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“La insensibilidad moral de la Iglesia católica”, por Vicenç Navarro.

Martes, 7 de mayo de 2013

parroquia-entrevias-vineta-roucoLeemos en Público:

Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

No existe plena conciencia en España del enorme conservadurismo de las máximas autoridades eclesiásticas de la Iglesia Católica en nuestro país, resultado de su histórica alianza con las fuerzas ultraconservadoras que han dominado al Estado español en los últimos setenta y cinco años. Y quisiera aclarar que cuando hablo de la jerarquía española, incluyo también a la catalana y a la vasca que, aún siendo más sensibles hacia el carácter plurinacional del Estado español, continúan siendo insensibles hacia el bienestar social de las clases populares, limitando su acción a la labor asistencial de carácter caritativo, la cual, sin desmerecer su valor para sectores muy vulnerables de la población, no afecta al bienestar general de la mayoría de la población, seriamente afectada por las políticas públicas de austeridad del gasto público del Estado español (tanto el central como las CCAA). Los recortes de gasto público social que caracterizan a estas políticas públicas de austeridad contribuyen en gran medida al deterioro de la calidad de vida de la población. La falta de crítica de la Iglesia Católica hacia estas políticas públicas promovidas ahora por los gobiernos conservadores que están debilitando enormemente las transferencias (como las pensiones) y los servicios públicos (como sanidad, educación y servicios sociales del Estado del Bienestar) es sorprendente en una institución –como la Iglesia Católica- que se presenta como promotora de la moral individual y colectiva de una sociedad. El énfasis en la caridad, en ausencia de una preocupación por la justicia y la equidad, suena a una incoherencia próxima al escapismo y cercana al oportunismo.

Su aparente preocupación por los síntomas –la pobreza- con deliberado olvido de sus causas –la injusticia y explotación social- es una muestra de una moral oportunista, afín a las estructuras de poder responsables de la pobreza. Hoy el deterioro del bienestar de la población se está generando mediante unas intervenciones públicas que sistemáticamente apoyan a unos sectores y clases sociales a costa de otros. La evidencia de ello es abrumadora.

De ahí que, comparando el silencio ensordecedor de las autoridades eclesiásticas frente a estas políticas públicas con la protesta activa y contundente frente a las políticas que facilitan el aborto y permiten la homosexualidad, parezca lógico concluir que la jerarquía eclesiástica tiene una gran preocupación (que alcanza niveles casi de obsesión) por los derechos de los que no han nacido todavía (en su lucha, por ejemplo, contra el aborto) y en cambio muestra una desatención hacia los derechos de los que ya han nacido.

Comparando con la Iglesia Protestante Anglicana

Este ultraconservadurismo se pone en evidencia claramente cuando se compara también su comportamiento con el de la Iglesia Protestante Anglicana en Gran Bretaña frente a una situación semejante a la de España . El Sr. Rajoy de Gran Bretaña se llama Sr. David Cameron, presidente del PP británico que se llama Partido Conservador. Como en España, el Partido Conservador ha sido históricamente muy cercano a la Iglesia Anglicana hasta el punto de que solía llamársele el Partido Conservador con Sotana. Pero esta relación se ha ido debilitando y, aunque es el partido más próximo a esta Iglesia, el hecho es que últimamente ha habido bastantes enfrentamientos sobre temas de política económica y social. Leer más…

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Comunicado de la HOAC y JOC ante el 1º de Mayo: Construir un futuro nuevo.

Miércoles, 1 de mayo de 2013

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El 1º de mayo ha sido históricamente un símbolo de la lucha del movimiento obrero por afirmar la dignidad de la persona en el trabajo. Las reivindicaciones del 1º de mayo se plantean en España, en un escenario con datos tan sangrantes como una cifra que supera los 6 millones de personas desempleadas, y una tasa de paro que entre los jóvenes se sitúa en torno al 55%. Más de 1,8 millones de hogares tienen a todos sus miembros en paro, la edad de jubilación se ha prolongado más allá de los 65 años, se está produciendo una media de 115 desahucios al día, personas jubiladas estafadas por las preferentes…

Este 1º de mayo está muy marcado por la última Reforma laboral aprobada en febrero de 2012. La mercantilización del trabajo y las políticas que se vienen practicando, están quebrando el Estado de Bienestar, devaluando el Sector Público y recortando en servicios y prestaciones Están profundizando la desigualdad estructural que sufre el mundo obrero y del trabajo, continúan debilitando las relaciones laborales sin garantizar la seguridad de una vida digna para las personas, y están aumentando la vulnerabilidad que sufren las mujeres y los hombres del trabajo, especialmente sus sectores más débiles.

Estas duras realidades están ocasionando terribles costes humanos: Miles de familias que viven con ansiedad e incertidumbre, afectadas en sus relaciones por situaciones de tensión, angustia, estrés, depresión.

Una juventud que se siente sin futuro, y que está emigrando fuera del país afectada por el desempleo de larga duración y por la incapacidad de lograr independencia económica debido a la inestabilidad laboral y los bajos salarios. Familias a las que les son arrebatadas sus viviendas porque ya no pueden pagar las hipotecas. Trabajadores de otros lugares que deben volver a sus países de origen por falta de salidas laborales y perspectiva de futuro…

Así lo constatamos desde las situaciones vitales de precariedad de nuestros militantes y las personas con las que entramos en contacto a través de nuestro trabajo y compromisos.

Cada día es más evidente que todo esto que nos está sucediendo es algo mucho más profundo que una crisis económica. Es todo el entramado institucional el que ha perdido toda credibilidad. Todo ha quedado como barrido por un tsunami de inmoralidad, por una profunda quiebra moral y ética, a la que no se ha prestado mucha atención hasta que mayorita-riamente nos ha tocado el bolsillo, lo que es significativo para evaluar el problema que tenemos.

Nos enfrentamos a una crisis de humanidad, que afecta a la persona y a las relaciones sociales e institucionales, y que se materializa en las respuestas mercantilistas y no humanas que estamos dando a los grandes problemas que tenemos.

La sola recuperación de la economía no será suficiente para hacer efectivo el derecho al trabajo; más bien, lo que se está produciendo es una recuperación económica contra el trabajo, un empobrecimiento de la sociedad, el desarrollo de procesos de bajo costo en las relaciones de producción y consumo. El trabajo como derecho, en los términos y formas en que lo hemos conocido, no volverá, aun en el caso de que se produzca una recuperación económica.

Ya Juan Pablo II nos advertía en “Laborem Exercens” de la necesidad de la defensa de la dignidad del trabajo y su centralidad. Hoy este mensaje tiene una vigencia plena: “El trabajo humano es una clave, quizá la clave esencial, de toda la cuestión social”. “Los pobres (…) aparecen en muchos casos como resultado de la violación de la dignidad del trabajo humano: bien sea porque se limitan las posibilidades del trabajo –es decir por la plaga del desempleo–, bien porque se desprecia el trabajo y los derechos que fluyen del mismo». Leer más…

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“Hay motivos más que suficientes para la revolución”, por Jesús Bastante.

Miércoles, 1 de mayo de 2013

PortadaCrisisSolidaridad

Publicado en su blog El Barón Rampante:

También muy interesante este artículo de Xabier Pikaza: ¡Parados del mundo, uníos!

Esta vez nos ha tocado de cerca. Todos conocemos amigos, hermanos, vecinos, compañeros… que sufren en primera persona los efectos de la crisis. En realidad, todos lo hacemos, aunque muchos tenemos la inmensa suerte de poder llegar, mal que bien, a fin de mes, y contar con el apoyo de la familia, la gran “empleadora” de los últimos años, el pegamento que aún consigue que la sociedad española no se resquebraje. Ayer conocíamos un dato impactante: por primera vez, en España superábamos los 6 millones de desempleados. Una situación lamentable y para que no encontramos salida, ni más respuestas que más recortes y la sensación de que aunque salgamos de ésta, lo haremos menos libres, menos ricos, menos solidarios.

Y, sin embargo, es precisamente ahora cuando más oportunidades tenemos de cambiar el injusto modelo que nos ha llevado adonde estamos. Un modelo basado en el ultraconsumismo, en colocar el dinero, las pertenencias, la ambición por encima de las personas. Nos lo recordaba ayer Cáritas durante la presentación de la memoria de su Programa de Empleo: la actual política de recortes no hace sino ensanchar la brecha entre ricos y pobres, y promover la desigualdad.

Tenemos que cambiar el modelo. Es urgente modificar las reglas del juego. Nos jugamos nuestro futuro como sociedad. Y estamos hablando de la vida de muchas personas. Hay motivos más que suficientes para indignarse y para optar por la revolución. Una revolución pacífica, pero constante y firme, que obligue a nuestros gobernantes a coger el toro por los cuernos y apostar por las personas por encima del déficit público, por criterios de igualdad en lugar de efectividad empresarial. Apostar por la mayor multinacional: la de la solidaridad. La de los rostros de cada una de las personas que formamos parte de este mundo, de esta sociedad, de este país.

Es hora de arremangarnos y ponernos manos a la obra.

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Martín Gelabert, op: “Lo obsceno es que el 20% de la población del mundo posee el 80% de los bienes de la tierra”.

Martes, 30 de abril de 2013

imageInteresantes reflexiones que leemos en Religión Digital:

Martín Gelabert en las conferencias de Santa Catalina

El teólogo dominico impartió la Conferencia de Santa Catalina en Atocha
Martín Gelabert, op: “Lo obsceno es que el 20% de la población del mundo posee el 80% de los bienes de la tierra”
Esta es una situación incompatible con el mensaje de Jesús
Dominicos, 26 de abril de 2013 a las 13:24

Evangelio y crisis económica en la V Conferencia Santa Catalina

Martín Gelabert: “Dios se da a conocer en el diálogo que desea tener con nosotros”

Nos hacemos oír sólo en asuntos de moral personal, familiar y sexual. Cuando se trata de moral social, de justicia de solidaridad… o no se nos oye bien o no levantamos suficientemente la voz

(Dominicos).- El teólogo dominico Martín Gelabert, profesor de la Facultad de Teología de Valencia, fue el encargado de impartir la Conferencia Santa Catalina de este año que organizan los laicos dominicos de Atocha (Madrid). En su quinta edición, celebrada el pasado 24 de abril, la conferencia tuvo como tema la actual crisis económica. El ponente fue, en esta ocasión, presentado por Jesús Díaz, también dominico, profesor en la Facultad de Teología de San Esteban (Salamanca) y director de DOMUNI en español.

