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Malasia azotará en unos días a dos mujeres por tener sexo lésbico.

Sábado, 18 de agosto de 2018

2393cec1-316c-4170-9274-34205bab2e3fDos mujeres en Malasia han sido sentenciadas a seis latigazos cada una después de ser arrestadas por tener relaciones sexuales entre ellas.

Esta barbaridad sucederá el 28 de agosto si nadie hace nada por detenerlo. Pero es que no es todo. Además, han sido multadas con RM3,300 (700€) cada una  y, si no pagan, podrían ir a prisión por cuatro meses.

Las mujeres, que tienen 32 y 22 años, se declararon culpables luego de que agentes de la sharia en el estado de Terengganu las encontraran practicando sexo en un coche con un dildo, según el medio local Sinar Harian.

La sentencia ha sido dictada mientras Malasia está envuelta en una discusión sobre los derechos LGBT +, provocada por la orden de “demonización” del ministro de gobierno, Mujahid Yusof Rawa.

El sexo gay (entre otras cosas) está prohibido en el país, además de una larga lista de delitos que están “contra el orden de la naturaleza”.

Las palabras del juez Kamalruazmi Ismail son, cuanto menos, aterradoras.

Se debe aplicar un castigo adecuado para que esto se convierta en una lección y un recordatorio no solo para ustedes dos, sino para todos los miembros de la sociedad.

Justice For Sisters (JFS), un grupo malayo de derechos LGBT +, calificó el castigo como “una grave violación” de la “dignidad y los derechos humanos” de las mujeres. En una declaración en su web agregaron que “la sentencia es errónea y perjudicial y equivale a tortura”.

El castigo no puede usarse para dar lecciones a la sociedad. Tal pensamiento perjudicial puede peligrosamente permitir el abuso de poder y la explotación de personas inocentes, perpetuando las injusticias. La penalización del sexo consentido entre adultos es una grave violación de los derechos humanos, y Malasia ha sido llamada a revisar y derogar las leyes que penalizan a las personas LGBTQ, basadas en actos sexuales consensuados, en muchos foros internacionales de derechos humanos. Los actos sexuales consensuales entre adultos no son un crimen.

Malasia: LGTBfobia política y social

Malasia, una de las economías emergentes del sudeste asiático, es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes. Las relaciones homosexuales, en cualquier caso, son ilegales y se castigan con penas de hasta 20 años de cárcel. De hecho, en 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el entonces primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

La LGTBfobia social y política imperante en Malasia ha llevado, de hecho, a situaciones que rozan el absurdo, y que hemos recogido en esta misma página. El pasado mes de febrero, en un vídeo promovido por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia, se sugería a los homosexuales que “aprender” a ser hetero es igual que iniciarse en la equitación. Otros ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales; la censura de una escena de La Bella y la Bestia y de una canción de Lady Gaga o la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual. Especialmente preocupante fue lo sucedido en 2012, cuando un joven gay musulmán recibió amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario.

En junio del año pasado conocíamos la muerte de un adolescente, T. Nhaveen, después de cinco días en coma y sufrir una dura agresión de carácter homofóbica que le había dejado con varias heridas y quemaduras en la espalda, además de ser sodomizado con una barra. T. Nhaveen, de dieciocho años de edad, había quedado con su mejor amigo, T. Previin, de 19 años de edad, el sábado, 10 de junio, alrededor de las 11 de la mañana en una hamburguesería de Gelugor, un zona residencial de George Town, en Penang, para celebrar que iba a comenzar su vida como estudiante de música en Kuala Lumpur, pero falleció el jueves, 15 de junio, tras ser víctima de una dura agresión homofóbica que le deja en coma durante cinco días. Un episodio más de bullying homofóbico que en esta ocasión había consternado a la sociedad de Malasia por su dureza y violencia. Ante este escenario, podría pensarse que un suceso tan terrible como este debería servir de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia. Mucho nos temíamos que no iba a ser así, a la vista del hecho de que los mismos medios locales y autoridades que han reaccionado con horror ni siquiera precisan que el acoso que el joven sufría era de naturaleza homofóbica. Esperemos, al menos, que se haga justicia con los asesinos de  T. Nhaveen. Está claro, sin embargo, que ni siquiera un hecho tan terrible como este ha servido de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia, como ya entonces pronosticábamos. Y para corroborarlo, en julio radicales religiosos de Malasia e Indonesia se rebelaban contra Starbucks por su apoyo al colectivo LGBT

En febrero de este año nos hacíamos eco de un artículo que ejemplificaba la estigmatización de la comunidad LGTB también desde los medios de comunicación. En abril, nos enterábamos de que la Universidad de Ciencias de Malasia (USM) celebró un concurso de carteles para “convertir”alumnos gays en heterosexuales. Y en mayo que el gobierno de Malasia ha comenzado a bloquear páginas LGTB+, incluido el portal Utopia-Asia que es la principal fuente de información para viajeros gais en la región.

Fuente Oveja Rosa/Cristianos Gays

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El Gobierno de Malasia alienta la LGTBfobia al insinuar que el colectivo no debe visibilizarse porque incomoda «a la mayoría» del país

Martes, 14 de agosto de 2018

240_f_91794336_7p8lv2bh0kbuky7jtsfknzjnmrl2bndyEmpiezan a frustrarse las esperanzas de mejora para el colectivo LGTB de Malasia. A cuenta de la censura de los retratos de los activistas Pang Khee Teik y Nisha Ayub en una exposición de George Town (ciudad del Estado de Penang) por orden administrativa, están desfilando por los medios de comunicación distintos representantes públicos y miembros del Gobierno para dejar claro que la comunidad LGTB no debe visibilizarse porque «la mayoría de la gente en este país no quiere que su cultura sea promovida abiertamente». Son declaraciones de Fuziah Salleh, viceministra de la Oficina del Primer Ministro, miembro del parlamento nacional y vicepresidenta del Partido de la Justicia Popular de Malasia (PKR o «Parti Keadilan Rakyat», en malasio); una formación integrada en la coalición de gobierno constituida tras las elecciones federales del pasado mes de mayo. El líder juvenil de los musulmanes moderados de Penang Amanah, Saifullah Abdul Nasir, ha asegurado, en referencia al colectivo LGTB, que «respetamos que merecen los derechos humanos básicos y tienen derechos como malasios también, pero su estilo de vida debe mantenerse en un espacio privado».

fuziah-salleh-1El Ejecutivo de Malasia se basa en prejuicios populistas sin ninguna base científica para apoyar el ostracismo del colectivo LGTB. La viceministra de la Oficina del Primer Ministro, Fuziah Salleh, ha dicho que es importante para el gobierno «proteger la sensibilidad y la voz de la mayoría» con respecto al tema, especialmente a «los padres que temen que sus hijos se sintieran atraídos por ese estilo de vida» si se promueve abiertamente la cultura de la diversidad.

Con estas y otras alegaciones de similar calado, el gobierno pone de manifiesto su respaldo a la censura de los retratos de los activistas Pang Khee Teik y Nisha Ayub de la exposición «Stripes and Strokes» que se celebra en George Town, en el marco del festival cultural de la ciudad. Pero también permite entrever su postura de cara a la promoción de políticas públicas igualitarias, desfigurando las esperanzas que se abrieron con el cambio político del pasado mes de mayo en este país asiático.

PENANG 09/08/18: Penang Amanah Youth Cheif Mohd Saifullah Abd Nasir speaks to the press regarding the Lesbian, Gay, Bisexual and Transgender (LGBT) issue in front of Penang Island Municiple Council. PICTURE BY SAYUTI ZAINUDIN Por su parte, el líder juvenil de los musulmanes moderados de Penang Amanah, Saifullah Abdul Nasir, ha pedido que no se le permita al activismo LGTB «transgredir el espacio público». Incluso ha aprovechado el foco mediático para realizar un llamamiento «a todos los que no están de acuerdo con la promoción abierta LGTB en los espacios públicos para que hablen en contra, ya sea en sus redes sociales o a través de declaraciones oficiales en los medios de comunicación». No obstante, este representante se conforma con la invisibilización y añade que «respetamos que merecen los derechos humanos básicos y tienen derechos como malasios también». Eso sí, insiste en que «su estilo de vida debe mantenerse en un espacio privado».

Por su interés, reproducimos íntegramente la declaración que Nisha Ayub (una de las activistas LGTB cuyo retrato fue censurado) ha publicado en su cuenta de Facebook:

12234885_112470142452355_2040189451014128890_n«Todavía estoy orgullosa de ser malaya, donde todavía tengo ESPERANZA por una Malasia mejor. Muchas gracias a todos y cada uno de ustedes que se adelantaron para solidarizarse con esa opresión para las minorías. ¡Estoy tan conmovida de ver que se extiende ese amor y apoyo! Esto no se trata de mí y de la angustia, sino de todas las personas que han sido víctimas de cualquier forma de discriminación o acoso.

Me gustaría preguntar a todos los que constantemente han atacado y extendido el odio hacia mí, por favor siéntanse libres de llamarme cualquier término degradante o dibujarme una cara de cerdo o como quieran llamarme.

No guardo rencor a nadie, pero por favor no condenen a mis padres o familiares que no tengan ninguna relación en este asunto. El nombre de mi padre es mi apellido, él falleció cuando yo era menor. Por favor, no lo juzguen a él ni a los miembros de mi familia solo por mi culpa. Dejen que el alma de mi padre descanse en paz.

Mi quehacer ahora es mi propia acción, soy una adulta consciente y responsable de mi propia acción.

En solidaridad con todos… dejemos de difundir el odio, pero diseminemos el amor y la paz …

Después de todo, todos somos Seres Humanos, ¿no?»

Malasia: LGTBfobia política y social

Malasia, una de las economías emergentes del sudeste asiático, es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes. Las relaciones homosexuales, en cualquier caso, son ilegales y se castigan con penas de hasta 20 años de cárcel. De hecho, en 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el entonces primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

La LGTBfobia social y política imperante en Malasia ha llevado, de hecho, a situaciones que rozan el absurdo, y que hemos recogido en esta misma página. El pasado mes de febrero, en un vídeo promovido por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia, se sugería a los homosexuales que “aprender” a ser hetero es igual que iniciarse en la equitación. Otros ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales; la censura de una escena de La Bella y la Bestia y de una canción de Lady Gaga o la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual. Especialmente preocupante fue lo sucedido en 2012, cuando un joven gay musulmán recibió amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario.

En junio del año pasado conocíamos la muerte de un adolescente, T. Nhaveen, después de cinco días en coma y sufrir una dura agresión de carácter homofóbica que le había dejado con varias heridas y quemaduras en la espalda, además de ser sodomizado con una barra. T. Nhaveen, de dieciocho años de edad, había quedado con su mejor amigo, T. Previin, de 19 años de edad, el sábado, 10 de junio, alrededor de las 11 de la mañana en una hamburguesería de Gelugor, un zona residencial de George Town, en Penang, para celebrar que iba a comenzar su vida como estudiante de música en Kuala Lumpur, pero falleció el jueves, 15 de junio, tras ser víctima de una dura agresión homofóbica que le deja en coma durante cinco días. Un episodio más de bullying homofóbico que en esta ocasión había consternado a la sociedad de Malasia por su dureza y violencia. Ante este escenario, podría pensarse que un suceso tan terrible como este debería servir de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia. Mucho nos temíamos que no iba a ser así, a la vista del hecho de que los mismos medios locales y autoridades que han reaccionado con horror ni siquiera precisan que el acoso que el joven sufría era de naturaleza homofóbica. Esperemos, al menos, que se haga justicia con los asesinos de  T. Nhaveen. Está claro, sin embargo, que ni siquiera un hecho tan terrible como este ha servido de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia, como ya entonces pronosticábamos. Y para corroborarlo, en julio radicales religiosos de Malasia e Indonesia se rebelaban contra Starbucks por su apoyo al colectivo LGBT

En febrero de este año nos hacíamos eco de un artículo que ejemplificaba la estigmatización de la comunidad LGTB también desde los medios de comunicación. En abril, nos enterábamos de que la Universidad de Ciencias de Malasia (USM) celebró un concurso de carteles para “convertir” alumnos gays en heterosexuales. Y en mayo que el gobierno de Malasia ha comenzado a bloquear páginas LGTB+, incluido el portal Utopia-Asia que es la principal fuente de información para viajeros gais en la región.

