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Archivo para la categoría ‘Espiritualidad’

Resistente y Compasivo

Jueves, 19 de julio de 2018

Del blog de Henri Nouwen:

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“Si nuestro ‘sí’ es compasivo, es decir, si está orientado a las personas, las complejas decisiones de nuestro tiempo no nos arrastrarán a la desesperación, y nuestros corazones arderán de amor. No podemos amar los problemas, pero sí podemos amar a la gente, y este amor nos revela cómo abordar los problemas. Un resistente compasivo mira siempre directamente a los ojos de las personas reales y vence la inclinación humana a diagnosticar demasiado pronto el ‘verdadero problema’.

No se pone en tela de juicio la necesidad de realizar un análisis crítico del mundo en que vivimos. Constantemente debemos tratar de identificar los dinamismos que crean pobreza, hambre, falta de vivienda, opresión y guerra. Por supuesto que ayudar a las personas concretas no es la solución definitiva. Pero cuando estamos tan abrumados por el problema abstracto que ya no consideramos el dolor concreto y diario de hombres, mujeres y niños dignos de nuestra atención, entonces es que ya nos ha seducido el demonio de la muerte.”

*

Henri Nouwen,
1984: A Spirituality of Peacemaking.
En John Dear, 1998: p.88.

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

“Migraciones”, por José Ignacio González Faus

Jueves, 19 de julio de 2018

trasladan-tarifa-personas-rescatadas-estrecho_ediima20180624_0054_4De su blog Miradas Cristianas:

¿No es muy raro que hoy pongamos tanta resistencia a la llegada de africanos? Hace unos tres siglos los deseábamos tanto que ¡hasta íbamos nosotros a buscarlos! ¿Cuál es la diferencia? Pues que entonces los buscábamos para luego venderlos como esclavos. Los grandes pontífices de nuestra modernidad (desde Voltaire a Montesquieu) alabaron esa forma de “emigrar” que contribuyó claramente al desarrollo de Europa y además servía para mantener bajo el precio del cacao que venía de América. Tampoco la Iglesia europea puso muchos obstáculos a esa forma de emigrar. Y si algún insensato como Pedro Claver (¡catalán tenía que ser!) se dedicaba a cuidarlos y quererlos, hasta sus mismos compañeros de congregación lo denunciaron a Roma, no por mala conducta, sino por poco inteligente…

En la geografía que estudié de niño (hace bastantes años, pero tampoco tantos) casi todos los países africanos tenían un apellido europeo: Congo “belga”, Guinea “española” o incluso un nombre completo como “Côte d’Ivoire”. Los que no lo tenían era porque formaban parte de una “Commonwealth” que, en realidad significaba “Our wealth” (los nombres cumplen muchas veces aquella definición de la hipocresía como “homenaje del vicio a la virtud”). Hoy aún distinguimos entre África francófona y África anglófona. Y fue allá por mi adolescencia cuando comenzó a hablarse de “independencia” de los países africanos.

¿Qué significa todo eso? Pues simplemente que los inmigrantes son nuestros acreedores o los hijos e nuestros acreedores. Tenemos una deuda con ellos y debemos pagarla. Puede que esa deuda no sea mía en particular sino de mis ancestros, pero ya sabemos que esas deudas no prescriben y, como le decían nuestros banqueros a Grecia: el que la hace la paga. Y Europa la hizo.

Se cumple aquí una ley que la historia enseña profusamente y nos negamos a aprender: medidas que a corto plazo producen resultados magníficos, tienen a largo plazo consecuencias catastróficas. Ya otra vez puse el ejemplo de la instalación de la monarquía en el Israel bíblico: en pocos años convirtió aquel pequeño pueblo en un imperio; pero, a medio y largo plazo, acabó con la división del país, el destierro a Babilona y la destrucción del Templo. Y el ejemplo se repite: lo mismo ha pasado a mucha gente joven con el señuelo de la droga. Lo mismo nos pasó hace poco (aunque no lo hayamos aprendido) con la burbuja del ladrillo que produjo un momentáneo desarrollo espectacular y terminó llevándonos a una de las más fuertes crisis económicas. Lo mismo nos ha pasado con el cambio climático y el cáncer actual del planeta tierra, consecuencia de nuestra rápida prosperidad y de la comprensible envidia de los otros por imitarla…

Todo esto no obsta para que las migraciones puedan constituir un problema serio, simplemente porque no podemos digerir tanto en tan poco tiempo. Ni para que ese problema real genere reacciones egoístas exageradas y xenófobas, sobre todo si no lo abordamos nosotros de manera más racional, más humana y menos egoísta. Por eso lo que parece más claro es que semejante problema necesita una solución global y no puede resolverlo ningún país solo.

Gestos como el de P. Sánchez con el Aquarius son bellos y ejemplares, pero no son soluciones. ¡Ojalá fueran al menos un toque de atención y una llamada para que nos decidamos a afrontar el problema a nivel europeo, en lugar de ir “trumpeando” disimuladamente! Yo no sé cuál ha de ser la solución, pero recuerdo la frase de un antiguo director de ESADE: “con las soluciones pasa como con el dinero; haberlo haylo; pero hay que saber buscarlo”.

Uno piensa que si somos tan machos y tan fuertes como para bombardear Libias y eliminar dictadores, también debemos serlo para acabar con las mafias que se aprovechan de estas pobres gentes “empaterándolas” con peligro de muerte (lo que uno no sabe es si detrás de esas mafias no estaremos nosotros mismos). Uno piensa también que si hemos sido tan sabios para desarrollarnos tanto, también debemos serlo para contribuir al desarrollo de esos países creando allí fuentes de riqueza y de trabajo que eviten que el horizonte del niño que nace allí sea morir de hambre o de sed (lo que uno tampoco sabe es si estamos dispuestos a que los beneficios de ese desarrollo sean para ellos y no para nosotros, pagando así la deuda que con ellos tenemos).

Si no, si el Mediterráneo en vez de ser un mar privilegiado en medio de la tierra, va convirtiéndose poco a poco en un depósito de cadáveres, quizá llegue un momento en que sus aguas estén definitivamente infectadas y nuestros hijos, cuando vayan a la playa a lo mejor tienen que bañarse con mascarilla. Y no digamos nada si, como predicen nuestros ecologistas, esas aguas sucias comienzan a invadir nuestras ciudades costeras…

Ese día, el “mare nostrum” se habrá convertido en otro “mare monstrum” y el Medi-terráneo se habrá convertido en “Medi-averno”: no centro de la tierra sino centro del infierno. ¿Bastará entonces con decir aquello de “que nos quiten lo bailao”?

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‘Home’

Miércoles, 18 de julio de 2018

Hoy, 18 de julio, hace 82 años del Golpe de Estado provocado por Franco que inició la Guerra Civil Española que terminó con un éxodo de miles de españoles y una cruel represión que duró casi 40 años… Tengamos memoria cuando veamos a tantas personas saliendo de sus hogares  a causa de las guerras, del hambre, de la persecución… Acojamosles como otros lo hicieron con nosotros…

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Nadie deja su hogar a no ser
que su hogar sea la boca de un tiburón.
Solo corres hacia la frontera
cuando ves toda la ciudad
corriendo también
tu vecinos corren más rápido
que tú, el chico con el que fuiste al colegio
que te besó hasta el vértigo
detrás de la vieja fábrica
sostiene una pistola más grande que su cuerpo,
solo dejas tu hogar
cuando el hogar no deja que te quedes
nadie deja su hogar a no ser que el hogar
te persiga, con fuego bajo los pies,
sangre caliente en tu vientre.
No es algo que nunca pensaste en
hacer, y cuando lo hiciste,
llevaste el himno bajo tu aliento,
esperando a llegar al lavabo del aeropuerto
para romper tu pasaporte y tragártelo,
con cada bocado de papel dejando claro
que no volverías.
Tienes que entender
que nadie pone a sus hijos en un barco
a no ser que el agua sea más segura que la tierra.
quién escogería pasar días
y noches en el estómago de un camión
a no ser que las millas de viaje
signifiquen algo más que el viaje.
Nadie escogería reptar bajo alambradas
ni ser golpeado hasta que la sombra te deje,
violado, ahogado, obligado a estar en el fondo
del barco porque eres más oscuro, ser vendido,
pasar hambre, disparado en la frontera como un animal enfermo,
ser compadecido, perder tu nombre, perder tu familia,
pasar uno o dos o diez años en un campo de refugiados,
donde te desnudan y registran, encuentras una cárcel allá donde vas
y si sobrevives y te saludan en el otro lado
con volved a casa negros, refugiados,
sucios inmigrantes, buscadores de asilo
vienen a llevarse lo que es nuestro,
negros con sus manos extendidas,
huelen raro, salvajes,
mira lo que hicieron con su país,
¿qué harán con el nuestro?
Las miradas sucias en la calle
son más suaves que un miembro arrancado,
la indignidad de la vida diaria
es más tierna que catorce hombres que
se parecen a tu padre, entre
tus piernas, los insultos son más fáciles de tragar
que las ruinas, que el cuerpo de tu hijo en pedazos…
Por ahora olvida el orgullo
tu supervivencia es más importante.
Quiero ir a casa, pero el hogar es la boca de un tiburón
el hogar es el cañón de una pistola
y nadie dejaría su hogar
a no ser que el hogar te persiguiera hasta la costa
a no ser que el hogar te dijera
que dejaras lo que no puedas dejar atrás,
aunque sea humano.
Nadie deja el hogar hasta que el hogar
es una voz híumeda en tu oído
que te dice
vete, aléjate corriendo de mí, no sé en qué
me he convertido.

*

Warsan Shire

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Las paradojas del mar o la locura humana

Miércoles, 18 de julio de 2018

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Sant Feliú de Llobregat (Barcelona).

ECLESALIA, 29/06/18.- Se ve claramente que estamos ante una disyuntiva respecto a la cual cabe tomar una opción o, por lo menos, sería bueno que lo hiciéramos. Si fuera yo quien tuviera que dar respuesta, no me cabe la menor duda de que me inclinaría clarísimamente por lo segundo. Porque creo que el mar, como cualquier otro elemento geográfico, no sigue una lógica racional tal y como acostumbra a suceder normalmente en la mayoría de las actuaciones de los humanos. Sigue sencillamente las leyes de la propia naturaleza, de la cual forma parte. En cambio, las personas sí que tenemos maneras de actuar que en ciertos momentos no cuadran con aquello que el sentir común admitiría como normal y como lógico, a sabiendas de que sí que poseemos la capacidad de cambiar el rumbo y el sentido de dichas actuaciones, principalmente cuando nos pueden producir daño a nosotros mismos o también a unos terceros, más aún cuando estos son indefensos.

