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La decisión de algunos obispos estadounidenses de prohibir o limitar funerales a quienes convivan con parejas del mismo sexo causa controversia interna

Sábado, 2 de diciembre de 2017

2171032_n_vir1Funeral del joven gay chileno asesinado Wladimir Sepúlveda

En los últimos meses, dos decisiones muy duras de obispos estadounidenses han encontrado una fuerte oposición dentro de la propia Iglesia católica. En junio, el obispo de Springfield (Illinois) prohibía los funerales para quien viviera en pareja con otra persona de su mismo sexo. Más recientemente, la diócesis de Madison (Wisconsin) ha publicado unas recomendaciones sobre los funerales de personas que vivan en pareja con personas de su mismo sexo en las que indica que deben abordarse de forma muy discreta para evitar el “escándalo”. La noticia, sin embargo, ha provocado fuertes reacciones de rechazo dentro de la propia Iglesia estadounidense, que incluyen además a figuras de relieve, como el sacerdote jesuita James Martin, de quien ya hemos hablado en esta página.

El pasado junio se difundía una decisión del obispo de Springfield (Illinois), Thomas John Paprocki, muy dura hasta para criterios conservadores. A las ya prohibiciones de bendecir a parejas del mismo sexo o de su admisión a la comunión, se unía la negativa a que una persona en riesgo de muerte recibiera los últimos sacramentos salvo que “se arrepintiera”. Más aún, la prohibición se extendía a los funerales: “A menos que dieran algún signo de arrepentimiento antes de su muerte, las personas fallecidas que hayan vivido públicamente en una relación con alguien de su mismo sexo, causando escándalo público a los fieles, quedarán privadas de ritos funerales”.

La decisión provocó una respuesta adversa notablemente amplia. Por ejemplo, Fortunate Families, una red de familias católicas con hijos LGTB, emitió un comunicado en el que acusaba al obispo Paprocki de no tener sensibilidad pastoral: “Al negar a las personas LGTB la recepción de la comunión y ritos funerales, usted de hecho los está excomulgando (…) ¿Estar en un matrimonio con alguien del mismo sexo está al mismo nivel que una persona que niega el Credo?”. Destacó especialmente la reacción del padre James Martin, jesuita y redactor jefe de la revista America, una de las publicaciones católicas más importantes de Estados Unidos. Ya hemos tenido ocasión de hablar de él en esta página, pues ya se ha pronunciado en varias ocasiones a favor del colectivo LGTB, en particular a propósito del atentado de Orlando y de la publicación de un libro donde invitaba a “tender puentes” entre la Iglesia católica y la comunidad LGTB. En esta ocasión, en una publicación en su perfil de Facebook, Martin señaló la incongruencia de aplicar criterios tan severos a las parejas del mismo sexo y no a otras situaciones que, doctrina en mano, son también “irregulares”: “Si los obispos prohíben a miembros de matrimonios del mismo sexo recibir un funeral católico, también tienen que ser coherentes. Debemos prohibir también a católicos divorciados y vueltos a casar a quienes no se les han concedido anulaciones; a mujeres u hombres que han tenido un hijo fuera del matrimonio; a miembros de parejas heterosexuales que viven juntas antes del matrimonio, y a cualquiera que use métodos de control de natalidad. Pues todos ellos también están contra la enseñanza de la Iglesia. Más aún deberán prohibirlos a cualquiera que no cuide a los pobres que no cuide el medio ambiente a cualquiera que apoye la tortura, pues también son doctrinas de la Iglesia. Más fundamentalmente, deben prohibirlos a la gente que no se comporte con amor, que no perdone y que no tenga misericordia; pues estas cualidades representan las enseñanzas de Jesucristo, son las mas fundamentales de todas las enseñanzas de la iglesia. Poner el foco solo en las personas LGTB sin un foco similar el comportamiento moral sexual de las personas heterosexuales es, en palabras del catecismo, un signo de discriminación injusta”.

Con todo, la reacción más dura, como en su momento recogimos, vino de Michael Sean Winters, del National Catholic Reporter (otra prominente publicación católica), quien pidió directamente a la destitución del obispo: “El motu proprio Come una mare amorevole se publicó en respuesta a la necesidad de retirar obispos que habían sido negligentes en el manejo de las alegaciones de abusos sexuales por parte del clero, pero el texto no limitaba su alcance a este único asunto. Cuando un obispo malinterpreta tanto la cultura como el Evangelio, por no hablar de su papel como obispo, de tal manera que emite un decreto como el que Paprocki ha emitido, demuestra que está tan desquiciado que no puede dirigir una iglesia local. Antes de que haga más daño, debe dimitir o ser despedido”, afirmaba con dureza.

La diócesis de Madison sigue los pasos de Springfield

Más recientemente, otra diócesis que ha tomado una decisión similar ha sido la de Madison (Wisconsin), gobernada por el obispo Robert Morlino. El vicario general, monseñor James Bartylla, ha informado a los sacerdotes en una nota sobre las nuevas pautas en los funerales católicos, que contiene una sección titulada “Consideraciones sobre los ritos funerales para una persona en una unión homosexual”. En ella queda claro que lo que preocupa es el “escándalo”: “El principal problema está en el escándalo y la confusión. La tarea pastoral por tanto es la de minimizar el riesgo de escándalo y confusión a la vez que se está disponible para el fallecido y la familia. Si la situación lo requiere (…) se podrán denegar ritos funerales a pecadores manifiestos en quienes es escándalo público para los fieles no puede evitarse. Si hay duda, se habrá de consultar al ordinario del lugar [el obispo] y seguir su juicio”.

Entre las razones para negar el rito se cita por ejemplo que el fallecido o su pareja fuesen “promotores del ‘estilo de vida gay’”. Haber mostrado en vida algún signo de activismo o de no haber aceptado la enseñanza oficial hace así al fallecido susceptible de no recibir un funeral. Las indicaciones incluyen una serie de preguntas que ha de hacerse el sacerdote en cada caso concreto: “Para minimizar el escándalo, ¿debería haber solo una breve celebración de la Palabra en la funeraria? ¿O quizá un oficio frente a la tumba? Quizá podría ofrecerse una misa funeral con o sin mención explícita del nombre del fallecido o de la ‘pareja’, en la parroquia o incluso en otra parroquia (para evitar el escándalo), con o sin miembros de la familia”. Pero la nota va aún más allá, al plantearse como un “gran riesgo de escándalo y confusión”, el que aparezca el nombre del sacerdote o la parroquia en cualquier esquela u obituario “público (por ejemplo, periódico) o semi-público [sic]”. Tampoco puede haber referencia al compañero viudo en nada publicado por la parroquia, ni ninguna referencia a la “unión no natural”. Igualmente, se aconseja “mantener al mínimo el compromiso del sacerdote o diácono (por ejemplo, limitado a un sacerdote o diácono y en los momentos meramenete esenciales de un oficio o rito, si lo hay)”. En otras palabras, se puede rezar por el fallecido, pero sin que no se note mucho.