Fuente Dosmanzanas

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Dos hombres reciben 80 latigazos en la provincia indonesia de Aceh como castigo por practicar la homosexualidad

Martes, 24 de julio de 2018

indonesia-latizagos-homofobia-696x522Dos hombres han recibido 80 latigazos en la provincia indonesia de Aceh, como pena por realizar prácticas homosexuales, en aplicación de la sharía (o ley islámica). El brutal castigo ha tenido lugar ante una multitud furiosa, que alentaba a que el castigo fuera lo más duro posible. A pesar de que el gobernador de Aceh dictó una ordenanza por la que estos castigos debían ejecutarse a puerta cerrada, parece que ha prevalecido el deseo de las autoridades religiosas de que sean públicos para que sirvan de ejemplo.

Los dos hombres habían sido detenidos en una redada en la que se detuvo a quince personas cerca de una mezquita, acusadas de cometer infracciones contra la ley islámica, como mostrar afecto en público o vender bebidas alcohólicas. En su caso, ambos fueron culpados de practicar la homosexualidad.

La brutal ceremonia, de intención ejemplarizante, tuvo lugar en una plaza ante un millar de espectadores, algunos de ellos provenientes de la vecina Malasia, que sacaban fotografías con sus teléfonos móviles como si se tratara de un espectáculo. Mientras el verdugo propinaba a las víctimas los 80 latigazos con una vara de ratán, entre la multitud se oían gritos de «golpea más fuerte».

El castigo ha sido semejante al que recibieron hace un año dos jóvenes varones, acusados a su vez de mantener relaciones sexuales entre ellos. En aquella ocasión recibieron 83 latigazos, también ante una multitud exaltada. Amnistía Internacional lo calificó de «repugnante espectáculo» y se sucedieron las condenas internacionales. Debido a ello, el presidente indonesio, Joko Wivodo, presionó al gobernador de Aceh, Irwandi Yusuf, para que finalmente emitiese una orden en la que se establecía que los castigos físicos debían ejecutarse en el interior de las prisiones y se prohibía la grabación o difusión de imágenes de los mismos.

Sin embargo, hubo una gran oposición por parte de los sectores religiosos, que consideraron que si los castigos no eran públicos perderían su carácter de «ejemplarizantes», idea que, al parecer, ha terminado prevaleciendo.

En la provincia de Aceh, recordemos, rige la sharía desde 2005. Fue una concesión de Indonesia a los separatistas en el marco del acuerdo de paz que tuvo lugar poco después del tsunami que asoló la región. Aunque no fue hasta septiembre de 2014 cuando finalmente se aprobó la ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de flagelación (que entró en vigor en octubre de 2015).

Escalada de la LGTBfobia de Estado en Indonesia

Hace unos meses recogíamos la detención de cuatro personas en Banda Aceh (capital de la provincia), a manos de patrullas ciudadadanas, acusadas de «practicar la homosexualidad»: tres varones y una mujer transexual, que se enfrentarían a penas que incluyen los mencionados castigos físicos. Y a principios de año contábamos como la policía de Aceh detuvo a doce mujeres trans, les afeitó el cabello y las obligó a vestirse como «hombres normales».

Poco antes, en diciembre de 2017, nos hacíamos eco de la condena de diez hombres a dos años de cárcel en Indonesia por participar en una supuesta «fiesta gay» en Yakarta. A diferencia de Aceh, en Yakarta las relaciones homosexuales no son ilegales, por lo que los detenidos fueron condenados por violar la ley contra la pornografía. El que se utilice esta ley para perseguir penalmente la homosexualidad en un territorio en el que supuestamente no está criminalizada pone de manifiesto la gravedad de la situación que se vive hoy día en Indonesia. De hecho, solo en las provincias autónomas de Aceh y Sumatra Meridional, en las cuales se aplica la sharía o ley islámica (en Aceh a todos los ciudadanos, en Sumatra Meridional solo a los musulmanes, que en cualquier caso son mayoría), las relaciones homosexuales son formalmente ilegales, castigándose incluso con castigos físicos.

Pero lo cierto es que la situación se está deteriorando en todo el país. Ya lo recogíamos en febrero de 2016, cuando hacíamos alusión a la ola de LGTBfobia protagonizada por políticos y líderes religiosos. Desde entonces, por desgracia, no hemos dejado de conocer casos de detenciones y abusos. Un ejemplo es la redada de mayo de 2017, que desembocó en la citada condena de diez hombres, pero ha habido muchos otros. Días antes de aquella redada, otros ocho hombres eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una «fiesta gay» en Surabaya, la segunda ciudad del país. En Java Occidental, la provincia más poblada de Indonesia, el jefe de policía hizo pública por su parte su intención de constituir un grupo de trabajo policial para investigar la actividad de personas LGTB. Y en octubre de 2017 tuvo lugar otra redada en un local de ambiente gay de Yakarta, en la que fueron detenidos 51 hombres.

Esta espantosa situación podría además agravarse de prosperar la iniciativa legislativa que pretende castigar en todo el país las relaciones homosexuales con penas de hasta cinco años de prisión, si bien el proyecto de ley ha sido aplazado provisionalmente.

Fuente Dosmanzanas

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Malasia y Rusia comienzan a bloquear webs LGTB+ y sobre VIH

Miércoles, 16 de mayo de 2018

censura-webs-lgtb-534x462Los censores rusos eliminan una web de información para hombres gais VIH+ bajo la excusa de que incumple la ley contra la “propaganda” homosexual.

Malasia ha comenzado a bloquear páginas LGTB+, incluido el portal Utopia-Asia que es la principal fuente de información para viajeros gais en la región.

La persecución al colectivo LGTB+ y sus libertades en países tan profundamente homófobos como Rusia o Malasia no se limita únicamente a una cuestión de igualdad de derechos o de inseguridad en las calles: internet también sufre lo suyo.

Rusia ya tiene bastante experiencia en la clausura tanto de páginas webs como de grupos de VKontakte (el Facebook ruso) con la excusa de que incumplen la ley contra la “propaganda” gay. Hace unas semanas censuraban la red social Telegram, hace unos meses se cargaron la web Gay.ru y lo mismo pasó con un grupo de apoyo a menores LGTB: Children 404. La última web en caer ha sido Parni Plus (Chicos Plus), un portal LGTB+ sobre salud sexual para personas VIH+ que el Servicio Federal de Supervisión de Comunicaciones (conocido como el Roskomnadzor) decidió tumbar porque “promueve relaciones sexuales no convencionales“.

Desde el Roskomnadzor enviaron una notificación a la página anunciando que violaban la ley de 2013 porque “contiene información que desafía los valores familiares y promueven relaciones sexuales no convencionales“. La web ahora tiene posibilidad de apelar la decisión pero, como hemos visto en otros casos, las apelaciones no suelen servir para nada y es bastante probable que no se consiga salvar la página.

Dos notas curiosas. Por un lado a los activistas LGTB+ se les ha ocurrido marcar en Google Maps el edificio del Roskomnadzor como un bar gay que lleva tiempo cerrado, como forma de protesta por la censura. Por otro lado, una web que invita a los ciudadanos rusos a denunciar y torturar a las personas LGTB+ del país ha aparecido por primera vez como un dominio abierto (este tipo de webs son habituales en la Deep Web) para conseguir que cada día de mayo sea una “vuelta a Chechenia”, en referencia a la purga que se cree costó la vida a más de 200 personas LGTB+ el año pasado. Obviamente, nadie ha censurado esa página.

Pero Rusia no es el único país que está atacando la libertad de expresión del colectivo. En Malasia, otro país institucional y socialmente homófobo, las autoridades han bloqueado el acceso a la web Utopia-Asia.com, una página de Bangkok que sirve como portal de viajes especializado en personas LGTB+ y personas con VIH.

Varios usuarios acudieron hace unos días a las redes sociales para protestar porque, una vez aterrizados en el aeropuerto de Kuala Lumpur, descubrieron que la web no era accesible ni a través del wifi del aeropuerto ni a través del wifi de varios establecimientos. Así lo denunció el Sinar Project, un colectivo que vigila la libertad de expresión de internet en el país, que descubrió que la empresa TMNet estaba redireccionando la página a un mensaje falso que avisaba de que la página había sido eliminada.

Malasia tiene un largo historial de censura LGTB+ en medios audiovisuales (recordamos, especilamente, el circo que montaron alrededor de la nueva versión de La Bella y la Bestia), pero ésta es la primera vez que atacan una página web. “Lo que dice esto es que Malasia, en lugar de cerrar páginas de sexo hardcore, decide acosar a una página comunitaria LGTB que ha sido recomendada durante años por la revista Time, el New York Times y Lonely Planet“, ha explicado el fundador de Utopia Asia, John Goss, en una entrevista; “Este movimiento es especialmente escandaloso porque Utopia -que es un recurso gratuito y no pornográfico- está diseñada para ayudar a mejorar las vidas de las personas. Malasia debería preocuparse por la corrosión de los derechos humanos y el auge de la intolerancia religiosa en lugar de qué proveedores de servicios sanitarios, hoteles o restaurantes acogen a los gais. De lo contrario están implicados en el crecimiento de una crisis humanitaria en su propio jardín, y eso va a hacer daño a los dólares de su turismo.

Fuente | Gay Star News, vía EstoyBailando

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Malasia: el vuelco electoral abre una esperanza de mejora de la situación de la comunidad LGTB

Martes, 15 de mayo de 2018

240_f_91794336_7p8lv2bh0kbuky7jtsfknzjnmrl2bndyLas elecciones generales celebradas el pasado miércoles en Malasia resultaron en un vuelco histórico: por primera vez desde la independencia, el derechista Barisan Nasional (BN, «Frente Nacional») pasará a la oposición. El nuevo primer ministro Marathir Mohamad, que ya gobernó el país entre 1981 y 2003, se presentó con la promesa de conceder el indulto y ceder el testigo al dirigente opositor Anwar Ibrahim. Actualmente en prisión tras su segunda condena por sodomía, Ibrahim podría convertirse en el próximo jefe del Gobierno. Su ascenso al poder despierta tímidas esperanzas de una mejora de la situación de la comunidad LGTB, tras la fuerte represión promovida por el ya ex primer ministro Najib Razak.

La historia política malasia ha estado dominada, desde su independencia, por el Barisan Nasional y su predecesor, el Parti Perikatan («Partido de la Alianza»). Bajo las siglas del BN, Marathir Mohamad ejerció como primer ministro entre 1981 y 2003. Entre 1993 y 1998, el cargo de vice primer ministro lo ostentó Anwar Ibrahim, una figura muy conocida en el país. Tras un cese motivado por las crecientes discrepancias con las políticas del BN de Marathir, Anwar fue condenado por sodomía y corrupción en un proceso marcado por la crítica internacional y a las fuertes sospechas de purga política. Permaneció seis años encarcelado hasta su liberación en 2004.

159px-anwar_ibrahimAnwar Ibrahim

En 2008, Anwar regresó a la política para liderar la oposición al entonces primer ministro Abdullah Ahmad Badawi y a su sucesor a partir de 2009, Najib Razak. En ese año se abrió la segunda causa contra el político por sodomía. Su ayudante Mohd Saiful Bukhari Azlan denunció que Anwar lo había violado y presentó supuestas pruebas que no cumplían los mínimos estándares legales para ser tenidas en consideración. El juicio comenzó en 2010 y el dirigente opositor fue declarado inocente en 2012; sin embargo, la parte demandante recurrió el fallo y la Corte de Apelaciones sentenció a Anwar a cinco años de prisión en marzo de 2014. El acusado recurrió a su vez, pero el Tribunal Federal (la máxima instancia judicial del país) denegó el recurso en 2015 y confirmó por unanimidad la pena.