Hace unos días fue el Aquarius, después han sido otros barcos, a pesar de que la cosa ya viene de atrás, pues anteriormente fueron otras embarcaciones parecidas llenas de gente que acabaron de manera casi igual o semejante y me temo que, si Dios no lo remedia, la cosa no pinta nada bien para que el drama pueda llegar a su fin. Quizás lo ocurrido con dicho barco supuso un punto de inflexión en el sentido que era como pasar la famosa línea roja que nunca debiera de haberse traspasado. No me voy ahora a prodigar en calificativos hacia las personas que vetaron que dicha embarcación pudiera recalar en los puertos propios del país que, por razones de cercanía principalmente, tenía la obligación moral de dar el “plácet” para que así pudiera suceder. No lo hago porque creo que el problema es complejo, pero nunca tanto como para despreciar de manera tan burda los valores de la más elemental humanidad. Por ello, creo que lo que sucedió en este caso, en otros anteriores y en los que desgraciadamente vendrán no es achacable, ni mucho menos, a elementos naturales, del mar en este caso, sino a la sinrazón, aunque para mí la palabra más acertada sería “locura”, a la cual hemos llegado muchos de los seres humanos.

Locura como la que consiste en negar socorro y auxilio a personas que vienen huyendo de países pobres, por una u otra razón, en este caso a través del mar en unas embarcaciones degradadas muchas veces en grado extremo o hacinadas como si fueran animales. Ya sé que podríamos sacar ahora a colación una y mil razones para justificarnos con aquello de que, si no se para, las mafias irán cada vez a más, o que los gobiernos de los países de los cuales proceden se desentienden sin el más mínimo sentido de culpabilidad, etc. Pero mientras tanto, ¿no os parece que no tenemos el más mínimo pudor a la hora de preparar con un esmero y cuidado muy especiales algunos de nuestros puertos donde acabarán atracando yates y embarcaciones ataviados de los últimos sistemas en cuanto a estética, comodidad y apariencia, entre otros? Yates y embarcaciones que servirán de recreo a propios y extraños, es decir, a gente del país, pero también a otras personas venidas de fuera, a quien no solamente no se nos ocurre calificarlos como emigrantes, sino que además les ponemos todo tipo de “alfombras”, dígase trato de cortesía especial, de facilidades de todo tipo, de agasajos y congratulaciones y así todo un largo etc., tan largo como podáis imaginar. Y quien dice yates, puede añadir también esos inmensos cruceros preparados hasta el último detalle para que gente de aquí y de allá puedan disfrutar de todos los encantos que encierran y conocer nuevas ciudades y lugares naturales de especial atracción, etc. Para estos y aquellos no solamente no existe el más mínimo veto, sino que incluso que les ofrece todas las facilidades habidas y por haber para que puedan atracar en nuestros puertos. Son “personas”, se dice, que dejan dinero y dan un aire especial a las ciudades que visitan. En cambio, los otros son “gente” que crean problemas y que no generan más que gastos en el lugar donde llegan.

Y ya no hablemos de muchas de nuestras playas: limpias e impolutas hasta el máximo posible, para que “los hombres y mujeres” que lleguen a ellas tomen cómodamente el sol, que nadie niega que sea saludable, por cierto, disfruten de sus aguas, practiquen algunos de sus deportes o juegos favoritos, etc. Mientras tanto, en otras, normalmente menos limpias, o bastante sucias en muchos casos, para ser más exactos, acaban recalando “gente” que viene huyendo o buscando una forma de vida mejor; haciéndolo normalmente en momentos contrarios al caso anterior, es decir, de noche y a oscuras, pues son estos sus mejores aliados para intentar conseguir lo que pretenden.

Sí; así es en general la mayor parte de nuestro Mediterráneo. Aunque pienso que sería más justo decir que así no es el mar, sino la gente que junto a él vivimos. Por ello, me ratifico en que no es una paradoja del mar, sino una locura de los humanos

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Desde el abandono.

Martes, 17 de julio de 2018

Del Boletín Semanal Enrique Martínez Lozano:

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“No puedes saltar hacia el siguiente momento. Ya estás Aquí”

Puedes sentirte abandonado, sí.

Te puedes sentir solo, alejado del amor, de la vida y la calidez.

Otros pueden detonar sentimientos poderosos en ti, sí.

Pero haz a un lado la palabra, el concepto, la historia,

y regresa a la realidad del cuerpo vivo.

¿Cómo se siente ese abandono?

¿Cómo sabes que te han abandonado?

Pon atención a las sensaciones que surgen ahora en tu vientre, pecho, garganta.

Siente el aleteo, el pulso, la punzada de cada sensación.

Deja que crezcan en intensidad, o que se tranquilicen y se muevan.

Imprégnalas de curiosa, amorosa atención.

Ofréceles un espacio; ábrete suavemente a ellas.

Tienes que respirar en ti mismo ahora, amigo,

porque no hay nadie aquí que pueda respirar por ti,

y no podrían hacerlo, de todos modos.

El sueño del amor ha muerto;

estás despertando a la realidad del amor.

El amor no viene de fuera. Nunca lo hace.

Siempre estuvo dentro de ti. Ese fue tu poder.

Ese fue siempre tu trabajo, amarte a ti mismo,

no mendigar amor, o buscarlo externamente,

o esperarlo, o tratar de aferrarte a él,

sino empaparte con él, momento a momento precioso.

No te abandones a ti mismo cuando te sientas abandonado,

porque hay un dolor que es peor que el abandono mismo:

abandonarte a ti mismo, huir de la presencia.

La culpa no funciona aquí.

Enfócate en ‘quien te ha abandonado’, y te vuelves impotente.

Rompe el ciclo del abandono, entonces.

Enfócate en ‘el abandonado’, este precioso niño que llevas dentro.

Invita a que tu amorosa atención vaya a lo profundo de tu vientre, corazón, cabeza.

Respira en el propio suelo. Siente tu propia vitalidad.

Tú no has sido abandonado.

La vida está aquí. Tú estás aquí.

Y desde aquí, una nueva vida crece.

Y mientras aprendes a no abandonarte a ti mismo,

con el tiempo, atraerás a otros

que tampoco se abandonan a sí mismos;

otros que no te abandonarán.

Porque ahora tú no puedes ser abandonado:

Te niegas a abandonarte a ti mismo.

El abandono es una vieja palabra para ti ahora.

Demasiado dramática para tu cuerpo.

Nadie puede abandonarte:

ellos sólo pueden irse

a otro lugar,

con su dolor.

El abandono es la historia de un amor perdido,

una vieja historia, porque el amor no puede perderse,

sólo puede ser descubierto de nuevo en lo profundo de nosotros.

Eres lo suficientemente valiente para estar presente ahora.

Has roto la adicción de toda una vida:

Has descubierto la profunda alegría

de estar solo.

*

Jeff Foster

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¿Hay algo más inhumano que arrancar a una criatura de los brazos de su madre y pensar que es un mandato de Dios para “poner orden”?

Martes, 17 de julio de 2018

58Yolanda Chávez
Los Ángeles (USA).

ECLESALIA, 25/06/18.- Escribo estos pensamientos desde la impotencia.

No puedo encontrar respuestas a las preguntas que salen disparadas desde mi conciencia cuando escucho el llanto desconsolado de las niñas y los bebés separados de sus madres, quienes con ellos en brazos, cruzan la frontera entre México y Texas. Los miembros del gobierno de Estados Unidos, irresponsablemente manosean la Biblia para tomar frases de Pablo en su epístola a los Romanos y justificar esta acción: “Las personas que violan la ley de nuestra nación están sujetas a juicio, el apóstol Pablo tiene un mandato claro y sabio sobre obedecer las leyes del gobierno porque Dios las ha ordenado con el fin de poner orden”. ¿Hay algo más inhumano que arrancar a una criatura de los brazos de su madre y pensar que es un mandato de Dios para “poner orden”?

Las personas (hombres y mujeres) en el gobierno que se piensan a sí mismos como “los que ponen orden” en esta historia, seguramente antes de salir de sus casas a pronunciar públicamente semejante aberración, dejaron a sus hijos limpios, porque pueden ducharse cada día las veces que quieran, el agua potable no es un problema en sus casas. Dejaron a sus hijos desayunados porque probablemente el mayor de los problemas que el desayuno les presenta, es decidirse por el menú: ¿Huevos? ¿Pancakes? ¿Cereales? ¿Fruta? ¿Jugo de naranja o leche? Seguramente dejaron a sus hijos al cuidado de una persona que se encarga de llevarlos a la escuela donde reciben una educación que les asegura su futuro profesional. Seguramente los abrazaron, los besaron y se despidieron de ellos con un I love you y con la seguridad de que al volver a casa, los abrazarán de nuevo.

Las razones que obligan a las mujeres, aun a costa de su vida, a cruzar la frontera de Sur a Norte del continente Americano con sus hijos en brazos, también tienen que ver con el amor por ellos, también tienen que ver con su seguridad. Quieren verlos limpios, tener agua potable para tomar y asearse. Cruzar la frontera tiene que ver con que sus hijos tengan zapatos, con poder tener un lápiz, un cuaderno, ir a la escuela, y si van, que no vayan con el estómago vacío.

El hecho de cruzar la frontera significa que estas mujeres trataron una y otra vez de dar a sus hijos lo mínimamente necesario para vivir, y no lo lograron. No fue posible porque no encontraron un trabajo honesto, que les garantizara un salario, que les permitiera llegar a su casa con la comida de cada día. Cruzar esa frontera fue su última esperanza…Se me ocurren tantas citas bíblicas, pero ¿para qué seguir ese juego vacío y sin sentido? El llanto de los niños sin sus madres en los fríos albergues de la frontera, es el llanto de una humanidad sin esperanza, ¡lo hemos perdido todo! En el siglo XXI hemos sido capaces de dejar que con la Biblia en la mano, los gobernantes de Estados Unidos cínicamente capitalicen en votos el sufrimiento y el llanto inocente.

 ¡Qué hipócritas hemos sido!

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Dentro

Lunes, 16 de julio de 2018

Del blog Nova Bella:

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En el mar de la duda en que bogo
ni aun sé lo que creo:
¡sin emabargo, estas ansias me dicen
que llevo algo
divino aquí dentro!

*

Gustavo Adolfo Bécquer

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“No confundir eutanasia injusta con buen morir o eutanasia responsable”, por Juan Masiá Clavel, sj

Lunes, 16 de julio de 2018

Basic CMYKLeído en su blog Vivir y pensar en la frontera:

Escribir sobre este tema no apetece. Dirán: “ya está muy visto”. Pero se repiten los malentendido cada vez que se debate sobre regular el buen morir y la necesidad de legislarlo. Hay que aclarar la cuestión y divulgar la aclaración. De momento, cinco puntosas:

1. Estar en contra de la regulación no significa ser pro-vida. Estar a favor no es ser anti-vida. (Como tampoco ser católico significa votar a determinado partido, ni la opinión de dicho partido representa la ética católica).

