Sarkozy acentua su perfil conservador negándose a reconocer las familias LGTB y…GayLib, el grupo LGTB de los conservadores franceses, le retira su apoyo.
Lo de este personaje, defensor de los “valores tradicionales” pero que para él no valen: divorciado, “amancebado” en su momento… es de traca. Y para no quedarse atrás, no vaya a ser que el Jefe les aparte de su lado, su primer ministro François Fillon, ha rechazado en el transcurso de una entrevista en la cadena pública France 2 la igualdad de las parejas homosexuales ante el matrimonio. El político ha defendido que se continúen negando los derechos de las parejas del mismo sexo “por la seguridad de los niños”.
Y, en estas, GayLib, ha decidido retirar su apoyo a Nicolas Sarkozy, al que hace cinco años apoyó de forma entusiasta. Los LGTB conservadores franceses consideran que las recientes declaraciones de su Presidente al semanario Le Figaro Magazine han ido demasiado lejos.
Como las encuestas empiezan a mostrar una brecha importante entre el socialista François Hollande -hoy día favorito- y el conservador Nicolas Sarkozy cara a las próximas elecciones presidenciales en Francia, a “Sarko” le ha debido de dar un tarantantán. Pero Sarkozy ve además con inquietud como el Frente Nacional de Marine Le Pen podría arrebatarle el segundo puesto e impedirle el acceso a la segunda vuelta. Quizá por eso el actual Presidente ha decidido quitarse la careta, abandonar su tradicional ambigüedad respecto a los derechos LGTB y arremeter con fiereza contra la posibilidad de que el matrimonio entre personas del mismo sexo sea aprobado en Francia, tal y como proponen los socialistas.
“En estos tiempos revueltos en los que nuestra sociedad necesita referentes, no creo que haga falta embarullar la imagen de esta institución social esencial que es el matrimonio”, ha afirmado Sarkozy en una entrevista con el semanario Le Figaro Magazine en la que, con el indisimulado objetivo de arañar votos entre la derecha más extrema, intenta presentar una imagen de firmeza conservadora. Sarkozy, que se reconoce católico, es un buen conocedor de la institución matrimonial. No en vano se ha divorciado en dos ocasiones y casado tres veces…
Pero Nicolas Sarkozy va incluso más lejos y justifica el hecho de haber traicionado su programa electoral de 2007, en el que prometía una mejora de la situación jurídica de las parejas del mismo sexo. “Propuse en 2007 un contrato de unión civil. No lo hemos puesto en marcha porque nos dimos cuenta de que sería inconstitucional reservar un contrato así solo a los homosexuales. Este contrato de unión civil habría socavado la institución del matrimonio. Yo he velado porque se garantice a los homosexuales las mismas ventajas en términos de herencia y fiscalidad que las parejas casadas, pero en el contexto del PACS”, ha afirmado sin pudor alguno.
El Presidente francés también se ha mostrado contrario al matrimonio entre personas del mismo sexo porque “abriría la puerta a la adopción”. “Se que hay situaciones especiales de hombres y mujeres que asumen a la perfección su papel parental, pero ello no nos puede llevar a pensar que haga falta inscribir en la ley una nueva definición de familia”, ha afirmado.
Sin embargo, la ministra de Cohesión Social, Roselyn Bachelot, se mostró favorable a este tipo de uniones, en una entrevista que también publica Le Figaro Magazine. “Sí, soy favorable al matrimonio entre personas del mismo sexo y a la adopción. Es un combate en el que me he mostrado muy clara”, aseguró la ministra, quien anunció que a partir de las próximas elecciones practicará la política “de forma diferente”.
El candidato socialista, François Hollande, por su parte, se ha mostrado favorable al matrimonio homosexual.
El PACS, fuente de múltiples discriminaciones
Las parejas del mismo sexo en Francia solo pueden optar hoy día a firmar un PACS (Pacte Civile de Solidarité), un contrato entre dos personas adultas (con independencia de su relación afectiva) que regula su vida en común.
Impulsado en 1999 por el entonces Gobierno socialista de Lionel Jospin, cuando todavía ningún país del mundo celebraba matrimonios entre personas del mismo sexo, hoy ha quedado profundamente desfasado y es fuente de multitud de casos de discriminación, algunos de los cuales hemos recogido en dosmanzanas: negativas a celebrarlos en Ayuntamientos, juzgados que niegan a la madre no biológica el derecho a visitar a su hija tras su ruptura con la madre biológica, prohibición de acceder a las técnicas de reproducción asistida, denegación del derecho a la pensión de reversión (un beneficio de que gozan la parejas casadas francesas mediante el cual el viudo o viuda de un cónyuge fallecido recibe una cantidad de dinero en función de la cuantía de la pensión de jubilación de este), etc.
La derecha francesa y los derechos LGTB
El sector más liberal de la UMP, un partido que durante los últimos años ha evitado promover las tímidas reformas en favor de los derechos LGTB que prometió en su momento y que no cumplió, lo que le valió el repudio de su propio grupo LGTB, ha multiplicado en los últimos tiempos las iniciativas y las declaraciones en favor del matrimonio igualitario. Sin embargo el sector más conservador del partido, al que pertenecen políticos abiertamente homófobos como los diputados Christian Vanneste y Lionnel Luca, se opone con fuerza a cualquier avance en este tema.
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