El Gobierno malasio defendió que el juicio había respetado escrupulosamente las garantías legales, pero organizaciones de defensa de los derechos humanos vieron, de nuevo, una clara motivación política detrás del proceso. De hecho, el demandante reconoció en el juicio haberse reunido con el entonces vice primer ministro y posteriormente jefe del Gobierno Najib Razak dos días antes de que presuntamente ocurrieran los hechos que denunciaba. Políticamente, la condena dejaba a la oposición sin un liderazgo claro durante un tiempo: incluso después de cumplir la pena, Anwar estaría inhabilitado para presentarse a unas elecciones durante cinco años más.

najib_razak-220x300Najib Razak

En enero de este año, sin embargo, el ex primer ministro Marathir Mohamad anunciaba que se presentaba a las elecciones de mayo para arrebatar el poder a Najib, tras un pacto con su anterior adversario Anwar Ibrahim en virtud del cual le cedería a este el Gobierno en 2020 como muy tarde. Tras abandonar el poder en 2003, Marathir se había ido alejando de las posiciones de sus sucesores, hasta el punto de romper con el BN y unir fuerzas con Anwar para formar una alternativa. El ex primer ministro ganaba a Najib Razak las elecciones del pasado miércoles y se convertía, a sus 92 años de edad, en el primer jefe del Gobierno que no concurría por el BN o su partido antecesor.

En cumplimiento de la promesa de Marathir, la hija de Anwar anunciaba el sábado pasado que su padre recibirá el indulto el próximo martes. El líder opositor iba a concluir su condena, en cualquier caso, el próximo mes de junio. Pero el indulto anula la inhabilitación para cargo público de cinco años que todavía habría tenido que cumplir, abriendo la puerta para su futura investidura como primer ministro tras la dimisión de Marathir por su avanzada edad.

Si finalmente se cumple el plan y Anwar Ibrahim se convierte a medio plazo en primer ministro, la comunidad LGTB malasia alberga la esperanza de una mejora de su situación. Malasia sigue siendo un país dominado por la LGTBfobia social y de Estado, usada en el caso de este caso como arma política contra la oposición. En 2012, Anwar tachó de «arcaicas» las leyes antisodomía vigentes en el país, que amparan «la discriminación y la intolerancia violentas».

Malasia: LGTBfobia política y social

Malasia, una de las economías emergentes del sudeste asiático, es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes. Las relaciones homosexuales, en cualquier caso, son ilegales y se castigan con penas de hasta 20 años de cárcel. De hecho, en 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el entonces primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

La LGTBfobia social y política imperante en Malasia ha llevado, de hecho, a situaciones que rozan el absurdo, y que hemos recogido en esta misma página. El pasado mes de febrero, en un vídeo promovido por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia, se sugería a los homosexuales que “aprender” a ser hetero es igual que iniciarse en la equitación. Otros ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales; la censura de una escena de La Bella y la Bestia y de una canción de Lady Gaga o la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual. Especialmente preocupante fue lo sucedido en 2012, cuando un joven gay musulmán recibió amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario. En febrero de este año nos hacíamos eco de un artículo que ejemplificaba la estigmatización de la comunidad LGTB también desde los medios de comunicación.

En junio del año pasado conocíamos la muerte de un adolescente, T. Nhaveen, después de cinco días en coma y sufrir una dura agresión de carácter homofóbica que le había dejado con varias heridas y quemaduras en la espalda, además de ser sodomizado con una barra. T. Nhaveen, de dieciocho años de edad, había quedado con su mejor amigo, T. Previin, de 19 años de edad, el sábado, 10 de junio, alrededor de las 11 de la mañana en una hamburguesería de Gelugor, un zona residencial de George Town, en Penang, para celebrar que iba a comenzar su vida como estudiante de música en Kuala Lumpur, pero falleció el jueves, 15 de junio, tras ser víctima de una dura agresión homofóbica que le deja en coma durante cinco días. Un episodio más de bullying homofóbico que en esta ocasión había consternado a la sociedad de Malasia por su dureza y violencia. Ante este escenario, podría pensarse que un suceso tan terrible como este debería servir de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia. Mucho nos temíamos que no iba a ser así, a la vista del hecho de que los mismos medios locales y autoridades que han reaccionado con horror ni siquiera precisan que el acoso que el joven sufría era de naturaleza homofóbica. Esperemos, al menos, que se haga justicia con los asesinos de  T. Nhaveen. Está claro, sin embargo, que ni siquiera un hecho tan terrible como este ha servido de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia, como ya entonces pronosticábamos.

Y para corroborarlo, en julio radicales religiosos de Malasia e Indonesia se rebelaban contra Starbucks por su apoyo al colectivo LGBT

Fuente Dosmanzanas

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Los activistas LGTB denuncian que las relaciones homosexuales están penalizadas en el 70 % de los países de la Commonwealth

Miércoles, 25 de abril de 2018

2018-04-12_6_757721Ampliamos la noticia que ayer mismo publicábamos… Con ocasión de la reunión en Londres de los jefes de Gobierno de los 53 países que componen la Commonwealth (o Mancomunidad de Naciones), los defensores de los derechos LGTB han reclamado que se tomen medidas para que se despenalicen las relaciones homosexuales en todos esos territorios. En 36 de esos países, la homosexualidad está castigada con penas de cárcel que pueden llegar hasta la cadena perpetua, en su mayor parte como herencia de la legislación vigente en el entonces Imperio Británico del que formaban parte. La primera ministra británica, Theresa May, ha calificado de «equivocada» esta penalización histórica, y ha solicitado a los representantes de los países miembros de la Mancomunidad de Naciones la derogación de las leyes discriminatorias.

Durante la semana del 16 al 22 de abril, se ha celebrado en Londres la reunión bienal de los jefes de Gobierno de la Mancomunidad de Naciones (también conocida por Commonwealth). Aprovechando la ocasión, los activistas que defienden los derechos LGTB han organizado manifestaciones en protesta por las legislaciones que condenan las relaciones homosexuales en 36 de los 53 países integrantes.

peter-tatchell-300x155Peter Tatchell, uno de los organizadores de las protestas, resumía así la situación: «La Commonwealth es un bastión de la homofobia. El 70 % de los estados miembros tienen leyes homófobas y no protegen a las personas LGTB contra la discriminación y los crímenes de odio. La cumbre bienal de la Commonwealth se ha negado durante décadas a debatir, y mucho menos apoyar, la igualdad LGTB. Este año no es diferente. Una vez más, los derechos LGTB han sido excluidos de la agenda de los mandatarios». El activista reclamaba que los jefes de Gobierno de la Mancomunidad «pongan fin a la persecución de más de cien millones de ciudadanos LGTB sancionada por el Estado».

theresa-may-300x155Aunque, efectivamente, ningún debate sobre los derechos LGTB estaba programado, la primera ministra británica sí quiso hacer alguna referencia al respecto en su discurso de apertura de la cumbre del pasado día 17 de abril. Ante los jefes de Gobierno de los 53 países miembros de la Commonwealth, Theresa May condenó con contundencia las leyes que castigan las relaciones homosexuales, reconociendo la responsabilidad de la herencia británica. Según la mandataria, «a lo largo de todo el mundo, leyes discriminadoras creadas hace muchos años continúan afectando a la vida de mucha gente, al criminalizar las relaciones entre personas del mismo sexo, o no protegiendo a mujeres y niñas. Soy muy consciente de que, a menudo, esas leyes fueron implementadas por mi propio país. Estaban equivocadas entonces y están equivocadas ahora».

May se felicitaba porque los tres últimos países en despenalizar las relaciones homosexuales sean miembros de la Commonwealth, pero también estimaba que «aún queda mucho por hacer. Nadie debería enfrentarse a persecución o discriminación por quién es o a quién ama. Y el Reino Unido está dispuesto a apoyar a cualquier miembro de la Commonwealth que desee reformar la legislación obsoleta que hace posible tal discriminación». Efectivamente, desde la última cumbre celebrada en Malta en 2015, las relaciones homosexuales se han despenalizado en Belice, Nauru y las Seychelles. La primera ministra no ha incluido a Trinidad y Tobago, cuya Corte Suprema ha declarado recientemente inconstitucionales las leyes que castigan la homosexualidad, pues el dictámen no será firme hasta dentro de tres meses.

boris-johnson-300x155También ha efectuado declaraciones sobre este asunto el ministro de Asuntos Exteriores británico, Boris Johnson, que quiso dar repuesta a las reclamaciones efectuadas por el saltador olímpico Tom Daley tras conseguir la medalla de oro en los campeonatos de la Commonwealth celebrados este mes. Daley había expresado su deseo de que todas las personas LGTB de los países miembros pudieran vivir abiertamente su orientación sexual o identidad de género. En una entrevista radiofónica, Johnson se comprometió a utilizar su influencia para tratar de que cambiaran las actitudes entre los distintos mandatarios, si bien, aclaraba, «no pretendo que esas actitudes vayan a cambiar de un día para otro». Sin embargo, hizo alusión a un reciente encuentro con un jefe de Gobierno de un país de la Commonwealth, que no quiso concretar, en el que, según sus palabras «me tomé el asunto con absoluta pasión», prometiendo que habría más noticas próximamente. El ministro quiso remarcar que «el Reino Unido defiende sus valores en la Commonwealth, y en todos los foros defendemos los derechos LGTB y enarbolamos su bandera en todas nuestras embajadas».

Los críticos, sin embargo, alegan que, cuando hay intereses comerciales o estratégicos de por medio, los derechos LGTB quedan automáticamente al margen. Sería deseable que se implementaran medidas diplomáticas y políticas útiles, y que no quedara todo en discursos de buenas intenciones y reivindicaciones puramente simbólicas.

La penalización de las relaciones homosexuales en los países de la Commonwealth y las excolonias británicas

Del total de 53 países miembros actuales de la Commonwealth, en 36 se penalizan las relaciones homosexuales con penas de cárcel, en la mayoría de ellos como herencia de la legislación británica. La duración de las penas oscila entre varios meses y la cadena perpetua. En algunos de los países, las leyes penalizadoras se han agravado por la adaptación de sus códigos penales a la doctrina islámica, llegando incluso a implementarse la pena de muerte:

  • Antigua y Barbuda
  • Bangladés
  • Barbados
  • Botsuana
  • Brunéi
  • Camerún
  • Dominica
  • Gambia
  • Ghana
  • Granada
  • Guyana
  • India
  • Jamaica
  • Kenia
  • Kiribati
  • Malaui
  • Malasia
  • Mauricio
  • Namibia
  • Nigeria (castigadas hasta con la pena de muerte en los territorios donde se aplica la sharía o ley islámica)
  • Pakistán (la sharía o ley islámica permite la pena de muerte, pero no hay noticias de que se esté aplicando)
  • Papúa Nueva Guinea
  • Islas Salomón
  • Samoa
  • San Cristóbal y Nieves
  • San Vicente y las Granadinas
  • Santa Lucía
  • Sierra Leona
  • Singapur
  • Sri Lanka
  • Suazilandia
  • Tanzania
  • Tonga
  • Tuvalu
  • Uganda
  • Zambia

En los otros 17 países se han derogado las leyes penalizadoras (entre paréntesis, la fecha de la despenalización):

  • Australia (en 1997 se despenalizó en el último territorio, Tasmania)
  • Bahamas (1991)
  • Belice (2016)
  • Canadá (1969)
  • Chipre (1998, en 2014 en la República Turca del Norte de Chipre)
  • Fiyi (2010)
  • Lesoto (2012)
  • Malta (1973)
  • Mozambique (2015)
  • Nauru (2016)
  • Nueva Zelanda (1986, en 2007 en la provincia autónoma de Tokelau).
  • Reino Unido (en 1967 en Gales, en 1980 en Inglaterra, en 1982 en Escocia y en 1983 en Irlanda del Norte. En 2001 se despenalizó en los últimos territorios: Islas Pitcairn; Santa Elena, Ascensión y Tristán de Acuña)
  • Ruanda (1980)
  • Seychelles (2016)
  • Sudáfrica (1998)
  • Trinidad y Tobago (2018, pendiente de firmeza de la resolución de la Corte Suprema)
  • Vanuatu (2007)

Este es el mapa de los países de la Mancomunidad de Naciones según su legislación sobre las relaciones homosexuales (pinchad en él para verlo a mayor tamaño):

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Pero la herencia de la legislación homófoba británica también ha dejado huella en otros países cuyos territorios, total o parcialmente, pertenecieron en su día al Imperio Británico y no forman parte de la Mancomunidad de Naciones. También en este caso, en algunos de ellos la penalización de las relaciones homosexuales se ha visto agravada por la adaptación de sus códigos penales a las leyes islámicas, hasta incluso implementar la pena de muerte:

  • Bután
  • Catar (la sharía o ley islámica permite la pena de muerte, pero no hay noticias de que se esté aplicando)
  • Egipto (las leyes no castigan explícitamente las relaciones homosexuales, pero son frencuentes las detenciones de personas LGTB utilizando la legislación contra la indecencia)
  • Emiratos Árabes Unidos (la sharía o ley islámica permite la pena de muerte, pero no hay noticias de que se esté aplicando)
  • Irak (castigadas hasta con la pena de muerte en los territorios donde se aplica la sharía o ley islámica por parte de tribunales locales o actores no formalmente estatales)
  • Islas Cook (territorio asociado a Nueva Zelanda)
  • Kuwait
  • Maldivas
  • Myanmar
  • Omán
  • Palestina/Franja de Gaza
  • Somalia (castigadas hasta con la pena de muerte en los territorios donde se aplica la sharía o ley islámica)
  • Sudán (castigadas hasta con la pena de muerte)
  • Sudán del Sur
  • Yemen (castigadas hasta con la pena de muerte)
  • Zimbabue

La homosexualidad no está penada tan solo en cinco países cuyos territorios han formado parte de colonias británicas y no pertenecen a la Commonwealth (entre paréntesis el año de despenalización):

  • Baréin (1976)
  • Irlanda (1993)
  • Israel (1988)
  • Jordania (1951)
  • Nepal (2007)

Fuente Dosmanzanas

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El gobierno británico reconoce su responsabilidad en el homofóbico legado histórico de la era colonial

Lunes, 23 de abril de 2018

theresa-may-an103106230epa05433683La Primera Ministra británica, Theresa May, y el Ministro de Asuntos Exteriores, Boris Johnson, reconocen en la Cumbre de la Commonwealth la responsabilidad del Reino Unido en el homofóbico legado histórico de la era colonial, comprometiéndose a luchar por la derogación de las leyes contra la homosexualidad que todavía están vigentes en 37 de los 53 países que forman la Commonwealth. 

A sus 23 años de edad, Thomas Daley, se hace con la medalla de oro en salto de trampolín en los Juegos de la Commonwealth Gold Coast 2018 el pasado domingo, 15 de abril, en Australia, aprovechando para alzar la voz por la comunidad LGBT al lamentar que todavía hoy en día se persiguen las relaciones homosexuales en 37 de los 53 países que forman la Commonwealth. Un gesto que ha tenido respuesta tanto por parte de la Primera Ministra británica, Theresa May, como del Ministro de Asuntos Exteriores, Boris Johnson, reconociendo ambos el homofóbico legado histórico que los británicos han dejado en las antiguas colonias. «Me siento muy afortunado de poder ser quien soy abiertamente sin preocupaciones. Espero que algún día los atletas de todas las naciones en la Commonwealth puedan competir libremente siendo quienes son también», publica en su cuenta de Twitter el atleta, abiertamente homosexual desde 2013.

«Leyes discriminatorias hechas hace muchos años continúan afectando a las vidas de personas en todo el mundo, criminalizando relaciones de personas del mismo sexo ( …). Soy muy consciente de que estas leyes a menudo fueron implementadas por mi propio país. Estaban mal entonces y lo están ahora», declara May este martes, 17 de abril, en la Reunión de Jefes de Gobierno de la Mancomunidad de Naciones (CHOGM por sus siglas en inglés: Commonwealth Heads of Government Meeting) que tiene lugar esta semana en Londres, expresando su arrepentimiento por el papel que el Reino Unido ha tenido en las «leyes de sodomía» que todavía se aplican en las antiguas colonias británicas, asegurando que su gobierno está dispuesto a apoyar la reforma contra la discriminación de las personas homosexuales, bisexuales y transexuales en las antiguas colonias.

«Si permites a la gente vivir su vida como ellos elijan y expresar su amor como quieran, entonces se darán cuenta de que se puede conseguir mayores éxitos económicos como consecuencia», declara Johnson al día siguiente, 18 de abril, respondiendo de esta manera también a Daley y secundando las declaraciones de May, asegurando su intención de defender los derechos de las personas homosexuales en la cumbre de la Commonwealth. De acuerdo con un informe de Human Rights Watch, «Este legado extranjero», las leyes que castigan la homosexualidad se introducen en Asia, África, Oriente Medio, el Pacífico y el Caribe bajo el dominio colonialista británico, contribuyendo al clima de hostilidad, violencia y discriminación contra los miembros del colectivo LGBT que perdura todavía hoy en día, particularmente en países como Ghana, Sri Lanka, Malasia, Kenia, Birmania, Nigeria, Uganda, Jamaica y los países del Caribe Oriental.

Reconocer el peso de su homofóbico legado contribuye a motivar a otras países a seguir el ejemplo de Belice, última de las antiguas colonias en las que se han derogado las leyes contra la homosexualidad, que asimismo ha servido de modelo a Trinidad y Tobago, cuyo Tribunal Supremo acaba de declararlas anticonstitucionales, como también los tribunales de India y Kenia se encuentran actualmente valorando sobre su proceder en este sentido. Sin embargo, organizaciones que luchan por los derechos de los homosexuales consideran que May debería presionar a los jefes de gobierno para reformar esas leyes antes de que se pronuncien los tribunales, devolviendo la dignidad y la igualdad ante la ley a los miembros de la comunidad LGBT que integran la Commonwealth.

Fuente Universogay

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Una universidad de Malasia celebra un concurso de carteles para “convertir” alumnos gays en heterosexuales

Martes, 10 de abril de 2018

640x0-youtube-srtfsfj-o5m-una-universidad-de-malasia-celebra-un-concurso-de-carteles-para-convertir-alumnos-gays-en-heteroseuxalesDenuncian que una universidad de Malasia celebra un concurso de carteles para fomentar la «conversión» de alumnos homosexuales o bisexuales en heterosexuales al considerar que tienen «trastornos en la orientación sexual». Actividades que los alumnos LGBT aseguran son habituales en el entorno universitario.

Denuncian que desde el Ministerio de Educación de Malasia se promueve la celebración de foros como Back to Fitrah, realizado el pasado 24 de marzo por la Asociación de Estudiantes Musulmanes en la Universidad de Ciencias de Malasia (USM por sus siglas: Universiti Sains Malaysia), una de las más antiguas instituciones educativas del país, cuyo campus se encuentra en la isla de Penang, en la que promueve la «conversión» de aquellos alumnos que consideran tienen «trastornos en la orientación sexual» a través de acciones como un concurso de carteles para animar a las personas homosexuales, bisexuales y transexuales a «regresar a sus instintos naturales».

«La comunidad LGBT es lo suficientemente valiente como para hacer sus programas abiertamente», declara Ernest Mah, estudiante universitario de 21 años de edad, señalando que este tipo de iniciativas forman parte de un «patrón de conversación» en las universidades de Malasia. Un país en el que la orientación sexual no heterosexual sigue siendo tabú y su cuyo código penal castiga las relaciones entre personas del mismo sexo, que considera «contra el orden de la naturaleza», y conlleva penas de hasta 20 años de prisión, multas y hasta azotes.

«Una cosa que puedes hacer para que tu corazón se sienta tranquilo» es decir «gracias a Alá, ‘Allahu Akbar’, ‘Allah es grandioso’, y eso te hará sentir paz», declara Fatimah Jamaludin, una de las ganadoras del concurso de carteles, explicando que sólo quiere entender mejor a sus compañeros para ayudarles a sentir paz. En su cartel, una mano se dibuja pasando cuentas de oración Tasbih a otra usando un brazalete de color del arco iris. «Dios condena a quien practica la sexualidad» o «haz algo según tu mente y no tu alma, porque el alma viene con deseos, y los deseos te llevarán al mal» son las premisas que se promulgan en otros carteles.

640x0-noticias-cartel-para-promover-al-conversion-de-gays-en-malasiaCartel para promover al «conversión» de gays en Malasia – Foto: Uso permitido

Desde 2012 las autoridades celebran seminarios en los que se enseña a padres y profesores a detectar signos que revelen la homosexualidad de los niños. Un programa de concientización celebrado por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia (Jakim) el año pasado en la universidad, provocó críticas por invitar solamente a los musulmanes que habían «dejado» de ser homosexuales, excluyendo a quienes todavía no lo habían hecho y desde febrero del año pasado fomentan oficialmente las terapias de conversión, mientras que hace sólo dos meses un periódico publicaba una guía sobre «cómo reconocer a un gay», desatando la controversia al poner incluso en riesgo la integridad de las personas.

Estas medidas han ido marginado paulatinamente los eventos y actividades a favor de la comunidad LGBT, llegando algunos grupos a recibir amenazas y ser víctimas de violencia por la presión de los sectores más conservadores. «Nadie puede tocar la religión aquí (…) Trabajé muy duro para ingresar a esta universidad. Realmente no quiero ser expulsada», declara otra alumna de la universidad que prefiere permanecer en el anonimato por temor a sufrir represalias de sus padres o de la propia universidad.

Malasia: economía emergente… y LGTBfobia política y social

Malasia, una de las economías emergentes del sudeste asiático, es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes. Las relaciones homosexuales, en cualquier caso, son ilegales y se castigan con penas de hasta 20 años de cárcel. De hecho, allá por 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

640x0-noticias-cartel-para-promover-al-conversion-de-gaysCartel para promover al «conversión» de gays en Malasia – Foto: Uso permitido

La LGTBfobia social y política imperante en Malasia ha llevado, de hecho, a situaciones que rozan el absurdo, y que hemos recogido en esta misma página. El pasado mes de febrero, en un vídeo promovido por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia, se sugería a los homosexuales que “aprender” a ser hetero es igual que iniciarse en la equitación. Otros ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales; la censura de una escena de La Bella y la Bestia y de una canción de Lady Gaga o la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual. Especialmente preocupante fue lo sucedido en 2012, cuando un joven gay musulmán recibió amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario.

En junio de este año, conocíamos la muerte de un adolescente, T. Nhaveen, después de cinco días en coma y sufrir una dura agresión de carácter homofóbica que le había dejado con varias heridas y quemaduras en la espalda, además de ser sodomizado con una barra. T. Nhaveen, de dieciocho años de edad, había quedado con su mejor amigo, T. Previin, de 19 años de edad, el sábado, 10 de junio, alrededor de las 11 de la mañana en una hamburguesería de Gelugor, un zona residencial de George Town, en Penang, para celebrar que iba a comenzar su vida como estudiante de música en Kuala Lumpur, pero falleció el jueves, 15 de junio, tras ser víctima de una dura agresión homofóbica que le deja en coma durante cinco días. Un episodio más de bullying homofóbico que en esta ocasión había consternado a la sociedad de Malasia por su dureza y violencia. Ante este escenario, podría pensarse que un suceso tan terrible como este debería servir de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia. Mucho nos temíamos que no iba a ser así, a la vista del hecho de que los mismos medios locales y autoridades que han reaccionado con horror ni siquiera precisan que el acoso que el joven sufría era de naturaleza homofóbica. Esperemos, al menos, que se haga justicia con los asesinos de  T. Nhaveen.

Y para corroborarlo, en julio radicales religiosos de Malasia e Indonesia se rebelaban contra Starbucks por su apoyo al colectivo LGBT… Y hoy, nos enteramos de esto…

Fuente Universogay/Cristianos Gays
Foto: Youtube

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Denise Ho denuncia que le han negado la entrada en Malasia por defender los derechos del colectivo LGBT

Sábado, 24 de febrero de 2018

29thhongkongfilmawardspresentationceremonyja_8klfxjq7mLa artista de cantopop de Hong Kong, Denise Ho, tiene un concierto previsto para abril en Kuala Lumpur, pero las autoridades de Malasia le han negado la entrada en el país por defender los derechos del colectivo LGBT.

Destacada por la BBC como una de las 100 mujeres relevantes de 2016, Denise Ho es una cantante de Hong Kong abiertamente homosexual, reconocida igualmente por su activismo a favor de la democracia, que denuncia este jueves, 15 de febrero, que las autoridades de Malasia le han negado el visado que su promotor estaba solicitando para poder actuar en un concierto en Kuala Lumpur, previsto para abril, en la que es una acción más de la creciente intolerancia del gobierno malasio hacia la comunidad LGBT.

