Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Jesús’

Si quieres ser perfecto…

Miércoles, 17 de enero de 2018

aqw

***

Antonio nació el año 252 en Qeman, en el Medio Egipto, hijo de hacendados cristianos acomodados. Hacia los veinte años escuchó la proclamación del Evangelio: «Si quieres ser perfecto…». Fulminado por la invitación de Jesús, vendió los fértiles terrenos que recibió en herencia tras la muerte de sus padres y emprendió la vida ascética, primero, junto a su pueblo y, después, encerrándose en una necrópolis durante casi trece años. Tras diversos ataques demoníacos, se comprometió todavía más en la lucha ascética y se estableció en un fortín abandonado, donde se quedó durante otros veinte años.

El año 306 dejó su retiro y aceptó tener discípulos. Para huir de la notoriedad, se retiró a la «montaña interior» (el monte Kolzum). Murió el 17 de enero del año 356, a los ciento cinco años muchos de los cuales transcurrieron enseñando a los solitarios, curando a los enfermos, refutando a los herejes con un ministerio carismático y autorizado que le ha convertido para siempre en el padre de los monjes.

***

En aquel tiempo, se acercó uno y le preguntó:

-“Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para obtener la vida eterna?”

Jesús le contestó:

“¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno sólo es bueno. Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.”

Él le preguntó:

-“¿Cuáles?

Jesús contestó:

-“No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio;  honra a tu padre y a tu madre, ama a tu prójimo como a ti mismo.”

El joven le dijo:

-“Todo eso ya lo he cumplido. ¿Qué me falta aún?

Jesús le dijo:

-“Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes y dáselo a los pobres; así tendrás un tesoro en los cielos. Luego, ven y sígueme”.

*

Mateo 19,16-21

***

Al joven rico, que ya observa los mandamientos y desea saber qué debe hacer aún para obtener la vida eterna, Jesús le propone la «perfección», esto es, la renuncia a sus propios bienes en favor de los pobres, y seguirle de manera incondicional (v. 21). El joven se entristece porque su alegría estaba puesta precisamente en aquellos bienes que no deseaba abandonar, y se marchó. Le faltaba lo único necesario: un corazón libre y bien dispuesto para acoger aquella «vida eterna» que decía desear.

Es impensable seguir a Jesús sin estar dispuesto a romper con los vínculos que nos impiden tener una actitud dócil y obediente con el Maestro. Él quiere fijar  en todos su mirada de amor, pero ésta sólo es al atraída por quienes tienen el corazón humilde, pobre y libre.

***

«Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes y dáselo a los pobres» (Mt 19,21). Antonio escuchó estas palabras como pronunciadas por el Señor. Su generosa respuesta procuró vigor en la Iglesia a la maravillosa realidad del movimiento monástico… Lo esencial, por consiguiente, consiste precisamente en el radicalismo de este deseo. Antonio se dejó conducir dócilmente por el Espíritu… Su vigor aumentó a lo largo del camino. La primera respuesta que le liberó de los bienes terrenos le abrió el camino a un compromiso evangélico cada vez, más enérgico, que le permitió caminar humildemente con su Dios, lejos de las miradas de los hombres.

Sólo después de la gran lucha contra las pasiones, Antonio estuvo en condiciones de servir verdaderamente a los otros, convirtiéndose en amigo, hermano y padre de todos. Con una gran audacia, su itinerario pasó de la victoria sobre la tentación a la enseñanza y al cuidado de los hermanos, «inventando» -por así decirlo- un nuevo modelo de vida cristiana, que le convirtió en un maravilloso ejemplo de libertad, de ascesis viril, de fidelidad a la Palabra, de amor a Cristo y al prójimo. No en balde, la tradición ha reconocido siempre en él no sólo al padre de los monjes, sino, sobre todo, al «modelo» del cristiano.

***

a-28

Ruego por vosotros, noche y día, a mi Dios que os conceda los mismos dones que me ha concedido a mí por su gracia, no porque yo fuera digno de ellos […]: el gran Espíritu de fuego que yo mismo he recibido. ¡Recibidlo, pues, también vosotros!

Y si queréis obtener que more en vosotros, presentad antes las fatigas del cuerpo y la humildad del corazón, elevando noche y día vuestros pensamientos al cielo.

Pedid con corazón sincero este Espíritu de fuego, y os será dado […]; cuando lo hayáis recibido, os revelará todos los misterios más altos […]. Os ruego que abandonéis vuestra voluntad carnal y mantengáis la serenidad en cada cosa, a fin de que, con el apoyo del Espíritu Santo, moren en vosotros las potencias celestes y os ayuden a cumplir la voluntad de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, a quien sea la alabanza eterna por los siglos de los siglos. Amén

*

Antonio Abad,
Carta 8,1.3, passim

***

Les aconsejaba, sobre todo, recordar siempre estas palabras del apóstol: «Que el sol no se ponga sobre tu ira» (Ef 4,26), y considerar estas palabras como dichas de todos los mandamientos: el sol no debe ponerse no sólo sobre la ira, sino sobre ningún otro pecado. Es enteramente necesario que el sol no condene por ningún pecado de día, ni la luna por ninguna falta o incluso pensamiento nocturno. Para asegurarnos de esto, es bueno escuchar y guardar lo que dice el apóstol: «Júzguense y pruébense ustedes mismos» (2 Cor 13,5). Por eso, cada uno debe hacer diariamente un examen de lo que ha hecho de día y de noche; si ha pecado, deje de pecar; si no ha pecado, no se jacte por ello. Persevere más bien en la practica de lo bueno y no deje de estar en guardia.

No juzgue a su prójimo ni se declare justo él mismo, como dice el santo apóstol Pablo, «hasta que venga el Señor y saque a luz lo que está escondido» (1 Cor 4,5; Rom 2,16). A menudo no tenemos conciencia de lo que hacemos; nosotros no lo sabemos, pero el Señor conoce todo. Por eso, dejémosle el juicio a él, compadezcámonos mutuamente y «llevemos los unos las cargas de los otros» (Gal 6,2). Juzguémonos a nosotros mismos y, si vemos que hemos disminuido, esforcémonos con toda seriedad para reparar nuestra deficiencia.

*

Atanasio,
Vita Antonii, 55).

***

El acontecimiento que supuso Antonio en la historia de la Iglesia tiene una función -casi de matriz- análoga al ciclo de Abrahán en la historia del pueblo judío. Aunque vivida por uno solo, a título de ejemplo, simboliza a la humanidad en camino hacia Dios, una humanidad cuya vanguardia puede decirse que está compuesta por los monjes.

En la vida de Antonio podemos divisar la actitud apasionada hacia la persona de Jesús. Antonio nos recuerda que el Reino de Dios está dentro de nosotros, es el tesoro escondido en el campo de nuestro corazón. ¿Lo ha encontrado un hombre? Se va de allí, ebrio de alegría, y vende todo lo que posee. La búsqueda de lo absoluto impulsa al monje al desierto y se esconde en él periódicamente para encontrar ahí recursos: es aquí donde se forma como en un crisol el hombre interior. El desierto, a pesar de esto, no es más que un lugar de paso, y, a menudo, el espíritu que conduce a los monjes a él los lleva de nuevo -transfigurados- a la ciudad de los hombres: revestidos de su poder, se hacen humildes servidores de sus hermanos. Se trata de una dialéctica fecunda, cuyo prototipo nos presenta la vida de Antonio, movimiento de sístole y de diástole que constituye el latido mismo del corazón humano.

No se trata de imitar materialmente esta vida, sino de dejarse penetrar por la luz que emana de ella .

*

E. Bianchi,
en N. Devilles, Antonio el Grande,
Milán 1973, pp. 1 lss.

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , ,

Ayúdame a orar

Lunes, 15 de enero de 2018

a_15

Oh Dios, te invoco a la puesta del sol: ayúdame a orar y a concentrar en ti mis pensamientos, porque por mí mismo no sé hacerlo. Hay oscuridad dentro de mí, pero junto a ti está la luz; estoy solo, pero sé que tú no me abandonas; estoy asustado, pero junto a ti está la ayuda; estoy inquieto, pero junto a ti está la paz; en mí está la amargura, pero junto a ti está la paciencia; no comprendo tus caminos, pero tú conoces el mío“.

*

Dietrich Bonhoeffer

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

Éste es el Cordero de Dios.

Domingo, 14 de enero de 2018

andres-velencoso_segura*

Señor Jesús, te miro, y mis ojos están fijos en tus ojos. Tus ojos penetran el misterio eterno de lo divino y ven la gloria de Dios. Y son los mismos ojos que vieron Simón, Andrés, Natanael y Leví […]. Tus ojos, Señor, ven con una sola mirada el inagotable amor de Dios y la angustia, aparentemente sin fin, de los que han perdido la fe en este amor y son «como ovejas sin pastor».

        Cuando miro en tus ojos me espantan, porque penetran como lenguas de fuego en lo más íntimo de mi ser, aunque también me consuelan, porque esas llamas son purificadoras y sanadoras. Tus ojos son muy severos, pero también muy amorosos; desenmascaran, pero protegen; penetran, pero acarician; son muy profundos, pero también muy íntimos; muy distantes, pero también invitadores.

        Me voy dando cuenta poco a poco de que, más que «ver», deseo «ser visto»: ser visto por ti. Deseo permanecer solícito bajo tu morada y crecer fuerte y suave a tu vista. Señor, hazme ver lo que tú ves -el amor de Dios y el sufrimiento de la gente-, a fin de que mis ojos se vuelvan cada vez más como los tuyos, ojos que puedan sanar los corazones heridos.

*

H. J. M. Nouwen,
In cammino verso l’alba di un giorno nuovo,
Brescia 1997, pp. 88ss.

***

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:

-“Éste es el Cordero de Dios.”

Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:

“¿Qué buscáis?”

Ellos le contestaron:

-“Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?”

Él les dijo:

-“Venid y lo veréis.

Entonces fueron, y vivieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:

-“Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).”

Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:

“Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).”

*

Juan 1,35-42

***

*

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

“¿Qué buscamos?”. 2º Tiempo Ordinario – B (Juan 1,35-42)- 14 de enero 2018

Domingo, 14 de enero de 2018

793780-300x232Las primeras palabras que Jesús pronuncia en el evangelio de Juan nos dejan desconcertados, porque van al fondo y tocan las raíces mismas de nuestra vida. A dos discípulos del Bautista que comienzan a seguirlo Jesús les dice: «¿Qué buscáis?».

No es fácil responder a esta pregunta sencilla, directa, fundamental, desde el interior de una cultura «cerrada» como la nuestra, que parece preocuparse solo de los medios, olvidando siempre el fin último de todo. ¿Qué es lo que buscamos exactamente?

Para algunos, la vida es «un gran supermercado» (D. Sölle), y lo único que les interesa es adquirir objetos con los que poder consolar un poco su existencia. Otros lo que buscan es escapar de la enfermedad, la soledad, la tristeza, los conflictos o el miedo. Pero escapar, ¿hacia dónde?, ¿hacia quién?

Otros ya no pueden más. Lo que quieren es que se les deje solos. Olvidar a los demás y ser olvidados por todos. No preocuparse por nadie y que nadie se preocupe de ellos.

La mayoría buscamos sencillamente cubrir nuestras necesidades diarias y seguir luchando por ver cumplidos nuestros pequeños deseos. Pero, aunque todos ellos se cumplieran, ¿quedaría nuestro corazón satisfecho? ¿Se habría apaciguado nuestra sed de consuelo, liberación y felicidad plena?

En el fondo, ¿no andamos los seres humanos buscando algo más que una simple mejora de nuestra situación? ¿No anhelamos algo que, ciertamente, no podemos esperar de ningún proyecto político o social?

Se dice que los hombres y mujeres de hoy han olvidado a Dios. Pero la verdad es que, cuando un ser humano se interroga con un poco de honradez, no le es fácil borrar de su corazón «la nostalgia de infinito».

¿Quién soy yo? ¿Un ser minúsculo, surgido por azar en una parcela ínfima de espacio y de tiempo, arrojado a la vida para desaparecer enseguida en la nada, de donde se me ha sacado sin razón alguna y solo para sufrir? ¿Eso es todo? ¿No hay nada más?

Lo más honrado que puede hacer el ser humano es «buscar». No cerrar ninguna puerta. No desechar ninguna llamada. Buscar a Dios, tal vez con el último resto de sus fuerzas y de su fe. Tal vez desde la mediocridad, la angustia o el desaliento.

Dios no juega al escondite ni se esconde de quien lo busca con sinceridad. Dios está ya en el interior mismo de esa búsqueda. Más aún. Dios se deja encontrar incluso por quienes apenas le buscamos. Así dice el Señor en el libro de Isaías: «Yo me he dejado encontrar por quienes no preguntaban por mí. Me he dejado hallar por quienes no me buscaban. Dije: “Aquí estoy, aquí estoy”» (Isaías 65,1-2).

José Antonio Pagola

Audición del comentario

Marina Ibarlucea

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

“Vieron dónde vivía y se quedaron con él”. Domingo 14 de enero de 2018. 2º domingo de tiempo ordinario

Domingo, 14 de enero de 2018

11-ordinario (B) cerezoLeído en Koinonia:

1Samuel 3,3b-10.19: Habla Señor, que tu siervo escucha.
Salmo responsorial: 39. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
1Corintios 6,13c-15a.17-20: Vuestros cuerpos son miembros de Cristo.
Juan 1,35-42: Vieron dónde vivía y se quedaron con él

La primera y la tercera lecturas se complementan presentándonos el tema de «la vocación»: la vocación del pequeño Samuel en la primera, y la vocación o el llamado de Jesús a sus primeros discípulos.

El libro de Samuel nos presenta la infancia del joven Samuel en el templo al cual fue consagrado por su madre en virtud de una promesa. El niño duerme, pero una voz lo llama. Creyendo que es la voz de su maestro Elí, con ingenua obediencia se levanta el niño tres veces en la noche acudiendo a su llamado. Samuel no conoce aún a Yahvé, pero sabe de la constancia en la obediencia, y sabe acudir al llamado, una vez más, aun cuando en las primeras ocasiones le parecía haberse despertado en vano. Elí comprendió que era Yahvé quien llamaba al niño y le enseñó entonces a crear la actitud de escucha: “Habla señor, que tu siervo escucha”.

La vida actual está llena de ruido, palabras que van y vienen, mensajes que se cruzan y con frecuencia los seres humanos perdemos la capacidad del silencio, la capacidad de escuchar en nuestra interioridad la voz de Dios que nos habita. Dios puede continuar siendo aquel desconocido de quien hablamos o a quien afirmamos, creer pero con quien pocas veces nos encontramos en la intimidad del corazón, para escuchar contemplativamente.

Este texto sobre Samuel niño se ha aplicado muchas veces al tema de la “vocación”, palabra que, obviamente, significa “llamado”. Toda persona, en el proceso de su maduración, llega un día –una noche- a percibir la seducción de unos valores que le llaman, que con una voz imprecisa al principio, le invitan a salir de sí y a consagrar su vida a una gran Causa. Esas voces vagas en la noche, difícilmente reconocibles, provienen con frecuencia de la fuente honda que será capaz más tarde de absorber y centrar toda nuestra vida. No hay mayor don en la vida que haber encontrado la vocación, que es tanto como haberse encontrado a sí mismo, haber encontrado la razón de la propia vida, el amor de la vida. No hay mayor infortunio que no encontrar la razón de la vida, no encontrar la Causa con la que uno vibra, la Causa por la que vivir (que siempre es, a la vez, una causa por la que incluso merece la pena morir).