Estas indicaciones han vuelto a causar controversia, como ya sucediese con las de Springfield. De nuevo, James Martin se ha pronunciado con claridad: “El problema, como indico en Building a Bridge [su libro a favor del acercamiento entre la Iglesia y el colectivo LGTB antes mencionado] es que estas enseñanzas casi siempre se aplican de manera selectiva. Esto es, no hay un foco equivalente en la moralidad sexual de los católicos heterosexuales en el momento de sus funerales (por ejemplo, ¿estaba él o ella divorciado y casado de nuevo sin anulación? ¿Estaban viviendo juntos antes del matrimonio?). Tampoco se pone bajo tal microscopio la moralidad de los profesores de escuela católicos (por ejemplo, ¿está él o ella viviendo con una pareja antes del matrimonio?). El foco puesto exclusivamente en las personas LGTB y su moralidad sexual, sin un foco equivalente en la moralidad sexual (o moralidad en general) de los católicos heterosexuales, constituye lo que el catecismo denomina ‘discriminación injusta’ (2358)”.

En definitiva, si las decisiones de obispos como los de Springfield o Madison dejan bien claro que persisten actitudes fuertemente discriminatorias dentro de la Iglesia católica, también parece confirmarse que en Estados Unidos hay una creciente contestación interna, que contrasta con lo que sucede en en otros lugares, como España, donde afirmaciones fuertemente discriminatorias de otros obispos no cuentan por el momento con oposición significativa de voces católicas “autorizadas”. Veremos si eso cambia en el futuro.

Fuente Dosmanzanas

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James Martin, a los obispos USA: “¿Dónde están las declaraciones en defensa de los LGBT?”

Lunes, 6 de noviembre de 2017

el-jesuita-james-martinDenuncia que ni parecen “reconocer que la Comunidad Católica LGBT existe”

“Enterremos frases como ‘atracción a personas del mismo sexo’, y llamemos a la gente lo que ella se llama”

“La carga la tiene la Iglesia institucional porque es la Iglesia institucional la que ha hecho que los católicos LGBT se sientan marginados, y no al revés”

(Cameron Doody).- “El respeto significa, como mínimo, reconocer que la comunidad católica LGBT existe”. En una charla en Filadelfia, el jesuita James Martin lanzó un reto al episcopado estadounidense: que de una vez por todas reconozca que existen católicos no heterosexuales. Y no simplemente que existan católicos “afligidos por una atracción a personas de su mismo sexo”, ya que el respeto que estos fieles merecen implica “llamar a la gente lo que quiere que se la llame”.

El padre Martin arrancó su charla la noche del pasado lunes en la iglesia de Old St. Joseph’s explicando el sentido del título del libro suyo que había venido a presentar, que se traduce al español como Construyendo puentes: Cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad. El jesuita aclaró que los “puentes” a los que el título de su libro hace referencia se han hecho necesarios en la medida en la que ha habido una falta de comunicación y bastante desconfianzaentre los fieles LGBT y la jerarquía eclesiástica.

Como prueba de ello, Martin señaló la reacción del episcopado estadounidense después de la matanza en el club gay de Orlando en junio del año pasado, en la que murieron más de medio centenar de personas. “La mayoría de los obispos no dijeron nada” tras la tragedia, lamentó el jesuita, y de ellos que sí ofrecieron condolencias y oraciones “solo unos pocos mencionaron las palabras ‘LGBT’ o ‘gay'”. Hecho que a Martin, dijo, le pareció “un cierto fracaso a la hora de reconocer la existencia” de la comunidad gay.

Pero ¿en qué consistiría un gesto por parte del episcopado que pudiera satisfacer a los fieles gays y hacerles sentir acogidos, por fin, en su Iglesia? Martin no tiene ninguna duda. Primero, si la jerarquía quiere respetarlos, de verdad, ésta tendría que enterrar, por fin, “frases como ‘afligido con atracción a personas del mismo sexo’, que ninguna persona LGBT que yo he conocido utiliza”, afirmó el sacerdote. Y segundo, la jerarquía debería publicar declaraciones en defensa de la comunidad gay, tal y como “los líderes católicos con regularidad publican declaraciones en defensa de los nonatos, los refugiados y migrantes, los pobres, los sin techo, los ancianos”.

Aún así, el puente de la Iglesia institucional hacia los católicos LGBT sería incompleto sin dos peldaños más, a juicio de Martin. Uno, que la jerarquía sea “consistente” con su política de contrataciones y despidos de personal. Demasiadas veces esta política ha sido utilizada solo en contra de empleados eclesiales gays, cuando, a juicio de Martin, “para ser consistente, debemos despedir a gente que no ayudan a los pobres. Debemos despedir a gente que no perdona. Debemos despedir a gente que no ama”. Y el último peldaño que la Iglesia puede colocar para de verdad alcanzar la periferia que es la comunidad LGBT: que sea la jerarquía la que dé el primer paso.

“La carga la tiene la Iglesia institucional”, concluyó Martin en su intervención. “Quiero ser muy claro. La carga la tiene la Iglesia institucional porque es la Iglesia institucional la que ha hecho que los católicos LGBT se sientan marginados, y no al revés. Así que, el trabajo lo ha de hacer los líderes de la Iglesia”.

Fuente Religión Digital

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El Cardenal de Chicago Blase Cupich sale en defensa de James Martin, y le invita a impartir las reflexiones cuaresmales en su diócesis

Martes, 3 de octubre de 2017

cardenalcupichyjamesmartin_560x280El cardenal Cupich y James Martin sj

“Un sacerdote que ha dado su vida al servicio de la Iglesia” 

Ve “desafortunados” los ataques recibidos por el jesuita por construir puentes con el mundo LGBTIQ

Solo le diría a la gente: decide por ti mismo, formar tu propia decisión, leyendo exactamente lo que Martin escribió”

(Cameron Doody).- “Un sacerdote que ha dado su vida al servicio de la Iglesia”. Ese es el respaldazo que el cardenal Blase Cupich acaba de brindar al jesuita James Martin, objeto de una campaña de acoso por parte de la ultraderecha católica. “Ha sido muy dedicado, es muy respetado”, ha añadido el arzobispo de Chicago sobre el autor de Building a Bridge, que busca “construir un puente” de respeto entre la Iglesia y las personas LGBTIQ.

Según informa el National Catholic Reporter, el cardenal Cupich invitó al padre Martin a que diera una serie de reflexiones públicas durante la próxima Cuaresma en la catedral de Chicago. Dicha invitación viene después de que Martin viera canceladas tres charlas suyas previstas para los próximos meses: en el seminario de la Universidad Católica de América, en una cena de la orden del Santo Sepulcro en Nueva York y en la agencia para el desarrollo internacional de los obispos de Inglaterra y Gales.

Al extender su invitación al jesuita -autor de una docena de libros y un editor de la revista America– Cupich dijo que “quería asegurarme de que refrendara lo que [Martin] estaba haciendo, tal y como informa The Sun Times. “Creo”, continuó el purpurado, “que estas instancias de no invitarle o retirarle la invitación fueron muy desafortunados, y quería hacerle saber que le apoyaba”.