«Estoy decepcionada. Podrías pensar que en 2018, donde muchos países presionan por los derechos de los homosexuales y el matrimonio entre personas del mismo sexo, el mundo estaría progresando. Pero de hecho no es así», declara la cantante, una de las estrellas de catopop más famosas de Asia. El catopop es un subgénero en el que se integra la música tradicional china con el jazz, el pop y la música electrónica. Estaba previsto que al menos 2000 personas acudieran a su concierto. «Todos tienen el derecho de ser ellos mismos. Podemos ser abiertamente homosexuales ya que alguien más puede ser cristiano o musulmán», declara Ho.

El sexo entre personas del mismo sexo se considera un delito en Malasia y se castiga con multa, azotes o hasta 20 años de prisión. Mientras las autoridades fomentaban las terapias de conversión desde hace ahora un año, los radicales religiosos se unían a Indonesia en una campaña contra Starbucks por su apoyo al colectivo LGBT, mientras el televisión anunció su intención de preparar un formato televisivo para someter a terapias de conversión a personas transexuales, que finalmente ha desechado por la presión, un periódico publica un reportaje sobre «cómo reconocer a una persona homosexual».

«Malasia da la bienvenida a cualquier artista que proyecte un valor total», asegura Salleh Said Keruak, ministro de comunicaciones y multimedia del país sin llegar a especificar las razones que han llevado a las autoridades a rechazar la solicitud de Ho, aunque puntualizando que todas las representaciones artísticas deben realizarse de acuerdo con «las leyes y valores locales». Hace poco más de una década, en 2006, Denise Ho ya actuara en Malasia sin que se desatara ninguna polémica.

Malasia: economía emergente… y LGTBfobia política y social

Malasia, una de las economías emergentes del sudeste asiático, es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes. Las relaciones homosexuales, en cualquier caso, son ilegales y se castigan con penas de hasta 20 años de cárcel. De hecho, allá por 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

La LGTBfobia social y política imperante en Malasia ha llevado, de hecho, a situaciones que rozan el absurdo, y que hemos recogido en esta misma página. El pasado mes de febrero, en un vídeo promovido por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia, se sugería a los homosexuales que “aprender” a ser hetero es igual que iniciarse en la equitación. Otros ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales; la censura de una escena de La Bella y la Bestia y de una canción de Lady Gaga o la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual. Especialmente preocupante fue lo sucedido en 2012, cuando un joven gay musulmán recibió amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario.

En junio de este año, conocíamos la muerte de un adolescente, T. Nhaveen, después de cinco días en coma y sufrir una dura agresión de carácter homofóbica que le había dejado con varias heridas y quemaduras en la espalda, además de ser sodomizado con una barra. T. Nhaveen, de dieciocho años de edad, había quedado con su mejor amigo, T. Previin, de 19 años de edad, el sábado, 10 de junio, alrededor de las 11 de la mañana en una hamburguesería de Gelugor, un zona residencial de George Town, en Penang, para celebrar que iba a comenzar su vida como estudiante de música en Kuala Lumpur, pero falleció el jueves, 15 de junio, tras ser víctima de una dura agresión homofóbica que le deja en coma durante cinco días. Un episodio más de bullying homofóbico que en esta ocasión había consternado a la sociedad de Malasia por su dureza y violencia. Ante este escenario, podría pensarse que un suceso tan terrible como este debería servir de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia. Mucho nos temíamos que no iba a ser así, a la vista del hecho de que los mismos medios locales y autoridades que han reaccionado con horror ni siquiera precisan que el acoso que el joven sufría era de naturaleza homofóbica. Esperemos, al menos, que se haga justicia con los asesinos de  T. Nhaveen.

Y para corroborarlo, en julio radicales religiosos de Malasia e Indonesia se rebelaban contra Starbucks por su apoyo al colectivo LGBT… Y hoy, nos enteramos de esto…

Fuente Universogay/Cristianos Gays

 

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Un periódico de Malasia desata la indignación con un artículo sobre «cómo reconocer a un gay»

Viernes, 16 de febrero de 2018

malaygay240_f_91794336_7p8lv2bh0kbuky7jtsfknzjnmrl2bndyUn periódico de Malasia desata la indignación entre activistas y miembros del colectivo LGBT tras publicar un artículo en el que enumeran una serie de rasgos y características sobre «cómo reconocer a un gay».

El periódico Sinar Haria es reconocido en Malasia como un medio de comunicación que no acostumbra a ofrecer reportajes de manera sesgada, sino teniendo en cuenta todos los puntos de vista. Sin embargo, esta semana sorprende a sus lectores al publicar una lista de rasgos y características para reconocer a una persona homosexual a simple vista, «cómo reconocer a un gay», que ha causado gran controversia e indignación entre activistas y miembros del colectivo LGBT al considerar que constituye una actitud derogatoria hacia las personas homosexuales en un medio de comunicación con la que llegan incluso a poner en riesgo la vida de las personas.

Según el listado los hombres homosexuales pueden identificarse a través de una barba o su amor por los gimnasios, a lo que no van a hacer ejercicio, sino para encontrarse y conocer a otros hombres. Si a los gays les gusta usar ropa de marca y camisetas ajustadas para mostrar lo que denominan «sus seis paquetes»las lesbianas tienden a abrazarse y cogerse de las manos, menospreciando a las personas del sexo opuesto.

«Hay cuestiones mucho más importantes en este país que deben abordarse (…). Si realmente quieren educar a la sociedad, entonces explíquenles los rasgos de un pedófilo, un abusador, un asesino, un secuestrador, personas que realmente ponen en peligro la vida de otros. ¿Cómo demonios una persona gay pone en peligro tu vida?», proclama Arwind Kumar, un popular influencer malasio, burlándose de la afirmación de que el vello facial sea exclusivo de las personas homosexuales y tildando el artículo de «estúpido» en un vídeo que supera las 120.000 visitas en sus diferentes redes sociales.

La homosexualidad es ilegal en Malasia y conlleva una pena de 20 años de prisión en función de una ley de sodomía vigente desde la época colonial, surgiendo este artículo después de que se hayan producido violentas agresiones a miembros del colectivo LGBT en el último año, demonizado incluso desde el gobierno al fomentar las terapias de conversión que incluso piensan explotar en un formato televisivoT Nhaveen, un estudiante de 18 años de edad, víctima de una violenta agresión por parte de sus propios compañeros de clase que le increpan por ser homosexual y le golpean y queman, dejándolo en coma para fallecer 5 días después. Meses después, Sameera Krishnan, una mujer transgénero de 27 años de edad, era atacada con un cuchillo y recibía tres disparos de arma de fuego en un ataque en su propia floristería. Malasia se unía también a Indonesia en su boicot a Starbucks por sus reiteradas campañas de apoyo a la comunidad LGBT.

Malasia: economía emergente… y LGTBfobia política y social

Malasia, una de las economías emergentes del sudeste asiático, es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes. Las relaciones homosexuales, en cualquier caso, son ilegales y se castigan con penas de hasta 20 años de cárcel. De hecho, allá por 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

La LGTBfobia social y política imperante en Malasia ha llevado, de hecho, a situaciones que rozan el absurdo, y que hemos recogido en esta misma página. El pasado mes de febrero, en un vídeo promovido por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia, se sugería a los homosexuales que “aprender” a ser hetero es igual que iniciarse en la equitación. Otros ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales; la censura de una escena de La Bella y la Bestia y de una canción de Lady Gaga o la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual. Especialmente preocupante fue lo sucedido en 2012, cuando un joven gay musulmán recibió amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario.

En junio de este año, conocíamos la muerte de un adolescente, T. Nhaveen, después de cinco días en coma y sufrir una dura agresión de carácter homofóbica que le había dejado con varias heridas y quemaduras en la espalda, además de ser sodomizado con una barra. T. Nhaveen, de dieciocho años de edad, había quedado con su mejor amigo, T. Previin, de 19 años de edad, el sábado, 10 de junio, alrededor de las 11 de la mañana en una hamburguesería de Gelugor, un zona residencial de George Town, en Penang, para celebrar que iba a comenzar su vida como estudiante de música en Kuala Lumpur, pero falleció el jueves, 15 de junio, tras ser víctima de una dura agresión homofóbica que le deja en coma durante cinco días. Un episodio más de bullying homofóbico que en esta ocasión había consternado a la sociedad de Malasia por su dureza y violencia. Ante este escenario, podría pensarse que un suceso tan terrible como este debería servir de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia. Mucho nos temíamos que no iba a ser así, a la vista del hecho de que los mismos medios locales y autoridades que han reaccionado con horror ni siquiera precisan que el acoso que el joven sufría era de naturaleza homofóbica. Esperemos, al menos, que se haga justicia con los asesinos de  T. Nhaveen.

Y para corroborarlo, en julio radicales religiosos de Malasia e Indonesia se rebelaban contra Starbucks por su apoyo al colectivo LGBT… Y hoy, nos enteramos de esto…

Fuente Universogay/Cristianos Gays

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Malasia prepara un formato de televisión para someter a personas transexuales a terapias de conversión

Martes, 2 de enero de 2018

12malaysian trans rights protestTodos los activistas de Malasia condenan la creación de un formato de televisión por parte de un consejero ejecutivo del estado de Terengganu e integrado por médicos, psicólogos y autoridades islámicas que servirían como asesores a través de un programa para someter a personas transexuales a terapias de conversión. 

El gobierno del estado malasio de Terangganu desata las alarmas entre activistas del colectivo LGBT con el anuncio de un insólito formato de televisión dirigido a las personas transexuales. Se trata de un programa integrado por médicos, psicólogos y expertos religiosos, además de personas transgénero que habrían «vuelto a la vida normal» en lo que no sería otra cosa que un programa para someter a personas transexuales a terapias de conversión.

«Las mujeres transgénero son parte de nuestra sociedad. Son nuestra responsabilidad. Al final, depende de ellas tomar una elección. El concepto del gobierno no es la fuerza. Les damos un camino para tomar las mejores decisiones para sus vidas», declara Ghazali Taib, consejero ejecutivo de Terengganu, explicando que las participantes tendrán la opción de participar de manera voluntaria en el concurso, así como tomar libremente la decisión final.

«Si le pides a alguien que no sean fieles a si mismos, tendrá un impacto adverso en la salud y el bienestar de la persona», afirma Thilaga Sulathireh, cofundadora del grupo activista transgénero Justice for Sisters, que ha condenado los planes del gobierno, junto con todos los activistas LGBT de Malasia. Según un informe de Human Rights Watch, la discriminación contra las personas integrantes del colectivo LGBT es «omnipresente» en Malasia, un país predominantemente musulmán, en el que existen leyes contra la sodomía en el que sus infractores se enfrentan a penas de cárcel y latigazos y en el que las autoridades islámicas llevan tiempo fomentando las terapias de conversión y boicoteando a las empresas, como Starbucks, que defienden la inclusión.

«Están buscando más que una terapia de conversión, que viola los derechos de todos de muchas maneras (…). Si (las personas transexuales) sienten que no pueden cambiarse a sí mismas, se sentirán marginadas de la sociedad», advierte Nisha Ayub, la principal activista transgénero de Malasia, convencida de que este concurso sólo profundizará en el aislamiento de sus participantes y de las personas transgénero en la sociedad. Aunque no hay cifras oficiales sobre las personas transexuales en Malasia, un informe del Ministerio de Salud considera que existen alrededor de 24.000 trabajadoras sexuales transexuales desde el año 2014. En colaboración con el Comité de Desarrollo y Seguridad del Pueblo, la policía y las autoridades islámicas, Ghazali ha adelantado su intención de desarrollar un censo oficial con la intención de identificar a la comunidad transgénero y «rehabilitarla».

Malasia: economía emergente… y LGTBfobia política y social

Malasia, una de las economías emergentes del sudeste asiático, es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes. Las relaciones homosexuales, en cualquier caso, son ilegales y se castigan con penas de hasta 20 años de cárcel. De hecho, allá por 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

La LGTBfobia social y política imperante en Malasia ha llevado, de hecho, a situaciones que rozan el absurdo, y que hemos recogido en esta misma página. El pasado mes de febrero, en un vídeo promovido por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia, se sugería a los homosexuales que “aprender” a ser hetero es igual que iniciarse en la equitación. Otros ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales; la censura de una escena de La Bella y la Bestia y de una canción de Lady Gaga o la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual. Especialmente preocupante fue lo sucedido en 2012, cuando un joven gay musulmán recibió amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario.

