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Agredido un activista de Túnez por su pertenencia a la asociación LGTB Shams, en un ambiente de creciente hostilidad social y mediática

Lunes, 2 de mayo de 2016

Bouhdid-Belhedi-300x218Bouhdid Belhedi, responsable de comunicación de la asociación de defensa de los derechos LGTB de Túnez Shams, ha sido agredido brutalmente por tres desconocidos debido a su activismo. El temor a las represalias, tanto sociales como de los mismos miembros de la Policía, determinó a Bouhdid a rechazar el interponer una denuncia. Shams había denunciado días atrás el crecimiento de los discursos públicos de odio en los medios de comunicación y redes sociales de Túnez, ante la inoperancia, cuando no connivencia, de las autoridades, cuya consecuencia es el incremento de la violencia contra los ciudadanos LGTB tunecinos.

El pasado viernes 27 de abril, Bouhdid Belhedi se encontraba en su localidad natal de Hammamet, a donde se había dirigido para someterse a diversas pruebas y cuidados médicos debido a su delicado estado de salud. Antes de regresar a la capital, donde tiene su residencia, fue interceptado en la calle por tres individuos, que le preguntaron si pertenecía a la asociación Shams. Al contestar afirmativamente, los tres agresores comenzaron a amenazarle y golpearle fuertemente en el estómago. La paliza continuó mientras le retenían para impedir que escapara, hasta que unos transeúntes intervinieron y fueron los agresores quienes finalmente se dieron a la fuga.

Se da el caso de que Shams ha obtenido un reciente éxito ante los tribunales, al conservar su estatus como ONG en contra de la decisión del gobierno. A ello se suma la reciente sentencia desestimatoria de los cargos contra unos ciudadanos acusados de mantener relaciones homosexuales, que criticaba fuertemente la actuación de los miembros de la Policía. A su vez, se han difundido internacionalmente las denuncias por las torturas a que son sometidos por funcionarios y presos los detenidos por homosexualidad. Todo ello ha ocasionado que el colectivo LGTB esté presente en los medios de comunicación, y que la actitud tanto de los ciudadanos más intolerantes como de los miembros de la Policía sea fuertemente agresiva.

Así, conociendo de primera mano el desprecio de los funcionarios públicos respecto a los ciudadanos LGTB, Bouhdid evitó acudir al hospital, donde le hubieran facilitado el informe médico de lesiones imprescindible para interponer una demanda. También tenía presente la reciente campaña policial contra los defensores LGTB, lo que le hizo temer ser detenido, a pesar de ser la víctima, y sufrir así todo tipo de abusos y torturas. Por lo tanto, tomó la determinación de no presentar denuncia alguna.

Además, ya había tenido una experiencia desagradable en el mes de junio de 2015, cuando  fue entrevistado en un canal de televisión, donde le preguntaron sobre su labor en Shams. En aquel momento, la asociación estaba en primera línea de noticias por su admisión en el registro de ONG y su defensa de la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta tres años de prisión. Tras su intervención, Bouhdid recibió amenazas de muerte y fue objeto de graves acusaciones difamatorias por parte de los medios de comunicación y líderes religiosos.

Shams denuncia el incremento de la hostilidad contra los ciudadanos LGTB

Logo-de-Shams-TunezPrecisamente unos días antes de la agresión, desde Shams se había denunciado el incremento de la agresividad verbal y física contra las personas LGTB tunecinas con el siguiente comunicado:

Túnez está experimentando una gran campaña anti-LGBT, lanzada por un artista tunecino desde un canal de televisión en horario estelar. Este artista lanzó su discurso de odio contra los homosexuales de Túnez, haciendo un llamamiento para su exclusión absoluta.

Después de su emisión, un segundo artista participó en otro programa de debates del mismo canal de televisión, apoyando al primer artista y despreciando a los homosexuales tunecinos. Desde entonces, varios individuos anónimos han tomado la iniciativa de esa campaña en las redes sociales, haciendo un claro llamamiento a la gente para que “se queme o se corte el cuello a todos los homosexuales de Túnez”, a semejanza de los vídeos del Estado Islámico.

La tendencia ha crecido tanto que hay comercios que han puesto carteles que indican: “No se permiten homosexuales en esta tienda”. En Kaiurán, una ciudad situada en la región central, considerada el bastión del salafismo [movimiento islamista conservador], los taxis muestran en la ventana trasera un aviso que indica: “Prohibido para los homosexuales.”

Los actos violentos han llegado al punto de que un joven universitario fue agredido físicamente por transeúntes debido a su apariencia, que al parecer le hacía sospechoso de ser homosexual.

Hasta el momento, las autoridades gubernamentales han permanecido en silencio. Han mostrado muy poco interés en la adopción de medidas para disuadir de la violencia y frenar esta cascada de agresiones y discriminación contra los homosexuales tunecinos.

Por otra parte, el gobierno parece cómplice, porque no está dispuesto a derogar el artículo 230 del Código Penal, que encarcela a los hombres sospechosos de homosexualidad, con un examen rectal como prueba suficiente de culpabilidad.

En esta situación caótica, Shams expresa su extrema preocupación por el aumento dramático de los discursos de odio y la estigmatización de las personas LGBT de Túnez. La asociación denuncia que algunos políticos se sienten tentados de obtener poder mediante la manipulación de esta situación, ya sea con su complicidad silenciosa o, incluso, con un no expresado apoyo a la violencia.

La asociación Shams exige el cese inmediato de esta campaña de difamación y un proceso judicial contra las personas que alientan estos llamamientos a la violencia.

Esta violencia es una preocupación directa y cotidiana de cientos de homosexuales tunecinos, que se convierten en víctimas de los efectos de los discursos y actos violentos, mientras sufren la indiferencia general, en especial de los funcionarios de Túnez y de los miembros de su Parlamento.

Ahmed Ben Amor, vicepresidente de Shams.

Fuente Dosmanzanas

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El Gobierno alemán designa a los países del Magreb como “seguros” para los refugiados LGTB

Jueves, 21 de abril de 2016

merkel-gabriel-koalition-2-540x304Indignante noticia la que hemos conocido esta semana desde Alemania. El Gobierno de gran coalición de Angela Merkel opina que en los Estados del Magreb (Argelia, Marruecos y Túnez) no se produce una “persecución sistemática de la población LGTB. En la práctica, esta decisión facilitará las deportaciones de solicitantes de asilo procedentes de estos tres países que huyan de los ataques por su orientación sexual o identidad de género.

La reducción del número de refugiados en Alemania es, desde hace meses, un objetivo declarado del Gobierno de la CDU/CSU y el SPD. Para lograrlo, muchos de los países de origen de los demandantes de asilo se reclasifican como “seguros”, lo cual acelera la repatriación de las personas procedentes de los mismos. En esta categoría ya se encuentran ya la mayoría de los países balcánicos.

Ahora, el Gobierno de Merkel pretende también encajar en esa clasificación a los países norteafricanos de Argelia, Marruecos y Túnez. El diputado verde Kai Gehring planteó una pregunta escrita sobre la situación en la que quedarán los refugiados LGTB procedentes de esos países, en los que la homosexualidad es un delito castigado con hasta tres años de cárcel. Según el Gobierno alemán, sin embargo, en el Magreb no se produce una “persecución sistemática” de la población LGTB.

Esta posición es particularmente chocante con respecto a Marruecos. Para el Ejecutivo de gran coalición, la legislación represiva en este país no se orienta tanto a “personas individuales” como a “la fundación de organizaciones de homosexuales”. Una afirmación que no resiste el menor contraste con la realidad: hace apenas unas semanas recogíamos una brutal agresión a una pareja gay marroquí. Uno de sus integrantes fue arrestado acusado de mantener relaciones homosexuales y no fue puesto en libertad hasta hace unos días.

Sobre Argelia, el informe gubernamental señala que “la homosexualidad solo adquiere relevancia penal para las autoridades cuando se vive abiertamente”, lo cual, como señalan desde queer.de, podría aplicarse a cualquier país en el que se castigan las relaciones entre personas del mismo sexo. También de Túnez se señala que la homosexualidad “se tolera de facto”, a pesar de los numerosos contraejemplos que hemos recogido: el más reciente, el de la condena a seis jóvenes que sufrieron abusos y torturas en prisión.

Para Gehring, el autor de la interpelación, la respuesta del Gobierno alemán refleja “una ignorancia preocupante” y rechaza las deportaciones de los refugiados LGTB a los países magrebíes como fórmula para reducir el número total de demandantes de asilo. “En esta época de flujos de refugiados, cuya causa principal es la violación de derechos humanos, el Gobierno federal debería dejar claro que las violaciones de derechos humanos no son aceptables”, declaró el diputado verde.

La complicada situación de las personas LGTB en el Magreb es un hecho que solo parece escapársele a los mandatarios alemanes. Aparte de los hechos ya señalados, este domingo aparecía un reportaje en el diario El Mundo sobre el duro día a día de los refugiados marroquíes gais y lesbianas en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla. Sometidos al desprecio y el insulto de muchos de sus compatriotas, viven con el miedo a la deportación a su país de origen, donde muchos de ellos ya han sufrido la persecución y la violencia homófobas.

Pero quizás lo más grave es que los países magrebíes no son los primeros de la región en ser declarados “seguros”: desde hace unos meses, Alemania también tiene a Ghana y Senegal en esta categoría. En ambos, las personas LGTB son víctimas de una persecución de la que también, por desgracia, sobran ejemplos. Incluso los ciudadanos procedentes de los países donde la homofobia de Estado es más evidente, como Uganda, se enfrentan con frecuencia a la repatriación forzosa.

Fuente Dosmanzanas

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El Tribunal de Primera Instancia de Túnez desestima los cargos contra ocho jóvenes acusados de practicar la homosexualidad

Martes, 12 de abril de 2016

túnez-bandera-flagLa Sala de lo Penal del Tribunal de Primera Instancia de Túnez ha desestimado los cargos contra ocho hombres acusados por practicar la homosexualidad, por ausencia de pruebas. Se trata de la primera vez que un tribunal tunecino aplica esa medida, ya que siempre habían respaldado las versiones presentadas por la Policía. Se sospecha además que las detenciones estuvieron causadas por una venganza policial, pues tres de los ocho implicados pertenecen al grupo de seis jóvenes condenados el pasado mes de diciembre a tres años de prisión por mantener relaciones homosexuales, cuya pena fue rebajada a un mes por la Corte de Apelaciones, y que denunciaron las torturas y maltratos a que fueron sometidos.

Según notificaba el grupo de defensa de los derechos LGTB de Túnez Shams, el pasado 26 de marzo fueron detenidos nueve jóvenes, seis tunecinos y tres libaneses. Contra ocho de ellos la Policía presentó cargos por mantener relaciones homosexuales y por consumo de drogas. Se da la circunstancia de que tres de los seis jóvenes tunecinos ya habían sido detenidos y juzgados por practicar la homosexualidad el pasado año, siendo condenados a tres años de prisión, el máximo estipulado, por un tribunal de la localidad de Kaiurán.