Martin “es un sacerdote que ha dado su vida al servicio de la Iglesia”, añadió el arzobispo de Chicago. “Ha sido muy dedicado, es muy respetado. El Santo Padre le nombró a una comisión en Roma [a la Secretaría para la Comunicación]. Así que, solo le diría a la gente: decide por ti mismo, forma tu propia decisión, leyendo exactamente lo que escribió”.

Por su parte, Martin dijo al Sun Times que estaba “encantado” de ir a Chicago pese a las cancelaciones forzadas por las campañas de los católicos ultras. Con respecto al elogio del cardenal Cupich, el jesuita lo calificó como un “voto de confianza de un líder de la Iglesia muy respetado por lo que estoy intentando lograr con este libro”.

Ya bromeando acerca de la polémica levantada por su libro, Martin afirmó que “las noticias de las cancelaciones… triplicaron las ventas semanales”, algo que en todo caso, testifica el hecho de que la acogida que ha recibido su tomo ha sido tremendamente positiva.

“Tengo el apoyo del 99,9% de los fieles católicos”, zanjó Martin, añadiendo que cuando visita parroquias “es todo abrazos y el darme las gracias”. Por no decir nada de que, incluso tras la tumulta, “Jesús me está muy cerca en la oración, y también tengo su apoyo, que es lo que más importa”.

Fuente Religión Digital

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Charles Chaput, cardenal de Filadelfia advierte que las disputas sobre la moral sexual están llevando a “una ‘Reforma 2.0′”

Jueves, 28 de septiembre de 2017

rns-charles-chaput-012717Critica a James Martin por poner en entredicho la relación entre doctrina y misericordia

Las cuestiones son diferentes, pero la “gravedad” de lo que está en juego “es igual de real”

(Cameron Doody).- Las disputas sobre la moral sexual están llevando la Iglesia a una segunda Reforma, en la que la “gravedad” de lo que está en juego “es igual de real” que en la de Lutero y “las consecuencias serán igual de trascendentes”. Esta es la forma en la que se ha referido el arzobispo de Filadelfia, Charles Chaput, a la polémica suscitada por el libro pro-acercamiento a las personas LGBT del jesuita James Martin. Tomo que, dice, ha puesto en entredicho la relación entre la misericordia, la doctrina y el juicio personal en la teología católica.

Aunque en un artículo publicado en el portal First Things, el arzobispo de Filadelfia lamenta la cantidad de insultos “inexcusablemente feos” que se ha lanzado a Martin por su libro -sobre todo por parte de la extrema derecha católica- esta invectiva no le excusa al jesuita de una crítica legítima y seria que no tiene nada que ver con el rencor personal”.

Según Chaput, el libro de Martin -que desde su título mismo, Building a Bridge, aboga por “construir un puente” entre la Iglesia y el colectivo LGBT- no trata, como muchos han alegado, “de si estamos dispuestos o no de eliminar el fariseísmo de la vida de la Iglesia”. Lo que está en juego en la polémica es nada más y nada menos, sostiene el arzobispo de Filadelfia, que el papel del juicio crítico, del que el fariseísmo supuestamente está lleno pero que “templado por la misericordia, y fiel a las Escrituras y la doctrina constante de la Iglesia, es una obligación del discipulado católico, especialmente en las cuestiones morales, y especialmente en la erudición católica”.

Así, el arzobispo Chaput acusa a Martin de haber suscitado “aprensión y críticas” entre los fieles con su negación de esta teología y con sus “ambigüedades” sobre la actitud que debe tener la Iglesia con las personas LGBT. Miedos que han provocado el enojo desatado de los elementos de la Iglesia ultraconservadora que montaron la campaña despiadada contra Martin, pero que -por mucho que Chaput la considere a esta campaña “un contra-testimonio destructivo al Evangelio”– no deja de ser por este hecho “la perfecta imagen invertida del sarcasmo venenoso, desdén y cultivo sistemático del escepticismo y disenso” que ha marcado la Iglesia “progresista” durante décadas.

Es de esta forma, en fin, que el arzobispo de Filadelfia llega a situar la culpa de que estemos a las puertas de otra Reforma firmemente en el jesuita y la Iglesia “progresista” que supuestamente la apoya. “De muchas maneras”, concluye el prelado -no menos las del enfado que está provocando James Martin y el disenso que fomenta- “nuestra época se parece a la inquietud generalizada que había al filo de la Reforma”, y así a “una especie de momento ‘Reforma 2.0′”.

Fuente Religión Digital

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El jesuita James Martin sostiene que los católicos LGBT no están obligados a practicar la castidad

Sábado, 23 de septiembre de 2017

james-martin-sj-y-la-portada-de-su-nuevo-libroNo han “recibido” la doctrina de la continencia, y por tanto no les es vinculante

“En términos del Catecismo, es una obligación, pero para los LGBT es una imposición” 

(Cameron Doody).- Tras haber aguantado los ataques de los ultras, el jesuita y asesor del Papa Francisco, James Martin, se siente fuerte. Fuerte para seguir predicando sus palabras proféticas para toda la Iglesia, y esta vez insistiendo en que los católicos LGBT no están obligados a practicar la castidad.

En un vídeo colgado este miércoles en YouTube, el padre Martin ha recurrido a la tradición teológica que sostiene que una doctrina no se convierte en tal hasta que sea aceptada por todos los fieles. “Una tradición de la que mucha gente no sabe mucho”, sostiene el jesuita, “ya que apenas se ha hablado de ella los últimos treinta o cuarenta años”.

Este tipo de recepción de una doctrina, ha continuado Martin, sí ha ocurrido en el caso de las doctrinas que subyacen a las fiestas de la Iglesia, por ejemplo, pero no en cuanto a la disciplina sexual.

“Para que una doctrina se convierta en normativa”, ha explicado el jesuita,es de esperar que sea recibida por el pueblo de Dios. Así pasó con la Asunción, por ejemplo. Se declaró la Asunción y la gente la acepta. Van a la fiesta de la Asunción, creen en la Asunción, y es recibida”.

soy-homosexual-tengo-hijos-soy-catolico1Pero “la doctrina que las personas LGBT deben ser célibes toda su vida -no solo antes del matrimonio, como es para la mayoría, sino toda su vida- no ha sido recibida”, ha continuado Martin. Situación que plantea la pregunta “teológica” de qué puede hacer la Iglesia con esta no aceptación por parte de los LGBT de una doctrina dirigida especialmente a ellos, a la que deben prestar atención ya “los obispos y la gente LGBT”.

Y es más: el hecho de que la Iglesia se fije tanto en los asuntos LGBT es el resultado solo de una “mala interpretación” de lo verdaderamente importante en la teología moral. Muchas veces también, ha lamentado, la obsesión con la sexualidad de los gays por parte de católicos de la extrema derecha, que es el resultado de un “miedo” que sienten de su propia “sexualidad compleja”.