Pablo, en su carta a los corintios, nos recuerda que el cuerpo es templo, y que toda nuestra vida está llamada a unirse a Cristo, por lo que es necesario discernir en todo momento, qué nos aleja y qué nos acerca al plan de Dios. Por que la relación con Dios, no hace referencia solamente a nuestra experiencia espiritual sino a toda la vida: el trabajo, las relaciones humanas, la política, el cuidado del cuerpo, la sexualidad… En todo momento en cualquier situación debemos preguntarnos si estamos actuando en unidad con Dios y en fidelidad a su plan de amor para con todo el mundo.

En el evangelio de hoy, Juan nos relata en encuentro de Jesús con los primeros discípulos que elige. Es un texto del evangelio, obviamente simbólico, no un relato periodístico o una “crónica” de aquellos encuentros. Todavía, algunos de los símbolos que contiene no sabemos interpretarlos: ¿qué quiso Juan aludir, al especificarnos que… “serían las cuatro de la tarde”? Hemos perdido el rastro de lo que pudo tener de especial aquella hora concreta como para que Juan la detalle.

Dos discípulos de Juan escuchan a su maestro expresarse sobre Jesús como el “cordero de Dios”, y sin preguntas ni vacilaciones, con la misma ingenuidad que el joven Samuel que hemos contemplado en la primera lectura, «siguen» a Jesús, es decir, se disponen a ser sus discípulos, lo que conllevará un cambio importante para sus vidas. El diálogo que se entabla entre ellos y Jesús es corto pero lleno de significado: “¿Qué buscan?”, “¿Maestro donde vives?”, ”Vengan y lo verán”. Estos buscadores desean entrar en la vida del Maestro, estar con él, formar parte de su grupo de vida. Y Jesús no se protege guardando las distancias, sino que los acoge sin trabas y los invita nada menos que a venir a su morada y quedarse con él.

Este gesto simbólico se ha comentado siempre como una de las condiciones de la evangelización: no basta dar palabras, son precisos también los hechos; no sólo teorías, sino también vivencias; no «hablar de» la buena noticia, sino mostrar cómo la vive uno mismo, en su propia carne estremecida de gozo. O sea: una evangelización completa debe incluir una visión teórica, pero sobre todo tiene que ser un testimonio. El evangelizador no es un profesor que da una lección, sino un testigo que ofrece su propio testimonio personal. El impacto del testimonio de vida del maestro, conmueve, transforma, convence a los discípulos, que se convierten en testigos mensajeros.

Seguir a Jesús, caminar con él, no puede hacerse sino por haber tenido una experiencia de encuentro con él. Las teorías habladas –incluidas las teologías–, por sí solas, no sirven. Nuestro corazón –y el de los demás– sólo se conmueve ante las teorías vividas, por la vivencia y el testimonio personal.

En la vida real el tema de la vocación no es tan fácil ni tan claro como lo solemos plantear. La mayor parte de las personas no pueden plantearse la pregunta por su vocación, no pueden «elegir su vida», sino que han de aceptar lo que la vida les presenta, y no pocas tienen que esforzarse mucho para sobrevivir apenas. El llamado de Dios es, ahí, el llamado de la vida, el misterio de la lucha por la sobrevivencia y por conseguirla del modo más humano posible. Este llamado, la «vocación» vivida en estas difíciles circunstancias de la vida, son también un verdadero llamado de Dios, que debemos valorar en toda su dignidad. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

14.1.18 ¡Habla, Señor, que tu siervo escucha! Un tiempo de relevo

Domingo, 14 de enero de 2018

imagesDel blog de Xabier Pikaza:

2º Dom. Tiempo ordinario B. Pasamos de la Navidad y Bautismo de Jesús a la “llamada de Dios”, que la liturgia desarrolla con dos ejemplos poderosos, distintos y convergentes:

1. Primera llamada de Jesús a sus discípulos según el evangelio de Juan (1, 34-42), con el paso que lleva de Juan Bautista a Jesús y de Jesús a sus primeros discípulos, que le preguntan ¿dónde vives? y él responde: Venid y veréis. Dejamos este tema para la postal de mañana.

2. Llamada de Dios a Samuel, que responde: Habla, Señor, que tu siervo escucha (1 Sam 3, 1-13). Ese pasaje nos sitúa ante un tiempo de relevo poderoso como el nuestro (año 2018), en el paso entre un tipo de sacerdocio que puede parecer envejecido (ha pactado con el mundo) y una profecía nueva, capaz de poner en marcha un estilo de vida distinto, un mesianismo dispuesto a renovar el mundo.

Como he dicho, prefiero comentar hoy la primera lectura que nos sitúa en el momento clave del paso del viejo sacerdocio de Elí, Mi-Dios, (que oficia en el templo de Silo) a la profecía creadora de Samuel, que acompaña al sacerdote, pero escucha de un modo directo la voz del Dios que le llama de un modo especial para realizar su obra en el mundo.

Dejando a ahora a un lado la llamadas “autobiográficas” de los grandes profetas (Isaías, Jeremías), ésta es la historia de vocación más honda del AT, que puede y debe compararse con las de Abrahán (Gen 12) y Moisés (Ex 3). Ésta es una llamada personal y “social”:

dios-judio-dios-cristiano— Esta llamada marca un relevo generacional (Samuel en vez de Elí), con un traspaso de funciones: el profeta ocupará el lugar del sacerdote. Hay cambio fuerte, pero no violencia externa. El anciano liturgo (Heli) aceptara su “derrota”: Su tiempo ha terminado, empieza un tiempo de profetas.

— Esta es una “llamada personal”. La Biblia nos pone ante un hombre (un adolescente) que es capaz de escuchar y acoger la voz de Dios, marcando así para Israel una visión nueva y más honda de futuro (en la línea de este niño-Samuel pueden situarse, en una perspectiva muy distintas, las “revelaciones” modernas de los niños/niñas de Lourdes y Fátima, por poner un ejemplo.La de Samuel es muchísimo más poderosa y actual.

He desarrollado el tema en un libro antiguo: Dios judío, Dios cristianos, Estella 1996, 156-160. Mañana presentaré la llamada de Jesús a sus cuatro primeros discípulos según el Evangelio de Juan.

Necesitamos hoy “adolescentes samueles”, que escuchen a Dios desde el fondo de su vida, para superar un tipo de religión y santuario como el de Siló, envejecido, vendido quizá a los poderes del mundo y del dinero (como aquel de Siló…). Pero lea cada uno el texto y sienta, viva. La renovación tiene que venir desde abajo, de un adolescente como Samuel.
.

1. Texto de vocación

Samuel aparece en la historia de Israel como el primero de los grandes mediadores de Dios, después de Moisés: Un hombre que escucha y transmite la Palabra de Dios, para anunciar al pueblo un juicio destructor que, paradójicamente, acabará teniendo forma salvadora, pues lleva a coronación de David como rey y al establecimiento del templo de Salomón.

Ésta vocación de Samuel, que ahora presentamos, explica de forma insuperable el proceso de escucha, educación y palabra del profeta. Estos son los protagonistas: Elí, sacerdote de Silo, Samuel, un muchacho, y Yahvé Dios. Así dice el texto, la primera lectura de este domingo.

El joven Samuel servía a Yahvé bajo el cuidado de Elí. En aquellos días la palabra de Yahvé era rara y no eran frecuentes las visiones. Un día estaba Elí acostado en su habitación; se le iba apagando la vista y casi no podía ver. Aún ardía la lámpara de Dios y Samuel estaba acostado en el templo de Yahvé donde estaba el Arca de Dios.

(Primera y segunda llamada) Y Yahvé llamó a Samuel y él le respondió: ¡Aquí estoy! Y corrió a donde estaba Elí y le dijo: ¡Aquí estoy! (Vengo) porque me has llamado. Y le respondió: No te he llamado. Vuelve, acuéstate. Y se acostó. Y Yahvé volvió a llamar otra vez a Samuel; y Samuel se levantó y fue a adonde estaba Elí y le dijo: ¡Aquí estoy! (Vengo) porque me has llamado. Y le respondió: ¡No te he llamado, hijo mío! Vuelve, acuéstate.Y Samuel no conocía aún a Yahvé, pues no se le había revelado la palabra de Yahvé.
(Tercera llamada) Y por tercera vez llamó Yahvé a Samuel y se levantó y fue a donde estaba Elí y le dijo: ¡Aquí estoy! (Vengo) porque me has llamado. Y comprendió Elí que era Yahvé quien llamaba al joven. Y dijo Elí a Samuel: Vete, acuéstate. Y si alguien te llama responde: Habla, Yahvé, que tu siervo escucha!
(Llamada definitiva) Y vino Yahvé y haciéndose presente le llamó como las otras veces, diciendo: ¡Samuel, Samuel! Y Samuel respondió: ¡Habla, que tu siervo escucha! Y dijo Yahvé a Samuel: Mira, yo voy a hacer en Israel una cosa (= palabra) que a todos los que la oigan les retumbarán los oídos. Aquel día haré que venga contra Elí y contra su familia todo lo que he dicho sin que falte nada. Comunícale que yo condeno a su familia para siempre…

(1 Sam 3, 1-13)

Esta escena se ha popularizado, y así aparece en cuadros y narraciones espirituales de vocación con el título de el niño (o pequeño) Samuel. Pero el texto no le presenta como niño sino como joven (na’ar: 3,1), alguien que ha entrado en la adolescencia, sin alcanzar aún la madurez (puede tener unos 12 años).

El texto dice que sirve (mesaret) a Yahvé, como criado o ministro del sacerdote en las tareas del culto: duerme en el templo (hekal: 3,3) y cuida la lámpara hasta entrada la noche, y a la mañana abre sus puertas (6,15). Evidentemente vela por el orden de la Casa.

Así viven los dos en el templo de Silo: Elí, el anciano sacerdote, liturgo de una vieja dinastía corrompida de levitas (cf 1 Sam 2,11-36), casi ciego, y Samuel, el joven servidor que aprende a escuchar la voz de Dios educándose en el templo (3,2. 7). Ellos son los protagonistas. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

14.1.17. La Iglesia del Cordero: Vieron donde vivía y se quedaron con él

Domingo, 14 de enero de 2018

imagesDel blog de Xabier Pikaza:

Expuse ayer el tema inigualable de la “llamada del niño/joven Samuel, para indicar de esa manera el paso del oficio sacerdotal a la vocación profética, en línea de experiencia interior de escucha personal de la “palabra”.

Hoy ofrezco una lectura básica del evangelio de este mismo domingo (2º tiempo ordinario, ciclo B), tomada de Jn 1, 35, 42. Se trata también de una lectura inigualable, que la Iglesia en su conjunto no ha desarrollado y aplicado todavía de forma, a mi juicio, suficiente. En su fondo subyacen los siguientes motivos:

1. Conforme a la visión más “oficial” de la Iglesia, el relato normativo de la vocación de los discípulos de Jesús es el Mc 1, 16-20 par., con la llamada de los cuatro “pescadores” del lago (dos parejas de hermanos: Andés y Simón, Juan y Santiago). De forma poderosa les llama Jesús, mientras están pescando o arreglando redes junto al lago, para hacerles “pescadores de hombres”. Ellos dejan su antigua pesca y le siguen. Es evidente que se trata de un texto “ejemplar” muy teologizado.

2. Según la visión de Jn 1, Jesús no va a buscar a sus cuatro “colaboradores” en plena faena de pesca junto al lago, para iniciarles en algo totalmente nuevo (para lo que no estaban preparados), sino que les va y les encuentra “junto al río de Juan Bautista”, de quien son discípulos. Ellos, los tres o cuatro de esta escena, que son Andres y Simón (y quizá los zebedeos) son ya profesionales de la búsqueda religiosa de Israel, pues lo han dejado todo para seguir a Juan Bautista.

3. También Jesús es discípulo de Juan Bautista, de manera que le podemos presentar como “colega” de Andrés y Simón, y de los otros… (conforme a la escena que seguirá…). Eso significa que antes que discípulos de Jesús, ellos son “colegas suyos”, buscadores de un mismo perdón de Dios, de una misma esperanza y tarea de Reino (de reconciliación final y de perdón). Partiendo de Juan Bautista, que es el Maestro de todos. Nos hallamos pues ante un “Jesús discípulo” con otros discípulos de Juan, buscando el camino de Dios junto al río del perdón/bautismo.

4. El que marca el inicio y la línea de ese nuevo camino es Juan Bautista, quien instituye/define a Jesús como Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Jesús asume esa tarea que le marca Juan Bautista, para ser el “Cordero de Dios” en persona… No es cordero sacrificial del templo, ni cordero de la pascua litúrgica judía… Es Cordero de Dios (es perdón de Dios) con su misma vida, con su conocimiento profundo de Dios, con su entrega a los demás y su enseñanza.

images15. Pero Juan Bautista no inicia y traza sólo el camino de Jesús… sino el de sus discípulos, a los que empieza revelando la identidad de Jesús como Cordero de Dios, invitándoles así, de forma velada pero fuerte, a que le sigan… Juan abre el camino, para que sus propios discípulos puedan ser y sean discípulos de Jesús, a quien él entrega “su herencia” su tarea.

6. Los discípulos de Juan, que escuchan su palabra sobre Jesús, no le preguntan a Jesús qué enseña, ni qué haces, sino dónde vives (ou meneis…), para estar de esa manera con él. El verdadero discipulado es “estar con”, morar juntos… Esta es la tarea clave de Jesús y de su Iglesia (de su nueva comunidad): Abrir la casa, no ocultar nada, ofrecer con transparencia su vida y camino a los otros (es decir, a todos). La iglesia posterior ha enseñado a veces desde arriba, ha tenido secretos, ha desarrollado un gran poder… Jesús en cambio sólo dice a los que vienen: ¡Venid y veréis! Les ofrece su casa, con todo lo que hay en ella.

7. Estos discípulos van con Jesús, ven y comparten su vida (su forma de ser…) y queda transformados. No tienen necesidad de más sermones, de palabras: Ven cómo vive Jesús, viven con él y descubren que él es el Mesías de Israel. Esta ha sido y sigue siendo la misión de Jesús y de sus seguidores: ¡Crear espacios de vida mesiánica, liberada del pecado, que es la lucha mutua, la angustia por la supervivencia, el ritual infinito de los sacrificios. Vivir como Jesús (con Jesús), eso es descubrirle como cordero de Dios, superando de esa forma el pecado del mundo. Ellos, los discípulos que “habitan con Jesús” (que crean casa con Jesús) son el verdadero Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

8. En un momento final viene Simón… No es el primero que ha seguido a Jesús, sino que “aprendido” y descubierto el misterio del Cordero de Dios a través de Andrés su hermano (y del otro, que es, probablemente, el Discípulo Amado). Simón viene en un segundo momento, pero será importante en la Iglesia, como le dirá Jesús: ¡Tú eres Simón (como el segundo de los hijos de Jacob), pero serás llamado Cefas, que significa Petros (Piedra…).

Estos son los elementos de la “historia básica” de este evangelio del domingo, que la liturgia ha puesto a la “luz” del relato de la llamada de Samuel (1 Sam 3).

− Dios llama a Samuel desde dentro de su propia vida, como Principio superior de iluminación, en un contexto de transformación religiosa (de superación del pecado del pueblo), en una línea que ha sido explorada por la experiencia mística y orante de las grandes religiones.

− Dios llama a Jesús y a sus discípulos en un contexto semejante de “pecado” (de superación del Pecado), a través de Juan Bautista, que utiliza el símbolo judío clásico del “Cordero” en sus diversas vertientes.

