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Países y territorios del mundo que penalizan la homosexualidad: 50 % de mayoría musulmana, 43 % de mayoría cristiana y 7 % de otras religiones

Martes, 27 de septiembre de 2016

250px-religious_syms-svgTras la derogación de las leyes homófobas de Nauru, Belice y Seychelles, las relaciones homosexuales siguen castigadas en 72 países y 4 territorios del mundo. Atendiendo a la religión mayoritaria en cada uno de ellos, la homosexualidad estaría penada en 38 de mayoría musulmana (el 50 %), en 33 países o territorios de mayoría cristiana (el 43 % del total) y en 5 cuya población profesa otras religiones (el 7 % restante). El número de habitantes que viven bajo regímenes que condenan la homosexualidad asciende a 2.326.265.000, un 31,5 % de la población mundial (estimada en 7.386.010.000 personas). De ellos, 488.045.000 lo hacen en países de mayoría cristiana (el 21 %), 434.987.000 en países de mayoría musulmana (el 19 %) y 1.404.039.000 en países que profesan otras religiones (el 60 %, un elevado porcentaje debido a la enorme población de la India). Sin embargo, los 13 países que castigan las relaciones homosexuales con la pena de muerte son de mayoría musulmana, o bien solo se aplica en los territorios donde rige la ley islámica. No hay ningún país que castigue la homosexualidad entre aquellos en los que su población mayoritariamente se declara no creyente o poco interesada en la religión.

Los datos de los países que penalizan las relaciones homosexuales se han recogido del último informe de ILGA, restando a Nuaru, Belice y Seychelles, que han despenalizado las relaciones homosexuales recientemente. Por otra parte, se han sumado territorios como Palestina/Franja de Gaza, no reconocido internacionalmente o el Estado Islámico; también provincias autónomas como las Islas Cook o los territorios con legislación homófoba de Indonesia. Para el dato de la población de cada país se ha tomado una proyección estimatoria de la población mundial al 01/07/2016. Podéis comprobar gráficamente estos datos en el siguiente mapa (pinchad en él para verlo a mayor tamaño):

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Países de mayoría cristiana

Los 33 países y territorios de mayoría cristiana que penalizan las relaciones homosexuales representan el 43 % del total. Los 488.045.000 habitantes que albergan suponen el 21 % del total de la población mundial que habita en países que penalizan la homosexualidad. Hay que hacer la salvedad de que el presidente de Dominica aseguró en 2014 que no aplicaría las leyes homófobas, aunque aún persisten en su Código Penal. Muchas de estas legislaciones son herencia de las leyes coloniales británicas o francesas, pero la fuerte presión social (sobre todo proveniente de las organizaciones religiosas) hace que aún se mantengan.

País Población
Angola 27.782.000
Botsuana 2.225.000
Burundi 10.113.000
Camerún 22.498.000
Ghana 28.404.000
Kenia 45.508.000
Liberia 4.132.000
Malawi 16.830.000
Namibia 2.327.000
Nigeria 188.549.000
Suazilandia 1.133.000
Tanzania  50.143.000
Togo 7.269.000
Uganda 36.596.000
Zambia 15.934.000
Zimbabue 13.661.000
Antigua y Barbuda 90.000
Barbados 284.000
Dominica 71.000
Granada 104.000
Guyana 747.000
Jamaica 2.732.000
San Cristóbal y Nieves 46.000
Santa Lucía 173.000
San Vicente y las Granadinas 110.000
Trinidad y Tobago 1.355.000
Islas Cook 15.000
Islas Salomón 652.000
Kiribati 115.000
Papúa Nueva Guinea 8.151.000
Samoa 195.000
Tonga 101.000
Tuvalu  10.000
Total 488.045.000

Países de mayoría musulmana

Los 38 países y territorios de mayoría musulmana que penalizan las relaciones homosexuales representan el 50 % del total. Los 434.987.000 de habitantes que albergan suponen el 19 % del total de la población mundial que habita en países que penalizan la homosexualidad. Hay que tener en cuenta que en el Líbano existe una sentencia de un tribunal superior que considera que la legislación que castiga la indecencia no es aplicable a las personas homosexuales. En Irak no existen oficialmente leyes que castiguen la homosexualidad, pero la violencia homófoba es intensa y habitual. Se incluye asimismo al Estado Islámico, que no duda en exhibir un grado de violencia y barbarie inauditos contra las personas LGTB como arma propagandística, si bien la población afectada está enmarcada en la de cada país ocupado. En Palestina/Franja de Gaza está en vigor una legislación que castiga la homosexualidad proveniente de cuando esos territorios estaban bajo mandato británico. Indonesia no tiene una legislación discriminadora de ámbito nacional, pero sí que la mantiene en las provincias de Aceh y Sumatra Meridional.

Sin embargo, los 13 países o territorios que castigan las relaciones homosexuales con la pena de muerte son todos de mayoría musulmana: Afganistán, Arabia Saudí, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Estado Islámico (en los territorios que controla en el norte de Iraq y Siria), Irak (aplicada por jueces islámicos), Irán, Mauritania, Pakistán, Somalia (en algunos estados del sur), Sudán, y Yemen. También Nigeria, pues aunque aparece en el listado de países de mayoría cristiana, la pena de muerte solo se aplica en los estados del norte donde rige la ley islámica.

Libia 6.330.000

País Población
Argelia 40.856.000
Comoras 806.000
Egipto  91.139.000
Eritrea  7.274.000
Etiopía  92.206.000
Gambia  2.089.000
Guinea 11.063.000
Mauritania  3.719.000
Mauricio  1.266.000
Marruecos  34.098.000
Senegal 14.800.000
Sierra Leona 7.206.000
Somalia  12.961.000
Sudán  39.599.000
Sudán del Sur  13.265.000
Túnez  11.273.000
Afganistán  27.353.000
Arabia Saudí  32.248.000
Bangladesh  160.935.000
Brunei  425.000
Catar  2.402.000
Ejército Islámico
Emiratos Árabes Unidos  9.015.000
Indonesia (provincias de Aceh y Sumatra Meridional)  10.911.000
Irak  37.638.000
Irán  79.794.000
Kuwait  4.331.000
Líbano  5.576.000
Malasia  31.446.000
Maldivas  351.000
Omán  4.444.000
Pakistán  199.321.000
Palestina/Franja de Gaza  4.817.000
Siria  23.843.000
Turkmenistán  4.964.000
Uzbekistán  32.324.000
Yemen  27.536.000
Total 434.987.000

Otras religiones

Aunque los cinco países que profesan otras religiones cuya legislación castiga las relaciones homosexuales solo representan el 7 % del total, la enorme población de la India hace que supongan el 60 % de la población mundial que habita en países que penalizan la homosexualidad. Se hace evidente así la dimensión extraordinaria de la decisión de la Corte Suprema india, que en 2013 ordenó que volvieran a considerarse delito las relaciones homosexuales, un dictamen que afecta a un país de más de mil millones de habitantes.

País Población
 Bután 774.000
 India 1.320.900.000
 Myanmar 52.921.000
 Singapur 5.601.000
 Sri Lanka 23.843.000
Total 1.404.039.000

Fuente Dosmanzanas

Budismo, Cristianismo (Iglesias), General, Hinduísmo, Islam, Judaísmo , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Nueva agresión al activista tunecino Bouhdid Belhedi por su pertenencia a la asociación LGBT Shams

Lunes, 5 de septiembre de 2016

Bouhdid-Belhedi-300x218Bouhdid Belhedi, miembro de la ejecutiva y responsable de comunicación de la asociación de defensa de los derechos LGTB de Túnez Shams, ha sufrido una nueva agresión debido a su militancia. Un individuo dijo reconocerle como activista LGTB y empezó a golpearle hasta que cayó al suelo, donde siguió propinándole patadas mientras profería todo tipo de insultos homófobos. La agresión fue contemplada por un agente de Policía, que no hizo nada por impedirla. Belhedi ya fue agredido por tres individuos el pasado mes de abril, que también dijeron reconocerle como miembro de Shams.

El pasado 29 de agosto, a las 10 de la mañana, Bouhdid Belhedi se encontraba cerca del hotel Majestic, en la capital tunecina, cuando un individuo le detuvo y dijo reconocerle como miembro de Shams, una asociación que lucha por la igualdad de derechos de las personas LGTB tunecinas y por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga la homosexualidad con penas de hasta tres años de cárcel.

El agresor comenzó inmediatamente a propinar al activista puñetazos en cabeza, costillas y estómago, hasta que le derribó. Con Belhedi en el suelo, el violento fanático continuó dándole patadas mientras seguía profiriendo insultos homófobos, hasta que finalmente se marchó. En las inmediaciones, un miembro de la Policía tunecina presenció la agresión, pero no actuó ni para impedir los golpes ni para detener al agresor. Belhedi terminó lleno de contusiones debido a la paliza, que afectaban sobre todo al cuello.

No se trata, lamentablemente, de la primera ocasión en que Bouhdid Belhedi sufre agresiones por su activismo. El pasado 27 de abril, el activista se encontraba en su localidad natal de Hammamet, a donde se había dirigido para someterse a diversas pruebas y cuidados médicos debido a su delicado estado de salud. Antes de regresar a la capital, donde tiene su residencia, fue interceptado en la calle por tres individuos, que le preguntaron si pertenecía a la asociación Shams. Al contestar afirmativamente, los tres agresores comenzaron a amenazarle y golpearle fuertemente en el estómago. La paliza continuó mientras le retenían para impedir que escapara, hasta que unos transeúntes intervinieron y fueron los agresores quienes finalmente se dieron a la fuga.

En junio de 2015, Belhedi ya sufrió una experiencia desagradable, cuando  fue entrevistado en un canal de televisión, donde le preguntaron sobre su labor en Shams. En aquel momento, la asociación estaba en primera línea de noticias por su admisión en el registro de ONG y su defensa de la derogación del artículo 230. Tras su intervención, Bouhdid recibió amenazas de muerte y fue objeto de graves acusaciones difamatorias por parte de los medios de comunicación y líderes religiosos.

En ninguna de las ocasiones ha presentado denuncia o ha acudido a un centro hospitalario, al conocer de primera mano el desprecio de los funcionarios públicos, incluido el personal sanitario, respecto a los ciudadanos LGTB. También ha tenido presente la reciente campaña policial contra los defensores LGTB, que le hace temer ser detenido, a pesar de ser la víctima, y sufrir así todo tipo de abusos y torturas.

Fuente Dosmanzanas

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El activista LGTB tunecino Ahmed Ben Amor logra salir del coma profundo y agradece las muestras de cariño recibidas

Viernes, 5 de agosto de 2016

Ahmed-Ben-Amor-2-300x283El pasado 20 de julio  recogíamos la tristísima noticia del segundo intento de suicidio de Ahmed Ben Amor, un valiente activista LGTB tunecino de 22 años. Bouhdid Belhedi, portavoz de la asociación Shams de la que Ahmed es vicepresidente y cofundador, decía entonces que “solo un milagro puede salvarlo. No nos queda más que esperar”. Y el “milagro” se ha producido: el joven Ben Amor ha logrado recuperarse del grado 3 de consciencia de la escala de Glasgow (el menor de los posibles) y ha dado las gracias a todos los que se han preocupado por él y pedían noticias sobre su estado.

Después de aparecer en televisión defendiendo la despenalización de la homosexualidad en Túnez, Ahmed Ben Amor comenzó a ser víctima de agresiones y amenazas de muerte, de manera continuada y progresiva. Ben Amor exigió durante su intervención televisiva la derogación del artículo 230 del Código Penal tunecino, que castiga las relaciones homosexuales masculinas con penas de hasta 3 años de prisión. Sin embargo, su situación se volvió tan insoportable que se vio obligado a no salir de su domicilio sin estar acompañado.

Como consecuencia del lamentable acoso sufrido, Ahmed ingirió una gran cantidad de pastillas para tratar de suicidarse, por primera vez, el pasado 9 de julio. Dos días más tarde reconocía que “ya no podía sufrir esas sucias amenazas, el linchamiento y acompañamiento sistemáticos, la muerte es mucho mejor que la negación”.

Y lo volvió a intentar tras recuperarse, días más tarde. Pero, afortunadamente, la vida le ha brindado “una segunda oportunidad”, como él mismo ha confesado. Asimismo, ha querido dedicar “un pensamiento enérgico de amor para los que han pedido más noticias [sobre mí]”:

Fuente Dosmanzanas

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El joven activista tunecino Ahmed Ben Amor se encuentra en coma profundo tras un segundo intento de suicidio

Jueves, 21 de julio de 2016

Ahmed-Ben-Amor-2-300x283Tristes noticias desde Túnez. El joven activista LGTB Ahmed Ben Amor, de 22 años, ha intentando suicidarse por segunda vez en pocos días, pero en esta ocasión su estado es gravísimo, encontrándose en un coma profundo del que los médicos dan pocas esperanzas de que se recupere. Ahmed, que fundó la asociación Shams cuando solo contaba 18 años, ha sacrificado valientemente lo mejor de su juventud en la defensa de los derechos de las personas LGTB tunecinas, abogando por la despenalización de la homosexualidad de manera pública y continuada, algo que sin duda le ha pasado factura.

