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Despedida del foro de VISIBLES (dreamcatcher...)

(10 mensajes)
  1. Visibles
    Miembro

    Queridos todos:

    Como el nacer y el morir, todo en la vida empieza y termina. Todo pasa. Mi etapa en el foro de "Cristianos Gays" llega a su fin.

    Hay ocasiones en que siento que no tengo nada realmente valioso que aportar a este foro. Mis conocimientos de teología son nulos, y no tengo mucho más que compartir con vosotros. Supongo que no consigo despertar el intercambio de reflexiones y opiniones que un foro debería ser, desde mi entender. Quizá lo mío sea simplemente continuar siguiendo las noticias y oraciones que publica la página principal, y no dedicar tanto tiempo al ordenador. Siento que debo emplearlo de otra forma.

    Supongo en fin, que mis entradas y reflexiones quedarán olvidadas dentro de un tiempo y como tantos otras ideas que fracasan o no llegan a puerto, se convertirán en un bonito recuerdo para aquellas personas a quienes ojalá haya podido sacar una bonita sonrisa durante los dos años que he compartido con vosotros.

    Quienes me conocéis, continuad llamándome por teléfono y escribiéndome cartas. Las guardo todas y son preciosas para mi. Yo continuaré llamándonos o tomando cafés... si Dios quiere.

    Hay una canción preciosa de Secret Garden, llamada "Dreamcatcher". Significa "atrapasueños". Supongo que yo soy algo así. Soy un eterno romántico, un cazador de sueños en bosques de invierno, cuando todos están hibernando. Sin embargo sigo buscándolos, alimentado por una esperanza incombustible.

    Quisiera que me recordaseis con esta canción: https://www.youtube.com/watch?v=3xZlhaLT7IY

    Os agradezco con mi mano en mi corazón, cada ocasión que hemos tenido de intercambiar mensajes. Fueron preciosos, reconfortantes y amables, y contribuyeron a mi felicidad.

    Aquí os dejo mi última reflexión: (como siempre, un texto largo, demasiado largo).

    Despedida del foro.

    En las noches de 2012, un tímido estudiante de instituto pasaba las horas sumido en la tristeza. Los días transcurrían sin color ni entusiasmo. La amargura del secreto que su silencio custodiaba era una losa sobre sus hombros y el temor a que aquél secreto se rompiese le encadenaba en cada palabra que salía de sus labios. O también en cada mirada que pudiese delatarle a si mismo. Incluso en cada pensamiento de su más silenciosa intimidad. El terror de perder todo cuanto hasta ese tiempo había sido su vida, todo aquello que conocía y tenía por merecido, era algo que le inmovilizaba de los pies a la cabeza. Tan sólo la idea de que un simple descuido, un inesperado accidente un día cualquiera diese motivos a cualquier otro para sospechar acerca de su secreto, le angustiaba terriblemente.

    Ese chico, como la mayoría a su edad, trataba de imaginar su futuro y esbozar planes que iluminasen su camino. Dónde iba a estudiar, qué carrera le llamaba más la atención, en qué le gustaría trabajar... Sin embargo había una cuestión que no le suscitaba ninguna duda: el amor. Ese chico sabía perfectamente que el amor era algo vedado para él. Ya desde los primeros años de secundaria en el colegio había sabido que a diferencia del resto de chicos de la clase, él no se sentía tan interesado por las chicas. De hecho, en realidad él no comprendía qué tenían las chicas que pudiera despertar tanto interés en los chicos. Para él sus compañeras de clase no suponían nada particularmente llamativo, salvo la pura y simple amistad. Sin embargo, en ciertos momentos durante las clases de inglés, cuando le vencía el aburrimiento, se descubría a si mismo mirando más segundos de lo normal a algún compañero de clase. Tras las clases de educación física, cuando todos los chicos se cambiaban de ropa en el vestuario, ese chico sentía las emociones que supuestamente debían causarle las chicas.