La intención de Gelabert se dirigió principalmente a “responder a la pregunta de cómo anunciar la Palabra de Dios en una situación de crisis como la presente, sean cuales sean sus causas”. Dicho anuncio debe llevarnos necesariamente al análisis de dichas causas, pero esa labor requiere de un estudio en profundidad en el que habrá que contar con la opinión de expertos en economía y otras ciencias sociales.

“Nos hacemos oír sólo en asuntos de moral personal, familiar y sexual. Cuando se trata de moral social, de justicia de solidaridad… o no se nos oye bien o no levantamos suficientemente la voz”, apuntó Gelabert. Esto puede deberse, quizás, a una falta de conocimientos suficientes sobre el funcionamiento de las estructuras económicas que nos hacen, unas veces, quedarnos mudos, y otras, caer en vagas generalizaciones de carácter moral: “No puede hacerse una lectura cristiana sin conocer el texto que hay que leer y el texto es la crisis económica”. En opinión de Gelabert, los cristianos ya hemos aprendido que en bioética los juicios morales deben apoyarse en los datos que nos proporcionan las ciencias naturales. Sin embargo, parece que en moral social todavía no nos hemos percatado lo suficiente de la necesidad de escuchar la opinión de los especialistas en los diversos campos de las ciencias sociales.

“Es fácil caer en la tentación de moralizar la crisis, o sea, de buscar culpables. Pero sospecho que en economía, las causas estructurales son más importantes que las personales. Hay mecanismos que no dependen de las voluntades individuales” señaló. La ayuda al necesitado es un imperativo moral, “pero esto no soluciona el problema estructural, que sigue estando ahí produciendo pobreza y sufrimiento”.

También se mostró crítico con quienes quieren imponer la política real y la economía real como únicas políticas y economías posibles porque “así sacralizamos el orden vigente como si fuera algo legitimado por la ciencia económica y damos por supuesto que cualquier alternativa es pura fantasía sin base científica. Los cristianos deberíamos, al menos, escuchar otras voces que ofrecen alternativas al modelo económico que nos quieren imponer como el único o el mejor posible”. Leer más…

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“Permítanos tres reflexiones, monseñor”, por Amelia Sánchez.

Domingo, 28 de abril de 2013

To match feature SPAIN-ELECTION/DIVISIONLeído en Eclesalia:

Pide Rouco y Gallardón dice ‘amén’. Patricia Hernández

En el preciso momento en que el pasado lunes 15 de abril, el Presidente del Gobierno, obsequiaba al Obispo de Roma con la entrega de la camiseta de la “Roja”, por cierto, será por lo de la “Marca España”; en Madrid, Monseñor Rouco Varela abría la asamblea plenaria de los obispos españoles, mostrando su descontento con el Gobierno, por su supuesta indolencia para resolver las cuestiones del aborto. “No es fácil entender que todavía no se cuente ni siquiera con un anteproyecto de Ley que permita una protección eficaz del derecho a la vida de aquellos seres humanos inocentes… sangrante problema social que está teniendo efectos palpables en la demografía. España envejece y se debilita”.

Del matrimonio entre parejas del mismo sexo, que atañe, dijo: “a la estructuración básica de la vida social. Se trata de proteger adecuadamente un derecho tan básico de los niños como es el de tener una clara relación de filiación con un padre y una madre, o el de ser educados con seguridad jurídica como futuros esposos o esposas. “

De la formación ética y religiosa,” demasiado permeable al relativismo y la ideología de género “.

Permítanos solo tres reflexiones a sus palabras, Monseñor.

En primer lugar, que consideramos que está en su perfecto derecho de hacer tales manifestaciones, a título personal, o en representación de la Conferencia Episcopal si es el caso, y no solo eso, sino que también lo está en pedir al Gobierno, con todos los medios que le otorga el estado de derecho, la plasmación de lo que pide en el papel del B.O.E. ¡Faltaría más! Puede hacerlo al igual que cualquier ciudadano o cualquier otro grupo, puede pedir lo contrario.

Ahora bien, Monseñor, lo que no debe olvidar, es que la modulación de la estructura jurídica del estado de derecho, corresponde en exclusiva al poder civil, mediante las leyes que elabora o convalida el parlamento como expresión de la voluntad general de la ciudadanía, nunca al poder religioso, expresión de una parte de esa ciudadanía. Ya sabe, aquello de “A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”.

Por último Monseñor, nos gustaría oírle a Vd., y en general a la jerarquía de la Iglesia Católica (alguna excepción sí que hay), un discurso claro y alto y una denuncia profética ante determinadas actuaciones del poder civil, que entendemos dañan brutalmente, a esos niños, a esas familias y en general a los más desprotegidos de la sociedad.

Pongamos unos ejemplos:

¿Por qué no dijo nada, cuando se les retiró el pasado año “la tarjeta sanitaria”, a los 150.000 sin papeles, o inmigrantes “irregulares”, que quedaron fuera del sistema sanitario común, salvo en determinadas situaciones o urgencia?

¿Por qué no se oye su rotunda voz, ni en general la de la jerarquía, cuando según la última E.P.A., el número de los desempleados bordea los seis millones de personas, de las que más de 2.600.000 no perciben ninguna prestación, y mas de 1.800.000, perciben un subsidio de 426 € mensuales o los 400 € del Plan Prepara?

¿Por qué no hemos oído una sola palabra cuando la reforma laboral de febrero de 2.012, posibilita el despido de trabajadores a través de un E.R.E., sin necesidad de autorización administrativa, conlleva el riesgo de desaparición del convenio colectivo, establece contratos indefinidos con un período de prueba de un año, y su resultado es que ha generado una subida en el número de parados, de 380.000 en un solo año? Leer más…

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Asombro.

Jueves, 28 de febrero de 2013

Del blog À Corps … À Coeur:

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La capacidad de asombrarse,

he aquí lo que separa el pequeño número de la multitud,

y el hecho de dedicarse al asombro

es lo que lo aleja de los asuntos de los hombres. ”

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Hannah Arendt, ” La crisis de la cultura “

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , ,

¿Dónde están los cruzados de la Iglesia?

Domingo, 10 de febrero de 2013

RoucoInteresante artículo que publica Noticias de Gipuzkoa, por Paco Roda – Miércoles, 6 de Febrero de 2013 

Callan y esconden los crucifijos

Como si esta apestosa realidad no fuera con ellos

Esta carnicería social se salva con la intervención santificada e individualizada de sus fieles

Si miramos hacia atrás, hacia los años del Gobierno socialista y cuando la ultraderecha liberal rajoyana acechaba ya el poder, vemos banderas, escapularios, cruces, sotanas, insignias y no pocos clergyman de diseño tomando las calles de las principales ciudades del reino de España. Y gritos y soflamas, y encendidas defensas de la vida al por menor, de la familia a granel, de la educación interesada y el matrimonio como Dios manda, o como mandan los que tienen a un Dios a su imagen y semejanza. Si miramos hacia atrás, sin ira pero con voluntad ciudadana, vemos a una Iglesia -o mejor dicho, a sus apóstoles más cruzados y guerreros- hiperexcitados en manifestaciones, arengas y movilizaciones populares como nunca antes vistas.

Pleno_cardenalesPero si miramos al presente más bastardo de nuestra realidad, vemos callar a esos cruzados capitaneados por Rouco Varela. Los vemos esconder sus crucifijos que un día sacaron a la calle como espadas cortantes de una realidad que les incomodaba. Si miramos hacia atrás, todavía están calientes las pancartas en contra de las leyes familiares, del matrimonio o del aborto aprobadas por las Cortes españolas. Sin embargo, esos mismos cruzados, hoy mudos, apenas emiten comunicados. Mucho menos convocan o movilizan a sus fieles en este tiempo de sangrante desempleo, crisis, enfermedad, hambre emergente, vilezas, recortes, desfalcos y malversaciones, corrupción, mentiras o fraudes de ley. Como si esta apestosa realidad no fuera con ellos, como si todo esto no formase parte de esa verdad evangélica que se empeñan en profesar solo cuando las campanas tocan a sus arrebatos. Como si la denuncia -al menos moral- de lo que está ocurriendo no fuera de obligado cumplimiento.

kikoko_560x280Si tienen la paciencia de bucear en la web de la Conferencia Episcopal española, verán cuántos documentos han generado estos últimos años relacionados con la crisis económica. Dos. Los últimos, en 2012. Con uno, titulado Ante la crisis, solidaridad, la Conferencia deja clara su postura de solidaridad, piedad, compromiso personal y ayuda individual. Nada hay de imputación a los culpables. La Conferencia Episcopal no apela a la movilización, ni reivindica la protesta como lo hiciera ante temas como la familia, el matrimonio o la educación. Al parecer, aquello requería casi una huelga general. Pero esta carnicería social se salva con la intervención santificada e individualizada de sus fieles. Veamos cómo resuelve esa misma Conferencia el dilema que se crea a los millones de familias en clara situación de pobreza o exclusión social. Elabora un segundo informe titulado Legislación familiar y crisis. Ya el título tiene trampa o está contaminado. Porque nada tiene que ver la actual legislación en materia de familia con la explosión de la crisis. Es la Conferencia la que contamina el discurso relacionando la política familiar con el advenimiento o el soporte de la crisis en las estructuras familiares. Se olvida así de nombrar, otra vez, las estructuras económicas generadoras de exclusión o pobreza social. Y se olvida, quizás intencionadamente, de hacer un juicio crítico sobre las reformas laboral, de las pensiones o de la sanidad que, lógicamente, afectan a las familias. Leer más…

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“Actitudes frente a la crisis actual”, por Leonardo Boff, teólogo.