Cuando sus amigos le creían recuperado del primer intento de suicidio, Ahmed Ben Amor lo ha intentado por segunda vez. Según Bouhdid Belhedi, portavoz de la asociación Shams de la que Ahmed es vicepresidente y cofundador, el pasado 16 de julio “estábamos con él en su casa desde el primer intento de suicidio. Nos preguntó si podíamos dejarlo solo durante algún tiempo. Aprovechó entonces para tomarse todas las pastillas que los médicos le habían facilitado”. Cuando regresaron algo más de una hora más tarde, le encontraron aún consciente, aunque tardó poco en perder el conocimiento y caer en coma. Antes de hacerlo les dijo: “Solo quiero morir”.

Bouhdid cuenta que, según les han informado los médicos que le tratan, su nivel de consciencia se ha evaluado en el grado 3 dentro de la escala de Glasgow, el menor de los posibles. “Los médicos han perdido la esperanza… Estamos a la espera de qué puede ocurrir”, añade Bouhdid con hondo pesar, “es muy triste. Solo un milagro puede salvarlo. No nos queda más que esperar”.

Ahmed intentó suicidarse por primera vez el pasado 9 de julio. En aquella ocasión logró recuperarse tras ingresar en el hospital, aunque sus primeras palabras tras hacerlo delataban su profundo sufrimiento. Así escribía el 11 de julio en su cuenta de Facebook: “Siento haber dejado todo atrás para dirigirme hacia la única verdad… no podía pasarlo por alto, ya no podía sufrir esas sucias amenazas, el linchamiento y acompañamiento sistemáticos, la muerte es mucho mejor que la negación…”.

Tan solo un día antes del segundo intento de suicidio, volvía a escribir para agradecer los cientos de muestras de apoyo y cariño recibidas personalmente y a través de la redes sociales, desde todas las partes del mundo: “Estoy conmovido, positivamente sorprendido, desbordado y halagado. No encuentro palabras para agradecértelo, me vuelven a dar ganas de atarme a la vida… gracias… muchas gracias”. Tristemente, las fuerzas y las ganas no han parecido ser suficientes para mitigar su profundo dolor.

Yadh Krendel, presidente y cofundador de Shams, no dudaba entonces en culpar a la presión homófoba del primer intento de suicidio: “Las amenazas y la presión cotidianas que sufría Ahmed son, de hecho, la causa de esta desesperada y desafortunada tentativa. Todos los miembros de nuestra organización que permanecen en Túnez, y los demás activistas LGTB, se enfrentan a las mismas presiones con la mirada cómplice del Estado tunecino. Es preciso que este último se involucre en la protección de nuestras minorías”.

Y es que Ahmed había intervenido el pasado mes de abril en el programa de debates Klem Ennes defendiendo la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales masculinas con penas de hasta 3 años de prisión. Tras su emisión, los ataques verbales y las amenazas de muerte llegaron por centenares, de manera continuada y progresiva, haciendo su situación tan insoportable que se vio obligado a no salir nunca de su domicilio sin estar acompañado. En una ocasión, encontró una inscripción escrita con sangre enfrente de su casa y de su coche averiado. Habían rajado los neumáticos con un cuchillo y habían escrito: “La próxima vez, el cuchillo estará en su cabeza”.

Tras el primer intento de suicidio, desde Shams emitieron una nota de prensa titulada “Túnez, ¿qué estás haciendo con tu juventud?”, en la que denunciaban la ferocidad de la homofobia en la sociedad tunecina y la inacción cómplice del Gobierno, de la que Ahmed es una triste víctima: “Ha llegado el momento de un análisis sereno. Ahmed no es más que el síntoma de una juventud sacrificada en Túnez. ¿Cómo un joven tan brillante ha podido ser excluido de todos los ámbitos de su vida? Empezando por su familia, su instituto, sus amigos… ¿Con el único pretexto de que decidió decir que era gay?”. También denunciaban el “increíble doble juego de las autoridades tunecinas, que enarbolan la belleza de la naciente democracia en el extranjero y amenazan, acosan y violan los derechos humanos más básicos en su propio suelo”.

Amenazas y agresiones a los activistas LGTB

Lamentablemente, como denuncia Shams, las agresiones y amenazas contra los activistas LGTB son continuadas. El propio Ahmed Ben Amor, incluso antes de la intervención televisiva, recibía amenazas de muerte diarias. Ha sido golpeado y maltratado por extraños en la calle, le han acosado y atacado violentamente de manera gratuita. Pero lo peor es que, cuando ha intentado interponer alguna demanda por esos hechos, lo único que ha recibido por parte de los policías han sido insultos.

El también vicepresidente de la asociación, Hedi Shaly, se ha visto obligado a exiliarse tras recibir a su vez continuadas y serias amenazas de muerte, viviendo ahora como refugiado en Bélgica. Así describía la dureza de la vida que abandonaba: “En la facultad, las proclamas abiertamente homófobas asumidas por la Unión General Tunecina de Estudiantes, un sindicato estudiantil de tendencia islamista, resuenan contra los estudiantes y militantes LGTB. Acosan a mi padre para que me obligue a dejar de defender a los “maricones”, como nos llaman ellos. Mi hermano, que también está en la universidad, ya no quiere ir a estudiar porque los otros alumnos se burlan de él. Me engañaron haciéndome creer que ahora éramos libres, que vivimos en una democracia, que ya no había lugar para el miedo. Incluso los partidos políticos y las asociaciones que se dicen progresistas nos han fallado. Las prácticas policiales agresivas continúan contra nosotros con total impunidad. La libertad en Túnez es una quimera”.

Hace unos meses, Bouhdid Belhedi, responsable de comunicación de Shams, fue agredido brutalmente por tres desconocidos debido a su activismo, cuando paseaba por la calle de su ciudad natal. Belhedi ya había tenido una experiencia desagradable en el mes de junio de 2015, cuando  fue entrevistado en un canal de televisión y defendió la despenalización de la homosexualidad. Tras su intervención, Bouhdid recibió amenazas de muerte y fue objeto de graves acusaciones difamatorias por parte de los medios de comunicación y líderes religiosos.

Precisamente unos días antes de la agresión a Bouhdid Belheli, Ahmed Ben Amor denunciaba el incremento de la agresividad verbal y física contra las personas LGTB tunecinas con el siguiente comunicado:

Túnez está experimentando una gran campaña anti-LGBT, lanzada por un artista tunecino desde un canal de televisión en horario estelar. Este artista lanzó su discurso de odio contra los homosexuales de Túnez, haciendo un llamamiento para su exclusión absoluta.

Después de su emisión, un segundo artista participó en otro programa de debates del mismo canal de televisión, apoyando al primer artista y despreciando a los homosexuales tunecinos. Desde entonces, varios individuos anónimos han tomado la iniciativa de esa campaña en las redes sociales, haciendo un claro llamamiento a la gente para que “se queme o se corte el cuello a todos los homosexuales de Túnez”, a semejanza de los vídeos del Estado Islámico.

La tendencia ha crecido tanto que hay comercios que han puesto carteles que indican: “No se permiten homosexuales en esta tienda”. En Kaiurán, una ciudad situada en la región central, considerada el bastión del salafismo [movimiento islamista conservador], los taxis muestran en la ventana trasera un aviso que indica: “Prohibido para los homosexuales.”

Los actos violentos han llegado al punto de que un joven universitario fue agredido físicamente por transeúntes debido a su apariencia, que al parecer le hacía sospechoso de ser homosexual.

Hasta el momento, las autoridades gubernamentales han permanecido en silencio. Han mostrado muy poco interés en la adopción de medidas para disuadir de la violencia y frenar esta cascada de agresiones y discriminación contra los homosexuales tunecinos.

Por otra parte, el gobierno parece cómplice, porque no está dispuesto a derogar el artículo 230 del Código Penal, que encarcela a los hombres sospechosos de homosexualidad, con un examen rectal como prueba suficiente de culpabilidad.

En esta situación caótica, Shams expresa su extrema preocupación por el aumento dramático de los discursos de odio y la estigmatización de las personas LGBT de Túnez. La asociación denuncia que algunos políticos se sienten tentados de obtener poder mediante la manipulación de esta situación, ya sea con su complicidad silenciosa o, incluso, con un no expresado apoyo a la violencia.

La asociación Shams exige el cese inmediato de esta campaña de difamación y un proceso judicial contra las personas que alientan estos llamamientos a la violencia.

Esta violencia es una preocupación directa y cotidiana de cientos de homosexuales tunecinos, que se convierten en víctimas de los efectos de los discursos y actos violentos, mientras sufren la indiferencia general, en especial de los funcionarios de Túnez y de los miembros de su Parlamento.

Ahmed Ben Amor, vicepresidente de Shams

Fuente Dosmanzanas

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El activista LGTB tunecino Ahmed Ben Amor intenta suicidarse al no soportar más las agresiones y amenazas de muerte que recibe por su lucha

Miércoles, 13 de julio de 2016

Ahmed-Ben-Amor-2-300x283El activista tunecino Ahmed Ben Amor, vicepresidente y fundador de la organización LGTB Shams, intentó suicidarse el pasado sábado 9 de julio, tras las amenazas y ataques sufridos por una intervención televisa en la que defendió la despenalización de la homosexualidad en Túnez. Afortunadamente, ha logrado sobrevivir, aunque aún se encuentra hospitalizado en observación. Las agresiones contra los valientes activistas LGTB tunecinos, en incremento en los últimos tiempos, son tan continuadas y violentas que algunos incluso se han visto obligados a exiliarse.

Desde Shams informaban el pasado fin de semana de que habían encontrado a Ahmed Ben Amor “en estado comatoso” en su domicilio. El vicepresidente de la organización, de 20 años de edad, había intentado suicidarse ingiriendo “una enorme cantidad de medicamentos”. Conducido a un centro hospitalario privado, el domingo se encontraba ya fuera de peligro.

Ahmed había intervenido el pasado mes de abril en el programa de debates Klem Ennes defendiendo la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales masculinas con penas de hasta 3 años de prisión. Tras su emisión, los ataques verbales y las amenazas de muerte llegaron por centenares, de manera continuada y progresiva, haciendo su situación tan insoportable que se vio obligado a no salir nunca de su domicilio sin estar acompañado.

Según Yadh Krendel, presidente y cofundador de Shams, “las amenazas y la presión cotidianas que sufría Ahmed son, de hecho, la causa de esta desesperada y desafortunada tentativa. Todos los miembros de nuestra organización que permanecen en Túnez, y los demás activistas LGTB, se enfrentan a las mismas presiones con la mirada cómplice del Estado tunecino. Es preciso que este último se involucre en la protección de nuestras minorías”.

En el mismo sentido se ha expresado el propio Ahmed Ben Amor, que este lunes ha publicado el siguiente mensaje en su cuenta de Facebook: “Siento haber dejado todo atrás para dirigirme hacia la única verdad… no podía pasarlo por alto, ya no podía sufrir esas sucias amenazas, el linchamiento y acompañamiento sistemáticos, la muerte es mucho mejor que la negación…”.

Desde Twitter se creó el hashtag #WeLoveYouAhmed, que ha sido utilizado a través de todo el mundo por los usuarios de la red social para expresar su afecto y apoyo a Ahmed Ben Amor, así como para respaldar el trabajo de Shams y las demás asociaciones que luchan por la igualdad de derechos de las personas LGTB en Túnez.

Sin embargo, desde Shams también se han visto obligados a expresar su “amargura y rabia” por los lamentables e insidiosos comentarios, preñados de la homofobia más descarnada, que los intolerantes han publicado desde que se supo la noticia del intento de suicidio. También denuncian el “increíble doble juego de las autoridades tunecinas, que enarbolan la belleza de la naciente democracia en el extranjero y amenazan, acosan y violan los derechos humanos más básicos en su propio suelo”.

Como buena noticia, Conor Michael, uno de los mejores amigos de Ahmed, ha comentado que sus padres han acudido a visitarle desde su localidad de Mahdia, y que “ahora aceptan el hecho de que su hijo es gay”. Cuando Ahmed salió del armario, la reacción de sus padres fue echarle de su casa.

Amenazas y agresiones a los activistas LGTB

Lamentablemente, como denuncia Shams, las agresiones y amenazas contra los activistas LGTB son continuadas. El propio Ahmed Ben Amor, incluso antes de la intervención televisiva, recibía amenazas de muerte diarias. Ha sido golpeado y maltratado por extraños en la calle, le han acosado y atacado violentamente de manera gratuita. Pero lo peor es que, cuando ha intentado interponer alguna demanda por esos hechos, lo único que ha recibido por parte de los policías han sido insultos.