En junio de este año, conocíamos la muerte de un adolescente, T. Nhaveen, después de cinco días en coma y sufrir una dura agresión de carácter homofóbica que le había dejado con varias heridas y quemaduras en la espalda, además de ser sodomizado con una barra. T. Nhaveen, de dieciocho años de edad, había quedado con su mejor amigo, T. Previin, de 19 años de edad, el sábado, 10 de junio, alrededor de las 11 de la mañana en una hamburguesería de Gelugor, un zona residencial de George Town, en Penang, para celebrar que iba a comenzar su vida como estudiante de música en Kuala Lumpur, pero falleció el jueves, 15 de junio, tras ser víctima de una dura agresión homofóbica que le deja en coma durante cinco días. Un episodio más de bullying homofóbico que en esta ocasión había consternado a la sociedad de Malasia por su dureza y violencia. Ante este escenario, podría pensarse que un suceso tan terrible como este debería servir de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia. Mucho nos temíamos que no iba a ser así, a la vista del hecho de que los mismos medios locales y autoridades que han reaccionado con horror ni siquiera precisan que el acoso que el joven sufría era de naturaleza homofóbica. Esperemos, al menos, que se haga justicia con los asesinos de  T. Nhaveen.

Y para corroborarlo, en julio radicales religiosos de Malasia e Indonesia se rebelaban contra Starbucks por su apoyo al colectivo LGBT… Y hoy, nos enteramos de esto…

Fuente Universogay/Cristianos Gays

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La LGTBfobia pone en riesgo la lucha contra el VIH en Malasia

Jueves, 9 de noviembre de 2017

logo_1843__listingEn un duro comunicado publicado en su página web el Malaysian AIDS Council avisa de que la homofobia, la transfobia y los prejuicios LGTBfóbicos están contrarrestando la lucha del país contra el VIH.

Que Malasia no es el país ideal para ser LGTB+ es algo que llevamos bastante tiempo viendo. Y ¿qué ocurre cuando un país instaura la LGTBfobia en sus instituciones y promueve el miedo y los prejuicios hacia el colectivo? Que pone a su población en riesgo.

La organización líder en la lucha contra el VIH en el país, el Malaysian AIDS Council(MAC) publicó hace unos días un comunicado en el que acusaba directamente a la homofobia, la transfobia y el temor que se está generando respecto al colectivo como “el mayor de los contribuyentes en el creciente número de nuevas infecciones de VIH en el país, como ya han informado varios medios de comunicación en la última semana.

Malasia es uno de los 10 países de la región Asia Pacífico que colman el 95% de los nuevos diagnósticos de VIH. Desde 2010 la transmisión de VIH por vía sexual se convirtió en la principal fuente de nuevas infecciones, sobrepasando así al uso de drogas inyectables u otras formas de transmisión. El año pasado el 84% de esas nuevas infecciones fueron por vía sexual, y de ésas el 46% ocurrieron entre hombres que tienen sexo con otros hombres.

Desde hace un tiempo el MAC y otras organizaciones trabajan con el Ministerio de Sanidad del país para crear estrategias de ayuda a los grupos en mayor riesgo de contraer el VIH: las trabajadoras sexuales, las personas trans y los hombres que tienen sexo con otros hombres. Uno de los puntos claves de esa estrategia es la mejora de acceso a las pruebas rápidas de VIH, que ha hecho que cada vez haya más personas realizándoselas periódicamente. Sólo en 2017 más de 1,400 personas de esos grupos de riesgo ya se han hecho la prueba.

El MAC considera que este avance es “esperanzador” porque las poblaciones que hace un tiempo eran condenadas al ostracismo ahora están empezando a salir a la luz para acceder a los tratamientos del VIH, pero avisan de “los efectos adversos que la homofobia, la transfobia y el miedo al colectivo LGTB pueden tener en la meta de acabar con el SIDA en 2030. Hay suficientes pruebas que demuestran que en ambientes en los que las personas LGTB+ son perseguidas, discriminadas o criminalizadas la epidemia del SIDA prospera.

Es por eso que avisan de que si el país quiere realmente apuntarse al objetivo global de acabar con el SIDA para el 2030 “no debemos permitir que la homofobia, la transfobia o los sentimientos anti-LGTB impregnen al discurso contra el VIH y el SIDA en nuestra sociedad.

Malasia: economía emergente… y LGTBfobia política y social

Malasia, una de las economías emergentes del sudeste asiático, es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes. Las relaciones homosexuales, en cualquier caso, son ilegales y se castigan con penas de hasta 20 años de cárcel. De hecho, allá por 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

La LGTBfobia social y política imperante en Malasia ha llevado, de hecho, a situaciones que rozan el absurdo, y que hemos recogido en esta misma página. El pasado mes de febrero, en un vídeo promovido por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia, se sugería a los homosexuales que “aprender” a ser hetero es igual que iniciarse en la equitación. Otros ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales; la censura de una escena de La Bella y la Bestia y de una canción de Lady Gaga o la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual. Especialmente preocupante fue lo sucedido en 2012, cuando un joven gay musulmán recibió amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario.

En junio de este año, conocíamos la muerte de un adolescente, T. Nhaveen, después de cinco días en coma y sufrir una dura agresión de carácter homofóbica que le había dejado con varias heridas y quemaduras en la espalda, además de ser sodomizado con una barra. T. Nhaveen, de dieciocho años de edad, había quedado con su mejor amigo, T. Previin, de 19 años de edad, el sábado, 10 de junio, alrededor de las 11 de la mañana en una hamburguesería de Gelugor, un zona residencial de George Town, en Penang, para celebrar que iba a comenzar su vida como estudiante de música en Kuala Lumpur, pero falleció el jueves, 15 de junio, tras ser víctima de una dura agresión homofóbica que le deja en coma durante cinco días. Un episodio más de bullying homofóbico que en esta ocasión había consternado a la sociedad de Malasia por su dureza y violencia. Ante este escenario, podría pensarse que un suceso tan terrible como este debería servir de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia. Mucho nos temíamos que no iba a ser así, a la vista del hecho de que los mismos medios locales y autoridades que han reaccionado con horror ni siquiera precisan que el acoso que el joven sufría era de naturaleza homofóbica. Esperemos, al menos, que se haga justicia con los asesinos de  T. Nhaveen.

Y para corroborarlo, en julio radicales religiosos de Malasia e Indonesia se rebelaban contra Starbucks por su apoyo al colectivo LGBT… Y hoy, nos enteramos de esto…

Fuente | Gay Star News, vía EstoyBailando/Cristianos Gays

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El vicepresidente de Malasia prohíbe un festival gay por “Antinatural”

Jueves, 28 de septiembre de 2017

ahmad-zahid-hamidi-696x522Ahmad Zahid Hamidi ha prohibido el evento que se iba a celebrar en Kuala Lumpur. 

El próximo 30 de septiembre se había anunciado la celebración de una fiesta gay como prolongación del festival White Party que se celebra todos los años en la ciudad de Bangkok. Pero al vicepresidente malasio, Ahmad Zahid Hamidi no le parece buena idea y ha dado órdenes a la policía para que impida la fiesta y además, aprovechando que también es ministro del Interior, ha denegado cualquier permiso de entrada a las personas que vayan a acudir al festival… como si fueran a contarlo en la aduana, claro.

Por si esto fuera poco, asegura que están investigando a los organizadores que serán expulsados del país. Y es que para este señor, “el comportamiento homosexual no es normal”.

En Malasia la homosexualidad no es legal y está castigada con hasta 20 años de cárcel, multas y hasta flagelaciones. En mayo te contábamos como el Orgullo de Kuala Lumpur se había cancelado por las presiones religiosas y hace solo unos días hablábamos del concurso de vídeos para prevenir la homosexualidad que había convocado el gobierno.

En el 2012 las autoridades del país publicaron una serie de directrices para “detectar homosexuales” que incluían preferencia por la ropa ajustada o saludarse de la misma forma que las mujeres.

Malasia: economía emergente… y LGTBfobia política y social

Malasia, una de las economías emergentes del sudeste asiático, es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes. Las relaciones homosexuales, en cualquier caso, son ilegales y se castigan con penas de hasta 20 años de cárcel. De hecho, allá por 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

La LGTBfobia social y política imperante en Malasia ha llevado, de hecho, a situaciones que rozan el absurdo, y que hemos recogido en esta misma página. El pasado mes de febrero, en un vídeo promovido por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia, se sugería a los homosexuales que “aprender” a ser hetero es igual que iniciarse en la equitación. Otros ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales; la censura de una escena de La Bella y la Bestia y de una canción de Lady Gaga o la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual. Especialmente preocupante fue lo sucedido en 2012, cuando un joven gay musulmán recibió amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario.

En junio de este año, conocíamos la muerte de un adolescente, T. Nhaveen, después de cinco días en coma y sufrir una dura agresión de carácter homofóbica que le había dejado con varias heridas y quemaduras en la espalda, además de ser sodomizado con una barra. T. Nhaveen, de dieciocho años de edad, había quedado con su mejor amigo, T. Previin, de 19 años de edad, el sábado, 10 de junio, alrededor de las 11 de la mañana en una hamburguesería de Gelugor, un zona residencial de George Town, en Penang, para celebrar que iba a comenzar su vida como estudiante de música en Kuala Lumpur, pero falleció el jueves, 15 de junio, tras ser víctima de una dura agresión homofóbica que le deja en coma durante cinco días. Un episodio más de bullying homofóbico que en esta ocasión había consternado a la sociedad de Malasia por su dureza y violencia. Ante este escenario, podría pensarse que un suceso tan terrible como este debería servir de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia. Mucho nos temíamos que no iba a ser así, a la vista del hecho de que los mismos medios locales y autoridades que han reaccionado con horror ni siquiera precisan que el acoso que el joven sufría era de naturaleza homofóbica. Esperemos, al menos, que se haga justicia con los asesinos de  T. Nhaveen.

Y para corroborarlo, en julio radicales religiosos de Malasia e Indonesia se rebelaban contra Starbucks por su apoyo al colectivo LGBT… Y hoy, nos enteramos de esto…

Fuente | PinkNews, vía EstoyBailando/Cristianos Gays

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Radicales religiosos de Malasia e Indonesia se rebelan contra Starbucks por su apoyo al colectivo LGBT

Jueves, 6 de julio de 2017

200x200-noticias-24677-2015-11-11-22555Radicales religiosos de Malasia e Indonesia se rebelan contra Starbucks por su apoyo al colectivo LGBT

Organismos radicales musulmanes hacen un llamamiento para boicotear la cadena de café Starbucks en Malasia e Indonesia, dos de los países con mayoría musulmana en el sudeste asiático, ante una campaña de apoyo a la comunidad LGTB.

La que es actualmente la compañía de café más grande del mundo, Starbucks, siempre ha tratado de reivindicar y apoyar a las comunidades desfavorecidas o minoritarias. El año pasado, además de ser reconocida como «el mejor lugar para trabajar» en una encuesta estadounidense, haciendo gala de sus políticas de inclusión, abría su primer establecimiento en Kuala Lumpur con un personal mayoritariamente sordomudos, lo que llevaba a sus clientes a tener que comunicarse por señas o por escrito. Un año después, ante una campaña para apoyar al colectivo LGBT, una organización ultraconservadora de Malasia ha pedido el boicot a Starbucks, una petición que también ha sido secundada por una organización similar en Indonesia.

Pribumi Perkasa Malaysia es el movimiento ultraconservador que ha pedido a los musulmanes que hicieran un boicot a Starbucks argumentando el apoyo de la compañía a las comunidades de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, instando al gobierno malasio a revisar el permiso comercial concedido a aquellas empresas que se hayan podido mostrar favorables al matrimonio igualitario. La homosexualidad está penada por la ley y se castiga con cárcel en Malasia, por lo que prosperan este tipo de boicots, como censurar una película como La bella y la bestia o incluso fomentar las terapias de conversión desde el mismo gobierno, lo que conduce a la homofobia de la que era víctima el joven T. Nhaveen, quien fallece tras permanecer cinco días en coma como consecuencia de un dura y violenta agresión.