2. El buen morir respetando la dignidad de la persona (que puede conllevar a veces una solicitud de eutanasia justa) no se debe confundir con la eutanasia irresponsable.

3. Una eutanasia justa (cumplidas las condiciones de respeto a la dignidad y libertad de la persona) no se puede equiparar con el homicidio, como tampoco puede ni debe llamarse suicidio al asumir responsable y libremente la propia muerte.

4. La opción responsable por una eutanasia justa no significa optar por la muerte y contra la vida, sino elegir cómo vivir cuando se muere (how to live while dying, R. Mc Cormick).

No se debe llamar a esa opción “muerte digna”, sino respeto de la dignidad en el proceso de morir.

Por eso sería deseable una legislación sobre buen morir, como título general, que incluyera en determinados casos particulares las condiciones para que una splicitud de eutanasia sea justa y aiutónoma y pueda llamarse buen morir responsable de la persona digna hasta el final”. (Véase el estudio Humanizar el proceso de morir. Ética de la asistencia en el morir, Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, Comisión interprovincial, Madrid, 2007).

5. En los debates sobre regularización legislativa no debería plantearse el tema del recurso a paliativos como si fuera un dilema entre paliativos y eutanasia. Hay que garantizar, ante todo, el acceso equitativo al uso de paliativos, así como el de la sedación terminal debidamente consentida y protocolizada. Pero, eso supuesto, teniendo en cuenta las situaciones de solicitud de eutanasia, habrá que garantizar las condiciones para que sea justa, es decir, “buen morir responsable de la persona digna”.

Hace ya años que, con la guía de pioneros de la bioética católica en nuestro país (como Javier Gafo SJ y Francesc Abel SJ), se venían debatiendo y estudiando profesionalmente estas cuestiones con la colaboración de la Cátedra de Bioética de la U.P. Comillas, en Madrid, y en el Instituto Borja de Bioética, en Cataluña. Me permito remitir a mi ensayo de divulgación Cuidar la vida. Debates bioéticos, Herder, Barcelona 2012, del que tomo la cita siguiente del Informe del Instituto Borja (que fue un hito significativo en el giro del debate desde el doble punto de vista de una ética civil y religiosa :

“Presupuesta la apuesta por la vida de toda persona, con la debida atención sociosanitaria y la exigencia de asumirla responsablemente como un don, pero teniendo en cuenta aquellas situaciones en que la vida se percibe solo como carga en la espera dolorosa y agónica de la muerte, hay que reflexionar sobre las condiciones médicas, legales y éticas para la protección del buen recorrido del proceso de morir en los diversos casos, incluidos aquellos de solicitud de eutanasia justa. Dice así el citado Informe:

‘ Lucidez y responsabilidad en el :ultimo acto de la vida pueden significar una firme decisión de anticipar la muerte ante su irremediable proximidad y la pérdida extrema y significativa de calidad de vida. En estas situavciones se debe plantear la posibilidad de prestar ayuda sanitaria para el bien morir, especialmente si ello significa apoyar una actitud madura que concierne al sentido global de la vida y de la muerte ‘.

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Los fue enviando

Domingo, 15 de julio de 2018

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YO, PECADOR Y OBISPO, ME CONFIESO

Yo, pecador y obispo, me confieso
de haber llegado a Roma con un bordón agreste;
de sorprender el Viento entre las columnatas
y de ensayar la quena a las barbas del órgano;
de haber llegado a Asís,
cercado de amapolas.

Yo, pecador y obispo, me confieso
de soñar con la Iglesia
vestida solamente de Evangelio y sandalias,
de creer en la Iglesia,
a pesar de la Iglesia, algunas veces;
de creer en el Reino, en todo caso
-caminando en Iglesia-.

Yo, pecador y obispo, me confieso
de haber visto a Jesús de Nazaret
anunciando también la Buena Nueva
a los pobres de América Latina;
de decirle a María: «¡Comadre nuestra, salve!»;
de celebrar la sangre de los que han sido fieles;
de andar de romerías…

Yo, pecador y obispo, me confieso
de amar a Nicaragua, la niña de la honda.
Yo, pecador y obispo, me confieso
de abrir cada mañana la ventana del Tiempo;
de hablar como un hermano a otro hermano;
de no perder el sueño, ni el canto, ni la risa;

de cultivar la flor de la Esperanza
entre las llagas del Resucitado.

*

Pedro Casaldáliga,
Todavía estas palabras. 1994

*

 

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió:

– “Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.”

Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

*

Marcos 6, 7-13

***

El mensaje y la actividad de los mensajeros no se distinguen en nada de la de Jesucristo. Han participado de su poder. Jesús ordena la predicación de la cercanía del Reino de los Cielos y dispone las señales que confirmarán este mensaje. Jesús manda curar a los heridos, limpiar a los leprosos, resucitar a los muertos, expulsar los demonios. La predicación se convierte en acontecimiento, y el acontecimiento da testimonio de la predicación.

Reino de Dios, Jesucristo, perdón de los pecados, justificación del pecador por la fe, todo esto no significa sino aniquilamiento del poder diabólico, curación, resurrección de los muertos. La Palabra del Dios todopoderoso es acción, suceso, milagro. El único Cristo marcha en sus doce mensajeros a través del país y hace su obra. La gracia real que se ha concedido a los discípulos es la Palabra creadora y redentora de Dios.

        Puesto que la misión y la fuerza de los mensajeros sólo radican en la Palabra de Jesús, no debe observarse en ellos nada que oscurezca o reste crédito a la misión regia. Con su grandiosa pobreza, los mensajeros deben dar testimonio de la riqueza de su Señor. Lo que han recibido de Jesús no constituye algo propio con lo que pueden ganarse otros beneficios. «Gratuitamente lo habéis recibido». Ser mensajeros de Jesús no proporciona ningún derecho personal, ningún fundamento de honra o poder. Aunque el mensajero libre de Jesús se haya convertido en párroco, esto no cambia las cosas. Los derechos de un hombre de estudios, las reivindicaciones de una clase social, no tienen valor para el que se ha convertido en mensajero de Jesús. «Gratuitamente lo habéis recibido». ¿No fue sólo el llamamiento de Jesús el que nos atrajo a su servicio sin que nosotros lo mereciéramos? «Dadlo gratuitamente». Dejad claro que con toda la riqueza que habéis recibido no buscáis nada para  vosotros mismos, ni posesiones, ni apariencia, ni reconocimiento, ni siquiera que os den las gracias. Además, ¿cómo podríais exigirlo? Toda la honra que recaiga sobre nosotros se la robamos al que en verdad le pertenece, al Señor que nos ha enviado. La libertad de los mensajeros de Jesús debe mostrarse en su pobreza.

El que Marcos y Lucas se diferencien de Mateo en la enumeración de las cosas que están prohibidas o permitidas llevar a los discípulos no permite sacar distintas conclusiones.

Jesús manda pobreza a los que parten confiados en el poder pleno de su Palabra. Conviene no olvidar que aquí se trata de un precepto. Las cosas que deben poseer los discípulos son reguladas hasta lo más concreto. No deben presentarse como mendigos, con los trajes destrozados, ni ser unos parásitos que constituyan una carga para los demás. Pero deben andar con el vestido de la pobreza. Deben tener tan pocas cosas como el que marcha por el campo y está cierto de que al anochecer encontrará una casa amiga, donde le proporcionarán techo y el alimento necesario.

Naturalmente, esta confianza no deben ponerla en los hombres, sino en el que los ha enviado y en el Padre celestial, que cuidará de ellos. De este modo conseguirán hacer digno de crédito el mensaje que predican sobre la inminencia del dominio de Dios en la tierra. Con la misma libertad con que realizan su servicio deben aceptar también el aposento y la comida, no como un pan que se mendiga, sino como el alimento que merece un obrero. Jesús llama «obreros» a sus apóstoles. El perezoso no merece ser alimentado. Pero ¿qué es el trabajo sino la lucha contra el poderío de Satanás, la lucha por conquistar los corazones de los hombres, la renuncia a la propia gloria, a los bienes y alegrías del mundo, para poder servir con amor a los pobres, los maltratados y los miserables? Dios mismo ha trabajado y se ha cansado con los hombres (Is 43, 24), el alma de Jesús trabajó hasta la muerte en la cruz por nuestra salvación (Is 53,11).

Los mensajeros participan de este trabajo en la predicación, en la superación de Satanás y en ¡a oración suplicante. Quien no acepta este trabajo, no ha comprendido aún el servicio del mensajero fiel de Jesús. Pueden aceptar sin avergonzarse la recompensa diaria de su trabajo, pero también sin avergonzarse deben permanecer pobres, por amor a su servicio.

*

Dietrich Bonhoeffer,
El precio de la gracia. El seguimiento,
Sígueme, Salamanca 1999, pp. 136-138.

*

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“Nueva etapa evangelizadora”. 15 Tiempo Ordinario – B (Marcos 6,7-13)

Domingo, 15 de julio de 2018

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El papa Francisco nos está llamando a una «nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría de Jesús». ¿En qué puede consistir? ¿Dónde puede estar su novedad? ¿Qué hemos de cambiar? ¿Cuál fue realmente la intención de Jesús al enviar a sus discípulos a prolongar su tarea evangelizadora?

El relato de Marcos deja claro que solo Jesús es la fuente, el inspirador y el modelo de la acción evangelizadora de sus seguidores. No harán nada en nombre propio. Son «enviados» de Jesús. No se predicarán a sí mismos: solo anunciarán su Evangelio. No tendrán otros intereses: solo se dedicarán a abrir caminos al reino de Dios.

La única manera de impulsar una «nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría de Jesús» es purificar e intensificar esta vinculación con Jesús. No habrá nueva evangelización si no hay nuevos evangelizadores, y no habrá nuevos evangelizadores si no hay un contacto más vivo, lúcido y apasionado con Jesús. Sin él haremos todo menos introducir su Espíritu en el mundo.

Al enviarlos, Jesús no deja a sus discípulos abandonados a sus fuerzas. Les da su «poder», que no es un poder para controlar, gobernar o dominar a los demás, sino su fuerza para «expulsar espíritus inmundos», liberando a las personas de lo que las esclaviza, oprime y deshumaniza.

Los discípulos saben muy bien qué les encarga Jesús. Nunca lo han visto gobernando a nadie. Siempre lo han conocido curando heridas, aliviando el sufrimiento, regenerando vidas, liberando de miedos, contagiando confianza en Dios. «Curar» y «liberar» son tareas prioritarias en la actuación de Jesús. Darían un rostro radicalmente diferente a nuestra evangelización.

Jesús los envía con lo necesario para caminar. Según Marcos, solo llevarán bastón, sandalias y una túnica. No necesitan de más para ser testigos de lo esencial. Jesús los quiere ver libres y sin ataduras; siempre disponibles, sin instalarse en el bienestar; confiando en la fuerza del Evangelio.