Pero al fin y al cabo, ha denunciado Martin, sigue haciendo estragos en la Iglesia la paradoja de que eleve el celibato como uno de los más preciosos carismas evangélicos a la vez que la impone sobre las personas de diferentes orientaciones afectivas. “Se supone que el celibato es un don, o algo que escoges”, ha reflexionado el sacerdote. Pero “en términos del Catecismo, es una obligación, y los LGBT la consideran una imposición”.

Fuente Religión Digital

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Los ultras montan una campaña “histérica” y homófoba contra el asesor del Papa, James Martin sj

Jueves, 21 de septiembre de 2017

james-martin-sj-y-la-portada-de-su-nuevo-libroWebs de la extrema derecha católica causan la cancelación de tres charlas suyas

El presidente de la Universidad Católica de América les afea su falta de sensatez y “caridad”

(Cameron Doody).- “Irracional, odiosa e histérica”. De esta forma ha calificado el editor de la prestigiosa revista America y asesor del Papa Francisco en la Secretaría de Comunicaciones del Vaticano, James Martin sj, la campaña orquestada por los elementos más ultraconservadores de la Iglesia estadounidense cuyo resultado ha sido la cancelación de tres charlas que estaba previsto que el jesuita daría en los próximos meses.

En un mensaje colgado en su cuenta de Facebook, Martin ha explicado que el seminario de la Universidad Católica de América (CUA) ha cancelado el discurso que iba a ofrecer el 4 de octubre, “gracias a una campaña de Church Militant, el sacerdote conocido como ‘Father Z’ y LifeSite News.

Las razones para la decisión de retirar su invitación al padre Martin, afirmó en una nota el seminario de la CUA, obedecían a “comentarios cada vez más negativos de sitios de medios sociales”, y “el interés por evitar la distracción y la controversia”. Una postura criticada hasta por el propio presidente de la CUA, John Garvey, quien afirmó que “es problemático que individuos y grupos dentro de nuestra Iglesia demuestren… [una] incapacidad para hacer distinciones y ejercer la caridad”.

La campaña vergonzosa de Church Militant –Iglesia Militante“, en español-, Father Z y LifeSite News, dijo Martin en Facebook, “causó una tormenta de llamadas telefónicas, correos electrónicos y mensajes al Theological College [el seminario de la CUA], que incluyó, según me dijeron, gente gritando a los recepcionistas que contestaron al teléfono.

Acontecimientos parecidos a los que causaron la cancelación de otra charla que Martin iba a dar en una cena de la Orden del Santo Sepulcro en la ciudad de Nueva York, que también supusieron emails y llamadas furiosos de algunos miembros de la Orden” incitados por los responsables de las webs ultraconservadoras. Además de la cancelación de un discurso de Martin en Londres auspiciado por la Cafod, la agencia de los obispos ingleses para el desarrollo en el extranjero.

“Cada una de estas cancelaciones”, ha explicado Martin en su cuenta en la red social, “fue el resultado de ira o miedo sobre mi libro Building a Bridge [“Construyendo un puente“], sobre los católicos LGBT“. Tomo, cabe recordar, cuyo argumento de que la Iglesia deba mostrar más respeto, compasión y sensibilidad hacia las personas gays, lesbianas, bisexuales o transgénero ha sido respaldado por numerosos cardenales y obispos, a la vez que ha suscitado el “miedo, odio y homofobia” de los católicos de la extrema derecha, según lo escrito por el jesuita.

¿Y la ironía de toda esta campaña sucia montada por los católicos fundamentalistas identificados por Antonio Spadaro y Marcelo Figueroa en julio de este año como parte integral del “ecumenismo de odio” que aupó a Donald Trump a la Casa Blanca? Que Martin ni incluso iba a discursar sobre los católicos LGBTIQ y la relación de la Iglesia con ellos, sino simplemente sobre Jesucristo. Con lo que el padre Martin afirma que “ninguna de estas cancelaciones me molestan. No he perdido el sueño por ellas”.

Y porque, después de todo -y como ha recordado el jesuita- “habrá muchos otros espacios” en los que se sentirá bienvenido, incluyendo la Iglesia de la Santa Trinidad en Washington, donde le han citado para otra charla el día 30 de este mes. También hay otras buenas noticias en el horizonte, ha anunciado Martin, como la publicación a principios del próximo año de una edición revisada y expandida de Building a Bridge.

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El jesuita James Martin anima a los curas gays a salir del armario

Jueves, 13 de julio de 2017

el-armario-eclesiastico-y-los-sacerdotes-gays“Ayudaría a mostrar cómo la gente gay puede vivir de forma casta”

“Están viviendo lo que la Iglesia les pide a las personas LGBT, pero no se les permite hablar de ello”

(Cameron Doody).- Salir del armario. Eso es lo que el padre James Martin sj anima hacer a los curas gays. El jesuita estadounidense de renombre y también asesor de la Secretaría de Comunicaciones del Vaticano cree que el ejemplo de estos sacerdotes homosexuales al hacer pública su sexualidad “ayudaría a mostrar a los católicos de a pie cómo es una persona gay y también cómo la gente gay puede vivir de forma casta”.

En una entrevista con la CNN, Martin ha presentado su nuevo libro, cuyo título se traduce en castellano como Construyendo Puentes: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad. También ha reflexionado sobre el “cambio enorme” que se está produciendo en la Iglesia en términos de la acogida -y ya no rechazo- de personas gays: un cambio que achaca al ejemplo de prelados como el cardenal Joseph Tobin, arzobispo de Newark, o el mismo Papa Francisco.

“Hay dos razones para este giro” hacia una hospitalidad más calurosa de personas LGBT en la Iglesia, señala Martin. “Una es el Papa Francisco. Su pregunta, ‘¿Quién soy yo para juzgar?’; su reunión pública con Yayo Grassi, su antiguo alumno homosexual, en su visita papal a los Estados Unidos; sus comentarios en la Amoris laetitia, que han sido usados para dejar que los homosexuales practicantes reciban la comunión. Pero no solo ha sido el pontífice en sí, sino también -como observa Martin- el hecho de que “los obispos que el Papa Francisco está nombrando en los Estados Unidos son mucho más favorables a los LGBT”.

La otra razón que explica para el padre Martin esta apertura cada vez mayor en la Iglesia hacia las personas gays es el incremento en el número de católicos LGBT que están saliendo del armario y haciendo que los asuntos LGBT sean mucho más importantes para la Iglesia en general“. Pero aún así, falta una parte importante de la Iglesia que no ha sido tan valiente -o a la que no le han dejado mostrar su valentía- en reconocer sus inclinaciones afectivas públicamente. Salvo, por supuesto, algunas excepciones heroicas como la de Krzysztof Charamsa, ex-oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

El jesuita Martin cree que hay “varias razones” por las que los miles de sacerdotes y religiosos gays y lesbianas no salen del armario. “Uno, que sus obispos o superiores religiosos les piden que no lo hagan. Dos, que temen represalias de sus feligreses. Tres, que temen que sería divisivo. Cuatro, que son gente reservada. Cinco, que no son del todo conscientes de su sexualidad“, enumera el sacerdote, reservando para último la razón más preocupante: que “la gente ha mezclado la homosexualidad con la pedofilia”, de modo que los curas gays “no quieren salir del armario por miedo a que se les ponga la etiqueta de pederasta”.