    De modo que terminando ya el bachillerato, aquel chico que nunca había tenido novia y que con frecuencia pasaba desapercibido en la clase, sabía perfectamente que no se iba a casar nunca. Y aunque conocía la razón, como cada martes tras la clase de gimnasia, miraba hacia otra parte, e ignoraba la realidad. Cada vez que él imaginaba su futuro, se veía adulto, soltero y sin hijos, como un individuo solitario y distanciado del resto. Se imaginaba adicto al trabajo y en algún momento de su vejez imaginaria, como un anciano con cabello blanco, viejo y solo, muriendo en la habitación vacía de un hospital. Este era todo el proyecto de vida que un muchacho de dieciocho años veía para sí. Imaginar cualquier otra cosa era imposible. Porque la realidad que anidaba en su corazón, él lo sabía, era algo incorrecto, inmoral y repugnante.

    Cada noche antes de dormir, consciente de su soledad y amargura, trataba de rezar sin mucha fe. ¿Cómo se puede tener fe en un Dios que le odia a uno? ¿Cómo puede hacer alguien para cambiar lo que es y tanto daño le causa? ¿Qué clase de juego es el de un dios que crea seres imperfectos y les odia por causa de su imperfección? Ese chico pedía con lágrimas en los ojos a un Dios que jamás respondía, un cambio. Cada noche deseaba con todas sus fuerzas que Dios le cambiase, y de alguna manera, que "le arreglase" o "le sanase" para hacerle igual de normal que al resto de chicos. Perdido en la más profunda infelicidad, todo lo que repetía una y otra vez cada noche era: "Señor, permíteme ser normal". Pero Dios, en su silencio, ignoraba su petición, y en la siguiente clase de educación física de nuevo regresaba la tentación.

    Ese chico se sentía indigno. No merecía amor. No merecía nada. Se avergonzaba de entrar en la capilla del colegio o en cualquier otra iglesia. Se sentía observado, juzgado, y capaz de quedar en evidencia en cualquier momento delante de las personas a quienes quería. Una y otra vez, angustiado, dedicaba su energía a odiarse a si mismo por ser un error de la naturaleza y un pecado para Dios.

    Al convertirse en universitario, ese chico dejó su pueblo para marcharse a vivir a la capital, a un piso cercano a la facultad. Por primera vez se sintió adulto y responsable de su propia casa. Los primeros días en las aulas de la facultad quedó hipnotizado por aquel otro chico que de vez en cuando veía en el pasillo. Le llamaba la atención su ropa moderna, sus maneras afeminadas y la manera en que se comportaba delante de todos. Sentía vergüenza ajena de aquel desconocido y cada noche al regresar a casa se repetía a si mismo: "no deseo ser como él". Al día siguiente cuando entraba a clase, medía al milímetro cada uno de sus movimientos y gestos porque estaba convencido de que el más mínimo error bastaría para que cincuenta compañeros de clase descubriesen el gran y terrible secreto de su homosexualidad.

    Perdió la ilusión por todo salvo por estudiar. El deseo de obtener las notas más altas era lo único que le transmitía alegría. Si lo lograba se sentía digno de respeto. Si fracasaba, se frustraba y se consideraba a si mismo un inútil. Aparte de eso, no tenía una relación demasiado buena con su familia y sus amigos. ¿Qué clase de relación podía tener, si ninguna de todas las personas que le conocía, le podía "conocer" realmente? ¿Qué clase de relación podía tener con sus amigos y familia, si les estaba engañando cada día de su vida? Cuando su familia o sus amigos le comentaban "¿Ya tienes novia?", siempre cerraba los labios y fingía una sonrisa antes de cambiar desesperadamente de tema. A veces decía "no, todavía no. No tengo suerte con las chicas". Y la presión crecía en su interior como una serpiente devorando su alegría. Y cuando un amigo le decía en la calle: "Bua chaval, mira qué buena está esa tía", él siempre sonreía y seguía la corriente con la más perfecta de las hipocresías. Era un experto en el arte de la mentira y el engaño. Al fin y al cabo era algo que practicaba cada hora de su día a día.