Sin recuperar este estilo evangélico no hay «nueva etapa evangelizadora». Lo importante no es poner en marcha nuevas actividades y estrategias, sino desprendernos de costumbres, estructuras y servidumbres que nos están impidiendo ser libres para contagiar lo esencial del Evangelio con verdad y sencillez.

En la Iglesia hemos perdido ese estilo itinerante que sugiere Jesús. Su caminar es lento y pesado. No sabemos acompañar a la humanidad. No tenemos agilidad para pasar de una cultura ya pasada a la cultura actual. Nos agarramos al poder que hemos tenido. Nos enredamos en intereses que no coinciden con el reino de Dios. Necesitamos conversión.

José Antonio Pagola

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“Los fue enviando”. Domingo 15 de julio de 2018. Domingo 15º de tiempo ordinario

Domingo, 15 de julio de 2018

40-ordinarioB15 cerezoLeído en Koinonia

Amós 7,12-15: Ve y profetiza a mi pueblo.
Salmo responsorial: 84: Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.
Efesios 1,3-14: Nos eligió en la persona de Cristo, antes de Crear el mundo.
Marcos 6,7-13: Los fue enviando.

El santuario de Betel tenía también su significación política para el Reino del Norte. Por eso el sacerdote Amasías tiene que cuidar su puesto defendiendo los intereses del rey. Amós, en el comienzo de su misión profética, encuentra rechazo de parte de la estructura religiosa, esto le augura problemas y dificultades pero está dispuesto a enfrentarlos. Vive de lo que hace, su vida no depende de su labor profética, de ahí que puede actuar con libertad tanto frente a la estructura religiosa como a la estructura política. Yahvé mismo le ha pedido que vaya a profetizar a Betel, así que Amasías va a tener que escucharlo aunque se incomode y aunque él no sea del Reino del Norte.

El papel político e «ideológico» (justificativo) que toda religión juega –en un sentido o en otro- en el contexto sociológico en el que se mueve, es ya un descubrimiento de la conciencia moderna que a nadie se le escapa. Ya nadie es tan ingenuo como para pretender que su discurso o su práctica religiosa no hagan ninguna referencia a lo social, a lo político o a lo económico. El apoliticismo de la religión es simplemente imposible, o bien ilusorio o ingenuo. La religión hace política de alguna manera, inevitablemente, como Jesús asumió definidamente su postura social y política frente a la realidad de su momento. No se trata de negar las implicaciones sociales y políticas de nuestra práctica cristiana: lo que es necesario es que esa política sea secundum Marcum, secundum Matheum, secundum Lucam. O sea, «según el Evangelio». Es el Evangelio mismo el que nos obliga a hacer política. Pero no una política según los intereses del rey, o los intereses de los poderosos, o los intereses del sistema, o nuestros propios intereses, sino según el interés del amor, de la fraternidad, de la justicia, de la opción por los pobres, de la Utopía (del Reino, del «otro mundo posible» del Evangelio).

Aparte de los casos individuales locales (cada templo, cada comunidad cristiana…) ¿qué papel ideológico-político está jugando el cristianismo respecto al capitalismo occidental y su sistema explotador? La visión de «otros» puede ayudarnos: el mundo musulmán, por ejemplo, mira al sistema económico occidental como capitalista, explotador, invasor, imperialísticamente globalizador, fuera de todo derecho internacional y del mínimo respeto a la convivencia entre los pueblos, y como «el sistema cristiano», el de los actuales «cruzados»… Para muchos pensadores musulmanes, el cristianismo es el sistema religioso ideológico justificador del capitalismo mundial. El cristianismo como conjunto hace política y economía, y no precisamente «según el Evangelio».

Por su parte, los movimientos populares emancipatorios, la izquierda mundial, sabe que, excepto la gloriosa excepción de la teología de la liberación y sus comunidades eclesiales y sus mártires, en la gran mayoría de los casos el cristianismo ha «justificado» a -y se ha identificado con- la derecha, el capital, el patriarcalismo, el «orden», el poder… como sucesor del imperio romano, que es. Lo contrario ha sido –y sigue siendo- minoritario y excepcional dentro del cristianismo. Veinte siglos de historia están ahí para demostrarlo. El cristianismo como conjunto es un «santuario de Betel», en el que Amasías tiene como punto de referencia al Rey, y Amós no es acogido en él. Amós –que no era sacerdote, que ni siquiera era «profeta profesional»- es la personificación de los cristianos individuales y grupos de base de corazón sencillo, que sienten la exigencia de la Justicia de Yahvé y denuncian la complicidad del Santuario. Los representados aquí por Amós no son sólo los teólogos críticos, ni los obispos proféticos, sino todos los cristianos de a pie de corazón limpio de intereses y sensibles a las exigencias del Evangelio.

Ef 3, 1-14: El misterio que no fue dado a conocer en tiempos pasados…

Para Pablo es claro que no sólo los judíos sino también los gentiles están ahora en Cristo y participan de la bendición de Dios que tiene lugar también en Cristo.

La gran dificultad en el comienzo de la Iglesia fue aceptar a los gentiles. Pablo se esfuerza en esta alabanza de bendición a Dios por mostrar que quien se bautiza participa también de la elección, de la gracia o remisión de los pecados y de la iniciación en el misterio de Dios. Los miembros de la Iglesia somos, según el apóstol, los que hemos recibido la bendición: elegidos desde siempre y antes de todas las cosas, elegidos y destinados por Cristo para la condición santa de hijos y para que lleguemos a la plenitud de nuestro ser al transformarnos en imágenes de su Hijo, gracias a la acción del Espíritu y al haber sido agraciados en el Amado con el perdón de los pecados mediante la sangre de Cristo, elegidos para que mediante la sabiduría y la prudencia que, proceden del mismo Espíritu, penetremos en el misterio de Dios.

En el misterio de la voluntad de Dios, de su propósito y realización en Cristo, nos hallamos incluidos también nosotros los cristianos procedentes tanto del judaísmo como de la gentilidad, porque en él está definida nuestra esencia, en él experimentamos el perdón de los pecados.

Pablo siente que esta realidad terrena tiene que evolucionar, que el plan de Dios es recapitular todas las cosas en Cristo y que los cristianos no debemos permanecer al margen de las transformaciones sociales. Hemos sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo para ser sensibles a la acción transformadora de Dios, acción transformadora que tampoco es exclusiva de los cristianos. El compromiso del cristiano es hacer que este mundo de injusticia se transforme en una sociedad de hermanos pues se supone que entendemos cuál es la voluntad y el plan de Dios sobre la humanidad y el cosmos. Esta tarea no es fácil, porque no vivimos aislados de los demás y porque el mal ha sido institucionalizado por el ser humano.

Mc 6, 7-13: Jesús envía a los doce.

Comienza una nueva etapa en el proceso del seguimiento, la etapa de la misión. Ahora les corresponde a los Doce proclamar lo que han visto y oído. Jesús es consciente de que tendrán que enfrentar el mal en todas sus dimensiones por eso les da poder para hacerlo y les da algunas recomendaciones, les indica que es necesario un cierto estilo de pobreza, tener capacidad para acomodarse a las circunstancias y saber que van a ser aceptados o rechazados. La proclamación de la Buena Nueva debe hacerse en libertad, a nadie se puede obligar a aceptarla. Jesús les está hablando desde su propia vida, les está aportando desde su práctica pastoral.

Todos los comienzos tienen sus dificultades -así lo vemos también en la experiencia de Amós-, pero además están llenos de esperanza y de alegría porque se tiene la motivación de sacar a adelante un proceso. Jesús les advierte a los discípulos cómo son las cosas, para que nada los tome por sorpresa. Sin embargo, la experiencia para cada evangelizador será siempre diferente y a veces donde creemos que nos va a ir bien quizá no logramos nada. Quien evangeliza debe tener presente que es Dios quien hace que surja el fruto, pero también debe disponerse para que el mensaje que transmita motive, inquiete y sea más creíble.

Jesús sabe lo que les espera a los Doce. Los envía de dos en dos. La compañía es apoyo, fuerza y motivación para cumplir mejor con la misión y para resistir a las dificultades. La tarea que van a realizar es una tarea liberadora pero, ¿están capacitados para hacerla? Al final del texto se nos dice cómo los discípulos expulsaron muchos demonios y curaron muchos enfermos. De esta forma los Doce van adquiriendo autonomía y confianza en sí mismos, se dan cuenta de que son capaces de hacer lo mismo que hace Jesús.

El que es enviado sabe que debe permanecer en el lugar hasta que cumpla con su misión, así lo vemos en Amós y en las indicaciones que Jesús les da a los Doce. El enviado no va a nombre personal, va en nombre de quien lo envió. Además Jesús cuenta con la buena voluntad de muchos hombres y mujeres que son solidarios, que abren la puerta de su casa para compartir, de ahí que se atreva a decirles que se queden en la casa donde entren hasta que vayan a otro lugar. Pero también les dice que donde no los reciban ni los escuchen, al marcharse sacudan el polvo de los pies. El gesto de sacudir los pies se hacía públicamente y expresaba condena y separación. Este gesto lo podemos leer también como señal de intolerancia de parte del evangelizador que no soporta que lo rechacen y que no lo reciban. No se puede obligar al otro a que reciba la Buena Nueva, también los demás tienen derecho a disentir, a manifestar que no están de acuerdo y el evangelizador debe tener una actitud más tolerante y comprensiva, debe esperar una nueva oportunidad.

Contrariamente a lo que fue la práctica de Jesús, el anuncio del Evangelio, en la mayoría de los casos y de los tiempos, se ha impuesto a los demás, unas veces en forma violenta empleando la fuerza del poder o de las armas, otras veces con las leyes o con la presión social o la presión psicológica, manejando el miedo por la amenaza de la condenación. También ejercemos una cierta violencia cuando insistimos en la costumbre de bautizar a los niños en vez de arriesgarnos a que sean ellos quienes elijan hacerse cristianos libremente cuando sean adultos. Entre las grandes religiones, el cristianismo por lo menos tiene una historia que desacredita mucho la supremacía numérica mundial de la que está tan orgulloso. Su gran magnitud cuantitativa deja mucho que desear y suscita muchas dudas sobre su futuro en un mundo cada vez menos susceptible de coerción religiosa. Se adivina un futuro –que ya es presente en regiones de vieja cristiandad- de disminución y abandono, una situación que no debería interpretarse catastróficamente, sino como la oportunidad de recuperar la calidad que se sacrificó a la cantidad.