Será por miedo entonces, más que nada, la razón por la que no conocemos a más religiosos profesados homosexuales. Pero si los curas gays consiguieran conquistar sus temores, opina Martin, darían una poderosísima lección a la Iglesia entera.

Si estos curas vencieran sus miedos y salieran del armario, dice Martin, “ayudaría a mostrar a los católicos de a pie cómo es una persona gay y también como la gente gay puede vivir de forma casta”. Más que una injusticia la que se les esfuerce a vivir su personalidad de forma furtiva, para Martin es una “gran ironía”. Ironía porque “estos hombres y mujeres están viviendo exactamente lo que la Iglesia les pide a las personas LGBT -castidad y abstinencia- y no se les permita hablar de ello”. Es por eso que Martin zanja que “están haciendo un gran trabajo bajo una nube extraña que no debe de existir”.

Fuente Religión Digital

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Piden la destitución del obispo de Illinois por negarse a oficiar funerales para fieles gays

Jueves, 29 de junio de 2017

5421ab9000df8-preview-620Cuando alguien escupe esta crueldad y demuestra tanta homofobia ¿qué esconde en su interior?.Y Francisco sigue manteniendo a obispos homófobos como este personaje… Y eso se llama complicidad…

Una decisión “discriminatoria”, “trágica” y moralmente “obscena”

Este cruel “abuso espiritual” de Thomas Paprocki le incapacita para liderar su Iglesia

(Cameron Doody).- Lluvia de críticas a Thomas Paprocki, obispo de Springfield, Illionois, por decretar que se impida a los fieles gays recibir los sacramentos de la Iglesia, incluidos los ritos funerarios. Un dictamen absolutista que algunas de las voces más influyentes en la Iglesia estadounidense han tachado de “discriminatorio”, “cruel”, “abuso espiritual”, “trágico” y moralmente “obsceno”, y merecedor de que el prelado sea inmediatamente destituido de su cargo.

El primero en criticar el decreto de Paprocki, emitido la semana pasada, fue Robert Shine, el editor asociado del respetado servicio pastoral a católicos LGBT, el New Ways Ministry. En un blog colgado en la web de dicha organización, Shine cargó contra el obispo de Springfield, declarando que su negativa a que se celebren entierros católicos para personas que habían estado en relaciones “objetivamente inmorales” con parejas del mismo sexo equivale a “discriminación”.

“Es discriminación apuntar a personas LGBT cuando, en cierto sentido, todos los católicos podrían ser calificados como ‘pecadores manifiestos'”, escribió Shine, refiriéndose a la etiqueta que Paprocki aplicó a los gays en su decreto.

“Es cruel sugerir que personas quienes, por los dictados de su conciencia, han entrado en matrimonios del mismo género deben de ser identificados de manera uniforme con apóstatas y herejes”, añadió, manifestando a la vez que “raya en el abuso espiritual decir… a los católicos LGBT que, si se adhieren a una doctrina fundamental de la Iglesia y siguen a sus conciencias bien formadas, pueden ser castigados por las autoridades eclesiales”.

“En un momento cuando un número cada vez mayor de líderes de la Iglesia, con el Papa Francisco a la cabeza, están abriendo las puertas a las personas LGBT y sus familias, es trágico que el obispo Paprocki haya elegido actuar de forma tan dañina, apostilló Shine.

El ilustre jesuita James Martin, quien acaba de escribir un valioso libro sobre el auténtico acercamiento a personas gay que ha de acometer la Iglesia por imperativo evangélico, también se sumó al carro de críticas a Paprocki.

“Si los obispos vetan a personas en matrimonios del mismo sexo a que reciban un funeral católico”, plasmó Martin en su página de Facebook, “también tienen que ser consistentes” con otros fieles. Hay muchos otros pecados más serios contra cuyos perpetradores la Iglesia no toma ninguna medida tan draconiana como denegarlos los ritos funerarios: el pecado de no cuidar del más necesitado, por ejemplo, o de no cuidar del medio ambiente. Centrarse en denegar los sacramentos solo a las personas LGBT, por tanto -y según el jesuita- no es solo “una señal de una discriminación injusta” sino también contraria al mismo Catecismo.

Quizás las palabras más fuertes contra el obispo de Springfield, sin embargo, han venido de Michael Sean Winters, comentarista de renombre del National Catholic Reporter, quien directamente ha llamado a la destitución de Paprocki de acuerdo con las provisiones relativas a los obispos “negligentes” contenidas en el motu proprio del Papa Francisco Como una madre amorosa.

“El decreto están tan en desacuerdo con la dirección en la que el Papa Francisco está intentando llevar a la Iglesia”, escribe Winters –“tan excesivo en su percepción del significado cultural del matrimonio gay, y tan contrario al ejemplo de Jesús presentado en los Evangelios”- “que merece la sanción de destitución del cargo [episcopal] propuesta en el motu propio”.

Sobran razones, para Winters, para que el Papa tome semejante medida contra Paprocki, sobre todo porque la decisión del obispo manifiesta una ignorancia pastoral total acerca del significado de un funeral.

Tal acto, para el comentarista, “se trata tanto de la familia afligida como del difunto”, con lo que “es moralmente obsceno que a una familia en luto -cuyo parecer sobre el matrimonio gay puede ni siquiera ser conocido, pero que ha sufrido una pérdida- se la haga sufrir aún más dolor porque el obispo Paprocki quiere ganar una batalla en las guerras culturales“.

“Cuando un obispo malentiende tanto la cultura como el Evangelio”, zanja Winters -“por no decir nada del papel del obispo”- “ha demostrado que está tan alterado que no puede liderar una iglesia local. Antes de que haga más daño, debe dimitir o ser despedido”.

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James Martin sj: “Ser LGBT no es ningún pecado”

Sábado, 10 de junio de 2017

james-martin-sj-y-la-portada-de-su-nuevo-libro“Ningún grupo está tan marginado en la Iglesia como los LGTB”

El jesuita defiende que la Iglesia acoja a los gays con “respeto, compasión y sensibilidad

(Cameron Doody).- Respeto, compasión y sensibilidad. Esas son las actitudes que hasta el catecismo llama a adoptar a la Iglesia con los homosexuales, pero que demasiadas veces no se traducen en acciones concretas. Y eso es lo que quiere cambiar el jesuita estadounidense James Martin, quien ha escrito un libro a este fin. Un libro sobre cómo la Iglesia y la comunidad LGBT pueden construir puentes entre sí y aprender a convivir juntos.

Hablando de su libro con el Religion News Service y con Crux, el jesuita defiende que estos valores catequéticos -respeto, compasión y sensibilidad- son “esenciales” para un colectivo como el de los LGBT que se siente “marginado casi por completo” en la Iglesia institucional.