El también vicepresidente de la asociación, Hedi Shaly, se ha visto obligado a exiliarse tras recibir a su vez continuadas y serias amenazas de muerte, viviendo ahora como refugiado en Bélgica. Así describía la dureza de la vida que abandonaba: “En la facultad, las proclamas abiertamente homófobas asumidas por la Unión General Tunecina de Estudiantes, un sindicato estudiantil de tendencia islamista, resuenan contra los estudiantes y militantes LGTB. Acosan a mi padre para que me obligue a dejar de defender a los “maricones”, como nos llaman ellos. Mi hermano, que también está en la universidad, ya no quiere ir a estudiar porque los otros alumnos se burlan de él. Me engañaron haciéndome creer que ahora éramos libres, que vivimos en una democracia, que ya no había lugar para el miedo. Incluso los partidos políticos y las asociaciones que se dicen progresistas nos han fallado. Las prácticas policiales agresivas continúan contra nosotros con total impunidad. La libertad en Túnez es una quimera”.

Hace unos meses, Bouhdid Belhedi, responsable de comunicación de Shams, fue agredido brutalmente por tres desconocidos debido a su activismo, cuando paseaba por la calle de su ciudad natal. Belhedi ya había tenido una experiencia desagradable en el mes de junio de 2015, cuando  fue entrevistado en un canal de televisión y defendió la despenalización de la homosexualidad. Tras su intervención, Bouhdid recibió amenazas de muerte y fue objeto de graves acusaciones difamatorias por parte de los medios de comunicación y líderes religiosos.

Precisamente unos días antes de la agresión a Bouhdid Belheli, Ahmed Ben Amor denunciaba el incremento de la agresividad verbal y física contra las personas LGTB tunecinas con el siguiente comunicado:

Túnez está experimentando una gran campaña anti-LGBT, lanzada por un artista tunecino desde un canal de televisión en horario estelar. Este artista lanzó su discurso de odio contra los homosexuales de Túnez, haciendo un llamamiento para su exclusión absoluta.

Después de su emisión, un segundo artista participó en otro programa de debates del mismo canal de televisión, apoyando al primer artista y despreciando a los homosexuales tunecinos. Desde entonces, varios individuos anónimos han tomado la iniciativa de esa campaña en las redes sociales, haciendo un claro llamamiento a la gente para que “se queme o se corte el cuello a todos los homosexuales de Túnez”, a semejanza de los vídeos del Estado Islámico.

La tendencia ha crecido tanto que hay comercios que han puesto carteles que indican: “No se permiten homosexuales en esta tienda”. En Kaiurán, una ciudad situada en la región central, considerada el bastión del salafismo [movimiento islamista conservador], los taxis muestran en la ventana trasera un aviso que indica: “Prohibido para los homosexuales.”

Los actos violentos han llegado al punto de que un joven universitario fue agredido físicamente por transeúntes debido a su apariencia, que al parecer le hacía sospechoso de ser homosexual.

Hasta el momento, las autoridades gubernamentales han permanecido en silencio. Han mostrado muy poco interés en la adopción de medidas para disuadir de la violencia y frenar esta cascada de agresiones y discriminación contra los homosexuales tunecinos.

Por otra parte, el gobierno parece cómplice, porque no está dispuesto a derogar el artículo 230 del Código Penal, que encarcela a los hombres sospechosos de homosexualidad, con un examen rectal como prueba suficiente de culpabilidad.

En esta situación caótica, Shams expresa su extrema preocupación por el aumento dramático de los discursos de odio y la estigmatización de las personas LGBT de Túnez. La asociación denuncia que algunos políticos se sienten tentados de obtener poder mediante la manipulación de esta situación, ya sea con su complicidad silenciosa o, incluso, con un no expresado apoyo a la violencia.

La asociación Shams exige el cese inmediato de esta campaña de difamación y un proceso judicial contra las personas que alientan estos llamamientos a la violencia.

Esta violencia es una preocupación directa y cotidiana de cientos de homosexuales tunecinos, que se convierten en víctimas de los efectos de los discursos y actos violentos, mientras sufren la indiferencia general, en especial de los funcionarios de Túnez y de los miembros de su Parlamento.

Ahmed Ben Amor, vicepresidente de Shams

Fuente Dosmanzanas

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Salvajemente apuñalado en Bélgica un joven transexual tunecino por autoproclamados miembros del Estado Islámico

Lunes, 20 de junio de 2016

23093396_B978935207Z.1_20160614070213_000_GLK70O2B9.1-0Un joven transexual tunecino ha sido salvajemente apuñalado en Bélgica, por autoproclamados miembros del Estado Islámico. Según la víctima, que huyó de Túnez en 2012 debido al mismo tipo de agresiones, quieren hacer de él “un ejemplo para disuadir a los jóvenes que se alejan de la ley religiosa” y que tan solo “esperan una orden para decapitarlo”. La brigada especializada en asuntos terroristas ya ha procedido a realizar una detención, y el próximo lunes deberá presentarse para identificarlo.

Sharky, nombre supuesto para proteger su identidad, vivía en la localidad tunecina de Cartago-Birsa, donde comenzó a ser el blanco de las agresiones verbales de un grupo de extremistas, debido a su identidad de género. Lo que comenzó como meras increpaciones verbales, se agravó hasta el punto de ser apuñalado. Su padre, en vez de mostrarle su apoyo, le repudió, pues consideraba que su comportamiento suponía un atentado al honor de la familia.

El joven, que ahora cuenta 26 años, decidió huir de Túnez, y logró ser aceptado como refugiado en Bélgica, donde consiguió establecerse y dedicarse a su profesión de ingeniero de sonido. Llevaba una vida apacible, acompañado de sus nuevos amigos, hasta que fue localizado por sus antiguos agresores. “Todo empezó en las redes sociales”, cuenta Sharky, “traté de no tomarme en serio las amenazas, aunque los autores me dijeron claramente que eran miembros de la organización terrorista Estado Islámico y que me iban a matar en nombre de Dios, y hacer de mi caso un ejemplo para disuadir a los jóvenes que se alejan de la ley religiosa”.

Pero, al igual que en Túnez, pasado un mes las agresiones fueron escalando de gravedad. En seis ocasiones fue intimidado en la calle, hasta que el pasado lunes 13 de junio cuatro individuos le apuñalaron con saña. El salvajismo de la agresión se saldó con traumatismo en un ojo, 3 puntos de sutura en la frente, 12 en las manos, 18 en la cabeza y  17 en las piernas. Está a la espera de que los exámenes médicos revelen si hay otras secuelas, sobre todo debidas a las heridas sufridas en la cabeza. Por el momento, sufre desequilibrios y desmayos repentinos y debe ser tratado por un psicólogo.

Según Sharky, “eran las mismas personas que me atacaron en Túnez. Me dijeron que solo esperaban una orden para decapitarme. Tengo mucho miedo por mi vida”. El joven ha presentado una denuncia ante la Policía belga, a la que ha acompañado un trozo de papel que su agresores depositaron en su buzón, en el que le califican de enemigo de Alá y le amenazan con eliminarle conforme a la ley islámica, para que sirva de ejemplo.

Para el joven, su mayor deseo es vivir en paz. “Yo no he hecho nada a esas personas”, se lamenta, “tan solo quiero vivir mi vida con tranquilidad. Mientras no atente contra la libertad de los demás, soy libre. ¿Por qué me hacen todo esto y se llaman abogados y soldados de Dios? Dios es el único que nos puede juzgar”.

A pesar de todo, Sharky está decidido a luchar por su derechos. “No quiero que mi familia en Túnez se entere de mis problemas, porque no quiero preocuparlos”, comenta, “pero estoy decidido a seguir adelante con el procedimiento y, en cuanto me ponga en pie, militaré de nuevo en una asociación de Túnez, aunque sea a distancia, para hacer valer mis derechos y libertades”.

La brigada de asuntos terroristas belga le ha comunicado que ha procedido a detener a un sospechoso, y le ha citado para que el próximo lunes pueda identificarle. También se está ocupando de su caso el Centro para la Igualdad de Oportunidades y Lucha contra el Racismo.

Fuente Dosmanzanas

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Nuevo exabrupto homófobo de un diputado de la AfD, el partido de la derecha populista alemana

Miércoles, 8 de junio de 2016

índiceAlternativa para Alemania (AfD), el partido de derecha populista que se ha hecho fuerte en los últimos años, vuelve a darnos motivos de preocupación. Un diputado del parlamento regional de Sajonia-Anhalt lanzó una exclamación, según recoge el diario de sesiones, a favor del encarcelamiento de la población LGTB en Alemania. El partido ha matizado sus declaraciones sin negar su contenido homófobo.

Ocurrió el pasado jueves. El Landtag o parlamento del estado alemán de Sajonia-Anhalt discutía la designación de los Estados magrebíes como “seguros”, lo cual facilitará la rápida repatriación de los refugiados procedentes de los mismos. Como recogíamos hace unas semanas, esta decisión del Gobierno alemán dejará en la desprotección a los solicitantes de asilo LGTB, que en Argelia, Marruecos y Túnez se enfrentan al hostigamiento social y del Estado.

La diputada de La Izquierda Henriette Quade se refirió al asunto de forma crítica. “La seguridad [en el Magreb] es especialmente precaria para los homosexuales. Está prohibida y ampliamente estigmatizada. Quien vive su homosexualidad abiertamente se enfrenta a penas de cárcel”, afirmaba. Justo tras esta intervención, el diario de sesiones recoge el exabrupto del diputado de AfD Andreas Gehlmann: “¡Deberíamos hacer eso también en Alemania!”.

Aunque en la grabación de la sesión no se escucha la exclamación de Gehlmann, el grupo parlamentario de la AfD ha emitido un comunicado en el que asegura que el diputado se estaba refiriendo a la “estigmatización” y no al encarcelamiento: “Gehlmann había expresado que ‘se debería estigmatizar a quien viva abiertamente su homosexualidad’”, afirma la nota de prensa, que añade que Gehlmann “rechaza frontalmente la corrupción moral y la expresión pública de la sexualidad en general”.

Queda claro, por tanto, que con independencia de las opiniones reales del diputado de AfD, el partido de derecha populista (que en Sajonia-Anhalt se alzó con la segunda posición en las elecciones del pasado marzo) se posiciona claramente contra la libertad de expresión de la población LGTB. La formación, que ha acusado a los taquígrafos de no situar correctamente el exabrupto de Gehlmann en el diario de sesiones, vuelve a utilizar un discurso de odio homófobo del que hace dos meses recogíamos otro ejemplo.

El crecimiento de AfD y su preocupante deriva homófoba

Desde su fundación en febrero de 2013, la AfD se va implantando en las instituciones germanas tras cada nueva elección. Pocos meses después de su presentación oficial, y con un programa centrado en la salida de Alemania de la zona euro, el partido daba la sorpresa en las elecciones federales de septiembre de 2013 al alcanzar un 4,7% de los votos y quedarse a las puertas de entrar en el Bundestag (la barrera de entrada a la cámara baja del Parlamento alemán es el 5%). En las siguientes citas electorales, la nueva formación consiguió entrar en el Parlamento Europeo con siete diputados, y en la actualidad tiene representación en la mitad de los parlamentos regionales del país.

Centrados en un principio en las propuestas económicas y de regeneración política, la AfD no tardó en mostrar su lado más reaccionario en materia de libertades, y en concreto, de derechos LGTB. Si bien al principio mostrar una cara amable alejada de extremismos, iniciativas como la de apoyar la equiparación fiscal de las parejas del mismo sexo (a la que se sumó AfD Berlín) se toparon con el rechazo de la cúpula del partido. La división entre los partidarios de un enfoque más centrado en lo económico y los que defienden el discurso duro contra la inmigración se saldó con la salida del exportavoz Bernd Lucke, quien fundó su propio partido (Alianza para el Progreso y el Resurgir, ALFA).

La AfD ya se había apuntado con entusiasmo al movimiento homófobo Demo für alle, un calco de la francesa Manif pour tous que lucha contra la educación en la diversidad afectivo-sexual en las escuelas alemanas. El plan educativo propuesto por el Gobierno regional de Baden-Wurtemberg incluía entre sus objetivos la “aceptación de la diversidad sexual”. Una mención que motivó la ira de los ultraconservadores, que llevaron a cabo una serie de manifestaciones en las cuales participó activamente el partido populista. Otras dos muestras de sus posiciones contrarias a los derechos LGTB fueron invitar a un defensor de los homófobos en Francia y Rusia como Jürgen Elsässer a un acto de su partido o reafirmar su posición contraria a la adopción homoparental.

Decididamente escorado hacia los planteamientos más derechistas bajo la dirección de Frauke Petry, la formación también ha hecho causa común con el movimiento islamófobo Pegida. Con el debate sobre la llamada crisis de los refugiados todavía candente, la AfD obtuvo sus mayores éxitos hasta la fecha en las elecciones regionales celebradas hace unas semanas. El partido se alzó con la segunda posición en el Land oriental de Sajonia-Anhalt con un 24,2% y ascendió al tercer lugar en Baden-Wurtemberg y Renania-Palatinado, con un 15,1% y un 12,6% respectivamente.

Plenamente establecidos como un nuevo actor de la política alemana, la AfD presentaba en marzo su programa marco para las próximas citas electorales. Un documento que subraya el carácter reaccionario de la formación y que, en materia LGTB, pone por escrito lo que ya venía defendiendo en las calles. A saber, el “reconocimiento de la familia tradicional” formada por “padre, madre e hijos” como “el ideal”, o el rechazo a la enseñanza de la diversidad afectivo-sexual y a la perspectiva de género. En resumen, una formación que, de confirmar su consolidación, traerá consigo una derechización de la política alemana y abrirá un panorama aún más sombrío para los derechos LGTB en el país más poblado y económicamente poderoso de la Unión Europea.