En aquella ocasión, los acusados fueron sometidos a todo tipo de maltratos y torturas, tanto por parte de los miembros de las fuerzas policiales como por los funcionarios de prisiones y presos. Las torturas incluyeron los infames exámenes anales, que sirvieron como prueba para su condena. Los jóvenes quedaron en libertad provisional tras un mes de prisión, al presentar apelación contra su sentencia. La Corte de Apelaciones posteriormente redujo la condena al mes de prisión que ya habían cumplido, con lo que no tuvieron que volver a experimentar el maltrato y las continuadas vejaciones a que fueron sometidos.

Quizás debido a aquella experiencia, en esta ocasión los jóvenes fueron inmediatamente asesorados por el equipo jurídico de Shams, encabezado por Mounir Baatour. Según sus declaraciones, la Fiscalía trató de que el juicio se agilizase lo máximo posible, para que no tuviera lugar la repercusión mediática que habían despertado las detenciones anteriores motivadas por homosexualidad. Sin embargo, los defensores se negaron a que los detenidos fueran sometidos en esta ocasión a los exámenes anales, una práctica ilegal que viola la Convención contra la Tortura a la que se ha adherido Túnez.

Y esa negativa, al parecer, ha sido definitiva, pues “sin testimonios ni pruebas, el juez decidió exonerarlos de todos los cargos”, explica Baatour, por lo que no aplicó el artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión, en su sentencia dictada el 30 de marzo. Sin embargo, los jóvenes aún siguen acusados de haber consumido marihuana, por lo que siguen a disposición judicial.

Logo-de-Shams-TunezPero la desestimación de los cargos por homosexualidad ha causado satisfacción entre los activistas LGTB. Según declara el vicepresidente de Shams Hedi Shaly, actualmente solicitante de asilo en su exilio en Bélgica debido a las constantes amenazas de muerte que recibe en su país, “esta es la primera vez que ha sucedido algo así”, pues los jueces siempre habían validado con sus sentencias las versiones aportadas por la Policía. Shaly espera que “la Policía y el sistema de justicia cese en su persecución de la gente por razón de su orientación sexual”. Por su parte, Ahmed Ben Amor, otro de los vicepresidentes de Shams, no duda en atribuir la detención de los seis jóvenes al “comportamiento homófobo de los agentes de la ley” y a su “negativa a respetar las libertades individuales”.

Desde la página de Facebook de Shams, se dio a conocer la noticia con el siguiente comunicado:

Shams ha sido informada de que la Sala Penal número 8 del Tribunal de Primera Instancia de Túnez ha desestimado los cargos en el caso de los 8 jóvenes acusados de homosexualidad,  que fueron detenidos por agentes de la comisaría del departamento de Omrane Superior.

Shams se felicita por la desestimación, algo que ocurre por primera vez en un caso relacionado con la homosexualidad, y aplaude el valor de los jueces que han tomado esa decisión.

Shams recuerda que el principio mismo de continuar procesando a los ciudadanos en virtud del artículo 230 es condenable, porque es una invasión de la privacidad y de la integridad física, y es una violación de los convenios internacionales ratificados por Túnez y de su Constitución.

Shams solicita al Ministerio de Justicia que cambie su política penal y dé instrucciones al Ministerio Público para que cese la persecución de ciudadanos en virtud del artículo 230, que debe ser abolido.

Fuente Dosmanzanas

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Denuncian abusos para incriminar como homosexuales en Túnez

Martes, 12 de abril de 2016

Presos-LGTB-1Un informe de Human Rights Watch revela comportamientos inquietantes de la policía en Túnez, que llegan a someter a los detenidos a examen anal, para acusarlos después de homosexuales.

La sodomía está penada con hasta tres años de cárcel por el artículo 230 del código penal en Túnez. Un informe de Human Rights Watch señala que hasta siete hombres han sido encarcelados en el país mediterráneo en los últimos seis meses en base a esa ley, habiendo entrevistado a cinco de ellos, quienes han denunciado que la policía les golpeo y llegó a abusar de ellos, forzándoles hasta hacerles exámenes anales.

Un estudiante de 22 años sostiene que fue citado para ser interrogado después de que su número de teléfono apareciera en el teléfono de un individuo que había sido asesinado una semana antes. Según explica, le llevaron «a un habitación donde había siete u ocho agentes de policía. Empezaron a hacerme preguntas, y me dijeron que el hombre estaba muerto. Yo les dije. ‘Venid conmigo a la tienda, veréis que estaba trabajando cuando lo asesinaron. No abandoné mi trabajo, hay cámaras de vigilancia’. La policía dijo ‘Eso me importa un bledo‘». A continuación comenzaron a preguntarle cuál era la diferencia de edad entre ellos, de qué se conocían y quién penetraba a quién. Comenzaron a golpearle y a amenazarle con utilizar otros métodos si no les contaba lo que querían como hacerle sentar «sobre una botella de Fanta». Human Rights Watch afirma que sodomizar a alguien con una botella es una tortura común en Túnez.

El joven continua explicando que siguieron amenazándole, «vamos a abusar de ti, vamos a violarte», con el objetivo de hacerle confesar que era homosexual y había mantenido relaciones íntimas con el individuo asesinado. Cuando le dicen que si confiesa le dejarían en paz, el joven les cree y se inventa que una historia sobre su relación con ese hombre, que sostiene que no es cierta. En lugar de dejarle ir, es detenido sin cargos durante tres días y dos días después del interrogatorio le llevan al Hospital Farhat Hached, en Sousse, donde le someten a un examen anal para buscar, supuestamente, semen del hombre asesinado.

«El doctor me dijo que me desnudara completamente y me pusiera sobre la mesa de examen. Me dijo que me agachara. la policía no estaba en la habitación. Había dos estudiantes de sexo femenino. El doctor me metió su dedo y lo movió en círculos. Las dos mujeres estaban mirando», continua relatando el joven, que asegura que el médico no le informó de los resultados del examen, ni que en realidad no estaba buscando restos del esperma de otra persona, sino que utilizarían ese examen en los tribunales como evidencia de una conducta homosexual. En doce días le sometieron a un juicio en el que le condenaron a un año de prisión, que un tribunal de apelación redujo a dos meses.

«El gobierno de Túnez no tiene por qué entrometerse en la conducta sexual privada de la gente, embruteciendo y humillándoles bajo el pretexto de una ley discriminatoria», declara Amna Guellalo, responsable de Human Rights Watch en África del Norte y el Medio Oriente, «Túnez debería eliminar esas leyes arcaicas, y los policías que maltratan a estos hombres deberían rendir cuentas».

Fuente Universogay

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Reducida a un mes la condena a tres años de prisión de los seis jóvenes tunecinos acusados de practicar la homosexualidad

Lunes, 7 de marzo de 2016

noticias_file_foto_1026469_1450090773La Corte de Apelaciones de la localidad tunecina de Susa ha reducido la pena impuesta a los seis jóvenes estudiantes acusados de practicar la homosexualidad, condenados inicialmente a tres años de prisión, resolviendo que se limite a un mes. Al sobrepasar el tiempo de detención que ya cumplieron antes de la libertad condicional, los acusados no tendrán que volver a ingresar en la cárcel, ni se verán obligados a sufrir los abusos y torturas a que fueron sometidos durante ese período.

El pasado 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, un juez de la localidad tunecina de Kaiurán dictó una condena a tres años de prisión, la máxima establecida por la ley, para seis jóvenes estudiantes, a quienes halló culpables de vulnerar el artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones sexuales entre varones adultos.

A este castigo, se añadió el de destierro de Kaiurán durante los tres años siguientes al cumplimiento de la pena. Uno de los condenados, además, fue hallado culpable del delito de “atentado al pudor” por haber sido encontrados en su ordenador vídeos que el juez consideró “inmorales”.

Una vez presentado el correspondiente recurso, el pasado 7 de enero la Corte de Apelaciones de Susa dictaminó la puesta en libertad provisional de los seis jóvenes, tras abonar una fianza de 500 dinares (225 euros, 245 dólares). La vista de la apelación se fijó inicialmente para el 25 de febrero, pero fue aplazada hasta primeros de marzo.

Más de dieciséis organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos hicieron llegar su protesta al Gobierno de Túnez, solicitando la retirada de los cargos contra los seis estudiantes y la derogación del artículo 230. El presidente Béji Caïd Essebsi, sin embargo, declaró durante un viaje oficial a Egipto que “rechazaba” esa medida, y que la derogación de la ley homófoba “no tendrá lugar”.

Finalmente, la Corte de Apelaciones ha fallado la anulación de la pena de destierro y la reducción de la condena por las prácticas homosexuales a un mes de prisión, tiempo que ya excede al transcurrido entre su detención y la libertad provisional, por lo que no tendrán que volver a ingresar en la cárcel. También ha establecido una sanción de 400 dinares (180 euros, 195 dólares). La decisión es semejante a la tomada con otro joven, conocido como Marwen, que fue condenado inicialmente a un año de prisión por el mismo delito, pena que luego se redujo a los dos meses de cárcel que ya había cumplido.

La abogada de los estudiantes ha comunicado que cuatro de ellos recurrirán al Tribunal de Casación, quizás en busca de que la primera condena sea anulada y así poder quedar libres de unos antecedentes que serán un obstáculo permanente para sus carreras universitarias y profesionales.

El espanto del abuso y la tortura

Presos-LGTB-1Aun denunciando lo esencialmente injusto de cualquier condena por homosexualidad, en este caso hay que congraturlarse al menos de que los jóvenes no tengan que volver a ingresar en la cárcel. El relato que uno de los estudiantes hizo a la organización LGTB tunecina Shams de su detención y estancia en prisión es aterrador. A partir de ese testimonio, así reconstruían los hechos desde la página de Shams (en árabe, traducido al inglés en esta página), con las palabras del joven de 19 años entrecomilladas:

El 1 de diciembre, los seis jóvenes estaban en un apartamento de estudiantes en Kaiurán. De los seis, solo cuatro eran residentes. De los otros dos, uno de ellos se había escapado de su casa después de un altercado con su familia. Su familia había denunciado su desaparición, y la policía lo localizó junto a los otros cinco.

Tras ello, la policía irrumpió en la casa de los estudiantes el 1 de diciembre, mientras que los seis jóvenes estaban cenando. Confiscaron los móviles y ordenadores portátiles de los seis jóvenes. Tres días más tarde, fueron detenidos después de que la policía encontrara un vídeo pornográfico gay en uno de los ordenadores.

“Me negué a ser sometido al examen anal en la clínica, por lo que me golpearon y torturaron física y mentalmente. Finalmente accedí”.

Nunca olvidará las palabras que usó el médico —”¡Agáchate, como si fueses a rezar!”— antes de introducirle un instrumento en el ano y realizar la exploración rectal.

“El calabozo de la comisaría era como una tumba”.

Pero la cárcel fue peor.

“Nos encerraron en una habitación con otros 190 presos, y los abusos por parte de los guardias de la cárcel comenzaron inmediatamente. Nos hicieron dormir en el suelo sin mantas ni colchones”.

