El silencio de Dios
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22 noviembre 2014 a las 16:51 #344889
Bernardo Yoel
MiembroEl joven monje comentaba que llevaba un tiempo en que parecía que Dios estaba ausente de su vida. No oía su voz como antes y todo era sequedad en su vida espiritual.
El Abat Ferran lo hizo sentar en frente a él. Y mirándolo con simpatía le dijo:
-Sentir el silencio de Dios,la ausencia de Dios no es necesariamente malo. Es más, es un signo de amistad. Toda amistad consta de un encuentro y de una separación. De una presencia y una ausencia. En cambio, entre dos personas que no se aman, no hay ni encuentro ni ausencia.
Sonrió levemente y continuó:
-Todas las personas de espiritualidad profunda, han tenido momentos en que sentían la ausencia de Dios. Esta ausencia puede ser el inicio de otro encuentro profundo. María Magdalena ante el sepulcro vacío, es el modelo de persona que siente la ausencia en su corazón. Pero es ausencia le permitirá hacer el encuentro con una presencia más profunda: la de Jesús Resucitado.
-No temas. Volverás a sentirlo presente y escucharás su voz en una dimensión más profunda.Lo que muchas veces lo que creemos es una puerta cerrada, es un puente hacia Dios.
bernardo Yoel. Valencia
23 noviembre 2014 a las 23:00 #350989irimego
MiembroAy Fray Bernardo de mis amores! precioso el texto que publicaste…
El Silencio de Dios… Hilesum y tantos otros lo experimentaron…
¿Qué difícil arreglarse con el eh?¿?
Gracias por tus textos… Cuídate mucho que me ha dicho un pajarito que necesitas oraciones… Al fin del día… ¡Ahí van mis fuercillas pa’ tí sobre todo!
Mil besos de colores…
Irimego, Z.
24 noviembre 2014 a las 17:42 #350991En arje
MiembroNo podemos captar a Dios por medio del pensamiento, porque no cabe en nuestra cabeza, porque las imágenes se nos quedan cortas.
No podemos hablar de Dios, porque Dios es inefable, y todo lo que digamos es poco, o amoldado a nuestro lenguaje.
Sí podemos hacer silencio y escuchar a Dios, en vez de pensar y hablar tanto.
El publicano de la parábola (Lc 18, 9-14) volvió a su casa justificado, habiéndo orado con una frasecita sólo, a diferencia del fariseo que oró permaneciendo de pie en el templo con mil palabras.
Y Jesús dice que al orar, «no os perdáis en palabras como hacen los paganos, creyendo que Dios los va a escuchar por hablar mucho. No seáis como ellos. Pues ya sabe vuestro Padre lo que necesitáis antes de que vosotros se lo pidáis» (Mt 6, 7-
.Unos mil cuatrocientos años después, escribía un autor anónimo (por algo se escondería): «Debemos rezar en la altura, profundidad, extensión y amplitud de nuestros espíritus. No con muchas palabras, sino con una pequeña palabra de una sílaba» (La nube del no-saber, 39).
(Para que veas, Mudejarillo, que leemos los libros que regalas…)
Besos y abrazos.
PD: Fray Bernardo, cuidatemeeeee!!!
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