    El paso de esos años y el silencio de Dios en sus oraciones le habían llevado al convencimiento de que él era una causa perdida y a veces se imaginaba que tal vez la muerte pondría fin a una existencia de silencio y mentiras. Pero lo que no sabía es que aquellos años le habían dado algo más que sufrimiento y tristeza: también le habían convertido en una persona sensible.

    Porque a fuerza de tantas veces haber aprendido a disimular las miradas a los chicos en la calle o a cambiar el tema de conversación, había adquirido la capacidad para interiorizar todo lo que nunca expresaba con palabras a nadie. Y había creado en el interior de su alma, un universo rico e infinito de sueños, deseos y pasiones que sólo en su mente existían. Ese chico había aprendido a ver más allá de las palabras y los gestos. Sabía reconocer a otros chicos como él en cuanto los veía. Sabía encontrar cualquier señal en el lenguaje secreto de las novelas y las miradas. Y esa riqueza interior es lo que le permitió poder imaginar. Y si... ¿y si algún día las cosas fuesen distintas?

    Aquel chico que jamás se había enamorado, que jamás había permitido que nadie le conociese realmente, comenzó a desear poder comprenderse mejor a si mismo en lugar de odiarse con tanta insistencia. Al fin se decidió a ir a la biblioteca pública y robar los pocos libros que pudo encontrar acerca de homosexualidad. Los leía escondido en un rincón de la sección de poesía inglesa, donde nadie solía acudir, y al terminar las tardes dejaba los libros en su sitio después de asegurarse cien veces de que nadie le veía hacerlo. Y por primera vez en esos libros comenzó a leer voces que expresaban ideas positivas respecto a la homosexualidad -también negativas en algunos libros, pero menos-. Y comprendió que había escritores que consideraban, sin conocerle, que él no era un enfermo ni un desviado.

    En aquella misma época comenzó a investigar en Internet acerca de su "problema". Comenzó a ver videos en YouTube de chicos gays y chicas lesbianas que hablaban claramente sobre el tema que le inquietaba tanto. Poco a poco, dejó de considerar a los chicos amanerados que veía en la universidad como potenciales personas capaces de descubrirle y delatarle públicamente, y comenzó a descubrir en ellos aliados. Aliados secretos, porque jamás conoció a ninguno de ellos ni logró superar su timidez para hablarles, pero aliados al fin y al cabo, porque de alguna manera, estaban en el mismo "club".

    En Internet encontró una página web llamada "cristianosgays" y a raíz de visitarla varios días, quedó maravillado de que pudiesen existir otras personas como él, que fuesen creyentes. Y no sólo eso, sino que además, existían recursos que le ayudaban a comprenderse mejor. Textos, reflexiones, fotografías, oraciones, vídeos... Ese chico ya no pasaba sus noches atormentado por ser un bicho raro, sino que al fin dedicaba su tiempo de soledad a aprender sobre la homosexualidad, y entenderse mejor a si mismo. A fuerza de leer estadísticas, noticias, declaraciones de obispos que le señalaban sin conocerle como un pecador abominable, alcanzó a aceptar que de alguna manera, esas personas estaban equivocadas con respecto a él. Si no le conocían ni le habían visto nunca pero se permitían decir que era una abominable persona, entonces quizá estaban equivocados.

    Y quizá Dios no se hubiese equivocado. Quizá incluso le amase. Quizá incluso todavía hubiera esperanza. Pero no para cambiarse a si mismo y sentirse atraido por las chicas, sino para algo mucho mejor. Para poder amarse a si mismo y en consecuencia, amar a los demás.

    Y en ese momento por primera vez imaginó que fuera posible amar a otro chico. Y se hizo la luz.

    Y desde ese día, la vida de ese chico no volvió a ser gris ni triste.
    Porque durante los meses siguientes, a pesar de seguir engañando a su familia y amigos cada día para protegerse del miedo al rechazo, era capaz de poner sentido a ese sufrimiento. Y su sentido era el amor.