− El tema de fondo es la sustitución (y superación) del Cordero exterior (animal de sacrificio) por el hombre-cordero: La misma vida humana de Jesús (y de sus seguidores) es el cumplimiento del signo del cordero, sin necesidad de ritos ni sacrificios externos.

Introducción

Entre los muchos motivos del texto, evocados ya, he querido centrarme en el signo de Jesús como Cordero, tema que se expande y aplica en la Iglesia . Trato así del mismo Dios que es el Cordero (Agnus Dei) que quita el Pecado del Mundo, conforme al signo de Jesús,por la misma iglesia.

En la fiesta de la Última Cena (donde se comía el Cordero de Pascua), Jesús evitó ese signo, para centrarse, según los evangelios, en el pan y el vino. Probablemente, Jesús no comió el cordero (como supone con toda claridad el Evangelio de Juan), porque él mismo y sus discípulos eran el Cordero. Pero ese signo importante en la liturgia judía, y parece lógico que los cristianos lo hayan aplicado simbólicamente a Jesús, y lo hayan recreado de forma poderosa, como hace el evangelio de Juan.

gran-diccionario-de-la-biblia---epubEn esa línea, el evangelio nos sitúa hoy ante el Dios Cordero (no Dios-León, ni Águila de cielo), que quita el Pecado del Mundo. De todas formas, este motivo (Jesús que es Dios-Cordero que quita el Pecado del Mundo) no es fácil de entender , pues no aparece expresamente en el Antiguo Testamento, aunque su signo ha sido elaborado por autores judíos y cristianos (como Filón de Alejandría o la carta de Bernabé). Por eso quiero evocar algunos de sus rasgos, como aparecen en mi Gran Diccionario de la Biblia (Verbo Divino, Estella 2015, págs. 264-265).

Dejo el signo abierto, sin precisar con detalle sus motivos. Los mismos lectores del blog sabrán sacar las consecuencias y trazar las aplicaciones, no sólo en la línea de Cristo, sino en la línea de la Iglesia que ha de aparecer como Cordero de Dios

Texto: Jn 1, 35-42

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: “Éste es el Cordero de Dios.” Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús.
Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: “¿Qué buscáis?” Ellos le contestaron: “Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?” Él les dijo: “Venid y lo veréis.” Entonces fueron, y vivieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde.
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: “Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).” Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: “Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Petros)

El signo del Cordero.

El cordero es para el Antiguo Testamento el animal sagrado (sacrificial) por excelencia, y así lo entiende el evangelio de Juan, al vincularlo con Jesús al que llama «cordero de Dios (amnos tou Theou) que quita (ho airôn) el pecado (tên hamartian) del cosmos» (Jn 1, 29; cf. 1, 36). Cada una de esas palabras es significativa y nos sitúa en el centro del misterio de la Biblia.

a) Estamos ante el Dios Cordero (amnos), no antes el Dios León Furioso, ni Águila celeste, ni Elefante… El Dios Cordero es el Señor de la Suma Debilidad, que se hace poderosa, pues no actúa por violencia sino por Amor sacrificado.

b) El Dios Cordero, que es Jesús, “quita” (airei) el Pecado… No lo perdona, como se dice que prometía Juan Bautista (cf. Mc 1, 4), ni lo limpia…, sino que lo “quita”, es decir, lo arranca, lo destruye.

c) Quita el pecado del mundo, del cosmos entero (tên hamartian tou kosmou). No quita unos pecados concretos, unas faltas particulares, sino “el pecado” (el singular), que tenía dominado, esclavizado el mundo.

Éste es el signo del Dios Cordero, que Juan Bautista ha descubierto en Jesús, cuando viene a su lado a bautizarse. Sobre el sentido de este Agnus Dei (Cordero de Dios, Dios Cordero) se puede decir y se han dicho muchas cosas. Yo resumiré aquí algunas más significativas, desde una perspectiva bíblica.

(1) Cordero sustitutorio de la Aquedah (“ligadura” de Isaac).

Ese cordero aparece vinculado al sacrificio de Isaac (que está ya atado, sobre el altar: De ahí el nombre “Ligadura”: cf. Gen 22, 7-8). El Dios antiguo pedía la “sangre” de los hombres, es especial, de los primogénitos, y así lo sintió todavía Abraham, que aparece en la “muga” o linde de los tiempos, en la frontera entre el Dios de Sangre (Moloc de Sacrificios) y el Dios amoroso que quiere la vida de los hijos. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Primer profeta y primeros discípulos. 2º domingo. Ciclo B

Domingo, 14 de enero de 2018

seguimiento2Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

El domingo pasado leímos el relato del bautismo. Si hubiéramos seguido con el evangelio de Marcos, lo siguiente serían las tentaciones de Jesús. Pero, en un prodigio de zapping litúrgico, cambiamos de evangelio y leemos el próximo domingo un texto de Juan. El cuarto evangelio no cuenta el bautismo de Jesús. Pero sí dice que fue a donde estaba Juan bautizando, y allí entró en contacto con quienes más tarde serían sus discípulos. Para ambientar este episodio, y con fuerte contraste, la primera lectura cuenta la vocación de Samuel.

La vocación de un profeta

            Samuel no es el primer profeta. Antes de él se atribuye el título a Abrahán, y a dos mujeres: María, la hermana de Moisés, y Débora. Pero el primer gran profeta, con fuerte influjo en la vida religiosa y política del pueblo, es Samuel. Por eso, se ha concedido especial interés a contar su vocación, para darnos a conocer qué es un profeta y cómo se comporta Dios con él.

Lectura del primer libro de Samuel 3, 3b-10. 19

En aquellos días, Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde estaba el arca de Dios. El Señor llamó a Samuel, y él respondió:

̶  Aquí estoy.

Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo:

̶  Aquí estoy; vengo porque me has llamado.

Respondió Elí:

̶  No te he llamado; vuelve a acostarte.» 

Samuel volvió a acostarse. Volvió a llamar el Señor a Samuel.  Él se levantó y fue a donde estaba Elí y le dijo: 

̶  Aquí estoy; vengo porque me has llamado. 

Respondió Elí:

̶  No te he llamado, hijo mío; vuelve a acostarte.

Aún no conocía Samuel al Señor, pues no le había sido revelada la palabra del Señor.  Por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y él se fue a donde estaba Elí y le dijo:

̶  Aquí estoy; vengo porque me has llamado.

El comprendió que era el Señor quien llamaba al muchacho, y dijo a Samuel:  

̶  Anda, acuéstate; y si te llama alguien, responde: “Habla, Señor, que tu siervo te escucha”

Samuel fue y se acostó en su sitio. El Señor se presentó y le llamó como antes:

̶  ¡Samuel, Samuel!

Él respondió:

̶  Habla, Señor, que tu siervo te escucha.

Samuel crecía, y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras dejó de cumplirse.

            Quien sólo lea este episodio conocerá muy poco de Samuel: que es un niño, está al servicio del sumo sacerdote Elí, y duerme en la habitación de al lado. No sabe que su madre lo consagró al templo de Siló desde pequeño, y que, más tarde, en virtud de su vocación profética, jugará un papel capital en la introducción de la monarquía en Israel y en la elección de los primeros reyes, Saúl y David.

            Curiosamente, el relato nos ofrece más datos a propósito de Dios. Se revela como un Dios que elige a un tipo de hombre concreto, el profeta, para transmitir su voluntad. Al mismo tiempo, se revela como un ser extraño, desconcertante, que parece jugar al ratón y al gato, haciendo que el niño se levante tres veces de la cama antes de hablarle con claridad.

            Finalmente, ese Dios que se muestra cercano al profeta, que lo acompaña de por vida, se revela también como un ser exigente, casi cruel, que le encarga al niño una misión durísima para su edad: condenar al sacerdote con el que ha vivido desde pequeño y que ha sido para él como un padre. Esto no se advierte en la lectura de hoy porque la liturgia ha omitido esa sección para dejarnos con buen sabor de boca.

            En resumen, la vocación de un profeta no sólo le cambia la vida, también nos ayuda a conocer a Dios.

La vocación de los discípulos

            La liturgia vuelve a usar la tijera para mutilar el texto del cuarto evangelio. En él se cuenta cómo entran en contacto con Jesús cinco discípulos: Andrés y otro no mencionado (generalmente se piensa en Juan), Simón Pedro, Felipe y Natanael, Por desgracia, se ha suprimido lo referente a Felipe y Natanael.

Lectura del evangelio según san Juan 1, 35-42

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:

̶  Éste es el Cordero de Dios.

Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:

̶  ¿Qué buscáis?

Ellos le contestaron: 

̶  Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?

Él les dijo: 

̶  Venid y lo veréis.

Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde.

Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:

̶  Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).

Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:

̶  Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).

            El contraste con la vocación de Samuel es enorme. Aquella ocurre en el santuario, de noche, con una voz misteriosa que se repite y un mensaje que sobrecoge. Aquí todo ocurre de forma muy humana, muy normal: un boca a boca que va centrando la atención en Jesús, cuando no es él mismo quien llama, como en el caso de Felipe. Y las reacciones abarcan desde la simple curiosidad de los dos primeros hasta el escepticismo irónico de Natanael, pasando por el entusiasmo de Andrés y Felipe.

Dos datos comunes

  1. En ambos relatos, la vocación cambia la vida. En adelante, “el Señor estaba con Samuel”, y los discípulos estarán con Jesús. Este cambio se subraya especialmente en el caso de Pedro, al que Jesús cambia el nombre en Cefas. Lo que significará este cambio no lo descubre el lector hasta que termina de leer el cuarto evangelio. Igual que Samuel quedaba plenamente al servicio de Dios, Pedro y los otros quedan al servicio de Jesús.
  2. La vocación revela a Dios en el caso de Samuel, y a Jesús en el caso de los discípulos. Cada vocación aporta un dato nuevo sobre la persona de Jesús, como distintas teselas que terminan formando un mosaico: Juan Bautista lo llama “Cordero de Dios”; los dos primeros se dirigen a él como Rabí, “maestro”; Andrés le habla a Pedro del Mesías; Felipe a Natanael de aquel al que describen Moisés y los profetas, Jesús, hijo de José, natural de Nazaret; y el escéptico Natanael terminará llamándolo “Hijo de Dios, rey de Israel”.

Un compromiso para nosotros

La liturgia nos sitúa al comienzo de la actividad de Jesús. Lo iremos conociendo cada vez más a través de las lecturas de cada domingo. Pero no podemos limitarnos a un puro conocimiento intelectual. Como Samuel, como los discípulos, tenemos que comprometernos con Dios, con Jesús.

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

2º Domingo del Tiempo Ordinario. 14 de enero, 2018

Domingo, 14 de enero de 2018

8aa07f63-85dc-48a0-b5af-a1731290823b

Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encontró primero a su hermano Simón y le dijo: -Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo). Y lo llevó a Jesús.”

(Jn 1, 35-42)

¡Abróchense los cinturones! Este Tiempo Ordinario arranca con fuerza. Estamos despegando, es un momento delicado y conviene estar muy atentos.

El texto de Juan nos sumerge de lleno en el tema del seguimiento de Jesús, de la vocación. Y en unos pocos versículos hay de todo. Hay material suficiente para varios tratados: mediaciones humanas, iniciativa de Dios, respuesta a la llamada…

Es simpático ver cómo Juan y Andrés convierten su propia vocación en vocación para otros. Hacen de su vida una señal que anuncia el camino.

Juan Bautista, ya en la madurez de su vocación, ha aprendido a descubrir la presencia de Dios. Por eso puede decir a sus discípulos: “-Este es el Cordero de Dios.” El afán de su misión es mostrar a Dios. No está preocupado por su realización personal, ni por conseguir muchos seguidores que sigan haciendo vida su carisma, ¡qué va! Sabe que la llamada que ha recibido es mucho más grande y orienta a quienes le rodean en dirección a esa llamada.

Es hermoso encontrarse con personas que tras años y años de compromiso viven felices su vocación. Monjas que, desgastadas por los años y el trabajo, sonríen trasparentando a Dios. Matrimonios que se miran con los ojos llenos de comprensión, de respeto y de admiración. Presbíteros que palpitan celebrando, que ves que creen en aquello que celebran.

Andrés también es muy interesante. Hace lo mismo. Dice el texto: “Y lo llevó a Jesús”. Pero lo hace desde otro momento vital. Él, que acaba de descubrir su propia vocación, su llamada, ¡no se puede callar! Tiene que ir a buscar a su hermano y compartir con él lo que acaba de encontrar. Es la fuerza de los inicios.

Es la cara que se le queda a una persona cuando se ha enamorado. ¡Se nota! Tiene otra luz, otra mirada, otra sonrisa y todo junto despierta una cierta curiosidad. Cuando alguien descubre el tesoro de su llamada y responde se convierte él mismo en llamada, en reclamo.

Y todo esto, ¿qué puede decirnos a nosotros hoy? Pues que estemos en el punto de nuestra vida en el que estemos. Tanto si nos acabamos de encontrar con Jesús, como si somos viejos conocidos, tenemos exactamente la misma responsabilidad, la misma tarea. Tenemos que llevar a Jesús a quienes se encuentren con nosotros.

Oración

Envíanos, Trinidad Santa, grandes cantidades de humildad para que en todo momento sepamos mostrarTE a Ti, que llevemos a todas las personas con las que nos encontremos a Ti. Amén.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Solo será cristiano el que sigue a Jesús el Cristo.

Domingo, 14 de enero de 2018

101493197Jn 1, 35-42

En este 2º domingo del tiempo ordinario nos sigue hablando del comienzo. Juan acaba de presentar a Jesús como el cordero de Dios que quita el pecado del mundo e Hijo de Dios. En lo que hemos leído, sigue poniendo en boca de los distintos personajes otros títulos de Jesús: Rabí, Mesías. En los que siguen y no vamos a leer, se refiriere a aquel de quien han hablado la Ley y los Profetas, para terminar diciendo Natanael: Tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel. Por fin, el mismo Jesús habla del Hijo de Hombre. Jn hace un despliegue de títulos cristológicos al principio de su evangelio, para dejar clara la idea que tiene de Jesús. Naturalmente es una reflexión de una comunidad de finales del s. I. El próximo domingo leeremos la llamada de los primeros discípulos en Mc y no tiene nada que ver.

Este es el cordero de Dios. El cordero pascual no tenía valor sacrificial ni expiatorio. Era símbolo de la liberación de la esclavitud, al recordar la liberación de Egipto. El que quita el pecado del mundo no es el que carga con nuestros crímenes, sino el que viene a eliminar la injusticia. No viene a impedir que se cometa, sino a evitar que el que la sufra, sea anulado como persona. En el evangelio de Jn, el único pecado es la opresión. No solo condena al que oprime, sino que denuncia también la postura del que se deja oprimir. Esto no lo hemos tenido claro los cristianos, que incluso hemos predicado el conformismo y la sumisión. Nadie te puede oprimir si no te dejas.

La frase del Bautista no es suficiente para justificar la decisión de los dos discípulos. Para entenderlo tenemos que pensar en un conocimiento más profundo de lo que Jesús es. Antes había dicho que Jesús venía hacia Juan. Ahora nos dice que Jesús pasaba. Nos esta indicando que le adelanta, que pasa por delante de él. “El que viene detrás de mí…”

Siguieron a Jesús, indica mucho más que ir detrás de él, como hace un perro siguiendo a su dueño. “Seguirle” es un término técnico en el evangelio de Jn. Significa el seguimiento de un discípulo, que va tras las huellas de su maestro, es decir, que quiere vivir como él vive. “Quiero que también ellos estén conmigo donde estoy yo” (17,24). Es la manera de vivir de Jesús lo que les interesa. Es eso lo que él les invita a descubrir.

