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La homofobia de estado no remite: frente a mínimas mejorías en el terreno penal, crecen los países que limitan la libre expresión de la realidad LGTB

Miércoles, 17 de mayo de 2017

informe-ilga-2017-homofobia-211x300Madrid se suma al Día contra la LGTBIfobia

“Somos. Amamos. Y punto”, mensaje de Bilbao contra la homofobia

La Asamblea de Extremadura conmemora el Día Internacional contra la LGBTIfobia

España sigue retrocediendo en la defensa de los derechos LGTB

La Unión Europea pide a los gobiernos del mundo que defiendan los derechos de LGTB

El PSOE reclama “el fin de la penalización” de la homosexualidad, la transexualidad y la bisexualidad en todo el mundo

Es 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia. Una buena fecha para recordar que, según la nueva edición del informe anula de ILGA (Asociación Internacional de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Trans e Intersex), más de 70 países siguen castigando penalmente las relaciones entre personas del mismo sexo y, lo que resulta igual de preocupante, cada vez más países incorporan a su ordenamiento jurídico normas que limitan la visibilidad y la libre expresión pública de las personas LGTB y de las entidades que las defienden. 

Desde su primera edición en 2006, el informe de ILGA sobre Homofobia de Estado ha ofrecido una amplia recopilación anual de datos útiles y creíbles sobre las leyes que afectan a las personas en todo el mundo sobre la base de su orientación sexual. Es un documento que utilizan tanto defensores de derechos humanos, investigadores u organizaciones de la sociedad civil como agencias gubernamentales y de las Naciones Unidas.

En este momento, y según el informe de ILGA, 72 estados aún criminalizan los actos sexuales de personas del mismo sexo entre adultos que consienten: en 45 de estos estados la ley se aplica también a las mujeres. ILGA tiene datos de detenciones recientes bajo estas leyes en 45 estados. El dato supone una mínima mejoría respecto a lo que el mismo informe recogía el año pasado, cuando 74 países penalizaban las relaciones homosexuales (según el criterio de ILGA, repetimos, ya que según la fuente a la que se recurra pueden existir diferentes criterios interpretativos sobre cuál es la realidad legal en algunos países y territorios).

Tres pequeños países se han descolgado a lo largo del pasado año de esta lista infame. En ambos casos lo recogimos en nuestra página: se trata de  Nauru, Belice y de Seychelles.

Pena de muerte, posible en 13 estados

La pena de muerte para los actos sexuales entre personas del mismo sexo se aplica en 8 estados miembros de Naciones Unidas. En 4 de ellos (Arabia Saudí, Irán, Sudán y Yemen) se aplica en todo el estado; en 2 (Nigeria y Somalia) se aplica solo en provincias específicas. En zonas de otros 2 países (Irak y Siria), es implementado por tribunales locales, vigilantes o actores no formalmente estatales (es el caso del Estado Islámico).

Hay otros 5 estados (Afganistán, Emiratos Árabes Unidos, Pakistán, Qatar y Mauritania) donde la interpretación de la sharía permite la pena de muerte, aunque ILGA no tiene conocimiento de que se esté invocando en estos momentos. Brunéi, un país que aprobó en 2014 una ley que debía implementarse en tres fases y que castigaba también con pena de muerte las relaciones homosexuales, queda por el momento fuera de la lista de ILGA al no haberse avanzado todavía hacia la segunda y tercera fase de implantación.

Este es el mapa de los países del mundo en los que están penalizadas las relaciones entre personas del mismo sexo. Podéis pinchar en él para verlo a mayor tamaño:

ilga_worldmap_spanish_criminalisation_2017

Leyes contra la “promoción” y de “moralidad”: 19 estados

Pese a la levísima mejoría por lo que a la consideración penal de las relaciones homosexuales se refiere, este año hay empeoramiento en el número de países que tienen en su ordenamiento jurídico leyes contra la “promoción” de las relaciones sexuales no tradicionales o de “moralidad” dirigidas a reprimir la expresión pública de las realidades del mismo sexo y trans, que han pasado de 17, según el contaje de 2016, a 19. Se trata de Arabia Saudí, Argelia, Catar, Egipto, Indonesia, Irak, Irán, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Lituania, Marruecos, Nigeria, Rusia, Siria, Somalia, Tanzania y Túnez.

“Con el continuo aumento en el uso de dispositivos digitales, el despliegue de estas leyes se hace aún más siniestro”, expresa Renato Sabbadini, director ejecutivo de ILGA. “El caso actual de Chechenia nos ofrece el ejemplo más reciente y horrible de tales abusos, ya que los supervivientes han expresado temores de que las cuentas de los medios sociales de hombres percibidos como homosexuales o bisexuales están siendo hackeadas y usadas para identificar y contactar a otros que aún no han sido detenidos”, ha asegurado. Chechenia, conviene aclarar, no figura como estado independiente en el informe de ILGA, al ser una república de la Federación Rusa.

Estados Unidos: límites a la discusión de la realidad LGTB

Aunque Estados Unidos ha quedado oficialmente fuera de la lista previa de 19 estados, ILGA sí que recuerda en su informe que varios de sus estados han promovido normas que restringen o condicionan la discusión de las relaciones y los actos sexuales consensuales entre personas del mismo sexo. En algunos estados, los materiales escolares y los contenidos que allí se instruyen deben hacer hincapié en que “la homosexualidad no es un estilo de vida aceptable para el público en general” (Alabama y Texas); abstenerse de sugerir que “el sexo homosexual” puede ser seguro (Arizona); explicar que hoy en día se sabe que “la participación en actividad homosexual” es “la principal responsable” de la transmisión del sida (Oklahoma) o referirse a las “relaciones homosexuales” solo cuando se imparten conocimientos sobre enfermedades de transmisión sexual (Carolina del Sur), entre otros.

Barreras contra las ONG: 25 estados

Otros 25 estados plantean barreras a la formación, establecimiento o registro de ONG relacionadas con la orientación sexual. Se trata de Arabia Saudí, Argelia, Bahréin, Bangladés, Catar, China, Corea del Norte, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Jordania, Kazajistán, Kuwait, Libia, Malawi, Omán, Mauritania, Marruecos, Mozambique, Nigeria, Rusia, Siria, Sudán, Tanzania, Uganda y Yemen.

El lado positivo

El informe también señala algunos datos positivos. Es cierto que 72 estados contienen disposiciones legales que protegen contra la discriminación en el empleo basándose en la orientación sexual, 63 han promulgado diversas leyes de no discriminación, tanto amplias como específicas, mientras que 43 contemplan en sus legislaciones la orientación sexual de las víctimas como circunstancia agravante de los crímenes de odio y 39 prohíben la incitación al odio por motivos de orientación sexual. Sin embargo, si se mira la letra pequeña del informe, se puede comprobar que en la inmensa mayoría de los casos se trata de normas aprobadas en años anteriores, lo que no permite considerar que en estos momentos esta sea ni mucho menos una tendencia significativa.

Por lo que se refiere al matrimonio igualitario, son 23 los estados que lo contemplan en todo o en parte de su territorio, mientras que otros 28 contemplan en sus legislaciones otras formas de unión entre personas del mismo sexo.

En definitiva, como la propia ILGA reconoce, pese a la existencia de algunos avances, “es una verdad ineludible que la plena igualdad para las personas lesbianas, gais y bisexuales está, desafortunadamente, muy lejos de ser alcanzada”. La lucha debe continuar.

Puedes descargar el informe completo de ILGA en castellano sobre Homofobia de Estado (213 páginas)  en este enlace.

Fuente Dosmanzanas

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La asociación tunecina Shams publica la primera revista LGTB del país

Martes, 25 de abril de 2017

shams-mag-portada-211x300La revista recibe el nombre de Shams Mag y el primer número, correspondiente al mes de marzo, fue publicado en realidad el pasado 1 de abril. Shams Mag se convierte así en la primera revista LGTB de Túnez, un país muy castigado por la homofobia y en el que iniciativas de este tipo necesitan de una especial dosis de valentía.

La asociación Shams tiene como objetivos el defender los derechos humanos de las personas LGTB en el país, la abolición de las leyes homófobas (como el artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta tres años de prisión) y la sensibilización sobre las infecciones de transmisión sexual.

Shams fue la primera asociación de defensa de los derechos LGTB de Túnez en lograr la legalidad, lo que la convirtió en una referencia en el norte de África y en los países de cultura árabe. No lo han tenido fácil, sin embargo. Sus miembros más visibles se han convertido en víctimas de la implacable LGTBfobia social, siendo objeto de acoso y agresiones y habiendo tenido, en algún caso, que exiliarse. A principios de 2016, recordamos, sus actividades llegaron a ser suspendidas, aunque finalmente la justicia tunecina dio la razón a los activistas y Shams pudo seguir en funcionamiento.

En este difícil contexto, la asociación ha decidido comenzar la publicación de la revista Shams Mag, revista gratuita que constituye un espacio de expresión del colectivo (puedes descargarla, de hecho, en este enlace). A lo largo de las 27 páginas del primer número podemos acercarnos a la realidad LGTB de Túnez. Hay artículos de diversos temas como salud sexual, VIH, orientación sexual, derechos o cultura escritos algunos en árabe, otros en francés y otros tantos en inglés.

La publicación de la revista es una gran apuesta en la que se materializan las reivindicaciones del colectivo tunecino: visibilidad de la realidad LGTB para concienciar a la sociedad; un medio a través del que informar sobre derechos humanos o salud sexual y un espacio donde opinar y expresar las reivindicaciones. No obstante, no es oro todo lo que reluce: los firmantes de los artículos deben recurrir a pseudónimo, debido al miedo a las represalias. Y ello pese a que las leyes tunecinas no castigan la publicación de material abiertamente LGTB.

En definitiva, una valiente iniciativa en un país muy castigado por la homofobia y en el que se vulneran constantemente los derechos de las personas LGTB: el ya referido artículo 230 del Código Penal; frecuentes ataques homófobos y detenciones, los infames exámenes anales… Le deseamos toda la suerte de mundo.

El incremento de la hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Los activistas luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión. Una legislación que se ha aplicado también a mujeres transexuales.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Detenidos y torturados 30 hombres en Irán acusados de ser homosexuales

Lunes, 24 de abril de 2017

detenidos-iran-acusados-homosexuales-696x52230 detenidos en una fiesta privada en la región de Esfahan en Irán acusados de ser homosexuales.

Según informa la ONG canadiense Iranian Railroad for Queer Refugees, la policía de Irán ha detenido a 30 hombres (de entre 16 y 30 años) acusados de ser homosexuales.

Según parece los 30 hombres participaban en una fiesta privada en la región de Esfahan hasta que fueron detenidos por la policía y retenidos en un cuartel de la Guardia Revolucionaria, para después ser trasladados a la prisión de Dastgerd. “Unos pocos pudieron escapar y tenemos informes de que entre los detenidos había varios hombres heterosexuales. Después de varios días las familias fueron informadas de que sus hijos habían sido detenidos por sodomía.” han explicado desde la IRQR.

La comunidad LGTB de Esfahan está ahora bajo amenaza puesto que se sabe que los detenidos fueron obligados a escribir listas completas con los nombres de amigos y conocidos que también fueran gais.

Se ha asignado a un fiscal especial que se encargará del caso mientras los detenidos, que según informa la misma ONG han sido golpeados severamente durante su retención, serán enviados al Departamento de Jurisprudencia Médica de Esfahan para que se les realice un “examen anal” con el que esperan poder demostrar ante el tribunal que practicaban la sodomía.

Casualmente esta misma semana el colegio de médicos de Túnez pidió a las autoridades que dejen de utilizar este tipo de exámenes para “probar” la homosexualidad de alguien pues no sólo son una salvajada sino que no sirven absolutamente para nada. Aunque los exámenes anales están prohibidos por las leyes internacionales, aún hay muchos países que los practican (sobre todo en África) y se les conoce como el “test de la vergüenza”.

La homosexualidad en Irán puede ser castigada con penas de cárcel, castigo corporal o incluso con la muerte.