    Y desde ese momento consagró su vida entera al amor. Comprendió que por medio del amor se aceptaría a si mismo y ese mismo amor le permitiría compartir su felicidad con otro chico en el futuro. Y más adelante comprendió que ese mismo amor le permitiría formar una familia con niños que merecerían el más bello y lúcido amor que alguien jamás concebirá. Y también entonces supo cierto que Dios le amaba profundamente y que no por error le había bendecido con el don de la homosexualidad. Porque en este planeta hay demasiado horror y daño, furia y tristeza, y tan sólo el amor puede curar al mundo de esa pena. Y el amor no es una simple idea, sino una fuerza inmensa y diversa, dispuesta a plantar cara en múltiples frentes y de múltiples formas. Y ser homosexual era para ese chico, la respuesta a la falta de amor en el mundo, y la manera de vivir de forma verdadera amando a otra persona sin preguntar por su género, sino por el enorme deseo de buscar su bienestar y regalarle cada beso sin pensar si alguien le golpeará o le insultará.

    Y así es como ese chico aprendió a amar su existencia y en base a ello saber amar a todas las demás personas. Ese chico aprendió a ignorar las diferencias -políticas, religiosas, físicas, personales...- y tender puentes entre personas muy diversas para encontrar lo que les une: sueños, proyectos, sonrisas, anhelos, ternura...

    Y la búsqueda del amor es lo que permitió a ese chico reunir el coraje necesario para enfrentarse a su propia verdad y comunicarla a sus padres, hermanos, mejores amigos y cualquiera que la descubriese. Y las personas que no quisieron comprender la verdad, desaparecieron de su vida, dejando espacio para todas aquellas otras personas maravillosas que acogieron y aceptaron con amor a ese chico.

    Y no hay más losas. Ni más miedo. Ni más armarios.

    Tan sólo hay verdad. Hay claridad y pureza. Hay valentía. Hay fortaleza. Hay fe. Hay amor.

    Ese chico era yo.

    En mi oración,
    en esta última entrada que publico hoy,
    en Valencia, a lunes 29 de mayo de 2017.

    JULIO.

    Pronto amanecerá...

    https://www.youtube.com/watch?v=3xZlhaLT7IY

    Publicado hace 7 años #
  2. Leo y releo y conociéndote puedo entender tu postura. El Foro en si es muy ingrato y a cada uno ya os vienen suficientes situaciones de ingratitud como para buscarte una voluntariamente.

    Eres un hombre de vanguardia. Como ya te dije Dios te ha dado el carisma de ir de avanzadilla y muy pocas veces encuentras almas dispuestas a seguir el ritmo. Desgraciadamente el ADN cristiano de este entorno nuestro es "pasivo" y cuesta mucho dar con un buen "activo" que rompa moldes.

    Hace unos días bromeaba con Mudejarillo con respecto al Foro. Le decía que cualquier día pondré el comentario del día y se oirá eco, porque no hay nadie... Y es que ni es cuestión de tratados teológicos ni de compartir sensaciones o vivencias porque no hay publico a pesar de las 1200 entradas mínimo cada día.

    En mi caso cuando me encuentro ante el ordenador, sin ganas pienso en que Dios me pide sembrar. Me ayuda recordar como estaba mi alma cuando Dios me llevo de la mano hasta esta web y me saco de mi profunda soledad.

    ¿Que es triste ver que ninguna entrada obtienen respuesta? Bueno, quizá es que ya no formamos parte de la soledad de nadie y eso... tampoco es malo. Si te sirve de ejemplo en la entrada por el cumpleaños de Mudejarillo que se deja la piel, el tiempo y a veces su matrimonio por la web escribimos 5 y hace unos años era una pasada...

    Sea como sea me queda el consuelo de que vayas donde vayas y compartas donde compartas desde hoy seguirás haciendo el bien.

    Por mi parte, y desde lo mas hondo de mi corazón, te doy la gracias y fue un honor compartir Foro contigo. Dios te lo pague.

    Con mi oración, un abrazo pascual y no te olvides de rezar por mi.