Viernes, 8 de febrero de 2013

crisis-dios-dineroLeído en Koinonía:

Nadie puede quedar indiferente frente a la crisis actual. Urge una decisión y encontrar una salida liberadora. Aquí presentamos varias actitudes para ver cuál de ellas es la más adecuada a fin de evitar engañarse.

La primera es la de los catastrofistas: la fuga hacia el fondo. Estos enfatizan el lado de caos que encierra toda crisis. Ven la crisis como catástrofe, descomposición y fin del orden vigente. Para ellos la crisis es algo anormal que debemos evitar a toda costa. Sólo aceptan ciertos ajustes y cambios dentro de la misma estructura. Pero lo hacen con tantos peros que recortan cualquier irrupción innovadora.

Contra estos catastrofistas ya decía el buen papa Juan XXIII, refiriéndose a la Iglesia, pero es aplicable a cualquier campo: «La vida concreta no es una colección de antigüedades. No se trata de visitar un museo o una academia del pasado. Se vive para progresar, si bien sacando provecho de las experiencias del pasado, pero para ir siempre más lejos».

La crisis generalizada no tiene que ser una caída hacia el abismo. Es válido lo que escribió un suizo que ama mucho a Brasil, el filósofo y pedagogo Pierre Furter: «Caracterizar la crisis como señal de un colapso universal, es una manera sutil y pérfida de impedir los cambios por parte de los poderosos y de los privilegiados, desvalorizándolos de antemano».

La segunda actitud es la de los conservadores: la fuga hacia atrás. Estos se orientan por el pasado, mirando por el retrovisor. En vez de aprovechar las fuerzas contenidas en la crisis actual, huyen hacia el pasado y buscan viejas soluciones para problemas nuevos. Por eso son arcaizantes e ineficaces.

Gran parte de las instituciones políticas y de los organismos económicos mundiales como el FMI, el Banco Mundial, la OMC, el G-20, pero también la mayoría de las Iglesias y de las religiones buscan dar solución a los graves problemas mundiales con las mismas concepciones. Favorecen la inercia y frenan soluciones innovadoras.

Dejando las cosas como están, éstas nos llevarán fatalmente al fracaso, a una crisis ecológica y humanitaria inimaginable. Como las fórmulas pasadas agotaron su fuerza de convencimiento y de innovación, acabarán transformando la crisis en una tragedia.

La tercera actitud es la de los utopistas: fuga hacia delante. Estos piensan resolver la situación-de-crisis huyendo hacia el futuro. Se sitúan dentro del mismo horizonte que los conservadores solo que en dirección contraria. Por eso, pueden llegar fácilmente a acuerdos con ellos.

Generalmente son voluntaristas y se olvidan de que en la historia solo se hacen las revoluciones que se hacen. El último slogan no es un pensamiento nuevo. Los críticos más audaces pueden ser también los más estériles. No es raro que la audacia contestataria no pase de ser una evasión para no enfrentarse a la dura realidad.

Circulan actualmente utopías futuristas de todo tipo, muchas de carácter esotérico como las que hablan de la alineación de energías cósmicas que están afectando a nuestras mentes. Otros proyectan utopías fundadas en el sueño de que la biotecnología y la nanotecnología podrán resolver todos los problemas y hacer inmortal la vida humana.

Una cuarta actitud es la de los escapistas: huyen hacia dentro. Se dan cuenta del oscurecimiento del horizonte y del conjunto de las convicciones fundamentales, pero hacen oídos sordos a la alarma ecológica y a los gritos de los oprimidos. Evitan la confrontación, prefieren no saber, no oír, no leer y no cuestionarse. Estas personas ya no quieren convivir. Prefieren la soledad del individuo pero generalmente conectado a internet y a las redes sociales.

Finalmente, hay una quinta actitud: la de los responsables: hacen frente al aquí y al ahora. Son los que elaboran una respuesta, por eso los llamo responsables. No temen, ni huyen, ni se evaden, sino que asumen el riesgo de abrir caminos. Buscan fortalecer las fuerzas positivas contenidas en la crisis y formulan respuestas a los problemas. No rechazan el pasado por ser pasado. Aprenden de él como un repositorio de grandes experiencias que no deben ser desperdiciadas, pero sin eximirse de hacer sus propias experiencias.

Los responsables se definen por un a favor y no simplemente por un contra. Tampoco se pierden en polémicas estériles. Trabajan y se comprometen profundamente en la realización de un modelo que corresponda a las necesidades del tiempo, abierto a la crítica y a la autocrítica, dispuestos siempre a aprender.

Lo que más se exige hoy son políticos, líderes, grupos, personas que se sientan responsables y fuercen el paso del tiempo viejo al nuevo tiempo.

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“Carta al niño Jesús”, por Bierzoiglesia.

Lunes, 31 de diciembre de 2012

mirada-nino-tercer-mundoLeído en la página web de Redes Cristianas :

Querido niño Jesús:

No ha sido este un año bueno para nadie. Según los malabaristas financieros, que a día de hoy son más ricos que el primer día del año, son necesarios ajustes para reactivar la economía. Y quizá tengan una buena razón económica para pedir tal cosa, pero estoy seguro que no tienen ninguna razón moral. Y lo creo así, porque no han sido los de abajo, los que han creado el desastre.

Seguro que compartirás conmigo la opinión, -ya generalizada-, de que terminarán siendo los más débiles los que pagarán los platos rotos. De momento ya han visto recortados sus derechos laborales conseguidos tras décadas de luchas; los derechos sanitarios que habíamos hechos posible entre todos; recortes en educación que disminuyen su capacidad de acceder con igualdad de condiciones a estudios superiores… Tú conoces mejor que nadie la lista completa.

Ha sido triste ver cómo las voces que se han levantado pidiendo una palabra de luz a los pastores han quedado sin respuesta. El problema no es sólo su “pasar de largo” frente al los millones de caminantes asaltados en su viaje de Jerusalén a Jericó. Mucho más grave, desde mi punto de vista, es no saber si están con las manos cargadas entre el grupo de saduceos y escribas o a tu lado ofreciendo la salvación y la justicia a la prostituta. ¡Ya sé! ¡Ya sé! Son muchos más los que arropados por su fe o sus ideas se han parado en el camino para ayudar y poner un poco de aceite en las heridas. Pero convendrás conmigo, que se están quedando fuera de la construcción de un mundo más justo.

Quizá el problemas seas tú mismo. Como dijo Daylíns Rufin Pardo, naciste en un momento inoportuno, en un lugar inesperado, en una cuna en que no debías y te trajeron los regalos inadecuados unos reyes que no lo eran y que ahora sabemos que no venían ni de oriente ni en camello.

Huiste de la política para hacer “otra política”. Ya me contarás si no es hacer política eso de “amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Con el mandamiento en la mano, no se pueden permitir leyes que perjudiquen al otro, lo destruyan, lo despojen de sus derechos o se los quite. Con el mandamiento en la mano ¿podemos seguir permitiendo que muchos de nuestros conciudadanos hagan sus maletas rumbo a otro país a buscar su pan? ¿Podemos permitir que los “no-culpables” paguen los platos que no rompieron? ¿Podemos permitir que siga creciendo el número de familias que se van a la calle? ¿Los suicidios? ¿Podemos seguir aguantando que el número de parados crezca? ¿Que se recorten los derecho de los trabajadores? ¿Que se reduzcan los salarios? ¿Que se deteriore por ley los servicios sanitarios, la atención a los dependientes, el acceso a la justicia?

¿Tendrá razón Nietzsche al afirmar que “ver sufrir produce bienestar y hacer sufrir produce más bienestar todavía”?

Esta navidad es y será para una mayoría una triste navidad. Todos somos conscientes de los dramas más visibles, pero se nos escapan esos que no salen en las noticias, aquellos que se viven en el interior de cada uno, donde el odio crece contra unas fuerzas invisibles que nos aplastan, que nos destruyen, que nos convierten en esclavos. Son muchos más los destrozos y los atropellos que se ocultan en el fondo de la conciencia ¿Pero qué te voy a contar a ti, si tú lo sabes todo?

Déjame depositar al lado de tu cuna este pequeño papel con mis sueños, mis deseos y mis esperanzas para esta navidad y el próximo año. Estoy seguro que cuando vuelva a recogerlo ya no serán los mismos, tú habrás echo el milagro de borrar la letra muerta y grabar en el papel del corazón esa presencia tuya que da vida y la da en abundancia.

Os deseo una feliz navidad.

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Belén vive una Navidad marcada por la pobreza. Por la guerra y el bloqueo.

Miércoles, 19 de diciembre de 2012

Leído en  Religión Digital:

Muchos peregrinos cancelaron sus reservas por miedo a los enfrentamientos en Gaza

El rechazo israelí a pagar el dinero de los impuestos, a transferir a los palestinos dinero palestino es un problema muy importante

(Valores Religiosos).- Belén se prepara para una Navidad más pobre que las anteriores, con el aumento de las cancelaciones turísticas por la guerra en Gaza y la disminución de las ventas provocada por el anuncio israelí de que no transferirá los próximos cuatro meses los impuestos palestinos que recolecta.

La plaza de la Natividad está ya preparada para su mayor fiesta anual: con guirnaldas de luces, un pino gigante instalado en el centro de la plaza, cuyos adornos se encenderán próximamente, y una representación del Belén (con mula y buey incluidos, pese a las últimas declaraciones del Papa) en el adyacente Centro de Belén para la Paz.