Jesús dice a sus enviados que si no es recibido el mensaje, sacudan el polvo de sus pies y se vayan, y es claro que no quiere que obliguen a nadie a aceptar el mensaje. Es más coherente con la «política de Dios» ser menos en número -por ser celosamente respetuosos de la libertad religiosa-, que ser más cuantitativamente a base de bajar el nivel de la calidad evangélica de los métodos evangelizadores. Leer más…

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Dom 15.7.18 Empezar en Galilea. Nueva misión cristiana

Domingo, 15 de julio de 2018

imagesDel blog de Xabier Pikaza:

Dom 15. Tiempo Ordinario. Ciclo B, Mc 6, 7-13. La Gran Misión Moderna de la iglesia occidental, que empezó con la Reforma Gregoriana del siglo X-XI y se ratificó en la Contra-Reforma del XVI-XVII, está terminando ya

Por eso, conforme al mandato de Jesús en Marcos (16, 7-8) y Mateo (28, 16-20), debemos volver y empezar en Galilea, en la línea de la primera misión cristiana, recogida no sólo por Mc 6, 7-13 y Mt 10, 5-12 (que aquí comentaremos), sino también por Lc 9, 1-5; Lc 10, 1-9.

En sentido estricto, los primeros cristianos misioneros no quisieron formar (ni formaron) una iglesia organizada al modo posterior (con jerarquía y dogma propio), sino un movimiento mesiánico dentro del judaísmo. No tuvieron que crear un pueblo nuevo: el pueblo existía, eran los hombres y mujeres del entorno, especialmente los pobres y enfermos.

Jesús había proclamado el Reino, éstos siguieron haciendo lo mismo; Jesús había sido un judío mesiánico, éstos lo siguen siendo.De un modo semejante, muchos cristianos actuales (año 2018) sienten la necesidad de superar un tipo de iglesia “romana”, para reiniciar desde Galilea el camino que lleva a la verdadera Roma, es decir, a la Iglesia universal .

37035549_1023019017875290_6665105265555144704_nPara ello, hay superar un tipo de “iglesia establecida” (centrada en sí misma), para retomar la experiencia y tarea de los testigos itinerantes del evangelio, desde Galilea, como profetas carismáticos, cercanos a la historia de Jesús.

Esos profetas fueron fundadores de la Iglesia. Otros como ellas han de ser sus refundadores actuales

Ellos fueron por igual mujeres y varones, y asírepresentan la primera autoridad de la iglesia, y se encuentran en el fondo del envío misionero recogido por Marcos y Mateo (y por Lucas), como indicaremos en la postal que sigue
Buen finde, buen verano a todos
.

Texto:
Mc 6, 7-11

[1. Identidad, misión] 7 Entonces llamó a los doce y comenzó a enviarlos de dos en dos,
[2. Autoridad] dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos;
[3. Posesión, titulación] 8 y les ordenó no llevar nada para el camino, sino sólo un bastón; ni pan, alforja o dinero en el cinto; 9 sino calzar sandalias y no llevar dos túnicas.
[4. Iglesia-casa] 10 Y les dijo: dondequiera que entréis en una casa, quedaos allí hasta que salgáis del lugar.
[5. Iglesia-provisional] 11 Y donde no os reciban ni os escuchen, al salir de allí, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos.

Cf. Mt 10, 5-12

5 A estos doce los envió diciendo… 6. No vayáis a los gentiles, sino a las ovejas perdidas de Israel…
7 Decid: El reino de los cielos se ha acercado. 8 Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, expulsad demonios; gratis recibisteis, dadlo gratis.
9 No toméis oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos, 10 ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón [porque el obrero es digno de su sustento].
11 Y en cualquier ciudad o aldea donde entréis, averiguad quién es digno en ella, y quedaos allí hasta que marchéis.
12 Al entrar en la casa saludadla 13 Y si la casa es digna, que vuestra paz venga sobre ella; pero si no es digna, que vuestra paz vuelva a vosotros.

1. Identidad y misión: profetas.

La autoridad y tarea posterior de todas las iglesias se funda en este envío de Jesús, que ha querido expandir su tarea de reino, a través de discípulos-profetas. Ellos, los Doce (o los Setenta y dos), son signo de todos los mensajeros (apóstoles) y profetas (testigos) que Jesús irá enviando a lo largo de la iglesia. La memoria del Jesús histórico (cf. Mc 1, 16-20; 3,7-19 par) se expresa en este envío: el fue profeta mesiánico, y profetas serán sus primeros enviados .

−Marcos identifica implícitamente a los enviados (apóstoles: cf. 3, 14) con los Doce, a quienes presenta como símbolo y compendio de los misioneros de la iglesia, que al fin (16, 7) no aparecen ya centrada en los Doce, sino como grupo de mujeres que descubren la tumba abierta con María Magdalena y de discípulos que tienen que ir con Pedro a Galilea, para ver a Jesús. Este evangelio ha trazado así una línea que va de los itinerantes carismáticos del tiempo de Jesús a los misioneros de su propio tiempo; a todos les une la experiencia y tarea profética.

−Mateo restringe expresamente esta primera misión (de los Doce) a las ovejas perdidas de la Casa de Israel, evocando así el valor y fracaso de la misión israelita de Jesús. Por eso, tiene que repetir el mandato misionero de Jesús de forma nueva, tras la pascua, dirigiéndolo a los once, que signo y compendio de todos los misioneros eclesiales, enviados a todos los pueblos (cf. 28, 16-20). Evidentemente, los temas y modos del primer envío (todo Mt 10) siguen siendo modelo para el segundo y definitivo.

De esa forma han trazado los evangelios sinópticos la identidad y diferencia entre la primera y la segunda misión de Jesús, antes y después de su pascua. En el principio está Jesús, y con él siguen estando sus Doce compañeros, misioneros de (y con) Jesús antes y después de Pascua; pero su tarea se ha expandido y se ha expresado a través de otros testigos eclesiales, a quienes los evangelios presentan como profetas itinerantes que dan testimonio de Jesús, profeta y Cristo, a lo largo de la historia (hasta el día de hoy, 2019).

2. Autoridad.

Jesús les hace ante todo exorcistas (menos en Lc 10, que refleja una situación eclesial posterior), ofreciéndoles su autoridad salvadora para enfrentarse a los espíritus impuros. Exorcista fue Jesús (cf. Mt 12, 28 par) y lo serán sus discípulos, con una autoridad de curación que no se puede reglamentar por leyes, ni fundar en sacrificios religiosos, ni en victorias militares. Leer más…

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De discípulos a misioneros. Domingo 15. Ciclo B

Domingo, 15 de julio de 2018

jesus-marcos-6-7-13-aDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

El fracaso en Nazaret no desanima a Jesús. Al contrario. Además de continuar misionando, como veíamos el domingo pasado, envía también a sus discípulos a misionar. Los profetas del Antiguo Testamento tienen a veces discípulos; pero, que sepamos, nunca los envían de misión; la labor del discípulo consiste en servir de apoyo social y espiritual al profeta, memorizar sus palabras y transmitirlas a la posteridad. El enfoque que tiene Jesús de sus discípulos es distinto, más dinámico: no se limitan a aprender, deben también poner en práctica lo aprendido, y ampliar desde ahora la actividad de Jesús.

Las instrucciones a los discípulos (Marcos 6,7-13)

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió:

̶  Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.
Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.

Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

            El texto de Marcos trata brevemente cinco puntos:

  1. La autoridad. Cualquier embajador o misionero debe estar investido de una autoridad. La que reciben los discípulos es sobre los espíritus inmundos. Esta idea, tan extraña a la cultura de nuestra época, debemos considerarla en el contexto del evangelio de Marcos. Jesús, desde el primer momento, en la sinagoga de Cafarnaúm, ha demostrado su autoridad sobre un espíritu inmundo. Sus discípulos reciben el mismo poder. Son embajadores plenipotenciarios.
  2. Equipaje y provisiones. Es interesante advertir lo que se permite y lo que se prohíbe: sólo se permite llevar un bastón y sandalias; en cambio, se prohíbe llevar comida (ni pan, ni alforja) y túnica de repuesto. El permiso del bastón y las sandalias contrastan con lo que dice el evangelio de Mateo, donde se prohíben. Es un caso interesante de cómo los evangelistas adaptan el mensaje de Jesús a las circunstancias de su comunidad: Marcos tienen en cuenta el apostolado posterior de largos viajes, por terrenos difíciles, que requieren el bastón y las sandalias. En cambio, la prohibición de comida y vestido de repuesto, demuestra la enorme preocupación de Jesús por dar ejemplo de pobreza en una época en que los predicadores religiosos eran acusados con frecuencia de charlatanes en busca de dinero.
  3. Alojamiento. Para evitar tensiones y peleas entre las personas que quisieran acogerlas en sus casas, Jesús ordena que se alojen siempre en la misma.
  4. Rechazo. El apostolado no tendrá siempre éxito. Igual que Jesús fue rechazado en Nazaret, ellos pueden ser rechazados en cualquier lugar.
  5. La actividad. Curiosamente, lo que deben hacer los discípulos no aparece hasta el final: «Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.» Lo mismo que hacía Jesús, a excepción del uso de aceite para curar enfermos. Esta práctica parece haber entrado en la iglesia en un momento posterior y está atestiguada en la carta de Santiago: « ¿Que uno de vosotros cae enfermo? Llame a los ancianos de la comunidad para que recen por él y lo unjan con aceite invocando el nombre del Señor.» (Snt 5,14).

El rechazo (1ª lectura: Amós 7,12-15)

            En las instrucciones de Jesús, este tema es el que ocupa menos espacio. Sólo se menciona como posibilidad. En cambio, la primera lectura nos recuerda que esta posibilidad fue y sigue siendo muy real.

En aquellos días, dijo Amasías, sacerdote de Casa-de-Dios, a Amos:

– Vidente, vete y refúgiate en tierra de Judá; come allí tu pan y profetiza allí. No vuelvas a profetizar en Casa-de-Dios, porque es el santuario real, el templo del país.

Respondió Amos: No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos. El Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: “Ve y profetiza a mi pueblo de Israel”.

            A mediados del siglo VIII a.C., el profeta Amós, originario del sur (Judá) fue enviado por Dios a predicar en el Reino Norte (Israel), para denunciar las injusticias terribles que se cometían, favorecidas por la corte y el clero. El enfrentamiento más fuerte tiene lugar en el santuario de Betel (= Casa de Dios), con el sumo sacerdote Amasías, que lo expulsa. En el fondo, Amós tuvo suerte. A otros les cortaron la cabeza.

Si el texto de Amós se hubiera leído completo (cosa que horroriza a los liturgistas), se habría advertido una diferencia capital entre la reacción del profeta y la que deben tener los discípulos de Jesús. Cuando el sacerdote Amasías expulsa a Amós de Betel, este le responde anunciándole que su mujer será violada, sus hijos e hijas morirán a espada, perderá sus tierras y será deportado. El discípulo de Jesús, si es rechazado, debe limitarse a sacudirse el polvo de los pies. Ni una palabra de amenaza o condena. El juicio corresponde a Dios.

