Milán, Bolonia, Florencia y ahora Roma. Los alcaldes de las grandes capitales italianas han dado la espalda al gobierno y han decidido inscribir como tales a matrimonios homosexuales celebrados en países extranjeros donde sí esta permitido. El último en hacerlo, y por todo lo alto, ha sido el regidor romano, Ignazio Marino, que ha dado validez a 16 parejas del mismo sexo -11 de hombres, cinco de mujeres- casados fuera de Italia, hecho que suscitó el inmediato rechazo del ministro del Interior, Angelino Alfano, del partido Nuevo Centroderecha.

La reacción de Alfano frente a la decisión de Marino fue muy enérgica. Tras recordar que “la ley italiana” no contempla este tipo de actos, destacó que “la firma de Marino no puede sustituir a la ley: lo que hizo fue poner su autógrafo frente a esas muy respetables parejas”.

La posición de Alfano suscitó a su vez comentarios muy duros por parte de diferentes asociaciones de homosexuales del país, algunas de las cuales reclamaron su renuncia como ministro del Interior.”Le recuerdo que la homofobía es una patología curable: padece de homofobía aguda”, afirmó por ejemplo el líder de la asociación Arcigay, Fabio Romani.

Contra las firmas se pronunció por otra parte un editorial del semanario de la diócesis de Roma: “se trata de una elección ideológica”, un gesto contrario “a las instituciones sin precedentes”, basado -precisó el editorial- en “una mistificación sostenida a nivel mediático y político”.

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Fotografía Twitter de Ignazio Marino

Fuente Ociogay