15 de Agosto. Asunción de la Virgen María: “El Poderoso ha hecho obras grandes por mí; enaltece a los humildes”

viernes, 15 de agosto de 2025
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De Koinonia:

Apocalipsis 11,19a;12,1.3-6a.10ab: Una mujer vestida del sol, la luna por pedestalSe abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario.
Salmo responsorial: 44. De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.
1Corintios 15,20-27a: Primero Cristo como primicia; después todos los que son de Cristo.
Lucas 1,39-56: El Poderoso ha hecho obras grandes por mí; enaltece a los humildes.

La primera lectura nos enseña a mostrar las señales con que Dios invita a la esperanza. Aparece la lucha a muerte del dragón contra la mujer y su descendencia (Cristo y los cristianos). La aparición del arca de la alianza de Dios (cf. Nm 10,33-36); 1Sam 4,6-7) señala el hoy de la presencia de Dios en medio de los seres humanos, ya derrotados el pecado y el mal (21,3). Las dos señales que aparecen en el cielo, la mujer y el dragón, deben ser interpretadas por la asamblea litúrgica en el espacio-tiempo. La mujer es el pueblo de Dios; es más, representa la asamblea del pueblo de Dios reunida ya, ahora y aquí, en la Eucaristía dominical. El dragón es el mal, que actúa insertándose en la historia humana, y sobre todo desde los centros de poder (las siete cabezas con siete diademas), para intentar destruir la unidad y la comunión de la asamblea dominical (arroja a la tierra parte de las estrellas). El poder de este mundo se opone al alumbramiento de la mujer (se opone a Cristo) y quiere destruir su fruto (los cristianos). El Cristo elevado y sentado en el Trono de Dios señala la derrota de Satanás. La Iglesia en el desierto, huye del mal y es sostenida por Dios, como Jesús. La glorificación de Cristo, una vez para siempre, es la garantía que nunca jamás nada impedirá que El sea dado a luz por la asamblea eucarística dominical en el hoy, en el espacio-tiempo, hasta su venida en la plenitud de la gloria. María asunta es figura de la Iglesia, tanto la celestial como la que camina dando a luz a Cristo para el ser humano de hoy, y prefigura la victoria final de toda la Iglesia con Cristo, por él y en él.

La segunda lectura nos presenta la afirmación central sobre la resurrección de Cristo y de los muertos: Cristo no es un cadáver que revive, sino que es le Resucitado (el vencedor de la muerte) que causa la resurrección de los muertos. Cristo ha derrotado la muerte (la vencedora de la vida) en su propio terreno, la ha destituido (le ha arrebatado todo su poder sobre la vida), a fin de liberar a todos los que estaban bajo su poder. Cristo resucitado garantiza la resurrección de todos los muertos. Conviene notar el paralelismo alternado: por un ser humano, la muerte; por otro ser humano, la resurrección de los muertos; en Adán, todos murieron; en Cristo, todos vivirán. En definitiva, Pablo afirma que el don de la vida se da en la resurrección de Cristo. María, al frente de los que son de Cristo (15,23), goza de la vida de la gloria del Reino y ya celebra la destitución del único y último enemigo: la muerte.

La escena evangélica de hoy se centra en el encuentro de las dos madres y de sus respectivos niños, en la continuidad del designio de Dios (AT y NT), une teológicamente los relatos paralelos de la infancia de Juan (el último profeta del AT) y de Jesús. Y es el Espíritu quien marca esta continuidad. Toda la escena rebosa de teología, y para que no se pierda ni un ápice, Lucas la concluye con el mutis de María (1,56). En este encuentro, Lucas pone en boca de María este himno judeocristiano (1,47-55), que se inspira en el cántico de Ana (1Sam 2,1-10) y en toda la tradición bíblica (sobre todo de los salmos). Himno que expresa la fe y la esperanza de los pobres y humildes del pueblo de Dios. Son los «hijos de Sión», «los pobres del Señor», quienes, en María y con ella, alaban a Dios por las grandes obras que ha hecho en ellos/en ella (1,46-49), por lo que hace en su favor (1,50-53) y, finalmente, por su amor misericordioso a favor de Israel, en conexión con las promesas realizadas y selladas con la bendición de Abraham y a su descendencia (1,54-55). María es también hija de Abraham. Así, en María, en este encuentro entre el AT y el NT, se une la espera con la realización y, al mismo tiempo, se manifiesta la predilección histórica del Señor de Abraham y de María por los pobres de todos los tiempos.

Hoy celebramos la «asunción gloriosa» de María. No se trata de ninguna elevación vertical, de ninguna traslación física, de ningún viaje sideral. No fue ascensión real, física, la «ascensión» de Jesús; mucho menos será asunción física la asunción de María. Esa «asunción gloriosa» es una manera de hablar, que quiere decir algo, algo importante, pero no precisamente un traslado físico, un sentido literal inmediato de las palabras. Podemos –y deberíamos– ser creyentes de hoy, maduros, conscientes del valor simbólico y metafórico de muchas de las expresiones clásicas de nuestra fe. Valor «simbólico», «metafórico», no significa, en absoluto, falta de valor, carencia de sentido, ausencia de contenido. Muy al contrario. Significa que la verdad expresada es una verdad profunda, no susceptible de ser expresada con palabras fáciles, descriptivas, meramente referenciales de lo físico o material.

Nuestra fe expresa que en María Dios ha dignificado a todos los seres humanos, en especial a las mujeres, convirtiéndolos en plenos participantes de su obra salvífica. El ser humano había echado a perder los planes de Dios con opresiones, violencias y desigualdades. Dios, en Jesús, llama el mundo al nuevo orden, donde todos los seres humanos son igualmente dignos y de este modo se inaugura una nueva era de plenitud.

La fiesta de la «asunta», como la llama el pueblo cristiano en muchos lugares de América Latina, nos invita a vivir en el presente el futuro de Dios. María vivió su existencia como una manifestación de la obra salvadora de Dios. No hubo momento de su humilde existencia en el que el amor misericordioso del padre no se hiciera solidaridad, misericordia y compasión con todas las personas que, como ella, vivían situaciones de pobreza y exclusión. María encarnó todos aquellos valores que nos permiten comprender como el futuro de Dios se manifiesta en las limitaciones de nuestro presente. María nos invita a vivir gozosamente la vida como un encuentro permanente con el Dios de la vida y la historia que realiza su obra redentora en las miserias de nuestro mundo y en las limitaciones de nuestra existencia.

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15.8.25 Leila Marien (Noche/mujer María). Fiesta compartida de musulmanes y cristianos

viernes, 15 de agosto de 2025
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Del blog de Xabier Pikaza:

14/15. 08.2025. Misterio de Elche, la Madre de Dios. Teología Canónica e Historia  Apócrifa

14/15.8.25. Madre judía del Cristo cristiano

Se vienen publicando entre discusiones de partidos y comunidades, en periódicos y vallas de publicidad, “modelos” de mujeres contrapuestas musulmanas y cristianas (españolas). No voy a entrar ni un segundo en el tema. Contra ese modelo de oposición quiero recordar otro más hondo de comunión, representado por María, Madre de Jesús (Leila Marien) que vincula a musulmanes y cristianos, con el deseo de que un día como hoy (15 de agosto) pueda celebrarse la fiesta común de la Mujer María/Marien entre musulmanes y cristianos.

Ha diferencias entre unos y otros, pero mayores son las semejanzas, representadas por María/Marien, tal como apareen en la Biblia y el Corán, con la tradición cristiana y musulmana. Pienso que ha llegado el momentos de celebrarlas, no con vallas publicitarias de comercio, sino con la vida de las comunidades.

| Xabier Pikaza

INTRODUCCIÓN. CUATRO RECUERDOS

Con Cervantes, de Leila Marien a Zoraida.El año 1984 preparé un largo trabajo sobre la Figura de Leila Marien, la madre de Jesús, en el islam, conforme a la historia del Cautivo y de Zoraida en El Quijote 1 cap 40 (historia que Cervantes reproduce en otras obras como Los baños de Argel, la historia de Leila Marien, madre de Jesús, como modelo de mujer sino como signo de encuentro entre cristianos y musulmanes. Los varones (cristianos y musulmanes) podían enfrentarse en guerra y disputa religiosa y político/económica sin fin. Pero había entre ellos (por encima de ellos) un punto de diálogo y contacto superior, representado por Leila Marian, la mujer María, y por Zoraida, mujer musulmana, capaz de vincular (al menos en principio) a los hombres de las dos religiones.

Yo tenía el trabajo ya compuesto, el año 1984, para la Universidad Pontificia de Salamanca, donde daba clases de Biblia e historia de las religiones. Leila Marien, la madre de Jesús, venía presentarse, desde Cervantes, como punto de partida de un posible diálogo entre cristianos y musulmanes. La respuesta, a mi juicio, no estaba en la guerra (con la batalla de Lepanto (1571) donde lucho Cervantes, sino en un más hondo diálogo de paz protagonizado por mujeres. Así pensaba seguir trabajando,  pero la administración de la Universidad Pontificia de Salamanca me negó el Nihil Obstat para enseñar,, por lo que dejé guardados los folios del trabajo en un cajón (no en PC) donde han seguido durmiendo. Alguna vez los he sacado con intención de organizarlos, pero no he tenido tiempo ni ocasión de hacerlo.

2.1995. Con Tonino M. Diálogo cristiano-musulmán en la India. Fue con ocasión de un curso de Mercedarios en Italia. Estaba enseñando, como readmitido, historia de las religiones en la Pontificia de Salamanca y tuve ocasión de conversar largas horas con Tonino, mercedario sardo, párroco de un santuario popular de la Merced, de origen portugués, en Kérala, sur de la India. El lugar era centro de peregrinaciones donde se juntaban cristianos pobres, con pobres musulmanes y keralenses pre-hindués, herederos de la tradición religiosa  pre-hindú (pre-brahmánica) del sur de la India, donde el signo religioso fundamental era la Gran Madre originaria.

          En aquella zona pobre de riquezas materiales pero rica de tradiciones religiosas, venían a juntarse en torno al santuario de la Madre de Jesús, cristianos pobres, herederos de la misión portuguesa, pre-hindúes del gran pueblo de la tierra y musulmanes pobres, devotos de la Madre de Jesús. El párroco mercedario tenía tres cuestiones pendientes, y de ellas tratamos con mucha extensión y mucho aprovechamiento para mí (no sé si él lo recuerda).

1. Como hablar de la madre-mujer y hermana/amiga de todos, de manera que cada uno pueda acepar el mensaje de fondo (pre-hindúes, musulmanes y cristianos) sin caer en un vulgar sincretismo, pero sin imponer ninguna tradición religiosa sobre las demás…. Cómo abrir espacios de comunión y respeto entre todos, sin dominio de unos sobre otros.

2. Qué signo común religioso utilizar: La eucaristía cristiana? Unas procesiones compartidas, con cánticos…el beso a la imagen de la Virgen de la Merced?  Había un camino de comunión, respeto y libertad para todos, pero la misión no era fácil, sin imposición de unos sobre otros,  sin fácil sincretismo… en medio de una India abierta a la transformación económico-social, con problemas políticos e intereses de lobbyes económicos. He hablado del problema en la actualidad y me han dicho que las cosas están hoy más tensas que en 1995, que es más difícil celebrar fiestas compartidas de humanidad desde el signo de María.

2004. Congreso de diputados de Madrid, tras los atentados del 11M (11 Marzo). Volví a sacar los papeles sobre Islam y cristianismo con Leila Marien cuando me llamaron como Experto en Islam y religiones para una de la reunión de la Comisión del Congreso de Diputados para exponer mi visión y propuesta sobre s sentido socio-religioso las implicaciones del atentado de 11 M 2004, como podrá verse en las Actas del Congreso    Sesión núm. 11 (extraordinaria) celebrada el miércoles, 14 de julio de 2004

   Creo que iba bien preparado  en temas de cultura, historia y religión, pero me encontré envuelto entre preguntas políticas de partido, que han ido creciendo en los últimos 20 años y que se manifiestan, por ejemplo en los carteles sobre la mujer  musulmana y cristiana.