La difícil situación de las personas LGTB en Irán

813442Mahmoud Asgari, 16 años y Ayaz Marhoni, de 18

El colectivo LGTB iraní vive en una situación terriblemente difícil, especialmente los hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres. Son muchos los ejemplos que hemos recogido en el pasado. Cualquier intento de aperturismo es además perseguido con saña. Sirva de ejemplo reciente el caso del mulá gay Taha, que casaba a parejas del mismo sexo en secreto, y tuvo que huir de Irán por las amenazas de muerte de otros clérigos musulmanes. Como recogíamos en junio del pasado año, Taha oficiaba bodas igualitarias en Irán, según el rito islámico. Y aunque lo hacía en secreto, otros clérigos musulmanes cuestionaban que se dejara ver con hombres gais e incluso sospechaban de su orientación homosexual. Al final, su situación se volvió insostenible y se vio obligado a abandonar el país, temiendo por su propia vida.

Aunque el propio Gobierno de la república islámica de Irán ha llegado a reconocer que entre la población juvenil del país existe una alta proporción de homosexuales, las personas LGTB están sujetas a toda clase de discriminaciones, violencia y estigmatización (muchas veces, incluso por sus propias familias y círculos más próximos). En 2005, Mahmoud Asgari de 16 años de edad, y Ayaz Marhoni, de 18 años de edad, fueron ahorcados públicamente por ser gays, acusados de haber violado a un niño de 13 años. Desde 2007 no se habían reportado casos de penas de muerte por homosexualidad en el país islámico. Ese año, fue ejecutado un adolescente, Makwan Mouloudzadeh, quien había confesado haber mantenido una relación homosexual anal a los 13 años.  Son pocos los casos con final feliz.

2016842143546989187251Hassan Afshar, 19 años

En 2013, la Guardia Revolucionaria iraní, encargada de velar por el mantenimiento del orden islámico en el país, comunicaba la detención de una “red de homosexuales y satanistas” en la ciudad de Kermanshah, cercana a la frontera con Irak. Entre los detenidos había tanto ciudadanos iraníes como iraquíes. En 2014, Abdullah Ghavami Chahzanjiru y Salman Ghanbari Chahzanjiri fueron ejecutados  acusados de “sodomía”. Sus muertes forman parte de una oleada de ejecuciones en Irán, que sumó ya más de 400 hasta agosto de 2014, según la ONG Iran Human Rights. La legislación iraní establece para las prácticas homosexuales castigos que incluyen la flagelación y la pena de muerte.

Y aunque, como decíamos anteriormente, muchas personas LGTB procedentes de países como Irán buscan refugio en Turquía, no dejan de correr riesgos. Recogíamos en 2015 la denuncia del programa para refugiados de Iranian Queer Organization (IRQO),  grupo de defensa de los derechos LGTB radicado en Canadá, con respecto al incremento de las agresiones que sufren los refugiados iraníes en Turquía por su orientación sexual o identidad de género.

Fuente | Gay Star News, vía EstoyBailando/Cristianos Gays

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Los médicos de Tunez toman una medida oficial contra los exámenes anales

Martes, 18 de abril de 2017

túnez-bandera-flagEl Consejo Nacional de la Orden Médica decreta que los propios médicos deben informar a la gente que tiene el derecho de rechazar someterse los exámenes anales para determinar si son o no homosexuales.

Las relaciones entre personas del mismo sexo están prohibidas y penadas con hasta tres años de cárcel por el artículo 230 del código penal de Túnez. Con el objetivo de determinar si una persona es o no es homosexual, desde hace al menos nueve años, las autoridades obligan a los sospechosos a pasar un examen anal, que aunque esté realizado por personal sanitario, no deja de ser considerado como una tortura para quienes se ven obligados a pasar este «trámite». El Consejo Nacional de la Orden Médica decreta el pasado 3 de abril que los propios médicos deben informar a la gente que tiene el derecho de rechazar someterse esta prueba, condenando esta prácitca que consideran injustificada e inhumana.

«Los médicos tunecinos han dado un valiente paso en la oposición al uso de estos tortuosos exámenes», declara Neela Ghoshal, investigadora de derechos del colectivo LGBT para Human Rights Watch, aunque advierte que puede haber personas que se sientan obligadas a dar su «consentimiento» para que les realicen esta prueba bajo determinadas circunstancias. «Para asegurarse de que las pruebas anales forzadas en Túnez terminen de una vez por todas, la policía debe dejar de solicitar los exámenes y los tribunales deben negarse a admitir sus resultados como prueba», explica la activista.

Algunos activistas, como Peter Tatchell, opinan que se necesitan menos palabras y más acciones, porque «aunque la decisión del consejo médico tunecino de oponerse a las pruebas anales coercitivas sea un movimiento positivo, no va lo suficientemente lejos (…). Las pruebas anales para determinar la homosexualidad, independientemente de si son forzadas o con consentimiento, no son fiables ni éticas. Son condenadas, con razón, por las autoridades médicas de todo el mundo».

Existen testimonios de exámenes anales desde el año 2008, pero no se sabe con exactitud en qué momento comienzan a realizarse, pero una serie de casos relacionados con personas prominentes, como el cineasta Karim Belhaj, han llamado la atención sobre esta práctica. En diciembre del año pasado, dos hombres fueron arrestados y obligados a pasar la prueba, pero a pesar de dar negativo como homosexuales, fueron igualmente sentenciados a ocho meses de prisión el mes pasado.

Los exámenes anales resultan dolorosos y humillantes para el individuo. Consisten en introducir el dedo por el ano, con la ayuda de vaselina, para introducir después un tubo con la intención de confirmar si hay restos de esperma en el interior. «Me sentí como un animal, porque sentía que no tenía ningún respeto. Sentí que me estaban violando», declara una de las víctimas que se han visto obligadas a someterse a esta rpueba contra la que HRW y otras organizaciones han estado presionando desde el año 2015 para que el Consejo Médico tomara una decisión al respecto.

«Es hora de que el mundo diga un rotundo no al uso de exámenes anales forzados en todas partes (…). Es alentador ver a los médicos de Túnez liderando el camino. Los consejos médicos de todo el mundo, así como las agencias de aplicación de la ley y otros órganos gubernamentales, deberían seguir su ejemplo», reclama Ghoshal. A pesar de que el Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas ha condenado la práctica de exámenes anales forzados para probar la homosexualidad, todavía se practican con relativa frecuencia en países como Túnez, Camerún, Egipto, Kenia, Turkmenistán, Uganda y Zambia.

El incremento de la hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Los activistas luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión. Una legislación que se ha aplicado también a mujeres transexuales.

Fuente Universogay

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Detenida una pareja homosexual tunecina tras investigarse sus mensajes privados en redes sociales

Miércoles, 12 de abril de 2017

large_5988589036 bienvenue-tataouineUna pareja homosexual tunecina ha sido detenida el pasado sábado 8 de abril, después de que la policía investigara los mensajes que se dejaban en sus cuentas de Facebook. Ambos se enfrentan a penas de prisión de hasta de 3 años, según el artículo 230 del Código Penal de Túnez. Las asociaciones de defensa de los derechos LGTB han denunciado esta detención, que viene a engrosar la larga lista de detenciones y condenas contra hombres homosexuales y bisexuales en los últimos tiempos.

La detención se produjo en Tataouine, capital de la región más meridional de Túnez. Según denuncia la asociación Shams, la investigación policial implicó la vulneración de la intimidad de los dos detenidos, pues se inspeccionaron los mensajes privados que ambos se intercambiaban a través de sus cuentas de Facebook, entre los que, según algunas fuentes, se incluirían algunas fotografías en las que aparecían desnudos.

Desde Shams se exige la liberación inmediata de los dos detenidos, dado que la actuación policial supone una “injerencia injustificada en la vida privada de los ciudadanos”. La asociación ya no duda en calificar la enorme presión ejercida en los últimos tiempos por las fuerzas del orden como “caza de homosexuales”.

Y es que la persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo son constantes y las condenas a prisión habituales.

El incremento de la hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Los activistas luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión. Una legislación que se ha aplicado también a mujeres transexuales.

Fuente Dosmanzanas

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El cineasta tunecino Karim Belhaj y el joven que le acompañaba son detenidos por mantener relaciones homosexuales

Viernes, 31 de marzo de 2017

karim-2-tt-width-604-height-402-crop-0-bgcolor-000000-lazyload-0El cineasta tunecino Karim Belhaj y el joven que le acompañaba fueron detenidos el pasado 13 de marzo en el domicilio del primero, acusados de mantener relaciones homosexuales. Tras la detención, ambos fueron sometidos a la infame tortura que suponen los exámenes anales. Actualmente se encuentran detenidos a espera de juicio, y pueden enfrentarse a penas de hasta 3 años de prisión.

El pasado 13 de marzo, unos agentes de Policía irrumpieron en el domicilio del cineasta tunecino Karim Belhaj, de 38 años de edad, que en esos momentos estaba acompañado de un joven de 21 años. Ambos reconocieron haber estado manteniendo relaciones sexuales, por lo que fueron inmediatamente detenidos.

A instancias de la Fiscalía, se ordenó que se les practicase un examen anal, una práctica vejatoria, sin ninguna utilidad probatoria desde el punto de vista científico, que está considerada una forma de tortura. Tras los resultados, ambos permanecen en la prisión de Mornaguia, cercana a la capital, a la espera de que se celebre el juicio. La noticia de la detención y la situación de los dos acusados no se ha dado a conocer hasta ahora, debido a las precauciones que han decidido adoptar los encargados de su defensa.

Karim Belhaj se licenció en 2001 en el Instituto Magrebí de Cinematografía, y después cursó estudios en la Escuela Superior de Estudios Cinematográficos de París como ayudante de dirección. Realizó su primer documental, S.O.S., en 2011, y su primer cortometraje, Case départ, en 2012, con el apoyo del Ministerio de Cultura francés. En él narraba las dificultades cotidianas a que se enfrentan los licenciados tunecinos. Como ayudante de dirección ha participado en la realización de numerosos cortometrajes y anuncios publicitarios.

En un comunicado, la Société des Réalisateurs de Films (Sociedad de Realizadores de Películas) francesa ha mostrado su solidaridad y su apoyo a los detenidos, así como su indignación por la infamia que representa el sometimiento a las pruebas anales. La asociación “condena con firmeza en estas prácticas y pide la liberación inmediata de los dos hombres”.

Según el abogado Mounir Baâtour, que se encarga de la defensa del joven que acompañaba al cineasta, Karim Belhaj es un director comprometido que lleva denunciando las desigualdades sociales de su país desde hace muchos años. Baâtour, que es también presidente de la asociación de defensa de los derechos LGTB Shams, espera que el juicio se celebre en menos de un mes.

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante (basta con poner la palabra Túnez en el buscador para ver el horror). Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, son constantes y las condenas a prisión habituales.

Además, los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Fuente Dosmanzanas

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Túnez: condenados a ocho meses de cárcel dos jóvenes acusados de mantener relaciones homosexuales

Miércoles, 15 de marzo de 2017

túnez-bandera-flagUn tribunal de la ciudad tunecina de Susa ha condenado a Achref y Sabri, dos hombres de 20 y 21 años, a ocho meses de prisión por mantener relaciones homosexuales. La Policía había detenido el pasado mes de diciembre a los jóvenes, que fueron sometidos a malos tratos físicos y psicológicos, además de a los infames exámenes anales para “probar” los hechos. El juez ha considerado probados los hechos a pesar de que estos humillantes procedimientos dieron un resultado negativo. Los acusados recurrirán la sentencia.

En la madrugada del pasado 8 de diciembre, la Policía detenía a dos jóvenes tunecinos en la localidad de Susa por considerarlos homosexuales. Como suele ser tristemente habitual, tras el interrogatorio ordenó la realización de exámenes anales a los dos detenidos, una práctica que está considerada una inequívoca forma de tortura, además de carecer de fundamento científico alguno para probar la homosexualidad.

Desde la asociación LGTB Shams y la Liga Tunecina para los Derechos Humanos se trató de impedir la infame prueba, haciendo un llamamiento para que los médicos forenses de los distintos centros hospitalarios se negaran a realizarla. En un principio, la denuncia y el llamamiento parecieron surtir efecto y la prueba fue cancelada.

Sin embargo, una vez liberados, desde Shams se pusieron en contacto con uno de los jóvenes, que relató cómo se desarrollaron posteriormente los acontecimientos. Tras 30 horas de detención e incesantes interrogatorios, en los que fueron maltratados, humillados y golpeados por los agentes de Policía, fueron conducidos ante el fiscal. Este les convenció de que su negativa a realizar el examen anal sería interpretada como un reconocimiento tácito de culpabilidad, por lo que finalmente accedieron a someterse a la humillante prueba.

