Nota de Prensa:
Denunciamos el riesgo de suicidio que sufren las víctimas de acoso escolar homófobico .
El 43% de los jóvenes que sufre acoso homofóbico en el colegio se plantea suicidarse
La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, FELGTB, y el Colectivo LGTB de Madrid, COGAM, han llevado a cabo una investigación de ámbito estatal entre jóvenes de 12 y 25 años que han sufrido acoso escolar homofóbico. El estudio “Acoso Escolar Homofóbico y Riesgo de Suicidio en Adolescentes y Jóvenes LGB”, que puedes descargar en la página web de la FELGTB, presentado el Día Internacional para la Prevención del Suicidio, recoge preocupantes datos que relacionan la discriminación en la etapa escolar con la ideación del suicidio.
Según las 653 encuestas en las que se basa la investigación, el acoso escolar homofóbico lleva al 43% de quienes lo sufren a plantearse el suicidio, más de la mitad (56%) continuadamente y el 27% de forma continuada en el tiempo. Este tipo de acoso, que en el 90% de los casos proviene de compañeros varones y en el 11% del profesorado, no es abordado por el centro (el 42% dice no haber recibido ayuda) ni por sus familias, a las que el 82% no informa de su situación.
Estamos hablando de víctimas que sienten humillación (63%), impotencia (60%), rabia (59%), tristeza (59%), incomprensión (57%), soledad (53%), vulnerabilidad y aislamiento (50%). Pero sobre todo desesperanza (66%). Esto se traduce, según la investigación, en que el 17% de las y los jóvenes que sufren acoso escolar homofóbico llega a atentar contra su vida.
El estudio se entiende por acoso escolar homofóbico aquél que sufre cualquier persona por no responder a las expectativas de género. Este tipo de acoso incluye numerosas variantes como la bifobia o la lesbofobia y también afecta en numerosas ocasiones a jóvenes cuya orientación sexual es heterosexual.
Jesús Generelo, Secretario General de la FELGTB y director de la investigación, ha reseñado que “el acoso escolar homofóbico debe dejar de tratarse desde un punto de vista ideológico y abordarse como lo es: un verdadero problema de salud y de vulneración de derechos en las escuelas españolas. Estamos hablando de suicidio, una de las principales causas de muerte prematura, y el silencio no es una respuesta aceptable”.
José Luis Ferrándiz, uno de los investigadores del estudio, ha destacado “las cifras de acoso escolar homofóbico y su traducción en intentos de suicidio suponen un fracaso absoluto del sistema educativo”.
Manuel Escalona, coordinador del Área Joven de la FELGTB, ha afirmado “es muy preocupante la falta de apoyo por parte del profesorado, pero es verdaderamente alarmante la denuncia de que un 11% de las víctimas ha sido acosada también por sus profesores. Necesitamos que las escuelas e institutos sean un lugar seguro, y de eso tenemos que hacernos responsable todas y todos”.
Resumen del estudio Acoso Escolar Homofóbico y Riesgo de Suicidio en Jóvenes y Adolescentes LGB.pdf (308 KB)
Como explica en El País José Luis Ferrándiz, uno de los autores del estudio, “los padres que tienen un hijo gordo o con gafas ya saben que lo es”, mientras que la mayoría de los menores LGTB oculta a sus padres que lo son. Otro problema importante: en demasiadas ocasiones los centros no actuaron. Solo un 19% de los acosados refieren haber recibido ayuda por parte del profesorado. Un 28% lo recibió de un compañero, un 45% de una compañera, pero hasta un 42% refiere no haber recibido NINGUNA ayuda.
Por lo que se refiere al tipo de violencia, la verbal es la que tiene más peso relativo en las respuestas de los encuestados. Este tipo de acoso se materializa por medio de burlas, comentarios, insultos o rumores. Un 64% fue objeto de burlas e imitaciones, un 69% sufrió rumores en torno a su persona, un 71% fue insultado y un 72% sufrió que se hablara mal de él o ella. En segundo lugar destaca la violencia social o relacional, que implica mecanismos de rechazo, exclusión y aislamiento del grupo. Hasta a un 37% de los encuestados no le dejaron participar o le aislaron, y a un 39% le dejaron de hablar o le ignoraron. En tercer lugar se sitúa la violencia física. El 5% recibió palizas, un 6% recibió acoso o agresiones sexuales, un 23% amenazas, a un 36% le tiraron cosas o recibió golpes o empujones. Hasta un 14% recibió algún tipo de violencia a través de internet o del teléfono móvil.
Tan interesantes o más que los datos cuantitativos son los testimonios de los encuestados, recogidos a través de seis entrevistas estructuradas. Recogemos solo algunas de las frases:
“(…) hubo un niño que me señaló y dijo: ese es mariquita. Juega con las niñas. Y entonces ya, otros se rieron, ¿no?, y entonces ahí, desde el primer día empezó ya la burla (…)“.
“El instituto fue para mí los peores 6 años de mi vida”.
“Se siente a diario como estar en una guerra por tener un buen día”.
“(…) Desde la broma que se te cae… que te tiran el boli y tienes que ir a recogerlo y te vienen por detrás y pumba, pumba, pumba, que es lo que te gusta. Desde que entras en clase y empiezan: ¡viene el maricón! Y se empiezan a reír todos los de clase. También decían: ‘ten cuidado con el aceite que pierde porque te puedes resbalar’ (…)“.
“(…) yo primero me di cuenta del estigma que sufrían los maricas, que era como lo oía yo de pequeño, antes de darme cuenta de mi propia orientación sexual (…) desde el principio, incluso antes de ser consciente de mi orientación sexual y aunque no la verbalizara pues me tenían como el maricón de clase y todo el mundo me trataba como tal (…)“
“Desde los 9 años ya sabía que la autocensura ya era una apuesta de futuro. Así que puedo decir que al niño lo enterré entonces. Cambié al niño por el adulto, al niño por los estudios, al presente por el futuro”.
“Aprendí a vivir cuando cumplí 18 años, nunca, antes de los 18 yo nunca fui a una fiesta de cumpleaños de ningún amigo (…)“
“También es verdad que yo también era muy homófobo, al principio. O sea, yo era como un poco de los liderillos, y el poco, el que tenía un poco de pluma, yo le incentivaba… Claro, porque pensaba: yo, si me meto con ese, no se van a fijar en mí (…)“
“(…) Es un sentimiento de culpa. Yo hacía un poco lo que los demás querían, para compensar lo malo que era, porque yo era como un maldito. O sea, yo tenía una conciencia de maldito, y esa conciencia de maldito la sigo teniendo… Y yo rezaba a Dios como diciendo: si yo soy tan bueno, ¿por qué me pasa esto? (…)“.
“Me cogieron entre tres personas, cuyos nombres y apellidos recuerdo perfectamente y me pusieron en medio del vestuario y todos los chicos de clase, no todos, algunos, 7 u 8, me empezaron a orinar encima. Me pusieron en el suelo, me empezaron a orinar encima, diciéndome: ‘Arturo es mariposo’, y a reírse. Pues recuerdo que del escándalo que se formó, de que la gente se estaba riendo y tal, el profesor entró y vio lo que estaba pasando y se fue”.
“Yo me veía sin salida. La única salida que veía era el suicidio, porque era la única salida en la que veía en la que iba a dejar de sufrir (…)“.
Esto es solo una muestra, recomendamos descargar el documento y leerlo en su integridad.
General, Homofobia/ Transfobia.
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