 El año 1918 (02.1.18) escribí un prólogo para el libro de una musulmana española (Yaratullah/María Monturiol, El poder Secreto de María. Fuentes sobre la Madre de Jesús en el Islam. Allí decía, entre otras cosas: Y/M Monturial y otros muchos, musulmanes y/o cristianos, sabemos que María, la Madre de Jesús, es una mujer poderosa, llena de eso que muchos laman Espíritu de Dios, como podrá ver quien retorne a mi postal de aquel día o compre y lea el libro.  Había prometido no volver sobre el tema, pues tengo muchos trabajos pendientes. Pero con ocasión de esas “imágenes” políticas he querido volver sobre el tema.Será un ejercicio de amor y solidaridad hacia los amigos musulmanes, en en unos momentos de prueba para ellos

 Hay muchas cosas que (¡gracias a Dios!) nos distinguen a cristianos y musulmanes, pero la mujer María, Leila Marien, puede vincularnos en amor, conforme a la mejor tradición del Islam.

VISIÓN DE CONJUNTO. LEILA MAREN MARÍA EN EL CORÁN

El islam conoce a María a través de algunos apócrifos judeocristianos, que han recogido y ampliado los relatos de la infancia, especialmente los relacionados con la maternidad virginal de María. Ellos sirven destacar el la obediencia y escucha de María como verdadera musulmana, resaltando, al mismo tiempo, la exigencia y valor de su virginidad, entendida como expresión de fidelidad a Dios y de solidaridad con los hombre y mujeres concretos de la historia.

Signo de dios y de humanidad para el islam

‒ Revelación de Dios por María y por Muhammad. Dios ha revelado su poder por María, haciéndola madre virginal de Jesús, que era portador de su Espíritu y de su Palabra. De esa forma, Dios ha expresado por ella su más honda potencia creadora; por eso, su sometimiento a la acción del Espíritu de Dios y el hecho de que ella será madre virginal de Jesús (por un milagro físico-biológico, sin intervención de varón) son signos fuertes de providencia divina (Corán 3, 33-37), conforme a la palabra de Dios que le dice «Te ha escogido y purificado. Te ha escogido entre todas las mujeres del universo» (Corán 3, 42). Pues bien, de un modo semejante, Dios ha escogido a Muhammad para revelar por medio de él su Corán.

‒ María y Muhammad son receptores de la Palabra de Dios. María ha sido Virgen por milagro especial de Dios, mujer que concibe sin varón… Éste es el “milagro” más importante del Islam, que apenas conoce otros milagros, ni les da importancia (a no ser el de Muhammad que recibe por “milagro” el Corán de Dios. . María ha dado a luz a Jesús, como la tierra primera engendró a Adán. Su virginidad es testimonio privilegiado de la acción de Dios que ejerce su poder sobre la historia (por medio de Gabriel, gran ángel). ‒ Dos milagros, una Navidad… Éstos son los dos “milagros” del Islam: El de María que concibe sin varón, porque recibe en su seno de mujer la “palabra” de Dios; el de Muhammad que recibe la revelación-Palabra de Dios (Corán) sin intervención de cultura humana. En esa línea, María acoge sumisa la palabra de Dios, como verdadera musulmana. De un modo semejante actuará Muhammad, recibiendo de un modo virginal el Corán a través de la revelación del Gabriel.

‒ Jesús-niño defendió milagrosamente (hablando tras haber nacido) la virginidad de su madre, proclamando la grandeza de Dios, y actuó después como su enviado, realizando milagros y anunciando el evangelio para los judíos. Resulta significativa la importancia que el Corán ha dado al Jesús niño, a quien presenta como portador de un mensaje de Dios: conoce las cosas sin necesidad de haber aprendido, hace milagros antes de haber crecido. Así confirma el poder de Dios, que actúa por él, pidiendo sumisión a los judíos (3, 49-53; 19, 27-36).

‒ Jesús-adulto realizó milagros y fue profeta para los judíos: curó a ciegos y leprosos, resucitó muertos, ofreció pan a los hambrientos. Dios quería convertir a los judíos a través de sus milagros (cf. 5, 110-111). Pero estos se han negado, queriendo matar a Jesús. Pues bien, este Jesús rechazado es paradigma o ejemplo para Mahoma, también rechazado por los judíos de Medina. Pero hay una diferencia: Mahoma triunfó, revelando el Corán e instaurando la comunidad de sometidos; Jesús, en cambio, no pudo hacerlo, en el fondo ha fracasado.

Jesús nace del Espíritu de Dios (según palabra Gabriel) por medio de María (cf. 2, 87.252; 5, 110; 16, 2.102 etc.); lo mismo que el Corán ha nacido (ha sido revelado) por Gabriel, a través de Muhammad. Pero ni Jesús vale en sí mismo, ni María, ni Muhammad. Es único grande es Dios. María se ha limitado a escuchar la Palabra de Dios, obedeciendo de un modo sumiso, de forma que por sí misma nada puede. Pero en su sentido más profundo, Jesús es sólo una función de Dios (no encarnación de Dios). Por eso, cuanto más se acentúe su grandeza (es Palabra o Espíritu divino), más desaparece su persona, más se niega su aportación humana; el único que importa

Mujer creyente, no madre de Dios ni diosa En ese contexto defiende el islam la virginidad de María, como signo de una intervención directa de Dios y como expresión de su receptividad y sumisión creyente. Por eso, los musulmanes pueden aceptar y aceptan el discurso de algunos apócrifos cristianos (concepción y nacimiento milagroso, sin varón; milagros del Jesús niño que habla y defiende a su madre…), pero no encarnación radical de Dios.

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Asunción.

viernes, 15 de agosto de 2025
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Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Misa vespertina de la vigilia

Para que una verdad sea proclamada dogma por la Iglesia católica es preciso que tenga un fundamento bíblico. En el caso de la Asunción de la Virgen es casi misión imposible, porque ningún texto del Nuevo Testamento cuenta su muerte ni su asunción. Sin embargo, con buena voluntad se encuentra un mensaje muy actual en las lecturas, especialmente en esta época de pandemia. Me limito a las de la misa de la vigilia, que me resultan más sugerentes.

El premio merecido de María (Lucas 11,27-28)

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a las gentes, una mujer de entre el gentío levantó la voz, diciendo:

– «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron». Pero él repuso:

– «Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

El dicho popular: «Bendita sea la madre que te parió» tiene en el ambiente de Jesús una formulación más completa: «Bendito sea el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron». Nuestro dicho se limita al momento del parto; el que le dirige a Jesús una mujer desconocida tiene en cuenta los meses de gestación y los años de crianza. Es todo el cuerpo de la madre, vientre y pechos, lo que recibe la bendición.

Y esta es la relación con la fiesta: el cuerpo y alma de María, tan estrechamente unidos a Jesús, debían ser glorificados, igual que él. Si echamos la vista atrás, la vida de María no fue un camino de rosas. El anciano Simeón le anunció que una espada le traspasaría el alma. Y el primero en clavársela fue su propio hijo, que a los doce años se quedó en Jerusalén sin decirles nada. «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto?». «Porque tengo que estar en las cosas de mi Padre». Y eso supondrá para María un sufrimiento continuo desde que comienza la actividad pública de Jesús. Oír que a su hijo lo acusaban de endemoniado, de comilón y borracho, de amigo de ladrones y prostitutas, de blasfemo… para terminar muriendo de la manera más infame. El cuerpo y el alma de María merecían una compensación. Esa glorificación es lo que celebramos hoy.

El premio inmerecido de todos nosotros (1 Corintios 15,54-57)

El destino de María es válido para todos nosotros, aunque por motivos muy distintos. Pablo alude al primer pecado: la ley de no comer del árbol de la vida provocó el pecado y, como consecuencia, la muerte. Pero de todo ello nos ha liberado Jesucristo, y la última palabra no la tiene la muerte sino la inmortalidad.

Hermanos:

Cuando esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra escrita: «La muerte ha sido absorbida en la victoria. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?». El aguijón de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado es la Ley. ¡Demos gracias a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo!

En esta larga etapa de pandemia, donde la muerte se ha hecho tan cercana y tantos cuerpos han sufrido y siguen sufriendo las consecuencias de la enfermedad, la fiesta de la asunción nos anima y consuela sabiendo que «esto corruptible se revestirá de incorrupción, y esto mortal de inmoralidad».

Un complemento poético (1 Crónicas 15,3-4.15-16; 16,1-2)

La misa de una solemnidad debe tener tres lecturas, la primera del Antiguo Testamento. Recordando que en las letanías se invoca a María como Arca de la alianza (Foederis arca), se pensó que el texto más adecuado para esta fiesta era el que describe la entrada del arca de la alianza en Jerusalén (el templo todavía no estaba construido). De la misma forma solemne y alegre entraría María en el cielo.

 En aquellos días, David congregó en Jerusalén a todos los israelitas, para trasladar el arca del Señor al lugar que le había preparado. Luego reunió a los hijos de Aarón y a los levitas. Luego los levitas se echaron los varales a los hombros y levantaron en peso el arca de Dios, tal como había mandado Moisés por orden del Señor. David mandó a los jefes de los levitas organizar a los cantores de sus familias, para que entonasen cantos festivos acompañados de instrumentos, arpas, cítaras y platillos. Metieron el arca de Dios y la instalaron en el centro de la tienda que David le había preparado. Ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión a Dios y, cuando David terminó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en nombre del Señor.

José Luis Sicre

Solemnidad de la Asunción de María. 15 de Agosto de 2025

viernes, 15 de agosto de 2025
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En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: -¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!”

(Lc 1, 39-56)

El evangelio de la solemnidad de la Asunción de María nos coloca en una de las escenas más alegres y llenas de color de todo el Evangelio.

El encuentro de estas dos mujeres, que están gestando en sus entrañas las más grandes promesas de Dios para la humanidad, es un canto eterno de esperanza.

Todo es tan incipiente y oculto que es difícil creer en ello, pero el encuentro de las dos experiencias deja fuera de juego a las dudas.

Isabel escucha la voz de María y la vida salta dentro de ella. Más tarde el Evangelio acabará con otro saludo, con otra voz la de Jesús que también hará saltar la vida en el corazón de María Magdalena. Podemos decir que la historia de Jesús empieza y termina (comenzando) con un salto. Primero saltó Juan, más tarde saltó María Magdalena. Son saltos de alegría y de vida porque es eso lo que nos regala Dios por medio de Jesús.

Y María aceptó ser cómplice de Dios en toda esta aventura. Dijo hágase e hizo de su vida un continuo espacio para los planes de Dios. Se atrevió con lo inesperado e incluso con lo imposible. Se puso en camino y se hizo abrazo con Isabel. Ellas dos no enseñan a ser abrazo, prolongación del abrazo que es Dios Trinidad. En ese encuentro estrecho somos la más bella imagen de nuestro Creador.

Oremos

Trinidad Santa, Abrazo Tierno, que seamos portadoras y transmisoras de abrazos, que llevemos la sorpresa de tu mensaje que hace saltar de alegría y transforma la soledad en compañía. Amén.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

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María pudo identificarse totalmente con Dios porque lo divino estaba en ella desde el principio.

viernes, 15 de agosto de 2025
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Lc 1, 39-56

No debemos caer en el error de considerar a María como una entidad paralela a Dios sino como un escalón que nos facilita el acceso a Él. El cacao mental que tenemos sobre María se debe a que no hemos sido capaces de distinguir en ella dos aspectos: uno la figura histórica, la mujer que vivió en un lugar y tiempo determinado y que fue la madre de Jesús; otro la figura simbólica que hemos ido creando a través de los siglos, siguiendo los mitos ancestrales de la Diosa Madre y la Madre Virgen. Las dos figuras han sido y siguen siendo muy importantes para nosotros, pero no debemos confundirlas.