Así es como el muchacho, condenado por violar el artículo 230 del Código Penal de Túnez, describió las circunstancias inhumanas de su primer día en prisión, un día de diciembre frío y húmedo.

Al día siguiente, los guardias les llevaron a la peluquería.

“Nos afeitaron la cabeza, mientras nos pegaban e insultaban”.

Pero eso no fue nada comparado con lo que les esperaba los siguientes días.

“Estoy enfermo, y necesito tomar medicación a diario. Cada día, el guardia que me llevaba a la enfermería me acosaba, me acariciaba y me golpeaba en las partes más sensibles de mi cuerpo”.

Eso hizo que su condición psicológica y médica empeorara.

Lo peor era cuando los guardias estaban aburridos. Un cuadro lleno de crueldad.

“Nos exigían que nos pusiéramos a su disposición para divertirles. Durante más de dos semanas, más de quince guardias nos golpearon con palos. Nos obligaban a arrodillarnos para que nos pudieran dar patadas más fácilmente. Nos escupían y nos torturaban con agua, y solo nos soltaban cuando ya no podíamos aguantar más”.

Los guardias difundieron a propósito entre los demás presos el crimen que les había enviado a los seis a prisión, lo que transformó sus noches en la celda en largas pesadillas.

“Los demás presos nos pegaron, nos golpearon en nuestras partes íntimas y trataron de robarnos la ropa. Su líder nos puso en el centro de un círculo, rodeados por los otros presos, que nos pegaban con un palo para que bailásemos. Nos hacían preguntas muy íntimas. Si no contestábamos, nos pegaban. Si lo hacíamos, también nos pegaban”.

Su estancia se convirtió en una lucha contra torturadores y violadores. No fueron capaces de dormir debido a las amenazas de los otros presos:

“Vais a ver lo que os vamos a hacer en cuanto cerréis los ojos.”

El joven proseguía:

“Después de dos semanas de horror y tortura, me tomé las medicinas de otro preso, que tenía un problema con los niveles de glucosa en sangre, porque quería suicidarme. Odiaba la vida. Había perdido la esperanza. No podía dormir. Ya no quería vivir. Nuestros seres queridos nos trajeron comida y ropa, pero nos las confiscaron”.

Estos ciudadanos tunecinos fueron sometidos a torturas y condiciones tan severas como las de Guantánamo. Fueron escupidos por el sistema judicial a las cloacas de la humanidad y al pantano de la injusticia. El joven concluía:

“Incluso después de salir de la cárcel, ya no puedo seguir viviendo: todo se me ha vuelto negro. No puedo comunicarme con mi familia o salir de mi habitación. Me han arruinado los estudios, me han arruinado la vida. No puedo enfrentarme a nadie. Mi país me ha destruido. Me han oprimido y me han destrozado”.

Esperemos que tanto él como sus compañeros logren encontrar la fortaleza y el apoyo necesarios para poder seguir con sus vidas. Aunque el recuerdo de la infamia sufrida será difícilmente superable.

Fuente Dosmanzanas

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Tribunal de Túnez permite a asociación LGTB reanudar sus actividades

Viernes, 26 de febrero de 2016

n-ASSOCIATION-SHAMS-large570La vista de apelación contra la suspensión cautelar de las actividades de la asociación LGTB tunecina Shams ha resultado exitosa. El Tribunal de Primera Instancia ha fallado a su favor y ha dictado que la asociación puede continuar con su actividad como organización no gubernamental, pues sus estatutos se ajustan adecuadamente a la ley. De esta manera, Shams podrá continuar con su lucha por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta tres años de prisión.

La suspensión durante 30 días de la actividad de “Shams“, forzada por algunos miembros del Gobierno y del Parlamento, fue decretada el pasado 4 de enero por un tribunal de primera instancia tunecino.

 Las autoridades judiciales tunecinas han levantado la suspensión de actividades impuesta por el Gobierno a la organización de defensa de los derechos de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales (LGTB) “Shams“, pionera en el mundo árabe.
 .
El Gobierno tunecino interpuso una demanda contra Shams, en virtud del artículo 45 de la Ley 88/2011, que regula las Organizaciones No Gubernamentales, el cual permite al Ejecutivo solicitar la suspensión de actividades de una ONG si demuestra que infringe las disposiciones legales. Según la administración, los estatutos de Shams no recogen su principal actividad, que es la defensa de los derechos de las personas LGTB, lo cual violaría el artículo 3 de la citada Ley 88/2011, que establece que “las ONG deben respetar en sus estatutos, actividades y principios de financiación el Estado de Derecho, la democracia, el pluralismo, la transparencia, la igualdad y los derechos humanos, tal como se definen en los tratados internacionales ratificados por Túnez”.
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Para el Gobierno tunecino, además, defender la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que criminaliza la homosexualidad, iría en contra del respeto al Estado de Derecho recogido en el citado artículo 3 de la Ley 88/2011. De conseguir sus propósitos el Gobierno tunecino, Shams se enfrentaría a su completa disolución. Al admitir la demanda, el Tribunal de Primera Instancia emitió una orden el pasado 4 de enero, por la que suspendía cautelarmente durante un período de 30 días las actividades de Shams, fijando para el pasado 18 de febrero la audiencia en la que la asociación podía presentar sus alegaciones.

Tras la vista, este 23 de febrero el Tribunal de Primera Instancia ha fallado a favor de Shams, y ha dictaminado que, al cumplir con todos los requerimientos legales, la asociación puede continuar con su actividad. El Tribunal ha valorado que en los estatutos de Shams se define su actividad como de defensa de los derechos de las minorías sexuales. Según Ahmed Ben Amor, vicepresidente y fundador de Shams, “es un término que engobla por esencia a los homosexuales, transexuales, etc.”.

En un breve texto publicado a través de su página en Facebook, la organización asegura haber ganado la batalla con el Gobierno y afirma que “Shams puede reanudar su actividad gracias a la decisión de los jueces“. Los responsables de Shams han comunicado desde su página de Facebook la victoria en los tribunales, con gran satisfacción, a lo que han añadido que “nos felicitamos por la independencia del poder judicial en Túnez y agradecemos a la sociedad civil que ha luchado a nuestro lado. Es una victoria para la consagración de la universalidad de los derechos humanos y para Túnez”.

El escritor y cineasta marroquí abiertamente gay Abdelá Taia, desde su exilio en Francia, otorgaba a la sentencia la mayor de las relevancias con las siguientes palabras:

Este es un día histórico. Por primera vez en la historia del mundo árabe, una asociación homosexual ha logrado que un tribunal reconozca su derecho a existir. Aprecio plenamente el significado de una victoria semejante, que, estoy convencido, ayudará a los militantes homosexuales árabes en la valiente y arriesgada lucha que mantienen a diario. No puedo evitar el hacer una conexión entre este avance y los obtenidos en los años 70 por el legendario activista gay estadounidense Harvey Milk. ¡Enhorabuena a Shams! Siempre contarán con mi admiración y aliento.

La suspensión de sus actividades se produjo después de que “Shams” denunciara el proceso abierto contra seis jóvenes de la ciudad de Kairauan, condenados a tres años de prisión tras ser hallados culpables de “prácticas homosexuales”, delito según la ley tunecina.

Los jóvenes fueron puestos en libertad provisional hasta que se celebre la vista de apelación, que tendrá lugar el próximo jueves.

El Gobierno recurrió al artículo 45 de la Ley 88/2011, que regula las Organizaciones No Gubernamentales y que permite al Ejecutivo solicitar la suspensión de actividades de una ONG si demuestra que infringe las disposiciones legales.

Según el Gobierno tunecino, los estatutos de Shams no recogen cual es su principal actividad, la defensa de los derechos de las personas LGTB.

El Gobierno tunecino se resiste a derogar el polémico artículo 230 del Código Penal, que criminaliza la homosexualidad y permite prácticas como los exámenes anales, como exige “Shams” y otras ONG y fuerzas de la sociedad civil tunecina.

Una referencia en la lucha por los derechos LGTB

Después de registrarse en mayo de 2015, Shams fue la primera asociación de defensa de los derechos LGTB de Túnez en lograr la legalidad, lo que la convirtió en una referencia en el norte de África y en los países de cultura árabe. Su destacada lucha en el caso del joven Marwen, condenado al 1 año de prisión por practicar la homosexualidad (condena luego reducida a dos meses), le otorgó cierta relevancia social que la puso en el punto de mira del Gobierno, cuyas amenazas se vieron cumplidas con la demanda interpuesta el pasado mes de enero.

Pero también ha causado que sus miembros se conviertan en víctimas de la implacable LGTBfobia social, por lo que algunos, como el vicepresidente de la asociación Hedi Shaly, se han visto obligados a exiliarse tras recibir continuadas y serias amenazas de muerte. Ahmed Ben Amor, a su vez vicepresidente y fundador de Shams, recibe también amenazas de muerte a diario y ha sido golpeado y maltratado por extraños en la calle, que le han acosado y atacado violentamente de manera gratuita. Pero lo peor es que, cuando ha intentado interponer alguna demanda por esos hechos, lo único que ha recibido por parte de los policías han sido insultos

Fuente Agencias/Cáscara amarga/Dosmanzanas

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El testimonio atroz de uno de lo seis gays detenidos en Túnez

Martes, 19 de enero de 2016

preso-550x400_cPese a la imagen de país moderno que tratan de ofrecernos las autoridades de Túnez, y pese a que es uno de los países musulmanes más modernos y abiertos, las relaciones entre personas del mismo sexo todavía son ilegales en este país en el que comenzó la Primavera Árabe. Ahora, a través de la asociación LGBT Shams hemos podido comprobar cómo se las gasta el gobierno tunecino, y en particular, la policía de este país del Norte de África cuando cae en sus manos algún homosexual.

En la fan page de esta asociación LGBT se ha publicado el testimonio de uno de los seis gays que fueron detenidos por la policía tunecina a causa de su orientación sexual. Estas personas fueron condenadas a tres años de prisión y a cinco años de destierro de la ciudad de Kairouan, y ahora hemos podido conocer qué es lo que pasó.

Según ha publicado Shams, el detenido que ha querido dar su testimonio se negó en un principio a someterse a la prueba anal para demostrar su homosexualidad, pero tras ser golpeado y torturado tanto física como mentalmente, este ciudadano tunecino terminó por dar su consentimiento para que le practicaran esta vergonzosa prueba que consistió en introducirlo un instrumento por el ano, tras pedirle que se inclinara como si fuera a orar.

Anteriormente de este desagradable examen, la policía irrumpió en la casa de uno de los seis estudiantes detenidos mientras estaban cenando. Les confiscaron los teléfonos móviles y lor ordenadores. La detención de los jóvenes se produjo, tres días después, el 4 de diciembre, tras decubrirse una película porno gay en uno de los ordenadores.

Tras la dentención, llegó lo peor, según cuenta esta víctima de la homofobia de Estado. Media docena de policías les dieron golpes con palos, les obligaron a arrodillarse, les golpeaban los pies, les insultaron, y les sometieron a torturas con agua, rebajando el nivel de acoso cuando parecía que estaban al límite del aguante. También recibieron golpes de otros presos. Fueron desnudados, recibieron golpes en sus partes íntimas… Con otros presos formando un círculo, fueron obligados a bailar mientras les golpeaba con un palo.