Una síntesis del mensaje (2ª lectura: Efesios 1,3-14)

efesoÉfeso

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales y celestiales. Él nos ha elegido en Cristo antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables a sus ojos. Por puro amor nos ha predestinado a ser sus hijos adoptivos, por medio de Jesucristo y conforme al beneplácito de su voluntad, para hacer resplandecer la gracia maravillosa que nos ha concedido por medio de su querido Hijo. Él nos ha obtenido con su sangre la redención, el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia, que ha derramado sobre nosotros con una plenitud de sabiduría y de prudencia, dándonos a conocer el designio misterioso de su voluntad, según los planes que se propuso realizar por medio de Cristo cuando se cumpliera el tiempo: recapitular todas las cosas en Cristo, las de los cielos y las de la tierra. En Cristo también hemos sido hechos herederos, predestinados según el designio del que todo lo hace conforme a su libre voluntad, a fin de que nosotros, los que antes habíamos esperado en Cristo, seamos alabanza de su gloria; también vosotros los que habéis escuchado la palabra de la verdad, el evangelio de vuestra salvación, en el que habéis creídohabéis sido sellados con el Espíritu Santoprometido, el cual es garantía de nuestra herencia, para la plena liberación del pueblo de Dios y alabanza de su gloria.

El evangelio no concreta lo que los discípulos deben predicar. Sólo dice que«predicaban la conversión», igual que Jesús. Al pasar los años, especialmente después de su muerte y resurrección, el mensaje de los apóstoles se fue enriqueciendo con lo que Jesús hizo y dijo, y también con una elaboración teológica de lo que él supuso para nosotros.

            La introducción de la carta a los Efesios es un excelente ejemplo de esto último. Pero su estilo tan denso, barroco y recargado se presta a que los asistentes a la misa no se enteren de nada. Una pena, porque las ideas son espléndidas.

Adviértase que el texto habla generalmente de «nosotros» («nos ha bendecido», «nos eligió», «nos ha destinado», «nos ha obtenido», «hemos heredado»,«nosotros, los que ya esperábamos en Cristo»). Pero termina hablando de «vosotros»(«y también vosotros», «habéis escuchado», «habéis creído», «habéis sido sellados». Parece lógico aplicar el «nosotros» a los cristianos de origen judío; el «vosotros», a los efesios, de origen pagano.

            Ante la persona y la obra de Jesús, la reacción de los primeros debe ser bendecir a Dios por todos los beneficios que nos ha concedido a través de Cristo, que se resumen en estos cinco puntos: nos eligió; nos destinó a ser hijos suyos; por su sangre, nos perdonó los pecados; nos dio a conocer su proyecto de recapitular en Cristo todas las cosas; nos convirtió en herederos.

            ¿Y los efesios? ¿Y nosotros? La carta toma un rumbo muy distinto. No comienza hablando de lo que Dios ha hecho por nosotros, sino de lo que nosotros hemos hecho al escuchar la extraordinaria noticia de que hemos sido salvados:«habéis creído». Y entonces, Cristo nos ha marcado con el Espíritu Santo, «prenda de nuestra herencia». Muy pocas palabras, en comparación con los párrafos dedicados al «nosotros», pero con la novedad de la acción de Cristo y el don del Espíritu.

            En cualquier caso, al recapitular Dios todas las cosas en Cristo, todo lo que se dice es válido para todos. También nosotros podemos y debemos proclamar:«Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales y celestiales».

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Domingo XV del Tiempo Ordinario. 15 de julio de 2018

Domingo, 15 de julio de 2018

d-xv

“Les ordenó que no tomaran nada para el camino, excepto un bastón”

(Mc 6, 7-13)

Aquí estamos, en el domingo XV del tiempo ordinario que, además, coincide con el día 15 de julio: operación salida de vacaciones para unos, retorno para otros. ¿Es tu caso? Veamos, ¿a dónde te vas?, ¿en plan playa, monte, o tal vez algún circuito por Europa, Asia… al pueblo, o quizá a un monasterio? Mira tu maleta. Estas zapatillas para caminar, estas chanclas para la playa, la sombrilla…, este modelito para el paseo de la tarde, este otro para la terraza de la noche, esta chaqueta por si refresca, el chubasquero y el plegable por si llueve que con el cambio climático ya se sabe, crema solar, hidratante, repelente de mosquitos, el bastón de trecking, el portátil por si tienes asuntos pendientes del trabajo… Vuelve a mirar tu maleta. Si ya lo decía mi madre… “¡con el por si acaso se llena la maleta!”.

Resulta que hoy los discípulos de Jesús también están en operación salida. Párate a contemplarlos unos minutos. Observa sus maletas. ¿Qué ocurre?, ¿no las ves? ¡Ah! Es que Jesús les ha dicho que no lleven nada, solo un bastón. Ni pan, ni zurrón, ni dinero en la faja. Vaya tela, ¿te imaginas ir por ahí sin bolso, sin dinero, sin móvil…? También les ha dicho que calcen sandalias pero que no lleven dos túnicas. Vuelve a tu maleta y empieza a sacar la variedad de calzado que has metido, los modelitos de pasear, de la terraza de la noche… Vamos, quédate con lo puesto y el bastón de trecking. Entonces no necesitas maleta.

Como tampoco la necesitamos en el camino de la vida y sin embargo nos empeñamos en llevarla. Bien llena, hasta los topes, por si acaso: preocupaciones, miedos, ataduras, complejos, egoísmo, resentimientos, dudas, comparaciones… ¡Cuánto pesa y cuánto entorpece nuestra marcha!

Oración

Tú que también eres discípula del Maestro, escucha lo que te dice: “suelta todo eso, suelta, suelta… solamente un bastón”. ¿Quién es tu bastón?

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

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Si necesitas seguridades externas, no confías en lo interno.

Domingo, 15 de julio de 2018

discipulosMc 6, 7-13

El párrafo que acabamos de leer es continuación del que leíamos el domingo pasado, pero con él comienza una nueva etapa en el evangelio de Mc. Los discípulos van a tomar parte en la tarea que, hasta ahora, desarrollaba solo el Maestro. Después de la experiencia de fracaso en la sinagoga de su pueblo, Jesús no solo no deja de anunciar la “buena noticia” del Reino, sino que compromete a sus discípulos en esa tarea. El rechazo de los dirigentes y de los más cercanos, le obligan a buscar otros interlocutores que no estén maleados por la enseñanza oficial. Las tres lecturas no hablan de la elección, pero esa elección lleva implícita la misión.

Es Jesús el que toma la iniciativa. “Les llamó y les envió”. En el c. 1, ya había relatado la llamada de dos parejas de hermanos. En el c. 3, había narrado la llamada de los doce. Si hacía ya mucho tiempo que estaban con él, no necesitaba llamarlos, pero el poner los dos verbos juntos tiene una intención especial. La llamada y la misión están siempre unidas. Todo el que es llamado es para ser enviado. No se precisa ni a donde van ni cuanto va a durar la misión. Con ello nos está diciendo que está precisando las características de todas las llamadas y de todos los envíos. Todo los que vayan en nombre de Jesús deben ir en las mismas condiciones, en todos los tiempos. El evangelista está retrotrayendo al tiempo de Jesús una práctica que comenzó muy pronto en las primeras comunidades.

De dos en dos”apunta al sentido comunitario de toda misión. No se trata de actuar como francotiradores, sino de ir en nombre de la comunidad y con el mensaje comunitario. De esta forma, se  evita además, cualquier clase de jerarquía o superioridad de uno sobre otro. Con demasiada frecuencia olvidamos que todos somos enviados por y desde una comunidad. Tenemos que superar la tendencia a actuar por nuestra propia cuenta. Tiene también un aspecto legal. En un juicio, solo se admitía el testimonio que fuera atestiguado por dos testigos. Recordemos que no se les pide que sean maestros, sino testigos.

“Les da autoridad sobre los espíritus inmundos”. Hay que tener mucho cuidado. El texto griego no dice “dynamis” sino “exousia”. No es fácil apreciar la diferencia entre los dos conceptos, pero es claro que no se trata de un poder mágico, sino de una superioridad sobre el mal; lo cual nos indica que se trata de una fuerza para superar, no solo los demonios de los demás, sino también sus propios demonios; es decir: La superación personal de toda ideología que les impediría comunicar el verdadero mensaje. Esta lucha de los apóstoles contra sus propios prejuicios nacionalistas, está presente en todo el evangelio de Mc.

“Les encargó…” El verbo Griego significa en primer término ordenó. Se trata de una severa amonestación. Es curioso que el texto hace más hincapié en lo que no deben llevar. Ni siquiera nos habla del mensaje que deben trasmitir. Lo importante es el espíritu de los que van a desempeñar la misión. El bastón y las sandalias eran imprescindibles en los viajes; el primero ayuda a caminar y puede ser muy útil contra las alimañas que no eran raras en terrenos desérticos. Las sandalias eran el calzado de los pobres. El pan era signo de todo alimento. No van como mendigos, “no llevéis bolsa”, sólo deben aceptar lo que necesitan en cada momento. La alforja era propia de los mendigos, que metían en ella lo que les daban para asegurarse, al menos, las próximas comidas. El dinero (de poco valor) es el símbolo de las seguridades. En griego no dice “túnica de repuesto”, sino “no llevéis puestas dos túnicas, que era característica de la gente rica.

Los judíos nunca se hospedaban en casa de paganos. La comunidad ha descubierto que cualquier casa es buena para hospedarse, y cualquier alimento digno de comerse. Para quedarse basta que les acoja una “casa”. Para marcharse tiene que existir rechazo de un lugar”. Lo importante es que les acepten y ellos acepten. En todo caso, deja clara la posibilidad de rechazo que acaba de sufrir el mismo Jesús en su tierra. El sacudir el polvo de los pies, era una costumbre de los judíos cuando salían de un lugar de paganismo. No se trata de maldición alguna, sino de dar testimonio de un hecho. En adelante, los paganos no son los “no judíos”, sino los que rechazan la oferta de salvación de Jesús.

“Predicaban la conversión, echaban demonios y curaban”. Es curioso, que ninguna de esas acciones fue descrita en el envío. La conversión de la que nos habla el evangelio, no debe entenderse desde el punto de vista moral. Se trata de “metanoia”, que es un cambio de mentalidad que llevaría consigo un cambio en la manera de vivir. Se trata un camino nuevo. Sin emprender ese nuevo camino, de nada servirán los arrepentimientos y los propósitos. Seguimos sin entenderlo hoy. El echar demonios y curar son signos de la preocupación por los demás. El signo de que ha llegado el Reino es la ayuda a los demás.