Esa misma actitud es la que tiene ahora el gobierno de Indonesia, país de mayoría musulmana en el que la homosexualidad no es ilegal en todo su territorio, salvo en la provincia de Aceh donde sí se aplica la ley sharia que les lleva a condenar a 85 bastonazos a una pareja gay, pero que sufre un serio incremento de la homofobia fomentada por las propias autoridades que llega a poner incluso el peligro del turismo en puntos turísticos como Bali. Aquí ha sido el segundo organismo musulmán más importante del país, Muhammadiyah, quien ha llamado al mismo boicot contra Starbucks. «Es hora de que el gobierno indonesio contemple revocar la licencia de Starbucks en Indonesia, en la medida en que la ideología, el negocio y la visión [de Starbucks] son contrarias a nuestra ideología», declara Anwar Abbas, jefe del departamento de asuntos económicos de Muhammadiyah. Un llamamiento al que se une Yunahar Ilyas, dirigente del Consejo de los Ulemas, la instancia religiosa más importante de Indonesia, quien afirma que «si su negocio consiste en fortalecer la comunidad LGTB, es nuestro derecho pedirle a los musulmanes que no consuman en Starbucks, a fin de que sus ingresos no se utilicen para reforzar la campaña favorable a la comunidad LGTB».

Fuente Universogay

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Espantoso asesinato homófobo de un chico de 18 años en Malasia

Lunes, 19 de junio de 2017

t-nhaveen-asesinato-homofobiaLa sociedad de Malasia está consternada por la muerte de un adolescente, T. Nhaveen, después de cinco día en coma y sufrir una dura agresión de carácter homofóbica que le había dejado con varias heridas y quemaduras en la espalda, además de ser sodomizado con una barra. T. Nhaveen, de dieciocho años de edad, había quedado con su mejor amigo, T. Previin, de 19 años de edad, el sábado, 10 de junio, alrededor de las 11 de la mañana en una hamburguesería de Gelugor, un zona residencial de George Town, en Penang, para celebrar que iba a comenzar su vida como estudiante de música en Kuala Lumpur, pero falleció el pasado jueves, 15 de junio, tras ser víctima de una dura agresión homofóbica que le deja en coma durante cinco días. Un episodio más de bullying homofóbico que en esta ocasión ha consternado a la sociedad de Malasia por su dureza y violencia.

Una vez más, una de esas noticias espantosas que nos hielan el corazón. Tenía 18 años, y al día siguiente iba a viajar a Kuala Lumpur para iniciar sus estudios universitarios. Un grupo de indeseables, que ya antes lo habían acosado, se cruzó en su camino hace ahora una semana. Lo golpearon, lo quemaron, lo violaron analmente con algún objeto rígido y lo dejaron en coma. Este jueves se ha anunciado su muerte. El odio homófobo se ha llevado por delante la vida de T. Nhaveen.

La brutal agresión ocurrió en la noche del pasado viernes en Gelugor, un suburbio dee George Town (en la isla de Penang, en Malasia). T. Nhaveen había dejado ese mismo día su trabajo en un centro comercial. Al día siguiente se trasladaba a Kuala Lumpur, la capital del país, para iniciar sus estudios universitarios de Composición Musical. Se encontraba tomando algo en una hamburguesería con T. Previin, un amigo, cuando dos de sus antiguos compañeros, que ya lo habían sometido a acoso homófobico, los vieron y comenzaron a molestarlos. Coinciden con un grupo de cinco adolescentes, de los que cuatro de ellos son antiguos compañeros de clase, que comienzan a reírse de las maneras afeminadas de Nhaveen, quien les dice que vayan a «ocuparse de sus asuntos».

Es entonces cuando, lejos de cesar su acoso, los dos agresores llamaron a varios jóvenes más, que llegaron al lugar en varias motocicletas y ya fuera del local comenzaron a golpear a los chicos con sus cascos, mientras gritaban insultos homófobos y no dudan en agredirles físicamente. Previin recibe un golpe en la cabeza, pero consigue zafarse de sus agresores y huir. LT. Previin pudo escapar, aunque con fracturas en los huesos de la cara de las que ha necesitado ser operado. T. Nhaveen no tuvo tanta suerte, y los agresores, de edades comprendidas entre los 16 y los 18 años, lo arrastraron hasta un parque cercano y allí se ensañaron con él. Cuando LT. Previin estaba siendo atendido por una fractura debajo del ojo derecho, el hermano de uno de los atacantes entrega el cuerpo de Nhaveen en el mismo hospital de Penang, inconsciente, donde es tratado por varias heridas y quemaduras en la espalda, además de que haber sido sodomizado con un objeto. Tras permanecer en coma durante cinco días, fallece finalmente..

La paliza fue brutal. Golpes, quemaduras en las espalda, una herida sangrante en la ingle… T. Nhaveen presentaba incluso desgarro anal, señal de que sus agresores lo sodomizaron con algún tipo de objeto rígido. Nada se pudo hacer ya por su vida. Cuando fue trasladado al hospital el joven se encontraba en coma, consecuencia de la brutalidad de los golpes recibidos, que le produjeron hemorragias internas en el cráneo y en el abdomen. Este jueves, de hecho, se anunciaba su fallecimiento. «El examen del médico demostró que tenía lesiones en el ano causadas por un objeto contundente. También había marcas de quemaduras en la espalda», confirma su propio tío, quien ha declarado que su familia estaba desolada por lo ocurrido dada la naturaleza amable y gentil de su sobrino. Hace sólo tres meses, Nhaveen se recuperaba de un tumor benigno en el cerebro, lo que no le había impedido presentarse a los exámenes académicos que le habrían permitido iniciar sus estudios de compositor en Kuala Lumpur. Mientras tanto había estado contribuyendo a la economía familiar trabajando en un supermercado de un centro comercial de Queenbay.

La policía ya ha detenido a cinco de los ocho adolescentes, de entre 16 y 18 años de edad, involucrados en la agresión que ha llevado a la muerte de Nhaveen, que tras ser inicialmente acusados por una revuelta, finalmente serán procesados por asesinato, tal y como ha confirmado Roslee Chik, jefe de policía de Penang, dado que cuentan con el testimonio de varios testigos que presenciaron el incidente, además del examen forense que les señala como responsables directos de su muerte. La policía también ha revelado que no es la primera vez que se les señala de intimidar y extorsionar a otros adolescentes, así como están relacionados con un incidente con el empleado de una tienda de Jelutong al que habrían golpeado el pasado 5 de mayo. «Hasta ahora sólo hemos recibido dos informes policiales sobre las actividades de la banda y le pido a cualquiera que haya sido su víctima que presente una denuncia», añade Chik.

De hecho, según se desprende de los medios locales que hemos podido consultar, la muerte de T. Nhaveen ha causado un gran impacto en el país por su brutalidad. La ministra de Mujer, Familia y Desarrollo Comunitario, Rohani Abdul Karim, ha declarado, tras entrevistarse con su madre, que es voluntad de su gobierno que los asesinos sean juzgados como adultos, pese a su edad, lo que podría suponer incluso que se les aplicara la pena de muerte.

«Esperamos que el alma de Nhaveen descanse en paz cuando se haga justicia. Demandamos justicia porque no queremos que les pase lo mismo a otros», reclama G Premalatha, una tía de Nhaveen, durante su emotivo funeral, al que han acudido numerosas autoridades locales.

Malasia: economía emergente… y LGTBfobia política y social

Malasia, una de las economías emergentes del sudeste asiático, es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes. Las relaciones homosexuales, en cualquier caso, son ilegales y se castigan con penas de hasta 20 años de cárcel. De hecho, allá por 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

La LGTBfobia social y política imperante en Malasia ha llevado, de hecho, a situaciones que rozan el absurdo, y que hemos recogido en esta misma página. El pasado mes de febrero, en un vídeo promovido por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia, se sugería a los homosexuales que “aprender” a ser hetero es igual que iniciarse en la equitación. Otros ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales; la censura de una escena de La Bella y la Bestia y de una canción de Lady Gaga o la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual. Especialmente preocupante fue lo sucedido en 2012, cuando un joven gay musulmán recibió amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario.

Ante este escenario, podría pensarse que un suceso tan terrible como el que hoy recogemos debería servir de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia. Mucho nos tememos que no será así, a la vista del hecho de que los mismos medios locales y autoridades que han reaccionado con horror ni siquiera precisan que el acoso que el joven sufría era de naturaleza homofóbica.

Esperemos, al menos, que se haga justicia con los asesinos de  T. Nhaveen.

Descansa en paz.

Fuente Dosmanzanas/Universogay

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Malasia corrige el concurso que buscaba un vídeo para “prevenir” la “confusión sexual”

Lunes, 12 de junio de 2017

18697972_1515136925183731_8383553905321760992_nTras las protestas de activistas LGTB el Ministerio de Sanidad de Malasia retira las partes LGTBfóbicas de su concurso para buscar vídeos que ayuden a “prevenir la confusión sexual”.

Hace unos días te explicábamos que en el Ministerio de Sanidad de Malasia no habían tenido mejor idea que organizar un concurso para premiar con hasta 820€ al mejor vídeo pensado para “prevenir”, entre otras cosas, la “confusión de género“.

La noticia circuló rápidamente por la web y un representante del Ministerio de Sanidad malayo dijo, literalmente, que no tenía ni idea de lo que le estaban hablando. Entre las categorías a las cosas que los vídeos debían ayudar a “prevenir” además de la “confusión de género” estaba el sexo pre-matrimonial, el comportamiento “marimacho” de algunas chicas o los embarazaos adolescentes. Y todo esto en un concurso dirigido a chavales de entre 13 y 24 años.

 Tras las quejas de varios activistas LGTB de la región y de grupos internacionales por los derechos humanos, que acusaron -lógicamente- al Ministerio de promover la LGTBfobia y la discriminación a una minoría, el Ministerio de Sanidad Malayo ha emitido un comunicado explicando que el concurso se lanzó “con buena fe” y que su propósito “nunca fue señalar ni discriminar a la comunidad LGTB“, sino “aportar luz al conocimiento que los adolescentes tienen sobre la salud sexual y reproductiva“.

Así que han decidido eliminar del concurso todas las palabras y categorías que pudieran considerarse LGTBfóbicas, y para determinarlo el Ministro de Sanidad se reunió con la activista trans Nisha Ayub, que declaró que habían tenido una reunión “increíble” en la que pudo ver el “interés genuino” del ministro con respecto a su relación con la comunidad LGTB.

Hay que recordar que aunque ser LGTB no es ilegal en Malasia, el colectivo está sufriendo una persecución cada vez más intensa. Dejando a un lado tonterías como cuando las autoridades prohibieron el estreno de La Bella y la Bestia por tener un “momento gay” (aunque luego la estrenaron tal cual, que era mucho dinero), hay indicadores más preocupantes como por ejemplo la cancelación de una marcha del Orgullo en Kuala Lumpur por las quejas de los religiosos que no veían con buenos ojos que coincidiera con el Ramadán.

LGTBfobia de estado en Malasia

En Malasia la homosexualidad está perseguida y se castiga con penas de hasta 20 años de cárcel (especialmente las relaciones entre hombres gais). De hecho, allá por 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

Malasia es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes.

Venimos dando cuenta de la LGTBfobia social y política imperante en este pequeño estado peninsular de Asia. Algunos ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales, la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual o la censura de la canción Born This Way, de Lady Gaga, por su contenido LGTB. También en 2012, un joven gay musulmán recibía amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario. Con anterioridad, concretamente en noviembre de 2008, informábamos sobre un edicto de las autoridades musulmanas contra las “actitudes masculinas” en las mujeres, entre las que se incluía el lesbianismo y el vestir “como hombres”.

Y en cuando al cine… Según la censura malasia si en una película aparece un personaje homosexual, ese personaje ha de morir o arrepentirse volviéndose heterosexual al final de la historia.

Fuente | Pink News, vía EstoyBailando, Dosmanzanas, Cristianos Gays

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Malasia monta un concurso de vídeos para “prevenir” la homosexualidad

Miércoles, 7 de junio de 2017

18697972_1515136925183731_8383553905321760992_nEl Ministerio de Sanidad de Malasia organiza un concurso para premiar los vídeos que mejor ayuden a prevenir la “confusión de género”.

