigos. Este nuevo rey es signo cíe condena para los hermanos enfrentados, para judíos y samaritanos, en un tiempo (siglo III a. de C.) en que ambos se están enfrentando en visión de odio social y militar que será definitivo.

Sólo entonces, cuando judíos y samaritanos (Efraím y Jerusalén) depongan sus armas, cuando puedan darse la mano de la paz en torno al rey de no violencia, montado sobre un asno, podrá salir la Hija-Sión a bailar. Ambos, rey pacífico y muchacha danzante, forman como las dos caras de un mismo ideal mesiánico abierto hacia todos los pueblos, porque el texto sigue diciendo «destruirá el arco de guerra y anunciará la paz a las naciones».

E1 arco constituye, con los carros y caballos, el signo máximo de guerra (cf 1 Sam 2,4). Parece que los pueblos han vivi­do hasta cl momento dominados por un tipo de lógica militarista: arco y espada han definido y decidido siempre sus disputas. Pues bien, asumiendo una lógica nueva de paz escatológica, que pode­mos ver en textos como Is 2,2-4; 11,1-9, nuestro pasaje ha elabora­do un ideal de paz universal. Leer más…

La Pasión según Lucas. Domingo de Ramos. Ciclo C.

domingo, 13 de abril de 2025
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Titian_-_Christ_and_the_Good_Thief_-_WGA22832Tiziano, Jesús y el buen ladrón

Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Resulta imposible comentar en pocas líneas el relato de la Pasión en el evangelio de Lucas. De los diversos episodios exclusivos suyos, considero de especial interés las tres palabras que pone en boca de Jesús en la cruz. Ninguno de los evangelios trae las siete famosas palabras de Cristo en la cruz. Mateo y Marcos, solo una; Juan, tres; Lucas, otras tres. Sumándolas tenemos siete. Las tres de Lucas pueden servir de reflexión y oración.

  1. Morir perdonando

            Jesús y los dos malhechores acaban de llegar al Calvario. Crucificar a tres personas es un trabajo más lento y cruel de lo que puede imaginarse, pero Lucas no entra en detalles. Se limita a indicar lo que decía Jesús en este momento: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.

            El tema de los enemigos y del perdón ha aparecido en este evangelio desde el comienzo. Zacarías, el padre de Juan Bautista, alaba a Dios porque ha suscitado a un descendiente de David “para que, libres de temor, arrancados de las manos de nuestros enemigos, le sirvamos con santidad y justicia toda nuestra vida”. Su esperanza no se cumplirá como él espera. A su hijo lo decapitará Herodes. Y Jesús no habla de verse libres de los enemigos. Lo que manda a sus discípulos es: “amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, rezad por los que os injurian”. Ahora, en el momento decisivo, Jesús va más adelante. No solo reza por los enemigos, sino que intenta comprenderlos y justificarlos: “no saben lo que hacen”.

  1. Nunca es tarde para convertirse

            Que Jesús fue crucificado entre dos malhechores lo dicen también Mateo y Marcos (aunque estos los llaman “ladrones”, que equivale a “terroristas”, cosa más lógica porque a los ladrones no los crucificaban, sino que los vendían como esclavos). Pero la mayor diferencia consiste en que en Mateo y Marcos los dos insultan a Jesús. Lucas cuenta algo muy distinto: mientras uno anima irónicamente a Jesús a salvarse y salvarlos, el otro lo defiende, reconoce su inocencia y le pide que se acuerde de él cuando llegue a su reino. Todos sabemos la respuesta de Jesús: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”.

            Algún escéptico podría decir que Lucas ha inventado esta conversión tan inesperada del buen ladrón. Él respondería: “Si no fue así, pudo serlo”. Porque lo que intenta enseñarnos es que nunca es tarde para convertirse. En una parábola que comentamos hace tres domingos, el labrador pedía un año de plazo para la higuera estéril. Zaqueo tuvo el resto de su vida para demostrar su conversión. El buen ladrón solo dispone de unas horas antes de morir, aprovecha la ocasión de inmediato, y esas pocas palabras le sirven para salvarse. Al mismo tiempo, las palabras de Jesús suponen un consuelo para todos nosotros cuando se acerque la muerte: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”.

  1. Morir en manos de Dios

            Lo último que dijo Jesús antes de morir también varía según los evangelios. Marcos y Mateo ponen en su boca el comienzo del Salmo 22: “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué he has desamparado?”. Parece un grito de abandono, sin esperanza. Quien sigue leyendo el salmo advierte que el olvido de Dios y el sufrimiento dan paso a la victoria final. Aunque esto sea cierto, Lucas piensa que sus lectores no van a entenderlo y se pueden quedar con la sensación de que Jesús murió desesperado. Por eso, las últimas palabras que pone en su boca son: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. De este modo, el final de la vida terrena de Jesús empalma con el comienzo de actividad apostólica. En el bautismo escuchó la voz del cielo: “Tú eres mi hijo amado”. Ahora, en el momento del dolor y la muerte, cuando parece que Dios lo ha abandonado, Jesús lo sigue viendo como “Padre”, un padre bueno al que puede entregarse por completo.

 

El relato de la pasión es una historia de dolor, injusticia, sufrimiento físico y moral para Jesús. Pero Lucas ha querido que sus últimas palabras nos sirvan de enseñanza y consuelo para vivir y morir como él.

Un comentario completo al relato de la pasión puede verse en J. L. Sicre, El evangelio de Lucas. Una imagen distinta de Jesús (Verbo Divino 2021), págs. 449-510.

 

13 Abril. Domingo de Ramos. Ciclo C

domingo, 13 de abril de 2025
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“Todos sus conocidos se mantenían a distancia, y lo mismo las mujeres que lo habían seguido desde Galilea y que estaban mirando.”

(Lc, 22,14-23,56)

El domingo de Ramos nos abre un gran pórtico que nos muestra, este año a través del Evangelio de Lucas, lo que vamos a celebrar a lo largo de esta Semana Santa.

¡Siéntate, corazón mío!

Como todos los que conocían a Jesús, y también las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, que estaban allí presenciando todo (Lc 23,49), déjate tocar, déjate asombrar, déjate enamorar.

¡Siéntate, silénciate, contempla…!

Accede, corazón mío, a ese pórtico, ábrete a que sea el Espíritu mismo de Jesús quien te ayude a descubrir la fidelidad del Maestro en su entrega total, su confianza en el Padre. Es el corazón misericordioso que Jesús te ofrece lo que te hará misericordioso. Y esa misericordia entrañable te acercará a las hermanas/os que hoy siguen el camino de Jesús de Nazaret en medio de persecuciones, abusos, torturas, arrestos e incluso la muerte por ser fieles al Maestro. Recordamos los sentimientos de aquel cristiano, en tierras sirias, que en medio de la tortura dijo algo así a sus verdugos: queréis que renuncie a mi fe cristiana, pero no puedo, porque mi corazón es de Cristo, está marcado por el amor a Cristo Jesús.

Corazón mío, no hagas de estos días santos como aquella gente que había acudido al espectáculo” (Lc 23,48) sino déjate sorprender, para que con el amor que Dios Padre te entrega a través del Espíritu puedas tú también decir con la confianza y abandono de Jesús: Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu (Lc 23,46).

Lo que te preparas a celebrar no es la muerte, aunque ésta sea la de Jesucristo, sino el camino hacia la Pascua.

Oración

Tiempo de vida, tiempo de de luz, tiempo de amor.
Señor, Jesús, Maestro bueno,
dame un corazón que sepa
contemplar, acoger, perdonar, amar…
coge mi mano y conduce mis pasos
a escuchar tu invitación: ¡Sígueme!

*

Fuente: Monasterio Monjas Trinitarias de Suesa

***

Por ser fiel a sí mismo, lo mataron.

domingo, 13 de abril de 2025
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DOMINGO 6º RAMOS (C)

Lc 22,14-23,56

La liturgia de este domingo es desconcertante. Empieza celebrando la entrada “triunfal”, y termina con la muerte. Es difícil armonizar estos dos aspectos de la vida de Jesús. Podríamos decir que ni el triunfo fue triunfo, ni la muerte fue derrota. Los evangelistas plantean la subida a Jerusalén como resumen de su actividad. La muerte se considera como la meta de su vida.

Jesús fracasó estrepitosamente porque la salvación que él ofreció no coincidía con la que esperaban los judíos. Jesús pretendió llevarlos a la plenitud. Ellos solo querían defender sus intereses. Lo que Dios quiere de cada uno es también la exigencia más profunda de nuestro verdadero ser, pero nosotros solo queremos que Él se ponga al servicio de nuestro ego.

El fracaso humano de Jesús nos invita a reflexionar sobre el sentido de las limitaciones humanas. Si nuestro objetivo es evitar el dolor y buscar el máximo placer, nunca podremos aceptar el mensaje de Jesús. Él confió completamente en Dios, pero Dios no lo libró del dolor ni de la muerte. ¿Cómo podemos interpretar este aparente abandono de Jesús?