La  primera lectura nos pone ya en guardia. Los profetas de Betel quieren convertir a Amós en un profeta “al uso”: alguien que vive de un oficio siguiendo las directrices oficiales. Muy poco han cambiado las cosas. La Iglesia sigue siendo un santuario de Betel. Estar de parte de los poderosos, y no denunciar la injusticia ha sido una apostasía del cristianismo desde Constantino. A nadie entusiasma hoy nuestra predicación, mucho menos nuestra trayectoria vital. La misión no puede ser acomodación a una programación venida de fuera, sino una exigencia vital, consecuencia de la llamada interna de Dios.

La clave está en que, al depender de los demás, se elimina toda tentación de superioridad. No son normas de ascetismo sino de confianza. Se trata de aprender a confiar en los demás, esperándolo todo de ellos. Saber dar eficazmente supone haber aprendido antes a recibir con humildad. No hay nada más humillante para un ser humano que el tener que recibir de otro algo sin reciprocidad. La realidad que más une y humaniza a los hombres es el saber que tienen algo que dar y algo que recibir. En la gratuidad, se alcanza el máximo de humanidad, tanto por parte del que da, como del que recibe.

La confianza de toda misión evangélica debe centrarse en el mensaje, no en los medios desplegados para conseguir la adhesión. Para ello no hay más remedio que prescindir de lo superfluo, y ni siquiera querer asegurar lo necesario. Cuando Jesús envía a los doce, está diciendo que lleven el Reino de Dios a todos los hombres. Él no es su dueño ni ellos sus propietarios. Ese Reino es la “buena noticia” que todos deben descubrir. El Reino predicado por Jesús está más allá de la religión. Trata de purificar toda religión. Jesús no creó una nueva religión ni dejó de pertenecer a su tradición religiosa. Él haber hecho de la predicación de Jesús una religión más ha impedido que sea fermento para todas.

La misión no es tarea de unos pocos, sino la consecuencia inevitable de la adhesión a Jesús. La misión no consiste en predicar sino en hacer un mundo cada vez más humano en todos los órdenes. No se trata de salvaguardar a toda costa, doctrinas trasnochadas o normas morales que no humanizan. Menos aún en conservar unos ritos fosilizados que ya no dicen nada a nadie. El mensaje de Jesús no se puede meter en fórmulas ni en una programación. Es una manera de vivir. Ser cristiano es una manera de ser más humano.

Meditación

Si confías en Dios, confiarás también en el hombre.
Pero también potenciarás la confianza en ti mismo.
Si has superado el afán de seguridades, surgirá la gratuidad.
Precisamente hoy, que por todo hay que pagar un precio,
es más necesario que nunca el dar sin esperar nada.
Darse, sin esperar nada a cambio, es hacer presente a Dios.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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Escuchar.

Domingo, 15 de julio de 2018

saber-escuchar-719x300Así como hay un arte de bien hablar, existe un arte de bien escuchar (Epicteto)

15 de julio 2018. Domingo XV del TO

Mc 6, 7-13

Si en un lugar no os reciben ni os escuchan, salid de allí y sacudíos el polvo de los pies como protesta contra ellos.

Jesús trató de ofrecer a sus discípulos un camino adecuado para alcanzar la felicidad personal. Nos lo reafirma esta frase de Juan Donoso Cortés (1809-1853), ensayista, filósofo y parlamentario: “Solamente si hacemos lo correcto se puede alcanzar una vida plena y feliz”. El hijo de José y María logró esa vida feliz y plena, pues cumplía muy bien el consejo que unos años más tarde daría también a sus seguidores Epicteto de Frigia (50-135): Así como hay un arte de bien hablar, existe un arte de bien escuchar”. El Papa Gregorio I Magno (540-604) escribió en ‘Moralia in Job 20’ que “Scriptura sacra (…) aliquo modo cum legentibus crescit”. Es decir, que La Escritura santa, en cierta manera, crece con los que la leen; lo que casa muy bien con el pensamiento de ambos filósofos citados. Todo lo cual nos permite concluir que, correctamente practicado, dicha lectura de las Escrituras, junto con el bien hablar y escuchar, nos ayudan a conseguir la meta de un desarrollo plenamente humano y una vida plena. Magia de la lectura, de textos y personas que hacen crecer al lector, a los interlocutores y cuantos nos escuchan y escuchamos.

Pero es importante escuchar no solo a los demás y los libros, sino también escucharse a sí mismo y a todas las criaturas: al león que muge y nos asusta, al jilguero que halaga nuestros oídos, al cedro que agradece los abrazos, al viento que acaricia nuestros rostros en el calor veraniego, y a las hierbecillas del campo que humildemente murmuran sus quejas con voz queda cuando la pisamos. Seamos sentidos, como todos ellos, a los sentimientos que en todos por igual laten y crecen con la vida. En el requerimiento de Pilatos y ante su ausencia de escucha -no le importa nada lo que diga-, Jesús molesto le contesta: “Yo he hablado públicamente al mundo; siempre enseñé en sinagogas o en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he hecho nada en secreto. ¿Por qué me interrogas? Interroga a los que me han oído hablar, ellos saben lo que dije” (Jn 18, 20-21).

En Cántico Espiritual Juan de la Cruz suplica a las criaturas del reino vegetal que le digan si han visto al Amado: “¡O bosques y espesuras, / plantadas por la mano del Amado!, / ¡o prado de verduras, / de flores esmaltado!, / dezid si por vosotros ha pasado”.

Y las criaturas -lección magistral para nosotros- le responden con voces de gratitud: “Mil gracias derramando / pasó por esos sotos con presura, / y yéndolos mirando, / con sola su figura / prendados los dejó de su hermosura”.

Dijo Plutarco: “Para saber hablar es preciso saber escuchar”. Y es evidente lo que el proverbio oriental dice: “Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido”Porque la escucha es una habilidad que exige transparencia, apertura, ganas de comprender y sumo respeto a los demásLa escucha activa es una forma de comunicación que se focaliza en la persona o personas que nos están hablando. Aclaraba Martin Luther King: “Tu verdad aumentará en la medida que sepas escuchar la verdad de los otros”.

En su obra Libro de las horas, Rainer María Rilke, uno de los poetas más importantes en alemán y de literatura universal, escribe estos versos:

“La casa del pobre es como un sagrario / En su interior lo eterno se cambia en alimento, / y al anochecer regresa suave / hacia sí, en un anchuroso círculo, / y se acoge en sí, lento, pleno de resonancias”. En ellos nos invita a regresar hacia nosotros mismos, y escuchar en plenitud las voces serenas que llevamos dentro: dimensión humana y mística del sonoro silencio.

“Si en un lugar no os reciben ni os escuchan, salid de allí y sacudíos el polvo de los pies como protesta contra ellos”, dicen los Evangelios en Mc 6, 11, donde Jesús deja claro que poco o nada cabe esperar de quienes no saben o no quieren escuchar. Con sus mentes cerradas, reflejo fiel de su voluntaria sordera, andan por la vida como trágicos zombies convertidos en estatuas de sal, como Sara, la mujer de Lot, por mirar siempre hacia atrás.

En nuestro Poema de hoy, inspirado en la novela Amarse con los ojos abiertos, de Jorge Bucay y Silvia Salinas, resaltamos las excelencias del bien hablar y escuchar, ya que, sin estos dos verbos, tan repetidos en la lengua española, resulta imposible la buena comunicación. En cuyo caso “el diálogo real muere de infarto, esculpido en monólogo de piedra.

TANGO DE AMOR

En el tango, como en la vida,
si no escucho, presupongo
lo que me van a decir
y no contestaré
a lo que el otro me dijo.

Responderé, si acaso, a mis suposiciones,
pero jamás al otro.

Así el diálogo real muere de infarto,
esculpido en monólogo de piedra.

Pero esto no es bailar el tango, que es de dos,
una danza en la que cada cual inventa
e improvisa,
de acuerdo al movimiento que el otro le sugiere.

Bailar y conversar, dos situaciones
donde los cuerpos de los protagonistas
tienen que armar
un circuito de tensiones encontradas.
Con un brazo se rodean la cintura,
mientras que con el otro se mantienen
suficientemente alejados,
al compás del calor y del deseo.

En este baile el equilibrio
no está en cada uno, sino en el centro de los dos.
No entenderse conduce a la desestabilización.

………………….

-“No está bien que el hombre esté solo”,
dijo Yahveh besando el barro.

Adán y Eva se escucharon,
y el tango terminó en entendimiento.

(EN HIERRO Y EN PALABRAS. Ediciones Feadulta)

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

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¿El paso del tiempo ha contaminado la misión?

Domingo, 15 de julio de 2018

envio-misioneroMarcos 6, 7-13

En aquel tiempo, un día Jesús decidió que era hora de compartir su misión con quienes convivía. Marcos dice que llamó a los doce. Hoy podemos preguntarnos: ¿no envió también a las mujeres que le acompañaban y sostenían con sus bienes? ¿Llamó a los hombres, porque ir a predicar era una tarea peligrosa que requería la fuerza física de los pescadores? ¿O estamos ante el símbolo de las doce tribus, y se nota la huella patriarcal en el texto?

Los envió “de dos en dos”. En el judaísmo esta expresión era semejante a un refrán;  indicaba el espíritu de concordia y unión que debía animarles.

Ha pasado mucho tiempo…, el espíritu de concordia se fue olvidando y predominó el cumplimiento a la letra: en la vida religiosa femenina tenían que ir de dos en dos, aun para realizar tareas y recados insignificantes. Las matemáticas (1+1) prevalecieron sobre el talante evangélico. Se nos ha olvidado que en la misión es fundamental el espíritu de colaboración, el “buen espíritu”.

Jesús les dio autoridad sobre los espíritus inmundos.

Pasó el tiempo…, y muchos hombres de Iglesia se creyeron que Jesús les había dado AUTORIDAD. Con mayúscula, para todo tiempo y lugar. Sin cortapisas. La ejercieron, y muchos la siguen ejerciendo cual señores feudales en su castillo. Desde allí deciden los cambios pastorales que se hacen, o se dejan de hacer, sin tener en cuenta a la comunidad. Los espíritus inmundos se reproducen con facilidad en este caldo de cultivo. Francisco, papa y hermano, combate esos espíritus, pero desde Roma no llega a todos los rincones y rendijas de la Iglesia, donde se han hecho fuertes. Hay que combatirlos en cada comunidad. La misión también incluye este trabajo, duro y constante, dentro de la Iglesia y de cada iglesia.

Jesús les encargó que solo llevaran un bastón, sandalias y una túnica para el camino. El resto quedaba en manos de la providencia.

Con el paso del tiempo, el bastón se convirtió en báculo de plata con cruz de oro. Las túnicas se empezaron a tejer con terciopelo y  armiño. Un grupo de secretarios, chóferes y afines cargan con las pesadas maletas de sus eminencias y sus ilustrísimas. La misión implica un proceso de despojamiento que nos afecta a CADA persona bautizada.

Jesús les dijo que no llevaran pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja.