De María real, con garantías de historici­dad, no podemos decir casi nada. Los mismos evangelios son extremadamente parcos en hablar de ella. Una vez más debemos recordar que para aquella sociedad la mujer no contaba. Podemos estar completamente seguros de que Jesús tuvo una madre y además, de ella dependió totalmente su educación durante los doce primeros años de su vida. El padre en aquel tiempo se desentendía totalmente de los niños. Solo a los 12 ó 13 años, los tomaban por su cuenta para enseñarles a ser hombres, hasta entonces se consideraban un estorbo.

De lo que el subconsciente colectivo ha proyectado sobre María, podíamos estar hablando semanas. Solemos caer en la trampa de equiparar mito con mentira. Los mitos son maneras de expresar verdades a las que no podemos llegar por vía racional. Suelen ser intuiciones que están más allá de la lógica y son percibidas desde lo hondo del ser. Los mitos han sido utilizados en todos los tiempos, y son formas muy valiosas de aproximarse a las realidades más misteriosas y profundas que afectan a los seres humanos. Mientras existan realidades que no podemos comprender, existirán los mitos.

En una sociedad machista, en la que Dios es signo de poder y autoridad, el subconsciente ha encontrado la manera de hablar de lo femenino de Dios a través de una figura humana, María. No se puede prescindir de la imagen de lo femenino si queremos llegar a los entresijos de la divini­dad. Hay aspectos de Dios que, solo a través de las categorías femeninas, podemos expresar. Claro que llamar a Dios Padre o Madre son solo metáforas para poder expresarnos. Usando solo una de las dos, la idea de Dios queda falsificada porque podemos quedar atrapados en una de las categorías masculinas o femeninas.

El hecho de que la Asunción sea una de las fiestas más populares de nuestra religión es muy significativo, pero no garantiza que se haya entendido correctamente el mensaje. Todo lo que se refiere a María tiene que ser tamizado por un poco de sentido común que ha faltado a la hora de colocarle toda clase de capisayos que la desfiguran hasta incapacitarla para ser auténtica expresión de lo divino. La mitología sobre María puede ser muy positiva, siempre que no se distorsione su figura, alejándola tanto de la realidad que la convierte en una figura inservible para un acercamiento a la divinidad.

La Asunción de María fue durante muchos años una verdad de fe aceptada por el pueblo sencillo. Solo a mediados del siglo pasado se proclamó como dogma de fe. Es curioso que, como todos los dogmas, se defina en momentos de dificultad para la Iglesia, con el ánimo de apuntalar sus privilegios que la sociedad le estaba arrebatando.

Hay que tener en cuenta que una cosa es la verdad que se quiere definir y otra la formulación en que se mete esa verdad. Ni Jesús ni María ni ninguno de los que vivieron en su tiempo, hubiera entendido nada de esa definición dogmática. Sencillamente porque está hecha desde una filosofía completamente ajena a su manera de pensar.

La fiesta de la Asunción de María nos brinda la ocasión de profundizar en el misterio de toda vida humana. A todos nos preocupa cuál será la meta de nuestra existencia. Se trata de la aplicación a María de toda una filosofía de la vida, que puede llevarnos mucho más allá de consideraciones piadosas.

Allí donde encontramos multiplicidad, falsedad, maldad, debemos profundizar hasta descubrir en lo hondo de todo ser, la unidad, la verdad y la bondad. Toda apariencia debe ser superada para encontrarnos con la auténtica realidad. Esa REALIDAD está en el origen de todo y está escondida en todo. En el momento que desaparezcan las apariencias, se manifestará toda realidad como una, verdadera y buena. Es decir que la meta de todo ser se identificará con el origen de toda realidad.

La creación entera está en un proceso de evolución, pero aquella realidad hacia la que tiende es la realidad que le ha dado origen. Ninguna evolución sería posible si esa meta no estuviera ya en la realidad que va a evolucionar. Ex nihilo nihil fit, (de la nada, nada puede surgir) dice la filosofía. Si como principio de todo lo que existe ponemos a Dios, resultaría que la meta de toda evolución sería también el mismo Dios.

Lo que queremos expresar en esta fiesta, es precisamente esto. No podemos entender literalmente el dogma. Pensar que un ser físico, María, que se encuentra en un lugar, la tierra, es trasladado localmente también en el cuerpo, a otro lugar, el cielo, no tiene ni pies ni cabeza. Hace unos años se le ocurrió decir al Papa Juan Pablo II que el cielo no era un lugar, sino un estado. Pero me temo que la inmensa mayoría de los cristianos no ha aceptado la explicación, aunque nunca la doctrina oficial había dicho otra cosa.

El dogma es un intento de proponer que la salvación de María fue absoluta y total. Esa plenitud consiste en una identificación con Dios. Como en el caso de la ascensión, se trata de un cambio de estado. María ha terminado el ciclo de su vida terrena y ha llegado a su plenitud. Pero no a base de añadidos externos sino por un proceso interno de identificación con Dios. En esa identificación con Dios no cabe más. Ha llegado al límite de las posibilidades. Esa meta es la misma para todos. “Cielos” significa lo divino.

Cuando nos dicen que fue un privilegio, porque los demás serán llevados al cielo pero después del juicio final, ¿de qué están hablando? Para los que han abandonado esta vida, no hay tiempo. Todos los que han muerto están en la eternidad, que no es tiempo acumulado, sino un instante. Concebir el más allá como continuación del más acá nos ha metido en un callejón sin salida; y muchos se encuentran muy a gusto en él.

Cuando hablamos de Jesús y de María, debemos hacer una distinción. Por ser seres humanos históricos y reales, sí podemos hablar de ellos con propiedad desde la perspectiva terrena. Pero cuando tratamos de expresar lo divino que hay en ellos, nos encontramos con el mismo problema de Dios. No podemos hablar de esa conexión con lo divino si no es por medio de metáforas y signos.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Dar a luz a Dios en el mundo.

viernes, 15 de agosto de 2025
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Lc 2,40: María y Jesús en Nazaret, por el estadounidense William Hole (1846-1917 )- Library of Congress Catalog.


EVANGELIO 15 DE AGOSTO 2025

Lc 1, 39-56

Celebramos la fiesta de la Asunción de María. Una fiesta con connotaciones tan populares como universales. Una fiesta en la que celebramos cómo María se abre a la Buena Noticia de Dios en su vida, pasando de la perplejidad y el temor a la disponibilidad y la confianza.

María es a la vez que la madre y educadora de Jesús, su discípula. Con Él conoce el misterio del reino y se adentra en su realización histórica, lo cual hace de ella una mujer siempre en camino, solidaria y en permanente desinstalación. María es la mujer del fiat, pero su , no fue un neutro ni ingenuo, sino que conllevó muchos noes. El Magníficat no es un canto de sumisión sino de esperanza y rebeldía comprometida por otro mundo posible, en el que no prime la ley del más fuerte, sino la ley del amor. Un mundo donde sea posible una paz desarmada y desarmante, como no recuerda León XIV.

María en su pequeñez se hace disponible a la acción del Espíritu para dar a luz a Dios en el mundo. Su prima Isabel, la madre del profeta Juan Bautista, es testigo y cómplice con ella de esta esperanza. A ambas la fe las ha hecho fecundas. En la fiesta de la Asunción la iglesia reconoce a María como la primera creyente, madre y discípula incondicional de su Hijo y por eso a su lado para siempre en la plenitud del Reino.

También hoy en nuestro mundo muchas mujeres atraviesan serranías (dificultades, fronteras, etc.) para poner en el centro la dignidad y el cuidado de la vida y lo hacen en sororidad, desde el apoyo mutuo y la solidaridad de género. Son las “guardianas” y defensoras de la vida en las situaciones más amenazadas. Ellas como María de Nazaret e Isabel están también colaborando a dar a luz a Dios en el mundo hoy, hecho resistencia, esperanza y sentido contra todo pronóstico, en medio de tantas situaciones de violencia e injusticia.

El Magníficat se sigue actualizando en nuestro mundo allá donde una mujer empujada por la fuerza del amor antepone la dignidad y el valor de la vida más vulnerada frente a los discursos y prácticas de odio, frente a la crueldad de los mercados y los ejércitos o la banalización del mal. Ellas hacen posible lo imposible y a menudo claman y agradecen a Dios con nombres y acentos distintos. Ellas visitan hoy nuestros barrios y pueblos movidas por el sueño de un futuro para sus familias trayendo esperanzas y vida nueva. Han venido para quedarse y nos urgen a seguir recreando el Magníficat y derribar juntas prejuicios, muros y fronteras que impiden que el reino sea. ¿Las reconocemos?

Pepa Torres Pérez

Fuente Fe Adulta

María, parábola de Dios.

viernes, 15 de agosto de 2025
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Lc 1, 39-56

«Por eso desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso».

La buena Noticia es que en Jesús hemos visto que Dios es mucho mejor de lo que nadie había sido capaz de imaginar, y por eso Abbá es el corazón de esa buena Noticia. A Abbá le conocemos en Jesús, el hombre tan lleno de su espíritu que se le transparentaba, o dicho en lenguaje coloquial, el hijo que había salido a su Padre.

Pero poco les duró a los cristianos la alegría de este feliz hallazgo, pues desde época muy temprana, la teología erudita se encargó de dar un cambiazo nefasto sustituyendo a Abbá por el Dios Todopoderoso que juzga nuestros pecados. Tampoco Jesús salió bien parado de este envite, pues se convirtió en el Señor (el amo) que volverá para separar las ovejas de las cabras y enviar a las cabras al castigo eterno.

¡Había muerto la buena noticia!

Pero cuando en lo más recóndito de su ser, allá donde no llega la conciencia, los fieles  cristianos se sintieron desamparados y a expensas de un juez que iba a determinar su destino, se apresuraron a buscar una buena abogada; y no puede haber mejor abogada, mejor intercesora, que una madre, porque su amor es incondicional y no lleva cuentas del mal… Por supuesto, la mejor madre que podían encontrar era María, la madre de Jesús, así que la revistieron de los atributos más destacados de Dios-Abbá y recuperaron lo que les habían arrebatado.

La devoción a María se convirtió así en la más entrañable, y a sus devotos todo les parecía poco para adornar a la que se había convertido en su mejor garantía ante la fría justicia de Dios. Era nuestra madre amantísima, el refugio de los pecadores, el auxilio de los cristianos, la consoladora de los afligidos… Por supuesto, la madre del cielo no podía estar sometida al pecado, y nació el dogma de su Concepción Inmaculada. Tampoco podían sus restos corromperse bajo tierra como los de cualquier mortal, y eso dio lugar al dogma de su Asunción en cuerpo y alma a los cielos…

Y desde nuestra mentalidad ilustrada y pedante, todo esto nos resulta gazmoño y pueril; pensamos que ninguna persona culta del siglo XXI puede creer en estas simplezas que lo único que revelan es la inmadurez de la fe de nuestros abuelos… Pero en el fondo es una historia preciosa que muestra que el Espíritu sopla dónde y cuándo se le necesita, y muestra también que se encuentra mucho más a gusto entre la gente sencilla que entre los sabios y entendidos.

Ruiz de Galarreta llamaba a María “Parábola de Dios”, y añadía: «No hay palabras ni sentimientos capaces de agradecer suficientemente a María la salvación de todo lo que más caracteriza a la religión de Jesús, a la buena Noticia: sentirse querido, saber que alguien siempre te comprende, te perdona y te acoge, alguien a quien no temer, alguien que no lleva cuentas de mal… Eso, que debería haber sido Dios-Abbá, fue para los cristianos la madre de Jesús».