Es un disparate pensar que Dios exigió, planeó, quiso o permitió la muerte de Jesús. Peor aún si la consideramos condición para perdonar nuestros pecados. La muerte de Jesús no fue voluntad de Dios, sino fruto de la imbecilidad humana. La muerte de Jesús no fue un accidente; fue la consecuencia de su vida. Viviendo como vivió, era lógico que lo eliminaran.

Dios no está solamente en la resurrección, está también en la muerte. Es una lección que no acabamos de aprender. El dolor, el sacrificio, el esfuerzo lo seguimos asociando a castigo de Dios. Las celebraciones de Semana Santa nos tienen que llevar a la conclusión contraria. Dios está siempre en nosotros, pero necesitamos descubrirlo sobre todo en el dolor y la limitación.

Los primeros seguidores de Jesús, todos judíos, no tenían otro medio de explicar la muerte de Jesús. Nadie pudo prever lo que pasó en Jesús, porque rompió todos los moldes y lo que vivió y predicó no podía adivinarlo nadie trescientos o quinientos años antes de que sucediera. Aludir a la inspiración divina demuestra no tener idea de lo que significa la Escritura.

La pasión de Lucas tiene una clara tendencia catequética. Aunque utiliza la narración de Marcos, le da un toque de humanización muy significativo. Suaviza mucho la relación de los que están alrededor de Jesús con su persona. No todo es negativo. El mismo Jesús se relaciona con algunos con comprensión y como ayudándoles a entender lo que está pasando.

Lo importante no es la muerte física de Jesús ni los sufrimientos que padeció. Miles de personas, antes y después de Jesús, han padecido sufrimientos mucho mayores y más prolongados de los que sufrió él. Lo importante de Jesús en ese trance fue su actitud inquebrantable de vivir hasta sus últimas consecuencias lo que predicó.

Ni siquiera sabemos quién le mató, mucho menos podemos saber por qué lo mataron. Su muerte fue la consecuencia del rechazo por parte de los jefes religiosos. No debemos pensar en un rechazo gratuito y malévolo. Eran gente religiosa que pretendían ser fieles a la voluntad de Dios, que para ellos estaba definida de manera absoluta y exclusiva en la Ley.

Jesús debió tener razones muy poderosas para seguir diciendo lo que tenía que decir a pesar de que eso le acarrearía la muerte. Esa fidelidad a sí mismo es la clave de su muerte.

Seguramente la pasión fue el primer relato sobre Jesús que se redactó por escrito. A pesar de ello no podemos estar seguros de que lo que nos cuentan corresponda a sucesos reales. Los que más probabilidades tienen de ser inventados son los que cumplen a profecías del AT. Algunos han constatado más de 300. Veamos algunas fácilmente identificables:

Zacarías 9:9 “Mira que tu Rey viene hacia ti; él es justo y victorioso, es humilde y montado sobre un asno, sobre la cría de un asna”.

Salmo 41:10 Hasta mi amigo más íntimo, en quien yo confiaba, el que comió mi pan, se puso contra mí”.

Zacarías 11:12 “Yo les dije: «Si les parece bien, páguenme mi salario; y si no, déjenlo». Ellos pesaron mi salario: treinta siclos de plata.”

Zacarías 11:13 “Pero el Señor me dijo: Echa al Tesoro ese precio en que he sido valuado por ellos. Tomé los treinta siclos de plata y los eché en el Tesoro de la Casa del Señor”.

Isaías 53:7 “Al ser maltratado, se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero llevado al matadero, como una oveja muda ante el que la esquila, él no abría su boca”.

Isaías 53:4-5 “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”.

Isaías 53:12 “Fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores”.

Salmo 22:16 “Porque perros me han rodeado; Me ha cercado cuadrilla de malignos; Horadaron mis manos y mis pies”.

Salmo 22:6-8 “Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. 7. Todos los que me ven me escarnecen; Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: 8. Se encomendó al Señor; líbrele él; Sálvele, puesto que en él se complacía”.

Salmo 69:21 Me pusieron además hiel por comida, Y en mi sed me dieron a beber vinagre”.

Zacarías 12:10 “Y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito”.

Salmo 22:18 “Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes”.

Salmo 34:20 “El guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado”.

Isaías 53:9 “Lo enterraron con los malhechores, lo sepultaron con los malvados aunque no cometió ningún crimen ni hubo engaño en su boca”.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Una muerte anunciada.

domingo, 13 de abril de 2025
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Crucifixión 2Domingo de Ramos

Lc 22, 14-23

«Haced esto en memoria mía»

Jesús entra el domingo en Jerusalén acompañado de un grupo de galileos que le aclaman como el Mesías anunciado: «Hosanna al hijo de David»… Disuelta la comitiva, se dirige al templo, expulsa a los mercaderes y se enfrenta a unos sacerdotes de alto rango que le increpan: «¿Con qué autoridad haces estas cosas?»… Al atardecer se retira a la seguridad de Betania.

El lunes, desafiando a las autoridades, se dirige al templo y comienza a enseñarles desde la escalinata del pórtico de Salomón. Los judíos le escuchan entusiasmados y Jesús les urge a la conversión: «Todavía es tiempo»… Aparecen unos sacerdotes desafiantes y arremete contra ellos con la parábola de los viñadores homicidas: «Hará perecer a los labradores malvados y dará la viña a otros»… Sin darles tiempo a reaccionar, censura violentamente a escribas y fariseos: «¡Hipócritas!»…

Se conjuran para matarlo, pero temen a la multitud.

El martes vuelve al templo y se congrega en torno suyo gran número de personas. Unos fariseos, acompañados de unos herodianos, le ponen a prueba con una pregunta trampa sobre el tributo a los romanos: «Dad pues al César lo que es del Cesar»… Más tarde les toca el turno a los saduceos, y finalmente a los fariseos: «¿Quién es mi prójimo?»… «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó»…

Los que buscan desprestigiarle caen en la cuenta de que es demasiado listo; que por ese camino no van a conseguir su propósito, y endurecen la apuesta.

Vuelve el miércoles. Su auditorio sigue creciendo, pero su enfrentamiento con las autoridades sube sustancialmente de tono. Unos fariseos (asistidos por guardias del templo) irrumpen en el grupo, abren un claro delante de Jesús y arrojan a una mujer aterrada. «Moisés nos manda apedrear a estas mujeres, ¿tú qué dices?»… Y Jesús se juega la vida –y la pierde– por salvar la de la mujer, porque los santos fariseos no pueden perdonar que nadie les llame pecadores públicamente. Sale al monte de los olivos seguido de mucha gente y les manda el mensaje definitivo: «A mí me lo hicisteis»…

El jueves Jesús sabe que su tiempo se ha acabado y organiza una cena de despedida con sus íntimos; incluidas, claro está, las mujeres: «Yo soy el maestro y el señor, y os he lavado los pies»… «Haced esto en memoria mía»… Al acabar la cena salen de la ciudad por la puerta de las Aguas y remontan el torrente Cedrón. En el cruce de caminos Jesús se detiene. El de la derecha lleva a Betania, a la seguridad de la casa de sus amigos. El que sale al frente, a Jericó, y de allí fuera de la jurisdicción de quienes quieren matarlo. Duda unos instantes y toma la senda que sube a Getsemaní; a su destino: «Pero no se haga mi voluntad sino la tuya»…

Judas lo entrega, los levitas y los criados lo prenden, y el sanedrín lo condena a muerte por blasfemo: «¿Eres tú el hijo del Altísimo?… ¡Ha blasfemado!»…

El viernes, los sacerdotes lo entregan a los romanos, pero no le acusan de blasfemo sino de sedicioso. Pilato trata tibiamente de salvarlo, pero fracasa: «Nosotros no tenemos más rey que el César»… Su suerte está echada; los romanos lo torturan y lo crucifican: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen»«¿Por qué me has abandonado?»… «En tus manos encomiendo mi espíritu»…

Los profetas mueren lapidados, pero los sacerdotes se empeñan en que sea crucificado para crucificar también su doctrina… pero fracasan «porque Dios estaba con él»

Miguel Ángel Munárriz Casajús 

Para leer un artículo de José E. Galarreta sobre un tema similar, pinche aquí

Fuente Fe Adulta

Bendito eres, pero te crucifico.

domingo, 13 de abril de 2025
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descubrir-a-jesucristo_560x280COMENTARIO AL EVANGELIO Lc 19, 18-40

13 de abril de 2025 – Domingo de Ramos

Con el Domingo de Ramos comenzamos el tiempo de la Semana Santa. La lectura del Evangelio de este Domingo se centra en la Pasión de Jesús. Tendremos ocasión, a lo largo de toda la semana, de profundizar en las diferentes situaciones de este dramático final de su vida.