Los betlemitas, sin embargo, no esperan este año mucho de lo que es su gran estación turística. “El rechazo israelí a pagar el dinero de los impuestos, a transferir a los palestinos dinero palestino es un problema muy importante, porque mucha gente normal y muchos funcionarios no podrán hacer compras en Navidades”, explica George Rishmawi, experto en turismo alternativo en Belén.

Según sus datos, “las ventas han bajado un cincuenta por ciento comparado con otros años” porque “la gente tiene una situación difícil” y muchos funcionarios saben que es posible que no cobren sus salarios en meses. “No sabemos a cuántas casas podrá ir Santa Claus este año, ni cuánta gente podrá comprar ropa nueva y hacer compras esta Navidad”, dijo Rishmawi.

Algo más optimista es el presidente de la Cámara de Comercio de Belén, Samir Hazbun, quien reconoce que la situación es peor que otros años pero cree que “como siempre, Israel al final transferirá el dinero” ya que “no es un regalo de Israel al pueblo palestino”, sino que es propiedad de los palestinos. Además, asegura, las familias de Belén “tienen una tradición y una responsabilidad social”, por lo que harán gasto y celebrarán estas fiestas “aunque después tengan las cuentas en números rojos”.

Hazbun admite, sin embargo, que el sector hotelero ha sido duramente golpeado en los meses de noviembre y diciembre “por la cancelación de entre un 20 y un 25% de las reservas hoteleras a causa de la guerra de Gaza”, que se prolongó durante ocho días y durante la cual las milicias palestinas lanzaron cohetes que llegaron a alcanzar las proximidades de Jerusalén y Tel Aviv.

La crisis financiera de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), que se arrastra ya desde hace más de un año por la falta de transferencia de fondos comprometidos por varios países, en su mayoría árabes, ya ha tenido su efecto en la Navidad betlemita, que este año tendrá algo menos de brillo.

El teniente de alcalde, Isam Juha, señaló ayer que los 50.000 dólares que Ramala entrega a Belén en diciembre para los adornos e iluminación navideña se han quedado este 2012 en 25.000. Menos luces y menos adornos. Para Rishmawi, el motivo último es la ocupación que soporta Palestina. “Responsabilizo a la ocupación israelí de que este año no vayamos a tener una buena Navidad en Belén. Cada año tenemos una peor Navidad y este año será el peor“, asegura.

Además de la inestabilidad provocada por el conflicto en Gaza y la retención de impuestos palestinos, este experto en turismo achaca al muro de separación israelí, que atraviesa parte de Belén, el bajo número de turistas que recibe la ciudad donde la tradición cristiana sitúa el nacimiento de Jesús -cerca de dos millones al año, que este año se han quedado en millón y medio.

“A muchos turistas el muro les echa para atrás, les da miedo cruzarlo, también por la propaganda negativa sobre los palestinos que dicen que son peligrosos”, se lamenta, antes de asegurar que “Belén es un sitio muy seguro y es muy significativo visitarlo en Navidad”. Pese a las previsiones negativas, la portavoz del gobierno de la ANP, Nur Odeh, resalta que “las Navidades son una época de esperanza, de poder tener sueños y expectativas, de poder mirar hacia adelante”.

Para ella, esta ocasión es muy especial para Palestina, ya que es la primera vez que se celebra la Navidad tras el reciente cambio de estatus en la ONU al de estado observador no miembro. “Aunque sigamos bajo ocupación, el mundo está apoyando los derechos del pueblo palestino y por eso hay un sentido de esperanza especial este año” afirmó.

Admite que la retención de fondos por Israel, que califica de “ataque a los derechos económicos palestinos”, va a tener “un efecto negativo muy fuerte” y hará muy difícil para algunas familias afrontar la Navidad, ya que más de 150.000 personas dependen de los sueldos de la ANP y los impuestos recolectados por Israel suponen más de la mitad de su presupuesto. La contracción del consumo de esas familias, afirma, afectará a toda la economía. No obstante, opina sonriente que “cuatro meses de castigo por poder defender tus derechos, por poder tener al mundo a tu lado, va a ser doloroso, pero no es un precio muy alto”.

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Hacia un futuro mejor.

Domingo, 4 de noviembre de 2012

Del blog À Corps… À Coeur:

 

 ” He escrito un libro sobre las edades de la vida. He tratado de mostrar estas transformaciones del ser en el curso de la vida. Es evidente que todo esto vale sólo si se aprende a morir en el transcurso de la existencia. Y estas ocasiones se nos dan tan a menudo; todas las crisis, las separaciones, y las enfermedades, y todas formas, todo, todo, todo, todo nos invita a aprender y a dejar atrás. La muerte nos quitará sólo lo que quisimos poseer. El resto, ella no  toma el resto. Y es en el despojo progresivo, que se crea una libertad inmensa, y un ancho espacio , exactamente lo que no habíamos sospechado. “

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Christiane Singer, entrevista con Thierry Lyonnet en RCF 2001)

Christiane Singer nació en 1943 y falleció a la edad de sesenta y cinco años de un cáncer. El médico le anuncia que todavía tiene  seis meses de vida. Escribe un diario en el curso de estos meses, que será publicado con el título ” Últimos fragmentos de un largo viaje”.

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , , , , , , , ,

“Las víctimas de la crisis, víctimas del pecado”, por José María Castillo.

Miércoles, 31 de octubre de 2012

Interesante reflexión publicada en su blog Teología sin Censura:

A estas alturas, nadie pone en duda que la crisis económica ha sido causada, en gran medida, por la corrupción moral de los responsables de la política y de la economía. Por otra parte, hablar de corrupción es hablar de maldad. Ha sido gente corrupta, gente mala, la que ha provocado – y la que sigue provocando y manteniendo – el inmenso sufrimiento que estamos padeciendo. Sobre todo, el sufrimiento que están padeciendo las víctimas más castigadas por esta enorme desgracia que se nos ha venido encima. ¿Se puede decir, por tanto, que las “víctimas de la crisis” son, por eso mismo, “víctimas del pecado”?

Sin duda alguna, habrá mucha gente que, al leer lo que estoy escribiendo, se llevará las manos a la cabeza. ¿Se puede decir mayor disparate? La crisis depende de la economía. El pecado es asunto de la religión. ¿Podemos afirmar tranquilamente que quienes han tenido – y tienen – responsabilidades en los desastres y desgracias, que nos está ocasionando la crisis, han sido (y son) personas que viven este complejo problema, no sólo como asunto de conciencia, sino además como una “ofensa que le están haciendo a Dios”? Está por demostrar que muchos de los que han provocado (y toman decisiones que prolongan) la crisis sean “delincuentes”. ¿Vamos a tener el atrevimiento (o el desvarío) de asegurar que, además de eso, son “pecadores”? ¿Se puede, ni siquiera, insinuar que el “delito” es lo mismo que el “pecado”? Las leyes humanas nos obligan a todos los ciudadanos. Las llamadas leyes divinas obligan en conciencia a quienes crean en eso: en Dios, en la religión, en la Iglesia, en los curas….

Ahora bien, por más extraño que resulte, todo lo que acabo de decir necesita ser matizado y corregido. Empezando por lo más elemental: ¿Qué es el pecado? ¿quién comete un pecado? ¿cuándo y cómo se comete un pecado? Se suele decir que un pecado es una “ofensa a Dios”, una “desobediencia a Dios”, una “ruptura de nuestra relación con Dios”. Pues bien, si esto efectivamente es así, la consecuencia lógica que de ello se sigue es que quien no cree en Dios, por eso mismo nunca peca, es más nunca puede pecar. Pero realmente ¿se puede llegar a semejante conclusión con la seguridad de estar en lo cierto?

Las religiones han enseñado, durante siglos, que así es en efecto. El cristianismo, sin embargo, introdujo (a partir de Jesús) una variante decisiva en cuanto a nuestra manera de entender a Dios y, por tanto, también en cuanto se refiere a nuestra relación con Dios, es decir, lo que rompe esa relación y lo que la restablece. Lo que en el cristianismo se llama la “encarnación de Dios” (Jn 1, 14), entraña en sí la “humanización de Dios”. Dios, en Jesús, “se despojó de su rango” y “se hizo como uno de tantos” (Fil 2, 6-7). Lo cual quiere decir que, en Jesús, “lo divino” se fundió con “lo humano. De manera que es, en lo humano, donde los humanos podemos encontrar a Dios. O, por el contrario, quien se desentiende del bienestar y de la felicidad de lo humano, ése es el que rompe con Dios. El que se porta así en la vida, sepa o no sepa lo que realmente le pasa, eso es lo que hace. El comportamiento humano, en el encuentro o el des-encuentro con el otro, se trasciende a sí mismo. Y lo que realmente hace es relacionarse bien con Dios o, en caso contrario, romper su relación con Dios.

El Evangelio es muy claro en este sentido. En el famoso relato del juicio final, según san Mateo (25, 31-46), lo que decide la salvación o la perdición de cada cual no es ni su fe, ni sus observancias religiosas. Ni siquiera lo que la conciencia le dice a cada uno cuando se siente cerca o lejos de Dios. No. Jesús es tan claro como tajante: “Lo que hicisteis con uno de estos a mí me lo hicisteis”.O por el contrario: “Cada vez que dejasteis de hacerlo con uno de ésos tan insignificantes dejasteis de hacerlo conmigo” (Mt 25, 40 y 45). Y para que la cosa quede patente y sin lugar a dudas, en los cuatro evangelios se insiste machaconamente en que quien “recibe”, “acoge”, “escucha” a un ser humano, aunque sea el más pequeño, a quien recibe, acoge o escucha es al mismo Jesús y, en última instancia, es a Dios (Mt 10, 40; Mc 9, 39; Mt 18, 5; Lc 9, 48; 10, 16; Jn 13, 29).