El examen fue realizado por el médico forense del hospital Farhat Hached, que procedió a insertar un objeto en forma de tubo en el ano de cada uno de los jóvenes. Finalmente, redactó un informe en el que concluía que la prueba había dado un resultado negativo. Tras el informe, el fiscal dictaminó la libertad con cargos de los acusados el día 13 de diciembre y fijó la vista ante el tribunal para el pasado 6 de enero. La fecha se pospuso dos veces, primero al 3 de marzo y luego al viernes pasado, cuando se leyó el veredicto de culpabilidad.

El abogado y presidente de Shams Mounir Baatour ha rechazado la pena, impuesta a pesar de obligar a los acusados a someterse a la tortura de los exámenes anales y de que su resultado fuera negativo. Baatour ha anunciado que la asociación recurrirá el fallo. También lo harán los dos jóvenes, que se encuentran en libertad hasta que se celebre la vista de apelación.

El incremento de la hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Los activistas luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión. Una legislación que se ha aplicado también a mujeres transexuales.

Fuente Dosmanzanas

 

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Una joven transexual, condenada a cuatro meses de prisión en Túnez

Sábado, 28 de enero de 2017

túnez-bandera-flagUn tribunal de la ciudad tunecina de Hammamet ha condenado a una mujer transexual de 19 años conocida como Myriam a cuatro meses de prisión por “atentado a las buenas costumbres” entre otros cargos. La joven fue arrestada en noviembre del año pasado mientras participaba en una fiesta de Halloween y ha denunciado torturas policiales.

Los hechos se remontan al 31 de octubre del año pasado, la policía tunecina detenía a un vehículo con cuatro personas que regresaba de una fiesta de Halloween. En el interior se encontraba Myriam, a la que los policías insultaron y agredieron antes de arrestarla por portar indumentaria femenina. La joven, que “confesó” que se identificaba como mujer, denuncia haber sufrido malos tratos y que la obligaran a firmar una autoinculpación sin haberla leído. Los cargos, desacato a un agente en el ejercicio de sus funciones, atentado contra las buenas costumbres y manifestación ostentosa de un comportamiento impúdico.

Myriam quedó en libertad provisional y fue citada para el jueves pasado, cuando un tribunal de la ciudad turística de Hammamet la condenaba a cuatro meses de prisión. Su abogado teme que haya muchas más condenas a personas LGTB, incluso con penas mayores, y denuncia lo que considera un ataque tránsfobo a las libertades individuales.

El abogado de la chica es el activista gay Mounir Baatour, que ha explicado que la chica fue detenida el pasado noviembre en una fiesta de Halloween a la que fue vestida de mujer. Según Baatour, la policía se llevó a la joven a comisaría y durante el tiempo que estuvo detenida fue torturada, humillada y ridiculizada por el simple hecho de ser una mujer trans.

Se da la casualidad de que Baatour también ha tenido sus roces con la justicia tunecina por su homosexualidad. En 2013 fue condenado a tres meses de cárcel por un delito de “sodomía. El abogado de la chica acusa a las autoridades de haber fabricado todo el caso “desde la nada” guiándose únicamente por la más lamentable transfobia. A pesar de todo Mounir ha tenido “suerte” (si es que se puede decir eso) porque se enfrentaba a una sentencia de tres años de cárcel.

El incremento de la hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Las redadas y las detenciones, como las que se producían el pasado mes de diciembre, son frecuentes. Este mismo martes, la policía detenía a dos jóvenes de 19 y 25 años bajos la acusación de “atentado al pudor” por tener vestimentas femeninas y maquillaje en su vivienda de Susa. Las personas transexuales tienen derecho a cambiar su género legal y el travestismo no está penado como tal. Sin embargo, el colectivo trans se enfrenta a menudo a la hostilidad policial bajo acusaciones de escándalo público.

Fuente: Pink News, vía Dosmanzanas/EstoyBailando

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Detenidos dos jóvenes tunecinos, acusados de mantener relaciones homosexuales

Sábado, 17 de diciembre de 2016

túnez-bandera-flagDos jóvenes de 20 y 21 años han sido detenidos en la ciudad tunecina de Susa, acusados de mantener relaciones homosexuales. Según denuncia la asociación LGTB Shams, que trató de impedir que se les realizaran los infames exámenes anales, ambos fueron obligados a someterse a la humillante prueba bajo la amenaza de la Fiscalía de considerar su negativa como una confesión de culpabilidad. También manifiestan que fueron maltratados, humillados y golpeados por los agentes de Policía durante su interrogatorio. Los dos jóvenes han sido puestos en libertad con cargos, y se ha fijado su vista ante el tribunal para el próximo 6 de enero de 2017.

En la madrugada del pasado 8 de diciembre, dos jóvenes tunecinos fueron detenidos en la localidad de Susa, bajo la acusación de haber mantenido relaciones homosexuales. Como suele ser tristemente habitual, tras el interrogatorio, la Policía ordenó la realización de exámenes anales a los dos detenidos, una práctica que está considerada una inequívoca forma de tortura, además de carecer de fundamento científico alguno para probar la homosexualidad.

Desde la asociación LGTB Shams y la Liga Tunecina para los Derechos Humanos se trató de impedir la infame prueba, haciendo un llamamiento para que los médicos forenses de los distintos centros hospitalarios se negaran a realizarla. En un principio, la denuncia y el llamamiento parecieron surtir efecto y la prueba fue cancelada.

Sin embargo, una vez liberados, desde Shams se pusieron en contacto con uno de los jóvenes, que relató cómo se desarrollaron posteriormente los acontecimientos. Tras 30 horas de detención e incesantes interrogatorios, en los que fueron maltratados, humillados y golpeados por los agentes de Policía, fueron conducidos ante el fiscal. Este les convenció de que su negativa a realizar el examen anal sería interpretada como un reconocimiento tácito de culpabilidad, por lo que finalmente accedieron a someterse a la humillante prueba.

El examen fue realizado por el médico forense del hospital Farhat Hached, que procedió a insertar un objeto en forma de tubo en el ano de cada uno de los jóvenes. Finalmente, redactó un informe en el que concluía que la prueba había dado un resultado negativo. Tras el informe, el fiscal decidió dictaminar la libertad con cargos de los acusados, y fijar la fecha de la vista ante el tribunal para el próximo 6 de enero de 2017. Ambos se enfrentan a las penas establecidas por el artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión.

Shams condena enérgicamente tanto la detención como el maltrato a que fueron sometidos los dos jóvenes, así como la obligatoriedad de someterse al examen anal. Desde la asociación manifiestan que presentarán una denuncia por torturas contra el médico forense del hospital Farhat Hached de Susa. Asimismo, hacen un llamamiento a los defensores de los derechos humanos y de las minorías para que se movilicen de cara al juicio del 6 de enero.

El incremento de la hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

Logo-de-Shams-TunezLa persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Precisamente unos días antes de la agresión, desde Shams se había denunciado el incremento de la agresividad verbal y física contra las personas LGTB tunecinas con el siguiente comunicado:

Túnez está experimentando una gran campaña anti-LGBT, lanzada por un artista tunecino desde un canal de televisión en horario estelar. Este artista lanzó su discurso de odio contra los homosexuales de Túnez, haciendo un llamamiento para su exclusión absoluta.

Después de su emisión, un segundo artista participó en otro programa de debates del mismo canal de televisión, apoyando al primer artista y despreciando a los homosexuales tunecinos. Desde entonces, varios individuos anónimos han tomado la iniciativa de esa campaña en las redes sociales, haciendo un claro llamamiento a la gente para que “se queme o se corte el cuello a todos los homosexuales de Túnez”, a semejanza de los vídeos del Estado Islámico.

La tendencia ha crecido tanto que hay comercios que han puesto carteles que indican: “No se permiten homosexuales en esta tienda”. En Kaiurán, una ciudad situada en la región central, considerada el bastión del salafismo [movimiento islamista conservador], los taxis muestran en la ventana trasera un aviso que indica: “Prohibido para los homosexuales.”

Los actos violentos han llegado al punto de que un joven universitario fue agredido físicamente por transeúntes debido a su apariencia, que al parecer le hacía sospechoso de ser homosexual.

Hasta el momento, las autoridades gubernamentales han permanecido en silencio. Han mostrado muy poco interés en la adopción de medidas para disuadir de la violencia y frenar esta cascada de agresiones y discriminación contra los homosexuales tunecinos.

Por otra parte, el gobierno parece cómplice, porque no está dispuesto a derogar el artículo 230 del Código Penal, que encarcela a los hombres sospechosos de homosexualidad, con un examen rectal como prueba suficiente de culpabilidad.

En esta situación caótica, Shams expresa su extrema preocupación por el aumento dramático de los discursos de odio y la estigmatización de las personas LGBT de Túnez. La asociación denuncia que algunos políticos se sienten tentados de obtener poder mediante la manipulación de esta situación, ya sea con su complicidad silenciosa o, incluso, con un no expresado apoyo a la violencia.

La asociación Shams exige el cese inmediato de esta campaña de difamación y un proceso judicial contra las personas que alientan estos llamamientos a la violencia.

Esta violencia es una preocupación directa y cotidiana de cientos de homosexuales tunecinos, que se convierten en víctimas de los efectos de los discursos y actos violentos, mientras sufren la indiferencia general, en especial de los funcionarios de Túnez y de los miembros de su Parlamento.

Ahmed Ben Amor, vicepresidente de Shams.

Fuente Dosmanzanas

 

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Países y territorios del mundo que penalizan la homosexualidad: 50 % de mayoría musulmana, 43 % de mayoría cristiana y 7 % de otras religiones

Martes, 27 de septiembre de 2016

250px-religious_syms-svgTras la derogación de las leyes homófobas de Nauru, Belice y Seychelles, las relaciones homosexuales siguen castigadas en 72 países y 4 territorios del mundo. Atendiendo a la religión mayoritaria en cada uno de ellos, la homosexualidad estaría penada en 38 de mayoría musulmana (el 50 %), en 33 países o territorios de mayoría cristiana (el 43 % del total) y en 5 cuya población profesa otras religiones (el 7 % restante). El número de habitantes que viven bajo regímenes que condenan la homosexualidad asciende a 2.326.265.000, un 31,5 % de la población mundial (estimada en 7.386.010.000 personas). De ellos, 488.045.000 lo hacen en países de mayoría cristiana (el 21 %), 434.987.000 en países de mayoría musulmana (el 19 %) y 1.404.039.000 en países que profesan otras religiones (el 60 %, un elevado porcentaje debido a la enorme población de la India). Sin embargo, los 13 países que castigan las relaciones homosexuales con la pena de muerte son de mayoría musulmana, o bien solo se aplica en los territorios donde rige la ley islámica. No hay ningún país que castigue la homosexualidad entre aquellos en los que su población mayoritariamente se declara no creyente o poco interesada en la religión.

Los datos de los países que penalizan las relaciones homosexuales se han recogido del último informe de ILGA, restando a Nuaru, Belice y Seychelles, que han despenalizado las relaciones homosexuales recientemente. Por otra parte, se han sumado territorios como Palestina/Franja de Gaza, no reconocido internacionalmente o el Estado Islámico; también provincias autónomas como las Islas Cook o los territorios con legislación homófoba de Indonesia. Para el dato de la población de cada país se ha tomado una proyección estimatoria de la población mundial al 01/07/2016. Podéis comprobar gráficamente estos datos en el siguiente mapa (pinchad en él para verlo a mayor tamaño):

paises-que-penalizan-la-homosexualidad-1024x512

Países de mayoría cristiana

Los 33 países y territorios de mayoría cristiana que penalizan las relaciones homosexuales representan el 43 % del total. Los 488.045.000 habitantes que albergan suponen el 21 % del total de la población mundial que habita en países que penalizan la homosexualidad. Hay que hacer la salvedad de que el presidente de Dominica aseguró en 2014 que no aplicaría las leyes homófobas, aunque aún persisten en su Código Penal. Muchas de estas legislaciones son herencia de las leyes coloniales británicas o francesas, pero la fuerte presión social (sobre todo proveniente de las organizaciones religiosas) hace que aún se mantengan.