Llegó a pasarlo tan mal, que este joven trató de suicidarse robando medicamentos a otros detenidos, y como es normal, incluso después de su liberación, a esta persona le cuesta vivir, y no es capaz de salir de su habitación ni hablar con nadie. Un testimonio horrible que pone los pelos como escarpias pero que es totalmente necesario para ver a la locura que se tienen que enfrentar muchas personas a diario en muchas partes del mundo a causa de su orientación sexual, y que nos demuestran que todavía queda mucho por hacer en este mundo en el camino hacia la igualdad.

Fuente | Têtu, vía AmbienteG

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La población tunecina muestra un rotundo apoyo a la comunidad LGTB

Viernes, 15 de enero de 2016

33048_tunez-apoyo-comunidad-lgtbUn gran número de celebridades tunecinas y figuras de referencia de esta región del Norte de África han realizado un gesto de valentía con el que exigen la cancelación del artículo 230 del Código Penal, que tipifica la homosexualidad como un delito que puede llegar a ser penado hasta con tres años de cárcel.

Sólo hay que poner un pie en Túnez para descubrir que la fama que tiene como país líder en la región en cuanto a los derechos de la mujer y la igualdad de género es más falsa que un billete de 30 euros con la cara de Madonna.

Si eres turista te tienes que creer que los tunecinos viven en una democracia que respeta a las minorías, puede que incluso el guía que te acompaña se jacte de que en Tunez se legalizó el aborto dos años antes que en Francia, cosa que por otro lado es absolutamente cierta.

Claro que uno, aunque sea un viajero despistado, comienza a sospechar pronto del estado orwelliano que se esconde bajo esa cortina democrática. Sospechas que se terminan de confirmar cuando uno se da cuenta que los retratos del Presidente tunecino decoran todos los baños del país: el Gran Hermano en versión escatológica.

Para los tunecinos la situación es mucho más preocupante. Las lagunas legales todavía permiten que los violadores queden impunes por sus delitos, que las mujeres violadas por sus esposos carezcan de protección legal y que las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo sigan siendo ilegales.

La polémica sobre la comunidad LGTB ha regresado al país en los últimos días. La asociación Shams, que empuja por descriminalizar la homosexualidad en el país recibió una sanción de 30 días a raíz de una denuncia presentada por el propio gobierno tunecino que acusó a la asociación de violar la ley que regula las ONG.

A pesar de que la justicia finalmente ha dado la razón a la asociación, el hecho ha servido para comprobar la distancia que existe entre una población que apoya los derechos LGTB y un gobierno que se niega a escuchar los vientos del cambio.

Suhair Bin Amara, Sawsen Maalej, Jalila Baccar, Salma Baccar y Raouf Ben Amor… Numerosas celebridades del país han posado para la cámara de la asociación de carácter LGTB Mawjoudin y se han plantado frente a la sordera de sus gobernantes para mostrar un apoyo sin fisuras a la comunidad.

El trabajo del activismo, el apoyo de la población y la esperanza están más presentes que nunca. Ahora solo queda que los políticos tomen medidas para que todos los clichés contra el colectivo LGTB, que permanecen vivos en forma de leyes excluyentes, puedan ser eliminados.

Fuente Redacción Chueca

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Túnez suspende un mes la actividad de la asociación LGTB local Shams

Sábado, 9 de enero de 2016

Miembros-de-Shams-TunezLa asociación, pionera en el mundo árabe, precisa que la suspensión incluye una multa y está relacionada con una supuesta violación del artículo 45 del código que regula el régimen de actividades de las asociaciones.

Hace tan solo un mes anunciábamos que el terror se recrudece porque ese mes, seis jóvenes habían sido encarcelados para cumplir una condena de tres años acusados de relaciones sexuales homosexuales, según el grupo LGBTI local llamado Shams  que el Gobierno tunecino pretendía disolver. De nada ha valido el llamamiento de numerosos agentes internacionales como Amnistía Internacional, que pedían su libertad inmediata e incondicional y la derogación de la ley que criminaliza las relaciones homosexuales.

Las autoridades tunecinas han ordenado este martes la suspensión por treinta días de la organización local Shams, que trabaja en favor de los derechos de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (LGTB) y busca la despenalización de la homosexualidad en el país.

En un comunicado difundido a través de la redes sociales, la asociación, pionera en el mundo árabe, precisa que la suspensión incluye una multa y está relacionada con una supuesta violación del artículo 45 del código que regula el régimen de actividades de las asociaciones.

Shams fue reconocida legalmente como asociación el pasado 18 de mayo en medio de los aplausos de la sociedad civil, que celebró lo que consideraba un avance en temas de igualdad, y las críticas del sector religioso, que lo tildó de aberración y argumentó que suponía una amenaza para la moral de las futuras generaciones.

Desde entonces, la asociación ha estado muy activa, denunciando abusos y persecuciones de la Policía y exigiendo la anulación del artículo 230 de la Constitución, que autoriza exámenes anales y considera la homosexualidad un delito.

A finales del pasado diciembre, un tribunal tunecino condenó a penas de prisión a seis personas en la provincia de Kairauan, en el centro del país tras acusarles de conducta homosexual, veredicto ahora pendiente de la decisión de la corte de apelación.

El Código Penal de Túnez establece en su artículo 230 la condena a 3 años de prisión para los que sean “culpables” de sodomía pero esta normativa incluye también a extranjeros en el territorio tunecino. En febrero pasado conocíamos el caso de un sueco de 50 años de edad que era condenado a dos años de cárcel por homosexualidad.

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Reducida a dos meses la condena de un año de prisión del joven tunecino acusado de practicar la homosexualidad

Martes, 22 de diciembre de 2015

lgbt-592x296-1450375210El joven tunecino Marwen, condenado el pasado mes de septiembre a 1 año de cárcel por mantener relaciones homosexuales, ha visto reducida su condena a 2 meses por el Tribunal de Apelación. Marwen ya había permanecido en prisión ese tiempo antes de que se le concediera la libertad condicional en el mes de noviembre, por lo que la pena se da por cumplida. Su abogada, sin embargo, cree que el veredicto de culpabilidad sigue siendo “injusto e inaceptable” y está decidida a interponer un recurso de casación.

El joven Marwen, de 22 años, fue acusado del delito de sodomía tras la investigación de un asesinato en la que fue interrogado como testigo. Varias llamadas telefónicas desde su número de teléfono constaban en el móvil de la víctima. Durante el interrogatorio, las preguntas se ciñeron a las prácticas sexuales que había mantenido con el asesinado. Según su defensora, la policía le forzó a confesar el delito de sodomía tras amenazarle con una acusación de homicidio.

Tras la confesión, fue detenido por violar el artículo 230 del Código Penal tunecino, que castiga con hasta tres de prisión las relaciones sexuales entre varones adultos. Para corroborar la confesión, el joven fue sometido a un infame examen anal, práctica legal en Túnez a pesar de ser considerada una forma de tortura por todas las organizaciones de defensa de los derechos humanos. Ya celebrado el juicio, el pasado 22 de septiembre el joven fue sentenciado a un año de prisión.

La defensa de Marwen presentó una apelación, en base al quebrantamiento de sus derechos a la privacidad y la libertad individual recogidos en la Constitución de 2014, a los que el artículo 230 no parece adaptarse. Según la asociación Shams, que lucha por la despenalización de la homosexualidad en Túnez, Marwen también solicitó la libertad provisional hasta la vista de la apelación, para poder presentarse a los exámenes que tendrán lugar en este mes de noviembre. El tribunal se la concedió con una fianza de 500 dinares (230 euros, 250 dólares) y fijó la vista para el 10 de diciembre.

Una vez celebrada la vista, el Tribunal de Apelación ha corroborado este 17 de diciembre la sentencia de culpabilidad, aunque ha reducido la pena a 2 meses de prisión, período ya cumplido por Marwen antes de la concesión de la libertad provisional. La condena incluye además una multa de 300 dinares (136 euros, 148 dólares), que también ha satisfecho. El joven, por tanto, no deberá ingresar de nuevo en la cárcel, aunque constarán sus antecedentes penales. Su abogada, Fadwa Braham, cree que el veredicto de culpabilidad sigue siendo “injusto e inaceptable” y ha anunciado que presentará un recurso de casación.

Los seis condenados a tres años de prisión fueron sometidos a exámenes anales

También se han conocido nuevos datos sobre el proceso seguido contra los seis jóvenes condenados recientemente a 3 años de prisión por practicar la homosexualidad, la máxima pena establecida por el Código Penal tunecino. Según la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch, la denuncia partió de los vecinos del joven en cuyo domicilio se procedió al arresto de los seis. Tras la detención y el registro del domicilio, los jóvenes fueron puestos a disposición del Tribunal de Primera Instancia, cuyo fiscal dictó los cargos en base al artículo 230 y ordenó el sometimiento de los acusados a exámenes anales. El médico forense del hospital público de Kaiurán realizó la infame prueba y elaboró un informe médico en el que afirmaba haber identificado “signos no especificados de penetración anal reciente.

La organización también aclara que al joven propietario del domicilio se le aplicó a una pena adicional de 6 meses de prisión por un delito de “atentado al pudor”, al haber sido encontrados en esu ordenador vídeos que el juez consideró “inmorales”. Recordemos que, además, los jóvenes han sido condenados a tres años de destierro de su localidad una vez cumplida la pena de prisión.

Human Rights Watch y otros seis grupos de defensa de los derechos humanos han emitido un informe conjunto, en el que expresan su condena a una sentencia medieval basada en la invasión grave de la vida privada y la integridad corporal de los seis jóvenes. En el informe plantean las siguientes exigencias:

El Ministerio de Justicia de Túnez debe emitir inmediatamente una directiva, ordenando a los fiscales que cesen de someter a los detenidos a exámenes anales como parte de los procedimientos de investigación de la policía para determinar el comportamiento sexual de los sospechosos.  El ministro de Sanidad de Túnez también debe ordenar a todos los médicos forenses bajo la autoridad de su Ministerio que cesen todos los exámenes anales para estos fines, y que se respete el derecho de las personas a la dignidad y la integridad física. El Parlamento de Túnez debería derogar el artículo 230 del Código Penal, que tipifica como delito la sodomía y lo castiga con tres años de prisión.

Quien también ha hecho referencia a la setencia ha sido el presidente tunecino Béji Caïd Essebsi, quien declaraba a la emisora de radio Mosaïque FM que “el destierro (…), no es razonable. Yo no me meto en los asuntos de la justicia, pero hay cosas que los seres humanos no pueden aceptar. Sobre la pena de prisión no ha hecho referencia alguna.