¿Qué buscáis? La verdadera relación no puede comenzar hasta que Jesús se da la vuelta y les interpela. La pregunta tiene mucha miga. Jn quiere dejar claro que hay maneras de seguir a Jesús que no son las adecuadas. La pregunta: ¿Dónde vives?, aclara la situación; porque no significa el lugar o la casa donde habita Jesús, sino la actitud vital de éste. ¿En qué marco vital te desenvuelves? Porque nosotros queremos entrar en ese ámbito. Jesús está en la zona de la vida, en la esfera de lo divino.

No le preguntan por su doctrina sino por su vida. No responde con un discurso, sino con una invitación a la experiencia. A esa pregunta no se puede responder con una dirección de correos. Hay que experimentar lo que Jesús es. ¿Dónde moras? Es la pregunta fundamental. ¿Qué puede significar Jesús para mí? Nunca será suficiente la respuesta que otro haya dado. Jesús es algo único e irrepetible para mí, porque le tengo que ver desde una perspectiva única e irrepetible, la mía. La respuesta dependerá de lo que yo busque en Jesús.

Venid y lo veréis. Así podemos entender la frase siguiente: “Vieron donde (como) vivía y aquel mismo día se quedaron a vivir con él” (como él). No tiene mucho sentido la traducción oficial, (y se quedaron con él aquel día), porque el día estaba terminando, (cuatro de la tarde). Los dos primeros discípulos todavía no tienen nombre; representan a todos los que intentan pasar al ámbito de lo divino, a la esfera donde está Jesús.

Serían las cuatro de la tarde, no es una referencia cronológica, no tendría la menor importancia. Se trata de la hora en que terminaba un día y comenzaba otro. Es la hora en que se mataba el cordero pascual y la hora de la muerte de Jesús. Nos está diciendo que algo está a punto de terminar y algo muy importante está a punto de comenzar. Se pone en marcha la nueva comunidad, el nuevo pueblo de Dios que permite la realización cabal de hombre. Son modelo del itinerario que debe seguir todo discípulo de Jesús.

Lo que vieron es tan importante, que les obliga a comunicarlo a los demás. Andrés llama a su hermano Simón para que descubra lo mismo. Hablándole del Mesías (Ungido) hace referencia a la bajada y permanencia del Espíritu sobre Jesús en el bautismo. Unos versículos después, Felipe encuentra a Natanael y le dice: hemos encontrado a Jesús. Estas anotaciones nos están diciendo como se fue formando la nueva comunidad.

Fijando la vista en él. Lo mismo que Juan había fijado la vista en Jesús. Indica una visión penetrante de la persona. Manifiesta mucho más que una simple visión. Se trata de un conocimiento profundo e interior. Pedro no dice nada. No ve clara esa opción que han tomado los otros dos, pero muy pronto va a hacer honor al apodo que le pone Jesús: Cefas, piedra, testarudo; que se convertirá en fortaleza, una vez que se convenza.

En la Biblia se describen distintas vocaciones llamativas de personajes famosos. Eso nos puede llevar a pensar que, si Dios no actúa de esa manera, no hay vocación. En los relatos bíblicos se nos intenta enseñar, no como actúa Dios sino como respondieron ellos a la llamada de Dios. El joven Samuel no tiene idea de cómo se manifiesta Dios, ni siquiera sabe que es Él quien le llama, pero cuando lo descubre se abre totalmente a su discurso. Los dos discípulos buscan en Jesús la manifestación de Dios y la encuentran.

Dios no llama nunca desde fuera. La vocación de Dios no es nada distinto de mi propio ser; desde el instante mismo en que empiezo a existir, soy llamado por Dios para ser lo que mi verdadero ser exige. En lo hondo de mi ser, tengo que buscar los planos para la construcción de mi existencia. Dios no nos llama en primer lugar a desempeñar una tarea determinada, sino a una plenitud de ser. No somos más por hacer esto o aquello sino por cómo lo hacemos.

El haber restringido la “vocación” a la vida religiosa es un reduccionismo inaceptable. Cuando definimos ese camino como “camino de perfección” estamos distorsionando el evangelio. La perfección es un mito que ha engañado a muchos y desilusionado a todos. Esa perfección, gracias a Dios, no ha existido nunca y nunca existirá. Mientras seamos humanos, seremos imperfectos, a Dios gracias. Los “consagrados” constituyen un tanto por ciento mínimo de la Iglesia, pero son el noventa y nueve por ciento de los declarados “santos”. Algo no funciona.

El único baremo para calibrar lo humano es el grado de humanidad. Hemos colocado en los altares a personas que fueron completamente inhumanas. Eso sí, llegaron al séptimo cielo y fueron capaces de hacer milagros. La verdadera humanidad solo se potencia por las relaciones humanas. El marco privilegiado de las relaciones humanas es la familia. Si seguimos pensando que unos padres que tienen que preocuparse de la familia están en peores condiciones que un clérigo para desplegar su humanidad, algo fundamental está fallando.

Meditación

El primer paso en la vida espiritual será saber lo que busco.
Aunque no puedes saber lo que vas a encontrar,
tienes que tener bien clara la dirección en la que debes ir.
Debes conocer cómo se desplegó en Jesús lo humano y lo divino;
cómo se identificó plenamente con Dios y con el hombre.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Quedarse con Jesús.

Domingo, 14 de enero de 2018

793780El éxito es concretar de manera progresiva una meta o ideal digno (Earl Nightingale)

14 de enero. Domingo II del TO

Jn 1, 35-42

Vieron dónde vivía y se quedaron con él

Era una tarde plácida en las riberas del Mar de Tiberíades. Los pescadores recogían sus redes. También los hermanos Andrés y Simón, pensando en descansar de las duras tareas de la pesca. Pero a una insinuación del Bautista, oyeron hablar a Jesús y le siguieron“Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dijo: “¿Qué buscáis?” Respondieron: «Rabbí – que significa, “Maestro”- ¿dónde vives?». Les dijo: «Venid y ved.» Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Era las cuatro de la tarde” (Jn 1, 38-39).

¡Qué suerte habéis tenido pudiendo quedaros aquel atardecer con el Maestro! ¡Santa envidia me dais, hermanos! Supongo que la velada transcurrió en plenitud de músicas celestiales. Cuando escucho hoy las notas de su palabra, me viene a la memoria su figura sentada frente al teclado de un órgano barroco de cualquier iglesia –o en el del Covent Garden londinense-, en cuyo teclado interpreta sus mejores composiciones evangélicas. Seguro que os siguen sonando a gloria y alivio todavía, aquellos versos del Oratorio El Mesías -a quien vosotros esperabais- de George Frederic Handel: Acercaos a Él todos los que estáis abrumados. Él os dará reposo. Cargad con su yugo y aprended de Él, pues es sencillo y humilde y encontraréis paz para vuestras almas” (Mateo 11:28-29).

Estoy plenamente convencido de que aquel día se os abrieron los ojos a una nueva luz para, como viene a decir el monje alemán Anselm Grün en el subtítulo de su última obra Atrévete a ser tú mismo, “No ser otros: ser vosotros mismos transformados”. Escribe el ilustrado benedictino: “No hay nada en la vida que no tenga sentido, que no pueda ser transformado por Dios en belleza y gloria. La imagen de la zarza ardiendo nos regala unos ojos nuevos: los ojos de la fe, que descubren la luz de Dios justamente lo vacío y árido que hay en mí. Si me contemplo con esos ojos de la fe, experimento mi vida de otra manera. Todo tiene sentido. Todo ha sido bueno; también el fracaso, las crisis, la represión Todo puede ser transformado por Dios; también lo reprimido, lo enfermo”. Esto les ocurre a quienes, como Samuel, mantienen la actitud y el oído afinados y responden a la voz de quien desea parlamentar con ellos: “Habla, Señor, que tu siervo escucha” (1 Sm 3, 10). Y dejando que la voz nos afecte procurando imprimir lo que dice, en nuestros corazones.

Así que, desde ahora, a prestar todos la máxima atención a lo que el Rabbí nos diga, y a sumergirnos hasta lo más recóndito de las palabras, ahondando en lo profundo hasta descubrir lo caudaloso de sus mensajes; y, por supuesto, siguiendo el consejo de Lady Goodman que, en la novela El fuego invisible de Javier Sierra, motivaba a su equipo a que buscaran citas con las que defender sus argumentos: “Y cuando lo encontréis, dejad que vuestra alma vuele con ellas”, les repetía en cada clase como si fuera un mantra. De este modo los invitaba a trascender lo textual, a ir más allá de la física de las palabras para descubrir el tesoro oculto en cada libro”.

Un entrañable quehacer que Ágata recomienda a la Bestia en la película de fantasía The Beauty and The Beast (2017), dirigida por el estadounidense Bill Condon, porque: “El amor puede transformar cosas sin valor en cosas bellas.  El amor no mira con los ojos sino con el alma, y por eso pintan ciego al alado Cupido”.

Andrés y Simón “vieron dónde vivía y se quedaron con él”, y seguro que también hicieron luego como Felipe el de Betsaida, que compartió con Natanael el encuentro para que viera donde vivía Jesús y se quedara con él. Certero hecho que nos insta a hacer nosotros otro tanto y así, como sugiere el autor y locutor de radio norteamericano Earl Nightingale (1921-1989) podamos llevar a la práctica su consejo: El éxito es concretar de manera progresiva una meta o ideal digno”. Seguir a Jesús supone, como apunta Fray Marcos en su homilía de este domingo, significa el seguimiento de un discípulo que va tras las huellas de su Maestro, quiere vivir como él vive. Un ineludible propósito de todos sus seguidores, que debe llevarnos a escuchar su palabra, ponerla en práctica y compartirla generosamente con otros.

La súplica que Patxi Loidi nos invita en su libro Creer como adultos, a estar con Jesús y a cambiar todo entero.

PLEGARIA

¡Te busco, Jesús!
¡Quiero ver tu rostro!
¡Quiero ver tu rostro!

Saliste a mi encuentro una mañana de primavera.
Me tomaste de la mano
y estuvimos un rato juntos.

Te vi un poco, te sentí.
Quiero conocerte más y tenerte más cerca.
No me cierres la puerta.
Abre y déjame entrar.
Te estoy llamando.

Ábreme para que te vea
y esté contigo
y cambie todo entero:
mis entrañas y mi corazón,
mis manos y mi cabeza.

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Venid y lo veréis.

Domingo, 14 de enero de 2018

jn-1-35-42-e(Jn 1,35-42)

Antoine de Saint-Exupéry escribió en cierta ocasión que para ver claro, basta con cambiar la dirección de la mirada. Sencilla y certera expresión. A veces, para comprender algo, simplemente necesitamos cambiar nuestro punto de vista, abrirnos a otras posibilidades, ser creativos y flexibles.

La lectura del evangelio de hoy, relato paradigmático de vocación, nos invita a enfocar nuestra mirada de un modo nuevo, dirigida siempre hacia Jesús. En el texto todo parece un juego de miradas: Juan ve pasar a Jesús, Jesús ve que los discípulos le siguen y les invita a ir con él y ver. Ellos ven y se quedan junto al Maestro. Más tarde Andrés se lo cuenta a Simón y lo lleva ante Jesús y éste, fijando su mirada en él, lo llama de un modo nuevo.

Todo empieza en la mirada. Viene bien revisarla de vez en cuando, porque con la rutina se nos cuelan muchas veces desviaciones en nuestro modo de mirar la realidad, a los otros y a nosotros mismos. Nuestra mirada, como parte del lenguaje no verbal, tiene una potencia extraordinaria. Es vehículo de cariño o de ira, de perdón o de rabia. Muchas tradiciones señalan que “los ojos son el espejo del alma” porque con ellos reflejamos nuestras emociones y expresamos más que con las palabras. Por eso mismo, nuestra mirada tiene una capacidad alteradora, transformadora de la realidad y de las relaciones.

Sobrecoge la elección, por parte del evangelista, de los verbos griegos para “ver, mirar”. Tanto Juan el Bautista como Jesús nos enseñan a fijar la mirada, no sólo a ver. Miran plenamente, con atención, hacia dentro, atravesando lo superficial para descubrir lo más hondo de la persona y, desde ahí, relacionarse con ella.

Sin embargo, no todo acaba en la mirada. En el relato se observa claramente un proceso. Los discípulos escuchanvense ponen en movimiento y siguen a Jesús. Es él mismo quien, sabiéndose seguido, les hace una pregunta que también nos dirige a nosotros: ¿qué buscáis?

Es significativo que sean estas las primeras palabras de Jesús a quienes le siguen. Es una pregunta que nos remite a lo más íntimo de nosotros mismos, al corazón; y que conlleva escucharnos previamente en lo profundo para poder descubrir qué deseos nos habitan, qué sed nos moviliza.

La respuesta de los discípulos es sencilla: “Maestro, ¿dónde vives?”. No buscan grandes doctrinas ni profundas reflexiones. Sólo desean conocer a Jesús. Ellos intuyen, como también nosotros, que Jesús ofrece algo que nada ni nadie puede superar. En realidad, la pregunta ¿dónde vives?” contiene muchas otras: ¿qué haces?, ¿qué dices?, ¿qué o quién te mueve?, ¿qué lugar escoges?, ¿de qué modo vives?…

Aunque se ofrecen muchos títulos de Jesús (cordero de Dios, Rabí, Mesías), los discípulos necesitan descubrir por ellos mismos quién es Jesús. Este, como buen Maestro, les lleva a pronunciarse y, con ello, comprometerse. De este modo, los discípulos vanven y se quedan. Precioso relato de vocación, de búsqueda y de encuentro, de invitación y de respuesta. Texto que nos remite a nuestro propio relato vocacional, a nuestras búsquedas de Jesús, a nuestro deseo de conocerle y de seguirle, a la certeza de que sólo respondiendo a la llamada más honda de la Vida se encuentra la felicidad, y a la conciencia de que nada de eso es posible sin compromiso y riesgo. Supone siempre -hoy también- escuchar, ver y ponerse en movimiento. Supone seguirle y buscar, dejarse cuestionar y ser capaces también de pronunciar nuestra propia pregunta.

La experiencia de vivir junto a Jesús marcó la vida de estos discípulos, que no sólo se quedaron con él, sino que recordaron siempre quién se los presentó, dónde estaban y hasta la hora que era. Revivir y relatar nuestra propia experiencia personal de encuentro con Jesús nos posibilitará recordar personas, lugares, días y horas. Volver a esa experiencia con memoria agradecida nos ayudará a plantearnos, de nuevo y con determinación, qué buscamos para, desde ahí, re-direccionar nuestra mirada y fijarla en Jesús.

Inma Eibe, ccv

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Fui extranjero y me acogisteis

Domingo, 14 de enero de 2018

marruecos-responde-sentencia-ue-sahara_1097900479_63848043_667x375Del blog de Tomás Muro, La Verdad es libre:

Puesto que el domingo, día 14, celebramos la Eucaristía teniendo presente a los emigrantes, a los refugiados y extranjeros, la homilía consistirá en unas cuantas consideraciones acerca de las migraciones y de la condición de extranjeros que viven tantas y tantas personas y de modos muy diferentes.