Fuente Dosmanzanas

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Las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo siguen castigadas en 78 países y territorios de todo el mundo

Viernes, 27 de mayo de 2016

Informe-ILGA-2016-interior-212x300Como acostumbra desde el año 2006, ILGA (Asociación Internacional de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales) ha publicado este mes de mayo el informe anual que recoge la situación legal de las personas LGTBI en cada uno de los países pertenecientes a las Naciones Unidas. 74 de esos países aún penalizan las relaciones entre personas del mismo sexo. A ellos habría que sumar otros 4 territorios donde se persigue igualmente a la población LGTBI, aunque no sean reconocidos por la ONU o la legislación opresora no sea de ámbito nacional. En 13 países, bien sea en todo su territorio o en parte de él, la legislación establece la pena de muerte para quienes mantengan relaciones homosexuales, en todos los casos por la aplicación de la sharia o ley islámica.

El primer informe titulado “Homofobia de Estado” elaborado por ILGA data del año 2006. En él se contaban 92 países y territorios en los que se perseguía legalmente a las personas LGTBI. En el memorándum de 2016 se cuentan 74, a los que habría que sumar otros 4 territorios no reconocidos por Naciones Unidas, o donde la persecución no es de ámbito nacional, pero sí lo suficientemente relevante en cuanto a la población afectada, por lo que la cifra asciende a 78 países y territorios.

El único país que ha despenalizado las relaciones homosexuales en este 2016 son las Seychelles, aunque la ley aprobada por su Asamblea Nacional aún no ha sido promulgada.

Las relaciones sexuales entre varones están penadas en los 78 países y territorios, mientras que las relaciones entre mujeres se castigan en 45 de ellos.

Los países que castigan las relaciones homosexuales en el mundo

A continuación os detallamos el listado de los países con homofobia de Estado institucionalizada, a los que se añaden algunos territorios no reconocidos por las Naciones Unidas, como Palestina/Franja de Gaza u otros donde la violencia contra las personas LGTBI está extendida, aunque se cometa por grupos insurgentes, como en el caso de Iraq o las zonas ocupadas por el Estado Islámico. También se incluye a Indonesia, que, aunque no tiene una legislación discriminadora de ámbito nacional, sí que la mantiene en provincias de considerable población.

Añadimos por cada continente el dato más estremecedor, el de los 13 estados o territorios que establecen en sus leyes la pena de muerte para quienes mantengan relaciones sexuales con personas de su mismo sexo.

También mostramos los 17 países que, al margen de tener o no una legislación penalizadora de las relaciones homosexuales, castigan la difusión de información positiva sobre la homosexualidad (conocidas en Europa como “leyes contra la propaganda homosexual”), o que mantienen normativas “de moralidad” cuyo objetivo es coartar la libertad de expresión en lo que respecta a la información sobre orientación sexual.

Este es el mapa de los países del mundo en los que están penalizadas las relaciones entre personas del mismo sexo, tomando como referencia la traducción al español del incluido en el informe de ILGA, con la actualización referente a las Seychelles (y una corrección, pues en el mapa original traducido al español han rotulado Letonia en vez de Lituania). Podéis pinchar en él para verlo a mayor tamaño:

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África

  • Penalización de las relaciones entre personas del mismo sexo (en 33 países)

Angola, Argelia, Botsuana, Burundi, Camerún, Comoras, Egipto, Eritrea, Etiopía, Gambia, Ghana, Guinea, Kenia, Liberia, Libia, Malawi, Mauritania, Marruecos, Mauricio, Namibia, Nigeria, Senegal, Seychelles, Sierra Leona, Somalia, Suazilandia, Sudán, Sudán del Sur, Tanzania, Togo, Túnez, Uganda, Zambia, Zimbabue.

En los 33 países se penalizan las relaciones sexuales entre varones, en 24 de ellos también se castigan las relaciones sexuales entre mujeres.

Aunque el Gobierno de Malawi decretó en 2012 una moratoria en la aplicación de las leyes que penalizan la homosexualidad, que reiteró recientemente, un juez ha ordenado en febrero de 2016 que sigan aplicándose.

Las Seychelles aparecen en el informe de ILGA, pues su redacción es anterior al pleno de la Asamblea Nacional del pasado 18 de mayo, en el que mayoritariamente se votó por la derogación de las leyes que penalizan la homosexualidad. Si bien aún es preciso que esta decisión sea promulgada por el presidente, hemos eliminado al país insular de la lista.

ILGA en realidad no incluye a Egipto en su listado (aunque sí detalla la realidad legal egipcia en su informe), debido a una cuestión puramente formal, pues sus leyes no penalizan específicamente las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Sin embargo, se utilizan los ambiguos términos “indecencia o libertinaje”, “conducta inmoral” u “ofensa a los sentimientos religiosos” para efectivamente castigar las relaciones homosexuales. En el último caso dado a conocer, once varones fueron condenados a 12 años de prisión por estos delitos. Las repetidas redadas contra homosexuales que se han difundido internacionalmente en los últimos tiempos, y de las que se ha dado cumplida cuenta, parecen motivo suficiente para que Egipto engrose la lista.

  • Pena de muerte (en 4 países)

Mauritania, Nigeria (en los estados del norte), Somalia (en algunos estados del sur) y Sudán.

  • Leyes contra la “propaganda homosexual” o de “moralidad” (en 7 países)

Argelia, Egipto, Libia, Marruecos, Nigeria, Somalia y Túnez.

Asia

  • Penalización de las relaciones entre personas del mismo sexo (en 22 países y 4 territorios)

Afganistán, Arabia Saudí, Bangladesh, Bután, Brunéi, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Estado Islámico, India, Indonesia (provincias de Aceh y Sumatra Meridional), Irak, Irán, Kuwait, Líbano, Malasia, Maldivas, Myanmar, Omán, Pakistán, Palestina/Franja de Gaza, Singapur, Siria, Sri Lanka, Turkmenistán, Uzbekistán, Yemen.

En los 26 países o territorios se penalizan las relaciones sexuales entre varones, en 13 de ellos también se castigan las relaciones sexuales entre mujeres.

En Iraq no existen oficialmente leyes que castiguen la homosexualidad, pero la violencia homófoba es intensa y habitual, incluso con la connivencia de sus fuerzas del orden. También se han denunciado casos de aplicación de la sharia por conducta homosexual por parte de los autoproclamados jueces islámicos.

Se incluye asimismo al Estado Islámico, que no duda en exhibir un grado de violencia y barbarie inauditos contra la población LGTB como arma propagandística.

En la Franja de Gaza y los territorios bajo dominio de Palestina, está en vigor una legislación que castiga la homosexualidad proveniente de cuando esos territorios estaban bajo mandato británico. Desde que Hamas llegó al Gobierno en 2007, se han introducido en el cuerpo legislativo diversas propuestas para adaptar esas ordenanzas a la ley islámica, aunque ninguna ha sido aún aprobada. De llegar a convertirse en ley, los castigos y penas establecidos serían mucho más severos que los actuales.

Indonesia, como comentábamos anteriormente, no tiene una legislación discriminadora de ámbito nacional, pero sí que la mantiene en la provincias de Aceh y Sumatra Meridional, ambas de considerable población.

  • Pena de muerte (en 9 países o territorios)

Afganistán, Arabia Saudí, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Estado Islámico (en los territorios que controla en el norte de Iraq y Siria), Irak (aplicada por jueces islámicos), Irán, Pakistán y Yemen.

La reforma del Código Penal de Brunéi de 2014, que se aplica por fases, establecía que en 2016 se castigarían con la pena de muerte por lapidación las relaciones entre personas del mismo sexo. Sin embargo, según las fuentes de ILGA, todo parece indicar que el jefe de estado aún no ha promulgado la implementación de esta fase.

  • Leyes contra la “propaganda homosexual” o de “moralidad” (en 8 países)

Arabia Saudí, Catar, Irak, Irán, Jordania, Kuwait, Líbano y Siria.

Kirguizistán comenzó a debatir una ley que prohibía dar información positiva sobre la homosexualidad en 2014, aunque aún está en trámite. Sin embargo, tras el inicio de su debate, la situación de violencia social y policial contra el colectivo LGTBI adquiere tintes dramáticos.

América

  • Penalización de las relaciones entre personas del mismo sexo (en 11 países)

Antigua y Barbuda, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Trinidad y Tobago.

En los 11 países se penalizan las relaciones sexuales entre varones, en 6 de ellos también se castigan las relaciones sexuales entre mujeres.

En los Estados Unidos, las leyes contra la sodomía fueron declaradas inconstitucionales por el Tribunal Supremo en 2003 (Lawrence vs. Texas), pero todavía aparecen en los textos legales de 13 estados: Alabama, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Florida, Idaho, Kansas, Luisiana, Michigan, Mississippi, Oklahoma, Texas, Utah y Virginia. Los legisladores conservadores se niegan a derogar estas leyes y, en algunos casos, la Policía todavía intenta hacerlas cumplir. En los últimos años, más de una docena de personas LGTBI han sido detenidas por violar esas leyes, aunque los cargos fueron retirados por las fiscalías por ser legalmente inaplicables.

Oceanía

  • Penalización de las relaciones entre personas del mismo sexo (en 7 países)

Islas Cook, Islas Salomón, Kiribati, Nauru, Papúa Nueva Guinea, Samoa, Tonga, Tuvalu.

En los 7 países se penalizan las relaciones sexuales entre varones, en 2 de ellos también se castigan las relaciones sexuales entre mujeres.

Europa

Con la derogación de las leyes discriminadoras en la República Turca del Norte de Chipre en 2014, no existe ningún territorio europeo en el que las relaciones entre personas del mismo sexo estén penadas.

  • Leyes contra la “propaganda homosexual” o de “moralidad” (en 2 países)

Lituania y Rusia.

Las leyes homófobas como la aprobada en Rusia, aunque teóricamente no penalizan las relaciones homosexuales o bisexuales, en la práctica están siendo utilizadas para estigmatizarlas y que queden reducidas a una conducta privada, invisible a los ojos de la sociedad. A ello hay que sumar las continuadas agresiones hacia homosexuales, bisexuales y transexuales por parte de grupos homófobos, cada vez más organizados.

En Lituania, sus leyes prohíben la manifestación y promoción de contenidos publicitarios que hagan referencia a la orientación sexual. Como en el caso ruso, sirven para impedir que se ofrezca información positiva sobre homosexualidad o bisexualidad, con el estigma social consecuente.

Otros países que han intentado promulgar leyes semejantes han sido Bielorrusia, Moldavia y Ucrania, aunque finalmente han sido aplazadas, desestimadas o derogadas.

Fuente dosmanzanas

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Agredido un activista de Túnez por su pertenencia a la asociación LGTB Shams, en un ambiente de creciente hostilidad social y mediática

Lunes, 2 de mayo de 2016

Bouhdid-Belhedi-300x218Bouhdid Belhedi, responsable de comunicación de la asociación de defensa de los derechos LGTB de Túnez Shams, ha sido agredido brutalmente por tres desconocidos debido a su activismo. El temor a las represalias, tanto sociales como de los mismos miembros de la Policía, determinó a Bouhdid a rechazar el interponer una denuncia. Shams había denunciado días atrás el crecimiento de los discursos públicos de odio en los medios de comunicación y redes sociales de Túnez, ante la inoperancia, cuando no connivencia, de las autoridades, cuya consecuencia es el incremento de la violencia contra los ciudadanos LGTB tunecinos.

El pasado viernes 27 de abril, Bouhdid Belhedi se encontraba en su localidad natal de Hammamet, a donde se había dirigido para someterse a diversas pruebas y cuidados médicos debido a su delicado estado de salud. Antes de regresar a la capital, donde tiene su residencia, fue interceptado en la calle por tres individuos, que le preguntaron si pertenecía a la asociación Shams. Al contestar afirmativamente, los tres agresores comenzaron a amenazarle y golpearle fuertemente en el estómago. La paliza continuó mientras le retenían para impedir que escapara, hasta que unos transeúntes intervinieron y fueron los agresores quienes finalmente se dieron a la fuga.

Se da el caso de que Shams ha obtenido un reciente éxito ante los tribunales, al conservar su estatus como ONG en contra de la decisión del gobierno. A ello se suma la reciente sentencia desestimatoria de los cargos contra unos ciudadanos acusados de mantener relaciones homosexuales, que criticaba fuertemente la actuación de los miembros de la Policía. A su vez, se han difundido internacionalmente las denuncias por las torturas a que son sometidos por funcionarios y presos los detenidos por homosexualidad. Todo ello ha ocasionado que el colectivo LGTB esté presente en los medios de comunicación, y que la actitud tanto de los ciudadanos más intolerantes como de los miembros de la Policía sea fuertemente agresiva.