Fuente Dosmanzanas

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Amnistía Internacional reacciona contra la homofobia institucional en Túnez

Martes, 22 de diciembre de 2015

135728_frentepostalG44LGBTEl encarcelamiento de seis hombres tunecinos condenados a tres años de prisión ha motivado la reprobación de numerosos agentes internacionales como Amnistía Internacional, que pide su libertad inmediata e incondicional y la derogación de la ley que criminaliza las relaciones homosexuales

El pasado 2 de diciembre seis hombres fueron detenidos en Túnez tras registrarse una vivienda en la que mantenían una reunión privada. Ocho días después comparecieron ante el Juzgado de Primera Instancia de la ciudad de Kairuán, en una vista en la que sólo uno de ellos estaba representado por un abogado.

Tal y como cuentan los activistas LGTBI que han seguido el caso, su posterior condena a tres años de prisión fue motivada por la acusación de ”sodomía” y la realización de un examen anal, una práctica que se considera tortura cuando se realiza contra la voluntad.

El Juzgado aplicó para su condena el artículo 230 del Código Penal tunecino, que penaliza la ”sodomía y el lesbianismo” con una pena máxima de tres años de prisión. Uno de los encausados fue condenado además a seis meses de prisión por ”indecencia” después de que la policía encontrase un vídeo pornográfico en su ordenador.

El encarcelamiento de estos seis hombres, algunos de los cuales estudiantes universitarios, ha sido duramente criticado por organizaciones de Derechos Humanos como Amnistía Internacional, que ve en este caso un un terrible ejemplo de la discriminación, profundamente arraigada y sancionada por el Estado tunecino.

Por esta razón, la entidad ha pedido su libertad inmediata e incondicional, además de la derogación de la ley que castiga las relaciones homosexuales, ya sean llevadas a cabo por hombres o mujeres. En palabras de Said Boumedouha, director adjunto del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional:

El fallo dictado contra estos hombres es absolutamente escandaloso, sobre todo ahora, cuando los grupos de defensa de los derechos humanos de Túnez se expresan de forma creciente contra la penalización de las relaciones homosexuales […] Nade debería ser encarcelado por su orientación o su actividad sexual. Este caso pone de relieve el grado de arraigo de la homofobia estatal en el país y el largo camino que aún tiene que recorrer Túnez para que la comunidad LGBTI pueda disfrutar plenamente de los derechos sexuales y de la identidad de género.”

Destierro forzoso

Además, en aplicación de los artículos 5 y 22 del Código Penal, se ha prohibido a los condenados residir en Kairuán durante cinco años, prohibición que entrará en vigor una vez que hayan cumplido sus penas de prisión. Según un abogado que intervino en el caso, este es el primer caso conocido de los últimos años en el que se ha impuesto este castigo.

Por esta razón Amnistía Internacional ha expresado que las personas detenidas y privadas de libertad sólo por su orientación sexual o identidad de género son presos de conciencia, y pide a las autoridades tunecinas que pongan en libertad a estos hombres y anule sus sentencias condenatorias inmediatamente.

El hecho de que, en 2015, un tribunal tunecino pueda aún encarcelar a seis jóvenes por mantener relaciones homosexuales y castigarlos con el destierro muestra hasta qué punto las relaciones homosexuales siguen siendo tabú en Túnez. Prohibirles residir en la ciudad sienta un peligroso precedente y es probable que desemboque en una mayor estigmatización.

En un informe publicado recientemente, Amnistía Internacional ha documentado también que las autoridades suelen abstenerse de investigar y castigar debidamente los crímenes de odio homofóbicos y transfóbicos. Del mismo modo, los gais de Túnez son detenidos a menudo sin ninguna prueba de que mantengan relaciones homosexuales y sin que se los haya sorprendido casi nunca in fraganti.

Por el contrario, la mayoría de las detenciones se practican basándose en estereotipos de género, como la apariencia y la conducta, siendo las personas más afectadas los gays considerados “afeminados” y las mujeres transgénero.

Los hombres acusados de mantener relaciones homosexuales son sometidos habitualmente a exámenes anales realizados por médicos, que por lo general ordena un juez en un intento de hallar ”pruebas” de sexo anal, a pesar de que es un método desacreditado por carecer de base científica.

Aunque en teoría el detenido puede negarse a someterse al examen, los activistas afirman que la mayoría de los hombres no conocen sus derechos y se sienten presionados para acceder. A menudo la policía los intimida y les dice que la negativa podría usarse como prueba en su contra.

Por es.amnesty.org / Redacción chueca

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Activistas LGBTI de Túnez protestan por el ingreso en prisión de seis jóvenes acusados de practicar sexo gay

Viernes, 18 de diciembre de 2015

noticias_file_foto_1026469_1450090773Seis jóvenes tunecinos han sido condenados a tres años de prisión por mantener relaciones homosexuales. El juez ha dictado además el destierro de su lugar de residencia, la localidad de Kairuán, durante los cinco años posteriores al cumplimiento de la pena. La escalada homófoba en el país magrebí también ha causado el exilio de Hedi Sahly, uno de los vicepresidentes de la asociación LGTB Shams, puesta en el disparadero desde el propio Parlamento tunecino por uno de sus diputados, que la ha calificado de “peligrosa para la paz social”, y desde el mismo Gobierno del país, que ha solicitado a las autoridades judiciales su disolución. Shaly explica que ha recibido serias amenazas de muerte por su lucha por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga la homosexualidad.

El Código Penal de Túnez establece en su artículo 230 la condena a 3 años de prisión para los que sean “culpables” de sodomía pero esta normativa incluye también a extranjeros en el territorio tunecino. En febrero pasado conocíamos el caso de un sueco de 50 años de edad que era condenado a dos años de cárcel por homosexualidad. El terror se recrudece porque este mes, seis jóvenes han sido encarcelados para cumplir una condena de tres años acusados de relaciones sexuales homosexuales, según un grupo LGBTI local llamado Shams , que el Gobierno tunecino pretende disolver.

Los hombres fueron condenados por un tribunal de Kairouan este pasado jueves, 10 de diciembre, después de que se vieron obligados a someterse a exámenes anales para “probar su culpabilidad”. Además, uno de los jóvenes fue condenado a seis meses adicionales de prisión por ‘exhibicionismo’ tras encontrar la policía videos de contenido sexual gay en su ordenador.

El tribunal también ha desterrado a los seis acusados de su ciudad natal de Kairouan durante un periodo de cinco años. Una condena que comenzará a aplicarse después de completar sus condenas carcelarias. Kairouan es la cuarta ciudad más sagrada en el Islam y atrae a peregrinos de todo el mundo musulmán. Una ciudad donde se aplica a rajatabla la ultraconservadora Sharia.

Los activistas LGBTI de Shams han protestado contra este juicio al que consideran “injusto y piden a la sociedad civil movilizarse para la liberación de los seis prisioneros. El grupo condena la vigencia del artículo 230 por “restringir las libertades individuales y la invasión de la privacidad de los ciudadanos”, escribió el grupo en su cuenta de Facebook.

Esta nueva condena se suma a la del joven Marwen, de 22 años de edad, sentenciado hace unos meses a un año de prisión por el mismo delito. Marwen se hallaba en libertad bajo fianza hasta que se resolviera su apelación, cuya vista también estaba fijada para el 10 de diciembre. Para ese mismo día estaba convocada una manifestación por la asociación LGTB Shams, tanto para apoyar a Marwen como para protestar por el acoso de que es objeto por parte del Gobierno tunecino, que ha pedido a las autoridades judiciales su disolución. La página de Facebook desde la que se convocaba la manifestación se encuentra ahora borrada.

Acoso a los miembros de la asociación LGTB Shams

Precisamente el apoyo a Marwen, cuya sentencia causó revuelo internacional, hizo que los miembros de Shams aparecieran con cierta frecuencia en los medios de comunicación tunecinos solicitando la derogación de las leyes que castigan la homosexualidad. Esas apariciones pusieron en el disparadero a Shams, que fue objeto de ataques en el propio Parlamento tunecino, donde el diputado Ennahdha Abedlatif el Maki llegó a calificar a la asociación LGTB de “peligrosa para la paz social”. Por su parte, el secretario del gobierno de Túnez, Ahmed Zarrouk, solicitaba a las autoridades judiciales la disolución de Shams por su defensa de los derechos LGTB.

Hedi-Sahly-Activista-LGTB-de-Tunez1Todo ello ha tenido como consecuencia que los miembros de Shams se hayan convertido en objetivo de los fanáticos. Hedi Shaly, uno de sus vicepresidentes, ha comunicado que debe partir para el exilio debido a las serias amenazas de muerte de que es objeto. En una entrevista concedida a HuffPost Tunisie, Shaly detalla cómo ha podido acceder a informes internos del Ministerio del Interior gracias a un familiar que trabaja en ese organismo. En ellos aparece como una de las personas oficialmente bajo amenaza. Las autoridades, sin embargo, le han negado cualquier protección.

Shaly denuncia también que desde la mezquita de Hammamet se pidió la muerte del portavoz de Shams, Bouhdid Belhadi, residente en la ciudad. Aunque miembros de la policía local se encontraban presentes en ese momento, no se tomó ninguna medida. Sus compañeros de Shams fueron a buscarle para poder esconderle, por lo que ha tenido que abandonar sus estudios universitarios. Por su parte, la policía únicamente se ha puesto en contacto con él para exhortarle a que se comporte de manera más discreta, sin hacer nada más por protegerle.

Otro de los vicepresidentes de Shams, y miembro fundador, es Ahmed Ben Amor, quien también recibe amenazas de muerte diarias, según relata Hedi Shaly. Ha sido golpeado y maltratado por extraños en la calle, le han acosado y atacado violentamente de manera gratuita. Pero lo peor es que, cuando ha intentado interponer alguna demanda por esos hechos, lo único que ha recibido por parte de los policías han sido insultos.

Miembros-de-Shams-TunezAsí pues, Hedi Shaly teme seriamente por su vida, por lo que ha decidido abandonar el país. No tiene claro aún dónde pedirá asilo político, aunque le sirve “cualquier lugar donde me sienta seguro y pueda terminar mis estudios”. En todo caso, continuará con su labor de defensa de los derechos de las personas LGTB tunecinas allá donde se instale definitivamente. La dureza de la vida que abandona se resume con este último testimonio:

En la facultad, las proclamas abiertamente homófobas asumidas por la Unión General Tunecina de Estudiantes, un sindicato estudiantil de tendencia islamista, resuenan contra los estudiantes y militantes LGTB. Acosan a mi padre para que me obligue a dejar de defender a los “maricones”, como nos llaman ellos. Mi hermano, que también está en la universidad, ya no quiere ir a estudiar porque los otros alumnos se burlan de él.

Me engañaron haciéndome creer que ahora éramos libres, que vivimos en una democracia, que ya no había lugar para el miedo. Incluso los partidos políticos y las asociaciones que se dicen progresistas nos han fallado. Las prácticas policiales agresivas continúan contra nosotros con total impunidad. La libertad en Túnez es una quimera.