Ahora bien, también es interesante centrarnos en lo que tradicionalmente se celebra el Domingo de Ramos: la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Tomo como base la narración de este hecho que realiza Lucas y que leeremos en la procesión de los Ramos de este Domingo.

La situación de esta escena de la vida de Jesús es profundamente importante para comprender su coherencia, su dramático final y la inconsistencia de quienes le vitorean y, posteriormente, desean su crucifixión.

Dice el texto que Jesús entra en Jerusalén para celebrar la fiesta de Pascua montado en un pollino. Parece que Lucas quiere mostrar que se cumplen las Escrituras profetizadas por Zacarías. El profeta invita a Jerusalén a cantar de alegría y júbilo porque viene su rey, justo y victorioso, trayendo la salvación, pero humilde montado sobre un asno.

Volvamos a la escena. Jesús es recibido por todo el pueblo y sus seguidores. Ellos aclaman a su gran héroe que ha logrado imponerse con su mensaje a un judaísmo que ya no da respuesta a las expectativas de liberación de su Pueblo.

Enseguida entran en la escena los fariseos. Ellos no soportan tanta alabanza a quien ya consideran un traidor. Su cobardía los lleva a no enfrentarse a Jesús y utilizan a sus seguidores para cortar radicalmente este momento inaguantable para ellos. En vez de decirle a Jesús que es un impostor para su pueblo, dan un rodeo, desplazan el problema y le piden que mande callar a sus discípulos y les reprenda. La respuesta de Jesús ya nos está hablando de que la liberación y el nacimiento de una nueva visión de Dios y del ser humano está naciendo: “si éstos callan, gritarán las piedras”. Ya no hay vuelta atrás, Jesús es consciente de que su vida en esta historia como humano se termina, pero serán sus seguidor@s quienes, tomando la palabra impregnada por su Espíritu, continuarán intentando que la nueva humanidad, la nueva creación, sea posible.

Un pueblo que grita con fervor alabando a Jesús no tarda ni una semana en decidir que ya no es el Mesías y que es un traidor. El pueblo es manipulado nuevamente por los fariseos, por el judaísmo institucional que sabe tocar sus puntos débiles, sus necesidades, su falta de firmeza, para hacerles cambiar de opinión y mirar a “su Rey” como un impostor. Desgraciadamente, a veces, así funciona la mente humana. Esta situación no es nueva en nuestro mundo, ocurre a nivel social, político, también religioso y eclesial. Cuántas veces se traicionan a personas referentes porque, egoístamente, no dan lo que se necesita, porque se envidia la luz que emanan y el ego queda cegado, no por esa luz sino por la envidia, la rivalidad o, simplemente la moda.

Todos llevamos dentro a un Jesús que entra triunfante tras el éxito de situaciones que nos han empoderado y llevamos dentro a ese pueblo débil e ignorante que se deja manipular y convencer para alejarse de lo que realmente plenifica y eterniza nuestra vida.

Tras la respuesta a los fariseos, dice el texto de Lucas, que Al ver la ciudad, Jesús lloró por ella”. Ya asoma el Jesús sentible, humano, que avanza hacia su final lamentando la ceguera de la condición humana cuando no soporta la verdad y la luz.

En cualquier caso, unámonos a toda la Creación para vitorear a Jesús, que ha empoderado nuestra realidad humana, a través de la Divinidad, y que nos capacita para mirar de una manera nueva la muerte, la noche, el sufrimiento y el vacío. ¡Hosanna a la VIDA y a la LUZ!

Rosario Ramos

Fuente Fe Adulta

La Cruz: Historia, creencia (interpretación) y simbolismo.

domingo, 13 de abril de 2025
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Cruz-640x427Comentario al evangelio del domingo 13 abril 2025
Domingo de Ramos

Jn 23, 1-49

Se ha pervertido tanto el significado de la cruz que resulta difícil proponer una lectura de la misma en clave positiva. De la cruz se ha dicho:

  • que fue consecuencia del pecado del ser humano;
  • que fue el castigo que dios infligió a su propio hijo para saldar la deuda del pecado;
  • que fue el modo como Jesús expió nuestro pecado y, de ese modo, nos redimió, salvó nuestras almas y nos abrió las puertas del cielo…

Tomado al pie de la letra, tal modo de presentarla daba como resultado la exaltación del dolorismo, la imagen de los seres humanos como esencialmente pecaminosos desde antes de su propio nacimiento y la idea de un dios sádico, vengativo y cruel. Hasta el punto de que uno no puede dejar de preguntarse cómo gran parte de la humanidad ha podido creer, durante siglos, en semejante caricatura de dios.

Dejando de lado toda esa interpretación, tal como se fue plasmando a lo largo de generaciones, en la enseñanza de la iglesia, transmitida a través de catecismos y predicaciones, cabe otra lectura del hecho de la cruz más ajustada, tanto en el plano histórico como en el simbólico.

Históricamente, destacan dos elementos: por un lado, la cruz fue la condena injustificable y cruel por parte del poder de turno contra un hombre inocente que, por diferentes motivos, les resultaba molesto y del que querían deshacerse a toda costa; por otro, pone de relieve la lucidez y coherencia de ese hombre (Jesús), viviendo la fidelidad a sí mismo por encima incluso del apego a su propia vida.

Simbólicamente, la cruz traslada un doble significado: por una parte, su propia forma -vertical y horizontal- simboliza la unidad de lo alto, lo profundo y lo ancho, del cielo y de la tierra, de todo lo real; en ese sentido, la cruz es abrazo que expresa la unidad radical de todo lo que es; por otra, el crucificado simboliza a la persona sabia que deja “clavado” su propio ego –se ha desidentificado de él– y vive en la verdad –serena, gozosa y entregada– de lo que es.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

Ni en carro de combate ni con aranceles, Jesús entra humildemente en Jerusalén

domingo, 13 de abril de 2025
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F0EB4B8C-CAEB-4BB9-B0F0-405FF670006BDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01.- Domingo de Ramos

Con el domingo de Ramos comenzamos la Semana Santa.

        La escucha de la entrada de Jesús en Jerusalén y de la Pasión y muerte del Señor son ya homilía suficiente.

        Nada más que un subrayado a la Palabra.

02.- Humildad de Jesús.

        La vida y la historia van cambiando y podríamos decir que en cada momento la Semana Santa adquiere características y matices diversos. Quizás en estos momentos llama fuertemente la atención el contraste de la entrada de Jesús en Jerusalén con el prepotente contexto político y bélico que estamos viviendo.

        Jesús entra humildemente en Jerusalén. Humildad es una palabra que proviene del latín: humus, que significa tierra donde nace y crece vida, el barro del Génesis de donde brota la vida. Los seres humanos somos poco más que barro…

        La humilde entrada de Jesús en un asno choca frontalmente con la actitud de líderes políticos y parte de los pueblos que se muestran prepotentes con grandezas patrióticas y entran en el templo de la historia en carros de combate, drones, misiles, aranceles y poder.

        ¿Rearmando Europa se constituirá en una comunidad más fraterna?

        ¿Y si cambiáramos la prepotencia por la humildad, las armas por la paz, el racismo por la igualdad?

        Soñemos con lo que anunciaba el profeta Isaías:

De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas.

No alzará la espada pueblo contra pueblo,

no se adiestrarán para la guerra.

(Isaías 2,2-5)

03.- “Hoy” estarás conmigo en el paraíso

        Lo último que hace Jesús es lo que ha hecho durante toda su vida: perdonar: hoy estarás conmigo en el paraíso.

        Es el “hoy” de San Lucas: “Hoy”:

        Hoy os ha nacido el salvador, (Lc 2)

        Hoy se cumple la Escritura. (Lc 4)

        Hoy ha entrado la salvación en tu casa, Zaqueo, (Lc 19).

        Hoy estarás conmigo en el paraíso.

        Hoy, no mañana, “hoy”, estamos ya perdonados y salvados.

«Llega un rey de Paz», por Consuelo Vélez

domingo, 13 de abril de 2025
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De su blog Fe y Vida:

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Domingo de Ramos (13-04-2025)

(Nota aclaratoria: En la eucaristía de este día se lee toda la pasión del Señor Jesús (Lucas 22, 14-23,56) pero para este comentario nos detendremos en la entrada de Jesús a Jerusalén)

Para Lucas Jesús es “el profeta”, con lo cual todo se organiza para ir cumpliendo lo anunciado

Jesús realiza un “signo profético”, un signo contracultural al entrar en un asno. Este animal es signo de paz, al contrario del caballo que es signo de guerra

La entrada “triunfante” de Jesús a Jerusalén, pronto tomará el rumbo de la pasión que celebraremos en los días que siguen

De nuestra fidelidad, dependerá que sea Dios quien tenga la última palabra, como la tendrá con la resurrección de su Hijo después de su pasión

Después de haber dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo a Jerusalén. Cuando se acercó a Betfagé y Betania, al pie del monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: «

Vayan al pueblo que está enfrente y, al entrar, encontrarán un asno atado, que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo; y si alguien les pregunta: «¿Por qué lo desatan?», respondan: «El Señor lo necesita».