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo en su momento, pinche aquí

Fuente Fe Adulta

Quien comprende es feliz

viernes, 15 de agosto de 2025
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Fiesta de la Asunción

15 agosto 2025

Lc 1, 39-56

Entendida en su literalidad, la expresión dichosa tú, que has creído no se sostiene, porque la dicha o la felicidad no puede apoyarse en una creencia. La creencia, en cuanto constructo mental, únicamente puede ofrecer una sensación de seguridad mientras la persona mantiene su adhesión a ella. Pero, en sí misma, carece de consistencia.

 Eso mismo ocurre cuando pensamos que la felicidad es “algo” a conseguir. La convertimos así en un objeto, sin caer en la cuenta de que todo objeto es, por definición, impermanente y, por tanto, incapaz de otorgar dicha o felicidad estable.

  La felicidad no nos viene de fuera ni nos espera en el futuro. Tampoco se halla en “algo” que deberíamos alcanzar. La felicidad es una con lo que somos, es otro nombre de nuestra identidad profunda, por lo que trasciende toda circunstancia que nos pueda ocurrir.

 Al escribir esto, me vienen a la memoria las palabras de Nisargadatta: Compare usted la conciencia y su contenido con una nube. Usted está dentro de la nube, mientras que yo la miro. Está usted perdido en ella, casi incapaz de ver la punta de sus dedos, mientras que yo veo la nube y otras muchas nubes y también el cielo azul, el sol, la luna y las estrellas. La realidad es una para nosotros dos, pero para usted es una prisión y para mí un hogar.

 O aquellas otras de Ramana Maharshi: Usted es ignorante de su estado de plena felicidad. Ya somos felicidad. El problema es que nos identificamos con lo que no somos y, en esa misma medida, nos alejamos de la felicidad y, a continuación, la objetivamos en “algo” y la proyectamos “fuera”. Pero la felicidad no es un “estado de ánimo” -que puede variar-, sino un “estado de ser, que nace justamente de la comprensión profunda y que es capaz de abrazar todos los estados de ánimo.

 De manera inmediata, nuestra mente coloca etiquetas sobre aquello que supuestamente nos haría felices y aquello otro que supuestamente nos arrebataría la felicidad. Ante esto, la pregunta decisiva es: ¿Estamos dispuestos a incluir todo tipo de situaciones dentro de la felicidad?… ¿Estamos verdaderamente dispuestos a ser felices en cualquier situación… o queremos “salirnos con la nuestra? Eso requiere ser honestos. Al llevar la honestidad al mundo de nuestras imágenes mentales acerca de la felicidad, nos damos cuenta de que rechazamos la felicidad constantemente. Rechazamos la felicidad cada vez que el presente no se parece a nuestra imagen feliz. ¿Cómo vamos a ser felices si renunciamos a ella constantemente? Dicho de modo más simple: el mayor obstáculo para ser felices no es otro que la imagen mental que tenemos de la felicidad.

 La felicidad -no podía ser de otro modo- nace de la comprensión experiencial de lo que somos. La ignorancia introduce en la confusión y en el sufrimiento; la comprensión ilumina y nos hace reconocernos en “casa”, sea lo que sea lo que ocurra. Sin duda, solo quien comprende es feliz. Tenía razón Sócrates al afirmar que solo hay una virtud: la sabiduría [o comprensión]; y solo hay un único vicio: la ignorancia.

¿Qué es, para mí, la felicidad? ¿Dónde la pongo o la busco?

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

Asunción: María terminó en Dios. El horizonte de nuestra esperanza es Dios

viernes, 15 de agosto de 2025
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Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01.- La Asunción de María.

La definición del dogma de la Asunción es reciente. Fue el papa Pío XII quien el 1 de noviembre de 1950, propuso a la fe de la iglesia que María, la madre del Señor fue llevada a los cielos en cuerpo y alma.

        Pero antes de la definición del dogma, siempre estuvo presente en la memoria y en la fe de los cristianos que María terminó con su hijo, JesuCristo, en la casa del Padre, en el cielo.

        De María sabemos históricamente muy poco; apenas unos escuetos datos que nos ofrecen los evangelios. Pero sabemos lo más importante: que fue creyente en su hijo JesuCristo: dichosa tú porque has creído. Sabemos que llevó adelante su misión en la historia de la salvación al aceptar ser madre de Jesús. Y sabemos por la fe que la Virgen terminó en Dios, fue asunta al cielo.

¿Cómo no va a terminar María junto a su hijo, JesuCristo y junto a Dios?

No pertenece a la fe pensar que María fuese llevada físicamente en cuerpo y alma al cielo. Son modos de hablar y expresar realidades que no se pueden “decir” de otro modo. Sería un poco extraño que fuese elevada físicamente. ¿Cuerpo y alma? Digamos que la persona de María tiene su existencia en Dios. ¿En el cielo astronómico? Mejor pensamos y creemos que María concluyó su existencia en Dios, junto a su hijo JesuCristo.

02.- María creyente

Su prima Isabel es quien le dice a María: Bendita Tú porque has creído… María es la primera persona que creyó en su propio hijo: JesuCristo.

        Isabel le viene a decir y bendecir porque ha creído en que el hijo que va a tener es expresión de Dios, es Jesús el Cristo.

Los relatos de la anunciación, la visita del ángel, los relatos de la infancia de Jesús y los mismos evangelios son posteriores al nacimiento y a la vida de Jesús. Son relatos que tratan de expresar cómo Dios entra en nuestra historia.

        No le sería fácil a María creer en su propio Hijo tal y como éste pensaba, vivía y convivía: con pecadores y publicanos, polémicas continuas en el Templo, con los sacerdotes y fariseos, con la ley, qué tipo de ideología tenían los discípulos que le acompañaban, etc… Pero María creyó en su Hijo JesuCristo.

        María fue la primera creyente.

03.- Final de María.

        No sabemos cuánto sobrevivió la Virgen María a Jesús. No sabemos ni cómo ni dónde vivió después de Jesús. Alguna tradición habla piadosamente de la dormición (más que de la muerte) de María en Jerusalén. Otra tradición “sitúa” los últimos años y la muerte de la Virgen en Éfeso.

        Lo que sabemos no por la historia y la arqueología, sino por la fe es lo que celebramos hoy: la Asunción. María fue asunta, llevada al cielo y terminó su tiempo en la eternidad de Dios, en el cielo.

        El final de María es Dios.

04.- Canto de Esperanza

        Que María terminara en Dios fortalece nuestra esperanza. Nos señala cuál es también nuestro final.

        La Asunción nos indica que nuestra meta es el cielo.

        El lugar del ser humano es Dios.

        Tal es el sentido de la vida: terminar en Dios.

        Hemos comenzado la celebración con un canto muy popular y sencillo: María ampáranos, consuélanos y guíanos a la patria celestial.

Dios nos libre de quien piensa que su patria está aquí, en este mundo (hay mucho Netanyahu suelto por la historia).

Por otra parte, Dios nos libre de perder el sentido y el horizonte de la vida: ¿a qué se debe si no tanta enfermedad mental, depresiones, suicidios..?

        En estos tiempos de desesperanzas la Asunción nos afecta a nosotros, porque nos indica que “esto” tiene sentido y destino para la humanidad para la historia. En y por María contemplamos el final amable al que estamos llamados todos.

        Mirad al cielo, porque con JesuCristo, con María y nuestros hermanos es también nuestra estación Termini, nuestro final. Como dice el texto bíblico en la Ascensión de Jesús: no os quedéis plantados mirando al cielo, pero mirad al cielo

“Con María, más libres y fuertes”, por Consuelo Vélez

viernes, 15 de agosto de 2025
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De su blog Fe y Vida:

La Virgen del Evangelio, “la gran misionera”

Una figura de María alejada de las preocupaciones del mundo o que no contribuya a fortalecer la nueva situación de la mujer en la sociedad y en la iglesia, no puede generar un compromiso misionero en el pueblo cristiano

Para el pueblo latinoamericano la figura de María es muy importante y significativa. Esto se muestra en las asiduas peregrinaciones a los santuarios marianos, en las fiestas religiosas que la recuerdan, en los grupos apostólicos reunidos en torno a su figura y, especialmente, en la confianza y cercanía con la que la gente acude para pedirle por sus necesidades, para confiarle sus preocupaciones y para agradecerle todos sus favores. Pero esta piedad popular y este amor filial seguirán siendo un instrumento invaluable de evangelización y de revitalización de nuestras comunidades cristianas siempre y cuando la figura de María sea significativa para las sensibilidades y expectativas actuales.

Una figura de María alejada de las preocupaciones del mundo o que no contribuya a fortalecer la nueva situación de la mujer en la sociedad y en la iglesia, no puede generar un compromiso misionero en el pueblo cristiano. Aunque aquí caben algunas reflexiones. Últimamente han surgido grupos que ponen en el centro a María y se dedican a “cautivar” a más personas para que se integren al grupo. Pero si se revisa su doctrina y su manera de acercarse a la gente, es fácil detectar que la doctrina tiene más de pre-vaticano que de Vaticano II y su misión es más proselitismo e “invasión de conciencias” –creando culpas y miedos– que el anuncio gozoso de la buena noticia, propia del evangelio del reino.

 En el Documento conclusivo de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe celebrada en el Santuario Mariano de Aparecida (Brasil) en 2007, se presentó la imagen de María que “emerge del evangelio como mujer libre y fuerte, como la discípula más perfecta del Señor, “interlocutora del Padre en el proyecto de encarnación del Hijo de Dios”, “primer miembro de la comunidad de creyentes” (266), “la gran misionera” (269), “quien crea comunión y educa en un estilo de vida compartida y solidaria, en fraternidad, en atención y acogida al otro, especialmente al pobre o necesitado” (272) y “capaz de comprometerse con su realidad y de tener una voz profética ante ella –tal y como lo expresa en el canto del Magnificat– (451).

Todas estas afirmaciones no son para recordarlas simplemente. Conviene que revisemosnuestras prácticas marianas a la luz del dinamismo que ellas manifiestan. María no nos invita a la pasividad como a veces ciertas imágenes la evocan. O a permanecer en silencio con abnegada resignación. O creando miedo porque el mundo es pecador y debemos rezar muchos rosarios para redimirnos. Por el contrario, el rezo del rosario o cualquier peregrinación y advocación en su nombre, deben dejar en las personas que realizan esas prácticas la valentía y el coraje de quien se siente llamada a anunciar la buena nueva del Reino. Ser como María “discípula y seguidora” del Señor; “líder” en medio de la comunidad cristiana; con verdadera libertad y profetismo, empujando la iglesia hacia un modelo de iglesia más fraterno, incluyente y comprometido con la realidad en respuesta a los desafíos de cada tiempo presente.

Ojalá que fiestas como la que se aproxima –la asunción de María, el 15 de Agosto- ponga en contacto a cada cristiano con esa figura de María que invita al impulso misionero. Que como ella sientan la fuerza para anunciar el evangelio y permanezcan de pie en medio de las dificultades. Pero sobretodo que con fortaleza y amor sean profetas de un modelo eclesial más acorde con el querer de Jesús, menos poderoso y más servicial, menos excluyente y más acogedor de todos/as, menos poseedor de la verdad y más buscador de ella con otros y otras que también desean un mundo más justo y fraterno. Al estilo del actuar de María en las bodas de Caná (Jn 2, 1-11) que denuncien las necesidades y malestares que hoy se perciben en la iglesia e inviten a mirar a Jesús para hacer lo que “El nos dice” en lugar de lo que creemos saber y hemos practicado por siglos. El Reino es novedad y María supo abrirse siempre a ella. Y precisamente por todo eso, el pueblo reconoció su “asunción al cielo”, es decir, la plenitud de una vida que merecía desde ya la plenitud de la vida definitiva con Dios.

“Mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador ”, por Joseba Kamiruaga Mieza CMF

viernes, 15 de agosto de 2025
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De su blog Kristau Alternatiba (Alternativa Cristiana):

La fiesta de la Asunción de María al Cielo no nos habla sólo de una mujer, por grande que sea, sino que habla de toda la Iglesia. Porque las verdades sobre María son el alfabeto de nuestra vida.

La fiesta afirma que la Iglesia lleva en sí el futuro del mundo, anticipado por la Virgen María. Y así nos muestra a cada uno de nosotros el camino hacia el futuro. Y es un buen futuro.

El libro del Apocalipsis lo dice con una imagen solar: «Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida de sol, coronada de estrellas». Es la imagen de nuestro futuro, una humanidad de luz incluso en la lucha, una humanidad que abre buenos frutos. Lo dice el cántico del Magnificat, con un Dios que levanta, eleva, llena, derriba y crea una tierra nueva, una arquitectura del mundo hecha de justicia y de bondad. San Pablo habla también de un futuro bueno donde Cristo es el primer resucitado de una inmensa caravana que nos incluye a todos (cf. 1Cor 15, 20) y todos recibiremos la vida y el último enemigo será aniquilado.

Como creyentes, llevamos dentro de nosotros la fuerza de este futuro, como una semilla de fuego, como una semilla de luz. Cada uno de nosotros, como creyente, lleva dentro de sí el futuro del mundo. Y si muchas cosas de nuestra historia actual parecen contradecir la esperanza, para nosotros, como para los profetas, la palabra de Dios es más verdadera que su cumplimiento.

Amamos las promesas de Dios más que su cumplimiento, como lo hizo Abraham. Él cree en la tierra prometida aunque, cuando muere, sólo ha comprado terreno suficiente para cavar una tumba; aunque, cuando muera, de la innumerable descendencia prometida –«Tendrás hijos más que las estrellas del cielo» (cf. Gn 15,5)– no tendrá a su lado más que una pequeña semilla. Abraham cree en las promesas de Dios más que en su cumplimiento.

La fiesta de la Asunción nos ayuda a adquirir la fe, a adquirir la belleza de vivir, a creer que es bello vivir, es bello amar, es bello ser hijo, hermano y prójimo. Es hermoso porque el mundo se está moviendo hacia un resultado positivo y brillante, hacia un resultado fuerte y grandioso, aquí en el tiempo y luego en una vida que nunca terminará.

Santa María, la humilde mujer que vino de las periferias del mundo de aquel tiempo, fue la primera en cruzar el mundo de todos los tiempos, las fronteras del cielo:

Ven y ve por los espacios

insuperable para nosotros,

anillo dorado del tiempo y la eternidad,

anillo que une, conecta, une el tiempo y la eternidad, uno en el otro, sin interrupción.

Ella nos enseña a vivir en la tierra con esa parte del cielo que la compone. La fe de María es la nuestra, es lo que mantiene unidos el trabajo cotidiano y las cosas eternas, las realidades penúltimas de una vida sencilla y las realidades últimas, el no ver y el no comprender, y luego la luz repentina que revela el significado: la muerte como experiencia devastadora y luego la esperanza de la resurrección.

También nosotros debemos entrelazar estas dos dimensiones: la sencillez fiel a la propia vocación durante la existencia terrena y la espera de desembarcar en ese inmenso mar de luz, donde estaremos siempre con el Señor y con aquellos a quienes hemos amado.

Manteniendo unidos en nosotros los dos extremos de la existencia: la fiel perseverancia día tras día y la tenaz esperanza de un encuentro que no será arrodillarse ante el trono de un emperador inmortal, sino besar temblorosamente la fuente virginal del universo.

María es la que dio carne a Dios en la tierra, la que es carne de mujer en el cielo. Con su cuerpo está en el cielo. Y esto significa que cada día de María, vivido en el silencio y en el trabajo, cada hora transcurrida en las actividades domésticas, en la fiel paciencia, todas las alegrías y los sufrimientos, todas las noches oscuras de su vida y su indomable esperanza, todo entraba en la eternidad. Jesús lo dijo con una imagen muy fuerte: “No perecerá ni un cabello de vuestra cabeza” (Mt 10,30).

Y así será también para nosotros. “Creo en la resurrección de la carne”, decimos y confesamos. Y si esto parece hoy tan difícil, si para muchos la vida eterna parece poco atractiva, sabemos que el destino de este cuerpo está inscrito en el mismo destino del alma. Porque el hombre es uno. Y hoy es la fiesta de la unidad del hombre, del destino glorioso del cuerpo igual al destino glorioso del alma. Hoy todo hombre obediente y fiel canta a la salvación entera en alma y cuerpo.

Este cuerpo, esta realidad tan frágil y sublime, tan querida, tan sufriente, sacramento de amor, a veces instrumento de violencia, este cuerpo en el que sentimos la densidad de la alegría, en el que sufrimos la profundidad del dolor, se convertirá, después del último viaje, en una puerta abierta a la comunión, en un teclado divino para una melodía que nadie ha podido extraer todavía, se convertirá en transparencia cristalina, sacramento del encuentro perfecto.

Hoy la Iglesia canta el canto del valor del cuerpo. Y si una vida vale poco, nada vale tanto como una vida.

Un antiguo texto cristiano, la Carta a Diogneto, aconseja al creyente: «Detente cada día a contemplar los rostros de los santos». Santos que nos encuentran, que nos cruzamos en la vida, santos que quizás viven en nuestra casa, de todos los días o de cada día, de la puerta de al lado,… Hoy, sin embargo, contemplemos el rostro de Santa María, seguros de que el hombre llega a ser lo que contempla, de que cada uno de nosotros llega a ser lo que mira con amor, de que cada uno de nosotros llega a ser lo que ama.

Santa María, la mujer vestida de sol, la mujer generadora de vida, la mujer que nunca se rindió en la lucha contra el dragón, la mujer del camino o itinerario más grande, envía a nosotros, a nuestros hogares, una bendición de esperanza, consoladora, sobre todo lo que representa nuestro «dolor de vivir»; una bendición sobre los años que pasan y pesan, sobre las ternuras negadas, sobre las soledades sufridas, sobre los hijos que se equivocan, sobre la decadencia de este cuerpo nuestro, sobre la corrupción de la muerte, sobre la lucha contra nuestro pequeño o gran dragón rojo, que nos amenaza pero no vencerá, porque la belleza es más fuerte que la violencia.

La Asunción es entonces la celebración de nuestra migración común hacia la Vida. “Ahora ella viene al rey y sus amigas vírgenes la siguen en danzas de alegría”.

Somos nosotros, toda la humanidad, quienes avanzamos hacia el palacio. Somos una humanidad herida, sufriente y, aun así, en movimiento; Somos una humanidad caída, pero en camino, una humanidad que conoce bien la traición y la crisis de la fe, pero que no se rinde, porque ama el cielo y la tierra con la misma intensidad, porque sabe que dentro de cada uno de nosotros está depositado el anillo de oro que une el tiempo y la eternidad.

***

Comentarios Evangélicos y Reflexiones para la Asunción de María a los Cielos -15 de agosto de 2025-

 1.- La Asunción de María en el cielo.

 2.- ¡María se convierte en «tierra del cielo»!.

 3.- Asunción, nuestra «migración» común.

 4.- Somos brotes de luz en el mundo.

 5.- Mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.

 6.- Santa María asunta.

***

 Joseba Kamiruaga Mieza CMF

Nuevas imágenes para la Asunción de María.

viernes, 15 de agosto de 2025
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La imagen de Asunción despierta imágenes de movimiento, de atracción hacia arriba, de impulso ascensional; nuestra mirada es atraída hacia la altura y vemos a María elevada hacia ese ámbito que llamamos cielo donde, con palabras de Pablo, están “las cosas de arriba“, por contraposición a “las cosas de abajo (Col 3,1). Pero además de esta imagen espacial, podemos explorar otras que nos acerquen a María:

La obra terminada

Al hablar de la Asunción nos referimos al resultado final y a la culminación del proceso vital de María. Pero la meta supone siempre un camino, el fruto ha tenido una larga maduración en el árbol, la piedra preciosa ha cristalizado lentamente durante miles de años en la hondura de la roca. Cuando se emprende una obra pública de envergadura se suele construir una maqueta que muestre el proyecto que se está construyendo y se expone en un lugar visible para que todos puedan ver cómo va a ser el final: al mirarla, contemplamos e imaginamos la obra ya terminada. La Iglesia nos pone hoy ante una “maqueta” que nos muestra el resultado final de la obra de Dios en la mujer que no opuso ninguna resistencia a su acción: “Hágase en mí…”, dijo María, la mujer de la Nueva Creación, acogiendo sobre ella la presencia del mismo Espíritu que “se cernía sobre la faz de las aguas” (Gen 1,2) en la mañana de la primera creación.

El fruto de la nueva Tierra

Cuando Moisés no sabía cómo convencer a un pueblo cansado, escéptico y desmotivado para entrar en la tierra de la promesa, envió exploradores a Canaan que volvieron cargados con gigantescos racimos de uvas dulces, frescas y apetitosas: ¡Estos son los frutos de la tierra hacia la que nos dirigimos!”, dijo Moisés al mostrárselos a los israelitas (Num 13). Algo así hace la Iglesia cuando nos presenta la Asunción de María, como si nos dijera: Mirad las primicias de la humanidad nueva, ella es el fruto ya granado de la Tierra hacia la que nos dirigimos. Dichosos vosotros por haber recibido la buena noticia del campo donde echa sus raíces el Árbol de la Vida que produce semejante fruto, compartid con otros ese secreto a voces, ese sabor del vino que llena de alegría. La existencia ya glorificada de María y su alegría, son los únicos instrumentos de que dispone para decirnos: Es una tierra que mana leche y miel. Vale la pena subir a conocerla”.

La casa preparada

Me voy a prepararos lugar, decía Jesús, y cuando vaya y os prepara el lugar, vendré de nuevo a llevaros a mi casa para que donde yo esté, estéis también vosotros (Jn 14, 2-3).

María, la primera en llegar a la Casa, toma parte con su Hijo en la tarea de preparar ese lugar para que un día, donde ella esté, estemos también nosotros. Ella nos espera “a mesa puesta” en ese banquete del que le gustaba hablar a su Hijo.

La meta alcanzada

La imagen es de Pablo en su carta a los Filipenses: Hermanos, yo no lo he alcanzado aún, ni he llegado ya a ser perfecto, sino que continúo mi carrera a fin de poder alcanzar a aquel por quien yo mismo fui alcanzado, Cristo Jesús. (Fil 3,12). El evangelio nos presenta a María desde el comienzo caminando deprisadesde Nazaret de Galilea a la sierra de Judea para llegar a casa de su prima Isabel y en aquella primerameta de su carrera, recibió de labios de Isabel la primera bienaventuranza: Dichosa tú que has creído…. Y aquello no fue sino un anticipo de la felicitación que iba a recibir en el final definitivo de su trayectoria. Toda la vida de María consistió en dirigirse apasionadamente hacia esa meta definitiva que no podía ser otra cosa que su propio Hijo. Como cuando llega la primavera y el ánade salvaje emprende el vuelo de retorno y nada puede detener su impulso ascensional.

Dolores Aleixandre

¿Nos animamos a ponernos en camino?

viernes, 15 de agosto de 2025
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Lc 1, 39-56

Celebrar hoy a María que es llevada al encuentro definitivo con Dios nos compromete a vivir, como ella, esos otros encuentros transformadores en los que compartimos y cantamos la vida que Dios nos regala.

Este domingo celebramos la fiesta de la Asunción de María. Lo normal es que acudan a nuestra mente las muchas imágenes que hemos visto de María, mirando a lo alto, con las manos juntas, rodeada de ángeles, sobre nubes que indican cómo es elevada al cielo. Es realmente una fiesta que nos habla del triunfo y la santidad de María, pero que apenas nos dice nada, si nos quedamos en las imágenes, porque nuestra propia experiencia tiene poco que ver con ellas.