Fuente Ragap y Dosmanzanas

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El Gobierno de Túnez pide la disolución de la asociación de defensa de los derechos LGTB Shams

Jueves, 10 de diciembre de 2015

n-ASSOCIATION-SHAMS-large570El secretario general del gobierno tunecino, Ahmed Zarrouk, ha solicitado que la administración de Justicia disuelva la asociación Shams, que lucha por la despenalización de la homosexualidad y la transexualidad en Túnez. En protesta por esta petición, desde Shams se ha convocado una manifestación para el próximo día 10 de diciembre frente al edificio del Parlamento, coincidiendo con la celebración del Día de los Derechos Humanos y la vista de apelación del joven Marwen, condenado a 1 año de prisión por practicar la homosexualidad.

La petición de disolución de Shams fue efectuada por el diputado Ennahdha Abedlatif el Maki en asamblea plenaria del Parlamento. En su discurso, Abedlatif el Maki denunciaba que la asociación había obtenido la autorización para desarrollar sus actividades el pasado 18 de mayo, sin haber aclarado en sus estatutos que estas comprendían la defensa de los derechos LGTB. El diputado se sentía obligado a “recordar que la ley criminaliza estas prácticas”, en referencia a los actos homosexuales.

En un alambicado discurso, Abedlatif el Maki añadía: “recuerdo, como antiguo preso político, que había una celda destinada para los homosexuales. El antiguo régimen sancionaba a los presos políticos, y en particular a sus dirigentes, mediante el envío a esa celda, lo que suponía un castigo psicológico. Yendo aún más allá, el diputado argumentaba que la autorización de Shams era “peligrosa para la paz social”, comparándola, sin más argumentos, con el aumento de la tasa de divorcios, el consumo de drogas o la violencia conyugal. Finalmente, el representante popular también afirmaba que la legalización de este tipo de asociaciones podría servir de excusa a los terroristas para perpetrar sus actos.

Posteriormente, el secretario del gobierno tunecino, Ahmed Zarrouk, corroboraba los argumentos de Abedlatif el Maki. Zarrouk señalaba que en los objetivos declarados por Shams en su comunicación como asociación “no hay ninguna referencia a la homosexualidad”, y que los miembros del gobierno tunecino se habían quedado “sorprendidos cuando vimos a su responsable hablar de ese tema en la televisión”. A ello, el secretario añadía que la asociación había comunicado su constitución, pero sin cumplir el trámite obligatorio de su publicación en el Boletín Oficial. Por todo ello, Zarrouk ha pedido la disolución de Shams, aunque esa decisión “está en manos de la justicia”.

Logo-de-Shams-TunezAhmed Ben Amor, miembro fundador y vicepresidente de Shams, expresaba su sorpresa por las declaraciones del secretario del gobierno. Ben Amor afirma que su asociación cumplió con todos los trámites legales para obtener la autorización, y que incluso pagó las tasas para la publicación de su constitución en el Boletín Oficial, “aunque la publicación nunca se llevó a cabo, y eso es una negligencia por parte del Estado”

Según distintos expertos en procedimientos administrativos, la publicación en el Boletín Oficial no se efectúa de manera automática, siendo frecuentes tanto los retrasos como las omisiones. En su opinión, “es Shams quien debería interponer una demanda por la falta de una formalidad administrativa exigida por la ley”. También estiman que las asociaciones pueden iniciar sus actividades una vez que han comunicado su constitución, tras lo cual “corresponde a la administración controlar esas actividades y someterlas a la justicia en caso de excesos”.

Manifestación reivindicativa y de protesta

Por todo ello, Shams ha convocado para el próximo 10 diciembre una manifestación de protesta frente al edificio del Parlamento. La fecha coincide con la celebración del Día de los Derechos Humanos, pero también con la vista de apelación del juicio contra el joven Marwen, condenado a un año de prisión por practicar la homosexualidad, y actualmente en libertad bajo fianza hasta que se resuelva la apelación.

La condena de Marwen causó protestas internacionales e incluso el cese del entonces ministro de Justicia Mohamed Salah Ben Aissa, que se declaró contrario a la legislación homófoba, por creerla contraria a la actual Constitución del país. La repercusión en los medios de comunicación fue inmediata, con apariciones televisivas de miembros de Shams en defensa del joven Marwen y abogando por la despenalización de la homosexualidad y la transexualidad en Túnez. Es indudable que la petición de disolución de la asociación LGTB es consecuencia de todo ello.

La convocatoria de Shams, que se inicia con una cita de René Cassin, principal redactor de la Declaración de Derechos Humanos, reza así:

“No habrá paz en este planeta mientras exista un solo lugar donde se violen los derechos humanos”.

Con ocasión del aniversario de la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la asociación Shams os invita a una reunión el 10 de diciembre de 2015, a las 11 de la mañana, frente al Parlamento de Túnez.

Esta manifestación tendrá lugar por las siguientes razones:

  • Debido a las declaraciones inhumanas del diputado Abedlatif el Maki contra las minorías sexuales en Túnez y la asociación Shams.
  • En apoyo de Marwen, que se presentará una vez más ante el juez el 10 de diciembre de 2015.
  • Contra los artículos 230 y 226 del Código Penal que penalizan la homosexualidad y la transexualidad.

La difícil situación de los homosexuales tunecinos

shamsTras cuatro años de la llamada Primavera Árabe, que trajo esperanzas de modernización a la sociedad tunecina, y de la redacción de una nueva Constitución el pasado 2014, lo cierto es que ser homosexual en Túnez sigue siendo muy difícil. El anteriormente citado Ahmed Ben Amor, como vicepresidente de Shams, denuncia que se producen al menos 50 detenciones anuales de varones tunecinos acusados de practicar la homosexualidad, y que más de 500 estarían actualmente en prisión por condenas por estos cargos. Según Ben Amor, el trato a que son sometidos tanto en comisarías como posteriormente en prisión es especialmente degradante.

El activista también destaca que no es solo la ley la que dificulta la vida de los varones homosexuales tunecinos, sino que el rechazo social es muy intenso y que cada día reciben en su asociación “mensajes de personas amenazadas, expulsadas por sus familias o torturadas”.

Fuente Dosmanzanas

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Libertad bajo fianza para el estudiante tunecino condenado por homosexualidad

Jueves, 12 de noviembre de 2015

manifAmpliación de la noticia que publicábamos hace dos días:

El estudiante tunecino que fue condenado el pasado mes de septiembre a un año de cárcel por practicar la homosexualidad ha conseguido la libertad bajo fianza hasta la vista para su apelación. Más de 80.000 personas han firmado una petición para que sea derogado el artículo del Código Penal de Túnez que castiga la sodomía con penas de hasta tres años de prisión. El gobierno tunecino también ha recibido peticiones al respecto de países como Suecia, Alemania o el Reino Unido. El presidente Béji Caïd Essebsi no solo se ha declarado contrario a esa derogación, sino que ha cesado en su cargo al ministro de Justicia por mostrarse favorable.

El joven de 22 años, del que ahora sabemos que se llama Marwan, fue acusado del delito de sodomía tras la investigación de un asesinato en la que fue interrogado como testigo. Varias llamadas telefónicas desde su número de teléfono constaban en el móvil de la víctima. Durante el interrogatorio, las preguntas se ciñeron a las prácticas sexuales que había mantenido con el asesinado. Según su abogado, la policía le forzó a confesar el delito de sodomía tras amenazarle con una acusación de homicidio.

Tras la confesión, fue detenido por violar el artículo 230 del Código Penal tunecino, que castiga con hasta tres de prisión las relaciones sexuales entre varones adultos. Para corroborar la confesión, el joven fue sometido a un infame examen anal, práctica legal en Túnez a pesar de ser considerada una forma de tortura por todas las organizaciones de defensa de los derechos humanos. Ya celebrado el juicio, el pasado 22 de septiembre el joven fue sentenciado a un año de prisión.

La defensa de Marwan presentó una apelación, en base al quebrantamiento de sus derechos a la privacidad y la libertad individual recogidos en la Constitución de 2014, a los que el artículo 230 no parece adaptarse. Según la asociación Shams, que lucha por la despenalización de la homosexualidad en Túnez, Marwan también solicitó la libertad provisional hasta la vista de la apelación, para poder presentarse a los exámenes que tendrán lugar en este mes de noviembre. El tribunal se la concedió con una fianza de 500 dinares (230 euros, 250 dólares) y fijó la vista para el próximo 10 de diciembre.

Estaremos pendientes de la resolución definitiva del caso, que esperamos sea favorable a los derechos de Marwan y de toda la población LGTB tunecina.

Reacciones dentro y fuera de Túnez

Una vez que la noticia de la condena de Marwan se dio a conocer por el mundo, se sucedieron las protestas de asociaciones de defensa de los derechos humanos como Human Rights Watch, de partidos políticos de la oposición tunecina e incluso del comité parlamentario de derechos, libertades y relaciones exteriores de la Asamblea de Representantes, que pidió que el artículo 230 fuera derogado por contravenir la Constitución del país y que se abandonaran definitivamente los exámenes anales. Más de 80.000 firmas se han recogido también en apoyo a esas medidas.

También se dirigieron al gobierno tunecino representantes de países como Suecia, Alemania o el Reino Unido (concretamente de Escocia), solicitando asimismo que desaparezca la normativa que castiga la homosexualidad, en consonancia con el respeto a los derechos humanos.

En los mismos términos se había expresado el  entonces ministro de Justicia de Túnez, Mohamed Salah Ben Aissa, que se mostró contrario a la legislación homófoba, por creerla también contraria a la actual Constitución del país. Según sus palabras, “el problema es el artículo 230, que es el que lo criminaliza. Tras la aprobación de la nueva Constitución, no está permitido violar la libertad individual, la privacidad y las opciones personales, incluidas las sexuales”. Ben Aissa afirmó que el citado artículo 230 debería ser derogado en esta legislatura, afirmación que le costó el cargo.

Y es que sus declaraciones causaron indignación entre las filas de la coalición gobernante, como en Larbi Guesmi, miembro del consejo de uno de los partidos en el poder, que llegó a acusar al exministro de fomentar el libertinaje. El presidente Béji Caïd Essebsi tomó cartas en el asunto y negó, en una entrevista concedida a la emisora cairota CBC, que el artículo 230 fuera a ser derogado: “¡Eso no sucederá nunca!”, afirmó con contundencia. Pocos días después, Essebsi cesaba de su cargo al ministro Ben Aissa.

La difícil situación de los homosexuales tunecinos

Tras cuatro años de la llamada Primavera Árabe, que trajo esperanzas de modernización a la sociedad tunecina, y de la redacción de una nueva Constitución el pasado 2014, lo cierto es que ser homosexual en Túnez sigue siendo muy difícil. Ahmed Ben Amor, vicepresidente de la asociación Shams, denuncia que se producen al menos 50 detenciones anuales de varones tunecinos acusados de practicar la homosexualidad, y que más de 500 estarían actualmente en prisión por condenas por estos cargos. Según Ben Amor, el trato a que son sometidos tanto en comisarías como posteriormente en prisión es especialmente degradante.

El activista también destaca que no es solo la ley la que dificulta la vida de los varones homosexuales tunecinos, sino que el rechazo social es muy intenso y que cada día reciben en su asociación “mensajes de personas amenazadas, expulsadas por sus familias o torturadas”.