Los enviados partieron y encontraron todo como él les había dicho. Cuando desataron el asno, sus dueños les dijeron:

– «¿Por qué lo desatan?».

Y ellos respondieron:

– «El Señor lo necesita».

Luego llevaron el asno adonde estaba Jesús y, poniendo sobre él sus mantos, lo hicieron montar. Mientras él avanzaba, la gente extendía sus mantos sobre el camino. Cuando Jesús se acercaba a la pendiente del monte de los Olivos, todos los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios en alta voz, por todos los milagros que habían visto. Y decían:

– «¡Bendito sea el Rey que viene en nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!».

Algunos fariseos que se encontraban entre la multitud le dijeron:

– «Maestro, reprende a tus discípulos».

Pero él respondió:

«Les aseguro que, si ellos callan, gritarán las piedras”

(lc 19, 28-40).

En este comienzo de la Semana Mayor, se lee el relato de la pasión, condensando en este día, lo que va a sucederle a Jesús como consecuencia de su predicación. Precisamente, este relato nos sitúa, por una parte, en la llegada de Jesús a Jerusalén y, por otra, en el éxito que su misión iba teniendo entre los suyos, incluso para proclamarlo rey, con lo cual, es comprensible, que la persecución que también se estaba gestando, se acelere y prefieran llevarla a cabo para liberarse, de una vez por todas, de este personaje que va consiguiendo más seguidores.

Cabe anotar que todo el evangelio de Lucas se estructura con la subida de Jesús a Jerusalén, allí donde matan a los profetas (“no conviene que un profeta perezca fuera de Jerusalén” Lc 13, 33), y para Lucas Jesús es “el profeta”, con lo cual todo se organiza para ir cumpliendo lo anunciado.

Llama la atención que Jesús va a entrar en un asno, contrastando con esto la entrada de los reyes de los imperios, quienes entrarían en un “caballo”. El asno es señal de paz mientras que, el caballo, es señal de guerra. En otras palabras, Jesús realiza un “signo profético, un signo contracultural para lo que sería habitual en su tiempo y responde de esa manera al rey esperado por Israel: “Exulta sin freno, hija de Sion, grita de alegría, hija de Jerusalén. He aquí que viene a ti tu rey (…) Él suprimirá (…) los caballos de Jerusalén, será suprimido el arco de combate y él proclamará la paz a las naciones” (Zac 9, 9-10).

Por otra parte, el hecho de que Jesús mande a sus discípulos por el asno y les diga que si les preguntan porqué lo desatan, respondan que “el Señor lo necesita”, significa la autoridad con la que Jesús habla, autoridad que comienza a ser reconocida por muchos.

En el evangelio de Lucas a Jesús no lo saludan con ramos sino extendiendo sus mantos sobre el camino (los otros evangelistas si se refieren a ramos). Además, lo reciben llenos de alegría y alabando a Dios. De esa manera se manifiesta el reconocimiento que sus discípulos están haciendo de sus obras porque, en verdad, con sus actitudes y sus milagros, Jesús está haciendo presente la salvación esperada. Pero en esta misma entrada se presentan los fariseos -será la última vez que aparezcan en el evangelio de Lucas- diciéndole a Jesús que mande callar a sus discípulos. Jesús responde con la misma autoridad que había manifestado antes: “si ellos callan, gritarán las piedras”, es decir, el reconocimiento que están haciendo no es por la benevolencia de los suyos sino porque efectivamente la salvación va llegando con Él.

Sin embargo, esta entrada “triunfante” como muchas veces se dice, pronto tomará el rumbo de la pasión que celebraremos en los días que siguen. Efectivamente, el bien y la bondad dan frutos, pero las fuerzas del anti reino se empeñan en acallarlos y, en ocasiones, lo logran. Jesús tendrá que pasar por la cruz, pero no desistirá de su fidelidad. Recordemos que en el pasaje de las tentaciones el diablo le ofreció sus reinos para darle poder sobre ellos. Jesús no quiere ese reinado y, por eso, afronta la cruz, con la confianza puesta en el Rey del cielo, es decir, en el Dios bondad y bien para la humanidad.

Reconozcamos hoy, también nosotros, a este Rey de paz que se hace presente en muchos hechos de nuestra realidad, sabiendo que el mal siempre está acechando y, de nuestra fidelidad, dependerá que sea Dios quien tenga la última palabra, como la tendrá con la resurrección de su Hijo después de su pasión.

“La medida del amor”, por Joseba Kamiruaga Mieza CMF

domingo, 13 de abril de 2025
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unnamedDe su blog Kristau Alternatiba (Alternativa Cristiana).

Comentario a la lectura evangélica (Lucas 22, 14-23, 56) de la Misa del Domingo de Ramos

La medida del Amor

Dios no es quien envía desgracias. No es un amo que castra e impide volar. No es un déspota que mantiene quieto y callado o castiga. No es quien esgrime la Ley y espera para ejecutar la lapidación.

No es el que detiene las guerras, después de que nosotros las hayamos empezado, pensando -con ternura- que sus criaturas pueden arreglárselas solas.

No es el Dios de Jesús. No es mi Dios.

Hace falta desierto y verdad, hambre de sentido y de Palabra para poder rendirse a la evidencia de Dios.

Un Dios que deja crecer a sus hijos, que todo lo ha hecho bien y hace llover sobre justos e injustos: un Dios que, como un Padre, otea el horizonte y acoge con dignidad al hijo que le quería muerto, y sale a explicar sus razones al otro hijo ofendido; un Dios que, el único justo, podría condenarme y no lo hace, pidiéndome que salga de la mediocridad del pecado, de la falsa libertad.

Estamos al final del desierto: ahora vemos el Gólgota en el horizonte.

El promontorio desde el que se eleva la ternura infinita de Dios.

El escenario del que pende la medida de su amor sin medida.

Comienza la gran semana, la más grande, la más importante, la más profunda.

La semana llena de asombro y de sangre, de amor y de emoción. Comienza la Semana Santa.

¡Hosanna!

Jesús entra triunfante en Jerusalén. El pueblo aplaude, agita en alto ramas arrancadas de las palmeras y los olivos, extiende sus mantos al paso del Rabí de Galilea. Pequeña gloria antes del desastre, frágil reconocimiento antes del delirio.

Jesús sabe, siente, conoce lo que está a punto de suceder.

El juicio del hombre es demasiado inestable, su fe demasiado vaga, su voluntad demasiado errante.

Pero, ¿a quién le importa?

Sonríe, ahora, el Nazareno y escucha las alabanzas que se le dirigen y que Él dirige al Padre.

Mesías impotente y manso, enérgico y tierno, cansado y resuelto.

No entra en Jerusalén montado en un caballo blanco, no tiene soldados a su lado que le escolten y protejan, ningún estandarte le precede, ninguna autoridad le recibe: entra en la ciudad montado en un burro desarmado, recordándonos, hartos de protagonismo, que el poder sólo es tal si no se toma demasiado en serio a sí mismo, que la gloria de los hombres es inútil y breve.

Que el poder es servir. Que el poder es amar liberando.

Ese poder es pacificar.

Y en este año airado, egoísta, penoso, atravesado por mil tensiones y violencias, ante el resurgir de las tinieblas y las sombras, Dios sigue señalando ese gesto suyo absurdo, burlón, ingenuo y asombroso como profecía de paz.

Hosanna, hijo de David, Hosanna nuestro increíble Dios, nuestro magnífico Rey.

Hosanna de tus hijos pobres e ilusos, heridos y mendigos,

Hosanna rey de los pobres, protector de los fracasados, ¡Hosanna!

Eleva a ti el grito de alabanza tu Iglesia, santa y pecadora, reconoce en ti la única razón de vivir, la única búsqueda, el único anuncio, Hosanna, maestro amado.

Hosanna, maestro nuestro.

La pasión

Lucas relata su pasión, dejando traslucir todo el bien que ha recibido de Cristo.

Ama al Dios de Jesús, ama al Señor que ha conocido a través de las vibrantes palabras de Pablo. Y relata las últimas horas de la batalla, relata el choque titánico entre el Dios rechazado y las tinieblas inminentes que sugieren (¿con razón?) a Jesús abandonar al hombre a su suerte. La batalla, la agonía se concentra, en Lucas, en la sangrante oración de Getsemaní.

¿Comprenderán los hombres? ¿O incluso ese gesto pasará desapercibido e inútil como tantos otros?

Una cosa es predicar y curar, y otra morir, desnudo, colgado de la cruz.