01. MIGRACIONES. Por las razones más diversas siempre se han dado movimientos migratorios en la historia de la humanidad: razones políticas, económicas, de conquista, de “castigo” o huida, raciales, guerras, estudios, etc.

o Ya las tribus hebreas hubieron de exiliarse y hacia el 1350 a.C. salieron de Egipto con Moisés a la cabeza hacia la libertad. Parece exagerada por imposible la cifra de 600.000 los que salieron de Egipto en el Éxodo, (Núm 2,32), sin contar mujeres y niños, pero fue un éxodo hacia la libertad.

o Recordemos el exilio de Babilonia muchos israelitas, (se piensa que unos 20.000), fueron deportados a Babilonia, (587-538 a.C.). En la lejanía rezaban llenos de nostalgia el salmo 136, que hemos leído después de la primera lectura.

o Recordemos la invasión de los bárbaros en Europa en los siglos IV – V, que, por otra parte, ni fueron invasiones ni bárbaras. (Caída del Imperio romano).

o Los judíos son extranjeros “crónicos”, desde que, en el año 70, fue destruida Jerusalén y hubieron de vivir por todo el mundo. En 1492 fueron expulsados de España.

o 1492 América;: un mundo, “un nuevo mundo” de gentes que van y vienen.

o Deportación transatlántica de africanos a América, desde el siglo XVIII al XIX.

o Desde el siglo XVIII, deportación de numerosos “británicos convictos” a los penales de Australia.

o Exilios y deportaciones políticos en torno a la guerra civil española (1936-1939) y en torno a la segunda guerra mundial 1939-1945.

o 1955-1990 (¿) Migraciones “laborales” de los países del sur de Europa: Portugal, España, Italia, Yugoslavia, Grecia, Turquía, (Mediterráneo) a los países del norte de Europa: Alemania, Suiza, Holanda, Bélgica, Francia, etc.

o Actualmente vemos migraciones por hambre-trabajo (pateras), por cuestiones políticas, por estudios. Migraciones de Latinoamérica a Europa, migraciones de África, refugiados que han de salir de sus países de Oriente Medio, etc.

1475951186286002. ALGUNOS DATOS.

o La Unión Europea cuenta con 507 millones de habitantes de los que 14 millones y medio son musulmanes.

o España tiene una población de 47 millones, de la que 5 millones son extranjeros (no todos son exiliados, refugiados o inmigrantes) de los que 1.850.000 son musulmanes.

o El País Vasco tiene 2.200.000 habitantes, de los cuales alrededor de 150.000 son inmigrantes (extranjeros).

o Guipúzcoa tiene 720.000 habitantes, de los cuales 30.000 son extranjeros.


03. NO ES FÁCIL SER EXTRANJERO.

Si es cierto que todos somos ciudadanos del mundo, no es menos cierto que se es ciudadano del mundo desde su “ciudadanía” concreta. No se puede ser ciudadano del mundo si no somos ciudadanos de un pueblo.

Todos -y cada uno- nacemos, vivimos y morimos en un pueblo, en una cultura que nos cubre, nos protege y en la que nos sentimos en casa.

No es sencillo para nadie vivir en o como extranjero.

En Alemania, allá por los años 1960, se daba entre los emigrantes el “síndrome del emigrante”, porque no es sencillo vivir en otro idioma, en otra cultura, en otras costumbres, tradiciones, etc.

Quienes hemos vivido en otros pueblos diferentes al nuestro y hemos sido emigrantes (aunque sea emigrantes de cultura) nos damos cuenta que, en ocasiones, es duro vivir en esa tierra y gentes que nos reciben y -esperemos- nos acogen. Desde la alimentación hasta la muerte todo es diferente, la climatología, las costumbres son diversas, los modos de ser, las leyes, los papeles en la policía, celebraciones, fiestas, medicina.

Y eso incluso en los casos de migrantes de “algún nivel” económico, cultural, religioso, quizás protegido por una institución, etc. Mucho más duro es pasar en “pateras”, ir caminando como exiliado por las vías de un tren, etc.

El extranjero es siempre una persona como todos los demás, pero al mismo tiempo somos un poco enigmáticos unos para los otros. ¿Cómo entiende un musulmán a la mujer, el matrimonio, los hijos, etc.? No es sencillo. Queda bien reflejada esta situación en “El Extranjero” de Albert Camus.

racismo-2-690x38504. EL PELIGRO DEL RACISMO.

El racismo es una actitud marcada por la convicción de la superioridad de algunas razas respecto a las otras.

La superación del racismo presupone la adquisición de la conciencia de la dignidad de todas las culturas y el abandono de un complejo de superioridad que no respeta ni valora la riqueza de otros pueblos y culturas.

El racismo toca a vísperas de fanatismos. El racismo es un miedo al “otro”, a lo “otro”. Lo valioso es lo “mío”

No se puede ser cristiano y racista. La visión del hombre que nos presenta el evangelio es de una igualdad fundamental de todos los hombres tiene su fundamento en la acción creadora de Dios y en la intervención redentora de Cristo. Todo hombre, en cuanto que es imagen de Dios y criatura nueva en Cristo, goza de un valor inestimable y debe ser objeto de un respeto absoluto.

No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús. (Gálatas 3,28)

Dios nos libre de aquel que piense que su patria es donde ha nacido:

05. LA BIBLIA Y LOS EXTRANJEROS.

racismo-nino-guerra-min-e1475780540253Constantemente en la Biblia hay alusiones a respetar al extranjero, al emigrante, porque extranjeros fuisteis en Egipto

No maltratarás al extranjero ni lo oprimirás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. Ex 22,21

Núm 15,14-16

Tendréis solamente un estatuto para vosotros y para el extranjero que reside con vosotros, un estatuto perpetuo para vuestras generaciones; como vosotros sois, así será el extranjero delante del Señor. “Una sola ley habrá, una sola ordenanza, para vosotros y para el extranjero que reside con vosotros.”

Jesús tuvo una atención o preferencia especial hacia el extranjero:

 Él mismo con su familia hubo de huir y ser un “quasi refugiado” (Mt 2, 13-15).

 Jesús pone a un samaritano como modelo de bondad moral: el buen samaritano (extranjero), (Lc 10,25-37).

 El único que vuelve a dar gracias a Dios, a Jesús de la curación de su lepra, es un samaritano, (Lc 17,14).

 Quien reconoce en el crucificado es el capitán del ejército romano que le ha clavado a Jesús en la cruz; Mc 15,39: Verdaderamente este era hijo de Dios.

Todos estamos de paso en la vida. Todos buscamos la “tierra de promisión” (felicidad). Dios nos dio la vida y todos somos personas “legales”: no por los ·”papeles” del “ministerio del interior de turno”, sino porque somos hijos suyos.

¿Cómo hemos podido llegar a las pateras, al “niño del pijama de rayas” (Auschwitz), a las mujeres maltratadas?

Ser cristiano es acoger al enfermo, al hambriento, al emigrante …

FUI EXTRANJERO Y ME ACOGISTEIS… (Mt 25,35).

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

“¿Orientarnos hacia Dios”. Epifanía del Señor – B (Mateo 2,1-12) 6 de enero 2015

Sábado, 6 de enero de 2018

epifania6-1024x785No hay técnicas ni métodos que conduzcan de forma automática hacia Dios. Pero sí hay actitudes y gestos que nos pueden disponer a las personas a prepararnos al encuentro con él. Más aún. Las palabras más bellas y los discursos más brillantes sobre Dios son inútiles si cada uno no nos abrimos él. ¿Cómo?

Lo más importante para orientarnos hacia Dios es invocarlo desde el fondo del corazón, a solas, en la intimidad de la propia conciencia. Es ahí donde uno se abre confiadamente al misterio de Dios o decide vivir solo, de forma atea, sin Dios. Pero ¿se puede invocar a Dios cuando uno no cree en él ni está seguro de nada? Carlos de Foucauld y otros no creyentes iniciaron su búsqueda de Dios con esta invocación: «Dios, si existes, muéstrame tu rostro». Esta invocación humilde y sincera en medio de la oscuridad es, probablemente, uno de los caminos más puros para hacernos sensibles al misterio de Dios.

Para orientarnos hacia Dios también es importante eliminar de la propia vida aquello que nos está impidiendo encontrarnos con él. Si uno, por ejemplo, tiene la pretensión de saberlo todo y de haber comprendido ya el misterio último de la realidad, del ser humano, de la vida y de la muerte, es difícil que busque de verdad a Dios. Si uno vive encogido por diferentes miedos o hundido en la desesperanza, ¿cómo se abrirá con confianza a un Dios que lo ama sin fin? Si alguien se encierra en su propio egoísmo y solo siente desamor e indiferencia hacia los demás, ¿cómo podrá abrirse a un Dios que es solo Amor?

Para orientarnos hacia Dios es importante mantener el deseo, perseverar en la búsqueda, seguir invocando, saber esperar. No hay otra forma de caminar hacia el Misterio de quien es la fuente de la vida. El relato de los magos destaca de muchas formas su actitud ejemplar en la búsqueda del Salvador. Estos hombres saben ponerse en camino hacia el Misterio.

  • Saben preguntar humildemente,
  • superar momentos de oscuridad,
  • perseverar en la búsqueda
  • y adorar a Dios encarnado en la fragilidad de un ser humano.

 

José Antonio Pagola

Audición del comentario

Marina Ibarlucea

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

”Venimos de Oriente para adorar al Rey”. Sábado 6 de enero de 2017

Sábado, 6 de enero de 2018

08-epifania (C) cerezoLeído en Koinonia:

Isaías 60, 1-6: La gloria del Señor amanece sobre ti.
Salmo responsorial: 71: Se postrarán ante ti, Señor, todos los reyes de la tierra.
Efesios 3, 2-6: Ahora ha sido revelado que también los gentiles son coherederos.
Mateo 2, 1-12: Venimos de Oriente para adorar al Rey

Hoy la Iglesia católica celebra con gozo desbordante la fiesta de los reyes magos. Litúrgicamente se denomina “epifanía” que significa manifestación de la salvación de Dios. Con esta fiesta vamos concluyendo el ciclo de navidad que nos permitirá contemplar a Jesús pequeño, humilde y pobre… niño que, a su vez, revela la grandeza del amor de Dios.

El profeta Isaías exalta la grandeza de la ciudad de Jerusalén porque se convertirá en luz para todos los pueblos. Es la luz para toda la humanidad, es la esperanza para los pobres. La oscuridad de la injusticia y la violencia, la opresión y la marginación será vencida definitivamente por la presencia luminosa de Dios manifestada en el niño de Belén. El salmo 71 también canta las maravillas que hace Dios en medio de su pueblo. Manifiesta la esperanza que todos los reyes y poderosos se abajen y se postren ante la pequeñez y la humildad. Los motivos de la alabanza es la justicia de Dios que derrota a los opresores y defiende a los pobres y oprimidos. La justicia de Dios a favor de lo empobrecidos y excluidos de todos los tiempos se hace motivo de regocijo y alabanza para el salmista.

 La época en que se escribe esta parte del libro del profeta Isaías (Tercer Isaías) corresponde a la restauración, es decir, al regreso a Jerusalén de los exiliados en Babilonia, regreso a la gran ciudad de Dios. Cuando este grupo de exiliados llegó a Israel encontró sus ciudades destruidas, sus campos abandonados o apropiados por otras familias, las murallas derruidas y el templo, el lugar donde Yahvé habitaba, incendiado. Esta dramática realidad los desanimó completamente, centrando sus esperanzas y sus motivaciones únicamente en la reconstrucción de sus viviendas y sus campos, dejando de lado la restauración del templo y, con ello, la confianza en la venida gloriosa de Yahvé, quien traería para Israel la salvación plena en la misma historia. Isaías anima la fe de su pueblo, los invita a poner nuevamente su fe y su corazón en la fuerza salvífica de Yahvé, quien traerá la paz y la justicia a su pueblo, por ello Jerusalén será una ciudad radiante, llena de luz, en donde la presencia de Dios como rey hará de ella una nación grande, ante cuya presencia se postrarán todos los pueblos de la tierra. El profeta manifiesta con esta gran revelación que Dios es quien dará inicio a una nueva época para Israel, una época donde reinará la luz de Dios y serán destruidas todas las fuerzas del mal, pues Dios se hace presente en Israel y ya más nadie podrá hacerle daño.

Esta visión profética posee una comprensión muy reducida de la acción salvífica de Dios, ya que es asumida como una promesa que se cumplirá en beneficio única y exclusivamente del pueblo de Israel y no de toda la tierra.

En la carta de Pablo a la comunidad de Éfeso hace caer en cuenta a todos los creyentes que las promesas hechas al pueblo de la ley y la alianza ahora se extienden a los gentiles, es decir, a toda la humanidad. De tal manera que la salvación no será propiedad exclusiva de un pueblo sino de todos los pueblos, del gran pueblo de Dios, es decir, de todos los seres humanos que se abren a la buena noticia de la salvación.

Pablo, a través de la carta a los Efesios, ampliará esa comprensión, afirmando que la salvación venida por Dios, a través de Jesús, es para “todos”, judíos y paganos. El plan de Dios, según Pablo, consiste en formar un solo pueblo, una sola comunidad creyente, un solo cuerpo, una sola Iglesia, un organismo vivo capaz de comunicar a toda la creación la vida y la salvación otorgada por Dios. La carta a los Efesios expresa que el misterio recibido por Pablo consiste en que la Buena Nueva de Cristo se hace efectiva también en los paganos, ellos son coherederos y miembros de ese mismo Cuerpo; esto significa que Dios se ha querido revelar a toda la humanidad, actúa en todos, salva a todos, reconcilia a todos sin excepción.

Dos actitudes totalmente opuestas se reflejan en el relato de la visita de los reyes, sabios o magos de oriente que presenta el evangelista Mateo. Más allá de si es o no es un acontecimiento histórico, lo hermoso de este texto es hacer ver al lector cómo el corazón de los poderosos de Israel se cierra ante la presencia de la pequeñez del niño de Belén. En cambio los gentiles, los paganos o extranjeros se abajan de su realeza para reconocer en la pobreza, humildad y pequeñez de aquel niño la revelación de la propuesta salvífica de Dios ofrecida a toda la humanidad que le busca con sincero corazón. ¿En qué personas y situaciones de la vida reconoces a Jesús?

El evangelio que leemos hoy, en la Fiesta de la «Epi-fanía», confirma este carácter universal de la salvación de Dios. Mateo expresa, por medio de este relato simbólico, el origen divino de Jesús y su tarea salvífica como Mesías, como rey de Israel, heredero del trono de David; para ello el evangelista insiste en nombrar con exactitud el lugar donde nació Jesús y en confirmar, a través del Antiguo Testamento, que con su presencia en la historia se da cumplimiento a las palabras de los profetas. Por otro lado, el rechazo de este nacimiento por parte de las autoridades políticas (Herodes) y religiosas (sumos sacerdotes y escribas) del pueblo judío y el gozo infinito de los magos, venidos de Oriente, anuncian desde ya ese carácter universal de la misión de Jesús, la apertura del evangelio a los paganos y su vinculación a la comunidad cristiana. La Epifanía del Señor es la celebración precisa para confesar nuestra fe en un Dios que se manifiesta a toda la humanidad, que se hace presente en todas las culturas, que actúa en todos, y que invita a la comunidad creyente a abrir sus puertas a las necesidades y pluralidades del mundo actual.