“Simplemente no hay ningún grupo tan marginado en la Iglesia católica como las personas LGBT. A veces, se les ha tratado como leprosos, ha lamentado el jesuita. Y eso que “simplemente ser LGBT no es ningún pecado, de acuerdo con la doctrina católica. Eso es un malentendido común”. Aunque el catecismo use un lenguaje destructivo, a ojos del padre, para describir los sentimientos de una persona gay -el de “intrínsecamente desordenado”– que necesita ser puesto a punto.

“Decir que una de las partes más profundas de una persona -la parte que da y recibe amor- está desordenado es innecesariamente dañino”, deplora el padre Martin, quien sugiere, por su parte, que se cambie a algo como “ordenado diferentemente”.

Volviendo a la actitud que urge tomar con el colectivo LGBT, Martin observa que “son gente que se siente marginada, así pues eso es un modelo para nosotros”: los que deseamos que encuentren un hogar en su parroquia. Un modelo que es nada menos que el del Señor. “Jesús da la bienvenida, invita y incluye”, recuerda el sacerdote. “Y para Jesús no hay ‘nosotros’ ni ‘ellos’: solo somos nosotros”.

Respeto para ellos, en primer lugar, significa llamarles lo que ellos mismos se llaman. Esto es, gay, LGBT, LGBTQ o lo que fuera, pero nunca “atraído por el mismo sexo” o otros términos fríos y clínicos. “Pienso que la aparente incapacidad de la gente de usar algo tan simple como LGBT, particularmente cuando el propio Papa Francisco ha usado el término gay, muestra una falta de respeto“, ha lamentado Martin.

“Respeto también es ver a estas personas como individuos que traen dones a la Iglesia”, profundiza el jesuita. “Compasión es verles en su complejidad, y sensibilidad es estar sensible a sus experiencias vitales”.

Pero es que estas actitudes de bienvenida no solo son preceptos evangélicos y doctrinales: al acoger a las personas LGBT la Iglesia se abre a todo un mundo de fieles en potencia, como son sus familias y sus amigos.

Según lo ha vivido el padre Martin en sus giras de promoción del nuevo libros, cantidad de seres queridos de personas gay se le han acercado para comentarle nada más que lo que quieren es un sitio para su hijo, hija, nieto o nieta en la Iglesia”.

Fuente Religión Digital

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Un obispo preside la oración en un encuentro de católicos LGTB en Estados Unidos

Jueves, 18 de mayo de 2017

bishopstowe1Dos noticias de cariz muy diferente revelan las tensiones internas que se están produciendo en el seno de la Iglesia católica estadounidense por lo que la inclusión de las personas LGTB se refiere. Por un lado, un obispo ha asistido a un encuentro para personas LGTB católicas, en el que además ha dirigido la oración. Por otro, se siguen conociendo casos de discriminación en instituciones dependientes de la Iglesia.

Que las instituciones de la Iglesia católica no son precisamente un lugar fácil para las personas LGTB es bien conocido. No obstante, también es cierto que se están produciendo en los últimos tiempos movimientos internos, especialmente en países como Estados Unidos o Alemania, de los que venimos informando regularmente. Hoy recogemos movimientos de signo contrario al otro lado del Atlántico, unos a favor de la inclusión y otros de reafirmación de la exclusión.

Un ejemplo reciente del primer grupo es el del obispo de Lexington (Kentucky), el franciscano John Stowe, quien ha dirigido una oración ante 300 personas en un encuentro de New Ways Ministry, organización norteamericana que trabaja por la inclusión de las personas LGTB en la iglesia católica. No era, por cierto, el único obispo que tenía previsto asistir: también iba a estar presente el obispo emérito auxiliar de Detroit, Thomas Gumbleton, que al final se vio obligado a cancelar su asistencia por enfermedad.

En una entrevista concedida durante el encuentro, Stowe declaró sentir humildad ante la persistencia de las personas LGTB católicas, con “una vida de fe en una iglesia que no siempre la ha acogido o valorado”. Según el obispo, ellas también le han dado a la Iglesia “una valiosa lección de misericordia”, al pedirle “ser más inclusiva y más parecida a Cristo, a pesar de que se les hayan dado tantas razones para marcharse”.

Stowe dirigió la oración, además, en presencia de la hermana Jeaninne Gramick, de la Congregación de Loreto. Esta monja es desde hace más de 20 años una de las figuras más prominentes en defensa de la inclusión de las personas LGTB católicas en la Iglesia. Cofundadora de New Ways Ministry, ha publicado varios libros y ha protagonizado un documental sobre su vida y su mensaje, In Good Conscience. Más aún, Gramick llegó a ser reprobada por la Congregación para la Doctrina de la Fe en 1999, junto a otro de los fundadores de la organización, Robert Nugent, fallecido en 2014. Pese a ello persistió en su tarea, aunque tuvo que cambiar de congregación.

La participación de Stowe, como era de prever, no dejó de causar gran controversia, a través de correos y publicaciones en blogs, algunas de las cuales calificó de “maliciosas”. Con todo, es un signo positivo que pese a las presiones en contra, Stowe persistiera en ir al encuentro.

“Algunos santos probablemente fueron gais”

En el contexto de esta charla, merece ser destacada una anécdota. La protagonizó el jesuita James Martin, de quien ya hemos hablado en esta página por su apoyo al colectivo LGTB (la última hace menos de un mes, cuando afirmó que las iglesias debían denunciar la persecución de los homosexuales en Chechenia).

Martin respondió en su perfil de Facebook a quienes le reprocharon su publicación sobre el encuentro del obispo Stowe. En concreto, al comentario de que “a ningún santo canonizado le haría mucha gracia”, James Martin respondió: “algunos de ellos eran probablemente gais. Un cierto porcentaje de la humanidad es gay, por lo que muy probablemente lo fueron algunos de los santos. Te sorprenderás de verte saludado por hombres y mujeres LGTB cuando llegues al cielo”. Un comentario que curiosamente ha sido recogido en Infovaticana, un portal ultraconservador que, a pesar de su nombre, no tiene nada que ver con ninguna página oficial del Vaticano.

Dos casos de discriminación

La asistencia del obispo Stowe a un encuentro LGTB contrasta con dos casos de discriminación recientemente conocidos, también en Estados Unidos. En el primer caso, Evan Michael Minton, un hombre trans, ha demandado al grupo de hospitales Dignity Health de California por haberse negado a practicarle una histerectomía (extirpación del útero). Fue, en concreto, en el San Juan Medical Center, centro que canceló la intervención justo el día antes de que se le practicara: “Me dejó destrozado, no quiero que esto afecte a mis hermanos y hermanas transgénero como me afectó a mí. Nadie debería pasar por esto”, asegura.

De acuerdo con la explicación de los administradores, la cancelación se debió a que la operación violaba las políticas de la empresa, basadas en las directivas éticas y religiosas para los servicios de salud católicos de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, publicadas en 2009. En este sentido, la doctora de Minton, Lindsey Dawson, afirma no culpar a los administradores o al personal del centro. “Culpo a la doctrina católica”, ha declarado.