Pero, como tantas veces, el evangelio de hoy nos saca de estas imágenes que nosotros mismos nos hacemos y nos presenta a María con los pies en la tierra. Viviendo salidas y encuentros que sí pueden parecerse a los nuestros. Vamos a intentar acoger toda la riqueza de este texto, precioso y claro, ayudándonos de dos imágenes que nos presenta:

1. El encuentro de dos mujeres embarazadas

Según Lucas, María acaba de recibir la noticia de que ha sido elegida para ser madre del Mesías, del Hijo de Dios, y lo que hace es “ponerse en camino” y añade el texto “con prontitud”, aunque también puede traducirse con diligencia, con empeño, con cuidado… Como una decisión que brota de su nueva condición de madre, de sentir que en sus entrañas crece la nueva vida que viene de Dios.

Dios ha salido a su encuentro y ella va al encuentro de Isabel, una mujer también embarazada. Dos embarazos que se nos invita a contemplar a la luz de la fe, porque se realizan en circunstancias que humanamente son imposibles. En el caso de María porque “no conoce varón”y en de Isabel porque es anciana, “ha concebido en la vejez”. Y es que la vida que nace de Dios, nos dice el evangelio, rompe todas las normas, supera nuestros cálculos, nos sorprende irrumpiendo con fuerza allí donde nosotros no vemos posibilidades.

Esta experiencia de que para Dios “nada hay imposible”, de que Él sale al encuentro y hace surgir vida en dos mujeres sencillas, como entre tantos pobres y humildes, es una experiencia de las primeras comunidades cristianas, pobres, pequeñas y perseguidas. ¿No puede ser hoy la nuestra? ¿No se sienten nuestras comunidades a veces como Isabel, demasiado mayores y cansadas para algo nuevo, o demasiado solas y llenas de dificultades para ello?

Dos mujeres embarazadas, que se encuentran, ¿de qué hablan? Sin duda de sus hijos, de su alegría, del futuro… En este caso nos dice el evangelio que la alegría es desbordante y contagiosa, tan honda que “el niño salta de gozo en sus entrañas” y se llena del Espíritu de Dios. Y desde este Espíritu hablan de un futuro que las transciende, que no es solo el futuro de sus hijos, es el futuro de todo el pueblo, de toda la humanidad.

La hondura de gozo y de fe hace que este encuentro adquiera otra dimensión, del encuentro de dos mujeres pasa a ser el encuentro definitivo y permanente de Dios y nuestro mundo, su mundo.

2. Una mujer que se pone a cantar a Dios y al mundo nuevo que Él hace posible

Esta es la segunda imagen, María consciente de lo que está viviendo prorrumpe en un cantico que expresa una de las imágenes de Dios más rotundas y esperanzadoras del Nuevo Testamento.

Es importante considerar cómo Lucas pone en boca de María este canto que conocemos como el Magníficat. No vamos a entrar en su origen, ni a tratar de desentrañar las imágenes del AT que evoca… Vamos a dejar que nos toque el corazón desde su sencillez y frescura, a la vez que desde su hondura y tremendas afirmaciones.

María expresa su conciencia maravillada de la acción de Dios en ella, más allá de su pequeña realidad o precisamente por ella. Descubre que Dios es grande porque actúa en su sierva pobre y sin méritos. Y afirma con contundencia que es a ella, humilde mujer nazarena, a quien todas las generaciones llamarán bienaventurada. No solo a su hijo ni a su Dios.

Y esta experiencia de que Dios hace maravillas en ella, es la razón por la que afirma que Dios es misericordioso y que esta misericordia realizada en ella, se extiende, de generación en generación, sobre los que le temen, sobre los que le toman en serio, sobre los que creen en él y le aman.

Su experiencia personal, es la que le hace descubrir cómo actúa Dios en el mundo y como está dispuesto a hacer nuevo nuestro futuro, con acciones desestabilizadoras a favor de los pequeños, de los necesitados:

“Dispersa a los soberbios de corazón, derriba a los poderosos y ensalza a los humildes. Llena de bienes a los hambrientos y despide vacios a los ricos”

Esta es la promesa de Dios para con su pueblo, la promesa que hace cantar de gozo a María. Esta es la promesa que Dios nos hace hoy a nosotros, que hace a nuestra Iglesia y a nuestro mudo.

Aclamar y celebrar hoy a María que es llevada al encuentro definitivo con Dios nos compromete a vivir, como ella, esos otros encuentros transformadores en los que compartamos y cantemos la vida que Dios, por su misericordia, derrama en nosotros, en nuestra pobre realidad. ¿Nos animamos a ponernos en camino?

¡Feliz domingo! ¡Feliz día de la Asunción de María!

Mª Guadalupe Labrador Encinas, fmmdp

Fuente Fe Adulta

María decidida y con prisa.

viernes, 15 de agosto de 2025
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Ilustración: Maximino Cerezo Barredo, cmf

(Lc 1, 39-56)

Hay tiempo para alzar la vista con mirada lánguida al horizonte y que se tope en los edificios de doce pisos de la ciudad. Hay tiempo para deleitarse lanzando la mirada hacia el horizonte de un mar en calma. Y hay tiempo para levantarse a destiempo como le pasó a María, que se puso en marcha deprisa hacia la montaña, con la alegría que le crecía notablemente en el vientre.

Cuando la palabra no tiene capacidad de expresarse, el silencio se explica en las huellas del camino de quien ha comprendido que es hora de compartir.

Encontré en el Diario del hno. Christophe de Tibhirine (1), dentro del texto que escribió el 8 de febrero de 1995, una cita de George Bernanos (2), que me produjo primero impresión y luego serenidad:  “La oración es la única rebelión que se mantiene en pie”.

Rebelión de los libres. Rebelión de los que no pierden la esperanza. Rebelión de los rebeldes con causas. La única rebelión que se mantiene erguida ante el poder y la injusticia… y es silenciosa.

María se puso en pie como mujer libre que dio su palabra y que alimentó su vida con esa única rebelión que se mantiene en pie, según Bernanos, en un mundo que no sabe detectar este tipo de rebeldía silenciosa de rebeldes con causas.

Muchas horas de oración silenciosa tuvo que vivir María desde el momento de la aceptación de la misión hasta que se levantó aquel día decidida y con risa y corrió hacia la montaña.

En el encuentro de aquellas dos mujeres, María e Isabel, sólo cabía proclamar, que es mucho más que concretar, hacer un discurso o expresar un momento grato. Es un manifiesto que quedó proclamado en el Magníficat, oración para todos los tiempos, también el que vivimos ahora.

“MAGNIFICAT” para el SIGLO XXI (3)

Proclama mi alma la grandeza del Señor

Se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador,

mi Padre, mi Todo.

porque ha mirado la humildad y obediencia

de su hija, su criatura.

Desde que acepté su palabra,

me felicitan todas las generaciones

– antiguas y venideras-

porque he dejado que Él, que todo lo puede,

haga obras grandes a través de mí;

su nombre es santo

y su misericordia llega a los que le son fieles

y, a través de ellos, a los que no le conocen,

así, día tras día,

de generación en generación,

su amor se expande de corazón en corazón.

El Señor es fuerte:

confunde y desconcierta a los engreídos,

deja caer a los que ostentan el poder,

sostiene y pone como ejemplo a los humildes,

a los que tienen hambre de pan y amor los sacia

y a los que acaparan y no comparten

los despide vacíos.

Auxilia al mundo, su hijo pródigo,

porque no olvida la promesa de misericordia

hecha a Abraham, a los Apóstoles

y a las mujeres y hombres creyentes

de todos los tiempos.

María se quedó en casa de Isabel unos tres meses y volvió a su casa. Me gusta imaginar cómo lo pasarían las dos compartiendo vida y oración, alegres y expectantes y, quizás provocando muchas interrogaciones alrededor, pues hay veces que lo que se vive por dentro no tiene que ser necesariamente entendido por fuera.

Feadulta 15 agosto 2022

Mari Paz López Santos

(1) El soplo del don – Diario del hno.Christophe de Tibhirine, Ed. Monte Carmelo, pág.172

(2) George Bernanos (París, 20 de febrero de 1888 – Neuilly-sur-Seine, 5 de julio de 1948) fue un novelista, ensayista y dramaturgo francés. (Fuente: Wikipedia)

(3) “¿Qué quiere Dios que yo quiera?”,  Mari Paz López Santos, pág. 55-56

María y la Asunción ¿Desde dónde la contemplamos?

viernes, 15 de agosto de 2025
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ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA. (Lc 1, 39-56)

¿Desde las Visiones proféticas del Apocalipsis de la primera lectura y salmo de hoy? ¿Desde el Evangelio de la Visitación? ¿Desde el Dogma de la Asunción de María en cuerpo y alma a los cielos? ¿Desde la Historia del Arte? ¿Desde el imaginario y creencias de la piedad popular? ¿Desde el Nuevo catecismo de la Iglesia Católica? ¿Desde la teología feminista?

Hagamos un breve recorrido. Desde la visión apocalíptica y salmo que leemos hoy y que ha ejercido una seducción irresistible en el arte y el imaginario popular: ¡Una mujer vestida del sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas!   Salmo: La reina enjoyada con oro de Ofil. Por contraste, en el Evangelio de hoy, Lucas nos presenta la escena del encuentro gozoso de dos mujeres que han creído lo que se les ha dicho: La Visitación. En el Dogma de la “Asunción de María en cuerpo y alma a los cielos” la Iglesia confiesa que María fue “subida” al cielo en cuerpo mortal. (Como dogma la Asunción es una verdad de fe revelada por Dios en la sagrada Escritura o contenida en la Tradición.) De la Asunción no hay nada en la Sagrada Escritura, pero sí tiene una larga tradición en el imaginario y creencias populares. En el Nuevo catecismo de la Iglesia Católica: “La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la de los demás cristianos” Así celebra la Iglesia hoy, como fruto primero de la muerte y resurrección de Jesús, la Asunción de María. Y de este modo, se abre un camino de esperanza para la misma Iglesia y para toda la humanidad.

Pero demos un paso más y veamos la Asunción y Ascensión más allá de la mitología de los relatos evangélico, el imaginario popular, el dogma y el catecismo.  Lo que cuentan los evangelios, todos en lenguaje mítico, son narraciones ejemplarizantes y simbólicas que no se pueden leer al pie de la letra. Literalismo. Necesitamos interpretarlas con ayuda de las ciencias exegéticas y hermenéuticas hoy disponibles. De María, históricamente, no sabemos nada. Los narradores bíblicos usan a María para presentar su mensaje, para decir lo que de verdad quieren decir. La idealización de María está al servicio de la intención del autor. Nosotros tenemos que descubrir y descifrar el significado que, para nuestro crecimiento en la fe, aporta el texto.

¿Y qué interpretación hacemos hoy de la Asunción de la Virgen María en cuerpo mortal y alma a los cielos? En esa metáfora de la Asunción nosotros hoy contemplamos a María que ha alcanzado la plenitud de su verdadero ser. Que ha llegado a ser lo que verdaderamente era. Que a lo largo de su vida María iba evolucionando en la identificación con la divinidad y decimos que lo consumó en la Asunción-glorificación, siguiendo el mismo recorrido que Jesús realizó. Hoy no podemos entender “físicamente” ni la ascensión del Señor ni la asunción de la Virgen.  Subir, ¿a dónde? Dios no está arriba. No está separado de su creación. Está transcendentemente inmanente a ella. Nadie tiene que subir ni bajar, entrar o salir para encontrarle donde está. ¿En qué Cosmología actual cabe ni la Ascensión ni la Asunción? La Ascensión y la Asunción obedecen a la cosmología de los Tres Pisos que actualmente resulta insostenible.