La mayor torpeza, que han cometido las religiones, ha sido explicar el pecado como una ofensa que nosotros los humanos le hacemos a Dios. Santo Tomás de Aquino tuvo la libertad y la audacia de preguntarse si nosotros los mortales podemos ofender al Trascendente. Y su respuesta fue terminante: “A Dios no le ofendemos sino en tanto en cuanto actuamos contra nuestro propio bien” (Sum. Contra Gent. III, 122). El pecado no es una mala relación con Dios, sino una mala relación consigo mismo o con los demás. Por tanto, no hay que preguntarse: ¿Cómo es mi relación con Dios?. La pregunta que todos tenemos que afrontar es mucho más simple y mucho más dura: ¿Cómo es mi relación con las personas con las que convivo?

Las víctimas de la crisis son víctimas del pecado. Son los mismos de siempre: los pobres, los trabajadores, los enfermos, los inmigrantes, los parados, los que no tienen una vivienda digna… ¿Qué dicen a esto ahora los que defienden la religión, los amigos de la Iglesia, los que siempre estuvieron alineados junto a obispos y curas porque así se defendía el bien y las buenas costumbres? Los que saben de economía y entienden a fondo de qué va la crisis están hartos de decirnos que esto se podía haber organizado de otra manera. Y, en todo caso, lo que no admite duda es que, antes que los intereses del partido y el poder de los que mandan, está el sufrimiento de las víctimas. Que no son víctimas de la crisis solamente. Antes de eso, son víctimas de la maldad. Por más que esa maldad se sienta segura con el silencio de los obispos, con las bendiciones del papa y con las buenas relaciones que ahora se mantienen con la religión. Todo eso no es sino la más grande de las mil mentiras que nos han soltado en nuestra propia cara. Y si es que, de verdad, las cosas no se pueden hacer sino como manda el “credo” de la señora Merkel, ¿por qué no dimiten todos de unos cargos que no son sino el triunfo soñado por ellos a costa del sufrimiento de los demás?

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Ignasi Moreta: “Las instituciones religiosas están en crisis, pero no la religión”.

Miércoles, 24 de octubre de 2012

Interesante entrevista que publica Religión Digital:

La editorial Fragmenta cumple cinco años publicando libros sobre religión

No es lo mismo buscar respuestas en un libro religioso que en la autoayuda New Age

No podemos frivolizar con la religión, porque hace 70 años en nuestro país la gente se mataba por ese tema

(Jesús Bastante).- Ignasi Moreta es director de Ediciones Fragmenta. La editorial acaba de cumplir 5 años, y su marca ya se asocia “a autores buenos“. Moreta sostiene que “las instituciones religiosas están en crisis, pero la religión no”, y por ello Fragmenta sigue apostando por los libros de temática religiosa, que, en su opinión, aún tienen mucho que aportar ante las preguntas humanas: “No es lo mismo buscar respuestas en un libro religioso que en la autoayuda New Age”, opina.

La editorial acaba de cumplir 5 años.

Sí, empezamos en 2007, en principio sólo en catalán, con ganas de llenar un hueco en el campo del libro de ensayo y libro clásico sobre religiones, no estrictamente confesional. Libros que puedan llegar a todo el mundo, que no excluyan al autor católico, sino al contrario, que lo represente ampliamente; pero que tampoco excluya al lector que ante el libro específicamente religioso siente cierta lejanía. Nuestros libros se pueden encontrar en las librerías religiosas, pero también en las de humanidades, en las librerías generales, en las grandes superficies, etc.

Imagen de previsualización de YouTube

¿Es una editorial no religiosa que habla sobre la religión?

Sí. Cuando decimos “libro religioso” automáticamente se activan una serie de connotaciones que no queremos. Los libros hechos para alimentar una experiencia de fe son absolutamente legítimos y nobles, pero ése no es nuestro objetivo. Nuestra aportación son los libros que se pueden leer en el seno de una comunidad de fe, en la universidad, por parte de personas que no profesan un determinado credo, pero que consideran que la cuestión religiosa no es una cuestión banal o sólo para religiosos, sino que es una cuestión que antropológicamente forma parte de nuestra cultura, y por tanto merece una aproximación seria. Que no haya un canon, un dogma, no significa para nosotros que no haya autores mejores que otros. No todo vale. Hay muchos textos, blogs, redes sociales… Consumimos mucha información cada día. Por eso, yo creo que la tarea del editor consiste en prescribir, aconsejar una lectura. El editor asocia su marca a unos determinados autores para decirle a la gente que ese autor es bueno, que merece la pena. La idea es que la gente pueda decir “Bueno, no sé quién es Javier Meloni, pero si lo publica Fragmenta, me fío”. Ése es el reto: que la marca Fragmenta se asocie a autores buenos. Leer más…

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“La crisis, desastre humano”, declaración de la Asociación de Teólogos “Juan XXIII”

Domingo, 21 de octubre de 2012

Leemos en Religión Digital:

“La jerarquía eclesiástica justifica, legitima, defiende y protege el sistema

Los teólogos progresistas denuncian el “pecado de omisión” que supone “callarse o hacer declaraciones tibias

Una Iglesia, cuya jerarquía guarda silencio o se expresa con una ambigüedad pUetendidamente neutral ante una situación tan extremadamente grave, no puede ser la Iglesia que quiso Jesús de Nazaret

(Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII).- La Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, sensible a los dramas humanos que está generando la crisis, queremos expresar nuestra solidaridad con los sectores más vulnerables de la sociedad que sufren en carne propia las consecuencias de una crisis de la que no son responsables y compartir las siguientes reflexiones.

1. Después de cuatro años hablando y lamentándonos de la crisis económica, creemos que hay un factor fundamental de este patético problema, que, a nuestro juicio, no se ha valorado aún debidamente en su justa dimensión y en sus consecuencias, y sin el cual la crisis no tendrá remedio. Dicho factor consiste en que la crisis ha sido provocada, no sólo por la economía, sino, como componente muy decisivo, por la corrupción. Los desastres que está causando han sido motivados por el dinero y el capital, pero también, y quizá en mayor medida, por la falta de ética y la desvergüenza de quienes han tenido la mayor responsabilidad en este desastre.

2. Con razón se ha dicho que las creencias sociales se diferencian de las ciencias exactas en que las convicciones afectan a la realidad. Nuestra realidad social y humana está tan deteriorada porque ha nacido de convicciones perversas. Sobre todo, la convicción de que lo que importa en la vida es el lucro y la ganancia, el disfrute y el derroche, sin reparar en los medios ilícitos con los que eso se ha conseguido por personas y grupos influyentes, concretamente en el tejido social de nuestro país.

3. La consecuencia inevitable de este estado de cosas ha sido el triunfo de poderes y de pautas de conducta que nos está llevando hacia un modelo de sociedad desigual en el que un reducido número de ciudadanos goza de unos ingresos económicos y de unos derechos de los que carece el resto de la población. Pensamos que en esto se concentra el problema más grave que se nos plantea ahora. Un problema del que muchos de los ciudadanos no acaban de tomar conciencia, ya que un sector importante de la población confía en que España, y los países que estamos pagando las peores consecuencias de la crisis, se recuperarán de este desastre y volverán recuperar el estado del bienestar del que han disfrutado durante las últimas décadas.

Así las cosas, creemos urgente que la ciudadanía tome conciencia de que estamos ante el final de un ciclo cultural, político y económico. Los poderes públicos están poniendo las bases de otro modelo de sociedad, que las personas mayores recuerdan con espanto: el viejo modelo en el que un grupo de familias poderosas gozaban de privilegios económicos, educativos, sanitarios y legales, que no estaban al alcance de la gran mayoría de los españoles y de las españolas.

4. Al afirmar esto, creemos que lo más grave y peligroso, que se nos viene encima, además del hecho doloroso de que el desempleo crezca y se prolongue durante años, es que nos están quitando nuestros derechos fundamentales, al tiempo que la cultura, la educación y la sanidad se están convirtiendo en poco tiempo en privilegios de los pocos afortunados que pretenden dominarnos a los demás.

5. No es ajena a esta situación la pésima gestión de muchos políticos y la corrupción de algunos de ellos, que está produciendo daños graves a la democracia y generando descrédito de la misma en mucha gente.

5. Valoramos positivamente las manifestaciones y actitudes solidarias de algunos obispos. Pero, al tomar conciencia de esta aterradora situación y de este proyecto opresor, que se nos oculta intencionadamente mediante mentiras incesantes, nos preocupa especialmente el silencio de un sector importante de la Iglesia jerárquica o la postura condescendiente con las injustas medidas gubernamentales ante un estado de cosas que entraña tanto dolor e inseguridad en los individuos y en las familias, y tanta desesperanza ante el futuro incierto y grave que se nos avecina. Creemos que los obispos, en España y en Europa, están cometiendo el mayor escándalo de los últimos tiempos. Las religiones, y concretamente la Iglesia católica en nuestro país, siguen teniendo un peso de autoridad moral importante, que puede ser decisivo en asuntos que afectan de forma tan directa a la conducta moral de los ciudadanos y a la felicidad o la infelicidad de quienes peor lo pasan en la vida.

Callarse o hacer declaraciones tibias en esta situación es el peor “pecado de omisión” que ahora mismo se puede cometer. Estamos ante un escándalo que clama al cielo. No se puede comprender cómo nuestros obispos protestan por las cuestiones que afectan a la moral sexual, tal como ellos la entienden y la proponen, o por la defensa de sus privilegios económicos y legales, al tiempo que se muestran insensibles ante el sufrimiento de tantas personas que se ven obligadas a cargar con el yugo más pesado que los empobrecidos tienen que soportar. En esto se juega el ser o no ser de la Iglesia. Porque una Iglesia, cuya jerarquía guarda silencio o se expresa con una ambigüedad pretendidamente neutral ante una situación tan extremadamente grave, no puede ser la Iglesia que quiso Jesús de Nazaret.