En un tiempo como el que vivimos, marcado radicalmente por el pluralismo religioso, y marcado también, crecientemente, por la teología del pluralismo religioso, el sentido de lo «misionero» y de la «universalidad cristiana» han cambiado profundamente. Hasta ahora, en demasiados casos, lo misionero era sinónimo de proselitismo, de «convertir al cristianismo» a los «gentiles», y la «universalidad cristiana» era entendida desde la centralidad del cristianismo: éramos la religión central, la (única) querida por Dios, y por tanto, la religión-destino de la humanidad. Todos los pueblos (universalidad) estaban destinados a abandonar su religión ancestral y a hacerse cristianos… Tarde o temprano el mundo llegaría a su destino: a ser «un sólo rebaño, con un solo pastor»…

Hoy todo esto ha cambiado, aunque muchos cristianos (incluidos muchos de sus pastores) todavía siguen en la visión tradicional. Buen día hoy, pues, para presentar estos desafíos y para profundizarlos. No desaprovechemos la oportunidad para actualizar también personalmente nuestra visión en estos temas. En la RELaT (servicioskoinonia.org/relat) hay muchos materiales para estudiar el tema, así como para debatirlo en grupos de estudio o de catequesis.

En el Nuevo Testamento, además de Juan 7,42, encontramos referencias a Belén en las narraciones de Mateo 2 y Lucas 2 acerca del nacimiento del Salvador en la ciudad de David. La tradición de que el Mesías debía nacer en Belén tiene su base en el texto de Miqueas 5,2, donde se señala que de Belén Efrata debía salir quien gobernaría Israel y sería pastor del pueblo. Hoy ya sabemos que Jesús nació probablemente en Nazaret, y que la afirmación de que nació en Belén es una afirmación con intenció teológica.

El término “magos” procede del griego “magoi”, que significa matemático, astrónomo y astrólogo. Estas dos últimas disciplinas eran una misma en la antigüedad, por lo que con ambas se podía estudiar el destino y designio de las personas. Es decir, los «reyes magos» no fueron ni reyes ni magos en el sentido actual de estas palabras; habrían sido astrólogos o estudiosos del cielo. Fue el teólogo y abogado cartaginés Tertuliano (160-220 d.C.) quien aseguró que los magos serían reyes y que procederían de Oriente. En la visita de los magos a Jesús, los Padres de la Iglesia vieron simbolizadas la realeza (oro), la divinidad (incienso) y la pasión (mirra) de Cristo. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

6.I.18. Magos de Oriente: Son sabios, no reyes. Epifania

Sábado, 6 de enero de 2018

26167934_912510362259490_2707551226322798223_nDel blog de Xabier Pikaza:

Epifania es manifestación (de Dios) y conocimiento profundo de los hombres. No es una parte final de la Navidad, sino la Navidad entera.

Por eso se celebra esta tarde la cabalgata de magos, los sabios que vienen de “oriente” (amanecer de la luz) en busca del Niño, y mañana será la gran Epifanía, que hoy presento con el Icono de Navidad del Monasterio Copto de Santa Catalina del Sinai, de formas casi etíopes, de origen egipcio , del que trataré al fin de esta postal.

Éste es quizá el más significativo y completo (antiguo) de los iconos del misterio completo de la Navidad, anterior a la gran lucha de los iconoclastas. Éste es en resumen su sentido:

a- Del Círculo más alto (divino) con la tres estrellas de Dios Padre, desciende a Jesús y en él se encarna. como “rayo” de vida, la Palabra hecha carne, por el Espíritu que todo lo viste de rojo… Jesús en una cuna, con aureola de Cruz (se condensa así en el niño toda el misterio del Cristo pascual)

b- En el panel superior están los cuatro Arcángeles, que cantan la gloria de Dios y anuncian la epifanía a los tres magos (cf. arcángel de la derecha); este mundo angélico,presente en los grandes libros sagrados de Daniel y Henoc, desemboca en la encarnación de la Palabra de Dios, a cuyo servicio se pone.

c. En el panel del centro está María, humanidad que da a luz al Niño, entronizado con Cruz en la cuna, y a su lado vienen los tres magos, para descubrir la Sabiduría de Dios que es Jesús (vienen ya a pie, los caballos quedan abajo, a la izquierda). No son “reyes” (poder político), son “magos”, esto es los “sabios” más grandes de Babilonia,de Persia y de Egipto/Etiopía, las tres partes del mundo, en la línea de los sabios de gran conocimiento del libro de Daniel.

d. En el panel inferior, un ángel músico entre cabras llama con su flauta a los pastores, y hay así aparece uno de ellos, a la derecha,con su zurrón. Los caballos de los magos están prontos a la izquierda, junto a José (que es Israel) pensativo y descubriendo el misterio, mientras dos mujeres (que son la humanidad entera, una de las cuales ha de ser María ¿y la otra Isabel?) limpian y visten al niño. Los caballos de los sabios aguardan a la izquierda, para llevar el buen conocimiento al mundo entero, en cabalgata de Navidad y Pascua.

Hay más elementos en la escena, pero voy a quedarme con estos. Es evidente que estos “magos” no son reyes, sino sabios. Vienen de oriente (lugar donde nace el Sol de la Sabiduría, encarnada ahora en Jesús: el rayo de Dios le llena). Estos sabios representan la sabiduría ancestral de oriente, en línea de misterio y humanidad sagrada, más que la filosofía griega y la política de Roma. Así queda representada en la Epifanía de Dios que es Jesús Niño la sabiduría universal del mundo, en claves simbólicas.

Ésta es quizá una recreación del más misterioso de los libros del Antiguo Testamento, el de Daniel, que es una disputa de sabios/magos babilonios, persas, sirios… con Daniel y sus tres amigos sabios judíos (y en esa línea se sitúan otros elementos de la literatura profético-apocalíptica de Isaías a Henoc, recreada por los evangelios de Lucas, Mateo y Juan.

Pero aquí la Sabiduría de Dios no es una palabra apocalíptica sobre el fin del mundo, sino la vida del Niño/Dios que se dispone a recorrer con los hombres el camino de la humanidad, de la historia cósmica.

Ésta escena muestra que la Sabiduría de Dios y de los Hombres es un Niño que Nace, con los cuatro arcángeles arriba, María y los sabios junto al Niño en el centro, y el otro ángel músico con cabras y pastores que vienen, en un entorno de naturaleza sagrada, mientras José medita, los caballos están listos para llevar por todo el mundo el mensaje y dos mujeres acogen y cuidan al Niño.

La revelación de Dios es un niño

Éste es, a mi juicio, el contenido más hondo de la experiencia natal de las antiguas iglesias de Oriente, y en especial de la copta (de Egipto y de Etiopía), que presenté con extensión hace algunas semanas en este mismo blog.

La revelación del Dios niño enciende su Estrella (tres estrellas) en lo más alto del icono (el Oriente es la altura divina), para que todos los pueblos puedan contemplar y aceptar el misterio de la vida que nace.

La estrella de la sabiduría-vida de Dios conduce a los sabios del mundo, de oriente y occidente, hasta un Niño que, siendo el Dios-Sabiduría en plenitud, sólo podrá vivir si le acogemos y cuidamos, como María y José, con la otra mujer y con los pastores,que acogieron, celebraron y cuidaron al Niño, conforme a este icono de la Natividad.

Ángeles y hombres, con los tres sabios, están aquí al servicio del niño más frágil, para descubrir en él y con él (en camino de entrega de la vida, en anticipo de Cruz y de Resurrección) la Sabiduría divina.

Creer en Dios significa cuidar a los niños, a todos, y con ellos a los seres más frágiles del mundo. Eso es Navidad.

Texto. Mt 2, 1-12

Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:

— ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.

Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos pontífices y a los letrados del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron:

— En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el Profeta: “Y tú. Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá; Pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel”.

Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos, para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén diciéndoles:

— Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que había visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas, lo adoraron: después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

1. Un niño, Sabiduría de Dios, Rey de los judíos

Los magos vienen a Jerusalén porque han visto en oriente la estrella del Rey de los judíos… Ese tema nos sitúa en el centro de una extensa tradición astro-lógica y asto-nómica que vincula al ser humano (y especialmente al salvador) con un (=el) Astro del cielo: es como luz en el firmamento y futuro de la historia. Por eso, allí donde ha nacido el Rey de los judíos ha debido encenderse una luz, se expande una esperanza de salvación sobre la tierra.

Esa luz atrae a los “magos”, que vienen hacia Jerusalén, iniciando la marcha de los pueblos hacia el futuro de su plena humanidad. Por eso, como venimos suponiendo, este pasaje debe interpretarse en la línea que lleva al mesianismo universal de Mt 28, 16-20.

Los magos preguntan por el Mesías en Jerusalén, pero no lo encuentran allí (en la ciudad del templo, donde habita un rey de este mundo), sino en Belén, capital donde se centran y cumplen las promesas. De esa forma, este segundo capítulo de Mt, con su procesión de pueblos buscando al Mesías, puede entenderse ya como anuncio de la culminación pascual del evangelio: una prolepsis de lo que será la misión final cristiana, interpretada aquí en forma centrípeta (desde el modelo de la gran peregrinación de pueblos hacia el centro de la tierra, que es Jerusalén). Esta es la salvación: buscar la presencia de Dios en un niño, en todos los niños del mundo.

Adorar a Dios, encontrar a Cristo en los niños

– Los magos son signo de todos los pueblos paganos de Oriente (y del mundo entero: tres es la totalidad humana) que vienen hacia Jerusalén, para adorar al Rey de los judíos, que ha nacido ya, pues ha surgido su Estrella. Ellos, los magos, son signo de un camino de búsqueda y fe universal, que desborda el nivel israelita, tanto por su origen como por su meta.

Por su origen:
la fuerza que les lleva hacia Jesús no es la ley de Israel, sino la luz o estrella de su propia religión (de su paganismo), desde Persia y/o Babilonia, desde el mundo entero.

Por su meta: tras adorar a Jesús no quedan allí, para formar un pueblo espacial, sino que vuelven a sus tierras, como indicando que el camino y luz del Rey israelita ha de interpretarse desde sus propias tradiciones religiosas y culturales. Ellos conocen la nueva verdad: Dios está en un niño, en todos los niños necesitados.

Por eso, al final del evangelio (Mt 28, 16-20), los cristianos tienen que salir de Belén y Galilea, para llevar a todos los pueblos el nuevo mensaje, propio de los Magos (que son judíos o cristianos, musulmanes o hindúes… o gentes que no tienen religión externa). Dios se ha hecho niño, Dios se encuentra y vive (alienta, espera) en todos los niños del mundo. Siendo religión del nacimiento, el cristianismo es religión de amor ofrecido a todos los necesitados de la tierra, empezando por los más necesitados de todos, que son los niños. Los discípulos de Jesús deben llevar ese mensaje, pero no desde Jerusalén (pues los sacerdotes no quieren ir), sino desde la montaña de la pascua.

Expertos en buscar y cuidar a los niños. Conclusiones

1. Jesús, Mesías de Dios, no está encerrado en el templo y ley de Jerusalén, sino abierto en Belén para todos los que vengan, como niño que necesita de todos. No es Rey que impone su derecho en Pión, sino Niño necesitado, en brazos de su madre. No es Sacerdote que expande la sacralidad divina desde el tabernáculo del templo, sino niño amenazado, que debe exiliarse en Egipto, asumiendo así la historia del autentico Israel, Hijo de Dios (cf. 2, 15). Jesús es la sabiduría angélica, la sabiduría de la naturaleza (pastores y cabras), con la mujer María y su compañero, con José y con los magos-

2. Los representantes religiosos y sociales de Israel no han venido a Belén para adorar al Rey de los judíos, no quieren una religión de niños. Ellos conocen de algún modo el misterio (saben que el Mesías debe nacer en Belén), pero no quieren buscarle, ni le ofrecen el tesoro de su vida (cf. 2, 11), pues están muy preocupados en sus sacralidades nacionales y sociales. Esta es la paradoja de un Mesías Niño, que nos cuesta aceptar. Queremos otras cosas, no sabemos dejar todo y cuidar a los niños

3. Herodes rey no acepta el mesianismo de Jesús y decide matarle. De manera consecuente, la venida de los magos se inscribe en un contexto de persecución: el rey de turno persigue al verdadero Rey de los judíos, obligándole a exilarse, mientras los buscadores mesiánicos de oriente vuelven a sus tierras por otro camino. Herodes tiene miedo de los niños que pueden nacer fuera de su dominio, hijos de exilados, de emigrantes… Tiene miedo de que los niños que hoy nacen le quiten el trono. Por eso está dispuesto a matar a los niños, de un modo o de otro, para mantener su dominio.

4. La verdadera sabiduría y santidad consiste en acoger y cuidar a los niños, a los propios, a los ajenos, a todos los niños. Tomado así, el dogma cristiano es muy sencillo: sólo hay un Dios, aquel que se manifiesta como Padre en todos los niños, aquel que nace como Hijo, hijo de todos. Ésta es la sabiduría, ésta es la santidad: acoger y cuidar a los niños, abriendo para ellos las puertas de paz de este mundo.

Conclusión

Miremos de nuevo otra vez este icono, que nos llega de una de las iglesias más ricas de la cristiandad, antes de la gran disputa de los iconoclastas (los que destruían las imágenes). Estas pueden ser las conclusiones:


— La Sabiduría de Dios es un niño que nace
, Dios encarnado. La navidad es cuidar a los niños y necesitados

— Los sacerdotes de esta Navidad son ante todo María y los Magos, la mujer grávida de Dios, los magos buscadores de su sabiduría, que llegan a pie (sus caballos quedan ya sin jinetes en la parte bajo, a la izquierda).

— Éste es el gran misterio para José el Varón Israelita, mientras toca música el ángel de la flauta y llegan también los pastores…

Nota sobra la imagen:

Vengo evocando esta postal desde hace varios días, desde que presenté la Navidad como fiesta judía de “natalidad” con H. Harendt (y desde que expuse en el blog hace un mes el sentido y trayectoria de la Teología Copta, centrada en el nacimiento humano de Dios Niño).

Para presentar el tema pensé en este icono que conozco hace tiempo, pero en versiones menos claras (como la que pongo en segundo lugar…).
Pero tuve la suerte de descubrir la versión que había colgado en FB mi colega/amigo Rafael Castellano (con P. d’Ors) y pregunté sobre su origen, suponiendo que que era de Etiopia, y me respondió (en mi FB) Gerardo Jofre GG, experto y sabio colega, diciéndome que este icono de la Natividad proviene del Monasterio de Santa Catalina del Sinaí (Egipto), y que es del VII/IX dC (cf. Inventario Michigan 171, Universidad de Princeton USA).

Hay otras versiones del icono en google: Iconos del Monasterio de Santa Catalina

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

“Los reyes magos somos nosotros.” Epifanía. Ciclo B

Sábado, 6 de enero de 2018

los-reyes-magos-ante-el-senadoDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

El autor del primer evangelio (el de Mateo), que probablemente reside en Antioquía de Siria, lleva años viviendo una experiencia muy especial: aunque Jesús fue judío, la mayoría de los judíos no lo aceptan como Mesías, mientras que cada vez es mayor el número de paganos que se incorporan a la comunidad cristiana. Algunos podrían interpretar este extraño hecho de forma puramente humana: los paganos que se convierten son personas piadosas, muy vinculadas a la sinagoga judía, pero no se animan a dar el paso definitivo de la circuncisión; los cristianos, en cambio, no les exigen circuncidarse para incorporarse a la iglesia.

Mateo prefiere interpretar este hecho como una revelación de Dios a los paganos. Para expresarlo, se le ocurre una idea genial: anticipar esa revelación a la infancia de Jesús, usando un relato que no debemos interpretar históricamente, sino como el primer cuento de Navidad. Un cuento precioso y de gran hondura teológica. Y que nadie se escandalice de esto. Las parábolas del hijo pródigo y del buen samaritano son también cuentecitos, pero han cambiado más vidas que infinidad de historias reales.