Ha pasado el tiempo…, y la tarjeta de crédito hace innecesarios esos pequeños detalles en los que se fijó el Maestro. La misión implica recuperar la confianza en la providencia, que sólo puede manifestarse si tiene espacio para hacerlo.

El paso del tiempo ha llenado la Iglesia de chapapote y nadie estamos “sin mancha”.  Los santos y santas, como locos que van contracorriente, nos van recordando la utopía y el talante misionero, pero hace falta más locura y más atrevimiento para encarnar el talante misionero de Jesús.

Amós sintió que el Señor le sacó de junto al rebaño, donde el olor de los animales apestaba y vivía entre pulgas y garrapatas. Y le envió a profetizar. Los pescadores dejaron las redes, porque con Jesús podían ir mar adentro, sin límites. Las mujeres supieron por primera vez que también ellas eran “hijas de Abraham”, y con este dinamismo acompañaron a Jesús, compartiendo su misión.

Ellos y ellas se liberaron de los “demonios” de su época. Y su liberación desencadenó la libertad de muchas otras personas. Algunas eran ungidas con aceite y con amor. Y esa unción desencadenaba procesos de sanación muy profundos.

Pero la misión se va a pique cuando nos da por meternos en cuevas oscuras y peligrosas (como el grupo de niños de Tailandia). Jesús, nuestro rescatador y redentor, se adentra en la cueva y baja hasta lo más profundo.

Nos encuentra aterid@s y acurrucad@s. En medio de la oscuridad, la soledad y el miedo, nos ofrece su mano y una bombona de oxígeno y nos invita a salir a la superficie para experimentar que estamos salvad@s.

Cuando nos reponemos nos dice: “Vete, y haz tú lo mismo”. Esa es la misión.

Marifé Ramos

Fuente Fe Adulta

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No es lo mismo autoridad que poder

Domingo, 15 de julio de 2018

imagesDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01. PODER Y AUTORIDAD

Tienen una cierta solemnidad el envío de Jesús a los suyos. Jesús envía a los suyos dándoles autoridad sobre el mal, sobre los espíritus inmundos.

Jesús no les da poder, sino autoridad.

PODER

El poder es la potestad que una persona o institución pueden ostentar porque se lo han concedido las urnas, los votos, o porque tal persona ha sido instituida en determinado cargo o sede, escaño parlamentario, cátedra, etc.
Sin duda que tal poder será legítimo.

Pero hoy en día “poder” significa casi siempre, «control», «gobierno», «imposición». Y esta es nuestra desgracia.

No pocos políticos, obispos, curas tienen poder, pero nula autoridad

AUTORIDAD

Autoridad es otra cuestión mucho más noble. Proviene del latín «augere» (hacer crecer) e indica la capacidad que una persona tiene para hacer crecer a los demás, para hacerlos más adultos y más capaces de una vida digna. Una persona tiene autoridad por su bondad y sana presencia en un grupo, en la familia, en la comunidad, pueblo, Iglesia…

Pueda ser que una persona tenga poder legítimo y ninguna autoridad. Lo estamos viendo y viviendo todos los días en la sociedad, en las familias, en la vida política en los entramados eclesiásticos, etc.

Jesús no gobernó sobre nadie. No impuso nada por la fuerza. Nunca utilizó el poder para controlar o dominar a sus discípulos. Jamás excluyó a nadie. Fue libre y liberador. Escuchaba a los mendigos ciegos y a los soldados extranjeros, se negó a condenar a la adúltera y pedía a Pedro «perdonar hasta setenta veces siete». Ponía vida en las personas, sensatez y justicia en la sociedad. No ostentó ningún poder oficial pero, según las gentes, actuaba como quien tiene autoridad.

Por eso, cuando envía a sus discípulos a evangelizar, «les dio autoridad sobre los espíritus inmundos», es decir, les dio poder para liberar del mal, no para dominar y controlar a las personas.

Necesitamos personas con autoridad y -casi- sólo contamos con personas poderosas.

NI PAN NI ALFORJA. BASTÓN Y SANDALIAS
LA POBREZA E INSEGURIDAD DE LOS DÉBILES.

La Iglesia después de haber sido la religión oficial del Imperio romano y haber ejercido durante siglos un poder hegemónico -al menos- en occidente. En muchas etapas la Iglesia no ha sabido caminar sin el apoyo de algún poder político, económico, ideológico o de su propio poder eclesiástico. Está demasiado acostumbrada a vivir y actuar desde un nivel de superioridad poco –nada- evangélico.

Gracias a Dios que en estos momentos el papa Francisco está recuperando el sentido de servicio, su autoridad no es el castigo, sino la bondad, la misericordia.

Sin embargo, es bueno para la Iglesia ir perdiendo poder económico y político, pues ese despojamiento acerca a la Iglesia al movimiento que puso en marcha Jesús cuando envió a sus discípulos de dos en dos, sin alforjas, sin dinero ni túnica de repuesto, y con una sola misión: «predicar la conversión».

Jesús no necesita de poderosos ni de ricos que sostengan el evangelio. La Iglesia es de y para la gente sencilla que sabe vivir la fe con pocas cosas y trata de vivir sanando y curando enfermos y sufrimientos.

Jesús no puso el Evangelio en manos del poder y del dinero. No acumuléis tesoros en la tierra, no busquéis el poder. El dinero se convierte en signo de poder, de seguridad, de ambición y dominio sobre los demás. El dinero le resta credibilidad al evangelio. Desde el poder económico no se puede predicar la conversión que necesita nuestra sociedad ni crear un espacio de solidaridad para todos.

CURABAN Y ECHABAN DEMONIOS

Jesús envía a sus discípulos y a los cristianos a expulsar demonios y a curar.

Es lo mejor que podemos hacer en la vida: sanar, aliviar, que eso es ser cristiano.

Llama la atención que la gran preocupación ante la escasez de sacerdotes es que no falte la misa de 12 en tal pueblo / parroquia, y si falta, aunque sea que una religiosa o un laico, lea el evangelio y dé la comunión. Al obispado no le interesa tanto si en esa parroquia hay enfermos, parados, encarcelados, personas en soledad, etc., le preocupan los ritos.

La preocupación de Jesús era otra: dar de comer, curar leprosos, reestructuras personalidades rotas (endemoniados), devolver la vida, etc.

Estamos llamados y enviados por el Señor a hacer el bien, a aliviar, curar, expulsar demonios. Sanemos corazones afligidos y curemos las enfermedades y los males que podamos.

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Tu santidad

Sábado, 14 de julio de 2018

Del blog Nova Bella:

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“Tu santidad, tu gloria, tu inmenso amor en torno a mi. El aire, la luz, la lluvia, mi cuerpo, mis músculos, todo es santo, todo es creación, amor para mi. En Ti soy, de Ti vivo, tengo la vida recibida, aceptada, salvada por Ti. Todo es santo: vivir, comer, dormir, pensar, existir. Me penetras, me sujetas, me quieres, me rodeas, me salvas, me llevas como la madre lleva a su hijo en su seno, llena de ilusión y ternura.”

*

Kiko Argüello

anotaciones

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“El secreto de confesión: ¿tapadera de abusos o garantía de gracia?”, por Gabriel Mª Otalora

Sábado, 14 de julio de 2018

con-que-frecuencia-me-debo-confesar-padre-fortea-responde(Gabriel Mª Otalora).- Algo de lo que era noticia, de repente se ha convertido en polémica, y todo por las derivadas de la pederastia y sus casos concretos generalizados que han salido a la luz en el seno del clero católico. El cardenal George Pell que estaba muy cerca del Papa Francisco como consejero suyo y responsable de las finanzas vaticanas, está pasando su trago amargo ante la justicia australiana, defendiéndose del delito de varios casos de abusos a menores. Y, casualidad o no, la región australiana de Canberra acaba de aprobar la ley llamada Enmienda Ombudsman 2018 que obliga a los sacerdotes a romper el secreto de confesión cuando conozcan casos de abuso sexual.

Un buen amigo mío sacerdote apoya esta medida en su amor por los más débiles y pensando en el derecho a una reparación de la justicia humana en este mundo, si se puede. Él entiende que el secreto de confesión no puede servir de tapadera para aligerar las responsabilidades legales y la reparación del daño causado, ya aquí, en este mundo. Sin perjuicio, claro, de la justicia divina, que es cosa de Dios mismo en la otra vida. Y piensa, además, que el rango de personas consagradas les confiere mayores exigencias ejemplares en sus actitudes por el nivel de escándalo que pueden ocasionar sus conductas.

Yo, en cambio, defiendo el derecho al secreto de confesión porque quien se confiesa de cualquier pecado, terribles muchos de ellos, como la pederastia, se le supone el dolor de contrición, el arrepentimiento: y Dios perdona y olvida otorgando la paz a un alma atribulada por el daño ocasionado. El caso de la adúltera o el hijo pródigo son paradigmáticos. En segundo lugar, esta norma amenaza la libertad religiosa, a la que convierte en selectiva al imponerse en Canberra y no en el resto del territorio australiano. Por último, no habría razón para mantener el derecho a la protección de datos para los médicos y periodistas, una vez obligados los religiosos y presbíteros a perder dicho derecho.

La justicia legal humana no puede actuar así, tiene sus normas y castigos, pero lo normal en una democracia es que el reo no tiene la exigencia de declararse culpable ni tampoco está en la obligación de demostrar su inocencia. Uno de los grandes bienes del Estado de Derecho es que resulta legalmente más justo un culpable en libertad porque la justicia no ha podido demostrar el delito, que un inocente condenado sin la certeza de las pruebas.

Otra cosa es la prevención y denuncia de los casos de abusos sexuales, excepto cuando implique romper el secreto de confesión. De hecho el arzobispo de Canberra, Chistopher Prowse, ha asegurado que no apoya las medidas gubernamentales porque, entre otras cosas, la nueva legislación amenazaría la libertad religiosa. Y esgrime otros argumentos: “¿Qué agresor sexual confesaría a un sacerdote sabiendo que sería denunciado?” “Sin ese voto del secreto, ¿quién estaría dispuesto a desahogarse de sus pecados, buscar el sabio consejo de un sacerdote y recibir el perdón misericordioso de Dios?”. Tampoco hay “garantía de que un sacerdote conozca la identidad del penitente”, si hay una rejilla en el confesionario.

Es conocida la respuesta que dio el jesuita Pedro Cotton a Enrique IV cuando era su confesor, ante la pregunta directa del monarca: “¿Revelaríais la confesión que os hiciera el hombre que estuviera resuelto a matarme?”. El padre Cotton le respondió: “No; pero me interpondría entre vos y él para impedirlo”. Entre nosotros (Unión Europea), el nuevo Reglamento General de Protección de Datos, afortunadamente mantiene el derecho ministerial al secreto de confesión al igual que sigue vigente el secreto profesional de los médicos, por ejemplo. Porque a quien le decimos nuestro secreto, le vendemos nuestra libertad.

Fuente Religión Digital

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