Rabí.
He leído esta historia interesante. Es la historia de un nieto y su abuelo. El abuelo es el rabino Baruj y el nieto es Yehiel y es un relato extraído del libro “La fe de los demonios (o el ateismo superado)“ de Fabrice Hadjadj Ed. Nuevo Inicio, Granada, 2010.
“Yehiel el nieto de rabí Baruj, jugaba un día al escondite con otro niño. Encontró un escondrijo estupendo, se metió y esperó a que su compañero viniera a descubrirlo. Pero, después de haber esperado mucho tiempo, acabó por salir y no vio en ninguna parte a su amigo. Se dio cuenta entonces de que el otro niño no lo había buscado en absoluto y rompió a llorar y llorar. Fue corriendo, y todavía sollozando, a buscar a su abuelo para quejarse a gritos de la maldad de su compañero, de aquel malvado niño que no había querido buscarlo, ¡y eso que él estaba tan bien escondido! Sólo con gran trabajo consiguió aguantarse las lágrimas Baruj:
- Es exactamente lo que dice Dios: “Me he escondido y nadie quiere buscarme”
En el libro donde he leído esta historia se dice que a Dios le gusta jugar. Por eso nos dijo que “el que no recibe el Reino de Dios como niño, no entrará en él.” (Mc 10,15)
Ciertamente Dios no es evidente. Y lo más cómodo para nosotros es hacer como el compañero, no buscarlo. Sin embargo, quien sabe mirar a su alrededor con ojos contemplativos, lo ve en muchos escondites. Y si se para unos instantes…lo ve en sí mismo.
PD. Muy escondido no está. Es cierto que por ser homosexuales,hemos de buscarlo solos y no tenemos un rabí al que ir a llorar
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En Europa estamos en tiempo de vacaciones. Muchísimos, creo que la mayoría, nos quedamos en casa tan agusto. Muchos Obispos y Cardenales por cuestiones de edad hacen senderismo. Resulta un problema y muy grave , que se hayan echado a la montaña para oxigenarse y por falta de costumbre, no saben regresar al hotel.













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