País Población
Angola 27.782.000
Botsuana 2.225.000
Burundi 10.113.000
Camerún 22.498.000
Ghana 28.404.000
Kenia 45.508.000
Liberia 4.132.000
Malawi 16.830.000
Namibia 2.327.000
Nigeria 188.549.000
Suazilandia 1.133.000
Tanzania  50.143.000
Togo 7.269.000
Uganda 36.596.000
Zambia 15.934.000
Zimbabue 13.661.000
Antigua y Barbuda 90.000
Barbados 284.000
Dominica 71.000
Granada 104.000
Guyana 747.000
Jamaica 2.732.000
San Cristóbal y Nieves 46.000
Santa Lucía 173.000
San Vicente y las Granadinas 110.000
Trinidad y Tobago 1.355.000
Islas Cook 15.000
Islas Salomón 652.000
Kiribati 115.000
Papúa Nueva Guinea 8.151.000
Samoa 195.000
Tonga 101.000
Tuvalu  10.000
Total 488.045.000

Países de mayoría musulmana

Los 38 países y territorios de mayoría musulmana que penalizan las relaciones homosexuales representan el 50 % del total. Los 434.987.000 de habitantes que albergan suponen el 19 % del total de la población mundial que habita en países que penalizan la homosexualidad. Hay que tener en cuenta que en el Líbano existe una sentencia de un tribunal superior que considera que la legislación que castiga la indecencia no es aplicable a las personas homosexuales. En Irak no existen oficialmente leyes que castiguen la homosexualidad, pero la violencia homófoba es intensa y habitual. Se incluye asimismo al Estado Islámico, que no duda en exhibir un grado de violencia y barbarie inauditos contra las personas LGTB como arma propagandística, si bien la población afectada está enmarcada en la de cada país ocupado. En Palestina/Franja de Gaza está en vigor una legislación que castiga la homosexualidad proveniente de cuando esos territorios estaban bajo mandato británico. Indonesia no tiene una legislación discriminadora de ámbito nacional, pero sí que la mantiene en las provincias de Aceh y Sumatra Meridional.

Sin embargo, los 13 países o territorios que castigan las relaciones homosexuales con la pena de muerte son todos de mayoría musulmana: Afganistán, Arabia Saudí, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Estado Islámico (en los territorios que controla en el norte de Iraq y Siria), Irak (aplicada por jueces islámicos), Irán, Mauritania, Pakistán, Somalia (en algunos estados del sur), Sudán, y Yemen. También Nigeria, pues aunque aparece en el listado de países de mayoría cristiana, la pena de muerte solo se aplica en los estados del norte donde rige la ley islámica.

Libia 6.330.000

País Población
Argelia 40.856.000
Comoras 806.000
Egipto  91.139.000
Eritrea  7.274.000
Etiopía  92.206.000
Gambia  2.089.000
Guinea 11.063.000
Mauritania  3.719.000
Mauricio  1.266.000
Marruecos  34.098.000
Senegal 14.800.000
Sierra Leona 7.206.000
Somalia  12.961.000
Sudán  39.599.000
Sudán del Sur  13.265.000
Túnez  11.273.000
Afganistán  27.353.000
Arabia Saudí  32.248.000
Bangladesh  160.935.000
Brunei  425.000
Catar  2.402.000
Ejército Islámico
Emiratos Árabes Unidos  9.015.000
Indonesia (provincias de Aceh y Sumatra Meridional)  10.911.000
Irak  37.638.000
Irán  79.794.000
Kuwait  4.331.000
Líbano  5.576.000
Malasia  31.446.000
Maldivas  351.000
Omán  4.444.000
Pakistán  199.321.000
Palestina/Franja de Gaza  4.817.000
Siria  23.843.000
Turkmenistán  4.964.000
Uzbekistán  32.324.000
Yemen  27.536.000
Total 434.987.000

Otras religiones

Aunque los cinco países que profesan otras religiones cuya legislación castiga las relaciones homosexuales solo representan el 7 % del total, la enorme población de la India hace que supongan el 60 % de la población mundial que habita en países que penalizan la homosexualidad. Se hace evidente así la dimensión extraordinaria de la decisión de la Corte Suprema india, que en 2013 ordenó que volvieran a considerarse delito las relaciones homosexuales, un dictamen que afecta a un país de más de mil millones de habitantes.

País Población
 Bután 774.000
 India 1.320.900.000
 Myanmar 52.921.000
 Singapur 5.601.000
 Sri Lanka 23.843.000
Total 1.404.039.000

Fuente Dosmanzanas

Budismo, Cristianismo (Iglesias), General, Hinduísmo, Islam, Judaísmo , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Nueva agresión al activista tunecino Bouhdid Belhedi por su pertenencia a la asociación LGBT Shams

Lunes, 5 de septiembre de 2016

Bouhdid-Belhedi-300x218Bouhdid Belhedi, miembro de la ejecutiva y responsable de comunicación de la asociación de defensa de los derechos LGTB de Túnez Shams, ha sufrido una nueva agresión debido a su militancia. Un individuo dijo reconocerle como activista LGTB y empezó a golpearle hasta que cayó al suelo, donde siguió propinándole patadas mientras profería todo tipo de insultos homófobos. La agresión fue contemplada por un agente de Policía, que no hizo nada por impedirla. Belhedi ya fue agredido por tres individuos el pasado mes de abril, que también dijeron reconocerle como miembro de Shams.

El pasado 29 de agosto, a las 10 de la mañana, Bouhdid Belhedi se encontraba cerca del hotel Majestic, en la capital tunecina, cuando un individuo le detuvo y dijo reconocerle como miembro de Shams, una asociación que lucha por la igualdad de derechos de las personas LGTB tunecinas y por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga la homosexualidad con penas de hasta tres años de cárcel.

El agresor comenzó inmediatamente a propinar al activista puñetazos en cabeza, costillas y estómago, hasta que le derribó. Con Belhedi en el suelo, el violento fanático continuó dándole patadas mientras seguía profiriendo insultos homófobos, hasta que finalmente se marchó. En las inmediaciones, un miembro de la Policía tunecina presenció la agresión, pero no actuó ni para impedir los golpes ni para detener al agresor. Belhedi terminó lleno de contusiones debido a la paliza, que afectaban sobre todo al cuello.

No se trata, lamentablemente, de la primera ocasión en que Bouhdid Belhedi sufre agresiones por su activismo. El pasado 27 de abril, el activista se encontraba en su localidad natal de Hammamet, a donde se había dirigido para someterse a diversas pruebas y cuidados médicos debido a su delicado estado de salud. Antes de regresar a la capital, donde tiene su residencia, fue interceptado en la calle por tres individuos, que le preguntaron si pertenecía a la asociación Shams. Al contestar afirmativamente, los tres agresores comenzaron a amenazarle y golpearle fuertemente en el estómago. La paliza continuó mientras le retenían para impedir que escapara, hasta que unos transeúntes intervinieron y fueron los agresores quienes finalmente se dieron a la fuga.

En junio de 2015, Belhedi ya sufrió una experiencia desagradable, cuando  fue entrevistado en un canal de televisión, donde le preguntaron sobre su labor en Shams. En aquel momento, la asociación estaba en primera línea de noticias por su admisión en el registro de ONG y su defensa de la derogación del artículo 230. Tras su intervención, Bouhdid recibió amenazas de muerte y fue objeto de graves acusaciones difamatorias por parte de los medios de comunicación y líderes religiosos.

En ninguna de las ocasiones ha presentado denuncia o ha acudido a un centro hospitalario, al conocer de primera mano el desprecio de los funcionarios públicos, incluido el personal sanitario, respecto a los ciudadanos LGTB. También ha tenido presente la reciente campaña policial contra los defensores LGTB, que le hace temer ser detenido, a pesar de ser la víctima, y sufrir así todo tipo de abusos y torturas.

Fuente Dosmanzanas

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El activista LGTB tunecino Ahmed Ben Amor logra salir del coma profundo y agradece las muestras de cariño recibidas

Viernes, 5 de agosto de 2016

Ahmed-Ben-Amor-2-300x283El pasado 20 de julio  recogíamos la tristísima noticia del segundo intento de suicidio de Ahmed Ben Amor, un valiente activista LGTB tunecino de 22 años. Bouhdid Belhedi, portavoz de la asociación Shams de la que Ahmed es vicepresidente y cofundador, decía entonces que “solo un milagro puede salvarlo. No nos queda más que esperar”. Y el “milagro” se ha producido: el joven Ben Amor ha logrado recuperarse del grado 3 de consciencia de la escala de Glasgow (el menor de los posibles) y ha dado las gracias a todos los que se han preocupado por él y pedían noticias sobre su estado.

Después de aparecer en televisión defendiendo la despenalización de la homosexualidad en Túnez, Ahmed Ben Amor comenzó a ser víctima de agresiones y amenazas de muerte, de manera continuada y progresiva. Ben Amor exigió durante su intervención televisiva la derogación del artículo 230 del Código Penal tunecino, que castiga las relaciones homosexuales masculinas con penas de hasta 3 años de prisión. Sin embargo, su situación se volvió tan insoportable que se vio obligado a no salir de su domicilio sin estar acompañado.

Como consecuencia del lamentable acoso sufrido, Ahmed ingirió una gran cantidad de pastillas para tratar de suicidarse, por primera vez, el pasado 9 de julio. Dos días más tarde reconocía que “ya no podía sufrir esas sucias amenazas, el linchamiento y acompañamiento sistemáticos, la muerte es mucho mejor que la negación”.

Y lo volvió a intentar tras recuperarse, días más tarde. Pero, afortunadamente, la vida le ha brindado “una segunda oportunidad”, como él mismo ha confesado. Asimismo, ha querido dedicar “un pensamiento enérgico de amor para los que han pedido más noticias [sobre mí]”:

Fuente Dosmanzanas

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El joven activista tunecino Ahmed Ben Amor se encuentra en coma profundo tras un segundo intento de suicidio

Jueves, 21 de julio de 2016

Ahmed-Ben-Amor-2-300x283Tristes noticias desde Túnez. El joven activista LGTB Ahmed Ben Amor, de 22 años, ha intentando suicidarse por segunda vez en pocos días, pero en esta ocasión su estado es gravísimo, encontrándose en un coma profundo del que los médicos dan pocas esperanzas de que se recupere. Ahmed, que fundó la asociación Shams cuando solo contaba 18 años, ha sacrificado valientemente lo mejor de su juventud en la defensa de los derechos de las personas LGTB tunecinas, abogando por la despenalización de la homosexualidad de manera pública y continuada, algo que sin duda le ha pasado factura.

Cuando sus amigos le creían recuperado del primer intento de suicidio, Ahmed Ben Amor lo ha intentado por segunda vez. Según Bouhdid Belhedi, portavoz de la asociación Shams de la que Ahmed es vicepresidente y cofundador, el pasado 16 de julio “estábamos con él en su casa desde el primer intento de suicidio. Nos preguntó si podíamos dejarlo solo durante algún tiempo. Aprovechó entonces para tomarse todas las pastillas que los médicos le habían facilitado”. Cuando regresaron algo más de una hora más tarde, le encontraron aún consciente, aunque tardó poco en perder el conocimiento y caer en coma. Antes de hacerlo les dijo: “Solo quiero morir”.

Bouhdid cuenta que, según les han informado los médicos que le tratan, su nivel de consciencia se ha evaluado en el grado 3 dentro de la escala de Glasgow, el menor de los posibles. “Los médicos han perdido la esperanza… Estamos a la espera de qué puede ocurrir”, añade Bouhdid con hondo pesar, “es muy triste. Solo un milagro puede salvarlo. No nos queda más que esperar”.

Ahmed intentó suicidarse por primera vez el pasado 9 de julio. En aquella ocasión logró recuperarse tras ingresar en el hospital, aunque sus primeras palabras tras hacerlo delataban su profundo sufrimiento. Así escribía el 11 de julio en su cuenta de Facebook: “Siento haber dejado todo atrás para dirigirme hacia la única verdad… no podía pasarlo por alto, ya no podía sufrir esas sucias amenazas, el linchamiento y acompañamiento sistemáticos, la muerte es mucho mejor que la negación…”.

Tan solo un día antes del segundo intento de suicidio, volvía a escribir para agradecer los cientos de muestras de apoyo y cariño recibidas personalmente y a través de la redes sociales, desde todas las partes del mundo: “Estoy conmovido, positivamente sorprendido, desbordado y halagado. No encuentro palabras para agradecértelo, me vuelven a dar ganas de atarme a la vida… gracias… muchas gracias”. Tristemente, las fuerzas y las ganas no han parecido ser suficientes para mitigar su profundo dolor.