Así, conociendo de primera mano el desprecio de los funcionarios públicos respecto a los ciudadanos LGTB, Bouhdid evitó acudir al hospital, donde le hubieran facilitado el informe médico de lesiones imprescindible para interponer una demanda. También tenía presente la reciente campaña policial contra los defensores LGTB, lo que le hizo temer ser detenido, a pesar de ser la víctima, y sufrir así todo tipo de abusos y torturas. Por lo tanto, tomó la determinación de no presentar denuncia alguna.

Además, ya había tenido una experiencia desagradable en el mes de junio de 2015, cuando  fue entrevistado en un canal de televisión, donde le preguntaron sobre su labor en Shams. En aquel momento, la asociación estaba en primera línea de noticias por su admisión en el registro de ONG y su defensa de la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta tres años de prisión. Tras su intervención, Bouhdid recibió amenazas de muerte y fue objeto de graves acusaciones difamatorias por parte de los medios de comunicación y líderes religiosos.

Shams denuncia el incremento de la hostilidad contra los ciudadanos LGTB

Logo-de-Shams-TunezPrecisamente unos días antes de la agresión, desde Shams se había denunciado el incremento de la agresividad verbal y física contra las personas LGTB tunecinas con el siguiente comunicado:

Túnez está experimentando una gran campaña anti-LGBT, lanzada por un artista tunecino desde un canal de televisión en horario estelar. Este artista lanzó su discurso de odio contra los homosexuales de Túnez, haciendo un llamamiento para su exclusión absoluta.

Después de su emisión, un segundo artista participó en otro programa de debates del mismo canal de televisión, apoyando al primer artista y despreciando a los homosexuales tunecinos. Desde entonces, varios individuos anónimos han tomado la iniciativa de esa campaña en las redes sociales, haciendo un claro llamamiento a la gente para que “se queme o se corte el cuello a todos los homosexuales de Túnez”, a semejanza de los vídeos del Estado Islámico.

La tendencia ha crecido tanto que hay comercios que han puesto carteles que indican: “No se permiten homosexuales en esta tienda”. En Kaiurán, una ciudad situada en la región central, considerada el bastión del salafismo [movimiento islamista conservador], los taxis muestran en la ventana trasera un aviso que indica: “Prohibido para los homosexuales.”

Los actos violentos han llegado al punto de que un joven universitario fue agredido físicamente por transeúntes debido a su apariencia, que al parecer le hacía sospechoso de ser homosexual.

Hasta el momento, las autoridades gubernamentales han permanecido en silencio. Han mostrado muy poco interés en la adopción de medidas para disuadir de la violencia y frenar esta cascada de agresiones y discriminación contra los homosexuales tunecinos.

Por otra parte, el gobierno parece cómplice, porque no está dispuesto a derogar el artículo 230 del Código Penal, que encarcela a los hombres sospechosos de homosexualidad, con un examen rectal como prueba suficiente de culpabilidad.

En esta situación caótica, Shams expresa su extrema preocupación por el aumento dramático de los discursos de odio y la estigmatización de las personas LGBT de Túnez. La asociación denuncia que algunos políticos se sienten tentados de obtener poder mediante la manipulación de esta situación, ya sea con su complicidad silenciosa o, incluso, con un no expresado apoyo a la violencia.

La asociación Shams exige el cese inmediato de esta campaña de difamación y un proceso judicial contra las personas que alientan estos llamamientos a la violencia.

Esta violencia es una preocupación directa y cotidiana de cientos de homosexuales tunecinos, que se convierten en víctimas de los efectos de los discursos y actos violentos, mientras sufren la indiferencia general, en especial de los funcionarios de Túnez y de los miembros de su Parlamento.

Ahmed Ben Amor, vicepresidente de Shams.

Fuente Dosmanzanas

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El Gobierno alemán designa a los países del Magreb como “seguros” para los refugiados LGTB

Jueves, 21 de abril de 2016

merkel-gabriel-koalition-2-540x304Indignante noticia la que hemos conocido esta semana desde Alemania. El Gobierno de gran coalición de Angela Merkel opina que en los Estados del Magreb (Argelia, Marruecos y Túnez) no se produce una “persecución sistemática de la población LGTB. En la práctica, esta decisión facilitará las deportaciones de solicitantes de asilo procedentes de estos tres países que huyan de los ataques por su orientación sexual o identidad de género.

La reducción del número de refugiados en Alemania es, desde hace meses, un objetivo declarado del Gobierno de la CDU/CSU y el SPD. Para lograrlo, muchos de los países de origen de los demandantes de asilo se reclasifican como “seguros”, lo cual acelera la repatriación de las personas procedentes de los mismos. En esta categoría ya se encuentran ya la mayoría de los países balcánicos.

Ahora, el Gobierno de Merkel pretende también encajar en esa clasificación a los países norteafricanos de Argelia, Marruecos y Túnez. El diputado verde Kai Gehring planteó una pregunta escrita sobre la situación en la que quedarán los refugiados LGTB procedentes de esos países, en los que la homosexualidad es un delito castigado con hasta tres años de cárcel. Según el Gobierno alemán, sin embargo, en el Magreb no se produce una “persecución sistemática” de la población LGTB.

Esta posición es particularmente chocante con respecto a Marruecos. Para el Ejecutivo de gran coalición, la legislación represiva en este país no se orienta tanto a “personas individuales” como a “la fundación de organizaciones de homosexuales”. Una afirmación que no resiste el menor contraste con la realidad: hace apenas unas semanas recogíamos una brutal agresión a una pareja gay marroquí. Uno de sus integrantes fue arrestado acusado de mantener relaciones homosexuales y no fue puesto en libertad hasta hace unos días.

Sobre Argelia, el informe gubernamental señala que “la homosexualidad solo adquiere relevancia penal para las autoridades cuando se vive abiertamente”, lo cual, como señalan desde queer.de, podría aplicarse a cualquier país en el que se castigan las relaciones entre personas del mismo sexo. También de Túnez se señala que la homosexualidad “se tolera de facto”, a pesar de los numerosos contraejemplos que hemos recogido: el más reciente, el de la condena a seis jóvenes que sufrieron abusos y torturas en prisión.

Para Gehring, el autor de la interpelación, la respuesta del Gobierno alemán refleja “una ignorancia preocupante” y rechaza las deportaciones de los refugiados LGTB a los países magrebíes como fórmula para reducir el número total de demandantes de asilo. “En esta época de flujos de refugiados, cuya causa principal es la violación de derechos humanos, el Gobierno federal debería dejar claro que las violaciones de derechos humanos no son aceptables”, declaró el diputado verde.

La complicada situación de las personas LGTB en el Magreb es un hecho que solo parece escapársele a los mandatarios alemanes. Aparte de los hechos ya señalados, este domingo aparecía un reportaje en el diario El Mundo sobre el duro día a día de los refugiados marroquíes gais y lesbianas en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla. Sometidos al desprecio y el insulto de muchos de sus compatriotas, viven con el miedo a la deportación a su país de origen, donde muchos de ellos ya han sufrido la persecución y la violencia homófobas.

Pero quizás lo más grave es que los países magrebíes no son los primeros de la región en ser declarados “seguros”: desde hace unos meses, Alemania también tiene a Ghana y Senegal en esta categoría. En ambos, las personas LGTB son víctimas de una persecución de la que también, por desgracia, sobran ejemplos. Incluso los ciudadanos procedentes de los países donde la homofobia de Estado es más evidente, como Uganda, se enfrentan con frecuencia a la repatriación forzosa.

Fuente Dosmanzanas

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El Tribunal de Primera Instancia de Túnez desestima los cargos contra ocho jóvenes acusados de practicar la homosexualidad

Martes, 12 de abril de 2016

túnez-bandera-flagLa Sala de lo Penal del Tribunal de Primera Instancia de Túnez ha desestimado los cargos contra ocho hombres acusados por practicar la homosexualidad, por ausencia de pruebas. Se trata de la primera vez que un tribunal tunecino aplica esa medida, ya que siempre habían respaldado las versiones presentadas por la Policía. Se sospecha además que las detenciones estuvieron causadas por una venganza policial, pues tres de los ocho implicados pertenecen al grupo de seis jóvenes condenados el pasado mes de diciembre a tres años de prisión por mantener relaciones homosexuales, cuya pena fue rebajada a un mes por la Corte de Apelaciones, y que denunciaron las torturas y maltratos a que fueron sometidos.

Según notificaba el grupo de defensa de los derechos LGTB de Túnez Shams, el pasado 26 de marzo fueron detenidos nueve jóvenes, seis tunecinos y tres libaneses. Contra ocho de ellos la Policía presentó cargos por mantener relaciones homosexuales y por consumo de drogas. Se da la circunstancia de que tres de los seis jóvenes tunecinos ya habían sido detenidos y juzgados por practicar la homosexualidad el pasado año, siendo condenados a tres años de prisión, el máximo estipulado, por un tribunal de la localidad de Kaiurán.

En aquella ocasión, los acusados fueron sometidos a todo tipo de maltratos y torturas, tanto por parte de los miembros de las fuerzas policiales como por los funcionarios de prisiones y presos. Las torturas incluyeron los infames exámenes anales, que sirvieron como prueba para su condena. Los jóvenes quedaron en libertad provisional tras un mes de prisión, al presentar apelación contra su sentencia. La Corte de Apelaciones posteriormente redujo la condena al mes de prisión que ya habían cumplido, con lo que no tuvieron que volver a experimentar el maltrato y las continuadas vejaciones a que fueron sometidos.

Quizás debido a aquella experiencia, en esta ocasión los jóvenes fueron inmediatamente asesorados por el equipo jurídico de Shams, encabezado por Mounir Baatour. Según sus declaraciones, la Fiscalía trató de que el juicio se agilizase lo máximo posible, para que no tuviera lugar la repercusión mediática que habían despertado las detenciones anteriores motivadas por homosexualidad. Sin embargo, los defensores se negaron a que los detenidos fueran sometidos en esta ocasión a los exámenes anales, una práctica ilegal que viola la Convención contra la Tortura a la que se ha adherido Túnez.

Y esa negativa, al parecer, ha sido definitiva, pues “sin testimonios ni pruebas, el juez decidió exonerarlos de todos los cargos”, explica Baatour, por lo que no aplicó el artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión, en su sentencia dictada el 30 de marzo. Sin embargo, los jóvenes aún siguen acusados de haber consumido marihuana, por lo que siguen a disposición judicial.

Logo-de-Shams-TunezPero la desestimación de los cargos por homosexualidad ha causado satisfacción entre los activistas LGTB. Según declara el vicepresidente de Shams Hedi Shaly, actualmente solicitante de asilo en su exilio en Bélgica debido a las constantes amenazas de muerte que recibe en su país, “esta es la primera vez que ha sucedido algo así”, pues los jueces siempre habían validado con sus sentencias las versiones aportadas por la Policía. Shaly espera que “la Policía y el sistema de justicia cese en su persecución de la gente por razón de su orientación sexual”. Por su parte, Ahmed Ben Amor, otro de los vicepresidentes de Shams, no duda en atribuir la detención de los seis jóvenes al “comportamiento homófobo de los agentes de la ley” y a su “negativa a respetar las libertades individuales”.

Desde la página de Facebook de Shams, se dio a conocer la noticia con el siguiente comunicado:

Shams ha sido informada de que la Sala Penal número 8 del Tribunal de Primera Instancia de Túnez ha desestimado los cargos en el caso de los 8 jóvenes acusados de homosexualidad,  que fueron detenidos por agentes de la comisaría del departamento de Omrane Superior.

Shams se felicita por la desestimación, algo que ocurre por primera vez en un caso relacionado con la homosexualidad, y aplaude el valor de los jueces que han tomado esa decisión.

Shams recuerda que el principio mismo de continuar procesando a los ciudadanos en virtud del artículo 230 es condenable, porque es una invasión de la privacidad y de la integridad física, y es una violación de los convenios internacionales ratificados por Túnez y de su Constitución.

Shams solicita al Ministerio de Justicia que cambie su política penal y dé instrucciones al Ministerio Público para que cese la persecución de ciudadanos en virtud del artículo 230, que debe ser abolido.

Fuente Dosmanzanas

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Denuncian abusos para incriminar como homosexuales en Túnez

Martes, 12 de abril de 2016

Presos-LGTB-1Un informe de Human Rights Watch revela comportamientos inquietantes de la policía en Túnez, que llegan a someter a los detenidos a examen anal, para acusarlos después de homosexuales.

La sodomía está penada con hasta tres años de cárcel por el artículo 230 del código penal en Túnez. Un informe de Human Rights Watch señala que hasta siete hombres han sido encarcelados en el país mediterráneo en los últimos seis meses en base a esa ley, habiendo entrevistado a cinco de ellos, quienes han denunciado que la policía les golpeo y llegó a abusar de ellos, forzándoles hasta hacerles exámenes anales.

Un estudiante de 22 años sostiene que fue citado para ser interrogado después de que su número de teléfono apareciera en el teléfono de un individuo que había sido asesinado una semana antes. Según explica, le llevaron «a un habitación donde había siete u ocho agentes de policía. Empezaron a hacerme preguntas, y me dijeron que el hombre estaba muerto. Yo les dije. ‘Venid conmigo a la tienda, veréis que estaba trabajando cuando lo asesinaron. No abandoné mi trabajo, hay cámaras de vigilancia’. La policía dijo ‘Eso me importa un bledo‘». A continuación comenzaron a preguntarle cuál era la diferencia de edad entre ellos, de qué se conocían y quién penetraba a quién. Comenzaron a golpearle y a amenazarle con utilizar otros métodos si no les contaba lo que querían como hacerle sentar «sobre una botella de Fanta». Human Rights Watch afirma que sodomizar a alguien con una botella es una tortura común en Túnez.