    D.G.;Zaragoza

    Publicado hace 7 años #
  3. aleonero
    Miembro

    Desde hace aproximadamente cuatro años he sido un asiduo lector de este sitio web, me gustan mucho los diversos artículos que publican, algunos me han aportado en mi crecimiento espiritual, otros me ponen triste, por el horror que tienen que vivir algunos miembros de nuestra comunidad, y otros me han dado la oportunidad de conocer sobre temas variados delos cuales no tenía ni idea; en resumen, la página web para mí ha sido algo muy positivo.

    En cuanto al foro, en pocas ocasiones he dejado algunas opiniones, muy desde mi
    pensamiento y realidad, pues no pretendo dar lecciones ni me considero el más erudito de
    ningún tema; no soy filósofo, ni teólogo, ni psicólogo, ni de ninguna de estas profesiones que
    conocen tan a fondo sobre espiritualidad y comportamiento humano, por lo cual, en ocasiones
    considero que no tengo nada valioso que aportar.

    Algo que quiero compartir sobre el foro, en alguna de las pocas veces que me animé a escribir, sentí una agresión disimulada, de aquellas en las que te dicen de manera tan educada, tú estás mal, siento pena por ti, lo correcto es…; esto, en razón a que expresé que yo era gay de closet,
    que me sentía bien viviendo de esa forma y que no veía la necesidad de estarle contando a los demás lo que yo era en la cama, algo así; palabras más, palabras menos, me respondieron que todo gay tenía una deuda con los activistas de nuestra comunidad, por el dolor y las luchas que habían tenido que pasar y que era una vergüenza que yo tuviera ese pensamiento. Aunque no me gustó el tono en que replicaron lo que de manera libre, respetuosa, y personalísima yo había expresado y al día presente sigo sintiendo, mejor opté por no escribir más; pues
    considero que estas discusiones sin sentido no me aportan nada, y la verdad les confieso, en mí no hay ningún activista ni siento que tenga deuda con las generaciones homosexuales anteriores, más esto, no me hace ignorar que han sido las luchas, los sacrificios y el valor de
    excelentes seres LGBTI que me antecedieron, los que hicieron posible que hoy 2017 tengamos un mundo mejor, aunque no ideal, para nosotros; a todos aquellos personajes, conocidos y
    anónimos mil y mil gracias, incluidos los administradores de este sitio. Lo anterior, no quiere decir que yo me haya sentado a disfrutar de lo que otros lograron con mucho esfuerzo, y en ocasiones hasta con su propia existencia; mi vida, la vivo a diario con amor, tratando de ser unaexcelente persona y de devolver cosas positivas hacia la sociedad y hacia mi entorno
    inmediato; pero el cómo me desenvuelvo como hombre gay, el cómo expreso mi afectividad y sexualidad, sólo lo definiré yo mismo.

    A Julio, le doy gracias por haber compartido aquí uno de los muchos dones que debe poseer, que es la escritura; chico, escribes maravillosamente y me leí cada una de tus intervenciones, sólo por el placer de leer lo que escribías, aunque no compartiera alguna de tus opiniones. Si algún día publicas algún libro, que creo, con ese talento que posees lo terminarás haciendo, con gusto lo leeré. Lo de Elijah, muy romántico y entretenido, lo último no lo entendí porque desconozco el idioma. Bendiciones y mis mejores deseos para tu vida.

    Para terminar, hago una sugerencia muy respetuosa, abrir el foro hacia otros temas, no sé,deportes,hobbies,comidas, permitir intercambio de correos, pues veo que cuando alguien lo
    hace le dicen que ese no es el medio (bueno para ser justos hace mucho tiempo no veo esta
    observación pero sí la hacían), tal vez así nos animemos a participar más, claro está, todo dentro del marco de seriedad y respeto que caracteriza esta maravillosa página.

    Aleonero.