6. Ante esta actitud de la jerarquía católica, gran parte de opinión pública considera que la institución eclesiástica se ha integrado en el sistema económico-político que se nos ha impuesto es parte del sistema, lo justifica, lo legitima, lo defiende y lo protege. Por eso, nos preguntamos: ¿Cómo se puede predicar el Evangelio de Jesús de Nazaret en tales condiciones? La Iglesia necesita una renovación a fondo y una recuperación evangélica. Cuando, en estos días, recordamos la figura ejemplar del papa Juan XXIII y el cincuenta aniversario de la inauguración del Concilio Vaticano II, pedimos de forma apremiante:

- A los obispos, que las actitudes solidarias y las denuncias radicales contra los poderosos de nuestro tiempo se constituyan en criterio rector de nuestras vidas: la opción por los empobrecidos, la austeridad, la solidaridad con los marginados, la mesa compartida con quienes carecen del sustento diario, la compasión con los que sufren, la justicia y el trabajo por la paz, y que renuncien a los privilegios que les otorgan los Acuerdos de 1979, ya que les impiden impide optar por los sectores marginados.

- A las organizaciones cristianas de base, movimientos apostólicos obreros y algunas instituciones eclesiales de las diferentes tradiciones cristianas, que sigan trabajando solidariamente, como lo vienen haciendo, en favor de las víctimas de la crisis. Dichos colectivos cuentan con nuestro apoyo y nuestra colaboración.

-A los gobernantes de la Nación, de las Comunidades Autónomas y de los Municipios, que en el ejercicio del gobierno den ejemplo de honradez, respeto, tolerancia y defiendan la dignidad de las personas y la igualdad de derechos que establece nuestra Constitución, como los fundamentos básicos sobre los que se asiente la recuperación de nuestra sociedad.

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“Con Jesús en medio de la crisis”. 14 de octubre de 2012. 28 Tiempo ordinario (B). Marcos 10, 17-30.

Domingo, 14 de octubre de 2012

Antes de que se ponga en camino, un desconocido se acerca a Jesús corriendo. Al parecer, tiene prisa para resolver su problema: “¿Qué haré para heredar la vida eterna?”. No le preocupan los problemas de esta vida. Es rico. Todo lo tiene resuelto.

Jesús lo pone ante la Ley de Moisés. Curiosamente, no le recuerda los diez mandamientos, sino solo los que prohíben actuar contra el prójimo. El joven es un hombre bueno, observante fiel de la religión judía: “Todo eso lo he cumplido desde pequeño”.

Jesús se le queda mirando con cariño. Es admirable la vida de una persona que no ha hecho daño a nadie. Jesús lo quiere atraer ahora para que colabore con él en su proyecto de hacer un mundo más humano, y le hace una propuesta sorprendente: “Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres… y luego sígueme”.

El rico posee muchas cosas, pero le falta lo único que permite seguir a Jesús de verdad. Es bueno, pero vive apegado a su dinero. Jesús le pide que renuncie a su riqueza y la ponga al servicio de los pobres. Solo compartiendo lo suyo con los necesitados, podrá seguir a Jesús colaborando en su proyecto.

El joven se siente incapaz. Necesita bienestar. No tiene fuerzas para vivir sin su riqueza. Su dinero está por encima de todo. Renuncia a seguir a Jesús. Había venido corriendo entusiasmado hacia él. Ahora se aleja triste. No conocerá nunca la alegría de colaborar con Jesús.

La crisis económica nos está invitando a los seguidores de Jesús a dar pasos hacia una vida más sobria, para compartir con los necesitados lo que tenemos y sencillamente no necesitamos para vivir con dignidad. Hemos de hacernos preguntas muy concretas si queremos seguir a Jesús en estos momentos.

Lo primero es revisar nuestra relación con el dinero: ¿Qué hacer con nuestro dinero? ¿Para qué ahorrar? ¿En qué invertir? ¿Con quiénes compartir lo que no necesitamos? Luego revisar nuestro consumo para hacerlo más responsable y menos compulsivo y superfluo: ¿Qué compramos? ¿Dónde compramos? ¿Para qué compramos? ¿A quiénes podemos ayudar a comprar lo que necesitan?

Son preguntas que nos hemos de hacer en el fondo de nuestra conciencia y también en nuestras familias, comunidades cristianas e instituciones de Iglesia. No haremos gestos heroicos, pero si damos pequeños pasos en esta dirección, conoceremos la alegría de seguir a Jesús contribuyendo a hacer la crisis de algunos un poco más humana y llevadera. Si no es así, nos sentiremos buenos cristianos, pero a nuestra religión le faltará alegría.

José Antonio Pagola

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Trabaja por un mundo más humano. Pásalo.

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Iglesia: “vende lo que tienes, dalo a los pobres y sígueme”, por Faustino Vilabrille Linares.

Domingo, 14 de octubre de 2012

Contundente artículo que publica en su blog:

Aunque elegimos a los políticos democráticamente, en realidad no hay democracia, pues ni ellos ni el pueblo gobiernan: solo gobierna el poder del dinero, que cada vez es mayor.

Marcos 10,17-30

“Cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” Jesús le contestó: “¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios”. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimo­nio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre”. Él replicó; “Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño. Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: “Una cosa te falta, anda vende lo que tienes, da ese dinero a los pobres -así tendrás un tesoro en el cielo-, y luego sígueme. A esas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: “¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!” Los discípulos se extraña­ron de esas palabras. Jesús añadió: “Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el Reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el Reino de Dios”. Ellos se espantaron y comentaban: “Entonces, ¿quién puede salvarse?” Jesús se les quedó mirando y ¡es dijo: “Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo”.

1.-Quedarse con el dinero o quedarse con Dios:

A este joven le preocupa la vida eterna, pero no le preocupa nada ser muy rico. No tiene amor alguno a Dios. Solo tiene amor al dinero. No tiene amor a los hombres. Por eso no se quiere desprender de las riquezas que tiene. Prefiere quedarse con el dinero a quedarse con Dios. Por eso se marcha, tras su dinero, lejos de Jesús. Pero ya estaba antes lejos de Dios. No se puede amar a Dios sin amar a los hombres. El amor a Dios pasa siempre a través del amor a los demás. Dios ni quiere ni necesita el amor para si mismo: solo necesita y quiere el amor del hombre para el hombre. Aquel joven era rico, y ser rico está en contraposición a los que son pobres. Porque ni entonces ni aún hoy se puede ser rico con justicia. Lo que nos sobra es un deber para la necesidad del prójimo. Se puede ser rico legalmente y hay muchos que lo son y cada vez más, porque las leyes están hechas a su favor, pero no se puede ser rico justamente, porque directa o indirectamente siempre se lo es a costa de los demás. Las leyes siempre han favorecido más a los que más tienen, y menos a los que menos tienen. Hay infinidad de leyes injustas, que permiten a los que ya tienen mucho tener aún mucho más. Con esto de la crisis lo estamos viendo a diario: hay millones para los bancos y sus banqueros, pero cada vez más restricciones para los pobres y asalariados.

2.-Eurovegas en Madrid:

Si hay que favorecer a un rico se cambian las leyes que haga falta, como ofrece hacerlo el ayuntamiento de Madrid con el magnate Sr. Adelson para que instale Eurovegas en Madrid. Esto publicaba la Voz de Galicia el 10 de septiembre pasado: “la presidenta de la comunidad, Esperanza Aguirre, se mostró dispuesta a ceder en todas las exigencias y reformas legales que plantea el multimillonario norteamericano Sheldon Adelson, promotor del proyecto”. A su vez El Mundo, el 27/09/2012, escribe: “El Consejo de Ministros ha aprobado hoy un proyecto de ley que modifica las normativas municipales y que permitiría a Eurovegas conseguir una bonificación de hasta el 95% en el IBI y en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE). Así se desprende del proyecto de ley por la que se adoptan diversas medidas dirigidas a la consolidación de las finanzas públicas y al impulso de la actividad económica”.

Pues bien, el Sr. Adelson, entre otras condiciones exige nada menos que: Leer más…

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“Los obispos han hablado”, por Joxe Arregi.

Miércoles, 10 de octubre de 2012

Certero análisis que publica en su blog:

 Sin claridad ni valentía

La nota, después de tanto silencio, se queda muy corta de contenido

¿La Conferencia Episcopal Española se andaría con tantos remilgos si gobernaran los socialistas en vez de los populares?

Por fin, los obispos han hablado sobre la crisis, y no sé si debemos darles la enhorabuena, pero al menos debemos agradecerlos su declaración, por tardía y tímida que sea, y por mucho que la hayan camuflado y condicionado, desnaturalizado y rebajado en una polémica política ajena al tema: la sagrada unidad de la “nación española”.

Han aprovechado que el Manzanares pasa por Madrid o la senyera ondea en Cataluña para hablar de lo que, al parecer, importa más a la cúpula del episcopado español: el movimiento independentista catalán o vasco. Han mezclado churras con merinas, intencionadamente tal vez para despistar al personal o desviar la atención de lo realmente importante. Eso ha sido una pena. (Los obispos catalanes, claro está, se han desmarcado).

Pero dejemos esa cuestión. Pienso que los obispos son habitualmente demasiado locuaces, aunque lo malo no es que hablen, sino de qué hablan y cómo lo hacen. Hablan sin cesar, por ejemplo, de la familia, como si ellos fueran los únicos guardianes de la verdadera familia –ellos que no conocen los gozos y angustias de criar unos hijos, más si cabe en estos tiempos–.

Hablan sin cesar del matrimonio homosexual, y lo reprueban como contrario a la naturaleza y a la ley inmutable de Dios, como si ellos conocieran toda la naturaleza y como si Dios tuviera alguna ley inmutable fuera del amor, como si el amor no fuera la esencia de toda ley, la vocación de la naturaleza, el misterio de Dios.