La estrella

Los antiguos estaban convencidos de que el nacimiento de un gran personaje, o un cambio importante en el mundo, era anunciado por la aparición de una estrella. Orígenes escribía en el siglo III:

“Se ha podido observar que en los grandes acontecimientos y en los grandes cambios que han ocurrido sobre la tierra siempre han aparecido astros de este tipo que presagiaban revoluciones en el imperio, guerras u otros accidentes capaces de trastornar el mundo. Yo mismo he podido leer en el Tratado de los Cometas, del estoico Queremón, que han aparecido a veces en vísperas de algún aconteci­miento favorable; de lo que nos proporciona numerosos ejemplos” (Contra Celso I, 58ss).

Sin necesidad de recurrir a lo que pensasen otros pueblos, la Biblia anuncia que saldrá la estrella de Jacob como símbolo de su poder (Nm 24,17). Este pasaje era relacionado con la aparición del Mesías.

El bueno: los magos

De acuerdo con lo anterior, nadie en Israel se habría extrañado de que una estrella anunciase el nacimiento del Mesías. La originalidad de Mt radica en que la estrella que anuncia el nacimiento del Mesías se deja ver lejos de Judá. Pero la gente normal no se pasa las noches mirando al cielo, ni entiende mucho de astronomía. ¿Quién podrá distinguirla? Unos astrónomos de la época, los magos de oriente.

La palabra “mago” se aplicaba en el siglo I a personajes muy distin­tos: a los sacerdotes persas, a quienes tenían poderes sobrenaturales, a propagandis­tas de religiones nuevas, y a charlatanes. En nuestro texto se refiere a astrólogos de oriente, con conocimientos profundos de la historia judía. No son reyes. Este dato pertenece a la leyenda posterior, como luego veremos.

El malo: Herodes, los sumos sacerdotes y los escribas

La narración, muy sencilla, es una auténtica joya literaria. El arran­que, para un lector judío, resulta dramático. “Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes”. Cuando Mt escribe su evangelio han pasado ya unos ochenta años desde la muerte de este rey. Pero sigue vivo en el recuerdo de los judíos por sus construcciones, su miedo y su crueldad. Es un caso patológico de apego al poder y miedo a perderlo, que le llevó incluso a asesi­nar a sus hijos y a su esposa Mariamme. Si se entera del nacimiento de Jesús, ¿cómo reaccionará ante este competidor? Si se entera, lo mata.

Un cortocircuito providencial

Y se va a enterar de la manera más inesperada, no por delación de la policía secreta, sino por unos personajes inocentes. Mt escribe con asombrosa habili­dad narrativa. No nos presenta a los magos cuando están en Oriente, observando el cielo y las estre­llas. Omite su descubrimiento y su largo viaje.

La estrella podría haberlos guiado directamente a Belén, pero entonces no se advertiría el contraste entre los magos y las autoridades políticas y religiosas judías. La solución es fácil. La estrella desaparece en el momento más inoportuno, cuando sólo faltan nueve kilómetros para llegar, y los magos se ven obligados a entrar en Jerusalén.

Nada más llegar formulan, con toda ingenuidad, la pregunta más compromete­do­ra: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella y venimos a adorarlo”. Una bomba para Herodes.

El contraste

Y así nace la escena central, importantísima para Mt: el sobresalto de Herodes y la consulta a sacerdotes y escribas. La respuesta es inmediata: “En Belén, porque así lo anunció el profeta Miqueas”. Herodes informa a los magos y éstos parten. Pero van solos. Esto es lo que Mt quiere subrayar. Entre las autori­dades políticas y religiosas judías nadie se preocupa por rendir homenaje a Jesús. Conocen la Biblia, saben las respuestas a todos los proble­mas divinos, pero carecen de fe. Mientras los magos han realizado un largo e incómodo viaje, ellos son incapa­ces de dar un paseo de nueve kilómetros. El Mesías es rechazado desde el principio por su propio pueblo, anunciando lo que ocurrirá años más tarde.

Los magos no se extrañan ni desaniman. Emprenden el camino, y la reapari­ción de la estrella los llena de alegría. Llegan a la casa, rinden homenaje y ofrecen sus dones. Estos regalos se han interpretado desde antiguo de manera simbólica: realeza (oro), divinidad (incienso), sepultura (mirra). Es probable que Mt piense sólo en ofrendas de gran valor dentro del antiguo Oriente. Un sueño impide que caigan en la trampa de Herodes.

Los Reyes magos no son los padres, somos nosotros

A alguno quizá le resulte una interpretación muy racionalista del episodio y puede sentirse como el niño que se entera de que los reyes magos no existen. Podemos sentir pena, pero hay que aceptar la realidad. De todos modos, quien lo desee puede interpretar el relato históricamente, con la condición de que no pierda de vista el sentido teológico de Mt. Desde el primer momento, el Mesías fue rechazado por gran parte de su pueblo y aceptado por los paganos. La comunidad no debe extrañarse de que las autoridades judías la sigan rechazando, mientras los paganos se convierten.

La mitificación de la estrella

La estrella ha atraído siempre la atención, y sigue ocupando un puesto capital en nuestros naci­mientos. Mt, al principio, la presenta de forma muy sencilla, cuando los magos afirman: “hemos visto salir su estrella”. Sin embargo, ya en el siglo II, el Protoevangelio de Santiago la aumenta de tamaño y de capacidad lumínica: “Hemos visto la estrella de un resplandor tan vivo en medio de todos los astros que eclipsaba a todos hasta el punto de dejarlos invisibles”. Y el Libro armenio de la infancia dice que acompañó a los magos durante los nueve meses del viaje.

En tiempos modernos incluso se ha intentado explicarla por la conjunción de dos astros (Júpiter y Saturno, ocurrida tres veces en 7/6 a.C.), o la aparición de un cometa (detectado por los astrónomos chinos en 5/4 a.C.). Esto es absurdo e ingenuo. Basta advertir lo que hace la estrella. Se deja ver en oriente, y reaparece a la salida de Jerusalén hasta pararse encima de donde está el niño. Puesta a guiarlos, ¿por qué no lo hace todo el camino, como dice el Libro armenio de la infancia? ¿Y cómo va a pararse una estre­lla encima de una cuna? Para Dios «nada hay imposible», pero dentro de ciertos límites.

El número y nombre de los magos

En el Libro armenio de la infancia (de finales del siglo IV) se dice: “Al punto, un ángel del Señor se fue apresurada­mente al país de los persas a avisar a los reyes magos para que fueran a adorar al niño recién nacido. Y éstos, después de haber sido guiados por una estrella durante nueve meses, llegaron a su destino en el momento en que la Virgen daba a luz… Y los reyes magos eran tres hermanos: el primero Melkon (Melchor), que reinó sobre los persas; el segundo, Baltasar, que reinó sobre los indios, y el tercero, Gaspar, que tuvo en posesión los países de los árabes”. Para Mt, el dato esencial es que no son judíos, sino extranjeros.

Según Justino proceden de Arabia. Luego se impone Persia. En cuanto al número, la iglesia siria habla de doce.

El contraste entre la primera lectura y el evangelio

La liturgia parece ver en el relato de los magos el cumplimiento de lo anunciado en el libro de Isaías (Is 60,1-6).

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz;

la gloria del Señor amanece sobre ti!

Mira: las tinieblas cubren la tierra, y la oscuridad los pueblos,

pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti.

Y caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora.

Levanta la vista en torno, mira: todos ésos se han reunido, vienen a ti;

tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos.

Entonces lo verás, radiante de alegría;

tu corazón se asombrará, se ensanchará,

cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar

y te traigan las riquezas de los pueblos.

Te inundará una multitud de camellos,

de dromedarios de Madián y de Efá.

Vienen todos de Saba, trayendo incienso y oro,

y proclamando las alabanzas del Señor.

Sin embargo, la relación es de contraste. En Isaías, la protagonista es Jerusalén, la gloria de Dios resplandece sobre ella y los pueblos paganos le traen a sus hijos, los judíos desterrados, la inundan con sus riquezas, su incienso y su oro. En el evangelio, Jerusalén no es la protagonista; la gloria de Dios, el Mesías, se revela en Belén, y es a ella adonde terminan encaminándose los magos. Jerusalén es simple lugar de paso, y lugar de residencia de la oposición al Mesías: de Herodes, que desea matarlo, y de los escribas y sacerdotes, que se desinteresan de él.

***

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Dios se manifiesta siempre, pero desde dentro.

Sábado, 6 de enero de 2018

1_epifaniaMt 2, 1-12

Esta fiesta es la más antigua que se conoce. Fue la única fiesta de Navidad que se celebró en toda la Iglesia, hasta que en Occidente se empezó a celebrar el 25 de Diciembre la Natividad. La palabra “Epifanía” significa en griego “manifestación”, sobre todo la aparición de la primera claridad de la mañana, antes de que aparezca el sol. Siguió celebrándose la fiesta de Epifanía, pero con otros significados. Durante mucho tiempo se celebraban en ella tres “epifanías”: la adoración de los Magos, el bautismo de Jesús y las bodas de Caná. El 6 de Enero se celebraba en Roma el triple triunfo de Augusto César.

Empezábamos el tiempo de Navidad con un relato del evangelista Lucas que hablaba de pastores, ángeles y el niño en el pesebre. Hoy terminamos con otro relato no menos fantástico de Mt, sobre unos magos que vienen a adorar a Jesús. En esta “historia” está recogida la tradición del AT y la experiencia de los primeros cristianos. Se intenta expresar una cristología ya avanzada. Debemos recordar que el título de Rey no se le dio a Jesús hasta después de su muerte. También debemos tener presente que los tres títulos que en el relato se sobreentienden (Rey, Hijo de Dios y Mesías) se implican unos en otros.

La apertura de los primeros cristianos a los paganos fue un salto cualitativo en la manera que tenía el pueblo judío de interpretar sus relaciones con Dios. Este cambio de perspectiva no se llevó a cabo sin traumas dentro de la primera comunidad. Los escritos del NT dejan bien claro que solo se consiguió después de muchas discusiones y mucha reflexión. No nos debe extrañar esta dificultad. Los judíos se consideraban el pueblo elegido. Creían sinceramente que Dios había hecho por ellos prodigios que no había hecho con ningún otro pueblo. Todavía nos cuesta mucho a nosotros aceptar que Dios no puede tener privilegios con ninguna persona ni con ningún pueblo ni con ninguna religión.

Esta universalidad del mensaje es el tema de las tres lecturas e incluso del salmo de la liturgia de hoy. Desde distintos ángulos, todas nos hablan de una novedad en la relación de Dios con los hombres. Dios se manifiesta siempre a todos, aunque solo le descubre el que le busca. La originalidad de la experiencia religiosa del pueblo judío, no la puso Dios sino la peculiar manera de ser de este pueblo, capaz de interpretar los acontecimientos de la vida como manifestación del amor de Dios hacia ellos. En realidad, Dios no puede hacer por uno lo que no hace por otro. Dios es AMOR absoluto y total. En Él, el amor es su esencia, no una cualidad, que podría tener o no tener, como pasa en nosotros.

Dios constantemente se está manifestan­do en su creación, para todo aquel que está atento. Esa atención no se refiere a los sentidos sino al ser. Muchas veces os he dicho que Dios no actúa desde fuera como las causas segundas, sino desde el ser de cada criatura y acomodándose a la manera de ser de cada una; por lo tanto, será inútil todo intento de percibir esas acciones con nuestros sentidos. Para descubrir esas manifestaciones de Dios  hay que desplegar una muy especial atención, dirigida al centro de nuestro propio ser.

El relato de los Magos va en esta dirección. Ellos descubrie­ron la estrella, porque se dedicaban a escudriñar el cielo; fueron capaces de levantar los ojos de la tierra… Ellos a pesar de estar lejos vieron la estrella; la inmensa mayoría de los que estaban alrededor del recién nacido, ni se enteraron. Nuestra religiosidad no consigue su objetivo, porque nos empeñamos en encontrar a Dios donde no está. Porque nos empeñamos en descubrir, no al verdadero Dios, sino al ídolo que nos hemos fabricado.

Dios no está en los fenómenos que percibimos por los sentidos. Mejor dicho, Dios está en todos los fenómenos, aunque no de una manera especial en los que nosotros percibimos como maravillosos. Nosotros nos empeñamos en descubrirlo solo en lo extraordina­rio, pero la verdad es que Dios se manifiesta exactamente igual en los acontecimientos más sencillos y cotidianos. Hay que aprender a descubrir esa presencia. En la fragancia de una flor, en un amanecer, en la sonrisa de un niño, en el sufrimiento de un enfermo, etc.

La experiencia de todos los místicos les llevó a concluir que Dios es siempre el escondido, el ausente. S. Juan de la Cruz: “A donde te escondiste, Amado y me dejaste con gemido. Como el ciervo huiste, habiéndome herido. Salí tras ti clamando y eres ido.” Y el místico sufí persa Edwin Rumi dice: Calla mi labio carnal. Habla en mi interior la calma, voz sonora de mi alma, que es el alma de otra Alma eterna y universal. ¿Dónde tu rostro reposa, Alma que a mi alma da vida? Nacen sin cesar las cosas, mil y mil veces ansiosas de ver Tu faz escondida. También dice Pascal: Toda religión que no predique un Dios escondido, es falsa. De Dios nunca se podrá decir está aquí o está allí, es esto o es lo otro. Y cuando lo hacemos, fallamos estrepitosamente.

Me preocupa que los católicos estemos convencidos de que no hay nada que aprender sobre Dios, porque ya lo sabemos todo. Sea en cuanto a las verdades, sea en cuanto a las normas morales, sea en cuanto a las celebraciones litúrgicas, el hecho de que no haya capacidad de innovación, es la mejor prueba de que estamos en una religión sin vivencia, es decir en una religión muerta. Dios se manifiesta siempre como novedad. Si encontramos dos veces el mismo dios, estamos relacionándonos con un ídolo.

Ya hemos dicho que la clave de esta celebración es la universalidad del mensaje. En Navidad veíamos a Dios encarnado. Hoy celebramos a Dios manifestado. La manifestación de Dios es universal, en cuanto al tiempo y en cuanto a espacio; es decir, se está siempre manifestando y se manifiesta en todo lo creado. Esto no lo hemos asumido del todo los cristianos. Seguimos creyéndonos unos privilegiados porque conocemos a Jesús. Seguimos lamentando la situación de los que no creen en él, porque los pobrecitos no podrán participar de su salvación. Es verdad que desde el Vaticano II, hemos avanzado mucho en esta materia, pero no hemos dado el paso definitivo.

Hoy debíamos tener ya muy claro que Jesús no vino a fundar una religión frente a la religión judía; ni una Iglesia frente a otras Iglesias. Jesús predicó el Reino de Dios. Jesús nos trajo un evangelio (buena noticia) para todas las religiones, para todas las Iglesias, para todos los pueblos, para todos y cada uno de los seres humanos. Nuestra religión, como todas las demás, tiene que estar abierta a la buena noticia de Jesús. No debemos dar por supuesto que somos portadores de esa buena noticia; mucho menos que somos los únicos depositarios de ella.

Es curioso que el término “católica” que significa universal, haya terminado significando solamente una parte de los seguidores de Jesús. Claro que el término universal se puede entender de dos maneras. Universal porque todos pertenezcan a ella (así lo hemos entendido siempre). Universal por el objetivo de nuestra preocupación y nuestra entrega. Para mí, este segundo aspecto sería mucho más evangélico que el primero. Que el objeto de la preocupación, del cariño; en una palabra, del amor, fueran todos los seres humanos sin excepción. Si no tenemos claro lo segundo, es que no hemos entendido el evangelio.