Jesús elige: consciente, dramática, dolorosamente.

Llegará hasta el final, se sumergirá en la voluntad de los hombres (de muerte), esperando que descubran la voluntad de Dios (de entrega).

Acepta morir el Nazareno, el Hijo de Dios, para que nadie pueda decir que lo que anuncia es fantasía o delirio. Acepta esa última prueba, querida por los hombres, ciertamente no por el Padre, para manifestar definitivamente el verdadero rostro del Padre, un Padre/Madre lleno de misericordia.

Un Dios en el que cree hasta el punto de preferir la muerte al rechazo.

Después, todo se convierte en un milagro.

La oreja del siervo es reimplantada, Pilato y Herodes se hacen amigos, Pedro llora su traición, Jesús es reconocido como «justo» por el procurador pagano, las mujeres son consoladas y estremecidas, el ladrón colgado en la cruz perdonado, y la multitud se va a casa golpeándose el pecho.

La muerte de Dios está llena de dulzura inesperada.

Amor amado

Así eres amado, hermano; así eres acogida, hermana.

Sé amado, ha repetido estos años de ministerio público. Meditando sobre la pasión, también nosotros quedamos asombrados, consternados. Asistimos al espectáculo de la muerte de Dios, del don total de sí mismo.

He aquí a Dios: cuelga de la cruz, muerto de amor.

Dios muere de amor.

Libre. Liberador.

Muere sin carga. Muere ligero. Transfigurado, por fin.

No para suscitar culpas (aunque la traición siga siendo horrible), sino para conmover el mar de hielo que habita en nosotros.

Estad ahí, hermanos, haced como dice Lucas: asistamos al espectáculo de la muerte de un Dios moribundo. Un espectáculo que excava conciencias, que abre corazones, que deja sin aliento.

Cuando acogemos el dolor y nos confiamos a él, cuando, a pesar de la violencia, nos hacemos capaces de perdón y de entrega, incluso nuestras vidas producen milagros inesperados, maravillas y conversiones, sin que nos demos cuenta.

Sintámonos amados.

Ahora sabemos cuánto. Sabemos cuál es la medida de este amor.

Joseba Kamiruaga Mieza CMF

«Una nueva existencia»

sábado, 12 de abril de 2025
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silencio

«Por muy bajo que caigamos, nunca desesperemos. La bondad de Dios está por encima de todo mal posible. Aunque vuestros pecados fuesen como la grana, serán emblanquecidos como la nieve (Is 1:18).

No hay momento en nuestra vida en que no podamos comenzar una nueva existencia, separados como por un muro de nuestras infidelidades pasadas.«

*

Carlos de Jesús,
Dios mío, ¡Qué bueno eres!
(paroleetpriere.fr)

***

“La primavera fallida del papa Francisco”, por José Arregi

sábado, 12 de abril de 2025
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IMG_0034De su blog Umbrales de Luz:

Es triste ver a un papa de 86 años gravemente enfermo en un hospital, un hombre absolutamente desbordado desde el primer día de su elección, como todo papa, por un sistema inhumano –el poder absoluto del papado–; un hombre que no puede caminar y apenas puede respirar, obligado por el sistema a seguir desempeñando o fingiendo más bien el desempeño de su función de sumo pontífice, de “puente” imposible entre un “Dios” omnipotente y una institución humana histórica, cultural, espiritualmente agotada.

No es hora de panegíricos ni reprobaciones de este hombre convertido en rehén de su función insostenible, ni de prolongar el morbo de los partes médicos o de las cábalas sobre el próximo cónclave. No es hora ciertamente de fomentar piadosas oraciones a “Dios” para que el hombre Jorge o Francisco recupere sus fuerzas, retome su función y culmine su misión irrealizable. Es hora más bien de una seria y serena reflexión sobre este pontificado con sus inevitables contradicciones personales e institucionales. Es hora, sobre todo, de reimaginar una Iglesia de Jesús sin clero ni papado.

Traslado a esta página web dos colaboraciones escritas para un libro que acaba de ser publicado en francés: Réformer ou abolir la papauté. Un enjeu d’avenir pour l’Eglise catholique. Ésta de hoy propongo una evaluación del pontificado de Francisco. Dentro de unos días publicaré la segunda colaboración: “Reimaginar una Iglesia de Jesús más allá del clericalismo”.

Deseo al hermano Francisco una paz profunda dentro de sí y en todo su entorno.

El papa Francisco cumplirá pronto 12 años de pontificado. ¿Qué queda de las esperanzas despertadas por el obispo de Roma venido de la pampa argentina?

Las páginas que siguen no quieren ni acusar ni excusar, sino entender la situación y comprender a la persona en su contexto: el sistema clerical tan arraigado y en contradicción con el evangelio y la cultura. No pretendo dictar responsabilidades, sino mirar los hechos, entender su contexto, y captar en lo posible las señales del presente y la llamada del futuro.

  1. Unos gestos iniciales sugerentes y equívocos

En la tarde del 13 de marzo de 2013 supimos que había sido elegido papa Jorge Bergoglio, un obispo “venido de lejos”, el primer papa del continente americano y el primer jesuita papa.

Primer gesto: adoptó como nombre Francisco. Sugerente combinación para una reforma eclesial profunda, me dije. Francisco de Asís: humilde y libre, manso y subversivo, y siempre el menor. Ignacio de Loyola: lleno de luz en la mente y de lágrimas en los ojos, maestro y director de almas y de obras, y siempre peregrino. A tres siglos de distancia –en el umbral del Renacimiento Francisco, en el umbral de la Modernidad Ignacio–, ambos soñaron con que la Iglesia volviera a Jesús, con que aquel imponente aparato de poder y de riqueza erigido en torno a Roma se despojara, se desarmara, se humanizara, se evangelizara, y pudiera ofrecer consuelo y liberación a un mundo nuevo. Pero no sucedió. A Francisco le organizaron una gran Orden, y a Ignacio le utilizaron para la Contrarreforma, y sus sueños no se realización. Pero siguen en pie, y son más urgentes que nunca [1].

Al atardecer, en su primera intervención, improvisada, dijo: “Y ahora quisiera dar la bendición, pero antes os pido un favor: antes que el obispo bendiga al pueblo, os pido que vosotros recéis para que el Señor me bendiga: la oración del pueblo, pidiendo la bendición para su obispo”. El gesto era encomiable, pero quedaba fuera de lugar la distinción, entre el obispo que da la bendición y el pueblo que se limita a rezar a Dios para que bendiga a su obispo. El pueblo puede ser bendecido, pero no bendecir. No es un detalle anodino; es el quid de la cuestión que planteo en estas páginas: el modelo clerical falsea la Iglesia en su raíz.

En esa misma intervención, el papa se presentó como “obispo de Roma”, pero todo el mundo sabe que nadie viene de Argentina (o de Polonia) al Vaticano para ser “obispo de Roma”, ni para ser solamente “el primero entre iguales” (los demás obispos), sino justamente para ser “papa”, investido de la autoridad suprema y de la última palabra sobre todas las iglesias y sus obispos. ¿Elegido e investido por quién? No por la Iglesia de Roma. Investido por Cristo y elegido por “sucesores de los apóstoles” escogidos y nombrados por “el sucesor de Pedro”, a quien Cristo habría entregó las llaves. ¿Tiene sentido todavía este lenguaje?

El nuevo papa decidió enseguida no residir en el Palacio Apostólico, sino la Residencia Santa Marta, que hospeda a obispos de paso por Roma. Parecía renunciar al protocolo y al boato. ¿Renunciaría también al poder y a las prerrogativas teológicas del papado?

Si a los gestos unimos el porte natural, la mirada directa, el rostro afable, el trato llano, el estilo personal austero, la palabra descomplicada y fresca…, es más que comprensible que en muchas católicas y católicos despertara la ilusión de una reforma profunda e irreversible, de una primavera eclesial.

A pesar de todo ello, a los 100 días del nuevo pontificado expresé mis reservas: “No basta con que el papa sea buena persona. Tampoco basta con reformar la Curia. El problema de fondo es el sistema católico: un sistema teocrático, una monarquía absoluta sustentada en ‘dios’. La gran reforma que, desde el corazón del mundo de hoy y de todas las criaturas, el Espíritu o la Ruah creadora y consoladora reclama es que el papa, con su poder todavía absoluto, declare nulo dicho poder: que anule los dos dogmas que lo sustentan, que fueron promulgados por el Concilio Vaticano I (1870) y que el Vaticano II dejó intactos por imposición de Pablo VI: la infalibilidad y el primado absoluto del papa sobre todas las iglesias. Y mientras eso no cambie, nada sustancial cambiará, por bueno que sea el papa. No basta con que el papa Francisco sea un nuevo Juan XXIII, pues después de éste vinieron Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI, y 60 años después estamos donde estábamos antes; en realidad, estamos mucho más lejos del mundo, pues el mundo ha cambiado mucho desde entonces. Mientras el papa detente todo el poder, todo dependerá de cómo sea el papa siguiente (y los poderes ocultos nombrados o tolerados por él). A mi modo de ver, nada de lo que sabemos de su pasado y le hemos oído decir o visto hacer en estos 110 días permite esperar que promueva la reforma radical que urge en la Iglesia. No se lo reprocho, pues también él, con toda su bondad, es rehén del sistema” [2].