El joven continua explicando que siguieron amenazándole, «vamos a abusar de ti, vamos a violarte», con el objetivo de hacerle confesar que era homosexual y había mantenido relaciones íntimas con el individuo asesinado. Cuando le dicen que si confiesa le dejarían en paz, el joven les cree y se inventa que una historia sobre su relación con ese hombre, que sostiene que no es cierta. En lugar de dejarle ir, es detenido sin cargos durante tres días y dos días después del interrogatorio le llevan al Hospital Farhat Hached, en Sousse, donde le someten a un examen anal para buscar, supuestamente, semen del hombre asesinado.

«El doctor me dijo que me desnudara completamente y me pusiera sobre la mesa de examen. Me dijo que me agachara. la policía no estaba en la habitación. Había dos estudiantes de sexo femenino. El doctor me metió su dedo y lo movió en círculos. Las dos mujeres estaban mirando», continua relatando el joven, que asegura que el médico no le informó de los resultados del examen, ni que en realidad no estaba buscando restos del esperma de otra persona, sino que utilizarían ese examen en los tribunales como evidencia de una conducta homosexual. En doce días le sometieron a un juicio en el que le condenaron a un año de prisión, que un tribunal de apelación redujo a dos meses.

«El gobierno de Túnez no tiene por qué entrometerse en la conducta sexual privada de la gente, embruteciendo y humillándoles bajo el pretexto de una ley discriminatoria», declara Amna Guellalo, responsable de Human Rights Watch en África del Norte y el Medio Oriente, «Túnez debería eliminar esas leyes arcaicas, y los policías que maltratan a estos hombres deberían rendir cuentas».

Fuente Universogay

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Reducida a un mes la condena a tres años de prisión de los seis jóvenes tunecinos acusados de practicar la homosexualidad

Lunes, 7 de marzo de 2016

noticias_file_foto_1026469_1450090773La Corte de Apelaciones de la localidad tunecina de Susa ha reducido la pena impuesta a los seis jóvenes estudiantes acusados de practicar la homosexualidad, condenados inicialmente a tres años de prisión, resolviendo que se limite a un mes. Al sobrepasar el tiempo de detención que ya cumplieron antes de la libertad condicional, los acusados no tendrán que volver a ingresar en la cárcel, ni se verán obligados a sufrir los abusos y torturas a que fueron sometidos durante ese período.

El pasado 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, un juez de la localidad tunecina de Kaiurán dictó una condena a tres años de prisión, la máxima establecida por la ley, para seis jóvenes estudiantes, a quienes halló culpables de vulnerar el artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones sexuales entre varones adultos.

A este castigo, se añadió el de destierro de Kaiurán durante los tres años siguientes al cumplimiento de la pena. Uno de los condenados, además, fue hallado culpable del delito de “atentado al pudor” por haber sido encontrados en su ordenador vídeos que el juez consideró “inmorales”.

Una vez presentado el correspondiente recurso, el pasado 7 de enero la Corte de Apelaciones de Susa dictaminó la puesta en libertad provisional de los seis jóvenes, tras abonar una fianza de 500 dinares (225 euros, 245 dólares). La vista de la apelación se fijó inicialmente para el 25 de febrero, pero fue aplazada hasta primeros de marzo.

Más de dieciséis organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos hicieron llegar su protesta al Gobierno de Túnez, solicitando la retirada de los cargos contra los seis estudiantes y la derogación del artículo 230. El presidente Béji Caïd Essebsi, sin embargo, declaró durante un viaje oficial a Egipto que “rechazaba” esa medida, y que la derogación de la ley homófoba “no tendrá lugar”.

Finalmente, la Corte de Apelaciones ha fallado la anulación de la pena de destierro y la reducción de la condena por las prácticas homosexuales a un mes de prisión, tiempo que ya excede al transcurrido entre su detención y la libertad provisional, por lo que no tendrán que volver a ingresar en la cárcel. También ha establecido una sanción de 400 dinares (180 euros, 195 dólares). La decisión es semejante a la tomada con otro joven, conocido como Marwen, que fue condenado inicialmente a un año de prisión por el mismo delito, pena que luego se redujo a los dos meses de cárcel que ya había cumplido.

La abogada de los estudiantes ha comunicado que cuatro de ellos recurrirán al Tribunal de Casación, quizás en busca de que la primera condena sea anulada y así poder quedar libres de unos antecedentes que serán un obstáculo permanente para sus carreras universitarias y profesionales.

El espanto del abuso y la tortura

Presos-LGTB-1Aun denunciando lo esencialmente injusto de cualquier condena por homosexualidad, en este caso hay que congraturlarse al menos de que los jóvenes no tengan que volver a ingresar en la cárcel. El relato que uno de los estudiantes hizo a la organización LGTB tunecina Shams de su detención y estancia en prisión es aterrador. A partir de ese testimonio, así reconstruían los hechos desde la página de Shams (en árabe, traducido al inglés en esta página), con las palabras del joven de 19 años entrecomilladas:

El 1 de diciembre, los seis jóvenes estaban en un apartamento de estudiantes en Kaiurán. De los seis, solo cuatro eran residentes. De los otros dos, uno de ellos se había escapado de su casa después de un altercado con su familia. Su familia había denunciado su desaparición, y la policía lo localizó junto a los otros cinco.

Tras ello, la policía irrumpió en la casa de los estudiantes el 1 de diciembre, mientras que los seis jóvenes estaban cenando. Confiscaron los móviles y ordenadores portátiles de los seis jóvenes. Tres días más tarde, fueron detenidos después de que la policía encontrara un vídeo pornográfico gay en uno de los ordenadores.

“Me negué a ser sometido al examen anal en la clínica, por lo que me golpearon y torturaron física y mentalmente. Finalmente accedí”.

Nunca olvidará las palabras que usó el médico —”¡Agáchate, como si fueses a rezar!”— antes de introducirle un instrumento en el ano y realizar la exploración rectal.

“El calabozo de la comisaría era como una tumba”.

Pero la cárcel fue peor.

“Nos encerraron en una habitación con otros 190 presos, y los abusos por parte de los guardias de la cárcel comenzaron inmediatamente. Nos hicieron dormir en el suelo sin mantas ni colchones”.

Así es como el muchacho, condenado por violar el artículo 230 del Código Penal de Túnez, describió las circunstancias inhumanas de su primer día en prisión, un día de diciembre frío y húmedo.

Al día siguiente, los guardias les llevaron a la peluquería.

“Nos afeitaron la cabeza, mientras nos pegaban e insultaban”.

Pero eso no fue nada comparado con lo que les esperaba los siguientes días.

“Estoy enfermo, y necesito tomar medicación a diario. Cada día, el guardia que me llevaba a la enfermería me acosaba, me acariciaba y me golpeaba en las partes más sensibles de mi cuerpo”.

Eso hizo que su condición psicológica y médica empeorara.

Lo peor era cuando los guardias estaban aburridos. Un cuadro lleno de crueldad.

“Nos exigían que nos pusiéramos a su disposición para divertirles. Durante más de dos semanas, más de quince guardias nos golpearon con palos. Nos obligaban a arrodillarnos para que nos pudieran dar patadas más fácilmente. Nos escupían y nos torturaban con agua, y solo nos soltaban cuando ya no podíamos aguantar más”.

Los guardias difundieron a propósito entre los demás presos el crimen que les había enviado a los seis a prisión, lo que transformó sus noches en la celda en largas pesadillas.

“Los demás presos nos pegaron, nos golpearon en nuestras partes íntimas y trataron de robarnos la ropa. Su líder nos puso en el centro de un círculo, rodeados por los otros presos, que nos pegaban con un palo para que bailásemos. Nos hacían preguntas muy íntimas. Si no contestábamos, nos pegaban. Si lo hacíamos, también nos pegaban”.

Su estancia se convirtió en una lucha contra torturadores y violadores. No fueron capaces de dormir debido a las amenazas de los otros presos:

“Vais a ver lo que os vamos a hacer en cuanto cerréis los ojos.”

El joven proseguía:

“Después de dos semanas de horror y tortura, me tomé las medicinas de otro preso, que tenía un problema con los niveles de glucosa en sangre, porque quería suicidarme. Odiaba la vida. Había perdido la esperanza. No podía dormir. Ya no quería vivir. Nuestros seres queridos nos trajeron comida y ropa, pero nos las confiscaron”.

Estos ciudadanos tunecinos fueron sometidos a torturas y condiciones tan severas como las de Guantánamo. Fueron escupidos por el sistema judicial a las cloacas de la humanidad y al pantano de la injusticia. El joven concluía:

“Incluso después de salir de la cárcel, ya no puedo seguir viviendo: todo se me ha vuelto negro. No puedo comunicarme con mi familia o salir de mi habitación. Me han arruinado los estudios, me han arruinado la vida. No puedo enfrentarme a nadie. Mi país me ha destruido. Me han oprimido y me han destrozado”.

Esperemos que tanto él como sus compañeros logren encontrar la fortaleza y el apoyo necesarios para poder seguir con sus vidas. Aunque el recuerdo de la infamia sufrida será difícilmente superable.

Fuente Dosmanzanas

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Tribunal de Túnez permite a asociación LGTB reanudar sus actividades

Viernes, 26 de febrero de 2016

n-ASSOCIATION-SHAMS-large570La vista de apelación contra la suspensión cautelar de las actividades de la asociación LGTB tunecina Shams ha resultado exitosa. El Tribunal de Primera Instancia ha fallado a su favor y ha dictado que la asociación puede continuar con su actividad como organización no gubernamental, pues sus estatutos se ajustan adecuadamente a la ley. De esta manera, Shams podrá continuar con su lucha por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta tres años de prisión.

La suspensión durante 30 días de la actividad de “Shams“, forzada por algunos miembros del Gobierno y del Parlamento, fue decretada el pasado 4 de enero por un tribunal de primera instancia tunecino.

 Las autoridades judiciales tunecinas han levantado la suspensión de actividades impuesta por el Gobierno a la organización de defensa de los derechos de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales (LGTB) “Shams“, pionera en el mundo árabe.
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El Gobierno tunecino interpuso una demanda contra Shams, en virtud del artículo 45 de la Ley 88/2011, que regula las Organizaciones No Gubernamentales, el cual permite al Ejecutivo solicitar la suspensión de actividades de una ONG si demuestra que infringe las disposiciones legales. Según la administración, los estatutos de Shams no recogen su principal actividad, que es la defensa de los derechos de las personas LGTB, lo cual violaría el artículo 3 de la citada Ley 88/2011, que establece que “las ONG deben respetar en sus estatutos, actividades y principios de financiación el Estado de Derecho, la democracia, el pluralismo, la transparencia, la igualdad y los derechos humanos, tal como se definen en los tratados internacionales ratificados por Túnez”.
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Para el Gobierno tunecino, además, defender la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que criminaliza la homosexualidad, iría en contra del respeto al Estado de Derecho recogido en el citado artículo 3 de la Ley 88/2011. De conseguir sus propósitos el Gobierno tunecino, Shams se enfrentaría a su completa disolución. Al admitir la demanda, el Tribunal de Primera Instancia emitió una orden el pasado 4 de enero, por la que suspendía cautelarmente durante un período de 30 días las actividades de Shams, fijando para el pasado 18 de febrero la audiencia en la que la asociación podía presentar sus alegaciones.

Tras la vista, este 23 de febrero el Tribunal de Primera Instancia ha fallado a favor de Shams, y ha dictaminado que, al cumplir con todos los requerimientos legales, la asociación puede continuar con su actividad. El Tribunal ha valorado que en los estatutos de Shams se define su actividad como de defensa de los derechos de las minorías sexuales. Según Ahmed Ben Amor, vicepresidente y fundador de Shams, “es un término que engobla por esencia a los homosexuales, transexuales, etc.”.

En un breve texto publicado a través de su página en Facebook, la organización asegura haber ganado la batalla con el Gobierno y afirma que “Shams puede reanudar su actividad gracias a la decisión de los jueces“. Los responsables de Shams han comunicado desde su página de Facebook la victoria en los tribunales, con gran satisfacción, a lo que han añadido que “nos felicitamos por la independencia del poder judicial en Túnez y agradecemos a la sociedad civil que ha luchado a nuestro lado. Es una victoria para la consagración de la universalidad de los derechos humanos y para Túnez”.

El escritor y cineasta marroquí abiertamente gay Abdelá Taia, desde su exilio en Francia, otorgaba a la sentencia la mayor de las relevancias con las siguientes palabras:

Este es un día histórico. Por primera vez en la historia del mundo árabe, una asociación homosexual ha logrado que un tribunal reconozca su derecho a existir. Aprecio plenamente el significado de una victoria semejante, que, estoy convencido, ayudará a los militantes homosexuales árabes en la valiente y arriesgada lucha que mantienen a diario. No puedo evitar el hacer una conexión entre este avance y los obtenidos en los años 70 por el legendario activista gay estadounidense Harvey Milk. ¡Enhorabuena a Shams! Siempre contarán con mi admiración y aliento.