Los activistas LGTB del país denuncian que el propio gobierno promueve y premia la discriminación contra el colectivo.

Si tienes entre 13 y 24 años, vives en Malasia y tienes la mala suerte de ser un homófobo puedes participar en el nuevo concurso que el Ministerio de Sanidad del país ha creado para ayudar a prevenir la homosexualidad.

El gobierno de Malasia está muy preocupado por la homosexualidad en La Bella y la Bestia el país y ha organizado un concurso en el que se premiará con hasta 820€ a la persona que cree el mejor vídeo que hable de temas como “la confusión de género, sexualidad y las relaciones entre el sexo e internet“. Dentro de la “confusión de género” el ministerio no ha dudado en colocar a hombres gais, mujeres lesbianas, personas transgénero y mujeres con apariencia masculina.

Para participar en este concurso hay que tener entre 13 y 24 años y todos los vídeos se tienen que centrar en cómo evitar y controlar la “confusión de género” y los problemas que eso puede generar en la vida de las personas. Por ejemplo, uno de los problemas que puede causarte ser homosexual es que tu gobierno premie a los que te discriminan por ser homosexual. Aunque dudamos de que eso salga en algún vídeo.

También hay categorías como el “cibersexo” o la salud reproductiva, en la que se ponen como ejemplos de cosas a evitar las relaciones antes del matrimonio o los embarazos de adolescentes. Desde la campaña invitan a los que quieran participar en el concurso a estudiar, por ejemplo, el impacto del “sexo libre” sobre la sociedad

La comunidad LGTB del país ya ha puesto el grito en el cielo. La activista transgénero Nisha Ayub denuncia que esta campaña “promueve la discriminación, el odio e incluso la violencia hacia las minorías“. Además añade que “el Ministerio de Salud debe estudiar asuntos de salud y no premiar a las personas que suban este tipo de vídeos. Esto lanza un mensaje muy negativo a nuestra sociedad

Pero desde el Ministerio dicen que no, que no es discriminación, que es una campaña para “promover el conocimiento y la creatividad de los adolescentes en materias relacionadas con la salud sexual y reproductiva y no tiene intención alguna de discriminar a ningún grupo en particular.” Aunque, lo cierto es que el portavoz del Ministerio, Subramaniam Sathasivam, ha dicho a la prensa que no tenía ni idea de que existía este concurso.

LGTBfobia de estado en Malasia

En Malasia la homosexualidad está perseguida y se castiga con penas de hasta 20 años de cárcel (especialmente las relaciones entre hombres gais). De hecho, allá por 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

Malasia es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes.

Venimos dando cuenta de la LGTBfobia social y política imperante en este pequeño estado peninsular de Asia. Algunos ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales, la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual o la censura de la canción Born This Way, de Lady Gaga, por su contenido LGTB. También en 2012, un joven gay musulmán recibía amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario. Con anterioridad, concretamente en noviembre de 2008, informábamos sobre un edicto de las autoridades musulmanas contra las “actitudes masculinas” en las mujeres, entre las que se incluía el lesbianismo y el vestir “como hombres”.

Y en cuando al cine… Según la censura malasia si en una película aparece un personaje homosexual, ese personaje ha de morir o arrepentirse volviéndose heterosexual al final de la historia.

Fuente | Europa Press , vía EstoyBailando, Dosmanzanas, Cristianos Gays

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Cancelan el orgullo de Kuala Lumpur por las quejas de los religiosos

Viernes, 26 de mayo de 2017

240_f_91794336_7p8lv2bh0kbuky7jtsfknzjnmrl2bndymalaygayLa Universidad Taylor, que iba a celebrar tres días de actividades dentro del Orgullo LGTB, cede a las presiones de varios blogs islamistas y cancela el evento. 

Malasia no es un buen país para vivir si eres una persona LGTB, pero aún así la Universidad Taylor se había comprometido a organizar, durante tres días, un Orgullo LGTB en el que la comunidad pudiera reunirse para organizar varios eventos, asistir a un ciclo de cine LGTB y marchar a través del campus. Por desgracia ya no van a poder: el Orgullo de Kuala Lumpur se ha cancelado.

Los organizadores del evento han publicado un comunicado en el que culpan a la dirección de la Universidad de “haber decidido anteponer sus intereses económicos a la protección de la libertad y la libertad académica; además de no haber luchado por la autonomía de sus estudiantes.” Todo apunta a que la Universidad decidió recular ante las protestas de varios blogs islamistas que comenzaron un boicot al centro por celebrar un Orgullo LGTB durante el Ramadán.

Las personas LGTB en Malasia sufren una fuerte discriminación social y el propio presidente del país ya dijo que los derechos humanos de las personas LGTB no tenían por qué ser necesariamente respetados. “El estado ha perpetrado una opresión sistémica hacia los espacios y discursos LGTB“, señalan los organizadores del Orgullo en el mismo comunicado, “incluyendo la prohibición del Seksualiti Merdeka, a pesar de los Artículos 19 y 20 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que garantiza el derecho a la libertad de reunión, de opinión y de expresión para todo el mundo“.

Llama la atención que mientras en Malasia se protesta por la celebración de un Orgullo durante el Ramadán, en el Pride de Londres se haya incluido la celebración religiosa dentro de la programación de su Orgullo en forma de iftar que tiene la intención de acercar a la comunidad LGTB y a la comunidad islámica.

LGTBfobia de estado en Malasia

En Malasia la homosexualidad está perseguida y se castiga con penas de hasta 20 años de cárcel (especialmente las relaciones entre hombres gais). De hecho, allá por 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

Malasia es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes.

Venimos dando cuenta de la LGTBfobia social y política imperante en este pequeño estado peninsular de Asia. Algunos ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales, la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual o la censura de la canción Born This Way, de Lady Gaga, por su contenido LGTB. También en 2012, un joven gay musulmán recibía amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario. Con anterioridad, concretamente en noviembre de 2008, informábamos sobre un edicto de las autoridades musulmanas contra las “actitudes masculinas” en las mujeres, entre las que se incluía el lesbianismo y el vestir “como hombres”.

Y en cuando al cine… Según la censura malasia si en una película aparece un personaje homosexual, ese personaje ha de morir o arrepentirse volviéndose heterosexual al final de la historia.

Fuente | Pink News, vía EstoyBailando/Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Malasia proyectará La Bella y la Bestia sin censurar el “momento gay”

Viernes, 24 de marzo de 2017

1338_la-bella-y-la-bestia_620x350Tras volver a revisar la película, los censores de Malasia se desdicen y aprueban el estreno porque el “momento gay” no es ofensivo.

La película, por cierto, ha recaudado 400 millones de dólares en menos de una semana.

El famoso “momento exclusivamente gay” que el director dijo que había en la película La Bella y la Bestia es de una simpleza tal que ahora el propio Bill Condon ha tenido que decir que sus palabras se magnificaron.

El lío con lo del “momento gay” ha sido tal que en Rusia la han calificado “Para mayores de 16 años”, en Kuwait han dicho que la estrenarán cuando corten ese trozo y en Singapur y Malasia dijeron exactamente lo mismo pero Disney les prohibió censurarla y la película se quedó en el limbo de la homofobia. Vamos, que no se estrenaba.

El “momento gay” supuso, además, que muchos homófobos por todo el mundo propusieran boicotear la película y negarse a llevar a sus hijos a verla. El boicot ha debido ser todo un éxito, porque en cuatro días la película ya ha recaudado 400 millones de dólares en todo el mundo.

Como no hay homofobia que no cure el dinero, a la vista del éxito que ha supuesto la película, las autoridades malasias han decidido dar el visto bueno para estrenarla. Así lo han confirmado dos de las cadenas de multicines más importantes del país, TGV Cinemas y Golden Screen Cinemas, que anuncian la fecha de estreno para el próximo día 30:

Según una fuente anónima dentro del comité censor del país, tras la negativa de Disney a estrenar la película en el país se volvieron a reunir y se dieron cuenta de que el momento era “inofensivo”. La excusa para este cambio de opinión es que el panel que revisó la película estaba formado por personas diferentes.

Fuente: Associated Press, vía EstoyBailando

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El primer ministro de Malta urge a los países de la Commonwealth a derogar las leyes contra la población LGTB

Sábado, 18 de marzo de 2017

imagesEl Gobierno de Malta sigue dando ejemplo de compromiso con la igualdad LGTB. El primer ministro Joseph Muscat ha aprovechado la celebración del día de la Commonwealth, organización que agrupa a países del antiguo imperio británico, para recordar y condenar la persecución que sufren las personas LGTB en la mayoría de ellos. A causa, frecuentemente, de las legislaciones homófobas heredadas de la época colonial.

El primer ministro de Malta ha vuelto a mostrar el compromiso de su Gobierno con los derechos LGTB. Desde su posición como presidente de turno de la Commonwealth, Muscat ha reivindicado el fin de la criminalización de las personas LGTB en los Estados miembros de esta organización internacional. En la mayoría de estos países, las relaciones entre personas del mismo sexo están consideradas un delito, penado en muchos casos con largos años de cárcel y, en algunos casos, con la muerte. El origen de estas legislaciones represivas se encuentra mayoritariamente en la época colonial británica.

Una situación que Muscat ha querido recordar ante el resto de jefes de Estado y de Gobierno, incluida la reina Isabel II, en el acto con motivo del día de la Commonwealth celebrado el lunes pasado en la abadía de Westminster de Londres. “Quiero referirme de forma especial al respeto a las personas LGBTIQ, o la carencia del mismo”, declaró el primer ministro maltés. Una injusticia legal que calificó de “mancha considerable en nuestra familia de naciones”.

Muscat reveló que otros líderes de los Estados miembros de la Commonwealth son conscientes de que “las cosas deben cambiar”, pero se muestran “recelosos de cómo reaccionará la sociedad” si se empieza a avanzar hacia la despenalización. Ante esta actitud, el líder maltés ofreció la mediación de la organización internacional para ayudar a esos países a dar los primeros pasos. “La historia los juzgará positivamente cuando lo hagan”, aseguró. Ya posteriormente, Muscat apuntó al “compromiso” y la “comprensión” de las circunstancias de cada país, como claves para persuadir a sus mandatarios de que “si haces lo correcto, nunca es demasiado tarde”.

Los contrastes de la realidad LGTB en la Commonwealth

commonwealth_flag_-_2013-svgLos actos homosexuales son ilegales en 40 de los 52 países de la Commonwealth. Las sanciones incluyen la pena de muerte en algunas partes de Nigeria y Pakistán, 25 años de cárcel en Trinidad y Tobago, 20 años, además de la flagelación, en Malasia, y la cadena perpetua en Sierra Leona, Tanzania, Uganda, Bangladesh y Guyana. En tan solo 4 de los países miembros existe la completa igualdad legal, incluyendo el derecho a contraer matrimonio a las parejas del mismo sexo: Canadá, Sudáfrica, Nueva Zelanda y el Reino Unido (excepto Irlanda del Norte). En 2011 era Australia quien pedía la despenalización de la homosexualidad en los Estados miembros, pero año y medio después, la nueva carta de derechos de la Commonwealth evitaba cualquier referencia explícita a los ciudadanos LGTB en su nueva carta de derechos.

Malta, miembro también de la organización, se está convirtiendo en los últimos años en un referente de políticas igualitarias, a las que podría sumarse en los próximos meses la total equiparación matrimonial de las parejas del mismo y de distinto sexo. A finales del año pasado, el Parlamento maltés prohibía las llamadas “terapias” reparadoras de la homosexualidad y ampliaba su ley de identidad de género. Con esta legislación, el país se convertía en el primer Estado de Europa en prohibir las dañinas e inútiles “terapias” reparadoras de la homosexualidad o la transexualidad. Asimismo, mejoraba su ya avanzada normativa legal para permitir a las personas transgénero solicitar el cambio en el registro del sexo legal a partir de los 16 años (hasta entonces eran 18) y a la población reclusa servir condena en una prisión acorde a su identidad de género. Una trayectoria alentadora a la que ahora se le suma el compromiso por los derechos LGTB en la esfera internacional.

Fuente Dosmanzanas

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