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El viceministro de Sanidad de Tanzania afirma que “científicamente” la homosexualidad no existe, sino que se trata de un “constructo social”

Miércoles, 1 de marzo de 2017

12505302303_12bfb961c5El viceministro de Sanidad de Tanzania, Hamisi Kigwangala, ha confirmado que seguirá poniendo en el punto de mira a todos aquellos que anuncien o defiendan la homosexualidad en las redes sociales. Además, en una conversación mantenida a través ese medio, ha afirmado que la homosexualidad en sí no existe científicamente, sino que se trata de un “constructo social” que se desarrolla esencialmente en ambientes urbanos, todo ello fundamentándose en que él es un científico por ser médico y en haber “leído más de lo que pensáis” al respecto.

Cada vez es más evidente que la homosexualidad se ha convertido en la obsesión del Ministerio de Sanidad de Tanzania. Hace unos días, el viceministro Hamisi Kigwnagala ordenada la detención de tres varones acusados de “promover la sodomía a través de las redes sociales. Precisamente fue interrogado por esta decisión en esas mismas redes sociales por ciudadanos que criticaban lo discriminatorio de la medida. El viceministro contestó sin ambages, defendiendo la postura de su Gobierno de poner en la palestra a los homosexuales. También afirmó que se está investigando al “sindicato homosexual” y que se perseguirá y detendrá a todos aquellos relacionados con el “negocio del sexo gay”.

En la conversación, causaron sorpresa algunas de las afirmaciones del viceministro, como que la homosexualidad no tiene realidad científica, sino que se trata de un “constructo social” que se desarrolla principalmente en los entornos urbanos. El fundamento para tamaña afirmación era que él mismo es un científico, dada su condición de médico, y que ha leído al respecto “más de lo que pensáis”, además de ofrecer como prueba contundente el hecho de que “no hay cabras homosexuales ni pájaros homosexuales”. También lo basaba en que, en su infancia en un medio rural, no había conocido nunca a un homosexual, y que no fue hasta su traslado a una ciudad cuando supo de su existencia. Evidentemente, ni la falacia de la falsa autoridad, ni el tomar la experiencia propia y sesgada como un hecho inapelable son propios del método científico de conocimiento, del que el viceministro Kigwangala parece no saber demasiado.

Las declaraciones son el reflejo de una peligrosa deriva, que ha llevado al Ministerio de Sanidad a convertir a los homosexuales en los principables culpables de la preocupante propagación del VIH en el país, que afecta a más de un millón y medio de sus habitantes. En un reciente debate sobre el VIH/sida, la homosexualidad fue nombrada uno de los tres mayores problemas al respecto en Tanzania, junto al uso de drogas y la falta de educación. Hasta 40 centros en los que se establecían protocolos de lucha contra la enfermedad han sido clausurados, acusados de ser utilizados por las organizaciones no gubernamentales para promover la homosexualidad.

Ya en julio de 2016, la ministra de Sanidad, Ummy Mwalimu, dictaba la prohibición de importar geles lubricantes, al culparlos de fomentar las relaciones homosexuales y propagar el VIH. La ministra, en un alarde de falaz demagogia, instaba a las asociaciones que luchan contra la propagación del VIH a que, en vez de repartir lubricantes como medio de prevención, diesen el dinero destinado a su compra al Ministerio, para que pudiese comprar camas para las salas de maternidad.

El propio viceministro, Hamisi Kigwangala, emitía un comunicado en septiembre de 2016 en el que aseguraba que el Gobierno “protegerá siempre” los valores tradicionales de la sociedad tanzana. “No puedo negar la presencia de personas LGTBI en nuestro país y el riesgo que presentan para la propagación del VIH/sida”, afirmaba Kigwangala, mientras recordaba quecualquier intento de cometer delitos contra natura es ilegal y se castiga severamente de acuerdo con la ley. También amenazaba con proscribir el asociacionismo LGTB: “Tanzania no permite que grupos activistas realicen campañas que promuevan la homosexualidad”. El Gobierno ya habría empezado, de hecho, a vetar el registro de organizaciones LGTB. Nurdeen Supa, de LGBT Voice, expresó entonces su preocupación por que las nuevas medidas aumentasen el temor y la inseguridad entre la comunidad.

El Código Penal tanzano castiga las relaciones “contra el orden de la naturaleza”, entre las que se incluyen la zoofilia o la sodomía, con penas de cárcel que pueden llegar hasta la cadena perpetua. La “grave indecencia” entre varones puede ser penada con cinco años de prisión. Las relaciones lésbicas solo están castigadas en la región insular de Zanzíbar, con penas de hasta cinco años de cárcel que pueden sustituirse por una multa de hasta 500.000 chelines (210 euros, 230 dólares).

Aunque esos artículos del Código Penal son raramente aplicados, Paul Makonda, nuevo comisionado de la ciudad portuaria de Dar es-Salam, la más populosa del país, anunciaba en julio de 2016 una fuente campaña de represión contra los homosexuales, que produjo varias detenciones en locales de ambiente. También amenazó con detener a quienes siguieran en las redes sociales a hombres abiertamente homosexuales, por lo que muchos de ellos dejaron de publicar.

Fuente Dosmanzanas

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