La suspensión de sus actividades se produjo después de que “Shams” denunciara el proceso abierto contra seis jóvenes de la ciudad de Kairauan, condenados a tres años de prisión tras ser hallados culpables de “prácticas homosexuales”, delito según la ley tunecina.

Los jóvenes fueron puestos en libertad provisional hasta que se celebre la vista de apelación, que tendrá lugar el próximo jueves.

El Gobierno recurrió al artículo 45 de la Ley 88/2011, que regula las Organizaciones No Gubernamentales y que permite al Ejecutivo solicitar la suspensión de actividades de una ONG si demuestra que infringe las disposiciones legales.

Según el Gobierno tunecino, los estatutos de Shams no recogen cual es su principal actividad, la defensa de los derechos de las personas LGTB.

El Gobierno tunecino se resiste a derogar el polémico artículo 230 del Código Penal, que criminaliza la homosexualidad y permite prácticas como los exámenes anales, como exige “Shams” y otras ONG y fuerzas de la sociedad civil tunecina.

Una referencia en la lucha por los derechos LGTB

Después de registrarse en mayo de 2015, Shams fue la primera asociación de defensa de los derechos LGTB de Túnez en lograr la legalidad, lo que la convirtió en una referencia en el norte de África y en los países de cultura árabe. Su destacada lucha en el caso del joven Marwen, condenado al 1 año de prisión por practicar la homosexualidad (condena luego reducida a dos meses), le otorgó cierta relevancia social que la puso en el punto de mira del Gobierno, cuyas amenazas se vieron cumplidas con la demanda interpuesta el pasado mes de enero.

Pero también ha causado que sus miembros se conviertan en víctimas de la implacable LGTBfobia social, por lo que algunos, como el vicepresidente de la asociación Hedi Shaly, se han visto obligados a exiliarse tras recibir continuadas y serias amenazas de muerte. Ahmed Ben Amor, a su vez vicepresidente y fundador de Shams, recibe también amenazas de muerte a diario y ha sido golpeado y maltratado por extraños en la calle, que le han acosado y atacado violentamente de manera gratuita. Pero lo peor es que, cuando ha intentado interponer alguna demanda por esos hechos, lo único que ha recibido por parte de los policías han sido insultos

Fuente Agencias/Cáscara amarga/Dosmanzanas

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El testimonio atroz de uno de lo seis gays detenidos en Túnez

Martes, 19 de enero de 2016

preso-550x400_cPese a la imagen de país moderno que tratan de ofrecernos las autoridades de Túnez, y pese a que es uno de los países musulmanes más modernos y abiertos, las relaciones entre personas del mismo sexo todavía son ilegales en este país en el que comenzó la Primavera Árabe. Ahora, a través de la asociación LGBT Shams hemos podido comprobar cómo se las gasta el gobierno tunecino, y en particular, la policía de este país del Norte de África cuando cae en sus manos algún homosexual.

En la fan page de esta asociación LGBT se ha publicado el testimonio de uno de los seis gays que fueron detenidos por la policía tunecina a causa de su orientación sexual. Estas personas fueron condenadas a tres años de prisión y a cinco años de destierro de la ciudad de Kairouan, y ahora hemos podido conocer qué es lo que pasó.

Según ha publicado Shams, el detenido que ha querido dar su testimonio se negó en un principio a someterse a la prueba anal para demostrar su homosexualidad, pero tras ser golpeado y torturado tanto física como mentalmente, este ciudadano tunecino terminó por dar su consentimiento para que le practicaran esta vergonzosa prueba que consistió en introducirlo un instrumento por el ano, tras pedirle que se inclinara como si fuera a orar.

Anteriormente de este desagradable examen, la policía irrumpió en la casa de uno de los seis estudiantes detenidos mientras estaban cenando. Les confiscaron los teléfonos móviles y lor ordenadores. La detención de los jóvenes se produjo, tres días después, el 4 de diciembre, tras decubrirse una película porno gay en uno de los ordenadores.

Tras la dentención, llegó lo peor, según cuenta esta víctima de la homofobia de Estado. Media docena de policías les dieron golpes con palos, les obligaron a arrodillarse, les golpeaban los pies, les insultaron, y les sometieron a torturas con agua, rebajando el nivel de acoso cuando parecía que estaban al límite del aguante. También recibieron golpes de otros presos. Fueron desnudados, recibieron golpes en sus partes íntimas… Con otros presos formando un círculo, fueron obligados a bailar mientras les golpeaba con un palo.

Llegó a pasarlo tan mal, que este joven trató de suicidarse robando medicamentos a otros detenidos, y como es normal, incluso después de su liberación, a esta persona le cuesta vivir, y no es capaz de salir de su habitación ni hablar con nadie. Un testimonio horrible que pone los pelos como escarpias pero que es totalmente necesario para ver a la locura que se tienen que enfrentar muchas personas a diario en muchas partes del mundo a causa de su orientación sexual, y que nos demuestran que todavía queda mucho por hacer en este mundo en el camino hacia la igualdad.

Fuente | Têtu, vía AmbienteG

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La población tunecina muestra un rotundo apoyo a la comunidad LGTB

Viernes, 15 de enero de 2016

33048_tunez-apoyo-comunidad-lgtbUn gran número de celebridades tunecinas y figuras de referencia de esta región del Norte de África han realizado un gesto de valentía con el que exigen la cancelación del artículo 230 del Código Penal, que tipifica la homosexualidad como un delito que puede llegar a ser penado hasta con tres años de cárcel.

Sólo hay que poner un pie en Túnez para descubrir que la fama que tiene como país líder en la región en cuanto a los derechos de la mujer y la igualdad de género es más falsa que un billete de 30 euros con la cara de Madonna.

Si eres turista te tienes que creer que los tunecinos viven en una democracia que respeta a las minorías, puede que incluso el guía que te acompaña se jacte de que en Tunez se legalizó el aborto dos años antes que en Francia, cosa que por otro lado es absolutamente cierta.

Claro que uno, aunque sea un viajero despistado, comienza a sospechar pronto del estado orwelliano que se esconde bajo esa cortina democrática. Sospechas que se terminan de confirmar cuando uno se da cuenta que los retratos del Presidente tunecino decoran todos los baños del país: el Gran Hermano en versión escatológica.

Para los tunecinos la situación es mucho más preocupante. Las lagunas legales todavía permiten que los violadores queden impunes por sus delitos, que las mujeres violadas por sus esposos carezcan de protección legal y que las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo sigan siendo ilegales.

La polémica sobre la comunidad LGTB ha regresado al país en los últimos días. La asociación Shams, que empuja por descriminalizar la homosexualidad en el país recibió una sanción de 30 días a raíz de una denuncia presentada por el propio gobierno tunecino que acusó a la asociación de violar la ley que regula las ONG.

A pesar de que la justicia finalmente ha dado la razón a la asociación, el hecho ha servido para comprobar la distancia que existe entre una población que apoya los derechos LGTB y un gobierno que se niega a escuchar los vientos del cambio.

Suhair Bin Amara, Sawsen Maalej, Jalila Baccar, Salma Baccar y Raouf Ben Amor… Numerosas celebridades del país han posado para la cámara de la asociación de carácter LGTB Mawjoudin y se han plantado frente a la sordera de sus gobernantes para mostrar un apoyo sin fisuras a la comunidad.

El trabajo del activismo, el apoyo de la población y la esperanza están más presentes que nunca. Ahora solo queda que los políticos tomen medidas para que todos los clichés contra el colectivo LGTB, que permanecen vivos en forma de leyes excluyentes, puedan ser eliminados.

Fuente Redacción Chueca

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Túnez suspende un mes la actividad de la asociación LGTB local Shams

Sábado, 9 de enero de 2016

Miembros-de-Shams-TunezLa asociación, pionera en el mundo árabe, precisa que la suspensión incluye una multa y está relacionada con una supuesta violación del artículo 45 del código que regula el régimen de actividades de las asociaciones.

Hace tan solo un mes anunciábamos que el terror se recrudece porque ese mes, seis jóvenes habían sido encarcelados para cumplir una condena de tres años acusados de relaciones sexuales homosexuales, según el grupo LGBTI local llamado Shams  que el Gobierno tunecino pretendía disolver. De nada ha valido el llamamiento de numerosos agentes internacionales como Amnistía Internacional, que pedían su libertad inmediata e incondicional y la derogación de la ley que criminaliza las relaciones homosexuales.

Las autoridades tunecinas han ordenado este martes la suspensión por treinta días de la organización local Shams, que trabaja en favor de los derechos de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (LGTB) y busca la despenalización de la homosexualidad en el país.

En un comunicado difundido a través de la redes sociales, la asociación, pionera en el mundo árabe, precisa que la suspensión incluye una multa y está relacionada con una supuesta violación del artículo 45 del código que regula el régimen de actividades de las asociaciones.

Shams fue reconocida legalmente como asociación el pasado 18 de mayo en medio de los aplausos de la sociedad civil, que celebró lo que consideraba un avance en temas de igualdad, y las críticas del sector religioso, que lo tildó de aberración y argumentó que suponía una amenaza para la moral de las futuras generaciones.

Desde entonces, la asociación ha estado muy activa, denunciando abusos y persecuciones de la Policía y exigiendo la anulación del artículo 230 de la Constitución, que autoriza exámenes anales y considera la homosexualidad un delito.

A finales del pasado diciembre, un tribunal tunecino condenó a penas de prisión a seis personas en la provincia de Kairauan, en el centro del país tras acusarles de conducta homosexual, veredicto ahora pendiente de la decisión de la corte de apelación.

El Código Penal de Túnez establece en su artículo 230 la condena a 3 años de prisión para los que sean “culpables” de sodomía pero esta normativa incluye también a extranjeros en el territorio tunecino. En febrero pasado conocíamos el caso de un sueco de 50 años de edad que era condenado a dos años de cárcel por homosexualidad.

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Reducida a dos meses la condena de un año de prisión del joven tunecino acusado de practicar la homosexualidad

Martes, 22 de diciembre de 2015

lgbt-592x296-1450375210El joven tunecino Marwen, condenado el pasado mes de septiembre a 1 año de cárcel por mantener relaciones homosexuales, ha visto reducida su condena a 2 meses por el Tribunal de Apelación. Marwen ya había permanecido en prisión ese tiempo antes de que se le concediera la libertad condicional en el mes de noviembre, por lo que la pena se da por cumplida. Su abogada, sin embargo, cree que el veredicto de culpabilidad sigue siendo “injusto e inaceptable” y está decidida a interponer un recurso de casación.

El joven Marwen, de 22 años, fue acusado del delito de sodomía tras la investigación de un asesinato en la que fue interrogado como testigo. Varias llamadas telefónicas desde su número de teléfono constaban en el móvil de la víctima. Durante el interrogatorio, las preguntas se ciñeron a las prácticas sexuales que había mantenido con el asesinado. Según su defensora, la policía le forzó a confesar el delito de sodomía tras amenazarle con una acusación de homicidio.

Tras la confesión, fue detenido por violar el artículo 230 del Código Penal tunecino, que castiga con hasta tres de prisión las relaciones sexuales entre varones adultos. Para corroborar la confesión, el joven fue sometido a un infame examen anal, práctica legal en Túnez a pesar de ser considerada una forma de tortura por todas las organizaciones de defensa de los derechos humanos. Ya celebrado el juicio, el pasado 22 de septiembre el joven fue sentenciado a un año de prisión.

La defensa de Marwen presentó una apelación, en base al quebrantamiento de sus derechos a la privacidad y la libertad individual recogidos en la Constitución de 2014, a los que el artículo 230 no parece adaptarse. Según la asociación Shams, que lucha por la despenalización de la homosexualidad en Túnez, Marwen también solicitó la libertad provisional hasta la vista de la apelación, para poder presentarse a los exámenes que tendrán lugar en este mes de noviembre. El tribunal se la concedió con una fianza de 500 dinares (230 euros, 250 dólares) y fijó la vista para el 10 de diciembre.

Una vez celebrada la vista, el Tribunal de Apelación ha corroborado este 17 de diciembre la sentencia de culpabilidad, aunque ha reducido la pena a 2 meses de prisión, período ya cumplido por Marwen antes de la concesión de la libertad provisional. La condena incluye además una multa de 300 dinares (136 euros, 148 dólares), que también ha satisfecho. El joven, por tanto, no deberá ingresar de nuevo en la cárcel, aunque constarán sus antecedentes penales. Su abogada, Fadwa Braham, cree que el veredicto de culpabilidad sigue siendo “injusto e inaceptable” y ha anunciado que presentará un recurso de casación.