Y hablan sin cesar de la enseñanza de la religión católica en la escuela pública y la reclaman, como si la religión que ellos enseñan no fuera precisamente lo que aleja a la gente de toda religión.

Pero hay cuestiones de las que debieran hablar a tiempo y a destiempo, a fondo y en detalle, y de las que, sin embargo, habitualmente callan o tratan en términos demasiado generales y vagos: la justicia social, la injusticia vigente, la economía alternativa… O esta situación que padecemos y que llamamos “crisis económica”.

Sobre esto, los obispos, con honrosas excepciones, han callado con un silencio que ofende a la gente más pobre y más numerosa cada vez. Han callado con un silencio que afrenta al Evangelio. Han callado con un silencio que clama al cielo. Nicolás Castellanos, un obispo que dimitió hace años para irse a Bolivia y darse a los últimos, dijo recientemente: “No sé por qué la Iglesia española guarda silencio; es el momento de denunciar como los profetas”. Leer más…

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“¿Qué tipo de Iglesia está en crisis y degeneración?”, por Leonardo Boff, teólogo, filosófo y escritor.

Sábado, 22 de septiembre de 2012

Interesante artículo que publica Redes Cristianas:

La Iglesia católica jerárquica está inmersa en una grave crisis de autoridad, de credibilidad y de liderazgo, debido a varios escándalos financieros, pero de manera criminal por causa de los pedófilos: curas, obispos y un cardenal.

Crisis de autoridad, de credibilidad y de liderazgo de la Iglesia institucional.

Tales hechos han socavado la autoridad eclesiástica que se ha visto profundamente golpeada por los distintos intentos de negar, disimular y, finalmente, ocultar actos criminales referentes a la pedofilia de los curas, hasta el punto de que un tribunal de justicia de Oregón (Estados Unidos), a pesar de la inmunidad jurídica del Estado Vaticano, pretendía llevar a los tribunales a autoridades eclesiásticas romanas, eventualmente hasta al entonces cardenal Joseph Ratzinger, por negarse a aplicar sanciones contra el padre Lawrence Murphy que entre 1950-1975 había abusado sexualmente de doscientos jóvenes sordos. Y particularmente por su carta de 2001 enviada a los obispos, impidiéndoles, bajo duras penas canónicas, denunciar a los pedófilos a la justicia civil. Esta actitud fue considerada como complicidad en el crimen e intento de encubrimiento, lo que configura un delito.

Tales actitudes antiéticas han erosionado la credibilidad de la institución. ¿Cómo puede pretender ser «especialista en derechos humanos» y «madre y maestra de la verdad y de la moral» si, por obras y omisiones, niega abiertamente lo que predica?

La crisis es también de liderazgo pues Benedicto XVI ha cometido varios errores de gobierno referentes a los evangélicos, a los musulmanes, a los judíos, a las mujeres, y al espíritu del Vaticano II al hacer concesiones a los seguidores del obispo cismático Lefebvre como la reintroducción de la misa en latín y la oración por la conversión de los judíos infieles y, en general, por causa de su enfrentamiento obsesivo contra la modernidad, vista negativamente como decadencia y fuente de todo tipo de errores, especialmente, del relativismo. Éste es obstinadamente condenado pero, curiosamente, a partir de la misma perspectiva, solo que a la inversa: la de un riguroso absolutismo. No es una estrategia inteligente combatir un error con otro error, sólo que a partir del polo opuesto.

Las consecuencias se están mostrando desastrosas. Tomemos como ejemplo a la Iglesia católica alemana, considerada como muy sólida: solamente en 2010 se desvincularon de la institución 250 mil fieles, el doble que en 2009 (Hans Küng ¿Tiene salvación la Iglesia? 2012, 20). Esta emigración interna se está dando en todo el mundo, especialmente en Estados Unidos e Irlanda, donde el caso de los pedófilos ha alcanzado niveles epidémicos. En Brasil, entre otros motivos, la desmoralización de la institución vaticana ha ayudado a que las cifras de católicos hayan disminuido drásticamente. El censo del IBGE muestra que entre 2000 y 2010 la parcela católica cayó del 73,6% al 64,6%. En la diócesis de Río, dirigida durante 30 años por un arzobispo autoritario y a veces despótico como don Eugênio Salles, el número de católicos llegó al número históricamente más bajo de todos, solo un 45.8%.

Esta crisis de la institución jerárquica católica ha puesto a la luz la estructura de poder y la forma como se organiza la dirección de la comunidad de los fieles. Se caracteriza por ser una monarquía absoluta, teniendo el papa, su Jefe, «poder ordinario, supremo, pleno, inmediato y universal»(canon 313), aumentado todavía con el atributo de la infalibilidad en asuntos de fe y de moral. En manos de la jerarquía se concentra el monopolio del poder y de la verdad, con señales claras de patriarcalismo, tradicionalismo, clericalismo, animosidad hacia el sexo y las mujeres. Se ha gestado lo que Hans Küng denomina «el sistema romano» cuyo eje articulador es la figura del papa con «plenitud de poder» (plenitudo potestatis) jurídico, único y exclusivo sobre toda la comunidad y cada uno de los fieles.

El aumento del espíritu crítico, el acceso más fácil a los documentos históricos, la resistencia de católicos más lúcidos a aceptar las razones altamente ideologizadas de la institución en su afán por autolegitimarse, invocando su origen divino y reclamando la voluntad de su fundador Jesús, han hecho que muchas personas se hayan alejado de este tipo de Iglesia o se hayan quedado totalmente indiferentes a ella. El mantenimiento de los fieles en la ignorancia y la estrategia de infundir miedo, como lo ha mostrado el notable historiador Jean Delumeau (El miedo en Ocidente, 1987), que fueron factores decisivos para la conversión de pueblos enteros en el pasado, hoy son inaceptables y sencillamente condenables.

Concretamente la comunidad cristiana está divida en dos cuerpos: el cuerpo clerical (del papa al diácono) que detenta de forma exclusiva el poder de mando, de la palabra, de la doctrina y de los instrumentos de salvación y el cuerpo laical, constituido por los fieles laicos, hombres y mujeres, sin ningún poder de decisión, tocándoles oír, obedecer y ejecutar las determinaciones que vienen de arriba. Esto no es una caricatura sino la descripción de lo que efectivamente ocurre y es sancionado por el derecho canónico.

A la jerarquía todo, al laico nada: testimonio de dos papas.

Nada mejor que el testimonio de dos papas para explicitar esta división teológicamente problemática: Gregorio XVI (1831-1846): «Nadie puede desconocer que la Iglesia es una sociedad desigual en la cual Dios destinó a unos como gobernantes y a otros como servidores; estos son los laicos, aquellos son los clérigos». Pío X es todavía más rígido (1835-1914): «Solamente el colegio de los pastores tiene el derecho y la autoridad de dirigir y gobernar; la masa no tiene ningún derecho a no ser el de dejarse gobernar cual rebaño obediente que sigue a su pastor». Estas expresiones, que están a años luz del mensaje de Jesús, nunca han sido contradichas y siguen manteniendo su validez teórica y práctica.

El cuerpo laical, a su vez, también se ha organizado en movimientos y comunidades bien dentro del cuerpo clerical, bien al margen. En ellos funciona el principio de comunión y de participación igualitaria, el poder es circular y rotativo, los servicios están distribuidos entre los miembros según sus capacidades y habilidades; todos participan, todos toman la palabra y se decide colectivamente sobre los caminos de la comunidad. El centro lo ocupa la Escritura, leída y comentada comunitariamente y aplicada a las situaciones concretas. No se opone a la Iglesia-institución jerárquica papal y hasta se alegra cuando alguien de la jerarquía participa de la vida de las comunidades. Pero hay que enfatizar que sigue otra lógica, no paralela sino diferente. Sin embargo no deja de sufrir con la división, pues la mayoría intuye que esa división no corresponde al sueño de Jesús de que “todos sean hermanos y hermanas y que nadie quiera ser llamado padre o maestro, porque uno solo es el Maestro, Cristo” (Mt 23, 9-10). Esto es permanentemente negado.

¿Cuál de los dos tipos de Iglesia está en crisis y en franca degeneración en los días actuales? La Iglesia institución monárquico-absolutista, cuyas razones no consiguen convencer a los fieles ni se sostienen delante del sentido común ni ante el sentido del derecho y de la justicia que se han impuesto en la reflexión de los últimos siglos, no sin influencia del cristianismo. Este tipo de Iglesia no es ni progresista ni tradicionalista; es simplemente medieval y tributario del iluminismo de los reyes absolutos por voluntad de Dios.

Las cosas no caen ya preparadas del cielo, ni salen de la manga de la túnica de Jesús. Ellas se han ido constituyendo históricamente en un proceso lento pero persistente de acumulación de poder hasta alcanzar el grado absoluto, igualado al poder de Dios (el Papa como representante de Dios). Aquí se cumple bien la perspicaz observación de Hobbes: «el poder no puede garantizarse si no es buscando más y más poder» hasta llegar a su forma suprema y divina. Esto fue lo que ha ocurrido con el poder de los papas romanos y la jerarquía católica. Esta forma concentradísima de poder ya constituyó el nudo de la crisis en el pasado y en la actualidad lo hace de forma más grave todavía.

En el próximo artículo estudiaremos con cierto detalle cómo se ha llegado a la actual monarquía absolutista y centralizadora de la Iglesia-institución.

[Traducción de MJG]

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“Sólo la bondad es digna de fe”, por José María Castillo.