Yadh Krendel, presidente y cofundador de Shams, no dudaba entonces en culpar a la presión homófoba del primer intento de suicidio: “Las amenazas y la presión cotidianas que sufría Ahmed son, de hecho, la causa de esta desesperada y desafortunada tentativa. Todos los miembros de nuestra organización que permanecen en Túnez, y los demás activistas LGTB, se enfrentan a las mismas presiones con la mirada cómplice del Estado tunecino. Es preciso que este último se involucre en la protección de nuestras minorías”.

Y es que Ahmed había intervenido el pasado mes de abril en el programa de debates Klem Ennes defendiendo la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales masculinas con penas de hasta 3 años de prisión. Tras su emisión, los ataques verbales y las amenazas de muerte llegaron por centenares, de manera continuada y progresiva, haciendo su situación tan insoportable que se vio obligado a no salir nunca de su domicilio sin estar acompañado. En una ocasión, encontró una inscripción escrita con sangre enfrente de su casa y de su coche averiado. Habían rajado los neumáticos con un cuchillo y habían escrito: “La próxima vez, el cuchillo estará en su cabeza”.

Tras el primer intento de suicidio, desde Shams emitieron una nota de prensa titulada “Túnez, ¿qué estás haciendo con tu juventud?”, en la que denunciaban la ferocidad de la homofobia en la sociedad tunecina y la inacción cómplice del Gobierno, de la que Ahmed es una triste víctima: “Ha llegado el momento de un análisis sereno. Ahmed no es más que el síntoma de una juventud sacrificada en Túnez. ¿Cómo un joven tan brillante ha podido ser excluido de todos los ámbitos de su vida? Empezando por su familia, su instituto, sus amigos… ¿Con el único pretexto de que decidió decir que era gay?”. También denunciaban el “increíble doble juego de las autoridades tunecinas, que enarbolan la belleza de la naciente democracia en el extranjero y amenazan, acosan y violan los derechos humanos más básicos en su propio suelo”.

Amenazas y agresiones a los activistas LGTB

Lamentablemente, como denuncia Shams, las agresiones y amenazas contra los activistas LGTB son continuadas. El propio Ahmed Ben Amor, incluso antes de la intervención televisiva, recibía amenazas de muerte diarias. Ha sido golpeado y maltratado por extraños en la calle, le han acosado y atacado violentamente de manera gratuita. Pero lo peor es que, cuando ha intentado interponer alguna demanda por esos hechos, lo único que ha recibido por parte de los policías han sido insultos.

El también vicepresidente de la asociación, Hedi Shaly, se ha visto obligado a exiliarse tras recibir a su vez continuadas y serias amenazas de muerte, viviendo ahora como refugiado en Bélgica. Así describía la dureza de la vida que abandonaba: “En la facultad, las proclamas abiertamente homófobas asumidas por la Unión General Tunecina de Estudiantes, un sindicato estudiantil de tendencia islamista, resuenan contra los estudiantes y militantes LGTB. Acosan a mi padre para que me obligue a dejar de defender a los “maricones”, como nos llaman ellos. Mi hermano, que también está en la universidad, ya no quiere ir a estudiar porque los otros alumnos se burlan de él. Me engañaron haciéndome creer que ahora éramos libres, que vivimos en una democracia, que ya no había lugar para el miedo. Incluso los partidos políticos y las asociaciones que se dicen progresistas nos han fallado. Las prácticas policiales agresivas continúan contra nosotros con total impunidad. La libertad en Túnez es una quimera”.

Hace unos meses, Bouhdid Belhedi, responsable de comunicación de Shams, fue agredido brutalmente por tres desconocidos debido a su activismo, cuando paseaba por la calle de su ciudad natal. Belhedi ya había tenido una experiencia desagradable en el mes de junio de 2015, cuando  fue entrevistado en un canal de televisión y defendió la despenalización de la homosexualidad. Tras su intervención, Bouhdid recibió amenazas de muerte y fue objeto de graves acusaciones difamatorias por parte de los medios de comunicación y líderes religiosos.

Precisamente unos días antes de la agresión a Bouhdid Belheli, Ahmed Ben Amor denunciaba el incremento de la agresividad verbal y física contra las personas LGTB tunecinas con el siguiente comunicado:

Túnez está experimentando una gran campaña anti-LGBT, lanzada por un artista tunecino desde un canal de televisión en horario estelar. Este artista lanzó su discurso de odio contra los homosexuales de Túnez, haciendo un llamamiento para su exclusión absoluta.

Después de su emisión, un segundo artista participó en otro programa de debates del mismo canal de televisión, apoyando al primer artista y despreciando a los homosexuales tunecinos. Desde entonces, varios individuos anónimos han tomado la iniciativa de esa campaña en las redes sociales, haciendo un claro llamamiento a la gente para que “se queme o se corte el cuello a todos los homosexuales de Túnez”, a semejanza de los vídeos del Estado Islámico.

La tendencia ha crecido tanto que hay comercios que han puesto carteles que indican: “No se permiten homosexuales en esta tienda”. En Kaiurán, una ciudad situada en la región central, considerada el bastión del salafismo [movimiento islamista conservador], los taxis muestran en la ventana trasera un aviso que indica: “Prohibido para los homosexuales.”

Los actos violentos han llegado al punto de que un joven universitario fue agredido físicamente por transeúntes debido a su apariencia, que al parecer le hacía sospechoso de ser homosexual.

Hasta el momento, las autoridades gubernamentales han permanecido en silencio. Han mostrado muy poco interés en la adopción de medidas para disuadir de la violencia y frenar esta cascada de agresiones y discriminación contra los homosexuales tunecinos.

Por otra parte, el gobierno parece cómplice, porque no está dispuesto a derogar el artículo 230 del Código Penal, que encarcela a los hombres sospechosos de homosexualidad, con un examen rectal como prueba suficiente de culpabilidad.

En esta situación caótica, Shams expresa su extrema preocupación por el aumento dramático de los discursos de odio y la estigmatización de las personas LGBT de Túnez. La asociación denuncia que algunos políticos se sienten tentados de obtener poder mediante la manipulación de esta situación, ya sea con su complicidad silenciosa o, incluso, con un no expresado apoyo a la violencia.

La asociación Shams exige el cese inmediato de esta campaña de difamación y un proceso judicial contra las personas que alientan estos llamamientos a la violencia.

Esta violencia es una preocupación directa y cotidiana de cientos de homosexuales tunecinos, que se convierten en víctimas de los efectos de los discursos y actos violentos, mientras sufren la indiferencia general, en especial de los funcionarios de Túnez y de los miembros de su Parlamento.

Ahmed Ben Amor, vicepresidente de Shams

Fuente Dosmanzanas

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El activista LGTB tunecino Ahmed Ben Amor intenta suicidarse al no soportar más las agresiones y amenazas de muerte que recibe por su lucha

Miércoles, 13 de julio de 2016

Ahmed-Ben-Amor-2-300x283El activista tunecino Ahmed Ben Amor, vicepresidente y fundador de la organización LGTB Shams, intentó suicidarse el pasado sábado 9 de julio, tras las amenazas y ataques sufridos por una intervención televisa en la que defendió la despenalización de la homosexualidad en Túnez. Afortunadamente, ha logrado sobrevivir, aunque aún se encuentra hospitalizado en observación. Las agresiones contra los valientes activistas LGTB tunecinos, en incremento en los últimos tiempos, son tan continuadas y violentas que algunos incluso se han visto obligados a exiliarse.

Desde Shams informaban el pasado fin de semana de que habían encontrado a Ahmed Ben Amor “en estado comatoso” en su domicilio. El vicepresidente de la organización, de 20 años de edad, había intentado suicidarse ingiriendo “una enorme cantidad de medicamentos”. Conducido a un centro hospitalario privado, el domingo se encontraba ya fuera de peligro.

Ahmed había intervenido el pasado mes de abril en el programa de debates Klem Ennes defendiendo la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales masculinas con penas de hasta 3 años de prisión. Tras su emisión, los ataques verbales y las amenazas de muerte llegaron por centenares, de manera continuada y progresiva, haciendo su situación tan insoportable que se vio obligado a no salir nunca de su domicilio sin estar acompañado.

Según Yadh Krendel, presidente y cofundador de Shams, “las amenazas y la presión cotidianas que sufría Ahmed son, de hecho, la causa de esta desesperada y desafortunada tentativa. Todos los miembros de nuestra organización que permanecen en Túnez, y los demás activistas LGTB, se enfrentan a las mismas presiones con la mirada cómplice del Estado tunecino. Es preciso que este último se involucre en la protección de nuestras minorías”.

En el mismo sentido se ha expresado el propio Ahmed Ben Amor, que este lunes ha publicado el siguiente mensaje en su cuenta de Facebook: “Siento haber dejado todo atrás para dirigirme hacia la única verdad… no podía pasarlo por alto, ya no podía sufrir esas sucias amenazas, el linchamiento y acompañamiento sistemáticos, la muerte es mucho mejor que la negación…”.

Desde Twitter se creó el hashtag #WeLoveYouAhmed, que ha sido utilizado a través de todo el mundo por los usuarios de la red social para expresar su afecto y apoyo a Ahmed Ben Amor, así como para respaldar el trabajo de Shams y las demás asociaciones que luchan por la igualdad de derechos de las personas LGTB en Túnez.

Sin embargo, desde Shams también se han visto obligados a expresar su “amargura y rabia” por los lamentables e insidiosos comentarios, preñados de la homofobia más descarnada, que los intolerantes han publicado desde que se supo la noticia del intento de suicidio. También denuncian el “increíble doble juego de las autoridades tunecinas, que enarbolan la belleza de la naciente democracia en el extranjero y amenazan, acosan y violan los derechos humanos más básicos en su propio suelo”.

Como buena noticia, Conor Michael, uno de los mejores amigos de Ahmed, ha comentado que sus padres han acudido a visitarle desde su localidad de Mahdia, y que “ahora aceptan el hecho de que su hijo es gay”. Cuando Ahmed salió del armario, la reacción de sus padres fue echarle de su casa.

Amenazas y agresiones a los activistas LGTB

Lamentablemente, como denuncia Shams, las agresiones y amenazas contra los activistas LGTB son continuadas. El propio Ahmed Ben Amor, incluso antes de la intervención televisiva, recibía amenazas de muerte diarias. Ha sido golpeado y maltratado por extraños en la calle, le han acosado y atacado violentamente de manera gratuita. Pero lo peor es que, cuando ha intentado interponer alguna demanda por esos hechos, lo único que ha recibido por parte de los policías han sido insultos.

El también vicepresidente de la asociación, Hedi Shaly, se ha visto obligado a exiliarse tras recibir a su vez continuadas y serias amenazas de muerte, viviendo ahora como refugiado en Bélgica. Así describía la dureza de la vida que abandonaba: “En la facultad, las proclamas abiertamente homófobas asumidas por la Unión General Tunecina de Estudiantes, un sindicato estudiantil de tendencia islamista, resuenan contra los estudiantes y militantes LGTB. Acosan a mi padre para que me obligue a dejar de defender a los “maricones”, como nos llaman ellos. Mi hermano, que también está en la universidad, ya no quiere ir a estudiar porque los otros alumnos se burlan de él. Me engañaron haciéndome creer que ahora éramos libres, que vivimos en una democracia, que ya no había lugar para el miedo. Incluso los partidos políticos y las asociaciones que se dicen progresistas nos han fallado. Las prácticas policiales agresivas continúan contra nosotros con total impunidad. La libertad en Túnez es una quimera”.

Hace unos meses, Bouhdid Belhedi, responsable de comunicación de Shams, fue agredido brutalmente por tres desconocidos debido a su activismo, cuando paseaba por la calle de su ciudad natal. Belhedi ya había tenido una experiencia desagradable en el mes de junio de 2015, cuando  fue entrevistado en un canal de televisión y defendió la despenalización de la homosexualidad. Tras su intervención, Bouhdid recibió amenazas de muerte y fue objeto de graves acusaciones difamatorias por parte de los medios de comunicación y líderes religiosos.

Precisamente unos días antes de la agresión a Bouhdid Belheli, Ahmed Ben Amor denunciaba el incremento de la agresividad verbal y física contra las personas LGTB tunecinas con el siguiente comunicado:

Túnez está experimentando una gran campaña anti-LGBT, lanzada por un artista tunecino desde un canal de televisión en horario estelar. Este artista lanzó su discurso de odio contra los homosexuales de Túnez, haciendo un llamamiento para su exclusión absoluta.