Fuente Dosmanzanas

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Protestas internacionales logran la liberación de Marwan, el joven tunecino encarcelado por tener sexo gay

Lunes, 9 de noviembre de 2015

10978566_341827759334210_8017027566200155124_nEl pasado jueves fue puesto en libertad bajo fianza de 500 dinares (230 euros) Marwan, un joven estudiante de 22 años de edad, condenado a un año de cárcel por haber mantenido, presuntamente, relaciones sexuales con otro hombre. Las presiones internacionales han servido para que un tribunal tunecino revoque la condena tras presentarse la apelación. Según el abogado del joven, Fadwa Braham, Marwan fue detenido para ser interrogado en la ciudad turística tunecina de Sousse el 6 de septiembre después de que la policía encontrara su número de teléfono en la ropa de una víctima de asesinato. Después de pasar seis días en los calabozos, Marwan confesó haber mantenido relaciones sexuales con el hombre.

Su abogado dijo que la policía le había amenazado y coaccionado con llevarle ante un tribunal con el cargo de asesinato en su contra si no podía explicar el tipo de relación que mantenía con la víctima. Tras comprobarse que no era sospechoso de asesinato, Marwan fue entonces investigado para comprobar si había mantenido relaciones sexuales con el hombre que fue asesinado y se vio obligado a someterse a un examen anal.

El Observatorio de Derechos Humanos, Human Rights Watch, denunció esta práctica como “intrusiva, invasiva y abusiva” y más de 80.000 personas firmaron una petición exigiendo la liberación de Marwan.

Diputados de Suecia, Alemania y Escocia también escribieron una carta al ministro de Justicia de Túnez, Mohamed Ali Ben Aissa, pidiendo la derogación de la prohibición de las relaciones sexuales homosexuales en el país.

“Mi problema es el artículo 230. Nada, ni nadie puede justificar la violación de mi vida privada”, explicó Marwan al ser liberado.

El artículo 230 del código penal de Túnez castiga “los actos homosexuales” con hasta tres años de prisión.

Los grupos de activistas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) de Túnez adoptaron en seguida el caso de Marwan. Este colectivo ha hecho oír cada vez más su voz en los últimos meses, animado por la creación de un nuevo gobierno de coalición más liberal este mismo año. He hecho campaña contra la penalización de las relaciones homosexuales mantenidas con consentimiento mutuo, poniendo de relieve que viola dos derechos clave garantizados por la nueva Constitución tunecina: el derecho a la vida privada y el derecho a no sufrir discriminación.

Fuente Ragap y Amnistía Internacional

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Sentenciado a un año de prisión un joven tunecino por mantener relaciones homosexuales

Jueves, 1 de octubre de 2015

200x200p-noticias-20040-2014-5-29-01026Un joven tunecino ha sido sentenciado a un año de prisión por mantener relaciones homosexuales. El acusado se tuvo que someter a la vergonzosa tortura que representa el examen anal mientras fue investigado. Human Rigth Watch y las asociaciones LGTB tunecinas han expresado su indignación tanto por la sentencia como por el humillante tratamiento dispensado al joven. El propio ministro de Justicia de Túnez, Mohamed Salah Ben Aissa, declaraba en medios radiofónicos que la ley que castiga las relaciones sexuales entre varones, vigente en el país, debe ser derogada. Se calcula que cada año son detenidos en Túnez al menos 50 varones por mantener relaciones homosexuales y que más de 500 estarían actualmente en prisión.

El joven de 22 años, residente en la localidad de Sousse, a 120 de la capital tunecina, fue interrogado como testigo en el proceso de una investigación de asesinato. Varias llamadas telefónicas desde su número de teléfono constaban en el móvil de la víctima. Durante el interrogatorio, las preguntas se ciñeron a las prácticas sexuales que había mantenido con el asesinado. Según su abogado, la policía le forzó a confesar el delito de sodomía tras amenazarle con una acusación de homicidio.

Tras la confesión, fue detenido por violar el artículo 230 del Código Penal tunecino, que castiga con hasta tres de prisión las relaciones sexuales entre varones adultos. Para corroborar la confesión, el joven fue sometido a un infame examen anal, práctica legal en Túnez a pesar de ser considerada una forma de tortura por todas las organizaciones de defensa de los derechos humanos. Ya celebrado el juicio, el pasado 22 de septiembre el joven fue sentenciado a un año de prisión.

Eric Goldstein, representante de Human Rigth Watch en el norte de África y Oriente Medio, ha exigido al gobierno tunecino la revocación inmediata de la sentencia y la puesta en libertad del acusado. Según Goldstein, “el gobierno de Túnez no debe procesar a sus ciudadanos por actos sexuales privados y consensuados. Si Túnez realmente aspira a ser un líder regional en materia de derechos humanos en la región, debe liderar la vía de la despenalización de las conductas homosexuales”.

El hecho de que se haya sometido al acusado a un examen anal ha sido calificado por Human Rigth Watch como “cruel, inhumano y degradante”, insistiendo en que la práctica está considerada como una forma de tortura por las Naciones Unidas. También se destaca que “los profesionales médicos que participan en los exámenes anales forzados a personas sospechosas de homosexualidad violan la ética médica y facilitan graves errores judiciales”.

Ya en 2013 se denunciaba que Mounir Baâtour, presidente del opositor Partido Liberal, había sido sometido a un examen anal tras ser detenido acusado de practicar la homosexualidad.

 La difícil situación de los homosexuales tunecinos

Tras cuatro años de la llamada Primavera Árabe, que trajo esperanzas de modernización a la sociedad tunecina, y de la redacción de una nueva Constitución el pasado 2014, lo cierto es que ser homosexual en Túnez sigue siendo muy difícil. Ahmed Ben Amor, vicepresidente de la asociación Shams, que lucha por la despenalización de la homosexualidad, denuncia que se producen al menos 50 detenciones anuales de varones tunecinos acusados de practicar la homosexualidad, y que más de 500 estarían actualmente en prisión por condenas por estos cargos. Según Ben Amor, el trato a que son sometidos tanto en comisarías como posteriormente en prisión es especialmente degradante.

El activista también destaca que no es solo la ley la que dificulta la vida de los varones homosexuales tunecinos, sino que el rechazo social es muy intenso y que cada día reciben en su asociación “mensajes de personas amenazadas, expulsadas por sus familias o torturadas”.

Reacción del ministro de Justicia

Quizás debido a las reacciones internacionales de protesta por la sentencia y el procedimiento seguido contra el joven tunecino, el ministro de Justicia de Túnez, Mohamed Salah Ben Aissa, fue interrogado al respecto en la emisora de radio Shems FM. El ministro se mostró contrario a la legislación vigente en Túnez que penaliza la homosexualidad, por creerla contraria a la actual Constitución del país. Según sus palabras, “el problema es el artículo 230, que es el que lo criminaliza. Tras la aprobación de la nueva Constitución, no está permitido violar la libertad individual, la privacidad y las opciones personales, incluidas las sexuales”. Ben Aissa afirmó que el citado artículo 230 debería ser derogado en esta legislatura.

Baabu Badr, presidente de la Asociación Damj por la Justicia y la Igualdad, se felicitó por estas declaraciones, aunque se mostraba cauto al respecto.  Para Badr, el ministro se ha expresado así “porque es independiente y no hace cálculos electorales”, pero no cree que ese sea el talante del gobierno.

Hasta el momento, tan solo el partido progresista de izquierdas Al Massar, que no tiene representación parlamentaria, ha apoyado expresamente la despenalización de la homosexualidad. Sin embargo, el asunto fue planteado la pasada semana en la Comisión de derechos y libertades de la Asamblea de Representantes tunecina. Su presidente, Belhaj Hamida Bochra, reconoció tras la reunión que Túnez tenía “un marco legal desfasado” que debería “ser revisado para ajustarse a la Constitución”.

Fuente Dosmanzanas

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Las relaciones homosexuales aún siguen penadas en 79 países y territorios de todo el mundo

Jueves, 28 de mayo de 2015

CE4_2sYWEAAbPUDILGA (Asociación Internacional de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales) ha publicado este mes de mayo su informe anual que recoge la situación legal de las personas LGTB en cada uno de los países pertenecientes a las Naciones Unidas. Destaca la abrumadora lista de 75 países que aún penalizan las relaciones entre personas del mismo sexo. A ellos habría que sumar otros 4 territorios donde se persigue igualmente a la población LGTB, aunque no sean reconocidos por la ONU o la legislación opresora no sea de carácter nacional. En 8 de estos países la legislación establece la pena de muerte para quienes mantengan relaciones homosexuales.

El primer informe titulado “Homofobia de Estado” elaborado por ILGA data del año 2006. En él se contaban 92 países y territorios en los que se perseguía legalmente a las personas LGTB. En el memorándum de 2015 se cuentan 75, a los que habría que sumar otros 4 territorios no reconocidos por Naciones Unidas, o donde la persecución no es de ámbito nacional, pero sí lo suficientemente relevante, hasta alcanzar la cifra de 79 países y territorios.

Entre las bajas de la lista de países discriminadores que se han producido en el último año, destacan la de la República Turca del Norte de Chipre, que en 2014 despenalizó las relaciones homosexuales, siendo el último territorio europeo en hacerlo; también lo hizo Mozambique en su nuevo Código Penal, aunque la discriminación social de las personas LGTB persiste; Lesoto y Santo Tomé fueron otros dos territorios africanos que también eliminaron el pasado año el delito de homosexualidad en sus reformas legislativas; lo mismo sucedió en Palaos, el archipiélago situado en el Pacífico Occidental.

La lista más estremecedora es la de los países que castigan las relaciones homosexuales con la pena de muerte: Mauritania, Sudán, Irán, Arabia Saudí y Yemen. A ellos habría que sumar algunas de las provincias de Nigeria y Somalia donde se aplica la sharia (o ley islámica), y los territorios de Iraq y Siria ocupados por el Estado Islámico. A todos ellos se unirá Brunéi en el año 2016, al entrar en vigor la tercera fase de su reforma del Código Penal, que establece la pena de muerte por lapidación para quienes mantengan relaciones sexuales con personas de su mismo sexo.

Los países que castigan las relaciones homosexuales en el mundo

A continuación os detallamos el listado de los países con homofobia de Estado institucionalizada, a los que se añaden algunos territorios no reconocidos por las Naciones Unidas, como Palestina/Franja de Gaza u otros donde la violencia contra las personas LGTB está extendida, aunque se cometa por grupos insurgentes, como el caso de Iraq o las zonas ocupadas por el Estado Islámico. También se incluye a Indonesia, que, aunque no tiene una legislación discriminadora de ámbito nacional, sí que la mantiene en provincias de considerable población.

África

Angola, Argelia, Botsuana, Burundi, Camerún, Comoras, Egipto, Eritrea, Etiopía, Gambia, Ghana, Guinea, Kenia, Liberia, Libia, Malawi, Mauritania, Marruecos, Mauricio, Namibia, Nigeria, Senegal, Seychelles, Sierra Leona, Somalia, Suazilandia, Sudán, Sudán del Sur, Tanzania, Togo, Túnez, Uganda, Zambia, Zimbabue.