Desde la interpretación de la Asunción como logro de la plenitud humana, María es ejemplar, un modelo, un ideal para el creyente del siglo XXI. Hoy celebramos su participación en la Vida divina durante toda su vida, desde la cuna a la sepultura. Y sabemos que nuestra participación en la Vida es igual que fue en María. Por eso su contemplación y celebración (celebrar es recordar y vivir) nos ayuda en nuestra asunción constante hacia la plenitud, hasta llegar a ser lo que somos realmente.

A mí me ayudó a cambiar desde dónde contemplar a María y su asunción, escuchar, en 2017, una conferencia que dio Marifé Ramos con el título “María, vecina de Nazaret”. En esa conferencia se nos pedía ver a María como si fuéramos vecinas con ella en Nazaret, en el contexto histórico, político, económico, social y religioso de Palestina en el siglo I.  En una sociedad machista y patriarcal. María era una mujer sencilla, pobre y obediente a la cultura en la que vivía. Como todos los judíos, esperaba al mesías que liberaría al país de la tiranía del Imperio romano.

La María de Marifé me resultó más cercana y ejemplar que la imagen infantil prolongada que todavía mantenía. Fue grande el contraste entre la mi imagen de María, alimentada por la mariología popular (apariciones, romerías, santuarios y ermitas, novenas y peregrinaciones) y la María desmitificada que nos presentó tan razonablemente. Esta María, con la que puedo compartir vecindad, me resultó más verosímil e imitable en su fidelidad al proyecto divino para ella diseñado. Esta María sí es un referente para la humanidad hoy.

Mi proceso de “desmitificación y desidealización” de María se enriqueció con los abundantes ensayos, estudios e investigaciones realizados por mujeres, en el campo de la Teología Feminista, sobre María, la madre de Jesús de Nazaret. Mi gratitud especial para Mercedes Navarro, Carmen Bernabé y Consuelo Vélez entre otras muchas. Todas ellas me han ayudado a descubrir en María a una mujer de fe, libre, activa, fuerte.  Muy distinta a la María domesticada por el patriarcado desde el que se escriben los Evangelios y la literatura del Nuevo Testamento.

Y para cerrar como debe ser en nuestro hoy eclesial: En una Iglesia sinodal y “en salida” María nos convoca a ser, como ella, protagonistas en la misión liberadora del Reino, a dar testimonio del evangelio de Jesús de Nazaret y ser sacramento de salvación (liberación) de la humanidad sufriente. En verdad, es tiempo propicio para renovar nuestra espiritualidad mariana, para seguir sus pasos como discípula y misionera fiel y audaz.

Para profundizar.  1. Ver el video o leer el texto de la conferencia de Marifé Ramos “María, vecina de Nazaret” que podéis encontrar en la web de Feadulta. 2. Mercedes Navarro “Los rostros bíblicos de María.” Exégesis y hermenéutica bíblica feminista. Verbo Divino (2020). 3. El blog de Consuelo Vélez en Religión Digital.

Mª África de la Cruz

Fuente Fe Adulta

Maximiliano María Kolbe, un corazón donado…

jueves, 14 de agosto de 2025
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Hoy recordamos, en su festividad, a este ejemplo de entrega sin límites…

Nació en Polonia en 1894. A los 13 años entró en los menores conventuales. Una vez terminados sus estudios filosóficos y teológicos en Roma, instituyó en ella la «Milicia de la Inmaculada», en 1917. Tras ser ordenado sacerdote en 1927, fundó en su patria la «Ciudad de la Inmaculada», centro de vida espiritual y de actividad editorial. Ejerció como misionero en Japón y volvió a Polonia en 1936, donde prosiguió su intensa obra de apostolado. Durante la Segunda Guerra Mundial fue deportado al campo de concentración de Auschwitz, donde murió al ofrecer su vida por la de un compañero de prisión, el 14 de agosto de 1941. Fue beatificado por Pablo VI en 1971 y canonizado con el título de mártir por Juan Pablo II en 1 982.

*

***

En todos los continentes, o casi, es conocida y notoria la figura de san Maximiliano María Kolbe. Y quien ha recibido el don de acercarse a él, queda profundamente conquistado por el santo. Porque se quedará tan presente en su propia vida, que sentirá la necesidad de invocarlo, imitarlo y enamorarse de su poliédrica figura de hombre, sacerdote, religioso, apóstol y mártir.

«Sólo el amor crea», había repetido miles y miles de veces el padre Kolbe durante su vida. «Sólo el amor crea», cantaban las obras que iba ideando y concretando una tras otra, a fin de llevar la vida de la verdad a cada hombre con la imprenta; para llevar las ondas de la vida a cada casa por medio de la radio; para dar un signo de la vida eterna a través de las esculturas y las pinturas de los hermanos. Y en sus largos viajes no perdía la ocasión de acercarse al ateo, al masón, al judío, al incrédulo, al cristiano adormecido en su fe, para que el nuevo destello de la vida iluminara el camino que lleva a la salvación.

«Sólo el amor crea», ha ido repitiendo el papa «venido de lejos », cada vez que se detiene a hablar de este hombre: el hombre de nuestro tiempo, el hombre de la magna y profunda herencia.  La herencia espiritual de san Maximiliano María Kolbe no tiene límites. La consagración total a la Inmaculada con propósitos apostólicos, que él vivía y promovía, es y debe ser una verdadera espiritualidad. Indudablemente, es una herencia muy comprometedora, porque se trata de imitar a aquel que nos la ha dejado. A saber: se trata no de tener «algo» de él (posibles reliquias, algún autógrafo, su biografía, etc.), sino de poseer su espíritu, porque de los santos queda sobre todo lo que han hecho, actuando según la voluntad de Dios. Recoger su herencia significa permitir a Dios que obre en nosotros como obró en ellos. Como obró en san Maximiliano María Kolbe y en muchos de sus seguidores

*

(L. Faccenda [ed.], «Un corazón donado. San Maximiliano María Kolbe», suplemento a Milizia Mariana 4 [1994] 11; 51ss; 75).

***

“En recuerdo de Teilhard de Chardin”, por Isabel Gómez Acebo

jueves, 14 de agosto de 2025
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Leído en su blog:

Gracias a la publicación de un libro me ha venido a la memoria la persona y teología del jesuita Teilhard de Chardin. Fue un francés paleontólogo y filósofo que tuvo una visión interdisciplinar de la evolución del mundo. Su vida transcurrió entre 1881 y 1955. Fue un pensador importante y reconocido, miembro de las Academias de Ciencias de Francia y de New York, caballero de la Legión de honor y Cruz de Guerra, por su participación en la Primera Guerra Mundial

Su pensamiento estuvo a medio camino entre la pugna por la evolución que se organizó entre la ortodoxia religiosa y la ciencia, por lo que fue atacado por ambas. Tan es así, que el Vaticano le condenó al silencio y a los que estudiábamos teología nos fue complicado encontrar sus escritos. Jesucristo para el francés era el punto Alfa, el inicio de la creación, y el Omega, su fin.

A pesar de que su obra tiene más de 100 años y está en algunos aspectos sobrepasada por los descubrimientos científicos tengo que reconocer la fascinación que produjo en mi persona su pensamiento. Teilhard nos descubre un mundo lleno de Absoluto, es el Dios inmanente, palpable e inmediato que se nos muestra a través de Cristo. Esta manera de pensar nos aleja de un Dios trascendente y alejado de su creación que era en el que yo me había criado. En mis tiempos había que renunciar al mundo que era lo opuesto al Espíritu

Para Teilhard, Dios es el fuego que quema y el agua que derriba; el amor que inicia y la verdad que pasa. Todo lo que se impone y lo que se renueva, todo lo que se desencadena y lo que une. La materia está infundida por Dios y los que la desprecian mueren de inanición porque los hombres tenemos que empaparnos de materia que es la fuente y la juventud de la vida. La pureza del espíritu no consiste en la separación del universo sino en una penetración más profunda en él. Nos aconseja Teilhard que nos bañemos en la materia, no sumerjamos en ella, luchemos en su corriente y utilicemos sus olas. Un pensamiento que yo encontraba muy novedoso y atractivo

También nos presenta un final maravilloso porque Jesús está oculto entre las fuerzas que hacen madurar la tierra. A quien le haya amado y seguido apasionadamente por los caminos de esa tierra, ésta les techará, se encontrará cuando muera entre sus brazos gigantes y se despertará con ella en el seno de Dios. A mí, como madre me resulta muy gratificante, volver al vientre que me dio a luz al término de mi vida, la Gran Madre, a la que han adorado muchos pueblos

Una histórica peregrinación italiana conecta a las personas LGBTQ+ con la Virgen

jueves, 14 de agosto de 2025
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Icono de la Virgen Negra de Montevergine

En un monasterio católico en la zona rural del sur de Italia, las personas LGBTQ+ han encontrado protección y celebración durante siglos al peregrinar al santuario de la Virgen Negra.

Cada febrero, cientos de femminielli (que significa «mujercitas» en dialecto napolitano) se reúnen para una peregrinación al monasterio de Montevergine, ubicado en los Apeninos meridionales. Las femminielli son una histórica comunidad no perteneciente al tercer género del sur de Italia, donde gozan de una amplia aceptación. Otros miembros de la comunidad LGBTQ+ también participan en este evento de oración.

Las peregrinas viajan a este lugar sagrado para honrar a la Virgen Negra, considerada por muchos como protectora y patrona de la comunidad queer. Esta es la continuación de una tradición centenaria de esta comunidad católica local que acoge y abraza a la comunidad queer, según informa Fair Planet.

Aunque no existen registros públicos oficiales que indiquen el año exacto en que comenzó la peregrinación, peregrinos y líderes religiosos regionales sugieren que probablemente comenzó después de 1256, cuando, según la leyenda local, la Virgen Negra salvó a una pareja homosexual que había sido atada a un árbol y abandonada a su suerte por los habitantes del pueblo.

Cada año, la peregrinación comienza cerca del pueblo de Ospedaletto d’Alpinolo y asciende por una montaña hacia el monasterio. A lo largo del camino, los peregrinos se detienen para rendir homenaje a la Virgen Negra y a la naturaleza, y los residentes locales que bordean el sendero les ofrecen comida y bebida. Para los habitantes de Ospedaletto d’Alpinolo, la peregrinación es un homenaje y respeto por la reverencia a la Virgen Negra y por generaciones de tradición compartida.

Icono del “Milagro de Montevergine de 1256” de Montevergine1256.com

Hace años, grupos enteros de femminielli se alojaban en nuestra casa y les dábamos de comer hasta que subían a la montaña”, dijo María, una residente de 81 años de Ospedaletto d’Alpinolo.Este es su día sagrado, debemos respetarlo”.

Según el folclore napolitano, se cree que los femminielli —que no son considerados ni hombres ni mujeres— tienen una conexión única con Dios y ocupan un lugar especial en la sociedad del sur de Italia. Stefania Zambrano, una femminiello de 40 años, ha peregrinado desde la infancia y visita a la Virgen Negra, a quien llama «madre», varias veces al año. Explica:

Sé que está conmigo todo el año, pero siento la obligación de ver a mi madre un par de veces al año para al menos saludarla. Cada vez que peregrino y entro en la iglesia, es como si volviera a sentir esas emociones. Es una gran emoción; una sensación muy cálida”.

Según Don Salvatore, párroco de dos parroquias de Nápoles, la peregrinación es aceptada por la Iglesia como expresión de la fe local napolitana, y a su vez, la Iglesia aprende de estas costumbres que la Virgen Negra acoge a las personas queer. Afirmó:

El pueblo napolitano simplemente ha aceptado como realidad lo ocurrido en Montevergine. La Virgen tolera a las personas homosexuales y las acoge libremente, ¿quién soy yo para no hacer lo mismo?