    Publicado hace 7 años #
  4. Daniel Valero
    Miembro

    Siento que no vayas a escribir más en este foro, me gusta leerte aunque no siempre hayamos estado de acuerdo en todo ;) pero te entiendo, a veces es duro predicar en el desierto y por esta travesía andamos unos cuantos, así que lo comprendo perfectamente.
    Un abrazo

    Daniel, Asturias

    Publicado hace 7 años #
  5. Alamo
    Miembro

    En tu reflexión te has abierto en canal y se respira autenticidad y soledad. Solamente espero que, como probablemente diría el chico amanerado de tu universidad, te des un tiempo y regreses como las folklóricas pero las buenas, las que a pesar de todo, siguen necesitando el escenario y su público las necesita a ellas. Dicho con todo el cariño, aquí siempre tendrás un hueco. Un abrazo.
    Álamo. Zaragoza.

    Publicado hace 7 años #
  6. hentai
    Miembro

    Yo también me he sentido muchas veces invadido por el desánimo y he pasado grandes temporadas sin escribir. Muchas veces, como vosotros, he escrito sobre cosas que creo eran interesantes y nadie respondió. Lo que no quiere decir que no haya sido leído. Pero produce pesadumbre la ausencia de respuestas y te planteas si sigue la pena escribir. Pero pienso, y hablo solo por mi y por nadie más, quizás esté solo el ego en esa necesidad. Esa necesidad de sentirse que los demás te deben responder es solo una necesidad humana. ¿Pero aquellos que han leído? cientos de personas entran cada día en CG y deben leer en este foro. Que no respondan puede deberse a varios factores: la pereza, el no estar registrado, el temor a no saber expresarse, el no tener nada que decir, etc.... Y por eso, aunque solo te lean unos cuantos, vale la pena escribir. Aunque sea de Año Nuevo a Navidad.

    Pero como dice el hermano Dorian Gay, hasta hace unos años, no mucho, la vida de este foro era intensa. Las respuestas a cada escrito eran numerosas y se creaban apasionados debates (algunos no terminaban bien, por desgracia). Pero quizás sea una buena noticia la falta de vida en el foro. Eso quiere decir que ya no hay tanta soledad, ni aislamiento, ni tanta necesidad de comunicarse y de sentirse parte de algo, pero se echa de menos como eran antes aquí las cosas.

    Pero por eso quizás es hora de replantearse de que el foro ya no es un lugar de encuentro ni de debate, sino de expresión y de lectura. Y eso no es malo, sino todo lo contrario. Pensemos que las cosas han cambiado, y veamos el foro de la manera que debe ser vista. Y escribamos cuando podamos y tengamos algo que decir, esperando ser leídos, y nada más. Porque leer se lee. Y eso basta.

    Publicado hace 7 años #
  7. jubita
    Miembro

    Buenos días, que lástima que te despidas, y muchísimas gracias por tu historia, me siento tan identificada con tus palabras, también yo me he sentido indigna, sin embargo a lo largo de mi vida, he visto como Dios, jamás me ha abandonado, sino todo lo contrario me ha dado fuerzas, y viendo como están las cosas en el mundo, es ahora cuando más debemos rezar y demostrar el amor y la misericordia que Dios tiene hacia nosotros, es una lástima que la sociedad en la que nos encontramos este todo el día juzgando, cuando todos, sin excepción tenemos alguna viga que quitarnos, el día que comprendamos que la felicidad se alcanza amando y viviendo en alegría habremos entendido el amor de Dios.

    Publicado hace 7 años #
  8. Visibles
    Miembro

    Valencia, miércoles 11 de abril de 2018.

    Chicos, esta noche está lloviendo en Valencia. Debería irme a dormir ya, pero como buena ave nocturna aquí sigo con mi amor platónico (Chopin) y su Balada No. 1 https://www.youtube.com/watch?v=wgPh3mSYf0M ...

    Sólo quería decir que como dice Hentai, esto de escribir en el foro va por etapas (unas más largas, otras más cortas...) Al final si algo tiene la vida es que es un lienzo en blanco por colorear y unas veces estás más inspirado, otras no tanto. A pesar del horario de trabajo ahora me siento más animado a entrar en el foro, y eso es una buena noticia.