  1. Una voz eco-política de tono profético

El papa Francisco será reconocido sobre todo por su Exhortación apostólica Evangelii gaudium (2013) y su Encíclica Laudato si’. El mensaje socio-ecológico, político-económico, son mucho más importantes que todos sus gestos y que su doctrina teológica. Los textos mismos dan fe de ello, pues vienen a afirmar que la sanación integral de los heridos y la liberación integral de todos los oprimidos constituyen el centro, el fondo y la esencia del Evangelio y de todas las doctrinas y leyes.

Me referiré sobre todo a la Exhortación Evangelii gaudium, un texto excepcional lleno de aliento y frescura, me atrevería a decir que el mejor documento emanado de Roma desde el inicio del papado hace 1000 años. El Evangelio es gracia y liberación. La “primacía de la gracia” (n. 112) es su única norma y norma absoluto. En agosto de 2013, seis meses después de su elección. en una entrevista con Antonio Spadaro, s.j. para L’Osservatore Romano, en agosto de 2013, había dicho: “En esta vida, Dios acompaña a las personas y es nuestro deber acompañarlas a partir de su condición. Hay que acompañarlas con misericordia”. Evangelii gaudium, publicada tres meses después, desarrolla las implicaciones políticas y eclesiales de estas palabras precursoras. Traslado aquí algunas de las afirmaciones más destacables de esta Exhortación, profética en su conjunto.

Contra una economía que mata.Hoy tenemos que decir ‘no a una economía de la exclusión y la inequidad’. Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa” (n. 53). “Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera… A todo ello se añade una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales” (n. 56). “La inequidad es raíz de los males sociales” (n. 202). “Hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia” (n. 59). “La inequidad genera tarde o temprano una violencia que las carreras armamentistas no resuelven ni resolverán jamás” (n. 60).

Una Iglesia con los últimos y con todos los heridos.La Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas” (n. 47). “Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades” (n. 50). “La Iglesia ‘en salida’ es una Iglesia con las puertas abiertas” (n. 46). Jesús llama a la Iglesia “a la revolución de la ternura” (n. 88). “La Iglesia tiene que ser el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir según la vida buena del Evangelio (n. 114). “Estamos llamados a cuidar la fragilidad del pueblo y del mundo en que vivimos” (n. 216). “Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás” (n. 270). “Hay un signo que no debe faltar jamás: la opción por los últimos, por aquellos que la sociedad descarta y desecha” (n. 195). “Quiero una Iglesia pobre para los pobres” (n. 198).

Una Iglesia encarnada en diversas culturas. Una cultura inédita late y se elabora en la ciudad” (n. 73). “Es necesario llegar allí donde se gestan los nuevos relatos y paradigmas” (n. 74). “La Iglesia no evangeliza si no se deja continuamente evangelizar” (n. 174). “Se nos invita a dar razón de nuestra esperanza, pero no como enemigos que señalan y condenan” (n. 271). “Como podemos ver en la historia de la Iglesia, el cristianismo no tiene un único modo cultural” (n. 116).

Una Iglesia sin respuesta a todas las preguntas. En el diálogo con el Estado y con la sociedad, la Iglesia no tiene soluciones para todas las cuestiones particulares” (n. 241). “Tampoco creo que deba esperarse del magisterio papal una palabra definitiva o completa sobre todas las cuestiones” (n. 16).

Una Iglesia en permanente reforma.La pastoral en clave de misión pretende abandonar el cómodo criterio pastoral del ‘siempre se ha hecho así’. Invito a todos a ser audaces y creativos (…), sin prohibiciones ni miedos” (n. 33). A no “desarrollar la psicología de la tumba, que poco a poco convierte a los cristianos en momias de museo” (n. 83). “No se pueden llenar los seminarios con cualquier tipo de motivaciones, y menos si éstas se relacionan con inseguridades afectivas, búsquedas de formas de poder, glorias humanas o bienestar económico” (n. 107). “No nos quedemos anclados en la nostalgia de estructuras y costumbres que ya no son cauces de vida en el mundo actual” (n. 108). “También debo pensar en una conversión del papado” (n. 32).

¡Bravo! Pero, para ser justo, debo señalar con la misma convicción que la exhortación papal no se mueve ni un ápice del marco dogmático tradicional y del modelo canónico –clerical– de la Iglesia católica romana. El llamamiento a la conversión de la Iglesia se limita fundamentalmente al plano personal, y las referencias a la conversión institucional son muy vagas y generales. Y surge la pregunta: ¿la profunda transformación socio-política que reclama el papa no pierde fuerza y credibilidad si la propia institución eclesial sigue aferrada a sus viejos paradigmas obsoletos, a sus formulaciones dogmáticas, a su sistema autoritario y jerárquico, a su ordenamiento clerical y patriarcal?

  1. Vino nuevo en odres viejos

Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino reventará los odres, y se perderán el vino y los odres. El vino nuevo en odres nuevos (Mc 2,22; Mt 9,17; Lc 5,37-38). A mundo nuevo, teología nueva, para que el Evangelio de Jesús no pierda su fuerza inspiradora y el mundo no pierda el aliento inspirador del Evangelio. Los nuevos paradigmas culturales requieren la revisión de los viejos lenguajes dogmáticos, al igual que la teoría einsteiniana de la relatividad obliga a corregir o ampliar el modelo newtoniano del espacio y del tiempo, del universo en su conjunto. Pero pienso que el marco teológico que subyace a esta Exhortación son “odre viejo”. Baste con señalar cuatro ejemplos.

Redención. Jesús dio su sangre por nosotros… Dios, en Cristo, no redime solamente la persona individual, sino también las relaciones sociales entre los hombres” (n. 178), “haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Col 1,20)” (n. 229). “Jesucristo dio su preciosa sangre en la cruz por esa persona” (n. 274). Entiende la muerte de Jesús en la cruz en clave sacrificial expiatoria: “murió por nuestros pecados”, a causa de nuestros pecados, para reconciliar a la humanidad pecadora con Dios, o a Dios con la humanidad culpable. Un Dios soberano ofendido, Jesús como único Hijo de Dios encarnado para salvarnos, como víctima propiciatoria, su muerte como sacrificio, la cruz como altar, la salvación como perdón divino gracias a la muerte del Hijo de Dios… ¡Todo eso queda tan lejos del registro histórico, concreto, político-económico en el que se analiza y denuncia la inequidad del mundo!

Conversión del papado. “También debo pensar en una conversión del papado. Me corresponde, como Obispo de Roma, estar abierto a las sugerencias que se orienten a un ejercicio de mi ministerio que lo vuelva más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la evangelización” (n. 32). ¿Acaso quiso Jesús dar un sentido al papado? ¿Acaso instituyó algo que tuviera algún remoto parecido con lo que se entiende por papado? Y aun en la hipótesis, enteramente infundada, de que Jesús lo hubiera instituido y organizado, ¿por qué habríamos de seguir vinculados a una institución de hace 2000 años? ¿No debemos ir mucho más allá que una reforma del papado?

Los “niños por nacer. En la sección dedicada a “Cuidar la fragilidad”, la Evangelii gaudium se refiere al tema del aborto, y lo hace sin matiz alguno, en un tono duro, en términos inflexible. “Entre esos débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo. (…). Esta defensa de la vida por nacer está íntimamente ligada a la defensa de cualquier derecho humano (…). [Sin esta convicción, los derechos humanos en general y los de los “niños por nacer” en particular]siempre estarían sometidos a conveniencias circunstanciales de los poderosos de turno” (n. 213). “No debe esperarse que la Iglesia cambie su postura sobre esta cuestión” (n. 214).

Efectivamente, “la postura de la Iglesia” –la del Vaticano más bien– no ha cambiado al respecto. Bien es verdad que no lo ha sacado a relucir con la frecuencia con la que lo hicieron sus predecesores Benedicto XVI y Juan Pablo II, al igual que no ha condenado el mundo actual como “increyente, relativista y hedonista”, como hicieron sin tregua los mencionados predecesores. Tampoco se ha referido al aborto con la frecuencia con la que hicieron aquellos. Pero su doctrina no ha cambiado lo más mínimo.