El segundo caso es el de William di Canzio, retirado de sus funciones de lector en la parroquia de Daylesford Abbey, en las afueras de Filadelfia, por haber contraído matrimonio con otro hombre. La decisión se produce después de que el arzobispo de Filadelfia, Charles Caput (uno de los más conservadores de Estados Unidos), haya prohibido expresamente que personas con pareja del mismo sexo lleven a cabo labores litúrgicas. Sin embargo, el relato de los acontecimientos que ofrece el propio Di Canzio muestra las tensiones actuales, pues el propio párroco expresó un claro malestar al tener que aplicar la decisión: “el abad Richard Antonucci de la Abadía de Daylesford en Paoli pidió reunirse conmigo, aunque no quiso decirme por adelantado el motivo. Empezó la conversación diciendo que se había enterado de que me había casado con mi compañero desde hace doce años, Jim Anderson. ‘Créeme’, me dijo, ‘os deseo sinceramente muchos, muchos años de felicidad juntos’. Luego me pasó una copia de la directiva del arzobispo Charles Caput [y] dijo que, a su pesar, tenía que aplicar la directiva”.

En definitiva, noticias contradictorias que hablan de tensiones en el interior de la Iglesia católica por lo que a la situación de sus fieles LGTB se refiere. Unas tensiones cuya visibilidad, inimaginable hace solo unos pocos años, es señal de que se están produciendo cmovimientos a los que merece la pena seguir atentos.

Fuente Dosmanzanas

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El sacerdote jesuita James Martin llama a las iglesias a pronunciarse contra la persecución homófoba en Chechenia

Lunes, 24 de abril de 2017

james-martin-sj-y-la-portada-de-su-nuevo-libroOtro jesuita, para más señas papa, Francisco, permanece mudo ante este genocidio, como mudo ha estado en sus visitas a países africanos donde se nos persigue, acosa, asesina… Sus obispos, mudos, como los monos de Gibraltar que ni ven, ni oyen, ni dicen nada, pero con un agravante: Francisco y sus obispos SI ven, SI oyen… pero no dicen nada pisoteando el profetismo del Evangelio.

Las iglesias cristianas deben pronunciarse contra la persecución a las personas LGTB en Chechenia. Así de rotundo se ha expresado James Martin, un sacerdote de Estados Unidos del que ya hablamos el pasado 11 de abril. Se trata de un jesuita de notable relevancia que ya en ocasiones anteriores se ha destacado por su apoyo a las personas LGTB. Lo hizo, por ejemplo, tras el atentado de Orlando, y próximamente publicará un libro a favor del acercamiento entre jerarquía y comunidad LGTB que ha cosechado alabanzas de importantes miembros de la jerarquía católica.

James Martin es sacerdote jesuita y periodista. Actualmente es editor jefe de America, una importante publicación católica de Estados Unidos. Es también una de las voces más prominentes a favor de la inclusión de las personas LGTB en la Iglesia católica. Con ocasión del atentado en Orlando, Martin estuvo entre los primeros en alzar la voz: pidió que la jerarquía condenase el atentado hablando claramente de homofobia, bifobia y transfobia, y que se solidarizase explícitamente con el colectivo LGTB.

Con anterioridad, Martin había hablado de la probable homosexualidad del teólogo y mártir protestante Dietrich Bonhoeffer, según una reciente y acreditada biografía, señalando, significativamente que “importa” que Bonhoeffer fuera gay, porque muestra que “los hombres y mujeres gais pueden ser santos, muy santos, incluso mártires“.

Ahora ha vuelto a destacarse por dos actos. El más reciente ha sido su pronunciamiento público contra la persecución en Chechenia; y el segundo es la próxima publicación de un libro a favor de la inclusión de las personas LGTB.

Llamamiento a pronunciarse contra la persecución en Chechenia

Así, en primer lugar, James Martin ha llamado a los católicos a denunciar la persecución de los homosexuales en Chechenia a través de sus perfiles en redes sociales. La propia revista America, de hecho, ha informado sobre la persecución.

Por una parte, James Martin ha publicado tres tuits: en el último afirma claramente que “el encarcelamiento de hombres gais en Chechenia es un asunto de dignidad humana. Las iglesias deben pronunciarse”; en el anterior recuerda la afirmación del Catecismo de que se debe evitar todo signo de discriminación injusta, y en el primero, que acompaña de un enlace al artículo de America, señala que la persecución en Chechenia es precisamente un ejemplo de discriminación injusta, acompañándolo significativamente de una foto de Putin.

También en Facebook ha dejado un mensaje en el que afirma: “La iglesia tiene una absoluta responsabilidad moral y debe pronunciarse a favor de todos aquellos que son marginados y perseguidos, en este caso los hombres gais en Chechenia que están siendo encarcelados y asesinados. Da igual lo que pienses sobre temas LGTB, esto es un claro ejemplo de ‘discriminación injusta’, condenada por el Catecismo de la Iglesia Católica (2358) y hay que oponerse. El encarcelamiento de estos hombres es un asunto de dignidad humana; el asesinato de estos hombres es un asunto de vida humana”.

Un libro que invita a “tender puentes” entre los católicos LGTB y la jerarquía

Por otra parte, este mismo sacerdote publicará próximamente un libro titulado Construyendo un puente (“Building a bridge”) en el que se pronuncia a favor del acercamiento entre la Iglesia católica y las personas LGTB. El libro está basado en una charla dada por James Martin con ocasión de un premio recibido por parte de New Ways Ministry, una organización que lleva más de 20 años trabajando a favor de la inclusión de las personas LGTB en la Iglesia católica. En dicha charla, animaba tanto a la jerarquía de la Iglesia como a los católicos LGTB a establecer un puente.

En la “primera dirección” de este puente, desde la jerarquía a los fieles católicos LGTB, destaca en particular la insistencia en que la jerarquía se refiera al colectivo con el nombre que dicho colectivo emplea para sí mismo. Esto significa dejar de utilizar términos como “estar aquejados de atracción por el mismo sexo” (que por ejemplo emplea con profusión en España el obispo Reig Pla, utilizando incluso el acrónimo AMS para darle más empaque) o incluso “homosexualidad”, por tener connotaciones excesivamente clínicas. Martin propone usar en su lugar los términos de la misma militancia, como LGTB o LGTBQ.

Ciertamente, Martin también pide a las personas LGTB católicas que tengan “comprensión” y “respeto” con la jerarquía, atendiendo a lo que, dentro de la doctrina, es su misión de enseñar. Puede que en algunos asuntos disientan, pero un camino de diálogo debe incluir, afirma Martin, el reconocimiento, por parte de los propios católicos LGTB, del papel que pese a todo corresponde a los obispos según la fe que ellos mismos profesan. Se ha de evitar por ello, afirma, el lenguaje agresivo que en ocasiones se escucha de parte de ámbitos LGTB católicos. En este sentido, invita también a ir más allá de los pronunciamientos en materia LGTB y a atender a otros mensajes de tipo social frecuentemente pasados por alto: “Frecuentemente, especialmente en asuntos de justicia social, puede que encuentres que te desafían con una sabiduría que no escucharás en ningún otro lugar en el mundo”.

