Hola, buenos días. Acabo de ingresar en este grupo.
Soy sacerdote católico y homosexual. Dos realidades complejas de congeniar tanto en la sociedad como en la Iglesia Católica, pues hoy por hoy no es algo que se pueda comentar abiertamente. Y menos en mi caso, que soy sacerdote. Si bien, en mi fuero interno es una realidad que vivo con paz, serenidad y tranquilidad de conciencia. Dios nos quiere a todos los homosexuales tal y como somos, pues somos sus hijos… con todas las consecuencias. Y quizás, por formar parte de “los excluidos de la sociedad“, con más razón. Considero que es perfectamente compatible nuestra condición homosexual con una vida espiritual católica, como en cualquier otra Iglesia Cristiana.
En fin, como saludo inicial, no quiero extenderme más. Ya habrá tiempo y oportunidad para más reflexiones que nos ayuden a crecer juntos.
Un saludo.