    Los últimos meses (quizá el último año) desde que estuve en la India podría resumir mi situación en una crisis de fe muy grande. De repente no encontré a Dios en ninguna Iglesia, ni en mi propio silencio donde Él siempre había estado... ni en ningún lugar. O quizá eso es lo que a mi me parecía.

    Porque lo cierto es que de una forma u otra, Él sí que ha estado dándome fuerzas en todo momento, supongo. Incluso dejé de ir a la Iglesia a la que estaba yendo y apenas he abierto la Biblia en los últimos meses. No sé cómo expresarlo. Ni siquiera rezaba.

    Caí en un estado de nihilismo, de desgana, de ser un pasota en mi propia espiritualidad... Por fortuna sólo han sido unos meses. Será la primavera que me hace verlo todo con más color, será que ya queda menos para el Orgullo, para poder ir a la playa, para las vacaciones... En realidad me ha ayudado de forma muy importante mantener el contacto con las dos personas de este foro que siempre me han estado acompañando en todo momento desde que empecé aquí.

    Ahora ya voy viendo claro mi futuro profesional, el trabajo y esas cosas... Y creo que ahora todo está mejor que hace diez meses, cuando me piré del foro. (Ojo, me piré de escribir / publicar, pero seguí leyendo -en la sombra, eso sí-).

    P.d.: Sigue lloviendo sobre los tejados de Valencia.
    ¿Hay algo en esta vida más bello que la Balada No. 1 de Chopin? ¿Cómo diez minutos de música pueden condensar tanta vida y emoción?

    Un abràç ben fort des de València!
    JULIO.

    Publicado hace 6 años #
  9. Gustav
    Miembro

    Buenos días.
    Visibles, yo os conozco muy poco, bueno nada...
    Leyendo tu largo mensaje me he acordado de cuando era más joven, las horas que pasaba en internet chateando. No chateaba para buscar sexo como podrías pensar. Lo que buscaba era compartir inquietudes, ideas, pensamientos con chicos de mi edad.

    No hace falta, Visibles, cortar por completo. Pero si que es importante darle la importancia que merece y acordarse que ningún foro puede substituir una conversación "vis a vis".

    Hentai escribió: "Muchas veces, como vosotros, he escrito sobre cosas que creo eran interesantes y nadie respondió" ... "quizás esté solo el ego en esa necesidad"...

    Yo no creo que es el Ego.
    Es la tremenda necesidad que tenemos todos de compartir y de luchar contra el individualismo que nos está devorando en nuestra sociedad.
    Individualismo significa indiferencia, soledad, incapacidad a compartir, a debatir, a vivir como en las ancestrales comunidades cristianas...

    Gustav,
    Barcelona

    Publicado hace 6 años #
  10. ANGELMH
    Miembro

    Hola yo soy nuevo en este foro y soy de Madrid... Me encanta que se hable de teología porque yo siempre estoy dispuesto a aprender pero sobre todo he entrado para conocer a otras personas como yo y compartir experiencias, charlas y muchas cosas... ME encantaria conocer a otras personas en esta ciudad fria y solitaria llamada MAdrid. Una ciudad llena de personas pero que muchas veces se encuentran muy solas. Con Dios tengo la compañia que necesito pero se agradece también la compañía de carne y hueso. Esta vida es mas feliz caminando al lado de alguien y a quién se estima. Tengo un gran amigo que es sacerdote en esta ciudad y a veces salimos juntos a tomar algo o para ir al cine. No voy a negaros que me encantaría conocer a alguien interesante para tener una relación estable. No me gusta el ambiente gay en esta ciudad. Me considero joven y estoy cansado de la gente que solo busca sexo, la superficialidad, la hipocresía, el desconocimiento, la falta de espiritualidad de muchos gays...etc.. Le pido a Dios conocer a personas buenas que me acompañen en mi vida.. De momento me ha dado un amigo sacerdote. Y que Dios le bendiga muchos años..

    ¿Te animas a conocerme en esta ciudad?.

    Os paso mi correo

    angelotemh@hotmail.com

    Publicado hace 5 años #

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