Después de su emisión, un segundo artista participó en otro programa de debates del mismo canal de televisión, apoyando al primer artista y despreciando a los homosexuales tunecinos. Desde entonces, varios individuos anónimos han tomado la iniciativa de esa campaña en las redes sociales, haciendo un claro llamamiento a la gente para que “se queme o se corte el cuello a todos los homosexuales de Túnez”, a semejanza de los vídeos del Estado Islámico.

La tendencia ha crecido tanto que hay comercios que han puesto carteles que indican: “No se permiten homosexuales en esta tienda”. En Kaiurán, una ciudad situada en la región central, considerada el bastión del salafismo [movimiento islamista conservador], los taxis muestran en la ventana trasera un aviso que indica: “Prohibido para los homosexuales.”

Los actos violentos han llegado al punto de que un joven universitario fue agredido físicamente por transeúntes debido a su apariencia, que al parecer le hacía sospechoso de ser homosexual.

Hasta el momento, las autoridades gubernamentales han permanecido en silencio. Han mostrado muy poco interés en la adopción de medidas para disuadir de la violencia y frenar esta cascada de agresiones y discriminación contra los homosexuales tunecinos.

Por otra parte, el gobierno parece cómplice, porque no está dispuesto a derogar el artículo 230 del Código Penal, que encarcela a los hombres sospechosos de homosexualidad, con un examen rectal como prueba suficiente de culpabilidad.

En esta situación caótica, Shams expresa su extrema preocupación por el aumento dramático de los discursos de odio y la estigmatización de las personas LGBT de Túnez. La asociación denuncia que algunos políticos se sienten tentados de obtener poder mediante la manipulación de esta situación, ya sea con su complicidad silenciosa o, incluso, con un no expresado apoyo a la violencia.

La asociación Shams exige el cese inmediato de esta campaña de difamación y un proceso judicial contra las personas que alientan estos llamamientos a la violencia.

Esta violencia es una preocupación directa y cotidiana de cientos de homosexuales tunecinos, que se convierten en víctimas de los efectos de los discursos y actos violentos, mientras sufren la indiferencia general, en especial de los funcionarios de Túnez y de los miembros de su Parlamento.

Ahmed Ben Amor, vicepresidente de Shams

Fuente Dosmanzanas

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Salvajemente apuñalado en Bélgica un joven transexual tunecino por autoproclamados miembros del Estado Islámico

Lunes, 20 de junio de 2016

23093396_B978935207Z.1_20160614070213_000_GLK70O2B9.1-0Un joven transexual tunecino ha sido salvajemente apuñalado en Bélgica, por autoproclamados miembros del Estado Islámico. Según la víctima, que huyó de Túnez en 2012 debido al mismo tipo de agresiones, quieren hacer de él “un ejemplo para disuadir a los jóvenes que se alejan de la ley religiosa” y que tan solo “esperan una orden para decapitarlo”. La brigada especializada en asuntos terroristas ya ha procedido a realizar una detención, y el próximo lunes deberá presentarse para identificarlo.

Sharky, nombre supuesto para proteger su identidad, vivía en la localidad tunecina de Cartago-Birsa, donde comenzó a ser el blanco de las agresiones verbales de un grupo de extremistas, debido a su identidad de género. Lo que comenzó como meras increpaciones verbales, se agravó hasta el punto de ser apuñalado. Su padre, en vez de mostrarle su apoyo, le repudió, pues consideraba que su comportamiento suponía un atentado al honor de la familia.

El joven, que ahora cuenta 26 años, decidió huir de Túnez, y logró ser aceptado como refugiado en Bélgica, donde consiguió establecerse y dedicarse a su profesión de ingeniero de sonido. Llevaba una vida apacible, acompañado de sus nuevos amigos, hasta que fue localizado por sus antiguos agresores. “Todo empezó en las redes sociales”, cuenta Sharky, “traté de no tomarme en serio las amenazas, aunque los autores me dijeron claramente que eran miembros de la organización terrorista Estado Islámico y que me iban a matar en nombre de Dios, y hacer de mi caso un ejemplo para disuadir a los jóvenes que se alejan de la ley religiosa”.

Pero, al igual que en Túnez, pasado un mes las agresiones fueron escalando de gravedad. En seis ocasiones fue intimidado en la calle, hasta que el pasado lunes 13 de junio cuatro individuos le apuñalaron con saña. El salvajismo de la agresión se saldó con traumatismo en un ojo, 3 puntos de sutura en la frente, 12 en las manos, 18 en la cabeza y  17 en las piernas. Está a la espera de que los exámenes médicos revelen si hay otras secuelas, sobre todo debidas a las heridas sufridas en la cabeza. Por el momento, sufre desequilibrios y desmayos repentinos y debe ser tratado por un psicólogo.

Según Sharky, “eran las mismas personas que me atacaron en Túnez. Me dijeron que solo esperaban una orden para decapitarme. Tengo mucho miedo por mi vida”. El joven ha presentado una denuncia ante la Policía belga, a la que ha acompañado un trozo de papel que su agresores depositaron en su buzón, en el que le califican de enemigo de Alá y le amenazan con eliminarle conforme a la ley islámica, para que sirva de ejemplo.

Para el joven, su mayor deseo es vivir en paz. “Yo no he hecho nada a esas personas”, se lamenta, “tan solo quiero vivir mi vida con tranquilidad. Mientras no atente contra la libertad de los demás, soy libre. ¿Por qué me hacen todo esto y se llaman abogados y soldados de Dios? Dios es el único que nos puede juzgar”.

A pesar de todo, Sharky está decidido a luchar por su derechos. “No quiero que mi familia en Túnez se entere de mis problemas, porque no quiero preocuparlos”, comenta, “pero estoy decidido a seguir adelante con el procedimiento y, en cuanto me ponga en pie, militaré de nuevo en una asociación de Túnez, aunque sea a distancia, para hacer valer mis derechos y libertades”.

La brigada de asuntos terroristas belga le ha comunicado que ha procedido a detener a un sospechoso, y le ha citado para que el próximo lunes pueda identificarle. También se está ocupando de su caso el Centro para la Igualdad de Oportunidades y Lucha contra el Racismo.

Fuente Dosmanzanas

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Nuevo exabrupto homófobo de un diputado de la AfD, el partido de la derecha populista alemana

Miércoles, 8 de junio de 2016

índiceAlternativa para Alemania (AfD), el partido de derecha populista que se ha hecho fuerte en los últimos años, vuelve a darnos motivos de preocupación. Un diputado del parlamento regional de Sajonia-Anhalt lanzó una exclamación, según recoge el diario de sesiones, a favor del encarcelamiento de la población LGTB en Alemania. El partido ha matizado sus declaraciones sin negar su contenido homófobo.

Ocurrió el pasado jueves. El Landtag o parlamento del estado alemán de Sajonia-Anhalt discutía la designación de los Estados magrebíes como “seguros”, lo cual facilitará la rápida repatriación de los refugiados procedentes de los mismos. Como recogíamos hace unas semanas, esta decisión del Gobierno alemán dejará en la desprotección a los solicitantes de asilo LGTB, que en Argelia, Marruecos y Túnez se enfrentan al hostigamiento social y del Estado.

La diputada de La Izquierda Henriette Quade se refirió al asunto de forma crítica. “La seguridad [en el Magreb] es especialmente precaria para los homosexuales. Está prohibida y ampliamente estigmatizada. Quien vive su homosexualidad abiertamente se enfrenta a penas de cárcel”, afirmaba. Justo tras esta intervención, el diario de sesiones recoge el exabrupto del diputado de AfD Andreas Gehlmann: “¡Deberíamos hacer eso también en Alemania!”.

Aunque en la grabación de la sesión no se escucha la exclamación de Gehlmann, el grupo parlamentario de la AfD ha emitido un comunicado en el que asegura que el diputado se estaba refiriendo a la “estigmatización” y no al encarcelamiento: “Gehlmann había expresado que ‘se debería estigmatizar a quien viva abiertamente su homosexualidad’”, afirma la nota de prensa, que añade que Gehlmann “rechaza frontalmente la corrupción moral y la expresión pública de la sexualidad en general”.

Queda claro, por tanto, que con independencia de las opiniones reales del diputado de AfD, el partido de derecha populista (que en Sajonia-Anhalt se alzó con la segunda posición en las elecciones del pasado marzo) se posiciona claramente contra la libertad de expresión de la población LGTB. La formación, que ha acusado a los taquígrafos de no situar correctamente el exabrupto de Gehlmann en el diario de sesiones, vuelve a utilizar un discurso de odio homófobo del que hace dos meses recogíamos otro ejemplo.

El crecimiento de AfD y su preocupante deriva homófoba

Desde su fundación en febrero de 2013, la AfD se va implantando en las instituciones germanas tras cada nueva elección. Pocos meses después de su presentación oficial, y con un programa centrado en la salida de Alemania de la zona euro, el partido daba la sorpresa en las elecciones federales de septiembre de 2013 al alcanzar un 4,7% de los votos y quedarse a las puertas de entrar en el Bundestag (la barrera de entrada a la cámara baja del Parlamento alemán es el 5%). En las siguientes citas electorales, la nueva formación consiguió entrar en el Parlamento Europeo con siete diputados, y en la actualidad tiene representación en la mitad de los parlamentos regionales del país.

Centrados en un principio en las propuestas económicas y de regeneración política, la AfD no tardó en mostrar su lado más reaccionario en materia de libertades, y en concreto, de derechos LGTB. Si bien al principio mostrar una cara amable alejada de extremismos, iniciativas como la de apoyar la equiparación fiscal de las parejas del mismo sexo (a la que se sumó AfD Berlín) se toparon con el rechazo de la cúpula del partido. La división entre los partidarios de un enfoque más centrado en lo económico y los que defienden el discurso duro contra la inmigración se saldó con la salida del exportavoz Bernd Lucke, quien fundó su propio partido (Alianza para el Progreso y el Resurgir, ALFA).

La AfD ya se había apuntado con entusiasmo al movimiento homófobo Demo für alle, un calco de la francesa Manif pour tous que lucha contra la educación en la diversidad afectivo-sexual en las escuelas alemanas. El plan educativo propuesto por el Gobierno regional de Baden-Wurtemberg incluía entre sus objetivos la “aceptación de la diversidad sexual”. Una mención que motivó la ira de los ultraconservadores, que llevaron a cabo una serie de manifestaciones en las cuales participó activamente el partido populista. Otras dos muestras de sus posiciones contrarias a los derechos LGTB fueron invitar a un defensor de los homófobos en Francia y Rusia como Jürgen Elsässer a un acto de su partido o reafirmar su posición contraria a la adopción homoparental.

Decididamente escorado hacia los planteamientos más derechistas bajo la dirección de Frauke Petry, la formación también ha hecho causa común con el movimiento islamófobo Pegida. Con el debate sobre la llamada crisis de los refugiados todavía candente, la AfD obtuvo sus mayores éxitos hasta la fecha en las elecciones regionales celebradas hace unas semanas. El partido se alzó con la segunda posición en el Land oriental de Sajonia-Anhalt con un 24,2% y ascendió al tercer lugar en Baden-Wurtemberg y Renania-Palatinado, con un 15,1% y un 12,6% respectivamente.

Plenamente establecidos como un nuevo actor de la política alemana, la AfD presentaba en marzo su programa marco para las próximas citas electorales. Un documento que subraya el carácter reaccionario de la formación y que, en materia LGTB, pone por escrito lo que ya venía defendiendo en las calles. A saber, el “reconocimiento de la familia tradicional” formada por “padre, madre e hijos” como “el ideal”, o el rechazo a la enseñanza de la diversidad afectivo-sexual y a la perspectiva de género. En resumen, una formación que, de confirmar su consolidación, traerá consigo una derechización de la política alemana y abrirá un panorama aún más sombrío para los derechos LGTB en el país más poblado y económicamente poderoso de la Unión Europea.