Los seis condenados a tres años de prisión fueron sometidos a exámenes anales

También se han conocido nuevos datos sobre el proceso seguido contra los seis jóvenes condenados recientemente a 3 años de prisión por practicar la homosexualidad, la máxima pena establecida por el Código Penal tunecino. Según la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch, la denuncia partió de los vecinos del joven en cuyo domicilio se procedió al arresto de los seis. Tras la detención y el registro del domicilio, los jóvenes fueron puestos a disposición del Tribunal de Primera Instancia, cuyo fiscal dictó los cargos en base al artículo 230 y ordenó el sometimiento de los acusados a exámenes anales. El médico forense del hospital público de Kaiurán realizó la infame prueba y elaboró un informe médico en el que afirmaba haber identificado “signos no especificados de penetración anal reciente.

La organización también aclara que al joven propietario del domicilio se le aplicó a una pena adicional de 6 meses de prisión por un delito de “atentado al pudor”, al haber sido encontrados en esu ordenador vídeos que el juez consideró “inmorales”. Recordemos que, además, los jóvenes han sido condenados a tres años de destierro de su localidad una vez cumplida la pena de prisión.

Human Rights Watch y otros seis grupos de defensa de los derechos humanos han emitido un informe conjunto, en el que expresan su condena a una sentencia medieval basada en la invasión grave de la vida privada y la integridad corporal de los seis jóvenes. En el informe plantean las siguientes exigencias:

El Ministerio de Justicia de Túnez debe emitir inmediatamente una directiva, ordenando a los fiscales que cesen de someter a los detenidos a exámenes anales como parte de los procedimientos de investigación de la policía para determinar el comportamiento sexual de los sospechosos.  El ministro de Sanidad de Túnez también debe ordenar a todos los médicos forenses bajo la autoridad de su Ministerio que cesen todos los exámenes anales para estos fines, y que se respete el derecho de las personas a la dignidad y la integridad física. El Parlamento de Túnez debería derogar el artículo 230 del Código Penal, que tipifica como delito la sodomía y lo castiga con tres años de prisión.

Quien también ha hecho referencia a la setencia ha sido el presidente tunecino Béji Caïd Essebsi, quien declaraba a la emisora de radio Mosaïque FM que “el destierro (…), no es razonable. Yo no me meto en los asuntos de la justicia, pero hay cosas que los seres humanos no pueden aceptar. Sobre la pena de prisión no ha hecho referencia alguna.

Fuente Dosmanzanas

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Amnistía Internacional reacciona contra la homofobia institucional en Túnez

Martes, 22 de diciembre de 2015

135728_frentepostalG44LGBTEl encarcelamiento de seis hombres tunecinos condenados a tres años de prisión ha motivado la reprobación de numerosos agentes internacionales como Amnistía Internacional, que pide su libertad inmediata e incondicional y la derogación de la ley que criminaliza las relaciones homosexuales

El pasado 2 de diciembre seis hombres fueron detenidos en Túnez tras registrarse una vivienda en la que mantenían una reunión privada. Ocho días después comparecieron ante el Juzgado de Primera Instancia de la ciudad de Kairuán, en una vista en la que sólo uno de ellos estaba representado por un abogado.

Tal y como cuentan los activistas LGTBI que han seguido el caso, su posterior condena a tres años de prisión fue motivada por la acusación de ”sodomía” y la realización de un examen anal, una práctica que se considera tortura cuando se realiza contra la voluntad.

El Juzgado aplicó para su condena el artículo 230 del Código Penal tunecino, que penaliza la ”sodomía y el lesbianismo” con una pena máxima de tres años de prisión. Uno de los encausados fue condenado además a seis meses de prisión por ”indecencia” después de que la policía encontrase un vídeo pornográfico en su ordenador.

El encarcelamiento de estos seis hombres, algunos de los cuales estudiantes universitarios, ha sido duramente criticado por organizaciones de Derechos Humanos como Amnistía Internacional, que ve en este caso un un terrible ejemplo de la discriminación, profundamente arraigada y sancionada por el Estado tunecino.

Por esta razón, la entidad ha pedido su libertad inmediata e incondicional, además de la derogación de la ley que castiga las relaciones homosexuales, ya sean llevadas a cabo por hombres o mujeres. En palabras de Said Boumedouha, director adjunto del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional:

El fallo dictado contra estos hombres es absolutamente escandaloso, sobre todo ahora, cuando los grupos de defensa de los derechos humanos de Túnez se expresan de forma creciente contra la penalización de las relaciones homosexuales […] Nade debería ser encarcelado por su orientación o su actividad sexual. Este caso pone de relieve el grado de arraigo de la homofobia estatal en el país y el largo camino que aún tiene que recorrer Túnez para que la comunidad LGBTI pueda disfrutar plenamente de los derechos sexuales y de la identidad de género.”

Destierro forzoso

Además, en aplicación de los artículos 5 y 22 del Código Penal, se ha prohibido a los condenados residir en Kairuán durante cinco años, prohibición que entrará en vigor una vez que hayan cumplido sus penas de prisión. Según un abogado que intervino en el caso, este es el primer caso conocido de los últimos años en el que se ha impuesto este castigo.

Por esta razón Amnistía Internacional ha expresado que las personas detenidas y privadas de libertad sólo por su orientación sexual o identidad de género son presos de conciencia, y pide a las autoridades tunecinas que pongan en libertad a estos hombres y anule sus sentencias condenatorias inmediatamente.

El hecho de que, en 2015, un tribunal tunecino pueda aún encarcelar a seis jóvenes por mantener relaciones homosexuales y castigarlos con el destierro muestra hasta qué punto las relaciones homosexuales siguen siendo tabú en Túnez. Prohibirles residir en la ciudad sienta un peligroso precedente y es probable que desemboque en una mayor estigmatización.

En un informe publicado recientemente, Amnistía Internacional ha documentado también que las autoridades suelen abstenerse de investigar y castigar debidamente los crímenes de odio homofóbicos y transfóbicos. Del mismo modo, los gais de Túnez son detenidos a menudo sin ninguna prueba de que mantengan relaciones homosexuales y sin que se los haya sorprendido casi nunca in fraganti.

Por el contrario, la mayoría de las detenciones se practican basándose en estereotipos de género, como la apariencia y la conducta, siendo las personas más afectadas los gays considerados “afeminados” y las mujeres transgénero.

Los hombres acusados de mantener relaciones homosexuales son sometidos habitualmente a exámenes anales realizados por médicos, que por lo general ordena un juez en un intento de hallar ”pruebas” de sexo anal, a pesar de que es un método desacreditado por carecer de base científica.

Aunque en teoría el detenido puede negarse a someterse al examen, los activistas afirman que la mayoría de los hombres no conocen sus derechos y se sienten presionados para acceder. A menudo la policía los intimida y les dice que la negativa podría usarse como prueba en su contra.

Por es.amnesty.org / Redacción chueca

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Activistas LGBTI de Túnez protestan por el ingreso en prisión de seis jóvenes acusados de practicar sexo gay

Viernes, 18 de diciembre de 2015

noticias_file_foto_1026469_1450090773Seis jóvenes tunecinos han sido condenados a tres años de prisión por mantener relaciones homosexuales. El juez ha dictado además el destierro de su lugar de residencia, la localidad de Kairuán, durante los cinco años posteriores al cumplimiento de la pena. La escalada homófoba en el país magrebí también ha causado el exilio de Hedi Sahly, uno de los vicepresidentes de la asociación LGTB Shams, puesta en el disparadero desde el propio Parlamento tunecino por uno de sus diputados, que la ha calificado de “peligrosa para la paz social”, y desde el mismo Gobierno del país, que ha solicitado a las autoridades judiciales su disolución. Shaly explica que ha recibido serias amenazas de muerte por su lucha por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga la homosexualidad.

El Código Penal de Túnez establece en su artículo 230 la condena a 3 años de prisión para los que sean “culpables” de sodomía pero esta normativa incluye también a extranjeros en el territorio tunecino. En febrero pasado conocíamos el caso de un sueco de 50 años de edad que era condenado a dos años de cárcel por homosexualidad. El terror se recrudece porque este mes, seis jóvenes han sido encarcelados para cumplir una condena de tres años acusados de relaciones sexuales homosexuales, según un grupo LGBTI local llamado Shams , que el Gobierno tunecino pretende disolver.

Los hombres fueron condenados por un tribunal de Kairouan este pasado jueves, 10 de diciembre, después de que se vieron obligados a someterse a exámenes anales para “probar su culpabilidad”. Además, uno de los jóvenes fue condenado a seis meses adicionales de prisión por ‘exhibicionismo’ tras encontrar la policía videos de contenido sexual gay en su ordenador.

El tribunal también ha desterrado a los seis acusados de su ciudad natal de Kairouan durante un periodo de cinco años. Una condena que comenzará a aplicarse después de completar sus condenas carcelarias. Kairouan es la cuarta ciudad más sagrada en el Islam y atrae a peregrinos de todo el mundo musulmán. Una ciudad donde se aplica a rajatabla la ultraconservadora Sharia.

Los activistas LGBTI de Shams han protestado contra este juicio al que consideran “injusto y piden a la sociedad civil movilizarse para la liberación de los seis prisioneros. El grupo condena la vigencia del artículo 230 por “restringir las libertades individuales y la invasión de la privacidad de los ciudadanos”, escribió el grupo en su cuenta de Facebook.

Esta nueva condena se suma a la del joven Marwen, de 22 años de edad, sentenciado hace unos meses a un año de prisión por el mismo delito. Marwen se hallaba en libertad bajo fianza hasta que se resolviera su apelación, cuya vista también estaba fijada para el 10 de diciembre. Para ese mismo día estaba convocada una manifestación por la asociación LGTB Shams, tanto para apoyar a Marwen como para protestar por el acoso de que es objeto por parte del Gobierno tunecino, que ha pedido a las autoridades judiciales su disolución. La página de Facebook desde la que se convocaba la manifestación se encuentra ahora borrada.

Acoso a los miembros de la asociación LGTB Shams

Precisamente el apoyo a Marwen, cuya sentencia causó revuelo internacional, hizo que los miembros de Shams aparecieran con cierta frecuencia en los medios de comunicación tunecinos solicitando la derogación de las leyes que castigan la homosexualidad. Esas apariciones pusieron en el disparadero a Shams, que fue objeto de ataques en el propio Parlamento tunecino, donde el diputado Ennahdha Abedlatif el Maki llegó a calificar a la asociación LGTB de “peligrosa para la paz social”. Por su parte, el secretario del gobierno de Túnez, Ahmed Zarrouk, solicitaba a las autoridades judiciales la disolución de Shams por su defensa de los derechos LGTB.

Hedi-Sahly-Activista-LGTB-de-Tunez1Todo ello ha tenido como consecuencia que los miembros de Shams se hayan convertido en objetivo de los fanáticos. Hedi Shaly, uno de sus vicepresidentes, ha comunicado que debe partir para el exilio debido a las serias amenazas de muerte de que es objeto. En una entrevista concedida a HuffPost Tunisie, Shaly detalla cómo ha podido acceder a informes internos del Ministerio del Interior gracias a un familiar que trabaja en ese organismo. En ellos aparece como una de las personas oficialmente bajo amenaza. Las autoridades, sin embargo, le han negado cualquier protección.

Shaly denuncia también que desde la mezquita de Hammamet se pidió la muerte del portavoz de Shams, Bouhdid Belhadi, residente en la ciudad. Aunque miembros de la policía local se encontraban presentes en ese momento, no se tomó ninguna medida. Sus compañeros de Shams fueron a buscarle para poder esconderle, por lo que ha tenido que abandonar sus estudios universitarios. Por su parte, la policía únicamente se ha puesto en contacto con él para exhortarle a que se comporte de manera más discreta, sin hacer nada más por protegerle.

Otro de los vicepresidentes de Shams, y miembro fundador, es Ahmed Ben Amor, quien también recibe amenazas de muerte diarias, según relata Hedi Shaly. Ha sido golpeado y maltratado por extraños en la calle, le han acosado y atacado violentamente de manera gratuita. Pero lo peor es que, cuando ha intentado interponer alguna demanda por esos hechos, lo único que ha recibido por parte de los policías han sido insultos.

Miembros-de-Shams-TunezAsí pues, Hedi Shaly teme seriamente por su vida, por lo que ha decidido abandonar el país. No tiene claro aún dónde pedirá asilo político, aunque le sirve “cualquier lugar donde me sienta seguro y pueda terminar mis estudios”. En todo caso, continuará con su labor de defensa de los derechos de las personas LGTB tunecinas allá donde se instale definitivamente. La dureza de la vida que abandona se resume con este último testimonio:

En la facultad, las proclamas abiertamente homófobas asumidas por la Unión General Tunecina de Estudiantes, un sindicato estudiantil de tendencia islamista, resuenan contra los estudiantes y militantes LGTB. Acosan a mi padre para que me obligue a dejar de defender a los “maricones”, como nos llaman ellos. Mi hermano, que también está en la universidad, ya no quiere ir a estudiar porque los otros alumnos se burlan de él.

Me engañaron haciéndome creer que ahora éramos libres, que vivimos en una democracia, que ya no había lugar para el miedo. Incluso los partidos políticos y las asociaciones que se dicen progresistas nos han fallado. Las prácticas policiales agresivas continúan contra nosotros con total impunidad. La libertad en Túnez es una quimera.

Fuente Ragap y Dosmanzanas

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