Domingo, 16 de septiembre de 2012

Un muy interesante artículo que publica en su blog Teología sin Censura y que puede servirnos acerca de lo que comentamos o publicamos en el Foro…

La crisis económica, la incompetencia de los políticos para resolver esa crisis y tantas otras crisis, la independencia de Cataluña, el caso Bolinaga, los problemas de la educación y de la sanidad, el malestar general que se palpa en España, todos estos asuntos y otros muchos, que a todos nos preocupan, nos angustian, nos irritan…, no se resuelven – ni se van a resolver – por el solo hecho de modificar el sistema político o de intentar arreglar los mil quebraderos de cabeza que nos está dando la situación económica.

A ver si, de una vez, nos metemos en la cabeza que este asombroso embrollo de líos y problemas no se arregla cambiando normas o quitando a unos gobernantes para poner a otros. Por supuesto, que esos cambios, si es que se hicieran con acierto, podrían mejorar algunas cosas.

Pero quede claro que, en la solución de fondo, lo decisivo no es el cambio de las normas o de quienes gestionan el cumplimiento de tales normas. Lo verdaderamente decisivo es el cambio de las personas. Mientras no cambiemos nuestra mentalidad, nuestras convicciones, nuestra forma de ver y de valorar la vida y, sobre todo, la actitud que cada cual adopta ante los demás, podemos estar seguros de que ni esto cambia, ni salimos de la crisis, ni tenemos solución.

Comprendo que algunas personas, al leer lo que estoy diciendo, van a pensar que esto no pasa de ser la consabida solución del ingenuo “buenismo”, que no pasa de ser eso, una ingenuidad bienintencionada, con la que no se va a ninguna parte. Y es verdad – y ya lo he dicho – que necesitamos leyes justas y gobernantes capaces de ponerlas en práctica y hacerlas ejecutar. Eso lo sabemos todos.

Pero lo que no acabamos de aceptar es que el problema principal está en el corazón de cada uno de nosotros. Cuando escribo esto (el 13 de septiembre de 2012), he leído y he pensado un buen rato en el texto capital del evangelio de Lucas (6, 27-38), que es el centro del sermón de la llanura, el equivalente al sermón del monte en el evangelio de Mateo (5-7). Y confieso que he sentido una profunda tristeza.

Por dos motivos:

1) Cuando escribo algo sobre el Evangelio, me doy cuenta de que eso apenas interesa a la gran mayoría de los lectores.

2) Cuado publico algo relativo a la Iglesia, su liturgia, sus normas, sus obispos…, los comentarios son, no sólo mucho más abundantes, sino sobre todo (y con cierta frecuencia) de una acidez y, a veces, hasta de una mala educación, que uno se da de cara con un hecho que, durante mucho tiempo, me he resistido a aceptar, pero que veo que es como es: a mucha gente le importa más la Iglesia que el Evangelio.

Y, por tanto, le interesa más lo que dice un personaje eclesiástico que lo que dice Jesús. ¿Será esto así de verdad? Y si lo es, ¿no valdría la pena analizarlo a fondo?

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José Antonio Pagola: “Jesús estaría hoy con los que se están quedando sin nada”.

Lunes, 10 de septiembre de 2012

Una interesante conferencia que encandiló a todos  y todas las asistentes…

“Hemos logrado adorar la crucificado ignorando a los crucificados de hoy”

José Antonio Pagola: “Jesús estaría hoy con los que se están quedando sin nada”

“La jerarquía de la Iglesia nunca ha liderado movimientos de conversión”

“La jerarquía católica tendría que salir como por instinto a defender a los que sufren”, culmina el teólogo. “Pero para ello tendría que quererlos”

(Irene López Alonso).- “No han desaparecido los índices de libros prohibidos”, afirmaba esta misma mañana el teólogo Juan José Tamayo, en la última jornada del XXXII Congreso de Teología celebrado en el salón de actos de Comisiones Obreras. Y bromeaba: “Algunos tenemos el honor de tener varios entre ellos”. Es el caso de José Antonio Pagola, cuyo último libro está siendo investigado por la Santa Sede, y que ha suscitado en buena parte de la Iglesia lo que Tamayo ha calificado como un “excelente rechazo”.

El auditorio, a rebosar, reía con complicidad. “José Antonio Pagola no ha logrado convertir a nadie”, decía Tamayo en su presentación, “pero sí interesar a muchos por Jesús”. Además de denunciar una de las “patologías más graves de las religiones”: el fundamentalismo.

Pagola empieza su conferencia titulada “No podéis servir a Dios y al dinero” con tres gritos proféticos de Jesús: un rechazo tajante al capitalismo neoliberal que se ha convertido en una dictadura casi mundial, una llamada a la compasión, y el necesario recordatorio de que “los últimos tienen que ser los primeros“.

En realidad, toda su ponencia es un grito profético en sí misma, una acusación de las que no dudan en blandir el dedo índice, porque es necesario señalar la degradación “de nuestra tierra pequeña”, el concepto de bienestar “insensato y deshumanizador” que no nos hace vivir mejor sino perseguir cifras mejores, y las “falsas soluciones” que anulan toda posibilidad de cooperación y sólo pretenden salvar el sistema.

“Todo se sacrifica al mismo ídolo”, afirma Pagola. Y entonces uno piensa en el becerro de oro y en los mercaderes del templo, porque no parece que hayan cambiado tanto las cosas desde la Pax Romana y la aplastante tributación que imponía el Imperio a los campesinos de Judea coetáneos de Jesús; y el panorama desolador para nuestro país que Pagola muestra en su exposición: crecimiento severo de la pobreza, del paro y la desigualdad, disolución en la práctica del sistema parlamentario…

“Veremos cuánto aguante tenemos”, suspira Pagola. Pero a continuación recuerda que en la miserable Galilea de los impuestos y las sinagogas, un hombre “que caminaba como un indigente, libre“, apareció de pronto a romper los esquemas: “No es verdad que la historia tenga que discurrir inexorablemente por los caminos del sufrimiento que pretenden los poderosos”, afirma, y entonces, cuando los oyentes parecen haber recuperado la esperanza, Pagola anima a todos “los profetas del Reino, los centinelas incansables, los hombres y las mujeres indignados” a atreverse a actuar fuera del sistema. “De la religión del templo, de la ley del sábado”.

Aquel hombre de Nazaret insultó a los ricos de su tiempo por el ansia de acumular, que también es la misma desde entonces: “la lógica del capitalismo, seguir llenando graneros irracionalmente”. La misma riqueza inicua, el mismo dinero injusto, “que cada vez exige más víctimas”, que “sustituye a los seres humanos por cifras” y les hace pensar que todo es poco para estar satisfecho.

El discurso de Pagola va cobrando cada vez más intensidad. El escritor y teólogo habla sin descanso, entre la urgencia de comunicar su mensaje y el deseo de que cale profundo. Y propone medidas claras y concretas: “No hay salida a la crisis si no se controlan las finanzas mundiales, si no se acaba con los paraísos fiscales, si no se establece una tasa Tobin o un sistema de retribución parecido”.

A continuación, Pagola retoma el valor de la compasión, reducido, en su opinión, a una “concepción sentimental” que lo aparta de la praxis política. “El poder sólo tolera la compasión cuando se la reduce a la beneficencia”. Y Pagola está pensando en una compasión que nada tiene que ver con dádivas o remiendos, sino con la “dignidad indestructible de las víctimas, la autoridad de los que sufren”.

“La Iglesia ha dramatizado la culpa, se ha vuelto hipersensible al pecado y, sin embargo, ha relativizado el sufrimiento”, se queja Pagola, para luego criticar el “aislacionismo mental” que nos permite vivir “como mirones pasivos de la desnutrición del mundo“.

Pagola se hace estos reproches como ser humano, pero en particular como cristiano: “Hemos logrado adorar al crucificado ignorando a los crucificados de hoy”, resume, y a continuación entona un estribillo de alguna canción de misa, dando a entender un tanto socarronamente que en la Iglesia sobran cantos y faltan gritos.

Por último, Pagola encara la parte decisiva de la conferencia, en la que se ha comprometido a proponer salidas a la crisis más allá de este tipo de congresos. Habla sin tapujos de una vida más pobre, más sobria, de que es previsible el crecimiento del “egoísmo social”, pero que también es el momento de compartir, de ser responsables al consumir, de redefinir el bienestar. “No hace falta que venga la Merkel a recortar”, dice el teólogo, apelando a la responsabilidad civil de una sociedad que puede fiarse ya de pocas instituciones: “La jerarquía de la Iglesia nunca ha liderado movimientos de conversión”, recuerda. Será preferible contar sólo con los que estamos.

Y luego recuerda también la supresión de las prestaciones para dependientes, la exclusión de los inmigrantes sin papeles de la sanidad pública, la “amnistía a los defraudadores”… “Nos están cambiando el país en unos meses”, advierte Pagola, y cita declaraciones de miembros del gobierno actual (los pretendidos gestores de nuestra crisis) que, tras haber oído las cifras de pobreza “cada vez más extensa y más intensa” de España según Cáritas, suenan realmente macabras.

Frases como “No se atenderá ninguna razón, sólo las que vengan de la troika”, “Sabemos qué tenemos que hacer, y lo haremos”, o la rotunda declaración de Mariano Rajoy: “No disponemos de más ley ni más criterio que el que la necesidad impone”. Declaraciones fatalistas y amorales de quienes están gestionando la crisis a base de decreto ley (el número se eleva a 27 desde la investidura del gobierno del Partido Popular). Sólo falta el “¡Que se jodan!” de la diputada Andrea Fabra en la lista de perlas.

“Jesús estaría hoy con los que se están quedando sin nada”, afirma Pagola antes de despedirse, “con los ciudadanos de segunda categoría que a partir de ahora van a distinguirse porque no podrán pagar”. Y lamenta, como Jon Sobrino, que no haya en la Iglesia una voz para quienes se están quedando sin voz, ni tan siquiera una voz “contra los que tienen demasiada voz”.

“La jerarquía católica tendría que salir como por instinto a defender a los que sufren”, culmina el teólogo. “Pero para ello tendría que quererlos”.

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