Fuente Dosmanzanas

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Las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo siguen castigadas en 78 países y territorios de todo el mundo

Viernes, 27 de mayo de 2016

Informe-ILGA-2016-interior-212x300Como acostumbra desde el año 2006, ILGA (Asociación Internacional de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales) ha publicado este mes de mayo el informe anual que recoge la situación legal de las personas LGTBI en cada uno de los países pertenecientes a las Naciones Unidas. 74 de esos países aún penalizan las relaciones entre personas del mismo sexo. A ellos habría que sumar otros 4 territorios donde se persigue igualmente a la población LGTBI, aunque no sean reconocidos por la ONU o la legislación opresora no sea de ámbito nacional. En 13 países, bien sea en todo su territorio o en parte de él, la legislación establece la pena de muerte para quienes mantengan relaciones homosexuales, en todos los casos por la aplicación de la sharia o ley islámica.

El primer informe titulado “Homofobia de Estado” elaborado por ILGA data del año 2006. En él se contaban 92 países y territorios en los que se perseguía legalmente a las personas LGTBI. En el memorándum de 2016 se cuentan 74, a los que habría que sumar otros 4 territorios no reconocidos por Naciones Unidas, o donde la persecución no es de ámbito nacional, pero sí lo suficientemente relevante en cuanto a la población afectada, por lo que la cifra asciende a 78 países y territorios.

El único país que ha despenalizado las relaciones homosexuales en este 2016 son las Seychelles, aunque la ley aprobada por su Asamblea Nacional aún no ha sido promulgada.

Las relaciones sexuales entre varones están penadas en los 78 países y territorios, mientras que las relaciones entre mujeres se castigan en 45 de ellos.

Los países que castigan las relaciones homosexuales en el mundo

A continuación os detallamos el listado de los países con homofobia de Estado institucionalizada, a los que se añaden algunos territorios no reconocidos por las Naciones Unidas, como Palestina/Franja de Gaza u otros donde la violencia contra las personas LGTBI está extendida, aunque se cometa por grupos insurgentes, como en el caso de Iraq o las zonas ocupadas por el Estado Islámico. También se incluye a Indonesia, que, aunque no tiene una legislación discriminadora de ámbito nacional, sí que la mantiene en provincias de considerable población.

Añadimos por cada continente el dato más estremecedor, el de los 13 estados o territorios que establecen en sus leyes la pena de muerte para quienes mantengan relaciones sexuales con personas de su mismo sexo.

También mostramos los 17 países que, al margen de tener o no una legislación penalizadora de las relaciones homosexuales, castigan la difusión de información positiva sobre la homosexualidad (conocidas en Europa como “leyes contra la propaganda homosexual”), o que mantienen normativas “de moralidad” cuyo objetivo es coartar la libertad de expresión en lo que respecta a la información sobre orientación sexual.

Este es el mapa de los países del mundo en los que están penalizadas las relaciones entre personas del mismo sexo, tomando como referencia la traducción al español del incluido en el informe de ILGA, con la actualización referente a las Seychelles (y una corrección, pues en el mapa original traducido al español han rotulado Letonia en vez de Lituania). Podéis pinchar en él para verlo a mayor tamaño:

Mapa-de-la-criminalización-de-la-homosexualidad-en-todo-el-mundo-768x432

África

  • Penalización de las relaciones entre personas del mismo sexo (en 33 países)

Angola, Argelia, Botsuana, Burundi, Camerún, Comoras, Egipto, Eritrea, Etiopía, Gambia, Ghana, Guinea, Kenia, Liberia, Libia, Malawi, Mauritania, Marruecos, Mauricio, Namibia, Nigeria, Senegal, Seychelles, Sierra Leona, Somalia, Suazilandia, Sudán, Sudán del Sur, Tanzania, Togo, Túnez, Uganda, Zambia, Zimbabue.

En los 33 países se penalizan las relaciones sexuales entre varones, en 24 de ellos también se castigan las relaciones sexuales entre mujeres.

Aunque el Gobierno de Malawi decretó en 2012 una moratoria en la aplicación de las leyes que penalizan la homosexualidad, que reiteró recientemente, un juez ha ordenado en febrero de 2016 que sigan aplicándose.

Las Seychelles aparecen en el informe de ILGA, pues su redacción es anterior al pleno de la Asamblea Nacional del pasado 18 de mayo, en el que mayoritariamente se votó por la derogación de las leyes que penalizan la homosexualidad. Si bien aún es preciso que esta decisión sea promulgada por el presidente, hemos eliminado al país insular de la lista.

ILGA en realidad no incluye a Egipto en su listado (aunque sí detalla la realidad legal egipcia en su informe), debido a una cuestión puramente formal, pues sus leyes no penalizan específicamente las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Sin embargo, se utilizan los ambiguos términos “indecencia o libertinaje”, “conducta inmoral” u “ofensa a los sentimientos religiosos” para efectivamente castigar las relaciones homosexuales. En el último caso dado a conocer, once varones fueron condenados a 12 años de prisión por estos delitos. Las repetidas redadas contra homosexuales que se han difundido internacionalmente en los últimos tiempos, y de las que se ha dado cumplida cuenta, parecen motivo suficiente para que Egipto engrose la lista.

  • Pena de muerte (en 4 países)

Mauritania, Nigeria (en los estados del norte), Somalia (en algunos estados del sur) y Sudán.

  • Leyes contra la “propaganda homosexual” o de “moralidad” (en 7 países)

Argelia, Egipto, Libia, Marruecos, Nigeria, Somalia y Túnez.

Asia

  • Penalización de las relaciones entre personas del mismo sexo (en 22 países y 4 territorios)

Afganistán, Arabia Saudí, Bangladesh, Bután, Brunéi, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Estado Islámico, India, Indonesia (provincias de Aceh y Sumatra Meridional), Irak, Irán, Kuwait, Líbano, Malasia, Maldivas, Myanmar, Omán, Pakistán, Palestina/Franja de Gaza, Singapur, Siria, Sri Lanka, Turkmenistán, Uzbekistán, Yemen.

En los 26 países o territorios se penalizan las relaciones sexuales entre varones, en 13 de ellos también se castigan las relaciones sexuales entre mujeres.

En Iraq no existen oficialmente leyes que castiguen la homosexualidad, pero la violencia homófoba es intensa y habitual, incluso con la connivencia de sus fuerzas del orden. También se han denunciado casos de aplicación de la sharia por conducta homosexual por parte de los autoproclamados jueces islámicos.

Se incluye asimismo al Estado Islámico, que no duda en exhibir un grado de violencia y barbarie inauditos contra la población LGTB como arma propagandística.

En la Franja de Gaza y los territorios bajo dominio de Palestina, está en vigor una legislación que castiga la homosexualidad proveniente de cuando esos territorios estaban bajo mandato británico. Desde que Hamas llegó al Gobierno en 2007, se han introducido en el cuerpo legislativo diversas propuestas para adaptar esas ordenanzas a la ley islámica, aunque ninguna ha sido aún aprobada. De llegar a convertirse en ley, los castigos y penas establecidos serían mucho más severos que los actuales.

Indonesia, como comentábamos anteriormente, no tiene una legislación discriminadora de ámbito nacional, pero sí que la mantiene en la provincias de Aceh y Sumatra Meridional, ambas de considerable población.

  • Pena de muerte (en 9 países o territorios)

Afganistán, Arabia Saudí, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Estado Islámico (en los territorios que controla en el norte de Iraq y Siria), Irak (aplicada por jueces islámicos), Irán, Pakistán y Yemen.

La reforma del Código Penal de Brunéi de 2014, que se aplica por fases, establecía que en 2016 se castigarían con la pena de muerte por lapidación las relaciones entre personas del mismo sexo. Sin embargo, según las fuentes de ILGA, todo parece indicar que el jefe de estado aún no ha promulgado la implementación de esta fase.

  • Leyes contra la “propaganda homosexual” o de “moralidad” (en 8 países)

Arabia Saudí, Catar, Irak, Irán, Jordania, Kuwait, Líbano y Siria.

Kirguizistán comenzó a debatir una ley que prohibía dar información positiva sobre la homosexualidad en 2014, aunque aún está en trámite. Sin embargo, tras el inicio de su debate, la situación de violencia social y policial contra el colectivo LGTBI adquiere tintes dramáticos.

América

  • Penalización de las relaciones entre personas del mismo sexo (en 11 países)

Antigua y Barbuda, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Trinidad y Tobago.

En los 11 países se penalizan las relaciones sexuales entre varones, en 6 de ellos también se castigan las relaciones sexuales entre mujeres.

En los Estados Unidos, las leyes contra la sodomía fueron declaradas inconstitucionales por el Tribunal Supremo en 2003 (Lawrence vs. Texas), pero todavía aparecen en los textos legales de 13 estados: Alabama, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Florida, Idaho, Kansas, Luisiana, Michigan, Mississippi, Oklahoma, Texas, Utah y Virginia. Los legisladores conservadores se niegan a derogar estas leyes y, en algunos casos, la Policía todavía intenta hacerlas cumplir. En los últimos años, más de una docena de personas LGTBI han sido detenidas por violar esas leyes, aunque los cargos fueron retirados por las fiscalías por ser legalmente inaplicables.

Oceanía

  • Penalización de las relaciones entre personas del mismo sexo (en 7 países)

Islas Cook, Islas Salomón, Kiribati, Nauru, Papúa Nueva Guinea, Samoa, Tonga, Tuvalu.

En los 7 países se penalizan las relaciones sexuales entre varones, en 2 de ellos también se castigan las relaciones sexuales entre mujeres.

Europa

Con la derogación de las leyes discriminadoras en la República Turca del Norte de Chipre en 2014, no existe ningún territorio europeo en el que las relaciones entre personas del mismo sexo estén penadas.

  • Leyes contra la “propaganda homosexual” o de “moralidad” (en 2 países)

Lituania y Rusia.

Las leyes homófobas como la aprobada en Rusia, aunque teóricamente no penalizan las relaciones homosexuales o bisexuales, en la práctica están siendo utilizadas para estigmatizarlas y que queden reducidas a una conducta privada, invisible a los ojos de la sociedad. A ello hay que sumar las continuadas agresiones hacia homosexuales, bisexuales y transexuales por parte de grupos homófobos, cada vez más organizados.

En Lituania, sus leyes prohíben la manifestación y promoción de contenidos publicitarios que hagan referencia a la orientación sexual. Como en el caso ruso, sirven para impedir que se ofrezca información positiva sobre homosexualidad o bisexualidad, con el estigma social consecuente.

Otros países que han intentado promulgar leyes semejantes han sido Bielorrusia, Moldavia y Ucrania, aunque finalmente han sido aplazadas, desestimadas o derogadas.

Fuente dosmanzanas

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Agredido un activista de Túnez por su pertenencia a la asociación LGTB Shams, en un ambiente de creciente hostilidad social y mediática

Lunes, 2 de mayo de 2016

Bouhdid-Belhedi-300x218Bouhdid Belhedi, responsable de comunicación de la asociación de defensa de los derechos LGTB de Túnez Shams, ha sido agredido brutalmente por tres desconocidos debido a su activismo. El temor a las represalias, tanto sociales como de los mismos miembros de la Policía, determinó a Bouhdid a rechazar el interponer una denuncia. Shams había denunciado días atrás el crecimiento de los discursos públicos de odio en los medios de comunicación y redes sociales de Túnez, ante la inoperancia, cuando no connivencia, de las autoridades, cuya consecuencia es el incremento de la violencia contra los ciudadanos LGTB tunecinos.

El pasado viernes 27 de abril, Bouhdid Belhedi se encontraba en su localidad natal de Hammamet, a donde se había dirigido para someterse a diversas pruebas y cuidados médicos debido a su delicado estado de salud. Antes de regresar a la capital, donde tiene su residencia, fue interceptado en la calle por tres individuos, que le preguntaron si pertenecía a la asociación Shams. Al contestar afirmativamente, los tres agresores comenzaron a amenazarle y golpearle fuertemente en el estómago. La paliza continuó mientras le retenían para impedir que escapara, hasta que unos transeúntes intervinieron y fueron los agresores quienes finalmente se dieron a la fuga.

Se da el caso de que Shams ha obtenido un reciente éxito ante los tribunales, al conservar su estatus como ONG en contra de la decisión del gobierno. A ello se suma la reciente sentencia desestimatoria de los cargos contra unos ciudadanos acusados de mantener relaciones homosexuales, que criticaba fuertemente la actuación de los miembros de la Policía. A su vez, se han difundido internacionalmente las denuncias por las torturas a que son sometidos por funcionarios y presos los detenidos por homosexualidad. Todo ello ha ocasionado que el colectivo LGTB esté presente en los medios de comunicación, y que la actitud tanto de los ciudadanos más intolerantes como de los miembros de la Policía sea fuertemente agresiva.