El último ejemplo es muy reciente y revelador.  En septiembre de este mismo 2024, a bordo del avión de vuelta de su viaje a Luxemburgo y Bélgica, el papa Francisco afirmó que el aborto es un “homicidio” en todos los casos y a los profesionales médicos que lo realizan los llamó “sicarios”. ¿Es la manera de que la Iglesia alivie la angustia de muchas madres o padres, la manera de que se convierta en “puesto de socorro” o más bien “aduana”? Mucha gente, en Bélgica y en el mundo, se indignó ante estas palabras, injustamente ofensivas. Una condena general como ésta se halla fuera de lugar. La institución católica debiera considerar atentamente la opinión de tantos hombres y mujeres de hoy –entre las que se cuentan no pocos teólogos y teólogas– de profunda sensibilidad humana y probada honestidad intelectual. Y tomar en cuenta seriamente los datos científicos, unos datos que no constituyen la última palabra, pero que nunca deben ser ignorados. Hay razones científicas y antropológica de peso que nos disuaden de identificar al cigoto de un día con el feto de cuatro meses, o a éste con un “niño por nacer”. Pueden presentarse conflictos de valores extremadamente complejos, en los que se impone un discernimiento, principio al que Francisco ha apelado tantas veces.

La mujer excluida del ministerio “ordenado. Apenas 8 meses después de su elección, en la Evangelii gaudium el papa Francisco establece ya claramente el marco teológico y canónico del que no se moverá hasta el día de hoy en lo que respecta al lugar de la mujer en la Iglesia. Es el viejo marco clerical y patriarcal que nada tiene que ver con Jesús y su evangelio, ni con los primeros siglos de la Iglesia, y sobre todo con lo que el Espíritu de la vida nos inspira.

Dice: “… El sacerdocio reservado a los varones, como signo de Cristo Esposo que se entrega en la Eucaristía, es una cuestión que no se pone en discusión, pero puede volverse particularmente conflictiva si se identifica demasiado la potestad sacramental con el poder. No hay que olvidar que cuando hablamos de la potestad sacerdotal ‘nos encontramos en el ámbito de la función, no de la dignidad ni de la santidad’ [Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Christifideles laici 51, 1988]. El sacerdocio ministerial es uno de los medios que Jesús utiliza al servicio de su pueblo, pero la gran dignidad viene del Bautismo, que es accesible a todos. La configuración del sacerdote con Cristo Cabeza —es decir, como fuente capital de la gracia— no implica una exaltación que lo coloque por encima del resto. En la Iglesia las funciones ‘no dan lugar a la superioridad de los unos sobre los otros’ [Juan Pablo II, ib., nota 190]. De hecho, una mujer, María, es más importante que los obispos. Aun cuando la función del sacerdocio ministerial se considere ‘jerárquica’, hay que tener bien presente que ‘está ordenada totalmente a la santidad de los miembros del Cuerpo místico de Cristo’ [Juan Pablo II, Carta ap. Mulieris dignitatem 27, 1988]. Su clave y su eje no son el poder entendido como dominio, sino la potestad de administrar el sacramento de la Eucaristía; de aquí deriva su autoridad, que es siempre un servicio al pueblo. Aquí hay un gran desafío para los pastores y para los teólogos, que podrían ayudar a reconocer mejor lo que esto implica con respecto al posible lugar de la mujer allí donde se toman decisiones importantes, en los diversos ámbitos de la Iglesia” (n. 104).

Puro odre viejo, como diré en los párrafos que siguen.

  1. La mujer ensalzada y subordinada

Este n. 104 de la Evangelii gaudium es una clara muestra del laberinto teológico-institucional en que sigue enredada Iglesia católica romana en relación con el lugar de la mujer en la Iglesia, más concretamente con el veto vigente contra su acceso a los “ministerios ordenados” o “consagrados” (diaconado, sacerdocio, episcopado).

El argumento fundamental –de hecho el único– al que recurre para sostener que tales ministerios deben ser reservados a los varones, y ello “sin discusión”, es que solo los varones pueden representar al Cristo varón, “a Cristo el Esposo” (tesis desarrollada en especial por Hans Urs von Balthasar, muy utilizada por Juan Pablo II y ahora por el papa Francisco). Nadie duda de que Jesús fuera varón, pero ¿tiene sentido afirmar que el Cristo o el Misterio crístico, divino, que en él reconocieron los cristianos es masculino? Me parece una idea delirante, tan delirante como afirmar que solo el varón representa a Dios o Aliento o Realidad fontal, o como pensar que un niño o una niña, un hombre o una mujer que participan en la Eucaristía debieran mirar al sacerdote que la preside como a su “Esposo divino”.

El papa hace malabares lingüísticos para refrendar no el argumento, sino la conclusión (previa al argumento) de la exclusión de la mujer del sacerdocio ordenado: distingue la “potestad” o “autoridad” o “función” sacerdotal por un lado, y la santidad o dignidad derivada del bautismo por otro; y señala que la potestad no se ha de identificar “demasiado” con el “poder”, menos aun con el “dominio”. Y, para ilustrarlo, afirma que “María es más importante que el obispo”… Papa Francisco, hermano: no se trata de que la autoridad o la potestad o la función sacerdotal se identifique o no con la santidad y la dignidad, sino solo de cuestionar que la potestad, autoridad o función sacerdotal sea reconocida exclusivamente a un varón, y de preguntarnos quién lo decide y en nombre de quién.

El papa se muestra abierto a reconocer un “posible lugar de la mujer allí donde se toman las decisiones importantes, en los diversos ámbitos de la Iglesia”. Pero la pregunta decisiva es: ¿piensa el pontífice que podría depender del voto de una mujer la decisión de la que aquí se trata, a saber, si la mujer puede o no desempeñar la “potestad” o “autoridad” o “función” de “representar a Cristo el Esposo”, de presidir la Eucaristía o de otorgar “la absolución de los pecados”, de ser en definitiva diácono, sacerdote u obispo? De hecho, esta decisión queda reservada al varón, y en último término al papa, tal como ha quedado claro durante todo el desarrollo del Sínodo sobre la sinodalidad y en su documento final refrendado por el papa. ¿Pero en qué razón se funda tal decisión “indiscutida”? Es lo que no se explica con un mínimo rigor teológico. Decir que Cristo lo decidió así no pasa de ser una petición de principio y una mera opinión, claramente desmentida por una gran parte de exégetas, historiadores y teólogos, y por muchas iglesias cristianas no ligadas a Roma.

Una vez más, queda al descubierto el fondo del discurso misógino típico de la teología clerical tradicional, aún vigente: el modelo de mujer es María, madre virgen inmaculada. Lógicamente, ninguna mujer de carne y hueso puede imitar a María, y acaba mirándose y siendo mirada como encarnación de Eva la pecadora y la tentadora, lo que, consciente o inconscientemente, justifica de hecho que se la mantenga apartada de lo sagrado, del altar o del sacerdocio, y que deba mantenerse subordinada al varón. Se la ensalza al máximo en la figura de María inmaculada, para mejor rebajarla y subordinarla en la institución.

Este tipo de discurso, tan frecuente en tantas páginas bíblicas del Antiguo y del Nuevo Testamente y de los Santos Padres, está muy presente en los textos de Juan Pablo II. Y también del papa Francisco, como acabamos de ver. Pero permítaseme ilustrarlo con un ejemplo muy reciente.

En una entrevista de mayo de 2024, Norah O’Donnell, periodista de CBS, preguntó al papa si una niña crecida hoy como católica tendrá “la oportunidad de ser diácono y de  participar como miembro del clero en la iglesia”. Francisco respondió rápidamente: “No”. Y, presionado, se explicó: “Si se trata de diácono con el orden sagrado, no. Pero las mujeres siempre han tenido, diría yo, la función de diaconisas sin ser diáconos, ¿no? Las mujeres son de gran servicio [diakonein en griego, como ministrare en latín, significa “servir”] como mujeres, no como ministras, como ministras en este sentido, dentro de las Sagradas Órdenes”. Y se extendió en el elogio de las mujeres: “Son las que impulsan los cambios, todo tipo de cambios (…). Son más valientes que los hombres (…). Saben cuál es la mejor manera de proteger la vida. Las mujeres son magistrales guardianas de la vida. Las mujeres son geniales. Son muy geniales. Y hacer espacio en la Iglesia a las mujeres no significa darles un ministerio, no. La Iglesia es madre, y las mujeres en la Iglesia son quienes ayudan a fomentar esa maternidad. No olvides que quienes nunca abandonaron a Jesús fueron las mujeres. Todos los hombres huyeron”.

Y todavía más recientemente (28 de septiembre de 2024), durante su visita a Bélgica –la misma en la que tildó de “asesina” la ley del aborto ante la tumba del rey Balduino, alabando la figura de éste por haber abdicado para no tener que firmar dicha ley–, en su discurso de la Universidad Católica de Lovaina dijo el papa:  “Es feo cuando la mujer quiere hacer de hombre, la mujer es mujer (…). La mujer es acogida fecunda, cuidado y entrega vital”.