Lo más interesante de este libro ha sido el apoyo explícito de algunas altas autoridades eclesiásticas, en forma de elogios que aparecerán en la cubierta del mismo. El cardenal Kevin Farrell, prefecto del dicasterio Laicos, Familia y Vida, ha afirmado que es “un libro bienvenido y muy necesario que ayudará a obispos, sacerdotes, colaboradores pastorales, y a todos los líderes eclesiales a ejercer un ministerio más compasivo a la comunidad LGTB. Ayudará también a los católicos LGTB a sentirse más en casa en la que, a fin de cuentas, es su iglesia”. El cardenal Joseph Tobin, hasta hace poco arzobispo de Indianápolis y ahora arzobispo de Newark, afirma por su parte que “en demasiadas partes de nuestra iglesia, las personas LGTB se les ha hecho sentir que no son bienvenidas, se les ha hecho sentir excluidas e incluso avergonzadas. El libro valiente, profético e inspirador de James Martin marca un paso esencial en la invitación a los líderes eclesiales a ejercer su ministerio con mayor compasión y al recordar a los católicos LGTB que son tan parte de nuestra iglesia como cualquier otro católico”.

En definitiva, se trata de una toma de postura positivamente destacable por venir de una figura prominente y por suscitar reconocimiento incluso entre miembros de la jerarquía católica. Poco que ver todavía, en cualquier caso, con la situación que vive la Iglesia católica en España.

Fuente Dosmanzanas

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El jesuita James Martin pide a la iglesia en su libro “Construyendo un puente” la inclusión de la comunidad LGBT

Martes, 11 de abril de 2017

james-martin-sj-y-la-portada-de-su-nuevo-libroJames Martin es un sacerdote jesuita que ha publicado “Construyendo un puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad”, un libro que anima a la iglesia católica a abrir sus brazos a la comunidad LGBT.

El cardenal de Newark y el cardenal Farrell prologan un nuevo libro de James Martin

Tobin: “En la Iglesia, las personas LGBT han sido forzadas a sentirse excluidas e incluso avergonzadas”

“El Evangelio exige que los católicos LGBT sean genuinamente amados”, añade McElroy

(C. Doody/Agencias).- Ni “homosexuales” ni gente “atraída por el mismo sexo”, sino personas LGBT. Llamemos a los católicos gays de una forma que afirme su orientación, y mostrémosles más respeto y compasión. Estos son los cambios que propone para la Iglesia el influyente jesuita James Martin,  colaborador habitual de la revista América, publicada semanalmente por los jesuitas estadounidenses en la que abordan temas sobre el catolicismo y la relación de la iglesia con la vida cultural y política y que son recogidos en un nuevo libro que cuenta con la bendición de los cardenales Kevin Farrell y Joseph Tobin y que anima a la Iglesia Católica a ser más compasiva y respetuosa con la comunidad LGBTQ. Construyendo un puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad es el título del libro, que han asegurado es “Necesario”, “valiente” e “inspirador”.

Tal y como informa Religion News Service, con esas palabras recibieron los dos purpurados el tomo de Martin, Construyendo Puentes: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad. A pesar de lo alentador del título del libro, lo cierto es que no apoya ningún cambio de doctrina ni cuestiones tan candentes como el matrimonio igualitario, pero emplea cuatro letras que resultan controvertidas dentro de la religión: no dice “homosexuales” ni gente “atraída por el mismo sexo”, sino personas “LGBT”.

El cardenal Farrell, recientemente elegido por el Papa Francisco para dirigir la oficina del Vaticano en asuntos de familia y vida, elogió la escritura de Martin: “Es un libro bienvenido y muy necesario, que ayudará a los obispos, sacerdotes y líderes de la iglesia a acompañar más compasivamente a la comunidad LGBT. También ayudará a que los católicos LGBT se sientan más a gusto en lo que es, después de todo, su Iglesia. En demasiadas partes de nuestra Iglesia, las personas LGBT han sido forzadas a sentirse mal recibidas, excluidas e incluso avergonzadas”, agregó el cardenal de Newark, Joseph Tobin. El religioso aseguró que “el valiente, profético e inspirador libro del padre Martin marca un paso esencial para invitar a los líderes de la iglesia a ejercer el ministerio con más compasión y a recordar a los católicos LGBT que forman parte de nuestra iglesia como cualquier otro católico”.

El obispo Robert McElory de San Diego, una figura en ascenso en la jerarquía eclesiástica estadounidense, va todavía un poco más lejos al afirmar que los católicos homosexuales también deben ser amados de manera genuina: “El Evangelio exige que los católicos LGBT sean genuinamente amados y atesorados en la vida de la iglesia. Pero no lo son”. McElroy dijo que Martin “nos proporciona el lenguaje, la perspectiva y el sentido de urgencia para reemplazar una cultura de alienación con una cultura de inclusión misericordiosa”.

El propio Francisco provocó una polémica cuando utilizó el término “gay” el año pasado al decir que la Iglesia Católica debería pedir disculpas a las personas LGBT, entre otras, por haberlas “ofendido”. Unas declaraciones que parecían adelantar cambios de actitud en la iglesia, pero que finalmente no se han llegado a materializar realmente.

Los comentarios del Papa se produjeron después de la masacre en un club nocturno gay en Orlando, Florida, el pasado junio, donde resultaron 49 personas muertas. También el libro de Martin surgió de esa tragedia. A James Martin le sorprende la falta de compasión de los obispos estadounidenses con las personas homosexuales, lo que le lleva a profundizar sobre el tema que desarrolla en el libro.

Martin, cuyos libros sobre Jesús, la espiritualidad católica y temas relacionados han estado en las listas de best-seller, ha escrito a menudo sobre el papel de gays y lesbianas en la iglesia, y sobre la necesidad de darles la bienvenida, por lo que no sorprende que el libro de Martin se haya convertido en un best-seller, puesto que no es la primera vez que logra buenas ventas con libros sobre Jesús, la espiritualidad católica y otros temas relacionados con la religión, como ya sucediera con The Jesus guide to (almost) everything. A menudo escribe también sobre el papel de los homosexuales en la iglesia y la necesidad de que la iglesia les abra sus brazos definitiva y sinceramente.

“Estaba encantado de que el cardenal Farrell y el cardenal Tobin encontraran el libro útil”, dijo Martin. “Para mí es un recordatorio de que muchos en la jerarquía apoyan un acercamiento más compasivo a los católicos LGBT”.

El autor de Construyendo puentes apoyó que los líderes de la iglesia se dirijan a las personas LGBT por el término que ellos prefieren, y pidió el fin de los despidos indiscriminados de los empleados de la iglesia que son descubiertos como homosexuales o que hacen pública su orientación sexual, y al mismo tiempo pidió a gays y lesbianas que sean considerados y respetuosos con la jerarquía de la Iglesia: ambas partes pueden escuchar y aprender unos de otros.

Fuente Agencias, vía Religión Digital

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