Así, conociendo de primera mano el desprecio de los funcionarios públicos respecto a los ciudadanos LGTB, Bouhdid evitó acudir al hospital, donde le hubieran facilitado el informe médico de lesiones imprescindible para interponer una demanda. También tenía presente la reciente campaña policial contra los defensores LGTB, lo que le hizo temer ser detenido, a pesar de ser la víctima, y sufrir así todo tipo de abusos y torturas. Por lo tanto, tomó la determinación de no presentar denuncia alguna.

Además, ya había tenido una experiencia desagradable en el mes de junio de 2015, cuando  fue entrevistado en un canal de televisión, donde le preguntaron sobre su labor en Shams. En aquel momento, la asociación estaba en primera línea de noticias por su admisión en el registro de ONG y su defensa de la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta tres años de prisión. Tras su intervención, Bouhdid recibió amenazas de muerte y fue objeto de graves acusaciones difamatorias por parte de los medios de comunicación y líderes religiosos.

Shams denuncia el incremento de la hostilidad contra los ciudadanos LGTB

Logo-de-Shams-TunezPrecisamente unos días antes de la agresión, desde Shams se había denunciado el incremento de la agresividad verbal y física contra las personas LGTB tunecinas con el siguiente comunicado:

Túnez está experimentando una gran campaña anti-LGBT, lanzada por un artista tunecino desde un canal de televisión en horario estelar. Este artista lanzó su discurso de odio contra los homosexuales de Túnez, haciendo un llamamiento para su exclusión absoluta.

Después de su emisión, un segundo artista participó en otro programa de debates del mismo canal de televisión, apoyando al primer artista y despreciando a los homosexuales tunecinos. Desde entonces, varios individuos anónimos han tomado la iniciativa de esa campaña en las redes sociales, haciendo un claro llamamiento a la gente para que “se queme o se corte el cuello a todos los homosexuales de Túnez”, a semejanza de los vídeos del Estado Islámico.

La tendencia ha crecido tanto que hay comercios que han puesto carteles que indican: “No se permiten homosexuales en esta tienda”. En Kaiurán, una ciudad situada en la región central, considerada el bastión del salafismo [movimiento islamista conservador], los taxis muestran en la ventana trasera un aviso que indica: “Prohibido para los homosexuales.”

Los actos violentos han llegado al punto de que un joven universitario fue agredido físicamente por transeúntes debido a su apariencia, que al parecer le hacía sospechoso de ser homosexual.

Hasta el momento, las autoridades gubernamentales han permanecido en silencio. Han mostrado muy poco interés en la adopción de medidas para disuadir de la violencia y frenar esta cascada de agresiones y discriminación contra los homosexuales tunecinos.

Por otra parte, el gobierno parece cómplice, porque no está dispuesto a derogar el artículo 230 del Código Penal, que encarcela a los hombres sospechosos de homosexualidad, con un examen rectal como prueba suficiente de culpabilidad.

En esta situación caótica, Shams expresa su extrema preocupación por el aumento dramático de los discursos de odio y la estigmatización de las personas LGBT de Túnez. La asociación denuncia que algunos políticos se sienten tentados de obtener poder mediante la manipulación de esta situación, ya sea con su complicidad silenciosa o, incluso, con un no expresado apoyo a la violencia.

La asociación Shams exige el cese inmediato de esta campaña de difamación y un proceso judicial contra las personas que alientan estos llamamientos a la violencia.

Esta violencia es una preocupación directa y cotidiana de cientos de homosexuales tunecinos, que se convierten en víctimas de los efectos de los discursos y actos violentos, mientras sufren la indiferencia general, en especial de los funcionarios de Túnez y de los miembros de su Parlamento.

Ahmed Ben Amor, vicepresidente de Shams.

Fuente Dosmanzanas

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El Gobierno alemán designa a los países del Magreb como “seguros” para los refugiados LGTB

Jueves, 21 de abril de 2016

merkel-gabriel-koalition-2-540x304Indignante noticia la que hemos conocido esta semana desde Alemania. El Gobierno de gran coalición de Angela Merkel opina que en los Estados del Magreb (Argelia, Marruecos y Túnez) no se produce una “persecución sistemática de la población LGTB. En la práctica, esta decisión facilitará las deportaciones de solicitantes de asilo procedentes de estos tres países que huyan de los ataques por su orientación sexual o identidad de género.

La reducción del número de refugiados en Alemania es, desde hace meses, un objetivo declarado del Gobierno de la CDU/CSU y el SPD. Para lograrlo, muchos de los países de origen de los demandantes de asilo se reclasifican como “seguros”, lo cual acelera la repatriación de las personas procedentes de los mismos. En esta categoría ya se encuentran ya la mayoría de los países balcánicos.

Ahora, el Gobierno de Merkel pretende también encajar en esa clasificación a los países norteafricanos de Argelia, Marruecos y Túnez. El diputado verde Kai Gehring planteó una pregunta escrita sobre la situación en la que quedarán los refugiados LGTB procedentes de esos países, en los que la homosexualidad es un delito castigado con hasta tres años de cárcel. Según el Gobierno alemán, sin embargo, en el Magreb no se produce una “persecución sistemática” de la población LGTB.

Esta posición es particularmente chocante con respecto a Marruecos. Para el Ejecutivo de gran coalición, la legislación represiva en este país no se orienta tanto a “personas individuales” como a “la fundación de organizaciones de homosexuales”. Una afirmación que no resiste el menor contraste con la realidad: hace apenas unas semanas recogíamos una brutal agresión a una pareja gay marroquí. Uno de sus integrantes fue arrestado acusado de mantener relaciones homosexuales y no fue puesto en libertad hasta hace unos días.

Sobre Argelia, el informe gubernamental señala que “la homosexualidad solo adquiere relevancia penal para las autoridades cuando se vive abiertamente”, lo cual, como señalan desde queer.de, podría aplicarse a cualquier país en el que se castigan las relaciones entre personas del mismo sexo. También de Túnez se señala que la homosexualidad “se tolera de facto”, a pesar de los numerosos contraejemplos que hemos recogido: el más reciente, el de la condena a seis jóvenes que sufrieron abusos y torturas en prisión.

Para Gehring, el autor de la interpelación, la respuesta del Gobierno alemán refleja “una ignorancia preocupante” y rechaza las deportaciones de los refugiados LGTB a los países magrebíes como fórmula para reducir el número total de demandantes de asilo. “En esta época de flujos de refugiados, cuya causa principal es la violación de derechos humanos, el Gobierno federal debería dejar claro que las violaciones de derechos humanos no son aceptables”, declaró el diputado verde.

La complicada situación de las personas LGTB en el Magreb es un hecho que solo parece escapársele a los mandatarios alemanes. Aparte de los hechos ya señalados, este domingo aparecía un reportaje en el diario El Mundo sobre el duro día a día de los refugiados marroquíes gais y lesbianas en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla. Sometidos al desprecio y el insulto de muchos de sus compatriotas, viven con el miedo a la deportación a su país de origen, donde muchos de ellos ya han sufrido la persecución y la violencia homófobas.

Pero quizás lo más grave es que los países magrebíes no son los primeros de la región en ser declarados “seguros”: desde hace unos meses, Alemania también tiene a Ghana y Senegal en esta categoría. En ambos, las personas LGTB son víctimas de una persecución de la que también, por desgracia, sobran ejemplos. Incluso los ciudadanos procedentes de los países donde la homofobia de Estado es más evidente, como Uganda, se enfrentan con frecuencia a la repatriación forzosa.

Fuente Dosmanzanas

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El Tribunal de Primera Instancia de Túnez desestima los cargos contra ocho jóvenes acusados de practicar la homosexualidad

Martes, 12 de abril de 2016

túnez-bandera-flagLa Sala de lo Penal del Tribunal de Primera Instancia de Túnez ha desestimado los cargos contra ocho hombres acusados por practicar la homosexualidad, por ausencia de pruebas. Se trata de la primera vez que un tribunal tunecino aplica esa medida, ya que siempre habían respaldado las versiones presentadas por la Policía. Se sospecha además que las detenciones estuvieron causadas por una venganza policial, pues tres de los ocho implicados pertenecen al grupo de seis jóvenes condenados el pasado mes de diciembre a tres años de prisión por mantener relaciones homosexuales, cuya pena fue rebajada a un mes por la Corte de Apelaciones, y que denunciaron las torturas y maltratos a que fueron sometidos.

Según notificaba el grupo de defensa de los derechos LGTB de Túnez Shams, el pasado 26 de marzo fueron detenidos nueve jóvenes, seis tunecinos y tres libaneses. Contra ocho de ellos la Policía presentó cargos por mantener relaciones homosexuales y por consumo de drogas. Se da la circunstancia de que tres de los seis jóvenes tunecinos ya habían sido detenidos y juzgados por practicar la homosexualidad el pasado año, siendo condenados a tres años de prisión, el máximo estipulado, por un tribunal de la localidad de Kaiurán.

En aquella ocasión, los acusados fueron sometidos a todo tipo de maltratos y torturas, tanto por parte de los miembros de las fuerzas policiales como por los funcionarios de prisiones y presos. Las torturas incluyeron los infames exámenes anales, que sirvieron como prueba para su condena. Los jóvenes quedaron en libertad provisional tras un mes de prisión, al presentar apelación contra su sentencia. La Corte de Apelaciones posteriormente redujo la condena al mes de prisión que ya habían cumplido, con lo que no tuvieron que volver a experimentar el maltrato y las continuadas vejaciones a que fueron sometidos.

Quizás debido a aquella experiencia, en esta ocasión los jóvenes fueron inmediatamente asesorados por el equipo jurídico de Shams, encabezado por Mounir Baatour. Según sus declaraciones, la Fiscalía trató de que el juicio se agilizase lo máximo posible, para que no tuviera lugar la repercusión mediática que habían despertado las detenciones anteriores motivadas por homosexualidad. Sin embargo, los defensores se negaron a que los detenidos fueran sometidos en esta ocasión a los exámenes anales, una práctica ilegal que viola la Convención contra la Tortura a la que se ha adherido Túnez.

Y esa negativa, al parecer, ha sido definitiva, pues “sin testimonios ni pruebas, el juez decidió exonerarlos de todos los cargos”, explica Baatour, por lo que no aplicó el artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión, en su sentencia dictada el 30 de marzo. Sin embargo, los jóvenes aún siguen acusados de haber consumido marihuana, por lo que siguen a disposición judicial.

Logo-de-Shams-TunezPero la desestimación de los cargos por homosexualidad ha causado satisfacción entre los activistas LGTB. Según declara el vicepresidente de Shams Hedi Shaly, actualmente solicitante de asilo en su exilio en Bélgica debido a las constantes amenazas de muerte que recibe en su país, “esta es la primera vez que ha sucedido algo así”, pues los jueces siempre habían validado con sus sentencias las versiones aportadas por la Policía. Shaly espera que “la Policía y el sistema de justicia cese en su persecución de la gente por razón de su orientación sexual”. Por su parte, Ahmed Ben Amor, otro de los vicepresidentes de Shams, no duda en atribuir la detención de los seis jóvenes al “comportamiento homófobo de los agentes de la ley” y a su “negativa a respetar las libertades individuales”.

Desde la página de Facebook de Shams, se dio a conocer la noticia con el siguiente comunicado:

Shams ha sido informada de que la Sala Penal número 8 del Tribunal de Primera Instancia de Túnez ha desestimado los cargos en el caso de los 8 jóvenes acusados de homosexualidad,  que fueron detenidos por agentes de la comisaría del departamento de Omrane Superior.

Shams se felicita por la desestimación, algo que ocurre por primera vez en un caso relacionado con la homosexualidad, y aplaude el valor de los jueces que han tomado esa decisión.

Shams recuerda que el principio mismo de continuar procesando a los ciudadanos en virtud del artículo 230 es condenable, porque es una invasión de la privacidad y de la integridad física, y es una violación de los convenios internacionales ratificados por Túnez y de su Constitución.

Shams solicita al Ministerio de Justicia que cambie su política penal y dé instrucciones al Ministerio Público para que cese la persecución de ciudadanos en virtud del artículo 230, que debe ser abolido.

Fuente Dosmanzanas

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