Yo, como cristiano, creo en Dios y en la santidad de María. Debo imitarla en su santidad y en su forma de ser en su vida cotidiana… Debe ser imitada no solo por su santidad, sino también por su virtud de la tolerancia. Aquí en Nápoles, esto se ha manifestado en esta actitud receptiva hacia estas personas y su realidad”.

Vincenzo Vassallo, un peregrino no binario de 26 años que lleva casi una década participando en la peregrinación, considera la tradición y el lugar de Montevergine como un lugar excepcional donde la fe, la sexualidad y la identidad de género pueden coexistir. Explicó:

Nos vemos obligados a actuar constantemente. Este es el único lugar, tiempo y espacio donde no tenemos que actuar. No tiene sentido actuar ante los ojos de Dios. Dios sabe quiénes somos bajo nuestras pelucas, bajo nuestro maquillaje, bajo nuestro esmalte de uñas, y nos da la bienvenida a todos”.

Para las personas queer que peregrinan a Montevergine para honrar a la Virgen Negra, su peregrinación es una forma de abrazar su identidad queer y su fe, y de ser recibidas plenamente por la Iglesia local.


Peregrinos en el santuario de la Virgen Negra (Foto de Savin Matozzi)

De manera similar, este septiembre, un grupo de católicos LGBTQ+ y aliados peregrinará a Roma para conmemorar el Año Jubilar, reunirse con la comunidad católica queer y demostrar la presencia y la fe de los católicos LGBTQ+. En ambos casos, la sagrada tarea de una peregrinación sirve para que las personas LGBTQ+ conecten, celebren y desafíen constructivamente a su comunidad católica para que sea un verdadero hogar para todos.

—Phoebe Carstens, Ministerio New Ways, 4 de agosto de 2025

Fuente New Ways Ministry

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Oraciones a la Virgen de Montevergine

La Letanía de los Santos Queer de Q Spirit incluye esta frase:

“Nuestra Señora de Montevergine, patrona de las personas queer desde la época medieval, ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte”.

Enlaces relacionados con la Virgen de Montevergine como patrona LGBTQ

The Madonna di Montevergine, mother of LGBTQ Catholics (La Virgen de Montevergine, madre de los católicos LGBTQ) por Emma Cieslik (uscatholic.org, 9 de noviembre de 2023)

Patron of LGBTQIA: Our Lady of Montevergine  (Patrona de las personas LGBTQIA: Nuestra Señora de Montevergine) (video de la Iglesia Comunitaria Metropolitana Open Table en Manila, Filipinas)

Fuente QSpirit

La Conferencia de Dignity USA da testimonio de la posibilidad de una Iglesia católica verdaderamente acogedora

jueves, 14 de agosto de 2025
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Maxwell Kuzma participa en la liturgia eucarística en la conferencia de Dignity USA 2025.

La visión de la participación plena de los católicos LGBTQ+ en la Iglesia y su servicio a ella fue central en la reciente conferencia de Dignity USA, escribe Maxwell Kuzma, hombre transgénero y católico de toda la vida, en una columna para The National Catholic Reporter.

En julio, DignityUSA, una organización nacional de personas católicas LGBTQIA+ y aliados, organizó su conferencia bienal con el tema ”We Are God’s People: Here, Now, Always.” («Somos el Pueblo de Dios: Aquí, Ahora, Siempre«). Reunidos en ese espacio, Kuzma escribe: «Los católicos LGBTQ+ no tenemos que esperar permiso para ser nosotros mismos ni para servir; reivindicamos nuestro lugar con valentía, aportando todo nuestro ser —con dones, dificultades y todo— a la vida de la Iglesia«.

El evento fue tan vibrante como diverso, reflejando la riqueza de la comunidad LGBTQ+. Kuzma comentó:

Este evento fue muy colorido. Había pancartas vibrantes con borlas, bailarines litúrgicos y estolas arcoíris. No solo asistimos jóvenes como yo, a pesar de lo que los expertos conservadores quieren hacernos creer. Entre los asistentes se encontraban adultos LGBTQ+: lesbianas y hombres gays casados con familias, hijos, trabajos, hipotecas y planes de jubilación. Gente común. Católicos comunes. Unidos para celebrar la espiritualidad católica y la comunidad LGBTQ+: aquí, ahora, siempre”.

La conferencia sirvió como un espacio para que los asistentes celebraran y afirmaran las experiencias y los dones de los católicos LGBTQ+, así como para reflexionar sobre los desafíos actuales que enfrenta la comunidad. Los paneles y las conversaciones grupales se centraron en la experiencia de los católicos LGBTQ+ “en sus propias palabras, desde sus propias perspectivas, sin necesidad de adaptarla a una cultura heteronormativa”.

Los asistentes se reunieron en canto, liturgia y silencio contemplativo. La conversación exploró cómo se ven la justicia y la inclusión para las personas católicas queer que enfrentan una creciente hostilidad y violencia. A lo largo de la conferencia, la visión de la plena participación e inclusión de las personas católicas LGBTQ+ se anheló y se hizo realidad.

Para Kuzma, la conferencia brindó la oportunidad de reflexionar sobre su propia trayectoria como católico transgénero, tras crecer en una «burbuja fundamentalista» y ahora trabajar como un orgulloso defensor de las personas católicas LGBTQ+. Este cambio tuvo un impacto significativo no solo en su fe, sino también en su vida de oración personal, y un período de silencio contemplativo durante el discurso inaugural de la conferencia lo dejó claro. Explica:

Durante años, [la oración contemplativa] había sido un anatema para mí. No había podido reflexionar en silencio sobre mí mismo, porque me sentía profundamente incómodo todo el tiempo. En aquel entonces, intentaba reprimir mi identidad queer, y no funcionaba… Pero esta vez no. Esta vez, pude cerrar los ojos y sentarme en la presencia de Dios sin vergüenza, sin culpa, sin ansiedad. Ahora sé quién soy y no huyo de esa verdad”.

Cuando a las personas LGBTQ+ católicas se les da el espacio y el permiso para ser ellas mismas libre y plenamente, pueden presentarse ante Dios sin que nada las detenga. El trabajo de DignityUSA, comenta Kuzma, ayuda a crear ese espacio:

Algo profundamente significativo ocurre en una comunidad donde eres plenamente amado, acogido y aceptado: tu relación con Dios y con la iglesia misma se transforma. Una comunidad así nutre la valentía de aceptar tu identidad como parte de la creación de Dios. Ofrece no solo consuelo, sino también un llamado a la acción, arraigado en las enseñanzas sociales de la iglesia y la experiencia vivida de justicia y amor.

“DignityUSA es un testimonio vivo de la posibilidad de una iglesia que verdaderamente incluya a todas las personas. Mientras la comunidad LGBTQ+ continúa enfrentando nuevos desafíos, aferrarnos a la seguridad de nuestra propia autoridad interior en relación con lo divino es un poderoso acto de resistencia y esperanza. Esta es la bandera que enarbolamos: una bandera de paz, valentía y fe inquebrantable en el Dios que nos ama tal como somos.”

—Phoebe Carstens, Ministerio New Ways, 7 de agosto de 2025

Fuente New Ways Ministry

Retiran cargo de blasfemia contra persona transgénero Indonesia católica

jueves, 14 de agosto de 2025
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Cece Geliting,

El caso surgió de una disputa de tierras que involucraba a una empresa diocesana y una comunidad tribal en Nusa Tenggara Oriental.

Una organización católica retiró los cargos de blasfemia contra una mujer transgénero católica en Indonesia tras la firma de un acuerdo de paz entre ambas partes, según UCANews. El Foro de la Juventud Católica había presentado los cargos contra Cece Geliting, una esteticista, tras criticar a una empresa constructora propiedad de la Diócesis de Maumere por «desalojar por la fuerza a unos 200 miembros de tribus de tierras en disputa«, según el artículo. «Critico a la Iglesia como miembro solidario de la comunidad y no la odio«, declaró Geliting.

La policía de la provincia indonesia de Nusa Tenggara Oriental, de mayoría cristiana, retiró la denuncia por blasfemia contra una persona transgénero católica, interpuesta tras criticar a una diócesis acusada de desalojar a indígenas de sus tierras.

Cece Geliting, esteticista de 47 años, declaró que la denuncia se retiró después de que ella y el Foro de Jóvenes Católicos Unidos, que la interpuso en enero, firmaran un acuerdo de paz el 30 de mayo.

Afirmó que la denunciante aceptó que la denuncia se presentó debido a un malentendido y que la acusación de blasfemia no estaba probada. “Además, la denunciante y la denunciada resolvieron el asunto amistosamente perdonándose mutuamente”, declaró el Foro en un comunicado.

El comunicado indica que la denunciante está dispuesta a retirar la denuncia y afirma que el proceso de paz no se llevó a cabo bajo presión de ninguna de las partes ni de nadie. Prometió  no «más problemas ni demandas en el futuro» a ninguna de las partes.

El grupo juvenil presentó la demanda el 28 de enero después de que Geliting publicara varias publicaciones en Facebook entre el 25 y el 27 de enero criticando a la Diócesis de Maumere y a la empresa PT Krisrama, de su propiedad.

La empresa fue objeto de una fuerte reacción pública tras desalojar por la fuerza a unos 200 miembros de la tribu de tierras en disputa el 22 de enero. La comunidad tribal pertenece a los grupos indígenas Soge Natarmage y Goban Runut-Tana Ai en Nangahale, en la regencia de Sikka de la provincia.

Sus publicaciones supuestamente criticaban a PT Krisrama, una empresa propiedad de la Diócesis de Maumere, por desalojar 50 viviendas pertenecientes a comunidades indígenas en Nangahale, regencia de Sikka, el 22 de enero.

En una de sus publicaciones, Geliting subió la foto de un hombre con una túnica y una cabeza con forma de excavadora. «En mi opinión, los sacerdotes son como excavadoras, no pescadores de hombres, sino desalojadores de hombres; no cuidan la fe de la gente, sino que acumulan riquezas; no construyen iglesias, sino que destruyen hogares; no difunden amor, sino que difunden odio«, escribió.

Geliting contó que le pidieron que publicara un video con una disculpa por sus publicaciones antes del acuerdo, pero se negó. «No me disculparé por la blasfemia porque no se ha probado«, declaró.

Afirmó que, tras la presentación de la denuncia y la confiscación de su teléfono por parte de la policía, perdió clientes y sufrió pérdidas económicas. Además, por seguridad, se vio obligada a cambiar de residencia y vivir con una comunidad transgénero en Sikka.

Afirmó que su postura era apoyar los derechos legítimos de la comunidad. «Critico a la iglesia como miembro solidario de la comunidad y no la odio«, añadió.

Afrianus Ada, del grupo juvenil, confirmó que la denuncia ha sido retirada.

La disputa territorial entre la empresa y la comunidad tribal tiene su origen en el dominio colonial holandés en Indonesia, cuando 868.730 hectáreas de tierra fueron confiscadas a las comunidades tribales.

Tras la independencia de Indonesia en 1945, las tierras fueron entregadas a la Iglesia Católica a través de la empresa PT Diag Coconut Plantation. La Diócesis de Maumere heredó la tierra en 2005.

Cuando el permiso de la empresa expiró en 2013, los indígenas que vivían y cultivaban la tierra intentaron reclamarla. Sin embargo, en 2023, la empresa obtuvo una prórroga del permiso, pero los indígenas alegaron que se había obtenido de forma injusta y se negaron a desalojarla.

La empresa presentó demandas contra los indígenas, lo que resultó en el encarcelamiento de 10 personas durante 10 meses en marzo.

Recientemente, dos sacerdotes vinculados a la empresa presentaron demandas contra decenas de residentes, acusándolos de apropiación de tierras y profiriendo amenazas de muerte.

Fuente UCANews

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