Hay que hacer la salvedad de que el Gobierno de Malawi decretó en 2012 una moratoria en la aplicación de las leyes que penalizan la homosexualidad.

Asia

Afganistán, Arabia Saudí, Bangladesh, Bután, Brunei, Emiratos Árabes Unidos, Estado Islámico, India, Iraq, Irán, Kuwait, Líbano, Malasia, Maldivas, Myanmar, Omán, Pakistán, Palestina/Franja de Gaza, Qatar, Singapur, Siria, Sri Lanka, Turkmenistán, Uzbekistán, Yemen.

En Iraq no existen oficialmente leyes que castiguen la homosexualidad, pero la violencia homófoba es intensa y habitual, incluso con la connivencia de sus fuerzas del orden. También se han denunciado casos de aplicación de la sharia por conducta homosexual por parte de los autoproclamados jueces islámicos. Se incluye asimismo al Estado Islámico, que no duda en exhibir un grado de violencia y barbarie inauditos contra la población LGTB como arma propagandística.

América

Antigua y Barbuda, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Trinidad y Tobago.

Oceanía

Indonesia (provincias de Aceh y Sumatra Meridional), Islas Cook, Islas Salomón, Kiribati, Nauru, Papúa Nueva Guinea, Samoa, Tonga, Tuvalu.

Europa

Con la derogación de las leyes discriminadores en la República Turca del Norte de Chipre, no existe ningún territorio europeo en el que las relaciones entre personas del mismo sexo estén penadas.

Sin embargo, leyes homófobas aprobadas en Rusia, aunque teóricamente no penalizan las relaciones homosexuales o bisexuales, en la práctica están siendo utilizadas para estigmatizarlas y que queden reducidas a una conducta privada, invisible a los ojos de la sociedad. A ello hay que sumar las continuadas agresiones hacia homosexuales, bisexuales y transexuales por parte de grupos homófobos, cada vez más organizados.

Otro país con legislación discriminadora es Lituania, cuyas leyes prohíben la manifestación y promoción de contenidos publicitarios que hagan referencia a la orientación sexual. Como en el caso ruso, la ley sirve para impedir que se ofrezca información positiva sobre homosexualidad o bisexualidad, con el estigma social consecuente.

Fuente Dosmanzanas

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Ciudadano sueco, condenado en Túnez a dos años de cárcel por homosexualidad

Sábado, 14 de febrero de 2015

10978566_341827759334210_8017027566200155124_nUn hombre de unos cincuenta años, procedente de Suecia y afincado en Francia, ha sido detenido en Túnez y condenado a dos años de prisión acusado de mantener relaciones homosexuales, considerado delito según la legislación vigente en el país. Las autoridades suecas están en contacto con las tunecinas para encontrar una solución.

Poco más se sabe por ahora. Según el periódico sueco Aftonbladet, la policía tunecina detuvo al hombre el 18 de enero, acusándolo de violar el artículo 230 del Código Penal del país, que criminaliza la sodomía con penas de hasta tres años de cárcel. Un tribunal lo condenó el pasado miércoles a dos años de prisión, aunque el acusado ha recurrido la sentencia. El ministerio de Exteriores de Suecia se ha puesto en contacto con sus homólogos tunecinos para intentar conseguir la liberación del condenado y el cónsul de su país en la ciudad costera de Susa lo ha visitado.

Según ha explicado una portavoz del Gobierno sueco, en las conversaciones con sus homólogos magrebíes las autoridades nórdicas han subrayado la importancia que tiene para Suecia la igualdad de derechos independientemente de la orientación sexual. Yamina Thabet, de la Asociación Tunecina de Apoyo a las Minorías (ATSM), ha declarado que la ley que penaliza las relaciones consentidas entre personas del mismo sexo en Túnez es “una vulneración de las libertades” y ha aprovechado para pedir una vez más su derogación.

La realidad de las personas LGTB en Túnez, a pesar de estar considerado como uno de los países socialmente más liberales de la región, sigue siendo muy dura. En 2012 conocíamos la difícil situación creada bajo el Gobierno islamista salido de las primeras elecciones celebradas tras el estallido de la llamada “Primavera Árabe” pese a las buenas palabras iniciales. En la estela de una auténtica ola de demagogia homófoba desatada por los islamistas y por la oposición, el ministro de Derechos Humanos criticaba entonces el lanzamiento de una publicación online dirigida al público gay, afirmando que “la libertad de expresión tiene sus límites” y mostrando su acuerdo con el entrevistador en que la homosexualidad “es una perversión que necesita tratamiento”.

En 2013 también  se produjo el encarcelamiento del político opositor Mounir Baâtour, acusado de sodomía, que fue además víctima de los abusivos exámenes anales. Este tipo de humillante maltrato persigue encontrar restos de esperma y medir la dilatación del esfínter anal como supuesta “prueba” de homosexualidad de la víctima. Organizaciones de defensa de los derechos de las minorías sexuales como ATSM o la comunidad web Shams luchan cada día por conseguir el fin de la criminalización de los ciudadanos LGTB.

Imagen Facebook de Shams

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España encabeza la lista de países con mayor aceptación de la homosexualidad: Solo el 6% de los españoles cree que la homosexualidad es moralmente inaceptable

Jueves, 17 de abril de 2014

En una nueva encuesta realizada por el prestigioso instituto de investigación social estadounidense Pew Research Center, España aparece a la cabeza de los países con mayor aceptación de la homosexualidad. Según el estudio, tan solo un 6 % de los españoles estima que la homosexualidad es “moralmente inaceptable”, el menor porcentaje de los cuarenta países en que se ha realizado el sondeo. Un 93 % de los españoles, por el contrario, opina que la homosexualidad es “moralmente aceptable” o que ni siquiera es un problema moral. Este resultado corrobora el estudio de parecido signo realizado en 2013 por el mismo instituto de investigación, en el que España también aparecía a la cabeza del mundo en cuanto a la aceptación de la homosexualidad.

20140416_.page-researchjpg¿Cree que la homosexualidad es moralmente aceptable, moralmente inaceptables, o no es una cuestión moral? Esta es la pregunta que el Pew Research Center ha realizado en unos 40 países para conocer cuál es el que mayor aceptación tiene con la homosexualidad, y España encabeza la lista.

  • Moralmente inaceptable: 6%
  • Moralmente aceptable: 55%
  • No es un asunto moral: 38%

Tan sólo un 6% considera que es algo inaceptable, por debajo de Alemania (8%) y Francia (14%). La mayoría (93%) lo ve como aceptable o no como una cuestión moral.

Por otra parte, la mitad o más en la mayoría de los 40 países encuestados dicen que la homosexualidad es inaceptable. Nueve de cada diez o más suspenso este punto de vista en siete naciones. En primera posición de países homófobos aparece Ghana, donde el 98% repudia las relaciones entre personas del mismo sexo.

Sin embargo, los europeos son mucho menos propensos a decir que la homosexualidad es inaceptable, especialmente cierto en España, Alemania, la República Checa, Francia, Gran Bretaña e Italia, donde alrededor del 20% o menos de expresar esta opinión.

La encuesta, realizada en cuarenta países de los cinco continentes, forma parte del estudio Global Views on Morality, que investiga cómo son percibidas en los distintos países cuestiones como las relaciones extramatrimoniales, el juego, la homosexualidad, el aborto, el sexo prematrimonial, el consumo de alcohol, el divorcio o el uso de anticonceptivos.

Ciertamente, entre esos cuarenta países faltan algunos de los que se muestran más favorables a los derechos LGTB, como los países escandinavos, Holanda, Bélgica o Uruguay. Pero, sin salirnos de Europa y América, tampoco aparecen lugares tan contrarios a esos mismos derechos como Hungría, Ucrania, Croacia, Jamaica o Barbados. Fuera de ese ámbito, tampoco están incluidos países donde la homosexualidad está castigada con fuertes penas de prisión, o incluso la pena de muerte, como Arabia Saudí, Irán, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar o Yemen. Se debe entender, por lo tanto, que los datos de posicionamiento se refieren siempre al conjunto de los países integrantes de la encuesta.

Tomando como referencia el indicador que se refiere a aquellos que consideran la homosexualidad como “moralmente inaceptable”, encontramos que en más de la mitad de los cuarenta países la mayoría de la población se muestra contraria a aceptar a los homosexuales.

Es en Europa y América donde se obtienen los mejores resultados en cuanto a aceptación de la homosexualidad. Como adelantábamos, España es el país con un mayor índice de aceptación, pues tan solo un 6 % de su población la considera “moralmente inaceptable”. En el ámbito europeo, tras España se sitúan Alemania (8 %), la República Checa (14 %), Francia (14 %), el Reino Unido (17 %) e Italia (19 %). El porcentaje se incrementa considerablemente en los casos de Polonia (44 %) y Grecia (45 %), aun quedando por debajo de la mitad de la población. Tan solo Rusia, uno de los países donde la legislación homófoba se ha endurecido recientemente, supera esa barrera, con un 72 % de la población que  desaprueba la homosexualidad.

En América, el país donde hay una mayor aceptación es Canadá (15 % de contrarios a la homosexualidad), seguido de Argentina (27 %), Chile (32 %), Estados Unidos (37 %), Brasil (39 %), México (40 %) y Venezuela (49 %). Los países donde más de la mitad de la población se muestra contraria a la homosexualidad son El Salvador (70 %) y Bolivia (51 %).

En todos los países de África y Oriente Medio la población se muestra abrumadoramente contraria a aceptar la homosexualidad, con la excepción de Israel, donde el rechazo es de un 43 %. En países como Uganda y Nigeria, donde también se han endurecido recientemente las leyes contra la homosexualidad, este porcentaje asciende al 93 % y al 85 % respectivamente. En estas áreas geográficas, el mayor porcentaje es para  Ghana (98 %), Jordania (95 %), Egipto (95 %), Palestina (94 %) y Túnez (92 %).

En el área de Asia y el Pacífico, tan solo en Australia (18 %) y Japón (31 %) el rechazo a la homosexualidad es minoritario. Más de la mitad de la población de gigantes como China (61 %) y la India (57 %) se muestra contraria a aceptarla, aunque es en Indonesia (93 %), Malasia (88 %) y Pakistán (85 %) donde el rechazo es mayor.

Páginas como The New Civil Rights Movement no dejan de destacar el hecho de que España, un país donde el 71 % de la población se declara católica, se sitúe en primer lugar en cuanto a aceptación de la homosexualidad. Realmente, si se atiende a las otras cuestiones objeto del estudio, resulta interesante comprobar cómo las opiniones de la población española divergen completamente de aquello que la jerarquía de la confesión católica considera moralmente reprobable. Aparte del escaso rechazo a la homosexualidad, tan solo un 8 % de los españoles desaprueba el sexo prematrimonial, un exiguo 4 % es contrario al divorcio, un insignificante 2 % no está de acuerdo con el uso de anticonceptivos y un minoritario 26 % rechaza el aborto.

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