El relato era completamente verosímil en aquel tiempo. Todos, incluidos los más ilustrados, creían que el nacimiento de grandes personajes estaba precedido de fenómenos astrológicos. La aparición de una nueva estrella era el más común. El hecho de que fuera verosímil no quiere decir que el relato sea histórico. Los cristianos tenían motivos para apoyarse en tales relatos, una vez que estaban convencidos del significado de Cristo a todos los niveles.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

“Epifanía: Atención a la luz”, por Rogelio Cárdenas.

Sábado, 6 de enero de 2018

1106DiosesluzAun habiendo estrenado el año con la colectiva expectativa de que las cosas sean mejores, en todos los sentidos, persisten muchas situaciones que oscurecen y ensombrecen la vida de mucha gente. Como cada año, no faltan las profecías fatalistas, que ennegrecen el panorama. En medio de eso, celebramos una fiesta que, más allá de las tradiciones populares, embellece la etapa final del tiempo de Navidad y nos ofrece pistas sugerentes para la vuelta paulatina a la vida cotidiana en la luz.

Tenemos en todas partes vestigios de oscuridad. Millones de personas en el mundo, sobreviven como pueden, entre el acecho y la amenaza. La violencia cobra cada día más víctimas, y padecemos las consecuencias de la avaricia y el egocentrismo crispado. Constatamos además lo que sucede cuando las ideologías se crispan, y los narcisismos gobiernan. Sobran razones para la incertidumbre y el pesimismo.

El punto de partida de la fiesta de la Epifanía es la luz de Dios, que se manifiesta en medio de la densa oscuridad. El primer elemento es la luz del astro que llamó la atención de los magos de Oriente. Dios expresa su amor incondicional, poderoso en todo, que nos ofrece luz que orienta nuestros pasos, y nos llena de inmensa alegría. La luz de Dios mueve a seguir andando, buscando el reinado de paz para todo el mundo, sin darnos por vencidos. Por más densa que sea la oscuridad, hay luz.

No quepa duda alguna: Dios manifiesta su gloria, que resplandece en medio de la oscuridad; pero es preciso que pongamos atención, pero necesitamos poner atención, y fijarnos bien, y buscar, y adorar y ofrecer; para sentir inmensa alegría. ¿De qué serviría la luz si no nos percatáramos de ella? Vivamos mirando, pero no de manera descuidada, sino poniendo atención. Vivir lo más atentamente posible, reconociendo lo que en realidad está sucediendo, y lo que ante ello pensamos y sentimos.

Caminar atentamente, sí, pero en actitud de búsqueda. Porque mirar y escuchar, entre tantos destellos deslumbrantes que saturan los caminos, puede ser muy complicado. Buscar a Dios nos da rumbo, nos orienta y da sentido al camino, para no rendirnos. No tiene sentido andar por andar, hay que saber por qué y para qué, o para quién caminamos. Buscamos a Dios en el camino. Vivamos poniendo atención, sí, pero ejercitando la capacidad de captar la presencia divina en cada circunstancia.

Iniciemos el año proponiéndonos vivir con atención y buscando a Dios; a ejemplo de los magos de Oriente, que buscaban al Rey.  No confundamos vivir en búsqueda, con vivir en ansiedad; no confundir la sana esperanza, con la enfermiza expectativa. Busquemos a Dios; aprendiendo a agradecer y celebrar. Busquemos primero, no el propio confort; sino el reinado de Dios, tal como nos enseñó Jesús, y ayudándonos unos a otros a buscar lo que en realidad necesitamos, nos da luz y paz.

Otra pista sugerente para iniciar el año, en la escena evangélica de los magos de Oriente, es cuando, al encontrarse con Jesús y su familia, aquellos sabios, reconociendo en esa pequeña humanidad, la más hermosa manifestación de la divinidad, se postraron y le adoraron. Adorar en este tiempo, tan de narcisismos, no es fácil. Mucha gente idolatra su imagen, inflada de elogios y mesianismos, o maquillada con causas aparentemente razonables. Vivir sin adorar, a nadie más que a Él, nos libera y llena de inmensa alegría.

Nos gusta, sin duda, no solamente idolatrar, sino ser el centro. Que nos regalen, presos de la compulsión obsesiva de retener, acumular, negociar o recibir reconocimiento. De los magos de Oriente que, adorando a Dios, abren sus cofres y ofrecen los tesoros que han llevado consigo a Jesús, aprendemos otra importante actitud: Ofrecer. Cuando ponemos atención en Dios, podemos abrir nuestros cofres y ofrecer; no sólo lo que tengamos, sino quienes seamos. Del miedo a perder, que difícilmente nos libera del propio ego, sanamos dándonos gratuitamente, generosamente, humildemente.

Así que, al iniciar el año, no nos dejemos vencer por el miedo y la oscuridad y, poniendo atención a la luz divina que se manifiesta, caminemos buscando y ofreciendo, para sentir inmensa alegría…

¡Atención, mucha atención en Epifanía!

Miremos con atención, para percatarnos de la Luz.

Dejémonos conmover con la alegría que sólo puede venir de Dios.

Adorémosle con cariño y gratitud, y ofrezcámonos como don a los demás.

Hoy Dios se está manifestando en nuestra vida…

Recibamos con gratitud, los regalos que nutren nuestra vida.

Recuperemos la capacidad de encontrar y dejarnos guiar por la luz.

Recordemos la alegría que viene de encontrarnos y contemplar a Jesús.

Regalemos, no sólo cosas, sino lo mejor de nosotros mismos a los demás…

Rogelio Cárdenas, msps

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Cuando nace un niño, se enciende una estrella

Sábado, 6 de enero de 2018

estrella_belenDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01. OSCURIDAD Y NOCHES EN LA VIDA.

Hoy en día no andamos muy lejos de lo que hemos escuchado al profeta Isaías en la primera lectura: las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad los pueblos.

Y no es menos cierto que también vivimos en lo que anunciaba Isaías: sobre ti amanecerá el Señor, que es lo que hemos celebrado, estamos
celebrando estos días de Navidad y Epifanía.

Sigamos el consejo de Juan XXIII y no seamos “profetas de calamidades”, pero no es menos cierto que es densa la noche cultural, política, económico-consumista, eclesiástica (si no fuese por la brecha hacia la luz que abre el papa Francisco), que nos embarga.

02. CUANDO NACE UN NIÑO, SE ENCIENDE UNA ESTRELLA.

Tal vez el relato de los magos y la estrella tenga sus raíces en la hermosa tradición judía que dice: cuando un niño nace, se “enciende” una estrella en el cielo. Por eso en el cielo hay tantas estrellas. Cuando nace un niño se enciende una luz, un mundo de posibilidades, un universo personal en el ámbito de la comunidad humana.

Sigamos en el mundo poético y pensemos que cuando Jesús nació, una gran luz, una estrella se nos ha aparecido el cielo. (Quizás habríamos de tener una sensibilidad más poética a la hora de escuchar el EVANGELIO, los evangelios).

tumblr_o15rzkf2ys1qfcut3o1_128003. ¿ADÁN, DÓNDE ESTÁS? ¿DÓNDE ESTÁ EL REY DE LOS JUDÍOS?

Los Magos preguntan a Herodes: ¿Dónde está el Rey de los judíos?

Tras el mal uso de la libertad del ser humano (pecado), lo primero que Dios le pregunta es ¿Adán dónde estás? (Gn 3,9).

Es evidente de que no se trata de una pregunta “geográfica”.

La pregunta “¿dónde estás?”,” ¿dónde está?” no es una pregunta banal.,

En la Biblia aparece con alguna frecuencia

o Tras el mal uso de la libertad, Dios le pregunta a Adán ¿Dónde estás?, (Gn 3,9).

o Cuando Caín mata a Abel, Dios le pregunta ¿Dónde está tu hermano? (Gn 4,9).

o Job en su desgracia se encara con Dios con una pregunta semejante a la del evangelio de los Magos: ¿dónde está Dios?, (Job 20,7)

o Job se pregunta: ¿dónde estará el hombre a su muerte? (Job 17,15)

o Ojalá si pudiera saber dónde hallar a Dios (Job 23,3 / 35,1)

o María Magdalena vuelve desconcertada del sepulcro de Jesús al grupo de discípulos y les dice: se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto, (Jn 20,2).

¿Dónde estoy yo? ¿Dónde me encuentro en la vida?, ¿dónde está Dios? son cuestiones de hondo calado en las que se ventila el sentido de una existencia realizadora y serena

A veces hemos de pararnos, como los magos, en la vida, para pensar y siempre preguntar-nos, también como los magos: ¿dónde estoy? ¿En qué momento de la vida me encuentro? Cada cual con nuestras situaciones, PROBLEMAS, CAMINOS, DESORIENTACIONES en la vida.

El “dónde” del ser humano es Dios.

04. MAGOS DE ORIENTE: MOMENTO ECLESIAL.

Los Magos, no eran judíos, sino gente pagana y extranjera; pero han visto salir la luz en la noche de la vida.

Pero Herodes, la institución, no sabe dónde tenía que nacer la luz, el mesías. “Los sabios y entendidos” (el poder) lo saben todo, pero no creen en nada. Conocen la verdad, pero están lejos de ella, no la aman. Los amigos de Job conocían la doctrina respecto de la escatología, y la repiten como “charlatanes de feria”, pero no dan un paso “siguiendo la estrella” en búsqueda de la verdad y la esperanza.

Es lo que suele ocurrir en la Iglesia. En el Obispado, en los ámbitos de poder. Ya Cristo bendecía a Dios porque has escondido estas cosas a los inteligentes y poderosos de este mundo y se las has revelado a la gente sencilla

Quienes ven la luz, la estrella son unos extranjeros. Son los paganos quienes buscan y encuentran la luz.

Este relato de Mateo, escrito para cristianos de cultura judía, le tuvo que sentar muy mal al mundo judío, porque son los paganos, extranjeros los ven la luz. Dios no es patrimonio exclusivo de un lugar o de una nación. Dios se da a todos, sean de la nación que sean, Rm 2,11).

Lo estamos viendo ahora mismo con lo que le está ocurriendo al papa Francisco. Los sabios y entendidos, la curia, etc. son los que se oponen a la luz, a la estrella, a una Iglesia más evangélica como quiere seguir Francisco. Sin embargo, los sencillos, los marginados son los que caminan con el momento eclesial de Francisco. (Sínodo, iglesia sinodal significa caminara juntos como Abrahán, como el éxodo, como los Magos, los dos de Emaús, etc…).

fcf5d57e040d7eed0863aa41d0e89c66-stained-glass-panels-stained-glass-patterns05. LOS MAGOS VIENEN DE ORIENTE.

Sigamos leyendo y pensando estas cosas poéticamente.

Los Magos vienen de ORIENTE, -de donde nace el sol- y caminan hacia la luz. Están ORIENTADOS. Oriente es donde nace el sol, la luz. Los Magos siguen la luz, siguen la estela de la estrella. Aman y, por ello, buscan la verdad.
Las palabras tienen significados que, con el uso y el tiempo, pueden quedar olvidados o gastados. En castellano decimos: “ORIENTAR”, “estoy DESORIENTADO”, etc. Oriente significa donde nace la luz. La desorientación es la pérdida del sentido, del camino.

La vida nos puede ser favorable o menos, podemos atravesar por noches oscuras y valles de tinieblas, pero como antiguamente Abraham y los Magos, si miramos la estrella, viviremos ORIENTADOS, quizás sufrientes, pero ORIENTADOS

Decía San Agustín que “El alma (el ánima) está más presente donde ama (en el “lugar”, en la persona que ama) que en el cuerpo que la anima”. (San Agustín). La luz está más presente en la estrella del cielo y en quien la mira con nostalgia que en Jerusalén y en los entendidos. Abraham miró las estrellas y creyó.

06. EPIFANÍA ES ABRIR CAMINOS:

Epifanía es buscar y caminar hacia la luz:

01. DIÁLOGO INTERCRISTIANO. Muchas cosas hemos de repensar los cristianos y las iglesias, pero no desde el poder (Herodes), sino desde la Luz.

02. DIÁLOGO INTERRELIGIOSO: la globalización y el mismo concepto de revelación nos ha de llevar a pensar que Dios también ha hablado a otros pueblos y culturas. La estrella está y sale en el cielo (Dios) para todos, no para unos pocos.

03. PENSAMIENTO INTRACATÓLICO: La revelación, la estrella, están en el flujo de la historia de la Iglesia, los creyentes, las comunidades cristianas hemos de procurar hacer nuestra esa luz para que ilumine cada situación humana y eclesial. No está dicho todo, no está todo formulado definitivamente, caminante no hay camino, se hace camino al andar…

04. Abrir caminos en la VIDA SOCIO-POLÍTICA, en la pacificación de los pueblos, incluido el nuestro. No todo está dicho ni hecho: ser cristiano –y humano- es saber ver o cuando menos buscar la luz –salidas- en las diversas situaciones y problemas.

05. MIGRACIONES. Por muy diversas circunstancias estamos viviendo una gran movilidad de gentes: migraciones desde todas y a todas las partes del mundo. Siempre se han producido movimientos migratorios: desde la época bíblica, las migraciones del norte de Europa hacia el sur, los movimientos de Asia hacia Europa, la deportación de negros africanos a América, migraciones de nuestro propio pueblo a América por motivos de trabajo (pastores, pelotaris) o por motivos políticos (guerra civil española). No está lejana la gran emigración interna dentro de España de los años 40´, después en los años 50-60 a Europa, así como la emigración del sur al norte de Europa allá por los años 60.

Por otra parte, hoy en día vivimos en una gran movilidad: cualquier chaval puede hacer un Erasmus en Hamburgo o en Inglaterra. La movilidad por motivos profesionales, de estudios o simplemente de vacaciones, vivimos en una gran movilidad. Ante las migraciones podemos seguir los caminos de Herodes, que en gran medida son los nuestros cuando no los acogemos, o les hacemos un contrato basura, o les despreciamos porque son de otro color o no tienen nuestros modos de vivir. (Mostrad, pues, amor al extranjero, porque vosotros fuisteis extranjeros en la tierra de Egipto. Dt 10,19).

07. EL SUEÑO: LOS MAGOS SE VUELVEN A SU CASA POR OTRO CAMINO.

Los magos, como José, son sensibles y reciben el mensaje de Dios en sueños. Le oyen, le escuchan.

Los Magos se vuelven a su casa por otro camino. Y no cambian de camino para evitar a Herodes, sino porque han encontrado el camino, Yo soy el camino, la verdad, la vida (Jn 14,6).

Jesús, la luz, no está en los caminos y pretensiones de Herodes (y hay mucho Herodes y faraones sueltos por la historia), sino en el débil y acostado en un pesebre.

Herodes fue un rey, pero todos llevamos un Herodes dentro de nosotros mismos, podemos tener temores de que nos quiten nuestra cota de poder.

Cuando uno escucha a Dios se da cuenta de que los caminos de Herodes: del poder, del anquilosamiento producen muerte (inocentes).

Como los magos, levántate y volvamos a casa por otro camino.

***

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Recordatorio

Las imágenes y fotografías presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Yo, por supuesto, a petición de los autores, eliminaré el contenido en cuestión inmediatamente o añadiré un enlace. Este sitio es gratuito y no genera ingresos.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un lugar de entretenimiento. La información puede contener errores e imprecisiones.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.