  1. Una imagen fija de la orientación sexual y del género

No habrá primavera eclesial mientras no cambien la teología y el derecho canónico. Y el papa Francisco no ha cambiado ninguna doctrina ni canon de relevancia, cosa que deja patente en cuanto ha dicho y escrito sobre la orientación sexual y el género. Ha apelado una y otra vez a una actitud de acogida de las personas homosexuales o trans, pero se ha cerrado a cualquier cambio doctrinal, canónico, institucional.

Son conocidas las palabras del papa en el avión de regreso de su viaje a Brasil en julio de 2013, cuatro meses después de su elección, al ser preguntado sobre la posición de la Iglesia sobre las personas homosexuales: “Si una persona es gay y busca a Dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?”. Muchas personas, gais y lesbianas incluidas, celebraron sus palabras, pero no dejan de ser problemáticas: en su trasfondo, se adivina un juicio negativo, más o menos consciente, sobre la homosexualidad. Suenan como si dijera: … no soy quién para juzgarlo, aunque sea homosexual. No puedo imaginar que, habiéndosele preguntado sobre una persona heterosexual, hubiera respondido: “… si busca a Dios y tiene voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?”. En la misma línea se sitúan las respuestas dadas en 2022 a una carta donde el conocido jesuita y escritor estadounidense James Martin le exponía las preguntas más frecuentas que le formulan las católicas/os LGTBIQ+ sobre Dios y la Iglesia:  “Dios es padre y no reniega de ninguno de sus hijos” (“tampoco de los homosexuales”, se entiende, aunque no lo dice…). Y también: “Una Iglesia selectiva, una Iglesia de pura sangre, no es la Santa Madre Iglesia, sino una secta” (y aunque no lo dice, en el fondo se entiende: “también a los homosexuales los acoge la Iglesia, aunque sean impuros”).

Es verdad que ha reclamado que los estados aprueben “una ley de unión civil”, de modo que “estén cubiertos legalmente” (documental “Francesco”, 2020). Se da la circunstancia de que casi todos los países de Europa y otros muchos ya cuentan con una ley civil de matrimonio homosexual, aprobada, eso sí, con la frontal oposición de sus respectivos episcopados católicos. Está muy bien que el papa reclame dicha ley estatal, pero tendría más efectivo que empezara por predicar con el ejemplo, reconociendo las “uniones homosexuales” como verdadero matrimonio y bendiciéndolas como tales, cosas ambas a las que se ha negado expresamente hasta hoy. La posición del papa sobre el tema queda claramente expresada cuando, en la Exhortación postsinodal Amoris laetitia sobre la familia de 2016, escribe: “No existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia” (n. 251). Ni siquiera remotas.

Lo mismo sucede en el tema, tan real y complejo, del género. El papa Francisco lo resuelve de manera muy simplista. La teoría del género, afirma, está “orientada a cancelar la diferencia sexual (catequesis, en 2015), es “una ideologización colonizadora” (a los obispos de Polonia en 2016), “presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia” (Amoris Laetitia 56, 2016), “va contra las cosas naturales” y “es diabólica” (diálogo con jesuitas de Eslovaquia, en 2021). ¿Dónde queda aquí el principio del “todos, todos, todos” tan recurrente en sus intervenciones?

  1. Cuatro sínodos y el clericalismo intacto

El clericalismo es la raíz de los peores males institucionales de la Iglesia católica romana. Pero después de 12 años de pontificado del papa Francisco, el clericalismo sigue intacto. La historia de los cuatro sínodos pone de manifiesto que todas las expectativas iniciales se han visto contrariadas por el desenlace final. Así, El sínodo de la Amazonía había aludido tímidamente a la posibilidad de ordenar varones casados “en regiones alejadas de la Amazonía” y a la posibilidad de una ordenación –“no sacramental”–  de mujeres como diaconisas; en la Exhortación apostólica postsinodal del papa Francisco desaparece incluso esa tímida alusión.

Nada ilustra mejor esta tendencia hacia la reafirmación del clericalismo célibe y patriarcal que el desarrollo y el final del reciente Sínodo sobre la sinodalidad [3]. En la síntesis de la primera sesión de la Asamblea Sinodal General en octubre de 2023, desaparecieron algunos de los temas más recurrentes y espinosos propuestos por algunas de las Conferencias Episcopales de los cinco continentes: ordenación sacerdotal de la mujer, bendición de los matrimonios homosexuales, reconocimiento de las personas LGTBIQ+. El documento-síntesis de dicha primera sesión menciona la ordenación diaconal de mujeres y la dispensa del celibato para sacerdotes en circunstancias particulares, aunque solo para pedir que se sigan estudiando esos temas. En cuanto al Instrumentum laboris para la segunda sesión (octubre de 2024), ni siquiera  mencionan el “diaconado consagrado” de mujeres, la dispensa del celibato de sacerdotes, las personas LGTBIQ+ (y no se diga la ordenación sacerdotal de la mujer). De todo ello no se debía ni hablar. Denuncia el clericalismo, sí, pero no cuestiona el poder clerical, sino la manera de ejercerlo. Y afirma sin ambages: “La sinodalidad no supone en modo alguno la devaluación de la autoridad particular y de la tarea específica que Cristo mismo confía a los pastores: los obispos con los presbíteros, sus colaboradores, y el Romano Pontífice como ‘principio y fundamento perpetuo y visible de unidad así de los Obispos como de la multitud de los fieles’ (LG 23)” (n. 8); y también: “en una Iglesia sinodal, la competencia decisoria del obispo, del Colegio Episcopal y del Romano Pontífice es inalienable, ya que está arraigada en la estructura jerárquica de la Iglesia establecida por Cristo” (n. 70). Con ese principio y fundamento tan claro y contundente, sobraban este sínodo y todos los demás. Ahí seguimos.

Y así llegamos al Documento final del Sínodo de la Sinodalidad, publicado el pasado 26 de octubre de 2024. Una vez más denuncia el clericalismo, pero incluyendo esta vez en la denuncia ¡también a los laicos!, colmo clerical: “El clericalismo, fomentado tanto por los mismos sacerdotes como por los laicos, genera un cisma en el cuerpo eclesial que fomenta y ayuda a perpetuar muchos de los males que hoy denunciamos” (n. 74). ¿Algún camino concreto para superar el sistema clerical del poder sagrado, excluyente, masculino y célibe? Ninguno. Vuelve a ensalzar a la mujer, pero para mejor subordinarla: “No hay nada en las mujeres que les impida desempeñar funciones de liderazgo en las Iglesias: lo que viene del Espíritu Santo no debe detenerse”. Pero prosigue: “Sigue abierta la cuestión del acceso de las mujeres al ministerio diaconal. Es necesario un mayor discernimiento a este respecto” (n. 60).

En conclusión: Después de 12 años de papado, de cuatro sínodos, de múltiples Instrumenta laboris, síntesis sinodales, Exhortaciones apostólicas postsinodales, después de muchas esperanzas o sueños primaverales, de tanto documento, texto y voto, de tanta palabra, palabra y palabra, cuando el otoño llegaba a su cénit, la cosecha es nula. Los padres sinodales (las madres del último sínodo tenían la voz y el voto impedidos) no se atrevieron a liberarse de ideas, normas y privilegios del pasado. No se dejaron inspirar e impulsar por el Espíritu de la transformación permanente de todas las cosas, el Espíritu de la fraternidad-sororidad universal, el Espíritu de la “buena novedad” (Evangelio) que anunció Jesús. No meditaron suficientemente aquellas palabras que pronunciaron sus labios proféticos, su lengua libre y arriesgada: El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás, no es apto para el reino de Dios o el Aliento vital (Lc 9,62). El arado tropieza, la tierra no respira y se malogra la primavera, el nuevo pan de la Pascua universal.

Pero no, el sol amanece cada día, la luna brilla cada noche, el otoño camina al descanso, en el silencio del invierno germinará la espiga, celebraremos la Pascua. Queremos vivir y seguiremos caminando, seguiremos compartiendo el camino hecho de muchos y diversos caminos. Y, cada vez que el Espíritu sinodal así nos inspire, deberemos hacer caso omiso del Derecho Canónico, inmóvil e inamovible, para que la vida siga y crezca.

José Arregi, Aizarna, 26 de diciembre de 2024

(Publicado en Robert Ageneau, José Arregi, Gilles Castelnau, Paul Fleuret y Jacques Musset, Réformer ou abolir la papauté. Un enjeu d’avenir pour l’Église catholique, Ed. Karthala, París 2025, pp. 91-107).

[1] Cf. https://josearregi.com/es/al-papa-francisco/

[2] https://josearregi.com/es/100-dias-de-papado/

[3] Cf. https://josearregi.com/es/?s=cuatro+s%C3%ADnodos+y+el+clericalismo+intacto

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